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La presente traducción ha sido llevada a cabo sin ánimos de lucro, con el único fin de propiciar la lectura de aquellas obras cuya lengua madre es el inglés, y no son traducidos de manera oficial al español. El staff de Lucky Girls Books apoya a los escritores en su trabajo, incentivando la compra de libros originales si estos llegan a tu país. Todos los personajes y situaciones recreados pertenecen al autor.

Queda totalmente prohibida la comercialización del presente documento.

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Créditos Sinopsis Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Capítulo 22 Capítulo 23 Capítulo 24 Capítulo 25 Epílogo. Sobre la autora.


Moderadora de traducción: Loly Traductoras:

Moderadora de corrección: IviAbernathy - ∞Jul∞ Correctoras:

Florpincha

Caile

∞Jul∞

Lelu

IviAbernathy

Addictedread

CJULI2516ZC

Daliam

Addictedread

Florpincha.

Lau_Diarader

IviAbernathy.

Loly

Lectura final: Florpincha

Diseño: IviAbernathy


Zane Mitchell

no tiene relaciones, nunca. Cuando

aterriza en serias aguas calientes con una mujer, la última cosa que espera es ser salvado por otra.

Cathryn Haines

está tomando un respiro de los

hombres. Cuando se encuentra en un aprieto financiero, su hermanastro tiene la solución perfecta, mudarse a Charlotte y trabajar para su mejor amigo. Zane cree que Cathryn es sosa. Cathryn cree que Zane es un atrofiado emocional. Ambos no podrían estar más equivocados. Ninguno de los dos está buscando una relación. Ambos luchan contra ello. Pero al final, el amor gana. Todo. El. Tiempo.


Traducido por Loly Corregido por Caile

Cathryn

Llegué

a

Charlotte

justo

a

tiempo.

Mientras

seguía

las

indicaciones del GPS por la ciudad, me di cuenta de lo verde que era. Abril en Pennsylvania podría ser impredecible dependiendo del clima. Cuando salí de casa esta mañana vi un par de brotes en los arbustos, pero todavía había un formidable frío en el aire. Charlotte, sin embargo, parecía tener una floración enorme. Dondequiera que miraba algo estaba floreciendo. Tuve que admitir, me gustaba atravesar la ciudad más allá de casas y tiendas y en lo que parecía ser una zona residencial. Le prometí a Blake que yo lo llamaría apenas llegara a los límites de la ciudad de Charlotte, pero, antes de que lo hiciera, quería ver cómo se veía mi nueva casa sin mi hermano mayor respirando en mi cuello. Una parte de mí estaba emocionada de empezar de nuevo. El resto de mí estaba aterrado. Yo no era conocida por mi sentido de la aventura. ¿Qué pasa si este salto de fe resulta contraproducente? ¿Qué pasa si odio Charlotte o lo que es peor, a mi nuevo jefe? Blake me había dicho nada más que lo básico acerca de Zane Mitchell. Al detenerme en un semáforo en rojo, tomé un trozo de pelusa de mi blusa. No estoy segura de lo que iba a encontrar hoy en día, decidí


vestir casualmente, pero tipo negocios. ¿Cuál era el dicho? “¿Nunca dejes que te vean sudar?" Podría tener miedo en mi mente, pero nadie más tenía que saberlo. Estaba usando pantalones grises con una blusa blanca con botones, añadí un poco de color con una tira de cuentas de lapislázuli1 alrededor de mi cuello. En lugar de chatitas, me decidí por tacones gris grafito y peiné mi cabello en un moño con aspecto profesional. En el último segundo, me decidí contra los contactos y me puse el par de lentes negro y rojo con estilo retro que compré hace unos meses. Pensé que me hacían lucir atrevida pero sofisticada. Unos cuantos kilómetros más pasaron antes de que el GPS interviniera: "En un kilómetro gire a la derecha en Cedar Lane Cove. Su destino se encuentra a su derecha” Bajé la velocidad y me detuve en el carril de la derecha. Después giré en Cedar Cove, vi el complejo de apartamentos directamente en mi derecha. Blake había descripto a Riverbend como uno de los complejos de apartamentos más viejos y de primer nivel ubicado en un pequeño y encantador barrio. Me complació ver que coincidía con precisión su descripción. Entré en el camino circular del frente y aparqué. Mirando por mi ventana, registré todo. Un atractivo edificio de ladrillo rojo de dos pisos estaba delante de mí. Plantas de orejas de elefantes rojos y verdes rodeaban la base de tres árboles grandes, y flores de colores brillantes estaban dispuestas en grandes canteros. En general, el lugar parecía bien cuidado y acogedor. —Bueno, estoy aquí —dije en voz alta. Esto era o bien la decisión más inteligente o la más estúpida que jamás había hecho. Sólo el tiempo lo dirá. Me acordé de esta mañana y lo que mi padre decía cuando nos decíamos adiós.

1

Mineral silicato de alúmina, cal y sosa, de color azul intenso y gran dureza; se emplea en pintura y en ornamentación.


—No tengas miedo de disfrutar de la vida, Cathryn. —Aquí va algo, papá —le susurré. Blake me dijo que Zane vivía en el departamento A. Antes de buscarlo caminé por el lado de la construcción hasta una gran puerta de hierro forjado. Una cerradura con un teclado me impedía aventurarme en lo que supuse que era la parte de atrás del edificio. Pegué la cara contra las barras para obtener una mejor visión y suspiré de placer. Una preciosa piscina de piedra tipo gruta se encuentra entre las plantas verdes y coloridos arbustos de azaleas en flor. Se veía como algo salido de una revista. Lo absorbí todo durante unos segundos antes de hacer mi camino por la vereda delantera y a través de puertas dobles a un gran hall de entrada. A mi izquierda, estaba el departamento B. Detrás de él, había una escalera de caracol y una puerta negra con la palabra Ascensor sobre ella. A mi derecha, estaba el departamento A. Tomando una respiración profunda, llamé a la puerta marcada A, y esperé. Después de un minuto, más o menos, la cerradura se movió y la puerta se abrió. Yo esperaba encontrar a Blake allí de pie. Para mi gran sorpresa, no fui recibida por mi hermanastro. No... este definitivamente no era Blake. La primera cosa que noté fue su tamaño. En tacones mido cerda de 1.62. De lo contrario, mido 1.57. El hombre frente a mí medía más de 1.80 de altura. Poco a poco, tiré la cabeza hacia atrás. Ojos azules sorprendentes inclinados hacia abajo para encontrarse con los míos. Me tomó un segundo para registrarlo todo. Desde la parte superior de la cabeza su firme mandíbula masculina era una delicia ocular. Apenas pude contener mi gemido de envidia. El hombre tenía al menos tres filas de pestañas. Cuando Dios estaba repartiendo los detalles más finos como gruesas pestañas me salteó por completo. Supongo que pensó que era más que generoso cuando me dio grandes tetas y un gran trasero. En lo personal, yo preferiría tener un pequeño trasero y pestañas largas. Su frente se arrugó desorientado.


—¿Puedo ayudarle? —preguntó. Me mordí con fuerza la lengua con el fin de detener la explosión de la lujuria que brotó dentro de mí. Así fui cautivada por su gruñido, el hombre tenía una voz profunda, perfectos labios carnosos y los dientes... muy rectos, muy blancos... que se me olvidó por completo su pregunta—. Oye, ¿estás bien? —preguntó. Al detectar su tono de impaciencia, me incorporé para articular una respuesta coherente. —Oh, sí, lo siento, debo tener la dirección incorrecta, yo… —¿Eres Cathryn? —Me mordí la lengua de nuevo, sólo que esta vez con más fuerza. Juro que mi nombre nunca había sonado tan bien. Me las arreglé para extraer los dientes de mi lengua para responder con voz entrecortada—. ¿Sí? —Te estaba esperando. Adelante. El tipo se volvió y yo me di una sacudida mental. Concéntrate Cat. Al igual que yo, tenía un par de pantalones de vestir grises. Me encontré admirando lo bien que encajan los pantalones antes de quitar mis ojos para concentrarme en su camisa de vestir a rayas azul y gris. Mis ojos se desviaron hacia su cabello castaño que era tan corto que pude ver su cuero cabelludo. Dios, incluso la cabeza del hombre era perfecta. La parte posterior de la cabeza era completamente plana. Cuando tenía diez años quería un corte pixie2. Gran error. En lugar de lucir como un muy pequeño duendecillo, me parecía a un niño muy feo con tres mechones y una cabeza muy plana. Papá dijo que era plana, porque mamá me dejó acostada sobre mi cabeza durante largos períodos de tiempo cuando yo era un bebé. Punto diez mil contra mi madre. —Soy Zane, por cierto —dijo por encima de sus hombros. Así que este era Zane.

2

El corte pixie (inglés: pixie cut) es un peinado femenino que presenta una longitud considerablemente corta en la frente y la parte trasera de la cabeza, manifestando un flequillo regularmente corto que no excede la altura de las cejas.


… Dos meses antes. —Mamá me dijo que te echaron. ¿A quién tengo que matar y dónde vive? Por primera vez en varios días sonreí. —Oye, Blake. Ya estoy en suficientes problemas. Lo último que tengo que añadir a mi lista de errores es conspiración para cometer asesinato, pero gracias por la oferta. —Te encantaba ese trabajo. ¿Qué diablos pasó? —Me sorprende que Janna no te lo dijera. —Janna, mi madrastra, era conocida por su gran boca. —Confía en mí, si mamá no estuviera llegando tarde a su clase de gimnasia, me habría dado un informe completo. En cambio, ella sólo me dijo que te despidieron y que te llame. Habla conmigo, Cat, ¿qué pasó? —Un gemido de frustración se me salió y rápidamente lo sofoqué. Si hubiera mantenido la boca cerrada estaría sentada en mi escritorio en este momento haciendo mi trabajo en lugar de revolcarme en la autocompasión. Cuando tenía dieciséis años mi padre se conoció con Janna a través de un servicio de citas en línea. Habían estado saliendo por tres meses cuando finalmente me habló de ella. Al principio me sorprendió, pero después de todo lo que habíamos pasado, quería que mi padre fuera feliz. El señor sabe que se lo merecía. Me gustó Janna. Lo que más me ha gustado es que ella ayudó a aliviar el daño que mi madre había causado. Papá y Janna se casaron en una ceremonia de bodas pequeña, en nuestro patio trasero el verano antes de mi segundo año en la universidad. Fue entonces cuando me encontré por primera vez con Blake, el hijo de Janna de un matrimonio anterior. Blake era cinco años mayor que yo y estaba en algún lugar en el extranjero con el Ejército. En el momento en que lo conocí me gustó.


Mientras que Janna era un remolino que nunca dejó de hablar o moverse, Blake era tranquilo y reservado. Tenía una presencia calmante sobre él y cada vez que estaba alrededor de él me sentía a salvo y segura. A pesar de que Blake apenas me dijo una palabra la primera vez que lo vi, me di cuenta de que era un buen tipo. La segunda vez que lo vi fue unos meses después de la boda de nuestros padres. De nuevo, apenas me dirigió la palabra, pero por alguna razón, yo estaba bien con él. Después, Blake volvió a casa un puñado de veces. Cada vez llegué a conocerlo un poco mejor y, finalmente, se formó una amistad. Ahora, al parecer, él estaba tratando de encontrarme un trabajo. —Cathryn, háblame —Blake repite con severidad. Con un suspiro de resignación le explico cómo había atrapado al jefe de mi oficina, Bill, robando el dinero de la empresa y la forma en que fui a nuestro jefe, el Sr. Presnell, con pruebas en la mano. —El señor Presnell me agradeció por mi honestidad y afirmó que el mundo necesita más empleados como yo —le dije a Blake—. Yo pensé que estaba en claro. Quiero decir, ¿cómo podría no serlo? Resulta que yo, no estaba fuera de peligro. Bill se presentó en el trabajo al día siguiente y, con una sonrisa de satisfacción en su rostro, me despidió. ¿Cómo iba yo a saber que estaban relacionados? —¿Quién, Presnell y Bill? —preguntó Blake. —Son primos hermanos —le confirmé. —Ouch Ouch era lo correcto. —Basta de hablar de mí. ¿Cómo estás? ¿Cómo anda Whisky? — Whisky era el nombre del bar que Blake ayudaba a manejar en Charlotte, Carolina del Norte. —En realidad es por eso que estoy llamándote. Necesito un favor.


—Si vas a pedirme que me mude al otro lado del país para atender mesas, voy a tener que declinar. No es que haya nada malo en ser mesera ni nada —bromeé. —¿Terminaste? —preguntó. —Sí, terminé. —Me reí. —La Asistente Personal de Zane acaba de renunciar. Ya que estás sin trabajo y él está desesperado por una asistente, yo creo que sería la solución perfecta para los dos. —Zane es tu jefe, ¿verdad? —pregunté. —Zane es mi jefe, pero más que eso es mi amigo y un tipo sólido. Mira, no te enojes pero mamá me contó la verdadera primicia con Bill. —Bill había estado acosándome durante meses y cada vez que lo rechacé actuó como un asno más y más—. Si tomas el trabajo con Zane, lo último que tendrá que preocuparte es que se te insinue. —¡No puedo creer que ella te lo contó! —le susurré. Janna la boca grande había atacado de nuevo. Blake rió. —Sabes que no puede guardar un secreto. ¿Recuerdas a Ryan Sullivan? Cuando

tenía

diecisiete

años

le

dije

a

Janna

sobre

mi

enamoramiento de Ryan Sullivan. Por desgracia, Janna era amiga de la madre de Ryan. Antes de que supiera lo que me había golpeado, yo estaba en el extremo receptor de un brusco discurso "Vamos a ser sólo amigos". Me tomó unos días para descubrir que mi propia madrastra era el que me había delatado. —¿Como si pudiera olvidarlo? —le respondí con sequedad. A decir verdad, yo estaba un poco aliviada de que Janna le había dicho a Blake sobre Bill. Era bueno tener a alguien con quien hablar sobre ello. Dirigiéndome a su comentario sobre

"Zane no se te insinuará" le


pregunté—: ¿Por qué Zane no se me insinuará? Voy a hacerte saber que los hombres me encuentran irresistible. El estallido de risa de Blake ayudó a aligerar mi estado de ánimo. —Eres demasiado buena para Bill o Zane. No, en serio, Zane es extraño cuando se trata de mujeres. Confía en mí cuando digo que no eres su tipo. No sabía si sentirme halagada u ofendida por esto. Me conformé con ninguno de ellos. Lo último que necesitaba en mi vida en este momento era un hombre. —Hasta ahora no me has impresionado, hermano. ¿Qué es exactamente lo que haría yo por Zane? —Zane posee un complejo de apartamentos y necesita ayuda para administrarlo —explicó. —Espera, ¿pensé que era dueño de Whisky? —Lo es, pero también es propietario de un complejo de apartamentos —aclaró Blake. —Estoy confundida. ¿Así que seré la administradora de un edificio o una asistente? —pregunté. —Creo que harías un poco de ambas, pero no estoy cien por ciento seguro. —La administración de un complejo de apartamentos es un gran problema, Blake. —Dime sobre ello. Zane se ha vuelto loco tratando de administrar tanto Riverbend y Whisky. Le diría que vendiera los apartamentos, pero el lugar tiene una conexión sentimental con su padre. —¿Riverbend? —le pregunto. —El nombre del complejo. —¿Por qué no lo administra su padre?


—Su padre murió cuando él era un niño. —Mi corazón estaba con el chico. No podía imaginar la vida sin mi padre. —Aquí está la cosa, no sé nada acerca de este tipo, salvo lo poco que me estás diciendo, Blake. —Es un tipo leal y valiente, Cat, lo juro. Nunca te pediría esto sino confiara cien por ciento en Zane. —Dijiste que su asistente anterior renunció. ¿Qué pasó? —Una diferencia de opinión, quería más dinero, yo no sé, ¿a quién le importa? Te lo juro, Cat, la posición es perfecta para ti. Además, te pone en la misma ciudad que yo. Piensa en lo bien que lo pasaremos juntos. ¿No he mencionado que la posición viene con un departamento libre de alquiler? —Tenía que admitir que estaba preocupada por cómo iba a pagar el alquiler del próximo mes. Un lugar libre para quedarme que no era la casa de mi padre y mi madrastra, sonaba demasiado bueno para ser verdad—. Dale una oportunidad, ¿por favor? —rogó. Blake nunca me había pedido nada. Se me estaba haciendo difícil rechazarlo—. ¿Qué tal esto, le diré Zane que es sólo una prueba de seis meses. Si al cabo de seis meses, no estás satisfecha, puedes irte, sin ataduras? El Sí estaba en la punta de la lengua, pero necesitaba más. —¿Cuánto me pagará? —Cuatro mil dólares al mes —respondió rápidamente. Me quedé boquiabierta. —¿Él está ofreciendo cuatro mil al mes? —Eso parecía como una gran cantidad de dinero para un administrador de un edificio o de un asistente personal. —Además de un lugar gratis para quedarte —recordó. Lo pensé por un segundo. —Dile cinco mil al mes durante seis meses más un lugar gratis para quedarme y tiene una nueva PA.


—Hecho —replicó. —Espera ¿no es necesario preguntarle a él primero? —Nop. —Podía oír la sonrisa en su voz. De alguna manera me sentí como si hubiera cedido. Debería haber pedido más. Oh, bueno, treinta mil en seis meses estaba bien conmigo. De hecho, era quinientos más por mes que en mi antiguo trabajo. Si el chico estaba dispuesto a pagar cinco mil dólares al mes sin pestañear, tal vez podría negociar un paquete de reubicación en el trato. En mi voz más dulce, dije—: Sabes, es muy caro mudarse estos días. Blake se rió. —No tientes a la suerte, hermana. —En secreto me encanta cuando me llamaba hermana—. Vamos, di que sí —suplicó. —Oh bien —le dije. —Siiii —se animó—. Tú y Zane se van a llevar muy bien, ya lo verás. Tengo que irme, pero le diré que aceptaste. ¿Cuánto tiempo te tomará arreglar todo allí? Pensé en todo lo que tenía que hacer, lo que realmente no era mucho. —¿Dos semanas? —Estupendo. Llama si necesitas algo. De lo contrario, voy a verte en dos semanas. Parece que encontré un trabajo.


Traducido por Loly Corregdo por addictedread.

Zane Mis

ojos

ardían

por

el

cansancio

mientras

trataba

de

concentrarme en las palabras de la página en frente de mí. No sirvió de nada. Con un gruñido de frustración, di una palmada al papel en mi escritorio. Siete días y ya me caía a pedazos. Si este era el karma enseñándome una lección podría detenerse ahora. Lo entendí alto y claro. Yo era un hombre inteligente con una buena cabeza sobre los hombros. Hice un punto de nunca, y quiero decir nunca, ser gobernado por mi pene. Odiaba ser manipulado, y seguro como la mierda no iba a permitir que una perra molesta como el infierno me chantajeara. Un fuerte ruido de la zona del bar me llamó la atención. Empujando hacia atrás la silla de mi escritorio, abrí mi cajón de abajo y deslicé el papel en el interior. Luego fui a ver de qué se trataba la conmoción. —¿Gente, no entienden que es asqueroso beber de un vaso con huellas de los labios de otra persona en él? ¿Cuántas veces tenemos que tener esta discusión? —Blake sostenía el vaso a la luz para que todos pudieran ver la marca de lápiz labial. Frotó el dedo sobre ella y la sostuvo en alto para que todos pudieran ver que no había nada en él—. Como se puede ver, hacen esta mierda industrialmente fuerte en estos días. No sólo eso, es desagradable y muy probablemente está plagado de bacterias. ¿Qué tan difícil es limpiar un maldito vaso antes de colocarlo en el lavavajillas? —Cualquier otro día el tono de exasperación de Blake


me resultaría gracioso. Hoy, sin embargo, no estaba de humor. No, hoy apenas estaba flotando en el agua. Un movimiento en falso y me iba a ahogar en mi propia estupidez. Asintiendo a unos pocos empleados, di un paso detrás de la barra. Blake Moreno es uno de mis mejores amigos. También es el coadministrador de Whisky, el bar que poseo. Blake y yo servimos en el Ejército. Hace cuatro años nos convertimos en cercanos cuando pasamos tiempo juntos en Bélgica. —No dejen que encuentre esta mierda de nuevo, gente. Ahora vuelvan a lo que fuera que estaban haciendo y ¡podría alguien por favor cambiar la música! —Blake se volvió hacia mí y dejó escapar un gruñido de disgusto—. ¿Soy yo, o tenemos un montón de tarados que trabajan para nosotros? —Ambos —dije, y seguí con—: Me gusta Eric Church3. —A mí también, hasta que oí esta canción un millón de veces. — Mr. Misunderstood4 fue rápidamente sustituido por Drink You Away de Justin Timberlake, y Blake suspiró—. Mucho mejor. Ahora, aparte de ser un completo idiota, ¿qué es lo que te tiene tan fuera de quicio? Le di una mirada mordaz. —Juro que ustedes chismean aquí como niñas escolares. ¿Quién te dijo? Blake se encogió de hombros con indiferencia. —¿Importa? Lo que yo quiero saber es ¿por qué no me lo dijiste? Sí, te habría roto las pelotas pero también te habría dado una mano. Esto sucedió ¿cuándo?, ¿el pasado viernes? Sentí una punzada de culpabilidad. Tenía razón, debería haberle dicho. —Esta ha sido la semana más larga de mi vida. Me vendría bien un poco de ayuda en este momento —confesé—. Si tengo que lidiar con una queja más de un inquilino, voy a herir a alguien. 3 4

Cantante y compositor estadounidense de música country Nombre de una de las canciones de Eric Church


—¿Quién es esta vez? Espera, déjame adivinar, ¿es el Sr. Burnes o la señorita Weston, correcto? —La señorita Weston. Esa mujer tiene oído biónico. Cada vez que abro la puerta de entrada está de pie allí. Si no la conociera mejor, pensaría que me está acechando. —Blake me dio una palmada en la espalda de nuevo y sentí una punzada de culpabilidad. Con un suspiro de frustración apoyé mis codos a la barra y pasé las manos hacia atrás y hacia adelante por encima de mi cabeza—. La cagué, Blake. —Estás más que jodido —corrigió él. Lo fulminé con la mirada. —Gracias por el apoyo, Cabrón. Tú y Hunter saben cómo me pongo cuando se trata de tequila. —Oh no. No estás culpándome de esto. Esto es todo sobre ti. ¿Qué le pasó a ser profesional y mantenerlo en los pantalones? —No del todo satisfecho, continuó—, déjame adivinar, ¿Beth acababa de pasar por allí cuando llegaste a casa y oopsie5, tropezó y aterrizó en tu polla? —Yo no culparía a Blake ni un poquito por estar disgustado conmigo. Me lo merecía. En un intento patético, traté de explicarlo. —No, ella me acorraló en mi departamento después de que había bebido demasiado con ustedes, y empezó a hablar de ajustar su horario o algo por el estilo. Ya conoces a Beth. Ella siempre está buscando ventaja. Yo le dije que era un mal momento para hablar. Como no se callaba entré a la oficina para buscar un pedazo de papel. Le pedí que escribiera lo que quería y lo siguiente que supe fue que tenía su lengua en mi boca. Las cejas de Blake se alzaron. —¿Consideraste decir que no? —En un primer momento, pero una vez que estaba desnuda y de pie delante mío todo lo que podía pensar era en estar dentro de ella. Sin embargo, le advertí que era algo de una sola vez. Término usado para expresar sorpresa o lástima causada por un error o leve accidente. 5


—¿Antes o después? —Sonrió él. No podía evitar que mis labios se arquearan. Esto no era un asunto para reírse. —Ambos —respondí. —No lo entiendo. Si conocía las consecuencias, ¿por qué renunció? —Ella quería pasar la noche y yo le dije que no. Empezó a despotricar acerca de cómo se sentía utilizada y yo le dije que era más que bienvenida a irse. Ella me llamó de distintas maneras y me dijo que estaba atrofiado emocionalmente. Me reí y ella dijo que iba a demandarme por acoso sexual. Le dije que se fuera a la mierda y señalé el hecho de que ella me atacó. Entonces le expliqué por enésima vez que no estaba interesado en una relación. Blake resopló. —Suena a extorsión para mí. Bueno, yo diría que tienes lo que te mereces, pero no estoy seguro de que sea cierto en este caso. —Una canción pop optimista se escuchó a través de los altavoces y Blake gritó—: ¡Cambien esa mierda ahora! —La luz de la puerta principal se derramó por el piso del bar y los dos nos dirigimos a ver quién era. —Oye, Oye, no faltes el respeto a Stitches6. Shawn7 es el hombre —dijo Hunter, cuando se acercó a la barra. Él captó la mirada sombría en la cara de ambos y su sonrisa se desvaneció—. ¿Quien murió? —Zane durmió con Beth la otra noche y ella renunció —espetó Blake. Le lancé una mirada asesina y él sonrió. Cabrón. Los ojos de Hunter se dispararon hacia mí y, por centésima vez hoy, me sentí mal. A pesar de que Beth era un dolor en el culo, a Hunter realmente le gustaba. Cuando le expliqué lo que pasó, sacudió la cabeza lentamente hacia adelante y hacia atrás y dejó escapar un profundo suspiro. —¿Qué te dije? —preguntó.

6 7

Famosa canción del cantante Shawn Mendes Hace referencia al autor de la canción Stitches


—Mira

hombre,

estaba

borracho

como

el

infierno.

Independientemente, Beth conocía la historia. No tengo relaciones, nunca. ¿Qué le hizo pensar que ella era la excepción a la regla? Hunter cruzó los brazos de forma defensiva sobre su pecho y me preguntó—: Si conocía las reglas, entonces ¿por qué renunció? —Ella trató de extorsionarlo para tener una relación y él la rechazó. Cuando ella lo amenazó con demandarlo, él se rió y la mandó a la mierda —respondió Blake. Le lancé una mirada asesina. —Soy perfectamente capaz de responder por mí mismo, idiota. —Beth ha estado tratando de meterse en tus pantalones desde la secundaria. ¿Por qué ahora? —Me di cuenta por el tono de Hunter que estaba molesto. Esto es exactamente por lo que no le dije nada al segundo en que sucedió—. ¿Y qué sucedió con lo de permanecer profesional y mantenerla en los pantalones? —preguntó. Blake se rió y solté otro fuerte suspiro. Como un perro con un hueso, Hunter no lo soltaba—. ¿Estás seguro de que ella realmente renunció? ¿Tal vez ella simplemente se tomó un descanso para lamer sus heridas? —Su expresión era demasiado esperanzadora. Hunter Lake era el tercero al mando en Whisky y uno de mis mejores amigos. Odiaba decepcionarlo. —Lo siento, hombre. Ella deslizó su carta de renuncia debajo de la puerta y desapareció para el momento en que me desperté a la mañana siguiente —le dije. —Maldita sea, eso fue rápido —comentó Blake. —Te dije que la cagué — repetí. Cuando compré Riverbend8 claramente no tenía idea de cuánta mierda había que "manejar" en la gestión de un complejo de apartamentos. Loy, el gerente, mantuvo todo agradable y ordenado para 8

Se refiere al complejo de apartamento del que es dueño Zayn y donde también vive.


mí. Cuando de repente renunció, todo se fue cuesta abajo rápidamente. Los inquilinos eran un dolor en el culo y encontraron las cosas más estúpidas para quejarse y quejarse. Loy ni siquiera se había ido un día cuando recibí la visita de mi vecina que está cruzando el pasillo, la señorita Weston. He descubierto de la forma más dura que su solicitud de ayuda para encontrar sus lentes perdidos, era realmente el código para "Quiero tocar tu paquete." Después de cuatro meses de pluriempleo como administrador de un edificio durante el día, y dueño de un bar por la noche, estaba hecho mierda. Fue entonces cuando Bethany Ellis apareció y salvó el día. Bethany, o Beth, una vez que ya la conocimos, apareció en Whisky con un grupo de amigos. —¿Mira lo que trajo el gato? —Hunter asintió con la cabeza al grupo de personas que acababan de adentrarse en el patio de la azotea. Miré por encima, e inmediatamente la vi entre la multitud. Dos años mayor que nosotros, Beth tenía cerebro, belleza y novios... muchos novios—. Ella se ve exactamente igual. —Hunter no estaba equivocado. Su cabello era más largo, pero Beth había logrado mantener su belleza clásica de pómulos y labios perfectos. No podía ver sus ojos desde donde yo estaba de pie, pero no lo necesitaba. Ya sabía que eran los mismos magníficos ojos azul zafiro que me mantuvieron cautivo en mi primer y segundo año de la escuela secundaria—. ¿Sabías que se casó con Brian Shelton? —Dios, ¿por qué no me sorprende? —Hunter se rió de mi tono sarcástico. Brian Shelton era el rey de nuestra escuela secundaria. Era el deportista de todos los deportistas y un completo imbécil. Calculé que una chica como Beth acabaría con un tipo como Brian. Vimos a Beth mover su pequeño perfecto culo a un reservado con sus amigos. —El rumor es que se divorciaron recientemente —dijo. Esto tampoco era ninguna sorpresa. Hunter me dio un codazo—. Hombre, yo todavía no puedo creer que rechazaste eso.


Vi a Beth coquetear con el hombre sentado a su lado y pensé de nuevo en nuestro último año y la última vez que la había visto. Después de años de mantener silencio, finalmente le confesé a Hunter que me negué a dormir con Beth la noche antes de la graduación. —¿Recuerdas el rumor de que Beth y dos de sus compañeras de hermandad se ofrecieron a la mitad del equipo de fútbol en la casa de Marcos Blane la noche antes de la graduación? —pregunté. —Recuerdo que la escuela secundaria era un gran rumor —se burló Hunter. No estaba equivocado. La escuela secundaria estaba plagada de mierda y miseria. No podía esperar a salir y dejar todo atrás. Hunter asintió con la cabeza hacia Beth—. No hay manera de que Beth Ellis permitiera que esa mierda sucediera. —Ella no sólo lo permitió, ella los invitó —le dije. —Patrañas —resopló. —Yo habría pensado lo mismo de no haber visto el video con mis propios malditos ojos. Su cabeza se sacudió por la sorpresa. —¿Bromeas? —No bromeo —le confirmé—. Ella trajo dos amigas a la ciudad con una cosa en mente. —Guau —articuló. Guau era correcto. Al final resultó que mi chica de fantasía tenía cero respeto a sí misma. Decidí hace mucho tiempo que no quería saber nada de eso. Todavía lo hago. Dejé a Hunter arriba mirando a Beth y sus amigas e hice mi camino de regreso a The Dungeon9. No he visto a Beth de nuevo desde esa noche y había olvidado completamente nuestra conversación hasta que Hunter lo mencionó después del trabajo. Aparentemente, Beth vio a Hunter detrás de la barra y se acordó de él. ¿Cómo?, no tenía ni idea, porque ya no era el bobo chico desgarbado que era en la escuela secundaria. Entre varias 9

Nombre de un club nocturno


bebidas le confirmó que estaba divorciada recientemente y con una urgente

necesidad

de

trabajar.

Cuando

le

preguntó

sobre

las

calificaciones que tenía, ella explicó que había sido asistente personal de la mujer de uno de los colegas de su marido. Por desgracia, el divorcio puso fin a la relación de trabajo, así como a la amistad. Ante la insistencia de Hunter, así como por mi desesperación, llamé a Beth más tarde esa semana y le dije que estaba buscando una asistente personal. A mitad de la entrevista telefónica la contraté. Cuando le dije que la quería también para administrar el complejo de apartamentos, ella retrocedió, así que para endulzar la oferta le ofrecí un apartamento gratis. Era una situación de ganar o ganar y había que estar loco para rechazarla. Ella no lo hizo. Beth se vendió bien porque al final resultó que era de alto mantenimiento y desmotivada, pero ella hacía el trabajo y yo estaba desesperado. El puñado de veces que trató de meterse en mis pantalones, me las arreglé para rechazarla con éxito. Es decir, hasta la fatídica noche del tequila. ¿La peor parte de todo el asunto? Ella era una follada perezosa. Incluso en mi estado de embriaguez, hice todo el trabajo. Aprendimos la lección de la manera difícil: Nunca dormir con el personal. —Por favor, por lo menos dime que valía la pena la molestia —dijo Blake. Su expresión de esperanza me hizo reír. —¿Nos ven juntos? No, no lo hacen. Hay una razón para eso. ¡Joder! —Golpeé mis puños en la barra de frustración—. No puedo manejar el complejo por mí mismo, de nuevo. No tienes idea lo malo que es esa mierda. —Traté de no sonar como una perra llorona, pero maldición. —Llámala y arrástrate —sugirió Hunter—. Dile que lo sientes y establece nuevos parámetros. —Por supuesto que no. —La última cosa que necesitaba era más de la mierda de Beth Ellis en mi vida.


—¿Por qué estás sonriendo? —preguntó Hunter a Blake. —La solución perfecta a tu problema estará llegando en dos semanas —anunció Blake. Su sonrisa era desconcertante. —Tengo miedo de preguntar —le dije. Después de una larga pausa Hunter le dio un codazo. —Bien, ¿a qué te refieres? —Cathryn —respondió Blake. — ¿Cathryn quién? —Hunter y yo le preguntamos. —Cathryn, mi hermanastra —respondió. —¿Tienes una media hermana? —preguntó Hunter. —La tengo —respondió con una sonrisa. Señaló con el dedo hacia a mí—. Ella va a salvar tu lamentable culo, pero no puedes meter tu polla en ella. ¿Me escuchaste? Levanté las manos y me reí. —Juro que he aprendido la lección. No importa qué, no meteré mi pene en tu hermanastra.


Traducido por Florpincha Corregido por Florpincha

Cathryn Zane Mitchell no era nada como me había imaginado. En mi mente era un hombre mayor, más bajo, y un hombre atractivo. —Oh, ummm. Así que ya sabes mi nombre, es Cathryn, pero todos me llaman Cat —tartamudeé, mientras seguía detrás de él. Su comportamiento serio me hizo un poco incómoda y yo estaba nerviosa, lo que me irritaba. Odiaba sentirme nerviosa. Me llevó más allá de la entrada, a una enorme sala de estar y comedor. Traté de no mirar boquiabierta. Pisos de madera, tablones anchos estaban cubiertos con alfombras preciosas de todas las formas y tamaños. Muebles de madera oscura con toques de colores brillantes, almohadones, lámparas y jarrones se dispersaron estratégicamente alrededor de la sala de estar. A medida que caminaba por el comedor luché contra la urgencia de correr la mano por la hermosa mesa de comedor de madera de cerezo. Quería preguntarle sobre los cojines de los asientos de aguja, pero decidí que ahora no era el momento adecuado. Paredes blancas simples con molduras de corona intrincada adornaron los altos techos de más de tres metros. Era a la vez sorprendente y abrumador. Desde el comedor, Zane me llevó a una oficina. Una vez más, me contuve de jadear de placer. Repartidos en toda la pared del fondo, había estantes de libros gigantes de caoba. A continuación se sentó en un escritorio, también de color oscuro, pero


con obvias influencias asiáticas. A mi derecha, había un sofá de cuero color café adornado con cojines de colores orientales. Frente a él, había una gran otomana de gamuza. A mi izquierda, había una puerta corredera de cristal que daba a la misma piscina de la gruta que vi antes. O este hombre era gay, o claramente había perdido su vocación en la vida. —Toma asiento —dijo Zane. Tomé asiento en un borde del sofá y esperó a que me sentara. Una vez instalado detrás de su escritorio, comenzó a hablar—, llego tarde a una reunión, por lo que voy a hacer esto rápido. Como he dicho antes, soy Zane Mitchell. No estoy seguro de lo que Blake te ha dicho, pero estás aquí en doble calidad. Una de ellas es para que me asistas. La otra es la gestión de Riverbend. Riverbend se compone de quince apartamentos. —Él levantó una carpeta—. Aquí he puesto de relieve todas las expectativas, así como una lista de contactos de mantenimiento y sus números. Lo estudié mientras hablaba y me preguntaba cómo él y mi hermano pasaron de templado agradable a ser los mejores amigos. No queriendo interrumpir su larga introducción, lo esperé a que haga una pausa y levanté la mano. Hizo esta cosa peculiar atractiva con la ceja y juro que pude sentir toda la sangre de mi fiebre del cuerpo directo hacia mi rostro. Me regañé mentalmente. Este es el amigo de tu hermanastro y tu nuevo jefe, Cathryn, contrólate. —¿Mantenimiento? —le cuestiono. —Sí, jardinero, fontanero, electricista, ya sabes, mantenimiento — indicó. Decidí hacer caso omiso de su tono grosero. Después de todo, sólo estábamos llegando a conocernos. Cuando no respondí, me preguntó—: ¿Puedo continuar? —Por supuesto —respondí con sequedad. Lo ceja no era de lejos tan atractiva la segunda vez. —Tú estarás reportándote aquí cada mañana a las nueve. En ese momento voy a tener una lista de cosas que necesito que hagas.


Después de completar la lista, vas a pasar el resto del día manejando el complejo. —Levanté mi mano de nuevo y dejó escapar un suspiro que suena muy impaciente—. ¿Sí? —¿Exactamente cómo voy a manejar el complejo? —pregunté. Una vez más la ceja se alzó. Esta vez fue acompañada por unos labios fruncidos. —¿Es una pregunta retórica? —él preguntó. Traté de no estremecerme. —¿No? —Vas a estar a disposición de los inquilinos que viven aquí. Lo que quieran, dentro de lo razonable, se lo entregas. —¿Qué pasa si no está dentro de lo razonable? ¿Y cómo se supone que voy a juzgar lo que es razonable y lo que no lo es? —le disparo. Su boca se inclina hacia arriba en una sonrisa y casi me desmayé. El hombre era demasiado bonito para su propio bien, o el mío. Es evidente que iba a tener que construir algunas defensas con superpotencia o iba a terminar en un gran problema. Necesitaba este trabajo. —Esto es por lo que te estoy contratando. Estoy seguro de que con el tiempo te darás cuenta de ello —me respondió con soltura. Tenía la sensación de que me estaba perdiendo algo, pero no estaba a punto de decirle que me explique. Miró su reloj y gruñó—: Se me hace tarde. Aquí están las llaves de mi apartamento, así como el Apartamento C que se encuentra arriba a la izquierda. Mueve tus cosas a tu conveniencia. Espero que puedas empezar mañana a primera hora. Tu lista estará en mi escritorio a las nueve en punto. Entra tu sola. —Espera, ¿no vas a darme un paseo por los jardines? —chillé. —Sigue adelante y mira a tu alrededor. El código para el teclado es 2212. Si tienes alguna pregunta me puedes textear o, en caso que sea

absolutamente

necesario,

puedes

llamarme.

Sin

embargo,

probablemente no responderé. Ahora, realmente estoy tarde, así que te acompaño a la salida. —Me entregó las llaves y la carpeta y esperó a que me pusiera de pie. Tenía que dárselo, no sólo tiene habilidades de


decoración de locos, también tenía modales impecables. Me siguió por el apartamento y abrió la puerta para mí. Antes de que pudiera hacer la pregunta en la punta de la lengua, dijo—: Fue un placer conocerte Cathryn. Agradezco que pasaras por aquí. Te veré mañana a las nueve en punto. —Y comenzó a cerrar la puerta. —Por favor, llámame Cat —dije, justo cuando la puerta se cerró y la cerradura haciéndolo detrás de ello. Bueno, tal vez sus modales no son tan buenos después de todo, pensé. Con llaves y carpeta en mano opté por la escalera sobre el ascensor y me dirigí escaleras arriba para el Apartamento C. Antes de entrar saqué mi teléfono y envié un mensaje a Blake para hacerle saber que había llegado a Riverbend. Entonces abrí la puerta de mi nueva casa y entré. —¡Oh, Dios mío! —susurré en voz alta. Lo primero que me llamó la atención fue el color de las paredes. Al principio pensé que eran grises, pero cuando la luz golpeó justo ahí, me di cuenta de que eran más plata. Sea cual sea el color, era precioso. Los techos tenían que ser de por lo menos tres metros de altura y casi chillé cuando me di cuenta de la misma moldura de corona como el lugar de Zane. La sala de estar y el comedor se fusionaban en un gran espacio. En uno y otro extremo había ventanas de piso a techo, revestidas en lo que parecían obturadores de plantación. Los pisos eran de madera dura, como los de Zane, solamente un color más claro. La primera vez que pueda voy de compras por una alfombra. Fuera de la sala de comedor había una puerta y en la parte de atrás del salón había otra. Ya que estaba más cerca de la sala de estar, me dirigí a través de esa puerta primero y me encontré en un pequeño vestíbulo donde había dos puertas más. Esto era casi mejor que la Navidad. —Detrás de la puerta A se encuentra... —anuncié drásticamente, y abrí la puerta—. Oh mi Dios. —Di un grito ahogado. El baño no era muy grande pero seguro que lo era bastante con las paredes verdes de mar, incrustaciones de mármol y bañera de jardín. En el techo, por


encima de la bañera, estaba el mayor duchador que había visto nunca—. Una ducha de lluvia —ohhh. Yo estaba inmediatamente enamorada—. Tú y yo tenemos una cita esta noche, bebé —le dije a ella. El baño también tenía un buen tamaño, un armario de la ropa y otra puerta que conducía a una habitación bastante grande con las mismas ventanas de piso a techo y molduras de corona preciosa. Las paredes de color gris carbón correspondían con mis zapatos en color. Eran oscuras, pero me gustaban. Un golpe en la puerta me sorprendió y fui a ver quién era. Desde muy joven he pasado mucho tiempo en la casa sola. Papá me enseñó a mirar siempre a través de la mirilla antes de abrir la puerta. Por costumbre, rodé mis dedos de los pies y presioné mi ojo al agujero en la puerta. Blake. Con un chillido de placer, le abrí la puerta y me arrojé a él. Después de atacarlo, agarré su brazo, lo tiré en el interior y rápidamente cerré la puerta detrás de nosotros. —¡No vas a creer lo que es este lugar! —grité.


