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José María Álvarez Rodríguez

(2006-2017)


ÍNDICE

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. 32. 33. 34. 35. 36. 37.

Unos años en El entrego Pinceladas históricas Jornada Mundial por la Paz. 1 de enero 2011 ¿Nuevo Papa… nuevos tiempos? Nuevo Papa: Referencias de valoración Profetismo laico Es necesario dar un vuelco a la situación Primero de Mayo España está creciendo… ¿Pero quién es el que crece? El voluntariado España: ver, juzgar, actuar Morir en París 50 Aniversario del Concilio Vaticano II Breve reflexión sobre Ecoteología Día de la Madre Tierra: 22 de Abril. Dos obispos con los empobrecidos: Óscar A. Romero y H. Câmara. Apoyo al Papa Francisco Un Papa rompedor Sínodo sobre la familia Estáis haciendo lo que hay que hacer Papa Francisco a los críticos en la clausura del Sínodo Emergencia Humanitaria Morir en París II Elecciones al Parlamento Feliz Navidad Bienaventurados los misericordiosos El derecho a decidir El imposible pacto de las izquierdas Domingo in albis Día de la Madre Tierra Nos sobran razones para seguir luchando LAUDATO SÌ: Una moralidad que va más allá de lo habitual Razón y Creencias Venezuela Al arzobispo de Oviedo D- Jesús Sanz: Antisistema somos muchos ¿Dónde los profetas? Acosados por el terrorismo

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38. 39. 40. 41. 42. 43. 44. 45. 46. 47. 48. 49. 50. 51. 52. 53. 54. 55. 56.

Información engañosa ¿El tiempo de los laicos? La Banca Ética, una alternativa a considerar ¿Enterramiento o cremación? El Papa investigado Fidel Castro Gaspar García Laviana, sacerdote MSC y guerrillero Feliz Navidad Un nuevo estilo de vida: ser ciudadanos ecológicos Cardenal Burke vs Papa Francisco Trump Obras de justicia, no de misericordia Aplauso al cardenal Marx Reflexión ética contra la corrupción Curas guerrilleros Contexto ideológico: encarnación-liberación Gaspar García Laviana: mística y compromiso Los pobres también tienen derecho a la paz Un corazón herido

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1 VIVENCIAS SACERDOTALES EN EL ENTREGO

(Escrito para el libro que se publicará con motivo del 50 aniversario de la construcción de la iglesia de El Entrego)

Pipo Álvarez, cura en El entrego desde el año 1967 al 1987. Hoy, 2007, cura en Valdesoto y Santa Eulalia de Vigil, Siero.

Como resulta imposible comentar toda la experiencia vivida en esa parroquia durante los largos veinte años que estuve en ella, intentaré resaltar aquello que estimo más significativo o que más valoro de mi estancia en El En-

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trego. Hay que tener en cuenta que éramos tres curas y teníamos el trabajo pastoral en parte dividido en parcelas, implicándose más cada uno en determinados sectores de la parroquia. Por otra parte advertir que me referiré sobre todo al momento que más intensamente viví en El Entrego, aquel que abarca, más o menos, los años 1967-1977.

1. D. César. Entre los recuerdos más queridos que tengo de esa parroquia está mi amistad con mi compañero sacerdote César, inolvidable amigo del alma, tan apreciado y querido no sólo por mí sino por todos los que lo conocieron. Su repentina muerte afectó no sólo a la línea de trabajo pastoral de la parroquia, sino que truncó también las muchas esperanzas que en el pueblo había generado su bondad y su generosa y entusiasta entrega al quehacer parroquial. Aunque su origen era rural, sin embargo encajó perfectamente en el ambiente social de la Cuenca Minera. Nunca olvidaré su emoción cuando al terminar el encierro en la iglesia que protagonizaron obreros de la construcción, un chico de La Hueria, Vega, le hizo, en nombre de todos, entrega de un pequeño obsequio como muestra de agradecimiento por haber estado a su lado y haberse interesado en todo momento por lo que pudieran necesitar. Siempre llevaré en mi corazón a este buen amigo y ejemplar sacerdote.

2. El equipo sacerdotal. En la enriquecedora convivencia que he vivido con mis compañeros curas hay que incluir a los dos de La Hueria, Ángel, durante un poco tiempo, y Pepe Hermida, con el que hice Equipo Pastoral durante toda mi estancia de esa parroquia, dando ello origen a una amistad que todavía hoy cultivamos. Siempre se podía contar con él cuando necesitábamos la ayuda de un cura. Darle desde aquí las gracias es un deber que no puedo eludir. Nuestro equipo pastoral incluía bolsa común, lo que era algo novedoso y peculiar, ya que ello se hacía en muy pocas parroquias, aunque hubiera varios sacerdotes en ellas. Juntábamos todos los ingresos personales que cada uno tenía y cada mes dividíamos a partes iguales entre todos. Aunque sabíamos que los parroquianos no lo entendían así, para nosotros no había un párroco que tuviera más autoridad y unos coadjutores que estaban a su servicio. Éramos un equipo donde lo mismo valía la opinión de uno que de otro y donde todos teníamos la misma categoría: sacerdotes al servicio de la comunidad y del mundo. Teníamos nuestras reuniones donde se trataban los asuntos de la parroquia y entre nosotros íbamos tomando las opciones que estimábamos más correctas sobre tal o cual aspecto de la vida parroquial. A

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esto hay que añadir que, una vez creada la Junta Parroquial, novedosa ésta también, las decisiones de tipo pastoral se tomaban democráticamente en ella, muy por encima de las normas establecidas que siempre dieron un carácter meramente consultivo a los Consejos pastorales. Precisamente uno de los objetivos que siempre tuvimos fue conseguir que hubiera una participación cada vez mayor en el quehacer y toma de decisiones de toda la parroquia. Había distintos sectores (Cáritas, Catequesis, Adultos...) donde un cura u otro estábamos más comprometidos. Cada sector tenía una representación en el Consejo Pastoral o Junta Parroquial. Creíamos que el excesivo peso que el clero tenía en las parroquias no era lo mejor. Había que superar el tradicional clericalismo promoviendo la participación de los seglares y la democratización de la parroquia, ambos objetivos difíciles de conseguir, debido en gran medida a la pasividad de los seglares, que siempre habían sido excluidos de la toma de decisiones pastorales. Creíamos que ambas cosas, participación y capacidad de decisión, necesariamente tenían que ir a la par. No es de recibo pedir colaboración a los fieles sólo para hacer lo que el cura decida. A un laicado adulto hay que darle también participación en la toma de decisiones de la parroquia. Recuerdo, por poner un ejemplo, que cuando se decidió no ir el día de difuntos al cementerio se tomó esa postura después de preguntar a la asamblea que participaba en las misas del sábado-domingo, comentando los pros y los contras de esta práctica. Otra de las preocupaciones que teníamos, y al mismo tiempo objetivo pastoral constante, era el estar abiertos al pueblo, a sus movimientos sociales. Creo que yo fui el que más presente estuvo en ellos: Asociación de Vecinos, Coordinadora de Actividades Culturales, Asociación La Amistad, Casa del Parado. Creo que en todas ellas desempeñé un cargo directivo. Esta inquietud de compromiso social ya había prendido en algunos seglares de la parroquia, gracias a otros curas anteriores que dieron vida a los movimientos cristianos JOC y HOAC. Me vienen a la memoria los nombres de dos de los que, cuando yo llegué a El entrego, se oía hablar de ellos: Jesús Santaeufemia y Jesús Pérez. Me consta que todavía hoy algunos los recuerdan con mucho afecto. Yo, en un primer momento estuve de consiliario de un grupo de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), en cuyas reuniones, como era tradicional, seguíamos la dinámica de aquel ver-juzgar-actuar. Recuerdo que vino un dirigente nacional a dar unas charlas a la parroquia, que llamábamos por su apellido: Mata, creo. Sabíamos que la Iglesia no podía estar ensimismada, dedicando todos sus esfuerzos a su vida interna, que casi siempre se resumía en hacer grandiosas liturgias, sobre todo en Semana Santa, Navidad, fiestas del pueblo... Estar comprometidos y dar testimonio de nuestra fe siempre lo tuvimos como una de las principales razones de nuestra vida cristiana. Ya comenté antes mi presencia en las principales asociaciones sociales del pueblo, pero he de añadir ahora

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que en ellas siempre hubo un grupo de militantes cristianos. En el trasfondo de la Asociación Cultural La Amistad se había iniciado un diálogo entre cristianos y marxistas, que entonces lo eran el PSOE Y PC y la gran mayoría de la gente de UGT Y CC.OO. Esta asociación nos sirvió parconocernos y en algunos casos hacernos buenos amigos. Citaré sólo los nombres de tres hombres ya difuntos muy estimados por mí, si bien cada uno por distintas razones: Enrique (Kin de Cardeo), Serrano y Pachín. Pero una de las iniciativas más queridas por el grupo de cristianos militantes en el campo social y en la que tuvimos una especial presencia, tanto en su creación y como en su seguimiento, fue La Casa del Parado, cuya sede social fue durante sus primeros años un piso de la que llamábamos Casa de Acción Católica. Habíamos optado estar al lado del pueblo y con una especial preferencia con los más pobres y no cabe duda de que los que no tenían trabajo estaban entonces entre los marginados de la sociedad, incluso lo estaban por los mismos sindicatos de clase. No puedo dejar de citar a Marta, una chica de El Puente, La Felguera, que fue una gran animadora de esta obra social que tenía su sede en El Entrego. Personalmente he de decir que dediqué también bastante de mi tiempo a Cáritas Parroquial y a Cáritas Interparroquial, que nació en aquellos momentos y creo que tuvo una vida bastante intensa tanto en lo que se refiere a la reflexión-oración como a la acción solidaria con los necesitados, no sólo entre nosotros, sino más allá de nuestras fronteras colaborando en proyectos concretos con Manos Unidas.

3. Al lado del movimiento obrero y en favor de la democracia. Otra faceta constante en mi vida de cura en El Entrego, ya desde que llegué a esa parroquia, fue mi postura política personal. Siempre pensé que el ser cura no implicaba renunciar a los derechos ciudadanos de uno y que ello no contradecía el carácter sacerdotal. Sin embargo he de decir que yo nunca he pertenecido a ningún partido, en contra de lo que creían algunos de uno y otro lado. Lo que sí quise dejar claro, ya desde el principio, que no estaba en absoluto de acuerdo con el régimen político que había entonces en España. El rechazo de la dictadura franquista, que al mismo tiempo implicaba el sindicato vertical, en mí como cura era un rechazo sobre todo ético, ya que no se respetaban importantísimos derechos humanos. Creía que había que fomentar una transición, de la manera más pacífica posible, a una sociedad democrática, donde se respetasen los derechos fundamentales, entre los que estaba, claro está, la libertad política, sindical, de reunión, manifestación, ciudadana... Ello estaba en perfecta consonancia con las ideas del Concilio Vaticano II, pero, precisamente por querer el cambio democrático, se nos calificó a algunos curas y seglares cristianos de “comunistas”, que era entonces el modo de llamar a todos los que no eran defensores del Régimen y como tales se nos vigilaba y en cierta medida se nos perseguía. Recuerdo la denuncia que se cursó ante el obispado de que predicábamos en la iglesia el comunismo, habiendo sido cita-

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dos allí Germán y yo para ser interrogados por un tribunal eclesiástico, lo que también implicó a algunos seglares que hubieron de ir a declarar como testigos ante unos curas-jueces para contestar a unas preguntas que les hicieron. En aquel momento nos denunció también un alto organismo político que creo que se llamaba Consejo Provincial del Movimiento en una nota echa pública en todos los medios de comunicación de Asturias, lo que causó cierta alarma entre nuestras familias. Por aquellas fechas hubo un encierro de falangistas y somatenes en la iglesia para forzar al Sr. Obispo, ya D. Gabino, a que sacara de El Entrego a aquellos curas rojos. Así como lograron llevarnos ante los tribunales eclesiásticos, este intento de echarnos de El entrego no lo consiguieron. A propósito de la implicación de los curas en la política siempre observé la incongruencia de las altas autoridades de la Iglesia en el sentido de admitir y promover positivamente la actividad política de algunos eclesiásticos en las instituciones políticas franquistas, como por ejemplo en las Cortes, o nada decir a propósito de los curas que alentaban con su presencia movimientos de extrema derecha. Sin embargo eran mal vistos por la gran mayoría de los obispos los curas o seglares que querían estar al lado del pueblo, conocer sus problemas e intentar solidarizarse con ellos. En Asturias el obispo D. Vicente, después cardenal Tarancón, y D. Gabino, actual obispo emérito de Oviedo, destacaron por su postura comprensiva respecto a la cuestión social. En aquellos momentos, a veces duros, como cuando cargó sin discreción alguna contra la gente del pueblo la Policía Nacional, nuestra parroquia estuvo siempre abierta al movimiento obrero, que encontró siempre eco y comprensión en ella. En aquellas circunstancias, cuando no había libertad de reunión, los mineros carecían de locales para tratar y discutir sus problemas y utilizaron varias veces nuestra iglesia para tener sus asambleas y también hicieron en ella algunos “encierros”, que era una de las armas de lucha para llamar la atención y conseguir algún objetivo laboral. Ello concitó contra los curas un fuerte rechazo por parte de algunos fieles de nuestra comunidad cristiana, pero yo estoy seguro que no era porque viesen en lo que decíamos o hacíamos un peligro para su fe, sino que nos rechazaban por sus ideas políticas: ellos apoyaban la situación de dictadura y nosotros, en consonancia con la doctrina social de la Iglesia, queríamos un país democrático. Estimo que es importante citar estos hechos para conocer una parte importante de la historia de esta parroquia que, como pueblo, creo que se puede decir con toda verdad que El Entrego en algún momento fue el epicentro del movimiento obrero de la minería. Estos recuerdos los revivo con orgullo y afecto después de tantos años. Y por otra parte son palabras que me salen sin ningún tipo de resquemor, aunque hayan sido aquellos momentos algo complicados y de una fuerte incomprensión por parte de algunos católicos, que vivían anclados muy a gusto en el nacional-catolicismo. Todos hemos visto luego có-

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mo el cambio se produjo y fue para bien de la sociedad. La verdad democrática salió adelante. Creo que es importante hacer memoria no sólo del compromiso social de los curas, sino el de un grupo de seglares, que juntos estuvimos por las mismas razones éticas y religiosas en favor del cambio democrático. Queríamos una sociedad basada en los valores democráticos (libertades políticas, sindicales, cívicas...) que eran también valores cristianos. La defensa de estos valores y el estar al lado de todos aquellos que mantenían esta misma postura, aunque la de ellos fuera también por motivos políticos de partido, tenía un profundo sentido evangelizador tanto para nosotros los curas como para los seglares militantes de la parroquia. Esta presencia comprometida socialmente formaba parte de una pre-evangelización que estimábamos imprescindible para poder hacer llegar el mensaje cristiano a algunas personas que entonces veían a la Iglesia, no sin razón, como aliada histórica de la dictadura y del capitalismo. Al mismo tiempo que defendíamos la transición a una sociedad democrática, rechazábamos del mismo modo el nacional-catolicismo que entonces defendía la mayor parte de la jerarquía católica. Esta actitud, ya lo he comentado anteriormente, favoreció en aquellos años 1967-77 la amistad y el diálogo entre cristianos y no creyentes y juntos llevamos adelante iniciativas tan hermosas como la Asociación La amistad, donde entre otras cosas comentábamos artículos de revistas o libros, promovíamos conferencias u otras actividades. Se superaron prejuicios mutuos y se empezó a mirar a la Iglesia de forma diferente.

4. La Hoja Parroquial. Dediqué bastante tiempo, si bien lo hice con mucho gusto y cariño, a la Hoja Parroquial, que tres páginas de ella era interparroquial, siendo la última la dedicada a nuestra parroquia. Estimo que esta actividad pastoral fue realmente importante tanto para las parroquias como para el arciprestazgo, ya que nos sirvió también como lazo de unión con Langreo, en cuyo arciprestazgo estábamos nosotros incluidos por voluntad propia. En este sentido El Entrego fue igualmente para mí tiempo de aprendizaje y tiempo de acumulación de experiencia. También publico una Hoja Parroquial aquí en Valdesoto, pues estimo que es uno de los principales medios que tiene la parroquia para comunicarse con la gente. Desde ella se puede también llevar una importante labor de educación en la fe. Igual que habíamos hecho ahí de modo semejante he promovido aquí una Junta Parroquial y la Comunidad Económica, que fue otra de las iniciativas importantes que comenzamos en esa parroquia. Como el Estado pagaba el sueldo de los curas, la mayoría de la gente creía que era él quien lo pagaba o lo tenía que pagar todo. Había que cambiar esa mentalidad que no respondía a la realidad. Se invitó a todos a sostener la parroquia con una cuota

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mensual o trimestral o anual. Se creó una Junta Económica y se daría detallada cuenta a todos de los ingresos y gastos de cada año. Las cuentas de la parroquia habrían de estar siempre muy claras. Recuerdo con agrado y agradecimiento la dedicación de Albino en estos menesteres contables.

5.- Una pequeña comunidad cristiana. Otra actividad sacerdotal mía, que nació y tuvo vida en El Entrego hasta que de ahí me fui, fruto también de la mentalidad que algunos teníamos, fue la creación de una pequeña comunidad cristiana, que todavía hoy, después de treinta años, aún tiene vida. Ahora nos seguimos viendo cada mes durante el curso aquí en Valdesoto. Entonces lo hacíamos en El Entrego. Reflexionábamos sobre la realidad social a la luz del evangelio, leíamos juntos artículos de espiritualidad, de opinión política, etc.; intentábamos animarnos al compromiso temporal y dedicábamos también tiempo a rezar. Hoy, evidentemente, ya somos todos más bien mayorcitos y, excepto tres, todos jubilados. Empezamos a conocernos y tener estas reuniones hace casi cuarenta años: Yoli Blanco, Amparito Valles, Matilde Díaz, de los de Mon, César Tresguerres, minero que trabajó en El Sotón, son las personas del grupo más ligadas a El Entrego; también se siente del pueblo Marisol, de la librería SOL. Está Menchu de Sama, Nieves de La Felguera, la esposa de César, Alejandro, el marido de Amparito; Margarita, nacida en La Huerta y Manolo, su marido, que viven en Oviedo y Carmina Díaz, nacida en Carbayín Alto y que vive ahora en Gijón. Mi opinión es que en zonas urbanas, como lo es El Entrego, se deben fomentar estas pequeñas comunidades de base de tipo general o, como estiman algunos, ligadas a algún movimiento de acción católica como la HOAC, la JOC, la JEC, etc. 6.- Los curas obreros. Una expresión de las inquietudes sociales del momento en la Iglesia progresista quedó reflejada en los sacerdotes obreros que había en nuestra Cuenca. Recuerdo a dos jesuitas, Rafa, Guti e Isidoro y a dos curas seculares: Carlos y Alejandro. Nuestra parroquia acogió a un diácono que trabajó en la mina, en el pozo Sariego, en San Vicente: José María Antón Magadán. Hoy es cura de Doiras, en el arciprestazgo de Villaoril. También vivió en la Casa Parroquial un seminarista jesuita, José Luis Pastor, cuando vino a trabajar a la mina. Yo siempre consideré a estos curas como héroes en el campo de la pastoral de la Iglesia. Héroes porque rompían moldes con rigidez de siglos, héroes porque renunciaban a una vida más cómoda por otra más complicada. Yo hice un insignificante y poco duradero escarceo en este campo. Fui trabajador de la editorial ZYS, pero no a sueldo, dedicándome a vender libros en el tiempo que me quedaba libre de mi actividad parroquial y de mi dedicación a las clases, en

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las que entonces se empleaba más tiempo que ahora. ZYX era una editorial “obrera”, que había nacido por iniciativa de militantes de la HOAC. Fue persona importante en ella Jacinto, el de Puente de Arco, con el que me unía buena amistad. Dio alguna charla en nuestra parroquia este prestigioso militante de la HOAC a nivel nacional. Se expusieron libros de esta editorial obrera en algunos pozos mineros con la ayuda de alguno que trabajaba en ellos; una vez puse un puesto de venta en el mercado de La Felguera y vendí en visitas a particulares. Aquella experiencia duró menos de un año, pues no iba con mi carácter. Lo dejé y comencé a estudiar en la Universidad de Filosofía y Letras de Oviedo con el fin de dedicarme a trabajar en la enseñanza. Me licencié en Filología Románica (Francés), aunque luego me dediqué trece años a enseñar geografía e historia en el Colegio de la Sagrada Familia. Estando en Valdesoto fui diecinueve años profesor de Religión católica, de lo que en Julio del 2006 me he jubilado al llegar a los sesenta y cinco años. Algunos creíamos que era muy importante para cambiar el estatus del cura tener un trabajo civil y vivir de él. El movimiento de los curas obreros merece una reflexión, aunque sea breve, para comprender aquel momento de la Iglesia que para algunos nos resultó apasionante. Fue una iniciativa estupenda que respondía a un modo de entender el sacerdocio muy distinto al habitual. No creo equivocarme al decir que la idea fundamental que dio origen en toda la Iglesia al trabajo civil de los curas no era otra que la misma Encarnación del Hijo de Dios, que se había hecho hombre, Jesús de Nazaret, para salvar a los hombres. El cura tenía que ser uno más entre la gente de la parroquia. Estar donde los demás, vestir como los demás, trabajar como los demás. Creíamos necesario que la gente del pueblo nos consideraran uno de ellos. En nuestras circunstancias nacionales la gente tenía que percibir que ni estábamos al lado de los que mandaban y de los que explotaban. Ser cura obrero era un modo de conseguirlo. Además el trabajo laico, que algunos pensábamos que habían de tener todos los curas, o quienes lo estimaran oportuno, te posibilitaba tener un salario que te daba independencia respecto al obispo, que a veces eran los que condicionaban el trabajo pastoral imponiendo sus criterios casi siempre conservadores. Creo que en torno al año 1964 hubo cambios de curas que estaban en la Cuencas por haberse implicado en la defensa de los mineros o por haber promovido comedores cuando hubo alguna huelga prolongada. Otra razón para tomar la opción de ser cura obrero era el no querer recibir el sueldo de un dinero que llegaba de un Estado sostenido por una dictadura con la que no estábamos de acuerdo. Había también la idea de que el sacerdocio tenía que ser un servicio gratuito que se podría hacer después del tiempo de la jornada laboral. Ello exigiría otro modo de enfocar el culto, que en algunos casos era excesivo. Pensábamos que el trabajo civil de muchos curas podía también forzar el paso de una Iglesia más cultual a una Iglesia más evangelizadora y comprometida con los más humildes o marginados de la sociedad.

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7. A modo de conclusión Si se me pidiera hacer una síntesis diría que mi estancia en El Entrego ha sido enormemente enriquecedora. En esa parroquia nací como cura y en ella, creo, me he hecho adulto. También he de decir que en aquel contexto eclesial comencé con mucha ilusión y sobre todo con gran esperanza, debido sobre todo al recién celebrado Concilio Vaticano II que creía iba a abrir nuevos caminos en la Iglesia, impulsando la libertad y la creatividad y fomentando la democracia interna de la Iglesia. La verdad es que las fuerzas conservadoras eclesiásticas y laicas han logrado en gran medida retener aquellas fuerzas que habían nacido en corazones llenos de ilusión, pero creo que el ímpetu de la corriente del Espíritu terminará abriéndose paso, como siempre ha sucedido en la historia de la Iglesia. Querer volver a una iglesia tridentina es querer marchar por un camino sin lugar a ningún tipo de duda ciertamente equivocado. Podrán algunos de los que mantienen esta opinión ocupar los centros de poder en la Iglesia, pero, no lo dude nadie, los curas de pueblo junto con las comunidades cristianas, llenas de Espíritu, responsables, libres, reflexivas, creativas, evangelizadoras… son la principal fuerza en la Iglesia y son también los centros neurálgicos de la vida cristiana. Cada comunidad ha de intentar vivir siempre principalmente desde las coordenadas que señala el evangelio de Jesús, que fue donde se situaron aquellas primitivas comunidades que fueron fuente y norma de fe para el futuro, pero obviamente sin dejarnos encorsetar por los límites que les imponía su propio contexto socio-cultural, sino más bien intentando encontrar nuevas formas de expresión de nuestra fe y nuevos modos de celebración litúrgica, adecuado todo ello a quienes hoy son creyentes y quieren vivir en el mundo de hoy el compromiso cristiano y participar en el culto que a todas luces ha de cambiar para estar más en sintonía sobre todo con los jóvenes de hoy, si es que queremos que la Iglesia tenga un futuro algo más esperanzador. Si no conseguimos hacer atractivo el mensaje y acercarlo más al evangelio, si no logramos superar un culto meramente formalista para que llegue a ser expresión de auténticas vivencias interiores personales, no nos extrañe que jóvenes y adultos estén cada vez más ausentes de las comunidades cristianas de hoy. Creo que el doble objetivo de cualquier parroquia sería conseguir llegar a ser el hogar cálido donde todos, en especial los más humildes, se encuentren a gusto, e igualmente intentar ser un laborioso taller de educación de la fe y de la vida cristiana. Así pensaba en mis años más jóvenes cuando estaba entre vosotros y hoy sigo teniendo estos mismos criterios, que más que realidades alcanzadas en mis parroquias son metas que hay que intentar ir consiguiendo. Un abrazo para todos, desde Valdesoto, con mi aprecio y mejores deseos. 26 de Enero de 2007.

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2 PINCELADAS HISTÓRICAS A. UNA IGLESIA SENSIBLE ANTE LOS PROBLEMAS DE LA GENTE En aquellos momentos, años antes y después del 68, nuestra sociedad tenía como telón de fondo social la dictadura franquista. Un movimiento obrero emergente, los partidos de izquierdas y algunos grupos centristas de derechas pedían un cambio político en España. En Iglesia, es sobre todo a través la JOC y la HOAC, presencia católica institucional en el mundo obrero, apoyados ya en la doctrina emanada del Concilio Vaticano II, desde donde se oyen voces de denuncia de la situación y piden también el cambio político. Algunos curas habían tomado conciencia de que el Régimen Franquista suponía la conculcación de importantes derechos humanos, por lo que se unieron a las voces de quienes exigían una democracia para el país. Apoyaron la lucha obrera, cuyas reivindicaciones sindicales implicaban siempre la petición del cambio político: libertad de manifestación, reunión, asociación… Y lo hicieron con los medios a su alcance, sobre todo poniendo a su disposición locales e iglesias para reunirse. LA DECLARACIÓN DE LA HOAC ANTE LOS NUEVOS CONFLICTOS MINEROS nos muestra la implicación de este movimiento católico en los problemas del pueblo. Su escrito refleja la situación que se vivía, ante la cual hace un juicio de valor y realiza una denuncia. Que algunos curas están también al lado de la clase obrera se puede ver por el documento UN GRUPO DE CRISTIANOS, LAICOS Y SACERDOTES, A SU OBISPO VICENTE. En los documentos que se hicieron a propósito de la prevista renovación del Concordato

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nos muestra la oposición de los curas y otros cristianos a la situación política del momento: DECLARACIÓN DE 16 SACERDOTES ASTURIANOS y COMUNICACIÓN DE UN GRUPO DE CURAS Y SEGLARES AL ARZOBISPO DE OVIEDO A PROPÓSITO DEL PROYECTO DE REFORMA DEL CONCORDATO. Como respuesta a los contactos tenidos con el Sr. Arzobispo D. Vicente, este hace una HOMILÍA PARA SER LEÍDA EN NUESTRAS IGLESIAS. La resumo. El punto de partida de este texto son los problemas que había: paros en las minas, los despidos, las detenciones y la crisis de la minería. (En toda la homilía se elude la palabra „huelga‟). Asume que los curas son ministros de la salvación, pero también defensores de los derechos humanos. La paz, de la que tanto se habló cuando se celebraron los 25 años de franquismo, se funda en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor, y está vinculada a la instauración efectiva de los derechos del hombre. Toda empresa debiera ser como una familia, pero realmente no es así. La economía no puede ser considerada como un valor absoluto. Los valores humanos tienen que tener siempre preferencia sobre el ordenamiento económico. Los derechos humanos han de estar siempre por encima de los intereses puramente materiales. El respeto a la dignidad de la persona humana y a la libertad responsable ha de ser siempre el fundamento de toda convivencia y, especialmente, de toda sociedad que quiera llamarse cristiana. Se han de buscar cuanto antes caminos para la negociación y para reanudar el diálogo conciliador. Las parroquias deben pedir la colaboración de todos para ayudar a las familias necesitadas por estar en huelga el cabeza de familia. Recogemos también la interesante DENUNCIA DE UN GRUPO DE CATÓLICOS SOBRE LA BRUTAL INTERVENCIÓN SOBRE LOS JUBILADOS ENCERRADOS EN LA IGLESIA DE SAN JOSÉ DE GIJÓN que, al mismo tiempo, denuncia la situación general de falta de libertades que hay entonces en nuestra país. Junto al texto trascrito ponemos el ORIGINAL que resulta difícilmente legible. También como muestra de la sensibilidad social de los católicos, en este caso del Valle del Nalón, recogemos las CONCLUSIONES de una convivencia de Cáritas Interparroquial de esta zona que tuvo lugar el 5 de Mayo de 1985, Los cristianos tenemos que mantener siempre esta sensibilidad social. La Iglesia como tal, y los distintos grupos que en ella hay, tienen que mantener una constante actitud crítica ante los problemas de la sociedad. Del paro que padecemos hoy aquí son responsables de él, en último término, los políticos, todos, no sólo los que gobiernan actualmente. Los políticos nuestros y los de la Unión Europea. El capitalismo neoliberal y el sistema financiero, detrás del cual hay unas personas y unas instituciones concretas, son los primeros responsa-

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bles de la situación. Este sistema, que ha servido muy bien para el enriquecimiento de un grupo de gente, ha repartido siempre mal tanto el trabajo como la riqueza que engendra y así ha empobrecido y empobrece a millones y millones de personas en el mundo.

Día de la entrada como arzobispo de Oviedo (1964-1969).

B. CARTA DE UN GRUPO DE CRISTIANOS, LAICOS Y SACERDOTES, A SU OBISPO VICENTE. Querido padre y pastor: La Iglesia conoce el sufrimiento de nuestro pueblo. Lo conocen los laicos, los sacerdotes y usted mismo. Un sufrimiento que se expresa en los gritos de varias comisiones a distintas autoridades de la provincia, en los encierros en templos, en las conversaciones de la calle y en otras más íntimas en los hogares. Pero hay también otro sufrimiento silencioso, que no sale a la luz pública: el de muchos niños y madres; el de muchas personas que no hablan porque tienen demasiado miedo. El pueblo sufre porque a él es a quien afectan las huelgas, los despidos, los cierres de pozos, Sufre por la situación de incertidumbre que le producen las amenazas de los poderosos con el cierre total de las minas. Sufre porque sufren sus líderes encarcelados o que no encuentran trabajo.

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Este pueblo no ha comenzado a sufrir ahora. Ya sufría antes y sabemos que seguirá sufriendo. Por qué sufre el pueblo, todos lo sabemos. Y usted también. Sufren porque se les ataca y no tienen medios de defensa. Les oprime la política general económica, les oprime la empresa, las fuerzas públicas, los medios de información, el miedo mismo que todos tratan de infundir al pueblo. No tienen medios de defensa porque el sindicato que existe no está al servicio de la clase obrera sino de los mismos poderosos; porque no hay libertad de información y de expresión sufren porque no se les permiten las organizaciones obreras. EL PUEBLO DE DIOS, tanto en el A.T. como en el N.T., siempre ha sido consciente de su misión profética, recibida de Dios. Esta misión profética ha tenido distintos modos de realizarse y entre ellos DENUNCIANDO LAS INJUSTICIAS que hacían sufrir al pueblo. "Hay de los que dan leyes inicuas y de los escribas que firman prescripciones tiránicas para explotar a los pobres de mi pueblo y aplastar el derecho de los desvalidos para despojar a las viudas y robar a los huérfanos". Is,10. "Aborrecen el bien y aman el mal; desuellan la carne de sobre los huesos y luego de haberse comido la carne de mi pueblo y de haberle arrancado la piel de haberle roto los huesos y de haberlo descuartizado como carne para la olla o para el caldero claman a Dios". Miq,3,2-4. "Pero, ¡ay de vosotros! los fariseos que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda legumbre y dejáis a un lado la justicia y el amor de Dios. Esto es lo que hay que practicar sin omitir aquello".Lc.11,42. "¿Pero tú que envuelves en los insaciables pliegues de tu avaricia todas las cosas piensas que a nadie haces injusticia privando de lo necesario a tantos? Quién es el avaro? El que no se contenta con lo suficiente. ¿Quién es el ladrón? El que se apodera de las cosas de cada uno. Y tú, no eres un avaro? no eres un ladrón? Pues las cosas que recibiste para administrarlas las tomas como propias". S. Basilio, Hom. VI in Luc. num.7. "Este liberalismo sin freno justamente fue denunciado por Pio XI como generador del imperialismo internacional del dinero. No hay mejor manera de reprobar un tal abuso que recordando solemnemente una vez más que la economía está al servicio del hombre..." Populorum Progressio, cáp.3. Por eso siendo nosotros, Iglesia de hoy conscientes de esta nuestra ineludible misión, esperamos de nuestro Obispo como cabeza de nuestra Iglesia diocesana y centro de nuestra unidad, que haga, lo más que pueda, verdaderamente suyo el sufrimiento del pueblo, y que denuncie clara y concretamente la situación actual, siguiendo la tradición profética del Pueblo de Dios en lo que se refiere a la denuncia de la injusticia que hace sufrir a los pobres. Esta acción profética le puede traer sufrimiento porque no se lo perdonarán los poderosos, pero así sufrirá con los que sufren y será un lazo más de

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comunión con el pueblo y con los laicos y sacerdotes que viven comprometidos a su lado, y así viviremos juntos en Cristo, perseguidos como lo fue El. "No es el discípulo mayor que su maestro. Si a mí me persiguen también a vosotros os perseguirán". Si nuestro sentir cristiano no puede expresarse a través de nuestro 0bispo, creemos deber nuestro encontrar otros medios de concretarlo y manifestarlo, dado que el profetismo de Cristo se comunica "también por medio de los laicos a quienes por ello constituye en testigos y les ilumina con el sentido de la fe y la gracia de la Palabra (cfr. Act.2, 17.18; Apoc.19,20) para que la virtud del evangelio brille en la vida cuotidiana, familiar y' social... manifestándose en un diálogo continuo y en un forcejeo con los dominadores de este mundo". (Const. sobre la Iglesia cap.4,n.35).

DESDE LAS ZONAS DE MIERES, LANGRE0, OVIEDO, GIJÓN y AVILÉS, deseando que cada vez más plena y claramente se realice la Epifania de Cristo en nuestro mundo.

C. ARZOBISPADO DE OVIEDO 1969, POCO ANTES DE IRSE A TOLEDO D. VICENTE-E. TARANCÓN. HOMILIA PARA LAS ZONAS DE MIERES Y LANGREO II DOMINGO DE EPIFANÍA. Los paros repetidos en las minas, los despidos, las detenciones y Ia crisis que se cierne sobre la producción hullera han creado una situación conflictiva y angustiosa ante la que nadie puede cerrar los ojos y que ha de preocupar especialmente, sobre todo en su vertiente humana y en sus consecuencias familiares y religiosas, a los que por nuestro carácter sacerdotal tenemos la misión de servir a nuestros hermanos los hombres. Nosotros no somos economistas ni políticos. No es nuestra misión considerar esos aspectos del problema, que habrán de solucionar los técnicos y las autoridades. Nosotros somos ministros de salvación y defensores de los derechos del hombre que ha sido redimido' con la sangre de Cristo. Nosotros no podemos fomentar la discordia. Somos mensajeros de paz. Pero de la verdadera Paz, que se funda en Ia verdad, en Ia justicia y en la libertad y en el amor, la que se encuentra hoy intrínsecamente vinculada al reconocimiento ideal y a Ia instauración efectiva de los derechos del hombre, como ha dicho, Pablo VI en el mensaje de este año. Es natural que manifestemos en estas circunstancias nuestra preocupación y nuestra angustia. Y consideremos deber nuestro decir una palabra de

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sensatez y de amor a fin de que, reflexionando todos, podamos restaurar la tranquilidad y la paz. Toda empresa debiera ser une familia en Ia que los distintos grupos de trabajadores manuales, técnicos y dirigentes, libre y responsablemente, buscasen el bienestar de todos fomentando eI bien común de la sociedad. Realmente no es así. En las empresas existen actualmente intereses divergentes cuando no encontrados. Hace falta mucha comprensión en unos y otros para que esa divergencia de intereses no nos haga apasionados y hasta injustos ante las exigencias de los de los demás. Lo que sí es necesario destacar es que si Ia economía tiene sus propias leyes que es necesario respetar, no puede considerarse como un valor absoluto ya que es para el hombre y han de subordinarse al mayor bien del hombre. Los valores humanos han de tener siempre preferencia en todo ordenamiento económico. Los derechos humanos están siempre por encima de los intereses puramente materiales. EI respeto a la dignidad de Ia persona humana y a la libertad responsable ha de ser siempre el fundamento de toda convivencia y especialmente, de toda sociedad que quiera llamarse cristiana. Todos somos un poco apasionados aI precisar y defender nuestros propios derechos. Fácilmente podemos pecar por exceso, sin tener suficientemente en cuenta los derechos de Ios otros y del bien común, que pueden limitar eI ejercicio de les nuestros. Seamos comprensivos con los fallos de los demás, reconociendo que también podemos faltar nosotros. Sepamos perdonar para merecer el perdón. "Amaos mutuamente con fraterna caridad; preveníos con mutuo honor'', nos dice el Apóstol en la primera lectura de la Misa de hoy. Este es el espíritu verdaderamente cristiano que puede crear el clima de una auténtica convivencia pacífica. El odio, y aun eI recelo mutuo, son disolventes y engendran la violencia. El desconocimiento del respeto que merecen todos los hombres, por su misma dignidad personal y por su condición de hijos de Dios es causa de injusticias y divisiones. Tan solo el amor y eI respeto mutuo pueden lograr Ia verdadera armonía entre los que defienden intereses o derechos distintos. Las diferencias entre los hermanos han de solucionarse siempre por medio de un diálogo responsable. Por eso dice el Concilio que "en caso de conflictos económico-sociales hay que esforzarse por encontrarles soluciones pacíficas”. La huelga -añade también el Concilio, “puede seguir siendo medio necesario, aunque extremo para la defensa de los derechos de los trabajadores”. Pero "han de buscarse cuanto antes caminos para negociar y para reanudar el diálogo conciliador”.

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Los Obispos españoles han expuesto ya públicamente los "principios cristianos sobre el Sindicalismo a fin de que puedan lograrse los instrumentos aptos para ese diálogo en los problemas económico-sociales " Queremos IIamar vuestra atención particularmente, sobre un problema humano que debe espolear vuestra caridad cristiana. Varias familias han quedado sin la fuente normal de ingresos que era el trabajo del padre, cabeza del hogar. Mujeres e hijos pueden padecer estrecheces y hasta necesidad en estas circunstancias, hasta que se encuentre para esos trabajadores la solución adecuada. La familia parroquial no puede desentenderse de esta realidad y habrá de ayudar, en la medida de sus posibilidades, a esas familias necesitadas. La parroquia pide Ia cooperación de todos, para poder ayudar con caridad cristiana a esas necesidades, sin meterse a aprobar o condenar conductas y sin ninguna mira política. Su misión, como madre de todos los feligreses, es ayudar a los hijos que por cualquier causa padecen necesidad. EI Evangelio de hoy nos recuerda Ia delicadeza de Jesucristo que quiso salvar el apuro en que se encontraban los esposos de Caná atendiendo la súplica de María, con el milagro de Ia conversión del agua en vino. También nosotros hemos de procurar devolver Ia serenidad a todos los corazones y la tranquilidad y el bienestar a todos los hogares. La Santísima Virgen, cuya intercesión fue decisiva en las bodas de Caná, nos alcance a todos esa comprensión, esa serenidad y ese amor que son necesarios para restaurar Ia paz y la convivencia fraternal de todos los hijos de Dios. Oviedo, 19 de enero de 1969. EL ARZOBISPO

D. DECLARACIÓN DE 16 SACERDOTES ASTURIANOS CON MOTIVO DE LA REVISIÓN DEL CONCORDATO. “Un grupo de 16 sacerdotes asturianos en colaboración con varios grupos de seglares cristianos, ante el hecho tan trascendental de la Revisión del Concordato hacemos la siguiente declaración: NUESTROS MÓVILES podemos cifrarlos en: - fidelidad patriótica a las voces reprimidas del pueblo trabajador. - amor y servicio a la Iglesia de Cristo, cuya imagen evangélica es urgente y apremiante. - insoslayable respuesta a las voces de nuestra conciencia, que nos dicta: “Clama, no ceses; levanta tu voz y grítales tus crímenes y pecados”.

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INTENCIONADAMENTE despreciamos todo planteamiento jurídico de dicho Concordato: maniquíes canónicos realizarán perfectamente una labor de bizantinismo sublime en tales aventuras. Nosotros queremos profundizar en las raíces político-económicas de aquellos a quienes consideramos protagonistas en la aplicación de repugnante Concordato: A/ RÉGIMEN ESPAÑOL. B/ IGLESIA JERÁRQUICA ESPAÑOLA. A/ Si Cristo dice: “Por sus frutos los conoceréis”, examinemos los frutos del RÉGIMEN FRANQUISTA: Después de provocar una fraticida guerra civil, a las que voces blasfema nominaron “Cruzada”, los vencedores se instalan en el poder, y guiados exclusivamente por los intereses de una oligarquía económico-política, excluyen al pueblo trabajador, “LOS VENCIDOS”, de toda participación eficaz en la vida política y social. Niegan pertinazmente derechos inalienables, anteriores al mismo estado. de asociación, reunión y expresión… Mantienen el control y censura drástica de los medios de información social, que en posesión de los modernos sistemas de propaganda y manejando diabólicamente la sicología de masas, consiguen trastornar el concepto mismo del orden natural y falsear maquiavélicamente las conciencias: se llama orden al desorden, autoridad a la tiranía, paz a la represión, libertad a la esclavitud de la clase obrera y Bien Común a los intereses unilaterales de la mencionada oligarquía en el poder. EL REFERÉNDUM, los acontecimientos de Granada, la multitud innumerable de presos políticos, el “Proceso de Burgos”, la militar represión del pueblo vasco, las torturas y terrorismos de la Fuerza Pública, los sacerdotes presos en Zamora, son ejemplos vivos y sangrientos de la tragedia que sufre el pueblo español. A este absolutismo del Estado español le acompaña su inseparable aliado, el positivismo jurídico: Leyes fundamentales, Ley sindical, de Asociaciones… Tampoco el poder ejecutivo disfruta de la independencia política que le ennoblecería: tribunales de Orden Público, Tribunales Militares… Los “frutos” someramente analizados no impiden que los fariseos del Régimen aparezcan “Confesionalmente Católicos”. B/ ¿Cuál ha sido y es la postura adoptada por la Iglesia jerárquica en la actual coyuntura política? Al igual que Franco, también los obispos españoles osan decir que son pastores “por la gracia de Dios”: monumental sofisma, que pisa el borde de la blasfemia.

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El pueblo trabajador sabe y constata que un sacerdote consigue el episcopado por estas “sacrosantas” razones: 

por ser rabiosamente de derechas.

 porque en 15 o 20 años de ministerio sacerdotal se mantuvo en una fidelidad estricta a la dictadura.  durante ese ministerio guardó un vergonzoso silencio ante descomunales injusticias. 

por inconfesables trapicheos políticos.

Como el Régimen franquista necesita consolidar y garantizar fuertemente su elección, doblega aún más a “su” obispo con el juramento de fidelidad a las “Leyes” del Estado. Así queda hipotecada jurídicamente la libertad del “pastor”. “POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS”: evasiones de los problemas reales del pueblo, aburguesamiento en palacios feudales, traiciones, el Mensaje mutilado por condicionamientos políticos, colaboraciones descaradas con la Dictadura fascista, represión de los sacerdotes y grupos cristianos hipócritamente tachados de políticos, pretendidos centrismos políticos… forman una interminable letanía, que marcan más que una meridiana apostasía de los “pastores”. Después de considerar estas y otras muchas razones, partiendo siempre de la respuesta del MENSAJE CRISTIANO al PUEBLO OPRIMIDO llegamos a las siguientes CONCLUSIONES: 1.

Reprobamos cualquier Concordato entre la Iglesia y el Estado Es-

pañol. 2. Exigimos de los obispos, no solo una declaración de independencia, sino de incompatibilidad entre la Iglesia y el Estado Español. 3. Si no se sienten con fuerza para despojarse de sus interese políticos, renuncien los obispos a sus cargos seudo-pastorales. 4. Rechazamos, así mismo, toda clase de privilegios clericales. 5. El pueblo cristiano posee legítimo derecho a elegir a sus auténticos pastores.

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D. COMUNICADO DE UN GRUPO DE CURAS Y SEGLARES A D. GABINO, ARZOBISPO DE OVIEDO A PROPÓSITO DEL PROYECTO DE REFORMA DEL CONCORDATO ENTRE LA SANTA SEDE Y EL ESTADO ESPAÑOL. Un equipo integrado por ocho sacerdotes y ocho seglares de la Cuenca del Nalón para tratar de llegar a unas líneas de acción pastoral compartidas en l fundamental por las comunidades representadas en el grupo de trabajo, ha tomado conciencia de la importancia que puede tener para la acción pastoral de la Iglesia en Asturias la renovación de un Concordato en el momento actual. Teniendo en cuenta la evolución que se ha producido en la Iglesia española a nivel cultural y religioso, sobre todo, y partiendo de las exigencias de una visión de fe de la misión de la Iglesia, creemos nuestra obligación manifestar al obispo: 1. Nuestro descontento por el procedimiento que se sigue para la elaboración del Concordato, no contando para nada con el pueblo cristiano ni con los ciudadanos.

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2. Estimamos improcedente el sistema concordatario, sobre todo en España, porque él supone:  sometimiento de la Iglesia al poder civil en criterios fundamentales de la misión de la Iglesia.  apariencia ante el pueblo de maridaje entre Iglesia y las fuerzas oficiales de poder, dominio y opresión. 3. Creemos que la Iglesia hoy no debe buscar privilegios para clérigos, religiosos y jerarquía, sino leyes más justas para todos. 4. Pedimos al obispo que exprese estas opiniones del equipo ante la Conferencia Episcopal y que ésta haga un esfuerzo para interpretar ante la opinión pública no solo lo que piensa la jerarquía sino la Iglesia de España. Asturias 9 de febrero de 1971.”

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3 JORNADA MUNDIAL POR LA PAZ (2011) La libertad religiosa, camino para la paz Las religiones deben ser un factor humanizador dentro de la sociedad, deben estar al servicio del desarrollo integral del ser humano y al servicio de una armónica convivencia entre todos, sean cuales fueren las diferencias entre unos y otros. Las religiones deben ser siempre un elemento de unidad, de integración. Deben realizar una función pacificadora. Cuando por circunstancias hay enfrentamientos entre personas, pueblos o naciones, las religiones debieran fomentar la reconciliación, el perdón. No parece que concuerde con las religiones el promover la venganza, la guerra o el castigo. Pero no siempre las religiones ejercieron ese papel positivo en las relaciones humanas. Con frecuencia, cuando una religión alcanzaba una situación mayoritaria en la sociedad, o dominaba los resortes del poder, se imponía a las religiones minoritarias, cuyos miembros en ocasiones eran perseguidos, encarcelados, torturados o ejecutados. Lo hizo el cristianismo en occidente (cruzadas, Inquisición...) y a veces también el islamismo y el hinduismo en los lugares

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donde estuvieron mayoritariamente implantados. Todavía hoy las minorías cristianas sufren persecución y violencia en países como Pakistán, la India..., fruto de dirigentes fanáticos que conducen a sus fieles a la barbarie. En ocasiones, los que persiguen a los creyentes no lo hacen por razones religiosas sino por ver en la religión, tal como la profesan algunos, un peligro para sus intereses económicos, basados en la explotación de la clase obrera o campesina. El martirio de Mons. Romero y los jesuitas de la Universidad Centroamericana, y tantos otros, sacerdotes y seglares, son ejemplo, de cómo se quisieron acallar las voces que denunciaban las situaciones de injusticia establecida no sólo con la persecución sino con la muerte de los que desde posiciones religiosas se enfrentaban a los poderosos. Otras veces las motivaciones son políticas: se trata de suprimir todo espacio de libertad desde donde puedan surgir críticas al sistema de gobierno. Dentro de la misma Iglesia católica, las posturas dogmáticas impidieron e impiden la libertad religiosa: se sofoca todo que se diga o se haga que no esté dentro de los cánones del pensamiento único oficial. Se expulsa de sus cátedras a quienes no se someten. Se retiran libros que no concuerdan con sus propias opiniones. Se prohíbe incluso opinar sobre determinados temas... El lema escogido este año para la Jornada Mundial de la Paz es: "La libertad religiosa, camino para la paz". Las altas autoridades eclesiásticas que controlan lo que se dice, lo que se escribe y lo que se hace, en este día también debieran preguntarse sobre el respeto a la libertad religiosa dentro de la propia Iglesia católica.

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4 ¿NUEVO PAPA, NUEVOS TIEMPOS?

Poco importa que el nuevo Papa sea europeo, africano, asiático... Poco importa que el Papa sea italiano, alemán, francés o español... Poco importa que deslumbre por su “sabiduría”. Y pongo esta palabra entre comillas, debido ello a que hay diferentes maneras de entender este concepto. Algunos muy “sabios”, saben muy poco de la vida, del ser humano... Lo que de verdad nos importa a muchos es que pueda llegar a ser un buen Papa. Y esto cada uno lo evaluará dependiendo de la visión que tenga de cómo ha de ser la Iglesia y cómo la ha de apacentar el Papa. Somos muchos los que creemos que la Iglesia Católica va en declive, debido a que no está a nivel del mundo moderno. A pesar de que aumente el “número” de fieles, que, por otra parte, es debido a causas “naturales”: padres católicos que bautizan a sus hijos. Tampoco deben impresionar los millares de jóvenes que a veces vemos en concentraciones para aplaudir al Papa. En realidad es un espejismo intencionadamente producido. Lo triste es que parece que a sus dirigentes no les importa nada esta situación mortecina de la Iglesia, a la que cada vez más gente mira con indiferencia o desdén. Y ello se deduce porque siguen en sus trece manteniendo posiciones a contrapelo del mundo de hoy. No es necesario enumerar hechos. Quien sigue el acontecer de la vida de la Iglesia y el sentir de la gente conoce el cada vez mayor descrédito de la institución. Es claro que la Iglesia necesita una profunda renovación. Teórica y práctica, en la doctrina y en la vida, en el ser y en el funcionamiento. Nuestra Iglesia, con formas todavía medievales, desentona en el mundo de hoy, se hace incomprensible y se la valora cada vez menos, tal como reflejan algunas encuestas. El respeto social que parece aún le profesan las fuerzas políticas, quizás sea más bien temor, es a causa de su poder sobre las conciencias de sus fieles. Los dirigentes católicos, sobre todo los obispos, pueden movilizar comportamientos e influir a la hora de emitir el voto. Necesitamos un Papa que impulse decididamente esta necesaria y urgente renovación de la Iglesia que la haga comprensible a la gente de la modernidad. Un vino en odres tan viejos necesariamente ha de estar corrompido.

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Nadie puede comprender hoy una doctrina cuyo soporte fundamental es el trasnochado teocentrismo. Nadie puede aceptar hoy unas formas de funcionar teocráticas. ¿Se entendería hoy un Sacro Imperio, al estilo de los emperadores antiguos o medievales? Pues así funciona hoy nuestra Iglesia Católica. El Papa está concebido como si fuera un emperador bajo cuya autoridad absoluta están todos los fieles. El mismo modo de elegir al nuevo Papa es buena muestra de ello. Un grupo de electores, ciertos cardenales, son los que ejercen esta función. ¿En nombre de quién? Aparentemente tendremos que decir que en nombre de quien los ha elegido a ellos como cardenales: los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Es un poder endogámico que apoya una concepción de la iglesia totalmente anticuada y de la que sólo se podría salir si apareciese un auténtico Papa-Profeta que produjese un cataclismo intraeclesial. Ante la elección del nuevo Papa, cada uno podría señalar cuáles cree que serían los cambios más importantes que se debieran hacer en la Iglesia. Yo indicaría en primer lugar la desaparición del Estado Vaticano y todo lo que ello conlleve, y la renovación de la Curia Romana, quedando en ella solamente las funciones imprescindibles y trasvasando el resto a organismos diocesanos y nacionales. Ello conllevaría realzar la figura de los obispos diocesanos y de las Conferencias Episcopales. El Papa que sea principalmente el obispo de Roma, con unas mínimas funciones añadidas de carácter universal. El magisterio ha de ejercerlo colegialmente en sintonía con los obispos de todo el mundo y su ministerio con la máxima sencillez, por lo que quedarían fuera de lugar las desmesuradas liturgias, vestimentas y ornamentos lujosos, tratamientos inadecuados, tales como Su Santidad, Sumo Pontífice, Santo Padre..., que desentonan con la mentalidad de hoy. Somos muchos los que quisiéramos que el nuevo Papa impulsara y encauzara el necesario influjo de la modernidad sobre la iglesia. Igual que se ha dejado influir por el mundo antiguo, medieval y renacentista. Es urgente una nueva interpretación del mensaje cristiano, teniendo en cuenta todos los cambios que se produjeron en el campo científico-filosófico y en el socio-político, asumiendo la visión moderna de la materia, la vida, el hombre y la sociedad. La modernidad ha consagrado como valores insoslayables, entre otros, la democracia, la libertad, la igualdad y la fraternidad. Nadie que no los respete podrá gozar hoy de prestigio, ni podrá pedir adhesión, al contrario se encontrará con un inicial rechazo. Es imprescindible que todos vean que la iglesia los asume y quiere también ella hacerlos realidad en su vida: en su modo de ser, de comportarse y de funcionar. Es el único modo de dar vida a esta institución fosilizada. Así pues, entre otras muchas cosas, se debiera ir en la Iglesia hacia una mayor participación de todos los fieles en todos los niveles,organizada institucionalmente, en la gestión de todos sus asuntos, con capacidad deliberativa

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y decisoria, no meramente consultiva, para que no esté todo en manos de una sola persona: el párroco, el obispo o el papa, en sus respectivos ámbitos. La Iglesia misma debiera alentar la libertad de opinión, dando fin a la mentalidad y a las prácticas inquisitoriales, igual que a las medidas coercitivas, llevadas a cabo con el fin de mantener por encima de todo un “pensamiento único” en la Iglesia y una interpretación monolítica del mensaje cristiano. No se deben ahogar los tanteos de los investigadores en todos los campos del saber, incluyendo la teología en todas sus ramas. Ser laico, religioso o religiosa, sacerdote u obispo, son servicios diferentes dentro de la Iglesia, pero no pueden conducir a que en ella haya distintas categorías, ya que todos somos igualmente hijos del mismo Dios, mujeres y hombres, laicos y sacerdotes. La iglesia debe estar más al lado de los más necesitados, de los que más sufren. Debe estarlo más claramente y más radicalmente, hasta el punto de que ello sea un signo identificativo de su propio ser, como lo fue de Jesús de Nazaret. Para que ello sea así no es suficiente la ingente obra caritativa de la iglesia. Es necesario despojarse de todo aquello que sea, o aparente ser, riqueza, tanto dentro de las iglesias como fuera de ellas, sobre todo en lo referente a las posesiones. Es necesario que se oponga contundentemente a las injusticias que se ejercen sobre los más débiles, denunciando a los causantes de ello. Hoy debiera proclamar la inmoralidad de los desahucios y la escandalosa corrupción de algunos que llenan sus bolsillos con los dineros públicos. Este es el Papa que muchos queremos. No importa de dónde venga. Nos importa sobre todo hacia dónde queremos que nos ayude a caminar.

