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Gracia

Iglesia del Nazareno Hispana en USA-Canada

RECURSOS ESPIRITUALES DE SANTIDAD PARA PASTORES Y LAICOS

Paz

www.nazarenosuscan.orgg

Número 2 — 2012

Eficaz en la Nueva Realidad kMinisterio Discusión dirigida por Jesse Middendorf k k con Bud Reedy, Max Rodas, Ron Salsbury,

David Sharpes, Carla Sunberg, y Gene Tanner

k La Nueva Normalidad: Repensemos el

Ministerio y las Finanzas de la Iglesia Local

k Hablemos de “Ser Iglesia” k Fundemos Iglesias Misionales k ¿Plantar Iglesias Hispanas en Estados Unidos y Canadá?

Pastores y líderes de la Iglesia discuten sobre lo que significa “La Nueva Realidad”


Contenido RECURSOS ESPIRITUALES DE SANTIDAD Gracia y Paz, Número 2, 2012 Publicación Cibernética de la Iglesia del Nazareno Hispana Región USA/Canada www.nazarenosuscan.org

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Los tiempos han cambiado, Bob Broadbooks

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Marquemos rumbo en la nueva realidad, Bryon Mclaughlin

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Ministerio eficaz en la nueva realidad, Jesse Middendorf

Bob Broadbooks Director de la Región USA/Canada Roberto Hodgson Director de Ministerios Multiculturales y de Misiones Hispanas Región USA/Canada rchodgson@aol.com Byron McLaughlin Director de la Revista Impresa y Cibernética en Inglés Grace & Peace Magazine. gpeditor@nazarene.org José Pacheco Editor de Literatura Hispana, Misiones Hispanas USA/Canada Jospacheco@aol.com Juan Vázquez Plá Traductor de artículos de esta edición La presente publicación en el espacio cibernético ofrece recursos espirituales de santidad para pastores y laicos, tanto de la Iglesia del Nazareno en USA/Canada como en todo el mundo de habla hispana, así como a los fieles de otras iglesias y denominaciones. Además, se propone servir de enlace principalmente a los nazarenos hispanos de la Región USA/Canada, publicando noticias de iglesias, distritos y ministerios, así como promociones de eventos denominacionales y regionales. Si desea contribuir con artículos y/o noticias le invitamos a visitar la página www.nazarenosuscan.org, en donde encontrará instrucciones para bajar el Manual de estilo de nuestras publicaciones. Dirija toda correspondencia a: nazuscan@yahoo.com USA/Canada Regional Office Church of the Nazarene 17001 Prairie Star Parkway Lenexa, KS 66220 913-577-0500

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Consejos a un joven fundador de iglesias, Kim Richardson

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La nueva normalidad, Mark Lail

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Fundemos iglesias Misionales, Craig Van Gelder y Dwight J. Zscheile

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Hablemos de “ser iglesia”, Mary Lou Shea

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Un sacramento, muchos significados, Jim Fitzgerald

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La Iglesia del Nazareno como familia de Dios, Roberto Hodgson

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¿Plantar iglesias hispanas en Estados Unidos y Canadá?, José González

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La iglesia en tres dimensiones: cuerpo, templo, comunidad, Roger Hahn

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Las viudas griegas y el crecimiento de la iglesia Jorge de Barros


Editorial Los Tiempos Han Cambiado Soy lo suficientemente viejo como para recordar los teléfonos de marcador giratorio, el papel carbón, los discos de plástico, y las ventanas de manigueta de un automóvil. Cuando salía de la escuela jugaba al béisbol en el parque hasta que oscurecía. Hoy día muchos de esos parques se encuentran vacíos porque los muchachos están pegados a una pantalla de televisión con sus juegos de vídeo. Cuando yo era niño, el empleado de la gasolinera venía hasta el automóvil de uno junto a la bomba, lavaba el parabrisas, llenaba el tanque, y no cobraba por sus servicios. Los tiempos han cambiado.

Pero lo cierto es que la realidad está cambiando el ministerio. Los pastores tendrán que ser creativos para alcanzar a las familias con el evangelio. La iglesia tendrá que adaptar sus métodos, siempre buscando alcanzar gente nueva. Esta edición de Gracia y Paz intenta ayudarlo en ese desafiante esfuerzo. ¡No estoy ni temeroso ni abatido! Nuestro mundo está lleno de oportunidades para una iglesia que quiera ser creativa. La iglesia siempre ha encontrado pertinencia en las realidades de la cultura, sin nunca diluir su mensaje a la vez que le ofrece agua fresca a un mundo sediento. G. K. Chesterton calculó una vez que la iglesia cristiana ha vuelto de muerte a vida por lo menos en seis ocasiones en la historia. Dice: “El cristianismo ha muerto muchas veces, y ha vuelto a vivir, porque tiene un Dios que conoce cómo salir de la tumba”.* La Iglesia del Nazareno en Estados Unidos y Canadá está viva y saludable. Dios nos está ayudando a ser pertinentes y reales en nuestro mundo. Usted no sabe cuán agradecido estoy de usted y de su ministerio. Estoy consciente del desafío, pero Dios está presente. Usted está marcando una poderosa diferencia en la gente. Aquí en la Oficina Regional de USA/Canada estamos orando que en esta edición usted encuentre ideas nuevas, y ánimo, a fin de que su carga sea más liviana y su ministerio más eficaz. Complacido con las perspectivas, —Bob Broadbooks Director de la Región USA-Canada

Después de graduar del seminario, mi esposa Carol y yo partimos hacia nuestro primer pastorado. La primera vez que vimos a Montrose, Colorado, y la casa pastoral, fue cuando llegamos al pueblo en un camión de la U-Haul con todas nuestras posesiones. Me enteré de la cantidad de mi salario semanal al terminar mi primer servicio de domingo en la noche, cuando el tesorero me entregó un cheque. No había habido una entrevista ni una visita previa, ni negociación de salario, ni hoja de servicios. Los tiempos han cambiado. Recuerdo cuando los fieles de la iglesia asistían cada domingo del mes y no dos de cuatro. Recuerdo cuando los vecinos ni siquiera se imaginaban que podían fijar un partido de béisbol de pequeñas ligas para un miércoles en la noche o para un domingo. Esos eran días y horas reservados para las actividades de la iglesia. Hubo un tiempo en que diezmar era un concepto que la mayoría entendía, y que mentir y robar se veía con horror porque se asumía que resultaría en condenación eterna. Lifeway Research reportó que en 2011 el 46% de los estadounidenses nunca se preguntó si iría al cielo, y que el 44% no dedicó tiempo a la búsqueda de “sabiduría eternal”. David Kinnaman, autor de You Lost Me [Me perdiste], un libro acerca de los jóvenes adultos que se alejan de la iglesia, señala que siete de cada 10 adultos jóvenes no notan mucha influencia de parte de Dios o de la religión en sus vidas. ¿Lo deprime todo eso? ¡Ánimo! ¡Este es nuestro día! ¡Dios sabía que usted y yo estaríamos ocupando su púlpito y ministrando en su nombre todavía hoy! Usted está aquí para días como estos. Dios de veras tiene gran confianza en nosotros.

*G. K. Chesterton, The Everlasting Man [El hombre eterno], http://books.google.com/ (Accedido el 14 de febrero de 2012), p. 162.

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Nota del Editor Marquemos Rumbo en la Nueva Realidad En 1997, la Junta de Superintendentes Generales declaró “campos misioneros” a Estados Unidos y Canadá. Entendían que la creciente secularización estaba cambiando el papel cultural y el valor social de la iglesia. Otras transiciones, como la inmigración y el crecimiento de los grupos multiculturales, afectarían dramáticamente la manera de entender y hacer ministerio en el futuro.

El destacado estratega de iglecrecimiento Kennon L. Callahan observaba durante ese tiempo que, “el día del ministro profesional ha terminado. El día del pastor misionero ha llegado”. Para algunas iglesias nazarenas esa transición ha sido gradual, pero desde hace pocos años estamos viendo una ola de cambios que sin duda se incrementará debido a nuestros esfuerzos de ser una denominación global. Durante los últimos cinco años, y por medio de sondeos, grupos de enfoque y conversaciones informales, los ministros nazarenos de Estados Unidos y Canadá han discutido sobre el reto que representa responder a las tendencias cambiantes en el ministerio. La restructuración social, cultural, económica y tecnológica ha alterado el panorama religioso, haciendo que muchas iglesias cambien las reglas de ataque. Rex Miller en su innovador libro, The Millennium Matrix: Reclaiming the Past, Reframing the Future of the Church [La matriz del milenio: Reclamar el pasado de la iglesia y reorientar su futuro], ha recogido el sentir de muchos cuando señala que “la mayoría de las personas siente que hay algo diferente y hasta equivocado, y todo el mundo parece tener una teoría del porqué. Sin embargo, pocas de esas teorías ofrecen un marco real para timonear el cambio”. Este cambio ha hecho que muchos líderes de iglesia utilicen frases como “la nueva normalidad” o “la nueva realidad” para describir sus experiencias, pero enfocándose mayormente en la asistencia irregular a la iglesia, la declinación en las ofrendas, y la escasez de voluntarios. De particular perplejidad para muchos ministros es lo difícil que resulta alcanzar a los postmodernos, a las familias jóvenes, y a los solteros, a quienes ya no les motivan los mismos intereses y lealtades del laicado de mayor edad. A medida que un número de congregaciones opten por volverse más misionales e innovadoras, revalorarán los modelos que una vez se consideraron exitosos mientras busquen maneras de penetrar en la comunidad y el vecindario. En un ambiente de post-cristiandad, los pastores ahora se percatan de la necesidad de volverse misiólogos, es decir, personas con destrezas para contextualizar la fe a los de fuera de la estructura de la iglesia dentro de un ambiente en particular. Son pastores que poseen la capacidad de lograr coherencia entre Jesucristo y la narrativa de la iglesia, y las narrativas y las situaciones de la vida de los pa-

rroquianos. Ya nos lo han recordado Craig Van Gelder y George R. Hunsberger: “La nueva situación requiere que las iglesias aborden su contexto como si fuera un encuentro misionero”. Para muchos hay presagios en las transiciones que se están dando dentro y fuera de la iglesia. Jason Vickers, en Minding the Good Ground: A Theology for Church Renewal [Atendamos la buena tierra: Una teología para la renovación de la iglesia], observa que, en una era de ansiedad en la que “los ministros, los teólogos, y otros líderes eclesiásticos se notan claramente preocupados por el estado actual y el futuro de la iglesia”, surgen dos respuestas opuestas: 1) un movimiento que quiere diagnosticar el problema y ofrecer profundas innovaciones para arreglarlo, y 2) una marcada tendencia a retener las honrosas ideas y estructuras de siempre. Vickers advierte que puede que ninguna de las dos tendencias sea viable. Sostiene que la iglesia debe logar un balance (una conversación, pienso yo) entre ambas, con el ojo puesto en los postes de amarre teológicos, mientras se busca la guía del Espíritu Santo para conocer cuándo y dónde hacer los ajustes. En el caso de los nazarenos, afortunadamente nuestra herencia wesleyana de santidad puede ayudarnos. El ministerio de Juan Wesley en Inglaterra se dio en medio de un tiempo de gran trastorno social y el surgimiento de la revolución industrial, lo que atrajo a la ciudad a multitudes de campesinos pobres. Wesley combinó la proclamación clara del mensaje del evangelio y un énfasis en el cristianismo misional con el desarrollo de estructuras innovadoras que alcanzaran y desarrollaran a las personas. Ese fue el caso con la predicación de campo, las reuniones de clases, y las bandas. Buscó un patente equilibrio entre la forma y el contenido, y el Espíritu y la estructura. En esta edición de Gracia y Paz destacamos una conversación entre el Superintendente General Jesse Middendorf y seis líderes de la Iglesia, en un esfuerzo por encontrar el equilibrio entre la innovación y las ideas y estructuras honrosas de siempre, a medida que timoneamos el cambio en este momento histórico. Bryon K. McLaughlin Editor Ejecutivo de Grace & Peace Magazine 5


Ministerio Eficaz

en la Nueva Realidad DISCUSIÓN DE PANEL MODERADA POR EL SUPERINTENDENTE GENERAL JESSE MIDDENDORF A mediados de 2011, la revista Holiness Today [Santidad hoy] publicó el intrigante artículo de Russ Long titulado: “¿Es esta la nueva normalidad?” En la primera oración Long señala: “Tras 36 años de ministerio pastoral me encuentro perplejo por algunos de los cambios en nada parecidos a lo que yo jamás he experimentado”.* Las tendencias que describe incluyen la asistencia irregular a la iglesia, patrones bajistas en las ofrendas, y el reto de ministrar a familias jóvenes. La confesión de Long no es única entre los ministros nazarenos. A la vez que muchos pastores luchan con fuerzas culturales, económicas y sociales que han trastornado el panorama religioso, otros encuentran maneras de proveerse a sí mismos y a sus iglesias de nuevas herramientas y enfoques para un ministerio de mayor efectividad. Hacia finales de 2011, una mesa redonda de seis ministros de la Iglesia del Nazareno se sentó con el Superintendente General Jesse Middendorf para hablar con franqueza sobre un “Ministerio Eficaz en la Nueva Realidad”. La reunión fue convocada por la revista Grace and Peace Magazine (Revista Gracia y Paz), sirviendo de anfitrión Bob Broadbooks, el Director de la Región USA-Canada. El panel incluyó a Bud Reedy, Max Rodas, Ron Salsbury, David Sharpes, Carla Sunberg y Gene Tanner. Aquí aparece una porción editada de la mesa redonda, pero el vídeo de la discusión completa [en inglés] está disponible en www.graceandpeacemagazine.org. 6


Broadbooks: Bienvenidos a esta conversación con ministros de la Iglesia del Nazareno. Estos son días de reto en los cuales ministrar, y creemos que la conversación nos ayudará a ser más eficaces. Hoy nuestro líder es el Superintendente General Jesse Middendorf.

rroquial de la iglesia. El número de personas que se identifica de esa manera probablemente representa el doble de nuestra asistencia del domingo en la mañana. Tanner: En el Domingo de Resurrección uno tiene un retrato en miniatura de los que llaman la iglesia su iglesia. Ese domingo, yo miro a la congregación y me pregunto: “¿Quiénes son ustedes?” Y ellos me devuelven la mirada y me dicen: “¡Mire, Ud. es mi pastor!”

Middendorf: Les agradezco a todos por participar en esta conversación. Bud, empezaré con Ud. He escuchado a pastores decir que el ministerio a nivel de la iglesia local ha cambiado de manera dramática en los últimos 5 ó 10 años. Algunos hablan de una nueva realidad; ¿qué define esa nueva realidad?

Algo que ha cambiado la dinámica congregacional de familias es el Título IX, que requiere que el atletismo de escuela secundaria asigne la misma cantidad de fondos para deportes femeninos como masculinos. Las familias de mi iglesia incluyen hijos e hijas que practican deportes. Cuando yo estaba en escuela secundaria, el 15 de agosto era la fecha en que empezaba la temporada de fútbol, pero era solo para varones. Hoy los adolescentes están siempre entrenando, y participar de un deporte es un compromiso de todo el año. Hay muchas familias grandemente envueltas en el atletismo.

Reedy: He estado en el ministerio pastoral durante 32 años y jamás había visto algo como lo de los últimos cinco años. George Barna nos lo advirtió hace años en su libro: Revolution [Revolución]. Decía que un número creciente de autoproclamados seguidores de Cristo habían escogido una senda que no incluía a la congregación local. Un segundo libro, Unchristian [Lo no cristiano], por David Kinnaman, sugiere que hay implicaciones generacionales en todo eso. Las personas mayores son leales a la iglesia local, pero cuando pasamos a la generación de los jóvenes adultos, deja de verse esa clase de lealtad. Durante los últimos cinco años he descubierto que “la nueva normalidad” de asistencia a la iglesia es algo así como 1.8 a dos domingos por mes. Las implicaciones han sido profundas, no solo en la asistencia sino en las ofrendas y el voluntarismo.

Otro cambio demográfico que he notado es que, tradicionalmente, la familia tenía una sola fuente de ingresos. Ahora trabajan tanto el esposo como la esposa. ¡Cuando llega el domingo se encuentran exhaustos! El domingo es su único día libre. Eso afecta la asistencia a la iglesia. Nosotros tenemos lo que yo llamo “asistentes de rachas”: los que asisten por seis o siete domingos consecutivos, y cuando pienso que ya se han decidido a asistir regularmente, desaparecen por cuatro o cinco domingos corridos. Mis familias más jóvenes andan corriendo para arriba y para abajo.

Sharpes: Yo definitivamente veo lo mismo. Una de mis grandes preocupaciones es: ¿Qué clase de iglesia le estoy legando a los que vienen detras de mí? ¿Cuáles son las nuevas realidades para las que necesito preparar a la iglesia en los días por venir? Cuando pase el testigo o bastón, ¿estarán preparados para ministrar a la comunidad que los rodea? El relativismo cultural ha cambiado las cosas, y eso impacta la decisión de asistir a la iglesia.

Middendorf: ¿Cómo afecta eso al gobierno de la iglesia local? ¿Quiénes son sus líderes? ¿De dónde viene? Sharpes: He tenido que recurrir al Manual a fin de dar con maneras creativas para formar una junta de la iglesia que represente la totalidad de la congregación, asegurándome de que la generación más joven esté representada. Además, en nuestra comunidad, tenemos una alta población hispana que necesita representación. Es un reto.

Middendorf: ¿Hay otros aspectos en esta nueva realidad? Rodas: Ahora los latinos son la minoría más grande en los Estados Unidos. No solo somos la minoría más grande sino la más joven y la de más rápido crecimiento. Aquí lo que se tiene es una tormenta en formación en asuntos de cultura, poder y liderazgo. Pero es también una oportunidad, como wesleyanos, para que la iglesia establezca comunidades de shalom.

Tanner: En Valparaíso, nuestro promedio de asistencia es de menos de 40. Dominan los niños y sus programas. Nuestras clases de escuela dominical no se dan en las instalaciones principales porque no hay salones para darlas. Pero tenemos un núcleo de familias jóvenes que están completamente dedicadas, que entienden la santidad, y perciben lo que estamos tratando de hacer y han aceptado la visión. Sin ese núcleo estaríamos en problemas, ya que también tenemos asistentes de rachas.

Sunberg: Oímos que la iglesia en Estados Unidos no está creciendo, pero no estoy convencida; estamos alcanzando a la gente. Por ejemplo, muchas de las personas, cuando van al hospital, dicen que pertenecen a Grace Point, nuestra iglesia. Poseen una mentalidad pa-

Salsbury: En muchos de los jóvenes estamos viendo un 7


cambio en el sistema de valores en lo que toca al rol que le asignan a la adoración en grupo. Tengo toda clase de jóvenes mayores de 20 años a quienes les encanta nuestra iglesia, New Life, que ven nuestros servicios en línea, y que asisen al templo si les interesa la serie. Están comprometidos con Cristo, pero no le ven valor a la asistencia semanal a la iglesia, y no estoy necesariamente criticándolos. Reconozco que tenemos que trabajar en el discipulado desde una perspectiva más amplia.

nero en efectivo, ni tampoco cargan una chequera. Como iglesia, ¿de qué forma podemos facilitarle la ofrenda a una generación que desea dar de manera diferente, y sin considerarlo negativo? Es decir, ¿cómo le facilito esa manera de dar? Middendorf: Ahora uno puede comprar el café con su iPhone, ¿por qué no puede dar ofrendas con su iPhone?

Sunberg: Exacto. Nosotros, como iglesia, también neceMiddendorf: Esa es una pregunta crítica para nosotros sitamos incluirlo. y para la labor que estamos tratando de realizar en la iglesia. ¿Demuestran esas personas, en su opinión, Sharpes: En Phoenix vimos un descenso en las ofrendas. Teníamos programas de todo tipo, así que tuvimos que una falta de compromiso con Cristo y el reino? preguntarnos: “¿Qué es lo crucial para la misión?” DesSalsbury: No; y si les decimos: “Vamos, muchachos, ajús- continuamos muchísimas cosas. Eso resultó en una mayor tense el cinturón y tomen en serio al Señor”, nos dicen intencionalidad y mejor mayordomía. Nos ayudó a pulir que ya lo han hecho... Porque ya están comprometidos. nuestra visión. Para ellos el servicio de adoración es optativo. Reedy: Las implicaciones financieras de la nueva realiMiddendorf: ¿Hay otros aspectos de esta nueva reali- dad han sido considerables para nosotros. Una iglesia dad que no hemos conque tenga 100 de siderado? Por ejemplo, asistencia prome¿está la economía ejerdio tiene entre ciendo influencia? Si ese 160 y 180 persoDurante los últimos cinco años he es el caso, ¿cómo? nas que asisten descubierto que “la nueva normalicon regularidad. Rodas: Las iglesias urbadad” de asistencia a la iglesia es nas batallan más que otras Esas personas esalgo así como 1.8 a dos domingos en esta economía. En el peran ciertos serDistrito Centro Norte de vicios de parte de por mes. Ohio estamos desarrola iglesia local. Es—Budd Reedy llando una estrategia mitamos enfrensional para Cleveland tando demandas que requiere que maximayores con memicemos el dinero, con mayor ganancia en la inversión. nores recursos. Esto ha creado una situación de moral en Estamos considerando una estrategia que sea más am- nuestro equipo ministerial. Ese es uno de los ajustes que plia, más intencional, y capaz de impactar a más per- estamos negociando en estos momentos. sonas, no solo en números sino en un impacto medible Sharpes: Algo bueno que puede surgir de la nueva reaque sea distintivamente cristiano. lidad es un retorno al modelo del sacerdocio de todos los Middendorf: ¿Han podido hacer más con menos al creyentes, y de la potenciación de más laicos que minisencontrar nuevas formas de implementar el ministerio tren. bajo un estrés financiero mucho menos intenso? Middendorf: La nueva realidad no aceptaría que hiSalsbury: La gente responde a la visión y a la pasión. ciéramos lo que hacíamos en la década de 1950, aunProbablemente todos estamos de acuerdo en que los que lo hiciéramos con mayor alboroto. ¿Qué estamos días de ofrendar por obligación son cosa del pasado. haciendo diferente en estos momentos? ¿Cómo hacePor eso la ofrenda designada es de enorme importan- mos iglesia de modo diferente? cia. Salsbury: Algo diferente puede ser la Internet. Por años Middendorf: ¿Han visto recursos provenientes de la estuvimos tratando de que los líderes de pequeños grugeneración más joven? pos vinieran a las instalaciones para la capacitación. Sunberg: Tenemos que incluir a la generación más joven Ahora los líderes pueden ver en línea los vídeos de eny proveerle maneras de dar; ahí ha habido un cambio trenamiento en el tiempo que les convenga, y esto nos paradigmático. Nuestra gente joven no trae consigo di- ha resultado favorable. 8


Rodas: Esta es una buena oportunidad para hablar acerca de los Ministerios Nazarenos de Compasión y del ministerio holístico. El escritor Steve Sjogren señala que la compasión es el arma más poderosa contra las tinieblas espirituales. Usted puede antagonizar con alguien que quiera citarle de alguna versión antigua de la Biblia, pero no puede antagonizar con alguien que venga derramando el amor de Dios. Eso es consistente con lo que los nazarenos siempre han sabido.

