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provincias de Popayán sí se generalizó. En cuanto a la mita agraria sí abundó en Nueva Granada. El agotador trabajo de las minas diezmó a los indios. En general los mitayos, como se denominaba a los enrolados en la mita, nunca terminaban el turno de trabajo fijado pues debían continuar trabajando más tiempo para pagar el tributo o las deudas contraídas”30. En Perú ya existían en la civilización inca. Tras la conquista, fue sistematizada por el Virrey Álvarez de Toledo en la década de 1570: El séptimo de la población de los lugares en que existía la mita estaba obligado a trabajar uno o dos meses al año para los españoles. Todos los trabajadores adultos del poblado podían ser sometidos a la mita. Las mitas para las minas sólo funcionaban en ciertos distritos y los mitayos (hombres sujetos al impuesto) tenían que trabajar por un año, con una semana de trabajo y dos de descanso durante ese período. Las mitas se hicieron aún más injustas a partir de 1740, cuando la corona quiso revivificar las minas de plata de Potosí. Los Mitayos tuvieron que empezar a hacer doble trabajo por el mismo salario, e incluso sus mujeres e hijos trabajaban en las minas. El Repartimiento fue específicamente un impuesto de trabajo sistematizado en Nueva España por el Virrey Martín Enríquez, en 1575-80. El repartimiento cubría el cuatro o cinco por ciento a las minas y diez por ciento a la agricultura. Los españoles llevaban a los indios en la plaza y los repartían entre los propietarios de minas y los hacendados para que trabajaran por dos semanas para ellos (a menudo lejos de sus casas) a cambio de un sueldo más bajo que el del trabajo libre. Esto ocurría tres o cuatro veces al año. En muchas ocasiones los españoles recurrieron a los antiguos curacas (Perú) o caciques (Nueva España) indios para reclutar mano de obra obligatoria, una tarea que, en muchos casos, ya hacían antes de la conquista. La antigua aristocracia inca y azteca, empobrecida y sin poder tras la conquista, pudo así encontrar un medio de vida bajo el imperio español, ayudando al abuso de sus compatriotas. TRIBUTOS EN LA COLONIA ALCABALA: “Palabra de origen árabe, que sirve para designar el derecho que en España se exigía sobre el valor de todas las cosas muebles e inmuebles y los semovientes que se permutaban o vendían. La concesión de este arbitrio rentístico fue al principio temporal; pero en varias cortes del Reino celebradas en el siglo XIV se acordaron a los reyes prórrogas sucesivas de las alcabalas, y así la perpetuidad de esta contribución fue obra del tiempo y resultado de las repetidas concesiones que se hicieron de ella, más bien que de un acto formal de las cortes que le diese aquel carácter. Fue la alcabala un típico impuesto indirecto que gravaba toda transacción de bienes muebles e inmuebles. En América tuvo una tarifa del 2% sobre el valor de dichas transacciones, aunque en España fue del 10%. Según la cédula real de Felipe II del 7 de julio de 1576, debían pagar este impuesto todo género de personas, con las excepciones hechas por las leyes, de la primera y todas las demás ventas, trueques y cambios, así como de las mercaderías procedentes de España y de las que hubiera, se labraran y fabricaran en Indias, a razón del 2% en dinero de contado”. 31 Además, se caracteriza por ser el Impuesto al consumo que remotamente es el origen del IVA. Gravaba la venia de muebles e inmuebles, y se extendió a varios frentes, tales como la venta de ganado. AVERÍA: La avería, o derecho de avería, era un impuesto ad valorem sobre el comercio colonial de los siglos XVI y XVII; se imponía sobre los mercaderes o las mercancías. Asimismo, incluía a los pasajeros que pasaban a Indias. Los ingresos generados servían para financiar las armadas que protegían a las flotas comerciales que cubrían el circuito entre Indias y la metrópoli, expuestas con bastante frecuencia a los ataques de piratas y bucaneros o a las potencias extranjeras en guerra con España. Se comenzó cobrando el 2'5% sobre el valor de las mercancías, aunque el porcentaje no dejaría de crecer desde 1587, con el aumento de las amenazas de los piratas ingleses; en ocasiones se llegó al 30%. El impuesto dejó de cobrarse en 1660 ante el fraude generalizado y el contrabando, que atentaban contra su buena gestión, dado que al final lo que se pagaba era una cantidad general en función de la carga estimada en concepto de amnistía y no un porcentaje sobre el valor real de las importaciones. De esta manera, fue el derecho de aduana sobre artículos que se importaban o se exportaban del país. QUINTO REAL: “Con este nombre se conoció el gravamen que recaía sobre la explotación de los minerales preciosos en América. En Castilla, durante la Edad Media, el gravamen sobre el oro era de dos tercios, pero para estimular la explotación de los recursos minerales de las nuevas tierras, este porcentaje fue rápidamente reducido. Entre 1500 y 1504, en respuesta a las peticiones formuladas por los colonizadores de la isla La Española, fue reducido sucesivamente a un medio, a un tercio, y 30 31

Margarita Peña, Carlos Alberto Mora. Historia de Colombia. Pág. 113 y 114 Juan Camilo Restrepo, Hacienda Pública, en ingresos fiscales. Pág. 71

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historia de los impuestos  

breve historia de los impuestos

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