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5 NUEVO PAPA: REFERENCIAS DE VALORACIÓN

La verdad que más clara y contundentemente se impone en el corazón y en la mente de muchos católicos es que la Iglesia necesita renovarse urgente y profundamente. Hemos visto con tristeza cómo después de algunos años de la clausura del último Concilio la Iglesia derivó hacia posturas cada vez más conservadoras, lo que trajo como consecuencia el abandono de un número cada vez mayor de fieles de todas las clases y niveles, sobre todo entre las nuevas generaciones. También son muchos los adultos que le han vuelto la espalda; algunos aún se siguen sintiendo cristianos, incluso católicos. Además, la renovación se la exige a la iglesia sobre todo su responsabilidad misionera, un deber inherente a su mismo ser específico: la Iglesia está obligada a proclamar de manera comprensible, atrayente y con efectividad el mensaje cristiano. Y esto no se está haciendo. Precisamente uno de los aspectos que hacen a la Iglesia impresentable a la modernidad, a las mujeres y a los hombres de hoy, es la misma figura del

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Papa: el modo de ser elegido, el modo de vivir y el papel tan determinante que se le da en la Iglesia. No se entiende por qué nuestro Papa todavía es elegido solamente por un grupito de cardenales, que a su vez son elegidos por los Papas anteriores. Cada vez somos más los que creemos que por razones evangélicas obvias, el Papa tiene que dejar de ser Jefe de Estado, tiene que desaparecer ya el Estado Vaticano. Quisiéramos que el Papa fuese simple y llanamente el obispo de Roma. Hoy el Papa más bien parece un emperador universal, se le considera como el obispo de toda la Iglesia Católica. Ese modo de entender al Papa no concuerda con la tradición más antigua. En todo caso, su magisterio no puede ser ejercido para toda la Iglesia de manera tan individual y tan universalmente, al contrario debiera ejercerlo colegiadamente con los obispos de los distintos lugares del mundo y teniendo en cuenta la diversidad de culturas que hay en él. Hay cambios imprescindibles que se han de dar en la Iglesia que pasarían por la rehabilitación de la figura del obispo diocesano y de las conferencias episcopales nacionales como parece que quería el Concilio Vaticano II. Esto implicaría la desaparición de la Curia Romana y todo lo que ella conlleva. Hay que cambiar el modo de entender el sacerdocio y el modo de ejercerlo. Jesús de Nazaret fue ante todo un profeta, como lo demuestra su actitud crítica tanto frente a la sociedad como la religión. No hay razones evangélicas para mantener en la Iglesia un sacerdocio con tanta relevancia. Sea como fuere, todos deben poder tener acceso a él: hombres y mujeres, solteros y casados, homoafectivos o heteroafectivos. Por otra parte, el pueblo debe tener una participación importante en la elección de los obispos y de los sacerdotes. ¿Estos servicios, en cuanto tales, no podrían tener un carácter temporal? Además de la edad, ¿no podría haber otras razones para dar como concluido el mandato o el compromiso de estos servicios? El sacerdocio, en todos los niveles, ha de ser vivido en condiciones de libertad: el celibato debe ser opcional, el sacerdote, el obispo o el papa, deben serlo mientras el interesado quiera y dejarlo cuando él lo decida. Es necesario que la Iglesia se deje influir por la modernidad, tanto doctrinal como organizativamente, superando tanto el antiguo teocentrismo como el trasnochado teocratismo. Es urgente una nueva interpretación del mensaje cristiano, teniendo en cuenta todos los cambios que se produjeron en el campo científico, filosófico y socio-político, asumiendo la visión moderna sobre la materia, la vida, el hombre y la sociedad. Tiene que cambiar el modo de entender la sexualidad y el matrimonio. La modernidad ha consagrado como valores insoslayables, entre otros, la democracia, y con ella la libertad, la igualdad y la fraternidad. Si la Iglesia en su propio modo de ser no los respeta,

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no podrá gozar hoy de prestigio, ni podrá pedir adhesión, al contrario se encontrará con un inicial rechazo de muchísima gente. Así pues, entre otras muchas cosas, debiéramos ir hacia una mayor la participación, organizada institucionalmente, en la gestión de todos los asuntos de la Iglesia, con capacidad deliberativa y decisoria de todos sus miembros. No puede estar todo en la parroquia, en la diócesis o en la Iglesia Universal en manos de una sola persona: el párroco, el obispo o el papa. Ser laico, religioso o religiosa, sacerdote u obispo, son servicios diferentes dentro de la iglesia. Ello no puede conducir a que en la Iglesia haya distintas categorías, ya que todos somos igualmente hijos del mismo Dios, Padre-Madre de todos. La Iglesia misma debiera alentar la libertad de opinión, dando fin a la mentalidad y a las prácticas inquisitoriales, igual que a las medidas coercitivas con el fin de mantener por encima de todo un “pensamiento único” en la Iglesia y una interpretación monolítica del mensaje cristiano. No se deben ahogar los tanteos de los investigadores en todos los campos del saber, incluyendo la teología en todas sus ramas. La iglesia debe estar más al lado de los más necesitados, de los que más sufren, debe estarlo más claramente, más radicalmente, hasta el punto de que ello sea un signo identificativo de su propio ser, como lo fue en Jesús de Nazaret. Para lograr esto no es suficiente su obra caritativa, por muy grande que fuere. Tienen también que desaparecer las ampulosas liturgias, vestimentas y ornamentos lujosos, tratamientos anticuados, tales como, en el caso del Papa, Su Santidad, Sumo Pontífice, Santo Padre..., que desentonan con la mentalidad de hoy. Es necesario despojarse de todo aquello que sea, o aparente ser, riqueza, tanto dentro de las iglesias como fuera de ellas, sobre todo en lo referente a las posesiones y a las finanzas de la Iglesia; y, sobre todo, es necesario que se oponga contundentemente a las injusticias que se ejercen sobre los más débiles, denunciando a los causantes de ello. El nuevo papa Francisco es hoy para muchos una esperanza de renovación de la Iglesia. Creo que a la hora de valorar su trayectoria se habrá de hacer en función de los grandes cambios que se deben hacer en ella, que no han de ser meramente formales. En esta breve reflexión he enumerado los que yo creo más importantes. Como algunos de ellos no se conseguirán en cuatro días, para valorar al nuevo Papa habrá que ver si bajo su “liderazgo” se están dando los pasos necesarios para llegar a las grandes metas de transformación de la Iglesia de hoy. No es sólo un lavado superficial de cara lo que necesita nuestra Iglesia.

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6 PROFETISMO LAICO En general, la mayoría de obispos y curas, que son quienes asumen la representación institucional de la triple función de Jesucristo (sacerdote, profeta y rey), ejercen casi exclusivamente la sacerdotal y la de gobierno. El carácter profético lo suelen ignorar y ello, naturalmente, en perjuicio de quienes habrían de beneficiarse: los que sufren los abusos de los poderosos, pues es inherente al profeta salir en defensa de quienes son oprimidos o explotados, o, heridos por cualquier tipo de desgracia, son desatendidos por la sociedad. En la historia antigua de Israel que recoge nuestra Biblia también hubo épocas de carencia: o no los había o eran falsos los que se postulaban como tales. Pero Dios se las arregla siempre para salir en defensa de los pobres. Sí, también hoy escuchamos voces de crítica y de denuncia pero son profetas laicos, que podemos oír o leer en los distintos medios de comunicación: radio, televisión, conferencias, prensa, revistas..., o en Internet. Reflexiones que nos abren los ojos, que nos enseñan a analizar y descubrir lo que hay detrás de los acontecimientos tan dolorosos que nos ha tocado vivir. Nos ayudan a ver la realidad, a desenmascararla y a enjuiciarla, incluso a contestarla. Señalemos, en primer lugar, el artículo de ISAAC ROSA en Público, 15 de enero de 2012. Menciona a MaquettTaibbi, que en su libro CLEPTOPÍA nos dice que el verdadero nombre de lo que se llama crisis es estafa, que el problema no es financiero sino criminal, porque hemos sido robados. Los que nos han llevado a esta situación son unos delincuentes que la policía tiene que poner ante los tribunales. Para M. Taibbi el mundo financiero es asimilable a la mafia y al narcotráfico, con gobernantes a su servicio. Vivimos en un paraíso para ladrones: en una cleptopía. Este es un lenguaje que se parece al de los profetas. Uno alucina cuando lee que el Banco Central Europeo presta dinero, nuestro dinero, al 1,5% a las entidades financieras, a los bancos, y con ese dinero, que es nuestro, compran deuda soberana de España, nuestra deuda, a cambio del 4, 5, 6, 7 %, que nosotros tenemos que pagarles. ¿Este es el mundo de las finanzas o el mundo de la estafa? Por eso el título del artículo de Vicenç Moreno: El BCE, lobby de los bancos. Nuestro Banco Central Europeo es un instrumento de presión a favor de los bancos y en contra del pueblo europeo, de quien es el dinero que a él llega. Es lo mismo que nos dice Bibiana Medialdea: con nuestro dinero se está subvencionando la especulación de la que nosotros mismos somos sus víctimas. Lenguaje directo, sencillo, que cualquiera puede entender.

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En segundo lugar podemos citar lo que leímos en la revista semanal Magazine, 2 de septiembre de 2012. LUCÍA ETXEBARRIA, en la sección titulada SIMPATÍA POR EL DÉBIL, firma un artículo: EL LADRILLAZO: UNA HISTORIA DE TERROR, en el que denuncia la corrupción urbanística de algunos alcaldes, concejales o técnicos municipales “dispuestos a llenarse los bolsillos”. Denuncia la historia que se repitió en muchos sitios: “los promotores compran no edificables. Pagan una cantidad a los corruptos de los ayuntamientos. Los corruptos recalifican el terreno y los convierten en edificable. Los promotores revenden el solar, ya a un precio más elevado, o construyen sobre él. Y luego el desenlace: “dinero fácil para todos y posibilidad de repetir la operación casi hasta el infinito. Ecosistema destruido. Burbuja inmobiliaria. Destrucción de empleos en sectores que no sean el inmobiliario, turístico, hostelero. Finalmente, crisis... El dinero público robado podría ascender a 25.000 millones, o más. Si se pudiese recuperar no harían falta recortes. Se podría acabar con esta lacra mediante un pacto entre todos los partidos. Que incluyera compromisos políticos como la destitución inmediata de cualquier cargo electo o de libre designación que esté imputado; medidas efectivas contra el transfuguismo; transparencia informativa sobre todas las obras públicas de cada ayuntamiento; exigencia de conservación de documentos; prohibición de aceptar regalos; ausencia de cargos de designación política... Un cargo público no debería pertenecer a los consejos de administración u órganos rectores de empresas cuya actividad esté relacionada con las que gestione el ayuntamiento. Esta escritora termina el artículo con estas palabras: “Como se ve, las medidas propuestas son de fácil aplicación y no requieren una reforma de la Constitución ni una ley orgánica. ¿Por qué entonces no se toman medidas inmediatas? Porque demasiado dinero está en juego. Y porque ese dinero va a los bolsillos precisamente de los mismos que podrían cambiar las leyes. Si la partitocracia no quiere cambiar las cosas, es responsabilidad nuestra exigir un cambio o propiciarlo. A partir de ahora nos queda imaginar cómo hacerlo. Si podemos soñarlo, podemos hacerlo posible.” Como tercer ejemplo donde podemos oír la palabra de los profetas (laicos) de hoy vamos a citar la valiente y acertada proclama de FRANCISCO ÁLVAREZ MOLINA en su “YO ACUSO”, donde Paco Álvarez, como le conocemos en el programa de Pepa Fernández de Radio Nacional, acusa a la clase política mundial de ser la principal responsable de la crisis económica que estamos viviendo...; acusa al FMI, al Banco Mundial, al G20, al G7, a la OCDE, a la UE, y a todos los organismos internacionales, repletos de insignes especialistas, de haber sido incapaces de evitar la crisis económica que la ciudadanía sufre...; acusa a los bancos centrales de aplicar una política monetaria injusta cuyos nefastos resultados paga la ciudadanía..., al PSOE y al PP de haber engañado a los votantes que les otorgaron su confianza por haber hecho todo lo contrario de lo que prometieron en sus programas electorales. Los dos partidos mayoritarios en España, desde que tenemos democracia, nos han prometido el bie-

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nestar…y a los resultados me remito, dice Paco Álvarez… Y sigue: Es demasiado fácil comprometerse a hacer cosas y luego utilizar pretextos para decir que hay que hacer lo contrario. Tener conciencia de lo que uno promete implica obligatoriamente saber en función de qué aspectos las promesas pueden ser realidad. ¿Cómo calificar a los que no tienen los medios para hacer lo que prometen? Que cada cual utilice el calificativo que le parezca adecuado. Igualmente acusa “a los partidos políticos españoles, sean del color que sean, como responsables de la catástrofe de las Cajas de Ahorros..., a los dirigentes de las entidades financieras, bancos o cajas de ahorros, de no sentirse responsables de las decisiones que en su momento tomaron, reclamando además ahora indemnizaciones multimillonarias porque a algunos se les ha despedido…, a los actuales directivos de las entidades financieras, muchos de ellos siendo los mismos que las han llevado a la delicada situación en la que se encuentran, que sigan teniendo salarios y ventajas que chocan frontalmente con los esfuerzos que se están pidiendo a todos los españoles. Y, finalmente acusa “a todas las españolas y españoles, entre los que me incluyo, que aceptemos, sin más, la situación que estamos viviendo. No nos engañemos porque, digamos lo que digamos, somos nosotros, todos nosotros, los que permitimos que las injusticias generadas por el modelo económico vigente puedan existir”. España ha sido llevada por sus dirigentes a una crisis económica nunca vista en los años que llevamos de democracia, tal como se refleja en el altísimo número de parados, casi seis millones en estos momentos. Esto implica el empobrecimiento de un número aún mayor de personas. Nos han metido en un túnel que no parece tener salida, o que, según nos dicen, se saldrá de él con mucha dificultad. En estas circunstancias son muchos los que han caído en el desánimo o incluso en la desesperación. Muchos católicos esperan de sus jerarquías no sólo unas palabras de análisis y denuncia, evidenciando quiénes son los responsables de los males que nos afectan, exigiendo cambios en la política económica para que no sean siempre los más débiles quienes paguen las consecuencias tan desastrosas a las que nos condujo el neoliberalismo aplicado al mundo de la producción y de las finanzas. Muchos son los que esperan también unas palabras de aliento que animen a los decaídos y unas palabras que inviten al compromiso de aunar esfuerzos para lograr una sociedad más justa. Pero la Conferencia Episcopal Española sigue muda. No así Dios, al que algunos creyentes creemos oír su voz en las palabras de ánimo de algunos críticos sociales. Es el caso del artículo de ROSA MONTERO, “SOBRE EL APOCALIPSIS Y LOS CHORIZOS” en el PAÍS SEMANAL del 19 de Agosto de 2012, que nos anima diciéndonos que después de cada Apocalipsis, “luego la vida seguía, siempre ha seguido, con más o menos daños, con mayores o menores bajas, pero con esa tenacidad y esa potencia soterrada que la vida tiene. Este momento en el que estamos no puede ser peor; lo que sí creo es que estamos

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más blandos, más desacostumbrados a la lucha... Sin duda mucha gente está sufriendo, pero podremos con ello...”. Esta autora denuncia la situación y nos invita al compromiso: “creo que nos ha llegado el momento de la realidad y la madurez. Del cambio de sociedad y del compromiso. Porque yo también estoy harta de los políticos, de los diputados con cinco casas en Madrid que cobran dietas de alojamiento, de los infinitos asesores que todos tienen y que pagamos los ciudadanos; estoy harta de los escándalos y la desvergüenza y la marrullería y de que haya personajes que, como Dívar, después de darse una vida opípara a cuenta de nuestros bolsillos, digan que dimiten “sin conciencia de culpa”. Esto es: me indigna y escandaliza que se atrevan siquiera a mencionar la palabra conciencia”. Así, hablando sencillamente, directamente, sin pelos en la lengua, como hay que hablar para que te entiendan, como hablaban algunos profetas. Y no falta una llamada a la responsabilidad de todos, pues todos de alguna manera estamos implicados en “alguna de las líneas de sombra, de la tendencia al amiguismo, al enchufe, a ese sectarismo que hace que votemos una y otra vez a declarados chorizos, tanto en el PP, como en el PSOE o IU (y no es sólo cuestión de ideología, sino también interés personal, porque para eso son los nuestros y nos van a favorecer, nos van a dar empleo, prebendas, negocios, subvenciones)... En resumen: podemos salir de la crisis, pero creo que, para eso, además de exigir justicia, (cárcel para los banqueros de las preferentes, por ejemplo), también hay que asumir las propias responsabilidades. Y cambiar, y comprometerse en la regeneración, y ser solidarios”. Estos son los profetas de hoy. Son periodistas, profesores, intelectuales... Y también hay algunos otros: personas individuales o alguna ONG, grupos o movimientos del laicado católico, que incomodan a sus jerarquías por su toma de postura ante los distintos problemas de la sociedad. Son voces para ellos disonantes. Sí, el profetismo de hoy es un profetismo sobre todo laico, de dentro y de fuera de la Iglesia, que no vive a la sombra de ningún campanario, ni a techo de ningún solideo. Es un profetismo que puede tener o no motivaciones religiosas, pero que seguramente en ambos casos está enraizado en Dios, en el mismo Dios de Jesús de Nazaret, el Dios al que podemos oír hablar y con el que podemos dialogar sin entrar en ningún templo. También podemos oír la voz de algún clérigo dentro de la Iglesia católica, pero casi siempre son de los rechazados por sus jerarquías eclesiásticas, clérigos a los que marginan prohibiéndoles enseñar en sus universidades, escribir en sus empresas editoriales o en sus revistas... Hay gente entre el “bajo clero” que está a pié de calle al lado de los que sufren, que los acompañan y los alientan y hasta, con toda razón, los animan a revolverse contra este mundo que no cesa de humillarlos. El acompañamiento cristiano ha de ser necesariamente liberador. Febrero 2012.

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7 ES NECESARIO DAR UN VUELCO A LA SITUACIÓN El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, ha manifestado recientemente que la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal está "pensada para el robagallinas, no para el gran defraudador", y que ello supone una gran traba para la lucha contra la corrupción.Según él "los delitos propios de la corrupción son complejos de investigar" y la principal carencia es que nuestro sistema procesal "no es adecuado, porque es muy antiguo". A su juicio, son necesarias reformas tanto en la Ley de Enjuiciamiento Criminal como en la que regula la estructura de los tribunales en España. http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/204858382/politica/noti cias/6177619/10/14/Lesmes-dice-que-la-Ley-procesal-esta-pensada-para-elrobagallinas-y-no-para-el-gran-defraudador.html#.Kku8y9TyiX5bObw Uno se pregunta ¿por qué no se han hecho las reformas necesarias para que el principal objetivo de las leyes no sea la defensa de la propiedad privada, sino más bien, aún sin declinar esta atención, sea en primer lugar la defensa de la propiedad pública? ¿Por qué los legisladores que se han sucedido en las Cortes, PP y PSOE, de una manera u otra siempre con mayoría, han descuidado los intereses de la colectividad. Han complicado a más no poder la pequeña delincuencia y han dejado el camino expedito para que puedan seguir operando impunemente los corruptos, que han podido robar de mil maneras a las arcas públicas. Es lo que viene a denunciar el Sr. Carlos Lesmes. En parecida situación se encuentra la lucha contra el fraude fiscal. Sabiendo como se sabe que siempre sería rentable para el Estado dedicar dinero a la lucha contra este fraude, ¿por qué no se dedican más recursos y esfuerzos a ello? ¿Por qué no se endurecen las leyes anticorrupción? A este respecto el ex-fiscal Villarejo, ligado hoy a la formación política Podemos, junto con Pablo Iglesias, firman un artículo en el País, 1-11-2014, piden se hagan efectivas unas medidas básicas para que desaparezcan los paraísos fiscales, habiendo de responder los bancos de esos países a las preguntas que la policía crea necesario hacer cuando existan fundadas sospechas de corrupción sobre alguna persona. Es realmente escandaloso que exista “un secreto bancario” para que

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los ladrones puedan ocultar su dinero, que casi siempre es público, dinero de la gente, entre los cuales están todos aquellos que sufren los efectos de los recortes. Cuando se nos dice que “somos pobres”, que “no hay para más”, que saquen los recursos evitando que nos defraudan los más ricos, evitando que nos roben los que manejan los dineros públicos… y administrando mejor. Cada poco se nos recuerda las obras faraónicas inservibles. ¿Por qué no hay leyes que castiguen estos fastuosos dispendios hechos como propaganda política o para propiciar un negocio fraudulento a costa del erario público? http://elpais.com/elpais/2014/10/08/opinion/1412786141_675847.html Y todavía a uno le quedan otras muchas preguntas, pero hay una que no puedo dejar de hacer: ¿Dónde están los obispos de España? ¿Han perdido la palabra? ¿Qué razones hay para explicar ese ya histórico enmudecimiento durante este tiempo de progresivo empobrecimiento y de corrupción? ¿No tienen nada que decir viendo que cada vez los pobres son más pobres y los ricos más ricos? Ejercen las funciones de gobierno y el sacerdocio, y desdeñan la profética, que les obligaría a ponerse al lado de los más débiles y a enfrentarse a los poderosos. Los medios de comunicación han hecho que hoy una gran mayoría sea consciente de la actual mal oliente realidad social. Creo que al menos lo son casi todos los que acuden a las urnas cuando se nos llama a votar. Y también, cada vez más, lo están siendo otros muchos, nuevas gentes, a los que la situación les obliga a pensar, incitándoles su reflexión a la participación. Por eso, el cambio tan espectacular que se está produciendo en la intención de voto en toda España. La situación obliga al cambio, que necesariamente ha de ser profundo. Tendremos que revisar, por ética, nuestros clichés políticos y las opciones personales de voto que hemos tomado hasta la fecha. Noviembre 2014

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UN DÍA REIVINDICATIVO La clase obrera suele ser definida en unos términos que no incluyen los parados ni los jubilados, ni las amas de casa. Yo creo que interesa encontrar los elementos comunes que los abarquen a todos. Hay que incluir a los que quieren trabajar y no encuentran dónde y a los que han dejado el trabajo, pero siguen viviendo aún de lo que han trabajado o de los que están trabajando. Que los sociólogos busquen y determinen cuáles son los elementos que unen a estos grupos para poder constituirlos en clase. Lo que yo quisiera reivindicar en este PRIMERO DE MAYO DE 2015 es la unidad de estos grupos en torno al concepto „clase obrera‟ y con ello afrontar las consecuencias que podría comportar, entre otras: 1.- El paro es un problema propio de la clase obrera y ha de ser un objetivo propio suyo conseguir que todos los que quieren trabajar lo consigan. Ello afecta sobre todo a los sindicatos. El parado, aunque no cotice en ningún sindicato, podrá pertenecer al que quiera con todas las consecuencias, incluyendo voz y voto, pues se considera que está siempre al día en su cotización. 2.- Lo mismo ha de aplicarse a los jubilados y pensionistas. Las bajas o bajísimas percepciones en ambos sectores son también problemas de la clase obrera y ha de ser con todo derecho un objetivo sindical el conseguir el aumento de las pensiones y la justa distribución de los recursos de los que se dispone a tal efecto. 3.- El tercer objetivo se centraría hoy en un cambio de mentalidad respecto al trabajo de la casa, que puede llevar una mujer, que es lo más frecuente, o un hombre. Digo de mentalidad porque hoy parece utópico poder conseguir un salario real para quien hace lo de la casa, pero sí se puede ya considerar el salario de quien trabaja fuera como salario de los dos. Lo que creo que sí debiera conseguirse ya es que cuando nadie de la familia recibe otro salario, percibiera en justicia uno del erario público por el trabajo que se realiza en la vivienda, incluyendo en él la cotización a la seguridad social. Para ello se necesitaría una profunda renovación de la política fiscal y una lucha eficaz contra el fraude para que el Estado tuviese los suficientes recursos para afrontar un reparto equitativo de los beneficios de la actividad productiva y financiera.

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9 “ESPAÑA ESTÁ CRECIENDO”, PERO… ¿QUIÉN ES EL QUE CRECE AQUÍ? España ha despegado, estamos creciendo. Este va a ser el sonsonete con el que algunos nos aburrirán día tras día hasta que acabe este largo período electoral. Rajoy reivindicó las reformas llevadas a cabo por su Ejecutivo, y auguró que este año España será el país de la UE que más crezca –por encima del 2%–. Se crearán más de un millón de empleos entre 2014 y 2015. Somos los que más crecemos. Ahora bien, no hemos de quedarnos sólo con los slogans de los políticos, que con frecuencia lo único que buscan es encantarnos con sus palabras para conquistar nuestro voto. Es imprescindible adoptar siempre una actitud crítica y analizar sobre todo los estribillos propagandísticos, sea quien sea el orador. Es verdad que crecemos un poco, insuficientemente, en el Producto Interior Bruto. Pero la cuestión no es sólo el crecimiento global, sino lo que nos importa sobre todo es cómo se reparte ese aumento de riqueza. E importa también mucho saber cómo está repartida la existente anteriormente. Porque sí, nos interesa crecer, y cuanto más mejor, pero nos interesa aún más que toda la riqueza esté equitativamente repartida. Pero lo que de hecho está sucediendo es que cada vez se distribuye peor, cada vez los ricos son más ricos y

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los pobres más pobres. El informe de Cáritas, FOESSA 2013, muestra una sociedad fracturada a causa del severo aumento de la desigualdad. Teniendo en cuenta la renta disponible de los hogares, España es hoy el segundo país más desigual de la UE. Y si consideramos los patrimonios, que son los que mejor miden la desigualdad y los que reflejan el auténtico poder económico de la gente, estos son los datos: el 1% de la población tiene el 27% de la riqueza patrimonial y el 30% de la población el 2,3%. Por eso se dice que el principal problema de España no es la pobreza, sino el mal reparto de la riqueza. Lo realmente importante es cómo se hace una equitativa distribución de la riqueza que hay y la que se está generando. ¿Qué le importa a uno vivir en un país más rico si él sigue siendo pobre? ¿Qué le importa a alguien que España crezca algo, ni que sea la que más crece de toda la UE, si a él no le toca nada de ese crecimiento? Resaltar que somos los que más crecemos en el PIB de la UE es también engañoso. Ya quisiéramos crecer como Alemania o como Francia y tener el mismo número de parados que esos países y parecido nivel de vida. Nuestra situación es tan diferente en relación a ellos que este mayor crecimiento es poco significativo, es irrelevante. Es importante tener en cuenta desde dónde estamos creciendo y quién nos ha llevado a esta situación. Fijémonos, por poner un ejemplo, en un sector especialmente sensible: los niños. El Informe anual de Unicef describe una situación llena de desigualdades en España que indica la despreocupación del Estado en proteger a los niños, reduciendo bruscamente los recursos destinados a la infancia. “España es el segundo país de la Unión Europea, tan sólo superado por Grecia, en el que menos capacidad tiene la intervención del Estado (mediante transferencias sociales) para reducir la pobreza: sólo 6,9 puntos frente a otros países como Irlanda que llegan a reducirla en 32 puntos. En un informe de la Comisión Europea realizado por expertos independientes se asegura que "la situación en Rumanía, España, Bulgaria, Grecia e Italia es particularmente preocupante. De hecho, estos países combinan las tasas más altas de pobreza infantil (entre el 26 y 35%) y el más bajo impacto de las ayudas sociales sobre ellas (del 16 al 35%)". Los 2.306.000 niños bajo el umbral de la pobreza en 2013 (el 27,5%) o el número de los hogares con niños en los que todos los adultos están sin trabajo (que ha crecido en un 290% desde 2007) nos indican bien claramente hasta dónde nos han llevado los responsables, tanto nacionales, como europeos, de la gestión pública, que han defendido sobre todo los intereses de los ricos, enriqueciéndolos aún más. Respecto a quiénes son los responsables de esta situación ya hace tiempo que lo hemos oído al economista Vicenç Navarro: Los políticos que han estado, y están, al frente de los Estados son los que nos han llevado a esta situación, debido a la ideología neoliberal que han adoptado. Es imprescindible una cierta regulación de los mercados, para que los ciudadanos estemos pro-

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tegidos sobre todo de la especulación financiera y productiva. No sólo necesitamos una política antiterrorista, sino también anticapitalista. No lo olvidemos: el capitalismo también mata. En este tiempo de elecciones nos interesa saber qué harán en el futuro los distintos partidos para conseguir un reparto más equitativo de la riqueza. Lo que sí sabemos es lo que han hecho todos los gobiernos: legislar cuidando no perjudicar los intereses de los más ricos, o favoreciéndolos directamente. También sabemos lo que no han hecho: proteger los intereses de los más débiles (los puestos de trabajo, las preferentes, los desahucios,…). Esto es lo que refleja la obscena desigualdad que hay en España. Es muy importante mantener siempre, pero sobre todo ahora, una actitud crítica ante el discurso político, unas veces engañoso y otras demagógico. José María Álvarez. Febrero de 2015.

INFORME DE CÁRITAS La desigualdad en España La imagen de la desigualdad en España en 2014 Informe anual de Unicef

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10 EL VOLUNTARIADO Es evidente que en la vida las personas podemos adoptar varias actitudes ante los demás, ante los que están más allá de nuestro yo y de nuestro círculo familiar. Para mí, simplificando, son tres las más importantes: estar a favor, estar en contra o ignorarlos.

Vivir para sí y los suyos. Los hay que no viven más que para sí y los suyos; los otros les importan nada y viven al margen de sus problemas. No se sienten afectados por el dolor humano que les rodea, esté lejos o cerca. Es necesario que alguien de afuera de su círculo entre en él para humanizar a esta gente abriéndoles a perspectivas más amplias que las estrictamente familiares. Hay que hacerles ver los lazos relacionales que tienen con todos los humanos.

Vivir en contra de los demás. A la anterior postura se añade un aspecto negativo: considerar al otro como medio de los propios intereses. Podemos fijarnos en el terreno económico y aquí lo que se intenta es que el otro nos sirva para incrementar nuestra riqueza. Se origina así la explotación de los seres humanos. Luego, para mantener esta situación, surgen las leyes opresivas para que nadie se pueda revolver contra la injusticia establecida. En el caso de que ello ocurra, se echa mano de las fuerzas represivas del Estado, que se crean con tal fin. Desde esta perspectiva la forma precisa del voluntariado habría de ser el compromiso político o sindical. A veces las acciones en contra de las personas se dan en ambientes delictivos, lo que casi siempre implica, además de la explotación, trabajos en condiciones deplorables, situaciones indignantes. Un ejemplo sería, hablando en general, el comercio del sexo, la trata de blancas, que, por cierto, por occidente muchas de ellas son negras, amarillas… Poco importa el color de la piel. También el trabajo de niños, que suele ocultarse con mucho esmero. Salir sin ayuda de estos círculos puede resultar muy difícil. Este ha de ser también otro campo del voluntariado.

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Se da el caso de ser el mismo sistema donde uno vive el que, debido a la globalización, te sitúa en un grupo que está en contra de otro; se dice, creo que con razón, que hay países, situados casi todos en el hemisferio norte, que viven a costa de otros países, que suelen estar en el hemisferio sur. Es lógico que en las zonas donde tantos mueren de hambre o por falta de los servicios esenciales, nos vean a los occidentales del norte como los que estamos en su contra, pues somos nosotros los que les estamos robando sus recursos, quitándoselos a cambio de casi nada, o, lo que es peor, a cambio de esclavitud y miseria. Independientemente de nuestra voluntad, pero beneficiándonos de ello, estamos dentro de un grupo que está en contra de otro. Hemos de buscar y encontrar cómo subsanar en lo posible esta injusta situación en la que de alguna manera estamos implicados. Hay voluntarios que están implicados en esta tarea de liberación.

Vivir en favor de los demás. Son los solidarios, los que apoyan a los que necesitan ayuda, los que están al lado de los que sufren por cualquiera de las mil razones que dañan a los seres humanos. Algunas de ellas son de carácter natural (enfermedades, catástrofes…) y otras son causadas por personas que hacen sufrir a otros. Ya hemos hablado de la explotación y de la opresión. A veces es uno el que se hace daño a sí mismo. Por ejemplo, la drogadicción, que es una importante máquina de producir sufrimiento tanto al que cae en esta red como a su entorno familiar.

Comprometerse o no, depende de cada uno. En cuanto uno sale fuera de sí mismo, del entorno familiar, enseguida percibe que las necesidades humanas son muchas. La postura que uno adopte ante ellas puede estar condicionada por un sinfín de factores que influyen en nuestra decisión, pero creo que en la base de todo está la educación recibida, el desarrollo personal que uno haya tenido, con las influencias de quienes se relacionaron con nosotros, y el momento peculiar que uno esté viviendo. Pero en última instancia depende de nuestra voluntad. En cualquier momento de nuestra vida podemos ser sensibles ante el dolor humano y reflexivamente adoptar una postura comprometida a favor de los demás.

Todos necesitamos de los demás. Es evidente que, una vez hemos nacido, nos necesitamos mutuamente para sobrevivir. Esto se percibe bien claramente a nivel biológico, pero quizás

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no de igual manera en nuestra dimensión espiritual, la que es exclusiva del ser humano. Para llegar a ser plenamente humanos en esta dimensión interior de la consciencia, para alcanzar un determinado grado de reflexión, nos necesitamos también los unos a los otros. Necesitamos la compañía de otros individuos de la misma especie que nos vayan enseñando los conocimientos y prácticas acumuladas a través del tiempo por el grupo donde hemos nacido. A través de toda la historia se ha ido acumulando una riqueza cultural, científica, económica, etc…, que está a disposición de los que viven en cada momento. Y son los demás los que nos capacitan para aprovechar ese caudal enriquecedor. En este sentido uno no puede pasar de los demás.

Sentido de la especie. Cada uno de nosotros individualmente, y la totalidad humana en su conjunto, - los que vivimos, los que vivieron y los que vengan-, tenemos un origen común, no sólo en los principios de vida, fruto de unas etapas anteriores evolutivas de la materia, sino en las primeras parejas humanas que aparecieron sobre la tierra. Hay una conexión existencial cósmica irrompible, una como “fraternidad” universal que va incluso más allá de los humanos. El lazo de unión de esa conexión cósmica es la consciencia, que según sea más perfecta la hace más profunda, que es lo que ha sucedido en los seres humanos cuando éstos alcanzan la nueva fase evolutiva caracterizada por la reflexión. Independientemente de nuestra voluntad, objetivamente, somos miembros de una familia humana, con unas características básicas parecidas que nos iguala los unos a los otros, formando parte de una misma especie. Lógicamente todos estamos obligados a conocer estos hechos que están tan en la base de nuestra existencia, si es que queremos saber quiénes somos. Tener el sentido de la especie ha de ser un paso importante en nuestro proceso de desarrollo personal. Nuestro común origen existencial y nuestro común desenlace evolutivo son, creo yo, las razones naturales más fuertes que podemos tener para sentirnos “hermanos” los unos de los otros. Tenemos los mismos ancestros biológicos. Podemos decir que por las venas de todos los humanos corre la misma sangre. Hay entre todos una igualdad radical a la que nadie puede renunciar y de la que nadie te puede sacar. Nuestra biología nos constituye en una fraternidad universal irrompible. Quien es consciente de estos hechos, necesariamente tiene que sentirse inclinado a salir de sí mismo para ir al encuentro del otro, que siente como parte de sí mismo, si lo ve necesitado-sufriente y él puede hacer algo para evitar su dolor. Es entonces cuando se nos presenta inevitablemente la opción de la solidaridad. La llamada se nos hace en los niveles más profundos de nuestro ser. El sí, o el no, dependerá del puesto que le demos a estas verdades tan ra-

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dicales en nuestra escala de valores. También dependerá de nuestra sensibilidad y de nuestra generosidad. Los hay tan sin entrañas, que no sólo pasan de las situaciones inhumanas de sus semejantes, sino que son ellos mismos los que las causan. ¡Es el sin sentido, la irracionalidad que se ha impuesto tantísimas veces, lamentablemente, en la historia de la humanidad! Sin embargo, lo realmente “natural” debiera ser el apoyo, la ayuda…, a todo ser humano que se encuentre en debilidad, sea provocada por él mismo o porque otros le estén violentando.

Ante el dolor humano la solidaridad es ineludible. En este nivel donde nos situamos no caben razones que justifiquen el pasar de largo, a no ser que estemos imposibilitados. Ninguna ley, ni divina ni humana, nos podrá disculpar. El ser de las cosas está antes y obliga más fuertemente que cualquier ley sobrevenida. Cuando uno es consciente de los lazos “naturales” tan profundos y tan fuertes que nos unen los unos a los otros necesariamente nos sentiremos empujados a la solidaridad. Otra cosa es que no nos dejemos arrastrar por esas voces naturales interiores. O que no las oigamos o no sepamos interpretarlas. También puede ser que algunos vivan en medio de un tal ruido mundano que no pueden ni siquiera oírlas. Es verdad, se necesita de una cierta vida interior para poder percibir los susurros de la naturaleza.

Hay otros caminos para llegar a la opción de la solidaridad. Algunos humanismos y religiones hacen de sus seguidores personas comprometidas en el quehacer de un mundo mejor y en la ayuda cercana y efectiva a los que necesitan de ella. El camino que yo más conozco es del cristianismo. En el centro mismo de la mística cristiana está el seguimiento del fundador de este movimiento, cuya vida fue definida muy certeramente como una persona que ha sido enteramente para los demás. Y, por otra parte, todas sus enseñanzas morales él mismo las ha resumido en el mandamiento del amor fraterno. Este es el núcleo central del cristianismo, que, evidentemente, es bien sencillo, de muy fácil comprensión, aunque, incomprensiblemente, no tan asimilado y seguido por quienes se confiesan cristianos. Son muchos los que, atrapados por el complicado entramado religioso, no han podido llegar al conocimiento de lo esencial del mensaje de Jesús de Nazaret. Andan perdidos, bastante lejos del camino cristiano, que no es otro que “ser para los demás”, en especial para los más necesitados y marginados, en una entrega de amor fraterno.

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Este lenguaje religioso que habla de un Dios Creador y Padre hay que entenderlo tal como es: un lenguaje mitológico y metafórico, que no podemos interpretar al pie de la letra, sino que hemos de captar lo que hay más allá de unas palabras que intentan hablarnos de realidades intuidas por algunas personas y compartidas luego por otras muchas. Son narrativas que tienen el valor de transmitirnos vivencias interiores que han servido para mejorar, en cierto modo y medida, las relaciones humanas. Ninguna idea, ninguna vivencia, nada, en cualquier dimensión de la vida humana (literaria, filosófica, artística, religiosa…) podemos rechazar, mientras ello sea para bien del ser humano. Distinto sería cuando una idea o vivencia sea utilizada en contra del hombre o de la naturaleza. Es decir, si la religión nos sitúa en el camino del ser para los demás, bienvenida sea. La fraternidad cristiana es universal, ya se refiera a los seres humanos, pues se fundamenta en una concepción de Dios como Padre de todos, ya se entienda en un sentido más amplio, cósmico, pues ha de abarcar todo lo que existe, tenga vida o no, debido a la idea también cristiana del Dios Creador, con quien, como creyentes, adquirimos el compromiso no sólo de respetar, sino de cuidar y hacer progresar cuanto él ha hecho. Creer en el Dios-Creador nos obliga a la solidaridad ecológica de la que ha de ser objeto toda la naturaleza. Los buenos efectos del voluntariado que actúa sobre el ecosistema repercuten muy directamente en los seres humanos.

La opción de ser voluntario. Todos, al ir conformando nuestra personalidad, influenciados desde múltiples ángulos, vamos construyendo nuestro proyecto de vida. Cada cual elige las coordenadas donde lo va a enmarcar, la orientación que queremos dar a nuestro modo de ser y a nuestro quehacer en el mundo. Las opciones son muchísimas. Estas decisiones, que afectarán a lo más profundo de nuestra vida, las hemos de ir tomando con responsabilidad. El hecho es que hay un grupo de gente, a decir verdad bien exiguo, que han tomado la opción de ser para los demás, que han asumido una actitud de servicio gratuito. Creo que es importante que aquellos que logren oír la llamada a la solidaridad, sea hecha desde donde sea y por quien sea, que la escuchen y sean generosos en el darse. Es importante también darle un sentido profundo a nuestro compromiso, fundamentándolo en ideas asumidas por uno, para que se arraigue en nosotros y tenga una cierta estabilidad, que no sea un sí, hoy, y un no, mañana. Como resumen de esta reflexión decir que hay buenas razones, las citadas anteriormente y otras, para estar formando parte de ese grupo que llamamos VOLUNTARIADO, decisión que ha de ser fruto de un acto libre y gratuito de nuestra voluntad. De ahí su nombre.

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11 ESPAÑA: VER, JUZGAR, ACTUAR Para analizar bien lo que está pasando en nuestro país, que está haciendo sufrir, y mucho, a millones de personas, especialmente a parados y jóvenes, hay que seguir los tres pasos típicos de revisión de vida del método de los movimientos obreros católicos : Ver, Juzgar y Actuar.

VER Lo que yo creo más grave y denunciable es: Por una parte... 1. La ayuda a los bancos: Vimos con asombro cómo los bancos hacían caja a costa del pueblo español simplemente siendo intermediarios entre las ayudas europeas y el Estado Español. Nuestros préstamos los recibíamos a través de los bancos a un interés bastante más alto que el que pagaban los bancos a la UE. Era dinero europeo, también español, nuestro. Y por otra parte...

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2. Los desahucios. Es lo de la parábola. A los ricos (los bancos) se les ayuda o se les perdona la deuda (ya se habla de los millones que los bancos no devolverán). En cambio ellos, los bancos, a quienes no pagan las hipotecas los echan de casa. El evangelio condena claramente estos comportamientos tan escandalosamente inmisericordes e incoherentes. CIFRAS DE DESAHUCIOS EN ESPAÑA: Hacia finales de 2012, según la PAH -Plataforma de Afectados por la Hipoteca-, el número de desahucios llegaría a los 171.110 desde el comienzo de la crisis en julio de 2008. Ni el Gobierno, ni el INE ni las entidades bancarias ofrecen datos claros ni contrastados. Según el Banco de España los desahucios subieron en 2013 en relación a 2013. En los 6 primeros meses de 2013 hubo 19.567 desahucios, casi tantos como en todo 2012, año en el que hubo 23.774.17 Por una parte... se adeuda, se roba, se defrauda... al Estado (=al Pueblo) 3. El futbol: El montante total de la deuda de los equipos españoles profesionales, exceptuando Real Madrid y Barcelona, es de unos 3.600 millones de euros. La propia Hacienda se niega a revelar las deudas de Madrid y Barcelona. La deuda de los clubes de fútbol con la Seguridad Social asciende a 16,6 millones de euros (16.615.542,68€), a fecha del pasado 13 de mayo, según refleja la respuesta del Gobierno a una pregunta formulada por el portavoz socialista de Deportes en el Congreso. 4. Fraude fiscal. Las grandes fortunas y grandes empresas concentran el 71,8% del fraude fiscal total, un porcentaje que supone una pérdida recaudatoria para el Estado (=el pueblo español) de más de 42.000 millones de euros anuales, según un informe de técnicos de Hacienda, hecho público el 28-11-2013. 5. La corrupción. Con 5,9 millones de desempleados, el paro es la principal inquietud para los ciudadanos. La corrupción ya preocupa más que la debilidad económica. Nunca antes en la historia de la democracia, el malestar hacia los políticos y los partidos había llegado a un nivel tan alto. Tampoco nunca antes habían coincidido casos enormes de corrupción que alcanzan al partido del Gobierno, PP, a exministros, que tocan las ayudas sociales y que degradan las finanzas públicas hasta abrir agujeros que tardarán en cerrarse.

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Gürtel, los ERE de Andalucía, Malaya, Bárcenas... Son los grandes casos de cohecho, malversación y fraude que salpican a políticos –también a empresarios y cargos sindicales-. Hace dos décadas, el asunto que agitó al partido del poder fue Filesa, que se cerró en el Supremo con la primera condena por un escándalo de financiación ilegal de un partido: el PSOE. Son escandalosos, y caen quizás dentro del concepto de corrupción, los elevados sueldos de cargos públicos sobre todo en las instituciones europeas. Igualmente otros que desempeñan cargos en instituciones económicas o ex políticos que reciben buenos sueldos por estar en consejos de administración con el único objetivo de aprovechar su influencia. En los ERE se investiga la malversación de 136 millones. Malaya, la cantidad récord defraudada: 500 millones. La Policía dice que la red de Correa movió 25,5 millones. La trama Gürtel estafó un mínimo de 120 millones de euros. Hacienda dice que Bárcenas defraudó 11,5 millones. El PSOE con Filesa ingresó 6 millones. Etc., etc.

Y por otra parte...

6. Como no hay dinero, debido a los impagos del futbol, al fraude fiscal, a lo que nos roban los corruptos, etc. etc., se derivan los recortes en los servicios sociales, en la sanidad pública, en educación... Un ejemplo: Existen 189.427 personas a las que se les ha reconocido el derecho de acogerse a alguna de las ayudas de la ley pero siguen aguardando a recibir la prestación económica o el servicio del que son acreedores. El recibir o no la prestación depende del lugar de residencia del beneficiario. En total, son 11 las regiones que incumplen el plazo máximo de seis meses para reconocer el derecho a acceder a una prestación. Los retrasos son "especialmente significativos" en Andalucía, Asturias, la Comunidad Valenciana y Extremadura, donde se superan los 300 días. En conjunto, el término medio es de 246 días (algo más de ocho meses). Estos datos corresponden al análisis de expedientes tramitados entre enero de 2011 y abril de 2013. Cuando los trabajadores de servicios sociales hablan del desmantelamiento del sistema de dependencia y del retroceso que sufre la ley se refieren a cuestiones como la reducción de la principal partida a través de la cual el Estado destina fondos a las comunidades autónomas, que en 2013 ha caído casi en 200 millones (un 14%) respecto al año anterior. Otro ejemplo de restricción lo tenemos en la atención sanitaria de los inmigrantes. El Consejo de Estado considera que el Proyecto de Regla-

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mento de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) propuesto por el Ministerio del Interior "introduce limitaciones o restricciones" al derecho de los inmigrantes recluidos a la atención sanitaria y pide al Ejecutivo que modifique su redactado porque considera que "no resulta aceptable".

7. El paro: En las encuestas el paro se percibe como el principal problema que tiene España. Por consiguiente todos somos conscientes de la gravedad del problema. En el conjunto de España, el número de parados registrados aumentó en enero en 113.097 personas, hasta contabilizar un total de 4.814.435 parados. Pero, ¿por qué no hay trabajo si hay tantas necesidades –individuales y sociales- sin satisfacer? Porque en este sistema sólo se crean puestos de trabajo que generen beneficios satisfactorios. El trabajo no está en función de las necesidades sino del beneficio a obtener. Etc. Etc.

JUZGAR Todos estos males tienen unas causas estructurales que se pueden resumir en una: el capitalismo neoliberal productivo y financiero. Es necesaria una mayor protección de los intereses de los más débiles. La corrupción está institucionalizada. Y unas causas personales: ausencia de ideología, de ética, de moral... que tengan como núcleo de referencia el bien integral de las personas. No hay referencias de comportamiento, valores que orienten las decisiones: vale lo que me favorece, aquello de lo que saco provecho. El beneficio, el dinero es lo único que importa. Tenemos muchos comportamientos corruptos. Quienes están más obligados a denunciar la perversidad de este mundo no lo hacen: intelectuales, curas... Consecuencias: aumenta el número de pobres, de marginados o excluidos, los trabajadores están más explotados, los enfermos y los que están con necesidades de atención especial están menos atendidos o nada atendidos, a los inmigrantes se les niega la sanidad... Hay miedo a perder el trabajo y en la empresa se pasa por lo que sea para no ser echado, desesperación al ver que pasa el tiempo y no encuentran empleo... Vivimos en un mundo de esclavos, impotentes para enfrentarnos a las fuerzas dominantes que, por otra parte,

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casi desconocemos, que están fuera del alcance de nuestra capacidad de acción, entre ellos los manipuladores financieros... Podemos incorporar aquí el juicio lúcido y certero del Papa Francisco: "Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta". Etc., etc.

ACTUAR: ¿QUÉ PODEMOS HACER? Podemos ser altavoces de una voz clara y contundente que parece no ha tenido el eco suficiente ni en la sociedad ni en la Iglesia: la voz del Papa Francisco. Asumimos los juicios de valor sobre nuestro mundo que él ha emitido en su Exhortación "La alegría del Evangelio" y por eso decimos que efectivamente la humanidad está en manos de un sistema económico que propicia que cada vez haya más pobres, más marginados, más excluidos. La inequidad es una de las principales características de nuestra sociedad. Además, "esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones— cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes". Hemos de enfrentarnos a este sistema con todas nuestras fuerzas y todos nuestros medios: participando o apoyando los movimientos que luchen contra él, integrándonos o, al menos, votando a los partidos políticos que más se opongan al neoliberalismo productivo y financiero, comprometiéndonos en la

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lucha sindical o a través de asociaciones alternativas ciudadanas, culturales... etc. Todo tendría que estar unificado en una común lucha de liberación para poder conseguir quitarnos el yugo implacable que nos oprime a todos, que nos empobrece a todos, que maltrata cada vez más fuertemente a más gente... Sólo unos pocos son excepción: los que son cada vez más ricos, que son aquellos a los que este sistema sirve. Lo hemos visto anteriormente: estamos ante unas muy potentes fuerzas que, por otra parte, son inmisericordes ante el dolor que ellas mismas producen. Como dice el Papa Francisco es necesaria "una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano". "...La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona". También, siguiendo las pautas de Jesús de Nazaret, y las marcadas también últimamente por nuestro Papa Francisco, hemos de ser solidarios acogiendo, acompañando y compartiendo lo que somos y tenemos con los pobres, marginados o excluidos, que han de ser nuestros preferidos, individualmente, pero sobre todo a través de las asociaciones o instituciones que encauzan la solidaridad hacia los más necesitados, de aquí y de todo el mundo. Etc. Etc. (Artículo publicado en la Web de FeAdulta)

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12 MORIR EN PARÍS Es evidente la violencia que los países occidentales ejercieron y ejercen en países del mundo entero, sometiéndoles a una continua explotación tanto de las personas como de los recursos naturales, tanto durante su presencia colonialista, como después de alcanzar su "independencia". Este hecho afectó a todo tipo de gentes, pero en África sobre todo y también en Asia eran, y son, practicantes del Islam. Para una gran mayoría, la permanente injusticia social no ha producido más que miseria y muerte durante los casi dos siglos de presencia occidental. No sé cómo se podrá llamar a este matar tan ininterrumpido y tan despiadado. Y no sé qué preferirá cada cual: ir muriendo poco a poco o morir de un tiro, por una bomba o a cuchillo. Indudablemente todos pensamos que de ninguna de esas maneras. Cualquier persona que se considere como tal rechazará y condenará toda muerte violenta por igual, tanto para sí mismo como para los demás, se muera en París, en África o en cualquier otro lugar del mundo. El terrorismo islámico hoy en países occidentales puede verse como una respuesta a esa violencia anterior que ha tenido como consecuencia el empobrecimiento de zonas cuyos habitantes practicaban el Islam. Pero dudo de esta interpretación, pues parecida violencia terrorista se está ejerciendo en países islámicos, siendo protagonistas activos y pasivos gentes que son todas ellas musulmanas. También se está interpretando el terrorismo islámico como un acto de guerra contra occidente. Pero los mismos que atentan aquí lo están haciendo en países islamizados. Estos hechos parece que obligan a descartar poder interpretar la violencia ejercida por grupos islamistas radicales o fundamentalistas como una guerra de religión, de civilizaciones o culturas donde uno de los frentes fuese únicamente Occidente. A simple vista parece que tras este terrorismo hay una interpretación concreta del Corán, un determinado islamismo, sobreañadiendo a ello una postura fanática, que conlleva la consideración de ser la auténtica y única interpretación del Corán y la voluntad de imponerla a todos. Tanto el fanatismo intransigente como el terrorismo que engendra es rechazado por todos los musulmanes, excepto por los integrantes de estos grupos fanatizados.

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Para poder llegar a atisbar cuál es la causa del terrorismo islámico, creo que no estaría demás preguntarse también a quiénes beneficia económicamente el terrorismo islámico, quién puede haber detrás de Al Qaeda o de Boko Haram. También otras guerras que parecían muy religiosas, como las Cruzadas, y otras posteriores guerras de religión aquí en Europa, que no lo eran tanto. Yo me inclinaría a pensar que detrás de toda esta violencia terrorífica que se produce en América, Europa, África y Asia hay intereses económicos, y que esos intereses tienen que ser necesariamente los de los más poderosos del mundo, que pueden confesarse musulmanes, cristianos..., agnósticos, ateos. Esto en ellos es accidental. Yo estoy convencido de que no se mueve nada verdaderamente importante durante mucho tiempo sin su consentimiento. La respuesta que se ha dado en occidente al atentado de París muestra en muchos una cierta hipocresía, sobre todo en quienes detentan el poder político. Parece que no es lo mismo morir en París que en África o Asia... Hoy todos estamos unidos en el llorar y condenar la violencia que dejó tras de sí 17 muertos en París. Los políticos se comprometen firmemente a hacer todo lo posible para que no vuelva repetirse. El mismo dolor, o quizás más, tendría que producirnos que cada día mueran por causas evitables 19.000 niños, según nos dice UNICEF. Según el Proyecto Hambre de las Naciones Unidas, alrededor de 24.000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre. Están muriendo cientos de personas día tras día, año tras año, década tras década... ante la impasibilidad de quienes podrían subsanar tan dramática situación humana, que son precisamente, y sobre todo, los que encabezaban la manifestación de París y otros que, aunque no estuvieran, la apoyaban sin fisuras. Claro que sí. ¿Cómo no? Rechazo total a las muertes de París, se esté o no de acuerdo con el el estilo de Charlie Hebdo, pero con la misma fuerza hemos de rechazar todas las muertes violentas en cualquier lugar del mundo. Pero también tenemos que rechazar con la misma fuerza las muertes de todos aquellos que mueren de hambre o por carencia de cualquier otro medio imprescindible para vivir. Estas muertes son también consecuencia de un cierto tipo de violencia, que, aunque sin sangre, mata. No sólo hemos de condenar sino hacer lo que esté a nuestro alcance para que se eviten. Tenemos que exigir también a nuestros dirigentes el compromiso de hacer cuanto sea necesario para que esto no pueda ocurrir. Es urgente que los que encabezaban la manifestación de París, o quienes les sustituyan en el poder político, se pongan al servicio del bien común de la humanidad y dejen de ser únicamente servidores de las élites del capitalismo productivo y financiero, que, creo, son quienes tienen en su haber millones de muertos.

(Artículo publicado en la Web de FeAdulta)

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13 50 ANIVERSARIO DEL CONCILIO VATICANO II No puede pasar desapercibido el 50 aniversario del que fue tan novedoso y llamativo acontecimiento: el Concilio Vaticano II, de feliz memoria, que terminaba el 8 de Diciembre de 1965. El año 2015 es, pues, un año de celebración. El recuerdo de aquel hecho nos invita, yo casi diría nos obliga, a una reflexión, aunque sea breve, sobre el tiempo posconciliar. En los años anteriores a su convocatoria, en algunos círculos, tanto de seglares como de clérigos, se había sentido la imperiosa necesidad de cambios en la Iglesia Católica. La convocatoria de este importantísimo acontecimiento había despertado la esperanza de que la Iglesia, al fin, llevaría a cabo las anheladas reformas. La II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Medellín el 24 de agosto de 1968 confirmaba nuestro optimismo, pues el episcopado latinoamericano marcaba unas directrices inequívocas de nuevos tiempos pastorales. Estas dos efemérides serían para algunos las principales referencias durante toda su vida, incorporando a ellas las nuevas perspectivas que se iban abriendo en todos los campos, casi siempre al margen o en contra de la postura oficial de la Iglesia, pues los pontificados, tanto de Juan

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Pablo II como de Benedicto XVI, supusieron un continuo esfuerzo en sofocar el nuevo aire renovador de aquel espíritu conciliar que el Papa Juan XXIII quiso insuflar en la Iglesia y que su sucesor Pablo VI, con una actitud ya menos vital y más diplomática, quiso llevar a feliz término durante su pontificado, si bien su final ya no sería de tan feliz memoria. Trataré de señalar los aspectos de la vida de la Iglesia que, como fruto del Concilio Vaticano II, me resultaron personalmente más importantes.

1. LOS CURAS OBREROS. Había dos palabras que formaban parte esencial de nuestra mística sacerdotal: encarnados, para hacerse cercanos y comprensibles; y comprometidos, asumiendo la misión con responsabilidad. Ambos aspectos creíamos que eran componentes constitutivos de la personalidad de Jesús de Nazaret, a quien nosotros queríamos hacer presente con nuestra vida en el mundo que nos había tocado vivir. Él se había encarnado identificándose así con aquellos a quienes venía a anunciar la Buena Noticia de Reinado de Dios, para, de ese modo, hacerse comprensible a quienes le iban a escuchar. En esta misión se comprometió hasta la muerte y no una muerte cualquiera, sino en cruz. Formaba también parte de nuestra mística la idea de que el cura debía vivir de su trabajo por dos razones principales: para que el sacerdocio fuera un servicio gratuito a la comunidad y para poder ser más libres, renunciando a la paga del Estado franquista que nos llegaba a través del obispo. Entendíamos que aquel dinero, estaba manchado de dictadura y quienes lo recibían podían ser vistos como sus aliados. Queríamos que el pueblo nos viese como uno de los suyos. Aquí en Asturias, estas ideas fueron en parte importante las que dieron como fruto el nacimiento de un grupo de curas obreros. Entre diocesanos y jesuitas, unos diez, pero fueron otros muchos los que los acogieron y apoyaron. Esta experiencia sacerdotal, que se puede considerar como consecuencia del Concilio Vaticano II, aportó a nuestra diócesis una gran vitalidad pastoral, que luego con su desaparición iría decayendo. Por los mismos motivos y fines enumerados anteriormente, hubo también un grupo de curas que comenzaron a estudiar y lograron un trabajo civil que les hacía más semejantes a la gente y más independientes respecto a las autoridades eclesiásticas.