Traducido por ∞Jul∞ Corregido por Lelu

Zane Si hay una cosa que desprecio, es la tardanza. Por eso, cuando algo, o mejor aún alguien, llega tarde, me pone en un estado de ánimo de mierda. En el momento en que llegué a la oficina de mi abogado, llegaba media hora tarde y estaba bastante molesto. Cuando la recepcionista anunció que estaban retrasados y que estaría conmigo en breve, yo estaba levemente apaciguado. Por lo menos no tendría que pagar por una hora de la que no hice uso. Mientras estaba sentado en la recepción hojeando mensajes de correo electrónico pensé en mi padre y cómo nada de esto sería posible si no fuera por él. Mateo Zane Mitchell era el hombre más trabajador que había conocido. En el momento en que él tuvo veintidós era propietario de dos empresas de salvamento. Cuando tenía dos años, vendió ambas e hizo su primer millón. Fue entonces cuando entró en el negocio hotelero. Para cuando tenía cuatro años era propietario de un hotel en WinstonSalem y uno en Charlotte y había triplicado su fortuna. Al año siguiente construyó un complejo de apartamentos en Charlotte y lo llamó como la calle en que creció, Riverbend. Cuando tenía seis años cayó enfermo y, después de dos de luchar por su vida, finalmente perdió su batalla contra el cáncer de colon. Tenía treinta y cinco años cuando murió y me hizo millonario. Yo sólo tenía ocho años de edad.


Una sombra cayó sobre la pantalla de mi teléfono y levanté la vista. —El señor Marks y el señor Mason lo verán ahora —anunció la recepcionista con una sonrisa brillante. No pude evitar notar sus tetas turgentes asomándose por la V de la blusa. Se volvió para abrir el camino y la seguí. La imagen de ella recostada y su falda subida apareció en mi cabeza—. Por cierto, soy Mitsy —informó por encima del hombro. Mitsy, con su falda estrecha, el pelo rizado y maquillaje dramático, era mi tipo, poco profunda, insulsa y fácil de follar. George Marks y Allen Mason, de Mason y Marks LLP, eran sumamente recomendados. Dios sabe que tenían que ser mejor que los idiotas que mi madre usaba para robar mi herencia. Después de la contratación probé otras dos empresas antes de encontrar a Mason y Marks. Tenía una buena sensación sobre esta firma. El culo de Mitsy se balanceó de lado a lado en la falda sofocantemente apretada mientras la seguía por un largo pasillo y a una oficina grande en la esquina. Una vez dentro, me presentó y luego dio un paso atrás mientras nos dábamos la mano. —Gracias Mitsy, eso será todo —le dijo George. Cuando se volvió para irse, ella se aseguró de captar mi atención. Yo amablemente le sonreí. Sí, te veo Mitsy. No dejaremos que pase. —Por favor siéntese —dijo Allen—. En primer lugar quiero decirle que estamos encantados de tener su negocio, señor Mitchell. —Por favor, llámame Zane —le dije. Levantó un archivo. —Tenemos los números aquí, aunque agradecería una pequeña lección de historia, si no le importa.


Me esperaba esto. Con el fin de saber cuál es lo mejor manera de representarme necesitarían saber quién era. Odiaba hablar de mi familia, especialmente de mi madre, pero en este caso estaba dispuesto a hacer una excepción. —Como saben, mi padre falleció cuando tenía ocho años. Cuando tenía catorce años, mi madre conoció a Ted. Ted era lacayo usual del club campestre. En este caso, era un arribista, una avaricioso idiota con un fetiche secreto por los niños pequeños. —Por las miradas de sorpresa en sus rostros podría suponer que esto no era la historia que estaban esperando. Bienvenido a mi mundo, chicos—. Durante los próximos cinco años bloqueé los avances de Ted. Al mismo tiempo lo vi gastar el dinero ganado duramente por mi padre. Día a día vi a mi hermosa madre cambiar a alguien que ya no reconocía. No podía hacer nada. Nada de lo que hice o dije cambiaba nada. A la vuelta de mi decimonoveno cumpleaños mamá vino y me dijo que se estaba quedando sin dinero. Ella me pidió que entregara mi fondo fiduciario a Ted. Yo sabía que Ted la había puesto sobre ello y le dije eso mismo. Como de costumbre, ella lo negó todo. Cuando negué a su solicitud de mi herencia, fue por detrás de mí y vendió los hoteles que estaban a mi nombre. La única razón por la que se vio obligada a mantener Riverbend fue debido a una disposición legal que mi padre dejó justo antes de morir. —Aquí dice que Ted vendió RiverBend justo después de la muerte de tu madre —declaró Allen. —Sí, para el momento en que mi madre falleció estaban en la ruina y Ted estaba desesperado. La mañana después del funeral, su abogado llamó ofreciéndome Riverbend por una cuarta parte del precio que valía. Después de mi sorpresa, me metí en la oferta. Ni siquiera me pregunté por qué Ted estaba vendiendo. No me importaba. No sabía nada acerca de ser dueño de un complejo de apartamentos pero me aseguré de aprender. Esta era mi oportunidad de traer de vuelta un


pedazo de mi padre. Por lo tanto, compré Riverbend. Entonces desalojé a Ted y despedí a los abogados de mi madre. Ahora estoy aquí. Con una sonrisa de complicidad en su rostro, George dijo: —Usted tiene Riverbend, así que, ¿qué sigue? Le devolví la sonrisa. —Me alegro de que me pregunte eso, George. Voy a conseguir todo de vuelta. —Nada nos gustaría más que ayudarle a tener éxito —dijo Allen. Sí, sin duda era la decisión correcta. Antes de que la reunión terminara les expliqué sobre Beth. Los quería completamente preparados por si, o cuando, ella decidiera demandar. Hasta ahora sólo había escrito una nota de amenaza, la cual les entregué. Me aseguraron que si Beth decidiera presentar cargos, la atarían en los tribunales durante años. Cuando el intercomunicador graznó y Mitsy les dijo que había entrado su próximo cliente, me levanté para irme. Mitsy me deslizó su número de teléfono en el camino de salida. Le di otra sonrisa y luego, una vez fuera de la vista, lo tiré a la basura en frente del edificio. En el camino a Whisky’s mi mente vagó de nuevo al tema de mi angustia, Cathryn. Blake me dijo que era brillante. Es evidente que él es parcial. En todo el tiempo que lo conocí nunca mencionó una hermana. ¿Me pregunto por qué? Una cosa era segura, Blake y Hunter no tenía que preocuparse acerca de que durmiera con mi nueva PA. La señorita Haines definitivamente no era mi tipo. ¿Qué debí decirle a Blake cuando me pregunte por ella? De alguna manera pensaba que decirle: “Tu hermana no parece muy brillante” no le caería bien. Al final decidí


evitar responder a cualquier pregunta. Le dije que iba a dar a Cathryn una oportunidad y lo dije en serio. Por suerte para mí estábamos más ocupados de lo planeado y sólo vi a Hunter y Blake de paso esa noche. El último grupo de clientes se fue alrededor de la una y no llegué a casa hasta pasadas las tres. Un chillido extraño seguido de un ruido de resoplido me despertó a la mañana siguiente. El ruido sonaba cerca de mi cama. Si había una cosa que el Ejército me enseñó fue a dormir ligero y no dejar que el enemigo llegue sigilosamente a ti. Alguien estaba en mi dormitorio. Podía sentir su presencia. ¿Qué carajos? Dado que estaba durmiendo sobre mi estómago, estaba en desventaja. Tranquilo, me dije. Inhalé por la nariz en un intento de calmar mi acelerado corazón y relajar los músculos tensos. Solté lentamente el aliento y concentré toda mi atención en mi entorno. Unos segundos más pasaron antes de que detectara un ligero movimiento a mi derecha. Uno de mis sargentos solían decir: "la mejor defensa es siempre un buen ataque." En este caso tenía que estar de acuerdo. En un instante, alargué rápidamente mi mano y agarré lo que estaba de pie al lado de mi cama. Un fuerte grito seguido de una ducha de agua hirviendo me tenía fuera de la cama en cuestión de segundos. —¿OhmiDiosestasbien? —Balbuceó incoherentemente mi agresor. Justo al otro lado de la cama, sosteniendo una taza de café como si fuera un arma de algún tipo, estaba mi nueva ayudante. Debido al dolor que se irradiaba a través de mi espalda y culo, me tomó un segundo evaluar plenamente la situación. Una vez que lo descubrí, la acribillé. —¿Qué demonios estás haciendo? Su boca se abrió y cerró un par de veces y sus ojos se precipitaron con culpa por toda la habitación antes de aterrizar finalmente en mi polla, la cual pasó de estar en reposo a estar


impresionantemente dura. Golpeando una mano sobre sus ojos, señaló con la taza de café mi área de la ingle y gritó: —¡Cubre esa cosa! —Un segundo después lo siguió con un chirriante—: ¡Por favor! Me sorprendió. Me indigné. Asistente o no, ¡cómo se atrevía a colarse en mi habitación mientras yo estaba durmiendo, sacudir café hirviendo caliente en mí y luego exigir que me cubra! —¿Quién carajos te crees que eres? —rugí. En lo más mínimo intimidada, extendió sus dedos y bajó la mirada hacia mi pene, que ahora estaba a media asta en lugar de su antigua gloria. —Lo siento mucho. Tenía preguntas sobre la lista que dejaste. Pensé en ser amable así que hice café. Cuando aún no habías hecho tu aparición a las diez, me preocupé —explicó rápidamente. —¿Cuándo viste que estaba dormido no se te ocurrió dar la vuelta y salir? —pregunté. Está claro que ella no era la bombilla más brillante. —Tenía preguntas —repitió. —No hay nada, y quiero decir nada, que haga que invadas mi espacio personal. ¿Ha quedado claro? —Estaba muy enojado. Estaba francamente enojado. ¿Quién coños era esta mujer? —Uh, voy a irme ahora —susurró. —Uh, creo que sería prudente —me burlé. Sin decir una palabra se dio la vuelta y salió corriendo de la habitación. Golpeado por una punzada de culpa me puse algún chándal y la seguí. La última cosa que necesitaba era que dejara el trabajo. Cuando bajé el último escalón ella estaba corriendo hacia la puerta principal.


—¡Espera! —dije en voz alta, y se quedó inmóvil—. No debí gritarte. Me disculpo. Por favor, permítame obtener una taza de café y podemos repasar tus preguntas.

—Ella dudó un segundo y luego

asintió. Una vez instalados en mi oficina con una taza de café fuerte, pero muy buen café, escuché sus preguntas. Tuve que admitir que tenía algunas preocupaciones válidas. Tan pronto como pasamos la lista ella se levantó para marcharse. —Por favor, siéntate —le dije, y esperé a que volviera a sentarse. Sentí la necesidad de abordar lo que pasó esta mañana. Después de todo, no siempre duermo solo. No podía tenerla irrumpiendo al azar en mi dormitorio—. Después de lo que ha sucedido esta mañana, creo que sería conveniente establecer algunos límites. En el futuro te agradecería si nos atenemos a la planta baja solamente. La mayoría de las noches no llego a casa hasta bien después de la medianoche y casi todas las mañanas no me levanto antes de las diez. Independientemente de dónde estoy ni lo que estoy haciendo, la lista estará en mi escritorio a las nueve en punto. Su mano se disparó hacia arriba y cerré los ojos para no romperle la cabeza. Ella realmente era una pequeña cosa irritante. —Deja de levantar la mano —le dije con los dientes apretados. —Pero es de mala educación interrumpir —respondió ella. —La mayoría de la gente espera hasta que haya una pausa en la conversación

y

luego

habla.

—Sabía

que

estaba

siendo

condescendiente, ¿pero de verdad? —De eso se trata —cortó ella—, rara vez tienes una pausa en la conversación.


Parecía que señorita Haines era a la vez irritante y respondona. Le di una mirada mordaz. Ella devolvió con una expresión en blanco y levantó mi ceja en interrogante. O bien la mujer era estúpida o tenía unas grandes bolas de acero. —¿Estás diciendo que hablo mucho? Al darse cuenta de su error de juicio, comenzó de nuevo a divagar. —No, sólo estoy diciendo que usted tiene mucho que decir. Pensando dos veces en esas bolas de hierro decidí probar mi teoría. —¿Pensé que Blake había dicho que te graduaste primera en tu clase en Penn State? Sus ojos se estrecharon en pequeñas hendiduras diminutas y, por primera vez desde que nos conocimos, en realidad la miré. Era evidente a partir de su pelo rubio y piel pálida que ella y Blake no estaban relacionados por la sangre. Después de unos segundos de mirarla se relajó y pude ver que sus ojos eran azules, azul aciano10 para ser exactos. Vestida con una blusa casual y pantalones que no la hacían ni gorda ni flaca. Aparte de sus ojos era muy sosa, muy... normal. Sintiéndome algo molesto por su comentario anterior sobre mí hablando demasiado, decidí jugar con ella. —Te espero vestida con un estilo casual de negocios durante las horas de trabajo. —Dejé caer mis ojos a sus pies y lentamente escaneé a través de su cuerpo. Cuando llegué a su cara estaba frunciendo el ceño—. Lo que sea que estés usando esta mañana es perfecto... para tu día de descanso.

10

Azul purpúreo


Me miró durante un largo minuto antes de asentir con la cabeza en consentimiento. Tenía que admitir que estaba un poco decepcionado porque no opusiera resistencia. —Bueno, ahora que eso está arre… —Doce horas es muchísimo tiempo para estar con la ropa de vestir,

¿no

le

parece?

—Interrumpió

ella—.

¿No

podríamos

conformarnos con algo entre esto —señaló el traje que llevaba puesto— y lo que tenía ayer? —Me gustaba más cuando levantabas tu mano. Sus ojos se encendieron. —¿Perdón? —Sólo me interrumpiste y tienes razón, es de mal gusto. A partir de ahora estoy perfectamente bien con que levantes la mano —expliqué lentamente. Su boca se abrió y me di a mí mismo unas cinco palmadas mentales. —¿Estás bromeando? —chilló. —¿Me veo como que estoy bromeando? Los ojos rasgados reaparecieron y sonreí por dentro. Quizás eso le enseñará a no insultarme en el futuro. Se puso de pie rápidamente, me dio las gracias por mi tiempo y salió del apartamento. Me sentí un poco mal por pelearla. Más o menos. Cuarenta minutos más tarde, recibí un texto de ella: Me olvidé de decirle que los de la mudanza estarán allí con mis cosas a la una de esta tarde.


Lo pensé por un segundo y luego respondí: Aprecio que tomes el tiempo para mensajear. Siempre y cuando tengas la lista completa, no veo ningún problema con esto. Ella respondió con un pulgar hacia arriba seguido de lo que parecía un emoticón de un pequeño mojón11. Sonreí. Parecía que la señorita Haines tiene algún valor después de todo.

11


Traducido por IviAbernathy Corregido por Florpincha

Cathryn Para no decir algo que me pudiera ciertamente hacer despedir, decidí retroceder y reagruparme así, sin decir ni una palabra más. Me puse de pie y salí del departamento de Zane. Cómo este tipo es el mejor amigo de Blake está más allá de mí. ¡Me llamó grosera! ¡No soy grosera! Luché contra las lágrimas de ira y me dirigí hacia mi departamento. Zane Mitchell es un grandísimo idiota, aunque uno muy atractivo, pero sin embargo un idiota. Uhg, ¿por qué estoy dejando que me llegue? Una vez arriba, intenté enfocarme en lo que necesitaba hacer hoy, pero mi mente seguía regresando a Zane y su mala actitud. No podía quitarme de la cabeza toda la escena de la habitación. Tenía que admitir, no fue mi mejor momento. Para ser justa conmigo, él dejó una lista de un kilómetro de largo, y no dio absolutamente ninguna instrucción. No tenía la menor idea de dónde encontrar su talonario de cheques, y ¿qué con su contraseña de la computadora? ¿Honestamente esperaba que supiera todo eso? Luego de escribir una nota para enviarles a los inquilinos, me hice una taza de café. Dios sabe que no tuve una esta mañana. Hablando de café, pensé que hacerle una taza a Zane que nos permitiría empezar con el pie derecho. ¿Cómo iba a saber que tenía sueño ligero


con un caso grave de trastorno de estrés postraumático? ¡Y su actitud! Actuó como si me hubiera escabullido intencionalmente arriba con él o algo así. Tiene suerte de que no me hiciera pis en mis pantalones cuando me agarró, o peor aún, golpearlo con la taza de café. Dejando caer mi cabeza a mis manos, suspiré. Gran manera de comenzar tu nuevo trabajo, Cat. Sabía que debería pedir disculpas, pero una pequeña parte de mí no quería hacerlo. El hombre era un completo idiota de mierda para mí. Pensé en su espalda escaldada e hice una mueca de dolor. Entonces pensé en el resto de su cuerpo y suspiré. Zane Mitchell llevaba muy bien su ropa. Bajo esa ropa, sin embargo, era todo músculos duros. Hablando de fuerza, santo cielo, ¡el tamaño de su pene era criminal! Había visto un par de penes en su momento, ¡pero ninguno que se pareciera al suyo! De repente, toda la situación parecía bastante graciosa y estallé en un ataque de risa. Media hora más tarde, recordé que olvidé decirle a Zane sobre los agentes de mudanza. No estaba lista para enfrentarme a él por el momento, tomé la carpeta con su número en ella y, en lugar de colocarla en mis contactos en la “Z” de Zane, lo puse en la letra T de Tonto de mierda. Entonces le envié un mensaje y le dije acerca de los agentes. Cuando recibí su respuesta mojigata, le respondí con un Emoji12 de un pulgar hacia arriba seguido de una pequeña caca. Al segundo de haberlo enviado, me arrepentí. El hombre es tu jefe, Cat. ¿En qué estás pensando? De eso se trata, no estaba pensando. Zane Mitchell sacaba a la luz mi lado no tan atractivo. Es como si conociera todos mis botones y decidió empujarlos todos a la vez. Iba a tener que practicar mejor mi auto-control. —Deja de reaccionar a él —me dije—. Eres una profesional y adulta. Debes actuar como tal. —Una forma de poder mostrarle que era profesional, era haciendo el mejor trabajo posible y siendo útil. Y sabía 12

Los emojis son utilizados como los emoticonos principalmente en conversaciones de texto a través de teléfonos inteligentes. Algunos de estos caracteres son muy específicos de la cultura japonesa, como imágenes de geishas, templos Dōjō y grupos de comida como sushi y onigiri.


exactamente por dónde empezar. Recogiendo su lista, la leí y rodeé las cosas que no requerirían otra visita a su apartamento. Comenzaría con aquellas. Una vez que Zane se hubiera ido durante el día, lo manejaría. Blake apareció justo después de los agentes de mudanza, y pasó la siguiente hora ayudándome a situarme. Cuando preguntó cómo iban las cosas con Zane, abrí la boca para dejar salir todo. Entonces pensé en mi reciente voto de profesionalismo y decidí que decirle que su amigo era un sorete gigante sería contraproducente, así que le dije que todavía estaba entendiendo todo. Eso era lo mejor que podía hacer por el momento. Después de prometerle ir a visitarlo a Whisky, Blake se marchó e hice mis rondas por cada apartamento. Durante las presentaciones expliqué quién era y cómo cada inquilino podía encontrarme si fuera necesario. La mayoría de ellos rápidamente tomaron mi mano y me despidieron. Pocos querían saber más acerca de mí. Los inquilinos F y H no estaban en casa y el inquilino E tenía un fuerte resfriado y sólo me hablaba a través de la puerta. El Sr. Brass en el departamento D era un enorme coqueto. Tenía que admitir que, con el pelo oscuro y la barba entrecana, era atractivo para ser un hombre mayor. Tenía un brillo definitivo en sus ojos, eso es seguro. Cuando me dijo lo mucho que le recordaba a su hija muerta, mis ojos se llenaron de lágrimas. Su historia de cómo ella solía hacerle galletas de chocolate caseras, hizo que mi corazón se rompiera. El pobre hombre estaba solo en el mundo. Cuando me ofrecí a hacerle unas galletas, me agarró y me dio un gran abrazo. Mientras se separaba pude ver lágrimas en sus ojos. Era un dulce, dulce hombre. Mi último inquilino a visitar, era la mujer que vivía al otro lado de Zane, en el departamento B. Sabía que era una mujer quien ocupaba el departamento porque la había visto asechando en el pasillo de la entrada de nuestro edificio un par de veces. Sin embargo, cada vez que me aventuré en la planta baja para presentarme, se había ido. Mientras


llamaba a la puerta pensé en el pobre señor Brass y me pregunté que le había sucedido a la señora Brass. Estaba a punto de dejarlo y volver a mi departamento cuando una voz desde el otro lado de la puerta, dijo: —Todo lo que usted está vendiendo no lo estoy comprando. Oh, a menos que sea chocolate. Amo el chocolate. —Hola,

mi

nombre

es

Cathryn

Haines.

Soy

su

nueva

administradora del edificio. Sólo quería pasar por aquí y presentarme. —Medio grité a través de la puerta. La puerta se abrió así que salté rápidamente y casi me tropiezo con mis pies. La primera cosa que noté fue su muumuu13 de colores brillantes. Minúsculas margaritas amarillas, verdes y rosadas danzaban a lo largo de sus mangas. A medida que se dirigían hacia el escote, se hacían más grandes. Para cuando llegaban a su pecho y estómago, eran gigantescas. Agitó la mano en el aire. —¡Pasa! Realmente no quería entrar en su departamento, pero tampoco quería ser grosera. Vacilante, entré por la puerta. Después de una lectura rápida, me sorprendió gratamente encontrar su lugar muy bien decorado y bastante hogareño. Su sala de estar era similar a la mía en tamaño. Sin embargo, ella tenía alfombra en lugar de maderas duras, y ventanas de tamaño normal. Sus paredes estaban pintadas de color rosa claro y su techo era amarillo pastel. Iba bien con su decoración extravagante. —Soy la señorita Weston —anunció. —Soy Cathryn, pero me puede llamar Cat —le dije. Saqué el papel con mi información en él y se lo ofrecí—. Esto tiene mi información de contacto. Si no contesto, por favor deje un mensaje. Si se trata de una 13

Vestido hawaiano, suelto y colorido, con estampas diversas.


emergencia con el departamento, puede llamar a Zane. Si se trata de una emergencia de salud, por favor llame al 911. —Puedes llamarme señorita Weston —repitió—, y si no te importa, prefiero tratar estrictamente con Zane. —Oh, uh, bien, ¿le importaría decirme por qué? —pregunté. Sonrió. —De ninguna manera. De hecho, me alegra que lo preguntes. De esta manera se puede limpiar el aire y ser grandes amigas. Zane y yo tenemos una conexión muy especial, si me entiendes. —Me guiñó un ojo. Oh, le entendí muy bien. Una imagen del pene gigante de Zane de esta mañana pasó por mi cerebro y rápidamente la reprimí. No quería juzgar pero era muy difícil no hacerlo. La señorita Weston era sin duda lo suficientemente mayor como para ser la madre de Zane. La idea de él metiéndosela a ella me puso triste. No porque estuviera celosa o quisiera que me la clavara a mí ni nada, sino porque él era joven y hermoso, y debería salir con una persona de su misma edad. Después de pasar quince minutos asegurándole que no estaba interesada sexualmente en Zane, logré escapar. Estaré más que feliz de dejar a Zane lidiar con ella en el futuro, no hay problema. Antes de encargarme del resto de los elementos de la lista, tomé un descanso final de la tarde y desempaqué mi ropa. Después de ordenar, me dirigí a la casa de Zane para pagar las facturas, actualizar su calendario y organizar sus archivos de computadora. Consideré echar un vistazo por arriba. Debido a la conmoción de esa mañana, no tuve la oportunidad de revisar el resto de su apartamento. Conociendo mi suerte, Zane probablemente tenía cámaras observando cada uno de mis movimientos. Pretendiendo estirar los brazos, examiné su oficina, no vi ninguna cámara, pero eso no significaba que no estuvieran allí. Un amigo mío en Pennsylvania tenía una cámara para monitorear a la niñera en un libro en su estante. Mirando hacia arriba en los estantes


en frente de mí, suspiré. Había por lo menos un centenar de libros, si no más. Una cámara podría estar oculta en cualquiera de ellos. Decidí no correr el riesgo. Una infracción mayor era suficiente para un día. Para cuando regresé a mi departamento, era hora de la cena y estaba hambrienta. Lástima que no tenía comida. Sólo podía imaginar la cara de Zane si me atrapaba asaltándole la nevera. —¿Qué diablos crees que estás haciendo? —me burlé con mi más profunda voz de Zane Mitchell—. ¿Has…? Fui interrumpida por un golpe en la puerta. ¿Debo contestar? ¿Y si es la señorita Weston? o, peor aún, ¿y si es Zane? No estaba segura de poder manejar a cualquiera de los dos más de una vez en un mismo día. ¿Debo contestar? Por supuesto que tenía que responder. Era parte de mi trabajo. Cuando llamaron por segunda vez, me di cuenta de que estaba siendo grosera. Tirando el paño de cocina, corrí a la puerta principal y me puse de puntillas para mirar a través de la mirilla. Con un suspiro de alivio, destrabé la cerradura y abrí la puerta. Una mujer mayor sosteniendo un pote de algo con un delicioso olor me sonrió. —¿Puedo ayudarle? —pregunté. —¡Hola! Vi que me he perdido tu visita más temprano y quería pasar por aquí y presentarme. Soy Yancy Reed. Vivo en el departamento H. Bienvenida a Riverbend. Te traje un poco de chile. —Me extendió la olla de chile. Yancy parecía encontrarse a mediados de los años cincuenta. Con su estilo bob14 y una falda vaporosa, me recordaba a mi maestra de cuarto grado, la señora Hicks. —Oh, gracias —dije, tomando la olla—. ¿Le gustaría pasar? Cuando ella me siguió al interior de la vivienda, dijo: —Puedo decir inmediatamente que eres de buena madera. —Sin estar segura de cómo responder, le di las gracias—. Y esos buenos

14

El bob es un corte recto que se extiende hasta la altura de la mandíbula, generalmente con flequillo. Se lo llama también "¾" porque representa tres cuartas partes de lo que se considera un peinado de cabello largo.


modales.

La

última

chica

era

simplemente

grosera.

No

me

malinterpretes, ella era una mirona, pero tenía un corazón malo. — Como si alguien que no fuera cualquiera de nosotras pudiera oírla, susurró—. Un malvado, malvado corazón. —Supuse que se refería a la anterior asistente personal de Zane, quien renunció bajo extrañas circunstancias—. Después de todo lo que pasó con el padre de Zane y su pobre madre, que acordó con ese horrible hombre que gastó todo su dinero, me alegró que Zane volviera en sí y se deshiciera de esa mala semilla. Es un hombre tan especial —continuó. Un millón y unas preguntas estaban en la punta de la lengua, pero lo dije en serio cuando me prometí ser más profesional. Chismear acerca de mi jefe, sin importar lo mucho que quisiera hacerlo, no era profesional. —Gracias por el chile. ¿Ha dicho que vive en el departamento H? Quiero asegurarme de regresar la olla a la casa correcta —le dije. —Segura —sonrió, luego echó un vistazo a su reloj y se quedó sin aliento—. ¡Oh, no! ¡Estoy a punto de perderme la Ley y el Orden! Tómate tu tiempo y disfruta del chile. Cuando me regreses la olla podemos hablar un poco más. Yo trabajo en un taller de bordado en Queens tres días a la semana, por lo que el lunes y el viernes son los mejores

días

para

charlar.

Zane

es

un

amor.

encajarás

perfectamente aquí. Puedo decirlo. —Con ese comentario se marchó y cerró la puerta detrás de sí. ¿Cuán dulce es Zane? Me pregunté si Blake sabía que su mejor amigo tenía un fetiche de asaltacunas. A la mañana siguiente me puse mi alarma temprano. Necesitaba llegar a la tienda de comestibles antes de agarrar la lista de Zane. Me aseguré de tomar los ingredientes para galletas de chocolate mientras estaba fuera. No puedo creer que me ofrecí para hacer unas galletas para un extraño. Nada de mi vida en esos días era normal. Quería dar una buena impresión y el Sr. Brass parecía un buen hombre, aunque era un gran coqueto. Todo el mundo con quien me encontré ayer tenía una historia y yo, ganas de conocerlos a todos mejor.


Para cuando dejé los víveres en casa pasaban cinco minutos después de las nueve. Gracias a Dios a Zane le gustaba dormir hasta tarde. Pensé en las posibles cámaras en su oficina y mi estómago cayó. Tenía que darme prisa. En el momento en que me cambié de los pantalones de yoga por mi equipo de trabajo, eran las nueve y veinte. En mi camino a las escaleras casi tropecé con una de las plantas en macetas y tuve que parar para asegurarme de que no me rompí un taco. Maldito seas, Zane Mitchell. Me di cuenta por el brillo en sus ojos que ayer me estaba castigando. Ahora tenía que llevar ropa de vestir durante todo el día. ¿Por qué no pude mantener la boca cerrada? En silencio me deslicé en su apartamento y me precipité a la oficina. Me detuve en seco cuando me di cuenta de Zane sentado detrás de su escritorio. ¡Mierda! Me miró y frunció el ceño. Luego sostuvo algo y dijo: —Aquí. Llevaba una camiseta y pantalones de cargo. Odiaba admitirlo, pero el look informal se veía muy bien en él. ¿Por qué tenía que ser tan atractivo? Centrándome en el objeto en su mano, traté de no pensar en lo bien que se veía o en el hecho de que él tenía un fetiche por las viejas. —¿Qué es? —pregunté. —Es un reloj. Al parecer no tienes uno —respondió con soltura. —De hecho, tengo dos relojes y un teléfono. —Levanté mi teléfono para mostrarle. Su ceja se arqueó e intenté no sonreír. Al parecer, fallé. —¿Lo encuentras divertido? —preguntó en voz baja. Puse una expresión sobria. Obviamente el Sr. Risitas tuvo una mala noche. Tal vez la señorita Weston no se sentía juguetona y se quedó sin ello—. Te espero aquí a las nueve. Estoy pagando para que estés aquí a las nueve. Llegaste a las nueve y veintiocho. Esto —señaló el reloj—, tiene una alarma que he puesto específicamente para las nueve en punto. En el


futuro, si continúa y no te encuentras de pie en mi oficina, tendremos un problema. ¿Ha quedado claro? ¡Dios! ¿Podía ser más idiota? —En serio, tengo mi propio reloj —le dije. —¿Me he explicado con claridad? —repitió con severidad. —Sí —suspiré, y tomé el reloj. Nuestros dedos se tocaron y ambos nos congelamos. Por un breve instante nuestros ojos se encontraron. La última cosa que necesitaba estar sintiendo, especialmente con este hombre, era atracción. Sorpresa apareció en su rostro. Luego parpadeó y ya no estaba allí. —Ahora, revisé tu lista de ayer y quiero señalar algunos errores — me dijo. Tenía la sensación de que sabía por qué su anterior asistente abandonó el trabajo. No era ningún misterio. Era realmente muy simple. Zane Mitchell era un gran culo de caballo.


Traducido por addictedread Corregido por Lelu

Zane Hoy necesitaba levantarme más temprano de lo normal porque debía reunirme con Blake, Hunter y mis abogados en el banco para finalizar la compra de una distribuidora de cerveza. Habíamos estado trabajando todo el mes para llegar a este día y yo estaba listo para hacerlo. La compra inicial de la distribuidora recaía en mí, pero una vez que el negocio estuviera generando ganancias, Blake y Hunter me regresarían el dinero y todos tendríamos partes iguales. Había una gran ventaja si la compra era exitosa. Si fracasaba, perdería mi inversión y estaría seriamente decepcionado. Había mucho en juego en esto. Mientras esperaba que mi café se preparara, me apoyé contra el mostrador y pensé de nuevo en la pasada noche y en la pregunta de Blake de cómo iban las cosas con Cathryn. No pude darle una buena respuesta porque realmente no tenía una. Entre el Whisky’s y el trabajo sobre el acuerdo de la distribuidora había estado ocupado. De hecho, apenas había estado cerca. ¿Cómo iban las cosas? No tengo la menor idea. Hice una nota mental para comprobar a Cathryn más tarde y averiguarlo. Seguramente, si algo estaba mal ella me lo habría notificado a estas alturas. Traté de recordar la última conversación que habíamos tenido en persona y no pude. Había estado quedándome hasta tarde por las noches y dormía hasta después de las nueve todas


las mañanas. Beth no podía pasar diez segundos sin llamarme o mandarme un mensaje de texto sobre esto o aquello, pero con Cathryn era todo lo contrario. El tiesto de la cafetera comenzó a hacer el ruido que anunciaba que había terminado y esperé a que chisporroteara antes de servir una taza. Luego lo llevé a través del comedor a mi oficina. Cathryn había limpiado y ordenado mi escritorio nuevamente. Esto era exactamente el por qué no estaba preocupado por su falta de comunicación. Cathryn era instintiva. No sólo cumplía con eficacia toda la lista de cada día, sino que también se las arreglaba para hacer algunas cosas extras, como la limpieza de mi oficina. Después de nuestro tosco comienzo, se compensó haciéndome café todas las mañanas. Tengo que decir que la mujer

hace

un

café

malditamente

bueno.

Otra

mañana,

accidentalmente dejé una cesta de ropa sucia en la parte inferior de la escalera. Cuando llegué a casa después del trabajo, la ropa estaba situada en la canasta del lavado y pulcramente doblada. Unos días más tarde dejé otra canasta de ropa sucia en el mismo lugar. Y una vez más, estaban limpias y dobladas cuando llegué a casa. No estaba seguro de qué hacer con esto. Beth ya me habría dado un sablazo por aumentar sus tareas o al menos habría intentado cobrar por la carga. Ahora que lo pienso, en verdad Beth era absolutamente horrible. Necesitaba avanzar, puse mi culo detrás de mi agradable escritorio y saqué el block en el que solía escribirle la lista a Cathryn. Enganché un lápiz de mi posavasos, bajé mi mano a la página y me congelé. Al frente y al centro de la hoja superior había un dibujo de una mano con el dedo medio hacia arriba. Con una carcajada arranqué la ofensiva imagen del block y comencé a arrugarla. A la mitad cambié de opinión. En lugar de tirarla lejos, la alisé nuevamente y la prendí en el tablón de anuncios al lado de mi escritorio. Supuse que mi acto de ocultismo no había pasado desapercibido después de todo. Pobre Cathryn. Casi la tiro en lo profundo y dejo que se hunda o nade. Probablemente debería disculparme por ser un dolor en el culo cada


mañana que la mataría. Sin embargo, para ser del todo justos, la mujer necesitaba aprender la destreza de manejar mejor el tiempo. El Ejército enseñaba que la tardanza era una falta de respeto. Yo tenía tolerancia cero a la falta de respeto. Al final, mi pequeña lección cumplió su propósito, porque la señorita Haines había sido muy puntual desde entonces. Iba a llegar tarde si no empezaba a avanzar. Escribí rápidamente la lista diaria y en el último momento, agregué una postdata: por favor trate con la Señorita Weston en el apartamento C. Ella estaba volviéndome loca. Entonces, arrastré mi culo al piso superior para prepararme para la reunión. Quince minutos después estaba vestido y listo para irme. Mientras llenaba mi taza de viaje con café, consideré escaparme por atrás a través de la puerta de la piscina. Las últimas dos mañanas, la señorita Weston había estado al acecho. La mujer se había vuelto implacable. Estaba titubeando para salir por mi puerta delantera por temor a encontrarme con ella. Antes de colocar la tapa a la taza, tomé un sorbo e hice una mueca. ¿Por qué mi café siempre era tan condenadamente amargo? Si retrasaba la reunión una media hora podría disfrutar de una taza del café de Cathryn. Miré el reloj y sacudí mi cabeza. No tenía tanta suerte. Con un suspiro de resignación, corrí a mi oficina, recogí el maletín y salí por la puerta de atrás. Después de ingresar el código de la puerta, me asomé por la esquina para asegurarme de que la costa estaba despejada. Afortunadamente, la señorita Weston no estaba por ningún lado. Casi estaba en mi coche cuando la puerta principal se abrió y una cabeza saltó. —Zane, ¿eres tú? ¿Estaba

tomándome

el

pelo?

¡Juro

que

la

mujer

estaba

malditamente acechándome! Miré hacia donde la señorita Weston


estaba de pie y por poco solté mi maletín. ¿Qué demonios se había hecho en el pelo? —Espera un segundo ¡Tengo algo que decirte! —gritó. Con un golpecito de mi dedo, mantuve la puerta de mi auto abierta. Todo lo que podía pensar era ¡CORRE! Lanzando mi maletín en la parte de atrás, me senté para colocar mi taza de viaje y poner la llave en el arranque. El motor ronroneó a la vida y levanté mi vista. Mierda, ¿esos eran... rulos? La señorita Weston estaba afuera de la puerta y trotaba hacia mi coche. La cosa en la parte superior de su cabeza se balanceaba arriba y abajo con cada paso y recordé al monstruo de la mitología griega, Medusa. No mirarla a los ojos. Cambié a reversa, acelerando. Al mismo tiempo, bajé la ventanilla del copiloto. —¡Hola señorita Weston! Se me hace tarde para una reunión esta mañana. ¡Voy a tener que ponerme al día con usted más tarde! —grité. Antes de que ella pudiera responder, subí mi ventanilla, empecé a conducir y pise el acelerador a fondo. Por supuesto tropecé con tráfico, lo que a su vez me hizo llegar más tarde de lo que ya iba y en el momento en que llegué al banco, estaba de muy mal humor. Gracias a Dios que la reunión estuvo bien. Una hora y poco más tarde, el trato estaba cerrado y Blake, Hunter y yo éramos oficialmente los orgullosos propietarios de una distribuidora de cerveza. Esa noche, después del trabajo, celebramos un poco demasiado duro y cuando me metí en la cama en algún momento de las primeras horas de la mañana siguiente, supe que iba a tener un arduo día de recuperación. Al menos no me perdería el café de Cathryn otro día. Ese fue mi último pensamiento antes de desmayarme. Un extraño ruido me despertó de un profundo sueño. Mi primer pensamiento fue, ella está de regreso. Me aseguré de no mover ni un músculo. La última cosa que quería era otra ducha de café caliente. Después de un minuto tratando de determinar su ubicación exacta, me


di cuenta de que no era Cathryn quien me había despertado, pero la música... la música estaba molestamente alta. ¿Qué demonios? Me giré para mirar el reloj de mi mesita de noche y tuve que tragar profundamente para evitar el vómito. Un cuarto para las puñetera siete de la mañana. Había tenido aproximadamente tres horas de sueño y mi cabeza palpitaba. La pared encima de mi cabeza vibraba de nuevo y di un respingo. ¿Qué diablos hacía esa mujer tan temprano en la maldita mañana? Con un gruñido de frustración, me arrastré fuera de la cama y me puse un par de pantalones de pijama. Luego, me moví con rabia al piso inferior para salir por mi puerta de enfrente. A mitad de la escalera, decidí que probablemente debería cerrar la puerta. La última vez que dejé mi apartamento con la cerradura abierta, llegué a casa para encontrar a la señorita Weston esperándome en la sala de estar. Volví rápidamente a mi apartamento y recogí las llaves. Después, cerré la puerta y me dirigí hacia las escaleras. Al llegar a la parte superior, escuché que una puerta se abría en la planta baja. ¡Mierda! Busqué rápidamente un lugar para esconderme. —¿Zane, eres tú? —llamó la señorita Weston Cerré mis ojos y respiré profundo. No es más que una anciana me dije: —Si señorita Weston, soy yo —dije hacia abajo. Mi estómago eligió ese momento para rebelarse. Me apoyé contra la pared y tomé unas cuantas respiraciones profundas para no vomitar por todas partes. —¿Estás enfermo? —gritó por la escalera—. No te ves tan bien. Tengo un termómetro que se pega en tu… —¡Estoy bien! —grité—. Sólo un poco cansado, eso es todo.


