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AÑO 1 - Nº 1 - FCCSS - UNFV

Jueves, 19 de Julio 2013

ESCRIBAMOS Elaborado por alumnos de periodismo base 2010 de la Universidad Nacional Federico Villarreal.

El Poeta Del Pueblo

El Centro de Lima Reencuentro con albergó por muchos años a el compañero. La Juan Ramírez Ruiz. Una crónica que cuenta los días de Juan en este lugar y las hazañas con sus amigos. (página 04)

travesía para escribir “Armas Molidas” y la búsqueda de los restos del poeta. (página 07)

Jorge Pimentel, fundador de Hora Zero y escritor, habla sobre este movimiento. Sus triunfos y avatares a lo largo de los años. (página 10)


EDITORIAL

Escribamos sobre

Juan Ramírez Ruiz “Escribamos” tiene como objetivo compartir temas que sean enriquecedores para el público. La idea principal es ser una herramienta de consulta con tópicos que perduren a lo largo del tiempo. A su vez, quiere ser un medio entretenido

con textos ligeros que sean de fácil lectura, pero cargados de información. Por ello, alumnos de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Federico Villarreal decidieron iniciar este

proyecto para compartir, mediante una edición online, su investigación sobre Juan Ramírez Ruiz, el personaje que se destacará en la revista Nº1. Juan, poeta cofundador del movimiento literario Hora Zero y propietario de escritos como “Las Armas Molidas”, intentó renovar la poesía añadiendo andigramas. Su forma de ver la realidad peruana le permitió ‘parir’ creaciones, como afirman estudiosos, “de la misma importancia que las de Vallejo”. Así, este medio de comunicación invita a involucrarse a los lectores con cada una de sus páginas para conocer de un personaje tan cercano que vio la realidad desde una perspectiva distinta. Escribamos.

Consejo Editorial Whitney Miñán Director General

Hamer Arteaga Editor General

Gian Gutierrez Jefe de Información

Annabel Supo Corrector de Estilo

Hamer Arteaga Gian Marco Gutierrez Annabel Supo Diana Saavedra Billy Felices Yovana Mescua Fátima Collazos Carlos Hinostroza Whitney Miñán Redactores

Ernesto Carlín Profesor

Laura Ballarta Jefe de Prácticas


íNDICE

04 “El mejor poeta del mundo desde El Centro de Lima” El reencuentro y recuerdo 07 10 La poesía de la calle: Hora Zero después de 43 años

Colectivo Tajo recoge la esencia poética de ‘Juanra’ 14 15 Análisis: Fredy Roncalla, Lorena García, Dimas Arrieta Biografía 18

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CRÓNICA

De izquierda a derecha (Juan Ramírez Ruiz, Jorge Pimentel y Enrique Verástegui en Chiclayo). Foto, que forma parte del Salón Hora Zero del bar Queirolo.

Escrito por: Hamer Arteaga

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n una de las paredes de la avenida Quilca del Centro de Lima reza la frase: “Los poetas mueren sin saber cuán grande son”. Tal vez esta descripción sea la que mejor calce a la figura de Juan Ramírez Ruíz. “Ramírez fue un poeta excelso, innovador y futurista”, refiere Marco Rivarola del Solar, amigo del desaparecido. Sus palabras están cargadas de picardía. El movimiento vanguardista Hora Zero surgió en los años setenta en las aulas de la Universidad Nacional Federico Villarreal. “Nosotros (Hora Zero) queríamos cambiar todo. Éramos d i s t i n t o s . Te n í a m o s e l lenguaje de la calle”, cuenta, por su lado, el literato y periodista Eloy Jáuregui.

Los bares, amor y poesía Rivarola del Solar se encuentra en el Queirolo, uno de los bares

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“El mejor poeta DEL MUNDO DESDE el Centro de Lima” “Ramírez fue un poeta excelso, innovador y futurista” históricos del Centro de Lima y uno de los que visitaba Ramírez en su juventud. “Juan era un ´radio locas´. Se enamoraban de él las más locas. Cuando le llegaba el amor, viajaba. Se

transportaba a otro mundo. Empezaba a escribir y a declamar. Él es un poeta a la altura de Martín Adán”, afirma. En la actualidad, sobrevive en el Queirolo el Salón Hora Zero en el que se aprecian fotografías de los literatos en su juventud. Don Óscar Queirolo, dueño del local, afirma que el salón fue construido en honor de Ramírez Ruíz, Jorge Pimentel, Enrique Verástegui, Carlos Ostolaza y todos aquellos que integraron Hora Zero. Entre las muchas anécdotas que narra don Queirolo, están


