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Ciencia, Tecnología y Desarrollo

José Perales 25.451.128 Ciencia, Tecnología y Sociedad Sección P1-VLP


INTRODUCIÓN

En los tiempos que corren, la idea de «Ciencia», como conocimiento cierto de la realidad material del mundo, «Tecnología», como el saber hacer o la bien hechura de las cosas según su capacidad transformadora del mundo, están intrínsecamente relacionadas con la idea de «Desarrollo», de tal suerte que todo conocimiento científico o cualquier desarrollo tecnológico significan, por sí mismos, un «progreso humano». Esta popularidad de la ciencia y la técnica como significado lato de progreso, sin perjurio de los innumerables avances para el desarrollo humano que han significado durante los últimos dos siglos, representan un problema para la ética práctica fundada en el papel rector del derecho. Una sociedad centrada en la instrumentalización de todas sus partes, que tiene la noción del resultado por el resultado y la eficiencia por la eficiencia, diluye, en palabras de Marx (2018) todas las relaciones idílicas por «el frío pago al contado». Ni la ecología –el cuidado y la protección del lebesraun (espacio vital)–, ni la familia, ni la vida misma parecen tener potencia para sostener la arrolladora avalancha del progreso donde dichas relaciones de diluyen frente al cálculo de los beneficios empresariales y los intereses económicos. El derecho, como mundo ordenado «Dura lex, sed lex» –la ley es dura, pero es la ley– o más bien «Durum est, sed ita lex scripta est» –pero así está escrita– debe cuidarse de preservar los bienes humanísticos más elevados, proteger la dignidad humana y el interés colectivo por sobre las particularidades, evitando el desbordamiento de tales principios ante la tecnología, y que sea la tecnología y la ciencia la que sirva a la humanidad. Porque lo que no es ordenado no es del mundo –Mundus–, y todo lo que no es del mundo, es una inmundicia.

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CIENCIA Y DESARROLLO

Entendemos por ciencia siguiendo los criterios de Gustavo Bueno (1998), como todo conocimiento categorial, racional y operatorio en el mundo interpretado –Mi– de las relaciones objetivas, causales y sistemáticas de la materia; es decir, un conocimiento que entiende en tanto que opera, que realiza operaciones metodológicas sobre su objeto de estudio que a su vez es categorial, o sea, a clases o categorías de conocimiento: físicos, químicos, biológicos, etc.

La ciencia es un conocimiento que se obtiene por la operatoriedad metódica del investigador

La tecnología, por su parte, no es un concepto que esté propiamente disociado de “ciencia”. Desde las mismas coordenadas del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, podemos ubicar gnoseológicamente la tecnología como “saber hacer” y lo tecnológico como la bien hechura de las cosas. En ese sentido de definiciones, entendemos la ciencia y la tecnología como entidades ontológicas no diferenciadas dialécticamente sino estrechamente relacionadas, pues la ciencia en tanto conocimiento operatorio es un conocimiento técnico, el producto de operaciones metódicas desarrolladas por el conocimiento humano. La ciencia, por tanto, mantiene una relación simbiótica con lo tecnológico, puesto que todo avance científico presupone un futuro desarrollo tecnológico, es decir, la ingeniería humana aplicada al conocimiento en su función transformadora, con el fin de obtener productos que modifiquen la realidad o mundo material humano –M1– con el fin cierto de facilitar los procesos y generar mayor productividad y comodidad, es decir, en un previsible desarrollo y progreso.

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ENFOQUES EPISTEMOLÓGICOS DE LA CIENCIA

La investigación científica está dividida principalmente en dos grandes corrientes epistemológicas opuestas dialécticamente la una de la otra. El método inductivo y el deductivo, los cuales podremos definir, grosso modo, como aquel que parte de apreciaciones particulares a generales, y el proceder inverso, de lo general a lo particular. ENFOQUE INDUCTIVO René Descartes, precursor del método científico, expone arcaicamente el nacimiento del inductivismo de esta forma: “Esas largas cadenas de razonamientos, todos sencillos y fáciles, de que acostumbraban a servirse los geómetras para llegar a sus demostraciones más difíciles, me había hecho pensar que todas las cosas que entran en la esfera del conocimiento humano se encadenan de la misma manera” – René Descartes, 1973, p. 42 Es decir, en Descartes el método más conveniente es partir de los cimientos, de las verdades más claras y distintas para a partir de ahí construir el castillo del conocimiento de manera análoga a los matemáticos. De similar manera actúa el método inductivo: partimos de premisas cuyas relaciones lógicas y causales dan como resultado una hipótesis general.

Premisas Relaciones Hipotesis

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TIPOS DE RAZONAMIENTOS INDUCTIVOS

Generalización: Este tipo de inductivismo se basa en sacar apreciaciones hipotéticas sobre una generalidad de casos u acontecimientos a partir de una serie de premisas lógicamente, a partir de las relaciones causales conocidas en el objeto de estudio. Por ejemplo, conociendo la relación que hay entre la masa y el espacio y el fenómeno de la gravedad, a partir de una manzana que cae teorizamos que todos los objetos masivos (que contienen masa) se atraen. Silogismo estadístico: Parte de la idea general para hacer inferencia sobre un individuo: –Una proporción Q población A es altamente productiva –X forma parte de A –X probablemente es altamente productivo

ENFOQUE DEDUCTIVO

En sentido contrario, este enfoque se basa en la observación de los fenómenos de los que se descubren sus relaciones causales, se teoriza la relación de fenómenos y a partir de ahí se sacan conclusiones específicas.

