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22 LA VANGUARDIA

MIÉRCOLES, 27 JULIO 2011

Tendencias Fe y juventud ante la visita del Papa a Madrid

MARÍA-PAZ LÓPEZ Barcelona

C

uando la barcelonesa Assumpta Ferrer, entonces una estudiante de 17 años, peregrinó a Roma para la Jornada Mundial de la Juventud del 2000 convocada por Juan Pablo II, se sintió aliviada. “No estás sola”, recuerda que se dijo a sí misma al zambullirse en la marea de chicos y chicas católicos llegados de todo el mundo –las autoridades italianas hablaron de dos millones de asistentes– que inundaban la ciudad. Hasta entonces, y le ocurre a veces aún ahora, se había sentido incomprendida por una sociedad cada vez más secularizada, donde son los jóvenes (véanse estadísticas del CIS por franjas de edad) los más ausentes de la práctica religiosa. De hecho, muchos de sus coetáneos observan con perplejidad, cuando no con desdén, a los jóvenes que, como Assumpta, van a misa los domingos, participan en actividades parroquiales, se dejan guiar por sacerdotes y religiosas, y afirman creer en Dios. Entre el 16 y el 21 de agosto, estos últimos se desplegarán en gran número: la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), evento católico juvenil que se celebra cada tres años y que esta vez es en Madrid, podría congregar a un millón de jóvenes, con una media de edad de 23,9 años, según sus organizadores. En el tramo final participará Benedicto XVI. “Ahí se verá cuántos somos;

Los jóvenes católicos buscan su sitio

Cómo ven religión y sociedad los creyentes veinteañeros dista de 25 años–. No me considero un bicho raro, aunque constato la pobreza de jóvenes que hay en las parroquias catalanas”. Ella toca la guitarra en la eucaristía dominical en la parroquia de Sant Joan Baptista de Tarragona, la misma donde fue bautizada, hizo la primera comunión y se con-

firmó. “En los jóvenes, es muy importante el periodo posconfirmación –razona–. Si en ese momento no se encuentra un grupo de edad parecida, puede haber una desvinculación; por eso vale tanto implicarse a nivel diocesano con otras parroquias”. Anna está trabajando en el Secretariado In-

terdiocesano de Jóvenes (SIJ) de Catalunya, Baleares y Andorra, y en el arzobispado de Tarragona, en la acogida en diócesis catalanas los días previos a la JMJ. También irá a Madrid. Que haya gente joven en la parroquia de referencia parece ser clave para que los creyentes de

esa edad no abandonen la práctica. “Nosotros tenemos cada domingo a las ocho y media de la tarde una misa de jóvenes, con un coro, tocamos instrumentos”, explica el madrileño Carlos Lavilla, de 27 años, a propósito de la parroquia de San Jorge, en Madrid. Carlos, licenciado en Perio1 ●

SOCIEDAD SECULARIZADA

Sus coetáneos ven con perplejidad, cuando no con desdén, a quienes van a misa JORNADA DE LA JUVENTUD

La JMJ de Madrid aspira a congregar a más de un millón de jóvenes católicos cuando me dicen que vivo en un mundo utópico, me lo echo a la espalda”, dice Assumpta Ferrer, que no faltará a la cita madrileña. Es maestra en la escuela Natzaret de Esplugues de Llobregat, donde da catequesis a niños y niñas de primera comunión, y se forma en la parroquia de la Medalla Miraculosa, en Barcelona. “La catequesis es enriquecedora –explica–; hay una parte personal, pues sin fe no puedes transmitir esos valores, y luego hay que contextualizar los hechos ocurridos hace dos mil años, el relato divino, que tiene eco actual”. Planea estudiar Teología en septiembre. “La sociedad actual proporciona una oferta de opciones muy grande, hay miles de cosas ahí afuera; no ayuda a que nuestra opción sea mayoritaria en la gente de nuestra edad –argumenta la tarraconense Anna Robert, perio-