CRÓNICA

Bar Queirolo (Esq. Quilca y Camaná). las cuentas, el pago. “Los muchachos se desorientaban a la hora de pagar el consumo de las bebidas, solo bebidas, porque nunca comían. Además de ocupar las mesas largas horas. Ahora son lindas historias”, recuerda. En otra parte de Lima, Eloy Jáuregui se encuentra en una banca del parque de Jesús María y cambia de semblante al hablar del bar Palermo. Sonríe. En el siglo anterior los bares limeños eran los centros de reunión de la clase intelectual peruana y “el Palermo el de mayor prestancia”, añade Jáuregui. El Palermo está ubicado en la avenida Nicolás de Piérola 1187 a dos cuadras y media de la Plaza San Martín. “El lugar era visitado por periodistas, hombres de política, dirigentes de izquierda y estudiantes de la Católica, San Marcos y Villarreal. En una mesa solitaria se encontraba Martín Adán y nosotros nos quedamos maravillados de su presencia desde nuestra mesa”, recuerda el escritor. “Juan era un poeta las

“Éramos grandes ladrones de libros”

veinticuatro horas. Comía, bebía y actuaba como tal. Él decía ser el mejor poeta del mundo y lo vociferaba tanto en su embriaguez como en su sobriedad y lo demostraba en sus poemas. Teníamos mucha confianza y me llamaba hermano menor (se llevan diez años de diferencia)”, manifiesta. Jáuregui, quien ayudó a conseguir el primer minidepartamento de Ramírez Ruíz en el jirón Áncash 444, era hijo del dueño del stand en el que compraban poemarios los Hora Zero. Ambos juntaron sus plumas en publicaciones literarias y periodísticas. Trabajaron juntos en la revista Crónicas del extinto periodista Guillermo Thorndike. “Él (Juan) buscó siempre de nosotros la integridad, buenas personas y buenos poetas. Cuando nos reuníamos en grupo

Eloy Jáuregui a las afueras del jirón Ancash 444, casa de Juan Ramírez.

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CRÓNICA Fuente: Andina

Poeta Juan Ramírez Ruiz en una plaza de Lima

teníamos que llevar un planteamiento para debatir y pobre aquel no llevase o quedase callado en las preguntas Juan les decía: Anda estudia, anda lee. Un hombre de personalidad severa”, agrega.

Peleas amigables “Juan Ramírez era el mejor vate del grupo, un dotado. Tengo el recuerdo de sus malas borracheras. Se trompeaba con sus amigos como todos”. Pero, aclara, eran peleas de patas. “Quien no peleó con amigos, tal vez no tuvo amigos”, comenta don Óscar Queirolo. “A los muchachos de Hora Zero los conocía de vista, pero con Juan tenía buena amistad. Asistimos un día a una fiesta en Barrios Altos, corría el año 69´ (gobierno de Juan Velasco Alvarado) y se había declarado el toque de queda. Estábamos

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“Pasábamos horas y horas escribiendo nuestras cartas” en la calle y los militares también. El único lugar cerca estaba abierto, un cementerio. No salimos hasta la mañana. No teníamos miedo, teníamos una botella de ron”, señala un sonriente Marco Rivarola.

Fechorías culturales: Las epístolas “Éramos grandes ladrones de libros. Los días viernes recorríamos las librerías y salíamos con seis, siete libros en la casaca. Lo llamábamos expropiar (lenguaje propio del gobierno de Velasco). Los libros en aquel entonces, y ahora, son carísimos. Es como la carne o la leche, nunca bajan de precio. Teníamos lo último que llegaba

al Perú”, señala Jáuregui. De los libros expropiados de los estantes de Lima, resultaba el dinero con el que financiaban unos de sus pasatiempos preferidos de los bardos del Palermo, escribir epístolas. “Pasábamos horas y horas escribiendo nuestras cartas para enviarlas a nuestros amigos de afuera. El fondo de los libros cubría el envío, la compra de estampita, el pago de gramaje (peso de la misiva). Semanas después, llegaban la respuesta de Europa, Estados Unidos y varias partes del globo”, agrega. Marco Rivarola recuerda a Juan Ramírez Ruiz como un incomprendido, culto y refinado. Don Óscar Queirolo, como el mejor de Hora Zero. Eloy Jáuregui como un hermano, y los jóvenes de hoy, como un gran desconocido.