2. CRÍTICOS CON LA SOCIEDAD.

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Otro de los elementos constitutivos de nuestra mística era hacer especial hincapié en la faceta profética de Jesús, que a su vez resumía en él la rica historia del profetismo vetero-testamentario. Por otra parte, por lo que de él dicen los evangelios, eso parece que fue principalmente el Nazareno: un profeta. Su militancia crítica frente a la religión judía puede resumir su vida pública y es lo que explica de verdad su temprana muerte. Por eso, siguiendo al Maestro, el espíritu crítico era inherente a los grupos progresistas católicos, que fueron a los que de verdad había entusiasmado el Concilio, inoculándoles renovada energía para afrontar los nuevos retos que se iban a abrir en lo que quedaba del siglo veinte. Entre los seglares merecen especial mención la HOAC y la JOC, que fueron escuela social de militantes seglares y de curas de la misión obrera. Del análisis de la situación política a la luz de la doctrina del Vaticano II, enseguida se podía deducir el Estado de Dictadura que dominaba en España. Necesariamente habíamos de ser antifranquistas, tanto denunciando la conculcación de los derechos fundamentales de la persona, como acercándonos a la oposición política para ayudarles en la transformación de nuestra sociedad en la conquista de las libertades. Algunos locales parroquiales fueron los lugares de reunión de quienes estaban obligados a la clandestinidad y en algunas iglesias se celebraron importantes asambleas de trabajadores mineros y de la construcción y de jubilados.

3. "DEMOCRATIZAR" LA IGLESIA. De igual manera que veíamos en la sociedad carencia de libertades políticas, constatamos que la autoridad en la Iglesia se articulaba de modo parecido. Había en ella también un vértice donde estaba concentrada toda ella: el Papa. También él concentraba en sí el poder ejecutivo, legislativo y judicial. El clero, a semejanza de los falangistas y gentes del Movimiento, incrustados en todas las instituciones eclesiales, las controlaba con total fidelidad al jefe de turno. El verticalismo autoritario en el Movimiento Nacional se parecía al modo en que la Iglesia tenía, y tiene, organizada la autoridad. Rechazábamos sin paliativos tanto el uno, felizmente ya desaparecido, como el otro, más difícil de erradicar, pero no imposible. Se puede conseguir sobre todo actuando en las bases de ese gran edificio, en las parroquias, democratizando esta institución, creando Consejos Parroquiales con verdadero poder de decisión y sometiendo a la consideración de la Asamblea Cristiana los asuntos más importantes. Sin embargo, en la gran institución, durante el tiempo del "reinado" de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, desde su mismo vértice, se trató de ahogar estos balbuceos "democráticos", al igual que se hizo con los Sínodos y Confe-

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rencias Episcopales..., con unas normativas que les vaciaba de significado al no concederles autonomía alguna. Seglares, curas, obispos, Papa, en perfecta jerarquización, que propiciaba el control perfecto desde el Vaticano. El nuevo Código de Derecho Canónico daba el jaque mate a todas las aspiraciones de renovación que pudiera implicar cierta autonomía de las Iglesias Nacionales o Locales. La autoridad seguía centralizada en las Congregaciones Pontificias, en el Papa. "Los presidentes de las conferencias episcopales, aunque importantes, son coordinadores, nada más" (Cardenal Müller). "...todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal" (Evangelii Gaudium). La autonomía de los Obispos al frente de sus comunidades locales es prácticamente nula. A este respecto, el papel de la mayoría de ellos se reduce a ser vigilantes del cumplimiento de las leyes. Lo mismo sucedía en lo referente a la doctrina. El nuevo Catecismo de la Iglesia Católica marcaba los límites, que venían a ser los mismos de Trento. Y en el día a día, sospechas, prohibiciones... y castigos por doquier. Pintaban bastos. Debido a la férrea cerrazón de las "autoridades competentes", muchos vemos hoy al Papa Francisco como un acontecimiento que puede ser tan importante como el Concilio Vaticano II. Llegó a la Sede de Roma en el año 2013, justo en el 50 aniversario de haberla dejado Juan XXIII en el 1963. Y con él llegó la sonrisa contagiosa, la sencillez, el lenguaje directo y fácil de entender, cercano a la gente humilde, con sabiduría evangélica, defendiendo la causa de los pobres...Con él les llegó la esperanza a quienes la habían perdido, o le dio alas para despegar, si estaba abatida. Con él la Iglesia empieza a volver a oler a primavera.

4. LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES DE BASE. Creo que los grupos de los movimientos obreros, cuyas reuniones giraban en torno al VER, JUZGAR Y ACTUAR, fueron el antecedente del nacimiento de las pequeñas comunidades de base. También habrá influido Medellín y la Teología de la Liberación, pues en Latino América nacieron y se desarrollaron con especial vitalidad, dando origen a una iglesia nueva, radicalmente popular. Es desde aquí desde donde ha de llegar la renovación de la Iglesia y donde tendríamos que centrar nuestros esfuerzos. La energía humana que pueden suponer las bases de la Iglesia, si se activase, produciría una explosión expansiva tan incontenible que lo inundaría todo. Pero, el cura, pieza clave del engranaje, la mano que debía haber prendido la mecha, mayoritariamente no estuvo a la altura de las circunstancias. A la mayoría les faltó sobre todo libertad de espíritu para romper las cadenas de la dependencia irracional, pero les faltó también creatividad, inquietud intelectual y pastoral, deseo de búsqueda...,

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y quizás también les sobró miedo al báculo, comprensible ello por la dependencia económica del obispo. Quienes defendían el trabajo del cura también lo hacían para que pudiesen ser algo más libres. Para llegar a la libertad de conciencia había que superar todas las trampas intelectuales y morales que durante nuestra formación nos habían instalado en nuestra mente. En el círculo de la pequeña comunidad se podía ser creativos litúrgicamente, se podía reflexionar con libertad y siempre se intentaba llegar a una presencia comprometida para hacer un mundo mejor. Allí la principal referencia era Jesús de Nazaret, tal como aparecía en los primeros libros del cristianismo y en la vida de los primeros cristianos. Era imprescindible superar el ropaje filosófico con el que a través de los siglos fue envuelto el mensaje cristiano, que no sirvió más que para oscurecerlo y hacerlo incomprensible a la gente sencilla. También sirvió para que en el caminar de su historia se produjesen rupturas internas. Creo que el camino más sencillo para llegar a la unidad de todos los cristianos es presentarnos todos doctrinalmente desnudos, con candidez evangélica, acompañados solamente de la vida y doctrina del Jesús de Nazaret de los Evangelios.

5. EL CAPITALISMO ES EN SÍ MISMO UN MAL. Estoy seguro de que en muchos de mi generación, en torno a los 73 años, más allá del terreno de la teología, ha influido el personalismo de Emmanuel Mounier y el humanismo de Teilhard de Chardin, encíclicas como la Mater et Magistra, Pacem in Terris, Populorum Progressio... y algunos documentos del Vaticano II También hemos leído, unos más y otros menos, a Carlos Marx. Su materialismo histórico nos dio algunas claves para entender nuestra sociedad. Al contrastar la realidad de la España franquista, marcada políticamente por el nacional-catolicismo y económicamente por un anticuado capitalismo, con toda nuestra formación social, constatamos que efectivamente el capitalismo era un mal en sí mismo, pues engendraba necesariamente, primero una sociedad injusta y al mismo tiempo opresión para poder mantener la situación; surgían luego movimientos de liberación a los que se respondía con represión. Era la espiral de la violencia, con el agravante de estar institucionalizaba la que producía el Estado, poniendo a su servicio leyes "adecuadas" y las fuerzas del "orden", de su orden, para ante todo proteger la propiedad privada, mantener la explotación de personas y bienes naturales, y sofocar cualquier intento de liberación. A todas luces el capitalismo era un mal moral, era el "pecado" de nuestro mundo, incompatible con el Reinado de "Dios", con el Bien, con la Verdad, con la Belleza... Debíamos necesariamente implicarnos en los movimientos de liberación.

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6. EL PAPA FRANCISCO. Estoy seguro que para muchos este nuevo Papa ha representado tanta novedad y ha abierto tantas esperanzas como el Vaticano II. Con su manera de vivir y de hablar ha dado un vuelco al modo de ser Papa. Su impactante, y por cierto bastante silenciada, incluso dentro de la misma Iglesia, Exhortación Evangelii Gaudium, señala un programa suficientemente renovador para este primer momento. Esperemos estar en el comienzo de una renovación profunda de la Iglesia. Creo que lo que más se necesita en ella es buscar la unidad sin ahogar la diversidad, ejercer la autoridad sin maltratar la libertad, entender la verdad como un conjunto donde caben distintas interpretaciones de la realidad, ya sea divina o humana. La modernidad nos exige, más que otra cosa, poner más racionalidad en todo lo que hace y dice la Iglesia. Hay que cambiar mucho en ella, simplemente porque hoy no es razonable, tanto de su vida como de su doctrina. No se entiende una Iglesia tan fuera de contexto. También tiene que ser más congruente: lo que pide a la sociedad, lo tiene que ser también ella misma.

7. CONCLUSIÓN. Creo que quedan aquí reflejadas importantes constantes de vida que, en contra corriente, mantuvieron en tensión misionera a un grupo de seglares y clérigos en la etapa del posconcilio. Estimo que aquella "mística" podría, en forma diferente, ser también hoy una importante energía para el camino de la Iglesia, pues son ideas y actitudes que conducen a comportamientos, desde mi visión, auténticamente evangélicos, que es lo verdaderamente importante. Podrían servir de estímulo para mover a la acción misionera en el mundo de hoy, para anunciar la siempre Buena Noticia de Jesús. Febrero de 2015

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14 BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA ECOTEOLOGÍA Tengo la impresión de que la mayoría de los cristianos no somos sensibles hacia los problemas de la Tierra. Y, por otra parte, es evidente que la Iglesia institucional no ha puesto, dada su gravedad, la atención necesaria a ellos, como se puede observar revisando su cuerpo doctrinal. José Marcos Castellón Pérez, en un artículo que he leido dice que ―la ecología ha sido bien recibida en el seno del pensamiento cristiano. El espacio otorgado al tema que nos ocupa, tanto por el Magisterio pontificio y episcopal como por las diversas corrientes teológicas, manifiesta claramente el interés suscitado por el problema ecológico en los últimos años‖. Es decir, después de 1970, que es cuando nacen los movimientos ecologistas. No creo que lo dicho por la Iglesia y sus teóricos hasta ahora haya tenido suficiente entidad para haber producido especial eco entre los cristianos. Es, pues, urgente insistir en el tema. Hay mucha necesidad de ser “educados” al sentimiento de afecto hacia todo lo de la Tierra y al compromiso cuidar de ella y de arreglar los desperfectos producidos en su cuerpo. La relación con la Madre Tierra no sólo hay que pensarla como respuesta a los problemas ecológicos, sino como una actitud general, que siempre se ha de sentir hacia ella, de amabilidad, cordialidad, comprensión, respeto, preocupación… etc. En este sentido la Iglesia, al contrario, más bien insistía en que sus fieles se preocupasen de las cosas del Cielo, pues los problemas de la Tierra, entre ellos el sufrimiento humano, incluido el causado voluntariamente por la acción de otros hombres, era algo pasajero, sólo duraba mientras vivíamos en este destierro y por tanto no debía ocuparnos en demasía de ello. En última

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instancia con la muerte todo acabaría y luego… a disfrutar del cielo. Lo importante era ganarse un futuro eterno junto a Dios. Creo que no se puede decir que la Iglesia-Institución se haya distinguido como adalid que saliera claramente y con rotundidad a nivel universal en defensa de los derechos humanos y mucho menos en defensa de los derechos de la Tierra ni que cultivase en sus fieles el amor a la Tierra.

VER: UNA MIRADA AL PANORAMA ECOLÓGICO. Un dato, como muestra, de Asturias: La noticia es el 20 de Mayo de 2014: Ecologistas advierten de que Asturias lidera las emisiones de CO2 en España. (20-Mayo-2014) La Coordinadora Ecologista de Asturias ha advertido este martes de que el Principado de Asturias lidera las emisiones de CO2 en España, con el 13,25 por ciento del total nacional. Este dato, han lamentado los ecologistas, contrasta con el porcentaje de la población que abarca la región -el 2,5 por ciento- y la representación en el PIB nacional, que alcanza el 2,18 del español. Así, el Principado emite 17,92 millones de toneladas de CO2, según un trabajo presentado por el 'V Análisis de datos de emisiones de CO2 en España, [entidades sujetas a la directiva europea 2003/87/CE' entre 2008 y 2012]. Este alto porcentaje de emisiones, ha denunciado la coordinadora en nota de prensa, demuestra que existe "un claro desfase contaminante" en Asturias, provocado por la "excesiva especialización en quemar carbones de importación para producir electricidad para otras regiones". En la web de la Coordinadora Ecoloxista aparece un listado de los principales problemas ecológicos de Asturias: http://coordinadoraecoloxista.org/listado-de-problemas-ambientales-deasturias

Un par de datos a nivel mundial. 2.2 Según la ONU un 33 % de las tierras de labor, de las que depende el 95 % de nuestra alimentación, están degradadas por erosión, salinización, compactación, acidificación y contaminación química. Frente a esto, la agricultura ecológica contribuye a mantener la fertilidad del suelo y a la prevención de su erosión. 2.3 El herbicida más utilizado del mundo entra en la lista negra del cáncer. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cán-

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cer (IARC, dependiente de la Organización Mundial de la Salud) ha incorporado el glifosato -principio activo del grupo de herbicidas más utilizado del mundo- a la lista de substancias probablemente carcinógenas para humanos. La decisión adoptada el viernes 20 de marzo en una reunión de expertos de la IARC incluye también en este grupo de substancias que probablemente causan cáncer en humanos a los insecticidas malatión y diazinón. En la Carta de la Tierra aparecen también enumerados sus principales problemas: “devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.‖ Observemos cómo en la Carta de la Tierra se consideran problemas de la Tierra tanto los de la naturaleza como los humanos.

“JUZGAR”. Reflexionemos un poco sobre la situación.

1.

Consideraciones de tipo general.

También los conflictos de la Tierra han de ser objeto de la Teología. La teología, en sus diversas ramas, no debe ocuparse solamente de cuestiones teóricas, ni quedarse sólo en cuestiones que se viven en el nivel de la fe, sino también deben ser objeto de su reflexión todas las cuestiones conflictivas concretas que afectan al ser humano. El Papa Francisco decía que los pastores debían oler a oveja, pues ahora en la carta al cardenal Poli (3 de marzo de 2015) con motivo del centenario de la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Argentina, dice que tanto los pastores como los teólogos deben oler a pueblo, a calle, lo que implica que también han de ser temas de su reflexión los conflictos generales que la gente vive en el mundo. Así pues, la reflexión cristiana ha de mirar no solamente al Cielo, sino también hemos de fijar nuestra atención en lo que sucede en la Tierra, valorar todas las situaciones humanas y también las que comporten agresiones y sufrimiento a la Naturaleza. Los teólogos no sólo han de ver y analizar hechos y textos sagrados, sino también hechos y textos mundanos, para percibir los conflictos que afectan a la humanidad, a los que también los cristianos tenemos que dar respuesta. Necesitamos cambiar el modo de ver las cosas. Es evidente que necesitamos cambiar nuestro modo de ver a Dios, a la Tierra y al Ser Humano.

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Necesitamos redescubrir lo que significa Dios para la Tierra y lo que significa la Tierra para Dios. La Tierra en su total significado, abarcando todo lo que en ella existe, desde lo más pequeño a lo más grande, desde la vida más simple a la más plena: la vida humana. Todo debe ser tomado en consideración por el teólogo. La Tierra funcionalmente es la casa de todos, el habitáculo de todo lo que en ella existe. Pero, además, la Tierra ontológicamente es todo lo que en ella hay, incluidos los seres humanos. Nosotros formamos parte de la Tierra como forman parte de ella los animales, las plantas, y todo lo que existe. Cada uno a su manera. Tenemos que tomar conciencia de esta unidad intrínseca, que engendra necesariamente a su vez, por el carácter vital de todos los elementos, una unidad relacional. Recordemos la explicación del origen de las especies según la teoría de la evolución, que, con unos matices u otros, admiten todos los científicos. Todo es fruto de la Tierra, tal como haya existido en su momento original. Nosotros somos también fruto de una Tierra preexistente, si bien ha habido un salto cualitativo en el momento de dar a luz al ser humano, como lo hubo, a otro nivel, cuando aparece la vida animal y antes la vegetal. Así pues, los problemas de la Tierra no son exclusivamente el medio ambiente, la alteración genética de los alimentos, la deforestación, etc…, sino también los problemas de la humanidad: las injusticias, el hambre, la falta de educación…La Carta de la Tierra ya refleja esta visión unitaria de todo lo que existe en nuestro planeta. Los cristianos tenemos que hacer un esfuerzo para cambiar la mentalidad. El enfoque teocéntrico-antropocéntrico de nuestra mentalidad cristiana tradicional ha sido una dificultad para comprender esta unidad de todos los seres de la Tierra. Primero Dios era lo único que había de importar y luego sería el hombre el que habría de estar por encima de todo lo creado. A ello hay que añadir el característico dualismo: materia-espíritu, que impregnaba también el pensamiento cristiano y que comportaba un desprecio del mundo. El mundo era uno de los enemigos del alma. Por otra parte, nuestra moral siempre tuvo como epicentro el amar a Dios y el amarnos los unos a los otros. No entraba en juego el amor a lo creado. Lo creado había sido hecho para servirnos de ello, para nuestro sustento, el del hombre. San Francisco de Asís, y todos los participaron de esa mentalidad “franciscana” fueron una exigua excepción en la historia de la Iglesia. El cristianismo tuvo ocasión de enriquecerse y superar su característico teo-antropocentrismo cuando tomó contacto con los pueblos indígenas con la expansión de occidente. La mentalidad indígena caracterizada por el respeto exquisito hacia la Naturaleza, hacia la Pacha Mama del pueblo inca, por ejemplo, no pudo hacer mella en una religión que se presentó también como conquistadora, imponiendo a los pueblos dominados su modo de ver a Dios y al mundo.

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2.

Consideraciones ecoteológicas “dogmáticas”.

La Ecoteología surge porque aparece un nuevo modo de ver a Dios, a la Tierra y al Hombre y una manera nueva de entender la relación Dios-TierraHombre. a) El pensamiento cristiano estuvo, y en gran medida lo sigue estando, dominado por el antiguo pensamiento judío, al asumir como suyo el imaginario del Génesis, que presenta a un Dios Creador que crea la Tierra, al igual que todo el Cosmos, “desde fuera” y en “un momento” dado, terminando en un instante su acción creadora. En ella es puesto el hombre, que aparece como algo totalmente distinto y desligado del resto de lo creado. Sólo él ha sido creado a imagen de Dios. Es colocado sobre el mundo para que crezca y se multiplique, llene la Tierra y la someta. Dios le entrega todas las plantas, todos los árboles y todos los animales. El hombre es consagrado como el Rey de la Creación. Verdaderamente, esta concepción no favorece una relación amistosa y responsable del ser humano ante la Naturaleza. La reflexión judía y cristiana pasa por alto el “para que crezca y se multiplique”. b) Pero poco a poco se abre paso un nuevo modo de ver al Dios Creador: Dios está presente en todo, desde los comienzos y hasta el final, siendo la principal energía de la evolución. También se intuye al mismo tiempo, al no identificarse con la Naturaleza y ser más que ella, una presencia suya externa creadora que también actúa como fuerza del movimiento evolutivo atrayendo todo hacia sí. Debido sobre todo a la presencia de Dios como energía creadora en el interior de lo creado, hace que veamos todo lo que en ella hay como obra cercana de Dios. Maltratar cualquier parte de esta obra es mal-tratar a Dios y todo su esfuerzo a través del tiempo para ir sacando adelante el proceso evolutivo. c) A la naturaleza se la ve ahora como un organismo vivo desde los comienzos, siempre en todo con un cierto grado de consciencia, la cual al ir creciendo en complejidad va alcanzando niveles cualitativamente superiores: apareciendo la vida vegetal, luego la animal y por fin la humana con la reflexión. Esta vida, presente en todo el proceso, es también sacramento de la presencia de Dios, pues vive en ella y actúa en ella. Desde esta perspectiva la naturaleza no puede ser simplemente la materia prima para la subsistencia de la humanidad ni el escenario donde se realiza un teatro cuyos protagonistas son exclusivamente los hombres. La Tierra es Madre de todo y de todos, pues de ella hemos nacido, y es, además, la casa donde todos vivimos y hogar donde convivimos todos los seres. d) El modo de ver al ser humano ha cambiado también. La fe en un Dios creador no presupone una concepción con el imaginario que nos propone

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el Génesis. Seguir pensando que el hombre aparece de golpe, por la Palabra de Dios, como por arte de magia, impide comprender lo que verdaderamente es el ser humano. El ser humano es fruto de la Tierra. Dios sigue siendo Creador, pero hay que entenderlo de otro modo: crea desde dentro. Dios ha estado siempre en todo y todo ha estado siempre en Dios. Él ha sido la energía interior que ha hecho que se produjera la expansión de la materia, que a través de tanteos, con fracasos y éxitos, llega a la vida, primero muy simple y luego a esa más compleja que es la humana. Por eso nosotros sabemos que no somos sólo seres naturales. Muchos así lo verán, y con todo derecho, al carecer de esa mirada nuestra desde la fe. El ser humano tiene igualmente una entidad trascendente. Todo es fruto de la energía creadora que es para nosotros el Dios presente en Todo. Aunque hay aspectos comunes “materiales” en todos los seres de la creación, y aspectos comunes “espirituales”, una consciencia presente en todo, sin embargo también hay diferencias distintivas. El nivel de consciencia no es el mismo en todos; se han producido saltos cualitativos: cuando aparece la primera vida, la vegetal, cuando llega la vida animal y luego la humana, con la reflexión, que hace nos distingamos sobremanera del resto de lo creado. Nuestro modo peculiar de conocernos y de conocer hace que nos distingamos cualitativamente del resto de los seres. Ninguno de ellos puede captar la presencia del Dios creador en todo ni puede ser consciente de esta comunión de todo con Dios. Sólo el ser humano es capaz de religión. También nos distingue esa otra tan importante peculiaridad de la libertad, que nos capacita para ser o no lo que tenemos que ser, para estar en la Tierra haciendo o no lo que tenemos que hacer, incluso podemos actuar en contra de nuestros propios intereses y de los intereses de todos, rompiendo los equilibrios naturales establecidos. Somos enteramente hijos de la Tierra y al mismo tiempo nosotros desde la fe nos vemos, enteramente, como hijos de Dios, siendo, podemos decir, un poco más semejantes a él por el grado de reflexión, de libertad, de amor… etc.

3.

CONSIDERACIONES ECOTEOLÓGICAS MÍSTICAS

Creo que una idea básica que tiene que formar parte de nuestra “mística”, con consecuencias en nuestra “espiritualidad”, ya ha sido citada. Es la toma de conciencia de que como cualquier vegetal o animal, el ser humano es nacido de la Tierra, hijo de la Madre-Tierra y que Dios está en Todo dando vida y Todo está en Dios recibiendo vida. Por eso somos al mismo tiempo hijos de la Tierra e hijos de Dios. Este es también el fundamento de una fraternidad igualitaria y universal con todo lo que sobre la Tierra existe: personas, animales y cosas. El sentir esta profunda relación con todo nos permitirá también a nosotros descubrir a la hermana piedra, al hermano lobo, al hermano sol, a la hermana tormenta…

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Pero no solamente estamos unidos a todo lo que ha existido en el pasado y en el presente. Tenemos que sentirnos unidos a todo lo que será en el futuro. La Tierra es un organismo vivo en continua evolución. El futuro está ligado al presente como el presente al pasado. La fraternidad universal abarca los tres tiempos. Eso añade aún más razón para cuidar de la Casa donde vivimos y convivimos, casa que tienen que encontrar también habitable todos los que vayan a llegar a ella. Hermanos nuestros también son todo y todos los que en el mundo van a vivir. Todos los tiempos están ligados por la presencia continua de Dios como energía vital interior actuando en el mantenimiento y progreso de la vida. Por Dios, por nuestra Madre Tierra, por nuestros hermanos los hombres, animales y vegetales, tenemos que cuidar amorosamente el habitáculo que posibilita la existencia y la armoniosa relación entre todo lo que existe. Desde esta perspectiva podremos descubrir la dulzura de la armonía natural y las estridencias producidas cuando se rompe, podremos ver las necesidades y dolores de la Tierra, lo que nos impulsará a un serio compromiso solidario. Una explotación desmedida de la Tierra o los millones de pobres que hay en el mundo, son hechos, como tantos otros desequilibrios, que a todas luces rompen la armonía original que ha puesto Dios en esa composición musical que es todo lo creado. Cualquier nota asonante repercute en la sintonía de toda esa pieza que es la totalidad de lo que existe.

4.

CONSIDERACIONES ECOTEOLÓGICAS MORALES

Con esta nueva manera de ver las cosas espontáneamente cambiará nuestro modo de relacionarnos con la Tierra, a quien necesariamente hemos de mirar con cariño y respeto porque es de verdad nuestra Madre. Y también podemos entender la responsabilidad de cuidar de ella porque es una Madre, llena de vida, con plena vitalidad engendradora, susceptible de ser herida cuando es maltratada. A este cuidado también nos obliga el hecho de que la Tierra es la casa donde vivimos y el hogar donde convivimos. No podemos permitir, por ejemplo, que condiciones medioambientales impidan o dificulten el nacimiento y el desarrollo armónico de la vida en cualquiera de sus niveles. No podemos convivir felizmente en un mundo con tanta violencia de todo tipo: guerras, injusticias, explotación, opresión… Esto hace también que nuestra atmósfera vital se haga irrespirable y vivamos medio ahogamos por falta de aire puro espiritual. En gran medida está en nuestras manos procurar una feliz habitabilidad de la Tierra para todos. Esta responsabilidad, cuando se percibe, cala más profundamente en el ser humano porque es natural, biológica, nace del mismo ser de las cosas, y no responde a ningún tipo de ideología ni de religión. Es una responsabilidad que implica por igual a todos los seres humanos por las mismas razones. El compromiso es ineludible: nadie está capacitado para dis-

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pensar de él y tampoco nadie hay que pueda justificar o perdonar las faltas en el quehacer de cada uno en la Tierra. Creo que es muy importante aprovechar la fuerza de las religiones en favor de la Madre Tierra. La religión está presente en la conciencia moral de sus seguidores y es una fuerza más de las que fundamentan y sostienen los imperativos que conforman los comportamientos humanos. No cabe duda que ese deber de amar a Dios y amarnos los unos a los otros que impregna nuestra conciencia religiosa ha supuesto un beneficio para la humanidad. Pero tenemos que ampliar estos mandamientos e incluir el amor a todo lo demás que existe en la Tierra, que ha de ser también objeto de nuestro de cordialidad, amistad, respeto, cuidado, solidaridad… Ello hace que debamos rehuir todo aquello que pueda herir, maltratar o destruir, nuestro habitáculo común, que tenemos que mantener habitable no sólo hoy para nosotros sino para los habitantes del futuro. Creo que es de vital importancia para todos, los de hoy y los del mañana, crear una conciencia moral ecológica, individual y colectiva, que lleve a compromisos personales e institucionales. Usando el lenguaje convencional de nuestra religión, tendríamos que percibir como “pecado” todo el daño que se le hace a la Madre Tierra y tendrían que sentirse “pecadores” todos los que se lo producen. En la citada Carta del papa Francisco al cardenal Poli habla de la centralidad que la misericordia ha de tener en toda reflexión cristiana pidiendo que esté presente en la teología, sea la dogmática, la moral o la jurídica. El corazón es la imagen típica que tomamos para representar el amor. Ser misericordioso es poner el corazón, el amor, en los miseri, en los más pobres, en los más doloridos, en los desdichados. De este amor también ha de ser objeto la Tierra como la naturaleza. Razones hay de sobra que nos invitan a la compasión y al amor solidario hacia esta Tierra tan dolorida por el maltrato de los humanos. La misericordia nos hace sentir como en propia carne las miserias de la Tierra. Siempre incluyendo las del hombre, que son también de la Madre Tierra. El amor, que implica la miseri-cordia nos empujará a un compromiso solidario radical, tratando de eliminar las causas que producen las heridas de la Tierra. Pasar de largo o estar con los brazos cruzados ante ellas sería adoptar la postura de los que en la parábola de Jesús pasan de largo después de ver al moribundo del camino. El samaritano fue el único misericordioso.

C. ACTUAR. Voy a comenzar esta parte incorporando la colaboración de F. Vilabrille, que nos hace una síntesis recogiendo aspectos prácticos de la vida, donde podemos manifestar nuestra postura de respeto y amor a la Tierra como habitáculo de los seres vivos, recordándonos también el compromiso que todos en alguna medida hemos de asumir:

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―Además de participar en la lucha global por un cambio total del sistema capitalista, también todos, a nivel personal, necesitamos convertirnos a la ecología, creyentes, no creyentes, ateos, agnósticos, librepensadores, porque hay algo evidente: o todos cuidamos la naturaleza cósmica, o todos nos veremos arrastrados con ella al peor de los destinos. Por eso nadie que tenga un mínimo aprecio a la vida puede pasar indiferente ante este problema. El compromiso ecológico tiene que impregnar todos nuestros actos, desde el pensamiento, la voluntad, la afectividad, la salud, los comportamientos diarios y rutinarios (producir los mínimos desechos, seleccionarlos para reciclarlos, ahorrar agua, combustible, andar menos en coche particular, evitar ruidos, humos, no manchar el suelo de las calles y aceras, respetar y cuidar toda clase de plantas, animales, aves, peces, no fumar o beber, ahorrar todo el plástico posible y no tirarlo nunca, gastar solo la energía imprescindible tanto combustible como eléctrica, participar en todas las campañas en defensa de la Tierra y sus pobres, oponerse al buzoneo, bajar las escaleras andando y no en ascensor y al subir quedarse un piso antes –bueno para la salud-, cuidar a diario la alimentación y la salud, comprar y gastar solo los medicamentos necesarios, pasarse a la medicina natural agradable, plantar por lo menos una planta o árbol por cada uno que utilicemos, educar a los hijos en la ecología, aumentar la alimentación vegetariana, evitar todo gasto superfluo, ostentoso. No comprar más ropa de la necesaria y gastarla hasta el final. Ir contra la corriente de la moda que no es más que un sistema de hacernos consumistas y gastadores de lo que no necesitamos. No hacer nada que sea a costa de los demás o a costa de la Tierra, sino con los demás y con la Tierra, mentalizar y mentalizarnos en nuestras conversaciones sobre la importancia de la ecología, mirar con afecto y cercanía a todos y a todo lo que vive, oponernos a comprar en las tiendas cuyos objetos están elaborados por esclavos o maquilas, no tirar nada de comida y comerla, sin que sea dañina, aunque un día no salga bien cocinada –la comida que cada día tiramos a la basura sería un manjar para millones del tercer mundo-, tener la responsabilidad de ahorrar en toda oportunidad para ayuda directa al Tercer Mundo. Una pregunta para los católicos: ¿Por qué el catolicismo no ha educado en la ecología como lo hicieron los mayas?‖ Y ahora pregunto yo: ¿No tendríamos que invitar a todos los predicadores y profesores de religión a formar la conciencia ecológica de fieles y alumnos? Cuando hacemos nuestras revisiones de vida, nuestros exámenes de conciencia en las confesiones comunitarias, tenemos que incluir preguntas sobre nuestros comportamientos con la Madre Tierra. ¿No habría que decir lo mismo a todos los que desde Internet intentan influir en el modo de pensar y ser de los internautas? La ecología la integran temas humanos muy importantes, trascendentales. LA CARTA DE LA TIERRA también señala lo que hemos de hacer. 1. Respetar y cuidar a los seres vivos 2. Proteger y recuperar las especies y es-

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pacios naturales en peligro 3. Fomentar la justicia social y económica 4. Fomentar la democracia, la no violencia y la paz. Este es un esquema muy simplificado que está lleno de contenidos concretos. Debiéramos comprometernos todos a leer despacio esta CARTA, o releerla quienes ya lo hicieran. Los que son orientadores de conciencias y de comportamientos debieran ofrecer esta lectura a quienes escuchan sus consejos. Unas breves palabras como punto final para hablar de los movimientos ecologistas. Últimamente el ecologismo ha sido puesto en valor por muchos. No es de extrañar que en los programas políticos de todos los partidos aparezcan algunas intenciones a favor del cuidado de la Tierra. Han surgido también, y en algunos sitios con bastante fuerza, partidos verdes, que pueden canalizar nuestro voto en las elecciones. No cabe duda que un compromiso individual ecológico tiene mucho valor personal, pero todos sabemos que para influir en la sociedad es necesario presentarse con la suficiente fuerza, que sólo da una importante colectividad. Es necesario, en la medida de las posibilidades de cada uno y del momento en que cada cual se halla, unirse a todos aquellos que se han sensibilizado ante los problemas ecológicos. Añadir también que cuando no es posible una presencia física en alguna organización ecológica, puede ser importante una colaboración económica, una firma en Internet, comprar en los puntos que hay de Comercio Justo… etc.

2015

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15 DÍA DE LA MADRE TIERRA (22 de abril) (Publicado en la Web FeAdulta)

Una mirada al panorama ecológico. En la Carta de la Tierra aparecen enumerados sus principales problemas: "devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables." Observemos cómo en la Carta de la Tierra se consideran problemas de la Tierra tanto los de la naturaleza como los humanos. Tengo la impresión de que la mayoría de los cristianos no somos sensibles hacia los problemas de la Tierra, quizás debido a que la Iglesia institucional no ha puesto la atención necesaria a ellos. Hay verdadera necesidad de ser "educados" al afecto hacia a la Tierra y al compromiso de cuidar de ella y de arreglar todos los desperfectos producidos en su cuerpo. Pero la relación con la Madre Tierra no sólo hay que pensarla como respuesta a los problemas ecológicos, sino también como una actitud general de amabilidad, comprensión, respeto, preocupación... etc., que siempre se ha de sentir hacia ella. En este sentido la Iglesia, al contrario, más bien insistía en la preocupación por las cosas del Cielo.

Reflexionemos un poco sobre la situación. Es evidente que necesitamos cambiar nuestro modo de ver a Dios, a la Tierra y al Ser Humano. Necesitamos redescubrir lo que significa Dios para la

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Tierra y lo que significa la Tierra para Dios. La Tierra en su total significado, abarcando todo lo que en ella existe, desde lo más pequeño a lo más grande, desde la vida más simple a la más compleja: la vida humana. El pensamiento cristiano hizo suyo el imaginario del Génesis, que presenta a un Dios Creador que crea la Tierra, al igual que todo el Cosmos, "desde fuera" y en "un momento" dado, terminando en un instante su acción creadora. En ella es puesto el hombre, que aparece como algo totalmente distinto y desligado del resto de lo creado. Sólo él ha sido creado a imagen de Dios. Es colocado sobre el mundo para que crezca y se multiplique, llene la Tierra y la someta. Dios le entrega todas las plantas, todos los árboles y todos los animales. El hombre es consagrado como el Rey de la Creación. Verdaderamente, esta concepción no favorece una relación amistosa y responsable del ser humano ante la Naturaleza. Es de notar cómo la reflexión cristiana pasa por alto el "para que crezca y se multiplique". Pero poco a poco se abre paso un nuevo modo de ver al Dios Creador: Dios está presente en todo creando siempre, desde los comienzos y hasta el final, siendo la energía más interna de la evolución. También se intuye al mismo tiempo, al no identificarse con la Naturaleza y ser más que ella, una presencia suya externa creadora que también actúa como fuerza del movimiento evolutivo atrayendo todo hacia sí. Esta presencia de Dios en el interior de lo creado hace que veamos como maltrato a Dios el mal-tratar cualquier parte de su obra. Jesús de Nazaret ha descubierto esto mismo en relación al ser humano. A la naturaleza se la ve ahora como un organismo vivo, ya desde sus comienzos con un cierto grado de consciencia en todo, que, al ir creciendo en complejidad, va alcanzando niveles cualitativamente superiores: aparece la vida vegetal, luego la animal y por fin la humana con la reflexión. Esta vida, presente en todo el proceso, es también sacramento de la presencia de Dios, pues él vive en ella y actúa en ella. Desde esta perspectiva la naturaleza no puede ser simplemente la materia prima para la subsistencia de la humanidad ni el escenario donde se realiza un teatro cuyos protagonistas son exclusivamente los hombres. La Tierra es Madre de todo y de todos, pues de ella todo ha nacido, y es, además, la casa y el hogar donde todos vivimos y convivimos. El modo de ver al ser humano ha cambiado también. La fe en un Dios creador no presupone una concepción con el imaginario que nos propone el Génesis. Seguir pensando que el hombre aparece de repente, por la Palabra de Dios, como por arte de magia, impide comprender lo que verdaderamente es el ser humano. El ser humano es fruto de la Tierra. Dios sigue siendo Creador, pero hay que entenderlo de otro modo: crea desde dentro de la Tierra. Dios ha estado siempre en todo y todo ha estado siempre en Dios. Él ha sido la energía interior que ha hecho que se produjera la expansión de la mate-

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ria, que a través de tanteos, con fracasos y éxitos, llega a la vida, primero muy simple y luego a esa más compleja que es la humana. Esta creación evolutiva hace que tomemos conciencia de la unión entre todos los seres, con una dependencia existencial de los anteriores. Y mirando hacia el futuro podemos entender la dependencia de todo lo que existirá de los momentos anteriores, incluido aquel en el que nosotros estamos. Todos los que han existido, los que existen y los que existirán son hijos de la Tierra y, al mismo tiempo, nosotros desde la fe los vemos hijos de Dios, siendo más semejantes a él por el grado de reflexión, de libertad, de amor... etc. Podemos reconocer que aun siendo tan naturales como todo lo creado, sin embargo hay una distinción cualitativa debido a la impronta de la reflexión en los humanos, que nos constituye como capaces de libertad y de responsabilidad y con un modo distinto de vivir la relación con los demás entrando en juego el amor humano que ha ido evolucionando de manera diferente a lo que pudiera ser considerado como amor en las etapas anteriores de la evolución de los seres.

Algunas consecuencias de este nuevo modo de ver. Se amplía el concepto de la fraternidad universal que necesariamente ha de abarcar a todos los elementos que han nacido de la Tierra, considerando, además, los tres tiempos. El sentir una profunda relación con todo nos permitirá también a nosotros descubrir a la hermana piedra, al hermano lobo, al hermano sol, a la hermana tormenta... Desde esta perspectiva se descubre la dulzura de la armonía natural y las estridencias producidas cuando se rompe, podemos ver las necesidades y dolores de la Tierra, lo que nos impulsará a un serio compromiso solidario. Una explotación desmedida de la Tierra o los millones de pobres que hay en el mundo, son desequilibrios, como tantos otros, que a todas luces rompen la armonía original que ha puesto Dios en esa composición musical que es todo lo creado. Cualquier nota asonante repercute en la sintonía de toda esa pieza que es la totalidad de lo que existe. Con esta nueva manera de ver las cosas espontáneamente cambiará nuestro modo de relacionarnos con la Tierra, a quien necesariamente hemos de mirar con cariño y respeto porque es de verdad nuestra Madre. Y también podemos entender la responsabilidad de cuidar de ella porque es una Madre, llena de vida, con plena vitalidad engendradora, susceptible de ser herida cuando es maltratada. Esta responsabilidad, cuando se percibe, cala más profundamente en el ser humano porque es natural, biológica, nace del mismo ser de las cosas, y no responde a ningún tipo de ideología ni de religión. Es una responsabilidad que implica por igual a todos los seres humanos. El compromi-

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so es ineludible: nadie está capacitado para dispensar de él y tampoco nadie hay que pueda justificar o perdonar las faltas en el quehacer de cada uno en la Tierra. Es muy importante aprovechar la fuerza de las religiones en favor de la Madre Tierra. La religión está presente en la conciencia moral de sus seguidores y es una fuerza más de las que fundamentan y sostienen los imperativos que conforman los comportamientos humanos. No cabe duda que ese deber de amar a Dios y amarnos los unos a los otros que impregna nuestra conciencia religiosa ha supuesto un beneficio para la humanidad. Pero tenemos que ampliar estos mandamientos e incluir el amor a todo lo demás que existe en la Tierra, que ha de ser también objeto de nuestro de cordialidad, amistad, respeto, cuidado, solidaridad... El amor a la Madre Tierra nos obliga a rehuir todo aquello que pueda herir, maltratar o destruir, la que es nuestra casa común, que tenemos que mantener habitable no sólo hoy para nosotros sino para los habitantes del futuro. Creo que es de vital importancia para todos, los de hoy y los del mañana, crear una conciencia moral ecológica, individual y colectiva, que lleve a compromisos personales e institucionales. Usando el lenguaje convencional de nuestra religión, tendríamos que percibir como "pecado" todo el daño que se le hace a la Madre Tierra y tendrían que sentirse "pecadores" todos los que se lo producen. El papa Francisco insiste en la centralidad que la misericordia ha de tener en toda reflexión cristiana. Ser miseri-cordioso es poner el corazón, el amor, en los miseri, en los más pobres, en los más doloridos, en los más desdichados, cuyo sufrimiento en el mundo clama al cielo con gritos desgarradores, desoídos por quienes tienen en sus manos el remedio. De este amor también ha de ser objeto la Tierra como la naturaleza, tan dolorida por el maltrato de los humanos. El amor, que implica la miseri-cordia nos empujará a un compromiso solidario radical, tratando de eliminar las causas que producen todas las heridas en la Tierra de la Naturaleza y de la Humanidad. Pasar de largo o estar con los brazos cruzados sería adoptar la postura de los que en la parábola de Jesús pasan de largo después de ver al moribundo del camino. El samaritano fue el único misericordioso, el único comportamiento reconocido como cristiano.

De la reflexión al compromiso ecológico "El compromiso ecológico tiene que impregnar todos nuestros... comportamientos diarios y rutinarios: producir los mínimos desechos, seleccionarlos para reciclarlos, ahorrar agua, combustible, andar menos en coche particular, evitar ruidos, humos, no manchar el suelo de las calles y aceras, respetar y cuidar toda clase de plantas, animales, aves, peces, no fumar o beber, ahorrar todo el plástico posible y no tirarlo nunca, gastar solo la energía imprescindible

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tanto combustible como eléctrica, participar en todas las campañas en defensa de la Tierra y sus pobres, oponerse al buzoneo, bajar las escaleras andando y no en ascensor y al subir quedarse un piso antes –bueno para la salud-, cuidar a diario la alimentación y la salud, comprar y gastar solo los medicamentos necesarios, pasarse a la medicina natural agradable, plantar por lo menos una planta o árbol por cada uno que utilicemos, educar a los hijos en la ecología, aumentar la alimentación vegetariana, evitar todo gasto superfluo, ostentoso. No comprar más ropa de la necesaria y gastarla hasta el final. Ir contra la corriente de la moda que no es más que un sistema de hacernos consumistas y gastadores de lo que no necesitamos..." (F. Vilabrille) Viendo cómo son nuestros comportamientos, ¿No tendríamos que invitar a todos los predicadores y profesores a formar la conciencia ecológica de fieles y alumnos? ¿No habría que decir lo mismo a todos los que desde Internet intentan influir en el modo de pensar y ser de los internautas? La ecología la integran temas humanos muy importantes, trascendentales. LA CARTA DE LA TIERRA también nos señala aspectos generales sobre lo que hemos de hacer: Respetar y cuidar a los seres vivos, proteger y recuperar las especies y espacios naturales en peligro, fomentar la justicia social y económica, fomentar la democracia, la no violencia y la paz. Este es un esquema muy simplificado que está lleno de contenidos concretos. Debiéramos comprometernos todos a leer despacio esta CARTA, o releerla quienes ya lo hicieran. Los que son orientadores de conciencias y de comportamientos debieran ofrecer esta lectura a quienes escuchan sus consejos. Últimamente el ecologismo ha sido puesto en valor por muchos. No es de extrañar que en los programas políticos de todos los partidos aparezcan algunas intenciones a favor del cuidado de la Tierra. Han surgido también, y en algunos sitios con bastante fuerza, partidos verdes, que pueden canalizar nuestro voto en las elecciones. No cabe duda que un compromiso individual ecológico tiene mucho valor personal, pero todos sabemos que para influir en la sociedad es necesario presentarse con la suficiente fuerza, que sólo da una importante colectividad. Es necesario, en la medida de las posibilidades de cada uno y del momento en que cada cual se halla, unirse a todos aquellos que se han sensibilizado ante los problemas ecológicos. Añadir también que cuando no es posible una presencia física en alguna organización ecológica, puede ser importante una colaboración económica, una firma en Internet, comprar en los puntos que hay de Comercio Justo... etc.

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16 DOS OBISPOS CON LOS EMPOBRECIDOS: OSCAR A. ROMERO Y HÉRDER CÂMARA

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La verdad es que me alegró especialmente haber oído la noticia de que el cardenal Angelo Amato ha dado el Nihil Obstat para que el día 3 de Mayo se inicie el proceso de beatificación del obispo Hérder Câmara, que para mí había sido una de las referencias más importantes de vida y de pensamiento. Él había sido promotor y signatario del Pacto de las Catacumbas (1965), texto en el que unos cuantos obispos mostraban la necesidad de un cambio de estilo de vida, que habría de caracterizarse sobre todo por estar al lado de los más pobres y oprimidos, defendiendo los derechos humanos, tan conculcados en aquel momento en Latinoamérica por varias dictaduras militares, Brasil entre ellas. Recuerdo también un pequeño libro suyo que me resultó esclarecedor para analizar moralmente la violencia social: Espiral de la violencia (Eds. Sígueme. Salamanca, 1970.), que hacía fijásemos la atención en su origen, que no era otro que la conculcación de alguno de los derechos humanos. Las Comunidades Eclesiales de Base, apoyadas especialmente por Hérder Câmara, nos indicaron un nuevo modo de hacer Iglesia para vivir una fe comprometida dentro de la sociedad. Esta buena nueva se superponía a la próxima beatificación del obispo Oscar A. Romero, que muchos viviremos el próximo 23 de Mayo como un acontecimiento gratificante. Bien es verdad que, tanto al obispo Hérder Câmara como al obispo Romero, a ambos, desde ya hace tiempo, no sólo sus respectivas comunidades diocesanas, sino cuantos sabíamos de ellos, los teníamos ya como "santos", como cristianos ejemplares, dignos de ser imitados algunos aspectos de su vida, entre ellos el haber incorporado en ellos de manera ejemplarizante la "miseri-cordia" de Jesús de Galilea hacia los desheredados de este mundo. Algunos hemos vivido muy de cerca el proceso de beatificación de Oscar Romero. Siempre me he sentido muy cercano a su causa de beatificación, sobre todo porque significaba el reconocimiento de un determinado modo de ser obispo en la Iglesia, un modo que se puede también proponer como camino de santidad: la entrega total a la causa de los empobrecidos, de los marginados, de los sufrientes de este mundo, llevada a cabo desde una perspectiva profética, denunciando no sólo su situación, sino señalando al mismo tiempo a los causantes de ella y exigiendo un cambio social estructural. Me alegraba sinceramente que la Iglesia reconociese que el asesinato del obispo Romero había sido debido a su fidelidad a Jesucristo que le instaba, siguiendo el camino de las Bienaventuranzas, a estar al lado de los más necesitados de su país. Era necesario superar el engaño de que su muerte era debida a un posicionamiento político personal. Pero la alegría va teñida de pena. Entre otras razones por el tinglado que hay montado para declarar beato o santo a un cristiano ejemplar. Sobre todo si se exigen "milagros" para ello. La Iglesia necesita poner en su vida más sencillez y más racionalidad. Además, nos apena que no sean reconocidos

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también algunos de esos tantos otros cristianos seglares, militantes de a pié, y curas de base, que, como el obispo Romero, vivieron una fe cristiana comprometida en el quehacer de un mundo mejor, más justo y equitativo para los más empobrecidos. Por ello fueron muchos los asesinados. Los hubo en otros lugares, pero ahora está en nuestra mente la larga lista de mártires latinoamericanos. A muchos nos apenaba ver, por una parte, que se hacían beatificaciones y canonizaciones a mansalva (Juan Pablo II beatificó a 1340 personas y canonizó a 483 santos, más que la cifra sumada de sus predecesores en los últimos cinco siglos), y, por otra, el Vaticano seguía haciendo oídos sordos al clamor de muchísima gente que pedía el reconocimiento del martirio sufrido por Monseñor Romero y en consecuencia su beatificación y canonización. Y nos dolían sobremanera algunas. Fue impresionante la rapidez con que llegó a los altares San Josemaría Escrivá y la beatificación de Juan Pablo II: Josemaría murió el año 1975, trece años después fue beatificado, 1992, y canonizado en el 2002; Juan Pablo II muere el 2005 y seis años después se le beatifica, 2011. Monseñor Romero muere asesinado celebrando la eucaristía en el año 1980 y será beatificado en el 2015. Hubieron de pasar 35 años. Parece que se trataba de exaltar en "tiempo real" un tipo de Iglesia frente a otro que se pretendía asfixiar. Veremos cuántos años han de transcurrir para que Herder Câmara sea beatificado y el obispo Romero canonizado. Tristemente habrá que decir que ello dependerá de los vientos que corran por el Vaticano. La beatificación del obispo Romero es una buena ocasión para que todos los obispos del mundo miren hoy hacia él. Su vida es una enseñanza de cómo un pastor debe oír el clamor de su pueblo cuando se le está haciendo sufrir, cómo debe hacer suyo el dolor de sus gentes y denunciar tanto el hecho como a quienes lo causan. Aquí en España, durante mucho tiempo, apenas si se ha oído algún murmullo de crítica y ninguna denuncia clara y contundente de los responsables políticos y económicos de la situación de pobreza debida al paro que afecta hoy a tantos. Nada se dijo ante los vergonzosos e inmisericordes desahucios, mientras hay tantas casas vacías en manos principalmente de bancos, nada ante la rapiña de algunos banqueros que empobrecieron a tantos con sus preferentes, nada de tanta malversación de fondos públicos, de ocultamiento de riqueza para defraudar al fisco... La vida de estos dos obispos, Oscar Romero y Hérder Câmara, entregada a la causa de los más desfavorecidos, debiera ser un aliciente para que todos asumiésemos la responsabilidad profética que hemos de asumir como cristianos, cada uno desde su lugar en la Iglesia.

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17 APOYO AL PAPA FRANCISCO Es evidente la aceptación generalizada con que ha sido acogido el nuevo papa, debido ello sobre todo a la sencillez de su estilo de vida y a la claridad de su lenguaje a la hora de hablar de las cuestiones que aborda o de responder a las preguntas que le hacen los periodistas. Todo ello le hizo muy cercano a la gente. Por el lugar que ocupa y por su peculiar personalidad puede que el papa Francisco sea hoy el personaje con mayor autoridad moral del mundo. Sin embargo no todos, tanto dentro como fuera de la iglesia, están al lado del Papa. Recoger toda la oposición que ha generado y señalar quiénes son los que manejan los hilos del rechazo al actual obispo de Roma, creo que no tiene demasiada importancia. Todos los que seguimos más o menos de cerca la marcha de la Iglesia-Institución somos sabedores de ello. Quizás el momento álgido, por la categoría de sus autores, fue la publicación del libro Permanecer en la verdad de Cristo, firmado por los cardenales Müller, De Paolis, Bradmuller, Cafarra y Burke, arremetiendo contra el también cardenal Walter Kasper. El objeto de este pretencioso, visto el título, libro era mostrar su oposición a que se admitiese a la comunión a los divorciados vueltos a casar, tema que está todavía bajo la consideración del sínodo sobre la familia aún no clausurado. Somos muchos los que pensamos que el papa de la misericordia es proclive a dar el paso de posibilitar que no sea un obstáculo la referida situación para acercarse a la comunión en la celebración de la eucaristía. Por ello, también se cree que el libro supone un enfrentamiento de los cinco cardenales mencionados al mismo papa Francisco. Seguramente que los mismos se rasgarían las vestiduras si un grupo de cardenales se hubiesen opuesto a alguna iniciativa de Juan Pablo II o de Benedicto XVI, aun creyendo que hubiese razones suficientes para ello. Haciéndose eco de las críticas y rechazos al papa Francisco, no hace mucho el cardenal Walter Kasper ha escrito un pequeño libro, “EL PAPA FRANCISCO, Revolución de la ternura y el amor. Raíces teológicas y perspectivas pastorales”, editado en castellano por Sal Terrae, cuya doble finalidad él mismo señala: “aproximarnos teológicamente al „fenómeno Francisco‟ e iluminar en alguna medida el trasfondo y contenido teológico de este pontificado, poniendo de manifiesto las nuevas perspectivas que se abren” (pág. 21). El autor resalta el rechazo a este papa afirmando que, a pesar de su extraordinaria aceptación mundial: “no faltan, sin embargo, voces críticas que dicen: este papa no nos gusta, porque gusta demasiado. Entretanto, las reservas y las críticas, abiertas o también disimuladas, han

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aumentado en algunos medios de comunicación y ciberportales, incluso en algunos círculos de la Iglesia… Al fin y al cabo no son pocos los que no se fían del todo del nuevo entusiasmo, se ejercitan en la cautela distinguidamente expectante y, a la vista de la avanzada edad del papa, quieren más o menos dejar pasar este pontificado. Lo que para la mayoría se antoja una nueva primavera es para ellos una ola de frío pasajera; no un nuevo comienzo, sino un incidente”. (Pág. 20). Con este libro el cardenal da la cara en defensa del papa Francisco, haciendo ver la novedosa frescura que él ha supuesto para la Iglesia, pero al mismo tiempo señalando que es continuador de toda una tradición de la Iglesia, retomando algunos aspectos subrayados por el concilio Vaticano II que habían quedado en el olvido. Y lo que es más importante: señala que este papa lo que quiere es una vuelta al Evangelio de Jesús, haciendo de las Bienaventuranzas el programa de su pontificado e indicando que éste ha de ser el camino que hemos de seguir no sólo individualmente los católicos sino la Iglesia misma como institución, que ha de ser, también ella, pobre y para los pobres. ¿Podrán ser estos objetivos causa del rechazo al papa Francisco? ¿Puede resultar molesto retomar ideas del Concilio Vaticano II que quedaron en el olvido durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI? No debiera ser así, pero resulta que, como señala W. Kasper, “el recuerdo del Evangelio y su eterna novedad también es siempre, sin embargo, un recuerdo peligroso. Cuestiona y llama a la conversión y reorientación”. (Pág. 21). Parece que también sucede así cuando se quiere que el programa de la Iglesia esté inspirado en las Bienaventuranzas. Al querer una Iglesia pobre, el papa resulta un incordio para los satisfechos y acomodados en las poltronas eclesiásticas, que interesadamente defienden. Y por otra, al querer una Iglesia para los pobres reaviva en ella el rescoldo profético que la tiene que llevar a salir en su defensa, denunciando a los responsables de tanta pobreza que hay en el mundo. Con ello la Iglesia, deben temer algunos, perderá el apoyo de los poderosos. Pero esta pretensión del papa Francisco de querer una Iglesia pobre y para los pobres, que a algunos incomoda hasta el punto de alzar la voz contra él”, está en consonancia con la gran tradición de la Iglesia, recogida por todas las encíclicas sociales desde la Rerum Novarum de León XIII (1891) hasta la Caritas in Veritate de Benedicto XVI (2009). ¿Cómo es posible que pueda ser visto como peligroso para un cristiano querer que la Iglesia mire ante todo para el Evangelio, que es Jesús mismo, y lo tenga como principal referencia?; ¿cómo es posible que a algunos incomode una Iglesia pobre y para los pobres, habiéndose Jesús identificado con ellos en la parábola del Juicio Final? La verdad es que el rechazo al papa Francisco parece fruto de una corrupción moral y doctrinal. ¿Quizás debido ello a una corrupción “económica”?

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También parece que, incomprensiblemente, es un motivo de rechazo el “discurso del papa sobre la misericordia, que a algunos les resulta sospechoso”… “pues ven en la misericordia una suerte de „suavizante‟ que vacía de contenido los dogmas y mandamientos y deroga el significado central y fundamental de la verdad”, afirma el cardenal Kasper. Y él mismo responde lo único que se puede decir: ¿cómo la misericordia va a poner en cuestión la verdad o los mandamientos? Eso es teológicamente absurdo. La misericordia es algo central en la vida de Jesús y en su predicación. Es un aspecto del amor, que el Señor quiso que fuese distintivo de la vida cristiana. Por eso, la Iglesia misma no puede no ser miseri-cordiosa, ha de tener siempre el corazón (el amor) puesto en los “miseri”, en los pobres y en los res. Algunos entienden poco de misericordia y mucho de severidad. Había uno muy importante para los cristianos que prefería la misericordia al sacrificio, pero de él saben muy poco quienes se dedican más a condenar y apartar que a perdonar e incorporar. Resulta incomprensible que no se les deje comulgar a los divorciados vueltos a casar que lo deseen. La verdad es que la cuestión es más teórica que práctica, más de derecho que de hecho. Uno se pregunta, como hace el cardenal Kasper, ¿impulsará Francisco realmente una gran reforma de la Iglesia que llegue a consolidarse?“ La respuesta no depende sólo del papa. Depende así mismo de si –y en caso de respuesta afirmativa hasta qué punto-los miembros de la Curia Romana, las Iglesias locales, las órdenes y congregaciones religiosas, los movimientos, las asociaciones, las facultades y escuelas superiores de teología y muchos cristianos a título individual hacen suyos o no los impulsos del pontífice. No podemos recostarnos sin más en el sillón y decir: esperemos a ver qué trae consigo el nuevo papa. Hemos de atrevernos a salir de nuestros respectivos hoyos y a ponernos en camino e incluso esprintar. Todos debemos tener claro: “yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo”. Walter Kasper nos invita a todos a implicarnos al lado del papa para hacer que su pontificado sea realmente impactante y consiga un cambio de rumbo en la Iglesia. Este es el objetivo de mi breve artículo: unirme a todos los que aplauden a este papa humilde, sencillo, dialogante, integrador, cercano a la gente, preocupado por los empobrecidos, a quienes defiende firmemente, a este papa que quiere una Iglesia pobre y para los pobres, a este papa que no sólo es palabra enriquecedora sino que es además vida, testimonio, referencia existencial. También quiero agradecerle especialmente la Exhortación Evangelii Gaudium y la Encíclica Laudato Si, ambos textos raudales de luz para quienes quieran hacer una sociedad y un mundo mejor.