Salsbury: Una frase contagiosa que capta este cambio es que no es asunto de “ven y ve” sino de “ve y sé”. En New Life hicimos un cambio fundamental al salir y ser más misionales. Eso ha hecho que atraigamos a más personas, especialmente a los jóvenes, porque quieren que sus vidas tengan significado, como la de todos los demás. Estamos sumergidos en la misión y en el cambio en nuestra comunidad, en las cosas al otro lado de la calle, y alrededor del mundo. Solía pensar que nuestro centro de adoración era el epicentro o zona cero del ministerio. Ahora lo veo como un centro de entrenamiento. Capacito a las personas para que salgan y marquen una diferencia en la comunidad.

Sunberg: Hubo un tiempo en que abrazar la santidad significaba “salir de en medio de ellos y apartarse”. Éramos esa clase de iglesia santa. Luego adoptamos el modelo de atracción diciendo: “Aquí estamos, separados, y queremos que vengan a nuestra iglesia”. Como dijo Max, esa no fue la intención de Wesley. Su intención fue salir y formar parte de este mundo. Parte del cambio presente es en realidad algo saludable, porque ahora decimos: “¿Cómo voy allá afuera? ¿Cómo me ensucio las manos? ¿Cómo puedo formar parte de este mundo que es mi parroquia? Middendorf: Esta es una asombrosa realidad, y refleja quiénes somos teológicamente. Se supone que debemos cambiar el mundo. Y no lo cambiaremos desde el interior de nuestras instalaciones.

Middendorf: Eso suena sospechosamente wesleyano.

Reedy: Necesito confesar que durante 15 años me vendí al modelo de atracción. Estoy de acuerdo con que la salud interna es extremadamente importante, pero ese no es el fin último. La salud interna es un medio hacia el fin. El fin es ser más misionales, más encarnacionales. Es prepararse para llevar la iglesia a las calles, en don¿Qué clase de iglesia le estoy lede la gente vive y muere. gando a los que vienen detras de

mí? ¿Cuáles son las nuevas realidades para las que necesito preparar a la iglesia en los días por venir? —David Sharpes

Tanner: La Iglesia del Nazareno se ha vuelto más y más apasionada respecto a su vecindario. En Valparaíso nuestro vecindario no es como Detroit o Minneapolis. Tenemos que hacer lo que alcanza a Valparaíso. Con todo y los numerosos cambios que hemos hecho [para alcanzar a nuestra comunidad], nunca hemos cedido en la santidad. Nunca la iglesia se me ha acercado para decirme: “Preferiríamos que no hiciera las cosas creativas que Ud. hace”. Mi denominación nunca ha tratado de impedirme que supla las necesidades de Valparaíso. Eso me gusta. Me gusta la libertad que tenemos.

Reedy: Hay una tensión creadora en nuestra insistencia en la santidad de corazón y vida, entre las obras de piedad y las obras de misericordia. Es como el péndulo de un reloj. Hubo un período en el movimiento wesleyano de santidad en que nuestro enfoque primario fue la vida interior, un cambio del corazón, lo cual era apropiado. Ahora vemos el péndulo oscilar hacia las obras de misericordia, alimentar al hambriento, vestir al desnudo. Como pueblo wesleyano de santidad, entre nosotros ambos elementos deberán seguir siempre en tensión creadora. Una de las cosas que admiro de la manera wesleyana de santidad en seguir a Jesucristo es su adaptabilidad misional, esa constante conversación sobre cómo mantener estas dos importantes doctrinas en tensión creadora. La nueva realidad ha representado una oportunidad para reiniciar esa conversación.

Sunberg: Usted pregunta acerca de los nuevos modelos. El nuevo modelo es que no hay un modelo nuevo. Debemos ser Cristo en nuestra comunidad; debemos reflejarlo en nuestra comunidad, y ese es el modelo. El trabajo del reino es también parte del modelo. No me gustaría decirlo, pero en estos tiempos el lenguaje denominacional no le cae bien a nuestra gente, aunque el lenguaje del Middendorf: ¿Qué nuevos modelos ayudarían a nues- reino sí. Podría cooperar con United Way de mi ciudad tras iglesias y pastores a lidiar con esta nueva reali- en algún acontecimiento local, o podría cooperar con dad? un grupo paraeclesiástico, pero eso no quiere decir que 9


no estoy siendo fiel a la denominación. Se trata del reino. Tanner: La generación de mis padres, la generación fiel, ya casi ha partido. Es un mito creer que solo basados en la lealtad se puede marcar la diferencia. Fueron grandes días aquellos, pero ya no están con nosotros. Creo que podemos marcar la diferencia allegándonos a la comunidad, conociendo sus necesidades, y supliéndolas. Middendorf: ¿Qué nos dice eso en cuanto a la manera de ir hacia adelante, pero reteniendo lo valioso y crucial para lo que somos nosotros?

espíritu inquisitivo. ¡Eso me gusta! Tanto Eastern Nazarene College como el Seminario Teológico Nazareno me enseñaron la manera de hacer exégesis bíblica, pero yo he tenido que aprender a hacer exégesis de mi comunidad. He consultado una variedad de recursos misionales que me ayudan a entender nuestra estrategia misional. Me gusta el hecho de que formo parte de un movimiento que alienta esa clase de espíritu inquisitivo. Wesley poseía una mente exploradora. Ponía en términos de contenido y contexto todo lo que contribuía a su increíble estrategia misional. Esto ha sido una parte extraordinaria de nuestra historia misional.

Tanner: Mi pastor ejecutivo acaba de completar su maestría en administración de empresas en Olivet Nazarene University. En la última sesión de clases, el rector John Bowling se presentó, enfrascándose en un elocuente recuento de la historia de Olivet, pero mi pastor ejecutivo Rodas: Yo vine de Guatemala y he vivido en Estados no podía entender por qué lo hacía. Al terminar su reUnidos durante mucho tiempo. Me casé con una joven cuento, Bowling dijo que cuando fue estudiante en Harnazarena caucásica del vard aprendió sur de Indiana. Pero sigo algo que nunca se siendo un inmigrante. Los le ha olvidado: el Conozco a un pastor que dice que los asuntos de los inmigrantes director ejecutivo nazarenos son buenos en conocer el todavía me llaman vigode una organizacontenido de su fe, pero no el contexto rosamente la atención, me ción debe conocer de la fe. Conocer bien el contexto es apasionan. Hay veces que su historia y poder conocer cómo relacionarnos, cómo ser lloro por la falta de solicontarla. Mi pastor relevantes, y cómo adaptarnos culturaldaridad de mis hermanos ejecutivo al fin enmente a nuestro entorno. y hermanas cristianos con tendió por qué —Max Rodas el inmigrante. Bowling hizo el recuento de Olivet. Conozco a un pastor Una vez que Ud. que dice que los nazarenos son buenos en conocer el contenido de su fe, pero conozca la historia, Dios podría usar sus dones únicos no el contexto de la fe. Conocer bien el contexto es co- para hacer que la historia continúe de manera propia. nocer cómo relacionarnos, cómo ser relevantes, y cómo Es la obligación de un pastor tenerla en su corazón. adaptarnos culturalmente a nuestro entorno. Todos somos Middendorf: Una de las cosas que he observado es nazarenos y creemos en el mensaje, pero necesitamos que los pastores tratan de traer su historia, más bien estar al tanto de lo que está sucediendo en nuestro con- que hacer exégesis de la historia de la iglesia local. texto, con el fin de adaptar nuestro mensaje y traer Sunberg: La mayoría de nuestras iglesias practican disshalom. tintos tipos de adoración, lo cual puede ser una expresión Salsbury: Es importante que celebremos lo nuestro. Tenemos grandes historias en cada una de nuestras iglesias, como grande es la historia nazarena colectiva, y con ella tendremos que mantenernos en contacto.

Middendorf: Ud. ha utilizado una importante frase que nos invita al análisis, especialmente concerniente a nuestros pastores a través del país. Ud. no está hablando de adaptar el contenido, sino adaptarse al contexto, para que el contenido tenga verdadero impacto.

de contextualización. En la situación de nuestra iglesia, nosotros profundizamos en la historia de la iglesia y dijimos que tendríamos una adoración tipo Grace Point. Tenemos estas personas, con estos dones, quienes son parte de esta congregación, y ese es el contexto.

Reedy: No estoy seguro cuándo ocurrió, pero cierto día me levanté persuadido de que yo era el principal misiólogo de la iglesia que pastoreo. Me ayudó el libro de Wynkoop, Theology of Love [Teología del amor], en el que ella se refiere a Wesley como una persona de

Middendorf: Carla, Ud. sirvió por muchos años como misionera, ¿no estamos hablando acaso de misiología? Sunberg: En Estados Unidos estamos compuestos de muchas culturas diferentes. Fracasaremos si no vemos misiológicamente la manera de hacer nuestra labor. Para

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pastorear de manera efectiva, la persona necesita estudiar misiología.

desean ver que sucedan otras cosas, porque también quieren tener a sus hijos y nietos en la iglesia.

Middendorf: ¿Cuántos de ustedes han cursado alguna materia de misiología?

Middendorf: ¿Cuántos de ustedes tienen estilos múltiples de adoración? ¿Qué cosas hacen?

Salsbury: En el Fuller Theological Seminary estuve en una clase de Paul Hebert, un gran antropólogo cultural. Hebert nos habló de tomar el evangelio y contextualizarlo. Sin saber que yo era nazareno, dijo que el mejor grupo del mundo que está llevando el evangelio y contextualizándolo a las diferentes culturas sin falsear el corazón del evangelio es la Iglesia del Nazareno.

Sunberg: En uno de los sitios de reunión tenemos dos servicios que son idénticos, pero en otro el estilo de adoración es completamente diferente.

Middendorf: ¿Lo estamos haciendo en Estados Unidos?

Rodas: Un servicio de adoración típicamente latino o étnico podría prolongarse hasta tres horas. En el contexto latino, si usted ha salido de la adicción a las drogas, de las alucinaciones, de la extrema pobreza y se ha vuelto discípulo de Cristo, la adoración se convierte en un momento de liberación como respuesta a la bondad de Dios en nuestros tiempos difíciles.

Salsbury: No, no lo estamos haciendo. Se nos están escapando de nuestro ministerio los inmigrantes, las culturas Middendorf: ¿Está la nueva realidad proveyéndonos étnicas, y también las subculturas en sus comunidades. de nuevas oportunidades para el crecimiento de la Para algunos, pueden ser los motociclistas. Para mi iglesia iglesia? ¿Cómo ministran ustedes a varios grupos dien Pismo Beach, son los surfistas. Es importante darnos ferentes en una misma iglesia? cuenta de que tenemos Sharpes: Nuestra gente en grupos subcultumeta es ser una rales, como las mamás del iglesia intergenefútbol, los árbitros del En el Domingo de resurrección uno tiene racional. Nuestros béisbol de ligas pequeun retrato en miniatura de los que llaman jóvenes necesitan ñas, y así por el estilo. relacionarse con la iglesia su iglesia. Ese domingo, yo miro Esas son subculturas que los mayores como a la congregación y me pregunto: “¿Quiédebemos impactar con sus mentores. Prones son ustedes?” Y ellos me devuelven la una respuesta misional. veemos oportunimirada y me dicen: “¡Mire, Ud. es mi pasdades para que Reedy: Una subcultura en tor!” la gente se junte. Stillmeadow es la gene—Gene Tanner Tengo gente joven ración de las personas en el servicio tramayores o de tercera edad. Los honramos proveyéndoles una oportunidad de dicional, y adultos mayores que levantan sus manos adoración que les sea significativa. Se reúnen los do- cuando suenan las guitarras. mingos en la mañana para una adoración tradicional y Salsbury: Hace unos años, en un banquete para nuestros litúrgica. Tenemos un coro con togas, un piano, un órgano, mayores, se estaba cantando: “Porque Él vive”. Ahí escantamos del himnario, y como 100 personas asisten a taba un par de cientos de hermanos mayores en real ese servicio. Es nuestra manera de honrarlos. Les estamos bendición. Entonces me dije: “No es solo asunto de que diciendo: “Estamos aquí hoy porque ustedes hipotecaron aprecien ese tipo de música; ¡están adorando!” Entonces sus casas y se sacrificaron por la iglesia. Los honramos tuve la santa corazonada de organizar un servicio porque reconocemos que esta es una experiencia de “country gospel” que fuera un cruce entre “Gaither Hoadoración que tiene sentido para ustedes”. Me ofende mecoming” y “Grand Ole Opry”. Ahora estamos preoír a algunos de mis colegas hablar como si fuera un sentando esos viejos cánticos de manera divertida y asunto de “escoger a quién se va a perder”. ¿Acaso es- con actores en vivo. Las tres principales radioemisoras tán bromeando? Estos son los individuos que se conduje- del área donde vivo son “country”. Hemos estado celeron como verdaderos peregrinos y reales aventureros, brando este servicio durante dos años y medio, y de y gente que se atrevió a arriesgar grandes cosas para esa manera honramos a nuestros mayores con sus canDios. ciones, pero en un ambiente divertido. Sharpes: Al igual que la iglesia de Bud, nosotros tenemos Tanner: Cuando un visitante llega a nuestra iglesia su dos estilos de adoración. Estoy de acuerdo con lo que primer pensamiento no es: “¿Podré encontrar a Cristo él dice, pero también creo que esas personas mayores aquí?” sino “¿Habrá aquí gente como yo?” 11


Mis primeros cuatro años como pastor de Valparaíso términos de cabezas y pesetas, aunque sí han experifueron en una iglesia extremadamente tradicional. Eso mentado efectividad misional y contactos reales con no era necesariamente negativo, pero se limitaba a gente real en las calles. coro, piano y órgano. Así que me senté con mi equipo Middendorf: Tradicionalmente lo que sucedía dentro para determinar el diseño de una transición. Una tran- de las cuatro paredes del templo definía la iglesia. sición rápida no es transición sino choque. La transición Pero aquí estamos hablando de una aproximación nos tomó cuatro años, minuto a minuto. Durante ese diferente. Me parece que ustedes están diciendo que tiempo alguien me planteó esta gran cuestión: “Me pa- alguien que no es la gente de adentro es la que estarece que Ud. está empezando a dibujar un blanco al blece la agenda para sus iglesias. cual tirarle, y yo no estoy en ese blanco”. Le dije que no estaba equivocado. También le dije que yo tampoco Tanner: En Valparaíso le tenemos un nombre a nuestro estaba en ese blanco. Y añadí: “Supongamos que tene- grupo meta: “Valpo Vinnie”. “Valpo Vinnie” establece mos tanto éxito que nuestra iglesia no sea otra cosa que la agenda. Si “Valpo Vinnie” cambia, nosotros cambiaese blanco, ¿quiénes van a servirle de mentores? ¡No po- mos, incorporando cosas diferentes. Si la radioemisora dríamos llegar muy lejos sin la ayuda suya!” Perdimos a principal cambia a música “country”, testigos serán los algunas personas mayores, pero la mayoría se nos unió. ángeles del cielo de cuán pronto añadiremos los banjos Me aseguré de decirle a la gente lo que no cambiaría. a la Iglesia del Nazareno de Valparaíso. Somos nazarenos, y el mensaje no cambiaría. La oración Middendorf: ¿Cómo cambia el ambiente externo la pastoral no cambiaría. Hicimos la transición, pero con forma de ministrar ustedes dentro de la iglesia? gran respeto para los mayores, y para la generación Rodas: Para el 31 de nacidos después de la de diciembre de Segunda Guerra Mun2011, el Centro de dial. Creo que si los La intención de Wesley... fue salir y formar Recursos Nueva abandonamos por causa Luz, el centro de parte de este mundo. Parte del cambio presente del futuro, estamos lastiministerios nazarees en realidad algo saludable, porque ahora mándonos a nosotros misnos de compasión decimos: “¿Cómo voy allá afuera? ¿Cómo me mos, y quedándonos sin que dirijo, había ensucio las manos? ¿Cómo puedo formar parte futuro. servido a 3,500 de este mundo que es mi parroquia? personas de muReedy: Una de las cosas —Carla Sunberg chas maneras difeque la nueva realidad nos rentes. Probableestá obligando a hacer es mente hemos ya definir lo que queremos recogido 1.2 millones de dólares. El dinero viene de muchas decir con crecimiento. Durante casi toda mi vida las cosas que se me pedía reportar en la asamblea de dis- fuentes diferentes. Tengo un superintendente de distrito trito eran cabezas y pesetas. Básicamente se me pre- que es una extraordinaria persona, y me abre espacio guntaba si la asistencia al servicio de adoración había para redefinir el ministerio. Hubo un momento en que aumentado, si la asistencia a la escuela dominical había me percaté de que independientemente de mi marco aumentado, y si las ofrendas habían aumentado o las de no se me permitía hacer lo que yo quería. Pero di instalaciones se habían expandido. Era así como yo en- con un movimiento dentro de nuestra denominación llatendía el crecimiento, y esas eran las metas que yo per- mado Ministerios Nazarenos de Compasión. Conocí a personas de City of Hope y de Bresee Institute, personas seguía en términos del crecimiento de la iglesia. La nueva realidad nos está obligando a expandir brillantes que navegaban en diferentes mundos. Yo denuestro entendimiento de lo que es el crecimiento. Soy nomino a la mayoría de nuestras congregaciones como afortunado por pertenecer a un distrito con un superin- iglesia cultural operacional, es decir, iglesias que son tendente como Ken Mills. Él nos está empezando a hacer mayormente de anglos o blancos casi siempre homogépreguntas distintas como: Díganos de los contactos mi- neas, y de clase media suburbana. sionales significativos que ha tenido con su comunidad en este año. Hablemos sobre eso y celebrémoslo. Esto ha alentado grandemente a algunos de mis colegas pastores quienes llegan a la asamblea de distrito sin necesariamente ser capaces de reportar crecimiento en

Creo que hay una oportunidad tremenda en el futuro. Lo próximo que va a suceder es que: 1) la religión de más rápido crecimiento será el islamismo; 2) el más grande poder económico será China; 3) los latinos se harán una fuerza significativa en Estados Unidos. Coca-

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Cola y Pepsi lo entienden. Creo que desde la perspectiva de una estrategia de ministración, necesitamos estar preparados para esos cambios, especialmente en la Iglesia del Nazareno, que es un movimiento wesleyano. Creo que existe la oportunidad. Necesitamos ver lo que el contexto nos está proveyendo. Creo que necesitamos estudiar lo que los nazarenos han hecho bien, que es ser compasivos, y hacer que eso explote. Creo en la iglesia multicultural. Si somos una iglesia afroamericana o una iglesia latina, necesitamos integrar a los niños blancos pobres que han quedado en el vecindario. Creo que será de esa manera culturalmente competente que podremos hacer algunas cosas significativas, y no solo en la situación urbana sino también en la suburbana. Sharpes: Me encanta lo dicho. La mayoría de nosotros vivimos en iglesias de anglos suburbanos de clase media. Creo que la próxima generación va a querer participar más a fondo y más directamente que las otras generaciones, y querer algo más que echar dinero en el platillo de la ofrenda. Middendorf: ¿Acaso el aislamiento le hace difícil a nuestras iglesias ver la importancia de la inmigración?

no seré otra cosa que el pastor anglo y suburbano, que pasa su vida en una iglesia homogénea, recogiendo grandes ofrendas y enviándolas para esos pobres en la calle. De eso se trata cuando queremos encarnar el evangelio. Sunberg: Nosotros hemos regresado al casco urbano, y hemos empezado de nuevo una iglesia que, según se descubrió, empezó la nuestra. El sitio de esa iglesia está ubicado al sur, en el casco urbano de Fort Wayne, Indiana, y los servicios se dan en español y en inglés. La escuela pública frente a la iglesia estaba en una grave necesidad de tutores para los alumnos después del día escolar. Nosotros nos preguntamos: “¿Cómo medir el éxito?”, y para mí esta es una de las más extraordinarias historias de éxito de nuestra congregación. Nos pidieron voluntarios de la iglesia que sirvieran de tutores los martes y jueves en la tarde. ¿Y saben quiénes se ofrecieron? Nuestros nazarenos tradicionales y mayores. Nos dijeron: “Regresaremos al centro del pueblo y ayudaremos a esos muchachos”. Ellos están transformando la vida de esos niños. Al final del año académico la escuela puso un gran letrero que decía: “Gracias, Grace Point”. Cuando contextualizamos y compartimos la historia, el mensaje de la iglesia, las generaciones se unen dentro de la comunidad.

Solía pensar que nuestro centro de adoración era el epicentro o zona cero del ministerio. Ahora lo veo como un centro de entrenamiento. Capacito a las personas para que salgan y marquen la diferencia en la comunidad. —Ron Salsbury

Sharpes: Estoy con el agua hasta el cuello con la inmigración en Arizona. Después de predicar un domingo sobre nuestro llamado, una persona me envió el siguiente correo electrónico: “Bueno, pastor, entre mi casa y la iglesia lo que veo es un paraíso”. Ciertamente, entre su casa y la iglesia todo luce como un paraíso. Entre su casa y su trabajo nunca tiene que pasar por donde están los desamparados y los que sufren. Si de ver las necesidades se trata, esa persona está ciega. Yo me he mudado al centro de la ciudad de Chandler. Parece extraño, pero vivo en medio de un barrio diferente. La mafia mexicana decapitó a alguien a seis cuadras de mi casa, y hubo un tiroteo a dos cuadras en la dirección opuesta. Me mudé ahí para decirle a mi iglesia: “No podemos descuidar este lugar por el hecho de que no sea así en donde vivimos la mayor parte de nuestra vida, a ocho kilómetros en la dirección contraria”. Cada vez que salgo de mi casa en las mañanas veo como a unas 30 personas en espera de que alguien les ofrezca trabajo para ese día. Y veo a un desamparado empujando su carretón calle abajo. Si no me mantengo intencionalmente sumergido de esta forma,

Salsbury: Crecí en la Primera Iglesia de Los Ángeles, y luego serví nueve años como parte de su personal ministerial. Cuando llegué como pastor a la Iglesia New Life en Pismo Beach la gente que sabía que yo venía de Los Ángeles me decían: “Odio esa ciudad”. Me sentí realmente lastimado, pero decidí que había que hacer algo para convertirnos en socios activos de Los Angeles. Decidimos ayudar a empezar la Iglesia del Nazareno Central City. No solo enviábamos dinero, sino brigadas de trabajo y equipos ministeriales, y muchos de nuestros jóvenes iban y ayudaban. También los llevábamos para que dirigieran la alabanza. Hemos hecho un extraordinario padrinazgo, y debido a que nos hemos invertido a nosotros mismos, nunca más he escuchado a alguien decir: “Odio a Los Ángeles”.