CRÓNICA

El Reencuentro Y Recuerdo

Un país donde los meses de verano permitían divisar un cielo despejado, pero que en invierno se adueñaba de una palidez inverosímil, tristísima. En esos tiempos en los diarios más conocidos como La Prensa, Expreso y La Crónica trabajaban poetas y escritores que se encargaban específicamente de la sección cultural. En el periódico La Tumba de Juan Ramírez Ruiz en el cementerio Jardines de la Paz - Trujillo. Crónica, que era dirigido por el periodista Guillermo Escrito por: Gian Marco Thorndike, laboraba en el Gutierrez “En ese momento suplemento Variedades, Juan Ramírez Ruiz, poeta ra un domingo lloramos. chiclayano de tez canela y soleado. Caminaban a de talla mediana que se Después cada paso lento al ocupaba de entrevistar a encuentro del camarada, del uno dijo lo que poetas, como también poeta. No con la alegría escribir comentarios e pensaba sobre puesta en el rostro, ni con la información literaria. Fue en esperanza de estrecharle la una de estas tertulias él” mano. Uno del grupo se pactadas que entabló una adelanta, y luego señala con amistad con Jorge Luis el dedo y dice: “Allí está”. La cementerio Jardines de la R o n c a l , q u i e n h a b í a tumba de Juan Ramírez Ruiz Paz de Trujillo. Pero no solo publicado un poemario y recibía la visita de sus hubo lamentos, sino que se quien a la larga seria su a m i g o s p o e t a s m á s produjo un recital poético en m a n o d e r e c h a p a r a l a cercanos y de otros que no lo homenaje al hermano caído. culminación de su obra c o n o c i e r o n p e r o q u e Fue uno de los presentes cúspide. valoraban su prosa excelsa, que se atrevió declamar el “ J u a n m e b u s c ó p a r a vital y necesaria. poema “Muchachos”de su h a c e r m e u n a p e q u e ñ a “En ese momento lloramos. libro “Las Armas Molidas”. entrevista y la sacó con una Después cada uno dijo lo fotito en el suplemento que pensaba sobre él”, d ominical. Entonces recuerda Jorge Luis Roncal, Las armas de Juan hicimos una buena amistad. d e a q u e l d í a e n e l Ramírez Ruiz Corría el año 77 en el Perú. Luego, nos vimos de tanto en

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CRÓNICA

Algo más Bruno Buendía,escritor miembro del Gremio de Escritores del Perú, emprendió la búsqueda de Juan. Cuando le empezó a seguir el rastro y se informó bien dónde estaba, lo asaltan y le impiden llegar con Juan. Luego ya no lo encuentra. Esa es la información más concreta antes de saber que fue atropellado.

Jorge Luis Roncal. Editorial ArteIdeas.

tanto en conversatorios y recitales”. En el año 89, Roncal ingresa a trabajar al diario La República depurando los textos informativos, poniendo cada punto y coma en su sitio, y esperando, sin saberlo, fortalecer la amistad con Ramírez Ruiz. “En el año 94 Juan ingresa a trabajar a La República también como corrector. E n t o n c e s n o s reencontramos, era una vida trabajando juntos. Teníamos un espacio más frecuente

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“Un libro de

poesía mayor, más amplio y más ambicioso” para conversar. Pero él salió al poco tiempo.” Fue en este contexto en que se empezó a gestar la odisea, para la publicación de “Las armas

molidas”, por medio de un diálogo entre los dos poetas. “Él me comenta que tiene hace algún tiempo saltando de editorial en editorial un libro contenido en 5 disquetes. Un libro de poesía mayor, más amplio y más ambicioso”. En el año 95, Roncal ya entraba a desempeñarse en el sello editorial “Arteidea”. Es en esa etapa que le brinda su apoyo para que pueda publicarlo. Pero, había un inconveniente. Ramírez Ruiz, tenía los disquetes dentro de una editorial que no se decidía a publicar la obra. Lamentablemente, solo pudo recuperar 3 disquetes. Fue allí donde empezó la ardua labor de digitar la parte del material que se había perdido. Para poder acabar el poemario se implantó una rutina. Ramírez Ruiz, esperaba todos los días a las


CRÓNICA afueras de La República a Roncal. “Como yo trabajaba en el diario me quedaba hasta las 11 de la noche. Y como Juan ya no laboraba ahí, me esperaba a esa hora, y de ahí nos íbamos a mi casa. Después de comer algo y tomar un cafecito trabajábamos de 12 a 4 de la mañana”. En ese tiempo compartido, Roncal conoce un poco más la personalidad de este poeta. “Un tipo muy noble, de pocas palabras. No era un conversador nato, pero sí hablaba lo justo, de gran corazón. Y sin ninguna ambición por figurar”. A la par de la labor de construcción del poemario buscaron apoyo para la Fuente: http://ancash444aproximacionesajuanram.blogspot.com impresión, la cual encontraron en un amigo de Ramírez Ruiz, “Nos ofreció papel, no todo pero una parte. Lo trajimos desde vitarte”.

