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Trauma Geriátrico

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Trauma Geriátrico

Vía Aérea: Deterioro dental, gingivitis, uso de prótesis dentales (pueden obstruir la vía aérea). También hay cambios artríticos que podrían disminuir el movimiento de la mandíbula y del cuello.

Sistema Respiratorio: Después de los 60 años, la circulación pulmonar disminuye en un 30%. Hay una disminución en la amplexación del tórax y en la flexibilidad de los músculos de la pared torácica. El tiempo de inhalación también disminuye y por lo tanto la ventilación es más rápida; hay una disminución en la Capacidad Vital. Las fracturas costales muestran un aumento en la mortalidad debido a que es más probale que ocasionen lesiones severas en órganos importantes (corazón, grandes vasos, hígado, bazo y pulmones).

Sistema Cardiovascular: El gasto cardiaco y el volumen de eyección pueden disminuir. Las válvulas pierden capacidad de funcionamiento y predisponen al paciente a desarrollar insuficiencia cardiaca congestiva y edema pulmonar. Estos pacientes suelen presentar arterioesclerosis, por lo que su presión arterial normal puede ser un poco más elevada que la de un adulto joven. Por lo tanto, un cambio significativo en la perfusión tisular puede ocurrir en un paciente con presión arterial sistólica “normal” de 160 mmHg, que cae a 120 mmHg a consecuencia del trauma.

Función Neurológica y Sensorial: El cerebro se encoge con la edad, pero la duramadre permanece adherida al cráneo, dejando una distancia mayor entre el cerebro y la pared de la bóveda craneana. En lugar de proteger al cerebro durante un impacto, hay un aumento en la insidencia de hematomas subdurales, incluso con trauma menor. La perfusión cerebral decae. También ocurre el endurecimiento, adelgazamiento y pérdida de elasticidad de las arterias cerebrales, cosa que hace que los vasos sean más propensos a romperse, así el mecanismo de lesión no parezca importante. La función auditiva y visual decaen con la edad, hay pérdida de estabilidad y reflejos, que hace a estas personas más susceptibles a caídas. Pueden tener mayor tolerancia al dolor y por ello, más dificultad para identificar áreas lesionadas. Pueden presentar confusión, irritabilidad, patrones de sueño alterados, pérdida de memoria y comportamiento regresivo. Es importante saber que pueden también tener una menor habilidad o incluso ausencia total de compensar el shock. Chequee con la familia o cuidadores si el estado mental del paciente está alterado con respecto a su basal.

Termoregulación: Pueden no presentar fiebre en respuesta a una infección, o podrían no mantener una temperatura normal luego de un trauma. Por ejemplo, un paciente que está tendido en el piso durante mucho rato, podría desarrollar hipotermia.

Sistema Renal: Disminución en el funcionamiento de un porcentaje de nefronas, por ello, disminución en el proceso de filtración y menor habilidad para excretar orina y drogas (se hacen más sensibles a los sedantes). Las dosis administradas de estos medicamentos deben ser reducidas en un 20 – 40% para evitar una sobredosis.

Sistema Musculoesquelético: Cambios en la postura (xifosis), encogimiento (debido al adelgazamiento de los discos intervertebrales, flexión leve de las rodillas y de las caderas) y menor fuerza muscular. Pueden presentar osteoporosis significativa. Pacientes mayores de 65 años tienen un riesgo más alto de presentar fracturas en la columna cervical. La disminución del tejido celular subcutáneo disminuye la protección para caídas y trauma cerrado. Esto también puede provocar menor habilidad del cuerpo para responder a los cambios de temperatura.

Sistema Gastrointestinal: Disminución de la producción de saliva, motilidad esofágica y secreción gástrica, lo que los hace más propensos a hacer constipación. El hígado puede aumentar de tamaño, disminuyendo su

capacidad para metabolizar medicamentos. Usualmente, asociado a la pobre ingesta, un paciente geriátrico tiende a estar deshidratado, lo que aumenta el riesgo de desarrollar un estado de shock luego de un accidente.

Sistema Inmune: Propensos a infecciones de heridas abiertas, accesos intravenosos, pulmón y riñones. Es común que estos pacientes, si no están gravemente heridos, se compliquen por sepsis.