Ella dio un paso adelante hacia la entrada y traté de no encogerme ante el horrible vestido a rayas negro y amarillo que estaba usando. Gracias a Dios que no tenía esas cosas en el pelo esta mañana. Puso sus manos en sus caderas y estrechó sus ojos hacia mí. —Te ves pálido, además prometiste que hablaríamos. De pronto me sentí transportado de vuelta a mi infancia, cuando mis padres estaban vivos y felices. Todas las veces que mi madre se irritaba con mi padre, ella ponía sus manos en sus caderas y estrechaba sus ojos hacia él. De repente sentí que no podía respirar. Consigue el maldito control Zane. Mientras la señorita Weston divagaba sobre la necesidad de hablar conmigo, rápidamente toqué con el pulgar las llaves para registrar el apartamento C. —Zane Mitchell, ¿estás escuchándome? —resopló. —Sí, uh, mandaré a Cathryn en este preciso momento, lo prometo. —Al segundo encontré la llave de Cathryn, despedí a la señorita Weston y corrí por el pasillo hacia la puerta de ella. —¡Si necesitara a Cathryn, le preguntaría yo misma! —gritó detrás de mí. Antes de que pudiera decir otra palabra, estaba atravesando la puerta de Cathryn y cerrándola detrás de mí. Yo sabía que no debería estar entrando en el apartamento de un inquilino sin previo aviso, especialmente en el de este inquilino, pero no podía tratar con esa mujer un segundo más. Mientras giraba la cerradura de la puerta, oí débilmente una música que salía de la parte posterior del apartamento. Sonaba como The Hills de The Weekend. Otra vez me pregunté qué estaba haciendo Cathryn. Di la vuelta y caminé de regreso a la puerta, una parte de mí gritó. Por alguna razón, no podía. Mirando alrededor, me di cuenta de que era mi primera vez en este apartamento. Un sillón que se veía cómodo y algunas sillas


ocupaban un extremo de la habitación. Al otro lado había una pequeña mesa de comedor. Beth vivió aquí durante un año y en todo ese tiempo, nunca puse un pie en el interior de su apartamento. Cathryn y Beth no se parecían, gracias a Dios. A pesar de que estaba escasamente amueblada, el lugar de Cathryn se sentía cálido y acogedor. Como había heredado mi apartamento de mi madre, éste no me representaba en absoluto. Este lugar se parecía a Cathryn. Seguí la música a través de la sala de estar y dentro de un pequeño pasillo. La mayoría de los apartamentos tenían el mismo aspecto. Sin embargo, a través de los años, algunos inquilinos los habían decorado profesionalmente. Podía decir por las ventanas, los pisos y las molduras, que éste era uno de esos. El pasillo tenía dos puertas, las cuales estaban cerradas. Alcancé aquella en la que se escuchaba la música detrás y titubeé. Esto está mal, pensé, justo antes de girar la perilla y abrir la puerta. Roses de The Chainsmokers me rodeó mientras me detenía en la puerta de lo que parecía ser la habitación de Cathryn. Mis ojos fueron inmediatamente atraídos por las paredes. Nunca antes había visto este color gris. Giré y salí, mi cerebro gritó. Haciendo caso omiso a mi mejor juicio, di un paso dentro para echar un vistazo más. Al igual que su sala de estar, el dormitorio de Cathryn era cálido y acogedor. Blancas almohadas mullidas y un edredón seductoramente suave cubrían la cama. Un movimiento al pie de la cama llamó mi atención y miré hacia abajo. Todo mi cuerpo se congeló. Allí, para mi sorpresa, usando nada más que un sujetador deportivo y unas bragas estaba mi semidesnuda asistente personal. La esterilla de ejercicio morada me dio un indicio de lo que ella estaba haciendo, pero a mi cerebro le tomó un minuto procesarlo. Cuando Sugar de Maroon 5 comenzaba a sonar ella inhaló y cambió de posición. El voyerismo no era lo mío, pero no podía apartar mis ojos, especialmente cuando ella comenzó a mover su cuerpo al ritmo de la música. Estaba en trance. ¿Qué estaba haciendo? No podía ser exactamente yoga. ¿Quizás pilates? Fuera lo que fuese, era fascinante. Despacio ella bajó su pecho sobre la esterilla y levantó su


culo en el aire. Casi me tragué mi lengua cuando comenzó a bombear rítmicamente sus caderas arriba y abajo. Al aparecer, mi feíta asistente personal era mucho más de lo que parecía ser. ¿Cómo me había perdido esto? Vi como ella, de manera fluida, pasaba de una posición a otra y no podía dejar de notar sus pequeños y duros pezones saltando a través de la tela de su sostén deportivo. Un abrumador impulso de tocarla se apoderó de mí y di un paso hacia ella. En ese momento me sorprendí a mí mismo. ¿Qué coños estaba haciendo? Miré hacia abajo a la tienda de campaña en mis pantalones de pijama, estremeciéndome. Esto era malo, seriamente perturbador. No estaba teniendo una erección por causa de mi asistente. Ni siquiera me gustaba. Tenía que salir de aquí. Me di la vuelta para escapar y choqué directamente con su tocador. Algo chocó ruidosamente contra el suelo y oí un grito detrás de mí. Sigue adelante me dije. —Zane

¿qué

estás

haciendo?

¿Cómo

te

metiste

en

mi

apartamento? —Su voz llamó desde detrás mío. La última cosa que necesitaba era que ella me viera teniendo una erección. Aunque después del espectáculo que acababa de dar, tendría que estar ciego para no reaccionar. Me detuve con mi mano en la puerta y miré por encima de mi hombro hacia donde ella estaba de pie. Gracias a Dios que se había puesto un albornoz. —Yo, eh... toqué a tu puerta y cuando no respondiste me preocupé. —Estaba sorprendido de que pudiera encadenar dos palabras juntas y aún más una oración completa. Mi palpitante polla era una gran distracción. Una mirada de preocupación apareció en su rostro. —Oh, lo siento, no te escuché. ¿Estás bien? ¿Hay algo en particular que necesites? —Su evidente preocupación por mí me hizo sentir como un idiota.


Sí Cathryn, necesito borrar permanentemente de mi cerebro tu culo girando. Peleando para decir algo, le dije que la señorita Weston del apartamento B estaba buscándola. Ella ladeó la cabeza y me dio una mirada extraña. Traté de no darme cuenta de lo atractiva que se veía con el pelo recogido o cuán largo y femenino era su cuello. En realidad necesitaba salir de aquí. No, lo que en realidad necesitaba era tener sexo. —Oh, bien —dijo titubeante. Podía decirle que había algo atrás de sus bonitos ojos azules, pero no había manera en el infierno de que esperara para ver que era. Era el momento de que yo y mi dura polla hiciéramos el camino fuera de su apartamento INMEDIATAMENTE. —Está bien, bueno, tengo que ir a prepararme para una reunión —mentí—. La lista está en mi escritorio. Hablaré contigo más tarde. — Antes de que pudiera responder, estaba fuera de la puerta. Como si el diablo estuviera en mis talones, corrí por el pasillo, aporreé las escaleras y empujé mi llave en mi cerradura. Una vez a salvo al interior de mi apartamento, cerré la puerta, la bloqueé detrás de mí y colapsé contra ella. Por la forma en que estaba jadeando se podría pensar que estaba fumando un paquete diario. Lo que era una maldita pesadilla. La imagen de Cathryn bombeando su trasero arriba y abajo al ritmo de la música, se reproducía una y otra vez en mi cabeza. Cerrando mis ojos, golpeé la parte de atrás de mi cabeza contra la puerta un par de veces con la esperanza de sacar a golpes esa imagen de mi cabeza. Cuando eso no funcionó, deslicé mi mano dentro de mis pantalones de pijama y envolví mis dedos alrededor de mi dura polla. Nunca más sería capaz de escuchar Sugar sin pensar en Cathryn. ¡Me gustaba Maroon 5 maldita sea! Con un siseo de rabia, liberé mi polla y me alejé de mi puerta. Joder. Estoy caliente, no desesperado. Irrumpí en mi oficina, agarré mi móvil y desplacé hacia abajo mi lista de contactos. Cuando encontré el número que estaba buscando pulsé llamar.


—No, no, estás levantado muy temprano —respondió la sexy voz al otro lado del teléfono. —Hola nena, necesito verte esta noche —le dije. —Bueno, por suerte para ti, estoy disponible —ronroneó. Después de que accediera a reunirse en mi casa cerca de la medianoche, tomé una ducha rápida y salí por la puerta de atrás antes de que Cathryn apareciera a las nueve. Me las arreglé para sacarla de mi mente la mayor parte del día. Al momento que me fui del trabajo por la noche, estaba convencido de que la situación se había dado por la privación sexual. De camino a casa una canción de Maroon 5 sonó en la radio y una vez más el incidente de esta mañana estaba al frente y en el centro. Mi polla se agitó en mis pantalones y gruñí. ¿Qué demonios estaba mal conmigo?


Traducido por Loly Corregido por Florpincha

Cathryn ¿Qué en el mundo acaba de pasar? Un minuto yo estaba haciendo mi Ploga y al siguiente mi jefe estaba corriendo de mi habitación como si sus pantalones estuvieran en llamas. ¿Por qué estaba en mi habitación en primer lugar? Pensé en lo que Zane debe haberme visto haciendo y me inundó la vergüenza. Cuando tenía doce años, mi madre decidió tomar un descanso de mi padre y de mí. Ella me dio un beso de despedida una mañana y cuando llegué a casa de la escuela por la tarde, ya se había ido. Justo antes de mi cumpleaños número catorce volvió a aparecer de la nada. Después de varios días de rogar, papá la aceptó de regreso y durante los seis meses siguientes, fuimos una familia feliz de nuevo. Entonces ella comenzó a actuar raro. Desaparecería durante horas sin decir a nadie a dónde iba. Algunas veces ella se olvidaba de recogerme de la escuela. De camino a casa desde la escuela una tarde, me preguntó si me gustaría mudarme a Florida. Cuando pregunté por el trabajo de papá, me informó que no se uniría a nosotras. Ella decía que era nuestro pequeño secreto. Inmediatamente supe que algo estaba mal. La niña asustada en mí, la que había perdido a su madre una vez antes, quería ir con ella. Sin embargo, la joven práctica en la que me estaba convirtiendo sabía que no podía. Mi madre me había abandonado una


vez. ¿Quién iba a decir que no lo haría de nuevo? Cuando le dije a papá sobre nuestra conversación, quedó devastado. Luego él se enojó. En cuestión de semanas, mis padres se divorciaron oficialmente y mi madre se había ido, esa vez, para siempre. De cualquier forma en que lo mires, el resultado siempre iba a ser ella marchándose. Papá sólo se aseguró de que ni yo ni su dinero se fueran con ella la segunda vez. Que mi madre me abandonara la primera vez fue malo, pero la segunda vez fue devastador. Me vine abajo. Yo no lloré o me enojé. Yo no hablé de mis sentimientos. Yo comí, pasteles, dulces, carbohidratos, lo que sea, me lo comí. Por casi dos años comí para quitar el dolor. Cuando mi padre empezó a salir con Janna, era talla catorce. Sólo se necesitó una mirada y Janna sabía que estaba en serios problemas. Mi madrastra puede ser agresiva y molesta, y Dios sabe que la mujer no puede guardar un secreto para salvar su vida, pero cualesquiera que sean sus defectos, yo la perdono. La perdono porque cuando me estaba ahogando en el auto-odio, ella me salvó. No sólo ella habló con mi padre para que me envíe a terapia, ella me enseñó el valor del ejercicio y comer sano. Me hizo ver lo mucho que importaba. Todas las tardes me arrastraba fuera del sofá y me obligaba a hacer yoga, Pilates y Zumba, dio sus frutos en un tiempo sorprendentemente corto. Dentro de los seis meses siguientes, yo era una persona completamente diferente, gracias a ella. Doce años más tarde, todavía ejercito una vez al día y trato de comer alimentos saludables tanto como sea posible. Hoy me tocaba mi combo Pilates-Yoga, al cual apodé Ploga. Dejé caer mi cabeza en mis manos de vergüenza. ¿Por qué Zane tenía que verme haciendo Ploga? Pensé en lo que dijo cuando le pregunté qué estaba haciendo en mi apartamento, y rápidamente mi vergüenza se transformó en ira. Esta era la segunda vez en esta semana que él me había pedido que "manejara" a la señorita Weston. Siento que las cosas no anduvieran bien con su vida amorosa. En realidad, no lo sentía. Él no debería estar con ella en primer lugar. Sin embargo, si ya no quiere estar con ella, él debe decirle. No voy a involucrarme. No


señor, si te acuestas con pumas y puedes ser mutilado, es tu maldita culpa. Para el momento en que me duché y llegué al apartamento de Zane para marcar a las nueve en punto, él se había ido. Estaba tan aliviada de que no estuviera allí que hice un bailecito feliz en medio de su oficina. La imagen de él controlando su cámara de vigilancia y viéndome bailar me sacó de mi momento feliz y me puso a trabajar. En mi camino a la puerta, me di cuenta de que había dejado otra canasta de ropa sucia al pie de la escalera. Empecé a separarlas para el lavado y luego me detuve a mí misma. ¿Por qué sigo lavando la ropa de este hombre? Me contrató para ser su asistente, no su mucama. Debería llevárselo a la señorita Weston, y que ella lo haga. Con un resoplido de humor, tiré la ropa sucia de nuevo en la cesta. Zane puede lavar su propia ropa de ahora en adelante. En el camino de regreso a mi apartamento sonó mi teléfono. Eché un vistazo para asegurarme de que no fuera Zane y me sentí aliviada al ver que era Blake llamándome. —Hola Blake, ¿qué pasa? —le contesté. —Estamos celebrando esta noche en Whisky y te quiero aquí — dijo. —¿Qué estamos celebrando? —pregunté. —¡Estás hablando con el nuevo propietario de una distribuidora de cerveza, bebé! Al llegar a mi apartamento veo al Sr. Brass de pie fuera de mi puerta. Levanté mi dedo diciéndole que me esperara un segundo. Yo no sabía nada sobre las distribuidoras de cerveza, excepto que tenían el potencial de hacer un montón de dinero. —¡Felicidades, eso es fabuloso, Blake! Mira, tengo que irme, ¡pero no puedo esperar para celebrar contigo! Voy a estar llegando a Whisky un poco más de las nueve, ¿de acuerdo? —Después de felicitarlo de


nuevo, colgué y le sonreí al Sr. Brass—. Hola, Sr. Brass, ¿que lo trae a mi puerta hoy? Él levantó mi contenedor de Tupperware. —Quería devolver esto. Las galletas estuvieron absolutamente maravillosas y por favor, llámame Rich. Sr. Brass me hace parecer tan viejo. Al pasar junto a él, agarro el recipiente Tupperware y abro la puerta. —¿Le gustaría entrar un minuto? —Me gustaría, pero tengo Duck Dynasty15 en pausa en la televisión. —Oh, está bien, bueno, gracias por devolver el Tupperware. ¿Hay algo más que pueda hacer por usted? Sus ojos brillaron. —Ahora que lo preguntas, mi tía abuela Bula solía hacer el mejor pan de banana con chispas de chocolate. Eso fue antes de que fuera atropellada por un autobús. Es triste decir que no sobrevivió. De casualidad, no sabes cómo hacer pan de banana, ¿verdad? ¡Oh, Dios mío, el pobre hombre! No sólo murió su hija, su tía abuela, ¿también? Hablando de mala suerte. La última cosa que necesitaba era hacerle a este hombre pan de banana. Empecé a decirle que no, pero la mirada de esperanza en su cara me detuvo. —Supongo que puedo hacerle algo el domingo —le dije. Él juntó las manos de alegría. —Lo espero con ansias. Si hay algo que pueda hacer por usted, todo lo que tiene que hacer es preguntar. —Con un saltito en su paso, se dio la vuelta y se alejó. 15

Duck Dynasty, la serie más vista de Canal AE. El programa que presenta una familia pueblerina moderna, quienes fieles a sus raíces y origen, operan una empresa familiar muy exitosa.


Sí, sólo llámame blandengue. El resto del día fue una brisa. Por una vez, Zane me había dado una lista de cosas que hacer muy corta. Después de meditarlo, llegué a la conclusión de que el incidente de esta mañana le debe haber impresionado. La idea de Zane impresionado me hizo sonreír. Al menos él no vertió el café caliente sobre mí, mientras yo estaba durmiendo desnuda en mi cama. En mi opinión, estábamos ahora oficialmente a mano. Alrededor de las ocho, empecé a prepararme. Ya había estado un par de veces en Whisky antes, pero nunca por la noche. Yo estaba emocionada de ver el lugar en funcionamiento. Enferma y cansada de usar ropa de negocios, me decidí por un par de pantalones cortos negros de piernas anchas que se ata en la parte delantera, y una camiseta blanca de mangas cortas y cuello bote. Era ajustada, pero de una manera favorecedora. En lugar de usar el pelo suelto, me lo recogí en una coleta alta. Saqué algunas mechas para que quedaran sueltas para enmarcar mi cara. Me decidí por el glamour de la vieja escuela para mi maquillaje. Para cuando estuve lista eran las nueve y cinco, estaba oficialmente retrasada. Me puse algunas joyas de plata y mis sandalias negras con tacos de 5 cm, agarré mi bolso y prácticamente corrí por la puerta. Habían pasado semanas desde que había salido. Realmente lo extrañaba. Whisky es un edificio de dos pisos en un área de Charlotte conocida como Plaza Midwood. Se sienta en el medio de un distrito de negocios de cuatro manzanas y cuenta con restaurantes y bares que lo flanquean. Esta noche, el lugar estaba lleno. Me tomó veinte minutos para encontrar un lugar para estacionar y, para el momento en que atravesé la puerta, estaba lista para tomar una copa. Primero, sin embargo, tuve que orientarme. Whisky durante el día era un lugar completamente diferente a como se ve a la noche. The Dungeon era casi irreconocible. Get Lucky de Daft Punk se hacía eco en las paredes. Quería tapar mis oídos porque estaba tan fuerte. Directamente a mi


izquierda estaba el bar. Al otro lado de la habitación y a mi derecha, estaba una pista de baile gigante. Las personas estaban por todas partes. Las luces estroboscópicas de la pista de baile hacían lucir al bar como si estuviera brillando. Me gustó mucho el efecto, pero daba un poco de vértigo a los sentidos. Durante las horas de luz, el bar era francamente tranquilo. De hecho, en mis dos visitas anteriores la música country había estado sonando. —¿Vas a entrar o vas a estar aquí toda la noche? —La chica a mi lado gritó, y me di cuenta que estaba obstruyendo la entrada. —¡Oh, lo siento! —le dije. Con una respiración profunda hice mi camino hacia el bar. A medida que me acercaba vi a Blake y viré en su dirección. Me deslicé entre dos parejas y esperé a que él se fije en mí. Mientras esperaba, estudié mi entorno. Zane había hecho un buen trabajo en este lugar. Me preguntaba si estaba aquí esta noche. Si es así, yo realmente no quería encontrarme con él. Tal vez esté en casa lavando su ropa. El pensamiento me hizo sonreír. Get lucky cambió a una versión funky de Hollaback Girl y la pareja de mi derecha desocupó sus taburetes para ir a la pista de baile. Esperé un segundo para ver si iban a volver y luego decidí sentarme. Otro minuto pasó antes de que una compañera camarera de Blake se fijara en mí. Era una pequeña cosa con el pelo enrulado y múltiples tatuajes y piercings. Ella le dijo algo a Blake y sus ojos se dirigieron hacia donde yo estaba sentada. Sonreí y lo saludé con la mano. Le dijo algo a ella y ambos se dirigieron hacia mí. —Cat, esta es Sally. Sally, esta es mi hermanastra Cathryn —nos introdujo Blake. —Yo no sabía que tenías una hermanastra —lo regañó. Blake le dio un codazo amistoso. —Bueno, si hubieras estado alrededor mío últimamente, sabrías que Cat es la nueva AP de Zane. —Los ojos de Sally se dispararon a mi cara. Poco a poco ella me escanea desde la cabeza a los pies.


Sentí una oleada de celos. ¿Me está estudiando? Yo creo que sí. Oh, buen Dios, ¿no me días que Zane está durmiendo con ella? El chico está volviéndose muy prolífico. —Hola —le dije. —¿Qué te sirvo? —preguntó Blake. —Sorpréndeme —respondí. Un minuto más tarde, colocó una bebida de color verde extraño delante de mí. Miré hacia ella y vi diminutos trozos de algo flotando. Tal vez no debería haberle dicho que me sorprendiera. —¿Qué es? —pregunté. —El Hulk. No te preocupes, te gustará —me aseguró. El Hulk resultó ser dulce, pero sabroso. Me dije que eran los trozos de kiwi. Mientras bebía, vi a Blake y a Sally trabajar en la barra. Parecían ser buenos amigos. ¿Tal vez lo entendí todo mal? Tal vez Sally no me estaba dando el mal de ojo a causa de Zane, ¿sino que siente una cosa por Blake? Una pequeña parte de mí esperaba que este fuera el caso. Yo estaba bien en mi segundo Hulk cuando sentí los ojos de alguien en mí. No era Blake, porque él estaba de pie frente a mí hablando con un cliente. Poco a poco, volví la cabeza y examiné la barra. Sally también estaba ayudando a un cliente, y todos los demás estaban o bien bebiendo, o bailando. Tratando de no ser demasiado obvia, giré mi taburete alrededor y estudié la habitación o, al menos, lo que podía ver de la habitación. Después de un minuto estaba a punto de renunciar y pensar que fue mi imaginación, cuando lo vi. Zane. En la esquina posterior derecha detrás de la barra, semi-oculto desde donde yo estaba sentada, había una puerta abierta. Apoyado en el marco, mirando directamente hacia mí, estaba Zane. Me di cuenta de que era él por la forma de su cuerpo y su postura arrogante.


—¿Estás conduciendo esta noche? —Blake me gritó sobre la música. Atrapada con las manos en la masa, giré y recé para que las luces tenues escondieran mi cara en llamas. —Lo estoy —le respondí rápidamente. Él me dio una mirada interrogante, sospechosa y me sonrió. Afortunadamente alguien gritó por una cerveza y volvió a su trabajo. Uf, yo estaba fuera de peligro. Cake por Ocean comenzó a sonar y di un golpecitos con el pie al ritmo de la música. Unos minutos pasaron antes de que Blake volviera a mí. —Entonces, ¿cómo están las cosas en Riverbend? —preguntó. —Bien. Realmente me gusta la gente que vive allí, bueno, la mayoría de ellos —añadí. —¿La señorita Weston? —preguntó, y los dos nos reímos. Empecé a preguntar si ella y Zane eran una pareja, pero alguien gritó por una cerveza y el momento se perdió. Mientras que Blake estaba ocupado con los clientes, observé la escena alrededor de mí. Muy pronto mis ojos se posaron en la esquina de nuevo. Zane estaba de pie en la puerta de nuevo. Creo que me está mirando. —¿Quieres otra? —preguntó Blake. Me giré tan rápido que estuve a punto de perder el equilibrio y caerme del taburete—. ¡Epa!, tranquila hermanita, tal vez debes parar en el dos —bromeó. —Ja, ja, divertido —le respondí. Tratando de actuar toda indiferente, y le pregunté—: Entonces, ¿tienes una oficina aquí? —Sí, las oficinas están allí a la vuelta. —Blake señaló hacia donde Zane ya no estaba de pie—. ¿Por qué? —Sólo por curiosidad. —Me encogí de hombros. Durante todo el tiempo que Blake y yo estábamos hablando, Sally nos miraba con el ceño fruncido en su rostro. Me dio la impresión de que no le gusto mucho. Una conmoción en el extremo opuesto de la barra nos llamó la


atención y todos nos volvimos para ver qué lo causó. Por el aspecto de ello, Hunter había tirado una botella de vino, y estaba tratando de limpiarlo. Cuando nos vio mirando, sonrió y saludó. Luego se levantó tan rápido que perdió el equilibrio y casi se cae de nuevo. Una vez que se estabilizó, bramó—: ¡Tragos de tequila por mi cuenta! —Todo el mundo sentado en el bar se animó. Hunter Lake es un tipazo. Él no era tan alto como Zane o tan musculoso como Blake, pero era rubio, bronceado y lindo en un estilo surfista. —¡Catita! ¡Estás aquí para festejar con nosotros! —gritó. Hunter también estaba aparentemente muy borracho. —¡Tragos para Catita! —chilló. —No

más tragos para Cat que está conduciendo —Blake le

informó con severidad. —Está bien, Cat puede quedarse aquí conmigo esta noche — respondió Hunter. Blake se volvió a darle un discurso cuando de la nada, la barra se oscureció y la música se detuvo. —¡Sííí, los ochenta! —gritó Hunter. La barra se animó de nuevo. No tenía idea de lo que estaba ocurriendo. Un foco apareció sobre la pista de baile y la multitud rugió. INXS empezó a sonar con su tema Never Tear Us Apart y el centro de atención cambió del sólido color blanco a una luz estroboscópica azul. Las parejas acudieron a la pista para bailar lento. Empecé a levantarme, pero estaba oscuro y no podía ver nada, así que decidí que era mejor permanecer sentada. Busqué a Blake, pero todo lo que podía distinguir eran formas y sombras. Algo rozó mi brazo izquierdo y los pelos en la parte posterior de mi cuello se pararon. Alguien estaba de pie detrás de mí. Lo podía sentir allí, pero no podía verlo. Mi corazón se aceleró en mi pecho. De alguna manera, sabía que era él. Jadeé cuando los dedos suavemente se arrastraron por mis brazos y de mi hombro a mi cuello. Un aliento


caliente rozó el lado de mi cara, e intenté no temblar. Olía a whisky y a algo que no podía distinguir. —A Hunter le gusta la música de los ochenta —dijo con voz profunda en mi oído—. A la multitud también, ¿no estás de acuerdo? — Mi pulso latía frenéticamente bajo sus dedos. ¿Por qué me afecta de esta manera? Podía sentirlo presionado contra mi espalda. Mi respiración se aceleró. Oh, Dios mío, ¿esa es su...? ¿Seguramente no? Yo era la última persona por la cual Zane Mitchell se sentiría atraído. Tenía que saberlo, sin embargo, por lo que poco a poco dejé caer mi codo y lo froté hacia atrás y adelante a través de su… pene duro. Oh Dios, ¡yo estaba en lo cierto! Mi corazón se aceleró en el pecho. La mano de Zane en mi cuello de repente se tensó y luego se había ido. Giré para verlo, pero él ya no estaba allí. In Between Days de The Cure comenzó a sonar y la luz estroboscópica azul se volvió de múltiples colores. Las luces de la barra de repente volvieron a la vida y pude ver de nuevo. Una vez que mis ojos se acostumbraron a la luz, exploré la zona del bar por Zane. Se había ido y sentí su pérdida. Blake me sorprendió mirando a su alrededor y me preguntó: —¿Estás bien? —le aseguré que estaba bien. Después de un minuto, más o menos, miré mi reloj y me di cuenta que eran sólo pasadas las once. Si quería llegara tiempo a la mañana siguiente, lo mejor era que me vaya. —Tengo que irme —anuncié. —¡No! ¡Catita, tienes que quedarte y jugar conmigo! —Hunter gritó desde el otro lado de la barra. Traté de no estremecerme. —Cathryn tiene que empezar temprano mañana. —Indicó una voz detrás de mí. Giré mi cabeza y allí, de pie directamente detrás de mí, con pantalones de vestir negro, una camisa azul abotonada y una chaqueta deportiva de color gris oscura, estaba Zane. La corbata la había aflojado y tenía el cuello desabrochado. Luciendo algo de bello facial, el hombre


parecía desarreglado, robusto y sorprendente. Al darme cuenta de que estaba mirándolo, giré la cabeza y sonreí a Blake. Él le asintió a Zane comprendiendo, y eso fue todo. Me iba a casa. Después de decir adiós a todos, Blake insistió en acompañarme a mi coche. Busqué a Zane, pero no estaba por ningún lado. Saludé a Sally al pasar y me dio un asentimiento de cabeza. Por lo menos era algo. Para el momento en que llegué a casa y me metí en la cama, ya era después de la medianoche. Me dormí pensando en la respiración de Zane en mi cuello. Yo estaba caliente, pero demasiado cansada para hacer nada al respecto de eso, esta noche. Siempre quedaba mañana, sin embargo. —...Confíe en mí, Sr. Brass, le van a encantar estos. —Con una sonrisa en mi cara yo le di los brownies de marihuana mezclados con arsénico. ¡Bang! Alguien golpeó una puerta. Estaba cayendo... Cayéndome... Cayéndome. Justo cuando me golpeé contra el suelo, me desperté de golpe. —Oh, mierda, oh mierda —jadeé. Por un segundo no tenía ni idea de dónde estaba. Entonces la realidad me golpeó. Estaba soñando. Miré a mi reloj de la mesita y me centré en los números verdes brillantes. Dos y quince. ¿Se comió el Sr. Brass esos brownies de chocolate? No, no lo creo. Me relajé de nuevo en la cama y comencé de nuevo a dormirme, cuando oí un ruido de golpes extraños. Colocando las manos en la pared por encima de mi cabeza, sentí de vuelta la vibración. Efectivamente, allí estaba. Bump, bump, bump... Parecía el ritmo de un tambor. Bostecé. Si no consigo volver a dormirme, mañana va a ser un infierno. Bump, bump, bump....


Cerré los ojos. No debería haber tomado esa segunda copa verde. Bump, bump, bump... Es muy tarde para escuchar música. Bump, bump, bump... ¿Esa era la canción de los ochenta sobre el boxeador? ¿Rudy? No, Rocky. El ruido de golpes continuó y mientras, yo cantaba. Siendo que no sabía la mayor parte de la letra, improvisé. —Levantándome de nuevo en la calle. Tomó mi brazo y mis posibilidades. Apuesto a que Rocky tenía los pies apestosos en serio, pero voy a luchar por la voluntad de sobrevivir. Es el ojo del tigre la-la-la-la-la-la —yo cantaba en voz baja. Horas más tarde, cuando sonó el despertador, gemí. Debería quedarme en la cama hoy. Pero conociendo mi suerte, de seguro Zane tiene mi apartamento lleno de micrófonos. Yo no lo descartaría. Reflexioné sobre la noche anterior y lo que ocurrió cuando las luces se apagaron. No fue mi imaginación. Zane sin duda tenía una erección. Mi mente vagó de nuevo al día en que le derramé café, y él saltó de la cama. Cuando vi su pene gigante, casi me desmayo. Poco a poco, deslicé mi mano dentro de mis bragas y froté mis dedos por encima de mi clítoris. Me imaginé a Zane sonriéndome, mientras doblaba el dedo y me hacía señas para que me acercara. Él gruñó en señal de aprobación mientras me arrastraba a través de la cama en donde estaba parado. Podía ver su erección haciendo una carpa en su pantalón de pijama, los mismos pantalones de pijama que tenía cuando se coló en mi habitación y me observaba haciendo Ploga ayer. Una vez que lo alcancé, me levantó en sus brazos poderosos y suavemente me puso de nuevo en la cama. —No tienes idea de lo mucho que te deseo —gruñó. Mi columna vertebral se arqueó cuando yo me llevé a un frenesí lleno de lujuria. Poniendo una mano al lado mío en la cama, su otra


mano fue directamente a la cintura de los pantalones de pijama. Él les dio un tirón hacia abajo y, como un animal que necesita ser liberado, su pene gigante quedó libre. —¡Dentro de mí ahora! —le ordené. Justo cuando él empujó dentro de mí, grité mi orgasmo. Cuando estaba allí jadeante en el resplandor de mi orgasmo, dejé escapar una risa hueca. —Eso no acaba de suceder —anuncié y, antes de que pudiera sobreanalizarlo, me levanté y me preparé para el día. A las nueve en punto entro en el apartamento de Zane. Por favor, que él no esté aquí, pensé. Cuando llegué a la base de la escalera, la puerta de la cocina se abrió. ¡Mierda! ¡Él está aquí! Yo busqué desesperadamente un lugar para esconderme. —Llegas tarde. —¡Mierda! —grité, y giré la cabeza para ver a Zane parado en la parte superior de las escaleras detrás de mí. Si Zane estaba en la parte superior de la escalera, ¿quién estaba en la cocina? Medio segundo después, una mujer salió y mi pregunta fue respondida. Yo estaba sin palabras. —Lydia, esta es mi asistente Cathryn. Cathryn, esta es Lydia — Zane cortésmente nos introdujo. Lydia era alta y hermosa con su cabello largo y oscuro, vestido vaporoso y los pies descalzos. Sus ojos pasaron sobre mí y aterrizaron en Zane, que ahora estaba de pie junto a mí. Ella esbozó una sonrisa de complicidad, y con una voz ridículamente atractiva dijo: —Te hice café. Al instante la odié. —Gracias bebé. Voy a tomarlo en un ratito. En este momento tengo que hablar con Cathryn. ¿Y qué tal

si te llamo más tarde la


próxima semana? —Él estaba claramente descartándola. Traté de no sonreír. Ella frunció el ceño. Uh oh, justo lo que no debías decir, Zane. Ella me lanzó una mirada mordaz antes de darle a Zane una gran y falsa sonrisa. —Anoche fue maravilloso. No esperes tanto tiempo entre llamadas esta vez —ronroneó. Mi canto de anoche volvió a mí y me contuve de hacer arcadas. Eye of the tiger mi culo.


Traducido por Florpincha Corregido por Lelu

Zane Cathryn me había estado evitando durante toda la semana. No me debería molestar, pero lo hacía. Mientras yacía en la cama mirando las paredes, pensé de nuevo en la semana pasada. No debería haberla tocado así. ¿Qué estaba pensando? Era como si estuviera poseído o algo. Si Lydia no hubiera estado esperando por mí cuando llegué a casa, quién sabe lo que habría hecho. Lydia. La mujer era implacable. Ella había llamado todos los días desde esa noche. ¿Cuál es el trato con las mujeres constrictoras? La mirada de asombro en el rostro de Cathryn cuando Lydia salió de mi cocina no tenía precio. Cuando volvió de la conmoción me sentí muy mal. No tengo nada de qué sentirme culpable. Cathryn es mi empleada. El hecho de que mi lista Jane PA tenga curvas en los lugares correctos y sea molesta pero intrigante, es irrelevante. Ella es medio hermana de mi mejor amigo y está fuera de los límites. No tengo absolutamente nada que de lo que sentirme culpable, me repito en mi cabeza por enésima vez. Así que ¿por qué lo estoy? Esto es exactamente el por qué no tengo relaciones. Las mujeres siempre quieren algo y esperan que los hombres simplemente lo averigüen. Al diablo con eso. Sacudo las sábanas, me levanto para vestirme. En mi camino hacia abajo pienso en cómo volver a congraciarme con Cathryn. Teníamos que trabajar juntos. No quería discordia. Había


tenido suficiente de eso en mi vida con mamá y Ted. No lo necesitaba con mi PA. Bajo el último escalón y me choco con el cesto de la ropa desbordante. Probablemente debería moverlo al piso de arriba, o quizás debería ceder y lavar mi propia ropa. Era mucho mejor cuando Cathryn lo hacía, sin embargo. Ella hacía que mi ropa oliera bien y se sintiera muy suave. La carga de ropa interior que lavé a mitad de semana olía raro e hizo que mis bolas picaran como locas. Tuve que excusarme de una reunión para poder quitarme la puta ropa interior. Cogí la canasta y luego, cambiando de idea, lo retrasé de nuevo. Tal vez voy a darle unos días más. Miré el reloj mientras caminaba hacia la cocina. Tenía treinta minutos para armar mi plan de juego. ¿Qué pasaría si la llamaba a una tregua? Le daría a Cathryn el día libre, salvo que la necesitaba demasiado. Después de hacerme una taza de café crucé por mi oficina para terminar la lista diaria. Entonces me quedé mirando por la ventana y esperé. A las nueve en punto oí la puerta de delante abrirse. Unos segundos más tarde Cathryn apareció en la puerta. Llevaba una blusa de seda rosa, falda y zapatos de tacón negro, estaba perfectamente vestida para una reunión de negocios. La vergüenza se apoderó de mí. Soy tan idiota. Cuando Cathryn me vio sentado en mi escritorio, se detuvo en seco. —No voy tarde. La llave no daba la vuelta —ella explicó a la defensiva. —Entra y toma asiento —le dije. —Mis seis meses no terminan todavía —espetó ella. Para el momento en que encontré mentalmente de lo que estaba hablando ella ya estaba en marcha—. Y sé que quieres que lidie con la señorita Weston pero ella sólo quiere tratar contigo. Lo dejó más que claro en varias ocasiones. —Hizo esa pequeña cosa linda de inclinar la cabeza y


dijo—: Para tu información, es muy difícil tratar con alguien que constantemente te descarta y, ya que tú eres el que está en una relación con ella, ¿no te parece justo que seas el que la maneje? Creo que sí. En serio, Zane, la mujer tuvo la audacia de callarme el otro día. La señora Reed se detuvo brevemente,

y mientras caminaba para salir, ¡la

señorita Weston estaba de pie fuera de su apartamento con una taza en la mano! —Ella se inclinó hacia

delante y susurró—: Estaba

escuchando a través de la puerta. Puedes llamar a eso juegos preliminares, pero yo lo llamo francamente espeluznante. —Por último, se paró y se quedó tranquila. No sabía qué tema tratar en primer lugar, así que empecé por el principio. —Por favor, siéntate. —Una vez que se sentó hablé—. En primer lugar, soy consciente de que tus seis meses no han terminado. No iba a despedirte. —Sus hombros se hundieron con alivio—. En segundo lugar, ¿eres consciente de que la señora Weston es lo suficientemente mayor como para ser mi madre? —Ella parpadeó, pero no respondió de otra manera. Levanté las cejas con incredulidad—. ¿De verdad crees que estoy durmiendo con la señorita... Weston? —Su cara enrojeció de un color rosa brillante y yo no pude dejar de reír—. ¿Qué diablos te hizo pensar eso? —Me las arreglé para preguntar a través de la risa. —Tú... ella... tú —farfulló. Luego se encogió de hombros—: No sé muy bien. Ella dejó claro que eras suyo. Sólo pensé... —Sus palabras se perdieron en el silencio. —A la señora Weston le gusta atormentarme. Eso es por lo que te pedí que intervengas. —Oh —articuló. Le conté de la vez que la señorita Weston me invitó a cenar y puso su pie desnudo en mi entrepierna mientras estábamos comiendo. También le dije acerca de la primera vez que la señorita Weston me


pidió que la ayudara a encontrar sus gafas y trató de pegar sus manos debajo de mis pantalones. —Me dijo que podría hacer que mi Zane se sienta como un pepinillo alegre. Cuando Cathryn dejó escapar un resoplido de risa yo sabía que la tenía. Después de unas cuantas historias, los dos estábamos riendo. Vi sus mejillas y sus ojos de color azul claro y me pregunté cómo sería desnuda. Ella podía no tener la belleza inherente de Beth pero tenía una dignidad tranquila y eso me llamaba. La imagen de ella sentada en el bar la otra noche con sus piernas desnudas, labios rojos y tacones atractivos pasó por mi mente. De acuerdo, es más que me atrajo. Es una lástima que nunca pueda responder a esa llamada. A medida que nuestra risa se calma, decido que es el momento perfecto para una tregua. —Mira, creo que empezamos con el pie izquierdo. ¿Y si te preparo el desayuno y ponemos algunos nuevos parámetros? Me comprometo a mantener los pies para mí mismo —bromeé. —Me gustaría eso —ella respondió con una gran sonrisa. Levanté mi taza de café y traté de no rebajarme. —¿Podrías hacer un poco de café? Se puso de pie y me sonrió. Algo muy adentro se agitó, y no era mi pene. Era algo mucho más sustancial. Los ojos de Cathryn brillaron con diversión mientras tomaba la taza de las manos. —Te diría mi ingrediente secreto pero entonces perdería mi apalancamiento. —Su risa la siguió fuera de la habitación. Cuanto más estaba a su alrededor, más me gustaba. Esto era peligroso, muy, muy peligroso. Con un movimiento de mi cabeza, seguí después de ella. El desayuno era un éxito. Nos hice parmesano, champiñones y pimiento rojo en tortillas. En el último segundo tiré un poco de tocino canadiense. Durante el café y tortillas llegamos a conocernos un poco mejor. Cathryn me contó sobre la primera vez que conoció a Blake y lo


tranquilo que era. Yo le informé que su hermanastro estaba lejos de ser tranquilo y se rió. —¿Cómo conociste a Blake? —preguntó. —Estábamos estacionados en Bélgica juntos —le dije. —¿Era miedoso por allí o se divertía? —Un poco de ambas cosas, en realidad. Mi tiempo en Bélgica era en su mayor parte diversión, sin embargo. De hecho, ahí es donde a Blake y mi se nos ocurrió la idea de Whisky´s. Ella sonrió. —Cuéntame sobre ello. Le dije cómo era el servicio, nuestro lugar favorito para pasar el rato era un club nocturno llamado Das Verlies. La Trad. inglesa era la Mazmorra. Das Verlies se partía en dos. Arriba era un pub y abajo era un club nocturno. Los dos tenían entradas independientes, tocaban música diferente y atendían a la clientela completamente diferente —Blake y yo pasamos muchas noches bebiendo y participando en todo lo que el lugar tenía para ofrecer y, créeme, había un montón. También pasamos tiempo hablando de la construcción de un lugar en los Estados Unidos igual que ello —le expliqué —Entonces, ¿cómo llegó a ser una realidad? —Bueno, mi madre murió y tuve que volver para el funeral. —Lo siento, Zane. Con un gesto de agradecimiento, continué: —El día después del funeral me ofrecieron Riverbend. No podía rechazarlo. De todos modos, una vez que tuve Riverbend bajo control, empecé a sentirme inquieto. Necesitaba algo para mantenerme ocupado y la idea de la barra de vino me llegó a la mente. Mi abogado del momento me puso en contacto con un agente de bienes raíces y ella me encontró Whisky´s.


—¿Cómo surgió Blake en el cuadro? —Al segundo que firmé los papeles llamé a Blake. Fue posiblemente más serio de lo que yo era al respecto. Con la ayuda de un ordenador en la base, él me ayudó a elaborar un conjunto de planes rudimentarios. Como Das Verlies, la barra se dividiría en dos partes, arriba, sería un bar en la azotea y un restaurante en la planta baja con una discoteca. Con el dinero de mi padre logré comprar el lugar y Blake me sugirió ponerle su nombre. Riverbend era mi padre, pero este lugar era cien por ciento mío, y ya tenía el nombre perfecto para el... Whisky´s. —Cuando Cathryn miró su plato vacío pude decir que el tema Whisky´s había terminado—. Mira, tienes razón —admití— doce horas de negocios es un poco mucho. Todavía te quiero aquí a las nueve pero está bien si quieres vestir más informal. Ella dejó escapar un suspiro de alivio. —Gracias por hacerme el desayuno, Zane. Esto ha sido... agradable. A partir de ahora me comprometo a ayudarte con la señorita Weston. —¿También prometes no dibujar cosas groseras en mi block de notas de oficina? —Bromeé. Ella resopló con diversión y dijo: —No tientes a la suerte. No podía dejar de reír. Los dos nos quedamos en silencio y me acompañó hasta la puerta. En el camino más allá de la escalera, ella miró mi cesto de la ropa desbordante. —¿Por favor, dime que has lavado la ropa desde la semana pasada? —Por supuesto que lo he hecho —le escupo de manera espectacular. Cuando ella revoleo los ojos y me dio un susceptible:


—Sí, claro. —Traté de no reír, pero ella estaba seriamente divertida. Murmurando algo acerca de las galletitas y el pan de plátano, me dijo que volvería más tarde para lavar mi ropa. Choqué los cinco mentalmente. ¡Puntuación de tiro!