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18 UN PAPA ROMPEDOR

Es sorprendente el lenguaje tan directo, tan popular, tan adaptado a los oyentes, del discurso de papa Francisco a los Movimientos Populares del 9 de julio de 2015. No creo que haya algún documento pontificio donde podamos leer palabras de un papa que animen a participar en la “lucha” por derechos tan sagrados como el de tener Tierra, Techo y Trabajo, “Vale la pena. Vale la pena luchar por ellos”, les dice el papa Francisco a los militantes que participan en este encuentro. Tampoco creo que alguna vez un papa haya animado a sus oyentes a que “sigan con su lucha” para que ninguna familia (haya) sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin sobe-

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ranía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez. No creo que ningún papa haya pedido que por favor se cuide a la “Madre Tierra”, “la casa común de todos nosotros que está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente La cobardía en su defensa es un grave pecado.” Y mucho menos que haya pedido incorporar a la conciencia moral no solo el ser maltratador ecológico, sino incluso la pasividad en la defensa de las agresiones que sufre la casa donde habitamos todos. Es un paso muy importante que repercutirá en el bien de la Madre Tierra. Seguro que tendrá un efecto muy positivo si los cristianos llegan en sus exámenes de conciencia o revisión de vida a preguntarse también sobre sus comportamientos con la Madre Tierra. E igualmente si ya desde niños nos hacen saber que es “pecado”, que es algo que no debemos hacer, tirar un plástico en el parque, romper la caña de un árbol, maltratar a un animal…, o ser pasivos ante tales “maldades”. Ello, naturalmente, en una educación adecuada y armoniosa al compás de la edad. El papa Francisco anima a los movimientos populares a no resignarse y luchar, oponiendo una “resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata. Los movimientos populares le han hablado de sus causas y le han hecho parte de sus luchas, lo que él no sólo acepta, sino que se lo agradece. La opción del papa Francisco siempre ha estado clara y ha sido rotundo en la toma de posición a favor de los excluidos, explotados y oprimidos. El Pastor nos señala el camino marchando él al frente. El profeta nos marca claramente la senda por la que Dios quiere que marchemos, yendo él el primero. No sé cuántos serán los que le sigan, pues no es lo mismo ir tras alguien que nos invita a rezar que marchar tras quien nos invita a luchar. Creo que ante este papa serán muchos los desorientados. Estarán pensado que el papa se está politizando, que ha tomado partido, que se está “metiendo en política”. La opción política no está en el nivel donde se sitúa el papa Francisco, el ético o moral, el de la defensa de los derechos humanos o de la Tierra. En esta dimensión, toda la gente de buena voluntad, la que se siente hermano o hermana de todos y de todo, aquellos cuya fuerza principal interior es el amor y no el egoísmo, necesariamente coincidirán en la valoración de las situaciones límite que vive la humanidad y de los problemas que tiene la Casa Común donde habitan. Seguro que todos llegaremos a la conclusión de que es necesario, sobre todo para algunos, que las cosas cambien, pero que cambien de verdad, realmente, estructuralmente, como pide el papa en este discurso. Hay mal que tiene su origen en la misma organización social, en el modo de funcionar las instituciones. Es el mal que engendra el mismo sistema, “sutil dictadura” “con efectos malignos”, como dice el papa. También se ha de estar de acuerdo con él cuando afirma que para producir cambios profundos y estables es necesario al mismo tiempo una conversión “de las actitudes y del corazón”,

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pues un buen sistema puede ser distorsionado por la corrupción de los sujetos que lo manejan. Ya al principio de su alocución el papa se identifica con los problemas de los presentes y quiere unirse él también a su voz para pedir “tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas”. Al final de su discurso les anima a que “sigan con su lucha”, para conseguir un mundo mejor, que él mismo les describe como aquel donde no haya “campesinos amenazados, trabajadores excluidos, indígenas oprimidos, familias sin techo, migrantes perseguidos, jóvenes desocupados, niños explotados…” Así, de este modo tan realista, enumera el papa los problemas humanos más importantes de aquel mundo que está visitando y señala cuál es la causa más profunda que los produce: el actual sistema socioeconómico. Él lo ha visto y oído. Son las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, que nos han de conmover a todos. Llegar a sentir estas emocionantes vivencias, identificándonos con el dolor de quienes sufren no son fin en sí mismas, sino que tienen que ser, junto al amor fraterno, la fuerza de nuestro compromiso para la transformación de la sociedad, con el fin de alcanzar esos “cambios que necesitamos y que queremos conseguir”, pues “este sistema no aguanta más, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo tan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra, como decía San Francisco”. Sinceramente impresiona el lenguaje tan cercano y tan claro. Impresiona la firmeza de sus convicciones, tan cristianas. Impresiona lo certeros que son sus análisis sociales y la valiente y constante denuncia del sistema socioeconómico que nos domina. Es este un texto que tenemos que animar a todos a leer. Si toda la gente que por principio escucha y sigue la doctrina de los pontífices es consecuente en el caso de este papa, Francisco será en el campo social un revulsivo de gran magnitud en la Iglesia. Ojalá fuera así.

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19 SÍNODO SOBRE LA FAMILIA (Publicado en la Web de FeAdulta)

Ante el sínodo de los obispos católicos que se reunirán por segunda vez en octubre del 2015 para reflexionar sobre la familia me gustaría compartir algunas apreciaciones al respecto para dar a conocer lo que pensamos parte de los católicos de hoy. No sé si muchos o pocos, pero “haberlos hay los”: LA PARTICIPACIÓN: Es un paso enriquecedor que se haya pedido a todos participar en esta reflexión, pero es de lamentar que, a pesar de la importancia de esta novedad, no en todas las parroquias de las distintas diócesis se facilitaron los cauces institucionales para ello. Bien es verdad que hubo otros medios para que el que quisiera pudiera hacer llegar su voz al Sínodo. PROTAGONISTAS CLERICALES: Por otra parte, no parece de recibo que sean obispos quienes protagonicen en la Iglesia una reflexión precisamente sobre la familia. Es una obviedad que no parece que sean ellos quienes puedan entender mejor la realidad familiar ni tampoco, por eso mismo, serán ellos los más capaces para iluminarla desde una perspectiva cristiana. Una reflexión sobre esta materia debiera ser recomendada mayoritariamente a laicos casados, mujeres y hombres, con la capacidad analítica necesaria y con la preparación teológica conveniente. LENGUAJE EXCLUYENTE: Si los protagonistas no fueran tan clericales seguro que el lenguaje empleado tanto en los textos de trabajo del Sínodo como en las provisionales conclusiones sería muy diferente: más sencillo y direc-

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to. Estos textos no han sido redactados de modo que todos puedan entenderlos, que es como debiera ser. VALORACIÓN: Casi todos los que nos sentimos de una u otra manera en la Iglesia creemos que es importante que intente poner al día su mensaje moral, aunque siempre lo haga con un desmedido retraso o se quede a medio camino. Pero, tanto en el caso de la familia como en todo su discurso moral, tal importancia de lo que digan es relativa, pues hay que tener en cuenta que la voz de la jerarquía eclesiástica es una referencia más a la hora de determinar cómo ha de ser nuestro comportamiento. El que la Iglesia esté tan clericalizada y tan jerarquizada le resta mucho valor a su discurso. De ahí que hay que valorar el Sínodo en su justa medida: de él saldrán unas orientaciones que serán más o menos estupendas según estén más o menos en consonancia con el evangelio de Jesús, que es la referencia de más valor para un cristiano. Sabemos que no siempre ha sido el magisterio eclesiástico quien mejor ha interpretado a Jesús de Nazaret ni quien mejor ha enseñado el camino cristiano. CRISTIANOS ADULTOS: Lo que el Sínodo venga a decirnos sobre la familia lo añadiremos a todas las informaciones que nos hemos procurado a lo largo de nuestra vida para tenerlo también en cuenta en la formación de nuestros juicios de valor y en la toma de decisiones de nuestro comportamiento sobre los temas familiares. Somos muchos, cada vez más, los que tenemos claro que es a cada uno de nosotros a quien corresponde en última instancia decidir sobre la moralidad de nuestros actos, de los que evidentemente tenemos que hacernos responsables. Ni en este tema, ni en ninguno otro, debemos, ni podemos, derivar hacia otros ni la decisión de lo que hemos de hacer ni la responsabilidad de lo que hemos hecho. Nunca hemos olvidado que la última norma de moralidad ha de ser nuestra propia conciencia, que estamos obligados a tener bien informada y a seguir responsablemente siempre. LA COMUNIDAD CRISTIANA: Es más importante lo que piensa y practica la comunidad cristiana donde uno celebra y comparte su fe. En ella donde hemos de contrastar nuestras opiniones, lo que nos ayudará a evitar un individualismo que nos puede apartar del camino de Jesús. Si nos referimos, por poner un ejemplo, a los divorciados que se han vuelto a casar civilmente, (o quienes sin casarse por la Iglesia lo han hecho civilmente o quienes están unidos sin matrimonio católico ni civil), creemos que lo que importa de verdad es que la comunidad donde uno está inserto, tanto los fieles como el sacerdote, acepte que los tales participen en el signo de la comunión cristiana eucarística. De hecho sabemos que es una práctica habitual en muchas de ellas. LA MORALIDAD EN LAS RELACIONES MATRIMONIALES: Creo que es importante tener en cuenta que las relaciones “matrimoniales”, de pareja, no son exclusivamente las sexuales, sino otras muchas. Todas ellas han de ser objeto de nuestra atención moral. Se debe superar la preocu-

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pación obsesiva por la moralidad de las relaciones sexuales, que para muchos no son las más importantes. Desde esta perspectiva más amplia la homosexualidad, otro tema que el Sínodo no acierta a abordar correctamente, habría de ser considerada sólo como una parte de la homoafectividad. Quizás ello nos ayude a comprender y tratar mejor a los homoafectivos. EL MATRIMONIO: Es evidente que la celebración del sacramento del matrimonio no hace de por sí que las relaciones matrimoniales sean cristianas. Igual que no somos cristianos por estar bautizados. Lo cristiano es fruto de una vida que tiene su origen en el espíritu de Cristo, que de múltiples maneras se hace presente en quien lo acepta. Sería bueno recordar que la historia del cristianismo desde el siglo I hasta nuestros días nos da a conocer distintas formas de vida matrimonial, todas ellas igualmente cristianas. No parece lo más adecuado ceñirse a una sola interpretación y no dar cabida a ningún otro modo de vivir el matrimonio que al que hoy es definido en el Código de Derecho Canónico. Por otra parte, no se ve sentido, (¿o más bien es una hipocresía más?) querer mantener un vínculo jurídico cuando de hecho ha desaparecido el amor que es la base sobre la que se construye el matrimonio. HAY QUE RELATIVIZAR: Dicen que la verdad es poliédrica. De ello se deduce que sólo la podremos vislumbrar cuando lleguemos a comprender el conjunto, de lo que nunca podremos estar seguros de haber conseguido, debido a la falta de perspectiva y a la fluidez de la realidad. Todo está siempre cambiando. Ser dogmático al hablar de la moralidad va en contra del ser de las cosas. Por consenso podemos llegar a una determinada moral que habrá de ser cambiante y diversa por muchas razones. De hecho así está siendo en la práctica. Lo que para unos es alcanzable puede no serlo para otros. Lo que en un sitio un determinado comportamiento es bien visto, en otro no lo es. Este relativismo que defiendo supone que haya siempre una postura moral exigente, honrada, honesta, sincera, responsable… APROPIACIÓN INDEBIDA DE LA LEY NATURAL: La doctrina eclesiástica sobre la sexualidad dice apoyarse en la ley natural. La “ley natural” podría ser la referencia para la unificación de criterios universales de moralidad. Pero la ley natural no es lo que la “Iglesia” dice, atribuyéndose en exclusiva su recta interpretación. Ya no es posible entenderla tal como la entiende la doctrina oficial eclesiástica, debido al trasfondo pre-científico, ideológico, en que se apoya su interpretación y, además, porque la ley natural habría de determinarse por consenso universal. En este momento debe ser reinterpretada debido a que estamos en un nuevo tiempo histórico caracterizado por los nuevos conocimientos científicos. Es evidente que para muchos la voz de la naturaleza no coincide precisamente con la voz de la Iglesia. “LA FAMILIA CRISTIANA”: Primero fue el sacro imperio, luego el nacional-catolicismo y ahora la familia-cristiana. La mentalidad que subyace en estas

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pretensiones es la misma. Lo primero que hay que resaltar al respecto es la incompatibilidad de los términos: imperio sagrado, nación católica, familia cristiana. Por muchas razones, pero algunas más importantes: la fe es un acto de adhesión personal a Jesucristo, es una voluntad individual de seguimiento. No sería normal que todos los miembros de una familia, de una nación o de un imperio coincidieran en esa decisión básica y menos que ello fuera durante toda su vida. Imponer la fe sería radicalmente contradictorio. Lo normal es que haya diversas posturas religiosas, tanto básicas, como de matices. Lo que hay que insistir es que el cristiano respete la postura religiosa, o agnóstica o atea, de los demás, y que la fraternidad natural sea integradora por encima de todas las diferencias. Las posturas autoritarias no condujeron a nada bueno. La fe es un bien que se puede testimoniar, ofrecer, pero no imponer. La única familia cristiana es la comunidad donde nos reunimos como hermanos todos los que libremente hemos optado por Jesús para compartir su vida. No nos une la sangre sino el espíritu, que nos hace a todos hijos de un mismo Padre.

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20 ¡ESTÁIS HACIENDO LO QUE HAY QUE HACER! (Publicado en FeAdulta) Hasta ahora no han sido muchas las broncas entre políticos a propósito de la participación de los representantes públicos en procesiones u otras manifestaciones religiosas. Creo que cada vez serán más frecuentes en la misma medida que comiencen mandatarios distintos de los habituales a regir los ayuntamientos, diputaciones, autonomías… y demás órganos de gobierno. Seguro que la discusión pasará a los medios de comunicación y a las conversaciones habituales en la calle, en el trabajo, en la familia… Es evidente que hay diversas maneras de entender la relación entre la Iglesia Católica y las instituciones de nuestro Estado, que según la Constitución es aconfesional. No voy a entrar en lo que pueda implicar esta aconfesionalidad. Mi criterio es que tanto para el Estado como para la Iglesia lo mejor sería que el Estado fuese “laico”. Puramente laico, manteniendo las necesarias relaciones de cooperación con todas las confesiones, al igual que con las demás instituciones civiles que busquen el bien de un grupo de ciudadanos y que desde ningún punto de vista implique mal para alguien. Quiero abordar el tema desde una perspectiva cristiana y ver, desde ella cuál debe parecernos ser el comportamiento más correcto. ¿Qué ha dicho Je-

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sús sobre esta cuestión y cuál fue su postura? La profunda religiosidad de Jesús contrastaba con el formalismo religioso y la vaciedad espiritual interior de los sacerdotes, escribas, doctores de la ley… fariseos, saduceos…(sepulcros blanqueados) del judaísmo oficial. La participación “de las autoridades” en un acto religioso más bien sintoniza con el formalismo que Cristo denunció en el judaísmo de la época. Cuando dice dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios lo que parece que defiende es la independencia entre la Religión y el Estado. Jesús habla del reinado de Dios, pero el reino predicado por él nada tiene que ver con el teocrático pensamiento judío. De hecho son el poder político y religioso unidos los que le llevan a la cruz. Mirando a la historia de la Iglesia podemos observar que durante tres siglos el cristianismo fue una religión marginal y perseguida por el Imperio Romano. No hay cuestión. Pero el impacto del emperador Constantino en su vida ha sido decisivo: de ser perseguido pasa a ser privilegiado y habrá ya siempre, en general, un buen entendimiento durante muchos siglos entre el poder político y el religioso. Hasta que con la Ilustración y la revolución francesa se inicia un proceso de secularización y separación de lo religioso y lo civil. En cuanto a los criterios de la Iglesia Católica para el mundo de hoy, tendríamos que encontrarlos en el Concilio Vaticano II. La idea fundamental la tenemos en la Constitución Gaudium et Spes, nº 76 del Concilio, 7 de diciembre de 1965: La iglesia no está ligada a sistema político alguno. La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas están, aunque de distinta manera, al servicio de la humanidad, lo que conseguirán cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas. Y en el Decreto Ad gentes, nº 12, leemos: La Iglesia no quiere mezclarse en modo alguno en el gobierno de la ciudad terrena. El pensamiento conciliar, pues, está también en las antípodas del ideario del Sacro Imperio, del Antiguo Régimen y del Nacional-catolicismo. En España, con el triunfo del levantamiento militar contra la República y la implantación del Régimen franquista, se consolida hasta la muerte del dictador un nacional-catolicismo semejante a la situación constantiniana, dándose una estrecha relación entre ambas instituciones: el Estado bajo palio y la Iglesia protegida bajo el paraguas del Concordato. Con la muerte de Franco y la Constitución del 78 se inicia una nueva relación Iglesia-Estado que se refleja en los Acuerdos de 1976 y 1979. Pero en la España democrática, a pesar de la aconfesionalidad, siguen prácticas del pasado, tales como los funerales de Estado, presencia de autoridades en misas, procesiones, a veces con presencia de fuerzas militares…, el discurso del Rey en la Ofrenda Nacional al apóstol Santiago, etc. Son residuos del nacional-catolicismo, cuyo eje central era el mutuo apoyo Iglesia-Estado. Su mantenimiento hoy se debe probablemente a intereses bastardos de los protagonistas por ambas partes: jerarcas eclesiásticos y políticos.

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Quienes entre nosotros quieren ver hoy mezclados el poder político y el eclesiástico es debido a que todavía permanece en ellos una mentalidad que debió quedar atrás en los católicos después del Concilio. Parece que ha nacido una nueva generación política que se planta, con toda razón, creo yo, ante esa situación de maridaje entre el poder público y el poder eclesiástico, propia de otros tiempos. Las voces críticas que manifiestan su escándalo ante tales comportamientos y los condenan dan razones que nada tienen que ver con los valores cristianos: es algo que siempre se hizo, forma parte de la idiosincrasia del pueblo, son costumbres que apoyan la mayoría, son de interés turístico y por consiguiente económico… etc. Estas costumbres, entre otras por las razones expuestas en esta reflexión, deben desaparecer y no podemos menos que aplaudir a los que tienen el coraje que romper con ellas. ¡Estáis haciendo lo que hay que hacer y lo que ya antes otros tenían que haber hecho! Todos los católicos con mentalidad conciliar se alegran de ver el final de lo que nunca debiera haber comenzado. El emperador Constantino, y cuantos eclesiásticos se avinieron a sus intereses políticos, fueron probablemente la principal causa de que el movimiento cristiano iniciado por Jesús de Nazaret se encorsetara en una Iglesia que se fue alejando cada vez más de la doctrina y vida del nazareno y cuyas altas jerarquías se convirtieron, salvo excepciones, en unos mandatarios temporales que encontraron en la Iglesia un privilegiado modo de vida, con comportamientos en algunos casos que denigraron para siempre su historia.

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21 EL PAPA AFRONTA LA POSTURA DE LOS CRÍTICOS EN SU DISCURSO DE CLAUSURA DEL SÍNODO En la primera parte de su alocución habla el Papa del significado del Sínodo, resaltando en él algunos aspectos positivos, entre otros el no haber caído en la cómoda repetición de lo que es indiscutible o ya se ha dicho, como algunos pretendían. Alaba el Papa que las dudas y dificultades se hayan afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra y que el Sínodo haya servido para sacudir las conciencias anestesiadas y hacer ver que el evangelio es “una fuente viva de eterna novedad y no un conjunto de proposiciones doctrinales convertidas en piedras muertas para lanzarlas contra los demás”. El Papa manifiesta claramente no compartir esta postura. Un creyente tiene que ver y mirar la familia con los ojos de Dios, limpiamente, sin prejuicios, y, sobre todo, misericordiosamente. Se han visto “corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de buenas intenciones, sentados en la cátedra de Moisés” (¿en el Viejo Testamento?) y juzgan, “a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas”. Cree el Papa que algunos necesitan ser algo más humildes, por una parte, y más profundos, por otra. Para ello no es necesario saber más, sino amar mejor, a la manera de Cristo, misericordiosamente. No ve que algunos lo hagan así.

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El Papa Francisco quiere que cambiemos el modo de entender el ser de la Iglesia. En la Evangelii Gaudium ha querido recalcar que la Iglesia es de los pobres y para los pobres. Ahora que la Iglesia es también de los pecadores y para los pecadores. No se la pueden hurtar, como pretenden algunos, tratando de cerrarles sus puertas. El Sínodo ha abierto horizontes superando “la hermenéutica conspiradora” “para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible”. Es indudable la necesidad de cambiar no sólo el enfoque de la moralidad, cuyos principios se han de inculturalizar, sino que se necesita también hablar con un nuevo lenguaje que la gente sencilla comprenda. Él es un buen ejemplo de este cambio en la comunicación. Es claro en la expresión y valiente al afrontar el obstruccionismo que percibió en algunos que critican “con métodos no del todo benévolos”. Quieren que la Iglesia no se salga de los “módulos impresos” y siga sin ofrecer “de la fuente inagotable de su fe agua viva para refrescar los corazones resecos”.

Esto es lo que ha intentado él junto con la mayoría de los integrantes del Sínodo: “abrazar plena y valientemente la bondad y la misericordia de Dios”. ¿Habrá algún cristiano que pueda rechazar esta actitud? ¿Se podrá decir que ésta no es la verdad del evangelio? Denuncia que algunos se erigen en defensores de la verdad de Cristo, pero lo hacen equivocadamente, pues la verdad no está en la letra, sino en el espíritu. No aciertan defendiendo ideas, pues lo que hay que defender es al hombre. Algunos no acaban de entender que lo importante “no son las fórmulas, sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón”, que “el primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, llamar a la conversión y conducir a todos los hombres a la salvación del Señor”. Describe muy acertadamente el papa las coordenadas donde se mueven quienes están poniendo trabas al caminar de la Iglesia, guiada hoy por quien pide a los sinodales que lleven a todas las partes del mundo, a cada Diócesis, a cada comunidad y a cada situación la luz del Evangelio, el abrazo de la Iglesia y el amparo de la misericordia de Dios. Uno no puede menos que estar al lado de este obispo que preside desde Roma la Iglesia Católica Universal, aunque no llegue hasta donde uno quisiera, pues resta aún un largo y más difícil camino que recorrer para poder poner un poco más de humanidad en el enfoque de la moralidad y un poco más de racionalidad en los contenidos dogmáticos, que deben ser desideologizados para transmitirlos más limpiamente, sin las adherencias de la antigua mentalidad mítica y del pensamiento precientífico.

Octubre 2015

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22 EMERGENCIA HUMANITARIA Intentemos ver lo más profundamente posible LOS HECHOS sobre los que quisiera reflexionar. El problema de los refugiados no se reduce a los que han llegado hasta la UE pidiendo asilo. A octubre de 2015 sabemos que hay 4.180.631 refugiados sirios en los países vecinos: en Egipto, Irak, Jordania y Líbano, Turquía y Norte de África. Además, los refugiados sirios son sólo parte del problema. Los hay de otros países. Hay que añadir a esta grave crisis humanitaria los inmigrantes que han llegado a la UE, los que intentan entrar desde África y el Mediterráneo convertido en mar de muertos. Los primeros huyen de la guerra o de la persecución política. Estos últimos huyen principalmente del hambre. Todos por igual quieren escapar de la muerte o buscan salir de si-

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tuaciones vitales límite. Todos forman parte del problema humanitario que tenemos planteado. Todos debieran ser por igual debidamente atendidos. Para conocer bien un problema social y poder darle una correcta solución hay que llegar a sus causas más profundas y entrar en el entramado político-económico. En este caso tenemos que saber algo del porqué de las dictaduras y de las guerras, del porqué del hambre en África, que es lo que produce estos masivos movimientos de población. Detrás de todo ello ¿no están los grandes negocios de los más poderosos? Y, mirando un poco más profundo, veremos que, sosteniendo toda esta injusta realidad socio-económica en favor del capitalismo financiero y productivo, hay toda una ideología neoliberal que es la que está inspirando a casi todos los políticos que detentan el poder ejecutivo y legislativo en los países occidentales. Si miramos un poco más allá de las muy graves necesidades vitales, podemos llegar a detectar el drama humano interior que deben estar viviendo todos aquellos que, después de verse obligados a dejar sus casas, reciben el impacto de un rechazo tan directo y tan agresivo que todos hemos podido ver. Estando en una situación tan límite de necesidad, ello tiene que producirles una hiriente decepción de la condición humana. Pensarían haber llegado, por fin, a la Europa de las libertades, de la fraternidad, de la igualdad, a la UE del bienestar…, y se encuentran con la Europa de los mercaderes, con una escala de valores donde predominan los económicos y donde los intereses nacionales prevalecen sobre los humanitarios universales. Quizás ello haga nacer en algunos una respuesta de agresividad hacia quien los ignoró y les dio de lado. Pensando en las repercusiones más íntimas de sus dolorosas vivencias no sería extraño que muchos hubieran llegado a un cierto nivel de deshumanización y nos vieran a los europeos más como enemigos de otra especie que como semejantes. Por todo lo visto anteriormente podemos concluir que estamos ante una gravísima emergencia humanitaria. Y ahora, ¿QUÉ HACER? Los principios éticos de actuación al respecto están claros: El derecho de asilo es un derecho humano universal, los Estados tienen la obligación de hacer efectivo este derecho, responsabilidad que recae directamente sobre los dirigentes políticos. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en su artículo 13 proclama: “1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”. Los ciudadanos de Europa, donde vive una gran mayoría de población que se confiesa cristiana, pueden reforzar estos principios de comportamiento con su moral social, que es esencialmente altruista, debido al más importante mandamiento del Maestro de Nazaret: amaos los unos a los otros. Las propuestas de actuación podrían ser muy variadas. Yo haría estas:

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1.- Ante la gravedad de la situación de refugiados e inmigrantes y la ineficacia de los responsables de afrontarla desde las instancias del Estado, la sociedad civil está obligada, por una parte, a implicarse con acciones solidarias y, por otra, a ejercer una dura crítica exigiendo a los políticos que cumplan con su obligación de acoger a los que llegan a las puertas de la UE. Cuando refugiados e inmigrantes sientan el calor de unas manos extendidas que les ayudan, volverán a sentirse pertenecientes a la colectividad humana. 2.- Pero la solidaridad tiene que huir del asistencialismo. No se trata sólo, aunque hoy por hoy ni eso se haga, de dar comida, abrigo, servicios sanitarios… La atención ha de ser integral: psicológica, jurídica, de acompañamiento, buscando en última instancia la inserción o la vuelta a sus hogares de origen, utilizando modelos de acción social inclusivos. La solidaridad implica el seguimiento crítico de lo que hace España y la UE, sensibilizar tanto a la ciudadanía como a los funcionarios y trabajadores sociales, crear cauces de participación ciudadana, acompañamiento, cercanía e implicar a los refugiados e inmigrantes. 3.- Hay que luchar contra el capitalismo financiero y productivo y la ideología que los sustenta: el neoliberalismo, que están en gran medida en el origen de la pobreza y de casi todas las guerras y dictaduras, causa principal de todos los movimientos masivos migratorios. Hay que hacer que Europa sea distinta, que la UE no esté gobernada por mercaderes. Habrá mil maneras de conseguirlo y cada cual habrá de ver. Pero cada cierto tiempo disponemos de momentos decisivos que suelen ser desaprovechados: cuando elegimos a los políticos que han de representarnos en el quehacer de gobernar y legislar. Se necesitan leyes que pongan límites y controles al poder económico. Se necesitan políticos que no se pongan al servicio de quienes quieren estrujar a la gente, sino más bien que estructuren una sociedad que sea justa, equitativa y siempre solidaria, no sólo con los de cerca, sino también con los que están más allá de sus fronteras. No queremos políticos mercaderes ni para Europa ni para sus países. Es lamentable la ligereza con que la gran mayoría viven las elecciones. En general, en mi opinión, no hay ninguna razón válida para la abstención. A veces las razones que algunos dan son precisamente las mismas que otros tienen para la participación. Si alguien está decepcionado de los políticos, razón de más para buscar a otros que los sustituyan. 2 de Noviembre de 2015

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Aylan Kurdi

Ya nos llegó la reflexión navideña del obispo Pedro Casaldáliga. Está contextualizada con una imagen de “la sagrada familia” atendiendo al niño ahogado de la playa, que tanto impacto produjo. Bien pronto desvanecido. El obispo poeta nos invita a que veamos en Aylan a todos los que necesitan y claman ayuda, a los pobres del Reino. El “Niño Jesús”, en Navidad, nos llega así. Adorarle es acercarse al pobre, a cualquiera de los millones de ellos, pero no para llorarles, ya muertos, sino para que el mortífero mar de la pobreza no les ahogue. Y si queremos profundizar algo más en la estampa navideña que nos ofrece Casaldáliga, quizás nos pueda ayudar a ello estas palabras del comentario de José Luis Pinilla Martín: … “- Lo importante no es lo que yo hago por el pobre refugiado/emigrante sino lo que él hace en mí. - Lo importante no es cómo paliar los efectos del desastre sino cómo hacer a las gentes menos vulnerables al desastre. - Lo importante no es ayudar a que sobreviva hoy sino ayudar (política y socialmente), a garantizar unas condiciones de supervivencia donde todos puedan hacer cuajar sus proyectos vitales. Exigir y construir - Lo importante no es solo llorar sino hacer análisis y reflexión – la que se pueda hacer - que supere el inmediatismo de la acción y dé sentido a largo plazo a lo que se hace. - Lo importante no es hablar de ellos sino desde ellos. Desde los niños "alyanes". Desde ellos leer los acontecimientos y actuar en lo que se pueda. Y más (¡hasta dar la vida!) Y por supuesto implicarse en proyectos de largo alcance, tanto en el tiempo como en el espacio…

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23 MORIR EN PARÍS (II) Los hechos: Cuando desde aquí apenas ya se percibía el eco de las muertes en Charlie Hebdo - 7 de Enero pasado-, estalla de nuevo, y con crecido sonido, la tragedia en París. En los primeros momentos 129 muertos, después 132. Y al lado muchos heridos, algunos de gravedad. Es una barbaridad. El número, pero sobre todo el hecho. Y es también un sinsentido: morir cuando estás disfrutando de una velada musical, o tomando un café o una cerveza en la terraza de un bar, estando en plenitud de salud..., sólo porque un loco te dispare un tiro o te suelte un bombazo. No conducías a gran velocidad, ni hacías un deporte de riesgo..., sólo disfrutabas, simplemente, de un tiempo de ocio, seguramente muy merecido después de una semana de trabajo. En aquel ámbito todo lo sucedido parece fruto de un sistema caótico. Todas las leyes, las obligaciones y los derechos humanos, han saltado en añicos. No mezclemos las cosas. Por un lado están los muertos, esos y no otros, fruto del azar. Pero no sucede lo mismo en cuanto a los asesinos, DAESH, o a las armas que llevaban. Puede que todo esto tenga su origen en la necesidad, quizás sea consecuencia inevitable de un determinado entramado político-económico que produce inexorablemente tales efectos. Habría que conocer bien el papel del Islam que el terrorismo de DAESH utiliza para cubrirse. Un fundamentalismo extremo, fruto de una interpretación que rechaza la mayoría de los musulmanes. Pero sobre todo es decisivo saber quiénes sostienen a DAESH, de dónde provienen sus recursos económicos, a quién compran las armas y quiénes son los que las producen, los negociantes inmediatos y en origen. Todos estos factores tienen una especial responsabilidad en el funcionamiento de esta máquina de terror que produce muertes tan indiscriminadamente. ¿Orden o Desorden? Tratando yo de comprender el porqué de estos hechos, los destrozos humanos fruto de la violencia que nos hacemos unos a otros, recurro a lo que ya son en mí estructuras éticas sólidamente interiorizadas. En la raíz de la mayor parte de los problemas humanos sociales –que incluyen los ecológicos- están unas determinadas estructuras económicas y unas personas que las manejan, siempre en favor de los intereses de unos pocos. Entiendo que el funcionamiento de todo el sistema gira en torno a un eje: el mercado, regulado principalmente por una ley que marca el fin principal de la actividad económica (financiera y productiva): conseguir el máximo beneficio en el tiempo más corto posible. Aquí pongo yo, cuando los que manejan los hilos lo hacen con libertad plena, el origen de todo el desorden social. En la base, pues, está la ideología neoliberal hoy globalizada. Para poder conseguir el

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Gran Objetivo del Máximo Beneficio no hay otro camino: bajar los salarios, tener menos obreros y hacer que trabajen más. Además, por otra parte, reduciendo lo más posible el coste de las materias primas: petróleo, coltán, cobre, oro, madera... etc. Todo ello nos lleva a la explotación de las personas y de los países, a la pobreza de la mayoría, como consecuencia de una injusticia institucionalizada. Es el Desorden Establecido, la violencia original, que engendra una espiral de violencia. La paz es obra de la justicia. Es necesario un Nuevo Orden económico. Igual que es imprescindible poner coto al neoliberalismo. El Estado tiene que proteger a sus gentes de la voracidad de los ricos. Al beneficio obtenido de la actividad productiva o financiera hay que ponerle un límite. Los salarios y los precios de las materias primas no pueden estar regulados por la ley de la oferta y demanda como una cosa más del mercado. La actividad financiera debe ser sometida a leyes estrictas que posibilite el control de este sector tan poderoso. Lo natural del sistema económico capitalista, movido por la obtención del máximo beneficio, es la rapiña. Así unos se enriquecen mucho y otros se empobrecen más. El engranaje que mueve este sistema está constituido por un cúmulo de injusticias enlazadas unas a otras en todo el mundo y la conculcación de los derechos universales de la persona. Esta es la violencia que está en el origen de la espiral de tanta violencia que hay en las sociedades de hoy. Si queremos una paz estable, trabajemos por la justicia y por el respeto de todos los derechos humanos. Esta es una parte importante de la solución. Ampliar el horizonte. Con toda razón nos desgarran el corazón los asesinatos de París. Pero es un dolor que se añade al que nos acompaña cada día a todos cuantos somos sensibles a las situaciones inhumanas que se dan en el mundo: los que viven la angustia del hambre y de las enfermedades sin atender, que tantas muertes injustas producen, los inmigrantes y refugiados a quienes se les cierran las puertas -¡y de qué manera!- de los países a donde llegan. Nos duelen sobre manera los niños esclavizados para enriquecer a otros, los inmensos campos con miles de refugiados. Nos duelen todas las muertes de tantas guerras que hay... Nos duele ver a niños y mayores rebuscando en los basureros para subsistir, a los que habitan hacinados en viviendas insanas, desprotegidas, casi a la intemperie... Nos duele todo el dolor de los empobrecidos de la Tierra. Por el sentido de la especie en el que algunos hemos sido educados, que nos hace sentirnos "prójimos" de todos los hombres y mujeres del mundo. La fe, que en muchos orienta nuestra vida, hace que esta "simpatía" universal se convierta en fraternidad. El dolor humano se hace más profundo, no conmueve más y nos incita a comprometernos en el quehacer de un mundo mejor. Noviembre 2015

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24 20 Diciembre 2015 NUEVAS ELECCIONES AL PARLAMENTO ESPAÑOL

La verdad es que en mi entorno no son muchas las personas que dicen que no van a votar en estas elecciones, pero los hay. Algunos ya no lo hicieron en anteriores ocasiones. La causa de ello, en la gran mayoría, es una inamovible actitud pesimista sobre la clase política: piensan que todos son unos corruptos, creen que todos ven esta actividad como un rico pesebre al que van para engordar. No hay excepciones. Y si las hay son muy pocas, piensan. Pensando sobre este hecho, os confieso que me resulta llamativo cómo generalizan en este campo, pero no así cuando se trata de otros colectivos. No reniegan con esa radicalidad cuando se trata de la Iglesia. Entonces las conductas desastrosas de algunos son casos aislados. Yo creo que hay que ser justos a la hora de enjuiciar a los demás, sean quienes sean, incluso a los que se dedican a la política, actividad, por otra parte, imprescindible para la organización de la sociedad. Démonos cuenta de que todos los casos de corrupción que están hoy sobre el tapete de la actualidad implican a gente que no van en las listas que hemos de votar el próximo 20 de Diciembre. Y si algún caso nos parece tan cercano a alguno de ellos que nos parezca que les implique, neguémosles a esos nuestro voto. Hay un amplio abanico para escoger. Algunos han participado muy poco en el gobierno de la nación y otros nada. No es justo proyectar sobre todos los partidos y sobre todos los políticos una condena generalizada de corrupción. No todos ven la política como un lugar fácil para hacer dinero. Los grandes partidos ya han entendido que los casos de corrupción les han perjudicado de manera importante, les han quitado muchos votos. Bien es verdad que hubo casos llamativos donde parece que la corrupción ha incidido muy poco en los resultados electorales. Ojalá no se repita más lo que parece una connivencia con el delito y seamos más más críticos a la hora de ejercer este derecho. Es muy importante que siempre todos trabajemos algo en el campo de la educación cívica para que cada ciudadano tenga la formación suficiente para poder discernir acertadamente y no dejarse atrapar por las propagandas electorales de última hora con unas promesas grandiosas tan frecuen-

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temente incumplidas. Cada uno está también obligado a saber de qué va la cosa. Hay que procurar estar bien formados e informados para así estar protegidos contra engaños y demagogias. Siempre pude entender a la gente que se abstenía de la política de partidos debido a optar por un compromiso incluso más radical desde una vía alternativa de acción en la sociedad. Un modo diferente de hacer política participando en asociaciones de vecinos, culturales, de padres de alumnos, ONGs… El 15 M puede ser también un buen ejemplo, que sin duda tuvo una influencia decisiva en el cambio político que se produjo en España, aparte de ser origen de un nuevo partido político en buena medida diferente de los que había. Desde una perspectiva ética que tenga como eje central la opción por los pobres, que hoy cada vez más se abre camino en las conciencias cristianas debido al Papa Francisco, habría que tener en cuenta, pienso yo, a la hora de decidir nuestro voto, cuál sería la opción política que más favorecería a los más necesitados: a los discapacitados, a los parados, a los enfermos, a los que perciben salarios de miseria, a los que perciben pensiones a todas luces insuficientes para vivir dignamente… Puede que tengamos que votar en contra de nuestros intereses personales, pero a eso conduce frecuentemente el tomar la opción por los más necesitados, cuando uno no está incluido en ese grupo. Algunos hasta han dado su vida altruistamente, en defensa de los empobrecidos, no siéndolo ellos. No puedo evitar poner como ejemplo la vida y muerte en Nicaragua de nuestro paisano Gaspar García Laviana, caído en el campo de batalla el día 11 de Diciembre de 1978. El día 12, a las 12h. celebraremos su memoria en Tuilla, lugar donde vivía su familia cuando murió.

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25 FelicitaciĂłn navideĂąa

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26 BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS El mandamiento del amor ha de estar en el centro mismo de la vida de un cristiano como referencia de su ser y de su quehacer y, al mismo tiempo, como motor de su existencia. Ha de ser, por deseo de Jesús, la insignia por la que nos reconozcan como tales. El amor hará que no vivamos encerrados en nuestros propios intereses y sea la fuerza interior que nos obligue a abrirnos a los otros y a lo otro. Podemos ahogar este amor o dejarnos conducir por él: nos llevará a los demás para encontrarnos con ellos, los vivientes, en nuestro hogar común que es la Madre Tierra. Al hacernos presentes en el mundo veremos un abanico de realidades que nos interpelan. Cuando vemos que vivimos en un mundo injusto, insolidario, violento, despiadado, maltratador, irresponsable en el consumo de los bienes de la Tierra…, enseguida, el amor que vive en nosotros nos incita al compromiso de hacer un mundo mejor. ¿Y qué hacer entre tantas posibilidades que se nos presentan? A la hora de discernir para concretar nuestro compromiso es bien sabido que el objeto preferencial del amor cristiano han de ser los pobres, bajo cualquiera de sus múltiples formas. Jesús de Nazaret nos lo indicaba al proclamar en el Sermón del Monte: “Bienaventurados los misericordiosos…” Uno es misericordioso cuando los “miseri” son objeto de nuestro “corazón amante”, que serán, en un contexto social, los empobrecidos y en general todo aquel que necesite, del modo que sea, ayuda. Y en el contexto religioso-moral los “miseri” serán los “pecadores”, que también han recibido un trato preferencial por parte de Jesús. Ambos son indigentes: unos de solidaridad y otros de perdón. Son misericordiosos los solidarios y los que perdonan. En la parábola del Juicio Final, Jesús les indica a sus discípulos, a título de ejemplos, quiénes debían ser el objeto preciso de su amor solidario: los hambrientos, los sedientos, los harapientos, los extranjeros (inmigrantes, refugiados…), los enfermos y los encarcelados. Les descubre al mismo tiempo en qué radica el valor de la miseri-cordia: quien ayuda al necesitado está ayudando al mismo Jesús, lo que supone un valor añadido para un cristiano. Entre los pobres que Jesús cita en este texto tenemos los presos: Venid, benditos de mi padre, porque estaba en la cárcel y vinisteis a verme. Las personas privadas de libertad recluidas en una cárcel han de ser objeto del amor preferencial de los cristianos, del amor misericordioso que ayuda al necesitado y del amor que se expresa a través del perdón, ya que, en principio, quienes son condenados a reclusión ello es debido a la comisión de un delito que impli-

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ca ofensa a alguien o a la sociedad, haya o no responsabilidad moral. Los que son conscientes de ello pueden sentir la necesidad de perdón, que pueden ver hecho realidad en el voluntario que se acerca a ellos con actitud de sincera acogida. Es verdad que la cárcel les satisface a los presos sus fundamentales necesidades materiales, pero no todas. Para algunas de ellas hay que acudir al economato y hay que saber que son bastantes los internos que carecen de recursos propios. Por otra parte, no todas las necesidades personales son exclusivamente materiales: se puede necesitar de alguien con quien hablar, de quien recibir algún consejo, alguien que te apoye para lograr ciertos objetivos que uno quiere conseguir durante el tiempo de condena, como puede ser el estudiar, alcanzar una formación profesional, superar cualquiera de las distintas drogadicciones, etc. Hay reclusos que son rechazados por su familia y, aunque los trabajadores sociales pueden hacer la función de mediación, en algunos casos una persona distinta puede ayudar a conseguir el restablecimiento o la mejora de relaciones. Ante tal situación se percibe el sentido de la presencia de un voluntariado que acude a la prisión para acercarse a un colectivo entre los cuales pueda haber algunos con importantes carencias que puedan ser subsanadas. Ello está en evidente consonancia con la misión cristiana, tal como hemos visto anteriormente. Es éste un voluntariado que claramente ha escogido una de las facetas de la opción por los pobres tal como Jesús la ha entendido. El anuncio del evangelio de Jesús hemos de hacerlo en el mundo y es en este mundo a donde somos enviados en donde nos encontraremos con escuchantes en situación de necesidad a la que Jesús nos exige dar una respuesta. Es más, el hecho mismo de ayudar al necesitado forma parte ineludible del mensaje cristiano.

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27 EL DERECHO A DECIDIR Siempre hay que adoptar una actitud crítica ante todo, pero especialmente en el ámbito de lo político. Los programas electorales, por ejemplo, han perdido credibilidad, pues todos dicen uno y, si gobiernan, una vez conseguido el voto favorable, hacen de distinta manera a lo prometido. Bien es verdad que aquí en la España democrática hasta hace poco sólo hemos visto gobernar prácticamente a dos partidos. No sabemos de la coherencia de los nuevos grupos aparecidos últimamente con fuerza. También los debates políticos pueden ser muy equívocos. A veces parece que estamos oyendo una cosa, pero lo que se quiere decir es otra. Es lo que sucede con la tan manida expresión “derecho a decidir”, donde quiero centrar mi reflexión hoy. En principio se estima que todos tenemos que estar de acuerdo en reconocer este derecho. Parecería antidemocrático negar el derecho a decidir, bien referido a una persona o a una colectividad. Pero… ¿de verdad pensamos que todos tenemos derecho a decidir cualquier cosa en cualquier momento o circunstancia? Sabemos que ello no puede ser así. Hay cosas que podemos decidir por nuestra cuenta, sin más, pero muchísimas otras no, debido al mismo objeto en cuestión. Uno no tiene derecho a decidir entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, entre la verdad y la mentira… Así que ese derecho, genéricamente expresado, significa poco si no lo concretamos. Cuando hablamos del derecho a decidir hay que precisar

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¿quién?, ¿qué?, ¿de qué modo?, etc… El qué puede condicionar el quién y el modo. El quién lo podría hacer sobre el qué y el modo; y el modo sobre el qué y el quién. Cuando se dice que el pueblo catalán tiene derecho a decidir, es una frase inacabada, ¿deliberadamente? La frase completa es: el pueblo catalán tiene derecho a decidir su independencia respecto a España. Es desde esta concreción desde donde tenemos que partir para discutir la cuestión. Hay que suponer también que este derecho alcanzará a todas las autonomías españolas que así lo deseen, pudiéndolo ejercer cuando estimen oportuno. Y no sé también territorios más pequeños, como pueden ser las provincias o los municipios. Creo que en un Estado de Derecho lo primero que hay que preguntarse es qué dicen las leyes al respecto y actuar en consecuencia. Si hay distintas interpretaciones de las leyes, tenemos tribunales que pueden dirimir en el conflicto. Cuestión a tratar aparte es si tales leyes que regulan la convivencia en nuestro país en lo referente a la organización política son o no democráticas y justas. Incluso se podrá cuestionar el mismo sistema. Parece claro que las leyes constitucionales han sido aceptadas por la mayoría. ¿Pero puede existir una minoría que esté subyugada por la mayoría? No creo que la mayoría de los catalanes en el tiempo que va desde el fin de la dictadura franquista conteste afirmativamente. Por otra parte, todos conocemos movimientos políticos y sociales que en muchos lugares, aquí también, han luchado con la oposición de leyes vigentes por la conquista del reconocimiento de derechos legítimos. Otra cuestión previa que hay que aclarar: ¿cuántos son en concreto los que están pidiendo la independencia de Cataluña? Saberlo puede ser importante para valorar la situación del conflicto que pueda existir entre Cataluña y España, pero mucho más para analizar el que se ha producido entre los mismos catalanes. Hay que saber hasta qué punto es verdad decir que “Cataluña” quiere ser independiente. Aunque no haya habido un referéndum al respecto, considerando el resultado de las últimas elecciones, que los independentistas quisieron hacerlas plebiscitarias, no parece que haya una mayoría suficiente en favor de la independencia de Cataluña, pues el apoyo a los partidos independentistas no llegó al 50% de los votantes. Declarar la independencia desde un Parlamento catalán en esas proporciones no es razonable, sobre todo teniendo en cuenta a los ciudadanos catalanes que no apoyaron la propuesta independentista. Se podría discutir, en el caso de llegar a plantearse una votación al respecto qué mayoría sería exigible. Comparando cuestiones de parecida importancia, ¿quizás el porcentaje estaría entre el 70 y el 80 %? Creo que es importante también determinar bajo qué ordenamiento jurídico hay que situar esta cuestión. ¿El universal, el español, el autonómico catalán? ¿Es lo mismo dictaminar, por ejemplo, sobre el derecho de autodetermi-

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nación de Marruecos o Argelia, cuando fue el caso, o cualquier otro país en parecidas circunstancias en el momento en que se produjo su independencia, que sobre Cataluña? Creo que son pocos los que identifican estas situaciones. Otra cuestión que muchos pueden ver marginal, pero que para otros es importante: la situación de privilegio respecto a otros territorios españoles en la que pueden estar quienes reclaman la independencia de Cataluña. Las razones independentistas serán muchas y muy variadas, pero entre ellas ¿estará el creer que podrán vivir mejor? Si salirse de España supusiera perder capacidad económica, perder nivel de bienestar, seguro que para muchos no habría cuestión independentista. Cataluña suele estar en torno al cuarto lugar en relación a la renta per cápita: después de Madrid, País Vasco y Navarra. Por mi parte añadiría que procesos independentistas como el de Cataluña respecto a España van en contra de la corriente evolutiva de la humanidad cuya dirección está marcada por la integración cada vez más estrecha entre unos y otros. Cada vez somos más los que nos consideramos ciudadanos del mundo y pasamos de cualquier tipo de nacionalismo, que nos parece que forma parte de una ideología retrógrada que de futuro, ¿Encaja ser europeísta y promover al mismo tiempo la disgregación de un Estado como el español? Estoy pensando también en Euzkadi y Galiza. La solidaridad entre los pueblos es otro argumento en favor de la cohesión. Espero que nada tiene que ver el independentismo con posturas insolidarias respecto a otras regiones españolas. Puede haber un desequilibrio redistributivo desfavorable a Cataluña que hubiera de subsanarse. Para algunos el problema catalán ha sido favorecido por una política inadecuada del Estado Español. Tampoco quiero creer, como algunos afirman, que la reactivación del movimiento independentista por parte de algunos ha tenido que ver que la supuesta corrupción que se produce en el ámbito de CiU. Seguro que el problema catalán hay que verlo desde más perspectivas, entre otras desde el respeto a todo lo catalán, que hay que compaginar en justa medida con el respeto a lo español. Los dos elementos, en distintas proporciones según las personas, conviven en todos los catalanes. A veces ha habido imposiciones injustas en ambos sentidos, pero actualmente no creo que sea tan difícil llegar a un entendimiento. A primera vista el preguntar cuál es la opinión de la gente respecto a los problemas que hay planteados puede ser un buen camino para encontrar soluciones. Puede que la alternativa federal aporte una solución estable a las aspiraciones de gobierno propio que desean para ellos las nacionalidades históricas reconocidas en la actual Constitución Española. Consideremos que el conjunto siempre es más que la suma de todas las partes, pero hay que hacer ver a todos que en la práctica esto es así.

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28 EL IMPOSIBLE PACTO DE IZQUIERDAS

Acabo de leer un artículo de Vicenç Navarro donde el autor pregunta, yo creo que retóricamente, “por qué no se establece un pacto de izquierdas”. Digo “retóricamente” porque la respuesta él mismo la da en su comentario, afirmando que “la dirección del PSOE está en manos de economistas que son profundamente defensores de las políticas que nos han llevado al desastre”, obviamente las neoliberales, idea que repite más adelante al afirmar que Ciudadanos y PSOE son elementos clave de la influencia del IBEX-35 y del establishment político-mediático. El PSOE es lo que es: un partido de centro izquierda. Él mismo se reconoce como tal. Con los presupuestos históricos de sus gobiernos en España no es de extrañar que haya encontrado enseguida el camino para el pacto con Ciudadanos (según el Sr. Navarro más neoliberal que el mismo PP). Los dirigentes del PSOE, -yo creo que también la mayoría de los españoles, que siempre votaron centro derecha o izquierda-, no creen que sea posible asumir una política más a la izquierda. Todo el mundo sabe lo difícil que es, casi imposible, que un país pueda hacer una política distinta a la que impone la UE. Algunas decisiones de la política económica del Sr. Zapatero en contra de la clase obrera y lo sucedido en Grecia hablan con claridad.

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Así las cosas, es normal que el PSOE haya dado ese primer paso de hacer una, según parece, fuerte alianza con Ciudadanos, pues el pacto con PODEMOS y demás le puede llevar a un gobierno con tanto futuro como el primero de Tsipras. Este pacto tiene la importancia de situarle como la fuerza más votada, perdiendo así valor el principal argumento del PP que invoca ser el partido ganador en las últimas elecciones. En esta situación, lo que iría de suyo, según el mismo análisis político de Vicenç Navarro, es que “el IBEX-35 y los poderes mediáticos, presionen al PP para que creen las condiciones que favorezcan “la gran coalición” de gobierno, pero encabezada, no por Rajoy, sino por el PSOE. Los poderes fácticos comprenderán que ante el ambiente de corrupción, donde en estos momentos sobresalen las conductas del PP, no hace posible que este partido se renueve en la presidencia del gobierno español. Yo creo que mucho no debiera importarles, pues la afinidad básica en política económica entre estos tres grupos –PP.PSOE y CIUDADANOS- es clara. Incluso podrían atraer a la derecha catalana y vasca, si llegan a un pacto de Estado Federal con cesión de más competencias dentro del marco constitucional. Ante esta situación, ¿qué pueden hacer las fuerzas que están a la izquierda del PSOE? Crear una fuerte coalición y presentarse en bloque al diálogo. Si quieren atraer al PSOE, sin el cual sería imposible conformar un gobierno “de izquierdas”, lo primero que tienen que hacer es aparcar el objetivo del referéndum en Cataluña y buscar otra solución al problema catalán. Así el PSOE no podrá invocarlo como obstáculo insalvable y quedará más al descubierto el por qué rehúye la alianza hacia la izquierda. El problema mayor, creado ¿con toda intención? por el mismo PSOE es su alianza con Ciudadanos. Ese es su principal escudo, pues este partido no está tan mal visto como el PP, debido a no haber estado implicado antes en el gobierno y no estar salpicado por la corrupción, que es lo que hoy más aparta del PP al pueblo. Si acierto en estas apreciaciones la izquierda no logrará separar al PSOE de C`s para las negociaciones ni para conformar un posible gobierno. Creo que es muy difícil llegar al pacto a la valenciana que pretende PODEMOS. En Valencia no hay independentismo, ni tampoco se toman ahí las grandes decisiones económicas y políticas. El pacto tendrá que ser “a la española”, condicionado por las circunstancias políticas no de Valencia sino de la España actual, que ha quedado reflejada en las últimas elecciones. Lo que la izquierda tendrá que conseguir es el pacto con el PSOE-CIUDADANOS y, de acuerdo con su fuerza política, estar de alguna manera presente en el gobierno que se constituya forzando una política que se decante lo más posible hacia la izquierda y pueda subsanar el deterioro al que hemos llegado con ese número de parados insoportable, con un nivel de desigualdad que aleja cada vez más a los ricos de los pobres, con los recortes en el gasto público… etc. Uno de los primeros objetivos políticos a conseguir habría de ser una nueva ley electoral que sea más justa en la correspondencia de votos recibidos y diputados conseguidos.

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Hay que señalar cuál es la principal debilidad de la izquierda. Lo está diciendo insistentemente el Sr. Sánchez: son insuficientes sus votos para lograr la investidura. Por eso, el camino hacia un futuro distinto nos obliga a concentrar nuestros esfuerzos para que aumenten las adhesiones a los partidos de izquierdas de la gente que no ha votado y en relación a los que lo han hecho hacerles ver dónde se tiene que concentrar el voto para poder salir de las coordenadas marcadas por el neoliberalismo que nos ha conducido a la actual situación. Da pena ver a gente decepcionada de los políticos, debido a los corruptos, a los arribistas, a los que van a servirse de la política…, que les castigan no yendo a votar. Lo que hay que hacer es precisamente lo contrario: ir a votar y hacerlo en favor de quienes creemos que pueden revertir la situación, independientemente de ideas secundarias. El principal problema de un número muy importante de gente es la pobreza. A los cristianos se les podría recordar la opción preferencial por los pobres a la que el Papa Francisco les invita sin descanso, teniendo en cuenta además que es precisamente el neoliberalismo productivo y financiero quien les está, nada más y nada menos, que matando, como él tan valientemente afirmó. Es a estos a quienes hay que “liberar” no dejando que el poder político recaiga en quienes se ponen servilmente en manos de los poderosos. Quien ha tomado la opción cristiana en favor de los más empobrecidos tiene que votar en favor de quien cree que más les va a favorecer, al margen de otras cuestiones, como puede ser el aborto, la enseñanza concertada, la presencia de las clases de religión en el ámbito público, el sostenimiento económico de la Iglesia por el Estado…, que se invocan para reorientar el voto hacia los partidos de ideología neoliberal.

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29 DOMINGO IN ALBIS Es curioso. Eran en torno a las seis de la tarde, 3 de Abril de 2016. Para la liturgia católica, por ser el segundo de pascua, “Domingo in albis”. Invitado por el sol que lucía en aquel momento, salí a dar un pequeño paseo por las calles peatonales de Oviedo, lo que suelo hacer bastante habitualmente, si bien a distintas horas. Enseguida llegué a la Plaza de la Constitución, siempre agradable por el bello entorno que la rodea. Fue entonces cuando me quedé in albis. Tal cual.