Medicación Los adultos mayores suelen tomar medicamentos de manera crónica, que pueden interferir con la capacidad del cuerpo de compensarse luego de un trauma. Los más comunes son: anticoagulantes (aumentan el tiempo de sangrado), antihipertensivos y vasodilatadores periféricos (el cuerpo pierde la capacidad de constreñir vasos en respuesta a la hipovolemia), medicación para el dolor (pueden alterar el nivel de consciencia).

Evaluación y Manejo Tenga en cuenta que los pacientes geriátricos pueden morir con lesiones mucho menos severas que un adulto joven. Pueden no reportar síntomas importantes (porque no los sienten o por miedo a volverse dependientes, postrados o institucionalizados), por lo que es su responsabilidad buscar signos importantes que lo orienten a lo que está pasando con la persona.

No permita que otros reporten los eventos o la situación del paciente, si éste se encuentra lúcido y dispuesto a proporcionar una historia adecuada y confiable. Los pulsos periféricos pueden ser difíciles de evaluar. Usted debe ser capaz de discernir entre signos y síntomas ocasionados por una enfermedad crónica con los de un problema agudo. Intente obtener todos los datos posibles acerca de la historia médica del paciente. Evaluación inicial Asegure la vía aérea mientras mantiene la columna cervical inmovilizada manualmente y evalúa el estado de consciencia. Si el paciente no responde, utilice una maniobra modificada de levantamiento del mentón mientras mantiene el cuello en posición neutral. Esta posición es difícil de determinar con seguridad, debido a la artritis o la xifosis que podría presentar. Utilice toallas en la tabla rígida (si se requiere) para mantener la posición “normal” de la columna. La férula de vacío es muy útil en estos casos.

Existe un riesgo elevado de obstrucción de vía aérea, busque en la boca trozos de comida a medio masticar o contenido gástrico regurgitado. Un paciente con vía aérea difícil y estado de consciencia alterado debe ser transportado de inmediato. Si ese es el caso monitorice continuamente el esfuerzo respiratorio y el nivel de consciencia (tiene que haber realizado un hemoglucotest). Considere intubar. Debe estar conectado a un pulsoxímetro y un capnógrafo e idealmente, a un monitor cardiaco.

Continúe la Evaluación Inicial ITLS.

Examen Rápido de Trauma vs. Examen Focalizado Si no hay un mecanismo de lesión significativo y la Evaluación Inicial es normal (paciente alerta sin historia de pérdida de consciencia, respira normalmente, pulso radial menor de 100 y no se queja de disnea o dolor en tórax, abomen y/o pelvis), puede realizar un examen focalizado. Recuerde que pacientes geriátricos pueden no presentar taquicardia luego de una lesión traumática.

Si se trata de un mecanismo de lesión generalizado, realice el Examen Rápido de Trauma ITLS. Realice las intervenciones apropiadas en caso de encontrar anomalías en el examen. Recuerde que lesiones en tórax pueden causar daños más severos en pacientes mayores; esté especialmente

alerta a posibles complicaciones en pacientes con enfermedad pulmonar crónica (tienden a tener cierto grado de hipoxia aún en “condiciones normales”). Intente tomar nota de los sonidos cardiacos para tener una línea de base ante posibles complicaciones en esta zona.

No retrase el traslado, recuerde que pacientes mayores pueden no mostrar de manera evidente el estado en el que realmente se encuentran. Para realizar el transporte, utilice toallas para mantener la posición de la columna lo más natural posible (dentro de las deformidades que podría presentar el paciente), sobre todo debajo de los hombros y la cabeza. No fuerce el cuello a la posición neutral (común a la mayoría de pacientes) si esto provoca dolor o si nota que el cuello está fijado en una posición más anterior.

Si el paciente requiere reposición de fluidos, monitorice su respuesta a ellos desde un inicio. Un paciente mayor puede precipitar una insuficiencia cardiaca congestiva si tiene una enfermedad cardiovascular de fondo. Sin embargo, no limite los fluidos IV a pacientes que se encuentran en un estado de shock hipovolémico evidente. Monitorice permanentemente los sonidos pulmonares y la frecuencia cardiaca.

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