Todos los hombres mueren Tal hombre va a morir Como vemos, se parte de un argumento general del que se sigue una hipótesis particular.

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TIPOS DE RAZONAMIENTO DEDUCTIVO

Ley de Desprendimiento: Parte de una hipĂłtesis de la que se sigue una consecuencia: đ?‘ƒ → đ?‘„ –Un cuadrado es un polĂ­gono de cuatro lados iguales –Q es un polĂ­gono de cuatro lados iguales –Q es un cuadrado Ley del Silogismo: Consiste en dos argumentos condicionales en el cual uno de ellos se condiciona la hipĂłtesis de uno a la conclusiĂłn de otro. Por ejemplo, un silogismo jurĂ­dico: –Los criminales deben ser castigados. –Juan es un criminal. –Juan debe ser castigado. Ley del contrareciproco: Resulta de la lĂłgica proposicional donde de un juicio falso no puede resultar ninguna consecuencia verdadera, de otro modo: si una hipĂłtesis es falsa, su consecuencia tambiĂŠn lo es. –Si como, no engordo. –No engordaste, entonces no estoy comiendo. Entre ambos mĂŠtodos la diferencia consiste en el acercamiento a la operatoriedad investigativa. Mientras en el deductivo se tienen confirmaciones de hipĂłtesis a partir de la experiencia, el mĂŠtodo inductivo tiene la funciĂłn de, a partir del conocimiento que se tiene, por inducciĂłn, generar hipĂłtesis. En tal suerte, ambos enfoques epistĂŠmicos tienen una relaciĂłn simbiĂłtica, uno se sigue del otro y necesita del otro, porque si bien el conocimiento cierto lo tenemos a partir de la observaciĂłn de los fenĂłmenos y la deducciĂłn de sus relaciones sistemĂĄticas y causales, la ciencia como conocimiento operatorio necesita de coordenadas a partir de las cuales operar, se le es necesario, para generar operaciones metodolĂłgicas, de las hipĂłtesis optativas que se obtienen del proceso de inducciĂłn y generaciĂłn de nuevas ideas de tipo hipotĂŠticas.

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CONSIDERACIONES FINALES

La ciencia y la tecnología, para los bioeticistas, eticistas, filósofos y juristas representa un reto de cara al futuro. Los desarrollos que puede y ha llevado adelante el conocimiento, creatividad e ingenio del ser humano ha producido en el último siglo avances vertiginosos. Ante estos retos muchos se posicionan frente a la tecnología alegando una supuesta neutralidad de la ciencia, dando a entender que todo conocimiento científico es sociológicamente inocuo y que lo único con verdaderas consecuencias sociales no son «ideas sino técnicas». Esta idea parte de un pobre conocimiento de lo que la ciencia es, o de lo que para nosotros desde las coordenadas del Materialismo Filosófico es la ciencia. La ciencia no son ideas ni un conjunto de ideas, no son el producto de especulaciones sino un conocimiento activo y operatorio. En ese sentido, las ciencias solo pueden ocurrir a partir de un conjunto de técnicas que la hacen posible, es indisociable de la tecnología. La ciencia tiene consecuencias en la ética y en la sociedad cuando se trata de la manipulación de embriones para la obtención de células madre, la clonación, la desextición de especies como el Mamut, del hombre de Neandertal o el aborto; y podemos advertir como la línea entre ciencia y técnica inexistentes para nosotros, pero evidente para muchos acaba por desdibujarse. Entonces, hablar de ciencia y tecnología como categorías independientes es absolutamente imposible, toda ciencia es técnica y toda tecnología es científica. Desde estos criterios podemos dividir los retos de las ciencias entre aquellos que son positivos y negativos. Como retos positivos deben entenderse aquellos que son objetivos a alcanzarse; como el aumento de la productividad agrícola y ganadero para acabar el hambre, la expansión y mejoramiento de tecnologías infraestructurales para reducir la cantidad de personas sin techos, los retos de la medicina y la epidemiología en materia de salud pública. Los retos negativos son aquellos que en busca de conocimiento, productividad o intereses privados se vaya en contra de los intereses de la especie humana; véase la tecnología aplicada en la destrucción de bosques, faunas, a experimentos con seres humanos, al envenenamiento o sequía de las reservas de agua dulce; las prácticas abortivas, el asesinato masivo de seres humanos como los ocurridos en los campos de concentración nazi, la fabricación de armas de destrucción masiva o la instrumentalización del ser humano sometido a experimentos invasivos como los ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial en Japón y Alemania.

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Y es en este respecto donde el Derecho en su función ordenadora y reguladora debe actuar para encausar la ciencia y las tecnologías dentro de los límites éticos y deontológicos, que no transgredan el valor de la vida humana y hacerla subordinada y al servicio del futuro de la humanidad y del interés colectivo.

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BIBLIOGRAFÍA

Bueno, G. (1993). Teoría del cierre categorial. Oviedo: Pentalfa. Descartes, R. (1973). Discurso del método (3rd ed., p. 42). MADRID: Editorial Mediterraneo. Marx, K., & Engels, F. (2018). El manifiesto comunista. Barcelona: Herder Editorial. G. Mestro, J. (2014). Ciencia [Blog]. Retrieved from http://jesus-gmaestro.blogspot.com/2014/06/ciencia.html

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Ciencia, tecnología y desarrollo  

Definición, características y retos.

Ciencia, tecnología y desarrollo  

Definición, características y retos.

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