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Además de la acepción litúrgica, si miráis el diccionario, veréis que el “in albis” puede significar “sin comprender de lo que se trata”, “sin saber qué decir” ante lo que uno ve, oye… Pues así me quedé yo, al ver en aquel mismísimo momento un Paso de Semana Santa procesionado por Oviedo en tiempo ya de alegría pascual. Pocos sabíamos que de lo que se trataba era de devolver la imagen aquella desde la capilla de la Universidad a la parroquia de Pumarín, según me informaron. Lo que yo estaba viendo era un nazareno, vestido de morado y con su corona de espinas sobre la cabeza. Por cierto, una imagen austera, sin puntillas ni dorados, que tanto lo afean en otros modos de expresión, al distorsionar hasta tal extremo al Cristo Sufriente. Pero creo que sobraban muchas cosas: sobraban los soldados de la Legión que abrían el paso a la comitiva con su mascota; tampoco nada allí pintaba la Guardia Civil. Su presencia se podrá aplaudir en cualquier otro momento, pero no concuerdan tal cual con el escenario de la Pasión de Cristo, donde los soldados precisamente ejercieron un papel bien distinto. Y, sobre todo, sobraban aquellos gritos, que me parecieron ferozmente trepidantes, diciendo: ¡Viva Cristo Rey!, ¡Viva España! A uno que conoció al P. Venancio Marcos, a Fuerza Nueva y a los Guerrilleros de Cristo Rey, aquellas proclamas le sonaron a extrema derecha y a integrismo religioso, con todo lo que ello implica. Aquella procesión ya me pareció manifestación políticoreligiosa de quienes, añorando el pasado, quieren revivir el nacionalcatolicismo. Había superado mi primera etapa “in albis”. Empezaba a comprender. Ya entonces, después de aquella salva de palabras tan significativas unidas entre sí, me atrevería a decir que allí sobraba todo. Hasta el Nazareno, que tampoco pintaba nada en aquel aguerrido contexto. Y, para terminar, pasando de lo concreto del momento a lo general, de esta procesión de Semana Santa en un domingo in albis a las procesiones que se están reavivando en lugares donde ya se habían olvidado, nos podemos preguntar si es esta la religiosidad que quieren fomentar nuestros dirigentes religiosos de hoy. No se puede interpretar de otra manera esta vuelta a las procesiones. Esto puede interesar al comercio, a la hostelería…, como atracción turística, o para sacar de las casas a la calle a la gente de Oviedo, pero no se entiende que quiera ser puesto en valor hoy por quienes están obligados a presentar un cristianismo atractivo para las gentes del futuro. Lo que hay que poner en valor es la vida del Nazareno: sus palabras, sus sentimientos, sus gestos, sus criterios, sus valores… Y lo que tenemos que hacer no es tanto seguirlo en procesión sino imitarlo, intentar ser como él ha sido. Esta es la religiosidad más limpia, creo yo.

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30 DÍA DE LA MADRE TIERRA Día 22 de Abril de 2016 La verdad es que me resultó una sorpresa abrir el ordenador a primera hora de la mañana y encontrarme con Google que me recordaba que hoy es el Día de la Madre Tierra. Ya sé que todos los días han de ser el día de la Madre Tierra, que en cada minuto tenemos que cuidar de ella, porque, si la casa donde vivimos no está bien atendida, todos los humanos y demás seres vivientes pagaremos las consecuencias de ello, pero hoy me pilló un poco despistado, quizás concentrado en otros quehaceres de servicio distintos, que tienen que ver con la Tierra, pero sicológicamente no tan directamente, pues todavía algunos no hemos llegado a conseguir esa visión unitaria que nos integra a todos en el Todo que es la Madre Tierra. Es verdad que las heridas de la Tierra son múltiples y algunas muy graves, pero siempre tenemos que considerar que están entre las más importantes aquellas que directamente hacen referencia a los seres humanos. Desde donde uno está, estimamos bien sangrantes situaciones como las que están sufriendo los refugiados que, huyendo de la guerra, intentan acogerse en la Unión Europea, pero son, incluso brutalmente rechazados, o los emigrantes que pican a las puertas europeas recibiendo la misma respuesta. Los problemas humanos son también problemas ecológicos, pues formamos parte de esa totalidad que llamamos Tierra. Dicho lo anterior, un Día de la Madre Tierra tiene que servirnos para hacer atención no tanto a lo individual que habita la Tierra sino al conjunto, al habitáculo donde todo y todos estamos instalados. Es un día para tomar conciencia de los principales problemas ambientales del lugar donde vivimos y ver si podemos implicarnos en la búsqueda de su solución. Sabemos que existen asociaciones que tienen por objeto la defensa del lugar y del medio donde vivimos. Tenemos que preguntarnos si podemos integrarnos en alguna de ellas. También es un día hoy, creo yo, en el que podemos pensar sobre nuestro modo de tratar nosotros a la Madre Tierra en cuanto sitio de la vida. Nos

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ayudará a ello volver a leer el texto de Faustino Vilabrille que precisamente nos sitúa en lo concreto de la vida: ―El compromiso ecológico tiene que impregnar todos nuestros actos, desde el pensamiento, la voluntad, la afectividad, la salud, los comportamientos diarios y rutinarios (producir los mínimos desechos, seleccionarlos para reciclarlos, ahorrar agua, combustible, andar menos en coche particular, evitar ruidos, humos, no manchar el suelo de las calles y aceras, respetar y cuidar toda clase de plantas, animales, aves, peces, no fumar o beber, ahorrar todo el plástico posible y no tirarlo nunca, gastar solo la energía imprescindible tanto combustible como eléctrica, participar en todas las campañas en defensa de la Tierra y sus pobres, oponerse al buzoneo, bajar las escaleras andando y no en ascensor y al subir que- 5 darse un piso antes –bueno para la salud-, cuidar a diario la alimentación y la salud, comprar y gastar solo los medicamentos necesarios, pasarse a la medicina natural agradable, plantar por lo menos una planta o árbol por cada uno que utilicemos, educar a los hijos en la ecología, aumentar la alimentación vegetariana, evitar todo gasto superfluo, ostentoso. No comprar más ropa de la necesaria y gastarla hasta el final. Ir contra la corriente de la moda que no es más que un sistema de hacernos consumistas y gastadores de lo que no necesitamos. No hacer nada que sea a costa de los demás o a costa de la Tierra, sino con los demás y con la Tierra, mentalizar y mentalizarnos en nuestras conversaciones sobre la importancia de la ecología, mirar con afecto y cercanía a todos y a todo lo que vive, oponernos a comprar en las tiendas cuyos objetos están elaborados por esclavos o maquilas, no tirar nada de comida y comerla, sin que sea dañina, aunque un día no salga bien cocinada –la comida que cada día tiramos a la basura sería un manjar para millones del tercer mundo-, tener la responsabilidad de ahorrar en toda oportunidad para ayuda directa al Tercer Mundo.‖

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31 NOS SOBRAN RAZONES PARA SEGUIR LUCHANDO

Cuando el corazón está henchido de dolor, necesita dar un grito de queja para soltar presión. Considero que eso fue la manifestación de hoy, 28 de Mayo, en Gijón. Un buen grupo de gente, que se acrecienta porque son representación de otros muchos que no pudieron asistir, denunciaba algunos de los principales males que nos agobian y reclamaban soluciones en la sanidad, en la educación, en el trabajo, etc. Con este slogan se quería resumir lo más importante que necesita hoy nuestra sociedad: PAN, TRABAJO, TECHO y DIGNIDAD.

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Las pancartas que había en la manifestación hacían más visibles en ella los problemas que se querían resaltar. Yo me situé detrás de aquella que hacía referencia a los refugiados. Es mucha la gente que vive la angustia de tantos y tantos que se lanzan a la aventura de buscar salida a su situación de guerra permanente. Algunos mueren en el intento, pero la mayoría logran sobrevivir, aunque sea para seguir viviendo en la angustia, hacinados a las puertas de una Europa miserable que ni les soluciona el problema en origen ni después. Bien es verdad que no es “EUROPA”, pues la responsabilidad ha de recaer en los políticos que la gobiernan y en quienes les han votado para que lo hicieran. Hay muchos que sienten en su propia carne el sufrimiento del otro. Entre ellos debieran estar todos los cristianos, pues necesariamente, para poder serlo, han de asumir aquella identificación que Jesús de Nazaret hace de sí mismo con los más necesitados: …porque tuve hambre y me disteis de comer… No sé cuántos vivirán esta mística en su vida práctica y cuántos salen a la calle a defenderles exigiendo que los que tienen el poder hagan algo en serio por ellos. Alguien me dice: ¿Y qué solucionan estas manifestaciones? Para esta manifestación se ha tenido que mover mucha gente para prepararla, mueve a muchos que se concentran en torno a unas pancartas donde se visibilizan los problemas que se quieren resaltar… Durante la marcha fueron muchos los gijoneses que pudieron ver lo que motivaba la presencia de aquel grupo en la calle. Seguro que los medios de información se harán eco de LA DIGNIDAD EN MARCHA. Todo ello hará que se reavive en muchos la indignación ante la gravedad de la situación por la que muchos atraviesan y lo ausentes que están quienes nos gobiernan de ella. Cabe la esperanza de que esa toma de conciencia repercuta en todos a la hora de emitir su voto en las próximas elecciones.

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32 LAUDATO SI’ Una moralidad que va más allá de lo habitual La encíclica Laudato Si‟ del Papa Francisco ha recogido en parte el pensamiento cristiano ecoteológico y lo ha puesto en el candelero del magisterio de la Iglesia católica desde donde seguramente iluminará muchas conciencias y con ello se podrán transformar muchos comportamientos que están violentando a nuestro ecosistema. Hemos de hacer lo posible para que esta reflexión franciscana no resulte ser un flash de luz que ilumina intensamente un breve momento para apagarse luego inmediatamente. Quienes reconocen su importancia para la ecología tienen el deber de hacer que esta luz se mantenga permanentemente en el mundo empleando todos los medios que tengan a su alcance. Entre ellos Internet, al que hemos de hacer fuelle que no pare nunca de avivar la llama de la Laudato Si‟. Después de la importante atención que los medios le han dado a la publicación de esta encíclica, la primera del Papa Francisco, y también la que por primera vez aborda sistemáticamente los temas ecológicos, todo parece apagarse. No debemos permitir que así sea. Tenemos que mantener siempre viva la luz que emana de este texto tan relevante, que forma ya parte de la doctrina católica. Siempre al alcance de la mano, debemos releerlo de vez en cuando. Por haber sido precisamente el Papa quien ha querido llamar la atención sobre el peligro que corre la Madre Tierra y habernos convocado a la tarea de protegerla y conservarla, todas las fuerzas de las que dispone la Iglesia, que son muchas, debieran ponerse al servicio de esta noble tarea. Ojalá los demás estamentos eclesiásticos no cortocircuiten su mensaje y sepan valorar su importancia moral y mística. Teniendo en cuenta el complejo mecanismo de los comportamientos, en los que en muchas personas entra en juego de manera importante el factor religioso, creo que la Laudato Si‟ ha sido un paso muy importante en favor del ecologismo, ya que puede favorecer que muchos tomen conciencia de la moralidad inherente a los comportamientos relacionados con la Madre Tierra. Para ello es decisivo que los eclesiásticos, desde sus púlpitos o desde sus cátedras,

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asuman con responsabilidad la educación moral integrando en ella los criterios de la encíclica Laudato Si‟. Es necesario insistir bajando a lo concreto de la vida, y en este caso llegando a la ensuciada realidad. Sabemos muy bien que entre nosotros la mayor parte de la gente considera moralmente neutro dejar basura, degradable o no, en cualquier rincón de la playa donde hemos disfrutado de un día de sol, o en la montaña donde nos hemos recreado en busca de silencio, o allí donde hemos disfrutado de una belleza paisajística. Es necesario un cambio de mentalidad y hacer que el paraguas de la moral proteja los intereses maltratados de la Madre Tierra, que en definitiva son los intereses de todos los vivientes. No creo que haya muchos entre quienes celebran el sacramento de la penitencia que en la confesión individual digan al sacerdote: “padre me acuso de no estar reciclando la basura.” O, si se trata de una confesión comunitaria, pienso que no será en muchas de ellas donde se invite a la reflexión sobre los comportamientos que suponen maltrato a la naturaleza. Es necesario que las personas religiosas consideren inmorales estos hechos. El separar los deshechos para situarlos en los lugares adecuados para el reciclado es un comportamiento que no está suficientemente generalizado. Los creyentes que se mueven dentro de los esquemas morales tradicionales tienen que acostumbrarse a ver estos “pecados”, pues es algo que daña, a veces gravemente, a nuestra Madre Tierra, creatura de Dios, que además es Casa Común de todos los seres vivos, a los que también se perjudica con tales desaprensivos modos de ser y hacer. No sé cuántos creyentes considerarán, además de monstruosamente criminal, pecado gravísimo, por ejemplo, provocar el incendio de un bosque, violando así derechos vitales del ecosistema. Todos tendrían que considerar, además de ofensa a la Madre Tierra, ofensa gravísima que se hace también a Dios. De igual manera se ha de enfocar la responsabilidad moral en el quehacer positivo en relación a la Creación a la que hemos de proteger de cualquier agresión, cuidar sus heridas, favorecer su desarrollo… Cuando en el proceso evolutivo el ser humano se ha hecho presente, la mística católica entiende que Dios ha puesto en sus manos la vida, tanto la propia como la del resto de las criaturas. Que haya brotado en él la consciencia reflexiva le va a hacer especialmente responsable del mundo. Lo dramático es ver precisamente a los humanos protagonizar, aplaudir o consentir actos vandálicos en contra de la vida: el principal, naturalmente, el maltrato de los seres humanos, muchos en situación de esclavitud, más o menos encubierta, otros inmisericordemente explotados, otros, siempre muchos, muriendo por carecer de lo esencial para poder subsistir…; se maltrata de mil maneras a los animales, a veces con publicidad incluida, como se hace en fiestas donde el divertimento termina dándoles muerte. Desde la instancia religiosa

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hay que hacer ver a quienes no lo consideran así que estos hechos no son moralmente neutros. Debemos todos reeducar nuestra conciencia moral, situándola dentro de los nuevos parámetros ofrecidos por la encíclica del Papa Francisco. En el ámbito institucional de la educación deben asumir esta responsabilidad tanto los padres como los profesores. Entre estos están los que imparten la enseñanza de la religión católica tanto en centros privados como públicos, que debieran incluir en sus clases los temas ecológicos. Esperemos que así lo hagan los programas propuestos por la Conferencia Episcopal Española y los textos los traten con la importancia que les corresponde. Lo mismo hay que decir de la catequesis en todos sus niveles. Pero, como advierte la encíclica, educar no es sólo informar, es también crear hábitos de comportamiento. Para conseguirlos es muy importante, dice el documento, la educación estética que nos hace sensibles a la belleza y amarla, pudiendo así disfrutar de una de las principales riquezas espirituales que nos ofrece el mundo. Esta acción humanizadora en favor de la vida, llevada a cabo desde la religión, desde la Iglesia, sería muy valorada también por los no creyentes.

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33 RAZÓN Y CREENCIAS

Al leer el final de la conferencia que el cardenal Müller pronunció en el Seminario Metropolitano de Oviedo, sus palabras me han herido en lo más profundo de mi razón. Decir que en la Iglesia entran los hombres “irracionales” y salen “racionales”, contradice lo que desde hace muchos años me pareció más evidente en el pensamiento católico reflejado en su cuerpo doctrinal: la irracionalidad a la que se somete a todos sus fieles, siendo ello una de las principales causas del rechazo a la Iglesia, tanto por parte de los jóvenes porque no ven atractivo entrar en ese juego –y hoy nadie les obliga a ello como en otro tiempo-, como por parte de los adultos que empiezan a tener fuerza para liberarse de las creencias que les proponían como contenidos de la fe. Parece que hay una coherencia, podemos decir, sistémica, tanto en el pensamiento como en la praxis de la Iglesia Católica. Parece que todo encaja: lo que se dice y lo que se hace y uno con otro. Debido a la coherencia interna todo parece como verdadero y aceptable. Pero es mera apariencia. El disparate pulula por doquier. Quien no lo ve es por falta de análisis crítico. Muchos somos conscientes de la irracionalidad de las creencias, pero seguimos agazapados en el rincón tratando de apañarnos para mantenernos en nuestra tradicional fe católica. En otros tiempos la crítica abierta había llevado a algunos a la hoguera. Hasta no hace mucho, durante los dos anteriores pontificados, aunque no les era posible el fuego físico, sí seguían quemando vivos a quienes se atrevían a la discordia, retirándoles de sus cátedras, descalificando sus libros, amedrentándoles con entrevistas inquisitorias, acudiendo a obispos o superiores religiosos o religiosas para que tomasen medidas… Está prohibida cualquier reflexión que intente explicaciones más razonables de los contenidos de la fe cristiana o que aliente comportamientos morales más en consonancia con lo que es la naturaleza del ser humano. Quien lo intente desde dentro quedará ahogado por la fuerza descomunal que la institución ejerce sobre él. Müller precisamente es hoy el encargado de vigilar y reducir cualquier conato de indisciplina intelectual de los teólogos dogmáticos o moralistas y en su papel

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está siendo más papista que el Papa este, más abierto a la diversidad de opiniones. Los que siempre más fuertemente han exigido sumisión, ahora son ellos los díscolos que se sublevan. Todo el engranaje del edificio doctrinal y jurídico se asienta en la irracionalidad. La fe, en cuanto creencia, exige por principio la renuncia a la razón. La ideología donde están incrustadas las verdades católicas es el caldo de cultivo que hace posible que todo funcione en el interior. Pero al estar asentada en un pensamiento antiguo, pre-científico, hace que toda ella hoy se esté tambaleando. Es obvio que el problema no se solucionará mientras no se haga una deconstrucción con bases distintas, apoyadas en la razón científica en cuanto sea posible. Por otra parte, la ideología está protegida por un férreo armazón jurídico que se asienta en una organización autoritaria piramidal que no sé cuánto tiempo podrá soportar el embate de la concepción democrática moderna para organizar los grupos sociales. Incluso podrá llegar un día en que la sociedad civil exija democracia interna a cualquier institución que quiera tener en ella personalidad jurídica. Como se hizo con los partidos, también se podría hacer con los grupos religiosos con el fin de proteger a los fieles de tantos abusos a los que están expuestos al regirse solamente por sus propias leyes internas. ¿Cuáles son los cimientos en los que se asienta la ideología de las creencias católicas que hacen posible tanta irracionalidad? Creo que estos son los tres principales elementos que dan estabilidad interna a esta construcción: el misterio, el dogma y una autoridad despótica de origen divino, cada uno de ellos expresión evidente de la más pura irracionalidad. El “misterio” ha de ser asumido por el creyente sin ninguna reserva. Así se nos reduce ya de entrada y se nos instala en la irracionalidad sin posibilidad alguna de crítica. “La fe es un salto en el vacío”, se decía. Y al lado del misterio, el dogma, que es el misterio hecho fórmula concreta, es lo que hemos de creer porque la Iglesia así nos lo enseña. El argumento de autoridad complementa la trilogía encargada de sostener el humanismo “nihilista” católico. Digo nihilista porque se nos reduce a la nada en cuanto seres dotados de razón. Sabíamos muy bien que por cualquier dirección que caminásemos dentro de la Iglesia nos encontramos con el cartel de “prohibido pensar y experimentar”. Todo está ya dicho y legislado. Conozcamos las leyes y actuemos en consecuencia. Quien se sale del marco de la propia ideología es expulsado a las tinieblas exteriores como elemento perturbador. Lo decía Múller: es dentro donde únicamente está la luz de Cristo. Tenemos muchos ejemplos para ver hasta qué punto es verdad todo lo dicho anteriormente. ¿Cómo se sigue interpretando el origen del universo, de la vida, del hombre? ¿Cómo se puede entender hoy lo que se dice sobre el pecado original y su transmisión de generación en generación desde una primera pareja de la que descendemos todos? ¿Cómo se explica aún hoy que Jesús de

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Nazaret es Hijo de Dios engendrado por obra y gracia del Espíritu Santo, sin intervención de varón? ¿Cómo se puede explicar la infalibilidad de los Papas? ¿En qué se apoya la Iglesia para arrogarse tener ella la exclusividad de la interpretación de la ley natural? ¿Por qué se presenta a Jesús de Nazaret casi exclusivamente como sacerdote cuando él nada tuvo que ver con esa figura especialmente religiosa? ¿Cómo se sigue explicando la presencia de Cristo en la Eucaristía? ¿Por qué el celibato es hoy obligatorio? ¿Por qué empecinarse en no dejar comulgar a los divorciados vueltos a casar? ¿Por qué no regular la posibilidad de divorcio en ciertos supuestos? ¿Por qué esa visión tan oscurantista de la sexualidad? Etc. Etc. Etc. Así cientos y cientos, diríamos hiperbólicamente, de preguntas. Todas ellas con respuestas muy claras hechas a la luz del misterio, el dogma y la autoridad suprema que ostentaron siempre un pequeño grupo de iluminados. Así las cosas, ¿cómo estar dentro de esta Iglesia los que en ella hemos nacido y crecido? ¿Cómo estar en ella los que queremos ser discípulos de un Jesús de Nazaret que es bien distinto del que ella predica? ¿Cómo estar los que no aceptamos sus creencias ideológicas? No cabe otra salida que iniciar, primero, un proceso de liberación intelectual que nos saque de la oscura prisión donde pretenden que vivamos encerrados, y, segundo, ir a la práctica de un cristianismo sencillo, como lo vivieron las gentes de las primeras comunidades. En esas condiciones es más posible la racionalidad a la que no podemos renunciar. El misterio, los dogmas, y casi todas las leyes, son muy posteriores. Sin nada de esto, en los dos primeros siglos hubo muy buenos cristianos. Desde unos contenidos sencillos de fe y de moral y con un testimonio de vida entregada al servicio de los más necesitados, teniendo siempre como referencia la vida y el evangelio de Jesús de Nazaret, posiblemente seamos capaces de hacer atractivo el mensaje cristiano a los jóvenes de hoy, pero no para vivirlo dentro de la Iglesia, odre viejo, sino en pequeñas comunidades.

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34 VENEZUELA Algunos insisten en decirnos que los principales dirigentes de PODEMOS han asesorado la política de la Venezuela bolivariana por lo que han recibido una buena cantidad de dinero para la financiación de los primeros pasos de PODEMOS. Lo han recibido a través de la FUNDACIÓN CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales). Vienen a decirnos también que las ideas que han inspirado la revolución de Chaves y Maduro en su país son las mismas que inspiran a PODEMOS. Al mismo tiempo resaltan las dificultades económicas por las que atraviesa Venezuela, para terminar diciéndonos que, si queremos no llegar a la situación de necesidades en la que está este país latinoamericano, no debemos votar a PODEMOS. Es muy fácil desmontar planteamientos tan burdos. Ni para bien, ni para mal, se puede relacionar directamente a PODEMOS con Venezuela. Pero si hubiera habido tal relación, serían muchos los venezolanos que la aplaudirían y la agradecerían. Creo

que

es

importante,

al

respecto,

leer

el

documento

(http://sumarium.com/la-carta-de-unas-monjas-venezolanas-y-la-guerra-economica/)

escrito por las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús de Venezuela, donde podemos conocer cómo ven y sienten algunas venezolanas a su país y cómo consideran muy positiva la acción de gobierno de Chaves y Maduro. Estas monjas venezolanas nos hablan de la situación actual y la comparan con la que había anteriormente. Nos señalan cuáles son las causas de la escasez de productos de consumo y valoran muy positivamente los valores que la revolución bolivariana ha sabido hacer que prendiesen en una parte importante de la gente sencilla de este pueblo: ―educación, autoestima, sentido patrio, sistemas de salud gratuitos, derechos laborales, salariales y sociales. Este gobierno produjo la mayor cantidad de dignidad y sentido de vida para las mayorías pobres de este país, y eso no se olvida fácilmente‖. 1º ¿Cómo está realmente Venezuela? ―Confirmamos la falta de algunos insumos regulares que se convierten cotidianamente en la base de nuestra alimentación. Es decir: escasea el arroz, se complica conseguir un litro de aceite, la pasta aparece con mayor regulari-

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dad. Falta harina de maíz en las tiendas, pero no ha disminuido la venta de arepas y empanadas en las calles. Falta en las tiendas la harina de trigo, y por tanto el pan, pero ninguna panadería de nuestros barrios ha cerrado ni ha dejado de vender pan dulce, tortas y galletitas a muy altos precios… Están desaparecidas las medicinas esenciales… ¿Y el adorable café? Impagable si se consigue… La leche en polvo está desaparecida y la leche líquida aparece al costo de 500 bolívares… etc.‖ Es importante caer en la cuenta ya en este primer paso de análisis social cómo faltan productos para consumir la gente, pero no así les faltan los mismos productos a las empresas para producir los bienes que emplean esas materias primas: harina de maíz o trigo, aceite… etc. Es sintomático que no ha cerrado ninguna panadería. 2º ¿Cuáles son las causas de sus carencias? La respuesta es clara y directa: ―La escasez… es producida por una industria capitalista, burguesa, manipuladora en sus precios y ganancias, empecinada en tumbar este gobierno legítimamente elegido con los métodos electorales reconocidos en el mundo entero… Porque es una dictadura financiera la que vivimos, es un golpe industrial que sostenidamente no produce suficiente porque no quiere, porque su deseo es ver derrotados a las y los chavistas… Esa industria prefiere perder dinero con tal de ganar otra vez el gobierno‖. Además del capitalismo productivo y financiero, es un factor de influencia la decisión política de EEUU de acabar con el régimen bolivariano de Venezuela. Las élites políticas latinoamericanas se han reorganizado y están dando fuerte para volver a recuperar los gobiernos que han perdido en estas tierras, hoy en manos de líderes (Dilma, Evo, Chávez, o Maduro) que no pertenecen a su casta y que por eso no son fiables: A la casta política venezolana “le duele que el gobierno haya producido educación, autoestima, sentido patrio, sistemas de salud gratuitos, derechos laborales, salariales y sociales. Este gobierno produjo la mayor cantidad de dignidad y sentido de vida para las mayorías pobres de este país, y eso no se olvida fácilmente. ¿Será por eso que hay más colas para comprar barato donde se puede que protestas?‖. Sin embargo, ya se observa cómo sectores de las clases populares, incautos, están claudicando, pensando que mejoraría la situación si gobernasen los de siempre. Ello se ha podido ver en las últimas elecciones que han dado a la oposición mayoría en el Parlamento venezolano, desde donde se está forzando la caída del Presidente Maduro, elegido democráticamente. 3º ¿Cómo estaba Venezuela antes de su revolución bolivariana? Se resalta en el documento la importante obra social llevada a cabo por Chaves y Maduro: ―Nuestra tasa de desempleo, que en 1999 superaba el 12%,

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hoy se ubica en el 6,7%; nuestros niñas y niños van diariamente a las escuelas con morrales y útiles escolares dados por el Ministerio del poder popular para la educación; la pobreza extrema se redujo del 23,4% de la población a alrededor del 8%; casi dos millones de personas fueron alfabetizadas; la tasa de escolarización aumentó del 43% al 77% en la educación inicial, del 48% al 76% en la educación media, y se aumentó el número de universitarios del medio millón en el 99, a los más de dos millones y medio que tenemos hoy. El 83% de las personas de tercera edad, más de tres millones, han sido incluidas en el sistema de pensiones del Estado. Entre las nuevas pensionistas nos encontramos las religiosas del Sagrado Corazón de Venezuela, que hoy vivimos de nuestros sueldos remunerados, de la seguridad social y pensiones.‖ Ante estas perspectivas: un pasado oscuro y un presente esperanzador, no se puede mirar atrás, hay que ser constantes en el esfuerzo y seguir apoyando la política que ha dado mejores condiciones de vida a los más necesitados. 4º A los ojos de quienes ven a Venezuela igual que la ven las monjas venezolanas que han hecho este documento, para nada se habrá de considerar como negativo que algunos miembros dirigentes de PODEMOS hayan podido asesorar a los dirigentes bolivarianos. Lo que es de risa sería pretender convencernos de que las pretensiones de PODEMOS es hacer de España otra Venezuela con las carencias que hoy tiene. Es evidente que su meta programática no es esa. Quieren hacer una España –y una Europa- distinta a la que hay hoy. Otros muchos lo queremos también. Entre todos habrá que encontrar el camino para lograrlo. 5º Cuando estamos viviendo un momento tan importante, éste de las elecciones del 26 de Junio, cada votante tiene que tener claro qué país quiere que sea España, qué tipo de sociedad. Es evidente que hay diversas concepciones. Luego cada cual tratará de encontrar qué partido político cree que mejor logrará ese país que quiere, no solamente para que le vaya mejor a él, sino a la colectividad. Algunos creemos que hay que ir más allá y tratamos de identificar, para votarle, al partido que más vaya a favorecer los intereses de los más pobres. Ellos son nuestra opción preferencial. Para algunos, sus intereses prevalecen sobre los personales.

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35 Al arzobispo D. Jesús Sanz: “ANTISISTEMA SOMOS MUCHOS” Como otras veces, agarrado al báculo, el obispo de Oviedo se muestra bravucón, “sin ningún temor ni amedrentamiento”, “fuerte y lúcido”, “sin miedo, ni asustado”, para, al mismo tiempo que apoya al cardenal Cañizares, atacar a gentes de izquierda, en este caso los llama “antisistema”, “amigos de países americanos donde la gente vive sin libertad, sin trabajo, sin comida, sin recursos para sobrevivir, sin paz, sin respeto a los derechos humanos”, en clara referencia a PODEMOS. Digo “agarrado al Báculo” porque no son palabras del ciudadano Jesús Sanz dichas con el mismo derecho que a todos nos asiste para opinar en cuestiones políticas. Las dice desde la cátedra de los medios de comunicación diocesanos, que por cierto no a todos se nos permite utilizar. De vez en cuando el arzobispo suele implicarse en el campo de la política. Suele hacerlo para defender posturas conservadoras y, lo que es menos de recibo, atacar otras opciones. Yo creo que debiera ser un poco más respetuoso con quienes no piensan políticamente como él, al menos tanto en cuanto quiera ser pastor de todos sus fieles, entre los cuales se encuentran, legítimamente, quienes han adoptado posturas políticas como las de PODEMOS, que pueden tener sus defectos, tales como los que él enumera, pero ha de considerar también los inconvenientes, muchísimo más importantes, que tienen los partidos conservadores al defender el neoliberalismo que aquí nos ha traído como consecuencia tanto sufrimiento personal debido al crecimiento del paro, de la pobreza, de la desigualdad, de la desatención a los servicios sociales, empeoramiento de la sanidad pública, etc.

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El obispo debe saber que antisistema somos muchos, y cada vez más. Y algunos lo somos también impulsados por un análisis de la realidad a la luz del evangelio, al que él dice que quiere estar muy apegado. Pero parece que es distinto el que leemos unos y otros. Uno es aquel que nos pide optar preferentemente por los más débiles, los marginados, los empobrecidos. Otro, que parece el del obispo, es aquel donde se encuentran razones para justificar el sistema este que él parece defender, el que tiene como base fundamental el capitalismo financiero y productivo, sustentado por la ideología neoliberal. Dice D. Jesús Sanz que quiere estar muy en comunión con el Papa Francisco. Debiera recordar lo que él dice acerca de este sistema que hasta llega a matar. El papa pide decir no a un sistema basado en una economía deshumanizada de la exclusión y la inequidad, a un sistema donde se idolatra el dinero, a un sistema cuya ideología defiende la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, que rechaza cualquier control del Estado, a un sistema que favorece la corrupción y la evasión fiscal, a un sistema que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, aunque sea a costa de ese bien, que es el más común de todos, el medio ambiente, que todos necesitamos para vivir. (Evangelii Gaudium, nº 53-56). Alguien que quiera estar en comunión con este Papa tiene que ser necesariamente antisistema, tiene que rechazarlo e intentar cambiarlo, desde dentro y desde fuera, desde arriba y desde abajo. Lo exige también el evangelio de Jesús de Nazaret que nos pide ser solidarios de los más pobres aportando el más valioso de los argumentos: ellos son él mismo. No podemos proteger un sistema que engendra con tanta naturalidad pobres. No quisiera terminar esta reflexión sin volver a recordar la bochornosa referencia que el obispo hace a Venezuela, dejándose atrapar por argumento tan manido por ciertos políticos, tan descaradamente malintencionado y tan falsamente traído, haciendo una interpretación tan sesgada de la realidad social de Venezuela. Le convendría ver el documento de las monjas del Sagrado Corazón de Jesús de Venezuela, cuya lectura de la realidad social de aquel país es bien distinta de la interpretación de este prelado, más en consonancia con la que hacen lo políticos conservadores de aquí y de allí. Oviedo, 24 de junio de 2016.

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Es lamentable que quienes pretenden seguir el llamamiento del Papa Francisco de evangelizar el mundo actual nos salgan con un texto como la reciente instrucción pastoral “Jesucristo salvador del hombre y esperanza del mundo”.

36 ¿DÓNDE ESTÁN LOS PROFETAS? En los textos católicos es común referirse a Jesucristo como Sacerdote, Profeta y Rey. Se afirma también que todos los que reciben por la fe el Bautismo participan en modo común de este triple carácter de Cristo y que lo hacen en plenitud aquellos que reciben el Orden Sacerdotal, los presbíteros, y sobre todo los obispos. De estos tres “títulos”, parece que el que más en consonancia está con el Jesús que nos presentan los evangelios es el de `profeta´: maestro de un estilo de vida y al mismo tiempo crítico sin tregua de la ley, el culto y de unas autoridades, en su caso espirituales, que hacían de la religión un factor más de opresión sobre la gente sencilla del pueblo creyente de Israel. Jesús, como algunos otros anteriores profetas de Israel, vivió defendiendo a los más humildes, poniendo en su sitio los preceptos religiosos (el sábado está para el hombre y no el hombre par el sábado) y viviendo él mismo con una actitud tal de libertad que en ocasiones incluso llegó a infringir algunas leyes con el correspondiente escándalo hipócrita de doctores, sacerdotes y demás arrimados a los protagonistas de la escena religiosa. La Iglesia ha asumido la misión de hacer presente en su totalidad a Jesucristo en este mundo, lo que ha de hacer en cada lugar y en cada momento de la historia. Cada cristiano tiene que hacerle presente en la parcela en la que cada cual vive, pero sobre todo deben hacerlo aquellos que se consideran en modo pleno representantes institucionales de Cristo en la tierra: los obispos, y con ellos el clero. La verdad es que es sorprendente cómo ejercen de bien su papel de sacerdotes, sobre todo en el caso de los obispos, pomposamente vestidos y a veces con un fasto totalmente en contradicción con lo que debiera ser una liturgia cristiana: austera y sencilla, donde los pobres se encuentren como en su propia casa, siempre ausente el brillo del lujo. Bien les vemos también como gobernantes, (Cristo Rey) ejerciendo su autoridad en algunos casos hasta despóticamente, apoyado su autoritarismo

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en una ideología sin fundamentos evangélicos, al margen de la concepción originaria donde la autoridad es servicio y no mando. Pero..., ¿dónde hoy los profetas? ¿Dónde hoy la palabra de denuncia que fustigue a los causantes de tanto sufrimiento en nuestro país, el sufrimiento de los pobres a quienes les dejan sin trabajo y sin ningún tipo de subsidio, el sufrimiento de los desahuciados a quienes se les dejado sin hogar, el sufrimiento de los abatidos por enfermedades que necesitan ayudas especiales, retrasadas, negadas o disminuidas sin piedad…? Y, por otro lado, tampoco ni una palabra de denuncia de los sueldos de escándalo en consejos de administración por no hacer casi nada, contratos blindados para cobrar sumas estelares al dejar sus puestos ya estupendamente remunerados, a más el fraude fiscal de los que más tienen y la corrupción de quienes detentan el poder político y manejan los dineros y las propiedades públicas… El profeta era el ojo y el oído de Dios: veían las injusticias que cometían los poderos con los humildes, oían su clamor y sentían, como en sus propias carnes, su opresión y explotación. Y eran luego la palabra de Dios condenando los abusos de los poderosos y pidiendo a gritos justicia para los ultrajados. Pero, sobre todo, los profetas eran el corazón de Dios: sensible y dolorido al ver la penosa realidad social de los marginados: enfermos, disminuidos, viudas... ¿Dónde, aquí y ahora, los profetas? Su palabra era clara y no sibilina, era contundente y sin remilgos. No valen discursos que no impacten y capten la atención de los medios. Decir que la causa de todos nuestros males sociales presentes está en la ausencia de Dios, decir que en el origen de la crisis social hay una crisis de fe, como oímos decir a algunos obispos católicos españoles o a la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, para la inmensa mayoría de la gente es no decir nada sobre lo que de verdad sucede. Es, además, ocultar la dad con humo de religión. Los causantes tienen nombres y apellidos concretos, son banqueros, financieros, grandes empresarios, dirigentes políticos... Y la solución, que ha de buscarse yendo a la raíz de los problemas, no se simplifica pidiendo solidaridad: la solución no es dar todos algo o mucho a Cáritas, como piden o hacen algunos obispos. Debemos todos y siempre compartir con los demás, pero, ante la situación social en la que nos han metido, eso no es suficiente. Hay que exigir un Nuevo Orden: que se organice la economía de otra manera. El liberalismo puro y duro beneficia siempre a los más fuertes de la sociedad. Es necesario, pues, que se hagan leyes que controlen la actividad productiva y los mercados financieros, que impidan los paraísos fiscales, que persigan eficientemente el fraude fiscal, que pongan penas ejemplares a la corrupción, que impidan los escandalosos sueldos de algunos, las jubilaciones blindadas con retribuciones millonarias... Los impuestos han de ser sobre todo

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directos, para que aporten más los que más tienen y ello en una proporción progresiva. Son soluciones posibles que no se hacen efectivas porque los dirigentes políticos, de hoy y de ayer, no quieren. Prefieren las soluciones que empobrecen más a los más pobres. Son votados por una mayoría, en muchos casos inconsciente, pero sirven a una minoría, incluyéndose a sí mismos. Es también una necesidad imperiosa enseñar al que no sabe, dar vista a los ciegos: todos hemos de saber analizar la realidad social para poder llegar a ver con claridad cómo son las cosas, sobre todo cuáles son las causas de nuestros males sociales. Había que haber apoyado y universalizado “la revisión de vida” de la HOAC y de la JOC, movimientos a los que algunos obispos pusieron tantos obstáculos como pudieron. ¿Dónde hoy los profetas? Los que se sienten ministros plenipotenciarios de Jesucristo, que son por derecho el factótum en nuestras iglesias locales, los obispos, ¿por qué descuidan su ministerio profético? ¿Por qué asumen con tanto interés la función sacerdotal que dicen se fundamenta en la persona de Jesús y olvidan al profeta itinerante que en realidad fue ese Jesucristo al que dicen representar? Viven entre espectaculares ceremonias religiosas pontificales, pero parece que, lamentablemente, ni oyen, ni ven, ni sienten, ni padecen el dolor de los pobres. ¿Dónde tienen puesto su corazón? ¿Hacia dónde miran? ¿Han perdido la palabra? Al menos sí la profética. Su palabra nos suena casi siempre a música celestial. Es una palabra que percibimos con frecuencia afectada, que hiere la sensibilidad de los luchadores y luchadoras. Los profetas empleaban un lenguaje llano, directo, contundente, que todo el mundo entendía. ¿Nuestros obispos, ellos en persona, no tienen nada que decir a los miles y miles de parados? ¿Nada que decir a quienes han causado esta situación? ¿No tienen nada que decir a los que son expulsados de sus casas por no poder afrontar la hipoteca, debido ello a que han perdido su trabajo? ¿Y nada que decir a los banqueros que mandan ejecutar los “desahucios”? ¿Nada que decir ante el empobrecimiento de los más pobres y del enriquecimiento de los más ricos? ¿Nada tienen que decir sobre el fraude fiscal o los paraísos fiscales? ¿Nada que decir de las fabulosas cantidades que reciben algunos altos ejecutivos, nada sobre los contratos blindados que se hicieron así mismo para cobrar cantidades escandalosas si fueran despedidos de su empleo? ¿No hay que defender también la vida de los nacidos-y-empobrecidos exigiendo responsabilidades a los productores de tales fechorías? ¿Nada que decir del drama de los refugiados? Difícilmente lo van a hacer, viéndoles con frecuencia al lado de los poderosos, buscando su apoyo y protección. No podremos olvidar nunca la foto del cardenal Rouco y del obispo Martínez Camino con los grandes del dinero: ban-

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queros y empresarios que integraban la fundación “Madrid Vivo”. Buscaban dineros para la celebración de aquella vana Jornada Mundial de la Juventud. Sí hablan a veces, pero para defender la situación y los poderes establecidos. En sus discursos a veces parece que algunos añoran el nacionalcatolicismo defendiendo la presencia de la religión en lo público, invocando la tradición y razones culturales. Quieren que las autoridades civiles estén a su lado en los actos religiosos. Nunca los profetas congeniaron bien con los poderosos. Hablan sí para “defender el depósito de la fe” y para juzgar y condenar a quien según ellos lo ponen en peligro o se salen de él. Es lamentable que quienes pretenden seguir el llamamiento del Papa Francisco de evangelizar el mundo actual nos salgan con un texto como la reciente instrucción pastoral “Jesucristo salvador del hombre y esperanza del mundo”. ¿Cómo pueden pensar que tal texto vaya a ser la buena noticia del evangelio que pueda ser acogida por los hombres y mujeres de hoy e ilusionarles? ¿Creen que así podrán hacer llegar la alegre y rica noticia de Jesús a los jóvenes, tan ausentes de la Iglesia? Todo es viejo e incomprensible para la mayoría: las ideas, el lenguaje que las vehiculan, la estructura formal donde se articulan, la teología con que se expresan, el soporte filosófico que le dan, confundiendo como siempre fe y creencias… Quienes así escriben para anunciar hoy el evangelio de Jesús, parecen mostrar que nada les importa: ni el evangelio, ni Jesús, ni que la gente se enriquezca con los valores que conllevan.

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37 ACOSADOS POR EL TERRORISMO Y OBLIGADOS A ENCONTRAR UNA SOLUCIÓN "RAZONABLE"

Sensibles ante todo dolor humano Es lógico que no vamos a dar en cada acontecimiento terrorista una respuesta contundente con gestos y declaraciones. Y es lógico que reaccionemos más fuertemente cuando los muertos están más cerca de nosotros o por cualquier otra razón pueda afectarnos algo más. Pero al mismo tiempo que en estas ocasiones de terrorismo más próximo nos soliviantamos contra la violencia, aprovechamos el momento para hacer lo mismo y levantar nuestra voz de repulsa contra todas las agresiones que día tras día se están sucediendo, dejando tras de sí muchísimo dolor, con el fin de aterrorizar a quienes son diferentes u obstaculizan la expansión de sus ideales.

No es justificable la islamofobia Creo que es importante que todos seamos conscientes de que los terroristas, que son de una determinada confesión islámica, nos atacan no porque no seamos musulmanes, pues agreden también, y en proporción muchísimo

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más alta, a otros musulmanes. Sólo un simple dato como referencia: Irak es el país donde en el año 2013 más atentados terroristas se produjeron: 2.492 ataques con 6.362 muertes. Ello nos muestra que no es justificable la islamofobia. El terrorismo yihadista no es un ataque del Islam al cristianismo, no hay una guerra de religión entre ambos. Tampoco es posible decir que estamos ante un ataque del Islam a Occidente. Este terrorismo, que es el más cercano a nosotros, lo protagoniza un de los grupos musulmanes salafistas. “El salafismo es un movimiento sunnita que reivindica el retorno a los orígenes del Islam. Pese a ser un movimiento fundamentalista, no está unificado sino que existen varias ramas de salafismo que se diferencian en la manera de poner en práctica su disciplina, desde la vía pacífica y pedagógica del salafismo de predicación al movimiento yihadista que propugna el uso de la violencia para imponer el Islam de los orígenes”, tanto a los otros musulmanes como al resto que no lo son.

Rechazo de toda violencia Nos encontramos a cada paso con violencias que derraman sangre a borbotones, que producen en un momento un cúmulo de muertes. Pero hay masacres que se convierten en tales en el continuo del tiempo. Muertes que se producen día tras día, como es la violencia de género. Tenemos las guerras, también mortíferas. Y violencias que matan sin derramamiento de sangre, siendo sobremanera importante la que ejerce el hambre sobre los más empobrecidos de la tierra, de la que conocemos bien sus causas. No olvidemos el terrorismo de Estado, que suele ser también incruento, fácil de ocultar o disimular, producido normalmente por dictaduras más o menos encubiertas que hay en países donde se conculcan derechos humanos fundamentales. Todos los Estados absolutistas se sostienen por la fuerza que se ejerce de mil maneras sobre los ciudadanos para mantenerles sometidos. Tenemos que añadir las violencias al medio ambiente, que terminan siendo también violencias contra el ser humano. Tenemos que sentirnos heridos como en propia carne por todas estas violencias. Pertenecemos todos a la misma familia humana, visión esta que vivirán con más fuerza quienes tienen una mística cristiana que integra a todos en una fraternidad universal.

Se ha de buscar y encontrar una solución razonable Sobre el terrorismo yihadista se podrán decir muchas cosas para rechazarlo, pero lo importante es acertar en hacer lo que fuere necesario para llegar a la solución del problema de una manera razonable, que lo será en la medida en que todo lo que se haga esté de acuerdo con los principios éticos que fundamentan los derechos humanos universales. No se trata de acabar con los

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yihadistas fanatizados, sino, yendo a la raíz, con su fanatismo y con todos los fanatismos del mundo que anatematizan todo lo diferente y pretenden aniquilarlo. Para solucionar los conflictos es imprescindible un verdadero diálogo que implica acercarse al otro para conocerle. Luego hay que escucharle, analizar la situación con buena voluntad y buscar una solución en consonancia con el bien común de todos. Creo que es importante que todos veamos la necesidad de un cambio de mentalidad: todos debemos comprender que no hay una única manera de ser persona, ni una única manera de estructurar y organizar una sociedad; todos debemos de ver que nuestras diferencias nos enriquecen.

La espiral de la violencia ¿Vivimos dentro de una espiral de violencia? No me cabe duda que algo, o mucho, tiene que ver el terrorismo de hoy con la explotación del “Tercer Mundo” llevada a cabo por los países occidentales durante más de un siglo, primero directamente y luego indirectamente a través de gobiernos títeres del sistema capitalista y financiero dominante. ¿No tendrá algo que ver en esta violencia, la violencia que supuso el acuerdo Sykes-Picot? Creo que un mundo de ayer, tanto en Asia como en África, más respetuoso con los derechos individuales y de los pueblos, más equitativo, más libre, más solidario…, sería hoy un mundo donde habría menos violencias, sobre todo de estas con muertes masivas e indiscriminadas.

Necesitamos otra Europa Además del discurso anterior, que podríamos calificar de “humanista”, hay otras propuestas políticas que parecen muy razonables. Es verdad, como alguno dice, que para mejor afrontar el problema del terrorismo necesitamos más Europa: debemos estar más cohesionados y más unidos a la hora de analizar y actuar. Pero yo creo que sobre todo, como parte de la solución, hay que decir que necesitamos otra Europa. Ésta, la de los mercaderes, nunca buscará la solución de conflictos que favorecen sus intereses económicos, siendo además ellos mismos quienes los producen. Necesitamos otros políticos en la UE, políticos que no se rijan por los principios del mundo del dinero. Son muchos los que lamentablemente no acaban de captar la importancia de las elecciones en todos los niveles administrativos. No se puede pasar

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tan irresponsablemente de votar. Hay que adquirir previamente una mínima información política para saber escoger a quienes deben representarnos en el poder legislativo y ejecutivo. Necesitamos una Europa más justa. Asia y África no pueden ser simplemente el caladero donde los occidentales llegan a expoliar a sus habitantes, en muchos casos hasta agresivamente, empleando medios productivos de esclavitud, incluso infantil, y esquilmándoles sus bienes. El número de muertes que produce el hambre nos refleja el nivel de inequidad existente en estos continentes. Necesitamos una Europa más solidaria. Es vergonzoso el panorama de rechazo a quienes nos llegan a Europa. Lo es la nimia y lentísima acogida. Les estamos dando con la puerta en las narices, dejándoles morir por miles en el mar. Estas muertes son fruto de nuestro violento rechazo. Como lo es el sufrimiento de quienes han sido hacinados en campamentos impropios para vivir seres humanos.

Necesitamos una Europa más coherente Defendemos los valores democráticos, pero somos “muy comprensivos” con regímenes absolutistas, como, por ejemplo, el de Arabia Saudí, con una sociedad donde “la mayor parte de los derechos humanos y libertades fundamentales están prohibidos o seriamente restringidos. El ensañamiento de los bombardeos saudíes en el Yemen tan solo ha sido denunciado por las oenegés y, tardíamente, por el Parlamento Europeo. Pero claro, resulta que la monarquía saudí es un aliado vital tanto militar como petrolero para la Unión Europea, el Japón y especialmente para los Estados Unidos, sobre todo después de haber quebrado en enero de 2016 sus relaciones diplomáticas con Irán”. En muchos sitios podemos leer que Daesh “también recibe apoyo económico de individuos saudíes ante los que el régimen de Riad hace la vista gorda. Esas personas entregan dinero al Daesh y hacen lobby en su favor, presionando para que otros lo apoyen”. Es lógico que se pidan “medidas para neutralizar las vías de financiación del terrorismo internacional”.

Fracaso de la sola opción militarista Viendo que la opción militarista no logra los fines deseados, “se deben emplear también los medios comerciales, financieros, diplomáticos, socioculturales y políticos”. Sólo dos palabras recogidas sobre el comercio de armas y petróleo. Hay que controlar la venta de armas, para ello “Siria, Irak, Irán y otros tendrían que

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finalmente asegurar las fronteras y forzar a ISIS a luchar sin el apoyo turco, sin el de Jordania y de Arabia - un escenario difícil de aplicar ya que naciones como Turquía han creado zonas de exclusión de facto dentro del territorio sirio que requerirían una confrontación militar directa con la propia Turquía para eliminarlas. Habría también que controlar la compra de petróleo a ISIS”, en el mercado negro turco que ha sido “uno de los modos más eficaces de financiación para el Daesh, junto con el cobro de grandes sumas de dinero por el rescate de algunos secuestrados”. Una solución que hemos de rechazar Es evidente que la subida de la Extrema Derecha en Europa en parte se debe a la crisis económica y en parte al populismo de estas fuerzas políticas. Aprovechan las malas condiciones de vida de los más humildes de la clase obrera que habita en los suburbios. Los hacen insolidarios de los que están en condiciones aún peores que ellos culpándoles de su situación. Es así como acaban acogiendo el discurso xenófobo o islamófobo de la Extrema Derecha y se dejan captar por sus ideas nacionalistas excluyentes, que no están en consonancia ni con la libertad que todos debemos tener para vivir donde estimemos oportuno, ni con la igualdad de trato debido a la misma condición humana que todos compartimos, ni con la fraternidad, valor tan inherente a la clase obrera y siempre tan predicada en nuestra civilización occidental. 24 de Julio 2016

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38 INFORMACIÓN ENGAÑOSA

https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=wm#inbox/1569c957c414a107 ―Lo quieren volver a hacer. Quieren volver a acorralar la fe dentro de las catacumbas. Callosa de Segura es un pueblo de 18.000 habitantes a mitad de camino entre Murcia y Alicante. Y como todos los pueblos, tiene una iglesia. Y en la plaza de la iglesia hay una cruz (desde hace más de 70 años). Una cruz que pertenece a la parroquia. Y esa cruz corre peligro si tú y yo no hacemos nada. El ‗tripartito‘ de la izquierda (PSOE, IU y Podemos) va a cargarse la cruz de la plaza de la Iglesia de San Martín. ¿Y qué pretexto usan para quitar la cruz? Que la presencia de la cruz va contra la Ley de Memoria Histórica. Pero a ti y a mí no nos engañan: lo que quieren es eliminar cualquier rastro de la fe católica de la vida pública. Y no dudan en pasar por encima del derecho fundamental a la libertad religiosa para conseguir sus objetivos.

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¿Se lo vas a permitir? Firma esta petición y pide al Ayuntamiento de Callosa de Segura que frene este atropello a la libertad religiosa de los cristianos. Gracias a Dios hay una serie de personas en Callosa de Segura que están luchando este caso. Y se agrupan en la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Cruz, un movimiento totalmente apolítico formado por cristianos que está mostrando una resistencia heroica. A la labor de la Plataforma se suma el recurso interpuesto por el ex alcalde de Callosa, estando el caso en los tribunales. Ellos están haciendo todo lo posible para que no les roben su cruz. Ahora el Juzgado de lo Contencioso Número 1 de Elche ha rechazado las medidas cautelares... Y aunque el proceso judicial continúa, PSOE, IU y Podemos quieren aprovechar esta medida para retirar la cruz cuanto antes. Pero tú y yo podemos impedirlo. Firma esta petición dirigida al Ayuntamiento de Callosa de Segura y exige que dejen la cruz donde está.‖

COMENTARIO. 20-8-2016. “Abogados Cristianos vía Change.org”, por correo fechado el 19 de Agosto de 2016, nos pide firmar para que no se quite una cruz que hay en la Plaza de la Iglesia desde hace más de 70 años. En torno, pues, al 1940, reciente finalizada la guerra civil. Se nos argumenta que el Ayuntamiento (PSOE, IU, PODEMOS) “Quieren volver a acorralar la fe dentro de las catacumbas”. “Es una cruz que pertenece a la Iglesia”. “Quieren eliminar cualquier rastro de la fe católica de la vida pública”. “Es un atropello a la libertad religiosa de los cristianos”. Pero se oculta, no creo que uno se equivoque si piensa que con toda intención, que la cruz forma parte del monumento dedicado a José Antonio Primo de Rivera, que es lo que el Ayuntamiento decide quitar, apoyándose en la Ley de Memoria Histórica. Parece que al mismo tiempo está en litigio la propiedad de la plaza donde está situado dicho monumento, que a todas luces tiene un carácter político partidista, exaltando a uno de los protagonistas que ha muerto en el levantamiento contra el gobierno constitucional republicano. Creo que somos muchos los cristianos que pensamos que ya es hora de poner las cosas en su sitio y terminar con la simbología del nacionalcatolicismo. Aunque el monumento estuviera adosado a la misma pared de la iglesia, debie-

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ra quitarse por acuerdo unánime de todos los parroquianos. La cruz, símbolo del final de la vida de Jesús de Nazaret, no puede ser causa de división entre la gente de un pueblo. Seguro que en todos los grupos políticos de Callosa de Segura hay personas para los que la cruz significa mucho y es probable que todos, sin excepción alguna, respeten este símbolo. La cruz no es el problema, sino el monumento a José Antonio Primo de Rivera. No es una cuestión religiosa sino política. Deben tenerlo en cuenta quienes viven de cerca este conflicto en el que quieren que se involucren los sentimientos religiosos, cuya manipulación suele ser muy fácil. Como nota al margen añadir la precaución que hay que tener ante todo aquello que en Internet nos piden que apoyemos y nos mostremos dispuestos a hacerlo. Como vemos en esta petición de “Abogados Cristianos vía Change.org” nos dan una información cuando menos engañosa.

http://www.diarioinformacion.com/vega-baja/2016/03/05/alcaldereta-iglesia-pleitear-tribunales/1735436.html El alcalde reta a la Iglesia a pleitear en los tribunales 08.03.2016 | 01:51 El regidor de Callosa de Segura, Fran Maciá, dijo ayer que el equipo de gobierno ejecutará la decisión adoptada en pleno de retirar la Cruz de los Caídos de la Plaza de España y señaló que «si la Iglesia cree que se vulneran sus derechos (al considerar que está en su propiedad) que vaya a los tribunales». El primer edil dijo que todavía no han visto ningún documento que, tal y como señala la Iglesia, demuestre que la citada Plaza sea de su propiedad y que el bar que mantiene un velador en ese espacio paga impuestos al Ayuntamiento. Restó importancia al argumento de que el consistorio haya pedido algunas veces permiso a la Iglesia para celebrar allí actos culturales porque también la Iglesia ha pedido permiso al consistorio en casos similares. Maciá defendió que lo que se ha hecho ha sido cumplir con la Ley de Memoria Histórica y volvió a repetir que intentarán negociar con la Iglesia para que ésta decida qué hacer con la Cruz , siendo su pretensión incluso hablar con el obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, que tiene previsto visitar la localidad para asistir a una representación de La Pasión, y tratar de buscar un acuerdo. «El interés mediático surge porque sorprende que en 2016 sigamos teniendo un monumento dedicado a Primo de Rivera», zanjó el primer edil m. a . r.