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Middendorf: ¿De qué manera la forma en que se ven ustedes como pastores ha cambiado por esas nuevas realidades? ¿Qué impacto han ejercido en ustedes como ministros?

en convertir mi automóvil en oficina. Y es un llamado de por vida. La comunidad de Valparaíso no solo decide lo que la iglesia hace, sino también lo que yo hago.

Sunberg: En Estados Unidos, el 60 por ciento de los que Rodas: En 1988, trabajé con pacientes terminales de asisten a la iglesia son mujeres. Las mujeres que vienen VIH y SIDA, gente que nadie quería tocar. En ese enton- a mi oficina me dicen que nunca habían tenido una pasces también pastoreaba una congregación urbana con tora. Nunca habían tenido una mujer como su líder espisostén pastoral proveniente de la organización sin fines ritual. Algo dentro de mí me llamaba a acoger de veras de lucro que yo dirigía. Pero Dios cambió todo eso. To- ese sentir. He descubierto que hay una profunda y desdavía soy pastor, pero ahora mi trabajo es mi ministerio esperante necesidad de liderazgo espiritual femenil en y el gozo de mi vida. Mi esposa participa. Mis hijos se nuestras comunidades. También decidí que el 50 por han mudado a nuestra ciudad. Soy una persona de 56 ciento de mi tiempo lo dedicaría a la gente, al reino. El años de edad que no sabe qué va a pasar en los pró- Señor me ha abierto oportunidades. Una dama que ximos 10 años, pero estoy felicísimo de que Dios me sirve como anfitriona de un programa cristiano de radio haya llamado a la ciudad de Cleveland. me ha pedido que le sirva como mentora. No asiste a Sharpes: Yo he regresado al ministerio de parroquia. mi iglesia, pero me reúno regularmente con ella. Soy Mi parroquia es el área geográfica a la cual Dios me también la mentora de la pastora de jóvenes de la ha llamado, y me importa todo lo que sucede en ella. Iglesia Metodista Unida de la ciudad vecina. Nos reuniEstamos conscientes de la relación estadística que hay mos en la cafetería Starbucks una vez al mes y charlaentre los niveles de alfamos. He sentido betización de los niños de que Dios me dice: cuarto año de primaria, “¡Atiende a estas En el contexto latino, si usted ha salido de y el porcentaje de ellos mujeres y vacíate la adicción a las drogas, de las alucinaque terminará en la cáren ellas!”. Pero de ciones, de la extrema pobreza, y se ha cel. Por eso la iglesia ha nuevo, ¿cómo vuelto un discípulo de Cristo, la adoración decidido empezar a tramide uno esa se convierte en un momento de liberación bajar con la escuela priclase de éxito? como respuesta a la bondad de Dios en maria. Para mantener a las No asisten a mi personas fuera de la cárnuestros tiempos difíciles. iglesia, pero están —Max Rodas cel tenemos que ayudaredificando el las alfabetizándolas en los reino, y yo estoy primeros años de escuela. marcando una diferencia en el reino. No necesitan preTanner: Para mí es casi como volver a hacer lo que los dicadores; necesitan pastores. Mi secretaria me dice pastores hacían hace años. No soy un ejecutivo empre- que los empleados de Starbucks creen que esa cafetería sarial. Reconocemos que Valparaíso es un suburbio de es mi oficina. Tomo una de sus mesas toda una tarde y clase media alta en Chicago, y que sus residentes son atiendo una cita tras otra, y las personas llegan y comanglos y profesionales. Una de las necesidades domi- parten conmigo. nantes de esas personas es el toque personal. Viven de prisa. No tienen interés alguno en un predicador; nece- Middendorf: Me pregunto si lo que ustedes están disitan a un pastor. Por ejemplo, yo voy a la casa de ciendo vale en este sentido: ustedes pueden predicada persona que nos visita. Visito diariamente los hos- carles porque han participado en sus vidas. Los espitales. Mi pastor ejecutivo maneja las operaciones dia- cuchan porque saben que a ustedes ellos les importan. rias de la iglesia con el fin de que yo pueda estar con Reedy: Hay un rol profético y otro sacerdotal; esa es la la gente. Cuando me encargan de un funeral, visito a tensión dinámica en que vivimos. Para responder a su los deudos en su casa una semana después. Además, pregunta sobre cambios en Stillmeadow, creo que han tomo nota de la fecha de defunción para reunirme con sido significativos en respuesta a la nueva realidad. Prilos familiares un año después, y les hago saber que mero charlamos con nuestro personal ministerial y redecomprendo lo doloroso que les es ese aniversario. finimos nuestros valores esenciales. Nuestro valor esencial Cuando descubrimos cuáles eran las necesidades domi- número uno ahora es “conectarse”. Hemos notado que nantes de la gente de Valparaíso, no tuve problemas las conexiones relacionales, especialmente para la ge14


neración emergente, domina todo lo demás. Estamos tratando de ser una iglesia más conexional.

intencional al influir sobre los que influyen, al discipular a otros y al capacitar a futuros líderes.

Middendorf: Permítanme tocar brevemente ese asunto. En un día de Internet de alta velocidad y de conectividad electrónica, ¿de lo que ustedes me están hablando es de conexiones personales?

Reedy: Nosotros hemos tratado de presentar a Stillmeadow como una iglesia con múltiples congregaciones. La idea es mantener congregaciones pequeñas y más íntimas. El tamaño promedio de una congregación bajo Stillmeadow es de menos de 200. Nuestra congregación mayor es de 350 personas. Eso permite que uno sea mucho más relacional. Hay mucho más tiempo para testimonios, para orar juntos y para desarrollar comunidad. Nos hemos resistido a la idea de edificar un tabernáculo de oropel con capacidad para 3,000 personas. Creo que esos días ya pasaron. La intimidad de grupos más pequeños, según creo, es lo que la gente anhela en esta nueva realidad.

Reedy: En efecto. He tenido que hacer ajustes en mi propia vida. Me senté a revisar mi descripción de trabajo para dedicar más tiempo al “Round the Clock Diner”, reunirme con la gente y charlar sobre cosas de la vida. Cada semana fijo citas que establecen conexiones relacionales. Creo que el aspecto profético de nuestro ministerio sigue siendo críticamente importante. No quisiera disminuirlo. Pero estoy tratando de hacer un tipo de ajuste que se base en la nueva realidad, que me mantenga centrado, asegurándome de que estoy intencionalmente dejando espacio suficiente en mi vida para relaciones personales auténticas.

Sunberg: Basados en nuestra herencia, lo que me ha cambiado en los últimos años es percatarme de la cantidad de tiempo y energía que nuestros líderes antiguos empleaban en la Palabra y en oración. En algún moMiddendorf: ¿Cuántos mento desde ende ustedes dirían que estonces hemos cotán más disponibles menzado a Quizá una de las cosas que necesitamos resaltar para las personas que lo ajustar ese hábito en estos momentos es que el ministerio sigue que hubieran querido? para hacerlo rásiendo principalmente influir en las personas... Quizá una de las cosas pido y fácil. Me ¿Está la nueva realidad proveyéndonos de nueque necesitamos resaltar he sentido terrivas oportunidades para el crecimiento de la en estos momentos es blemente bajo iglesia? ¿Cómo ministran ustedes a varios gruque el ministerio sigue convicción por no pos diferentes en una misma iglesia? siendo principalmente encontrar manera —Jess Middendorf influir en las personas. de ministrar eficazmente. Pero no Sharpes: Piensen en el núnos creamos que mero de megaiglesias de ciudades que están establepodemos entenderlo y descifrarlo por nuestra cuenta. ciendo lugares para transmitir por vídeo sus servicios. Nuestros servicios se transmiten en línea. Pero, ¿puede Lo que más humilde me hace es entender que tengo uno tomar la Santa Cena en línea por la web? Hay per- que levantarme lo suficientemente temprano cada mañana para dedicar tiempo en la presencia de Dios, mucho sonas que han establecido iglesias en un mundo ciberantes de poner un pie en las instalaciones de la iglesia. nético, en el que las personas “asisten a la iglesia” en Para referirnos otra vez a Wesley, él dedicaba por lo su televisor y escuchan a un pastor predicar un sermón, menos una hora de oración cada mañana. Creo que tenemos pero envían a sus alternos para que se sienten en las que regresar a esos elementos básicos. bancas y escuchen. Lo que viene nos ofrece toda clase de retos fascinantes. No sé si es bueno o malo, o qué es Middendorf: ¿Qué tiene que decirnos nuestra herencia exactamente lo que ocurrirá con todo esto, pero es teológica de cara a esta nueva realidad? ¿Qué le dice obvio que debemos enfrentar esos retos. la santidad arminiana wesleyana a esta cultura, a este Salsbury: Yo diría que estoy más disponible ahora que mundo, a nuestras iglesias en su presente trabajo? hace 10 años, más intencional con los líderes, y en disci- Salsbury: Que un corazón formado, limpiado y sacudido pular. Hace años John Maxwell dijo: “Si usted no fija su por Dios cambiará la comunidad. calendario, otros lo harán”. Tenemos que establecer Sunberg: Un profundo caminar con Dios es tan transforprioridades a fin de estar disponibles en las crisis, y mador, que Dios puede tomar a la persona más perdida para las personas que nos quieren ver. Pero quiero ser y cambiarla en algo increíble. Si de verdad creemos 15


esto, vamos a salir y sacudir el mundo, porque lo creemos verdadero.

imaginación. El clima en que nos encontramos nos ofrece increíbles oportunidades.

Rodas: Para no hacer del mensaje algo más espiritual de la cuenta, es buscar justicia, comprometerse con los marginados, llorar con los que lloran y, por supuesto, reír con los que ríen.

Middendorf: ¿Cómo podemos ayudar a los líderes locales, de distrito y generales a confrontar esta nueva realidad?

Reedy: Soy optimista en cuanto a la gracia de Dios. Mi frase favorita del Nuevo Testamento es: “Todo aquel”. Me fascinan esas palabras, me fascina formar parte de un movimiento que reconoce que no estoy llevando a Jesucristo a ningún lugar puesto que Él ya está ahí. La gracia preveniente de Dios está obrando en la vida de la persona. En ese momento yo sencillamente soy socio con el Espíritu Santo en el obrar de Dios en la vida de esa persona. Sharpes: Hace poco asistí a una cohorte en el centro de la ciudad de Filadelfia, en la que hablábamos de los cambios y las cosas diferentes que estaban sucediendo. Todo lo que se hablaba se aplicaba a lo que habíamos sido como iglesia. ¿Por qué dejamos de serlo? Porque nos hemos enredado en otras cosas. Recuerdo a Peter Wagner decir una vez: “¿Hay nazarenos en este salón de clases?” Un par de nosotros levantamos la mano, así que Wagner añadió: “¿Saben una cosa? La teología de ustedes es correcta. Si no se hubieran convertido en una iglesia de reglas, hubieran sido capaces de mantener la pasión por los perdidos y por alcanzar gente, y por un estilo de vida transformacional. De alguna manera la iglesia de ustedes se tornó en algo que no debió ser”. Creo que estamos recapturando esa pasión. Tanner: Lo que vino a mi mente fue Gálatas 3:3: “¿Comenzaron por el Espíritu, y ahora van a acabar por la carne?” Hemos hablado bastante acerca de estrategias. La estrategia es importante para no meter la cabeza en la tierra como el avestruz. Pero no se trata de estrategias. En última instancia, se trata de una relación dinámica con Cristo que transforme absolutamente los hogares y las vidas, y quiero formar parte de algo así. Sunberg: Para mí, es asunto de volver a escuchar al Espíritu Santo. Cuando uno entra en el movimiento del Espíritu Santo, es como montarse sobre una ola y cabalgarla. Uno ve hacia dónde va. Solo tiene que mantenerse fielmente sobre ella. Eso es lo que siento que podemos experimentar aquí. En Rusia, las cosas se pusieron tan malas en la década de 1990 que, por ejemplo, en una sola semana tuvimos un 300 porciento de inflación económica. Al final de esa semana dijimos que las oportunidades eran “sin esperanza”, es decir, que la desesperanza había creado oportunidades más allá de nuestra

Sunberg: Necesitamos honrar los nuevos logros. Bud, usted ha hablado de la manera en que medíamos el éxito en el pasado. Tenemos que estar dispuestos a hacer el cambio, a dar el giro. Lo hemos hecho en el pasado. Creo que en la década de 1960 añadimos la asistencia de los domingos en la mañana a nuestras mediciones. Antes solo medíamos la escuela dominical. Hicimos el cambio cuando la cultura cambió. Estamos en un día y en una época nueva. Es necesario que hagamos sentir bien a la gente sobre cosas positivas. Casi a cuanto sitio voy escucho relatos increíbles del movimiento del Espíritu Santo de Dios. Salsbury: Yo he hecho mal muchas cosas, pero hay algo en New Life que he hecho bien, y es tener conversaciones difíciles con otras personas sobre el cambio, sobre lo que estamos haciendo y por qué. Reedy: Stephen L. Carter ha observado que la civilidad es una de las virtudes pre-democráticas necesarias para que funcione la democracia. Lo que estamos viendo en la sociedad que nos rodea es una incapacidad para sostener conversaciones. Ha sido extremadamente doloroso para mí como pastor ver que eso se haya infiltrado en la iglesia. Me ha ofendido profundamente, y me ha dolido ver las conversaciones de los blogs por Internet entre nazarenos con una visión diferente para la iglesia, y su incapacidad de sostener una conversación razonada. Eso me gusta de esta conversación que estamos teniendo hoy. No estoy de acuerdo con todo lo que se ha compartido aquí, pero me encanta el hecho de que podemos sentarnos juntos y modelarle a toda la iglesia lo que es conversar civilmente, especialmente entre personas que hablan de practicar la santidad de corazón y vida. Debo decirle lo siguiente a la Junta de Superintendentes Generales: Cuando estas cosas se estaban arremolinando en nuestra iglesia, la Junta de Superintendentes Generales escribió una misiva a la denominación, y pensé que fue excelente. La publiqué inmediatamente, dándole copia a cada persona de nuestra congregación. Quiero manifestar que la Junta de Superintendentes Generales destelló en esa ocasión como nunca. ¿Qué cómo puede la Iglesia General ayudarnos a timonear el barco en las aguas de esta nueva realidad? Hay que escuchar mucho. Quiero alentar a

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los que sirven en el liderazgo general que tengan tiempos como estos en los que podamos hablar, ya que a personas como yo, que estamos ocupados en estos menesteres las 24 horas del día, les toma tiempo enterarse de lo que desea ese liderazgo. A su vez, apenas puedo imaginar lo difícil que es para una persona cuyo ministerio es global mantenerse significativamente conectado con lo que esté pasando en la iglesia local.

Middendorf: En un mundo postmoderno no todo el mundo es postmoderno. Ni tampoco todas las partes del mundo son postmodernas. Dr. Broadbooks, me parece que estamos presenciando la expresión misma de las cinco estrategias de la región de USA/Canada. Broadbooks: En efecto, y de hermosa manera. ¡Es maravilloso!

Middendorf: Gracias por tan extraordinarias contribuSunberg: Nos es difícil comprender lo culturalmente sen- ciones. sible que son algunas de las conversaciones que se puedan tener, especialmente en el caso de una denominación mundial. Algunos asuntos son típicamente estadounidenses Los panelistas: Bud Reedy sirve como pastor titular de la Iglesia del Nazareno de y no globales, lo que nos obliga a un discurso civil. Rodas: Necesitamos reconocer las diferencias culturales y el entrenamiento necesario del liderato laico, y el de pastores y de superintendentes de distrito, para darles las herramientas y la comprensión cultural que les permitan saber lo que realmente necesita contextualizarse. Quizá debe ser algo normativo. Middendorf: La iglesia debe ser la presencia encarnada de Cristo, quien a su vez encarna el amor de Dios de manera muy tangible. Me parece a mí que tal cosa debe caracterizar la conversación. Salsbury: Quiero aludir al uso de la frase “nueva realidad”. No quisiera que los pastores leyeran esto y dijeran: “Necesito encontrarla”. Hay nuevas realidades que entran en juego, pero las viejas realidades no desaparecen. Todo fluye junto. Los pastores necesitan reconocer que tratan con algunas nuevas realidades, pero que también tratan con viejas realidades. Me ponen nervioso las categorías fijas.

Stillmeadow en York, Pennsylvania. Max Rodas es el director ejecutivo del Centro de Recursos Nueva Vida, un ministerio nazareno de compasión en Cleveland, Ohio. Ron Salsbury es el pastor principal de la Iglesia del Nazareno New Life Community en Pismo Beach, California. David Sharpes sirve como pastor principal de la Iglesia del Nazareno Crossroads en Chandler, Arizona. Carla Sunberg es ahora co-superintendenta de distrito del Este de Ohio, aunque en el momento de la mesa redonda servía como pastora de la Iglesia del Nazareno Gracepoint en Fort Wayne, Indiana. Gene Tanner sirve como pastor principal de la Iglesia del Nazareno de Valparaíso, Indiana. *Russ Long, “Is This the New Normal?” [¿Es esta la nueva normalidad?], Holiness Today (mayo/junio de 2011): 8. Nota del Editor: La edición de la transcripción de conversaciones puede ser tarea difícil, especialmente para lograr una fácil lectura. Esta transcripción fue editada, y a veces condensada o trabajada de nuevo para la claridad, aunque se ha tratado de mantener el espíritu de lo que fue dicho.

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Consejos a un Joven Fundador de Iglesias por Kim Richardson El futuro de la iglesia depende de la reproducción de discípulos, y un método probado de tal fin es la multiplicación de iglesias. Las nuevas iglesias pueden o no parecerse a las iglesias “tradicionales”. Tengo tres décadas de experiencia pastoreando y fundando iglesias “tradicionales”, si es que todavía podemos llamarlas así. Los consejos que aquí ofrezco se desprenden de esa experiencia, aunque todavía tengo marcado interés en los modelos misionales. Ofrezco estas reflexiones a aquellos llamados a servir al reino por medio del establecimiento de nuevas comunidades de fe, sin que importe el modelo. Al igual que nuestro progenitor, el apóstol Pablo, enfrentaremos faenas en el camino. Oro que estos pensamientos nos ayuden en nuestra sagrada tarea.

Hágase de todo el entrenamiento que pueda Toda persona, basada en la experiencia previa, tiene una imagen mental de cómo debe lucir una iglesia. Si esa imagen nunca se nos reta, lo que sigue es que reproduciremos nuestra imagen de esa iglesia, o reaccionaremos a ella. En la mente de uno, una experiencia dinámica de adoración puede que se trate solo de las instalaciones, la predicación, la banda o el excelente equipo audiovisual, pero puede que sea más que eso. Recibir entrenamiento en plantar

iglesias es una manera de asegurarse de que la visión de uno no sea demasiado estrecha o restringida para aquellos que uno quiere alcanzar. La experiencia y la capacitación no sólo amplían la visión de uno, sino que también la clarifican. El punto no es que usted rinda su imagen de la iglesia, sino que la mantenga en tensión con otras imágenes con el objeto de refinarla. En su ministerio usted conocerá, reclutará y discipulará a gente con imágenes diferentes

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(y hasta conflictivas) de lo que la iglesia debe ser. Cuando el conflicto surja, la visión no sólo clara sino probada será la que lo guiará. Busque a un entrenador de experiencia La gran ventaja de un entrenador es su objetividad. Cuando uno está enfrascado en un proyecto, es difícil ser objetivo. La mayoría de las veces un entrenador no le va a decir a usted nada nuevo, sino sencillamente recordarle lo que ya usted sabe. El entrenador le ayuda a uno a mantenerse enfocado en el ministerio de uno. Usted podría pensar: “¡Si no hago que esto arranque me moriré de hambre!” Una desesperación así produce gran energía, pero también miopía. Se puede perder de vista el cuadro más amplio. Un buen entrenador, quien se espera que tenga más experiencia y sea más leído que usted, lo ayudará a considerar opciones. Busque a un compañero para rendirle cuentas Tener alguien a quién rendirle cuentas es esencial. Los fundadores de iglesias tienden a orientarse hacia las tareas. Con tantas tareas pendientes, puede que se les olvide la gente en su vida (los cuales no son tareas). Si eso sucede, usted corre el riesgo de ganar el mundo y perder su alma. Es preferible que su compañero de rendición de cuentas sea alguien distinto de su entrenador. El entrenador le ayuda a usted a alcanzar sus metas ministeriales. Su compañero de rendición de cuentas se asegura de que el corazón suyo se mantenga recto durante el proceso. Busque a un amigo, a un pastor respetado, o a un guía espiritual que no sea parte de su proyecto de fundar la iglesia, ni que esté ayudando a financiarlo. Debe ser alguien con quien usted pueda ser franco y estar dispuesto a retarlo cuando sea necesario. Establezca y mantenga un día semanal de descanso, y también una noche con su cón-

yuge (si es casado), o una noche con sus amigos (si no está casado) Los fundadores de iglesias, a la vez que se orientan hacia las tareas, tienden a ser emprendedores y confiarse demasiado en sus propias capacidades (aquí estoy hablando de recuerdos de pecados pasados). Esos perfectos rasgos de personalidad arriesgada podrían generar una situación de intensa prisa, de estrés, de confianza propia y, en última instancia, de disfunción relacional. John Orberg, tras aceptar un pastorado titular y mudarse a California, llamó a Dallas Willard y le pidió dirección espiritual preguntándole: —¿Qué debo hacer para ser espiritualmente saludable? —Elimina sin contemplaciones la prisa de tu vida. —Acabo de anotarlo —dijo Orberg—. ¿Qué mas? —Nada más —le dijo Willard. Hay un mandamiento que nos enorgullece quebrantar, el de guardar el día de reposo. En nuestra cultura, estar ocupado es un distintivo honorífico. Si usted trabaja todo el tiempo, eso quiere decir que es importante. Sin embargo, ese es un mensaje que proviene de la cultura, no de la Biblia. Observar el día de reposo significa confiarle a Dios el gobierno del universo durante nuestra ausencia. Si se olvidamos esa verdad, terminaremos distraídos por un ateísmo práctico. Los fundadores de iglesias tipo A, posiblemente bivocacionales, corren continuamente ese peligro. Si usted es casado, necesita una noche para su cónyuge. Si tiene niños, necesita un tiempo que sus hijos sepan que es solo para ellos. Haga todo lo posible por sentarse a comer con su familia. La única vez que usted podrá averiguar más de sus hijos que no sea cuando esté a la mesa con ellos, será cuando estén viajando juntos en el automóvil. Si no está casado, asegúrese de separar tiempo cada semana para amigos