“Un tipo muy noble, de pocas palabras” Es así como en el 96 se publica “Las armas molidas”. El poemario máximo de Juan Ramírez Ruiz, fundador del movimiento Hora Cero, en la editorial que ahora dirige el poeta Jorge Luis Roncal, quien opina “en esta obra hay no solamente poesía, sino también hay sociedad, historia, comunicación, sensibilidad humana. Hay ternura, violencia, rebelión y dolor”.

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ENTREVISTA

Chimbote, Iquitos. Esto dio apertura a que la poesía cambiase porque cada uno de nosotros tenía un mundo. Nosotros llegamos a la conclusión que la poesía, de ese tiempo, no caminaba con la gente. La poesía no hablaba de la cotidianidad ni del sentimiento de miles de peruanos. Nosotros agarramos la calle.

La poesía de la calle Hora Zero después de 43 años Escrito por: Fátima Collazos

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orge Pimentel, escritor y fundador del movimiento peruano Hora Zero, nunca imaginó que un manifiesto escrito a mimeógrafo lograría consagrarlos como el movimiento vanguardista que transformó al Perú del siglo XX. Un pequeño recinto adornado con multicolores cuadros del pintor y escritor horazeriano, Carlos Alberto Ostolaza, es el lugar perfecto para evocar aquella época de magistral inspiración que dio origen a la

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literatura popular de los años 70. En el contexto de los años 70, época del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, cómo surge Hora Zero? Hora Zero nace en la Universidad Federico Villarreal. Dio la coincidencia que en la Villarrea se juntaron muchos poetas como Juan Ramírez Ruiz, Jorge Nájar, José Carlos Rodríguez, Manuel Morales y Mario Luna. Cada uno venía de una región diferente del Perú. Había gente de Chiclayo,

¿Cuáles son los recuerdos que más atesora? Hora Zero creció en una época de recitales, fue una época maravillosa. Nosotros recitábamos en las plazas populares, en los lugares donde la gente no entendía las palabras rebuscadas. Todos los poetas de Hora Zero éramos muy ocurrentes. Los viernes nos íbamos en fila para escuchar a la orquesta


ENTREVISTA sinfónica en el Teatro municipal. De la misma manera nos regresábamos en fila a la casa porque éramos tantos que no nos permitían ingresar a los bares o a los cafés. Además, no necesitábamos frecuentar otros lugares porque en nuestra casa podíamos hablar de cine, poesía, literatura, música. Nos agrupábamos y compartíamos nuestras vivencias. ¿Qué significó el primer manifiesto horazeriano “Palabras urgentes”? “Palabras urgentes” es un manifiesto que hace un fuerte cuestionamiento a la poesía peruana. Luego salió la primera revista y de ahí salimos para el mundo. Al día siguiente de haber publicado la revista, vinieron medios como Caretas,

“Quisimos descentralizar la poesía. También la democratizamos y le pusimos otro lenguaje” El Comercio. Ellos se preguntaban: ¿Quiénes son estos sujetos que se atreven a cuestionar a la poesía peruana? Y nosotros no le habíamos ganado a nadie, ni siquiera teníamos libros. A pesar de no tener más que 3 poemas escritos, impactó el manifiesto en la gente. De pronto, aparecieron otros poetas de la calle, de los callejones. Hora Zero comenzó a crecer. Se volvió una fiebre porque todos querían integrarse al movimiento.

¿Ustedes, alguna vez, imaginaron que iban a generar ese impacto? No, nunca lo imaginamos. Incluso quien nos dio la oportunidad de publicar fue Manuel Velásquez Rojas, un gran amigo y propulsor de los primeros escritos de Hora Zero. Recuerdo que nuestra primera entrevista fue para Caretas. Nos entrevistó César Lévano y desde ese día la batería de

publicidad que nos hicieron causó una revolución. Y de paso se desató el odio de otros poetas. Muchos nos criticaron y nos tildaron de 'falsos poetas' y es que nosotros escribíamos lo que nos sucedía en la calle. Y, de paso, mentaban madre para todo… ‘Gran puteábamos' para todo. Y nosotros hacíamos así la poesía. Por eso nosotros armábamos nuestros propios