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39 ¿EL TIEMPO DE LOS LAICOS? EL PAPA FRANCISCO CREA UN NUEVO DICASTERIO: LAICOS, FAMILIA Y VIDA

Después de ser nombrado el obispo de Dallas, Kevin Farrell, Prefecto del nuevo Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la agencia de información católica ZENIT le ha hecho una entrevista en la que se le hace la siguiente pregunta:¿Cree que con la creación de este dicasterio quien desea una mayor presencia de los laicos estará satisfecho? Y esta ha sido su repuesta: “Sobre todo creo sea este el tiempo de los laicos. El papa Francisco quiere promover a los laicos en todos los niveles de la administración de la Iglesia. Todos los órganos consultivos, en el interior de la Iglesia o de la Curia, necesitan tener a laicos en roles especializados. Si se leen los estatutos del nuevo dicasterio, por primera vez se ve que los subsecretarios de cada departamento deberán ser laicos; y los laicos tienen que estar presentes incluso en los órganos consultivos o en los que se ocupan de promover organizaciones internacionales, movimientos, estudios, etc...” Subrayo yo dónde quiere el nuevo prefecto centrar la novedad de la promoción del laicado que el Papa Francisco quiere hacer: que esté presente “en todos los niveles de la administración de la Iglesia”, “incluso en los órganos consultivos, en el interior de la Iglesia o de la Curia”. ¿Cómo están hoy las cosas? En el caso de la organización parroquial no suele caber otra posibilidad que esté sostenida por seglares, hombres y mujeres. El principal problema será

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la falta de interés por parte del clero en crear instituciones participativas que tengan operatividad, al igual que la falta de interés de los seglares en participar. Si nos fijamos en la curia administrativa diocesana ya cambia la situación. En la mía, no importa que sea una u otra, en concreto nos encontramos con los siguientes datos: podemos observar que entre los trece cargos dependientes del Canciller-Secretario General hay dos seglares (hombres): el Director de Estadística y Sociología Religiosa y el Técnico Asesor del Secretariado de Obras Diocesanas. En la Administración Diocesana destaca la presencia de laicos en el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, donde entre los once miembros seis son seglares (todos hombres). En la Vicaría Judicial entre los nueve cargos hay uno desempeñado por una mujer que es Notaria y Actuaria. En la Curia Pastoral de las veinte Delegaciones hay cuatro mujeres que desempeñan el cargo de Delegadas: Catequesis y Enseñanza, Apostolado Seglar, Manos Unidas y Medios de Comunicación Social. La conclusión puede sacarla cada uno. En la Curia romana, apenas el 15% de los cargos son ocupados por mujeres y la mayoría, en trabajos auxiliares. Los puestos de mayor relevancia dirigidas por mujeres son dos subsecretarias. Es de esperar que el interés del Papa en la promoción de los laicos haga posible que veamos pronto cardenales laicos –hombres y mujeres- , quizás nuncios, que son cargos principalmente políticos, al menos vistos desde la perspectiva de los países donde están, y así sucesivamente en otros sectores de la Iglesia, cuyas funciones no tienen por qué estar en manos del clero. ¿Cuál es el quid de la cuestión? Como se le preguntaba al nuevo Prefecto si los laicos estarían satisfechos con la creación de tal dicasterio para promocionar su presencia, yo en este momento, como laico que soy ahora, me sentí implicado y diré que ni mucho menos ello es suficiente para satisfacer todas las expectativas que los laicos de hoy tienen de participación al interior de la Iglesia. Conseguir que haya laicos presentes en todos los niveles organizativos eclesiásticos es una buena meta que hay que conseguir, haciendo hincapié sobre todo en el laicado femenino, pero, con todo, creo que ello no es lo más importante. El quid de la cuestión no es sólo estar, sino cómo llegar a estar y para qué. Todos conocemos bien cómo orgánicamente la Iglesia está estructurada piramidalmente. Hay una ancha base de fieles organizados fundamentalmente en parroquias, al frente de las cuales están los párrocos como primeros responsables y todos ellos bajo la autoridad del obispo diocesano correspondiente, los cuales, a su vez, deben obediencia total al Papa, el cual “tiene, en virtud de su función, una potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre

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ejercer libremente” (c.331). Esta estructura, que es la básica, es la que da un carácter fuertemente clerical a la Iglesia.

La cuestión, como decía antes, no es que los laicos participen en todos los organismos que hay en cada uno de los niveles administrativos o pastorales de la Iglesia, sino cómo llegar a ellos y para qué estar en ellos. Si los laicos son escogidos y nombrados por la “autoridad competente clerical”, es como disfrutar de una participación otorgada. Ha de ser la comunidad correspondiente quien ejerza la función al menos de escoger a quienes ella crea que mejor pueden dirigir los distintos organismos que han nacido para su servicio. Por otra parte, si los laicos o laicas están en unos cargos simplemente para ejecutar obedientemente lo que decide el párroco, el obispo o el Papa, no es eso lo que esperamos. Si la meta es situar a los laicos en organismos que son simplemente consultivos, tampoco es eso lo que quiere el laicado. ¿Dónde centrar la promoción del laicado? Una auténtica promoción del laicado ha de llevar consigo previamente una primera meta estructural fundamental: estar todos en la Iglesia en condiciones de igualdad, superar la sociedad estamentaria eclesiástica, constituirse en una fraternidad afectiva y efectiva, en el ser y en el hacer. Al menos como meta se debe marcar el gran objetivo de terminar con el clericalismo estatutario e ideológico que impregna el Código de Derecho Canónico y la mentali-

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dad no sólo de la mayoría del clero sino también, lamentablemente, de los seglares. El laicado quedará satisfecho cuando esté participando por derecho propio y con capacidad de decisión en la gestión de los asuntos que sean de su competencia. Nunca puede resultar satisfactorio estar en organismos que son meramente “consultivos” al servicio de un clérigo que en definitiva es el que tiene la potestad de decidir incluso por encima del parecer de los consultados. Habrá mil posibilidades de organizarse para conseguir que ello no sea así. Pero por encima de todo es necesario un cambio en la concepción de la autoridad en la Iglesia. De poco sirve un trabajo sinodal bien hecho o trabajosos debates en un consejo económico o pastoral, si después termina uno solo, que está por encima de los demás, determinando las conclusiones definitivas de cómo hay que pensar o qué hay que hacer. Los pasos para ir consiguiendo cambios profundos estructurales habrán de ir dándose poco a poco. Algunos parecen bien sencillos. No creo que hubiera dificultades doctrinales, quizás sí intereses creados, para que todas las cuestiones administrativas empiecen a estar en manos del laicado ejerciendo estas funciones con plena autonomía. Se puede empezar por los asuntos económicos: ¿por qué no puede ser un seglar (hombre o mujer) gerente parroquial o diocesano…, con autoridad propia e independiente del párroco o del obispo, condicionado solamente por las leyes canónicas y civiles? Una persona individual o un grupo donde haya clérigos y laicos, hombres y mujeres. Ello liberaría a los clérigos de ocuparse de asuntos tan temporales como son los económicos y podrían dedicarse más de lleno al servicio pastoral y espiritual de los fieles. En algunos casos ya es notoria la falta de atención debido a la escasez de sacerdotes.

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El diaconado permanente Al menos todos los cargos organizativos se podrían poner en manos de los seglares dándoles plena responsabilidad. Cabría pensar que se les podría dar esta responsabilidad a los diáconos o diaconisas permanentes que parece se intenta también promocionar ahora en la Iglesia. Desde mi perspectiva no creo que fuera lo mejor. Más bien pienso que el diaconado debiera tener una función más en relación con el servicio que el sacerdote ejerce como tal en la comunidad, como puede ser presidir celebraciones de la Palabra de Dios y distribuir la Eucaristía, preparar a los fieles para la celebración del sacramento de la penitencia, asistir a los enfermos, bautizar, presidir las celebraciones matrimoniales, acompañar a los difuntos al cementerio…etc. El fortalecimiento del diaconado permanente, tanto de mujeres como de hombres, no me acaba de convencer, pues creo que con ello se corre el grave riesgo de reforzar el estamento clerical, del que forma parte el diaconado. Ninguna objeción a ordenar mujeres sacerdotes o diaconisas, pues todos debemos estar en la Iglesia en situación de igualdad. Lo importante es cómo van a ejercer su ministerio, con qué talante, los nuevos sacerdotes o sacerdotisas, los nuevos diáconos o diaconisas. Me da mala sensación ver a los clérigos, sean mujeres o hombres, significarse como tales vistiendo el traje talar o el clergyman, signo distintivo del estamento clerical, que por lo mismo los separa de los fieles. Nunca me gustó estar re-vestido de alba, estola o casulla. Todas las vestimentas, litúrgicas o de calle, hacen aparecer como “segregados” a quienes tienen que ser vistos cercanos. No son propias para un pastor que ha de oler a oveja. Creo que sería más acertado dar más protagonismo a los seglares, pues con ello se puede favorecer el ir desclericalizando a la Iglesia, que es una necesidad imperiosa para que la Iglesia sea cada vez más una comunidad de hermanos donde todos son tratados por igual. 26 Agosto 2016.

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40 LA BANCA ÉTICA, UNA ALTERNATIVA A CONSIDERAR El punto de partida Querer hacer un mundo mejor forma parte imprescindible de las aspiraciones de un buen cristiano, pues de una u otra manera identificamos este quehacer con el quehacer del “Reinado de Dios”, cuyo crecimiento entre nosotros lo hemos de ir favoreciendo con nuestro esfuerzo personal, siguiendo las pautas que nos señaló Jesús de Nazaret. Es el mismo objetivo de la praxis que nos propone la Teología de la Liberación: la transformación de la realidad, donde salvajemente se está agrediendo al ser humano y a la Madre Tierra, para que en ella todo lo que vive se pueda desarrollar armónicamente y también pueda vivir a gusto el Dios que está presente en todo. En cada momento de la historia se nos ofrecen distintas opciones de compromiso para ir lográndolo. Cada uno habrá de reconocer su propia tarea, adecuada a sus posibilidades y, al mismo tiempo, teniendo en cuenta la que sea más urgente o más necesaria para los seres humanos y para el conjunto de todo lo que vive y es en esta nuestra Casa Común, la Madre Tierra. El “mundo del dinero”, un campo con necesidad de urgente transformación En este mundo del dinero hay grupos de personas, extremadamente poderosas, que someten a infinitas formas de esclavitud a una gran mayoría de ciudadanos. También la Madre Tierra sufre las consecuencias de estos desalmados. Es un mundo éste que necesita de liberación. Es evidente que la reflexión moral habitual, la de escuela, la que aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica, no le ha hecho ni le hace la suficiente atención al dinero en las formas concretas en las que hoy se manifiesta, a pesar de la importante influencia que tiene en la sociedad. Ello es así, a pesar de los escandalosos desmadres que tienen en el dinero su causa última común. Aquí en España son temas típicos de nuestros días, que incluso están sobre las mesas de los jueces, las tarjetas black, los desahucios, “las mordidas” o tantos por ciento por amañar contratos, las clausulas suelo, etc. Tam-

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bién nos asombran los altos directivos con contratos blindados que al abandonar sus puestos recibieron compensaciones millonarias. Otro hecho que resulta incomprensible son las fuertes sumas de dinero que algunas entidades (entre ellas del futbol) deben a la Seguridad Social, mientras ésta no tiene los suficientes recursos para atender las necesidades de sus afiliados más necesitados. Nuestra dura y larga crisis económica, de cuya gravedad es muestra el importantísimo número de parados que hay en nuestro país, ha tenido principalmente un origen financiero… A esto hay que añadir las muchas personas que se sienten violentadas cuando se enteran que sus depósitos bancarios se invierten en hacer armas para la guerra, o para dar créditos a empresas que van a hacer negocio destruyendo el medio ambiente o contaminando ríos, mares…, viéndose al mismo tiempo impotentes de poder influir en los bancos donde han depositado sus ahorros. Es que ni siquiera pueden saber qué se hace con él. “Moralizar” todos los comportamientos económicos Todos los hechos, tan gravísimos, anteriormente enumerados como ejemplo, tienen una dimensión moral que debe ser tratada por la Teología Moral de hoy para que tales comportamientos sean incorporados, ya enjuiciados, a la conciencia moral universal y así todos podamos tener una referencia para poder emitir el juicio de valor personal correspondiente sobre los propios actos y sobre los actos de los demás que se manifiestan en la sociedad. Ahora parece más bien que están siendo considerados por una gran mayoría como neutros, fuera del alcance de la conciencia moral. No encuentro otra explicación al trato excesivamente comprensivo que parecen tener los implicados en las actividades anteriormente citadas tanto por parte de los partidos políticos como de los electores a la hora de emitir sus votos, e incluso por los tribunales, pues a veces escandaliza la relación tan desproporcionada que se observa entre las condenas de los pobres y de los ricos que roban. En su Exhortación La Alegría del Evangelio, el Papa Francisco sí le ha dado mucha importancia al mundo del dinero. Después de decir que nuestra economía provoca exclusión e inequidad y de afirmar contundentemente que es una economía que mata, dice que una de las causas de esta situación es la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. Hemos endiosado al dinero y hemos deshumanizado la economía, que carece de una orientación antropológica y ecológica. El mercado ha sido divinizado y convertido en la regla absoluta. A quienes dirigen las finanzas nada les importa “Dios”, como representante de valores morales, menosprecian la ética, siendo únicamente el beneficio lo que realmente prima para ellos. Los profesionales de la moral: predicadores, catequistas, profesores… tienen que hablar de las malas prácticas productivas y financieras, de los dere-

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chos vulnerados de la Madre Tierra, que está siendo inmisericordemente explotada, es más esquilmada irracionalmente… Tienen que profundizar en las causas de las crisis económicas, valorar el monstruoso poder de las finanzas que controla todos los demás poderes, incluidos los del Estado. Se necesita una moral que aborde todos los temas de hoy, pero luego hay que divulgar los principios morales y hacer que lleguen a la conciencia de todos. No sólo teoría sino también praxis: hacer, cambiar la realidad Pero además de los principios y su enseñanza, es necesario llevar a cabo una praxis renovadora-liberadora del mundo del dinero, yendo sobre todo al núcleo mismo del sistema, a la actividad financiera. ¿No habría que intentar una alternativa al actual sistema? Será imposible que ello pueda conseguirse de repente. Pero, ¿además de criticarlo no se podrá hacer algo más? Habrá que intentarlo con iniciativas políticas: se necesita una mayor intervención del Estado que regule el mundo de las finanzas para proteger a la ciudanía ante su enorme poder. Habrá que intentarlo también con iniciativas financieras alternativas, y, como siempre hemos creído muchos, partiendo del pueblo, de los ciudadanos, cuya fuerza a veces es mucho más grande de lo que parece. ¿Se está haciendo algo en este terreno? Pues sí, se están dando respuestas que no pueden seguir estando tan ignoradas por aquellos que quieren un mundo mejor distinto al nuestro. Es muy importante que las conozcan las gentes que quiere pasar del rechazo teórico al sistema financiero, al rechazo práctico. La BANCA ÉTICA es una de las alternativas que han surgido para tratar el dinero de manera diferente, el dinero que originamos, en general, por medio del ahorro. Su importancia social la podemos deducir al conocer sus principales características. Estas son las que se suelen señalar: Transparencia: La transparencia consiste en mantener informado al cliente sobre su actividad en todo momento y a través de diversos medios de comunicación. El cliente habitualmente puede consultar los proyectos que se financian con su dinero en las páginas web o en publicaciones de las propias entidades. Economía real: Consiste en mantenerse al margen de la especulación y de los mercados secundarios, lo que, además, permite a estas entidades una evolución estable, al no estar dentro del peligroso campo especulativo. Rentabilidad social: es la máxima de la banca ética. Todo el negocio girará en torno a unos objetivos de cooperación y fomento del desarrollo de actividades que puedan aportar beneficios sociales. La obtención de beneficios económicos no es su razón de ser.

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Sostenibilidad: Su actividad promueve un mundo más sostenible tanto apoyando proyectos que apuestan por ello, como aplicando el criterio a su propio negocio. Entre nosotros existen tres principales proyectos de Banca Ética: FIARE, COOP57 y TRYODOS BANK, cada una de ellas con sus propias características diferenciadoras, que pueden aportar un específico atractivo. En Internet podemos encontrar suficiente información. Os ofrezco unas líneas sobre la Banca Ética donde yo estoy comprometido: FIARE. FIARE es un proyecto cooperativo sin ánimo de lucro, que está integrada por entidades sociales y por ciudadanos. Quiere diferenciarse por pretender construir una sociedad más justa en el campo de las finanzas y a través de las finanzas, y ello con su diferente forma jurídica, de gobierno, de participación, de organización territorial, de productos, de precios, de sectores financiados, intentando lograr que la economía esté al servicio de las personas. Esta propuesta no incluye prácticas especulativas, operando siempre en la economía real. Por eso no ofrece ni ofrecerá productos de carácter especulativo ni competirá en precios ofrecidos al ahorro. El interés que ofrece por el dinero es primordialmente social. También se propone posibilitar el acceso a la financiación a personas o colectivos excluidos por el sistema bancario tradicional. (http://www.fiarebancaetica.coop/). CONCLUSIÓN No cabe duda de que de una u otra manera somos muchos los disconformes con esta sociedad nuestra. No nos gusta ni cómo está estructurada ni cómo funcionan la mayoría de sus instituciones. Hay muchos que de variadas maneras están ya comprometidos en cambiarla. Al margen de lo que cada uno esté haciendo, la Banca Ética nos invita a una acción común enfocada al mundo del dinero, un mundo donde impera la fuerza del egoísmo más avasallador y destructor, un mundo que por eso necesita de liberación. El tratar de darle a nuestro dinero una orientación ética no nos exigiría ni mucha dedicación (un poco para empezar), ni mucha atención posterior. Estoy seguro que son muchos los que conectan con esta visión y ven con buenos ojos la alternativa que nos ofrece la Banca Ética. Se necesita solamente que esta alternativa genere confianza. Hemos de saber que cada vez son más los que se han decidido a iniciar una cierta transformación del mundo financiero situando su dinero, o parte de él, en la Banca Ética, sacándolo de los bancos convencionales. Por otra parte sabemos positivamente que a nuestros ahorros en la Banca Ética se les dará unos fines sociales adecuados, tanto a través de las inversiones como de los créditos. La Banca Ética nos sirve, pues, para llevar a la práctica nuestras ideas de hacer un mundo mejor. 16 de OCTUBRE 2016

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41 ¿ENTERRAMIENTO O CREMACIÓN? ¿Qué hacer con las cenizas? Hay algunos refranes que en algunas ocasiones nos vienen como anillo al dedo. Así éste que sigo manteniendo en mi memoria: “cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo espanta moscas‖, que pensé en él cuando acabo de leer la Instrucción Ad resurgendum cum Christo que habla acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación. Es un texto firmado por el ya bien famoso, por su oposición al Papa Francisco, cardenal Müller, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Fe. En primer lugar me preguntaba yo al leer qué importancia puede tener para “la Iglesia” un tema tan personal como éste. Me parece que objetivamente ninguna. No he percibido ningún tipo de conflicto en nadie. Las cosas estas se están sucediendo en esta cuestión con toda normalidad, al menos entre nosotros. No sé si quienes lo elaboraron tienen algún tipo de obsesión que les condicionara y les impulsara a tratar un tema que suele recaer sobre la voluntad de los difuntos y de sus familiares. La mayor parte de los fieles tienen, ¡menos mal!, otras preocupaciones muchísimo más importantes. Los que más conscientemente quieren vivir su fe concentran sus preocupaciones sobre todo en hacer un mundo mejor: más justo, más equitativo, más solidario…, en hacer realidad “el reinado de Dios” aquí en la tierra. Son muy sensibles sobre todo

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a dolor humano que están produciendo el hambre y las guerras, por las muertes y heridos o enfermos que producen, por los desplazamientos, por las condiciones en que dejan a los que sobreviven. Etc. Por otra parte han hecho una Instrucción para decir nada nuevo, como lo demuestran las citas con que quisieron avalar todo su escrito. Así es que ninguna preocupación ni atención más a la referida Instrucción. Se hizo noticia por lo extraño de su contenido puesto que a nadie le preocupaba el tema. Me imagino que todas las parroquias católicas seguirán con las mismas prácticas, pues el referido escrito no incorpora ninguna novedad doctrinal. Solamente habría que pedirles a esos “Señores del Vaticano” (no digo “monseñores” porque precisamente míos (mon) no los considero) que se dejen de andar entretenidos en “espantar moscas” y que se ocupen de los verdaderos problemas que tiene la Iglesia y la gente de hoy. En segundo lugar he de decir que el escrito me ha servido para recordar el equivocado enfoque que algunos le dan tanto a la muerte como a la resurrección, basado en una interpretación dualista, que hoy no nos sirve para la comprensión de la escatología. Me temo que en el fondo de la cuestión esté la defensa de la manera de interpretarla bajo el viejo paradigma. No es de recibo hoy pensar que cuando nos morimos muere solo el cuerpo y el alma que vivió en ese cuerpo sigue viva. El ser humano cuando muere, muere todo él y para siempre. Algunos creemos que sigue en la vida aquello vital de nosotros que es imagen de Dios y que hemos logrado hacerlo crecer e integrarlo en el Dios que vive en todo. Si alguien sueña que su cuerpo volverá a vivir, debido ello a que su alma volverá a él para darle vida, será un sueño que nunca verá cumplido. No es verdad que pueda haber un Dios Todopoderoso que pueda hacerlo. Las leyes de la naturaleza nunca nadie puede cambiarlas. Sería un cataclismo que sólo una de ellas lo hiciera. Esa idea del Dios Todopoderoso que puede milagrosamente actuar en nuestro favor para satisfacer nuestras necesidades o dolencias hoy no se puede utilizar. La resurrección de los muertos y la vida eterna, tal como se entendió siempre, para la gente “de mentalidad moderna”, que ya no utiliza el paradigma antiguo, pre-científico, son ideas que consideran descabelladas y no entienden cómo las pueden predicar hoy de esa manera la Iglesia. Nadie va a volver a la vida con “los mismos cuerpos y almas(=mentes?) que tuvieron”. (El término “alma” quizás lo podamos emplear mejor para nombrar esa entidad que hay en nosotros que es vida divina fruto de la presencia de Dios en nosotros). No va a haber un Juicio Final de todos los muertos que resucitados “en el último día”, vueltos entonces a la vida corporal, estarán ante un Cristo-Juez. ¿Dónde podrán ser reunidos todos los seres humanos que existieron y existirán? ¿Cuándo será ese último día? Estos relatos literarios tienen otros conteni-

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dos que no son esos que nos dan desde una interpretación tan literal, que es la que debe estar detrás de la Instrucción Ad resurgendum cum Christo. Seguramente que alguien estará pensando en la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Él puede ser el ejemplo de lo que nos sucederá. Claro que sí, pero es necesario precisar cómo habría que entender hoy esos sucesos de la vida de Jesús. Podemos decir efectivamente que Jesús vive, pero no ya biológicamente sino existencialmente. Vive totalmente en el Amor Absoluto donde él, por el amor con que vivió, puede estar viviendo. Y como él vive, también pueden vivir todos los muertos integrados en el Amor(=Dios) en la medida en que cada cual haya amado. Pero no pensemos que el cuerpo material de Cristo vive en algún lugar oculto del Cielo, en un espacio de allá arriba. Tampoco el cuerpo de María, su madre. Así pues, ¿a qué viene ahora todo este discurso de la Instrucción del cardenal Müller sobre el enterramiento o cremación de los muertos? Esto es como estar hablando del sexo de los ángeles o estar espantando moscas. Será un modo de entretenimiento de quienes no tienen nada que hacer. Octubre de 2016.

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42 EL PAPA, INVESTIGADO Burke, Meisner, Brandmuller, Cafarra y interrogan al Papa Francisco Cuatro cardenales desafían públicamente al Papa y a las "confusiones" de Amoris Laetitia Quieren obligar al Pontífice a responder "sí" o "no" a sus "dudas".

Sí, es evidente, estamos ante un interrogatorio inquisitorial que se le hace al mismísimo Papa. En primer lugar, sin entrar en el fondo del protocolo, uno mi protesta a cuantos quedaron sorprendidos por semejante comportamiento. Los cuatro cardenales reviven la escena de la mujer sorprendida en adulterio. ¡Pobre Papa Francisco! Esperemos que como el buen Jesús de Nazaret sepa salir airoso del círculo tramposo donde han querido meterlo. Y lo haga sin hacer uso del poder del que lo invistieron ellos mismos, sino, como es su estilo, convenciendo desde una posición humilde, haciendo sólo alarde de su gran corazón misericordioso que sabe situarse ante los demás para comprenderlos. Lo hacen, dicen ¡impulsados por su preocupación pastoral! ¡Quién lo diría! Dudo mucho que los tales cardenales huelan a oveja. La posición doctrinal que reflejan me hace dudar que estén cerca de sus fieles, los conozcan de cerca y los quieran. Huelen más bien a despacho y a salón. Sólo entienden de leyes. Que hay que aplicar ¡caiga quien caiga! Sobre todo las que regulan la sexualidad. Unas leyes que ya fueron hechas desde una óptica pesimista del ser humano, y que ahora son interpretadas igualmente desde esa misma perspectiva. ¿No había dicho Jesús que al Buen Pastor le preocupa más una oveja

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perdida que las 99 que estaban a buen recaudo? ¿Habrá algún texto de la Tradición que lo contradiga? ¿O algún escrito de algún Papa, santo o no, que defienda que la Ley y la Doctrina Católica están antes que el amor? No lo creo. Pues ahí está la cuestión. Ahí es donde tenemos que situarnos los cristianos que queremos seguir el evangelio del nazareno. Estos cardenales entenderán mucho de Leyes, Tradición, Doctrina de la Iglesia, pero poco o nada de Amor, de Evangelio, de Jesús. Papa Francisco, ¿no querías sinodalidad? Pues toma, aquí la tienes. Aquí estamos nosotros "participando". Tú mismo nos has obligado a preguntarte. ¿También así de capciosamente?, pregunto yo. Son lobos que están al acecho, pero se presentan revestidos de piel de oveja. No les mueve ninguna otra razón, dicen ellos, más que su conciencia y se acercan a él con profundo respeto, para preguntarle a Su Santidad, al Santo Padre, al supremo Maestro de la Fe sobre cuestiones tan trascendentales (¿?) como si pueden comulgar o no los divorciados que se han vuelto a casar, etc. El típico estilo que emplearon los enemigos de Jesús que terminan llevándolo a la muerte. Primero una alabanza y luego… la pregunta tramposa. No engañan a nadie. Les aplaudirán sólo los que piensan tridentinamente como ellos. Preguntan, pero retóricamente, pues ya saben de antemano cuales tienen que ser las respuestas que ellos mismos proponen avaladas por la Tradición, las Sagradas Escrituras y los Documentos de la Iglesia. Enfrente, al otro lado, lo que dice la Amoris Laetitia, el Papa Francisco. Citan entre los documentos de la Iglesia algunos firmados por San Juan Pablo II. Yo estaba seguro que con su rapidísima canonización lo que se quería sobre todo era “santificar” su doctrina conservadora. En este caso nada se miró a la tradición. No había razón alguna para “subir a los altares” con tanta prisa al Papa artífice del parón que se le dio al Concilio Vaticano II. Se quería que todo quedara atado y bien atado durante el pontificado de su sucesor. Nuevo Código y nuevo Catecismo, sin cambio alguno sustancial, para consolidar todo lo viejo. Una palabra sobre la Tradición, argumento tan invocado por los conservadores: la Tradición no parece otra cosa que un haz de palos para irlos poniendo en los momentos precisos a las ruedas sobre las que ha de caminar la Iglesia. La Tradición la han conformado unos cristianos concretos en cada momento de la historia. ¿Por qué se le ha de negar a la Iglesia de hoy poder también hacer Tradición asumiendo y renovando lo que se crea conveniente, mirando con respeto el pasado pero haciendo futuro? Eso sí lo exige la responsabilidad pastoral. Hoy, cuando la gente oye hablar a la Iglesia, a las altas jerarquías y a los teólogos, que mayoritariamente no suelen ser otra cosa que comentaristas de textos, nada se les entiende. No sólo en razón del lenguaje anacrónico que emplean, sino también por los contenidos que están totalmente fuera del paradigma moderno.

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Dos apuntes sobre dónde creo yo que la gente de a pie debemos situar el fondo de la cuestión. 1. Los cristianos de fe adulta, tanto seglares como sacerdotes, han logrado poder vivirla en libertad, superando el moralismo de una normativa que a veces vemos irracional, otras inhumana…, y siempre obsesiva por controlar al detalle los comportamientos sexuales, que son interpretados desde una concepción de una ley natural confeccionada a medida de su propia ideología. Cada vez son más los católicos, del clero y del laicado, que se han liberado de la tiranía moral que quieren imponer a todos un pequeño grupo de personajes obscurantistas instalados en el poder eclesiástico. Todos los divorciados vueltos a casar civilmente o a convivir “more uxorio” (por poner el mismo ejemplo ya tan manido) que han logrado la libertad de conciencia no tienen problema de participar plenamente en la celebración eucarística “comulgando” en ella. En las grandes asambleas pasan desapercibidos y en las pequeñas suelen encontrarse con un clero también liberado que piensan: ¿quién son ellos para juzgar a los demás? Encontrará problema la pareja homoafectiva que quiera “casarse por la Iglesia”. Hay que respetar que luchen, si quieren, para conseguir que la Iglesia los trate como a las parejas heterosexuales, pero pueden encontrar solución para sentirse a gusto con el modo de vivir su sexualidad y su fe. 2. Cualquier manual del más ortodoxo moralista jesuita del siglo XVII o del siglo XX, (ciertamente, no habría mucha diferencia entre los dos) insiste en la importancia de las circunstancias para determinar la calificación moral de un acto, así como en que la conciencia personal es la última norma para tomar una decisión. Más aún los moralistas jesuitas no dejaron de insistir en que el amor ha de influir en las decisiones morales. Recojo esta frase de Andrew Greeley, sacerdote católico y famoso escritor muerto en el año 2013, porque sintetiza los puntos esenciales donde termina definitivamente el proceso de análisis de la moralidad de un acto: las circunstancias, la conciencia personal y el amor, aun siendo desde el primer momento el mismo acto objetivamente considerado. Creo que con estos mimbres tenemos los principales elementos para tejer nuestra vida moral. Se da por supuesto que hemos de estar “bien” formados e informados para sentirnos seguros de llegar a un cierto nivel de objetividad en el juicio moral y también es obvio que en ocasiones hemos de contrastar nuestras opiniones morales en nuestra comunidad donde celebramos nuestra fe y compartimos nuestra vida cristiana. Pero también es verdad que es necesario liberarse de las adherencias ideológicas incrustadas en el mensaje moral cristiano y de quienes quieren asumir el control de las conciencias exigiendo unas conductas morales idénticas para todos, sea cual fuere el contexto personal y socio-cultural de cada uno. (Noviembre de 2016)

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43 FIDEL CASTRO Es evidente que hay al menos dos maneras de ver la figura de Fidel Castro. Los que celebran su vida y los que celebran su muerte. Lo hemos visto nada más anunciar su fallecimiento cuando en la Tele nos presentaron el escenario de Cuba y de Miami. También al mostrarnos lo que sucedía en Madrid ante la embajada de Cuba en España. Unos lo ven como el gran libertador de la opresión de Batista, el dictador títere en manos de Estados Unidos, y como líder que supo defender al pueblo cubano de los embates del capitalismo, encarnado igualmente en el imperialismo yanqui. Otros le ven como el eterno dictador que con mano de hierro se mantuvo en el poder.

Lo que creo más acertado es decir que el verdadero juez ha de ser siempre el pueblo cubano, sobre todo el que se ha quedado en Cuba. Todos encontrarán razones para la crítica y para la alabanza. Los grandes líderes siempre levantan radicales rechazos y adhesiones. Es lo que sucede respecto a Fidel. También creo que es muy válido el criterio de que para emitir un juicio sobre un personaje se ha de hacer desde una perspectiva histórica. En este caso conocemos la situación de Cuba antes de la revolución castrista y sabemos del largo período de su dictadura, pero nos falta la perspectiva desde la muerte de Castro hacia el futuro inmediato. Pensemos en lo que sucedió con Franco, con Stalin…

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En todo caso siempre influirá en el juicio que reciba Fidel Castro el posicionamiento personal ideológico-económico, filosófico y yo diría también axiológico. Es de Perogrullo: uno ve la realidad del color que sean los cristales con que se observe. No la ve igual quien aspira a vivir en una sociedad de economía socialista que quien la quiere capitalista. Sucede lo mismo si lo analizamos desde una perspectiva filosófica: será muy distinto el juicio que se le haga a Fidel desde una posición marxista que desde el liberalismo.

Así también, influirá la escala de valores de quienes enjuicien la personalidad de Fidel Castro. Los hay que ponen en primer lugar como meta social la igualdad entre todos los ciudadanos, sin embargo otros ponen la libertad, si bien es verdad que se refieren principalmente a la individual. A este respecto nos encontramos siempre con una objeción: sin igualdad, la libertad es muy relativa, pues realmente libres son los que tienen capacidad para poder escoger. Podremos tener libertad de pensamiento, de criterio…etc. Pero para qué quiere un pobre la libertad si no puede decidir tener un techo, sea mejor o peor, si no puede, estando en paro, tener un trabajo, si teniendo hambre, no puede comprar ningún alimento. Y así sucesivamente con todo lo que necesita. Lo importante no es que haya mucha libertad que sólo pueden hacer real unos pocos, sino que todos vayan alcanzando juntos niveles cada vez más altos de libertad real.

Como punto final de esta breve reflexión sobre la personalidad de Fidel Castro: primero, que hoy nos resulta muy difícil conocer la verdad de los hechos por la falta, consciente o inconscientemente, de objetividad por parte de los narradores. En segundo lugar: Creo que lo más importante es oír lo que dicen sobre Fidel los cubanos que han permanecido allí. Y finalmente: nosotros tenemos nuestra propia mentalidad, nuestros propios cristales con unos determinados colores, que filtrarán también lo que nos cuenten sobre Cuba y Fidel.

Podemos ofrecer unos textos entre muchísimos otros.

http://www.reflexionyliberacion.cl/ryl/2016/11/30/fidel-castro-y-esa-curiosa-admiracionpor-moises/ http://www.lemondediplomatique.cl/El-Fidel-que-conoci-Por-Ignacio.html http://www.lemondediplomatique.cl/FIDEL.html http://www.abc.es/internacional/abci-muere-fidel-castro-90-anos201611260630_noticia.html

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Noviembre 2016

44 GASPAR GARCÍA LAVIANA, SACERDOTE MSC Y GUERRILLERO Al acercarse el 38 aniversario de la muerte de Gaspar, 11 de diciembre de 1978, me gustaría escribir unas líneas sobre él con el fin de cooperar a mantenerle vivo entre nosotros, sus paisanos. A ello también ayudará la misa que tendremos en Tuilla a las 12h el día 10 de Diciembre, como viene siendo costumbre cada año.

Los datos más sobresalientes de su vida creo que los resume el título de este artículo: Gaspar fue un sacerdote Misionero del Sagrado Corazón (año 1966) que, enviado a Nicaragua, tomó allí, después de algún tiempo, la opción de ser guerrillero, entrando a formar parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional (año 1977), donde militó hasta que le mataron en un enfrentamiento con la Guardia Nacional el año 1978. Algunos amigos queremos destacar que este año celebraría las bodas de oro de su ordenación sacerdotal, igual que ellos mismos. Entre los que le recuerdan en Tuilla (Asturias) cada año en el aniversario de su muerte hay quienes le vieron celebrar allí su Primera Misa.

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He tenido el honor de conocer algo a Gaspar cuando de Nicaragua venía de visita al hogar paterno. Alguna vez cenó con los curas que andábamos por la Cuenca del Nalón. De algunos se hizo buen amigo. Nos hablaba de la situación de Nicaragua. Él peleaba allí contra la dictadura de Tacho Somoza y nosotros aquí contra la de Franco. Pero la lucha y el riesgo eran muy distintos, claro. Existía una cierta sintonía ideológica entre él y algunos curas de aquí. Era el tiempo del posconcilio y de los curas obreros en Asturias. Con el paso de los días, Gaspar había quedado arrinconado entre mis recuerdos, que vino a reavivar la Radiotelevisión del Principado de Asturias, pidiéndome una entrevista para decir unas palabras sobre su persona, que quedaron recogidas en el libro GASPAR, misionero y comandante sandinista, RTPA 2008, fruto del esfuerzo de José Ramón Pérez Ornia, Director General entonces del ente autonómico. También en el año 2008 comenzamos a promover un Foro al que quisimos honrar con el nombre de GASPAR GARCÍA LAVIANA, nuestro cura, que se había unido al FSLN y había caído en la lucha hacía ya treinta años, pero en ese momento estaba muy vivo en la memoria de muchos de nosotros. En la Web del Foro se puede encontrar bastante información sobre nuestro amigo y compañero (www.forogasparglaviana.es) Todos los años, en un día próximo al 11 de diciembre, un grupo cercano a Gaspar, admiradores de su persona sobre todo por el ejemplo de entrega total a la causa de los más débiles de su pueblo, nos encontramos en Tuilla, donde aún vive su hermana Marisa, para mantener viva su memoria. Celebramos juntos la Eucaristía y hacemos una Ofrenda Floral al pie de un monumento

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levantado en su pueblo. Creo que entenderéis que, al acercarse esta fecha en un año tan especial como es el 2016, el 50 aniversario de su ordenación, quiera hacer una breve reflexión sobre la vida de Gaspar resaltando lo que yo más valoro de ella.

En primer lugar su especial sensibilidad a los problemas de la gente, al sufrimiento de los más pobres. Dice en uno de sus versos: “Sentí en mi carne/ tu pobreza/ como látigo/ de fuego” (A corazón abierto, pág. 80). Así describe él la situación en la carta donde anuncia su incorporación a la guerrilla: “El estado de ignorancia, vejación y miseria que sufren la mayoría de los nicaragüenses, ha comprometido nuestra vocación … Nuestro compromiso de librarles de la ignorancia y opresión Somozista, nos convirtió en enemigos de los explotadores y nos hizo víctimas también del aparato represivo”. (De la Carta a A MIS HERMANOS LOS OBISPOS, SACERDOTES, RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS). Le hacían sufrir sobre todo la niñas en los prostíbulos: “Catorce añitos de edad,/dos de puta,/ cara joven,/ rasgos viejos,/ piel lozana,/ ojos muertos…”, dice, refiriéndose a ellas en otro verso (o.c. pág.39). Y, ya para terminar este apartado, en La muerte del indio, llora así a los pobres: “Se moría José Pérez/, vestido de hambre diaria./…A él le dolía el cuerpo,/ a mí me dolía el alma,/a mí se me iba el llanto,/ a él se le iba el alma,/ a él le moría el cuerpo,/ a mí me moría el alma”. (o. c. pág. 35). En segundo lugar destacaría su inquebrantable compromiso en la liberación de los más débiles, que él siente como normal consecuencia de su fe cris-

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tiana. No es cuestión sólo de ver el dolor humano, que hay muchos que ni eso, o reaccionar ante él con nada más que lamentos u oraciones. Gaspar se implica al cien por cien. Su comprensión de la realidad socio-política hace que no le vea otra salida más que la lucha armada, muy a su pesar. “No podemos quedarnos como mudos espectadores de la tragedia del pueblo mientras la dictadura Somocista enloquecida por el oro y el poder, sigue torturando y matando a los nicaragüenses como si fuesen bestias sin derechos… Por otra parte, mi fe y mi pertenencia a la iglesia Católica me obligan a tomar parte activa en el proceso revolucionario con el FSLN, porque la liberación de un pueblo oprimido es parte integrante de la redención total de Cristo. Mi contribución activa en este proceso, es un signo de solidaridad cristiana con los oprimidos…” (De la Carta anteriormente citada). Son palabras claras que nos muestran el profundo sentido religioso en el que fundamentaba su compromiso que él consideraba que habría de ser, necesariamente, participando en la lucha armada. Y en tercer lugar su valentía y generosidad al tomar la decisión de integrarse

en el FSLN. Al margen de las diversas posturas que pueda haber en relación a la participación de un cura en la lucha armada de liberación de un pueblo que sufre la opresión permanente de una dictadura, lo que hay que hacer, en mi opinión, es respetar y posiblemente admirar la decisión de quienes optan por el riesgo evidente de entrar a formar parte de un ejército guerrillero en lucha. El cura gerrillero Camilo Torres cayó en su primer combate a los tres meses de entrar en el Ejército de Liberación Nacional y Gaspar al año de incorporarse al Frente Sandinista. El peligro al que le conducía su decisión era percibido por él, como le dice en carta a su amigo cura en Asturias, Mario Garramiola: “Bueno, la vida es única y debo aprovecharla sien-

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do fiel a mí mismo y a la misión que crea más positiva para la gente, así me cueste la vida. Es por eso que no doy paso atrás, aunque como buen mortal tengo mi dosis de miedo que me trago y disimulo como puedo. Sé que de esta decisión no saldré con vida. Bien, eso es un riesgo ineludible que tengo que correr, ¿no te parece? Por lo demás tengo una extraña paz y sosiego que nunca había sentido y un contento conmigo mismo extraordinario. Parece mentira que me meto en la guerra y siento intensa paz”. Por eso, al mismo tiempo que valentía, su arriesgada decisión es muestra de una gran generosidad, pues es consciente de que comienza a andar por un camino que le conducirá a una muerte segura. Pero no le importa. Es más se siente feliz porque es fiel a sí mismo y al pueblo sufriente, en quien ve al mismo Cristo: “¿No es Cristo mismo el torturado? ¿No es la iglesia misma la que está siendo asesinada en cada uno de sus hijos?” (De la Carta citada). Pero, además, al entrar en la guerrilla, parece que lo hace no por sentirse naturalmente proclive a utilizar la violencia, sino que lo ve como una exigencia de su fe cristiana y de la situación del pueblo nicaragüense. Él mismo manifiesta que se siente molesto con su vida de guerrero: “¿Desarraigaré mi vida/ de la guerra/ de guerrilla?” (o.c. 165) Y también cansado: “Ya me cansa / el rojo diario/ de mi túnica./ Ya me pesa/ en la cabeza/ el gorro frigio/ con la escarapela roja.” (o.c. 166).

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Me gustaría hacer un párrafo con palabras dichas sobre Gaspar por nicas de sus pueblos, llenas de sencillez y de verdad: “Venía a casa con campesinos enfermos, les dejaba su cama y él se acostaba en el suelo”. “Compartió todo con nosotros”. “Él se implicaba como si fuéramos su familia”. “Él hizo que leyéramos la Biblia, hablándonos de Dios en la playa”. “Era un hombre que vivió la palabra de Dios. Que se encarnó en nuestra pobreza, que se hizo uno más entre nosotros…le dolía en el alma ver la pobreza de los campesinos, el abandono de los niños… y aquella represión que había por parte de la dictadura”. Y, como punto final, signo de la importancia que en América tuvo Gaspar recojo unas líneas de las dedicadas a él, por aquel entonces, nada menos que por el muy admirado obispo Pedro Casaldáliga, uno de los referentes más importantes de la Iglesia de los pobres en la América de la Teología de la Liberación: … “Como un vuelo cortado por la muerte/ Igual que un crucifijo en carne viva, / Como un abrazo extremo, que me llama, / Me ha cercado tu nombre, / Gaspar, hermano mío. /”… …“Terratenientes eran/ Los que ahogaban tus pobres, / Los que ahogan mis gentes. / Y es el mismo Evangelio/ Que te ardía en las manos/ Más que el fusil inhóspito, / Amor exasperado, hermano mío: / Tus manos bajo el óleo/ Sangrándote, / Llorándote los ojos cielo arriba. / Dime, Gaspar, /¿qué harías/ Si volvieras? /…” Gaspar nos muestra un modo de vivir la fe y la vocación sacerdotal en un determinado contexto. Fue un cura muy cercano a la gente, con el corazón abierto a sus problemas y comprometiéndose en su solución. Puso sus hombros bajo la misma cruz que pesaba sobre los más débiles y en ella terminó clavado y muerto. Pero sigue viviendo resucitado en la vida de Dios y en el corazón de muchos.

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45 ¡FELIZ NAVIDAD!

Generalmente con esta expresión queremos desearnos que en Nochebuena lo pasemos bien en estos días en compañía de la familia y de los amigos en Nochevieja. Nos referimos principalmente a comer y beber bien y abundantemente, cantando o bailando... La verdad es que, con una cierta medida, estos mutuos deseos son estupendos. Pero veo el inconveniente de que nos solemos pasar y ser días en que sobreconsumimos, agrandando el problema ecológico en el que está envuelta la humanidad. (Si queréis reflexionar algo sobre ello: http://www.periodistadigital.com/…/religion-iglesia-opinion… Yo creo que en principio esta expresión 'Feliz Navidad' nace con otro sentido. En Navidad celebramos el nacimiento de Jesús de Nazaret que para los cristianos es el gran acontecimiento de la historia. Para ellos su significado es muy variado, pero sea por lo que sea, lo consideran como un acontecimiento estupendo, maravilloso, lleno de bien. Por eso decimos: ¡Feliz Navidad! refiriéndonos al hecho ese del nacimiento de Jesús, en quien algunos han encontrado de diversos modos el sentido de su vida. Termino diciendo una vez más ¡Feliz Navidad! y que todos seáis felices en estos días y siempre. Vosotros, nosotros y todos. Desgraciadamente esto no será posible. Hay mucha gente viviendo en situación de máxima desgracia lo que tiene necesariamente que afectarnos si no somos inhumanos. Nadie tiene derecho a sentirse totalmente feliz. Tampoco en Navidad. Lo siento.

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46 A propósito de unas fiestas típicamente consumistas: Navidad y Fin de Año

UN NUEVO ESTILO DE VIDA Ser ciudadanos ecológicos En la encíclica LAUDATO SÌ el Papa Francisco hace una dramática invitación a la sociedad consumista a cambiar de estilo de vida. Nos pide que abramos los ojos y veamos el futuro catastrófico al que estamos abocados, si no ponemos coto a nuestros irracionales comportamientos que están produciendo heridas profundas a la Madre Tierra. Nuestro estilo de vida es insostenible: producimos demasiados desperdicios (algunos excesivamente peligrosos), estamos contaminando la atmósfera alterando el medio ambiente más allá de lo sostenible, lo que tiene como consecuencia el aumento de los desiertos, la subida del nivel del mar, catástrofes naturales más frecuentes producidas por lluvias y vientos, etc. Nos advierte la encíclica de que los males que se avecinan no serán sólo naturales sino también sociales debido a que el estilo de vida consumista, para que sea sostenible, sólo será posible para unos pocos, habiendo de quedar la mayoría descartada. LAUDATO SÌ señala cuál es la causa que está en la raíz de nuestro aberrante estilo de vida consumista: ― Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir…(nº 204). Así pues, tenemos que llenar la vaciedad de nuestro corazón para que no busquemos en el tener y en el consumir el sentido de nuestra vida. Llenarlo de otros

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valores: de responsabilidad, de solidaridad, de respeto, etc., en definitiva, de amor hacia todo lo que existe y vive ahora y en el futuro. Hay muchos que admiran y aplauden al Papa Francisco, están entusiasmados con él, pero le oyen y no le escuchan, ven cómo es, pero no le siguen. También él ha hecho sonar la alarma ecologista: El estilo de vida actual es insostenible, nos conducirá al desastre. Es necesario decidirnos por un nuevo modo de vivir. Nos pide dejar de ser ciudadanos consumistas para convertirnos en ciudadanos ecológicos. Uno de los grandes aciertos de esta encíclica, y creo que novedoso no sólo en la doctrina de la Iglesia, ha sido considerar a los seres humanos como parte del Ecosistema Terrestre. Es verdad que no podemos considerar al hombre como “rey de la creación”, pero sí formamos parte de ella. Los problemas de los vivientes humanos son también ecológicos. Cuando vemos gente que vive en una chabola, sin agua, sin luz, sin suficiente espacio…, estamos ante un problema ecológico, pues estamos ante unos seres vivos que están malviviendo en un medio evidentemente inadecuado. Si la causa de ello es que son trabajadores explotados, sometidos a salarios de miseria…, hay que concluir que esa explotación es un problema ecológico. Que todos los humanos tengan vivienda y que sea digna es también una exigencia ecológica. La ecología tiene que preocuparse por la vida de todos los vivientes del planeta. Si nos duele ver peces muertos en un río contaminado, mucho más nos han de hacer sufrir los muertos por las guerras, por el hambre, por las malas condiciones de trabajo… El Mediterráneo, convertido en Mar de Muertos, es un escándalo ecológico. El ser humano es Naturaleza: de ella y en ella ha nacido y en ella tiene que vivir. Cuando oímos hablar de cómo se está deteriorando el medio ambiente y de las consecuencias tan perjudiciales para todo lo que es y vive en la Madre Tierra, posiblemente estemos pensando en los que dirigen las empresas que contaminan, que talan, que incitan al consumo… O en los dirigentes políticos en cuyas manos están las leyes que podrían protegernos de la barbarie productiva. Nosotros nos sentimos tan pequeños que pensamos que no podemos incidir ni positiva ni negativamente sobre el bienestar de la Madre Tierra. Y por eso nos exculpamos y no nos sentimos responsables de los males que la aquejan. Pero quizás estemos equivocados. Somos piezas que formamos parte del importante conjunto humano, que como tal sí puede influir, y mucho, tanto para bien como para mal en el Ecosistema Terrestre. Será para bien, si somos ciudadanos ecológicos. El primer paso que ha de dar el ciudadano ecológico ha de ser reflexionar sobre su propia conducta y ver hasta qué punto está más o menos implicado en el maltrato de la Madre Tierra. Tenemos que pensar si estamos o no dentro de la vorágine consumista que en conjunto es francamente

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perniciosa, no sólo por la ingente cantidad de desperdicios que generamos, desechando lo que aún podría servirnos (ropa, comida, utensilios…), sino también, porque una demanda desorbitada de bienes provoca una enorme producción, lo que hace que día a día se esté esquilmando la Tierra. El ciudadano ecológico está obligado a un consumo responsable, que implica unos determinados comportamientos, entre los cuales está la costumbre de reciclar tanto como nos sea posible, rehuir los utensilios de usar y tirar. El consumo responsable nos obliga también a devolver selectivamente a la sociedad lo que ya no utilizamos para que ella lo pueda reciclar. Estamos obligados a conocer los puntos limpios para nuestros residuos especiales y a seleccionar rigurosamente nuestra basura para depositarla separadamente donde corresponda. El consumo responsable también nos obliga a comprar productos ecológicos. No sólo porque sean más saludables, sino porque con ello favorecemos la producción ecológica, que está bajo unas leyes que la obligan a respetar la tierra, librándola de abonos o pesticidas perjudiciales, tratamientos genéticos para hacerlos más atractivos, agradables, inmunes a las plangas… Es verdad que los productos ecológicos tienen el inconveniente de ser más caros, pero esta dificultad se puede contrarrestar siendo más austeros en el consumo, que muchas veces va más allá de lo que realmente necesitamos. También el ciudadano ecologista tiene que considerar el modo humano de producción de los bienes que consume. Debe evitar que sean bienes producidos por trabajadores sometidos a esclavitud o a condiciones simplemente abusivas o a salarios injustos. Para ello debe procurar comprar todo lo que pueda en el comercio justo, garantía de que en el proceso productivo se han respetado los derechos de los trabajadores y la sostenibilidad del ecosistema. El ciudadano ecológico también ha de participar en la defensa de las agresiones a la Madre Tierra. Lo puede hacer a través de Internet donde frecuentemente se encuentran peticiones de firmas que tienen por objeto la denuncia de estos comportamientos dañinos. Hay asociaciones de ecologistas de todo tipo en las que uno puede participar. A veces se hacen manifestaciones para denunciar la violencia a la naturaleza o a los seres humanos. Nunca ha de olvidar que las agresiones a las personas son agresiones ecológicas. Cuando sufre una persona está sufriendo la Madre Tierra. Aunque no seamos el centro del Universo, ni los dueños de la Tierra, como en otro tiempo se pensaba, sí somos una parte muy importante del Ecosistema Terrestre.

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47 CARDENAL BURKE vs PAPA FRANCISCO Imágenes que hablan por sí solas. Son estas imágenes como de novela costumbrista que nos estuvieran hablando de personajes del XIX o de hace varios siglos antes. Me recuerdan al Richelieu de Philippe de Champaigne que aparecía en los libros de texto. Imágenes barrocas, que destilan, además de anacronismo, abundancia, riqueza excesiva. Vemos al cardenal Burke camino de la celebración de la eucaristía, majestuosamente vestido, luciendo la solemne capa magna, con lacayo para sostenerla por encima del suelo, para que el polvo no llegue a la seda. Seguido luego del correspondiente séquito de servidores que da rango al personaje central. Él sí, compungido, con mirada al suelo y manos beatas. Siguiendo su mirada hemos visto las distinguidas calzas blancas que viste. Y ya luego dos imágenes más. En la primera, el recuadro sobrepuesto bajo la larga cola de la capa magna, llama la atención la prenda blanca, seguramente de armiño, que abriga su cuello, que uno, que está muy lejos de tan extravagantes personajes, no era capaz de discernir y pensaba si sería muceta o palio especial. Pero no. Parece que es lo propio de la capa magna de invierno, según me informa Internet. Al margen del nombre, es un adorno que pretende dar, además de calor, magnificencia.

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En el tercer fotograma observamos al cardenal celebrando la eucaristía. Ha dejado el color escarlata para vestirse de dorado, expresión en sumo grado de riqueza. Y ¿cómo no? enfundadas sus manos en guantes repujados de oro y sublimadas con un anillo donde se incrusta un valioso pedrusco, al menos así lo parece. Tres fotogramas que dan la vergonzosa imagen de una Iglesia degradada hasta límites impensables en su contradicción con la figura y la doctrina del Nazareno. ¿Qué tienen que ver todos esos ropajes con aquel Maestro itinerante que caminaba humilde por Palestina hablando con grupos marginados? Nada. ¿Qué tiene que ver una eucaristía, que ellos consideran sobre todo memorial de Jesucristo crucificado, con liturgias adornadas de una riqueza que hiere la sensibilidad de la gente humilde, presidiéndola alguien que se muestra más como un señor feudal que como un hermano que comparte la palabra de Dios y el pan eucarístico? Nada. ¿Qué tiene que ver una Iglesia que aparece envuelta en riqueza con el movimiento cristiano que inicia el Nazareno? Ciertamente, nada. Son muchas las jerarquías eclesiásticas que alejan a la Iglesia de sus orígenes y de sus fines, que la alejan de Jesucristo. Y al mismo tiempo hacen que mucha gente, sobre todo entre los humildes, se aparte de ella. En esa Iglesia la gente sencilla no se encuentra a gusto. En ella se siente fuera de lugar. Da pena ver a una Iglesia que desfigura tanto al Cristo del que se dice ser sacramento. Estamos ante un verdadero sacrilegio, pues se está profanando la persona de Jesucristo.

Burke y el elegido presidente D. Trump Podemos profundizar en el conocimiento de este personaje, el cardenal Burke, máximo líder de la oposición a Francisco, viendo cuál fue su postura ante la victoria electoral del candidato republicano en las últimas elecciones de EE.UU. Después del triunfo de Trump este cardenal ha dicho que el pueblo estadounidense ha votado sabiamente. Las razones que da para hacer tal afirmación aparecen en la entrevista publicada por el diario conservador italiano Il Giornale: Trump es una persona que entiende de los valores que son de importancia fundamental para los católicos y que está “convencido de que llevará a cabo la defensa de la vida humana desde la concepción... y pondrá en marcha todas las acciones posibles para luchar contra el aborto”. También en la Web conservadora ACIPRENSA, Burke aplaude esa elección pues con ella se ve que “el pueblo estadounidense ha despertado a la situación realmente seria en la que el país se encuentra, con respecto al bien común, a los bienes fundamentales que constituyen el bien común, ya sea la protección de la propia vida humana, la integridad del matrimonio y la familia o la libertad religiosa”. El Cardenal destacó también que Trump “muestra una gran

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disposición a escuchar a la Iglesia sobre estos asuntos”. Nombró para su campaña, alaba Burke, a 30 asesores católicos. Es típico de los conservadores fundamentalistas centrar su discurso en la defensa de la vida, del matrimonio y de la familia. Defienden la vida desde el mismo instante de su concepción y sin tener en cuenta ningún tipo de circunstancia en que se haya producido. Dejar que la fecundación humana se desarrolle siempre, sin excepción alguna, forma parte de su elenco de verdades fundamentales inviolables. Pero al mismo tiempo constatamos que poco les importa, o nada, tantos y tantos que mueren en las guerras, o a causa del hambre, o porque no pueden curar ni siquiera las más banales de las enfermedades. No les preocupa la vida de los que mueren debido a que estuvieron sometidos al empobrecimiento, explotados y oprimidos. No les preocupa la pobreza que enferma de muerte y mata a muchísima gente. Todas estas muertes destruyen vidas, matrimonios y familias. Las deportaciones de mexicanos que D. Trump prometió afectará, y muy mucho, a unas vidas, a unos matrimonios y a unas familias. Es la hipocresía fundamentalista.

PAPA FRANCISCO

En lo del vestido aparece rompedor desde el primer momento. Habitualmente cubre la cabeza con el casquete más sencillo. Ha escogido el anillo del pescador en plata dorada en lugar del oro, cruz pectoral de hierro oscurecido. No calza mocasines rojos, sino que sigue con sus habituales zapatos negros. Todo esto se veía venir cuando ya en el primer momento se asoma al balcón sin la muceta roja típica del invierno, ribeteada con pelo blanco de armiño.