Traducido por IviAbernathy Corregido por Florpincha

Cathryn ¿Por qué tuvo que ser agradable conmigo? Justo cuando lo tenía todo resuelto, ha vuelto a ser una aguja. Y las agujas son difíciles de encontrar en un pajar. Mientras regresé corriendo a mi apartamento, me froté un punto en la sien donde un dolor de cabeza se estaba formando. Juro que el hombre me daba latigazos cervicales. En un momento me está dando un sermón, y al siguiente, me está ofreciendo el desayuno. Me pregunto si es bipolar. No, es demasiado tranquilo para ser bipolar, sin embargo después de esta mañana, podría considerar la esquizofrenia. Tengo un magnífico jefe esquizofrénico. Tendría que pensar sobre esto más adelante. En este momento, necesitaba preparar un poco de pan de bananas con chispas de chocolate. Pobre señor Brass, parecía absolutamente con el corazón partido cuando la tormenta eléctrica nos dejó sin electricidad el domingo y no pude utilizar mi horno. Rápidamente, me metí en mi apartamento y me puse unos pantalones y una camiseta blanca. Al menos una cosa buena salió de esta mañana. No más código de vestimenta. Media hora más tarde, mientras esperaba a que el pan de banana se horneara, mi mente viajó hasta el desayuno con Zane. Debía admitir que podía ser encantador cuando quería algo, ¡y ese omelet! No hay nada más sexi que saber manejarse en la cocina. Si un hombre que se


pareciera a Zane me hubiera hecho ese desayuno dos años atrás, habría saltado a sus huesos. Eso fue antes de mi último novio, Mick, quien me gustó para variar, me dijo que era poco audaz en la cama y difícil de tratar. Con toda justicia, el hombre quería atarme y jugar a esconder-el-corcho-del-vino.

Lo

llamó

“experimentar

con

nuevos

medios”. Yo lo llamé anormal. Al final, nos separamos y decidí tomarme un descanso de las relaciones. De camino a llevar el pan de plátano, me encontré con la señorita Weston. Hoy llevaba un muumuu rosa fluorescente con gatos por todas partes y Birkenstock16 en los pies. Al pasar a su lado, la expresión facial de Zane de cuando lo acusé de acostarse con ella pasó por mi cabeza, y una sonrisa se deslizó en mis labios. —Es grosero reírse de la gente —me reprendió. Hice una pausa con la mano en el picaporte. —Lo siento. No estaba riéndome de usted, señorita Weston. Se pasó dramáticamente sus largas uñas de color rojo por la manga de su Muumuu. —Los celos son una píldora difícil de tragar, querida. Voy a tener que hacerte saber que pedí este especialmente de tipo Caftan17 Ojo de Gato en QVC18. Después de recoger mi mandíbula del suelo, logré hablar. —Es hermoso —mentí. Entonces levanté la hogaza de pan de plátano envuelta en papel de aluminio—. Se me hace tarde para entregar esto. Que tenga un buen día. —Ella respondió con un fuerte resoplido. Mientras cruzaba hacia la casa del

Sr. Brass, consideré sus

palabras. Está claramente equivocada si piensa que estoy celosa de ella.

16

Sandalias abiertas y anatómicas. Un caftán, es una túnica de algodón o seda abotonada por delante, con mangas, que llega hasta los tobillos y que se viste con una faja. 18 QVC: sitio online de compra y venta. 17


—Caftán de ojo de gato —dije en voz baja—. Más parecido a un feo Muumuu. —Ojo de gato me hizo pensar en Eye of the Tiger, lo que me hizo pensar en Lydia. Sólo la idea de Zane con ella me hizo... sentir incómoda. Él se merece algo mejor que eso. Tal vez no estaba teniendo relaciones sexuales con ella. Tal vez es su decoradora de interiores y se acercó tarde para colgar algunos grabados en su dormitorio y, debido a que terminó tan tarde, dormía en su habitación de invitados. Reflexioné sobre él por un segundo y decidí que me gustaba mi versión mucho más que la real. Cuando el Sr. Brass no respondió a su puerta, dejé el pan en su felpudo. En un estado de ánimo mucho mejor, regresé de nuevo a mi departamento. Debido a varias llamadas telefónicas, una de las cuales era de mi padre, y la inesperada visita de la señora Reed, no me encargué de la lavandería de Zane hasta más tarde esa noche. La última cosa que quería, era pasar un rato en su apartamento lavando la ropa, así que le dejé una nota y me llevé la canasta hasta mi casa. Después de siete episodios de Property Brothers19 y una cena de pollo y verduras a la plancha, la ropa de Zane estaba lista y finalmente podría ir a la cama. A

la

mañana

siguiente,

me

desperté

sintiéndome

bien

descansada. Es decir, hasta que me di cuenta de que mi alarma no sonó. —¡Mierda! —grité y arrojé las sábanas a un costado. Saltando de la cama, salí corriendo por la habitación hacia mi armario y frenéticamente busqué algo para colocarme. De todas las mañanas para llegar tarde, ¿por qué tuvo que ser la mañana después de nuestra tregua? —¿Qué me pongo, ¿qué me pongo? —coreé. Zane me va a disparar. Pero primero será un culo condescendiente. Por último, dándome por vencida, tomé el primer par de pantalones y blusa que pude encontrar y me los puse. A toda velocidad, me lavé los dientes y 19

Property Brothers: en Latinoamérica, Hermanos a la obra, se emite por el canal Discovery Home and Health.


me até el cabello en una cola. Entonces me puse un par de tacones, tomé la cesta de la ropa y salí disparada por la puerta con treinta segundos de margen. A las nueve en punto abrí la puerta del apartamento y grité: —¡No llego tarde! —Contuve la respiración y esperé a que explotara. Cuando no pasó nada, dejé la cesta y me asomé en la oficina. Estaba vacía. Revisé el escritorio de Zane por mi lista y no estaba allí. Algo andaba mal. Podía sentirlo en mis huesos. Excepto por la muerte, la lista estaba siempre en su escritorio. Pensé en qué hacer. Me dijo que no subiera las escaleras por ningún motivo, ¿pero que si algo malo le había sucedido? ¿Y si la señorita Weston entró y, en un arranque de ira lo apuñaló cien veces? Tal vez solo iría hasta el último escalón e intentaría ver algo. Me arrastré por las escaleras y vi que la puerta de su habitación estaba cerrada. ¿Qué debería hacer? ¿Debo abrir su puerta y arriesgarme a su ira o debo irme? Algo dentro de mí me dijo que siguiera adelante. Tomando una respiración profunda, di vuelta a la perilla, entreabrí

la puerta y escuché. En un primer momento se hizo un

silencio y luego lo oí. Ewwww… El sonido de Zane vomitando, me dio arcadas. Mientras estaba allí en el umbral de su habitación sin saber qué hacer, Zane tropezó desde el cuarto de baño y se desplomó sobre su cama. Se veía horrible. Estaba feliz de verlo llevando ropa interior, sin embargo. Mi primer instinto fue correr. Ni siquiera sabría que estaba aquí. Yo estaba aquí. Di un paso atrás de la puerta y mi conciencia me detuvo. No puedo dejarlo así. Con un suspiro de derrota, abrí la puerta y grité: —Zane, es Cat, me preocupé cuando la lista no estaba en tu escritorio esta mañana. —Vete —se quejó.


—Sí, sí, confía en mí, lo he intentado. ¿Cuánto tiempo has estado así? —pregunté. —Desde justo después de la medianoche —respondió débilmente. —Espera

un

segundo.

Regresaré.

—Sin

esperar

por

una

respuesta, bajé las escaleras, tomé un repasador limpio y lo empapé con agua fría. Cuando regresé a su habitación, se encontraba en el baño. Tapándome lo oídos, esperé a que terminara. Una vez que regresó a la cama, caminé de puntillas y coloqué el repasador en su frente. Dejó escapar un pesado suspiro. —Te encargarás de esto y cuando lo hagas, no te libraré del trabajo —murmuró —En ese caso, me aseguraré de escupir alegría por todo el apartamento —respondí alegremente. Él soltó una risa seca seguida de un gemido doloroso. —Me siento como el culo. —Deberías haberte mantenido lejos de la decoradora —le dije. Él abrió un ojo y preguntó: —¿Quién? Sacudí la cabeza y susurré: —No importa. —Linda ropa —dijo y luego se durmió. Miré hacia abajo a mi blusa y pantalones a rayas de color azul y reí. Esperé para ver si despertaba de nuevo por más insultos y cuando no lo hizo, decidí que era el momento perfecto para ir a la tienda. Media hora más tarde estaba de vuelta con 7-Up, galletas, pan y caldo de pollo. Después de llevar las bolsas a la cocina, fui a ver cómo estaba, sólo para descubrirlo de nuevo en el cuarto de baño. Pobre tipo. Mal bicho. Esperé a que se sentara de nuevo en la cama antes de acercarme.


—Deja de moverte —gruñó. —Cállate o voy a llamar a la señorita Weston —le advertí—. Apuesto a que lleva puesto un cautivador mummu. —Tú estás usando un traje cautivador hoy —bromeó. —Me pasé horas eligiéndolo. Sabía que lo aprobarías —repliqué con sarcasmo. Resopló con diversión. —Apuesto a que lleva puesto el de las aves. —Me tomó un minuto para darme cuenta de que estaba hablando de la señorita Weston. Me había olvidado por completo de su mummu de tucán. Fue bastante desagradable. —Ayer fueron gatos —le dije. Sonrió. —Definitivamente uno de mis favoritos. Esperé a que se durmiera de nuevo antes de volver a la planta baja para llamar a Blake para informarle de que Zane estaba enfermo y no estaría esta noche. Después de colgar desinfecté toda la planta baja. Cuando me sentí un poco mejor, calenté un poco de caldo de pollo y lo llevé junto a un vaso de 7-Up a su habitación. Estuve feliz de encontrarlo despierto y mirando al techo. —Pensé que te habías ido —dijo. —¿Y perderme de verte todo débil? De ninguna manera. Vio la bandeja en mis manos y se animó. —¿Qué es eso? —El néctar de los dioses. —Su frente se frunció con curiosidad. Buen Dios, el hombre aún era atractivo después de catorce horas de vomitar—. No te emociones demasiado, es sólo 7-Up y caldo —le aclaré. Luego de advertirle que no sorbiera sino que disfrutara de ella, me senté en el pie de la cama y esperé a que terminara. Esto me dio la


oportunidad de revisar su dormitorio. Paredes color óxido y una colcha floral oscura, no era lo que esperaba. Como si hubiera leído mis pensamientos, me dijo que su madre decoró el lugar. Eso explicaba los toques femeninos. Pasé mi mano por encima del edredón y reprimí una risa. No puedo creer que pensé que el hombre fuera gay. —Las flores son tan de tu estilo —bromeé. —¿Alguna vez alguien te dije que eres una sabelotodo? —Jamás. —Batí juguetonamente las pestañas y se rió. Fue bueno verlo sentirse mejor. Con un bostezo se hundió de nuevo en la almohada y suspiró. —Creo que finalmente se ha terminado. No quería irme si no era así. —Mira, puedo quedarme si quieres —le ofrecí. Una mirada de esperanza apareció en su rostro. —¿Lo harías? —Por supuesto. Si te parece bien, correré a mi casa y tomaré un par de cosas, entonces regresaré. —La habitación de huéspedes está justo al otro lado del pasillo. Puedes dormir allí —me dijo. Mis ojos se dispararon a la pared muy blanca sobre su cabeza. Maldita sea, no había fotos. Iba a tener que deshacerme de esta cosa con la decoradora. Quizás mañana. Después de un viaje rápido a mi casa, me aseguré de que Zane estuviera durmiendo. Luego, en silencio, examiné cuidadosamente el resto de su apartamento. Unido a su habitación había un estudio de buen tamaño. Al otro lado del estudio, estaba la habitación de invitados. Me sentí aliviada al encontrar que tenía mi propio baño. No había manera de que compartiera un cuarto de baño con Zane después de haber estado vomitando durante toda la noche.


Mientras estoy acostada en la cama tratando de conciliar el sueño, pensé de nuevo en el último mes y decidí que me gustaba este lugar. Zane no era tan difícil de entender. Como yo, tenía sus mecanismos de defensa. Sólo tenía que descubrir sus botones y tratar de no empujarlos. Debe ser simple, ¿verdad?

Traducido por IviAbernathy Corregido por Florpincha

Zane Gracias a Dios se acabó. Antes de anoche estaba trabajando arriba en el bar, cuando de repente me comenzó a sudar todo el cuerpo. Estaba ocupado cubriendo dos estaciones, por lo que no le di importancia hasta que llegaron los mareos. Luego de eso, se produjo una oleada de náuseas que casi me puso de rodillas. Algo me dijo que se pondría feo, así que busqué a Sally en la barra de abajo y le pedí que me cubriera. Ella me echó un vistazo a la cara y me dijo que me fuera. Me alegra haberla escuchado porque apenas pude llegar a casa antes de que se desatara el infierno. Le debía una grande a Cathryn. Al principio solo quería que se marchara, pero en última instancia di gracias porque no lo hiciera. El pensamiento de ella amenazándome con la señora Weston me hizo sonreír. La mujer tenía un gran sentido del humor. Miré hacia la puerta de mi dormitorio y me pregunté si


realmente pasaría la noche allí. No la culparía por huir hacia su departamento a la primera oportunidad. No fui muy simpático con ella. Sin embargo, debo admitir, me gustó como se plantó ante mí. La mayoría de las personas no se atreven. Fue… refrescante. Como si hubiera leído mi mente, Cathryn abrió la puerta y entró con una bandeja en las manos. Me incorporé hasta una posición sentada y traté de no hacer una mueca. Me sentía como si hubiera sido arrollado por un camión. Mientras se acercaba, me di cuenta de que se había cambiado con pantalones de ejercicio y una sudadera verde. Cualquier cosa era mejor que el conjunto horrible que tenía ayer. El verde le sentaba bien. Su cabello iba atado en la parte superior de su cabeza y me recordó al día que entré en su apartamento y ella estaba haciendo ejercicio. Mi pene se agitó. Fue bueno ver que uno de nosotros estaba funcionando correctamente de nuevo. Cathryn tosió hacia mi observándola, y una gran sonrisa apreció en su rostro. Era realmente atractiva cuando sonreía. —¿Te sientes mejor? —preguntó. —Me preguntaba si realmente te habías quedado aquí —admití. —Te dije que lo haría. —Su tono de no-dudes-de-mi-palabra, fue lindo. Moviendo la cabeza hacia la bandeja, pregunté: —¿Qué es eso? —Tostadas y 7-Up —respondió descaradamente. Estaba harto de la 7-Up, y las tostadas no eran lo mío. —Me siento mucho mejor —le aseguré—. ¿Qué tal una taza de café? —Te diré que si comes las tostadas, bebes la 7-Up y puedes soportarlo, te dejaré tomar una pequeña taza de café.


No sabía que esto era una negociación, pero algo me dijo que no me quejara. Decidido a conseguir el café, tomé el trozo de tostada y me lo metí en la boca. Sabía cómo a cartón. —¿Qué pasó con la manteca? —pregunté. —La manteca te podría causar malestar estomacal —respondió en un tono de eso-es-obvio. Luego se arrastró hasta los pies de la cama y se puso cómoda. La observé con cautela. —¿Qué? Sólo estoy sentándome —dijo con una carcajada. No estaba seguro de qué hacer. Nunca había tenido a una mujer invadiendo mi espacio de esta manera. Me hizo sentir incómodo por decir lo menos. No podría decir si Cathryn estaba siendo auténtica o si ella estaba jugando conmigo, lo que me molestaba. Estaba tan acostumbrado a ser manipulado por mujeres que no podría decir la diferencia. Mi mamá solía retorcerme en nudos. Luego estaba Beth. Le gustaba jugar a este juego donde actuaba toda sexi y dulce. Entonces ella me había dado una patada por día de descanso. Por lo menos una vez al mes me pedía un aumento. Una vez, incluso me pidió prestado cincuenta dólares. Por supuesto, nunca me los devolvió. No me di cuenta de que estaba siendo manipulado hasta que fue demasiado tarde. Eso nunca iba a suceder de nuevo. Tomé un sorbo de 7-Up y contemplé qué decir. Decidí ir directo al grano. —No puedo permitirte darte un día libre ahora mismo y ambos sabemos que te pago más que suficiente dinero —le dije. Tomé un bocado de la tostada seca como la mierda y esperé por su reacción. Su expresión de sorpresa se transformó en una de dolor y me sentí mal. Tal vez fui un poco duro. —Pe…pero realmente necesito un auto nuevo y lavé toda tu ropa y te cuidé mientras estabas enfermo. —Su mano flotó dramáticamente por el aire y se posó en su pecho—. No soporto el vómito, ¡pero lo hice por

ti!

—gimoteó.

La

observé

con

horror.

Estaba

intentando

manipularme, completamente extorsionándome. Abrí la boca para


decirle que se fuera a la mierda de aquí cuando rompió en carcajadas—. ¡Deberías ver tu rostro! —gritó. Mientras la observaba rebotar a los pies de mi cama como un pez moribundo, el alivio me inundó. Luego de lo que pareció una eternidad, se secó las lágrimas de gracia en sus ojos y reasumió su posición en los pies de mi cama—. Relájate, muchachote. No estoy detrás de tu dinero. Lo prometo —me aseguró. La apunté con mi tostada a medio comer. —Deberías estar en Broadway. Probando exactamente mi punto, rodó exageradamente los ojos. —Es de mala educación hablar con la boca llena. ¿Tu mamá no te enseñó modales? Sonreí a su burla. Realmente era una cosita divertida. —No, mi mamá estaba demasiado ocupada cogiendo con un pedófilo que quería un pedazo de su hijo como para preocuparse de los modales. —Medio bromeé. Su sonrisa se desvaneció y su frente se arrugó con preocupación. —¿En serio? —preguntó. Me encogí de hombros. Me observó comer la tostada y puedo asegurar que estaba masticando algo mentalmente. Finalmente, me lo dijo. —Mi mamá nos dejó a mí y a mi papá cuando tenía doce. Los trabajos de negociación me enseñaron a escuchar. Si estás demasiado ocupado, te perderás algo, y por lo general es algo importante. Continué comiendo y esperé a ver si se explayaría. Luego de unos pocos segundos de silencio, continuó: —Regresó cuando tenía catorce. Aparentemente no tenía dinero. Como sea, intentó llevarme para escapar conmigo, pero me negué. Guau, hablando de mierda. Sentí que estaba por cerrarse, así que le di un empujón y pregunté: —¿Qué pasó?


—No mucho. —Se encogió de hombros—. Le dije a papá lo que ella estaba planeando y la perdí de todos modos. —¿Culpas a tu padre? —Nop. Culpo a mamá. Su plan era realmente defectuoso. —Tuve que estar de acuerdo con ella. Observó mi segunda tostada por lo que la tomé y la mordí—. Entonces, ¿cómo murió tu papá? —preguntó. —Cáncer de colon. Se enfermó cuando yo tenía seis y murió cuando tenía ocho —le dije. —Eso debió ser duro. ¿Eran muy cercanos? Duro ni siquiera describía de cerca lo que fue ese momento de mi vida. —Él era mi mejor amigo —le confié. Cathryn asintió lentamente en comprensión. —¿Culpas a tu mamá? La señorita Haines era una galletita inteligente. —Diablos, sí. Se casó con un perdedor y vendió mi herencia sólo porque él le dijo que lo hiciera. —Y yo que pensaba que había ganado a la peor madre del siglo, pero creo que me has ganado. —Me guiñó un ojo. Sí, definitivamente me gustaba la señorita Haines. Una vez que el hielo se rompió, hablamos de todo. Le conté sobre la pérdida de los hoteles y habló sobre cómo su madrastra no podía guardar un secreto. Le conté sobre la compra de Riverbend, y los meses que tuve que gestionar los departamentos y el bar al mismo tiempo, y ella me habló de su idiota gerente que quería meterse en su ropa interior. Hablamos hasta bien entrada la tarde y finalmente obtuve mi taza de café Me molestó cuando Cathryn se puso de pie y anunció que tenía que irse. Quería saber más sobre ella. Lo que yo quería, de todos


modos, era irrelevante. Ella era la hermanita de mi mejor amigo y mi empleada. No importaba cuánto podía quererla, jamás podría tenerla. Así que le di las gracias secamente y le dije que la vería a las nueve de la mañana. Dolor pasó por sus ojos y casi la llamo para que regresara. Mientras observaba el espacio vacío en mi cama, me sentí perdido. Echaba de menos su compañía. A la mañana siguiente encontré a Cathryn escaleras abajo a las nueve en punto, una vez más, éramos descorteses extraños. Era mucho mejor de esta manera. Demasiado mal que se sintiera como la mierda.

Tres días después… —Has estado de un muy mal humor, jefe. ¿Qué pasa? Sally y yo estábamos profundamente en las trincheras de esta noche. Desde que empezamos a tener cervezas de dos dólares, los jueves habíamos estado tomándolo. Sin embargo, con el dinero vino la necesidad de manejar una multitud, y esta noche tuvimos una grande. —Estoy bien —le espeté. —Oh, sí, lo veo. —Su tono sarcástico me molestó. Por otra parte, todo me molestaba en estos días—. Alguien tiene que echar un polvo — canturreó. Sally estaba en Dragonfly una noche cuando pasé a ver a Dillon. Ella y la esposa de Dillon, Isabella, eran amigas de la infancia y compañeras de cuarto antes de que Dillon se casara con ella. La semana después de conocernos, Sally fue a Whisky. Por semanas estuve yendo y pasando el rato en el bar. Sabía que quería meterse en mis pantalones, pero yo no estaba interesado. Con su cabello de arcoíris, múltiples piercings y tatuajes, era linda en una forma de hermana menor. Una noche me siguió hasta mi oficina. Estaba cansado e intenté hacerla retroceder. En un momento de debilidad, me rendí. Al final resultó que el sexo con Sally era un paseo salvaje. La chica no


tenía ninguna reserva y no se guardó nada. Esa primera noche en mi oficina se lo dije: no tengo relaciones sentimentales. Parecía bien con eso. Unas semanas más tarde, ella me preguntó si quería ir a su departamento después del trabajo. Me la clavé demasiadas veces para contar esa noche. Cuando ella me lo pidió después, supe que la diversión había terminado. No mucho tiempo después de que fue despedida de su trabajo, la tomé como una camarera extra. No había dormido con ella en los cinco meses que había estado trabajando para mí. Tal vez era el momento de poner remedio a eso. —¿Estás haciendo los honores? —pregunté. Se lamió lentamente los labios. —Claro, podría tener un poco de actividad de recreación. No estaba seguro de que Sally fuera el remedio correcto, pero necesitaba quitarme a Cathryn de la cabeza. —¿Hasta qué hora trabajas? —Blake me dio el primer turno. Salgo a las diez —respondió. —Ven a mi casa a las once —le dije. Cuando salía, Sally se detuvo para asegurar que aún nos encontraríamos a las once. Casi le dije que no, pero rápidamente cambié de idea. Ella se estaba ofreciendo y, claramente, yo necesitaba traer mi cabeza de regreso al juego. Quince minutos antes de la hora acordada, me estacioné en mi lugar. Observé el coche de Cathryn en su lugar habitual y me pregunté que estaría haciendo. Te diré lo que no está haciendo. Ella no está en un estacionamiento pensando dos veces en follar esta noche. Golpeando la cabeza contra el volante, dejé salir un gruñido de disgusto. —Deja de pensar en Cathryn, Zane. Estas a segundos de enterrarte hasta las bolas en Sally. ¿Qué diablos está mal contigo?


Abrí la puerta y salí. Sabía perfectamente bien qué estaba mal conmigo, sólo que no podía hacer nada al respecto. Zigzagueé hasta la cabina de licores y serví dos chupitos de tequila. Sally llegó para cuando yo ya iba por el tercero. Para el quinto nos estábamos quitando la ropa. Estábamos en ropa interior cuando Sally me tomó de la mano y me empujó hacia las escaleras. —Supongo que tu cuarto se encuentra escaleras arriba —jadeó. No había forma en el infierno en que fuera a llevarla a mi cama, no esta noche, ni jamás. —Ven —dije y la dirigí por mi oficina, y hasta la puerta de cristal hacia la piscina. —Piscina de infarto —murmuró. Me quité el bóxer y la observé quitarse las bragas. Debería estar quitándoselas con los dientes. Debería estar tocándola, pensé. Mi cabeza me gritaba que hiciera algo. Así que lo hice. Me arrojé de cabeza en la piscina y esperé a que se me uniera. Sally chilló cuando saltó. Luego dejó salir otro gritito cuando salió a la superficie. —Sal, no puedes hacer ruido. De otra forma tendremos compañía. Créeme, es la última cosa que queremos ahora —le expliqué. La piscina estaba fuera de los límites de los inquilinos, a menos que yo los autorizara. Sally ladeó la cabeza y me remitió a Cathryn. Cuando Sally lo hacía, sin embargo, no era lindo. Era malévolo. —¿Qué es lo que te tiene de tan mal humor, Zane? Sabes que puedes hablar conmigo —me engatusó. No, no sucederá, pensé y me hundí en el agua. Salí justo delante de ella. Abrió la boca y la callé con mi legua. Cuando nos soltamos para tomar aire, le dije que rodeara mi cintura con sus piernas. Sin pestañear, lo hizo mientras se lo decía y metí dos dedos en su apretada y muy húmeda vagina. Su gemido de placer reverberó por mi garganta. Mi verga a media asta estaba


comenzando a molestarme. De todos los problemas que tenía en mi vida, disfunción eréctil no era uno de ellos. —Mastúrbame —le dije. Metió su mano entre nuestros cuerpos y rodeó mi verga con sus dedos. Afortunadamente comenzó a levantarse. Ambos trabajamos en el cuerpo del otro por un minuto. Luego caminé hacia un costado de la piscina y la dejé en el borde. —¿Qué haces? —preguntó juguetonamente. —Acuéstate —le ordené. Inmediatamente obedeció y coloqué mi boca en su coño y comencé a lamer. En cuestión de minutos la tuve jadeando y gritando por su liberación. Me alejé para dejarla sentarse y sonrió. —Mi turno. —Una vez más, mi pene se estaba bajando. ¿Tal vez debía ir al médico? ¿Qué si el virus estomacal era algo más que un simple virus?—. ¿Boca o coño? —preguntó crudamente. Me tomó un segundo entender, y supe que no quería estar dentro suyo esta noche. —Boca —respondí. Sally señaló hacia el otro lado de la piscina. —Encuéntrame allí. —Comencé a preguntar por qué, pero decidí que no me importaba realmente. Me iban a chupar la verga y eso era lo que importaba. Nadé a través de la piscina y la esperé. Cuando me alcanzó, dijo: —El culo sobre el borde. Me empujé hacia arriba y me senté. Una vez más, me pregunté qué estaba haciendo. Entonces vi el gran escalón directamente debajo de donde estaba sentado y comprendí. Colocando sus manos a cada lado de mis piernas, se puso de rodillas en él, y se estiró hasta donde yo estaba sentado. Abrí mis piernas para que pudiera deslizarse entre ellas. Bajando la cabeza, dejó caer sus labios a mi polla y pasó la lengua


desde la punta hasta las bolas. Apoyándome en mis manos le di mejor acceso y ella me premió enterrando su cara en mis bolas. Cuando Sally chupó mi polla, no perdió el tiempo. Tomó un segundo más de lo normal para ponerme completamente duro, pero finalmente me relajé y comencé a disfrutar de ella. Cuando ella gimió y comenzó a descuidarlo, lo perdí, de nuevo. Fue entonces cuando levanté la vista y la vi. Cathryn. ¿Cómo pude olvidar que la ventana de la habitación de Cathryn daba hacia la piscina? De repente mi apagada polla se puso dura como una piedra. Mientras observaba sus maravillosos ojos azules, planté una mano en la cabeza de Sally para hacerla bajar. Imaginando que eran los labios de Cathryn en mi verga, comencé a bombear las caderas, mis ojos trabados en su rostro, lentamente la metí y saque de la boca de Sally. La mano de Cathryn llegó hasta su garganta y gemí. Pensando que el gemido era por ella, Sally aumentó el movimiento. La boca de Cathryn se abrió y pude ver su respiración aumentando. Oh Dios, estaba por acabar. Intenté bajar el ritmo de Sally, pero era demasiado tarde. Cerré los ojos y dejé salir un gemido en voz alta mientras dejaba escapar un obsceno chorro de semen en la garganta de Sally. Cuando abrí los ojos, Cathryn ya no estaba allí. Dejé caer la cabeza y suspiré. La había cagado una vez más.


Traducido por Florpincha Corregido por Lelu

Cathryn Apartándome de la ventana, aplasté mi espalda contra la pared adyacente y jadeé. ¡Oh Dios, me vio! Quiero decir, realmente me vio. Pasé la escena de nuevo en la cabeza un par de veces más antes de que finalmente se hundiera. Sólo conseguí una mirada de mi jefe obteniendo una mamada. La expresión de Zane mientras tenía un orgasmo iba a quedar para siempre en mi cerebro chamuscado. Me abaniqué la cara ardiente con la mano. —Apártate Tom, hay una nueva voyeur en la ciudad llamada Tina20 —anuncié. Entonces me desternillé con un ataque de risa nervioso—. Mierda santa, este no es un asunto de risa, Cat —susurré en voz alta. Pensé con quien estaba Zane. Sally. Supongo. Un millón de preguntas pasaban por mi cabeza. Me preguntaba si aún estaban allí, me arriesgué a otra mirada por la ventana. Todo lo que quedaba era la tenue huella de Zane a un lado de la piscina. Pensaba en Sally y me preguntaba que vio en ella. ¿Era su salvaje pelo, piercings y tatuajes? Siempre he querido un tatuaje. Levanté mi camisa y contemplé mi vientre plano. Tal vez debería conseguir perforar el ombligo en el cual siempre estoy 20

La autora hace un juego de palabras con el argot Peeping Tom = Mirón.


pensando. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo solté un suspiro de frustración. Necesito conseguir una vida. Por ahora tendría que conformarme con las galletas Oreo. Después de quince episodios de Flip or Flop21 y la mitad o una lata de galletas Oreo, finalmente me quedé dormida en el sofá. Un golpe en mi puerta me despertó a la mañana siguiente. Tenía que hacer pis como un caballo. Con la esperanza de que no fuera nada grave tropecé a través de la habitación y abrí la puerta. Para el momento en que me di cuenta que no había mirado a través de la mirilla, ya era demasiado tarde. Una mujer alta, de cabello rojo oscuro, muy rizado, se quedó mirándome. —¿Eres Cathryn? —preguntó. No estaba segura de lo que había hecho, pero por la expresión triste en la cara de esta mujer, no era bueno. —Ummmm, ¿sí? Sus ojos se estrecharon en mí y traté de no estremecerme. Esta señora era aterradora y aparentemente estaba muy enojada conmigo. —Mi nombre es Danielle —dijo. —Uh, está bien. ¿En qué puedo ayudarle, Danielle? —No tienes ni idea de quién soy, ¿verdad? —¿En realidad, no? —dije evasiva. Si no apresuraba esto, me iba a hacer pis en los pantalones. —Richard Brassis es mi marido. Atónita por su confesión, todo lo que pude hacer fue repetir lo que había dicho. —¿El señor Brassis es su marido? Se inclinó hacia delante y me eché hacia atrás.

21

Serie de televisión.


—También es diabético —dijo entre dientes. Oh Dios. Había hecho galletas y pan de plátano a su marido diabético. Por supuesto que estaba enfadada. —¡No me di cuenta de que tenía esposa! —exclamé. Al darme cuenta de la estupidez de mi comentario, continué—: Me dijo que su, uh, hija solía hacerle galletas de chocolate. Ella volteó los ojos. —Nuestro hijo no puede hornear para salvar su vida. —¿Su hijo? —chillé. Ella asintió. —Rich y yo tenemos un hijo de veintiún años. La situación empezó a hundirse. —Pero, ¿qué pasa con su hija? —pregunté. Ella cruzó los brazos sobre el pecho y suspiró. —Juro que voy a matar a ese hombre. ¿Qué te dijo? —Me dijo que su hija muerta solía hacerle galletas de chocolate y que su tía abuela Bula, que fue golpeada por un autobús, hacía el mejor pan horneado con chispas de chocolate y plátano que había probado. Una mirada de horror apareció en su rostro. —¿Él te dijo que nuestra hija murió? —dijo entre dientes. Con miedo de hablar, dije que sí con la cabeza—. ¿Y que su tía abuela fue golpeada por un autobús? —Bula —aclaré. —¿Quién le pondría el jodido nombre de Bula a su hija? —gritó. Salté y traté de no hacerme pis en los pantalones. Antes de que pudiera responder, ella levantó las manos y gritó—: ¡Voy a matarlo! —Entonces


salió corriendo por el pasillo. Justo cuando llegó a las escaleras, gritó—: ¡Mucho gusto Cathryn! —¡Llámame Cat! —le grité. Luego cerré la puerta y corrí para el inodoro. Sr. Brassis está en problemas. Traté de no reír, pero cuando más pensaba en ello, no pude evitarlo. En serio, era divertido. Para el momento en que fui hasta el apartamento de Zane tenía cinco minutos de retraso. También me asusté. Me vio anoche. ¿Y si me llama para hablar de ello? ¿Que se supone que debo decir? ¿Sí, jefe, me gustó mucho el show de sexo, me gustaría sólo haber sido la estrella en lugar de ella? ¿Qué pasa si finjo que no sucedió? Creo que eso es lo que haré. Voy a jugar a la muda. Al final resultó que, yo no tenía que preocuparme. Zane ni siquiera estaba allí. Aunque me alivió un poco, descubrí que también estaba un poco decepcionada.


Traducido y corregido por addictedread

Zane ¿Cómo conseguí meterme en esta situación tan ridícula? Primero Beth y ahora Cathryn. ¿Qué demonios estaba mal conmigo? Al segundo en que solté mi carga anoche, sabía que estaba jodido. Sally seguía preguntándome si estaba bien. Demonios no, no estaba bien. La mujer que había estado tratando de no querer, simplemente me vio joder a una mujer con la que no tenía una relación. Usar a Sally no fue genial, ¿pero Cathryn mirando? Sacudí mi cabeza. ¿Qué hago ahora? ¿Qué se supone que le diga a Cathryn? “¿Lo siento por lo de la otra noche?” ¿Qué tal “desearía tus labios envueltos alrededor de mi pene en lugar de los de ella, nena”? Solté una risa de disgusto. Esa era la cosa más complicada de toda la situación. Desearía haber estado con Cathryn en lugar de Sally. También le debía una disculpa a Sally. Sentí pánico y entonces quise que ella se fuera. No debería haberla traído aquí en primer lugar. A pesar de todo, la forma en que la empujé fuera de mi apartamento fue más que grosera. Tomando un sorbo de mi amargo café, miré fijamente hacia afuera a la piscina y me pregunté qué demonios estaba haciendo. El teléfono de mi oficina sonó y estaba feliz de tener alguna otra cosa en la que concentrarme que no fuera en mi jodida situación. —Zane Mitchell —respondí.


—Zane, es George Marks —dijo mi abogado—. Escucha, recibí una llamada de Dwight Ellerman hace unos pocos instantes. —Dwight Ellerman dueño del Hotel Mitchell en Winston-Salem. Hace algunas semanas le envié un amable correo electrónico preguntándole si él estaba listo para venderme mi hotel de regreso. Nunca respondió. —¿Y? —pregunté. —Parece que él está contemplando venderlo. Eso llamó mi atención. Mi ritmo cardiaco se disparó hasta el cielo. —¿Estás seguro? —pregunté. —Eso es lo que él dijo. Si estás interesado, él quiere una reunión. Por supuesto estaba interesado. —¿Qué tan pronto podemos reunirnos? —indagué. —Mañana a primera hora si te apetece. —¿Puedes asistir tú o Allen? —Podría limpiar mi agenda. ¿Qué tan pronto quieres marcharte? —Necesito conseguir algunos papeles que dejé listos en Whisky esta mañana. Vamos a marcharnos a eso de las cuatro de esta tarde. Me encargaré de los arreglos del viaje. Normalmente, habría acordado con Cathryn las reservaciones. Sin embargo, dado que estaba evitándola esta mañana, tendría que hacerlo yo mismo. Le colgué a George y anoté a Cathryn una breve nota, diciéndole que estaría afuera hasta algún momento de mañana. Luego, corrí escaleras arriba para empacar un bolso. Llamé al hotel en Winston-Salem de camino al Whisky y reservé dos habitaciones para la noche. Este viaje me daba una oportunidad para conseguir un poco de distancia y despejar mi cabeza. Si compraba el hotel en el proceso, entonces todo sería mejor. Esa noche tuve una cena con George y conversamos una estrategia. Después de algunos tragos una vez terminada la cena, suspendimos la noche. La mañana siguiente me desperté temprano y


decidí ir a correr para despejar mi cabeza. Cerca del kilómetro tres, me relajé en la carrera. Para el momento en que regresé para una ducha rápida, estaba inflado y listo para conseguir mi hotel de vuelta. La reunión con Ellerman fue mejor de lo esperado. Como George sospechaba, el hombre estaba en un aprieto financiero. Su precio de venta inicial era una broma y después de dos horas de negociación, había terminado. Puse mi oferta final sobre la mesa. Luego me puse de pie y salí caminando por la puerta. El hombre sería un tonto si no lo tomara. Me las arreglé con éxito para dejar en suspenso los pensamientos sobre Cathryn anoche, pero tan pronto como estuve de vuelta en el auto, ella estuvo nuevamente en mi mente. Quería verla. No tenía idea de qué iba a decir, pero necesitaba saber si lo que ocurrió anoche había cambiado algo entre nosotros. ¿Por qué no le dije a Sally que no? Porque no puedes tener lo que quieres, avanzó sigilosamente a través de mi mente. Esperaba que mis acciones no hubieran herido a Cathryn. Esa era la última cosa que quería. Por suerte, el auto de Cathryn estaba en el frente del estacionamiento cuando llegué a casa. Antes de dirigirme a su casa, dejé mis maletas en mi apartamento. Cuando levanté mi mano para tocar la puerta de su apartamento, me derrumbé por una ola de auto desconfianza. ¿Y si realmente estaba enojada y no quería verme? Cálmate Zane, me dije a mí mismo. Con un gruñido de frustración, dejé que mi puño volara... Bang... Bang... Bang. —¡Espere! —oí su grito. Unos pocos segundos después la puerta se abrió y ahí estaba ella. Cathryn. Su cara se sonrojó al segundo en que me vio. —Hola —dije. —Hola —ella respondió en voz baja. Levantó su mano hacia su garganta, al igual que lo había hecho en la ventana anoche, traté de no


gemir en voz alta y avergonzarme como el infierno. ¿Qué hay en esta mujer que llega a mí? Llevaba una simple camiseta blanca y holgadas mallas azules. Su cabello rubio estaba amontonado desordenadamente en la parte superior de su cabeza. No llevaba maquillaje y estaba usando lentes a la moda. Nada de ella resaltaba, pero todo en ella me llamaba. —Sólo quería asegurarme de que las cosas seguían sin problemas por aquí hoy —mentí. —Oh, sí, hoy va bien. ¿Tú estás bien? No estaba bien. De hecho, estaba a punto de estallar y quería que ella fuera la primera en saberlo. —¿Recuerdas que te conté sobre los hoteles de mi padre y en cómo mi madre lo vendió sin mi aprobación? —Sí. —Bueno, si todo sale bien, acabo de comprar nuevamente uno de ellos. Sus ojos se abrieron en sorpresa. —¿En serio? —susurró. —Eso creo. —¡Oh Zane, eso es increíble! —Ella lanzó sus brazos alrededor de mi cuello y la tiré más cerca. Disfruté lo bien que se sentía presionarla contra mí, pero entonces un cronómetro sonó desde algún lugar en su apartamento y su cuerpo se endureció. Rápidamente me aparté. Ella me miró por encima de su hombro y murmuró algo sobre la elección de un momento inoportuno—. Ummm, necesito sacar eso realmente rápido. ¿Ya tomaste la cena? —preguntó. El delicioso aroma del ajo y la cebolla flotó a través de mi nariz y mi estómago gruñó—. Tomaré eso como un no. —Se rió. —Ahora que lo mencionas, todo lo que tomé de almuerzo fue una barra de cereal. —¿Te gusta el espagueti? Estoy probando una nueva receta en la que en lugar de fideos usas coliflor.


Sonaba

realmente

asqueroso

pero

no

quería

herir

sus

sentimientos. —Eso suena genial —mentí nuevamente. —Mentiroso. —Ella rió. Abrió la puerta y me hizo pasar. La cena estará lista en cinco. ¿Quieres una cerveza? —Por supuesto podría consumir una cerveza. Gracias. La cena estuvo genial. ¿Quién sabía que el coliflor bañado en salsa de espagueti y espolvoreado con queso parmesano podría saber tan bien? Cuando me di cuenta de que Cathryn no iba a mencionar el incidente de la piscina, finalmente comencé a relajarme. Después de la cena, la ayudé a limpiar los platos y ella preguntó si quería pasar un poco el rato. Yo no paso el rato con mujeres, las cojo. Sin embargo, por alguna razón quiero hacer una excepción. Contra mi buen juicio, decidí quedarme. Como siempre, era fácil hablar con Cathryn y disfruté totalmente su compañía. Después de discutir los detalles de mi viaje a Winston, hablamos sobre mi distribución de música en vivo en el Whisky. —No veo el problema —ella dijo. —Sólo quiero lo mejor —le expliqué. —Estoy segura de que Charlotte está lleno de talento sin explotar. ¿Por qué no le preguntas a tu amigo de la Armada que canta? ¿Cuál es su nombre? —Dillion. —Cierto. ¿Por qué se fue otra vez? —Él quería ser gerente y no estoy listo todavía para contratar a uno. Sabía que Blake iba a venir a casa y pensé que podría manejar la situación hasta que él llegue. Me puse arrogante, Dillion se marchó y me quedé con lo mío. Ahora él es el copropietario del Dragonfly. —¿El Dragonfly?