Los integrantes de Hora Zero, en el Queirolo (La imagen forma parte del Salón Hora Zero del bar Queirolo)

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ENTREVISTA

recitales. Era tanta la acogida de Hora Zero que, de pronto, éramos tantos poetas que no cabíamos en lugares públicos que tuvimos que mudarnos a una casa en el jirón Huancavelica. La pagaba un amigo nuestro, un admirador de Expreso. En esa casa alojábamos a todos los poetas de provincia. Nos organizábamos para todo. La ley era que a nadie le debía faltar el ‘rin’, el ron y el ceviche de jurel. ¿Cuáles fueron los ideales de Hora Zero? Primero, quisimos descentralizar la poesía. También la democratizamos y le pusimos otro lenguaje. Hicimos una forma de poesía

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“Luchamos bastante” directa. Nuestro máximo ideal fue utilizar a la poesía como un elemento transformador de la comunidad, un arma de vida, de futuro. Quién iba a pensar que esa primera poesía escrita a mimeógrafo se iba a convertir, con los años, en el movimiento poético más importante de la historia del Perú en el siglo XX. ¿Fue complicado escribir poesía en una época tan conflictiva como la de los años 70? Luchamos bastante. En esa

época, en la Villarreal, estaba el búfalo Pacheco y él no nos dejaba recitar. Todos huían de él, incluso nosotros, pero una vez decidimos enfrentarlo. Él nos retó y nosotros, aunque atemorizados, recitamos. Yo arranqué la partida porque nadie quería recitar frente a él. Recité uno de mis poemas que, justamente, a la mitad de la prosa lleva una mentada de madre, trata de un pleito en la calle. Y yo no quería llegar a esa parte, pero tuve que hacerlo. Él y sus compinches regaron unas bombas apestosas y nos molieron a golpes. Ese mismo día nos fuimos a Expreso a denunciar el hecho. Al día siguiente, nuestras fotos aparecieron en la portada: “Búfalo Pachecho ataca a


ENTREVISTA poetas de Hora Zero”. Y, la verdad, es que exageramos un poco porque presentamos enyesado a Ricardo Falla, poeta de Hora Zero, pero más que un herido, parecía una momia.

uno se puso a escribir sus libros. Cada quien se dedicó a vivir sus propias vidas. De repente, en el año 77' nos dimos cuenta de que habían tomado a la poesía. Hacían recitales de música clásica. Veíamos en los periódicos titulares como: “La poesía “Han crecido muchas vuelve a donde siempre debió generaciones estar”. No podíamos obviando a Hora quedarnos con los brazos Zero” cruzados. Nos reunimos todos y contraatacamos. El único que no volvió fue Juan R a m í r e z R u i z . Hora Zero tuvo dos etapas Lastimosamente, Juan se muy marcadas. La segunda perdió la gran batalla. etapa tuvo un momento crítico en el que, por poco, se ¿Qué opinión merecen las disuelve el movimiento generaciones posteriores a Por un tiempo dejamos de Hora Zero? recitar porque necesitábamos Hasta el año pasado no se escribir. En ese momento Hora enseñaba en las universidades Z e r o s e d i s o l v i ó , sobre la literatura de los 70's, es temporalmente, y luego surge decir, no estudiaban a Hora la segunda etapa. Fue un Zero. Han crecido muchas momento muy difícil porque yo generaciones obviando a Hora ya no era yo. Ya no pensaba por mí. Fuimos hermanos, fuimos amigos, fuimos más que una agrupación de poetas.

Zero. Sin embargo, el ambiente ha cambiado. La gente joven está con Hora Zero, está en nuestra línea y eso nos hace sentir enormemente complacidos. La burocracia creyó que borrando a Hora Zero del estudio de la literatura, iban a provocar que no nos sigan. Hay muchos movimientos jóvenes que tienen como referente a Hora Zero. Han pasado 43 años desde que se formara Hora Zero. ¿Cómo se encuentra el movimiento? Nosotros nos hablamos por teléfono todos los días. Seguimos trabajando en libros, recitales en diferentes centros culturales. Actualmente, nos dedicamos a la opinión que es una forma democrática de expresar nuestro acuerdo o desacuerdo. Tenemos todo un proyecto de publicaciones que vamos a divulgar este año.

