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LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA Por José Luis Zárate Aquí está su labor: la Biblioteca. Dicen que los volúmenes que abarca dejan atrás la cifra de los astros o de la arena del desierto. El hombre que quisiera agotarla perdería la razón y los ojos temerarios. Aquí la gran memoria de los siglos… Declaran los infieles que si ardiera, ardería la historia…

Alejandría, 641 a.C. Jorge Luis Borges

El fuego bailó en la Biblioteca de Alejandría. Humo, cenizas y sombras trataron de narrar al horizonte cada línea.

Nadie sabe quién quemó la Biblioteca. Romanos,

musulmanes,

cristianos.

desinformación también es otra llama.

1

La


Falta de presupuesto, recortes, secciones censuradas. Antes de las llamas ardía ya muy bajo la Biblioteca de Alejandría.

Dijo el Tirano: Si no tiene más que el Corán la Biblioteca es inútil, si tiene más, es mala: que arda. La de sinónimos que le hemos dado a “Corán”.

Para preservarla no dejaron que nadie tocara la Biblioteca de nuevo. De ese modo ardió totalmente sin llamas.

2


Después del incendio hubo tres generaciones de eruditos en cenizas.

El mnemonista de la Biblioteca recuerda cada palabra de los libros quemados, si sólo pudiera ponerlas en el orden correcto…

En E-Bay se vende bastante caros los letreros de NO FUMAR de la Biblioteca de Alejandría.

3


Con que alegría la Pitonisa vaticinó que la hermosa y nueva Biblioteca de Alejandría y su destino iban a ser un ejemplo a seguir durante toda la Historia.

Entre las llamas los pergaminos se elevaron, hay quien jura que los libros se fueron volando en busca de otro lugar donde poner sus nidos.

Nadie sabe quién quemó la Biblioteca. Los horrores y la gloria del sátrapa también ardieron junto con los libros.

4


Después

de

incendiar

la

biblioteca

de

Alejandría, los soldados apenas pudieron escapar del furioso calor de las palabras en llamas.

Entre las cenizas penan las pequeñas volutas de humo de los ratones de biblioteca.

Mostró

con

orgullo,

cuidadosamente

encuadernadas, las mejores cenizas de la Biblioteca de Alejandría, pero no era lo mismo.

5


El silencio en la biblioteca también ardió.

El copista de la Nueva Biblioteca de Alejandría cometió el fatal error de copiar también las llamas.

En medio del feroz incendio los tratados de los sofistas se congelaron.

6


De algunos libros se conserva sólo el título, de otros únicamente el olvido.

Si quemo el pasado quemo la memoria y el pecado se dijo el Tirano que se sintió puro, limpio, cubierto de cenizas y con el pelo en llamas.

José Luis Zárate (1966) México. Bio en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Z%C3%A1rate Twitter: https://twitter.com/joseluiszarate Facebook: http://www.facebook.com/joseluis.zarate Blog: Cuenta Atrás http://zarate.blogspot.mx/ Novela en ebook: El Tamaño del Crimen http://www.sigueleyendo.es/products-page/bichos/el-tamanodel-crimen/ Libro de ensayos en ebook: “En el principio fue la sangre” http://www.sigueleyendo.es/products-page/coleccion-dehuso/en-el-principio-fue-la-sangre/

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La Biblioteca de Alejandría por José Luis Zárate