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Bergoglio ha renunciado al lujoso coche oficial y parte de la escolta, ha cambiado el papamóvil por un „jeep‟ y sigue prefiriendo una habitación en la residencia de Santa Marta al apartamento pontificio del Palacio Apostólico. Francisco comienza un estilo distinto de ser Papa, el cual refleja una concepción diferente de Iglesia, que quiere que sea pobre y para los pobres. La jerarquía en ella no está para ser servida sino para servir. Descalificó varias veces el “carrerismo eclesiástico” en el que algunos parece que están instalados. Quiere ser Papa siendo obispo de Roma, pastor con olor a oveja porque pisa la calle, las cárceles, los hospitales, los pueblos con problemas… Está cercano a los movimientos populares, a los refugiados, a los inmigrantes, a las víctimas de las guerras…No pegan con su estilo títulos como Sumo Pontífice, Santo Padre… Estamos ante un Papa renovador, lo que, aun siendo conservador en muchos aspectos, se le puede calificar de progresista. Es, en este sentido, uno de nosotros, pues tiene el mismo deseo de purificación de esta Iglesia tan alejada del mundo de hoy y que por eso mismo aleja de ella a la gente. Ha hecho importantes reformas organizativas y quizás veremos muchas más. Seguro que luego llegará la hora de centrar todos los esfuerzos en hacer una nueva presentación del mensaje cristiano, adaptado al pensamiento científico de hoy y comprensible al fiel normal, para lo cual habrá de abandonar el leguaje filosófico metafísico utilizado para dogmatizar nuestra doctrina.

¿Cómo verá el Papa a D. Trump? Sin duda, al menos con mucha preocupación, si considera algunas manifestaciones ya hechas por el futuro presidente, en neta contradicción con el pensamiento de Francisco. ¿Qué puede pensar el Papa sobre la anunciada expulsión masiva de mexicanos y sobre la promesa de vallar la frontera y ello a cargo del Estado Mexicano? El Papa en repetidas ocasiones está pidiendo acogida para los que por necesidad o por guerra tienen que huir de sus países. Incluso ha sugerido poner a su servicio los conventos vacíos. En 2012 D. Trump afirmó que el calentamiento global era "un invento de China" para hacer que EEUU fuera menos competitivo. Dos años después seguía diciendo que el cambio climático era "un fraude". Durante toda la campaña electoral comentó que el calentamiento global tenía un origen natural y no era producto de la actividad humana. Esta postura negacionista la reafirma al nombrar a Scott Pruitt, fiscal general de Oklahoma y notorio escéptico del cambio climático, para dirigir la Agencia de Medio Ambiente.

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La postura del Papa Francisco es diametralmente opuesta a la del futuro presidente: “…Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros. El crecimiento del nivel del mar, por ejemplo, puede crear situaciones de extrema gravedad si se tiene en cuenta que la cuarta parte de la población mundial vive junto al mar o muy cerca de él, y la mayor parte de las mega ciudades están situadas en zonas costeras.(Laudato Sí nº 24). El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad... (Idem nº 25).

Papa Francisco-cardenal Burke Dos personalidades bien distintas, con dos modos diferentes de entender cómo ha de ser la Iglesia. Hoy por hoy, felizmente, en la “barca de Pedro” está al timón un obispo de Roma que quiere reconducirla por la dirección marcada por el espíritu renovador del ya viejo concilio Vaticano II. Los embates para cambiar la dirección son constantes, pero la decisión de las manos que marcan el rumbo es firme. Pero todos tenemos que arrimar un poco el hombro, al menos haciendo ver que en la Iglesia somos muchos los que estamos con el Papa Francisco. A su lado nos sentimos estar en el camino del evangelio de Jesús. El cardenal Burke encarna una postura conservadora radical que está demostrado ser letal para la Iglesia, como lo demuestran las estadísticas y podemos ver con nuestros propios ojos cuando participamos en las eucaristías parroquiales, donde se percibe de manera notable la ausencia de jóvenes. Las Jornadas Mundiales de la Juventud no reflejan la realidad cuotidiana. Los conservadores a ultranza no acaban de entender que la renovación de la Iglesia es cuestión de vida o muerte para ella. No son suficientes pequeños retoques, son necesarios cambios profundos en todos sus frentes. No se trata de acabar con la Iglesia sino dar vida a lo que está muerto, que no es el mensaje, siempre válido y que hay que conservar, sino el ropaje con el que es presentado.

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48 TRUMP ¿Qué dice ahora el cardenal Burke? Por todas partes y a todas horas tendrían que surgir voces de protesta contra TRUMP. Tenemos que unirnos todos y hacer que desde cada rincón del mundo se acreciente el clamor de rechazo a lo que este personaje y los que le rodean intentan hacer riéndose de algunos de los derechos humanos: lo que afectan a los más débiles. Lo dramático de la situación es lo que significa el triunfo la ideología de este personaje, compartida con todos los que le rodean y por un importante número de quienes le llevaron con sus votos, o con lo que sea, a empuñar el cetro del poder en el país más importante de la tierra.

TRUMP UNA VERGONZOSA REALIDAD Que Trump sea fruto de unas elecciones democráticas no puede impedirnos manifestar nuestra disconformidad con las disposiciones que está firmando. Es el argumento que algunos emplean en su favor. Hay muchísima gente que con razón se avergüenza de lo que este personaje parece que intenta hacer: cambiarlo todo, pero para peor. No sólo es vergonzoso el muro que quiere seguir haciendo entre EE.UU. y México (en realidad toda latino américa), ni los arbitrarios impedimentos para que entren determinados extranjeros, ni los permisos para actuaciones de violencia contra el medio ambiente, ni la pretensión de dejar sin sani-

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dad pública a los más débiles de la sociedad estadounidense, etc., que también. Dan igualmente vergüenza los que apoyan a Trump, dan vergüenza los personajes de los que se está rodeando, dan vergüenza los que votaron a quien ya se presentó con modos negativamente disonantes y con rasgos xenófobos, machistas... Y también dan vergüenza los que por comodidad no participaron en las elecciones para impedir su triunfo. Dan también vergüenza todos los que no se manifiestan en contra de quien desde la cúspide del poder de este mundo está despóticamente pisoteando importantes derechos humanos. La calle, la red, todas las instituciones tendrían que ser un clamor de rechazo a un personaje tan impresentable. Juntémonos todos en un grito de protesta tan ensordecedor que le obligue a dimitir.

UN ESTADO DE DERECHO QUE NOS DEFIENDA En parte, sólo en parte, Trump ha sido una sorpresa. Muchos creíamos que no ganaría las elecciones y otros que no sería capaz de hacer lo que decía. Se pensaba que con un discurso tan groseramente ultraderechista y tan radicalmente neoliberal y proteccionista (de los suyo y de lo suyo) sólo quería captar algunos votos más. Pero no, vemos ahora que iba en serio. No sé qué esperanza se pueda tener en que le fuercen a entrar en razón y cambie, que pase a hacer una política en favor del bien común de las Personas y de la Tierra y no en favor de los que mejor viven en EE.UU. ¿Los apoderados del sistema, los que siempre están detrás moviendo los hilos del poder, no se dan cuenta de que Trump nos puede meter a todos en un callejón sin salida, incluidos los estadounidenses. Trump está transmitiendo al mundo que no nos vale un Estado que “deja hacer y pasar” sin ningún tipo de control. Los poderosos sin escrúpulos nos avasallarán. Estamos viendo la imperiosa necesidad de tener unas leyes que nos protejan a los ciudadanos en general, y en particular a los más débiles, de los desmanes de cualquier loco. Digamos un no rotundo al liberalismo para que los más fuertes puedan actuar a sus anchas. No también al proteccionismo de los que mejor viven. El ideal es querer un mundo mejor para todos por igual. Pero, ojo, Europa no es, en estos momentos, muy diferente. También aquí hay muros y rechazo al extranjero (las alambradas de concertinas, los campamentos en Grecia, Turquía… y ahora Libia). También aquí hay marginados fuera del sistema, como son los parados que no encuentran trabajo después de meses y años. Aquí en la U.E. vemos que también prosperan ideologías xenófobas…

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NO LO OLVIDEMOS NUNCA: VOTAR ES IMPORTANTE Cuando hablamos de lo impresentable que es este personaje, quienes lo defienden nos responden: “ha sido votado democráticamente”. Trump nos está haciendo ver lo importante que es votar, pues no todos los políticos son iguales. Y si fuera así, habría que buscar otros. A veces tenemos miedo apoyar las nuevas opciones que aparecen y podrían ser la solución para regenerar sociedades donde el poder está excesivamente corrompido, puesto descaradamente al servicio de los que más tienen y mejor viven.. Estamos viendo lo importantes que son las elecciones y que debemos ser especialmente militantes para animar a votar a quienes creemos que elegirán a los mejores políticos. Sabemos que la democracia es mucho más que elegir a quienes queremos que nos gobiernen. Hay que tener cauces de participación popular para controlar la actuación de los políticos y aprovecharlos ejerciendo de ciudadanos responsables. Resumir nuestra actuación en lamentar lo mal que lo hacen nuestros dirigentes y en criticarlos en los corrillos donde se desarrolla nuestra vida, suele ser lo más frecuente y sirve de poco o de nada.

¿QUÉ DICE AHORA EL CARDENAL BURKE? No hace mucho recordaba lo que el cardenal Burke decía de Trump después de su triunfo electoral: “el pueblo estadounidense ha votado sabiamente”, “Trump es una persona que entiende de los valores que son de importancia fundamental para los católicos” y que él estaba “convencido de que llevará a cabo la defensa de la vida humana desde la concepción… y pondrá en marcha todas las acciones posibles para luchar contra el aborto”. El Cardenal destacó también que Trump “muestra una gran disposición a escuchar a la Iglesia sobre estos asuntos: la vida humana, la integridad del matrimonio y la familia o la libertad religiosa”. Y alaba también a Trump porque nombró para su campaña a 30 asesores católicos. Hay que estar atentos por ver si se retracta el “conspicuo” cardenal al observar la catadura de los primeros decretos firmados por su presidente. A veces el color del cristal de la ideología que uno tiene no nos deja ver la verdad de lo real, que en este caso es el sufrimiento que sus decisiones van a provocar en los extranjeros que sean expulsados, en las familias que no les dejen entrar de visita en los Estados Unidos, en los que queden desprotegidos de sanidad pública…etc. Felizmente en EE.UU. se han levantado voces importantes que no piensan como el cardenal Burke. El arzobispo de Newark, cardenal Joseph Tobin ha dicho que Trump “es lo opuesto de lo que significa ser estadouni-

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dense”, que “las acciones ejecutivas no muestran a los Estados Unidos como una nación abierta y acogedora”, que “cerrar fronteras y construir muros no son actos racionales”. “Detenciones masivas y deportaciones colectivas no ayudan a nadie; estas políticas inhumanas destruyen a familias y comunidades”. Igualmente el cardenal de Chicago, Blase Cupich, afirma que se está viviendo “un momento oscuro en la historia de EEUU”. “La orden ejecutiva de rechazar a los refugiados y cerrar nuestra nación a los que huyen de la violencia, opresión y persecución -muchos de ellos musulmanes- es contraria a los valores tanto católicos como estadounidenses”. Califica las decisiones que se están tomando de “crueles e ignorantes de la realidad” -tomadas, además, de forma “precipitada y caótica”. Unámonos todos a estas voces valientes de condena que, al lado del rechazo que la política de Trump está recibiendo en las calles de muchas de las importantes ciudades de EE,UU., quizás puedan parar el maltrato de los derechos humanos y de la Tierra, ejercido por el grupo de poder estadounidense que hoy lidera, al menos visiblemente, Donald Trump.

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49 OBRAS DE JUSTICIA, NO OBRAS DE MISERICORDIA Tenemos que agradecer a los investigadores y a los pensadores que nos vayan pasando los resultados de sus trabajos. El artículo de Xabier Picaza sobre “las obras de misericordia” me ha resultado sumamente interesante. Hemos reflexionado sobre él en la reunión del mes de Marzo del Foro Gaspar García Laviana. Es verdad que uno ya sabía que no había que confundir lo que es exigencia de la justicia con lo que es de caridad y también que, aunque se llegasen a paliar algunas necesidades desde esta instancia, ello no nos exoneraba de luchar por un mundo más justo donde los seres humanos no se viesen obligados a “vivir de la caridad”, recibiendo por esos cauces lo que se les debiera dar en justicia. Sin embargo creo que es sumamente importante el llamamiento a no confundir al personal llamando “obras de misericordia” lo que en realidad son “obras de justicia”, al menos visto el asunto desde la perspectiva del evangelio. El camino que nos señala el evangelio de Mateo 25, 31-46 para entrar en el Reino no son “obras de misericordia”, sino más bien “obras de justicia”. A aquellos que dan de comer al hambriento, de beber al sediento, a los que acogen a los extranjeros, visten al desnudo, visitan-cuidan a los enfermos y a los cautivos, “Dios” los llama “justos”. Ello será debido a que han hecho lo que es “de justicia”. La verdad es que es muy distinto valorar tales obras como “de misericordia” a valorarlas como “de justicia”. La misericordia parece que está más bien en el nivel de lo personal y que ser misericordioso, o serlo más o menos, es algo voluntario en uno. Por consiguiente, al ser una exigencia que incumbe a las personas se descarta que sea obligación de los Estados. Son obras de misericordia: es cosa de la gente, o de Cáritas, o de tal o cual ONG. La cosa cambia si esas obras las consideramos de justicia. Si ello es así, el principal responsable de satisfacer esas necesidades fundamentales es el Estado y a él hay que exigírselo. Si no lo hiciere, subsidiariamente, todos estaríamos obligados a ello, pero sin dejar de denunciar la dejadez de quien es responsable de que todos los ciudadanos tengan qué comer, qué vestir, dónde vivir… etc.

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Por otra parte, si son obras de justicia los beneficiarios tienen derecho a esos servicios que son todos de primera necesidad y si no se satisfacen no podemos decir que estamos en un Estado de Derecho, sino al contrario sería un Estado injusto porque no se satisfacen derechos importantes de mucha gente. Esta es la calificación que hay que aplicar a nuestro Estado: no estamos en un Estado de Derecho, pues en él hay gente que, por las causas que sean, no puede satisfacer sus necesidades vitales, tal como parados, extranjeros, algunos enfermos, huérfanos, incapacitados en determinadas funciones, viudas, jubilados… Para justificarse se suele decir que “no hay dinero para todo”. Y es verdad, pero hay que responderles a los que argumentan de esa manera que lo que hay que hacer es una escala de necesidades, pues no todas son iguales. Entre las primeras a satisfacer habrán de estar precisamente las relacionadas con la vida, como son “las obras de justicia” de las que habla el texto de Mateo: la comida, el agua, la vivienda, la salud. Lo que no es de recibo es que se dé prioridad a otras mil cosas que ni de lejos son de justicia. Se subvencionan actividades relacionadas con el deporte, el arte, la diversión… El dinero público debe atender antes las necesidades vitales de los ciudadanos y otras que, aunque no lo sean, se han de priorizar a otros muchos gastos del Estado, de las Autonomías y de los Ayuntamientos. Cualquiera puede informarse del problema del hambre en el mundo, del problema del agua. ¡Cuánta gente vive en unas condiciones de vivienda denigrantes! Mirando a la situación mundial, estos problemas se agrandan y se agravan, pero existen en todos los países, aún en los más desarrollados. Es evidente que, en cuanto al reparto de los recursos, la economía está organizada injustamente, pues se está marginando, no ocasionalmente sino ininterrumpidamente, a un grupo muy importante de gente que no es atendida. Quizás las instituciones encargadas de los servicios públicos hayan de tener más ingresos, pero también es verdad que el dinero que tienen lo han de gastar de manera muy distinta. En muchas partes del Estado hay ejemplos escandalosos de gastos públicos millonarios que no han servido para nada o que se hacen para atender necesidades secundarias de los que mejor viven. Hasta ahora esta reflexión ha tenido por objeto hablar de quién es responsable de dar respuesta inmediata a las necesidades vitales, pero hay que analizar más profundamente estas situaciones y ver sus causas para poder llegar a dar soluciones radicales. Habrá que hablar del paro, de los salarios y pensiones de miseria… Habrá que mencionar la férrea dictadura del neocapitalismo ante cuya fuerza nos sentimos anonadados y la desunión de quienes por principio tendrían que combatirle. También habría que poner entre las causas de que las cosas no cambien nunca “el aburguesamiento”, como decíamos antes, de quienes se han situado en los niveles medios de la sociedad.

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También es una causa de que nuestra sociedad sea tal como es el hecho de que la clase dominante ha logrado poner a su servicio todas las fuerzas del Estado: las leyes, las distintas fuerzas públicas, los tribunales de justicia. Se obliga a cumplir sólo las leyes que interesa. Y no a todos. Últimamente muchos han visto lo que ya era una realidad antes: la ley no es igual para todos. Lo percibimos bien los que entramos en las cárceles. En octubre de 2014 el Presidente del Tribunal Supremo y del consejo general del Poder Judicial, Carlos Lesmes reconocía que la actual Ley de enjuiciamiento Criminal estaba “pensada para el roba gallinas”, no para el gran defraudador”. Después de ver y analizar el panorama de las necesidades vitales, tendremos que pensar qué hacer. Dado que las cosas no son así accidentalmente, sino que se suceden ininterrumpidamente y casi podríamos decir que necesariamente, pues parecen ineludibles para muchos, tendremos que declararnos anti-este-sistema que engendra situaciones inhumanas tan generalizadas. Que a algunos nos vaya mejor no es razón para darlo como válido y apoyar esta organización social donde hay tanta desigualdad, con el agravante de que cada vez el desequilibrio es mayor. Estos Estados, como el nuestro y otros, que son habitualmente injustos. No vivimos en un Estado de Derecho. En ellos hay un grupo mayoritario de privilegiados, protegidos por las leyes existentes, pero hay otro grupo, también grande pero más pequeño, abandonado a su suerte, desprotegido. Este desorden establecido se mantiene gracias a las fuerzas del Estado: el poder ejecutivo, legislativo y judicial (ejército, fuerzas de seguridad, leyes, tribunales, cárceles…), pero también gracias a que cerramos los ojos para no ver la realidad de los sufrientes, cerramos nuestra razón para no pensar sobre ella y no saber qué es lo de verdad está pasando. También sucede lo contrario: que lo vemos, pero hacemos poco o nada para que las cosas cambien. A nosotros nos va bien o relativamente aceptable y no nos importan, al menos suficientemente, aquellos a los que les va mal o muy mal en la vida. No somos solidarios y por eso no podemos estar satisfechos con nuestro comportamiento. Y, por último, hay que decir, muy alto y muy claro, que son muy pocos los cristianos que entienden que el compromiso político es también una expresión de la solidaridad con los empobrecidos para cambiar de raíz su suerte.

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50 UN APLAUSO PARA EL CARDENAL MARX No es sólo apoyar al Papa con palabras de aliento y gratitud por todo cuanto él dice y va haciendo. Es necesario acompañarlo con la propia reflexión y la práctica pastoral. Hay que pensar una nueva Iglesia, es verdad, pero sobre todo hay que irla haciendo. Desde abajo y desde arriba. El papa Francisco está estructurando un nuevo modo de ser Papa. Lo mismo debieran hacer los obispos “franciscanos”. Quizás aquí en España no hay muchos, al menos a la vista del cuadro dirigente que últimamente ha sido votado para estar al frente la Conferencia Episcopal. Dejando a un lado los miedos, ellos también tienen que ir rompiendo los moldes “tradicionales” episcopales, como lo hace Francisco, pues no tienen por qué constreñirles tradiciones que incluso no son las más antiguas. Como tampoco ninguna comunidad tiene que sofocar la natural creatividad que siempre en ellas ha existido en la historia de la Iglesia fructificando en una enriquecedora diversidad. La Tradición ha sido conformada paulatinamente durante muchos siglos condicionada por el contexto histórico y por la voluntad de sus protagonistas que han ido tomando decisiones que comportaban con frecuencia novedades. El mismo derecho que les asistía a ellos, les asiste hoy a quienes forman parte de las comunidades cristianas y a quienes las lideran. Hay algunos problemas que son de fondo y otros que son puntuales. El clericalismo es una de esas cuestiones que están condicionando la solución de otras. Debe ser superado y a ello deben contribuir los clérigos y los laicos “franciscanos”. Los primeros compartiendo responsabilidades, entregándoselas (y haciéndolo de verdad) a los laicos y laicas de sus comunidades. Y estos, los segundos, si no lo hacen, exigiéndoselo con presiones adecuadas. Es momento también de reivindicar la igualdad no sólo entre mujeres y hombres, sino también entre fieles rurales y fieles urbanos, los primeros muy desatendi-

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dos y los segundos excesivamente cultivados. La reforma que quiere hacer el cardenal alemán en su diócesis puede significar un primer paso para una renovación profunda del modo de ser y funcionar sus comunidades cristianas. Puede ser el inicio de un camino que conduzca a la superación del pernicioso clericalismo. Ojalá sigan sus pasos los cardenales y obispos españoles que con frecuencia se declaran seguidores del Papa Francisco. Bien es verdad que muchos clérigos se resisten a ceder en su papel preponderante en la Iglesia, pero también los fieles muestran resistencia a ir superando este desequilibrio histórico que existe también en su mentalidad. No tiene por qué ser el clérigo quien ostente toda la “autoritas” en todos los sectores de la comunidad. Creo que es muy fácil de entender que, objetivamente, la economía parroquial, por ejemplo, no tiene por qué estar en manos “del sacerdote”. Sus manos no han sido consagradas específicamente para eso, diríamos, situándonos en una mentalidad tradicional. Al contrario. Debe ser responsabilidad de la comunidad “autorizar” a aquellos hermanos o hermanas que crean que pueden servirles para satisfacer las distintas necesidades que tienen como cristianos. Es necesario que así sea, pues de otro modo aun pudiendo ser servidos por un hermano o hermana buscarán que lo haga “el padre-cura” porque ellos mismos lo consideran más distinguido. Se percibe cómo algunos buscan “recibir la comunión” de manos del sacerdote porque no acaban de ver normal que la distribuya un seglar y menos si es mujer. Tampoco es de recibo, como yo he visto, que un cura esté impartiendo la comunión durante casi quince minutos por no pedir a alguien que haga ese servicio. Al hilo de estos ejemplos, poco importantes, pero significativos, que además en muchas comunidades ya no se dan, pero que en otras sí, también me gustaría que los clérigos caigan en la cuenta de lo sorprendente que nos resulta a algunos ver cómo suben al altar hombres o mujeres a hacer varias de las lecturas litúrgicas y a la hora de leer el evangelio, esa lectura se la reserve el sacerdote. Es vergonzoso y, en la misma medida, irritante. Será normativo, pero estas y otras rúbricas hay que ignorarlas no sólo en las celebraciones de pequeñas comunidades, sino también en las grandes comunidades parroquiales. ¿Qué consecuencias prácticas pensarían que habría de tener el sacerdocio común de los fieles proclamado en el Concilio Vaticano II? ¿Se puede uno imaginar diversas categorías de sacerdocio, cualitativamente diferentes, en el sacerdocio de Jesucristo? ¿O sólo es fruto de la mentalidad clasista que algunos quieren que condicione todos los comportamientos humanos? ¿Somos o no de verdad un “pueblo sacerdotal”? Por parecidas razones quisiera unirme a la Asociación Mulleres Cristiás Galegas Exeria que se solidarizan con Christina Moreira que declara con valentía y mucho amor apostólico su condición de presbítera.

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51 REFLEXIÓN ÉTICA CONTRA LA CORRUPCIÓN Todos en pie de lucha

Lo que estamos oyendo es bochornoso. Nos abruma moralmente lo que se ha destapado y lo que se sigue destapando. Los hechos de “supuesta” corrupción entre nosotros, con novedades casi día tras día, nos aturden. Vivimos en un ambiente indecente, escandaloso. Y luego, encima, ver que los “supuestos” corruptos son siempre gentes que están entre los que mejor viven, ver que no devuelven lo robado o lo dilapidado. Ello nos descubre hasta dónde puede llegar la desfachatez de los ladrones de lo público. No olvidemos todos los que sitúan sus caudales en paraísos fiscales, impunemente consentidos por los que tienen en sus manos el hacerlos desaparecer. Todos ellos, los corrompidos y los que corrompen la misma sociedad, son personas que están cerca de donde hay más dinero, tanto porque están manejando las arcas públicas o porque son dueños de los grandes negocios. Sí, los hay, serán más o serán menos -a algunos nos parecen demasiados-, que van a la política para enriquecerse “como sea” o son negociantes sin escrúpulos que quieren enriquecerse a costa de lo que sea, incluso evadiendo sumas importantísimas de impuestos, necesarios para afrontar, entre otras cosas, los gastos sociales que se han visto afectados por recortes sustanciales, cuando ya antes eran insuficientes.

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No es necesario poner ejemplos, pues con estar medianamente atentos a los medios de comunicación podemos estar bien informados de lo que está sucediendo. Lo importante es recordar que hay que tener siempre una actitud crítica social y una voluntad trasformadora de esta lamentable realidad políticoeconómica-social. Todos los medios de información, incluidas las web en Internet debieran estar alertando y creando una actitud de rechazo de los responsables de esta degradada situación. La Iglesia, sobre todo sus jerarquías, está sobremanera obligada a ejercer la función profética de denuncia. Pero teniendo en cuenta que no valen mensajes sibilinos que sólo entienden unos pocos. Se necesita un lenguaje claro y directo, semejante a aquel del Papa Francisco cuando dijo que “el capitalismo mata”. Lo tienen que hacer de modo y manera que llamen la atención. Es que además, el no hacerlo, hace que parezcan cómplices al ver ir a comulgar a aquellos mismos que están llevando a prisión por robar a la sociedad. Algunos de ellos, de los supuestos y de los ya condenados, se les ve muy cercanos a la Iglesia. Si no denuncian abiertamente la corrupción, puede parecer que la situación “preferente”, algunos dirán que de privilegio, de la que goza en España la Iglesia católica es a cambio de su silencio. Por otra parte, también se puede constatar que hay mucha gente del pueblo llano que vive en las nubes. Entre ellos la mayoría de quienes están sufriendo las consecuencias de los desfalcos. Los de abajo parece que están dormidos, atontados o distraídos. ¿Cómo es posible ese elevado porcentaje de abstención en las elecciones? Antes se decía que el opio del pueblo era la religión que “alienaba”. La gente con la religión andaba preocupada del cielo y descuidaban los asuntos de la tierra. Se predicaba la resignación ante el mal social y ello hacía que muchos invirtiesen sus esfuerzos en aguantar ante la adversidad en lugar de dirigirlos a transformar las condiciones insociales. Sí, es verdad que la religión aún sirve para entretener a algunos, cuando por el contrario todo en ella debiera ser liberador, favoreciendo el compromiso en el quehacer de un mundo mejor. Me explico. Si por “religión” entendemos todas las formas y fórmulas litúrgicas utilizadas para expresar o vivir una fe, para nosotros los cristianos, su valor radicaría en la ayuda que nos prestase para “seguir a Cristo”, pues ese seguimiento es el contenido esencial de nuestra fe, es lo que nos hace “cristianos”. Uno no es cristiano por estar bautizado. El bautismo es un signo de la presencia en la persona de Cristo, que comienza a vivir en ella cuando decide “seguirle”. Seguir a Cristo consiste en un proceso de identificación con él, intentando conseguir cada vez más plenamente que la vida esté movida por los valores que movieron la suya, intentando tener sus mismas actitudes vitales, sus sentimientos y líneas de comportamientos fundamentales. Al acercarse a Jesús de Nazaret y conocerle el cristiano enseguida llega a saber que el núcleo de su fe, de su adhesión a Cristo, tiene que estar compactado por esa energía que llamamos “el amor-cristiano”, pues el amor ha sido el eje sobre el que giró la vida del naza-

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reno. Esta fe en Cristo no nos apartará nunca del mundo. El peligro está en la religión. No obstante creo que se puede decir que hoy la religión no es un peligro social, pues son, relativamente, pocos los que la practican. Y parece que cada vez menos. Ello ante la indiferencia de los jerarcas, que nada serio hacen por evitarlo. Además, entre los cristianos los hay comprometidos, inmersos en el mundo, como la levadura en la masa, para transformarlo. Pueden parecernos muchos los cristianos, pero se reduce a determinados momentos: procesiones de Semana Santa, peregrinaciones, las grandes concentraciones de jóvenes, masas en torno al Papa, etc. La religión puede distraer a algunos, pero no son muchos. Hay otras distracciones muchísimo más intensas y extensas. Algunos programas de televisión, algunas revistas, el futbol…; los entretenimientos de la era digital… También el egoísmo personal que hace que sólo nos preocupemos de lo que nos afecta. Sea lo que fuere, lo que sí es verdad es que la preocupación social, política, económica… no parece que abunde entre nosotros, más bien al contrario. Es la conclusión que hay que sacar del hecho de que a pesar de la llamativa corrupción que afecta a la clase política, todavía nos sigan gobernando los mismos en casi todas partes. España necesita una regeneración política integral que parece no son capaces de hacerla los políticos cuando tienen aún alguna cota de poder político. Necesitamos nuevos partidos políticos y nuevos políticos. De otro modo incluso pueden llegar a pensar que su conducta está refrendada por nosotros en las urnas. Hay que insistir en la importancia tan decisiva que tienen las elecciones. Nuestro voto personal tiene un valor incalculable para posibilitar la regeneración ética de la sociedad. La abstención es una irresponsabilidad no sólo en las elecciones, sino en cada momento de la vida. Nadie responsable puede mirar para otro lado, nadie puede adoptar posturas derrotistas, porque, entre otras cosas, los más débiles de la sociedad son los que están siendo más perjudicados. Participar es clave. Desde el campo que sea hemos de luchar contra la indiferencia y poner en pie de compromiso a todos.

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52 CURAS GUERRILLEROS Gaspar García Laviana fue un cura guerrillero. En aquellos años, pongamos 1960-90, hubo también otros que asumieron antes ese mismo compromiso. Al intentar hacer una reflexión sobre el hecho de que un sacerdote llegue a tomar las armas para entrar en un combate donde hay muertes a un lado y otro, lo primero que se me ocurre es echar una mirada a la historia para ver si esta opción fue algo muy aislado ocurrido sólo en este momento, o si por el contrario hubo otros clérigos que también tomaron las armas en el pasado. Echando mano de mis parcos conocimientos históricos, los primeros curas guerrilleros, o mejor dicho guerreros, que me salen a la memoria son aquellos obispos que ya desde el medievo empuñan la espada para defender sus posesiones o agrandarlas. Yendo a los libros de historia nos encontramos con algunos nombres que destacan de manera especial entre los “obispos guerreros”: Odo, que lo fue de Bayeux, sobre el que hay abundante información de sus hazañas bélicas. Se dice de él que fue el primer obispo guerrero. Vivió entre 1036 y 1097; Adémar de Monteil, obispo de Le Puy entre1077-1098, que fue nombrado por el Papa Urbano II delegado apostólico de la Primera Cruzada, dedicándose con ahínco a la recaudación de dinero y a organizar un ejército; el poderosísimo Anthony Bek, obispo de Durham (1245-1311), cuya conducta fue más propia de un señor feudal que de un obispo pastor. Participó en varias acciones guerreras entre las cuales la toma de los castillos de Dirleton, Tantallon y Dalhouise, fortalezas ocupadas por tropas escocesas. Si entramos en el tema de los Papas implicados en guerras vemos que hay varios que lo estuvieron directa o indirectamente. Julio II es el considerado como prototipo de Papa Guerrero (1443-1513). Fue apellidado también el

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Terrible, debido a su gran fuerza física y fuerte carácter. Durante sus diez años de papado se mostró como un hombre de acción preocupado fundamentalmente por los asuntos temporales, y en numerosas ocasiones combatió junto a sus tropas “armado hasta los dientes”. Quería hacer de la “Santa” Sede la primera potencia de la península italiana”. Las mismas “Cruzadas” eran guerras donde “en nombre de Dios” se mataba con el fin de conquistar los Santos Lugares, aunque también había otros fines económicos y políticos. Las Bulas fueron utilizadas para sacar el dinero necesario para mantener estas luchas en ocasiones muy sangrientas. Hubo nada menos que nueve Cruzadas que mantuvieron este clima de “guerra Santa” durante casi doscientos años, pues se datan entre los años 1096 y 1272. En las Cruzadas lucharon santos como San Luis de Francia, que participó de dos de ellas, que seguro le valió para aumentar su fama de santidad. Y hablando de santos que empuñaron las armas se puede recordar, como uno más, el típico ejemplo de Santa Juana de Arco. En esta mirada a la historia no podemos pasar por alto la existencia en la Iglesia de las Órdenes Militares. “Fueron instituciones religioso-militares creadas en el contexto de las Cruzadas como sociedades de caballeros cristianos (miles Christi), inicialmente para la defensa de los Santos Lugares (Templarios, Hospitalarios y del Santo Sepulcro) y luego aplicadas a la propagación o la defensa de la fe cristiana, ya fuera en Tierra Santa o en otros lugares, contra los musulmanes (como las órdenes militares españolas durante la Reconquista), contra los paganos (como la Orden Teutónica en el Báltico) o contra cristianos heréticos (como las militia Christi que combatían a los albigenses). Los caballeros de las órdenes militares estaban sometidos a los votos canónicos de las órdenes religiosas, siendo mitad monjes, mitad soldados. Posteriormente muchas órdenes se secularizaron.” Tenemos suficiente con este párrafo que nos ofrece Wikipedia, pues lo que importa aquí es recoger esta conjunción entre lo religioso y lo militar, que se ve no sólo natural, sino promovida o animada por la misma Iglesia. Las Guerras de Religión. Específicamente son se llaman así a las que se produjeron en Francia (1562-1598) entre católicos y hugonotes (calvinistas). Se destaca en ellas la Masacre de la Noche de San Bartolomé. La matanza se inició en la madrugada del 24 de agosto, día de San Bartolomé, y continuó varios días, extendiéndose más tarde a Orleans, Lyon, Burdeos, etc. 2.000 hugonotes murieron en París y unos 10.000 en toda Francia. En estas guerras se mata por defender posturas religiosas. También reciben este calificativo otras guerras que se producen en Europa por tener, al menos en apariencia, matiz religioso. Pensando sobre este tema también recuerdo, ¿quién no?, al cura Merino, participando, al igual que el fraile Asensio Nebot en las guerrillas que lu-

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charon contra los franceses que invadieron el territorio español (1808-1814). Jerónimo Merino creó él mismo el regimiento de húsares de Burgos. Se trataba de una lucha de guerrillas y también popular: nuestra Guerra de la Independencia. España había sido invadida por Francia y había que expulsar a los invasores y reponer en el trono al rey depuesto Fernando VII. Un objetivo eminentemente político que, una vez alcanzado, de poco le serviría al pueblo. Es elocuente lo que dice en sus memorias el mariscal francés Suchet: “Campesinos, propietarios, padres de familia, sacerdotes y frailes, abandonaron sus ocupaciones sin dudarlo … con el fin de engrosar las … bandas formadas contra nosotros”. La Guerra Civil Española (1936-1939), que fue un levantamiento en contra de la República, el régimen legalmente constituido, recibió el nombre de Cruzada con el fin de declarar aquella guerra como justa y santa no sólo en sus orígenes sino también en los resultados posteriores: la larga dictadura franquista. Todas las muertes de guerra y posguerra fueron cubiertas por este santo palio eclesiástico. Después de esta mirada por alto a la historia recogiendo algunos datos relacionados con la participación de sacerdotes (curas, obispos y papas) en guerras que evidentemente conllevaban todas ellas violencia y muertes, vamos a entrar, ya en los años 1960-90, en el tema de los Curas Guerrilleros modernos, que empuñaron las armas y entraron en guerra por motivos bien distintos. Esta dura decisión, que tomaron algunos clérigos, estuvo condicionada, por una parte, por el contexto económico, social y político en que vivían los parroquianos a los que fueron enviados a servir pastoralmente y, por otra, por el nuevo modo de ver la evangelización: tanto la figura del misionero, como el mensaje cristiano, se entendían ahora de diferente manera a como se había hecho en el pasado, debido ello al impacto del Concilio Vaticano II y a la Teología de la Liberación que estaba surgiendo entonces. Las conclusiones del episcopado latinoamericano en su Asamblea de Medellín (Colombia) en el año 1968 reflejan estos importantes cambios producidos en la Iglesia, en este caso muy concretamente en la Latinoamericana.

La situación socio-económica Los mismos obispos latinoamericanos en su documento de Medellín hablan de la situación en que vivían las gentes de sus países que era “de subdesarrollo, delatada por fenómenos masivos de marginalidad, alienación y pobreza”; “la gran mayoría del pueblo latinoamericano” vive en un “contexto de pobreza y aún de miseria”. Ven “formas de opresión de grupos y sectores dominantes”, “desigualdades excesivas entre ricos y pobres, entre poderosos y dé-

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biles”. Incluyen también entre los males que aquejan a la población las deficiencias de la administración judicial que a menudo ocasionan “serios males”. El episcopado latinoamericano denuncia en el documento en repetidas ocasiones esta lamentable e irritante situación social que sufrían sus pueblos. Los prelados dejan bien claro que en estas circunstancias no se puede decir que haya paz, pues ella no consiste sólo en que no haya ejércitos en lucha. Los que están sufriendo explotación, opresión y represión viven en estado de violencia continua, y por consiguiente en estado de guerra. Es necesario “crear un orden social justo, sin el cual la paz es ilusoria”, y ello “es una tarea eminentemente cristiana”. Así pues, están invitando ellos mismos a que todos los fieles participen en una deconstrucción de la sociedad. Piden los obispos “solidaridad con los pobres, a la que la caridad nos lleva. Esta solidaridad significa hacer nuestros sus problemas y sus luchas, saber hablar por ellos”. Es este un lenguaje sencillo, directo y muy claro. Los pobres saben mucho de buenas palabras y pocos hechos que les ayuden a salir de su situación, que a veces es de esclavitud real que necesita de liberación. Es en este contexto en el que hay que entender la Teología de la Liberación, que es parte del ideario que asumen los curas-guerrilleros, igual que otros seglares cristianos que se integran en los movimientos de liberación nacional. Hubo muchos que no estuvieron en el Frente pero ayudaron todo lo que pudieron en retaguardia. Estaban en la misma lucha, pero de modo diferente.

Situación política: dictaduras militares, abiertas o encubiertas Es evidente que la situación social descrita anteriormente no existiría durante mucho tiempo si no hubiera habido unas fuerzas represoras de cualquier movimiento social de protesta o de liberación que surgiera. Además de las clases medias y las profesiones liberales, estuvieron también al servicio de los ricos (grandes terratenientes o multinacionales) las Fuerzas Armadas del Estado. No hace falta decir que los más importantes militares formaban también parte de las élites del poder económico. Citemos escuetamente los gobiernos militares de aquella época. En Argentina entre los años 1966-1973 gobiernan militares y también entre 19761982: Videla, Viola…; Uruguay (1973-1984): Juan María Burdaberry; Chile (1973-1990): Augusto Pinochet; Bolivia (1971-78): Hugo Banzer; Paraguay (1954-1989): Alfredo Stroessner; República Dominicana (1930-1961): Rafael Trujillo; Perú (1968-1975): Juan Velasco Alvarado; Ecuador (1972-1976): Guillermo Rodríguez; Colombia (1953-1957): Gustavo Rojas Pinilla; Brasil (19641985); Venezuela (1953-58): Marco Pérez Jiménez; Panamá: Omar Torrijo, Manuel Noriega; Cuba: venía rigiéndose por la Constitución de 1940, pero en el año 1952 se hace con el poder, mediante golpe militar, Fulgencio Batista. En el

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año 1959 triunfa la Revolución Cubana y termina haciéndose con el poder Fidel Castro. Nicaragua (1936-1956…): Anastasio Somoza. Esta familia dominará en Nicaragua hasta el triunfo del FSLN en el año 1979. Así pues, dentro de este contexto social, económico y político tenemos que situar a Nicaragua, cuyo primer dictador, Anastasio Somoza García, se enfrenta a la creciente oposición de obreros, campesinos y estudiantes ya en los años 1940. Para lograr el objetivo de subyugarles “llevó adelante una fuerte represión, a través de un impresionante incremento de los miembros de las fuerzas policiales y militares, la creación de numerosas cárceles, la persecución, los secuestros y la aplicación de torturas por parte de la Guardia Nacional”. La familia Somoza controlará el poder directamente o a través de otros hasta el año 1979, cuando triunfa la revolución sandinista. Este puede ser el resumen de la situación a la que llega Nicaragua bajo el imperio familiar de los Somoza: “La mayoría de las empresas del Estado, como los ferrocarriles o compañías de electricidad y hasta los capitales públicos, estaban dirigidos por los parientes del dictador. Eso desató desigualdades económicas y la absoluta pobreza en la que se encontraba la inmensa mayoría de la población aumentaba año con año. El gobierno somocista, apoyado por unos pocos propietarios de tierras y empresarios nicaragüenses y por las empresas norteamericanas, no daba respuesta a los problemas sociales, como el hambre, el analfabetismo y los bajos salarios de los trabajadores”. Todas las dictaduras en Latinoamérica nacían con parecidos fines, recurrían también a semejantes métodos de control y conllevaban las mismas desastrosas consecuencias para las clases populares, empobrecidas hasta límites inhumanos. Coherencia. Además de la situación en que vivían los empobrecidos y el nuevo modo de entender la evangelización, hay una razón más que explica el hecho de que hubiera algunos curas que llegaran al extremo de la lucha armada. Al predicar el mensaje cristiano en términos de Liberación y hablar de la necesaria transformación estructural de la sociedad para cambiar las condiciones de vida del pueblo, los sacerdotes instaban a los cristianos a asumir un compromiso de acción eficaz, que de verdad condujese al cambio en un corto plazo, pues la situación a veces era dramática. Cuando la represión era tan brutal y el sometimiento tan doloroso, algunos pensaron que la única salida posible de liberación era la lucha armada. Esta llamada que hacían los curas al compromiso temporal fue escuchada y seguida por algunos fieles que tomaron la decisión de pasar a formar parte de las organizaciones guerrilleras. Algunos sacerdotes, tal como Gaspar, al ver a sus gentes asumir decisión tan arriesgada, se vieron ellos también obligados a seguir el mismo camino.

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CAMILO TORRES El primer cura guerrillero fue el colombiano CAMILO TORRES, sacerdote diocesano, que murió en su primer combate el año 1966, a los 37 años. Coincide su muerte con el año en el que termina sus estudios y comienza su actividad pastoral Gaspar, que doce años después también caerá en combate a la misma edad. Camilo Torres Restrepo nace en una familia de clase media. Después de ordenarse sacerdote hace estudios de sociología en la Universidad de Lovaina. En París, según W.J. Broderick, toma contacto con “grupos cristianos que colaboraban clandestinamente en la lucha por la independencia de Argelia contra el poderío francés. Fue allí donde Camilo descubrió que era posible forjar un matrimonio entre cristianismo y las convicciones de la gente que tomaban las armas por la causa de la liberación”. Otro hecho que influye en quienes ven posible cambiar la sociedad a través de la lucha armada es el resultado obtenido en Cuba por los revolucionarios comandados por Fidel Castro. Este triunfo será referencia en toda Latinoamérica para construir una nueva sociedad. Al principio Camilo Torres se dedica a la acción social y a propagar sus ideas desde sus cargos en el Instituto de Reforma Agraria, de profesor en la Universidad Nacional y capellán universitario. Pero cuando se conoce la radicalidad de su postura, el cardenal arzobispo de Bogotá lo retira de su capellanía y de sus clases en la Universidad Nacional. También se le boicotea la escuela que él había fundado en Yopal para la formación de jóvenes llaneros. Se le acusa de ser “un peligroso comunista”. Así las cosas, Camilo comienza a contactar con la guerrilla colombiana: las FARC y el ELN. Él intentará un amplio movimiento político, el Frente Unido. En octubre de 1965 entra en el ELN y dos meses más tarde Camilo anuncia su presencia en las filas guerrilleras desde donde llama a todos los colombianos a participar en una guerra total contra el poder del Estado. El 15 de febrero de 1966 muere en su primera acción militar: un enfrentamiento con una patrulla del Ejército Nacional.

CURAS GUERRILLEROS ESPAÑOLES Del mismo modo que Ché Guevara se convirtiera en un icono guerrillero laico, Camilo Torres fue ejemplo para algunos católicos y concretamente para algunos curas españoles que, movidos por parecidas inquietudes, siguieron sus pasos. Se puede decir que, relativamente, la presencia de sacerdotes es-

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pañoles en las guerrillas colombianas fue en estos momentos “numerosa e importante”. Si tenemos en cuenta los informes secretos del ejército colombiano hay que pensar que había como una docena de curas españoles vinculados de una manera u otra a las guerrillas que había en Colombia, pero no siempre estos informes son de fiar, pues fácilmente podrían ser calificados de “guerrilleros” quienes destacasen por su oposición al régimen. Estos son los nombres que dan: José Luis Vecina, Vicente Ordanza, José Luis Amo, Juan José Galán, Miguel Nevado, Vicente Tonicheli, Luis de Llanos, Miguel Linares, Alfredo de la Fuente Recio, Manuel Pérez, Domingo Laín y José Jiménez, destacando entre ellos estos tres últimos. Todos se vincularon, al igual que Camilo torres, al ELN. Domingo Laín estuvo como asesor del Estado Mayor del ELN, cuyo primer comandante era entonces Fabio Vázquez. Precisamente al huir éste a Cuba, ocupará su puesto Manuel Pérez (Poliarco), siendo el Comandante Mayor durante 24 años. También el informe militar da una lista de 19 clérigos colombianos que trabajan o colaboran con el ELN o con las FARC.

CONCLUSIÓN El tema de fondo que quiero plantear directamente en esta reflexión es el siguiente: ¿Qué pensar de un cura como Gaspar que toma las armas para participar en una guerra de guerrilla donde se matan unos a otros? La pregunta la hago porque pienso que hay gente que ve con sospecha no sólo a Gaspar sino a otros curas que adoptaron el mismo o parecido compromiso. Lo primero que hay que tener en cuenta es que a la reflexión moral que se haga al respecto no puede afectarle el hecho de que los que entran a luchar en una determinada guerrilla sean curas o no. El serlo es irrelevante, no es algo que pueda condicionar ni sustancial ni accidentalmente el acto moral. Gaspar es una persona más como el resto de seglares que entraron en guerra contra la ya larga y ominosa dictadura de la familia Somoza en Nicaragua. He querido resaltar que él no ha sido el único sacerdote en tomar esa decisión tan importante de empuñar las armas e ir a combatir al frente. Por aquellos años lo hicieron otros sacerdotes en parecidas circunstancias: existía una situación de sufrimiento popular generalizado, un pueblo explotado y oprimido. El motivo de su decisión era el mismo: conseguir la liberación de una situación injusta y poder disfrutar de una paz a la que todos tienen derecho. ¿Es que el fin justifica los medios? En general hay que decir que no, pero en ocasiones sí el fin puede justificar los medios. El fin y el punto de partida: la agresión que se está sufriendo. Las dos circunstancias unidas puede legitimar, si no queda otra solución razonable, el empleo de la violencia.

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Las Cruzadas, que hubo en el espacio de casi dos siglos (1096 y 1272) se justificaban, y hay quien las justifica hoy, por el fin que aparentemente tenían. Se veía bien, y algunos lo ven bien hoy, luchar para hacerse con los Santos Lugares. La Guerra Civil española, siendo un levantamiento contra la República democráticamente establecida, se santificó calificándola de Cruzada, a pesar del elevado número de muertos que hubo. Seguro que también hoy hay quienes aplauden aquella postura de la Iglesia. ¿Por qué, me pregunto yo, a algunos les cuesta entender la opción de unas personas que toman las armas para defender a los empobrecidos? Parece que están tocados por la propaganda ideológica que siempre se utilizó de llamar “comunistas” a todos los defensores de los empobrecidos. Comunista como sinónimo también de enemigo de la religión. No se puede estar con los que atacan a la religión y de rechazo no se puede estar con los que luchan contra el desorden establecido. Yo creo que todos y siempre debemos ser pacifistas, pero hemos de serlo desde el primer momento en que comienzan las guerras, que no suele ser cuando se empuñan las armas. Algunas guerras las empiezan quienes están pagando salarios de miseria, quienes arrebatan las tierras a los campesinos, quienes amañan las leyes para poder expropiar, quienes quitan las libertades a la gente para impedir que puedan defenderse…. El siguiente momento de guerra es de autodefensa, a la que todos tenemos derecho, cuando no hay otro medio de volver a la paz inicial. Gaspar no sólo se solidarizó con los violentados, sino que él mismo fue perseguido y privado de derechos y libertades. Participó en la guerrilla en defensa propia y de sus hermanos los nicaragüenses. En lo que se refiere a la teoría moral sobre este tema, era doctrina bastante común justificar la muerte del tirano. Las dictaduras militares de esta época condujeron a situaciones a veces más duras aún que las producidas por las tiranías. Los curas guerrilleros de los que estamos hablando participaron en guerras de liberación de pueblos que estaban explotados y oprimidos, empobrecidos y masacrados por dictaduras inmisericordes que abundaban, como hemos visto, en Latinoamérica. La guerrilla implicaba una violencia grave en contra de una minoría protegida por las Fuerzas del Estado y Leyes represivas, pero era una respuesta a una violencia también grave que ejercía un puñado de gente en contra de una mayoría popular totalmente desprotegida. Este es el verdadero contexto en el que hay que encuadrar tanto a los curas-guerrilleros modernos, como a los seglares cristianos, a la hora de emitir un juicio moral sobre su decisión de tomar las armas. Por otra parte, yo creo que los que más tienen que decir en este tema son aquellos que vivían en tales condiciones de miseria que conmovieron el corazón de unos buenos curas que toman la decisión de defenderlos poniendo en peligro su vida. Los testimonios de esas gentes no son de condena sino de sumo agradecimiento. En general, la gente sencilla, normalmente sin pre-juicios, se expresa de ese modo. Los juicios morales de despacho son irrelevantes.

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53 GASPAR GARCÍA LAVIANA CONTEXTO IDEOLÓGICO: ENCARNACIÓN Y LIBERACIÓN 1. Encarnación 1. El punto de partida Por aquellos años anteriores y posteriores al Vaticano II había calado en algunos curas una espiritualidad evangélica centrada en la imitación del Jesús. Queríamos ser sacerdotes como lo fue él. Él había recibido la misión de la redención: servir de puente para que el género humano volviese a Dios. Para ello el primer paso que dio fue hacerse hombre, encarnarse, hacerse igual en todo –menos en el pecado- a aquellos que debía redimir. Ya luego, entregarse enteramente a ese servicio en favor de la humanidad. Así es como teníamos que entender el sacerdocio: éramos continuadores de la obra de Jesús y por eso debíamos “encarnarnos”, hacernos semejantes a aquellos a los que íbamos enviados. Para que nos vieran como uno de los suyos y así prestasen oídos a nuestro mensaje de salvación. Destacábamos en Jesús su vida de pobreza. No tenía nada. Ni siquiera donde “reclinar la cabeza”. Sin esposa, sin hijos, sin trabajo, sin vivienda… En ese asemejarnos a Jesús de Nazaret incluía, pues, llevar una vida pobre, tal como él la había vivido. Vivir pobremente y estar al lado de los pobres, conviviendo con ellos, acogiéndolos, ocupándose de sus problemas… así nosotros

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hoy. En nuestro ambiente de entonces los pobres eran en concreto los obreros y los campesinos. Teníamos que ser uno más en el pueblo, vivir su mismo nivel de vida, asumir sus problemas, sus causas de lucha y defenderlas. En aquellos momentos de dictadura había algo común a todos: la carencia de las libertades fundamentales. Esta situación nos hacía también sentir la obligación de imitar otra característica fundamental en la vida de Jesús: la actitud profética de crítica de la situación socio-política que implicaba a todos. Teníamos que denunciar la situación de dictadura en que vivíamos. 2. El punto de llegada Aquí en España, durante todo el tiempo de la dictadura franquista, se vivía un ambiente de cristiandad, debido ello al nacional-catolicismo característico de ese tiempo. En general los curas salían del seminario para alimentar y consolidar aquella situación. Los momentos misioneros que de vez en cuando se organizaban venían a caldear los ánimos para hacer que la gente acudiese más a la iglesia y fomentase más los sacramentos. Pero no todos los curas veían las cosas así. Creían que esa religiosidad popular era en general superficial y en muchos casos forzada por la falta de libertad religiosa, que era imprescindible para una fe adulta. En ese ambiente había un pequeño número de curas y los seglares de los movimientos apostólicos especializados cuyo principal objetivo pastoral era hacer cristianos militantes. Ello suponía vivir una fe personalizada, aceptada libremente y llevar esa fe a la vida. No se podían separar fe y vida. Por otra parte, el militante habría de ser el misionero en la vida de trabajo. Con su testimonio debía anunciar el evangelio de Jesús, sobre todo los valores que conllevaba: la justicia, la verdad, la solidaridad, la fraternidad…, que son los valores del Reino. A esto hay que añadir otra característica inherente a la militancia: el compromiso temporal. Empieza a calar la idea de que el Reino de Dios es también para hacerlo realidad en esta vida. Pero hay mucho aquí que nada tiene que ver con los valores del Reino, sino más bien al contrario. El militante cristiano tiene que ir haciendo que la sociedad sea cada vez más Reino de Dios. En un primer momento el compromiso se encauzaba a través de los movimientos cristianos como la HOAC, la JOC, la JEC, JIC, JARC…, pero más tarde se consideró que lo normal era llevar a cabo el compromiso dentro de las organizaciones que había en la sociedad: partidos políticos, sindicatos, asociaciones de vecinos, culturales, ciudadanas… Yo creo que hay dos grandes períodos a la hora de catalogar a los militantes cristianos. Los militantes de la época de cristiandad eran afectos a la Iglesia, aunque fuesen críticos con ella. Cuando ya comienzan los 80 muchos

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de esos militantes entran en las instituciones civiles de la democracia y comienzan a alejarse de la Iglesia, aunque mantuviesen buena relación con los curas que les acompañaron en su formación. Pienso que poco a poco desaparece el concepto de militante del leguaje religioso. Incluso también el del compromiso temporal. Por las razones que hayan sido tampoco los movimientos especializados católicos como la HOAC o la JOC tienen la misma resonancia social hoy que entonces. Recuerdo cuando la jerarquía católica española obstaculizaba cuanto podía su vida.

3. Gaspar llega a Nicaragua Gaspar llegó a Nicaragua imbuido de todas esas ideas antes comentadas. Se encontró allí a un pueblo sometido y empobrecido, oprimido y explotado. Y al mismo tiempo conoció una clase dirigente despiadada que vivía a costa sobre todo de los campesinos. Vio cómo la religión convivía con ese mundo lleno de mal. Vivió entre la gente y conoció sus problemas con nombres y caras concretas. Se identificó con el pueblo e hizo suyas sus necesidades. “Sentí en mi carne tu pobreza como un látigo de fuego” (pág.80). “En la paz de una noche verdadera sentí, pobre, que era mía tu pobreza (pág. 22). “Nosotros salimos del pueblo y vivimos con él y penamos con él, y sufrimos con él y el pueblo vive con nosotros y piensa como nosotros y somos un solo corazón y una sola alma” (pág. 66). Son llamativas y extremadamente elocuentes frases de sus feligreses como esta: “Se hizo uno más entre nosotros”, Se declaró a nuestro favor y se identificó con nosotros” (GASPAR, misionero y comandante sandinista, pag. 143, 144, RTPA). “Era una persona accesible para todos, niños, jóvenes y adultos”. (o.c. pag. 139).

4. Su actividad social Entre las primeras cosas que hará, junto con el P. Regalado, será intentar que los campesinos tomen conciencia de su situación y de las causas responsables de que las cosas sean así, formarán catequistas, delegados de la Palabra, enseñarán los primeros auxilios, gestionarán cursillos de medicina preventiva, utilizarán los medios de comunicación para relacionarse con los campesinos, publican la revista Cristo Campesino; el tercero será monográfico: la distribución de la tierra; será el último, ya que después no les dejaron publicar más. (o.c. pag. 112).

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Según los testimonios recogidos en el libro de la RTPA, en los primeros años su inquietud social le llevaría a hacer todo lo posible por el pueblo, abriendo escuelas, construyendo cementerios, promoviendo fiestas… Se empeñaba en que la comunidades pobres salieran de su pobreza, que todos supiéramos leer y escribir. Hoy las carreteras son diferentes gracias a él. Él impulsó la asociación de mujeres, lucharía contra la explotación sexual de las mujeres, niñas en muchos casos. 5. Actitud crítica, denunciando el mal y a sus responsables En uno de esos momentos álgidos de denuncia casi le cuesta la vida. Gaspar hizo un viacrucis “que ponía los pelos de punta”, dice Regalado. “Cada caída de Jesús, era la caída de aquel campesino, de aquella mujer que había sido violada, del 45% de niños enterrados sin haber llegado a los 3 años, porque les habían matado de hambre. Cuando llegó a la estación novena, paró delante de la casa del médico del pueblo, que no debía cobrar las consultas ni las medicinas, pero que mandaba a las mujeres enfermas que mandaran a sus hijas para que él se acostara con ellas. Gaspar allí, junto a la puerta del médico, Gaspar diciendo: “Aquí la tercera caída de Jesús. Estaba allí la hija del médico con una pistola y si no es por una persona que trabajaba en la casa, Gaspar hubiera muerto ahí, en la novena estación de Jesús, porque aquella mujer le hubiera disparado dos tiros”.