¿Qué caracterizó a la segunda etapa de Hora Zero, entonces? En el 78' nos mudamos a una casa en Torres-Paz, por el canal 7. Esa generación de Hora Zero aplicó la ley “El que la tiene, la pone” porque la mayoría ya ejercía una profesión. Por lo tanto, habían más entradas y, en general, vivíamos más holgados. Por esos tiempos, también, nos peleamos con Patria Roja. ¿La transición de la primera a la segunda etapa significó una reinvención? Hubo un espacio de tres años, más o menos, en el que cada

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NOTA

COLECTIVO TAJO RECOGE LA ESENCIA POÉTICA DE “JUANra” Escrito por: Yovana Mescua

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ace 4 años el movimiento literario TA J O , g r u p o conformado por estudiantes de la Universidad Nacional Federico Villarreal viene fomentando la idea de que la literatura es libre y apta para todos. Su búsqueda por difundir a todos los espacios posibles y su trabajo, sin duda tienen una gran motivación y ésta proviene de la admiración que sienten por uno de los fundadores del movimiento HORA ZERO, teniendo entre sus máximos representantes a Juan Ramírez Ruíz. De alguna u otra forma los integrantes de Tajo sienten que su poesía recibe influencia del poeta chiclayano. “La poesía de Juan es urbana. Todos hemos leído a Juan. Te n e m o s i n f l u e n c i a s culturales, pero cada quien lo

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toma de un modo distinto”, indicó Julio Barco, estudiante de educación en literatura y miembro de Tajo. Julio menciona que su poesía, al igual que Juan, apuesta por la inclusión de diversas t e m á t i c a s . “ Te n e m o s influencia de Hora Zero porque ellos rompieron con los cánones, buscaron descentralizar la poesía para que llegue a más gente”. Y es que éste movimiento se ha manifestado de forma diferente llevando la poesía a los mercados y colegios, haciendo que la gente los escuche y que ellos también formen parte de su poesía. “Su poema es integral, pues une música, voces, colores, variopintos, etc.”, reitera Julio sobre el poeta. Juan Ramírez Ruiz busca que la gente emita su voz en las composiciones. “Son como anuncio de periódicos, sirven

en papel o están la realidad. Está muy vivo tiene esa fuerza. Hay ritmo. Es muy prosaico. Mucha humanidad”, agrega Barco. Otro miembro de Tajo, el poeta José Antonio Chumbile Tinco, considera que el trabajo de “Juanra”, como lo llaman, es indispensable para su formación profesional. “Pocos poetas defendían la vida como lo hizo Juan. Empezó cantarle a la vida en lo positivo. Celebrando la vida misma. Su poesía hace que el lector se mueva y haga cosas”. Ésta última afirmación no es para menos ya que el grupo, al igual que “Juanra”, ha realizado intervenciones culturales en las calles con megáfono en mano y recitales al aire libre. “Para mí ‘Juanra’ es un genio, un pensador. Él tuvo que afrontar la vida como emigrante” finaliza Chumbile.


ANÁLISIS

“Una vez más quedé deslumbrado por la totalidad de su proyecto” Por: Fredy Amílcar Roncalla. Escritor y estudioso de la obra de Juan Ramírez Ruiz.

(Fragmento del análisis La poesía de Juan Ramírez Ruiz como trayectoria mito poética)

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na vez más quedé deslumbrado por la totalidad de su proyecto. Por cómo “Un par de vueltas por la realidad” había articulado el arte poética de su época; por la radicalidad novedosa de “Vida Perpetua”; y por la ampliación de ese proyecto en “Las armas molidas”. Libro donde el poeta emprende un viaje casi shamánico en el universo visionario andino y amazónico,

que lo lleva a trascender no sólo la linealidad de la escritura, sino proponer, como acto radical, en momentos que la globalización cooptaba la potencialidad revolucionaria en el pensamiento y el arte, un nuevo alfabeto basado en las Elijo “Vida perpetua” como punto inicial. Aparecida en 1978, sorprende porque Juan ha pasado del tono -que pudo continuar con éxito por tratarse de un estilo logrado- épico, narrativo y abiertamente político de “Un par de vueltas por la realidad” (en adelante UNPDVPLR), a un despliegue de poesía espacial en donde la gran mayoría de los versos son unidades poéticas en sí, pero abiertas a una concatenación simbólica mayor. Responden a la doble dinámica del cuidado del verso individual, pero

tomando en cuenta no sólo la unidad del poema que los incluye sino del libro como totalidad. Es poesía concreta. En el momento de concepción y escritura de “Vida perpetua”, inmediatamente después de UNPDVPLR, la poesía espacial y concretas no eran nuevas. Como lo haría notar Juan en “Las armas molidas”, hay poesía concreta, y ciertos signos que le es posible abstraer como base de una escritura no occidental en los ordenamientos semióticos y simbólicos de los pallares, tejidos y ceramios de las tradiciones indígenas peruanas concepciones cósmicas, geográficas y sociales de la dualidad espacial del Ande y la Amazonía.