A veces olvido que ella ha estado en Charlotte solo un mes. — Dragonfly es el bar que Dillion alquiló debajo de mí. Los considero mi principal competencia. Deberías pasar después por ahí algunas veces. —De alguna manera, dudo que su principal competidor dándoles una visita sea bien recibido. —Ella rió. —Bueno, después del daño que Isabella, Sally y sus amigos le hicieron al Whisky, ellos me lo deben. —Ante la mención del nombre de Sally, la sonrisa de Cathryn cayó y me sentí como una mierda. Traté de pensar en algo que decir, pero las palabras me fallaron. Ella me ganó el golpe cuando tranquilamente dijo—: Siento lo de anoche, Zane. No debería haber mirado. —No, no te disculpes. Soy el único que lo siente. Nosotros no deberíamos haber estado ahí afuera donde todo el mundo podía ver. Sus ojos se levantaron a los míos y no tenía idea de lo que estaba pasando en su cabeza. Eso me molestaba más de lo que estaba interesado en admitir. —Así que… ¿Sally es tu novia? —preguntó. Quería decir no. Quería decirle que estaba teniendo pensamientos dementes sobre ella y que Sally no significaba nada. Quería decirle que todas ellas no significaban nada, pero no podía. En su lugar, dije—: Sally es una buena amiga. —Una mirada confusa apareció en su cara y sabía que era hora de irse—. Gracias por la cena, Cathryn. Eres una gran cocinera. —Me puse de pie y le ofrecí mi mano. Después de una ligera vacilación ella la tomó y la puse de pie. Una vez que llegamos a la puerta, me incliné para besar su mejilla. Al mismo tiempo, ella se giró para decir algo y nuestros labios se tocaron. Por un segundo me congelé. No lo hagas, pensé. Antes de que pudiera apartarme, sentí que su lengua lamía a través de la costura de mi boca y todas las reservas salieron volando por la puerta. Ahuequé su rostro en mis manos, besándola como había querido por semanas. Ella sabía a cerveza y miel, y quería ahogarme en ella. Pero no podía porque a pesar de todo esto se sentía tan bien, aunque esto estaba mal. Así que, con gran reticencia,


terminĂŠ el beso y me marchĂŠ. En lugar de hacer las cosas mejor, acababa de hacerlas exponencialmente peor. Muy bien, imbĂŠcil.


Traducido por Cjuli2516zc Corregido por Lelu

Cathryn Buen señor, el hombre puede besar. Froté mis dedos sobre mis labios y sonreí. Zane me besó. Está bien, así que lo besé, pero ¿quién lleva la cuenta? El hecho es que él me devolvió el beso y madre mía, era mucho mejor de lo que había imaginado. Pensé en el beso, mientras desechaba las botellas de cerveza vacías. Pensé en el beso, mientras me preparaba para la cama. Pensé en el beso mientras me acurruqué en mis almohadas y me quedé dormida. A la mañana siguiente me desperté todavía en el séptimo cielo. Mientras yacía en la cama pensando en el beso, que era todo lo que podía pensar, me di cuenta. Tengo serios sentimientos por este hombre. Me senté y me quedé mirando fijamente la puerta del baño. —¿Cuándo ocurrió esto? —pregunté en voz alta. Mi mente corrió a noventa en nada. ¿Qué debería hacer? ¿Ignorarlo? ¿Decirle? ¿Renunciar? No quería renunciar. Me gustaba trabajar para Zane. Por primera vez en mi vida esperaba con interés cada día. ¿Debería hablar con él acerca de mis sentimientos? Sé que él siente algo por mí, eso es obvio, pero ¿hasta qué punto? Me dejé caer sobre mi cama y suspiré. ¿A quién estoy engañando? Zane Mitchell es


mi jefe. Verificación de la realidad, Cathryn. No hace dos días estabas parada delante de tu ventana y veías un festival de mamadas junto a la piscina. La semana antes cantaste Eye of The Tiger22 con el sonido de él follando a la decoradora. Ugh, necesito hacer examinar mi cabeza. Después de otros quince minutos de tratar de no pensar en el beso que claramente no podía dejar de pensar, aparté las mantas, enganché mi bata de los pies de la cama y me dirigí al cuarto de baño. Cuarenta minutos más tarde estaba vestida para matar y lista para conquistar. Como de costumbre, entre sola en el apartamento de Zane. Podía oír el estruendo de su profunda voz saliendo de su oficina y me sorprendió que estuviera tan temprano. No queriendo interrumpir su llamada, viré a la cocina para poner una jarra de café. Solté una risita mientras rocié la canela en el café molido. Un día le contaría mi secreto. A la espera de que el café brotara, limpié la cocina. Zane no era demasiado desordenado, pero definitivamente era un hombre soltero viviendo solo. Llené su taza y lo llevé fuera de la cocina. La puerta de su oficina estaba entreabierta, así que la abrí con la punta de mi zapato y entré. —¿Mi asistente? —preguntó, y me congelé—. Ella está trabajando bien. —Sonreí y di un paso más en la habitación—. No, definitivamente no es Bethany. —Se rió, y otra vez me congelé—. Bueno, déjame ponértelo de esta manera, Cathryn es extremadamente confiable pero totalmente olvidable. —Él lo siguió con una carcajada. Mi corazón se marchitó en mi pecho. Me quedé mirando la taza de café en mi mano. Por un segundo consideré lanzársela, pero no quería darle la satisfacción de ver lo mucho que sus palabras dolían. En su lugar, salí de su oficina en silencio, dejé la taza de café sobre la mesa del comedor y

salí

por

la

puerta

principal.

Me las arreglé para mantener mis lágrimas a raya hasta que estuve de vuelta en mi apartamento y luego dejé que fluyan. “Totalmente olvidable” se repetía como una mala canción en mi cabeza. Tapando mis 22

Canción de Survivor para la película Rocky III.


oídos con mis dedos me dejé caer al suelo. ¿Por qué, por qué, por qué? Me preguntaba una y otra vez. Blake me dijo que no era el tipo de Zane. ¿Por qué no lo escuché? ¿Por qué? Colocando mis dedos sobre mis labios, pensé en el beso y me eché a reír. En realidad pensé que era especial. No, sólo eres totalmente olvidable. Nunca, en toda mi vida, incluso cuando mi madre me dijo cosas horribles antes de que se fuera por segunda vez, las palabras dolieron tanto. La vibración de mi teléfono sonando en el bolsillo de mi pantalón me sobresaltó y me senté y miré la hora. ¡Mierda! Tenía cuarenta y cinco minutos de retraso. ¿Qué hago? Era un mocoso, desastre lloroso. No puedo enfrentarlo de esta manera. Le mandaré un mensaje y le diré que estoy enferma. Eso debería comprarme algo de tiempo. Saqué mi teléfono de mi bolsillo y, efectivamente, tenía una llamada perdida y un mensaje de Zane. ¿Dónde estás? Rápidamente respondí: No me siento bien esta mañana. En camino a lavarme la cara mi teléfono sonó con otro mensaje de Zane. ¿Estás bien? ¿Puedo llevarte algo? ¿Qué tal un desayuno? La última cosa que quería era verlo. Le escribí rápidamente: Estoy con fiebre y soy contagiosa. Creo que es mejor si me quedo en la cama y descanso hoy. Él respondió con: Está bien, pero prométeme que me mandarás un mensaje si necesitas algo. Me haré cargo de todo por ti por este lado. Recupérate. Me quité mis pantalones y el top y me arrastré a la cama. ¿Qué hago? Tenía dos semanas más de mi contrato de seis meses y entonces era libre de irme. Siempre podrías irte ahora, susurró mi mente. No, no puedo. Sería un error dejar a Zane plantado de esa forma. Además, ¿cómo iba a explicar mi repentina partida? ¿Estaba loca por qué


pensaba que era olvidable y no me amaba? Podía estar lastimada pero no era estúpida. Me hice esto a mí misma. Podía sentir las lágrimas construyéndose de nuevo. Con el fin de hacer mi trabajo iba a tener que superar esto. No estaba segura de que pudiera. ¿Qué hago? Pensé en llamar a Blake, pero rápidamente decidí no hacerlo. No estaba lista para oírlo decir te lo dije. Era en momentos como estos que me hubiera gustado que no estuviera tan sola. El hecho de que era una perdedora sin amigos me hizo llorar de nuevo. ¿Tal vez voy a llamar a casa? Necesitando la comodidad de la voz de mi padre marqué el número de casa. De todos los días, Janna tenía que ser la que contestara el teléfono. —Estás molesta, puedo escucharlo en tu voz —afirmó. Sin querer hablar de ello con ella, le pregunté: —¿Esta papá en casa? —Él está y prometo ponerlo en el teléfono después de que hables conmigo —amenazó. ¿Debería contarle de Zane? —Necesito que prometas no decirle a nadie lo que estoy a punto de decirte, sobre todo, no a Blake. —Por supuesto, no se lo diré. —Ella sonaba ofendida—. Me refiero a que Janna, esto no es como la vez que le dijiste a la mamá de Ryan Sullivan que me gustada o cuando le dijiste a papá y a Blake sobre Bill. Esto es serio. —Espera un minuto, me dijiste que no le dijera a nadie acerca de Ryan o Bill, porque si lo hiciste, no lo recuerdo. Si me dices que no lo diga, cariño, no lo haré. —El dolor en su voz cortó profundamente. No era culpa de Janna que Zane no me amara. Lo pensé por un segundo y me di cuenta que tenía razón. No le dije que no lo diga. Podía sentir las lágrimas comenzando a brotar. Todo este tiempo había estado frustrada con su gran boca y fue mi culpa, al igual que fue mi culpa por


enamorarme de Zane—. Lo siento, Janna, tienes razón, nunca te dije que no lo dijeras —admití, y luego me eché a llorar. —Ahora, ahora, dulce niña, no era mi intención hacerte llorar. Vamos, deja de llorar y dile a mamá Janna ¿qué es lo que te tiene tan molesta? —engatusó. Una vez que empecé a hablar, no podía parar. Le hablé de mi primer encuentro con Zane y cuánto de estúpidamente atractivo era. Le dije todo, incluyendo verlo en pelotas. Le expliqué cómo conectamos cuando Zane estaba enfermo, y luego cómo lo vi con Sally sólo unos pocos días después. Le dije todo menos unos pocos detalles gráficos. Terminé la historia con el beso de la noche anterior y lo que oí que decía esta mañana. Después de unos segundos de silencio me preguntaba si la conexión se había caído. —¿Hola? —Estoy aquí —respondió ella—. Sólo estoy absorbiéndolo todo. Dame un segundo. —Finalmente, dejó escapar un profundo suspiro—. En primer lugar, Zane Mitchell es claramente un idiota. En segundo lugar, eres la persona más memorable que conozco. En tercer lugar, Zane Mitchell es claramente un idiota. Por último, él claramente tiene que conseguirse un asistente masculino. —Esto no es culpa de Zane, Janna, es mía —le dije. —Oh, estoy bastante segura de que Zane jugó su parte y, después de lo sucedido con Beth, pensarías que el niño aprendió una lección, pero noooooo. Sus palabras hicieron un nudo en mi estómago. —¿Qué quiere decir después de lo sucedido con Beth? Blake me dijo que ellos no trataban de frente sobre cómo gestionar Riverbend. —Sí, bueno, Blake quería que tomaras el trabajo y desplazaras a Charlotte —dijo secamente.


—¿Qué ocurrió entre Zane y Beth, Janna? —le pregunté de nuevo. —Ahora, ten en cuenta que esto vino de Blake y ambas sabemos que él deja fuera información importante. —Ella comenzó a decir. —Dime —le dije con los dientes apretados. —Al parecer, Zane se acostó con Beth y, cuando ella quiso más, él la echó a patadas y la obligó a renunciar —dijo rápidamente. Me quedé boquiabierta. ¿Qué? ¡Oh Dios mío! ¡Iba a matar a Blake! ¿Cómo no pudo decirme esto? —Pero Blake dijo que Beth se aprovechó de Zane —continuó— y tú y yo sabemos que hay dos lados en cada historia. No estoy diciendo que ella aprovechándose de él justificara que se acostara con ella y le hiciera daño así, pero... —Su voz se apagó a mitad de la frase y luego en voz baja dijo—: no eres olvidable, Cathryn. Yo había terminado. Había terminado con esta conversación. Había terminado con Blake y sus medias-verdades. Sobre todo, había terminado con Zane Mitchell. No tenía que renunciar porque ya no me importaba una mierda. Yo. Había. Terminado.


Traducido por Mary_08 Corregido por addictedread.

Zane Algo está mal. ¿Por qué no se ha presentado Cathryn a trabajar todavía? Miro mi reloj por centésima vez. Tiene diez minutos de retraso. No era propio de ella llegar tarde. De hecho ella no había llegado tarde desde la primera mañana. ¿Cuánto tiempo debería darle? Odiaba decirlo pero estaba preocupado. ¿Estaba enojada por el beso de la noche anterior? Yo siempre pensaba mejor después de una taza de café. Me aparté de mi escritorio y me detuve. Algo no se sentía bien, pero no estaba seguro de qué era. Mi celular sonó desde algún lado del apartamento y fui a buscarlo. Con suerte seria Cathryn con una explicación. Después de varios timbres, finalmente lo descubrí sobre la mesa del pasillo de la entrada. Debí haberlo dejado allí cuando vine la noche anterior. El beso se repitió a través de mi mente otra vez cuando levanté el celular para ver quien estaba llamando. Cuando no reconocí el número, lo silencié y lo deslicé dentro de mi bolsillo. En mi camino a través del comedor, vi una taza de café puesta en la mesa. ¿Cómo llego eso allí? Al acercarme, me di cuenta que estaba llena. ¿Qué demonios? Coloqué mi mano contra el lado de la tasa y estaba caliente. Dejándola puesta en la mesa, caminé dentro de la cocina para revisar la cafetera y, efectivamente, esta también estaba llena.


—Cathryn —llamé. Cuando no recibí respuesta, busqué en el apartamento y estaba vacío. Claramente ella había estado aquí pero ella no estaba más. ¿Por qué se fue? Mejor aún, ¿a dónde se fue? Miré la hora. 8:45. Algo debió pasar. Ahora estaba oficialmente preocupado, saqué mi teléfono y la llamé. Se fue al buzón de voz y le dejé un mensaje. Cuando no tuve respuesta, decidí mandarle un texto. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, tenía una respuesta. Cathryn estaba enferma. La noche que pasé abrazando el inodoro fue una de las peores de toda mi vida. Le escribí y pregunté si quería que le llevara algo y estuve en desacuerdo cuando ella respondió, “No”. Me aseguraría de comprobarla más tarde. Por ahora tenía que dejarles saber a los inquilinos que yo estaría a cargo hoy, en lugar de Cathryn. La última cosa que ella necesitaba mientras se sentía enferma, era preocuparse por el trabajo. Mientras esperaba que el computador encendiera, fui a la cocina para servirme una taza de café. Cuando hice mi camino de vuelta a través de mi oficina, noté que se está demorando más de lo usual para cargar.

Raramente

usaba

el

computador

de

mi

despacho.

Probablemente era tiempo de cambiarlo por un mejor modelo. Relajándome en mi silla, tomé un sorbo de café. Cuando solicitó mi contraseña, la tecleé y esperé. Cuidadosamente carpetas alfabetizadas aparecieron en la pantalla. En el fondo, abarcando toda la pantalla estaba ampliándose una foto de… La señorita Weston. ¿Qué demonios? Casi escupo mi café por todos lados. Cabello rizado, usando el mismo Muumuu que el día que escapé por detrás y ella me persiguió hasta mi auto, era una sonriente señorita Weston. Claramente ella había posado para la fotografía… una fotografía que mi retorcida asistente había tomado. Regresé al día en que Cathryn me acusó de dormir con la señorita

Weston.

Fue

gracioso

entonces,

pero

esto,

esto

era

divertidísimo. Incapaz de contenerme por más tiempo, empecé a reír. Una vez que empecé no podía parar. Mi pequeña PA era una chiflada.


Una vez tuve mi risa bajo control y la fotografía fuera de mi pantalla, me concentré en la tarea que me ocupaba. Parecía que Cathryn había alfabetizado mis carpetas. Y pensé que era el único con OCD23. Cathryn me ganó por un kilómetro en la sección de recuerdos obsesivos. Dando clic en la carpeta titulada “Inquilinos”, la abrí. Adentro había una hoja de cálculo de Excel con todos los arrendatarios y su información de contacto. Dentro también había una subcarpeta marcada como “Lista”. Le di clic para ver que era. Era una lista ordenada de los correos electrónicos de los inquilinos. La señorita Haines ha sido una hormiguita. No pensaba que Beth supiera como encender una computadora, mucho menos usarla. Le di clic en el icono del correo en la esquina superior derecha y, boom, la lista ordenada de los nombres estaba en mi carpeta del correo y lista para enviar. Todo lo que tenía que hacer era escribir el correo. ¿Qué más había estado haciendo la señorita Haines? Me preguntaba. En menos de dos horas de enviado el correo, prácticamente cada inquilino había respondido. Algunos querían enviar flores, unos pocos ofrecían hacer sopa y uno incluso se ofreció a dejar alimentos fuera de la puerta del apartamento de Cathryn. Demonios, la señorita Weston ofreció comprarle un Muumuu adecuado. Por mucho que quería regresársela a Cathryn por su anterior broma, no pensé que ella lo apreciaría, entonces le dije a la señorita Weston que esperara hasta que Cathryn se sintiera mejor. Sin embargo, no pude resistirme a insinuarle que Cathryn era aficionada a los gatos. Parecía que nuestra señorita Haines era amada por todos. ¿Cómo no sabía eso? Luego, esa tarde escribí para ver si Cathryn necesitaba algo. Si lo necesitaba podía no ir a la noche a Whisky. Ella me aseguró que se estaba sintiendo mucho mejor. El Sr. Brass del apartamento D se detuvo para ofrecerme su ayuda. Era raro que algo pasara en la noche, por lo tanto tomé su oferta y fui a trabajar, donde no tenía absolutamente nada que hacer. Todo en lo que podía pensar era en 23

OCD: trastorno obsesivo-compulsivo.


Cathryn. Seguí imaginándola tirada en el piso de su baño o algo peor. Cuando le escribí cerca de las diez y no respondió, mi preocupación aumentó a miedo. Tenía que comprobarla. Mientras conducía a casa me di cuenta que estaba actuando como un psicótico y traté de calmarme. ¿Qué hay con esta mujer que hace que me vuelva loco? Quería protegerla, molestarla y follarla, todo al mismo tiempo. Tomó todo de mi alejarme de ese beso anoche. Dos pajas después y seguía duro por la mujer. Ahora ella está enferma y yo estoy volviéndome loco. Me estacioné en mi lugar y apagué mi auto. Quería ir directamente a su apartamento. Necesitaba ver con mis propios ojos que estaba bien. Saqué mi teléfono y revisé si ella me había respondido mi texto anterior. Si ella no lo había hecho, iba a ir. El icono de mensajes me mostró que tenía un mensaje. Por favor deja que sea de ella. Alivio se apoderó de mi cuando vi que era de Cathryn. Me siento mejor. Deja de molestar. Te hablaré mañana. Lo leí y reí. Puedes apostar tu lindo culo que así será. Me llevó horas estar cómodo y, después de dar vueltas por horas, me di por vencido en dormir totalmente. No había estado levantado tan temprano desde mis días en la armada y casi fallé persiguiendo el amanecer. Me vestí con un par de pantalones cortos, una camiseta y una gorra de baseball antes de ir a la tienda por 7-Up y patatas. Si Cathryn pensaba que estaba presentándose para trabajar hoy, tendría otra cosa viniendo. En lugar de una botella de tres litros grande, compré las botellas de plástico más pequeñas de 7-Up. Arrojé una en el congelador mientras tomaba los alimentos y le hacía a Cathryn unas tostadas. Pensé untarle mantequilla pero recordé su alegría cuando me ahogaba con la tostada seca como la mierda. Con un gruñido de satisfacción, cargué la bandeja, saqué las bebidas fuera del congelador y fui a su apartamento. Faltaban quince para las ocho. Con suerte, ella aún no estará lista para el trabajo.


A mitad del pasillo encontré flores en el piso en frente de su puerta. Diablos, debí comprarle flores. Miré el pasillo para asegurarme que nadie estaba viéndome y agarré una de las rosas del florero. Haciendo malabares con la bandeja, rápidamente me metí en su apartamento. La última vez que estuve aquí Cathryn estaba usando un sostén deportivo y panties. Solo pensar en su cremosa piel blanca hace que mi polla se sacuda. —Abajo chico —murmuré. Sin sorprenderme, su lugar estaba impecable. Pensé acerca de los archivos en la computadora de ayer y reí. Si, la señorita Haines definitivamente tenía un tipo A de desorden de personalidad. Apuesto que pongo una arruga en su perfectamente estirado estilo de vida. Cuando caminé de la sala de estar al pasillo oí un ruido viniendo de su puerta. Mi pulso se disparó. ¡Maldición! Sabía que ella se sentía peor de lo que me dijo. En dos rápidos pasos estuve en su habitación y a su lado. Su cabeza estaba recostada contra su almohada y, por su expresión facial, claramente tenía dolor. No queriendo asustarla, silenciosamente, dije su nombre. —Cathryn. Los ojos de Cathryn se abrieron y su cabeza se movió en mi dirección. Si ella vomitaba verde, saldría de aquí, pensé. Sus fervientes ojos azules parpadearon en sorpresa cuando me vio parado allí. —¿Qué estás haciendo? —chilló. Abrí mi boca para responder pero antes que pudiera decir cualquier cosa ella se sentó y gritó—. ¡Lárgate de mi apartamento! —Estaba muy confundido—. Fuera —gritó de nuevo. Luego se echó hacia atrás y arrojó algo hacia mí. Lo que sea que haya tirado era grande y se dirigía directamente a mi cara. Sin pensar levanté la bandeja para evitar el objeto volador. La tostada voló en una dirección y la 7-Up en otra. La rosa cayó al piso en mis pies, justo al lado del vibrador más grande del mundo. No soy un hombre pequeño para ninguna imaginación, pero no bromeo, ese vibrador era enorme.


Los anillos giraban el suelo delante de mis pies y no era capaz de apartar mis ojos. —¡Fuera, fuera, fuera! —Cathryn gritó. Levanté mis ojos del vibrador a su humillante cara y la realidad de la situación me golpeó. —Lo siento —susurré. Una sola lágrima cayó de la esquina de su ojo a su mejilla y mi corazón se apretó. —Por favor vete —dijo silenciosamente. Con un asentimiento de mi cabeza, hice lo que me pidió y dejé su apartamento.

Traducido por Loly Corregido por Addictedread

Cathryn

Oh mi Dios, ¿mi vida podría ser peor? Miré mi vibrador que daba vueltas en el suelo y me eché a llorar. ¡Zane me vio usando mi vibrador! ¡É… é…él me vio! Justo enfrente del vibrador yacía una rosa roja. A la derecha de la rosa estaba un pedazo de tostada quemada y en el suelo junto a la ventana una botella de 7-Up. Él me traía el desayuno. Me tiré en mi cama y sollocé. ¡Le grité y le tiré mi vibrador! Todo lo que quería era asegurarse de que estaba bien. ¡Soy una perra gigante! El vibrador hizo un ruido de chisporroteo y me levanté para apagarlo.


Al igual que todas las mañanas, me había despertado con Zane en mi mente. Esta mañana decidí hacer algo al respecto. —Una gran ayuda fuiste —susurré. Entonces tiré el vibrador en mi mesita de noche y me dirigí a la ducha. Claramente Zane sabía que no estaba enferma. Derramé unas cuantas lágrimas de humillación mientras que me enjabonaba el pelo y pensé en el gesto de dolor en el rostro de Zane cuando le grité. ¿Qué hago ahora? Mi jefe cree que soy fácil de olvidar, pero dudo que vaya a olvidar lo que acaba de verme hacer. Si no estaba por el suelo ayer, ciertamente lo estaba ahora. ¿Entonces qué hago? Reflexioné sobre la respuesta al enjuagar el champú de mi pelo. No esperaba que me gustara tanto este trabajo. Yo siempre había tenido dificultades para hacer amigos. Por primera vez en mi vida me sentía aceptada. Tan loco como parece, estas personas se habían convertido en mis amigos y en mi familia sustituta. No quería dejarlos. ¿Entonces qué hago? Apreté acondicionador sobre la palma de mi mano y evalué la situación. —Estoy avergonzada —confesé en voz alta—. Zane estaba claramente avergonzado. Somos adultos, ¿verdad? Tengo sentimientos y él no los tiene. ¿Quiero este trabajo? ¿Puedo hacer este trabajo, independientemente de lo que siento por él? No estoy segura, pero quiero intentarlo. A las nueve en punto me dejo entrar en el apartamento de Zane. Puedo hacer esto. Al igual que todas las mañanas, fui directamente a la cocina y empecé una taza de café. Puedo hacer esto. Esperé a que se hiciera la cantidad suficiente para verter una taza llena para Zane antes de llevarla a través del comedor a la oficina. La puerta de la oficina estaba medio abierta y me acordé de ayer. Cathryn es totalmente olvidable. Mi corazón se aceleró y tuve que hacer una pausa para recuperar el aliento. No te atrevas a llorar, me dije, entonces abro la puerta y entro en la habitación. Zane estaba sentado en su escritorio con la cabeza inclinada en concentración. Todavía llevaba la camiseta y


pantalones cortos de antes. Como si me sintiera allí levantó la vista y sus ojos se fijaron en mí. —Buenos días. —Sonreí. Haz de cuenta que no hubo un vibrador, Cat. Él se levantó de la silla y luego rápidamente se volvió a sentar. — Uh, no te esperaba hoy —balbuceó. Dejé el café en el lugar de siempre en su escritorio. —Sí, bueno, este es mi trabajo. No puedo postergarlo para siempre. —Al segundo en que las palabras salieron de mi boca quería recuperarlas. Zane se me quedó mirando como si me hubieran crecido un par de cuernos. ¿Podría ser esto más incómodo? No, no lo creo. —¿Podemos hablar? —me preguntó vacilante. —Ummm, seguro —le contesté. Realmente no quiero hablar. De hecho, quería correr y esconderme. —Cathryn, lo siento mucho. Estaba preocupado por que estabas enferma y... entiendo perfectamente si ya no quieres trabajar para mí — dijo. Espera, ¿qué? Esto era lo último que esperaba que dijera. Mi corazón dio un vuelco. —¿Quieres que renuncie? —¿Qué? ¡No! No quiero eso. ¿Quieres renunciar? —No, en realidad no. Me gusta mucho este trabajo. Una expresión de alivio apareció en su rostro y me sentí mejor. Por un segundo pensé que iba a despedirme. —Aparte de dejar dibujos insultantes en mi bloc de notas y sorprenderme con imágenes de la señorita Weston en mi computadora, eres la mejor asistente que he tenido. ¡Oh no! Me había olvidado por completo de mi broma con la foto. La misma mañana en que Zane dejó una nota que decía que "hiciera frente a la señorita Weston," me encontré con ella justo delante de su puerta. Ella tenía rulos en el pelo y llevaba un Muumuu verde y dorado


eléctrico. Pensé que se parecía a un marciano y le saqué una foto. En el momento, pensé que Zane estaba durmiendo con ella y no quería lidiar con el desastre que había hecho. Sintiéndome rebelde, cargué la imagen en su computadora. Como si eso no fuera suficientemente malo, la coloqué como foto de su escritorio principal. Yo había estado usando mi ordenador portátil últimamente y me había olvidado completamente de quitar la imagen. Abrí la boca para disculparme y solté un resoplido bastante ruidoso. La frente de Zane se arrugó. Toda la tensión en los últimos dos días y la divertida expresión facial de Zane era más de lo que podía manejar y empecé a reír. Me reí tanto que no podía respirar. Cada vez que pensaba que lo tenía bajo control miraba a su cara poco divertida y empezaba a reírme de nuevo. Sabía que estaba siendo una completa tonta, pero no me importaba. Prefería estar riendo en este momento que llorando. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, me pude controlar. —¿Terminaste? —preguntó Zane. Sabía que iba a comenzar a reír de nuevo si hablaba, así que asentí. —Creo

que

es

conveniente

establecer

nuevos

parámetros,

¿verdad? Una vez más, asentí. —Prometo no entrar a tu apartamento a menos que sea invitado —dijo. Después de despejar la risa residual de mi garganta, le dije—: Prometo no ir arriba a menos que sea invitada. Sus labios se torcieron con diversión. —Y no hay más fotos de esa mujer en mi computadora, ¿verdad?


Alcé los dos dedos como en señal del saludo de honor de un Scout. —Lo prometo. Sus ojos se suavizaron y sonrió. Dios, el hombre era peligroso cuando sonreía. —Realmente lo lamento. Yo quería que lo lamentara, pero no por lo que pasó más temprano. —No digas nada más sobre eso —le dije. Me entregó el archivo en su escritorio y se levantó para marcharse. —Oye, mencioné que podrías venir al Dragonfly conmigo alguna vez. ¿Estarías interesada? —preguntó. Ayer habría saltado ante esa oportunidad. Hoy, sin embargo... no tanto. Ahora sabía exactamente donde estaba parado Zane Mitchell, y no era conmigo. —Gracias por preguntar, pero realmente creo que es mejor si mantenemos las cosas de manera profesional —dije. La decepción inundó su cara y tuve que morderme la lengua para no arrepentirme de mis palabras. Levanté la carpeta—. Será mejor que trabaje en esto. —Antes de que pudiera responder, me volví sobre mis talones y salí por la puerta. En el camino de vuelta a mi apartamento se me llenaron los ojos de lágrimas, pero no lloré. Estaba haciendo progresos.

Cuatro días más tarde... —No puedo creer que no hemos salido antes. —Sí, bueno, la última secretaria de Zane era una verdadera perra. —Eso he oído. ¿Cuánto tiempo estuvo aquí? —Demasiado. La misma tarde del incidente con el vibrador, estaba de camino a conseguir provisiones y me topé con la inquilina del apartamento J,


Elena Owens. La batería del coche de Elena estaba muerta, así que me ofrecí a hacerle puente. Dos días más tarde ella me trajo rosquillas como agradecimiento y me invitó a tomar un café con ella. Elena, o Lena como le gusta que la llamen, trabaja en el Dragonfly. Con su magnífica cabeza de pelo negro rizado y la piel color café, la mujer se parecía más a una modelo que a una camarera. Cuando mencioné que quería ver la competencia de Zane, me invitó a pasar y a tomar una copa por cuenta de la casa, pero estaba demasiado cansada. No había estado durmiendo bien. Zane había desaparecido. Aparte de dejarme la lista de la mañana, no lo había visto o escuchado de él desde esa horrible mañana y estaba empezando a preocuparme. Pensé que lo habíamos aclarado, pero ahora no estaba tan segura. Le pregunté a Lena si podíamos reprogramarlo y ella me invitó a ver a Dillon e Isabella actuar la noche del sábado. Cuando la noche del sábado llegó, Zane aún estaba desaparecido en acción. —¿Me veo bien? —Giré para que Lena pudiera verme desde todos lados. Junio en Carolina del Norte era mucho más cálido que en Pensilvania. Ya llevaba mi ropa de verano. Esta noche tenía un vestido elástico sin mangas negro, con un par de atractivos tacones de 5 centímetros. Si llevara el pelo suelto sudaría, así que lo junté en la parte superior de mi cabeza en un rodete desordenado. Puesto que iba toda de negro, me decidí por lápiz labial rojo. Incluso me pinté las uñas de color rojo. Lena tenía puesto su uniforme de trabajo, que consistía en pantalones cortos negros, Converse color blanco y su camiseta del Dragonfly. —Chica, te ves mejor que bien. Vas a atrapar un hombre esta noche. —Las palabras de Lena tocaron una fibra sensible. Pensaba que lo estaba haciendo mejor, ¿pero lo estaba? Extrañaba a Zane. Pensaba en él todo el tiempo. ¿Es esto lo que sintió mi padre cuando mi madre lo dejó? No es de extrañar que siempre se veía tan triste. Sólo había un hombre que quería pero él no me quería y necesitaba encontrar una manera de superarlo. Como si sintiera mi estado de ánimo triste, Lena


envolvió su brazo alrededor de mí y me dio un apretón—. Prometo que te divertirás esta noche, ¿de acuerdo? Sonreí y le devolví el abrazo. —Gracias Lena, sin duda puedo tener un poco de diversión. En el segundo en que puse un pie en el Dragonfly, estaba cautivada. El Whisky era increíble, pero igualmente lo era el Dragonfly. Con una barra de metal cromada y taburetes, el Whisky tenía un look industrial. En cambio el Dragonfly era todo madera oscura y cuero. La pista de baile del Whisky era el doble de grande. Sin embargo, el Dragonfly tenía un pequeño escenario pegado a la pista. El Whisky tenía el bar en la azotea y el Dragonfly tenía un jardín de cerveza. La canción Ghost sonaba desde los altavoces. Ella Henderson definitivamente no estaría tocando en el Whisky, eso es seguro. —Vamos que te presento a todos —dijo Lena. La seguí, pasando por el bar hasta una puerta abierta. Me condujo por un largo pasillo más allá de los cuartos de baño. Al final del pasillo había una puerta cerrada con el cartel "Sala de Descanso. Sólo empleados". Ella sacó una llave y la metió en la cerradura—. A la gente le gusta colarse aquí, así que tenemos que mantenerlo bajo llave —explicó. La habitación era pequeña pero acogedora, con dos sofás de cuero, una silla y una mesa de café. En un rincón había una nevera de tamaño completo y en el otro un lavabo—. Este es el lugar donde guardamos nuestros artículos personales y de vez en cuando pasamos el rato. —Esperé a que colocara sus cosas en un armario con su nombre en él—. Quiero que conozcas a Dillon antes de que suba al escenario. Es difícil atraparlo después de que su banda toque. —La seguí de vuelta a la barra. Ella señaló un taburete vacío e hizo un gesto para que me sentara. —¡Lena, ya era hora! —Alguien gritó desde detrás de mí. Me di la vuelta para ver quién era y casi me caí de culo. Dos hombres muy atractivos estaban de pie directamente detrás de mí.


—Dillon, Kurt, les presento a mi amiga Cat. Cat, estos son mis jefes y los propietarios del Dragonfly, Dillon Whitaker y Kurt Greenfield —gritó sobre la música. Ambos hombres eran altos y rubios, aunque el pelo de Dillon era más rubio y más largo que el de Kurt. Él me sonrió y, sin bromear, el hombre tenía ojos plateados. Kurt tenía bello facial, que le hacía parecer mayor que Dillon. Sus ojos eran tan azules que eran casi transparentes. —Hola Cat, ¿es tu primera vez en el Dragonfly? —preguntó Dillon. Abrí la boca para hablar, pero no salió nada. Podía sentir el calor subir por mi cara y miré a Lena en busca de ayuda. —Cat administra Riverbend para Zane —les dijo Lena. Eso no era exactamente lo que tenía en mente. Yo la miré y ella sonrió. —¿Zane está tratándote bien, Cat? Si no es así, házmelo saber y voy a corregirlo —bromeó Dillon. Una mujer alta y morena se acercó a su lado y envolvió sus brazos alrededor de su cintura. Llevaba un vestido maxi sin mangas negro. La expresión de Dillon se suavizó y se volvió hacia ella con tanto amor en sus ojos que tuve que apartar la mirada. Hola bebé —le oí decir. La necesidad de frotar el dolor en mi pecho era de pronto abrumador. ¿Qué demonios es lo que me pasa? —¿Qué están haciendo todos? —preguntó la mujer. Su voz tenía una cualidad única. Esa tiene que ser Isabella, pensé. Zane me había dicho que la voz de Isabella le recordaba a Stevie Nicks de Fleetwood Mac. Estoy totalmente de acuerdo con él. Miré hacia arriba y ella estaba mirándome directamente a los ojos. —Hola yo soy Isabella —sonrió. —Soy Cathryn o Cat —tartamudeé. —Cat es la nueva administradora del edificio de Zane —Dillon le dijo. Isabella empezó a decir algo cuando un ruido fuerte vino desde el área del escenario. Unas cuantas personas gritaron y una mujer chirrió. Dillon suspiró y sacudió la cabeza—. Será mejor que vaya a ver lo que han jodido ahora. —Él me sonrió—. Encantado de conocerte Cat.


—Espero que te guste el espectáculo —agregó Isabella. Cuando se volvieron para irse me di cuenta de su panza. —Ella está embarazada. —Di un grito ahogado. —Sí, ¿puedes creerlo? Sólo se le nota de costado, perra con suerte. —Se rió Lena. Ella agitó una toalla de cocina ante Kurt, que estaba mirando hacia el escenario con preocupación—. Debes ver a su esposa, Joss. Ella está lista para estallar y apenas se ve embarazada. — Kurt volvió y nos dio un guiño atractivo y a continuación, se dirigió al otro lado de la barra hacia el escenario. —¡Dios Santo, Lena! —dije en un chillido y ella se rió. —Chica, no has visto nada todavía. Si piensas que Dillon y Kurt están calientes, espera hasta que Max McLellan y su grupo entren aquí esta noche. Vas a volverte loca. —Dame un trago —le pedí. Una canción country pegadiza que nunca había oído empezó a sonar, Lena bailaba detrás de la barra y cantaba junto con la canción mientras hacía mi bebida—. ¿Qué es eso? —pregunté cuando ella puso mi copa frente a mí. —Es la nueva canción de Blake Shelton. Creo que se llama Gonna, o algo por el estilo. —Ella hizo una seña hacia mi bebida—. Toma un sorbo y dime lo que piensas. —Tomé un sorbo y lo moví dentro de la boca. Sabía a sandía y algo que no podía identificar. —¿Sandía? —pregunté. —Vodka sandía, un chorrito de 7-Up y lima —me dijo. Tomé otro sorbo y sonreí. Sabía bien. El sonido de las guitarras calentando hizo que la gente se animara y aplaudiera. Giré mi taburete para ver el escenario y disfrutar de mi bebida. Estaba bien con mi segunda bebida cuando Dillon apareció en el escenario. La gente se volvió loca. El tipo tenía una seria onda rockera. —¿Estás lista para la tercera ronda? —preguntó Lena. Girándome, le tendí mi vaso. —Sírveme.


—Está bien, pero con éste te voy a dar un vaso de agua. —Estaba de acuerdo con eso. En realidad, por primera vez en semanas me sentí relajada. A pesar de que estaba preocupada por Zane, estaba pasándola bien. Dillon

levantó

las

manos

para

calmar

la

multitud.

—Ibbs hace un trabajo mucho mejor hablando de lo que lo hago yo, pero quería decir unas pocas palabras esta noche. Las últimas semanas hemos perdido a dos de mis ídolos, David Bowie y Glenn Frey. Esta noche, si está bien para ustedes, quiero rendirles honor a ellos. —La multitud vitoreó. Isabella puso su guitarra en su regazo y comenzó a rasguear los acordes iniciales de Take it easy. Mi padre amaba a los Eagles y tocaba sus canciones todo el tiempo cuando era pequeña. Dillon comenzó a cantar. Era bueno, como real, realmente bueno. Me volví a Lena y murmuré. —Oh mi Dios. —Te lo dije —me contestó. En el medio de la increíble versión que Isabella hacía de Rebel Rebel de Bowie, Lena le dijo a la gente que estaba sentada junto a mí, que desaparecieran. Antes de que tuviera la oportunidad de preguntarle por qué, los vi dirigirse en mi dirección. A tres de los chicos nunca antes los había visto, pero al cuarto lo conocía un poco demasiado bien. Zane. Mis ojos se dispararon a Lena, estaba sonriendo como loca. — Max McLellan —articuló. Uno a uno, los chicos se sentaron. Lena me presentó a todo el mundo. Cuando Zane escogió la banqueta más alejada de mí, mi corazón se hundió. Cuando apenas reconoció mi existencia, mi corazón se rajó en dos. Por supuesto que lo manejé tan maduramente como era posible. Me bebí mi copa y pedí otra.


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Zane Contrólate, Zane. Estaba fuera de control y no sabía cómo detenerlo. ¿Qué demonios estaba mal conmigo? Irrumpí en el apartamento de una mujer después de hacer su desayuno. Incluso robé una flor de mierda para ella. No hago eso de las relaciones y desde luego no hago el amor. No soy ese tipo, así que ¿por qué de repente quiero serlo? Miré por la ventana de mi oficina y pensé en lo que ocurrió en el apartamento de Cathryn esta mañana. La imagen de la cabeza echada hacia atrás en éxtasis, sin dolor, puso dura mi polla. Todo lo relacionado con esta mujer hacia que mi polla estuviera dura. ¿Cómo se había deslizado más allá de mis defensas? Rastrillé mis dedos a través de mi cuero cabelludo y me di cuenta que me había olvidado afeitarme la cabeza esta semana. Nunca olvido afeitarme la cabeza. Necesito distanciarme. Tengo que concentrarme en mi vida y dejar de pensar en Cathryn. ¿Ella quiere mantenerlo profesional? Bien, yo también.