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y familiares. Estas prácticas le ayudan a llevar la clase de vida que se supone que lleve, y a mantenerse dependiendo de Dios. No se apresure demasiado, múdese a la comunidad, consiga un trabajo en ella, y conózcala. Una vez que se mude a una comunidad, es sabio vivir en ella de uno a tres años antes de empezar con la fundación de la iglesia. Puede que usted se vea tentado a preguntarme: “Pero Kim, uno se pone viejo y achacoso; no puedo esperar tanto”. Empezar demasiado temprano es la razón principal del fracaso en la fundación de iglesias. Lo que sucede es que, en la manera tradicional de fundar iglesias, una vez que usted la inicia, queda atrapado bajo la tiranía del programa dominical. ¿Y qué va usted a hacer siete días después de su primer domingo? ¿Y de su segundo domingo, y así ad infinitum? Usted ha comenzado a preparar sermones, a planificar el orden de los cultos, a reunirse con su personal ministerial, y así por el estilo. Y antes de lo que usted se imagine, no le restará tiempo para establecer relaciones con los miembros de la comunidad y desarrollar el grupo núcleo. ¿Aplazar el inicio? La advertencia respecto a un inicio prematuro presupone el modelo tradicional de ven-y-ve del trabajo de iglesia. Pero

usted no tendría que desacelerar los esfuerzos de establecer su grupo núcleo y desarrollar relaciones, si considera una aproximación más relacional y orgánica, ya que no habría diferencia marcada en la manera de abordar su ministerio antes o después que lo inicie. Hay mucho de fascinante en los modelos alternos de fundar iglesias, y son de especial atracción en una sociedad en donde son los menos los que dan dinero para instalaciones. Lo cierto es que ya no somos el mejor show de la ciudad. Por ejemplo, no hay ningún drama en la iglesia que sea tan bueno como los que usted podría ver en los teatros de Boston. Y los músicos de clubes son más talentosos que los mejores de la iglesia. Esa es una de las razones por la que los servicios de domingo en la noche ya no funcionan. Hay mejor entretenimiento en otros lugares. No es que querramos avergonzar a nadie, pero necesitamos entender que Rick Warren o Andy Stanley podrían traer a gente tremendamente talentosa, y nosotros no. Mi más entusiasta recomendación para toda fundación de iglesias es que uno dedique la mayor parte de su tiempo a establecer relaciones con el grupo núcleo, ya que será lo que rendirá mayor fruto para el reino. Una experiencia fantástica de adoración no lo hará. Si de eso

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se tratara, estaríamos en comparativa desventaja con el mundo. Busque un co-fundador (dos lo hacen mejor) Las investigaciones conducidas por Ed Stetzer demuestran que siempre con dos todo es mejor que con uno, y que dos es mejor que tres.* Yo baso mi posición en esa investigación, y en mi propia experiencia. Busque a un compañero con dones que contrasten con los suyos, deje que el hierro pula al hierro. Aproveche los puntos fuertes suyos. Cuando salimos del seminario, Bill Wiesman, el director de Ministerios de Evangelismo para la Región USA-Canada, y yo iniciamos de nuevo con éxito una iglesia en Buffalo, New York. De ahí salimos y plantamos cuatro iglesias más. Muchos de nuestros logros se debieron a la combinación de los talentos de ambos. No fueron pocas las veces que nos confrontamos, pero cuando un hierro se raspa con otro, ¿no es cierto que siempre produce chispas? No tema pedir dinero, pero reconozca que el dinero no es su principal recurso Comparta con la gente lo que usted exactamente necesita para empezar la obra. Para hacerlo puede ser que quiera ser entrenado sobre cómo pedir dinero. Sin embargo, sufrir una fijación con el dinero no es lo correcto. Si usted tuviera que escoger entre aprender a pedir dinero y aprender a pedir a la gente que se una con usted en la jornada, sería sabio escoger esto último. Sin la gente apropiada usted no tiene salida. Nuestro negocio es la gente, y la gente siempre será su mayor activo. Produzca sus propios discípulos Si hay creyentes que quieren unirse a su tarea, recuerde que traerán consigo una imagen propia de su iglesia profundamente impresa en sus mentes. En contraste, cuando gana nuevas personas para Cristo, usted es todo lo que conocen. No gaste demasiadas energías tratando

de cambiar las imágenes conflictivas de los miembros de su núcleo. Inviértase en ganar gente. La fundación de iglesias tiene que ver con ganar gente nueva para Cristo, y no con resolver los conflictos de visión entre cristianos. No asuma nada sobre la gente que se le una. Asegúrese de que entiendan el modelo que usted está siguiendo. Habrá veces que la mejor opción será ganar su propio grupo núcleo. Permítame dejarle los siguientes dos comentarios. Primero que nada, que la mejor manera de prepararse uno es ser el número dos en una nueva iglesia que apenas se esté iniciando. La mayoría de los fundadores de iglesias no tienen la paciencia para eso, pero si usted puede tolerar no ser el encargado principal durante varios años, el entrenamiento sobre el terreno será la mejor manera de aprender. En segundo lugar, que ninguno de nosotros sabe realmente lo que está haciendo, por tanto, necesitamos ser lo suficientemente humildes como para ayudarnos los unos a los otros. Dios sopla el éxito en las iglesias. Lo que necesitamos es la unción de Dios. Si Dios usara algunas de estas reflexiones para ayudarlo a usted a marcar la diferencia en el reino, para mí será una bendición. Que Dios le imparta gracia y lo dirija en su jornada.

KIM RICHARDSON sirve como pastor titular de la Iglesia del Nazareno Living Hope en Beverly, Massachusetts. Ha servido como fundador de iglesias y como consultor de varios ministerios de fundación de iglesias y de renovación de iglesias. *Ed Stetzer, Planting New Churches in a Post Modern Age [Plantar iglesias nuevas en una era post moderna] (Nashville, TN: Broadman & Holman Academic, 2003), 58-59.

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Entrevista

Russ Long y Bud Reedy

La Nueva Normalidad

Repensemos el ministerio y las finanzas de la iglesia local La reciente contracción económica ha obligado a pastores y congregaciones a hacerles frente a cambios lo mismo grandes que pequeños. Esa “nueva normalidad” ha resultado en ingresos reducidos, recortes de gastos y reducción de personal y voluntarios. Con todo, tal realidad ha obligado a muchas iglesias a reevaluar lo que es verdaderamente importante. También les ha traído la oportunidad de alcanzar a los que luchan tratando de adaptarse a una economía difícil. Bud Reedy y Russ Long son dos pastores de éxito que han mantenido congregaciones vibrantes en el mundo Mark Lail cambiante de la nueva normalidad en finanzas, voluntarismo, vida y adoración. Long sirve como pastor titular de la Iglesia del Nazareno de Bel Air en Maryland, y Bud Reedy es el pastor titular de la Iglesia del Nazareno de York, Pennsylvania. Ambos conversaron con Mark Lail, Director de Ministerios de Mayordomía, quien les pidió que compartieran lo que piensan sobre el ministerio y las finanzas de la iglesia local. Mark Lail: Russ, ¿cómo descrbiría el éxito en la Lail: Dios siempre nos enseña la diferencia entre iglesia de hoy? lo que necesitamos y lo que queremos. La iglesia Russ Long: Ciertamente hemos sentido el efecto tiene que preguntarse: ¿Qué necesitamos para de estos difíciles tiempos económicos, pero en lograr lo que Dios quiere que hagamos aquí? medio de todo vemos algunas alentadoras trans- Así que, debemos confiar en que cuando Dios formaciones personales. Así describimos el éxito, quiera que hagamos algo, nos proveerá los rey lo que es el ministerio eficaz. Creemos que cursos para que se haga. Russ, yo sé que tanto Dios nos ha dado abundancia, que proveerá todo lo que necesitemos para el año. Así vivi- usted como Bud están dispuestos a ir adelante con las misiones a pesar de los contratiempos mos. 22


tiempos económicos. Sin embargo, me atrevería a pensar que aun cuando iglesias misionales como las de ustedes experimenten presupuestos más ajustados, habrá algunos en posición de liderazgo que dirán: “Bueno, quizá no podremos hacer tantas cosas misionales como las que hemos estado haciendo”. ¿Qué le dirían ustedes a un líder de la iglesia que les venga con un mensaje así? Long: No me resisto mucho a nivel de liderato en cuanto a nuestros compromisos misionales. Pero, en caso de resistencia, mi respuesta sería: “Somos una iglesia misionera. Servimos a un Dios misionero que ha sido generoso con nosotros, y vamos a poner primero a los demás”. Lail: La crisis económica ha cambiado nuestro mundo y muchas iglesias se encuentran con personas desesperadamente necesitadas, bien porque les expropian su casa o pierden el trabajo. Es costumbre de las iglesias una que otra vez proveerles comestibles y otras asistencias económicas por medio de ministerios de compasión. Sin embargo, da la impresión de que la presente crisis económica ha creado un nuevo tipo de gente pobre: miembros activos de la comunidad de fe, dueños por años de su propia vivienda y gente que ofrenda regularmente. ¿Cómo ministran ustedes a alguien que entre en la oficina vapuleado por la combinación de problemas de desempleo y de hipoteca, y les diga: “Pastor, la vida se nos ha desmoronado; estamos en problemas”? Long: Cuando sabemos de una familia con alguna necesidad económica, tratamos de ser generosos en suplirle esa necesidad y ayudarlos a salir de la crisis. Evitamos crear dependencia continua, pero tenemos un fondo que nos permite ayudar a las personas; Dios siempre ha provisto la forma de restaurarnos ese fondo. Tratamos de examinar lo que la gente hace económicamente hablando, y les ayudamos a estabilizarse.

Usamos el programa Financial Peace University [Universidad de la Paz Financiera] porque queremos darles algo más que un donativo. Queremos que superen la situación y se levanten. Lail: La siguiente generación de seguidores del reino tiende a comportarse distinto de la generación anterior. ¿Qué ven ustedes en su iglesia en estos momentos en términos de tendencias generacionales en los que ofrendan? Long: Cuando hablamos de cómo recogemos fondos, los fundadores (los de 65 años en adelante) dicen que debemos enseñar a diezmar bíblicamente, pero hemos descubierto que la generación anterior (edades de 36 a 65 años) y la juventud, especialmente la juventud, necesitan responder a una persona, o a una necesidad. Quieren marcar una diferencia tangible. Nuestros jóvenes han contribuido cerca de $6,000 en Promesas de Fe este año. Les hemos explicado que el dinero irá primero a ayudar en la educación de algún joven en Honduras. Después, que proveerá alimentación para los niños de un orfanatorio. De esa manera aprenden la disciplina del compromiso económico de dar, pero ligada a causas específicas. Lail: ¿Desea alguno de ustedes hablar de los patrones cambiantes del voluntariado en su ministerio? Bud Reedy: Hemos experimentado el impacto del voluntariado en nuestra iglesia local. En la iglesia en la que crecí, asistir regularmente significaba que uno iba a la iglesia y a la escuela dominical cuatro domingos por la mañana cada mes, y también los domingos en la noche, además los miércoles en la noche y por lo menos 14 noches de campañas evangelísticas. No estoy seguro cuándo cesó ese patrón, pero ha desaparecido hace ya algún tiempo. La asistencia regular aquí en Stillmeadow es más o menos de dos domingos al mes. Hay una variedad de cambios sociales que lo ha provocado, como las

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familias con hijos de matrimonios distintos y cambios en los horarios de trabajo. Si uno tiene 100 en promedio de asistencia cada semana, probablemente tenga entre 140 y 160 congregantes regulares. Ahora, ¿cómo afecta eso al voluntarismo? Cuando se trata de la división infantil, la división juvenil, los ujieres, el coro, y otros ministerios de infraestructura, no hay voluntarios disponibles con tanta frecuencia. Por ejemplo, les pedimos a las personas que sirvan en la guardería una vez al mes, conscientes de que si el asistente regular sirve una vez por mes, está sirviendo la mitad de las veces que asiste al servicio de adoración.

grandes, automóviles más rápidos, y comiendo múltiples veces en los restaurantes durante la semana. Tienen dinero para hacer lo que quieren. El dinero está ahí; el asunto es pedirlo de manera diferente del pasado.

cediéndoles tomar tiempo libre.

Lail: Los pastores pierden a menudo la oportunidad de conectar la visión con el platillo de la ofrenda en el momento en que ésta se recoge. Los donantes se desalientan cuando dan continuamente el diezmo sin nunca recibir información acerca de lo que ese dinero está logrando en el reino de Dios. El tiempo de la ofrenda debe ser más que un intermedio durante el servicio de adoración; es un tiempo para conectarse. Cuando el dinero se pone en este platillo de la

Reedy: En Stillmeadow tenemos “un momento de mayordomía” antes de cada ofrenda. Somos muy intencionales para celebrar la generosidad de la iglesia. Mi experiencia es que compartir relatos de generosidad produce generosidad. En vez de anunciar el domingo en la mañana que “Malaquías, capítulo tres, dice que hay que traer los diezmos al alfolí; que no hacerlo es de veras robarle a Dios; y que más vale que usteLong: Ahora también hay mayores demandas des entren en ese plan” (por supuesto que estoy sobre la vida de las personas. Por consiguiente, exagerando), decimos: “Gracias a su ofrenda de las asignaciones que la semana paaceptan son más sada, pudimos bien a corto plazo. enviar nuestra He encontrado que las generaciones Vivimos en una culaportación a Eastura tipo carrera de tern Nazarene más viejas están mucho más dispues100 metros más bien College. Porque tas a dar en respuesta a su lealtad a que de maratón. ustedes dieron, los la institución. Pero los de 20 y resto pastores podrán Reedy: En respuesta de años necesitan la conexión relarecibir su pensión. a esa tendencia, cional; si no, no dan... Porque ustedes nosotros hemos dedieron, pudimos sarrollado una esministrar en York trategia de participación por temporada. Nos dimos cuenta de Rescue Mission”. Celebrar la generosidad crea que la gente se daba de baja del coro debido generosidad. El sentir de la congregación va a a que era un compromiso semanal. Ahora muchos ser: “Vaya, de verdad estamos haciendo algo se están uniendo porque es por temporada, con- para Dios”. Lail: Nuestros cristianos más jóvenes son generosos, pero selectivos en lo que dan. Son cuidadosos en comprometer tiempo y dinero como voluntarios y para qué lo comprometen. Long: He llegado a la conclusión de que el problema no es falta de dinero o de recursos. Más bien hay que cultivar de manera diferente a las personas. La gente sigue comprando casas más

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ofrenda algo importante sucede en el reino de Dios. Long: Le he pedido prestado a Leonard Sweet el acróstico EPIC.* En la medida que cultivemos a la nueva generación de dadores, hay que considerar los siguientes cuatro principios: Experiencia: La gente necesita experimentar una necesidad. Nuestros muchachos participan en ayunos de 30 horas y recogen fondos entre sus conocidos. En dos ayunos de 30 horas nuestros adolescentes recogieron $25,000. Participación: Nosotros envolvemos a las personas en la misión. Nuestras relaciones con el campo misionero son clave en ese proceso. Alcanzamos a las personas con las personas Imagen: Todo el mundo ve a personas que sufren. Pero cuando ven una foto de uno de nuestros jóvenes sosteniendo entre sus brazos al niño de un orfanatorio, el impacto es poderoso. La gente recordará esa imagen. Conexión: Estamos haciendo amigos por medio de nuestra colaboración con Honduras, lo cual promueve una conexión real entre el dinero para misiones que las personas ponen en el platillo y las personas que conocen. Reedy: He encontrado que las generaciones más viejas están mucho más dispuestas a dar en respuesta a su lealtad a la institución. Pero los de 20 y resto de años necesitan la conexión relacional; si no, no dan. Si han sostenido al bebé del orfanatorio en sus brazos, el dinero seguirá esa visión. A la ofrenda se le adjudicará un nombre y un rostro. Long: Las personas con frecuencia ven la iglesia según lo que experimentan en el servicio de adoración, el cual apenas dura una hora cada semana. Pero hay cosas que están sucediendo en esas instalaciones los siete días de la semana. Así que, ya sea en el tiempo de la ofrenda, por medio de un estado económico, o con una carta

dándole las gracias, nos aseguramos de hacer la conexión entre la inversión y nuestra misión. Y utilizamos fotografías y relatos para hacerlo, porquea eso responde la gente. Reedy: Eso me agrada de la manera wesleyana de santidad de seguir a Cristo. Juan Wesley fue un mentor misional en quien Mildred Bangs Wyncoop encontró un espíritu inquisitivo. Wesley, desde el punto de vista misional, estaba siempre buscando maneras de conectarse con las personas. No era solo la predicación, aunque fuera importante. Wesley era un genio en lo que toca a conectar a las personas con la misión de la iglesia, y no solo por medio de obras de piedad sino por obras de misericordia: dando de comer al hambriento, vistiendo al desnudo, visitando a los enfermos y los presos. Su estrategia de conectar a la gente con el reino era abarcadora. Lail: Aprecio la conexión con Wesley. A menudo pienso que si él hubiera visto nuestra cultura de hoy, probablemente hubiera hecho muchas de las mismas recomendaciones que le hizo a su cultura. Nos hubiera instruido a participar intencionalmente en la vida del pobre y del necesitado. El ministerio de conectar a las personas no es fácil, pero hemos sido llamados a ministrar en un mundo que lo necesita. Cuando las personas se conectan, ven que las ofrendas adelantan el reino de Dios y se motivan para ser mayordomos más cuidadosos de su dinero. Gracias a ambos por compartir su sabiduría, y por guiar a sus congregaciones en un ministerio misional y dador.

*Leonard Sweet, “The Quest for Community” [La búsqueda de comunidad], LeonardSweet.com, http://www.leonardsweet.com/article_details.php?id=2 4.

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Fundemos Iglesias Misionales por Craig Van Gelder y Dwight J. Zscheile A menudo se observa que fundar congregaciones nuevas con imaginación y postura misionales es más fácil que reorientar las que ya existen. Es así, en parte, porque el proceso de fundar una nueva iglesia es inherentemente misiológico y sin preconcepciones.1Los líderes de las nuevas congregaciones deben hacerse preguntas misionales clave sobre identidad y propósito, las cuales a menudo se dan por sentado en las congregaciones existentes. Las nuevas congregaciones necesitan empeñarse en los de afuera para crecer y prosperar. ¿Cómo puede la teología misional orientar la fundación de nuevas iglesias? Para empezar, una nueva congregación ha de entenderse como parte de la obra formativa del Espíritu. La iglesia siempre se está formando y reformando.2 Es decir, que el Espíritu crea nuevas expresiones de ministerio en tiempos y lugares diferentes, aunque a la misma vez renueva y transforma ministerios existentes. La creación de nuevas congregaciones es un aspecto integral del movimiento del Espíritu en el mundo y en la historia, lo que de nuevo nos lleva al punto clave del discernimiento.

Dentro de la teología misional, es vital que se reconozca la agencia primaria del Espíritu en traer a la vida a una nueva congregación. A su vez, la teología misional sugiere que las nuevas congregaciones no se traen a la existencia meramente para servir a miembros de una denominación que vivan en un área en particular. Antes, el Espíritu da a luz nuevas iglesias para que testifiquen del reino de Dios que viene en Cristo. La iglesia es llamada, reunida, ahondada y enviada

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para que sea una señal, un anticipo y un testigo del reino de Dios para toda la humanidad. Existe para participar en la misión del Dios trino en un particular tiempo y lugar. La fundación de iglesias ofrece oportunidades abundantes para el cumplimiento creativo e innovador de esa vocación, sin algunas de las limitaciones que tienen las iglesias existentes. Las iglesias nuevas están en libertad de contextualizar de nuevo el evangelio dentro de espacios culturales que han sido descuidados por la iglesia establecida. La naturaleza fluida de las nuevas iglesias permite altos niveles de participación y cambio, las cuales son dimensiones clave de una iglesia misional. Más aún, las congregaciones nuevas misionales poseen una imaginación para la vocación pública de la iglesia en la sociedad.3 Es decir, que la iglesia misional no es asunto de atraer clientes espirituales y tratar de satisfacer sus necesidades privadas. Antes, las iglesias misionales sirven como una presencia pública vital, así por medio de su propia vida juntos como congregación, en donde los retos que afectan el bien común de la comunidad que las rodea se abordan para deliberación y acción, como también por medio de su servicio diaconal a los vecindarios más necesitados. Rehúsan aceptar las dicotomías de lo público y de lo privado que la modernidad ha utilizado para bifurcar y reducir el evangelio. En su lugar, abrazan una comprensión holística del reino de Dios, la cual toca todos los aspectos de la vida y la cultura humana, tanto personales como sociales. En una era misional, tendrán que reexaminarse muchas de las presuposiciones subyacentes en las prácticas presentes de plantar iglesias por parte de denominaciones y agencias. Por ejemplo, en muchos de los sistemas eclesiásticos, una nueva congregación llega a ser oficialmente “legítima” sólo cuando llega a parecerse al modelo de iglesia de la cristiandad funcional, es decir, una congregación que pueda sostener a un pastor de tiempo completo y las instalaciones. Los modelos prevalecientes para el liderazgo fundador de iglesias a menudo se derivan del espíritu empresarial de los negocios y del desarrollo de instituciones, antes que de las prácticas que cultiven las comunidades de discipulado, el dis-

cernimiento y el testimonio. En algunos casos, el carácter institucional de las nuevas congregaciones puede que tenga que minimizarse intencionalmente con el objeto de formar comunidades misionales robustas, y de enviarlas a penetrar poblaciones que hayan sido excluidas de la iglesia institucional. Las nuevas congregaciones misionales mantienen en el primer plano de su mente y su corazón la cuestión de cómo darle a la comunidad tanto el evangelio como sus dones. Se resisten a la tendencia de hacer su fin primario la propia estabilidad y supervivencia institucionales. Antes, reconocen que su fin primario, de hecho, la razón misma de su existencia, es participar en la misión del Dios trino en el mundo. Esto no quiere decir que una nueva congregación misional no vaya a tomar forma institucional. Al contrario, Dios puede usar poderosamente en la misión las expresiones institucionales de la iglesia, y es típico de las organizaciones que se sostienen en el tiempo adoptar algún tipo de forma institucional. Las expresiones organizacionales e institucionales de la iglesia deben servir a su vocación dinámica de testimonio y servicio al prójimo. La creación y la multiplicación de nuevas congregaciones es parte íntegra del futuro de la iglesia misional.

CRAIG VAN GELDER es profesor de misión congregacional en el Luther Seminary de St. Paul, Minnesota. Es autor o editor de varios libros, que incluyen The Essence of the Church [La esencia de la iglesia], The Ministry of the Missional Church [El ministerio de la iglesia misional], A Field Guide for the Missional Congregation [Una guía de campo para la congregación misional], y The Church between Gospel and Culture [La iglesia entre evangelio y cultura]. DWIGHT J. ZSCHEILE es profesor asistente de misión congregacional y liderazgo en Luther Seminary, y sirve como pastor asociado de St. Matthew´s Espiscopal Church en St. Paul, Minnesota.