“Creador de una poesía que transita desde las personales confesiones al reclamo social en uso del «lenguaje de todos los días»” Sonia Luz, poeta y periodista.

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ANÁLISIS

“Armas Molidas”

Por: Lorena García Profesora deLiteratura de la Universidad Nacional Federico Villarreal.

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l poemario “Las armas molidas” (1996) de Juan Ramírez Ruiz, a diferencia de los textos poéticos anteriores, configura un nuevo sistema de signos de representación que ante la mirada del lector podría tener una aparente función lúdica si se considera, por ejemplo, el conjunto de signos o imágenes (quipus, figuras geométricas, etc.) que encabezan los poemas. Al contemplar la estructura de este poemario es inevitable compararla a la estructura de Rayuela de Julio Cortázar, también, organizada de modo poco convencional. En Poesía, no se tiene alcances de este tipo de estructura en la que se podría desorganizar los poemas a partir de la enumeración de los versos designados por el yo poético,

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sin embargo, c o m o señalamos los textos poéticos no cumplen solo una función lúdica, creemos que tras la distancia de la estructura convencional hay una postura crítica a la poesía hegemónica que no desarrollaremos ahora por ser otro el objeto de nuestro análisis. Antes queremos señalar que, al iniciar la lectura del texto poético, lo primero que se aprecia es la original presentación del prólogo bajó el título “Andigramas” que alude a lo que se podría considerar la escritura andina. Dicho prólogo adolece de un corpus cuyo sentido sea expresado a través de la escritura occidental, es más está configurado solo a partir de siete pallares en sombras en blanco y negro. Por otro lado, confirma su distancia crítica hacia el lenguaje hegemónico del Otro y apela a su vez a otro tipo de receptor “no convencional”, quizá un intérprete de la civilización andina o un lector ideal que articule los signos y los vacíos en el texto. ¿Pero quién es el Otro? Para Lacan el gran Otro es representado

tanto por el orden simbólico (ley, lenguaje, cultura) o por el sujeto hegemónico; mientras que el pequeño otro es la i m a g e n e s p e c u l a r, e l semejante, el reflejo del yo que en el poema que analizaremos está representado por el sujeto subalterno. Hay una necesidad del autor implícito de Las armas molidas de negar la tradición estética y lingüística para volver al origen de la palabra, porque esta se encuentra inevitablemente ideologizada por la cultura hegemónica del Otro. El preámbulo de la primera de las tres partes del poemario se presenta como “El canto”. Es necesario considerar el énfasis que el autor implícito realiza al asociar el inicio del poemario con la oralidad y, a su vez, los símbolos, pues va acompañado solo de tres pallares en sombras en blanco y negro. Creemos que para destacar la oralidad frente al acto de escritura, así el autor pretende involucrarnos como receptores antes que lectores. Además, la oralidad adquiere un fuerte valor testimonial frente a la escritura desde el enfoque del otro, voz con la que se identifica el poeta.


ANÁLISIS

“Hablar de Juan es un placer poético” Escrito por: Hinostroza

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Carlos

l poeta y docente de la Universidad Nacional F e d e r i c o Vi l l a r e a l , Dimas Arrieta Espinoza nos atiende en su casa y nos cuenta su opinión sobre la obra de Juan Ramírez Ruiz. “Nosotros en la universidad queremos publicar la obra completa de Juan Ramírez Ruiz, la editorial nos ha quedado en contestar en este mes de setiembre. Hora Zero fue una gran grupo de poetas y narradores que se adelantaron a su tiempo, y dentro se ubica Juan Ramírez siendo un poeta vanguardista, su libro Las Armas Molidas, es su mejor obra y la que mayor propone”. Tomando un café en su sala, menciona algunos puntos: “Dentro de Hora Zero, yo me arriesgaría a decir que su propuesta poética fue única, ya que tuvo voz propia dentro de la lírica peruana del siglo 20