6. Sólo había un camino Gran emprendedor de obras sociales, creía de ese modo poder mitigar algo el sufrimiento de los suyos, pero se da cuenta de que así no se iba a la raíz del problema. Había que darle un vuelco a la situación. “Quise apagar tu pobreza con justicia legalista; al no poder, me convertí en guerrillero” (pág. 80). Recuerda en otros versos a los perros flacos, a los callejeros, a los que apalean los amos, a los que hurgan en los basureros, a los que no tienen perreras, a los que matan los camiones en todas las carreteras, los que no tienen derecho a educarse en las escuelas, a esos “tú y yo vamos a librarlos, no lo olvides compañero” (pág. 151). Para eso se hizo guerrillero. Y para amarrar a los perros gordos, los que devoran comida como cerdos, los que muerden y matan a la gente. “No lo olvides guerrillero”. Y para acallar las bocas embusteras de los que engañan al pueblo”. Gaspar, el misionero que llega y se encarna. El misionero que se da totalmente, pero que, a mitad de camino, empieza a comprender de modo distinto cómo se ha de evangelizar. Ese cambio es el que produjo en muchos la influencia de la Teología de la Liberación.

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5. Noche de niebla Sigo ahora las páginas de su poemario A Corazón Abierto. Allí vemos cómo Gaspar quiere cantarle a su pueblo la victoria y sabe que la guerra es el único camino (pág. 144). Pero para él la decisión de tomar las armas no está exenta de dudas: “Soy velero sin destino, perdido en noche de niebla y busco en vano la estrella que me señale el camino” (pág. 8). Tampoco está convencido de que sea la mejor de las soluciones: la nubes “de golpe y sin avisar, descargan un gran aguacero. Así las nubes, así la revolución. Lo hecho es hecho y no nos gusta. Es todo” (pág. 62). La vida de guerrillero no le llena, más bien le cansa: “siento que mi alma busca colores serenos. Ya me cansa el rojo diario de mi túnica. Ya me pesa en la cabeza el gorro frigio con la escarapela roja… Siento que mi alma busca colores serenos” (pág.166-7). Y teme no poder desasirse de lo que para él parece que son profundas cicatrices: “¿Desarraigaré mi vida de la guerra de guerrilla?” (pág. 163).

6. Poco antes de la victoria, la muerte Terminaba el año cuando caía en combate y a mediados del siguiente triunfa la revolución sandinista. Podríamos decir, quizás: ¡Qué mala suerte! Pero no, según Gaspar, “Morir. -¿No es mala suerte? _No es mala suerte, no, no es mala suerte. Porque creo en la vida de la muerte, el morir para mí no es mala suerte.” Es más, él invita “A morir, a morir, guerrillero, que para subir al cielo, hay que morir primero”. (pág. 123, 124). Sin embargo, habiendo visto morir a guerrilleros, y quizás sintiendo que la muerte propia le merodeaba, nos ofrecía también en sus versos esta reflexión: “¡Qué duro es morir/ sin ver el triunfo!/ Creo que lo mismo/ sintió Cristo/ y Camilo/ y Ché Guevara” (pág.130). Pero pide que cuando muera no le lloren los perros gordos que viven de comer al pueblo. Teme que la gente piense que es uno de ellos. No, él y sus obras son del pueblo. Ni siquiera vayan compungidos a su tumba con rosas y claveles rojos, cuando se gane la guerra. Con respeto y admiración quisiera poner en su tumba, no flores, que pronto se marchitan, y porque además me queda lejos el lugar sagrado de su tumba. Pondría en manos del viento, para que allá las lleve, unas palabras suyas dichas al guerrillero muerto. Para ti, Gaspar, sobre la lápida que cubre tus restos, déjame poner estos versos, tristes, que salieron de tu pecho, ahora también muerto:

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GUERRILLERO MUERTO La tristeza de tu suerte, me ciñe el corazón. Tú te fuiste con la muerte y me dejaste el dolor. ¡Qué dolor guerrillero, compañero, qué dolor! El día que tú te fuiste nació la revolución. Este pueblo que quisiste vio tu muerte y comprendió. ¡Comprendió guerrillero compañero, comprendió!

A Gaspar, que vive en el corazón de tanta gente, de allá y de acá. Su cuerpo lo entregó, por amor, al pueblo nicaragüense. Su sangre, derramada, se hizo, aún antes, tierra de aquella tierra. Su espíritu siempre vivo comienza entonces un vuelo sin fin en el cielo de Nicaragua.

2. Liberación La Teología de la Liberación, que se considera nacida el año 1968, es una importante respuesta ideológica que, desde un sector de la Iglesia católica, se ha dado a la situación de explotación y opresión en la que vivían muchas gentes de Latinoaméricas. Uno de los más importantes pensadores de esta teología fue Gustavo Gutiérrez, Premio Príncipe de Asturias de comunicación y Humanidades 2003, compartido con Ryszard Kapuscinki. Lo recibieron “por su coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje”. Digamos para empezar que la Teología de la Liberación nunca ha tenido el beneplácito de las altas autoridades eclesiásticas católicas y que sí ha sido bien acogida por algunos sacerdotes y unos pocos obispos, así como por los

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movimientos de liberación populares y por la gente más sencilla del pueblo cristiano. Señalemos también que los pensadores de esta Teología han sido perseguidos, y en algunos casos asesinados, como el P. Ignacio Ellacuría y sus compañeros de la U.C.A. en El Salvador. Recordemos también los obispos asesinados Oscar A. Romero, Gerardi... La Teología es la reflexión que se hace sobre la fe cristiana partiendo, y a la luz, de las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, de la doctrina de los Santos Padres y de la Iglesia. La Teología de la Liberación presenta a Cristo y al cristianismo como fuerza de liberación personal y social. Es una reflexión que nos sugiere también cómo hay que vivir la fe comprometiéndose a hacer un mundo nuevo, distinto a este mundo donde hay una gran mayoría de pobres que son explotados y oprimidos, obligados a vivir esclavos de otros que se enriquecen a su costa, siendo también expoliados de todos sus derechos ciudadanos, negándoles una participación real en la vida pública y social. La Teología de la Liberación incluye una espiritualidad que ante todo conlleva un compromiso en la transformación de los condicionamientos sociales que son causa de la situación en la que viven los pobres y marginados. Entre los elementos más importantes de la Teología de la Liberación podríamos enumerar los siguientes: OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES: los pobres han de ser la pieza principal en el Reino de Dios: ellos han de ser el centro de atención de todos los esfuerzos de la Iglesia y también los protagonistas en el quehacer del Reino de Dios, que hay que llevar a cabo también en este mundo, haciendo que cada vez sea mejor. TESTIMONIO: La espiritualidad se ha de vivir en la oración, en la mística, en el arte, en la poesía... pero también, y sobre todo, en el testimonio. Es una espiritualidad que se entiende como una fuerza interior en los creyentes que les empuja y les mantiene en la lucha de la liberación de los pueblos y en el respeto a la naturaleza. Tenemos que testimoniar, dar cuenta de nuestra fe ante los demás a través del compromiso temporal. COMPROMISO TEMPORAL: Es importante rezar, meditar, participar en el culto, leer la Biblia..., pero es igualmente importante comprometerse en la transformación del mundo en Reino de Dios, haciendo que sean cada vez más realidad en él la solidaridad, la justicia, la paz, la verdad, la vida... Esta teología impulsó a muchos a enrolarse en movimientos políticos, sindicales y ciudadanos que luchaban por la liberación de las clases populares, oprimidas y reprimidas por las dictaduras que había como forma de gobierno en muchos países latinoamericanos. Son muchos los cristianos anónimos que, junto con otros militantes renombre, han muerto en el campo de este combate para cambiar la situación de explotación y opresión en estos lugares.

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DENUNCIA PROFÉTICA: Los cristianos que viven la Teología y Espiritualidad de la Liberación asumen y hacen suyo el grito de los pobres, señalan con el dedo a explotadores y opresores, y defienden los valores del Reino de Dios (la honestidad, el reparto equitativo de los bienes, el salario justo, la solidaridad con los más pobres...) tanto en la sociedad como dentro de la Iglesia.

MEDELLÍN-COLOMBIA (1968) Decía antes que se considera el año 1968 como fecha de comienzo de esta Teología de la Liberación. Fue precisamente ese año cuando en Medellín la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano asume importantes postulados de la Teología de la Liberación. Estos obispos hacen responsables de la pobreza y dependencia de los países latinoamericanos a aquellas fuerzas que, inspiradas en el lucro sin freno, conducen a la dictadura económica y al imperialismo internacional del dinero. En aquel momento denuncian la violencia institucionalizada que las fuerzas del Estado ejercen sobre los más pobres. Se afirma también que para cambiar la sociedad la Iglesia habrá de apoyarse más en la fuerza de la Palabra de Dios que en el dinero, los medios de comunicación, la propaganda... Y se afirma la idea de que el elemento esencial de la estructura eclesial será la Comunidad Cristiana. PUEBLA-MÉXICO (1979) De igual modo fue importante para la Teología de la Liberación la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano que tuvo lugar en Puebla. En el documento publicado en esta ocasión se resalta una idea básica de la doctrina cristiana: los cristianos nunca pueden olvidar la parábola del Juicio Final y así ver a Cristo mismo sufriendo en todos cuantos viven en situación de extrema pobreza, lo cual ha de motivar especialmente el compromiso de los cristianos en favor de los pobres, explotados y oprimidos. El Episcopado Latinoamericano observa que la Iglesia no está siendo en el continente una fuerza liberadora por lo que invita a todas las comunidades católicas a la conversión, asumiendo una opción preferencial por los más pobres. También se invita a la Iglesia a dejarse evangelizar por los pobres, pues son ellos los que viven valores típicamente cristianos, tal como la solidaridad, la sencillez, la sensibilidad ante las injusticias, ante el mal reparto de los bienes... RECHAZO A LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.

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Ha sido un hecho palpable que las fuerzas más conservadoras van consiguiendo cada vez más influencia en la Iglesia Católica, sobre todo en el Vaticano. Ello se produce de la mano del Papa Juan Pablo II, lo que se puede observar, desde un punto de vista de la legislación, en el enfoque que se le dio al nuevo Código de Derecho Canónico y en el ámbito doctrinal es muestra de ello el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica. Otro signo inequívoco de conservadurismo del momento es la influencia que en ella han adquirido el Opus Dei y los Legionarios de Cristo. En relación con la Teología de la Liberación aparecen dos documentos en los que se la acusa de marxista y en consecuencia se emprende su erradicación total y sistemática de todos los espacios eclesiásticos y docentes. El rechazo de esta teología llegó a ser signo distintivo de ortodoxia.

IMPORTANCIA DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN Sería muy importante que la Iglesia oficial asumiera la T. de la L., pues de ese modo muchos católicos que suelen seguir las directrices eclesiásticas la aceptarían de buen grado. La T. de la L. nace dentro de la Iglesia y quiere estar en ella. Por otra parte, hay que señalar que si la T. de la L. desapareciera quienes realmente perderían serían los pobres, que quedarían aún más marginados, más silenciados. Las autoridades eclesiásticas son responsables ante Dios, ante la historia y ante los pobres de la suerte de la T. de la L. Además con su rechazo a la T. de la L. la Iglesia perdería credibilidad, sobre todo por rechazar un análisis de la realidad social que se impone a la inteligencia por lo objetivo que es. Tampoco se podrá tergiversar tanto el mensaje de Jesús como para no percibir que el rechazo a la T. de la L. contradice la esencia misma del evangelio. Además, sin la T. de la L. la Iglesia perdería su dimensión profética, que forma parte también de su misma esencia: la Iglesia no puede dejar de denunciar el mal que hay en el mundo, siguiendo la tradición nacida ya en el A. T., ejercida sobre todo por los profetas, asumida por Jesús de Nazaret y continuada por los apóstoles, por los Santos Padres y los nuevos profetas que fueron surgiendo en toda la historia del cristianismo. Sin la T. de la L. se perdería una voz crítica hacia la misma Iglesia, que se haría más ultraconservadora, autoritaria y patriarcal, se haría más fundamentalista, al ahogar una voz dentro de la Iglesia Católica que tiene todo el derecho a expresarse y mostrar un aspecto de la verdad de Jesús que para algu-

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nos es incuestionable: aquella faceta suya de com-pasión con los necesitados, hasta el punto de identificarse con ellos. Sin la T. de la L. se perdería la conciencia crítica de la Iglesia hacia el sistema económico neoliberal y los poderes políticos-económicos que lo sustentan.

Incorporación de nuevas realidades Las características son fundamentalmente las mismas, pero se incorporan temas nuevos o matices en los que ya trataba, fruto de nuevas sensibilidades en el modo de tratar o comprender al ser humano o nuevas realidades sociales. La Teología de la Liberación estará en contra del capitalismo neoliberal. Principalmente por estos dos motivos: a) El capitalismo anterior a este neoliberal buscaba el desarrollo nacional, el de todos los ciudadanos, aunque nunca lo lograra. El sistema actual, cuyo éxito se mide por la eficiencia del mercado y por conseguir una máxima ganancia, lleva consigo la exclusión masiva de todos aquellos que no son necesarios para conseguir sus fines económicos. Son muchos los que quedan fuera del sistema, considerados como población sobrante, desechable. b) Los recursos naturales están también sujetos a su regla de oro del máximo beneficio, que es la única ley que hay que respetar. La conservación de la naturaleza y del medio ambiente encarece los precios de los productos, está, pues, en contra de la lógica del mercado neoliberal. Se la trata sin ningún respeto. En cuando a la opción por los pobres. Se toma conciencia de que más que pobres son empobrecidos y este concepto se hace más extensivo. Siendo como es el sistema, la opción por los pobres hoy ha de ser opción por los excluidos, por la naturaleza expoliada y maltratada, por el débil (niño, anciano, mujer, negro, indio..., por los rechazados por ser diferentes (homosexuales, disminuidos...). Así pues, la opción por los pobres es hoy más necesaria y urgente que nunca, porque hemos adquirido conciencia de otras marginaciones, y porque además ha crecido su número en el mundo. El compromiso temporal ha de encauzarse, sobre todo, a través de los movimientos sociales que nacen en los suburbios, entre los campesinos, emigrantes, indígenas, feministas, homosexuales, prostitutas, de niños, de jóvenes, de ancianos, ecologistas, ONGs de solidaridad, de promoción, de cooperación al desarrollo... La espiritualidad de quienes asumen esta teología hoy propicia en ellos la liberación de la ley, de los prejuicios, del sentimiento de culpabilidad, del pesimismo, de cualquier esclavitud que ahogue al espíritu. El prójimo a quien hay

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que amar es sobre todo el desempleado, el necesitado, el marginado, el débil, el despreciado, el desplazado, el sin papeles... El profeta hoy tiene que denunciar el imperialismo de los países más poderosos, la perjudicial globalización de la economía, el sometimiento de los países más pobres que se hace bien a través de mecanismos económicos, tecnológicos, propagandísticos..., o por la fuerza de las armas. El profeta ha de participar en los Foros de crítica al actual sistema, en los movimientos pacifistas, antiglobalización... También se ha de denunciar la postura de la Iglesia excesivamente conservadora, espiritualista, encerrada en sí misma..., ciega a la realidad del sufrimiento de los más débiles de la sociedad. Jesucristo es visto como fuerza liberadora de todas las esclavitudes que sufre el ser humano y la madre tierra. Hoy sigue siendo necesaria la liberación de tantas leyes injustas que empobrecen a la gente y de todas las leyes represivas que protegen a los explotadores y corruptos que roban los dineros públicos en muchos casos impunemente. Nada de aforamientos, ni delitos que puedan prescribir. Lo que sí hay que hacer son leyes que protejan a los marginados de la sociedad, a los que quedan sin trabajo, sin techo, sin tierra. También en la Iglesia se necesita liberación. Jesús sólo deja a sus discípulos un mandamiento: el del amor. En esta Iglesia, hoy, sobran leyes, que en su gran mayoría lo que consiguen es una religión formalista, encorsetada y ahogar el espíritu, la creatividad. La fe más que verla como aceptación de un conjunto de contenidos, en su mayoría ininteligibles, con un ropaje filosófico propio de otros tiempos, hay que considerarla como adhesión a Jesús de Nazaret en quien se confía y al que se quiere seguir imitando su estilo de vida, su modo de ser, de sentir, de pensar y de hacer. La predicación del Reino es la misión a la que se comprometen sus discípulos. Jesucristo es el Reino de Dios. Y quiso que todo y todos lo fueran también. Este Reino lo anunció con propio mismo vivir y lo explicó con su palabra. Estos pueden ser en resumen los valores de este Reino: la vida, la verdad, la justicia, la paz, el amor. En el texto evangélico llamado “Sermón del Monte” también se resaltan otros valores del Reino: la austeridad, la fortaleza, la mansedumbre, la misericordia, la mirada limpia o sin prejuicios, el pacifismo. ¿Y qué hacer cuando el Reino de Dios sufre violencia? ¿Qué hacer cuando el ser humano es sometido a estructuras de esclavitud, de explotación y de opresión, cuando se esquilma el salario de los trabajadores, cuando las leyes se hacen para favorecer o proteger a los poderosos, cuando se quita la libertad a los ciudadanos, instalándose en el poder gobiernos dictatoriales, cuando existe una violencia institucionalizada, ejercida por las mismas Fuerzas del Estado, cuando se practica la tortura, cuando se mata a quienes lideran los movimientos opositores, cuando todo es corrupción...?

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Los cristianos hemos de mirar a Jesús para encontrar la respuesta a esta pregunta. La postura que él adoptó fue la pacifista. Rechazó enrolarse en los movimientos violentos que había en su tierra. Pero su pacifismo no fue no hacer nada. Su actitud crítica a la religión opresora establecida fue tan fuerte y radical que le costó la vida. El compromiso temporal Jesús lo centró en el campo de la religión. ¿Esta opción temporal personal que adoptó Jesús ha de condicionar todas las opciones de todos los cristianos en todos los tiempos de la historia? Evidentemente no. Todos los sectores de la sociedad pueden y deben ser objeto de la acción transformadora de los cristianos. También es necesario el compromiso político desde donde poder cambiar las condiciones sociales. Hay que ver sí cómo obró Jesús y hay que considerar también la fuerza de la violencia a la que los seres humanos o la naturaleza están siendo sometidos. Hay que analizar las condiciones sociales en cada momento para tomar la decisión concreta del compromiso temporal de un cristiano, que puede ser distinta en unas personas y otras. Podemos ver a unos cristianos que han optado por una postura pacifista y a otros que tomaron la decisión de entrar en algún Ejército de Liberación Nacional. Sobre el empleo de la violencia en defensa de los brutales ataques a los más débiles, hay que valorar la situación de dolor de quienes son agredidos y en qué medida está generalizada. ¿Se puede estar soportando sin límites y con impunidad a quienes están oprimiendo y empobreciendo hasta la muerte a millones de personas, utilizando incluso todas los medios del Estado? ¿No se puede justificar a quienes toman las armas en defensa del dolor de los más indefensos, arriesgando incluso la propia vida? Yo creo que sí.

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54 GASPAR GARCÍA LAVIANA MÍSTICA Y COMPROMISO

En La Hueria de Carrocera, a 11 de Diciembre de 2009 en un acto de homenaje a Gaspar G.L. Yo creo que la principal razón de la pervivencia a través ya de siglos de la figura de Jesús de Nazaret y del movimiento religioso cristiano es el haber asumido el grupo de sus íntimos la costumbre de hacer memoria de su vida, de lo que fue y de lo que dijo, institucionalizando las reuniones que con ese fin se comenzaron a hacer. De aquí surgirá la celebración de la Eucaristía, que ha sido siempre el núcleo mismo de la vida de los cristianos. Pienso que eso mismo es lo que se ha de hacer con las grandes personalidades que han surgido en la historia de los pueblos y con aquellos cuya vida, sin llegar a tener un resplandor universal, para un determinado grupo es considerada ejemplar en todos o en algunos aspectos de ella. Para mí el sentido principal de este encuentro hoy aquí en La Hueria, en el día del aniversario de la muerte de Gaspar, es hacer memoria de él para mantenerlo vivo. Queremos hacerlo porque algunos consideramos que su vida ha sido un gran ejemplo de sensibilidad ante el sufrimiento humano, de sacrificio y entrega en la lucha de liberación del empobrecido pueblo nicaragüense, y porque ha sido también ejemplo de cura-pastor que, utilizando la imagen bíblica, da la vida por sus ovejas, los campesinos de Tola y San Juan del Sur. Y hacemos memoria de Gaspar no sólo porque nos sentimos orgullosos de él por ser asturiano, nacido en Les Roces, paisano nuestro, sino, y sobre todo, lo recordamos para intentar, en alguna medida, imitarlo, asumiendo en nuestra vida alguna de sus principales sensibilidades, actitudes o comportamientos, lo que, de una u otra manera, debe situarnos siempre en favor de los más débiles de la sociedad. No merecería la pena perder el tiempo en liturgias religiosas o laicas vacías en honor de Gaspar que fueran una mera exaltación de su persona. Su recuerdo debe llevarnos, de la manera que fuere, a ponernos en actitud de lucha en favor de un mundo mejor, más justo, más igualitario, más solidario, en favor de los empobrecidos, de los marginados o excluidos de la sociedad. Aplaudir la entrega y el sacrificio de Gaspar y vivir desentendidos

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del sufrimiento humano, alienados y entregados al jolgorio de la vida consumista occidental, sería una incoherencia y una hipocresía. Más que datos biográficos, que seguramente todos conocéis, lo que quisiera hacer es revivir su espíritu, o, si queréis, su mística, la fuerza interior que le condujo hasta esa muerte violenta en el campo de batalla que todos lamentamos, primero por él mismo y en segundo lugar para que pudiera luego seguir aportando su buen hacer en la reconstrucción de la nueva Nicaragua, que no parece haber encontrado los líderes adecuados para el cambio que necesitaba este país. Pero aunque la revolución sandinista no ha logrado aún los objetivos que sus mejores líderes, como Gaspar, le habían marcado, no se puede decir que su sacrificio no sirvió para nada. El espíritu de Gaspar sigue vivo en el corazón de muchos nicaragüenses y está presente en ellos como una fuerza que aún no podemos saber la repercusión que haya podido alcanzar o que vaya a tener en el futuro. Cuando murió Jesús de Nazaret parecía que todo había terminado, pero su Espíritu era demasiado grande para que pudiera ser acallado por el simple hecho de destruir su cuerpo. Gaspar sigue viviendo, está presente aún hoy en Nicaragua y puede seguir siempre vivo e influyente, si encuentra corazones generosos que se dejen captar y arrastrar por el ejemplo de su atrayente vida, totalmente entregada al servicio de los empobrecidos de Nicaragua. Si quisiéramos señalar cuál sería la “vida interior” de Gaspar, la espiritualidad o mística que estaría moviendo su vida, en mi opinión, diría que la idea de encarnación-liberación. Bueno, creo que habría que añadir la actitud profética de denuncia del mal. Era la misma mística que en aquella época posconciliar nos movía a algunos curas que teníamos su misma edad y parecidas inquietudes, a nosotros y también a seglares de los movimientos obreros de la HOAC y de la JOC. Para nosotros el ejemplo de vida sacerdotal era y es Jesús de Nazaret. Hoy, en este año que quisieron llamar “sacerdotal”, la jerarquía eclesiástica nos ha puesto como modelo a seguir al cura de Ars. Al menos he de decir que me parece un despropósito. Aunque tenga mucho que imitar, sin lugar a dudas, no será su modo de estar en el mundo, que por otra parte era muy distinto al de hoy. El mejor modelo que podemos tener los curas y todos los cristianos es Cristo. Pero quizás los jerarcas eclesiásticos tengan miedo que imitemos a Jesús de Nazaret, que imitemos la radicalidad con que él juzgó el entramado religioso del judaísmo y sobre todo a sus autoridades y sus leyes. Las jerarquías no quieren ni radicalidad ni crítica, quieren que vivamos entretenidos con las liturgias, separados de la gente, distinguiéndonos hasta en el modo de vestir, para que nos vean distintos, al otro lado del pueblo. Desde la perspectiva del cristianismo la mística que teníamos era totalmente coherente. Jesús de Nazaret era el Verbo encarnado, el Hijo de Dios

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hecho hombre. San Pablo diría “en todo igual a nosotros, menos en el pecado”. Se hizo hombre en concreto entre los pobres, nació en una familia obrera y en un ambiente rural, como eran todos los pequeños pueblos de Galilea. El sacerdote de hoy tenía que hacer lo que hizo Jesús de Nazaret, debía “encarnarse” allí donde se le asignara su lugar pastoral. Y, como había hecho él, lo debía hacer viviendo la misma vida de la gente sencilla del pueblo. Había que convivir con todos, participando de sus problemas y en las luchas de cada día. Arrimarse al poder o al dinero no fue el camino que eligió el Jesús. Como pensábamos que el cura no iba a ser visto como uno más del pueblo si vivía del culto y para el culto, enseguida se vio la necesidad de vivir de un trabajo civil: ello nos identificaría más con la vida de la gente y al vivir del propio sueldo nos daría más libertad respecto a los Obispos. La mayor parte de los jerarcas defendían la situación de privilegio que tenía la Iglesia en tiempos de Franco y no querían curas que les incordiaran en esa buena relación con el poder que favorecía aquel nacional-catolicismo que cercenaba todas las libertades. Los curas obreros son expresión de esa necesidad de encarnación que se creía imprescindible para el anuncio del evangelio con el fin de conseguir que los oyentes vieran a “los mensajeros” como alguien de los suyos. Como sabéis, Gaspar ya desde el principio del ejercicio de su sacerdocio estuvo trabajando en Madrid en una carpintería. Aquí en la Cuenca hubo unos cuantos curas en la mina. Me gustaría aportar, a título de ejemplo, los testimonios de dos personas de Nicaragua que conocieron a Gaspar donde dicen de él que le llegaron a considerar como uno más de ellos. En el libro de la RTPA Gaspar, misionero y comandante sandinista dice Alba Fernández, feligresa de El Hostial, en San Juan del Sur: “Todos le apreciábamos y teníamos confianza en él, como si fuera uno de nuestros hijos”, pág. 137. Y Lillam Reyes dice de él: “Era un hombre que vivió la Palabra de Dios, que se encarnó en nuestra pobreza, que se hizo uno más entre nosotros, los sanjuaneños, los nicaragüenses”, pág. 143. La actitud crítica de Jesús de Nazaret, siguiendo la postura de denuncia algunos de los antiguos profetas, era un rasgo de su vida que nos impactaba y los jóvenes curas de aquella época, aquí en España, pensábamos que debíamos imitarle denunciando la incompatibilidad de la situación española con la doctrina social de la Iglesia, rejuvenecida en algunos aspectos por el Concilio Vaticano II. Jesús denuncia todo lo que él veía mal en la sociedad en la que vivía, todo lo que no estaba en consonancia con el Dios del Amor. En aquella sociedad judía teocrática donde las leyes religiosas regulaban hasta en los mínimos detalles toda la vida de la gente, las autoridades religiosas desempeñaban una papel decisivo. Jesús ejercerá una crítica radical de aquel sistema sostenido por estos tres pilares: la ley, el templo y la autoridad religiosa. Incluso leyendo por encima los evangelios se puede ver cómo Jesús se enfrenta a los que detentaban el poder religioso, cómo denuncia unas leyes opresoras y un templo corrompido. Su crítica del sistema y su modo de vivir al margen de él,

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hará que enseguida se granjee la enemistad de los poderosos que creen ver en él un peligro para la sociedad. Deciden acabar con él y no tardan nada en conseguir que la autoridad romana lo sentencie a morir crucificado. A este Jesús es a quien queríamos imitar algunos curas. Por eso, cuando llegamos a las parroquias, por una parte, hemos querido vivir una vida lo más parecida posible a la de la gente, nos hicimos cercanos a ellos, tratando de ser no el habitual Sr. Cura, vestido siempre de autoridad, sino el amigo que se ofrecía a todos. Y por otra parte, al ser conscientes de la situación de dictadura que había en España, algunos nos hemos puesto al lado de los que querían y buscaban el cambio democrático y, con cierto riesgo, manifestamos nuestra disconformidad denunciando la situación de pobreza de un sector importante de gente y la falta de libertad que había en nuestro país, y participando en los movimientos y actividades de la oposición a la dictadura. También había que denunciar la postura de la Iglesia, pues siendo evidente la contradicción de la España de Franco con su Doctrina Social, la mayor parte de los obispos estaban de acuerdo con aquel nacional-catolicismo que mantenía a la Iglesia en una situación de privilegio. Pues es esta mística la que hace que Gaspar en Madrid trabaje en una carpintería y participe en las actividades de movimientos católicos y ciudadanos. Al llegar a Nicaragua comienza su trabajo pastoral implicándose en una labor social y ejerciendo al mismo tiempo una crítica radical de la deplorable situación nicaragüense. Cómo vio al campesinado de sus parroquias y cómo le afectó su situación de pobreza y los abusos de los poderosos, los ricos y los militares, lo podemos ver leyendo sus poemas. Vio enseguida que la solución no consistía en llevar a cabo unas obras sociales que no eran más que parches puestos en una sociedad enteramente corrompida en la que unos pocos vivían a costa de los demás. Por una parte estaba la familia Somoza y quienes les ayudaban a sostenerse en el poder, incluida la Guardia Nacional. Y por la otra el campesinado, empobrecido y humillado. El perro gordo y el perro flaco, como dice Gaspar en una de sus poesías. Otro factor importante como componente de nuestra mentalidad fueron las ideas que luego se empezaban a estructurar en la teología de la liberación. Cuando se hablaba de “salvación” se explicaba que había que entender de “todo el hombre”. El mensaje cristiano de salvación no se dirige sólo a lo que se suele llamar el alma de la persona. Es una liberación total, de todas las esclavitudes, interiores y exteriores, personales y sociales. El Reino de Dios es el Reino de la santidad y la gracia, pero es también el Reino de la vida y la verdad, de la justicia, el amor y la paz. Esta teología destaca en Jesús su actitud crítica frente a una religión que era la base de la sociedad y que en absoluto se ocupaba de los marginados que en ella había: enfermos, lisiados, ciegos…, niños, mujeres en general y

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viudas en particular. Las autoridades religiosas se preocupan sobre todo de la observancia de las innumerables leyes judías (que a veces nada tenían que ver con el comportamiento moral). Tanta reglamentación era imposible ser observada. A veces la gente sencilla ni siquiera podía conocer tanta ley. Jesús propone una religión cuyo eje fundamental habría de ser el amor, propone un camino de liberación con sólo una ley: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Propone una nueva visión de la religión que se centra en un Dios Padre de todos, de judíos y gentiles, rompiendo las fronteras nacionalistas del judaísmo, propone una religión en la que todos somos por igual hijos de Dios, donde no hay amos y esclavos, donde desaparece toda categoría humana, una religión que nos ha de conducir a una fraternidad universal. Gaspar está ya en Nicaragua el 18 de noviembre de 1970. Unos pocos años antes, 1968, había habido en Medellín (Colombia) una reunión de obispos latinoamericanos, cuyas conclusiones se consideran como el nacimiento de la Teología de la Liberación. Podemos recordar los elementos más importantes de esta teología, que supone una nueva manera de entender la fe y la vida cristiana. Señalaré en primer lugar la opción preferencial por los pobres: los pobres han de ser la pieza principal en el Reino de Dios: ellos han de ser el centro de atención de todos los esfuerzos de la Iglesia y también los protagonistas en el quehacer del Reino de Dios, que hay que llevar a cabo también en este mundo, haciendo que sea cada vez mejor. En lo que se refiere a la espiritualidad, la Teología de la Liberación dice que ésta se ha de vivir en la oración, en la mística, en el arte, en la poesía... pero también, y sobre todo, en el testimonio. Es una espiritualidad que se entiende como fuerza interior en los creyentes, una espiritualidad que les empuja y les mantiene en la lucha de la liberación de los pueblos y en el respeto a la naturaleza. Tenemos que dar cuenta de nuestra fe ante los demás haciéndonos presentes en medio de la sociedad, haciendo un mundo mejor en todos los niveles de la vida humana, pero sobre todo participando, junto con todas las mujeres y hombres de buena voluntad, en el quehacer de la transformación de las condiciones inhumanas a las que son sometidos los desposeídos de la sociedad en beneficio de los que detentan el poder económico y político. Otro elemento distintivo de la Teología de la Liberación es el compromiso temporal: Es importante rezar, meditar, participar en el culto, leer la Biblia..., pero es igual de importante el compromiso en la transformación del mundo en Reino de Dios, haciendo que sean cada vez más realidad en él la solidaridad, la justicia, la paz, la verdad, la vida... Esta teología impulsó a muchos a enrolarse en movimientos políticos, sindicales y ciudadanos que luchaban por la liberación de las clases populares. Hay que recordar que las dictaduras era la forma de gobierno que había en

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unos cuantos países latinoamericanos, tal como sucedía en Nicaragua. Es de justicia resaltar que, además de las estrellas más brillantes que han lucido en Latinoamérica y que todos conocemos, como Gaspar mismo, son otros muchos los cristianos sin renombre que, junto con otros militantes, han muerto en el campo de este combate para cambiar la situación de explotación y opresión en que se vivía. Los cristianos que viven la Teología y Espiritualidad de la Liberación asumen y hacen suyo el grito de los pobres, señalan con el dedo a explotadores y opresores, y defienden los valores del Reino de Dios (la honestidad, el reparto equitativo de los bienes, el salario justo, la solidaridad con los más pobres...). Como sabemos, por hacer esta denuncia profética, Gaspar, estaba ya sentenciado a muerte antes de entrar en lucha al lado del FSLN Esta es la religión y el Dios que Gaspar lleva en su corazón y que predica y vive en Nicaragua. El Reino de Dios del que él habla es el mismo que predicó Jesús de Nazaret, el Reino de la vida y la verdad, el reino de la justicia, el amor y la paz, es el mismo Reino de Dios, cuyos valores son los proclamados en las Bienaventuranzas. De aquí la concepción que tiene de la sociedad, a la que ve como una colectividad de hermanos fundamentada en el respeto mutuo, teniendo como referencia de comportamiento los derechos humanos. Creo que para entender la vida de Gaspar y su decisión de participar en la revolución armada hay que tener muy en cuenta toda esta mística religiosa que era el alma misma de su personalidad. Enseguida vio Gaspar que la única solución posible para cambiar la situación era llevar a cabo un cambio radical, entendiendo, como otros nicaragüenses, que eso allí sólo era posible a través de la lucha armada. Por eso decide entrar en ella uniéndose a FSLN. Murió en el intento de liberar al pueblo nicaragüense de la opresión somocista y de la explotación a la que sobre todo el campesinado era sometido. Sucedía eso un 11 de diciembre del año 1978, hace 31 años. Quisieron acabar con él, pero no pudieron. Gaspar sigue vivo. Y nada más. Os agradezco vuestra atención.

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55 LOS POBRES TAMBIÉN TIENEN DERECHO A LA PAZ Desde el Concilio Vaticano II ha quedado nítidamente claro el mensaje cristiano de paz. La paz no la rompen solamente las guerras. Cualquier conculcación de los derechos humanos es una acción de guerra sobre la persona que la sufre. Un país en calma, sometido por la fuerza de todos los poderes del Estado, no es un país en paz. Por eso hay que decir muy claramente que cuando Gaspar llega a Nicaragua, llega a un país en guerra, porque en él no se respetaban derechos humanos fundamentales. Él mismo sufrió esa situación, además de haber sido hostigado, fue incluso objeto de varios atentados. Debido a los problemas sociales como el hambre, el analfabetismo y los bajos salarios de los trabajadores, nace en Nicaragua el año 1961 el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que intenta un levantamiento armado, inspirado en el reciente triunfo de la experiencia revolucionaria cubana de 1959. En 1972 asume la presidencia del gobierno Anastasio Somoza Debayle. Durante su mandato la situación económica se deterioró aún más: a cambio de jornadas de más de quince horas de trabajo, los obreros recibían como salario bonos, que sólo podían ser canjeados en tiendas pertenecientes a las mismas empresas, el desempleo llegó al 40% y el analfabetismo afectaba al 60% de nicaragüenses. Por otra parte, la corrupción y el enriquecimiento de los allegados a Somoza con el dinero de la ayuda internacional a las víctimas del terremoto (23 de diciembre 1972) que destruyó la ciudad de Managua desprestigió aún más al gobierno.

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El Martes 16 de agosto de 1977, en el diario El País, en su edición impresa, aparece un artículo firmado en Londres por José Comas, en la sección INTERNACIONAL, “Sistemática violación de los derechos humanos en Nicaragua, comentando lo que sobre Nicaragua decía un reciente Informe de Amnistía Internacional, que resumo a continuación. La Guardia Nacional de Nicaragua, así como las autoridades militares de esa república latinoamericana, llevan a cabo una sistemática violación de los derechos humanos y torturan y mantienen en prisión a sospechosos de atentar contra la seguridad del Estado, sin que los cargos hayan sido comprobados judicialmente. Se denuncia la existencia de La Corte Militar de Investigación Permanente que fue creada en diciembre de 1974, tras la declaración del estado de excepción en el territorio, para procesar a miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional, de tendencia marxista. Este estado de emergencia AI dice que no hay ya argumentos para seguir manteniéndolo según las mismas leyes de Nicaragua. Las autoridades están utilizando los poderes que les da el estado de emergencia para silenciar la prensa, llevar a cabo persecuciones masivas contra campesinos y sospechosos de colaboración con grupos izquierdistas y tratar a tales sospechosos sin tener en cuenta las leyes internacionales relativas a los derechos humanos. La policía puede juzgar y mantener en prisión durante un período de 180 días a personas acusadas de crímenes contra el Estado. Los sindicalistas y los activistas políticos son los que reciben tratamiento más duro. Según las leyes vigentes, un prisionero liberado puede ser llevado a la cárcel horas después de su liberación por cargos similares a los que motivaron su primera pena. En el noreste de Nicaragua, los campesinos han sido perseguidos por las autoridades por ser considerados como sospechosos de simpatizar con los guerrilleros. Amnistía Internacional asegura que en esa zona del país han desaparecido trescientos campesinos, desde mayo de 1975 hasta enero de este año. En el departamento de Zelaya, doscientos campesinos están en prisión sin haber sido juzgados todavía. Algunos, según las informaciones recogidas por AI, han sido ejecutados a sangre fría. Amnesty pide al Gobierno de Somoza que suspenda la censura de prensa, retire los tribunales policíacos y limite las actividades de las cortes militares a casos implicados en una situación de guerra.‖ Lo que quiero que quede bien claro es la situación que había en Nicaragua a la llegada de Gaspar: un pueblo empobrecido y oprimido, indefenso ante la represión de un pequeño grupo que dispone para ello de todos los poderes del Estado. Él es consciente del sufrimiento generalizado de los nicaragüenses y lo describe en sus versos que salen de su pluma como llama incendiaria que quiere arrasar con tanto mal que ve y que el pueblo está sufriendo. La larga

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Reflexión 1, de A corazón abierto, pag. 61, nos habla de las intensas vivencias que sufre en su interior, acumuladas día tras día: decían que eran demócratas y hacían trampas en las elecciones, decían que eran cristianos y perseguían a los que iban a misa, decían que querían la paz y armaban a sus soldados para matar y domesticaban a sus perros para morder… Decían que eran justos y encarcelaban al inocente, y lo torturaban, y se burlaban de él, y lo mataban, y echaban su cuerpo a los volcanes. Dormían con putas y aparecían con sus esposas en la iglesia comulgando. Planeaban en secreto matanzas de familias, de niños y de ancianos. Acaparaban los mercados, y las tierras, y las industrias, y el dinero. Presiente Gaspar que habrá muchos que considerarán esta historia increíble. Así termina esa Reflexión 1: “… y nuestros hijos/ escucharán la historia/con los ojos bien abiertos/y les parecerá un cuento/ y juraremos que fue verdad/ y nadie nos creerá/ y con el paso del tiempo/ será como una leyenda/ o como un cuento./ Amigos, eso es y será. /Palabra de Dios. Ver este mundo desde la fe de Gaspar La fe implica una apertura a Dios y al mismo tiempo, en razón de ello, una apertura al hombre. En su Primera Carta dice San Juan: “Este mandamiento fundamental nos dio Cristo: el que ama a Dios debe amar también a su hermano”. No es, pues, muy religioso quien sólo mira al cielo. Para serlo es preciso mirar también a la tierra y a las personas que en ella viven. Dios quiere la felicidad del ser humano, pero ello no será posible si se le está violentando y en consecuencia haciendo sufrir. Una persona a la que no se le respeta alguno de sus derechos fundamentales no podrá ser feliz. Esta infelicidad la producen violencias “intencionadas”, inducidas por alguien. Son fruto de unas decisiones que toman determinadas personas. Son ellas quienes han iniciado la guerra, quienes han roto la paz de mucha gente, quienes hacen imposible la vida de muchos. Este no es el mundo que Dios quiere y por lo tanto los creyentes, por serlo, estamos obligados a recomponerlo. Queremos e imploramos que el Reino de Dios “venga a nosotros”, su Reino, que es de gracia y verdad, de justicia, amor y paz. Pero este Reinado de Dios no será fruto de intervenciones mágicas celestiales sobre la triste realidad humana violentada. Nada podrán transformar ingenuas oraciones. Nosotros, la energía humana, somos la fuerza de Dios para transformar la sociedad en cada momento de la historia. La paz que Dios quiere para nosotros, y que debemos desear para todos, no es la sola ausencia de guerra, ni se identifica con la calma social fruto de una férrea dictadura. De los sometidos nunca podrá decirse que viven en paz. Podríamos definir la paz como aquel clima social que es fruto de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, y que posibilita el desarrollo armónico de todas las capacidades que llevamos dentro las personas. En Nicaragua, la gente con la que se encontró Gaspar no disfrutaba de paz.

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El cristiano tiene que preguntarse qué hacer ante una determinada sociedad donde la violencia social está institucionalizada, ejercida desde arriba sobre los de abajo, empleando para ello toda la fuerza de la que dispone el Estado: leyes, ejército, policía, tribunales, dinero…, dándose un estado real de opresión sobre la mayoría de un pueblo. En nuestro caso, al hablar de Gaspar y de la Nicaragua que él encuentra al llegar a sus parroquias, tenemos que preguntarnos sobre cuál debiera ser la postura de un cura, como lo era él, que llega a unos pueblos para anunciar el mensaje de amor cristiano.

Espiritualidad de Gaspar: encarnados y comprometidos en la liberación Estas dos ideas, encarnarse y comprometerse, eran fundamentales en nuestra mística cristiana y sacerdotal, formaban parte del núcleo de nuestra espiritualidad. Entendíamos entonces que el camino que siguió Jesús de Nazaret fue este: dejó su condición divina y se hizo hombre. Se abajó y se identificó con aquellos a los que debía acercar a Dios. Para salvar, se encarnó. En el tiempo de Jesús, los judíos vivían bajo una opresión política como ciudadanos dominados por Roma y también bajo opresión religiosa como fieles judíos con una infinidad de leyes que los esclavizaban. Jesús asumió el compromiso de la liberación religiosa de su pueblo dando una visión liberadora de Dios y de lo que es ser creyente, socavando así los cimientos de aquella religión tan formalista e hipócrita. Las autoridades religiosas percibieron el peligro que entrañaba sus enseñanzas y comportamientos. Por eso decidieron su muerte. Como persona histórica la opción liberadora de Jesús, en el corto espacio de tiempo que vivió, se centró en el campo religioso. Pero su actitud nos da la pauta para cualquier compromiso en la sociedad, que él lo llevó hasta el límite de dar la vida. Gaspar nos habla de la Nicaragua que encuentra cuando llega en el año 1970. Él se encarna en esa realidad, se hace uno del pueblo y es desde ahí desde donde se compromete para transformar aquella sociedad de asco que él percibe tal cual. Denuncia a quienes están haciendo sufrir al pueblo nicaragüense. “El estado de ignorancia, vejación y miseria que sufren la mayoría de los nicaragüenses, ha comprometido nuestra vocación en un trabajo continuo y agotador para redimir a las personas de nuestro pueblo no solo del pecado individual, sino también del pecado social con que el régimen dictatorial de Anastasio Somoza humilla a los nicaragüenses. Nuestro compromiso de librarles de la ignorancia y opresión Somocista, nos convirtió en enemigos de los explotadores y nos hizo víctimas también del aparato represivo.” (Carta a los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, dic. 1977).

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Al ser consciente del peligro en el que vive en Nicaragua contempla dos posibles opciones: volver a España o entrar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). La opción pacifista al estilo de Gandhi o de Luther King no la vio posible. Había ya varios grupos, que terminaron unificándose, en guerra contra el somocismo. La opción de lucha armada que escoge es la más arriesgada, como desgraciadamente luego podemos constatar. Juzgarla moralmente sería un desatino. En todo caso lo que sí podemos hacer es respetarla y admirar la generosidad de su entrega, que él lleva hasta el límite. ¿Dónde encuentra fuerza para llevar a cabo un compromiso tan radical? La encuentra en los tantos y variados sufrimientos de los empobrecidos y en su fe cristiana: “Hermanos: ¿No es Cristo mismo torturado? ¿No es la Iglesia misma la que está siendo asesinada en cada uno de sus hijos? No podemos quedarnos como mudos espectadores de la tragedia del pueblo mientras la dictadura Somocista enloquecida por el oro y el poder, sigue torturando y matando a los nicaragüenses como si fuesen bestias sin derechos.” (Ibidem)

En el centro de su corazón, un amor solidario Siendo el principal mandamiento cristiano el del amor, parece que, como consecuencia de ello, la violencia no concuerda en ningún caso con esta exigencia. Es por eso por lo que algunos rechazan a Gaspar: por entrar en el FSLN y participar directamente en la guerrilla contra la dictadura somocista. Hay que tener en cuenta que según la doctrina tradicional católica no toda acción humana violenta es moralmente reprobable. Siempre se ha dicho que es legítima la violencia en defensa propia, y también se creyó que era legítimo dar muerte al tirano. En esta misma línea se puede recordar que la Iglesia Católica no estaba absolutamente en contra de la pena de muerte “legal”. En el Catecismo de la Iglesia Católica, año 1992, no se excluye el recurso a ella. Posteriormente se posicionó en contra de la pena de muerte y el Papa Francisco dice que hoy es inadmisible. Centrándonos en la violencia que conllevan las revoluciones, para hacer un juicio moral sobre ellas hay que considerar que no todas son iguales. No es lo mismo emprender unas acciones violentas, de guerra, para cambiar políticamente una sociedad, que una revolución social, aunque haya de tener lógicamente consecuencias políticas. La primera puede ser simplemente un asalto al poder para sacar a unos del gobierno y ponerse otros. La otra la hace la sociedad en defensa propia, porque está siendo agredida desde el Estado o porque éste no ejerce su obligación de defenderla ante los ataques de los poderosos. Busca principalmente cambiar la situación del pueblo sufriente por una nueva sociedad de ciudadanos libres que pueden vivir en paz al ser respetados sus derechos fundamentales.

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Gaspar entra en el Frente Sandinista para participar en una guerra de Liberación Nacional. Lo que él quiere en primer lugar es liberar a los empobrecidos, a los explotados, a los oprimidos, a los que son diariamente vejados…, para que recuperen su dignidad, para que puedan vivir de su trabajo como ciudadanos libres y respetados en sus pueblos. La violencia de esta revolución es claramente de autodefensa. Son los maltratados que se levantan contra los maltratadores. Ha habido primero otras violencias generalizadas de los derechos humanos, violencias institucionalizadas, protegidas por las leyes, que además incluían la legalización de la represión ejercida por las Fuerzas Armadas del Estado, cuando alguien se atrevía a quebrantar el sometimiento. La lucha en la que se implica Gaspar es para hacer posible la paz para los más débiles que vivían en estado de guerra, al que eran sometidos por los poderosos del país. Nada que reprochar, pues, a Gaspar en cuanto a su opción de entrar en el FSLN. Él podría haber vivido, como otros, bajo la protección de su categoría de clérigo, bastante bien integrado en aquella sociedad, pero ahogando su sensibilidad humana y cristiana, haciendo oídos sordos al sufrimiento de su gente violentamente empobrecida, maltratada. Podría haberse apartado un poco de tiempo, irse a otro lugar…hasta ver en qué paraba todo. Él quiso ser de otra manera: quiso ir al frente, estar en primera línea de lucha, empuñando las armas y asumiendo el riesgo que ello implicaba. Consiguió ser más fuerte que su debilidad. Fue generoso sin límites. Encarnó ejemplarmente unos valores universales humanos muy en consonancia con el sentir cristiano. Ser para los demás ha sido uno de los ejes sobre los que giró la vida de Cristo y sobre el que ha de girar la de sus seguidores. Es lo que hizo Gaspar.

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56 UN CORAZÓN HERIDO GASPAR GARCÍA LAVIANA: UN ASTURIANO, RELIGIOSO MSC.

Gaspar nace el año 1941 en Les Roces, un pueblo de la parroquia de El Entrego, en el municipio de San Martín del Rey Aurelio, en la Cuenca Minera del Nalón, pero la mayor parte de su infancia la pasaría en Tuilla, un pueblo eminentemente minero de Langreo, lugar donde se trasladaron a vivir sus padres. Muy pronto, 1952, se va a Valladolid con los religiosos de la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón, por eso lo de religioso MSC, que, al igual que otras Órdenes o Congregaciones, captaban muchachos para sus seminarios visitando parroquias. Se ordena sacerdote en Junio de 1966. Ejerce en Madrid y ya allí comienza a notarse en él su preocupación por querer vivir un nuevo estilo de ser sacerdote: un sacerdote cercano a la gente, encarnado en la realidad social donde habrá de realizar su labor pastoral. Consecuencia de ello es su decisión de trabajar en una carpintería, formando así parte de aquel colectivo de la época lalmado “los curas obreros”, importante iniciativa posconciliar nacida dentro de la Iglesia.

AÑO 1970: MISIONERO EN NICARAGUA. Después de tres años en Madrid, junto con Pedro Regalado, compañero que era como hermano, también religioso Misionero del Sagrado Corazón, deciden irse a Nicaragua. Ya en este país, el 18 de noviembre de 1970 se les en-

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carga atender las parroquias de San Juan del Sur, Tola, Buenos Aires y Cárdenas. Allí se encuentran con la cruda realidad que vivían los campesinos y con “un clero que estaba con el capital, con el rico, con el poder. Todos los curas vivían muy bien”, como dice Pedro Regalado en su testimonio sobre Gaspar en el libro de la RTPA Gaspar, misionero y comandante sandinista, Asturias, 2008, pags. 107-115, libro que fue hecho a partir de un documental al que se puede acceder en Internet. En diciembre de 1977 Gaspar comunica su decisión de integrarse en la guerrilla alistándose en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido fundado en su origen como una organización político-militar de izquierda en 1961 por Carlos Fonseca Amador, Santos López, Tomás Borge, Silvio Mayorga y Germán Pomares Ordóñez, entre otros. Cuando llega a Nicaragua Gaspar, el FSLN luchaba con las armas por la liberación de este país, que llevaba tanto tiempo bajo la dictadura de la familia Somoza. Anastasio Somoza, desde su puesto de Jefe de la Guardia Nacional, único cuerpo armado del país, se hizo con el poder en el año 1937, deponiendo al presidente democráticamente elegido Juan Bautista Lacasa. Ya en el año 1934 había mandado asesinar a Sandino, general que había luchado contra los invasores norteamericanos y que no había aceptado el pacto alcanzado entre conservadores y liberales, continuando él la lucha contra los marines del norte. La familia Somoza se mantendría en el poder hasta el 19 de Julio de 1979, año del triunfo de la revolución sandinista. Gaspar García Laviana había muerto en combate el 11 de diciembre de 1978. Su presencia en Nicaragua había durado ocho años.

LA NICARAGUA DE GASPAR Pedro Regalado, entrañable compañero de Gaspar en España y en Nicaragua, en su testimonio anteriormente citado nos acerca un poco a la dramática situación de la Nicaragua de aquel momento. Entre el 40% y el 50% de los niños no llegaban a los tres años. Se vendían niñas a los terratenientes que las usaban para todo a su capricho. Con frecuencia también abusaban de las hijas de los campesinos que trabajaban en sus tierras. Había prostíbulos con niñas entre 12 y 14 años. Niños llenos de parásitos, mientras el caballo del señorito era asistido por un veterinario cada seis meses. El dominico José Ignacio Álvarez Lobo en su testimonio sobre Gaspar en el libro citado, pág. 117, resume con estas palabras la hiriente situación del campesinado nicaragüense: “en su mayoría analfabetos, que vivían en la miseria más absoluta, explotados… No tenían esperanza de ningún tipo”. El pueblo nicaragüense era un pueblo oprimido, sin libertad, y un pueblo explotado hasta hacerles vivir en la miseria. Y todo controlado por la dictadura de la familia Somoza.

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CÓMO VIO Y SINTIÓ GASPAR A NICARAGUA Para tener una idea somera de la Nicaragua tal como la vio y sintió Gaspar acudiré a su libro A corazón abierto, poesías en Nicaragua, editado por E. Nueva Utopía, Madrid, 2007, El Perro flaco. En el pueblo vio desdichas: sacerdotes elegidos, ácidos corrosivos, enmascarados. Vio moldes mercantiles en togas de justicia, niños bellos con estómagos hinchados (pág. 14). Vio a los campesinos con sus ojos humillados, que al mirarlos sus señores los bajan vencidos (pág. 15). Ve y siente profundamente el hambre del pueblo que vive en agonía incruenta, amarilla y arrugada, como la piel de las viejas; hambre que además de matar el cuerpo también va matando el alma de la gente americana. (pág. 25). Ve y siente la explotación del campesinado, con arado de madera y hierro, que va tirado por el infortunio y la miseria, abriendo surcos para el señor de la tierra: los frutos de su trabajo serán para entregarlos a los amos, para ellos sólo serán la vejez, el sarro y la pobreza (pág.29). Los pobres más pobres era los campesinos, que por no tener no tenían ni arrestos para enfrentarse a la situación. Por eso dice Gaspar: “Tu conformidad me cansa y me aflige”. “Tendido en el suelo, junto a la ribera, moría mi pueblo”. Pero su gente “un día será violenta y acallará las bocas embusteras de los que engañan al pueblo”. Esta esperanza le dará fuerza para entregarse al servicio de los más pobres entre los pobres. Uno de los desgarros más profundos en el alma de Gaspar lo produjo la prostitución forzada de las niñas: “catorce añitos de edad, dos de puta, cara joven, rasgos viejos, piel lozana, ojos muertos”, mintiendo su edad por miedo a la rufiana. “Que sí, que la niña violada lloraba con desconsuelo. Que sí, que en su himen estaba todo mi pueblo”. El perro gordo. Y sobre el pueblo, el perro flaco, estaba el poder, el perro gordo, que fuerte y despiadado explotaba al campesinado, que por doquier no sembraba más que violencias de todo tipo. Los poderosos que planeaban en secreto matanzas de familias, incluidos niños y ancianos, que acaparaban los mercados y las tierras y las industrias, que mandaban sus dineros a Estados Unidos o a Suiza. Un poder muy bien relacionado con los obispos, que también estaban muy a bien con él. Este poder gritaba contra los de la montaña, los perseguía, los torturaba y los calumniaba. Este poder eran los ricos, junto con muchos generales y políticos, “bocas sucias y espíritus porosos, empapados de pus maloliente” (pág. 64). El poder en Nicaragua estaba construido y apoyado en la mentira. Decían que eran demócratas y hacían trampas en las elecciones, decían que eran

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cristianos y perseguían a los que iban a misa, decían que querían la paz y armaban a sus soldados para matar. Decían que eran justos y encarcelaban al inocente y lo torturaban y se burlaban de él y lo mataban y echaban su cuerpo a los volcanes. Por la noche dormían con putas y de día aparecían con sus esposas en los desfiles y en las inauguraciones y en la iglesia comulgando (pág.63). Corazón herido. Le dolía la vida pobre del campesino. Pobre, no porque no trabajase, sino porque se le esquilmaba el fruto de su trabajo. Le dolía el hambre de los pobres que producía en ellos “huesos entubados en pieles sedientas y mortajas prematuras”. Le herían los ojos humillados de los campesinos y su duro trabajo y sus malas cosechas. Y también su ignorancia y eterna tristeza, sus plantas desnudas. “Todo tu yo me hiere campesino, pero sobre todo me hiere tu impotencia (pág.27-28). El dolor físico de cada uno de los más pobres se agrandaba en él al juntarse el de todos en su corazón. Y su alma angustiada no encontraba la calma ni en el rosario, ni en la misa, ni en el breviario. “Mis angustias las mitigan las escuelas, el bienestar del campesino, la libertad en las calles y la paz en los caminos” (pág. 77).

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Reflexiones