Cuatro días después… —Mira,

no

estoy

tratando

de

hablar

de

cualquier

cosa,

simplemente creo que necesitas un poco de experiencia montando antes de hacer una medida. ¿Qué pasa si decides que no es para ti? ¿Qué pasa si decides que no tienes tanto tiempo para montar como


pensabas? Estamos hablando de más de cincuenta mil dólares, Zane. Haz lo que quieras, pero eso es mucho dinero para pasar por alto la falta de experiencia —Gage explicó. —Entonces, ¿qué sugieres? —pregunté. —Sugiero que demos un paseo a Harley Dealership. Ayer estaba buscando algo en mi oficina de seguridad cuando me encontré con un sobre con la letra de mi madre. En el interior había fotos de mi padre. Algunas eran de él en su motocicleta. Me había olvidado de la motocicleta. ¿Cómo podría olvidar algo que una vez significó tanto para mí? Durante horas me quedé mirando esas imágenes y me dejé recordar. No mucho tiempo después de que papá murió mamá vendió la motocicleta y lloré durante días. Me prometí que iba a comprar la mía propia un día. Había estado pensando mucho acerca de mi padre últimamente. Me preguntaba cómo se vería ahora si hubiera vivido. Tenía la esperanza de que él estuviera orgulloso de mí. Esto me hizo pensar. Tenía el dinero. Ahora sería el momento perfecto. Por lo tanto, cogí el teléfono y llamé a Gage. Gage Blackwell tenía una tienda de encargo de motocicletas en un garaje exclusivo llamado MMG. MMG era propiedad de Max McLellan. Max y Gage entraban en el Whisky de vez en cuando, pero ya que el mejor amigo de Max, Kurt, era dueño del Dragonfly, principalmente se apegaron a ese lado de la ciudad. Sin embargo, sus mujeres habían estado en varias ocasiones y cada vez habían causado alguna especie de infierno en mi bar. Ahora teníamos un entendimiento tácito. Cuando las mujeres MMG caminaban a través de mi puerta, llamábamos a Max o a Gage. Gage estaba más que feliz de hablar conmigo sobre motocicletas y sugirió que nos encontráramos en MMG al día siguiente. —Te escucho, pero me gusta la idea de una estructura a la medida —le dije. Gage dio un golpecito con el dedo en la barbilla y me miró. —Qué tal esto, pasea conmigo en la concesionaria de las Harley en algún


momento de esta semana y, si después todavía quieres una a la medida, te daré una a la medida. ¿Eso funciona? —Eso funciona para mí —le dije. Gage se levantó para estrechar mi mano y Max entró. —Zane Mitchell, ¿cómo diablos estás? —preguntó. Le di la mano, me detuvo y me dio una palmada en la espalda. —¿Qué pasa hombre? ¿Cómo lo está haciendo esa hermosa esposa tuya? —bromeé. Todo el mundo sabía que Max McLellan era un loco posesivo con su esposa, Ellie. Los ojos de Max se estrecharon y yo reí. Él sonrió y se volvió a Gage—. ¿Estamos bebiendo esta noche? Gage se volvió hacia mí. —¿Puedes quedarte para unos pocos? —Déjame ver con mis chicos en el bar y te lo haré saber. —Di un paso fuera de la habitación para llamar a Blake. Al parecer, Sally se había presentado a trabajar para un cambio, por lo que Blake estaba en un buen estado de ánimo y me dijo que tomara la noche y echara un polvo. Sí claro. Cuando retrocedí al despacho de Gage, Cas estaba allí. Cas Ashford era copropietario de una empresa de seguridad llamada LASH. Cas también estuvo implicado con la hermana de Max, Sarah. Cas y yo nos llevamos bien, pero él odiaba a Hunter debido a algo que sucedió entre Sarah y Hunter. Nunca había conseguido la historia completa de eso. Cas y yo asentimos el uno al otro. —Abandoné a las chicas en la casa. Estaban pidiendo pizza y viendo películas. Yo digo que tomemos una copa aquí y nos dirijamos a Dragonfly —sugirió Max. Todo el mundo asintió con la cabeza y se dirigió hacia la zona del bar. Después de una bebida los seguí al Dragonfly. Dillon había estado presumiendo sobre el nuevo jardín de cerveza y yo estaba ansioso por verlo. La multitud estaba animando cuando entramos por la puerta e Isabel se lanzó a una sorprendente versión de David Bowie de Rebel


Rebel. Seguí a Max a través del bar y no estaba prestando atención hasta que estaba de pie frente a ella. Cathryn. ¿Qué está haciendo ella aquí? Antes de que tuviera la oportunidad de preguntarle, Lena le estaba presentando a cada uno y Cas había tomado el asiento a su lado y ligaba con ella. ¡Al diablo con eso! —Oye, Zane, mucho tiempo que no nos vemos. ¿Qué puedo conseguirte esta noche? —preguntó Lena. —Lo que tengas de barril —le dije. Cathryn se rió en voz alta y mis ojos se dispararon hacia donde ella estaba sentada. Llevaba uno de esos vestidos elásticos que mostraba sus curvas. Su piel cremosa me llamaba y tuve que mirar hacia otro lado para no tocarla. Miré a Lena deslizarle a Cathryn otra copa y me pregunté qué número estaba en marcha. Tan pronto como Cas se levantó y se dirigió hacia el baño, robé su asiento. Dillon se lanzó a Peaceful Easy Feelingy y Cathryn empezó a cantar. Me di cuenta de que estaba borracha por la forma en que se balanceaba peligrosamente de ida y vuelta en el taburete. Dios, esta mujer tiene algo. Sin que pareciera querer mi atención, la tenía. Esperé a que me mirara y pregunté—: ¿Estás teniendo un buen momento? — Ella borracha movió la cabeza de arriba abajo y siguió cantando. —¿Este hombre te está molestando? —preguntó Cas detrás de nosotros. Ambos nos volvimos y Cathryn le dio una de sus sonrisas asesinas. Yo quería darle un puñetazo en la cara. —Zane

aquí

piensa

que

soy

totalmente

olvidable

—dijo

arrastrando las palabras—, ¿tú piensas que soy totalmente olvidable? —Cas le dio una mirada perpleja. Sus ojos se dirigieron a mí y se encogió de hombros. No tenía ni idea de lo que estaba hablando, y entonces me di cuenta. Mi conversación telefónica. —Cat... —Empecé a decir. —No te preocupes Zane. —Ella me dio unas palmaditas en el brazo—. Te perdono. —Se puso de pie y sin decir una palabra se dirigió en la dirección de la pista de baile.


—¿Qué fue eso? —preguntó Cas. —Nada —le dije. —No sonaba como nada. Durante la siguiente hora vi bailar a Cathryn. Algunas veces empecé a rescatarla de manos errantes, pero cada vez logró hacerle frente ella misma. Hacia el final de la noche ella estaba hecha paliza. Acababa de ordenar lo que sería su quinto chupito, cuando decidí que ya estaba hecho. Como si sintiera que terminaba la noche, Lena me deslizó la cuenta. Pagué rápidamente, nos despedimos y empujé a Cathryn. Demasiado borracha para soportar gran parte de una pelea se dejó caer en el asiento del pasajero y, finalmente, se desmayó. Cuando llegamos al complejo, aparqué y me quedé mirándola. Estaba inconsciente. ¿Cómo pude ser tan descuidado con mis palabras? No lo quise decir. De hecho, después de que lo dije quería volver atrás. Tenía que disculparme pero era evidente que ahora no era el momento. Con un suspiro, salí del auto, di la vuelta a su lado y suavemente la saqué. Entonces la llevé hasta su apartamento y con mi llave abrí la puerta. Su lugar estaba oscuro, pero sabía a dónde iba. Mientras la acostaba en la cama se despertó. —¿Zane? —Sí, nena, estoy aquí —le dije. —Quería que fueras tú —arrastró las palabras. Cepillé suavemente el pelo de su cara, y le pregunté—: ¿Qué querías qué fuera yo? —Mi vibrador —susurró. Dejó caer la cabeza hacia atrás y el fuerte ronquido me hizo saber que estaba oficialmente fuera. Esperé durante unos minutos para ver si iba a revivir pero no lo hizo, así que quité sus zapatos y tiré el edredón sobre ella.


Bien jodido, pensĂŠ, mientras caminaba fuera de su puerta.


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Cathryn ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! —¡Vete! ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! Quien estuviera en mi puerta no iba a irse. Abrí un ojo y miré el reloj. Gracias a Dios era domingo. Si no, estaría atrasada una hora para trabajar y Zane perdería su cabeza. Zane. Partes de la noche anterior regresaron apresuradamente y dejé escapar un gemido. ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! —¡Espere! —grité. Lentamente me impulsé para sentarme. Las náuseas se agitaban en mi estómago. Estaba bien anoche… hasta que Zane llegó. Entonces me volví esa chica, empecé a golpear una bebida tras otra y a actuar como una tonta del culo. Me froté mi adolorida cabeza. Me hizo bien. Vagamente recordé a Zane colocándome en la cama la noche pasada, pero no podía recordar los detalles. Nota para mí, no hacerlo otra vez. Tan pronto como vi que podría hacerlo sin vomitar, me arrastré hasta la puerta. Sin molestarme con la mirilla, presioné mi boca en la rendija de la puerta y pregunté—: ¿Quién es?


—¡Soy Lena, Cat! Quería asegurarme de que estabas bien. —Lena habló a través de la puerta. Su voz me hizo hacer una mueca de dolor. Abrí la puerta y di un paso atrás para dejarla entrar. —No hables fuerte —le dije—. Como puedes ver, aparte de verme como algo que masticó el gato antes de arrastrarlo a casa, estoy bien. —Válgame Dios, te ves horrible —susurró en voz alta. —Gracias por eso. —Mi réplica sarcástica la hizo reír. —Realmente espero que sea mascara de pestaña lo de tu labio — dijo con una gran sonrisa, y fue mi turno de reír. —Ay ay ay —grité debido al latido de mi cabeza. Le dije a Lena que se sentara, fui a la cocina a tomar un vaso de agua y encendí la cafetera. De camino a la sala tomé tres Advil y me los tragué. Esperó a que me acomodara antes de preguntar. —Entooonces, ¿qué hay entre Zane y tú? Ni una maldita cosa salía de mi boca. En vez de decirlo, y arriesgarme, decidí hacerme la tonta. —Uhhh, nada, Zane es mi jefe. Ella me miró por un segundo y luego, tranquilamente dijo—: Guau, y yo pensé que éramos amigas. Awww, maldición, ella acababa de ir y lanzar el argumento de la amistad. —Somos amigas. Sólo no quiero hablar sobre Zane. Toda la situación es embarazosa, por no hablar de poco profesional —traté de explicar. —¿Hizo algo? —susurró. —¿Qué? ¡No! Eso no es lo que quería decir —tartamudeé, y luego agarré mi adolorida cabeza. Finalmente, harta de cuidar mis palabras le dije la verdad—. Tengo sentimientos por Zane. Vino la otra noche y lo invité a cenar. Al final de la noche lo besé y él no pudo salir de aquí lo suficientemente rápido. Después desapareció por cuatro días. Él obviamente no siente lo mismo por mí y eso realmente, realmente apesta. Eso es lo que pasa con Zane.


Los ojos de Lena se suavizaron y una mirada de lástima apareció en su cara. Mis ojos instantáneamente se humedecieron. —No te atrevas a sentir lástima por mí, Lena Owens, soy consciente de que me hice esto a mí misma. —Cariño, deseo que nos hubiéramos conocido antes, así podría haberte advertido sobre un hombre-puto como Zane Mitchell, pero no siento lástima por ti. Alcé las manos de frustración. —¿Qué está mal conmigo? Sé cómo es él, créeme, lo hago, pero no puedo sacarlo de mi cabeza. —Vamos a tomar una taza de café y entonces podremos hablar — dijo. La seguí dentro de la cocina, y nos preparó una taza de café a cada una. Una vez que estábamos de vuelta en nuestros asientos me dijo todo lo que sabía sobre Zane. Algunas de las cosas que mencionó realmente dieron en el blanco. Una ya la sabía, Zane Mitchell era un jugador especializado. Sin embargo, estaba empezando a ver que estaba más atrofiado emocionalmente de lo que me había dado cuenta. No era lo suficientemente tonta para pensar que podía cambiarlo. Ni siquiera quería tratar de cambiarlo. De hecho, me gustaba. Era magnífico y exitoso, sin tener una obsesión con el dinero. Me gustaba la forma en que bromeábamos. Incluso me gustaba su actitud hosca. Besándolo lo puse en una situación incómoda y no debí haberlo hecho. —Todo lo que necesitas es salir y conocer algunas personas. Hombres atractivos vienen a Dragonfly cada noche. Lo prometo, una vez que empieces a salir, te darás cuenta que Zane no es el dueño de tu corazón —dijo Lena. —Nunca esperé que este trabajo me gustara tanto. Realmente no quiero perderlo —confesé. —Entonces, deja ir a Zane y sigue adelante.


Ella hizo que sonara tan fácil, pero había un importante defecto en su plan, me estaba enamorando del hombre. Por supuesto, no se lo dije. Lena tenía razón. Tenía que encontrar una manera de seguir adelante. Hablamos un poco más sobre la noche pasada y de lo increíble que se veían Dillon e Isabella juntos en el escenario. Ahora entendía de lo que Zane hablaba cuando dijo que quería lo mejor. Que iba a ser difícil para él encontrar un acto que superara lo que Dillon e Isabella tenían, eso era seguro. Después de agotar el tema de Zane Mitchell, Lena se marchó para hacer algunas diligencias. Quedamos de acuerdo en almorzar en la semana. El resto del día planeaba relajarme y tomármelo con calma. Quizás podría ver una película o dos. Antes de eso, sin embargo, necesitaba una ducha. Mientras sacaba de mí la noche de borrachera con una buena ducha caliente, pensé en mi situación. La idea de dejar Riverbend me puso triste, pero no estaba segura de tener la fortaleza emocional para quedarme y ver a Zane con su puerta giratoria de mujeres. Gracias a Dios, no le confesé a él mis sentimientos esta mañana. Cuanto más pensaba en ello, más me convencía de que era una bendición disfrazada. Tenía mis propios problemas que resolver. La última cosa que necesitaba en mi vida era un hombre con problemas de compromiso. El comentario absolutamente poco memorable de Zane me hizo daño, pero también me puso en mi lugar. Soy la hermana pequeña de su mejor amigo, y su empleada. Eso es todo lo que alguna vez seré. Después de mi ducha me sentí mejor respecto de la situación. Lena tenía razón. Necesitaba salir más y comenzar a tener citas. Zane Mitchell no era el único tiburón en el mar. Era sólo el único que quería. Acababa de pulsar el botón de reproducir en mi primera película del día, cuando escuché que tocaban la puerta. Luego de tocar el botón de pausa en el mando a distancia, caminé hacia la puerta, me paré en punta de pies y miré por la mirilla. Cuando vi quien era, caí en mis pies y sonreí.


Endureciendo mi expresión, abrí la puerta y dije—: Estoy sorprendida que te haya tomado tanto tiempo. —Lo que hice no tiene excusa y lo siento mucho. Solté un gruñido de desprecio. —¿Tú crees? —Me encantan los dulces. —Me dijo que tenía una hija muerta, Sr. Brass. —Mi esposa no entiende. —Y tu tía inexistente fue atropellada por un autobús —continúe. —Ella puede comer todo lo que quiera y no le afecta. Sentía que me estaba rindiendo. —Me dijiste que tenías una hija muerta —repetí. —Soy un hombre horrible. El arrepentimiento no le sentaba en absoluto. —¿Tu esposa estaba tan loca como creí? —Peor —él suspiró—. Por favor, ¿di que me perdonas? —Su expresión de perro golpeado era a la vez patética y adorable. —Bien, pero no más dulces y no más mentiras, ¿de acuerdo? —Soy un pecador rehabilitado —dijo con una sonrisa. —Sí, claro. ¿Quieres entrar? —Mejor no. Dani patearía mi trasero si se entera. Una ráfaga de miedo me atravesó. —¿Ella cree que nosotros…? Él se río. —No, cree que te he fastidiado lo suficiente, eso es todo. —El alivio se derramó a través de mí. Daniella Brass era una mujer de


temer. Me miró por un segundo y luego me preguntó—: ¿Por qué esa cara tan triste? —Estaba viendo una película triste —le dije. —No, es más que eso. ¿Quieres hablar al respecto? Espera, ¿es un chico? —Me encogí de hombros y sonrió—. Puedo ver que lo es. ¿Qué edad tienes, veintidós o veintitrés? Los hombres no tienen ningún valor hasta que llegan a los treinta, e incluso entonces, la mitad de ellos es despreciable. Toma el consejo de un hombre viejo que ha estado alrededor de la cuadra un par de veces, vales todo el té de China y si un hombre no está de acuerdo, es un tonto. —Mis ojos se humedecieron y él me dió unas palmaditas en el brazo—.

Dani y yo asaremos

hamburguesas junto a la piscina esta noche ¿Ven y únete a nosotros? —Estoy segura que la última cosa que tu esposa quiere es verme cerca. —Me sorbí la nariz. —¿Estás loca? Ella patearía mi trasero si descubre que dejé que te negaras. Por favor, di que vendrás. Estaba a punto de rechazarlo cuando me dijo que no se iría hasta que aceptara. —¿Es una fiesta privada o está todo el edificio invitado? —pregunté. La última persona que quería ver ahora era a Zane. —Sólo nosotros, pero puedes invitar a quien quieras —respondió. —No gracias. Iré, pero solo si tú me dejas llevar algo, y no será el postre. ¿Qué tal si llevo ensalada de papas y cervezas? —¿Frituras también? —preguntó. Estreché mis ojos hacia él. —¿Puedes comer frituras? El rió. —Juro sobre la tumba de mi tía Bula que puedo comer frituras. Sólo de los dulces debo preocuparme. —La mención de su tía Bula, más el brillo de sus ojos, me hizo reír. —Eso realmente fue horrible de tu parte —le dije. Su sonrisa se desvaneció.


—Lo fue y sinceramente lo lamento. Nunca quise hacer daño a nadie. Si te consuela, haces mejores galletas que mi hija y el pan de banana era fuera de este mundo. —Sinceramente, podría haberlo matado Sr. Brass —lo regañé. Él tocó mi brazo. —Pero no lo hiciste. Mira —extendió sus brazos—, estoy tan bien como el oro. Resoplé y él rió. —Nunca más, ¿de acuerdo? Él levantó sus manos. —Lo prometo. —Vamos a ver, ahora, ¿qué tipo de frituras te gustan? —Spicy doritos, aunque a Dani le gustan las Pringles salt & vinegar. —Hice una nota mental para llevar las dos. Con suerte, podría convencer a la Señora Brass de que no significaba ningún peligro para su marido apelando a su estómago. Una vez que decidimos la hora, el Señor Brass se fue y me quedé viendo mis tristes películas. Después de la película, corrí a la tienda por las provisiones. Como era un evento familiar, decidí usar mi traje de baño negro de una pieza en lugar del de dos piezas que usualmente utilizaba. Era conservador y al mismo tiempo seductor. Rápidamente puse mi pelo en una coleta antes de sacar la famosa ensalada de papas de mi madrastra. Luego, deslicé el pack de doce cervezas y las frituras en un bolso, me deslicé dentro de mis chancletas y bajé las escaleras. La música estaba sonando en la piscina cuando llegué y me sentí aliviada al descubrir que la Señora Brass también estaba usando un traje de baño de una pieza. —¡Mira Dani, Cat está aquí! —gritó el Señor Brass. Él estaba flotando en la piscina sobre un pulpo gigante. —¿Dónde quieres que ponga esto? —pregunté.


—Aquí, lo tengo —dijo Danielle. Torpemente le di la ensalada de papas, cogí mi bolso y la seguí hasta la mesa—. Puedes poner la cerveza en la nevera y las frituras en la silla de allá —me dijo. Como ya había puesto todo en su lugar, pensé qué decirle. De algún modo dije sin pensar—:

Lo

siento

por

casi

matar

a

tu

marido.

—Fue

lo

suficientemente bueno. —El agua se siente genial, ¡vengan! —gritó el Señor Brass. —Vamos en un minuto. Mira que tentáculo, Rich está a punto de golpear sobre su… —¡Hijo de puta! —gritó él, cuando su vaso se dio vuelta y la cerveza se derramó en la piscina. Danielle sacudió su cabeza y se giró hacia mí. Quería correr. —Lo lamento —dije bruscamente. Ella sonrío. —Te perdoné al segundo que me dijiste lo que sombrero en el culo te había hecho. —¡Oye! ¡Me molesta! —gritó el Señor Brass. Él estaba apoyado en un lado de la piscina. El pulpo había flotado hacia el otro lado y estaba atrapado en el filtro. —Ummm, es posible que desees traer eso —señalé con mi dedo al pulpo. Él dejó escapar un profundo suspiro de frustración. Luego le dio a Danielle una sonrisa cegadora. —Otra cerveza, bebé preciosa, ¿por favor? —preguntó. Sus ojos se movieron de él a mí. —Es difícil de resistir, ¿verdad? —Las dos reímos e instantáneamente me sentí mejor. Una hora más tarde estábamos los tres flotando en el pulpo. Everlong de los Foo Fighters estaba sonando en la radio, estábamos bebiendo cerveza y conversando sobre nuestros programas de televisión favoritos. De repente, los ojos de Dani se desviaron a un lado de la piscina.


—¡Decidiste unirte a nosotros! —ella gritó. El Señor Brass y yo paramos nuestra conversación para ver a quién le hablaba. Al otro lado de la piscina, usando su traje de baño de rayas verde y azul, estaba de pie Zane.


Traducido por Addictedread Corregido por Caile

Zane Cuando Rich se detuvo y pidió usar la piscina, no pensé sobre ello. Tenía que ir a trabajar. Con tal de que no hubiera niños involucrados y sin una responsabilidad, ¿qué me importaba? Cuando mencionó que Cathryn se les uniría, despertó mi atención. Todo en lo que podía pensar era en Cathryn. El dolor en su voz cuando le preguntó a Cas si él pensaba que ella era completamente fácil de olvidar había pesado fuertemente en mi mente todo el día. De todas las cosas que me oyó decir por casualidad, ¿por qué tenía que ser esa? Lo segundo que dije fue que la quería recuperar. Y cuando ella confesó cómo deseaba que su vibrador fuera yo, justo antes de perder el conocimiento, casi lo pierdo ahí mismo. Estaba siendo más y más difícil mantenerme lejos de ella. Miré mi reloj. Las cinco en punto. Necesitaba empezar a prepararme para el trabajo. Me quedé mirando con nostalgia hacia la piscina. Quería quedarme, pero sabía que eso sería una mala elección. Me estaba cansando de hacer bien las cosas. Con un suspiro de frustración, me dirigí escaleras arriba.


Media hora después estaba de vuelta en la ventana de mi oficina, solo que esta vez, el área de la piscina no estaba vacía. Usando un traje de baño negro que mostraba el atractivo cuerpo, estaba Cathryn. Ella estaba descansando sobre un gigante flotador de pulpo con Danielle y Rich. Estaba tan cerca que casi podía tocarla. Cathryn rio de algo que dijo Rich y sonreí. Esta pequeña mujer despertaba muchos sentimientos dentro de mí. Se estaba haciendo cada vez más difícil mantener todo en perspectiva. Claro, había tenido mujeres, pero nunca había querido mantenerlas, hasta ahora. Mientras la veía reír y jugar en la piscina me di cuenta, esta vida que había construido no era suficiente. Quería algo… más. Quería ser la persona que mira hacia afuera, en vez de estar siempre mirando hacia dentro. Vi como Cathryn cantaba alegremente la canción que sonaba en la radio. La quería a ella. Todo lo que tenía que hacer era abrir la puerta y atravesarla. Deslicé mi mano dentro del bolsillo de mis pantalones y envolví mis dedos alrededor de mi teléfono. La cabeza de Cathryn estaba inclinada hacia atrás, mientras carcajadas brotaban de sus labios. Ya era suficiente. Lo saqué de mi bolsillo y marqué. —¿Hola? —Hola Blake, soy yo. Algo surgió y no iré esta noche. Te cubro mañana en la noche si quieres. —¿Lydia de nuevo? —bromeó. —Sí, algo así —mentí. —Bien hombre, diviértete. Te llamo mañana. —Más tarde —dije y colgué. Con una última mirada al rostro sonriente de Cathryn, caminé a través de la habitación hacia el baño, me saqué la ropa y mi puse mi traje de baño. A continuación, me uní a ellos en la piscina. —¡Decidiste unirte a nosotros! —gritó Danielle. Los ojos de Cathryn se abrieron de sorpresa y Rich sonrió.


—Contigo aquí vamos a quedarnos sin cerveza —él se quejó. De repente, me sentí incómodo —Espero no molestar —me dirigí a Cathryn. —No seas ridículo, por supuesto que no —respondió Danielle. Cathryn parecía como si hubiera chupado un limón. Su falta de entusiasmo me molestó y frustró al mismo tiempo. —No lo hagas hombre —advirtió Rich —¿Hacer qué? —preguntó Danielle. Esperé a que Cathryn mirara a otro lado y luego salté. Me aseguré de entrar en una bola para hacer un chapoteo grande. Cuando surgí para tomar aire, el pulpo estaba al revés y todo el mundo en la piscina balbuceaba para respirar. A pesar de que el pelo de Cathryn estaba por todo el lugar y el rímel corría por su cara, seguía siendo hermosa. —¡Cabrón! —Ella gritó—. ¡Era una cerveza nueva! —¿Lo siento? —Reí. Con un siseo se lanzó contra mí y el juego comenzó. Por diez minutos dejé que me persiguiera alrededor de la piscina. Al final, solo quería mis manos sobre ella, así que la dejé capturarme. Con una risa alegre me sumergió un par de veces. Pretendiendo salvarme, envolví mis brazos alrededor de ella y la tiré contra mi pecho. —Ustedes niños son tan lindos —anunció Danielle, y Cathryn se puso rígida en mis brazos. —No —le susurré. —¿Qué? —resopló. —No te alejes —dije. Una gota de agua colgaba del lóbulo de su oreja y contuve el impulso de tomarla con la lengua.


Cathryn ladeó la cabeza y levantó sus hermosos ojos azules hacia mí. Di una bocana de aire. Tan jodidamente hermosa. Se humedeció los labios y de repente tuve que probarlos. Baje mi boca a la suya y justo cuando nuestros labios estaban a punto de tocarse, ella agarró mi cabeza como a una pelota de playa y me hundió bajo el agua. Cuando subí por aire, ella estaba nadando lejos. Pequeña escurridiza. Una

hora

después,

las

hamburguesas

estaban

listas

y

estábamos sentados para comer. Cathryn estaba en un sillón, mientras Danielle y Rich estaban compartiendo el otro. Podía sentarme solo a la mesa o con Cathryn. Escogí con Cathryn. Ella me dio una extraña mirada cuando moví su plato a la mesa auxiliar. Chilló mientras la levantaba, sentaba y colocaba de nuevo entre mis piernas. —¿Qué? —pregunté cuando ella no paraba de mirarme. —¿No se supone que estarías en el trabajo? —preguntó. Ignorando su comentario, anuncié que tenía helado en el congelador por si alguien quería postre. Los tres se miraron unos a otros y se echaron a reír. Era evidente que me había perdido de algo. Al ver mi expresión confusa, Cathryn explicó que el Señor Brass era diabético y cómo ella había descubierto eso. Al final de la historia estábamos todos riendo. —Sí, sí, no era mi mejor momento —admitió Rich. Danielle bostezó y el movió la cejas hacia ella—. ¿Lista para irnos? —él preguntó. —Odio dejarlos chicos, pero estoy cansada —nos dijo—. Alguien me mantuvo despierta hasta tarde anoche. —Rich puso una tierna sonrisa en su rostro. Por temor a que expusieran su antiguo sexo de casados dije: —Adelante, nosotros limpiamos. —Cathryn movió sus ojos de Danielle hacia mí y sonreí. Se levantó de la silla y dijo:


—Voy a limpiar. —Antes de que pudiera escapar de mí, tiré de ella hacia abajo. —Zane —dijo entre dientes. —Quédate —susurré. Ella se tensó debajo de mí y sus ojos se estrecharon en pequeñas rendijas de rabia. Nuevamente, sonreí. Con gestos de despedida y promesas de hacerlo de nuevo prontamente, vimos a los Brass caminar lejos. Justo cuando la verja se cerró detrás de ellos, ella se sacudió fuera de mi alcance y me atacó —¿Qué fue eso? —¿Qué cosa? —pregunté. —Lo sabes —dijo entre dientes. —No, de verdad no lo sé —No me gusta el comportamiento frío y caliente, Zane. Después de ignorarme anoche en Dragonfly, estás aquí siendo todo… —Agitó la mano en el aire…—. Amable. Es confuso. —Primero que todo, no te ignoré. Admito que no esperaba verte ahí, pero estuve lejos de ignorarte, cariño, lo prometo. —Así me pareció a mí —se quejó. Era hora de que tuviéramos nuestra pequeña conversación. —Mírame —ordené. Tomó un segundo que fijara sus ojos en mí—. Lo siento, quiero que sepas que tú estás lejos de ser fácil de olvidar para mí. Fue una cosa de mierda que dije y no era en serio. Su expresión de dolor me destruyó. Sus ojos se dirigieron a algo sobre mi hombro y luego, lentamente, vagaron de nuevo a mi rostro. —¿Por qué dijiste eso si no lo decías en serio? —preguntó.


—Porque soy un idiota, porque no estaba pensando… no lo sé. —Me encogí de hombros—. Lo que sí sé es que no me siento de esa manera y tampoco lo sentía cuando lo dije. “Burning House” comenzó a sonar en la radio y los dos nos sentamos ahí en silencio, escuchando la letra de la canción. Sabía que necesitaba decir más, pero mis sentimientos estaban todos mezclados en mi cabeza, así que fui con lo primero que se me ocurrió. —Lo creas o no, me gustaría que fueras fácil de olvidar. —Ella apartó la mirada—. No —le susurré. Inmediatamente, sus ojos estaban nuevamente en mí y expliqué—: Mi mejor amigo es tu hermanastro. Le prometí que no te tocaría, Cathryn. En el momento lo dije en serio. —¿Y ahora? —preguntó. —Todo en lo que puedo pensar es en tocarte. —Lo sé —respondió con voz entrecortada. —No importa lo mucho que lo intento, no puedo estar lejos. —Lo sé —repitió. Se inclinó hacia adelante, presioné mis labios sobre los de ella. Con una inclinación de su cabeza, abrió su boca y me dejó entrar. El beso fue lento y suave. Había esperado tanto tiempo para tenerla, que no quería apresurarlo. Ella gimió cuando mi lengua tocó la de ella y suspiró cuando tiré hacia atrás y besé su cuello. La evidencia de lo mucho que la quería estaba reflejada en mi cara, y quería probarla, para rodar fácilmente su lengua en la mía una y otra vez. Despacio, bajé el tirante de su traje de baño y ella inclinó su cabeza hacia atrás, rindiéndose. Gemí de placer cuando su hermoso pezón surgió de los confines de su traje de baño. Ella se quedó sin aliento cuando el aire frío golpeó su piel desnuda, pero antes de que pudiera apartarse, lo tenía en mi boca. Cuando bajé el segundo tirante, se puso tensa. —Deberíamos parar —jadeó.


Me aparté y examiné su cara en busca de respuesta. ¿Realmente quería que me detuviera? Si lo quería me iba a matar, pero lo haría si lo pedía. En ese momento, por ella, podría hacer cualquier cosa. —¿De verdad quieres que pare? —pregunté. Ella sacudió su cabeza —No, pero aquí en todo lo que puedo pensar es en Sally y tú. No quiero pensar en eso ahora. —Oye. —Toqué su cara e hice que me mirara—. Tú y yo sabemos que puede haber sido Sally esa noche, pero en realidad no lo era ¿verdad? —Ella asintió con la cabeza, sí. Me puse de pie y rápidamente ajustó su traje de baño. Apagué la música y le tendí la mano. Esta vez ella no dudó en tomarla. Mirando directamente a mis ojos, sonrió y cuando la llevé a mi departamento, sentí que estaba en la cima del mundo.


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Cathryn

Cuando Zane estaba en la piscina con la vista fija en mí, me di cuenta que algo había cambiado. Cuando él me sostuvo contra su pecho en el agua y me susurró que no me fuera, pude ver en sus ojos lo mucho que me quería. En ese momento, me pregunté si valía la pena el riesgo, me refiero a realmente valer la pena, y no estaba hablando sólo de mi cuerpo, sino también de mi corazón. Continuamente llegaba a la misma respuesta, sí. Sin duda, Zane Mitchell valía la pena el riesgo. Cuando él me miró directamente a los ojos y se disculpó por decir esas hirientes palabras, no había duda de que lo decía en serio. Entonces me besó como nunca antes había sido besada y ya no podía negar lo mucho que lo quería. Llegamos al umbral de su dormitorio y me detuve mientras las mariposas volaban libres en la boca de mi estómago. Sus pequeñas alas revoloteaban nerviosamente de un lado a otro y tuve un difícil momento para recuperar mi aliento. No puedo creer que realmente estoy haciendo esto. Con un tirón de su mano, Zane me llevó a los pies de su cama, luego se giró y me preguntó.


—¿Cama o baño caliente? —Comprendió mi expresión confusa y dejó escapar una risa sexi—. No te preocupes, te voy a tener en ambos lugares,

sólo

estaba

dándote

la

opción

de

escoger

donde

comenzaríamos. Cabrón presumido —Mírate todo seguro de ti mismo —bromeé. Él rió y me sentí un poco más relajada. No me considero ni lo más mínimo atractiva, pero este hombre, este locamente hermoso hombre, me hizo sentir como la mujer más sexi del mundo. Por una vez en mi vida no iba a cuestionarlo, simplemente iba a disfrutar de ello. Llevando mi mano al tirante de mi traje de baño, comencé a deslizarlo hacia abajo por mi brazo. Los ojos de Zane bajaron a mis pechos y sonrío—. Bueno, ya que me estás dando la opción, digo cama primero y después baño. —Deslicé el tirante hacia abajo un poco más y su mano salió disparada a detenerme. Con un jadeo, impacientemente apartó mi mano y empujó el tirante el resto del camino. Mi pecho salió de pronto y él lo tomó con ternura. Mientras arremolinaba su dedo alrededor de mi pezón, un gemido lujurioso escapó de sus labios. Me mordí la lengua para no decirle que acelerara. Mientras continuaba el tormento en el primer pezón, bajó mi otro tirante y liberó mi otro pecho. Ahora estaba desnuda de la cintura para arriba. —Dios, eres perfecta —susurró. Mis pezones estaban tan duros que prácticamente podía cortar vidrio con ellos. Cada remolino de su dedo tocó un nervio diferente de mi cuerpo. Cuando bajó su cabeza y aspiró uno dentro de su boca, mis rodillas se doblaron. Antes de que me derritiera en un charco sobre su piso, Zane me levantó en sus brazos y me bajó sobre su cama. En vez de quitarme mi traje de baño como esperaba, bajó sus manos a su cintura y comenzó a desatarse su traje de baño. Ahora estamos hablando. Me senté rápidamente y lo detuve —Déjame a mí —ofrecí.


Dio un paso atrás y sacudió su cabeza —Si pones tus manos en mí ahora, esto se acabará antes de que comience. Créeme, ninguno de los dos quiere eso. —Con una sonrisa en mi rostro, me recosté para presenciar el espectáculo—. Te gusta esto. — Se rió entre dientes. No me gusta, me encanta. Queriendo apresurar las cosas levanté mis caderas y comencé a quitarme el traje de baño—. No te atrevas —gruñó. —Oh por el amor de Dios, no puedes tener toda la diversión — jadeé. —Créeme, no seré el único teniendo un buen momento, ahora compórtate. —La promesa en su voz me puso la piel de gallina. Suspirando dramáticamente, me extendí a través de la cama, enganché una almohada y la metí bajo mi cabeza. Una vez acomodada, me concentré de nuevo en Zane, que estaba inclinado hacia abajo para poder sacar su traje de baño. Cuando se puso de pie, casi me tragué mi lengua. Buen Dios, era más grande de lo que recordaba, lo cual me asustó porque en mi memoria era anormalmente enorme. Con una mirada de preocupación en su rostro, dio un paso hacia mí y se detuvo. —¿Estás

bien?

Dime

que

no

estás

teniendo

segundos

pensamientos. Es decir, si estás bien… Su seguridad era encantadora por decir lo menos, pero no había manera en el infierno que le explicara mi repentina vacilación. —Tranquilo Gran Chico. —Quise decirlo literalmente—. Yo sólo estaba tomándolo todo. La mirada perpleja en su rostro se volvió engreída —¿Oh sí? ¿Te gusta lo que ves? Me quedé mirando mis uñas casualmente


—Me gustará —bromeé, y chillé de risa cuando saltó sobre mí. Luchamos unos pocos minutos. Es decir, hasta que logró tirarme del pelo hacia abajo. Con un tirón suave pero firme a mi cola de caballo forzó mi cabeza para atrás de manera tal que pudiera mirarme a los ojos. Lo miré desafiante. Él me dio una sonrisa atractiva y luego capturó mi boca con la suya. Esta vez el beso no fue tierno ni lento, sino salvaje y tan lleno de pasión que me robó el aliento. Después de que Janna me ayudó a perder peso y comencé a sentirme mejor conmigo misma, los chicos comenzaron a invitarme a salir. Ser aceptada y querida, sobre todo por el sexo opuesto, era una sensación embriagadora. Me dejé seducir por algunos hombres durante el último año de la escuela secundaria, pero en verdad no tuve relaciones sexuales hasta mi primer año de universidad. He tenido un puñado de amantes desde entonces, pero ninguno me había hecho sentir así. —¿Qué estás pensando? —susurró Zane en mi oído. —Acerca de lo bien que te sientes —le susurré. La mirada de sorpresa en su rostro me hizo reír—. ¿Qué? Puedo dar una respuesta honesta de vez en cuando. Te mantiene alerta. Me dio un beso rápido en los labios y se sentó. —Nunca sé qué voy a conseguir contigo, Cathryn Haines, y eso me gusta. ¿Qué tal si dejamos fuera ese traje de baño húmedo? No me gustaría coger un resfriado. —Levanté mi torso y poco a poco él deslizó mi traje de baño hacia abajo sobre mis caderas. Cuando llegó a mi muy depilado coño exhaló en voz alta—. Y te ves tan inocente —se quejó. —Noticia de última hora, las que lucen inocentes son las más salvajes —le informé. —Ahora me lo dices. —Su boca se inclinó hacia arriba y mi corazón tartamudeó en mi pecho. Si no tengo cuidado, podría perderme por completo en este hombre.


Una vez que me quité el traje de baño, Zane estaba sentado sobre sus talones y examinaba detenidamente mi cuerpo. Esperaba que me tocara e hiciera su camino hacia las cosas buenas. En su lugar, fue directo por la acción. Di un grito ahogado cuando bajó su cabeza y pasó su lengua por mi coño. Levantó su cabeza lo suficiente para guiñarme y se sumergió nuevamente. Después de unas cuantas probadas más, se echó hacia atrás y murmuró algo que sonó como “necesito más”. En un abrir y cerrar de ojos, me tenía en la parte superior de la cama con las piernas lo suficientemente abiertas para que la parte superior de su cuerpo se ajustara entre ellas. —Oh Dios —respiré. A medida que continuaba lamiendo y chupando partes de mí que no habían sido tocadas por un hombre en demasiado tiempo, mi cuerpo cobró vida. Zane Mitchell era un Dios oral, y quería que nunca se detuviera. Cuando la situación se volvió difícil de soportar, me agarré de su edredón y lo apreté entre mis puños. Si hubiera tenido algo de cabello, lo habría arrancado de su cabeza ahora. Cada terminación nerviosa de mi cuerpo se había disparado al cien por ciento. Como si supiera que estaba cerca del borde, Zane metió un dedo en la ecuación y empezó a frotar mi clítoris. Mi orgasmo fue tan intenso, que literalmente, sentí que me rompía en pedazos. Se echó hacia atrás y sonrió con un brillo satisfecho en sus ojos. Sí macho man eres tan bueno, pensé, pero no me atreví a decirlo en voz alta. Me dejé caer en la cama como un fideo blando y me quedé allí recuperándome, mientras él tomaba un condón del cajón de su mesita de noche. La mayoría de los chicos con los que había estado, manoseaban el condón antes de finalmente ponérselo. Eso, o me lo tiraban a mí y esperaban que yo lo hiciera por ellos. Pero no Zane. Nop,

como un peculiar profesional del

condón, tenía esa cosa abierta y bien colocada en dos segundos. Decidí que era mejor no pensar en eso. Una vez que el condón estaba seguro, lo vi tomar su polla con sus manos y mi coño dolió. La única cosa mejor que Zane Mitchell


tocando su pene gigante, era que yo tocara su pene gigante. Extendí mi mano para hacer precisamente eso, pero él se echó para atrás y dijo: —Uh-uh. —¿En serio? —jadeé. Con su polla todavía en la mano arqueó una ceja —Paciencia —susurró. Lo miré y el me devolvió un giño y una sonrisa. Su mano se movía hacia atrás y hacia adelante, era muy molesto—. Desde el día que te descubrí doblándote como una estrella porno en tu piso, usando solo un sujetador deportivo y bragas, que he querido hacer esto. —En un movimiento fluido se dejó caer hasta un codo, lentamente frotó la cabeza de su pene arriba y abajo de mi hendidura y luego empujó hacia adentro. Sentí cada descomunal pulgada de él, mientras se deslizaba más profundamente. El cosquilleo de un orgasmo amenaza con liberarse, pero luché de nuevo. De ninguna maldita manera me haría explotar tan rápido. —Estás tan apretada —se quejó. —Tú eres anormalmente grande —respondí. Él se rió y antes de que pudiera decir algo más, presionó sus labios en los míos y empujó el resto del camino. Una pizca de dolor me hizo dar una profunda respiración. Sonrió contra mis labios y se tragó mi gemido de doloroso placer. Esperaba que empezara a bombear como loco dentro de mí, así que cuando él ligeramente se movió hacia atrás antes de empujar lentamente de nuevo, estaba sorprendida y contenta. Cuando sus labios bajaron por mi cuello hasta mis pechos, sus abdominales se apretaron. Eso, junto a la perfecta visión de su pene bombeando lentamente dentro y fuera de mí, hizo emerger el estridente orgasmo ahogado antes. Lancé mi cabeza sobre la almohada y jadeé. —Oh Dios.