ÀLEX GARCIA

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DANI DUCH


JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD DE MADRID

LA VANGUARDIA 23

T E N D E N C I A S

MIÉRCOLES, 27 JULIO 2011

Países de procedencia

Objetivos

La mayoría de los jóvenes son de España, Italia, Francia, Estados Unidos, Alemania, Brasil, Polonia y Portugal

dismo, es voluntario de la JMJ, ante la que tiene grandes expectativas. “La situación de España y de Europa indica que se necesita una renovación espiritual –arguye–; ya se ha visto adonde lleva el capitalismo desenfrenado, sin valores”. Dice Carlos que la secularizada sociedad española no se lo parece tanto; “es relativo, hay un voluntario danés que alucina con nuestras estadísticas de asistencia a misa, le parecen muy altas; los católicos aquí tenemos demasiados complejos”. Él afirma que la fe le ayuda a vivir y a comprender mejor a los demás, y que le conforta en momentos difíciles. “La JMJ será la gran expresión de los jóvenes católicos; quizá no todos los que irán son practicantes, pero se sienten católicos; si no, no irían”, dice el barcelonés Paris Grau Garceran, de 22 años, estudiante de Ciencias Políticas en la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Es monitor de ni-

1. Assumpta Ferrer Guilamany x 28

años x Barcelona “En la Iglesia hay muchos grupos, unos más progresistas y otros más conservadores; es positivo porque es enriquecedor, hay que coger lo mejor de cada uno”

2. Paris Grau Garceran x

22 años x Barcelona “No creo que ser católico sea un impedimento para implicarse en política y en la sociedad”

Visita del Papa

Las metas son: evangelización, comunión eclesial con el Papa y peregrinación en la fe

3. Carlos Lavilla Olleros x 27 años x

Madrid “Tengo afán apostólico de difundir la fe. ¿Por qué no voy a compartir con los demás algo que es bueno?”

4. Anna Robert Fustero x

25 años x Tarragona “Puedes dar testimonio; muchos de mis amigos no son creyentes o no son practicantes, y algunos me han pedido consejo; saben que tengo unos valores”

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Benedicto XVI estará en Madrid del 18 al 21 de agosto, y tendrá misas y encuentros también en El Escorial y en Cuatro Vientos

ños, ahora en el esplai Xic de la parroquia de Corpus Christi, vinculado a la Fundació Pere Tarrés, que agrupa a 155 esplais a los que asisten 12.000 niños de las diócesis de Barcelona, Sant Feliu de Llobregat, Terrassa y Vic. En su caso, la experiencia religiosa es radical: en septiembre ingresará en el seminario para ser algún día sacerdote. Paris ha reflexionado sobre la relación entre sociedad, religión y política: “Hay católicos practicantes en distintos partidos, no sólo en el PP y en CiU, así que no deberían arrogarse la representatividad; en sus filas también hay gente no católica, así como hay muchos católicos en el PSC y, aunque menos, también en otros partidos”. Irá a la JMJ. “Te sientes aislado sólo si te mueves en un único entorno –afirma–. Si te abres a la sociedad y a distintos ámbitos, encuentras más jóvenes con fe, y entonces ves que no estás solo”.c

FE Y EDAD EN CIFRAS Tasa de católicos

De 18 a 24 años De 25 a 34 años

56% 59%

De 35 a 44 años

66%

De 45 a 54 años

76%

De 55 a 64 años

79%

De 65 años en adelante

91%

Práctica religiosa Casi nunca asisten a misa

Nunca reza

De 18 a 24 años 57% De 25 a 34 años

De 45 a 54 años XAVIER GÓMEZ

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De 55 a 64 años

69%

46%

De 35 a 44 años

67%

44% 36%

26% De 65 años en adelante 35% 16%

76%

58% 51%

Intensidad de las creencias No tengo dudas No creo en Dios/ de que Dios existe No sé si existe

De 18 a 24 años

38% 21% De 25 a 34 años 25% 26% De 35 a 44 años 23% 31% De 45 a 54 años 21% 33% De 55 a 64 años 16% 44% De 65 años en adelante 5% XAVI JURIO

63%

LA VANGUARDIA

Récord de asistencia

Se considera que fue la JMJ de Manila de 1995; las autoridades locales hablaron de cinco millones de jóvenes

La tasa de católicos y la práctica religiosa caen drásticamente entre los jóvenes