y fue unos de los mejores poetas de los 70. Creo que solo el tiempo lo va a revalorar porque demás está decir que destacó por delante de sus compañeros Pimentel, Nájar, Morales, Verástegui, Tulio Mora, entre otros. No era muy mediático ni fue visible, diría que seguía caminos silenciosos, sin embargo, su trabajo era de mayor resonancia o significancia. Es por eso que nuestra universidad tiene la obligación de rendirle un homenaje póstumo, publicando uno de sus libros. Al término de la conversación, nos brinda un plano general de la poesía de los 70: “Dentro del panorama de la poesía peruana, nosotros hemos hecho estudios de 4 grandes generaciones de poesía del siglo 20, a partir de las publicaciones de “Simbólicas” en 1911 y dos años después “La canción de las figuras de Eguren, después le siguió la generación vanguardista entre el 20 y 45 que son dos décadas en una sola generación de

poética experimental, tanto en Lima como en provincia, continúa con la generación del 40 al 50 que trae de vuelta al orden, el trabajo con el lenguaje bajo la tradición española, finalizando con la generación del 60 y 70, con un solo discurso con dos variantes, tiene las características de imponer la poesía anglosajona, estructural, poesía conversacional, y a partir de los 70 viene una poética especial de Juan Ramírez Ruiz y otros, que se distingue por exteriorizarse más en lo social, en la sociedad limeña, en la ciudad y sus problemas, donde la poesía se mete a las calles y experimenta con mayores riesgos siguiendo los poemas con nuevas formas. Por ejemplo, los poemas de Juan Ramírez Ruiz, tratan de crear un nuevo alfabeto con la cultura mochica, nuevos recursos y mayor experimentación, el asume su contexto y cultura, su realidad”.

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BIOGRAFíA

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scritor y fundador del movimiento Hora Zero junto con Jorge Pimentel. Nació el año 1944 en Chiclayo, Lambayeque. A muy temprana edad perdió a su padre y su madrastra lo acogió junto a sus hermanos. A los 14, decidió viajar a Lima y se instaló en casa de uno de sus hermanos mayores quien era comerciante. Esto le perimitió al autor enfrascarse en la realidad, lo cual le valió en su poesía.

Estudiante de literatura de la Universidad Nacional Federico Villarreal, se juntó con sus compañeros de aula para dar inicio a este grupo que pretendía democratizar la poesía. Ambos poetas escribieron el Manifiesto Palabras Urgentes el cual apareció en enero del 1970. Posteriormente de establecido el movimiento, Juan Ramírez se retiró del mismo por enunciar a sus compañeros de " c o m p a r t i r irresponsablemente el festín de la vida que el orden ofrece a unos pocos”, este fragmento se desprende de "Palabras Urgentes N° 2". Ta m b i é n t r a b a j ó c o m o periodista en en la revista Marka, en El Diario y fue colaborador de La República. Autor de Un par de vueltas por la realidad (1971), Vida perpetua (1978) y Armas molidas (1996), libros importantes para entender el proceso que siguió la nueva poesía peruana. Al igual que muchos escritores, vivió un silencio. Su última obra fue

“Las armas molidas”, y en esta “se confirma su constante búsqueda por un lenguaje más audaz” ya que hace uso en el prólogo los andigramas en un afán por construir una propia escritura. El autor inventó estas imágenes a partir de diversas iconografías tomadas de la amplia gama cultural étnica de nuestra identidad andina. Lamentablemente, en 2007 se reportó su desaparición. Seis meses después su restos fueron hallados en Trujillo por la policía. Una dolorosa búsqueda fue emprendida tanto por la familia del poeta como por sus compañeros de Hora Zero. Fatal fue el desenlace. Un accidente de tránsito acabaría con la vida de este autor a los 63 años el 27 de junio del 2007. La poesía de este autor ha sido comparada con la de César Vallejo. En sus últimos años de vida mantuvo un silencio poético a causa de la pobreza editorial en nuestro país. Muchos libros quedaron inconclusos con su partida, pero su legado que pretendía afianzar y democratizar un pueblo del cual no solo fue parte, sino actor, se mantendrá vigente en los conocedores de su genio.

Autor de Un par de vueltas por la realidad (1971), Vida perpetua (1978) y Armas molidas (1996)

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FRAGMENTO “El tema social ligado a una gran migración popular andina, un profundo mestizaje de la ciudad que llegó a cuestionar el concepto de centralismo criollo-blanco” Rubén Quiroz, poeta.

Poema “Los Muchachos” del poemario Armas Molidas.

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“Juan presenta una serie de andigramas, o rastros signicos de las cuturas ancestrales� Huellas y presencia de Juan Ramirez Ruiz. Fredy Roncalla

"Escribamos" Juan Ramírez Ruiz  

Es una revista que hace, en su primera edición, homenaje al poeta Juan Ramírez Ruiz, cofundador del movimiento Hora Zero. It is a magazine...

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