Como si sintiera que estaba a punto, se dejó caer en sus antebrazos y aceleró su ritmo. —Joder, te sientes bien —jadeó. —Taaaaaan bien—gemí. —Vas a hacer que me corra —se quejó. A la segunda palabra que salió de sus labios, mi orgasmo me golpeó. En segundos me siguió por el agujero del conejo. El mejor sexo que he tenido.


Traducido por Cjuli2516zc Corregido por Caile

Zane

Después de cinco o más minutos de estar allí tendido en un aturdimiento sudoroso, tenía que ir al baño. —Ya regreso —le dije, y me reí cuando Cathryn murmuró algo que sonó como fideo flácido. La besé en el lado de la cabeza y me dio una dulce sonrisa. Esperaba que el sexo con ella fuera bueno, pero era mucho mejor que bueno. Si pensaba en ello demasiado, comenzaría a entrar en pánico. No quería entrar en pánico en este momento. Quería más sexo con Cathryn. Este solo pensamiento debería asustar la mierda fuera de mí. Lo hizo, pero no tanto como debería, lo que daba miedo por sí mismo. Una cosa era segura, Blake no podía descubrirlo. Le prometí que no metería mi pene en su hermana y, para ser justos, realmente y verdaderamente

traté

de

honrar

esa

promesa.

Sacudiendo

los

pensamientos de Blake de mi cabeza, tiré de la cadena del inodoro y abrí los grifos de la bañera a toda potencia. Si tuviera que hacerlo, jodería a Cathryn fuera de mi sistema. Sólo la idea de tenerla de nuevo hizo que mi verga se ponga firme. Comprobé para asegurarme de que la temperatura del agua estaba perfecta antes de regresar a la habitación. A los pies de la cama me detuve para encontrar a Cathryn profundamente dormida. Miré la hora y suspiré. Era más tarde de lo que pensaba. ¿Debería despertarla o dejarla dormir? La vi dormir


durante unos minutos más antes de volver al cuarto de baño para cerrar el agua. Estaba decepcionado, pero no tenía el corazón para despertarla. En lugar de unirme a Cathryn en la cama, me puse un par de pantalones cortos y una camiseta y limpié el desorden que habíamos dejado alrededor de la piscina. Para la medianoche finalmente estaba lo suficientemente cansado para dormir, así que me dirigí al piso de arriba. Cathryn estaba desparramada sobre la cama con dos almohadas debajo de sus brazos. No, no pequeña acaparadora, pensé, mientras la levantaba y la colocaba donde la quería. No movió un músculo. Envidiaba a Cathryn dormida. Solía ser una persona de sueño profundo antes de que Ted llegará a nuestras vidas. Aprendí rápidamente a dormir con un ojo abierto y un pie en el suelo. Cathryn dejó escapar un pequeño suspiro dulce y lo sentí justo donde contaba, mi pene. No he hecho un hábito de invitar a las mujeres a dormir en mi cama. En las pocas ocasiones que terminaron aquí, dormía mal y no podía esperar para echarlas a la mañana siguiente. La idea de enviar a Cathryn a casa, a pesar de que vivía en el mismo edificio, no me hacía sentir bien. Me gustaba cuando estaba aquí más que cuando ella no estaba, por lo que por esta noche iba a mantenerla justo donde la quería. Me quité mi ropa y me metí en la cama junto a ella. Después de unos minutos no pude soportarlo, así que di la vuelta a mi lado y tiré de ella a mi frente. Lo

bueno

es

que

ella

estaba

dormida.

De

lo

contrario,

ella

definitivamente tendría algo que decir sobre la polla encajada entre sus mejillas. Con una sonrisa en mi cara, me quedé dormido. A la mañana siguiente fui gratamente despertado por los labios de Cathryn envueltos alrededor de mi polla. Ella estaba bajo las sábanas por lo que no podía ver su rostro. Necesitando ver sus ojos azules mientras ella cumplía otra de mis fantasías, me quité las sábanas. Plantada entre mis piernas con su boca en mi polla estaba mi mujer de fantasía. Con su cabello desordenado, labios carnosos y brillantes ojos azules, era una imagen perfecta. Cuando me vio mirándola sonrió


alrededor de mi polla y lo sentí en mi pecho. No había manera de que pudiera tomarme por completo, pero no me importaba. El hecho de que ella estaba en mi cama tomándome siquiera, era suficiente para mí. Traté de darle el control, pero, al cabo de unos minutos, no podía soportarlo más. Mientras deslizaba mis dedos en su cabello y empecé a bombear dentro y fuera de su hermosa boca, pensamientos de mantenerla para siempre flotaban a través de mi mente. Rápidamente los empujé lejos. Cathryn envolvió sus dedos alrededor de mí y comenzó a frotar suavemente. La fricción añadida de su mano junto con su cálida boca era demasiado. Dejé caer mi cabeza hacia atrás y gemí cuando me vine en su garganta. Liberando su agarre sobre mi verga, Cathryn lamió sus labios y dijo: —Mañana. —Ella dejó escapar un pequeño grito cuando la levanté por sus axilas y la besé de golpe en los labios. Antes de que pudiera regañarme por maltratarla, la levanté en mis brazos y la llevé al cuarto de baño—. ¿Un baño ahora? —cuestionó cuando la senté en la alfombra de baño. —Incluso mejor, una ducha —respondí. Cinco minutos más tarde la tenía presionada al ras contra la pared de la ducha mientras lavaba su espalda. —Se siente tan bien —suspiró. Miré hacia abajo a mi polla dura, sonreí y luego deslicé un dedo con jabón entre las mejillas de su culo—. Guau allí, amigo —jadeó. Volvió la cabeza y sus ojos bajaron a mi polla—. Ni siquiera pienses clavar eso allí —advirtió. —Dejaremos

eso

para

otro

momento.

Por

ahora,

estoy

perfectamente bien con clavarlo aquí —dije, mientras deslizaba mis dedos dentro de su apretado coño. —Dios, vas a ser mi muerte —respiró. —¿Lista? —susurré en su oído.


—Infiernos sí —dijo con una risa. Segundos más tarde tenía el condón puesto y estaba empujando dentro de ella. Después de unos cuantos golpes, me di cuenta que el ángulo no iba a funcionar. Me retiré, la hice girar y la levanté. Como si supiera exactamente lo que tenía en mente, Cathryn envolvió sus piernas alrededor de mi cintura y se agarró a la barra de toallas sobre su cabeza. Entonces me dejó follarla hasta hacerla pedazos. Tomó algunas maniobras, pero finalmente ambos llegamos. Cuando ambos estuvimos completamente satisfechos, Cathryn reanudó el lavado mientras salí y deseché el condón. Cuando regresé, ella sonrió. Luego preguntó: —¿Qué piensas sobre los corchos de vino?


Traducido por addictedread Corregido por IviAbernathy.

Cathryn

La mirada perturbada en la cara de Zane cuando le pregunté por el corcho del vino fue absolutamente graciosísima. Muerdo la parte de atrás del lápiz mientras pienso acerca de lo ocurrido anoche y esta mañana. No puedo creer que hayamos dormido juntos. Bueno, puedo… pero no puedo. Pase lo que pase, Blake no puede descubrirlo. Mientras se vestía, Zane me informó que tenía que prepararse para una reunión en la tarde y que le debía una noche libre a Blake, por lo que estaría trabajando hasta tarde en Whisky. Fue evidente por el incómodo silencio, que ninguno de los dos sabía cómo tratar con la mañana siguiente. Lo vi vestirse y traté de no babear. El hombre se veía tan condenadamente bien en un traje. Sonrió con alivio cuando le sugerí ir abajo para escribir mi lista. Para darle la oportunidad de recuperar el aliento, me quedé arriba más de lo que necesité. Si hubiera tenido alguna idea de cómo iba a terminar la pasada noche, habría traído algo más que mi traje de baño para ponerme. Al menos ahora estábamos secos. Finalmente, cuando bajé, me dirigí directamente a la cocina para preparar una taza de café. Pretender que esta mañana era como


cualquier otra, no era precisamente fácil. Esperé a que el café estuviera listo, preparé una taza para llevar a su oficina y la puse delante de él. No importaba lo mucho que fingiéramos que las cosas no habían cambiado, ahora eran diferentes. Había visto a este hombre sin ropa. Lo había tenido dentro de mí y sabía cómo se veía en su momento más vulnerable. Ahora, ya no hay vuelta atrás, para ser honesta, no quería volver en mis pasos. Zane me sonrió. —Gracias bebé, aquí está tu lista. ¿Tienes algún plan para esta noche? —Hmmm, en realidad no he pensado en ello, podría juntarme con Lena. Su sonrisa se desvaneció un poco —¿A Dragonfly? —Ella está libre hoy. Si hacemos algo será en uno de nuestros apartamentos —dije. Su sonrisa reapareció y traté de no reír. También trataba de no pensar en que él estaría trabajando con Sally esta noche y lo mucho que me molestaba. Sally desea a Zane y, unas pocas semanas atrás, él también la deseaba. —¿Qué está mal? —me preguntó. Si le decía lo que estaba pensando corría el riesgo de ahuyentarlo. Había escuchado algunas variaciones de lo que él hizo cuando Beth trató de atarlo. Todas terminan con él pateándolas lejos. También había tenido asiento en primera fila para verlo rechazar a la decoradora. Quería saber dónde nos encontrábamos, pero no lo suficiente como para preguntar. Por ahora iba a mantener la boca cerrada, disfrutar de la experiencia y rezar para evitar que mi corazón se rompiera. —Nada, solo pensaba en lo que tengo que hacer hoy —mentí—. Hablando de hoy, necesito conseguir esto. —Levanto la carpeta con mi lista adentro—. Mi jefe es un perfecto hinchapelotas. —Con una


carcajada Zane me golpeó el trasero y me deseó que tuviera un buen día. Cinco horas después, he tachado la mayoría de las cosas de mi lista. El fontanero, a su manera, tratará con el apartamento L y no puedo esperar para decirle a Zane que finalmente conseguí un paisajista que bajó su precio. Ahora, todo lo que quedaba era la Señorita Weston. Después de una noche maravillosa con Zane, Natalie Weston era la última persona con la que quería tratar. Sin embargo, quería retrasarla el tiempo suficiente. Anímate Cathryn, éste es tu trabajo. Con un suspiro de resignación, dejé mi lápiz masticado, me deslicé en mi apartamento y me dirigí fuera de la puerta. Mientras iba bajando, a mitad de la escalera, escuché una puerta abrirse. Cuando llegué al piso inferior, la Señorita Weston estaba allí de pie con los brazos cruzados. Pude ver por sus labios fruncidos que no estaba contenta. —Te dejé dos mensajes esta mañana —declaró. Rodando mentalmente mis ojos, estampé una falsa sonrisa en mi cara. —Me disculpo por responder tan tarde, Señorita Weston, pero ha sido una mañana muy ocupada. —Apuesto a que lo ha sido —dijo cortante. Las palabras para responderle me vienen a la mente, pero me abstengo de soltarlas abruptamente en voz alta. En su lugar pregunto: —¿Qué puedo hacer por ti? Después de dejar escapar un resoplido exagerado, por fin va al punto. —Por favor ven. Tengo algo para ti. —Después de nuestro pequeño intercambio mordaz, era la última cosa que esperaba que dijera. Mientras la sigo dentro de su apartamento, ella pasa a explicar— : Cuando estuviste enferma, le dije a Zane que quería darte un regalo y


él mencionó que eras muy aficionada a los gatos, así que hice una búsqueda en línea y te ordené esto. —Ella levanta una caja. Por favor, dime que no lo hizo—. Bueno, ¿qué estás esperando? ¡Ábrelo! —Ella aplaudió de entusiasmo. Abrí la caja y saqué…el muumuu más feo de todos—. No es exactamente como el mío porque, como sabes, el mío es único en su especie pero es similar. Solo piénsalo, ¡podremos ser gemelas! —gritó de júbilo. Me quedé mirando hacia abajo al muumuu con horror. Pensé que el suyo era malo, pero este lo hizo ver completamente atractivo. Gatos de todas las formas y tamaños con ojos grotescamente grandes estaban cubiertos al azar por un naranja fluorescente y una tela verde vómito—. Bien, ¿qué te parece? — preguntó. El muumuu era horrendo, pero el hecho de que ella se preocupara lo suficiente por mí era sorprendente y conmovedor. No sabía si reír o llorar. Cuando estuve enferma no sólo tuve a Zane comprándome el desayuno, con lo que aún estaba teniendo pensadillas, sino que la mayoría de los inquilinos se habían tomado el tiempo de entregarme notas y flores. Y ahora, aparentemente, esta mujer que es un dolor en el culo, había salido de su rutina para comprar este horrible pero atento regalo… para mí, y todo porque quería que me sintiera mejor. Esto, justo acá, es el por qué amo tanto mi trabajo. Pongo en el suelo el muumuu, me acerco y le doy un abrazo de oso gigante. —Gracias por pensar en mí —le susurro. Con un ceñido apretón, ella dice: —Siempre quise una hija. El Señor Wenston y yo tuvimos la suerte de tener dos saludables niños, pero lo perdí antes de que pudiera darme a mi niña. Espera, ¿qué? Me aparto y la miro boquiabierta. —¿Hay un Señor Weston…unos chicos? —balbuceé.


—Oh, sí. Mi Señor Weston fue el amor de mi vida y mis hijos están a un segundo de acá. —¿Dónde están tus hijos ahora? ¿Viven en Charlotte? —Mi hijo mayor siguió los pasos de su padre y se enlistó a la Armada. Él está en Annapolis en este momento. Mi hijo menor vive en Nueva York. Creo que está trabajando en un club nudista —suspiró. Decidiendo saltar al pasado, pregunté. —¿Y el Señor Weston? —Un accidente marítimo —respondió con tristeza. Aprieto su mano y digo la primera cosa que pude pensar. —Siento mucho su pérdida. —Gracias, querida. Han sido largos cincuenta años sin él. —Ella recupera el muumuu del piso y me lo entrega—. Suficiente de mí, vamos a hablar sobre ti dejando el apartamento de Zane esta mañana con tu traje de baño puesto. —Mi mandíbula cayó y su ceja se alzó—. ¿Qué? ¿No pensabas que alguien se daría cuenta que llevas puesto lo mismo dos días seguidos? ¡Cariño, si vas a escabullirte por ahí, tendrás que hacerlo mejor que eso! —¿Qué eres? ¿Una acosadora? —espeté. —Cielos, no. —Ríe—. Solo soy una vecina simpática. Le lancé una mirada escéptica. —Tú y yo nos conocemos mejor que eso. Ella levanta sus manos. —¿Qué puedo decir? Soy una anciana y él es hermoso. Tengo que conseguir sexo en alguna parte. —Ante su confesión las dos rompimos a reír. No puedo esperar para contarle a Zane sobre esto.


Esa noche, fui al apartamento de Lena y ella me preparó la cena. Después de cenar vimos una película. Ella preguntó por Zane pero no sabía que decirle, así que le dije que nada había ocurrido desde la otra noche en Dragonfly. A medianoche me arrastré a la cama. Estaba exhausta, pero no podía evitar pensar en Zane y en que no había sabido nada de él en todo el día. Hacía mucho tiempo que no hacía esto de tener una relación, no sabía qué esperar, pero algo me dijo que ya debería haber sabido de él. Cuanto más pensaba en ello, más me preocupaba. ¿Y si era cosa de una sola vez? Después de anoche, no estaba segura de poder volver a cómo estaban las cosas antes de que durmiéramos juntos. No quería retroceder. Sin embargo, si había aprendido una cosa en la vida, era que raramente conseguíamos lo que queríamos. Un extraño ruido interrumpió mi perturbadora espera y paré para escuchar. Un segundo después lo oí de nuevo. Alguien estaba tocando la puerta de mi apartamento. Tiré hacia atrás mi cubrecama y corrí hacia la puerta para mirar a través de la mirilla. Cuando vi que era Zane, sacudí mis puños en el aire y meneé mi trasero. Luego me acomodé, tomé un respiro para calmarme y abrí la puerta. —Sé que es tarde, pero tenía que verte —anunció. Mi corazón se derritió en un charco a sus pies. Abrí la puerta y esperé a que ingresara. —¿Está todo bien? —pregunté. —Todo está mejor que bien. Quería llamarte más temprano desde Whisky para decirte, pero estuve ocupado y tuve que esperar hasta ahora. Su entusiasmo era contagioso. —¿Decirme qué? ¿Decirme qué? —insistí. —Conseguí el hotel. —¿El hotel de tu padre en Wiston? —grité. Él asintió con la cabeza, sí y chillé de nuevo—. ¡Oh mi Dios, es una noticia


impresionante, Zane! —Él abrió sus brazos y me lancé en ellos. Me levantó y envolví mis piernas alrededor de su cintura. —Maldita sea, te sientes bien —murmuró contra mi cuello. Su cálido aliento bailó a través de mi clavícula y me estremecí—. Háblame de tú día, bebé, espero que haya sido bueno. —Cada vez que el hombre me llamaba “bebé”, su influencia en mí se hacía un poco más fuerte. Estaba abriendo mi boca para contarle sobre mi visita a la Señorita Weston cuando decidí hacer algo mejor, se lo mostraría. —Mi día fue bueno. De hecho, tengo una sorpresa para ti. Él sonrió y lo sentí en los dedos de mis pies. —¿Ah sí? ¿Eso te incluye a ti sin bragas? —Puede. —Su risa fue seguida por un gemido de decepción cuando bajé los pies al piso—. Solo sujeta tus caballos, ya vuelvo. Esperé a que Zane tomara asiento en el sofá y luego corrí a mi habitación. Lo más rápidamente posible me quité el pijama y deslicé el horrible muumuu sobre mi cabeza. Oh no, ¡era demasiado grande! Me miré en el espejo y quedé sin aliento ante lo que vi. Entonces empecé a reír. A Zane le iba a encantar. Este escote podría ser apropiado en la Señorita Weston, pero en mí era obsceno. La mujer tenía al menos dos pulgadas más que yo. ¿No consideró el tamaño? Miré hacia abajo, a mis dedos de los pies que se asomaban y me encogí de hombros. El movimiento hizo que uno de mis senos saltara fuera, lo que, por supuesto, me hizo reír. —¿Estás bien ahí? —gritó Zane desde la sala. ¡Mierda! —¡Estoy bien! —grité a través de mi risa. Corrí hacia mi armario y me coloqué un par de tacones. En el último segundo me quité las bragas. Cuando llegué a la puerta de mi dormitorio, reduje mis pasos y rápidamente metí mis senos dentro. Como una modelo profesional


caminando por la pasarela, pavonee mi feo trasero de muumuu por el pasillo y lejos de Zane. Él me dio una mirada y estalló en carcajadas. Lo había visto sonreír, e incluso reír, pero nunca lo había visto así. Su risa era contagiosa y muy pronto me hizo reír. Una vez que nuestro arrebato histérico se calmó, Zane dobló su dedo hacia mí. Colocando mis manos en mis caderas, me mantuve firme y le di una mirada mordaz. —Tú le dijiste que me gustaban los gatos. —Lo hice —dijo a través de su risa. —Mira esta cosa —susurré. —Oh, lo veo —dijo y estalló en otro ataque de histeria. Miré hacia abajo a mi seno derecho deslizándose fuera y suspiré. —Al menos podría haberme comprado el tamaño correcto. —Ven acá —dijo Zane. Levantando el muumuu para no tropezar, me acerqué arrastrando los pies y me paré frente a él—. Quiero ver lo que hay bajo esa cosa horrible. —Su sexy tono hizo que todo mi cuerpo se encendiera. Fingí mirar el reloj. —No sé, es muy tarde para coquetear. Él puso sus dedos en su barbilla, pretendiendo pensar sobre eso. —Bueno, si es sólo un coqueteo, entonces será mejor que sea rápido, así puedo irme a casa. —Algo en sus palabras me pegó mal ¿yo sólo era un flirteo para él? Mi rostro debe haberme delatado, porque se incorporó y me tomó. Una vez que me tuvo sentada en su regazo, besó un costado de mi cabeza y susurró en mi oído—: Lo siento. Solo estaba jugando, bebé. —En lugar de enfrentar lo que realmente estaba en mi mente, decidí que no estaba lista para entrar en ese tema. Tampoco estaba lista para dejarlo ir, así que actué como una gallina de mierda y lo besé. Lo siguiente que supe era que él estaba quitándome el muumuu y yo estaba extendida entre nosotros, desabrochando la


bragueta de su pantalón. Se quedó sin aliento por la sorpresa cuando tomé su duro pene, lo coloqué en mi entrada y me dejé caer encima de él. —Condón —gimió contra mis labios. ¡Mierda! Lo olvidé completamente. Me aparté y miré fijamente dentro de sus ojos. Él era el único responsable. Él era el único que tenía que ser cuidadoso. Había muchísimo más de este hombre de lo que había creído posible y, llámame estúpida, quería conocerlo todo. —Si estás limpio, yo estoy tomando la píldora —le dije. Su cuerpo se tensó por un segundo y empecé a entrar en pánico. ¿Qué había hecho? Antes de que pudiera retractarme, él sacudió sus caderas. Se sintió tan bien que los dos gemimos. —Estoy limpio, pero esto es una mala idea —dijo y sacudió sus caderas nuevamente. Nunca había estado con un chico sin condón. Si hubiera tenido alguna idea de lo malditamente bien que se sentía, debería haberlo intentado antes. —Yo nunca había tomado a una mujer sin protección tampoco — confesó. Él empujó hacia arriba y los dos volvimos a gemir. Avergonzada como el infierno, bajé mi cabeza en su hombro para ocultar mi rostro ardiente. —No puedo creer que haya hablado en voz alta. Su risa retumbó en mi pecho. Empujó de nuevo y los dos gemimos. Lo oí suspirar y levanté mi cabeza para ver lo que estaba mal. Sus ojos azules me tentaron. —Bebé, si no te mueves, voy a voltearte y hacerme cargo — advirtió. Mirando fijamente dentro de sus ojos, me levanté sobre mis rodillas y lentamente me deslicé hacia abajo. Me gustaba tener el control. Algo me dijo que él no lo permitía con mucha frecuencia. Arriba


y abajo, lo cabalgué despacio. Durante todo el tiempo me miraba fijamente y quería saber en qué estaba pensando. Quería saber que no estaba sola en mis sentimientos. Quería quitar sus capas protectoras y encontrar su corazón. Por ahora, sin embargo, estaba feliz de conformarme con lo que fuera esto. —Cathryn —advirtió. —Está bien, está bien —murmuré y, con una sonrisa en mi cara, retomé el ritmo. Cuando cerró sus ojos y dejó caer su cabeza en el respaldo del sofá, sabía exactamente lo que estaba sintiendo, porque yo también lo sentía. —Más rápido —dijo con voz ronca y aumenté mi ritmo un poco más. Finalmente, incapaz de soportarlo más, dejó caer sus manos sobre mis caderas y comenzó a levantarme arriba y debajo de su pene. Jadeé cuando mi orgasmo emergió y amenazó con tragarme entera. Él levantó la cabeza del respaldo del sofá y el calor de sus ojos me quemó viva. —Nunca sentí algo como esto —jadeó. Mi corazón tartamudeó en mi pecho y entonces mi orgasmo rasgó a través de mí. Estoy loca por este hombre.


Traducido por addictedread. Corregido por IviAbernathy.

Zane

Blake sabe que algo está pasando. Cathryn murmuró algo que sonó como pulpo en su sueño, la tiré a mi lado y envolví un brazo alrededor de ella. El trabajo esta noche tuvo todo tipo de mierda. No se suponía que Blake estuviera ahí, así que cuando apareció de la nada y ordenó una bebida, me tomó por sorpresa. Fuera del trabajo no habíamos pasado últimamente mucho tiempo juntos. Aparentemente eso le molestaba más de lo que creía. Él no era el único. La culpa también estaba comenzando a alcanzarme. Tenía la intención de decirle a Blake sobre Cathryn, pero necesitaba un poco más de tiempo para descubrir la mejor forma de lanzárselo. Justo después de que Blake se sentó, Hunter me dijo que tenía una llamada. Como un conejo, brinqué ante la oportunidad de escapar a mi oficina. La llamada era de mi abogado, George, quien me informó que Ellerman finalmente cedió y el hotel era oficialmente mío. Lo primero en lo que pensé fue en Cathryn y en cómo no podía esperar para compartir la noticia con ella. Pero antes de que tuviera la oportunidad de hacer eso, Lydia entró pavoneándose en mi oficina. —Blake dijo que podría encontrarte aquí atrás. Estoy feliz de verte solo —ronroneó.


Por fuera, Lydia Mann era hermosa a la vista. Era dueña de tres boutiques, una de las cuales estaba en Charlotte. Era una entendida mujer de negocios, pero una absoluta loca en lo que a los hombres refiere. Como era su costumbre, estaba usando un pequeño y sexy vestido de diseñador y zapatos de tacón. Si un mes atrás hubiera entrado a mi oficina pavoneándose, la habría doblado sobre mi silla y habría jodido a la psicópata fuera de ella, pero no ahora. Ahora sólo quería que se marchara. Maldito Blake. Parecía que íbamos a tener que hablar antes de lo que había planificado. —Que amable Blake por enviarte en mi dirección, pero estoy realmente ocupado ahora, bebé. Como un gato sobre su caza, ella merodeaba encima de mi escritorio. Trazando una perfecta uña con manicura a través de mi corbata, ella dijo: —Tú siempre estás ocupado, Zane. Apostaría a que puedo hacer que te sientas mejor. —Podrías si te deseara, pero no lo hago. Mira, te dije que te iba a llamar. —Pero no lo hiciste y estoy cansada de esperar. —Hizo un puchero. —Bueno, eso está muy mal. Estoy ocupado ahora y agradecería que te fueras. Sus ojos saltaron —¿No me estás rechazando en serio, verdad? —Ya que soy frontal, lo estoy haciendo. —Vamos, bebé —arrulló. —Ahora, Lydia. —Señalé la puerta.


—¡No te creo! —siseó—. Vengo corriendo cada vez que llamas y ¿tú no puedes ni molestarte en darme cinco minutos de tu tiempo? Esto es una mierda y lo sabes. —Ella estaba en lo correcto. Era una mierda. Aun así, no significaba que fuera a hacer algo al respecto. Cuando se dio cuenta de que no iba a ceder, se giró en sus tacones y salió furiosa de mi oficina. Ocupé los siguientes cinco minutos comprendiéndome a mí mismo. Luego llamé al celular de Blake. —¡Oye! —respondió. —¿Todavía estás aquí? —pregunté. —Sí, estoy arriba molestando a Hunter, ¿por qué? —A mi oficina, ahora. —A la orden, jefe —respondió y me colgó. Unos pocos minutos después él estaba caminando a través de mi puerta. Antes de que él pudiera soltar alguna palabra, lo iluminé. —Nunca envíes a una mujer de nuevo a mi oficina, a menos que yo te diga —le advertí. Una expresión de culpa seguida por una de ira, aparecieron en su rostro. —¿Qué demonios? Pensaba que tú y Lydia estaban juntos. —¿Te dije que estábamos juntos? —Tampoco me dijiste que no lo estaban ¿Qué pasa últimamente contigo, hombre? Ya no te veo nunca y cuando lo hago, estás siempre hinchando las pelotas. —Nada está ocurriendo. Sólo quiero que respeten mi privacidad, especialmente cuando se trata de mi oficina y de mi trabajo ¿Es demasiado pedir? Cuando él vio lo serio que estaba, murmuró: —Bien, lo siento. Pensé que te agradaría la distracción.


—Genial, entonces está arreglado. ¿Quieres una cerveza? Su ceja salió disparada por la sorpresa. —¿Pretendes tener algo conmigo? —Pretendo tener más que algo —le dije Echó un vistazo a la sonrisa en mi cara y dijo en voz alta: —Conseguiste el hotel. —Conseguí el hotel —confirmé. —Claro que sí —aplaudió y luego me arrastró en un abrazo. Esa fue la razón exacta por la que dudé en hablarle de Cathryn… Cathryn murmuró en su sueño y besé el costado de su cabeza. Esta mujer me estaba volteando al revés. Pensé de nuevo en la escena de esta noche con el muumuu y sacudí la cabeza. No recuerdo la última vez que había reído tan fuerte. Me quedé mirando su forma de dormir y pensé en cómo sería la reacción de Blake cuando descubriera que había dormido con su hermana. Traté de hacer lo correcto por ella, realmente lo intenté. La noche que cenamos en su casa y después de que ella me besó, supe que estaba en un buen lío. Irme esa noche fue lo más difícil que he hecho, pero era lo correcto. Lástima que no podía estar lejos. Desde ese momento en adelante, no podía dejar de pensar en ella. La quería como nunca había querido algo en mi vida. Una vez que finalmente conseguí su sabor, sabía que estaría perdido y nunca querría renunciar a ella. Nunca había sentido esto por alguien antes y no estaba muy seguro de cómo manejar la situación. Cuando miré a Blake esta noche y me di cuenta de que la idea de perder a Cathryn me asustaba más que decirle que estaba enamorado de su hermana, supe que estaba jodido. Necesitaba bajar la persiana y dormir un poco. Me giré sobre mi costado y arrastré a Cathryn. Ella murmuró “globo ocular” y traté de no reír. Como la pasada noche, apreté mi duro pene contra ella y, con una sonrisa en mi cara, eventualmente, caí dormido.


La mañana siguiente desperté primero. Cathryn estaba tumbada sobre su espalda con un brazo sobre sus ojos. El edredón estaba a los pies de la cama, así que tuve una vista panorámica de su espléndido cuerpo. Mi pene y yo la necesitábamos, pero primero tenía que saborearla. Con cuidado de no despertarla, me deslicé cerca y lentamente incliné su pierna a un costado. Mi nueva cosa favorita en todo el mundo, era el cuerpo desnudo de Cathryn, especialmente su desnudo coño. Presioné mi boca en ella y gimió pero no despertó. Sin embargo, sí lo hizo cuando abrí sus piernas para mí. Con una sonrisa de satisfacción, me deslicé entre ellas y me sumergí. En un abrir y cerrar de ojos, Cathryn estaba completamente despierta, corcoveando contra mi boca y jadeando por aire. —Zane —gimió. Podía decir que estaba cerca, así que avancé apoyándome en mis manos y rodillas para empujarme profundamente. Ella gritó mi nombre mientras expulsaba su orgasmo. No estaba de humor para frivolidades, la follé duro y rápido. Cuando llegó la segunda vez, yo estaba justo ahí con ella. A medida que resurgíamos, repetí exactamente las palabras que dijo ayer. —Mañana. —Su risa fluyó sobre mí y sabía que todo estaría bien. Las siguientes dos noches tuve que trabajar hasta tarde. Cada noche cuando iba a casa, terminaba en la cama de Cathryn. Seguía esperando a que el sexo se volviera aburrido, pero nunca sucedió. Más bien al contrario, solo logró ser mejor. Nuestra cuarta noche juntos, salí del trabajo y ordené comida china. Después de pasar la semana en su casa, quería a Cathryn en mi apartamento y en mi cama. Aún teníamos que bautizar la planta baja y la piscina, y esta noche estaba planeando hacer ambas cosas. Justo cuando terminé de repartir la comida, escuché que tocaban la puerta. Sabía que no era Cathryn porque ella nunca tocaba. Pensé en ignorarlo, pero rápidamente cambié de opinión. Podría ser un inquilino.


—¡Entre! —grité. La puerta se abrió y entró Blake. Sobre sus talones había dos clientes habituales de Whisky’s, Tonya y Rosie. ¡Mierda! Mi corazón se aceleró en mi pecho, pero tenía que mantener la calma, o Blake sabría que algo estaba pasando. —Hola hombre, ¿por qué no estás en el trabajo? —pregunté casualmente. Guiñé a Tonya y Rosie, y ambas rieron con nerviosismo. Cathryn iba a entrar por esa puerta en cualquier momento y yo estaría permanentemente jodido. —Saliste corriendo por la puerta la otra noche, antes de que tuviéramos la oportunidad de celebrar realmente. ¡Quiero ir de fiesta con mi mejor amigo! —respondió Blake. Cuando él vio mi expresión disgustada, agregó—: No te preocupes, Sally y Hunter están manejando el bar. —Se acercó en donde estaba parado y en voz baja dijo—: Tonya está oficialmente soltera ahora, y quiere montarse en tu semental. Tonya era este ejemplar asiático caliente con un cuerpo minúsculo y unos pechos gigantes. Había estado tratando de meterme dentro de sus bragas por meses, pero tenía novio. Parecía que mi momento finalmente había llegado, excepto que ya no quería. Sólo quería a una mujer, y ella entraría por esa puerta en cualquier momento y se pondría jodidamente loca. —Mira, también te extraño hombre, pero ¿no podemos programar una noche de chicos o algo? —pregunté. Blake dio un paso atrás y miró alrededor de la habitación. Por supuesto se enfocó en los platos llenos de comida. Sus ojos se abrieron en sorpresa cuando la comprensión lo golpeó. —Mierda, lo siento —dijo con afectación. Se giró hacia las chicas, quienes estaban mirando la colección de obras de arte en la sala de


estar y dijo—: Zane tenía planes para esta noche. ¿Qué tal si nos vamos a mi casa y continuamos la fiesta? —Tonya parecía decepcionada, pero me importaba un bledo. Necesitaba que se fueran. Con una sonrisa forzada, me acerqué y abrí la puerta. —Siento decepcionarlos esta noche, pero gracias por pasar. Lo haremos de nuevo pronto —les dije. Blake se disculpó de nuevo, y me sentí como la mierda. Ellos acababan de salir por la puerta principal del edificio, cuando Cathryn venía bajando disparada por las escaleras. Se alzó en la punta de sus pies y me besó. —Siento llegar tarde, mi papá llamó. —No hay problema. Acabo de colocar la cena en la mesa. Ella se apartó y examinó mi cara. —¿Estás bien? —Nunca he estado mejor —mentí, y la hice pasar a mi apartamento. Después de la cena, mencioné que tomáramos un baño en la piscina. —Suena bien. Voy a ir a buscar mi traje de baño —dijo. —Sin traje de baño —le dije. —No lo sé, Zane. —Su expresión vacilante decía mucho. Sabía lo que la reprimía y me molestaba. Esa noche con Sally no significaba nada para mí. Nosotros sólo nos desahogamos. Quería, no, necesitaba que Cathryn entendiera que eso era pasado. Tomando sus manos, la tiré sobre mí y envolví mis brazos alrededor de ella. Luego susurré en su oído. —Te quiero desnuda en mi piscina, Cathryn. Ella apoyó la cabeza en mi pecho y suspiró con dulzura.


—De acuerdo. —El hecho de que estuviera dándome esto, a pesar de que claramente le molestaba, me hizo sentir como si tuviera un millón de dólares. —¿De acuerdo? —pregunté. —Sí, de acuerdo —confirmó. —Muy bien, voy a conseguir toallas. —La palmeé en el trasero y me dirigí al baño de la oficina por las toallas. Cuando di un paso volviendo atrás, Cathryn estaba en medio de mi oficina completamente desnuda. Su cabello era una melena salvaje alrededor de su cara y de sus hombros, Nunca había visto algo tan hermoso en toda mi vida—. Mierda —susurré. —No estoy tan segura sobre esto —afirmó. Con la punta del pie saqué mis zapatos y desabroché mis pantalones. —Por favor, dale una oportunidad —pedí. —Está bien, al menos haz que valga la pena —replicó y no pude evitar sonreír. Antes de que ella pudiera decir algo más, me saqué mi ropa y la estaba arrastrando hacia la puerta—. Zane —dijo, pero no quería oírlo. Si le daba la oportunidad, ella hablaría hasta la muerte. No quería sus palabras. Quería su cuerpo en mi piscina. Quería darle algo más para pensar cuando mirara fuera de la ventana, en lugar de recordar lo de Sally. Llegamos a la orilla de la piscina, la levanté y la arrojé. Cuando emergió, me lo hizo pagar. Reí de su atractiva elección de palabras y luego salté junto a ella. Cuando salí a la superficie, ella salpicó mi cara. La agarré y la empujé contra mí y ella envolvió sus piernas alrededor de mi cintura. Cuando sintió lo duro que estaba por ella, me dio una sonrisa arrogante—. Creo que le gusto. Mientras me inclinaba y la besaba, agarré su culo y la inmovilicé contra mi dura polla.


—Realmente, realmente le gustas. —Estuve de acuerdo. Ella bufó y los dos reímos. —Creo que sólo lo estás diciendo para poder meterte en mis bragas. Pasé mis dedos por encima de su clítoris y su respiración se trabó. —Tú no estás usando ninguna braga. —Semántica —jadeó. —Quiero estar dentro de ti. —¿Justo aquí? —Ella se echó hacia atrás y me dio una mirada cautelosa. La besé nuevamente. —No tiene por qué ser aquí, pero necesito que sea en alguna parte y pronto. Ella miró alrededor de la piscina y señaló los escalones en la parte menos profunda. —¿Qué tal ahí? Mientras la acompañaba en esa dirección, mi mente daba vueltas sobre diferentes escenarios sexuales. Había tantas formas en que podría tomarla. La senté en el escalón superior y le pregunté si tenía algo en mente. Cuando se dio la vuelta y ofreció su culo hacia mí, sonreí. Sí, haría eso definitivamente. —Rodillas puestas en el escalón más alto —le dije, y esperé a que se ubicara. Una vez que se había puesto donde la quería, caí de rodillas en el escalón que estaba justo debajo de ella y puse mis manos en sus caderas. Besé suavemente un lado de su cuello y se estremeció. Presionándome contra su espalda, pasé mis manos desde sus muslos hasta sus pechos, donde me detuve a jugar con sus pezones. Gimiendo agudamente, dejó caer la parte de atrás de su cabeza en mi hombro. Mientras deslizaba mis manos hacia abajo, desde su pecho hasta su


estómago, sumergí dos dedos en su coño, ella jadeó mi nombre y onduló contra mi mano—. Inclínate —susurré en su oído. Su culo se frotó contra mi pene cuando se inclinó y colocó sus manos en el entablado de la piscina. Su cabeza se giró y sus ojos azules se trabaron con los míos. —¿Así? —preguntó. —Totalmente contra el piso —instruí y froté mi mano de arriba para abajo por su columna vertebral. Con un jadeo, bajó sus senos contra el pavimento. Sus piernas se movían inquietamente en el escalón y podía decir que mi chica estaba poniéndose impaciente por mí. Una vez más, froté mi mano hacia abajo por su columna; sólo que esta vez, en lugar de frotar de vuelta a su cuello, continué mi descenso sobre su hermoso pequeño culo y hacia lo más hondo del interior de su coño caliente y apretado. Después de un minuto o así, sentí como se relajaba y supe que ya estaba lista para mí. Despacio, entré en ella por atrás. Apretó mi pene y yo gemí. Nunca había sentido nada tan perfecto en toda mi maldita vida. Algo me dijo que nunca lo sentiría de nuevo. Ver cada pulgada de mí tomándola, me ponía endemoniadamente caliente. La hendidura de su hermoso y pequeño culo me miró e incapaz de evitarlo, mojé mi dedo en sus jugos y di vueltas y vueltas alrededor de su centro. Todo su cuerpo se tensó y gruñó mi nombre como advertencia. —Shhhh, confía en mí —le dije. Por un segundo pensé que iba a rechazarme. Cuando la sentí relajarse, mentalmente me di un ¡choca esos cinco! Poco a poco trabé su trasero. La segunda vez que visité su culo, ella gemía de placer. Incluso me dejó sumergir la punta de mi dedo. Habría probado ir más allá, salvo que ya había ido demasiado lejos. En el segundo que su orgasmo comenzó, bajé mis manos a sus caderas y comencé a machacar dentro y fuera de ella. No podía obtener suficiente. Quería que nunca terminara. La segunda vez que Cathryn se vino, yo estaba justo ahí con ella.


Esa noche, el sueño me evadió nuevamente. Esta cosa con Blake me estaba molestando realmente. De un modo u otro iba a tener que decirle, y pronto. Me quedé mirando a Cathryn y mi corazón se hinchó. Si tenía que elegir entre mi mejor amigo y esta mujer, tan duro como fuera, elegiría a Cathryn. Solo espero no llegar a eso.

Ocho días después… —Creo que me dio un tirón sobre el sillón de tu sala —confesó Cathryn. —¿Quieres que te masajeé? —Diría que sí, pero daría lugar a relaciones sexuales y ya hemos tenido sexo dos veces esta noche, así que creo que tendré que pasar. Ella se rió cuando la agarré y la arrastré por encima de la cama para que descansara entre mis piernas. Había tenido más sexo en dos semanas, de lo que había tenido en el último año. Cada vez que estaba cerca de Cathryn, la quería. El único lugar donde no habíamos follado, aún, era mi oficina en Whiky’s. Esto estaba ocurriendo al minuto en que había confirmado mi viaje a Winston. El viaje sobre el cual aún tenía que hablar con Cathryn. Tirando su espalda contra mi pecho, susurré en su oreja. —¿A dónde te duele, bebé? —Aquí —dijo y señaló un lugar en su hombro desnudo. La moví rápidamente hacia adelante y comencé a frotar el lugar—. Que bien se siente —ella gimió. Mi pene saltó por atención y decidió que era hora de volver a jugar, pero primero necesitaba hablarle sobre mi viaje. —¿Recuerdas que te hablé sobre el hotel en Winston? —pregunté.