Notas: 1. Darrell L. Guder, “Leadership in New Congregations: New-Church Development (from the Perspective of Missional Theology,” en Extraordinary Leaders in Extraordinary Times: Unadorned Clay Pot Messengers [Líderes extraordinarios para tiempos extraordinarios: mensajeros de vasijas de barros sin adornos], ed. H Stanley Wood (Grand Rapids: Eerdmans, 2006),129. 2. Van Gelder, Ministry of the Missional Church [El ministerio de la iglesia misional], 54. 3. Véase Mary Sue Dreier, ed., Created and Led by the Spirit: Planting Missional Congregations [Creadas y dirigidas por el Espíritu: La fundación de congregaciones misionales] (Grand Rapids: Eerdmans, por publicarse).

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Hablemos de “Ser Iglesia” Un Concepto Wesleyano de la Unidad en la Diversidad por Mary Lou Shea Yo… les ruego que vivan como es digno del llamamiento que han recibido, y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor. Procuren mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Así como ustedes fueron llamados a una sola esperanza, hay también un cuerpo y un Espíritu, un Señor, una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos, el cual está por encima de todos, actúa por medio de todos, y está en todos (Efesios 4:1-6). Con este pasaje bíblico comenzó Juan Wesley el sermón “Acerca de la Iglesia”. Wesley, al escoger este pasaje bíblico para presentar su visión de la comunidad de Cristo en la tierra, hizo clara su intención de requerirles una alta norma a sus hermanos creyentes. Ciertamente, las palabras del apóstol Pablo llaman a un compromiso que requiere más de lo que una humanidad caída y frágil puede lograr por sí misma. Como cuerpo de Cristo, hemos sido llamados a vivir por encima de las expectativas normales, y hasta de los más elevados sueños, de los hijos y las hijas irredentos de Adán. Hemos sido llamados

a vivir como aquellos que han sido redimidos por la gracia de Dios, cuyo modelo es el Salvador. A los cristianos se les urge a una vida digna del sacrificio de Cristo (Efesios 4:1-2; 2 Tesalonicenses 1:5, 11). Nosotros, la iglesia, hemos de ser humildes, mansos, pacientes, con esperanza, fieles y perdonadores. Debemos sobrellevarnos los unos a los otros en amor. Como amados de Cristo, debemos vernos unos a otros, y a todo el mundo, a través de sus ojos (2 Corintios 5:14-16). Hemos de ofrecerles una respetuosa y tolerante bienvenida aun a aquellos que podríamos encontrar no amables, beligeran-

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tes u obstinados o temibles. Y hemos de ofrecer esa bienvenida con amor genuino, que perdone, aliente y ofrezca corrección bondadosa cuando se necesite (1 Tesalonicenses 5:14; 1 Pedro 1:22). Hemos de vivir de esa manera, diariamente, en tiempos de concordia y en tiempos de vivos desacuerdos. En el corazón de quiénes somos, hay “un cuerpo y un Espíritu… una sola esperanza… una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos” (Efesios 4:4-5). Siendo eso así, parecería que como cristianos estamos sujetos a vidas imposibles. Si no fuera por el Espíritu capacitador de Dios, sería imposible la norma del Nuevo Testamento para la vida en la iglesia. Ciertamente, nosotros en la iglesia de Cristo somos a menudo víctimas de la vergonzosa creencia de que somos nuestros, y de que la iglesia es nuestra para controlarla. No lo es. Para que sea la iglesia, sus miembros deberán siempre recordar que la iglesia le pertenece a Cristo. No se deberá permitir que prevalezcanlos estándares egoístas, privados y divisivos. Antes, debemos combatir contra nuestros limitados deseos y percepciones, aspirar a encarnar las normas que Cristo ha establecido para su pueblo (Romanos 14:10-12). Por ejemplo, debemos rechazar el mortal poder del temor, o la urgencia de pensar de nosotros mismos como la sola o principal autoridad de los designios de Dios para su reino. Más bien los miembros del cuerpo de Cristo deberán demostrar humildad, gentileza y perdón. Deberán sobrellevarse unos a otros, y ser llenos de una compartida esperanza cristiana por la consumación del reino. A menos de que la unidad no caracterice el cuerpo de Cristo, nosotros, los que somos sus miembros, no podremos reclamar legítimamente que amamos a Dios (1

Juan 4:20-21). A menos de que no amemos a nuestras hermanas y a nuestros hermanos en Cristo, andamos en tinieblas, manchamos el nombre de Cristo y perdemos nuestro testimonio ante el mundo (2:9-11). ¿Qué es la iglesia? El Nuevo Testamento deja en claro lo que significa ser la iglesia, honrar a Dios y ser dueños de su plan para redimir la creación. Las características de la iglesia describen ampliamente lo que se espera del carácter cristiano. Pero el Nuevo Testamento también presta atención a patrones organizacionales primitivos, pensados para preservar la unidad. Oímos de presbíteros (ancianos) y sobreveedores (del griego episcopoi, que también se traduce “obispos”), ambos con el mismo significado (Hechos 14:23; Filipenses 1:1; Tito 1:5-7; 1 Pedro 5:1). Por ejemplo, el apóstol Pablo y Bernabé nombraron a presbíteros o ancianos para las iglesias de Listra, Antioquía e Iconio (Hechos 14:23). Más tarde Pablo le dio instrucciones a Tito para que ordenara presbíteros en cada ciudad donde la iglesia había sido establecida (Tito 1:5). Los ancianos o presbíteros eran los pastores o ministros de la Palabra. También eran los diáconos, ministros de benevolencia cuya responsabilidad era ministrar a las necesidades de las viudas y los huérfanos, y distribuir alimentos y bienes entre los miembros necesitados de la iglesia (Hechos 6:1-6; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3:8). Pablo describe los requisitos para cada cargo en 1 Timoteo 3:1-13 (cf. Tito 1:5-9). Común en los requisitos para ambos oficios era el amor por la iglesia y poseer una fe y una integridad estelares, demostrables en todas las relaciones.

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Los cristianos primitivos no eran cono- nuestras diferencias incidentales, la iglesia cidos por sus hermosos edificios o por sus estaba compuesta de “todas las personas impresionantes programas. El interés que del universo a quienes Dios ha llamado del los definía era contar la historia de Jesu- mundo para permitirles” alcanzar la medida cristo y sus propias historias de redención. de fe que Pablo describe en Efesios. WesPor supuesto que la iglesia primitiva tenía ley añade que la descripción de Pablo debe aplicarse a la iglesia en todas sus dimenproblemas. Estaba compuesta de personas siones, sea la iglesia universal, una denoquienes, bajo circunstancias difíciles, estaminación, una parroquia local, o la familia ban aprendiendo a ser discípulos de Cristo. de la fe.1 La iglesia del siglo XXI puede anhelar Siguiendo el consejo de Wesley, la Igleque se rencarne la vitalidad de la iglesia sia del Nazareno, como ejemplo de denodel Nuevo Testamento, pero no lo podrá minación wesleyana, reconoce que la iglehacer sencillamente recreando su estrucsia es “la comunidad que confiesa a tura organizacional y sus prácticas. En alJesucristo como Señor”, y “el pueblo del gunas partes pacto de del mundo la 2 Dios”. Es “el iglesia conticuerpo de núa siendo Cristo” llaNi el mandato bíblico para la iglesia, perseguida mado por el de manera ni la teología wesleyana, ni el Manual Espíritu Sansimilar a la to para adode la Iglesia del Nazareno requieren iglesia primirar a Dios y tiva. En otras vivir en uniuniformidad en todos los asuntos de la iglesia no dad y comuse enfrenta a pensamiento y práctica... nión. Eso inpersecución cluye vivir en física, ni simutua resgue siendo ponsabiliuna pequeña porción de la población (más dad, y servir al reino de Dios como una orgade dos mil millones de personas reclaman nización identificable dentro de la iglesia a Cristo como Señor). universal.3 La feligresía incluye a “todas las En todas partes del mundo la iglesia personas espiritualmente regeneradas, cudebe elevarse, en el poder del Espíritu yos nombres están escritos en el cielo”.4 A Santo, al nivel de los desafíos de la socielos cristianos se les permite providencialmente dad global del siglo XXI. Las necesidades vivir en comunión con asociaciones voluntaorganizacionales varían de un sitio a otro. rias como la Iglesia del Nazareno, y ministrar Pero son variaciones menores comparadas por medio de ellas.5 a nuestra identidad universal como miemNi el mandato bíblico para la iglesia, ni bros del cuerpo de Cristo. El que Juan Wesla teología wesleyana, ni el Manual de la ley apelara a Efesios 4:1-6 nos recuerda Iglesia del Nazareno requieren uniformidad que somos hijos de “un Dios y Padre”. Wesen todos los asuntos de pensamiento y ley insistía en que, independientemente de práctica. El Nuevo Testamento deja claro 30


que la unidad de la iglesia reside en su confesión de Jesucristo como Señor de todos, y en el amor que edifica el cuerpo de Cristo. Como les dijo Pablo a los cristianos romanos y corintios, las numerosas diferencias subsidiarias que permanezcan, nunca se deberá permitir elevarse a posiciones de importancia primaria y divisiva (Romanos 14:1-23; 1 Corintios 1:10-17). Porque “el reino de Dios… es… justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. El que de esta manera sirve a Cristo, agrada a Dios y es aprobado por los hombres” (Romanos 14:17-18). ¿Qué es esencial para la fe que une? La iglesia universal ha compartido desde el principio un pequeño aunque no negociable juego de convicciones: Hay un Dios, quien es todopoderoso, creador y sustentador, misericordioso, justo y amante. Hay un Señor, Jesús el Cristo, el Hijo de Dios. Hay un Espíritu, plenamente Dios, que está entre nosotros. Hay un Señor, una fe, y un bautismo. Habrá un juicio final. Hemos de servirnos los unos a los otros en amor, vivir en armonía por medio del Espíritu Santo, y compartir el evangelio con todo el que tiene oídos para oír. Fuera de esas convicciones esenciales, no sería mucho más lo que se requeriría para la membresía en la iglesia. Los cristianos pro-

venían de todas las partes del mundo conocido. Algunos era judíos y otros gentiles. Hablaban diferentes idiomas y comían alimentos diferentes. Y se les amonestaba a permitir las diferencias incidentales, a la vez que se les instaba a prestar atención a lo que era esencial a la fe (Hechos 15:135; Romanos 14:20). Juan Wesley, aunque restringido por las demandas de una Inglaterra en rápida industrialización y los límites organizativos impuestos por su rol como clérigo de la Iglesia Anglicana, se mantuvo completamente alineado con el espíritu de los primeros cristianos. Dependía de Efesios para la definición de la iglesia como una fiel banda de creyentes humildes y amorosos, quienes hablan y viven el evangelio de Jesucristo. El metodismo fue un movimiento de renovación de iglesia, un intento de revigorizar la Iglesia Anglicana, la cual con frecuencia se perdía en alianzas políticas y en servicio a los socialmente privilegiados. Wesley quería que la Iglesia Anglicana recuperara la medida plena de la fe y la práctica cristianas. Ello consistiría no de rangos sociales, formas particulares de adoración o de poder político, sino de una vida transformada, y un servicio fiel en el nombre de Cristo para la gloria de Dios.

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De nuevo, como ejemplo de la familia wesleyana, la Iglesia del Nazareno acoge un sucinto y generosamente inclusivo cuerpo de creencias requeridas para la membresía en la iglesia. Fracasar en el apoyo de esas doctrinas invita a la confusión y al descontento. Esas doctrinas definitorias se consideran “esenciales en la experiencia cristiana”.6 Los miembros creen (1) en el Dios trino; (2) que la Biblia, inspirada por Dios, contiene toda verdad necesaria a la fe y a la vida cristiana; (3) que la humanidad está caída y en pecado; (4) que los que finalmente rechazan a Cristo y la salvación que Él ofrece, sufrirán eterna separación de Dios; (5) que Cristo vino a redimir a todas las personas, y que quienes lo aceptan como Salvador se regocijarán eternamente en su presencia; (6) que los creyentes pueden en esta vida vivir en tal obediencia a Cristo que sean libres del deseo de pecar (entera santificación); (7) que el Espíritu Santo está con los creyentes y obra con ellos y por medio de ellos; y (8) que habrá un juicio final después del retorno de Cristo.7 Esas doctrinas no son nuevas en la iglesia de Cristo; pero las mismas continúan siendo instrumentos de transformación cuando se acogen con convicción. El lenguaje acerca de la iglesia empleado por el apóstol Pablo, Juan Wesley y muchos otros es distintivamente contracultural. Es lo suficientemente amplio como para dejar espacio a las manifestaciones de las libres y maravillosas obras de Dios. El pecado aparece de muchas maneras. El amor cristiano aparece en muchas formas. El uno y

el otro pueden ser reconocidos si vivimos cerca de Cristo y en comunión con el cuerpo de creyentes. Vivir y hablar el evangelio lo decide a menudo un conjunto de factores culturales, lingüísticos y personales que se afectan mutuamente. Con todo, reconocemos las vidas dedicadas en servicio genuino a Dios y a la humanidad, aun cuando no hablemos el idioma, ni entendamos las costumbres, ni reconozcamos los cánticos que se canten. El amor se detecta con facilidad, la bienvenida se siente y el perdón se experimenta maravillosamente. ¿Qué es la unidad? La Biblia nos exhorta a “mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3). Ese mandato descansa en la fe en Jesucristo como Señor y Salvador, y depende del carácter cristiano más bien que de creencia secundaria alguna que los cristianos puedan abrazar. La “unidad del Espíritu” capacita a los cristianos a resistir la difamación, soportar la pérdida de amigos y familiares, sufrir pobreza y la pérdida de bienes. La “unidad del Espíritu” incluye la entrega del uno al otro gracias a nuestro compromiso previo con el Señor. Jesucristo nos enseña que los pobres en espíritu, los que lloran, los mansos, los justos, los misericordiosos, los pacificadores, los perseguidos y los limpios de corazón serán considerados grandes “en el reino de los cielos” (Mateo 5:3-19). Todo esto encierra una cierta cualidad específica de relaciones entre personas. Revelan carácter y dan testimonio de virtud. No podemos pasar por alto el hecho de que la promesa de Jesucristo no es para el más inteligente, para el mejor debatiente, o para el que, basado en la sabiduría hu-

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mana, decide quién debe o no debe ser admitido en el cuerpo de Cristo. Dios sabe que nuestro entendimiento es a lo sumo imperfecto y, cuanto menos, trágicamente falto. Dios nos advierte en contra de juzgar el corazón de los demás o su condición delante de él. El Señor nos ha dado dos mandamientos: amarlo con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, incluyendo a los

a alguien echar fuera demonios porque la persona no pertenecía a su grupo. Se lo impidieron aun cuando la persona estaba actuando en el nombre de Jesús. La respuesta de Jesús dejó perplejos a los discípulos y alertaría a las generaciones futuras de cristianos: “No se lo prohíban, porque nadie puede hacer un milagro en mi nombre, y luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a favor de no-

que no se ajustarían a nuestras preferencias en cuanto a amigos y vecinos. Todo descansa sobre nuestra disposición de seguir los mandamientos del Señor (22:36-40). A Juan Wesley le angustiaban profundamente los conflictos entre la Iglesia Anglicana y los metodistas. Instaba a los cristianos a que tomaran en serio la reprensión de Jesús a sus discípulos cuando anunciaron orgullosamente que le habían impedido

sotros” (Marcos 9:39-40). La admonición del Señor deberá tomarse en serio. Nos ha advertido que evitemos perjudicar a sus siervos porque no sirvan a Dios de la manera aprobada por nosotros. Antes, Jesús defiende a aquel de afuera que lleva a cabo fielmente las obras en su nombre. ¿Cuánto menos, pregunta Wesley, nosotros los que compartimos una fe común, debemos descalificarnos unos

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a otros por asuntos secundarios? En el sermón de Wesley titulado “Advertencia contra el prejuicio”, nos previene en contra de tener “adherencias o simpatías demasiado marcadas por nuestro partido, nuestras opiniones, nuestra iglesia y nuestra religión”.8 Instaba a sus seguidores a reconocer el fiel testimonio de los demás, aunque no estuvieran de acuerdo en todos los asuntos que nos parecieran esenciales a nosotros. Hay cristianos perfectamente fieles que podrían estar en desacuerdo con algunos aspectos de moralidad, de la manera en que la gracia de Dios opera, y la mejor manera de adorar.9 Wesley recordaba la iglesia del Nuevo Testamento, y cómo su unidad fue puesta en peligro por desacuerdos en toda clase de cosas insignificantes. Si observamos la advertencia de Wesley, los cristianos contemporáneos no deberían requerir uniformidad de pensamiento y acción en asuntos no esenciales para el evangelio. Se requiere la unidad en amor. Así también, al describir “el carácter cristiano”,10 la Iglesia del Nazareno ha ofrecido dirección en cuanto a cómo vivir en unidad. A los miembros se les exhorta a amar a Dios y al prójimo, a ser corteses con todas las personas, y a apoyar a otros cristianos. Deben hacer lo bueno, sostener la iglesia tanto en lo económico como con la participación consecuente y devota en los servicios de adoración. A eso se añade evitar toda forma de conducta sexual indebida, no “reñir, devolver mal por mal, chismear, calumniar, [y] diseminar conjeturas injuriosas al buen nombre de otros”. A los miembros además se les aconseja ser honestos en toda circunstancia, y a “permanecer en comunión sincera” unos con otros.11 Un estudio de caso de un miembro de la

familia wesleyana: ¿Qué tan bien ha practicado la unidad la Iglesia del Nazareno? ¿Cuán bien ha practicado la unidad la Iglesia del Nazareno? Aunque ha buscado encarnar la unidad en el Espíritu, la ha practicado imperfectamente, como ha sido el caso con todos los otros grupos cristianos desde el principio de la iglesia. La denominación fue formada por cristianos de varias denominaciones, los cuales pensaban que sus denominaciones originales no habían sido fieles al llamado del Nuevo Testamento a la santidad cristiana, o que le habían fallado al evangelio por ir tras el sueño americano de riqueza y prestigio en menosprecio de la sencillez cristiana. A fin de abrirles espacio a las diversas tradiciones cristianas representadas entre los primeros nazarenos, la denominación adoptó una estructura organizacional que acomodaba esos trasfondos. El preámbulo de la sección de gobierno en el Manual de la denominación lee así: “Las bases de la unidad en la Iglesia del Nazareno son aquellas creencias, forma de gobierno, definiciones y procedimientos que se declaran en el Manual… La esencia de esta unidad está declarada en los Artículos de Fe”.12 Ello está enmarcado dentro del contexto de una forma representativa de gobierno que “evita los extremos del episcopalismo por una parte y del congregacionalismo ilimitado por la otra”.13 La iglesia persigue el permitir que se oigan todas las voces, y que todas las decisiones se hagan juntamente. Los nazarenos han encarnado imperfectamente la unidad cristiana a la que aspiran. A menudo son zarandeados por las presiones sociales y políticas que van en contra de la unidad cristiana. Le dan la bienvenida a la diversidad, pero a veces en-

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cuentran difícil distinguir entre lo esencial para la fe cristiana y la unidad, y lo que no lo es. Por ejemplo, a veces han permitido que los desacuerdos sobre la relación entre las ciencias modernas y la fe cristiana, y sobre el rol de la mujer en la iglesia, se vuelvan problemáticos. Tampoco han sido inmunes a la seducción del cristiano independiente y “autodidacta”, o a la tentación de leer la Biblia como asunto privado aparte de la sabiduría de la iglesia apostólica.

En donde reinan las etiquetas, la iglesia sufre. Las hermanas y los hermanos son privados sus derechos. En lugar de tales cosas, que se nos conozca por nuestro amor.15

¿Cómo debemos expresar la unidad en el siglo XXI? Para los cristianos de todas las denominaciones, la respuesta a esta pregunta yace en nuestra herencia cristiana... Primero, debemos abrazar en amor a todas las personas que confiesen las creencias cristianas esenciales. Segundo, debemos evitar imponer la lectura de la Biblia de forma que entorpezca el cuerpo de Cristo, y que niegue los diversos dones que Dios les ha dado a nuestras hermanas y hermanos. El apóstol Pablo dijo que la iglesia no está dividida según griegos o judíos, o varones y mujeres (Gálatas 3:28). Nosotros podríamos ampliar su declaración para que incluya las denominaciones y los partidos políticos. Debemos reconocer que la alianza con toda regla antitética a la ley del amor también es antitética al reino de Dios. Debemos seguir las instrucciones bíblicas de que nos conduzcamos humilde y gentilmente unos con otros. El chisme o la difamación, o hablar mal los unos de los otros, no deberá tener lugar entre nosotros. Wesley advirtió que las divisiones en la iglesia escasamente resultaban en algún bien o en el avance del evangelio. “Preferir la ira y el resentimiento”, y “la alienación del afecto”, revela “falta de amor” en la iglesia.14

Tomado de Square Peg [Una clavija cuadrada], editado por Al Truesdale © 2012 por Beacon Hill Press of Kansas City, MO. Usado con permiso de la Publicadora. Todos los derechos reservados. Visite www.beaconhillbooks.com para comprar este libro.

MARY LOU SHEA ha enseñado en Eastern Nazarene College, pero en el presente es erudita invitada del Center for Global Christianity and Mission, en la Escuela de Teología de Boston University.

Notas Bibliográficas: 1. Wesley, “Of the Church,” en Works of John Wesley [Obras de Wesley], 6:395-96. 2. “La Iglesia”, Artículo XI de los “Artículos de Fe”, Manual de la Iglesia del Nazareno 2009-2012, 32. 3. Ibid. 4. “La Iglesia general”, Artículo I de “La Iglesia”, Manual de la Iglesia del Nazareno 2009-2013, 35. 5. “Las iglesias particulares”, Artículo II de “La Iglesia”, Manual de la Iglesia del Nazareno 2009-2013, 35 6. “Declaración convenida de fe”, Artículo IV de “La Iglesia”, Manual de la Iglesia del Nazareno 2009-2013, 35-36. 7. Ibid., 35-36. 8. Wesley, “A Caution Against Bigotry,” en Works of John Wesley [Obras de Wesley], 5:490. 9. Ibid., 484-85. 10. “El pacto de carácter cristiano”, Artículo V de “La Iglesia”, Manual de la Iglesia del Nazareno 2009-2013, 36-37. 11. Ibid. 12. Preámbulo de “Gobierno”, Parte IV del Manual de la Iglesia del Nazareno 2009-2013, 56. 13. Ibid. 14. Wesley, “On Schism,” en Works of John Wesley [Obras de Wesley], 2:401-10. 15. Para tópicos de actualidad que requieran discusión véase Daniel Boone, A Charitable Discourse: Talking About the Things That Divide Us [Un conversación caritativa: Hablemos de las cosas que nos dividen] (Kansas City: Beacon Hill Press of Kansas City, 2011).