El mensaje del silencio

CARLES CASTRO Barcelona

L

a tasa de católicos en la España que se dispone a recibir al Papa en las próximas semanas se ha reducido en 16 puntos en los últimos veinte años. Y la cifra de creyentes que no acude nunca a los oficios religiosos ha crecido en 30 puntos en el mismo periodo. Es más: hoy en día sólo uno de cada tres españoles considera necesarias las creencias religiosas. Son datos del CIS y sugieren que el principal enemigo de la fe católica no es el denominado “laicismo radical” sino la indiferencia y el distanciamiento silencioso de muchos ciudadanos. La mejor radiografía de ese alejamiento la ofrece una segregación por edades de la actitud religiosa de los españoles. Para empezar, la tasa de católicos se reduce en 35 puntos entre los jóvenes de 18 a 24 años, en relación con los ciudadanos de más edad. Y si lo que se pregunta es la práctica religiosa y la asistencia a los oficios religiosos, el diferencial supera los 40 puntos. De hecho, mientras sólo un 16% de los mayores de 65 años confiesa que no reza nunca, ese porcentaje roza el 60% entre los menores de 24 años. La propia creencia en Dios registra entre los jóvenes un grado de escepticismo muy acentuado: hasta un 44% de ellos afirma que no cree en Dios. Y lo más significativo es que más de la mitad de este grupo confiesa que antes sí creía, pero ahora ya no. Únicamente el 46% de los jóvenes ha creído siempre en Dios. En cambio, entre los mayores de 35 años el porcentaje de personas que aseguran haber creído siempre en Dios supera el 60%, y roza el 90% entre quienes tienen más de 65. Ciertamente, es muy posible que las incertidumbres que surgen con la edad hagan a las personas más receptivas al hecho religioso a medida que cumplen años. Pero la tendencia de las últimas décadas revela un retroceso general en la fe católica que se alimenta del creciente distanciamiento que expresan las nuevas generaciones. Sin duda, el atrincheramiento en la literalidad del dogma ha permitido a la Iglesia consolidar un sólido e hiperactivo núcleo duro de segui-

dores y atraer a una nutrida minoría de jóvenes. De ahí, por ejemplo, que el rechazo a las relaciones sexuales prematrimoniales sea algo mayor entre los jóvenes de 18 a 24 años que entre las generaciones comprendidas entre 25 y 44. Pero el precio del rigorismo moral se traduce en el alejamiento silencioso de la mayoría. No en vano sólo el 7% de los más jóvenes se atiene a la moral católica y rechaza el sexo antes del matrimonio, mientras que más del 80% de ellos lo avala sin reservas. Y parecidas actitudes se registran ante las relaciones homosexuales o el divorcio. Quizás porque la mayoría percibe la existencia de “pecados” más nocivos socialmente y sobre los que la Iglesia no parece mostrar tanta preocupación. Sin embargo, hay dos indicadores que deberían llevar a la jerarquía eclesiástica a reflexionar profundamente sobre la imagen que proyecta hacia los ciudadanos y muy espeR ETR OC ES O GENER AL

La cifra de católicos ha caído 16 puntos en 20 años, y la práctica religiosa, 30 R ELI GI ÓN Y JU VENTU D

El 44% de jóvenes no cree en Dios, 35 puntos más que entre los mayores cialmente hacia los jóvenes. Por un lado, un 60% de los menores de 24 años dicen no confiar ni en la Iglesia ni en las organizaciones religiosas; una cifra chocante si se tiene en cuenta la vertiente social y asistencial del catolicismo. Por otro lado, más del 75% de los jóvenes rechazan los intentos de las autoridades religiosas de influir en las leyes o en el voto de la gente. A partir de ahí, el futuro del catolicismo como una fe mayoritaria profesada consecuentemente por sus seguidores pasa por recuperar la sintonía con esa generación de escépticos. Y a la luz de los sondeos, eso exige una imagen de la Iglesia más consecuente, compasiva y comprensiva. Algo así como volver a Cristo y al espíritu fundacional del cristianismo.c


Reportatge 'Els joves catòlics cerquen el seu lloc'