—Mmmm Hmmmm —gimió y mi polla se retorció—. Quiero decir, Zane, mantén esa cosa lejos de mí —advirtió. Ahí estaba la perfecta oportunidad. —Parece que conseguirás tu deseo porque debo ir a Winston mañana en la mañana. Ella se giró y me miró fijamente. —¿Qué quieres decir? —Si quiero el hotel, debo firmar los documentos —expliqué. Ella frunció el ceño. —Vivimos en un mundo electrónico. ¿Por qué no pueden enviártelos por fax? —Lo siento, cariño, pero esto tiene que ser hecho en persona —le informé. —Bueno, eso apesta. ¿Cuándo estarás de vuelta? —Tenemos una comida de negocios mañana por la noche, así que necesito pasar la noche. Estaría de vuelta en algún momento del miércoles. —Frunció el ceño y me besó—. ¿Nos encontramos en Whisky’s el miércoles en la noche? Ella se echó hacia atrás y me miró fijamente. —Blake nos matará, Zane. —Blake tiene libre el miércoles. Sabes, tarde o temprano tendremos que decirle. —Su mirada de sorpresa no debió haberme molestado, pero lo hizo. —¿Harías eso? —preguntó. El sonido de mi celular interrumpió la conversación. —Espera y deja que me asegure que no es de Whisky’s. Me deslicé de detrás de ella y caminé a través de la habitación hacia mi teléfono.


—Es Hunter, bebé. Él está de gerente por mí esta noche —le dije. Se dejó caer hacia atrás sobre las almohadas y golpeé el botón de respuesta—. ¡Hola Hunter! ¿Qué pasa? —Al final resultó que una tubería se había reventado en el baño de hombres, tuve que ir e inspeccionar los daños. Le insistí a Cathryn para que se quedara en mi cama y ella me aseguró que estaría bien sin mí. No llegué a casa hasta pasadas las dos de la mañana. A la mañana siguiente tenía que levantarme temprano para estar en Winston a tiempo para la reunión. Consideré despertar a Cathryn, pero después de mis tres cabeceadas, no tenía tiempo. Antes de dirigirme abajo por un café, besé un costado de su cabeza. A la salida de la puerta dejé una nota diciéndole que se reuniera conmigo mañana en la noche en Whisky’s y que la llamaría más tarde.


Traducido por cjuli2516zc Corregido por Daliam

Cathryn Zane está en casa Y no puedo esperar para verlo. Mientras me ponía los últimos toques de maquillaje, pensé en las últimas dos semanas. Antes de Zane, no tenía ni idea de lo que era el amor. Si lo que mi papá sentía por mi mamá fue siquiera la mitad de mis sentimientos por este hombre, entendía completamente por qué casi lo mató cuando ella se fue. —¿Estás lista? —gritó Lena desde el dormitorio. Me quedé mirando mi reflejo en el espejo del baño. Zane había llamado antes de su cena de clausura anoche. Me di cuenta de que no quería ir a la misma ya que no dejaba de poner excusas para quedarse en la línea conmigo. Me envió un mensaje a primera hora de esta mañana y me deseó un gran día. Luego me envió un mensaje de nuevo alrededor del mediodía para decirme que estaba en su camino de regreso, y de nuevo alrededor de las siete para asegurarse de que iba a venir a verlo esta noche. Habíamos estado lejos el uno del otro por menos de veinticuatro horas, pero se sentía como un año. Cepillé mis manos nerviosamente por mi vestido y me pregunté si debería cambiar al negro. Esta noche, es la noche. Puedes hacer esto, Cathryn, me dije.


Esta noche era la noche en que iba a decirle a Zane que estaba enamorada de él. ¿Estaba lista? Sí. ¿Estaba aterrada que no podría sentirse de la misma manera? Sí. Tomé una hora en el almuerzo para correr al centro comercial. Una vez allí, encontré el vestido que llevaba puesto. Era un modelo sin mangas de color melocotón que se ajustaba ceñidamente por el pecho y se ensanchaba en la cintura. Por si acaso cambiaba de opinión, también compré un sexy pequeño vestido negro. Decidí seguir con el vestido melocotón, pero tenía dudas. Corrí mis dedos por mi cabello y luché contra el impulso de levantarlo. La noche que fuimos a nadar desnudos, Zane siguió diciendo lo mucho que lo amaba hacia abajo, por lo que lo llevaba hacia abajo para variar. En cuanto al maquillaje, decidí ir ligera y natural. El dewy look funcionaba bien con el vestido. —¡Sal aquí! —gritó Lena. Tomé una respiración profunda y me dirigí a mi armario donde me puse un par de sandalias color piel. Me aseguré de escoger los que tienen el taco más alto así no me sentiría tan pequeña. Me detuve en la puerta de mi dormitorio y exhalé. Por favor, deja que se sienta de la misma manera. —Te ves increíble —dijo Lena cuando salí de mi habitación. Toqué nerviosamente el dobladillo de mi vestido. —¿No crees que es demasiado, ¿verdad? Anoche Lena vino y cociné la cena para nosotras. Durante la segunda botella de vino derramé los detalles de mis últimas dos semanas con Zane. Ella se sorprendió por decir lo menos, y luego se quedó impresionada. Sí, había habido mucho sexo. De hecho, ahora me preguntaba si tenía un problema. No sólo estaba Zane en todos mis pensamientos al despertar, sino que ahora también lo estaba el sexo. —Creo

que

te

ves

absolutamente

magnífica

—habló

efusivamente—. Zane va a perder su mente cuando te vea con ese vestido.


Habíamos decidido antes que conduciría porque el coche de Lena era tan impredecible. Le dije que si era necesario, podía conducir mi coche

a

casa

y

cogería

un

viaje

de

regreso

con

Zane.

Arranqué mi auto y 2 Heads de Coleman Hell explotó a través de la radio. —¡Amo esta canción! —gritó Lena, y subió el volumen. Las dos nos reímos y mi tensión disminuyó levemente. Me emocionó encontrar un aparcamiento justo en frente de The Dungeon. Antes de apagar el coche le mandé un mensaje a Zane, ¡Estoy aquí! Cuando no respondió no me extrañó. —Está bien, ¿cuál es el plan? —preguntó Lena. —Zane dijo que me reúna con él en su oficina. Voy a pasar para darle un rápido beso y hacerle saber que estoy aquí y luego te encontraré de nuevo en la barra —le dije. Como si percibiera mi nerviosismo, cogió mi mano y la apretó. — Deja de preocuparte, tienes esto. El lugar estaba lleno, pero nada comparado con la última vez que estuve aquí. Walking on a Dream24 nos recibió en la puerta. Había tanto ruido que apenas podía oír la letra de la canción. Aparte de la luz tenue sobre la barra y las luces estroboscópicas sobre la pista de baile, el lugar estaba a oscuras. —¡Guau! —gritó Lena, y sonreí. —¡La barra está allí! ¡Encuéntranos un asiento y volveré pronto! —le grité de regreso. —¿Qué quieres beber? —preguntó. —¡Sorpréndeme! —Asintió con su cabeza en comprensión y se marchó a la barra, mientras me dirigía a la esquina trasera y las oficinas. Con cada paso me sentía más y más excitada. En el momento en que llegué a la puerta con el nombre de Zane en él, estaba 24

Canción de Empire Of The Sun.


prácticamente a punto de estallar. La puerta estaba rota y empecé a empujar a través, pero, en el último segundo, me di cuenta que había lamido todo mi brillo de labios. Queriendo darle a Zane el efecto completo, abrí mi bolso para encontrar mi brillo de labios. Fue entonces cuando oí voces viniendo desde el interior de su oficina. Me quedé allí preguntándome qué hacer. ¿Entro o espero? Tal vez sólo me deslizaré un poco más cerca. Me acerqué a la puerta y presione mi oreja a la rendija. Cuando no pude oír nada, me recosté en él. La puerta se movió y casi pierdo mi equilibrio y caigo a través de él. En el último segundo me cogí a mí misma y la puerta. Después de que calmé mi corazón acelerado, di un paso atrás y presioné mi oído a la rendija. Esta vez pude

escuchar

cada

palabra.

—Lo que sé, Zane, es que me has follado y amado cada segundo de ello. Admítelo, me querías entonces y todavía lo haces. El sonido de la voz de Sally hizo mi corazón desplomarse. —No niego que eres un buen polvo, Sal. Me apoyé contra el marco de la puerta mientras el dolor rasgó a través de mí. —Entonces, ¿por qué no podemos estar juntos? ¿No me digas que realmente tienes una cosa por tu AP? ¿No casi te demandan por follar a la última? Además, ¿cómo pudiste hacerle eso a Blake? —preguntó. —¿Qué? No, Cathryn es mi empleada. —Me esforcé por oír lo que decían, pero todo lo que conseguí fue el sonido de algo susurrado. La siguiente cosa que salió de la boca de Zane me derribó—. No podemos hacer esto aquí en este momento, Sally, y lo sabes. —¿Más tarde en mi casa entonces? —preguntó. Antes de que él pudiera responder yo estaba corriendo hacia la puerta. Tenía que salir a la calle ahora o iba a vomitar. Apenas había llegado a mi coche cuando un conjunto de brazos me sujetaron alrededor de mi cintura. Sabía que era Zane, pero no me importaba. No me importa nada ya.


—¡Déjame ir! —grité. —Shhhhh, déjame explicar —dijo. Traté de contener las lágrimas, pero no pude. Mi corazón estaba en carne viva y el dolor era más de lo que podía manejar. —Por favor, déjame ir —sollocé. —No hasta que me escuches —dijo. —No importa lo que digas porque no te creería de todos modos — lloré, y jadeé cuando me soltó y dio un paso atrás. —¿Qué demonios, Cathryn? —Me dolía tan profundamente que fallé en reconocer el dolor en su voz. —¿Qué demonios? —pregunté—, te diré. Soy una tonta por creer que alguna vez cambiarías. Soy tan especial como Sally y Lydia y todas las otras mujeres que follas, lo que me hace... nada —siseé. —¿De qué demonios estás hablando? —Su expresión confusa me enfureció. —Puedes dejar de fingir ahora. Escuché tu conversación con Sally, Zane. ¡Será mejor que te apresures para que puedas reunirte con ella en su casa después del trabajo! —grité. Dio un paso hacia mí y yo di un paso atrás. —¿Sí? Entonces me oíste decirle que no estaba interesado —respondió calmadamente. —¿Eso fue antes o después de que hiciste planes para reunirte con ella más tarde? —espeté. —¿En serio? ¿Me oíste aceptar reunirme con ella? —preguntó. No contesté porque no podía—. Correcto —gruñó—, no me oíste porque no lo dije. Guau, gracias por creer en mí, cariño. Admití que la jodí pero me disculpé por ello. ¿No han significado nada las últimas dos semanas para ti? Noticia de última hora Cathryn, han significaba todo para mí. Ahora, voy a darte una opción aquí. O me perdonas aquí y ahora y nunca hablamos de esta mierda con Sally o Lydia o cualquier puta mujer de nuevo, o te vas.


Su conversación con Sally se reprodujo como un disco rayado en mi cabeza. ¿Había cambiado? ¿Era realmente capaz de cambiar? No estaba segura. Estaba tan confundida. Mi corazón se sentía destrozado y no estaba segura de que podría perdonar y olvidar tan fácilmente. No estaba segura de nada. Miré fijamente su hermoso rostro y no supe qué decir. Cerró sus ojos y pude ver el dolor en su rostro. Cuando los volvió a abrir, estaban fríos y agresivos. —Sabes, probablemente tienes razón en no creer en mí. Creo que es mejor que los dos sigamos adelante. Adiós Cathryn —dijo fríamente, y luego se dio la vuelta y se alejó. Oh Dios, ¿qué he hecho?


Traducido SOS por Loly Corregido por Daliam

Zane ¿Qué he hecho? Estaba temblando de rabia. No había hecho nada malo y aquí estaba siendo falsamente acusado. ¡A la mierda! Era evidente que Cathryn sólo se molestó en escuchar una parte de mi conversación con Sally. Si se hubiera quedado, me habría oído decirle a Sally que no me interesaba. De hecho, la única razón por la que no corregí a Sally cuando mencionó a Cathryn y Blake, fue porque quería hablar primero con Blake. Si confesaba mis sentimientos por Cathryn a Sally antes de hablar con Blake, correría directamente a Blake y tendría un desastre en mis manos. Las palabras de Cathryn me persiguieron todo el camino de regreso a mi oficina. Soy una tonta por pensar que alguna vez cambiarías. Que se joda, yo había cambiado... y por ella, nada menos. —¡Zane! —gritó Sally, cuando pasé junto al bar. Levanté la mano para detenerla. —Ahora no —gruñí. Dio un paso atrás y me dejó pasar. —¿Dónde está Cathryn? —preguntó alguien, y me volví para ver a Lena mirándome fijamente.


—Se fue a casa —murmuré, y luego me dirigí al santuario del gabinete de licores de mi oficina. Estaba en mi segunda bebida cuando Lena entró. —¿Qué diablos ocurrió? ¿Por qué se fue Cathryn? ¿Qué le hiciste, Zane? —¿Qué le hice? ¿Por qué no me preguntas qué me hizo? —Esta noche iba a venir para decirte que estaba enamorada de ti. Por favor, dime que no la lastimaste. —Las palabras de Lena me dejaron atónito. —Soy tan especial como Sally y Lydia y todas las otras mujeres que follas... —Cathryn había dicho. No, eres mucho más... lo eres todo. Debería haberle dicho eso. —Lo hiciste, ¿verdad? —gritó ella. —No, Lena, no lo hice. Gracias por el voto de confianza, por cierto. Para tu información, no es que sea asunto tuyo, Cathryn escuchó una conversación parcial y salió corriendo —expliqué. —Lo siento, Zane, eso realmente apesta. Le di una mirada mordaz. —¿Crees? —¿Fue Sally, porque sabes que tiene algo serio con Sally? —No importa quién era. Se acabó —le dije. —Estoy seguro de que si hablas con ella... —Le di a Cathryn la oportunidad de quedarse y hacer lo correcto y no lo hizo. Ahora se ha ido y ya he terminado de hablar de ello. — Señalé la puerta—. Ahí está la puerta, por favor, úsala. —Bien, pero para que conste, creo que estás cometiendo un gran error. Tiré el resto de mi bebida y golpeé el vaso sobre mi escritorio.


—Desde luego —gruñí entre dientes apretados. Con un suspiro de resignación, se volvió y salió de mi despacho. Tres horas más tarde oí un golpe en mi puerta. —¡Pase! —grité. Hunter atravesó la puerta con una mirada preocupada en su rostro. Levanté mi copa—. ¿Te unes a mí con una bebida? Me miró y me dijo—: Mieeeerrrdaa. —Mierda es acertado —dije, y eché dos copitas de whisky parcialmente en los vasos y parcialmente en mi escritorio. Mientras Hunter se sentaba en la silla frente a mí, le deslicé el trago. —¿Qué pasó? —preguntó. —Lo hice de nuevo, sólo que esta vez fue difente —le dije. —Diferente, me corrigió. —Eso es lo que dije, difente. Volviendo a tragar su bebida, él lo empujó para una recarga y dijo: —No estoy entendiéndote… —¿Estás borracho? —pregunté. —No, pero seguro que tú lo estás. Empieza por el principio. ¿Qué hiciste, de nuevo, y cómo es diferente esta vez? No podía hablar y verter al mismo tiempo, así que me detuve a medio camino para explicar. —Me cogí a mi PA. Sólo que esta vez, no la pateé después. Me enamoré de ella. —¿Te acostaste con Cathryn? —susurró en voz alta—. ¿Estás loco? Le empujé el vaso de vidrio que ahora se desbordaba y le respondí: —Sí, esto es def… definitivo... eso.


Hunter tomó su trago y se acomodó en su asiento. —Dios, Zane, ¿qué estabas pensando, y qué quieres decir con que estás enamorado de ella? Por favor, dime que es la bebida hablando. —No pude permanecer lejos, hombre. Confía en mí, lo he intentado. —De acuerdo, ¿qué te pasó para tenerte aquí... así? —Señaló la botella de licor. —Sally sucedió —suspiré. Hunter se estremeció y dijo—: Oh. —Nos sentamos allí en un silencio incómodo hasta que Hunter no pudo soportarlo más—. ¿Así que Cathryn te sorprendió follando a Sally? —preguntó finalmente. Sus palabras golpearon un nervio. —¿Qué? ¡No! ¿Es eso lo que todo el mundo piensa de mí, que soy un idiota sin cartón? —¿No quieres decir que no tienes corazón? —preguntó. —No cambies de tema, Hunter. ¿Es eso lo que todos piensan? —No, bueno, más o menos, quiero decir... sí. —Se encogió de hombros. —Eres el hombre. Blake y yo desearíamos ser más como tú — confesó. —Quiero decir, el sexo es sólo sexo para ti. No te apegas, nunca juegas y ciertamente no te enamoras. —Lo entendía todo mal. Mi vida estaba vacía antes de Cathryn. Yo no lo sabía hasta ahora. —Mi vida era una mierda antes de Cathryn, Hunter. Ella hace que todo valga la pena, y ahora lo he techado todo a perder. —Echado —corrigió. —¡Eso es lo que dije! —¿Cómo lo has arruinado todo?


—Le dije que se quedara y que creyera en mí o se fuera a la mierda. —¿Y? —Parecía que estaba a punto de irse, así que lo hice por ella. Creo que acabo de cometer el mayor error de mi vida. Hunter dejó caer la mandíbula. Después de un minuto más o menos, sacudió la cabeza y dijo: —Mieerrrdaa, Zane. Blake te va a matar. Joder, tenía razón.


Traducido SOS por Loly. Corregido por IviAbernathy.

Cathryn ¿Por qué me quedé en silencio? ¿Por qué no le dije a Zane que estaba enamorada de él y que le creía? Estaba llorando demasiado como para ver el camino delante de mí, así que me detuve e intenté controlar mis emociones. El dolor en la cara de Zane cuando le dije que no importaba lo que dijera porque yo no lo creería de todos modos, se grabó en mi corazón. ¿Cómo pude decirle eso? ¿Cómo? La idea de ir a casa a mi apartamento vacío, que ahora tenía mil recuerdos de Zane, era demasiado. ¿A dónde voy? ¿Qué debo hacer? La única persona en la que podía pensar era Blake. Dios, Blake. Iba a estar tan enfadado conmigo. Tendré que hacerle entender. Enjugando las lágrimas de mis ojos, giré el coche y me dirigí hacia la casa de Blake. El alivio me inundó cuando vi su camioneta aparcada delante de su lugar. Me detuve junto a ella y apagué el motor. No estaba segura de lo que iba a decirle, pero en realidad no importaba. Sólo necesitaba a alguien que me dijera que iba a estar bien. Me tomó unos minutos reunir el valor suficiente para salir de mi coche. Cuando llegué a su


puerta, las lágrimas caían de nuevo. Después de un golpe, Blake contestó. Echó un vistazo a mi rostro lleno de lágrimas y salió. —¿Quién te lastimó? —Me lastimé a mí misma —sollocé. —Shhhh —dijo, y me abrazó. Me dejó llorar por un minuto o dos y luego me llevó a través de la puerta y a la sala de estar—. ¿Café o licor? —preguntó. —Ambos —bufé. Se volvió hacia la cocina y yo lo llamé—. También querrás uno, Blake. Unos minutos más tarde regresó con dos tazas de café y una botella de whisky Fireball Cinnamon. Una vez que se sentó en la silla frente a mí, dijo: —Ahora, dime por qué estás aquí a las once de la noche del miércoles, vestida elegantemente y llorando como si hubieras perdido a tu mejor amigo en todo el mundo, Cat. —Sus palabras me hicieron llorar de nuevo. Alcanzando el brazo del sofá, me agarró la mano y me dijo—: Deja de llorar y habla conmigo. —¿Promete que no te enojarás? —Su mano se estremeció debajo de la mía, pero no la soltó. —Comenzar una frase con esas palabras nunca es bueno. Viniste aquí por una razón, ahora habla. Destapé la botella de whisky y vertí una buena medida en mi taza de café. Luego la tapé de nuevo y tomé un sorbo. Levantando mis ojos a los suyos, se lo dije. —Me acosté con Zane. La incredulidad apareció en su rostro. —Repite eso —ordenó, y traté de no estremecerme. —Dormí con Zane —repetí. Con una fuerte maldición, apartó la mano y se puso de pie.


—Voy a matarlo —gruñó. Estaba a medio camino al otro lado de la habitación antes de darme cuenta de que se iba. —¡Espera! —grité, pero él me ignoró y siguió adelante. Estaba por la puerta y casi hasta su coche cuando lo alcancé—. ¡Detente, Blake, fui yo, no él! —grité. —¡Mierda, Cathryn! Le dije que no te tocara. ¡Lo prometió! —gritó de nuevo. El pánico se arremolinó en mi estómago. Si no lo detengo, alguien terminaría lastimado. —¡Lo besé primero! ¡Lo perseguí, lo juro! ¡Yo soy la idiota que se enamoró, no él, y esta noche yo... yo lo…lo lastimé! —grité, y rompí en un sollozo de lágrimas—. ¡Lo amo y le hice daño! —grité. Blake se detuvo, retrocedió hasta donde yo estaba de pie y envolvió sus brazos alrededor de mí. Todo lo que podía hacer era llorar. —Dios, Cat, eres un desastre, niña. —¡Lo soy! —grité, y él se echó a reír. Golpeé su pecho—. ¡No es gracioso! —Por supuesto esto sólo lo hizo reír más fuerte. —No es de extrañar que Zane haya estado actuando como un idiota últimamente. —Blake sacudió la cabeza y soltó un resoplido de asco—. Ven. Te daré una oportunidad para convencerme de no matar al hijo de puta, y te advierto, Cat, será mejor que sea bueno. — Envolviéndome en sus brazos, me condujo de nuevo por los escalones y hacia su casa. Pasamos el resto de la noche bebiendo café mezclado con Fireball mientras le explicaba cómo me había enamorado de su mejor amigo y acababa de cometer el mayor error de mi vida. Blake eventualmente cedió y, en contra de su mejor juicio, me ayudó a idear un plan para recuperar a Zane. Blake me despertó a las seis de la mañana siguiente. Debido a la adrenalina circulando a través de mis venas, mi resaca era mínima. Después de dos tazas de café y unos Advil, estaba lista para salir. Al salir por la puerta me abrazó.


—Zane es duro y obstinado, Cat. Si él no se rinde al principio, mantente firme. Si todavía no lo hace, es un idiota. Sólo sé que estoy aquí si me necesitas y puedes trasladarte a mi habitación de huésped en cualquier momento, ¿de acuerdo? Le di una palmadita en la mejilla, y le dije lo afortunada que era de tenerlo como un hermano. —Ahora, cállate y ve a buscar a tu hombre. —Empecé a bajar por los escalones del frente y me reí cuando lo oí decir—: No puedo creer que esas palabras salieron de mi boca. Cuando me detuve en Riverbend, el auto de Zane no estaba en ninguna parte. Mi corazón se hundió. Por supuesto, mi mente se dirigió directamente a Sally. ¿Volvió hacia ella anoche? Me di una bofetada mental. —Es por eso que estás donde estás ahora, Cathryn —me regañé. Zane tenía razón. Se había disculpado y había hecho absolutamente nada en las últimas semanas para hacerme dudar de él. Si me hubiera quedado por el resto de su conversación con Sally anoche, estaría en la cama con él justo en este momento en lugar de cocinarme en este infierno auto-inducido. Necesitaba respuestas, pero primero necesitaba una ducha. Justo cuando entré en el edificio, vi a Zane estacionarse. Antes de que él pudiera atraparme acechando fuera de su puerta con la misma ropa que había usado la noche anterior, corrí por las escaleras hacia mi apartamento, me desnudé y me metí a la ducha. Como si fuera un día normal de trabajo, me vestí y me dirigí al apartamento de Zane a las ocho y cincuenta y cinco. Después de algunas respiraciones profundas, entré. Me sentí aliviada al escuchar la ducha corriendo arriba. Esto significaba que tenía unos minutos más de sobra antes de enfrentarme a él. Trátalo

como

cualquier

otra

mañana,

había

dicho

Blake.

Tomando otra respiración profunda me dirigí hacia la cafetera.


Esperaba que Zane fuera directamente a su oficina después de su ducha, porque si no lo hacía, tendría que ir a buscarlo. La cafetera cantó su canción de muerte y yo llené dos tazas. Luego las recogí con cuidado y los llevé a través del comedor hasta su despacho. Hice una pausa cuando lo vi sentado detrás de su escritorio. Parecía cansado y hermoso, y me dolía el corazón. Su cabeza se alzó cuando me acerqué y traté de no vacilar ante su expresión en blanco. Yo coloqué su café frente a él y me aferré a la mía para apoyo moral. —Entonces, jefe, ¿qué hay en la agenda de hoy? —pregunté. —Quizá puedas ayudarme a buscar una nueva asistente personal —respondió. Sus palabras me quemaron. Blake dijo que Zane iba a ser difícil. Chico, no estaba bromeando. —Bueno, para empezar, vamos a discutir las calificaciones de dicho asistente. Dado tu historial, ¿podría sugerirte a un hombre esta vez? Al parecer, mi sarcasmo no pasó desapercibido, porque respondió con: —Buena idea, pero debe ser cortés y rápido. Ignorando sus palabras, dejé mi café y levanté un cuaderno de su escritorio. Cuando elegí una pluma de su portavasos, miré sus manos, que estaban enroscadas en puños. Estaba llegando a él. —Para que tengamos algunos criterios para pasar, ¿qué tal si hacemos una lista de lo que no ha funcionado para ti en el pasado? — sugerí—. De esta manera podemos asegurarnos de que no cometas los mismos errores y perpetúes el mismo resultado final. Cortés y rápido son ya el número uno y dos en la lista. —Otra gran idea. Añade llamadas telefónicas limitadas y menos pausas para café durante las horas de oficina a la lista. —Apreté los dientes y lo escribí.


—¿Qué te parece si ponemos que tiene que lavarte la ropa? — pregunté. —No, eso estaba reservado para una mujer. No esperaría que un hombre lavara mi ropa sucia —replicó. Quería darle una patada donde contara. En su lugar, fingí escribir su respuesta. —¿No se le permite ir arriba? —pregunté. —Sólo he usado esa contigo, sin embargo, me gusta, así que lo vamos a añadir —respondió. Estaba temblando, estaba tan enojada. Aquí estaba pensando que íbamos a hablar de esto. No íbamos a hacer una mierda. Yo era tan idiota. A través de los dientes apretados, le pregunté: —¿Debe dar una mamada malditamente buena? —Nah, puedo conseguir eso en cualquier lugar, sólo acudo a mi asistente cuando estoy desesperado —respondió casualmente. Eso era, ya había tenido suficiente. Inclinándome hacia adelante, lo miré en sus hermosos ojos azules y le dije: —No olvidemos, él o ella debe ser completamente memorable y, hagan lo que hagan, no deben enamorarse de ti. —¿Quién es un mal perdedor ahora? —preguntó tranquilamente. Yo no era una mala perdedora, era una idiota con el corazón roto y había tenido suficiente. Golpeando el cuaderno en su escritorio, le dije: —Vete a la mierda, Zane Mitchell. —Y salí por la puerta. Zane me alcanzó en la puerta principal. Antes de que pudiera alejarme de él, me tiró de nuevo dentro del apartamento, cerró la puerta y me apretó contra ella. —¿Estás enamorada de mí? —Su voz profunda vibró a través de mi cuerpo y yo luché contra un escalofrío.


—Ya no —siseé. Sus labios se apretaron contra mi oído y susurró: —Mentirosa. —La lujuria, el dolor y la rabia lucharon dentro de mí. Por el momento, la ira se impuso. —¡Quítate de encima de mí, Zane! —grité. —¿Me amas? —preguntó de nuevo. —¿Que importa? Es evidente que no sientes lo mismo. —¿Según quién? —¡Yo! —grité, y me retorcí contra su agarre. —Mierda, Cathryn. Estoy tan enamorado de ti que no puedo ver correctamente. La única razón por la que no le dije a Sally que estaba enamorado de ti y que se jodiera anoche, era porque sabía que iría corriendo directamente a Blake antes de que tuviera la oportunidad de hablar con él. Su confesión de amor me atormentó. Soltó lo suficiente para que girara la cabeza y fijara mis ojos con él. —¿Estás enamorado de mí? —pregunté. —No importa lo que siento porque dejaste muy claro anoche que no crees una palabra de lo que digo —me lanzó. Pude ver cuánto le dolían mis palabras. —No me gusta Sally. Sus labios se crisparon de humor. —¿No me digas? —No es gracioso, Zane. Una sonrisa llena apareció en su rostro, pero sus ojos eran como el acero.


—Estás equivocada, Cathryn, es muy gracioso. Si te molestaras en hablar conmigo en vez de sacar conclusiones, descubrirías que no quiero a Sally y nunca lo hice. —La ira de su voz era tangible. —No te di el beneficio de la duda —admití. —No, no lo hiciste. —Debería haberlo hecho. —Sí, deberías haberlo hecho —aceptó. —Al igual que debiste haberme dado tiempo suficiente para responder anoche. —De la misma manera en que debería haberte dado más tiempo para responder —repitió—. Dime, Cathryn, si te hubiera dado más tiempo, ¿qué habrías elegido? —A ti —le respondí. Sus ojos se suavizaron—. Las dos últimas semanas contigo han significado todo para mí. —Sus ojos se cerraron cuando absorbió lo que estaba diciendo—. Si me hubieras dado un minuto más, te iba a elegir a ti, lo juro. —Él los abrió de nuevo y la intensidad de su mirada fue derecho a mi alma—. Te amo, Zane. Estoy asustada e insegura y a veces neurótica, pero te amo con todo mi corazón. Sus labios se curvaron y sus cejas se elevaron. —¿A veces neurótica? —Bien, la mayoría de las veces neurótica, pero si fuera normal, realmente sería olvidable —agregué. —Oh, cariño, ojalá nunca hubiera dicho esas malditas palabras. Si tengo que pasar el resto de mi vida convenciéndote de lo memorable que eres, lo haré. —Se apartó lo suficiente para que me volviera antes de encerrarme contra la puerta. Sentí como si mi corazón estuviera estallando. —¿El resto de tu vida? —pregunté.


—El resto de nuestras vidas —respondió. —¿Lo prometes? Antes de que pudiera decir algo más, me besó. Luego me levantó en sus brazos y me llevó arriba a su habitación.


Traducido SOS por Loly Corregido por IviAbernathy

Cathryn …Seis meses después… —Shhh, ¿Oyes eso? —susurré. —Bebé, la última cosa que tu papá quiere encontrar, es a ti teniendo sexo... en un armario, nada menos —murmuró Zane contra mi cuello. Su mano estaba dentro de mis bragas y sus dedos estaban tocando todos los lugares correctos. Sus palabras me hicieron reír pero sus dedos me hicieron gemir. Con un enfado exasperado, me apartó el vestido del camino. —No arrugues mi vestido —le advertí. —No tendríamos un problema si te quitases la maldita cosa, como te pedí —se quejó. Me aparté de su boca y dije: —Tenemos un apartamento lleno de invitados. No hay tiempo para perder. Él sonrió y mi cuerpo entero se estremeció. La semana después de que Zane y yo nos arreglamos, Hunter y Blake lo ayudaron a trasladar mis cosas a su apartamento. No estaba


seguro de lo que le había dicho a Blake para convencerlo, pero sea lo que sea, funcionó. Porque Blake ya no estaba enojado. De hecho, era francamente solidario. No estaba tan segura de que viviéramos juntos con Zane, pero no tardó mucho en convencerme. El hombre tenía un don con sus palabras... y sus manos... y su boca... y su masculinidad. Zane me deslizó las bragas por las piernas y me las saqué. Sus manos cayeron a su bragueta y mi coño sintió un hormigueó. Hoy hace tres meses que nos mudamos juntos, Zane me envió un texto diciéndome que tenía algo especial preparado para la noche y de que me asegurara de que llevara un vestido. Le gustaba llevarme a buenos restaurantes, así que no pensé en nada. Llamé al señor Brass y le pregunté si él me cubriría en la oficina mientras yo corría al centro comercial para conseguir un vestido nuevo y, la señora Brass, o Dani, como la llamaba ahora, escuchó. Lo siguiente que supe fue que Dani, Lena, la señorita Weston y yo nos dirigimos todos al centro comercial para una fiesta de compras improvisadas. Mientras estábamos fuera, almorzamos y nos hicimos manicura. Cuando volvimos, Zane me saludó en la puerta con una sonrisa en su cara. Llevaba mi traje gris favorito con pequeñas rayas blancas. Asumí por sus pies descalzos y su cuello abierto que acababa de regresar de una reunión. Después de despedirme de las damas, Zane me condujo hasta el dormitorio. —¿Qué estás tramando? —pregunté. —Cuando termines de vestirte, te estaré esperando abajo — anunció crípticamente, y luego salió de la habitación. Tardé menos de quince minutos en ponerme el vestido y arreglarme el pelo. Me sorprendió encontrar a Zane de pie en el fondo de la escalera esperando por mí. Tenía los pies desnudos y el cuello todavía abierto. ¿Qué está haciendo? Abrí la boca para preguntar, otra vez, pero él me ganó de mano.


—Por aquí, señora —anunció y me tendió el brazo—. Lo tomé y me acompañó a la zona de la piscina a una mesa para dos. Al retirar mi silla, un mozo apareció de la nada. —¿Qué está pasando? Una vez que ambos estuvimos sentados, explicó. —Quería hacer algo especial para sorprenderte. Esperamos que el mozo vertiera nuestro vino. Zane le dijo que esperara un poco para servir la cena. Con una inclinación, el camarero se volvió y salió dejándonos solos. —Por nosotros —dijo, y alzó la copa. —Por nosotros — repetí, y brindamos. —Te das cuenta de que soy una cosa segura — dije, y él se rió. Su rostro se puso serio y comenzó a hablar. —Pensé que era feliz. Que lo tenía todo, pero luego entraste a mi vida y me hiciste darme cuenta de que no tenía nada. No sólo me hiciste notar mis mierdas, me hiciste sentir... vivo. Recuerdo mirarte fijamente mientras estabas flotando en ese maldito pulpo. Estabas riendo y disfrutando de lo mejor. Traté de recordar la última vez que me dejé ir y simplemente disfruté, y no pude. Yo te quería y cada vez era más difícil mantenerme alejado. Estaba tan cansado de luchar contra lo inevitable. Mientras te miraba, me golpeaba todo lo que me había estado perdiendo. Mi corazón estaba en mi garganta pero tuve que preguntar. —¿Qué habías estado perdiéndote? —Felicidad —dijo. Mis ojos lloraron—. Ahora mismo eres una cosa segura pero no me arriesgaré, necesito saber que serás mi cosa segura para siempre. ¿Está diciendo lo que creo que está diciendo? —¿Qué estás diciendo? —Apenas pude preguntar sobre mis lágrimas.


Se puso de pie y caminó alrededor de la mesa para pararse frente a mí y mi corazón se saltó un latido. Jadeé cuando se puso sobre una rodilla y extendió su mano. —Señorita Haines, ¿pasarías el resto de tu vida conmigo? —Mis ojos se dispararon a su mano donde él sostenía un anillo de diamante absolutamente e impresionantemente magnífico. Poniendo mis manos sobre mi boca, grité: —¡Oh Dios mío, Zane! —Y estallé en un lío de lágrimas. Mezclada con risas, deslizó el anillo en mi dedo. Luego me levantó en sus brazos y me besó.

Zane

…El presente… Tres días era demasiado largo para estar sin sexo. Sí, me di cuenta que los padres de Cathryn estaban durmiendo en el pasillo, a pocos metros de nosotros, ¿pero a quién le importaba un carajo? Seguro que a mí no. Después de tres días, y un montón de caricias, por fin la tenía justo donde la quería. No me importaba si era nuestro armario. Diablos, me habría decidido por la ducha o el armario de lino si significaba que iba a estar de dentro de ella otra vez. —Zane, por favor —gruñó, mientras desabrochaba mi cierre y sacaba mi polla de mis pantalones. —¿Por favor qué, nena? —bromeé. Sus ojos azules me mantenían cautivo y no podía creer que mañana ella finalmente sería mía.


—Ven aquí y dentro de mí, ahora —ordenó, y no pude evitar sonreír. Parece que alguien pasó demasiado tiempo sin polla. Por supuesto, no fui lo suficientemente estúpido para decir esto en voz alta. Cuando llegué a ella, ella tenía su vestido subido hasta su cintura y su coño recién depilado me miraba a hurtadillas. Mi polla me dolía por tomarla y mi boca estaba desesperada por probarla. —Uh-uh, amigo, conozco esa mirada y no tenemos tiempo. Esta es una zona de sólo polla ahora —advirtió. Sosteniendo su culo desnudo, la atraje hacia mí. Ella jadeó de sorpresa y luego la siguió con un gemido gutural que sofoqué con mi lengua. —Haremos tiempo —murmuré contra sus labios. —En mí ahora —gruñó. Lo último que quería hacer era enojarla. Comencé a caminar hacia atrás. —Tú lo pediste —le advertí. Cuando su espalda golpeó la pared del armario, jadeó—. Ahora, envuelve esas largas piernas alrededor de mi cintura y espera mientras yo doy a mi mujer lo que ella necesita. —Gracias a Dios —exhaló mientras la levantaba y esperaba a que se envolviera a mí alrededor. Ambos gemimos cuando entré lentamente dentro de ella. —Espera, nena —le advertí, y comencé a follarla como si mi vida dependiera de ella. En poco tiempo sentí sus paredes apretarse alrededor de mí. —Oh Dios, Zane, te sientes tan bien —gimió ella. Normalmente, yo duraba mucho más que esto, pero tres días sin estar dentro de Cathryn podrían también haber sido tres años. Profundicé mis penetraciones y tragué su grito cuando su orgasmo la golpeó. Luego clavé mis manos en las mejillas de su culo y aceleré mi paso. Plantando mis pies para no perder mi equilibrio, lancé mi cabeza hacia atrás mientras mi propio orgasmo me invadía. Después de darle


un beso de agradecimiento, la bajé. Dejando caer el dobladillo de su vestido, Cathryn salió corriendo del armario al cuarto de baño. Una vez que me acomodé en mi ropa interior y me subí la cremallera de nuevo, la seguí. —Baja primero. Estaré allí en un segundo. —Ella me dio un beso rápido en los labios. —¿Realmente tengo que ir a lo de Blake esta noche? ¿No puedo dormir en el sofá de la oficina? —Había intentado no quejarme, pero realmente no quería ir a la casa de Blake. Su ceja se levantó y supe lo que iba a decir antes de decirlo. —Tú y yo sabemos que terminarás en la cama conmigo, Zane. Vamos, bebé, realmente quiero hacer esto de la manera correcta. —Ella tenía razón. Si me quedaba, acabaría en nuestra cama y entre sus piernas otra vez. Con un suspiro de derrota, me volví para irme—. Te amo, Zane Mitchell, y no puedo esperar a ser tu esposa —dijo detrás de mí. Me volví, la atraje hacia mí y le di un beso profundo y significativo. Luego la dejé ir y regresé abajo y a nuestros huéspedes. La noche siguiente a las seis en punto, nos paramos en el extenso jardín trasero de Riverbend y dijimos nuestros votos. Con una enorme sonrisa en mi cara, deslice mi anillo en el dedo de Cathryn. Con amor en sus ojos y lágrimas en su rostro, hizo lo mismo. El ministro nos anunció marido y mujer, y finalmente tuve que besarla. Mi esposa. Lo único que podía haber mejorado el momento era que mi padre estuviera vivo para verlo. Al igual que la cena de ensayo, la recepción se llevó a cabo alrededor de la piscina. Los inquilinos, junto con varios amigos y familiares, fueron invitados. La señorita Weston, con su muumuu de rayas verdes, rojas y doradas parecía que pertenecía a un árbol de Navidad en lugar de una boda. El padre de Cathryn y Blake me habían amenazado con no herir a su niña cuando les pedí permiso para


casarme con ella. Cathryn era lo mejor que me había pasado. No prometería no hacerla enojar, pero nunca la engañaría o mentiría y, no importa qué, la amaría hasta el día en que muriera. El objeto de mi afecto pasó cerca de mí y le enganché el brazo antes de que pudiera escapar. —El Señor Brass está a punto de comer hasta entrar en un coma diabético, necesito detenerlo —susurró en voz alta. Asentí en la dirección de la mesa de postre. —El Señor Brass tiene una esposa que actualmente le está masticando un nuevo culo —le dije. Sus ojos se dirigieron a la mesa de postre. Cuando vio que Dani lo tenía bien controlado, se relajó y murmuró: —Gracias. La atrapé y la besé. Mientras la sujetaba entre mis brazos, repasé todo lo que me rodeaba. Blake estaba en la esquina hablando con una mujer que nunca había visto antes, mientras que Hunter estaba ocupado tratando de iniciar una línea de conga. Los padres de Cathryn estaban bebiendo y bailando, y la señorita Weston estaba ocupada acosando al camarero. Rich estaba fingiendo escuchar la lección de Dani mientras miraba el culo de Lena. La única persona que no estaba con nosotros esta noche era Sally. No sólo no estaba invitada, sino que nadie la había visto desde la noche en que confesó sus sentimientos por mí en mi oficina. Le había pedido a Hunter y a Blake que lo manejaran, pero hasta ahora no habían tenido suerte. Estas personas pueden no ser mi carne y sangre pero se han convertido en mi familia. Los brazos de Cathryn se apretaron alrededor de mí y miré hacia abajo en sus hermosos ojos azules. —Te amo, Zane Mitchell —dijo ella.


—Ni siquiera un cuarto de como yo te amo, Cathryn Mitchell — respondí. Su rostro se crispó en irritación. —No es una competencia —murmuró. —¿Estás segura de eso? —pregunté, y ambos nos reímos.


Ella vive en Charlotte, Carolina del

Norte,

donde

de

hecho

se

encuentra situada su más reciente novela, His End Game. Hilliard está casada y tiene dos hijos y os amados perros. Consiguió su licenciatura en inglés y obtuvo un certificado en terapia del lenguaje. Hilliard siempre ha amado leer, devorando libros de la pila. Es ese amor lo que la inspira a escribir sus propios cuentos atrapantes. Hillard está planeando más libros sobre Ellie y Max, personajes que ha creado amorosamente.

Utterly Forgettable  

R.B. Hilliard

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