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Un Sacramento, Muchos Significados: Guías Prácticas para Incorporar la Santa Cena en la Adoración SEGUNDO DE UNA SERIE DE TRES PARTES

por Jim Fitzgerald

PALABRAS En la liturgia de la Santa Cena escuchamos palabras que Cristo expresó a sus discípulos en la Cena de Pascua: “Hagan esto en memoria (anamnesis) de mí”. Los detalles de un servicio de Comunión pueden variar considerablemente, pero esas palabras son las mismas, ya sea con un puñado de personas o con una multitud, con la hogaza común o la oblea individual, con participantes que pasen al frente o a quienes se les sirva en las bancas: sentados, arrodillados o de pie, en un retiro informal de jóvenes o en la formalidad del servicio de domingo en la mañana. No importa la forma de los elementos, ni la manera en que sean servidos, a los que son invitados a participar de la Santa Cena se les recordará que Cristo dijo a sus discípulos: “Hagan esto en memoria de mí”. Pero, ¿qué exactamente quiso Jesús decir con esas palabras?1 Cuando las acciones de ese compañerismo alrededor de la mesa sean repetidas por los cristianos, ¿qué es lo que tenemos que traer a la memoria?

TIEMPO PRESENTE El llamado a recordar es un tema repetido frecuentemente en la Biblia y significa más que un simple “no te olvides”. El llamado a anamnesis, como con la Pascua, trae al presente eventos pasados. No solo estamos recordando un evento en el sentido histórico, sino que lo estamos convirtiendo en un evento de tiempo presente. Aún hoy los judíos, durante la Pascua, recuerdan los eventos del Éxodo como si ellos mismos estuvieran participando. “Los participantes de la Pascua deberán hablar del éxodo, no en la tercera persona sino en la primera”2 De la misma manera, recordar a Cristo en la Comunión es mucho más que un recuerdo para no olvidar. Recordar se vuelve un evento de tiempo presente: cuando recordamos, Cristo es hecho presente con nosotros.3 ¿QUÉ EVENTOS? Pero, ¿cuáles son los eventos recordados? ¿El compartir la cena? ¿La muerte cercana de Cristo? ¿Su anticipada resurrección? Cuando “recordamos” durante la Santa Cena nos enfocamos repetidamente en la cruz. Es posible que la cruz fuera lo más que Jesús tuvo presente cuando compartió la cena con los discípulos. Cuando nos reunamos para la Santa Cena en recordación de la muerte de

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Cristo en la cruz, es apropiado que notemos lo siguiente: 1. La muerte de Cristo en la cruz es un evento multifacético. La cruz evoca una variedad de emociones, y puede verse desde una variedad de perspectivas. Recordar la cruz puede evocar sentimientos de tristeza o gratitud, conciencia de lo pecaminoso de la humanidad, o un sentido de gloria, por mencionar unas pocas cosas. Recordar la cruz en más de una manera crea la posibilidad de significados múltiples. 2. La cruz, en este caso, deberá verse a la luz de la resurrección. Fue la muerte cercana de Cristo lo que preparó la escena para los orígenes de la Santa Cena, pero la práctica de recordar esa cena posiblemente hubiera sido descontinuada si la cruz hubiera sido el episodio final en la vida de Cristo. Como el apóstol Pablo comenta: “Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene sentido, y tampoco tiene sentido la fe de ustedes” (1 Corintios 15:14). Fuera de la resurrección, no hubiera habido razón para continuar compartiendo cenas en memoria de Cristo. Por consiguiente, nuestra comprensión de aquella cena, y de las cenas que compartimos en memoria de Cristo, quedaría severamente trunca si reducimos nuestro enfoque a la muerte de Cristo. Aún más, aunque la cruz sea a menudo el punto focal de la Comunión, debemos recordar que Cristo nos llamó a actuar en memoria de Él, y no sencillamente en memoria de la cruz. ¿Qué parte de Él recordamos? ¿Algún momento? ¿Algún evento? ¿O la totalidad de su vida, muerte y resurrección? MUCHOS SIGNIFICADOS En la anamnesis surgen muchos significados. Quizá podemos compararlo a la descripción del matrimonio. Hay un sinnúmero de aspectos en el matrimonio: todos son descriptivos pero ninguno de ellos los abarca todos. La ceremonia de bodas es un evento multifacético, que incluye el intercambio de votos, el intercambio de anillos, y la pronunciación de “marido y mujer”, todo parte del evento. Tampoco los elementos de la ceremonia como un todo abarcan el significado pleno del matrimonio. El ma-

trimonio también implica la adquisición de un nuevo nombre, ceder cierta medida de independencia, y una pléyade adicional de dimensiones. Así como no hay un término que por su cuenta capte el significado pleno del matrimonio, tampoco hay un único significado que explique o describa el sacramento de la Santa Cena. DESTELLOS DE LA LITURGIA Encontramos destellos de estos significados múltiples hasta en la más sencilla de las liturgias de la Santa Cena: “Acordémonos que es la conmemoración de la pasión y muerte de nuestro Señor, y que también es señal de su segunda venida. No nos olvidemos de que somos uno, en una misma mesa con el Señor”.4 Con solo esas palabras ya se invoca el significado de la pasión y muerte de Cristo, que Él vuelve otra vez, y la unidad del cuerpo de Cristo. Las liturgias más elaboradas traen a la mente otros significados por medio de las palabras expresadas. También encontramos destellos de la variedad de significados en la terminología que usamos, ya sea para el sacramento en sí mismo (Comunión, Santa Cena, eucaristía), como para los verbos con que lo acompañamos. Hablamos de participar de la Comunión, de observar la Santa Cena, y de celebrar la eucaristía. Con esto no queremos decir que el sacramento sea la prueba Rorschach del borrón de tinta, en la que a todos se nos invita a interpretar lo que “vemos”: lo que queremos decir es que hay significados múltiples en la Comunión. A continuación cinco de los significados del sacramento a los que más comúnmente se alude.5 1. Acción de gracias al Padre. Cuando Cristo tomó el pan y la copa en la Cena de Pascua, dio gracias (eucharidzo) antes de compartirla con los discípulos. Ese espíritu de dar gracias, de eucaristía, provee el marco en el que se fija la Comunión. A pesar del ambiente sombrío de aquella noche, el rompimiento del pan y la distribución de la copa, acciones estas que repetimos en la Santa Cena, fueron hechas en el espíritu de acción de gracias. Ese espíritu gozoso todavía puede darle forma a nuestra Comunión haciéndola una celebración.

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2. Memorial de Cristo. Como se observó antes, la recordación (anamnesis) de Cristo significa más que solo recordar su muerte. Su muerte es una parte de nuestra recordación, aunque no la totalidad. “No es solo la pasión y la muerte, y la resurrección y la ascensión, lo que la iglesia conmemora en la eucaristía, aun cuando ciertamente les sean una parte clave. En la eucaristía se recuerda la totalidad de la obra de Cristo, desde la creación hasta la segunda venida”.6 3. Sacrificio. Esta terminología dividió por muchos años a los católicos romanos y a los protestantes. Los protestantes se esforzaban en destacar que el sacrificio de Cristo fue una vez y para siempre, para no repetirse jamás.7 Y es que era un punto significativo que se debía clarificar, ya que la imaginería del sacrificio resulta incuestionable. Sea que la Santa Cena se tome como fiesta de Pascua o precursora de la Pascua, las imágenes de sacrificio se ciernen ampliamente en estas palabras de Cristo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por ustedes va a ser derramada” (Lucas 22:20). Juan Wesley acogía el lenguaje de sacrificio, pero también hablaba del “sacrificio de nosotros mismos”.8 La Comunión, pues, no solo debe atraer nuestro enfoque hacia el sacrificio de Cristo por nuestra salvación, sino también hacia la renovación del sacrificio vivo de nuestras vidas a Dios. 4. Comunión/Compañerismo de los Fieles. El apóstol Pablo, en su carta a la iglesia de los Co38

rintios, habla de la koinonia (la comunión, el compañerismo, o la participación, según la NVI) que tenemos en la mesa del Señor. Habla primero del pan roto como la koinonia con el cuerpo (corpóreo) de Cristo, pero luego expande el significado al hablar de compartir el pan como una imagen de ser cuerpo (espiritual) de Cristo, la comunión de los fieles. “Y el pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Hay un solo pan, del cual todos participamos; por eso, aunque somos muchos, conformamos un solo cuerpo” (1 Corintios 10:16b-17). No es que Pablo nos esté presentando una teología desarrollada de la eucaristía, pero sí indica que en la eucaristía experimentamos comunión/unidad con Cristo, y unidad los unos con los otros, en el cuerpo de Cristo. Pero algunos amplían la imagen aún más: “En la eucaristía, el importante concepto de la comunión significa unidad con Cristo, unidad en el cuerpo de Cristo que es la iglesia, y unidad con los cristianos de todas las edades en la así llamada ‘comunión de los santos’”.9 5. Anticipación del Reino. Mientras Cristo compartía la Cena de Pascua con sus discípulos, les presentó una visión futura al decirles: “Yo les digo que, desde ahora, no volveré a beber de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre” (Mateo 26:29). Y las palabras de Pablo a los Corintios son: “Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor,


hasta que él venga” (1 Corintios 11:26). La Comunión, pues, desde su más temprano origen, ha puesto ese énfasis hacia adelante. Aquí compartimos la cena en anticipación del regreso del Señor y del banquete celestial. La Santa Cena, en palabras de la liturgia, “es señal de su segunda venida”.10 Esta lista de significados de la Comunión no es exhaustiva sino sugestiva de la variedad de significados del sacramento. Ahora bien, con tantos posibles significados de la Santa Cena, ¿qué determinará el significado que uno quiera enfocar? En cierto sentido, todos los significados están presentes en cada ocasión. “En cada eucaristía estamos ahí, estamos en la noche en la que él fue traicionado, en el Gólgota, ante la tumba vacía el día de resurrección, y en el aposento alto donde apareció; y estamos en el momento de su venida con los ángeles y los arcángeles y toda la compañía celestial, en un abrir y cerrar de ojos, al sonar de la final trompeta”.11 Con todo, “No es posible que todos esos significados sean igualmente evidentes en cada celebración de la eucaristía… Pero, con el tiempo, toda la obra de Cristo deberá ser evidente”.12 ¿Qué determina el enfoque de un servicio de Comunión en particular? Dos puntos básicos de referencia nos pueden guiar en nuestro enfoque: el calendario y el texto bíblico.

CALENDARIO Si permitimos que nuestra adoración sea moldeada por el calendario cristiano, habrá ciertos ciclos naturales de énfasis en la Santa Cena. En vez del patrón de tono sombrío del servicio de Comunión que muchas iglesias nazarenas han seguido a través de los años, habría un tono contemporizador del servicio durante el curso del año. Ahora bien, si ponemos atención al calendario, notaremos que la tónica dominante es la de celebración: en Adviento, nos preparamos para celebrar la venida de Cristo al mundo y anticipar su segunda venida; en Navidad celebramos a Emmanuel, Dios con nosotros; en la Epifanía celebramos la revelación de Jesús a los gentiles; en Domingo de Resurrección celebramos el Cristo resucitado; y en Pentecostés celebramos el don prometido del Espíritu Santo. La temporada de Cuaresma siempre requeriría un enfoque más sombrío y penitencial: en miércoles de Ceniza, al entrar en la temporada; y en Jueves Santo, al enfocarnos en la última cena de Cristo antes de ser traicionado, arrestado y crucificado.13 Una atención cuidadosa al calendario nos recordará que no es asunto de lo uno o lo otro (penitencial o de celebración), sino de lo apropiado para la temporada. Un verdadero contraste se daría si las iglesias celebraran un servicio de Santa Cena en Jueves Santo y otro el Domingo de resurrección. Ahí se experimentaría una gama completa de significados en estrecha proximidad, pero en cada ocasión el sacramento se ajustaría al momento.

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La manera apropiada de destacar las variaciones de énfasis en la Comunión a lo largo del calendario de la iglesia lo es por medio del vocabulario de la liturgia del sacramento. Jesse C. Middendorf ha provisto un útil recurso en The Church Rituals Handbook [Manual para rituales eclesiásticos].14 El “segundo ritual” provee una liturgia que capta la naturaleza celebrante del ritual de la Comunión. En la sección conocida como “La gran acción de gracias”, Middendorf incluye la frase centenaria: “Es cosa justa y buena y feliz, siempre y en todo lugar, darte gracias, Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra”.15 También hay recursos de adoración que proveen otras variaciones para “La gran acción de gracias”, dirigiendo la atención de la congregación al “ambiente” de las distingas temporadas, pero sin ser demasiado pedante.16 TEXTOS BÍBLICOS La rúbrica en el Manual de la Iglesia del Nazareno que introduce el ritual de la Santa Cena lee así: “La administración de la Santa Cena podrá ser introducida con un sermón apropiado y la lectura de 1 Corintios 11:23-29; Lucas 22:14-20, u otro pasaje adecuado”.17 Al seguir esa rúbrica, el “sermón apropiado” y el “pasaje adecuado” que escojamos va a impactar de manera considerable el significado de la Comunión que pueda ser adecuadamente realzado. Cuando no sintamos que el servicio de Comunión deba atarse a un texto que mencione específicamente la Cena de Pascua, encontraremos una amplia variedad de textos bíblicos que contribuyen a la variedad de significados de la eucaristía. Así, empezaremos a notar conexiones temáticas entre la Santa Cena y otros pasajes bíblicos. N. T. Wright observa: “La eucaristía es descendiente histórico directo no solo de la Cena de Pascua, sino de aquellas alegres y chocantes fiestas que Jesús compartía con todos y cada uno como señal de que habían sido sorprendente y dramáticamente perdonados”.18 Visto a través de ese lente, po-

dremos notar la conexión entre las parábolas de Jesús que emplean las imágenes del banquete mesiánico, y en todos los compañerismos alrededor de la mesa de los que Él participó según los evangelios. También podemos señalar que la “acción cuádruple” de Cristo en la Cena de Pascua (tomó, partió, dio gracias y dio), hace eco del mismo patrón que usó en la alimentación de los cinco mil (Mateo 14:19; Marcos 6:41; Lucas 9:16). Y lo repite en su primera comida de posresurrección compartida en Emaús (Lucas 24:30). Un patrón de “palabra y mesa” puede igualmente notarse en pasajes como Apocalipsis 3:20, lo que ofrece una imagen (eucarística) adicional a la que comúnmente se alude con la imagen de un Cristo que toca a la puerta del corazón. Si limitamos nuestra comprensión del significado de la Santa Cena al enfoque sombrío de la muerte de Cristo, la lista de textos considerada como “adecuada” sería corta. Pero si nos apropiamos de una más amplia gama de significados de la Comunión, la gama completa de textos bíblicos quedará abierta, y lo que hacemos “en memoria” de Cristo derivará de la panorámica plena de la obra de Cristo, desde la creación hasta la redención y la glorificación. Toda temporada del año eclesiástico será apropiada para los servicios de Santa Cena. JIM FITZGERALD es el pastor titular de la Iglesia del Nazareno Trinity en Duncanville, Texas. Notas bibliográficas: 1. En los evangelios, solo Lucas incluye las palabras de Cristo: “Hagan esto en memoria de mí”, las cuales expresó mientras partía el pan (Lucas 22:19). Las palabras más conocidas, que ligan tanto el pan como la copa en memoria de Cristo, nos vienen de las instrucciones de Pablo a los corintios (1 Corintios 11:2326). 2. Scott Hahn, Letter and Spirit: From Written Text to Living Word in the Liturgy [Letra y Espíritu: Del texto escrito a la palabra viviente en la liturgia] (New York: Doubleday, 2005), 93. 3. Esta perspectiva implica un importante cambio para muchos cristianos hoy en día, para quienes “recordar es una experiencia solitaria que envuelve el recuerdo mental. Pero para los judíos antiguos y los cristianos primitivos (los primeros de los cuales eran judíos), la recordación era un acto en el cual el evento recordado se experimentaba de nuevo por medio del

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ritual repetido”. Laurence Hull Stookey, Eucharist: Christ’s Feast With the Church [La eucaristía: La fiesta de Cristo con la iglesia] (Nashville: Abingdon, 1993), 28. 4. Manual de la Iglesia del Nazareno: 2009-2013 (Kansas City: Nazarene Publishing House, 2009), par. 802, 252. 5. Para una discusión más amplia de las imágenes de la Comunión, véase J. Ernest Rattenbury, The Eucharistic Hymns of John and Charles Wesley [Los himnos eucarísticos de Juan y Carlos Wesley], ed. Timothy J. Crouch, reimpresión estadounidense. (Cleveland, OH: Order of St. Luke Publications, 1990); Baptism, Eucharist and Ministry [Bautismo, eucaristía y ministerio] (Geneva: World Council of Churches, 1982), 10-15; James F. White, Sacraments as God’s Self Giving [Los sacramentos como Dios dándose a sí mismo] (Nashville: Abingdon, 1983), 54-61; Horton Davies, Bread of Life & Cup of Joy: Newer Ecumenical Perspectives on the Eucharist [Pan de vida y copa de gozo: Perspectivas ecuménicas recientes sobre la eucaristía] (Grand Rapids: Eerdmans, 1993); Rob L. Staples, Outward Sign and Inward Grace: The Place of Sacraments in Wesleyan Spirituality [Señal externa y gracia interna: El lugar de los sacramentos en la espiritualidad wesleyana] (Kansas City: Beacon Hill Press of Kansas City, 1991), 228-249. 6. White, Sacraments as God’s Self Giving [Los sacramentos como Dios dándose a sí mismo], 55-56. 7. Como evidencia de que esta controversia del siglo dieciséis todavía requiere la selección cuidadosa de palabras en el diálogo entre las varias tradiciones cristianas, el documento ecuménico, Baptism, Eucharist and Ministry [Bautismo, eucaristía y ministerio] evita toda discusión directa de “sacrificio” en los cinco significados dados a la eucaristía. 8. Rattenbury, 155-163. Rob L. Staples conecta esta imagen de comunión como un “sacrificio de nosotros mismos” a la discusión de la Comunión como “el sacramento de la santificación”. Vea su Outward Sign and Inward Grace: The Place of Sacraments in Wesleyan Spirituality [Señal externa y gracia interna: El lugar de los sacramentos en la espiritualidad wesleyana], 236-240. 9. Davies, 128-129. 10. Manual de la Iglesia del Nazareno: 2009-2013, par. 802, 252. 11. C.H. Dodd, The Apostolic Preaching and Its Developments [La predicación apostólica y sus desarrollos] (London: Hodder and Stoughton, 1936), 234, quoted in Davies, 86. 12. Stookey, Eucharist, 97.

13. Algunas tradiciones realzan aún más el contraste entre la temporada de Cuaresma y el resto del año eclesiástico “enterrando los aleluyas” durante la temporada de Cuaresma, aunque remuevan de esa manera una de las más visibles (y audibles) señales de regocijo. 14. Jesse C. Middendorf, The Church Rituals Handbook, segunda edición (Kansas City: Beacon Hill Press of Kansas City, 2009). 15. The United Methodist Book of Worship [El libro de adoración de la Iglesia Metodista Unida] (Nashville: The United Methodist Publishing House, 1992). Si usted quisiera derivar más directamente de las raíces anglicanas de la tradición wesleyana, considere, The Book of Common Prayer (New York: The Seabury Press, 1979). 16. Compare, por ejemplo, estos dos extractos de la Gran Acción de Gracias. Para la Navidad, las palabras incluyen: “Como María y José fueron de Galilea a Belén sin encontrar allí posada, así Jesús fue de Galilea a Jerusalén para ser despreciado y rechazado. Como Jesús nació en la pobreza de un establo, así por el bautismo de su sufrimiento, muerte y resurrección diste a luz la iglesia, nos libraste de la esclavitud al pecado y la muerte, e hiciste un nuevo pacto por el agua y el Espíritu”. Para los inicios de Cuaresma, las palabras incluyen: “Cuando lo diste para salvarnos de nuestros pecados, tu Espíritu lo llevó al desierto, donde ayunó cuarenta días y cuarenta noches en preparación para su ministerio. Cuando sufrió y murió en una cruz por nuestro pecado, lo levantaste a la vida, lo presentaste vivo a los apóstoles durante cuarenta días, y lo exaltaste a tu diestra. Por el bautismo de su sufrimiento, muerte y resurrección, le diste nacimiento a la iglesia, nos libraste de la esclavitud del pecado y de la muerte, e hiciste con nosotros un nuevo pacto por el agua y el Espíritu. Ahora, mientras nosotros tu pueblo nos preparamos para la fiesta anual de la Pascua, guíanos al arrepentimiento del pecado y a la limpieza de nuestros corazones, para que durante estos cuarenta días de Cuaresma podamos recibir el don y la gracia para reafirmar el pacto que hiciste con nosotros por medio de Cristo”. The United Methodist Book of Worship [El libro de adoración de la Iglesia Metodista Unida] (Nashville: The United Methodist Publishing House, 1992), 56-57, 60-61. 17. Manual de la Iglesia del Nazareno: 2009-2013, par. 802, 252. 18. N.T. Wright, The Lord and His Prayer [El Señor y su oración] (Grand Rapids: Eerdmans, 1997), 63.

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La Iglesia del Nazareno Como Familia de Dios Y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).

La declaración de Jesús al apóstol Pedro es el funda‐ mento de la Iglesia de Jesu‐ cristo. Desde su inicio la iglesia ha enfrentado las fuerzas del mal en diferentes manifesta‐ ciones como persecuciones re‐ ligiosas, políticas, ideológicas y las enseñanzas erróneas den‐ tro de la misma iglesia. Pero la iglesia ha salido victoriosa con‐ tra todas las asechanzas de las tinieblas. Jesucristo por dos mil años ha estado y sigue edifi‐ cando su iglesia.

En la Iglesia del Nazareno, “creemos en la iglesia, la co‐ munidad que confiesa a Jesu‐ cristo como Señor, el pueblo del pacto de Dios renovado en Cristo, el Cuerpo de Cristo lla‐ mado a ser uno por el Espíritu Santo mediante la Palabra” (Manual, Iglesia del Nazareno, 2009‐2013) La Iglesia del Nazareno en sus valores esenciales establece que somos parte de la gran fa‐ milia de Dios: “Somos una co‐ 42

Dr. Roberto Hodgson Director de Ministerios Multicuturales, Director de MisionesHispanas Región USA-Canada


munidad de fe Cristocéntrica, unida con todos los creyentes en la proclamación del señorío de Jesucristo. Nos dedicamos a la unidad de la fe, la reconci‐ liación y la naturaleza universal de la iglesia”. Desde sus años formativos la Iglesia del Nazareno ha de‐ clarado ser parte integral de la gran familia de Dios redimida por la sangre de Jesucristo. También ha declarado su razón de existencia dentro del pue‐ blo de Dios: “La Iglesia del Na‐ zareno es una denominación wesleyana cuya organización sobre base nacional se llevó a cabo en Pilot Point, Texas, en 1908. Su feligresía en aquel en‐ tonces provenía de asociacio‐ nes de iglesias organizadas… [Estas], fueron el resultado de un avivamiento espiritual que durante la media centuria an‐ terior se había estimulado en‐ tre muchas denominaciones sobre la doctrina y experiencia de la perfección cristiana o en‐ tera santificación”(La historia de los nazarenos, Timothy L. Smith, Pág.9). La Iglesia del Nazareno ha sido consistente en la proclamación de la doctrina bíblica de la san‐ tidad durante el primer siglo de su historia. Entrando en el segundo siglo, declara en sus valores esenciales: “Creemos que Dios, quien es santo, nos llama a una vida de santidad mediante Jesucristo. Creemos

que la esencia de la santidad de Dios es amor. Y que el ca‐ rácter de su amor es santo. Creemos que el amor es la marca distintiva relacional de la santidad”. El movimiento de iglesias que formaron la Iglesia del Naza‐ reno se caracterizó por ser una iglesia misional que procla‐ maba el mensaje de santidad en Estados Unidos y alrededor del mundo. Hoy la iglesia ha establecido su presencia en más de 150 áreas del mundo, siendo fiel a la proclamación del evangelio de Jesucristo: “Como pueblo cristiano, de santidad, abrazamos la misión de Dios en el mundo. Me‐ diante la gracia de Dios, en res‐ puesta a Cristo e investidos de poder por el Espíritu Santo, nuestra misión cristiana nos llama a 1) la adoración, 2) al testimonio, 3) y al discipulado, a extender la misión de Dios en nuestro mundo” (Valores esenciales). La familia nazarena es una igle‐ sia inclusiva y compasiva. Desde sus primeros años, la Primera Iglesia del Nazareno de Los Ángeles ya tenia minis‐ terios entre la comunidad china e hispana. Los primeros nazarenos formaron misiones de rescate o casas de miseri‐ cordia. El propósito de esas mi‐ siones era “redimir a las muje‐ res caídas, levantándolas de la 43

degradación y protegiéndolas con un ambiente santo y agra‐ dable” (Surge la Iglesia del Na‐ zareno, M. E. Redford, Pág. 80). Hoy la Iglesia del Nazareno glo‐ bal continúa con su herencia de servir a los marginados y desprotegidos a través de los ministerios de compasión como parte integral de su misión. La familia de la Iglesia del Na‐ zareno tiene una rica herencia que nos une y nos identifica alrededor del mundo. Las ca‐ racterísticas distintivas como un código genético son las si‐ guientes: • Las doctrinas bíblicas expre‐ sadas en los 16 artículos de fe • su constitución y gobierno en el Manual de la Iglesia del Nazareno, • su historia en el movimiento de santidad bíblica, • sus bases teológicas arminia‐ nas‐wesleyanas, • sus valores esenciales como pueblo cristiano, de santidad y misional. • Y finalmente su reciente de‐ claración de misión: “Hacer discípulos semejantes a Cris‐ to en las naciones”.


¿Plantar Iglesias Hispanas en Estados Unidos y Canadá?

por José González

El Pastor de la Iglesia del Nazareno Hispana de Belvedere en el Este de Los Angeles, Rdo. José González, presentó una ponencia en un retiro de pastores del Distrito Occidental Latinoamericano. De la misma hemos adaptado el presente artículo, que aun cuando se presentó hace ya más de 12 años, sus conceptos tienen vigencia y pertinencia presentes para el ministerio hispano en Estados Unidos y Canadá.

¿Por qué Plantar Iglesias? Podríamos contestar esta pregunta con la simple respuesta: Porque Dios lo quiere. Pero yo sé que los lectores espe‐ ran algo más que eso. Los Estados Unidos, el lugar donde vi‐ vimos, se ha convertido en el tercer país (o segundo ya) de habla hispana del mundo. Por una u otra razón, legales o ilegales, la afluencia de hispanos a Esta‐ dos Unidos no tiene precedente en la his‐ toria. Hablar de estadísticas es suma‐ mente difícil, ya que cambian a cada instante, ¡y han cambiado de nuevo des‐ pués que estas líneas fueron escritas!

El Comisionado General de Inmigración admitió en una entrevista que se le hiciera hace poco, que a pesar de las medidas toma‐ das por el departamento que él dirige, y de la vigilancia, más de un millón de hispanos in‐ documentados logró entrar y quedarse en Es‐ tados Unidos en lo que va del presente año. En la actualidad se cree que viven en Estados Unidos como 50 millones de hispanos a los cuales la iglesia casi no está ministrando. Los hispanos tienen la más alta taza de creci‐ miento en este país con 26.8 por ciento anual, y ofrecen un verdadero desafío para la iglesia. Los entendidos calculan que si quere‐ mos ganar a los hispanos necesitamos ur‐ gentemente 22,000 nuevas congregaciones (ci‐ fra de hace poco más de 12 años atrás, n. d. r.).

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Es así como aceptare‐ mos el desafío que nos ofrecen. Estados Unidos y Canadá se presentan ante nosotros como nue‐ vos campos misioneros, vírgenes, con las espigas maduras esperando obre‐ ros que quieran segarlos.

La denominación mis‐ ma no encuentra ro ‐ mance en la obra entre los hispanos en Estados Unidos. Queremos entrar en otros países. El país nú‐ mero 100 ó 150, pero sé‐ pase que los hispanos en Estados Unidos no so‐ mos otro número: ¡So‐ Los Problemas que Enfrentamos mos nada menos que como 50 millones de almas! La falta de identidad. Hay romance en los grupos de Trabajo y En nuestros países decimos: México para Cristo, Guatemala para Cristo, Cuba para Testimonio en cruzar la frontera para cons‐ Cristo, evangelicemos a Nicaragua, etc. Aquí truir una iglesia o una casa pastoral en los las cosas son diferentes. ¿Qué cosa para llamados “campos misioneros”. Algunos se ani‐ Cristo? ¿Los hispanos? ¡Eso suena tan hueco, man a trabajar entre los distritos indios por‐ tan lejano, me dice tan poco, me reta tan poco! que les remuerde un poco la conciencia de lo No motiva mi patriotismo. Nos sentimos tras‐ que les hicieron nuestros bisabuelos, o nos plantados y tratamos de encontrar afanosamente queda algo del romance de las películas nuestra identidad, y descubrimos que no es lo del Oeste. Pero a los hispanos aún nos ven como in‐ mismo. Duele el color de la piel, y la impiedad trusos, que hemos venido para apoderarnos de de los que nos hacen sentir como intrusos. En Estados Unidos y Canadá nos une un algo que es nuestro. Sin embargo, a pesar de idioma común, el español, ¡pero nos separan todas estas cosas, hoy por hoy, Estados Unidos tantas cosas! Llegamos de diferentes lati‐ y Canadá son el campo misionero donde tal vez tudes con diferentes costumbres y diferentes la iglesia pueda invertir con mas seguridad su sueños. Los descendientes de algunos países dinero y con buenos resultados. se funden con más facilidad que otros que van quedando rezagados, algunos de ellos en tris‐ Comenzar una iglesia aquí en Estados Unidos tes condiciones de pobreza. Esto provoca ce‐ o Canadá no es fácil. Significa un buen desembolso de dinero. los, resentimientos, etc. Los pastores brega‐ No todos los hogares es‐ mos, además, con el tán dispuestos a prestar problema de ser acep‐ sus casas para abrir una tados o no por el pue‐ nueva iglesia, y no es blo que pastoreamos, por falta de amor. Los la‐ com puesto en ocasio‐ tinos viven, en un buen nes por personas de 10 porcentaje, en casas pe‐ ó 12 países diferentes. queñas y viejas, en las Claro que estos no son que por regla general vi‐ los problemas mayores. ven otros parientes, no 45


dejando mucho espacio, y son en consecuencia incomodas para el trabajo que se pretende ha‐ cer. Los latinos que han progresado y tienen casas buenas, viven en barrios donde no hay hispanos, y donde comenzar un trabajo nuevo estaría condenado al fracaso. Si queremos empezar una nueva iglesia te‐ nemos que rentar un lugar, lo cual significa una cantidad de dinero fuera de las posibili‐ dades de la mayoría de nuestras congregacio‐ nes, que aún tienen problemas para pagar sus presupuestos, o para dar un sueldo más o menos razonable a su propio pastor. Claro que el problema no se limita simple‐ mente a rentar, o a un lugar. Necesitamos además una persona para hacerse cargo del lu‐ gar. Si solamente se tra‐ ta de predicar los jue‐ ves, es posible que el pastor pudiera hacerlo; pero si se incluye tam‐ bién el domingo o una escuela dominical, en‐ tonces tendría que ser a una hora que no in‐ terfiera con las activi‐ dades de la iglesia, a menos que se encontrara a alguien que supliera esta necesidad. Tiene que ser un laico que trabaje por amor al Señor y que tenga la ca‐ pacidad de hacerlo, o un pastor, lo cual im‐ plicaría nue vos gastos tales como casa, servi‐ cios públicos y beneficios, además de un sueldo aun cuando fuere pequeño. Claro que podríamos abrir nuevas iglesias con el presupuesto de Misiones Domésti‐ cas del Distrito. Después de todo para eso es, ¿no? Pero resulta que casi todo ese dinero se usa en subsidiar a pastores o iglesias que no tienen aun la fuerza necesaria para andar solos, ni hacer frente a todos los gastos que una iglesia demanda en Estados Unidos y Ca‐ nadá.

Además el Presupuesto de Misiones Do‐ mesticas del Distrito es tan pequeño que no alcanzaría para pagar renta y casa pastoral para abrir una nueva iglesia. Otra de las probabilidades sería que al‐ guna iglesia donara miembros en cierta área para usarlos como cepa (o base) para comen‐ zar algún nuevo trabajo. Esto conllevaría co‐ menzar sobre bases más o menos sólidas y con algo de dinero. Este es un plan magnifico que se ha usado con éxito. Solo que a la ma‐ yoría de nuestras iglesias les cuesta perder a uno de sus miembros fieles y diezmadores, consciente de los trastornos económicos que de acuerdo al tamaño de la iglesia esto puede causar. Para ilustrar esto cito una iglesia que reciente‐ mente perdió un miem‐ bro por traslado, sufrió la muerte de dos de sus ancianos y un miembro más retiró sus diezmos, y se produjo un verda‐ dero colapso econó‐ mico. Desde luego que a pesar de los inconve‐ nientes citados, este permanece como un buen plan y con posibilidades que merecen ser estudiadas. Otro problema es la escasez de buenos pas tores. Al cerrarse el Seminario Nazareno Hispa‐ noamericano de San Antonio, Texas, se ter‐ minó la cantera que podía proporcionarnos un tipo de pastor producido en Estados Unidos más o menos dentro del contexto socioeco‐ nómico y político del país. El cierre del semi‐ nario hizo posible que una generación entera de pastores se per diera, lo que nos obliga a importar pastores con los riesgos que esto con‐ lleva.

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Traer pastores de otros países es siempre una aventura; es jugar al azar. Primero, por‐ que el solo hecho de que un pastor tuviera éxito en su país no le garantiza que lo tendría en el nuestro. Segundo, generalmente los pastores de éxito se quedan en sus países na‐ tales donde pueden ejercer su liderazgo y tener un ministerio apreciado y solido. Tercero, no siempre los móviles que traen a un pastor a Estados Unidos o Canadá son los mejores. Al‐ gunos vienen porque desean estudiar, otros por dinero, algunos porque salen huyendo de sus países tras un ministerio inservible, o de cuando en cuando para ocultar un pecado. Claro está, no faltan los que tienen móviles genuinos y llamamiento definido. ¡Y digo esto para evitar que todos ustedes me linchen al terminar esta charla¡

¿Cómo lo están haciendo las iglesias de los an‐ gloamericanos o canadienses? Hace años que se nos compara con los anglos: “Ellos crecen y ustedes no”. “Ellos han empezado 40 iglesias en un año y ustedes no”. Bueno, pues, así hacen los anglos. Tal vez contestar esta pregunta me llene de urti‐ caria, pero el problema está planteado y hay que contestarlo. Para los distritos anglos co‐ menzar una nueva obra se limita a prestar un cuarto de escuela dominical, el salón social, o alguna capillita extra para que se empiece un nuevo trabajo; o traspasar el templo de una congregación ya muerta o muriéndose al grupo étnico que predomina en el barrio. Para mí es difícil entender el asunto de las iglesias multiculturales. Yo entiendo que una

iglesia pueda tener tres, y hasta 100 ministe‐ rios, que pueda trabajar con tres lenguas y hasta con diez, pero para mí será una sola iglesia y no varias. Casi siempre hay un pastor principal y una junta de oficiales y lo demás no pasa de ser departamentos sin mucha voz en las decisiones de la iglesia principal. Ahora, no me mal entiendan, no estoy en contra del trabajo que los distritos anglos efectúan. Todo lo contrario, aplaudo que estén ministrando a aquellos a los que nosotros por una u otra razón no estamos minis trando. ¿De dónde consiguen sus pastores? La res‐ puesta es sencilla: De cualquier parte y sin muchas averiguaciones. Esto a mí como naza‐ reno me preocupa. He predicado en algunas de estas iglesias, y fran‐ camente en algunas de ellas no me he sentido en casa. Me ha dado la impresión de estar en otra denominación y he escuchado cosas que no se si pasarían por nuestros coladores. Sin em bargo, yo oro para que Dios nos ayude, para que el estandarte de la santidad sea izado y las normas que han dado a nuestra iglesia una razón de ser sigan vivas. Dentro de estos grupos se han escondido pastores resentidos y pastores de otras igle‐ sias que han encontrado en la nuestra un refu‐ gio, o tal vez un canal que les permita conti‐ nuar con su llamamiento. Nosotros tenemos la esperanza de que el esfuerzo conjunto del distrito de Los Angeles, Anaheim, el Latinoa‐ mericano, y tal vez el distrito del Sur de Cali‐ fornia, de establecer un colegio teológico aquí donde está la más grande concentración de hispanos de toda la nación, ayude a que los pastores no nazarenos conozcan nuestra igle‐ sia y también nuestra doctrina y a que los jó‐

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venes puedan prepararse para contestar “pre sente” al llamado de Dios. Yo creo que es un error tratar de comparar nuestros distritos hispanos con los anglos, así como también lo es medir nuestro trabajo con el de ellos, por razones obvias. Nosotros no podemos dar un cuarto de es‐ cuela dominical para comenzar otra obra his‐ pana, ni tenemos los recursos para trabajar con otros grupos étnicos, primero porque no existen en nuestras comunidades y se gundo porque no tenemos el problema que enfrentan los anglos de iglesias que se están muriendo por el cambio de sus miembros a otras comu‐ nidades. Otro problema menor es que los pastores de las iglesias que en nuestro distrito po‐ drían, y de hecho lo están haciendo, explorar la posibilidad de comenzar una nueva iglesia, están sumamente involucrados en el trabajo del distrito y en las demandas de sus propias iglesias, sin mucho tiempo para ocuparse de plantar iglesias. A su vez el superintendente, sin secretaria, se ve obligado a hacer todo el trabajo de burocracia, y tampoco le queda mucho tiempo para aventurarse a la tre ‐ menda tarea de comenzar una nueva iglesia. ¡Todo esto parece tan pesimista, tan derro‐ tista! Pero gracias a Dios que todos ustedes me conocen, y saben que soy un soñador, que

tengo fe en la gente y espero siempre tiempos mejores. Y si tenemos iglesias en Estados Uni‐ dos se debe a que alguien no se dejó vencer por los obstáculos ni los aparentes imposibles, y se decide a poner en tierra su castillo de sueño, para que hoy estas iglesias sean una realidad entre nosotros. No se tome, pues, todo esto como un tema pesimista. Yo diría que mejor es ser realista, de modo que se nos permita aventurarnos conociendo los riesgos.

¿Qué podemos hacer? Creo que llevo años haciéndome esta pre‐ gunta... ¿Qué podemos hacer? En primer lugar tenemos que atrevernos a probar, sin medir riesgos ni consecuencias. Comenzar nuevas iglesias para nosotros es vi‐ tal, y debe ocupar un lugar en nuestras prio‐ ridades por diferentes razones: • Porque el crecimiento numérico de nues‐ tro distrito depende de empezar urgen‐ temente nuevas obras. • Porque existe la necesidad. • Porque hemos sido llamados a crecer. • Porque es la voluntad de Dios que esto se haga y por ende nos ayudará para ha‐ cerlo. Sugiero que: 1. Marquemos fechas definidas en nuestros calendarios para em‐ pezar una nueva iglesia. De no hacer esto los proyectos se irán posponiendo y dejando a la casualidad. 2. Que el distrito se reúna ya con las iglesias que tienen extensio‐ nes con posibilidad para des‐ arrollar estrategias y un plan de emergencia, delineando responsabilidades y finanzas. 3. Que se explore la posibilidad de un esfuerzo conjunto entre 48


iglesias vecinas, para producir matrimo‐ nios de iglesias que produzcan iglesias. 4. Hacer un estudio de las extensiones más avanzadas y ver la po‐ sibilidad de convertir‐ las en iglesias nue‐ vas. 5. Donde las leyes lo permitan, explorar la posibilidad de rentar casas en sociedad con alguna pareja de la iglesia donde se pueda empezar un nuevo trabajo. 6. Explorer las posibilidades de usar pastores dedicados al trabajo secular, o ministros retirados, en plantar nuevas iglesias (pas‐ tores que por tener casa y trabajo no re‐ sultarían muy costosos). 7. Tratar de encontrar entre nuestros laicos a personas que puedan asumir un mes de renta (varios pueden hacer esto) al año por un período de tres años. 8. Hacer un estudio serio de las iglesias que es‐ tán decreciendo y tomar acción. No po‐ demos sacrificar la obra de Dios por un pas‐ tor inepto o con ínfulas de caporal, o algunos perezosos que simplemente no están haciendo el trabajo. 9. Hacer un estudio de las áreas de grandes concentraciones de hispanos y estudiar la posibilidad de empezar nuevas iglesias to‐ mando como base o cepa a los hermanos que vivan en esas áreas dándoles el titulo de fundadores o pioneros. 10. Cortar, en un plazo razonable, los subsi‐ dios de las iglesias que aún los reciben (debe decirse la fecha exacta), y dedicar los recursos de Misiones Domesticas a abrir nuevas iglesias. Esto debe hacerse según

el plan general. Ayudar solo por tres años e ir decreciendo: mucho el primer año, me‐ nos el segundo, algo en el tercero y nada en el cuarto. 11. Donde sea posible, explorar las posibili‐ dades de comenzar obras en las instala‐ ciones de las escuelas públicas o privadas (estos lugares no cobran rentas dema‐ siado altas). Esta situación debe ser tem‐ poral y no debe exceder jamás el año. Mi experiencia me dice que no es bueno co‐ menzar en las instalaciones de otras iglesias.

Nuestro superintendente prometió comenzar 10 iglesias en los próximos 10 años, y uno mi optimismo al de él. Creo que podemos hacerlo, es más, te‐ nemos que hacerlo. No debe terminar nuestro año eclesiástico sin que la pri‐ mera iglesia sea establecida. Unamos nuestros esfuerzos. ¿Dónde será?... ¿South Gate? ¿Hawaiian Gardens? ¿Ar‐ cadia? ¿Pico Rivera? ¿Fontana? ¿Delano? ¿Los Angeles? ¿El Monte? No apueste a cuál será... ¡trabaje para que así sea!

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La Iglesia en Tres Dimensiones: Cuerpo — Templo — Comunidad El Dr. Roger Hahn es Decano de la Facultad, profesor de Nuevo Testamento y Director del Programa de Maestría en Divinidades, del Nazarene Theological Seminary, Kansas City, Missouri. El NTS es la máxima institución de estudios teológicos superiores de la Iglesia del Nazareno a nivel internacional.

La Iglesia Como el Cuerpo de Cristo —1 Corintios 12:12-26 La descripción del apóstol Pablo de la iglesia como el cuerpo de Cristo es una de las ilustraciones más impresionantes del Nuevo Testamento. El cuerpo humano juega un papel sumamente significativo en la manera en que experimentamos el mundo, y nuestra percepción de la vida y la realidad que nos rodea. Tanto así que nuestras mentes apenas pueden

llegar a comprender todas las implicaciones del lenguaje figurado que usa Pablo. ¿Qué quiso decir cuando llamó a la iglesia el cuerpo de Cristo? La comparación del cuerpo con la sociedad humana era una estrategia retórica muy usada en el tiempo de Pablo. Se usaba para mantener la jerarquía social del Imperio Romano, logrando así que las clases sociales bajas no se rebelaran contra las clases sociales altas. El apóstol usó esa muy conocida comparación para propósitos del reino cuando

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describió a la iglesia como el cuerpo de Cristo. En 1 Corintios 12, Pablo no aboga por una estructura de clase social en la iglesia. Más bien, la iglesia como el cuerpo de Cristo enfatiza el respeto y la celebración de la diversidad, mientras que a la vez mantiene el compromiso de unidad. El Cuerpo de Cristo Tiene Diversos Miembros La Iglesia se caracteriza por la diversidad de sus miembros. El versículo 14 dice: “Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos”. En los versículos 15-16 Pablo dice que el pie no tiene que ser mano para ser parte del cuerpo, tampoco la oreja tiene que ser ojo para pertenecer al cuerpo. En fin, la diversidad es buena. Todas las partes del cuerpo son necesarias para que funcione adecuadamente. La analogía para la iglesia local es clara. La diversidad de ministerios es necesaria para que la iglesia funcione de manera adecuada. Hay predicadores y maestros, pastores, líderes, y aquellos con talento para evangelizar o para ministerios de compasión. Una iglesia que consista únicamente de gente que predique será de seguro una iglesia enferma. Una iglesia que consista únicamente de líderes estará paralizada por la falta de seguidores. Si todo lo que la iglesia tiene son ministerios de compasión, ¿dónde se escuchará la voz profética de Dios? El asunto no se limita a funciones ministeriales. Una diversidad de personalidades y disposición también es necesaria en la iglesia local. La iglesia no puede estar saludable si tiene solamente individuos extrovertidos y altamente creativos. También necesita gente introvertida y gente que encuentran gozo en crear estructuras que permite que grupos de personas aprendan, se desarrollen espiritualmente, y cooperen con el servicio. Dios ha

capacitado a diferentes personas con diferentes perspectivas de la vida y usa todas esas perspectivas para enriquecer la vida conjunta de la iglesia. La diversidad de la iglesia también tiene que ver con la importante visión de la Iglesia del Nazareno de ser una iglesia global. De ser una, nos hemos convertido en muchos. Dios no desea una iglesia únicamente de asiáticos, o americanos, o africanos. La diversidad de culturas, lenguajes, razas y nacionalidades capacita a la iglesia para cumplir su misión global de ganar al mundo para Cristo. Sin esa diversidad la iglesia no puede ser el cuerpo de Cristo. Tenemos que tener miembros con diferentes talentos, roles, personalidades y culturas para que el cuerpo sea saludable. El Cuerpo de Cristo es Uno Solo Aunque Pablo quería que la iglesia de Corinto supiera que había espacio para la diversidad, también aclaraba que la iglesia es una sola. El versículo 12 dice: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo”. La unidad de la iglesia tiene varias fuentes. Efesios 4:4-6, hace notar que como un solo cuerpo, la iglesia tiene un solo Espíritu, un solo Señor, un solo Dios, un solo bautismo, una sola fe, una misma esperanza. Podríamos añadir a la lista una sola Biblia, una sola Santa Cena, y una sola Gran Comisión. De todas estas fuentes de unidad, quizá la más importante sea que tenemos un solo Señor. Cuando juntos confesamos que Jesucristo es el Señor, y que a través del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo experimentamos a un solo Dios, producimos una unidad de creencia que distingue a la iglesia como un cuerpo. Ahora, si nuestra diversidad es más importante que nuestro Señor y su señorío sobre la iglesia, entonces la diversidad se con-

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vierte en un ídolo y no en el don de gracia que Pablo ve en este texto. Parte del significado de la unidad del Cuerpo de Cristo es que nos necesitamos unos a otros. El versículo 21 dice: “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros”. Nos necesitamos unos a otros para lograr lo que ninguno puede lograr individualmente. Sea el llamado de Dios de que ganemos al mundo para Cristo o la instrucción de Jesús de que suplamos las necesidades de los enfermos, los presos, los hambrientos, los desnudos, o los que están solos, la tarea es muy grande para que cualquiera de nosotros pueda lograrla individualmente, o que una sola sección de la iglesia pueda lograrla. Tenemos más oportunidad de cumplir con la visión de Dios para la iglesia si trabajamos juntos. Segundo, nos necesitamos unos a otros porque Dios nos ha creado para que nos relacionemos. Desde nuestra sexualidad hasta nuestro deseo de compañerismo, nos damos

cuenta de que no estamos completos si estamos solos. Frustramos el propósito de Dios al crearnos cuando tratamos de vivir aislados, sin relación unos con otros. La unidad de la iglesia significa que nos preocupamos los unos por los otros. En los versículos 22-24, Pablo dice que damos especial cuidado a los miembros de nuestro cuerpo que son más débiles, o menos dignos, o menos decorosos. Aquellos que son más débiles o tienen necesidades especiales en la iglesia reciben un cuidado especial. Si un miembro del cuerpo sufre, todos sufren con él. Si un miembro del cuerpo se regocija, todos celebran con él. Esta vida compartida distingue al cuerpo de Cristo como un solo cuerpo. El Cuerpo de Cristo es uno y es Muchos La belleza de usar la metáfora del cuerpo para describir a la iglesia es que no compromete ni la unidad ni la diversidad. A menudo nos sentimos presionados a escoger entre alternativas. No podemos escoger la unidad de

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la iglesia por sobre su diversidad. Tampoco podemos escoger la diversidad de la iglesia sobre su unidad. Porque somos el cuerpo somos a la vez uno y muchos. Cuando celebramos nuestro Centenario, recordamos que de entre muchos grupos de santidad, la Iglesia del Nazareno se hizo una. Pero de una sola, también nos convertimos en muchas personas, en muchas naciones con muchos talentos. Esta unidad y diversidad son importantes también para nuestra iglesia local. Para que la Iglesia del Nazareno sea lo que Dios nos ha llamado a ser, tenemos que celebrar nuestra diversidad y siempre proveer espacio para las diferencias dadas por Dios. Pero también tenemos que atesorar nuestra unidad. Solamente si estamos unidos podremos lograr la misión que Dios nos ha dado y verdaderamente ser su cuerpo. Como Cristo es santo, juntos debemos ser santos. Algunas veces nos aferramos a nuestra individualidad en lugar de la unidad del cuerpo. La individualidad egoísta desune al cuerpo de Cristo y no lo hace santo. ¿Está dispuesto a renunciar a sus deseos egoístas de control o poder en el Cuerpo de Cristo para que de verdad seamos un solo cuerpo santo? Si el Espíritu Santo le está mostrando un área de su vida que debe rendir para cumplir el llamado de Dios de ser el cuerpo de Cristo, le invito a que lo haga y permita que el fuego del Espíritu de Dios le limpie hoy mismo. (Sección traducida por: Tamara Zambrana, Iglesia del Nazareno Casa de Proclamación y Alabanza, Distrito del Este de Puerto Rico)

La Iglesia Como el Templo de Dios —Efesios 2:19-22; 1 Corintios 3:16-17 Una de las faltas que más se cometen en la iglesia es pensar en ésta como un edificio.

En el Nuevo Testamento el término iglesia nunca se refiere a un edificio. Siempre se refiere a un grupo de personas reunidas para adorar a Dios y edificarse mutuamente como el cuerpo de Cristo. La mayoría de las iglesias de los tiempos del Nuevo Testamento se reunían en casas o habitaciones alquiladas, y algunos al aire libre. Por varios siglos la iglesia no tuvo reconocimiento desde el punto de vista legal. Las organizaciones ilegales no podían construir edificios o colocar su nombre en esos edificios. El Nuevo Testamento usa una variedad de imágenes para describir a la iglesia: el pueblo de Dios, el cuerpo de Cristo, la esposa de Cristo, los creyentes, los santos, los elegidos, y el campo de Dios, entre otros. El Nuevo Testamento también se refiere a la iglesia como el templo de Dios. Usa la metáfora de un edificio, pero no es el edificio como tal lo que describe la iglesia. Es el propósito y función de ese edificio –el templo de Dios– lo que describe el propósito y función de la iglesia. Los templos se destacaban por varias razones en el mundo bíblico. Creían que era la morada de los dioses. Eran espacios sagrados donde se les ofrecían sacrificios y se les rendía adoración. Los templos unían a las personas en una causa común más grande que cualquier interés local o hasta nacional. Muchas veces los templos eran los edificios más grandes y más hermosos de la ciudad. Eran monumentos a la gran devoción dada a los dioses que ahí se adoraban. Esas características de los templos antiguos sugieren las razones por las que el apóstol Pablo describe a la iglesia como el templo de Dios; aun sabiendo muy bien que la iglesia es un grupo de personas y no un edificio. La Iglesia es una Morada Para Dios Pablo declara en Efesios 2:22 que en Cristo “vosotros también sois juntamente edi-

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ficados para morada de Dios en el Espíritu”. La raíz de la palabra “morada” es casa u hogar. La iglesia es el lugar donde Dios está en su hogar. Esto implica varias verdades. Primero, si la iglesia es el hogar de Dios, entonces Dios debe estar presente en la iglesia. Esto significa que la iglesia no es un lugar principalmente para hablar sobre Dios o para hacer cosas para Dios. La iglesia es el lugar para estar con Dios. Y como la iglesia no es un edificio, es un grupo de personas en el cual Dios está presente. Si asistimos a la iglesia pero Dios no está presente, la realidad fundamental de la iglesia como templo no está ocurriendo. En 1 Corintios 14:25 Pablo describe lo que debe ocurrir cuando un incrédulo o persona común y corriente se encuentra con la iglesia. Esa persona “postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros”. Cuando ni los miembros de la iglesia ni los visitantes pueden reconocer la presencia de Dios, entonces la iglesia como el templo de Dios no se está manifestando entre nosotros. Una segunda implicación de que Dios está en su hogar, la iglesia, es que tiene que ser el anfitrión y no el visitante. Porque la iglesia –el pueblo reunido y no el edificio– es el hogar de Dios, él está en control de las actividades y pone las pautas. Se podría pensar que estamos confundidos sobre quién es el dueño del hogar, ya que muchas veces tratamos a Dios como el invitado y actuamos como si la iglesia nos perteneciera. Si Dios es el dueño, entonces son sus valores los que se reflejarán en la iglesia. Si Dios es el dueño, la iglesia será un reflejo de su carácter e intereses, y no los nuestros. Una tercera implicación de que Dios está en su hogar, la iglesia, es que ésta debe ser un lugar donde Dios se sienta cómodo. Nosotros no nos tenemos que justificar cuando estamos en nuestro hogar. Somos aceptados tal y como

somos. Si Dios está en su hogar, la iglesia, no le vamos a pedir que se justifique a sí mismo. Lo aceptamos por quién las Escrituras dicen que es. La Iglesia se Edifica con Personas Efesios 2:20 declara que la iglesia es edificada “sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. La principal piedra del ángulo era la primera piedra que se colocaba en los edificios antiguos. Todos sus lados tenían que ser derechos y perpendiculares, ya que las paredes se edificaban usando como referencia la principal piedra del ángulo. Su lado vertical tenía que ser derecho y perpendicular, ya que las paredes se alineaban a su borde. Si la piedra del ángulo no era perfecta, las paredes del edificio no iban a ser derechas y podrían desplomarse. El punto de Pablo es que la iglesia siempre debe tener a Jesucristo como su punto de referencia. Si nos alineamos con él, la iglesia estará derecha y perdurará. Si nos desalineamos, la iglesia se distorsionará y podría desplomarse. En 1 Pedro 2:5 se describe la iglesia como edificada de “piedras vivas”. Describe a los creyentes que la forman. Esto significa que la iglesia debe ser altamente personal y relacional. Existimos como personas en una estructura relacional, y no como ocupantes de un edificio.No somos libres para decidir la forma que tomará la iglesia. Las dimensiones y forma fueron presentadas por los apóstoles y profetas del primer siglo cristiano para que estuvieran alineados con Jesucristo. Cada generación subsiguiente consiste de más personas, colocadas como piedras vivas en el edificio llamado iglesia. Las piedras inanimadas encajan tranquilamente una al lado de la otra en un edificio físico. Es un gran reto ser piedras vivas colocadas juntas en la iglesia. A veces somos colocados en una pared junto a

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otras piedras que preferiríamos no tener cerca. No es nuestra tarea cambiarlos o buscar otro lugar en la pared. Nuestra tarea es alinearnos con Jesús y vivir en gracia y paz con las otras piedras que están buscando estar juntos como la morada que agrada a Dios. La Iglesia es un Templo Santo En 1 Corintios 3:17 Pablo declara que “el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. Es difícil ser más claro. La iglesia debe ser santa porque es el templo de un Dios santo. Un Dios santo no puede sentirse en su hogar en un templo que no es santo. Un Dios santo que construye su iglesia con piedras vivas exige que esas piedras sean santas. Porque la iglesia es de Dios y no nuestra, la santidad de la iglesia tiene que ser la santidad de Dios. Como el templo, la iglesia está diseñada para mostrar a Dios a todo el mundo. Una

iglesia que no es santa provee una falsa publicidad sobre Dios. Podríamos angustiarnos de mostrar una portada real de Dios al mundo, si no fuera por el hecho de que tenemos un ejemplo vivo de qué clase de vida sería ésta. Esa vida se vería como la de Cristo. Así que la santidad requerida de la iglesia significa someterse a la disciplina de permitir que el Espíritu Santo forme más y más a Cristo en nosotros, entre nosotros y a través de nosotros. El propósito principal de la iglesia como templo de Dios es dar gloria a El. Dios nos llamó a ser un santo templo en el cual se sienta como en su hogar. La iglesia no es un edificio, es un grupo de personas. Pero la iglesia es un grupo de personas donde Dios se siente como en su hogar y donde las personas saben que está entre nosotros. Esto sólo puede ocurrir cuando somos un pueblo santo. La pregunta que debe enfrentar es:

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¿Puede el Dios santo sentirse como en su hogar en usted? Si hay algo de su vida puede hacer que un Dios santo se sienta incómodo de morar en usted, él le puede ayudar a sobreponerse a ese impedimento. Abra su corazón y permita que el Espíritu Santo le hable sobre cualquier pecado o impureza que le impida a Dios que pueda morar en usted, su santo templo. (Sección traducida por Elizabeth Gillette, Calvary Church of the Nazarene, Distrito del Este de Puerto Rico)

La Iglesia Como Comunidad de Pacto —Deuteronomio 5:1-21; 2 Corintios 3:4-6, 12-18 La forma en que entendemos el término iglesia determina nuestra vida cristiana y la visión y pasión de los ministerios que ofrecemos a Dios. Si entendemos que la iglesia es una institución humana formada por personas que decidieron unirse a una organización gobernada por las leyes de interacción social, consideraremos nuestra vida como asunto privado independiente de la iglesia. Nuestros

ministerios serán proyectos personales para satisfacer nuestros deseos y metas. Si entendemos que la iglesia es ante todo un pueblo creado por Dios, entonces la visión de Dios para la iglesia es determinante para nosotros. El pueblo de Dios siempre ha reconocido que la iglesia comienza con Dios. La palabra griega del Nuevo Testamento para iglesia, ekklesia, significa “los que son llamados”. El equivalente del Antiguo Testamento describe a Israel como el pueblo llamado a la presencia de Dios para escucharlo y responder obedientemente a Él. Dios le dijo a Moisés: “Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos” (Deuteronomio 4:10). Deuteronomio 5 describe a Moisés y a Israel como obedientes a su mandato. La formación del pueblo de Israel como el pueblo de Dios no fue idea de Moisés ni de Israel. Fue la idea de Dios. Dios creó a Israel y creó la iglesia. Cuando Dios llamó a su pueblo, los llamó para ser una comunidad de pacto (Deuteronomio 5:2-5). La Comunidad de Pacto Está Basada en la Historia Las primeras palabras del pacto aparecen en Deuteronomio 5:6: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre”. La comunidad de pacto de Israel del Antiguo Testamento fue basada en el éxodo, la acción de gracia de Dios de liberarlos de servidumbre. El llanto del pueblo hacia Dios en su servidumbre, el llamado de Moisés, las plagas y su lucha contra el Faraón,

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el cordero de la Pascua, el éxodo, el cruce del mar Rojo, y la provisión de Dios durante la peregrinación en el desierto, forman el plan de Dios de redimir a Israel de su esclavitud. La adoración de los israelitas contaría por siempre ese plan maravilloso, creando para cada nueva generación y despertando a cada generación a un compromiso para vivir una relación de pacto fiel con Dios. La comunidad de pacto está basada en la historia. Durante su última Pascua, Jesús describió la copa como “el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:20). La comunidad de pacto de la iglesia del Nuevo Testamento está basada en los hechos de gracia de la expiación de la muerte de Jesús y su resurrección. Como cristianos, celebramos la Santa Cena, predicamos la cruz de Cristo, y adoramos a Dios los domingos en la celebración de la resurrección como un recuerdo de lo que Dios ha hecho en la historia para hacernos su comunidad de pacto. La Iglesia del Nazareno fue creada por Dios por medio de sus hechos de gracia en la historia hace un siglo. En ese tiempo en muchos lugares del mundo, Dios estaba derramando su Espíritu en el pueblo y llamándolos a compartir su naturaleza santa y su pasión para un pueblo santo. La Iglesia del Nazareno fue formada por personas que oyeron el llamado de Dios a la santidad. La narración de las historias sobre cómo Dios nos creó para proclamar la santidad bíblica, crea en cada generación nueva y despierta otra vez en las generaciones existentes la visión que Dios se propuso que se cumpliera a través de nosotros como iglesia. 57

Esa fue la razón por la que celebramos nuestro centenario. No fue para glorificar a la iglesia del Nazareno ni para vanagloriarnos de nuestros logros. Celebramos nuestro centenario para recordar la manera en que Dios entró en la historia humana y creó nuestra Iglesia para proclamar la santidad alrededor del mundo. Ese recordatorio levantaría de nuevo en nosotros la pasión para cumplir lo que Dios desea hacer a través de su pueblo llamado “nazareno”. La Comunidad de Pacto Vive con Obligaciones Inmediatamente después de recordar el éxodo, Dios dio los Diez Mandamientos a Israel o lo que esperaba de la comunidad de pacto del Antiguo Testamento (Deuteronomio 5:7-21). Deuteronomio 5-26 menciona los muchos mandatos los cuales Dios esperaba que Israel obedeciera en gratitud por la libertad que les había provisto. Algunas personas que comienzan la relación de un pacto matrimonial se sorprenden cuando encuentran que el pacto matrimonial incluye obligaciones y expectativas.


Como nosotros somos salvos por fe y no por obras, ¿acaso no hay obligaciones en la comunidad de pacto cristiano? La confusión surge por la diferencia entre cómo entramos en la nueva comunidad de pacto y cómo vivimos dentro de ella. Somos salvos por la fe por medio de la gracia, y no por las obras, no al cumplir obligaciones. Entramos en la nueva comunidad de pacto sólo por la fe. Sin embargo, Dios espera algo de nosotros mientras vivimos en esa comunidad. Jesús resumió esas obligaciones con los dos grandes mandamientos –amar a Dios de todo corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:36-40). La Gran Comisión (Mateo 28:18-20) y la transformación hacia la semejanza de Cristo (2 Corintios 3:18) también son lo que se espera de la vida en la nueva comunidad de pacto. La vida en la comunidad de pacto de la iglesia del Nazareno también tiene sus expectativas. Recordamos no solo nuestra historia, sino también nuestra obligación de testificar al mundo cuando vivimos la ética de santidad. Por eso los nazarenos están comprometidos con el Pacto de Carácter Cristiano y el Pacto de Conducta Cristiana. Estas reglas generales y específicas expresan nuestro entendimiento de lo que Dios espera de nosotros en la comunidad de pacto. La Comunidad de Pacto Tiene Consecuencias De igual manera que hay obligaciones en una comunidad de pacto, también hay consecuencias. El Antiguo Testamento relata las consecuencias cuando las obedecemos y cuando las desobedecemos. Deuteronomio 5:16 identifica las consecuencias cuando obedecemos el quinto mandamiento: “Para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da”. Deuteronomio 27 y 28 nos da una lista de las

bendiciones cuando obedecemos y maldiciones cuando desobedecemos. La más severa consecuencia de la desobediencia sería si Dios terminara la relación de pacto con nosotros. La comunidad de pacto del Nuevo Testamento de la iglesia también tiene consecuencias cuando obedecemos y cuando desobedecemos lo que Dios espera de nosotros. Si no obedecemos la ley del amor, paralizamos el testimonio de la iglesia y no cumplimos la Gran Comisión. Cuando hacemos lo que espera Cristo de nosotros, esto trae el Fruto del Espíritu y la participación alegre en la adoración y el testimonio al mundo. Si como iglesia del Nazareno somos obedientes a su llamado de proclamar la santidad de corazón y vida alrededor del mundo, podemos esperar otro siglo de ministerio significativo, crecimiento y éxito. Si nos olvidamos de quiénes somos, y por qué Dios nos creó, perderemos el gozo de la salvación y tal vez cesaremos de existir cuando se acaben los próximos 100 años. Dios nos ha llamado a una relación de pacto con él. No somos solamente otra organización humana. La iglesia es una comunidad de pacto. Esto significa que tenemos una historia que puede revitalizar nuestra visión. Significa que tenemos obligaciones que nos llaman a vivir en santidad. Significa que hay consecuencias que nos motivan a realmente ser el pueblo que Dios quiere que seamos.

Pero nunca podremos ser una comunidad santa de pacto a menos que experimentemos la obra transformadora de Dios de hacernos santos. Respondamos en obediencia a la obra del Espíritu en nosotros. (Sección traducida por Betty Lou Ayuso. Calvary Church of the Nazarene, Distrito del Este de Puerto Rico).

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Las Viudas Griegas y el Crecimiento de la Iglesia por Jorge de Barros En aquel año la Iglesia del Nazareno ganó todos los premios del distrito de Jerusalén. En Hechos dice: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (2:47). Las estadísticas explotaban. En vez de la palabra congregación, que nos es tan conocida, hallamos otra que se ajusta mejor a los números crecientes: multitud (5:2). Palabra que nos trae la imagen de una torrente que surge inesperadamente y hasta amenaza romper diques de una previsión ultraconservadora. Estudiantes del crecimiento de la iglesia penetran en este escenario como si entrasen en un laboratorio a procurar el descubrimiento que descifrará el código genético de ese fenómeno tan codiciado. Algunas veces emergen de sus estudios con brillo en los ojos y un entusiasmo contagioso. En otros instantes, sin embargo, aparecen con látigo en mano, listos a castigar a la iglesia de hoy por no ser igual a la de ayer, y de hallarse por ello luchando penosamente por el crecimiento anual de solo un dígito. Cierto, tenemos una obsesión por números. Es algo tan antiguo como el Libro Sagrado. ¿Será por eso que entramos de calculadora en mano en la arena del crecimiento de la iglesia? Por años pastoreé una iglesia cuya asistencia encabezaba las estadísticas del distrito. Era fácil caer en la tentación de considerarnos como “la mayor iglesia evangélica del país”. Mas nunca me olvidaré del espectáculo abrumador que nos ofrecía el cinema vecino donde millares se codeaban para entrar, a la misma hora en que centenares de los nuestros venían en “gotas” para el culto domingo en la noche. Como si le echara un poco de sal a la herida, alguien le recordó al pastor: “Y ellos pagan la entrada...” En tales ocasiones vamos en tropel al escenario de los Hechos de los Apóstoles, investigamos iglesias crecientes, leemos de super congregaciones en Corea y otros puntos del mundo y preguntamos: ¿Por qué no aquí? Obsesionados por las estadísticas, saltamos de

domingo en domingo en esa aritmética engañosa de “contar pies en vez de cabezas”, en un esfuerzo de promover el “crecimiento” de la iglesia. Pero necesitamos más que de números para alcanzar este objetivo. Yo, incluso, dudo que el elemento “número” sea prioritario cuando evaluamos la iglesia saludable. Por seis años fui capellán de un centro de detención civil de mi ciudad. Siempre me entristeció cualquier aumento de asistencia allí. Los números serán uno de los síntomas de una iglesia saludable, pero no prueba de eso. Hay restricciones de orden geográfico, social y económico que impedirán a ciertas iglesias un crecimiento espectacular en términos de miembros o de fondos. Mas no por eso dejarán esas congregaciones de ser estrellas que brillan en las tinieblas de este mundo. Sería interesante convidar a las viudas griegas de la iglesia de Jerusalén, mencionadas en los Hechos de los Apóstoles 6, a que presentaran un relato anual de la congregación, en lugar de oficiales cumpliendo su cargo. Mientras que los pastores tendrían la tentación de exaltar el crecimiento numérico explosivo, las viudas presentarían un ángulo algunas veces descuidado en la búsqueda de los números. La iglesia creciente no sacrifica en el altar de las estadísticas su identidad y su misión. Mientras que se extiende para abrazar al mundo, cuida también de sus miembros más humildes en todas las áreas de la vida cotidiana; al mismo tiempo que refleja y protege su presencia histórica y regional, la iglesia se universaliza en una vigilancia continua, alerta a discriminación de cualquier especie; mientras que escribe columnas impresionantes de números, ella sigue distribuyendo pan en actos compasivos donde hay mas sigilo y menos cámaras fotográficas. El Dr. Barros fue pastor en su natal Cabo Verde, y después ministró como director de la Casa Nazarena de Publicaciones en portugués en Kansas City, Missouri. Al presente está jubilado y sigue ministrando como maestro en Portugal y Estados Unidos.

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Gracia y Paz 2-2012  

Edición No. 2 de Gracia y Paz, revista cibernética de recursos espirituales de santidad. Edición para lectores hispanos de Estados Unidos y...

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