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Una Noche con los Hombres Lobos K. Matthew Traducido por Patricia Mรณnica Marcucci


“Una Noche con los Hombres Lobos” Escrito por K. Matthew Copyright © 2017 K. Matthew Todos los derechos reservados Distribuido por Babelcube, Inc. www.babelcube.com Traducido por Patricia Mónica Marcucci “Babelcube Books” y “Babelcube” son marcas registradas de Babelcube Inc.


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Una Noche con los Hombres Lobos Por K. Matthew


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Todo estaba oscuro. Aunque yo sabía que tenía que estar atemorizada, de ninguna manera lo estaba. Mis ojos estaban vendados, y mis manos atadas en frente de mi con una larga tira de tela negra. Rex no la había trenzado muy fuerte, quizás no queriendo dejar marcas. Seguramente, él no podría tenerme cautiva por mucho tiempo. Si yo no regresaba para la hora de la cena, los hombres lobos empezarían a pensar donde estaba y enviarían una partida de búsqueda detrás de mí. El personal del complejo estaría en la puerta de Rex en cuestión de horas. Estaba segura que podía esperar una liberación segura. Una vez más, yo no sabía nada sobre este hombre. ¿Quién podría realmente decir cuáles eran sus intenciones? "Yo no veo el punto de una venda en mis ojos ya que yo sé que estás aquí," le dije a Rex. "Desearás la venda, créeme," él dijo en voz baja. La implicancia de sus palabras hicieron que me corriera el primer escalofrío de miedo a través de mi cuerpo. ¿Qué era tan malo que yo no pudiera ver? O, él planeaba.... ¿Qué deseas conmigo? le pregunté. "Lo mismo que tu deseas conmigo. Traer consciencia sobre la licantropía." "Manteniéndome como rehén no estas haciendo algo grande para los hombres lobos." "No planeo tenerte como rehén." "Entonces ¿que planeas hacer conmigo?" "Planeo traer el problema más cerca del hogar." "¿Que se supone que eso significa?" "Ya verás" Mi aliento se apretó mientras Rex levantaba uno de mis pies, tratando de sacar mi zapatilla. Al principio, no tenía idea que estaba planeando hacer, pero cuando ambas zapatillas fueron quitadas, y él me tiró sobre la cama y sacó mis pantalones, mi corazón comenzó a golpear contra mi pecho con ferocidad como nunca lo había sentido antes. “No quieres hacer esto, Rex,” yo le dije. “Piensa lo que te harán si ellos se dan cuenta.” “Ellos no se darán cuenta,” él me aseguró. “¿Qué te hace pensar que no se los diré?” “Porque después tu estarías atrapada aquí como el resto de nosotros. Pensé que eras un poco más inteligente, Taya.” Tratando de escaparme de Rex, yo lo pateé, pero mis esfuerzos fueron infructuosos. De hecho, solo parecieron ser un recurso para quitar mis pantalones más rápido. “Haciéndome una mujer lobo no ayudarás nada en tu causa. Te hará ver como un monstruo sediento de sangre incapaz de vivir en una sociedad normal,” yo insistí.


“Bien, una vez que tu reporte esté afuera, la gente lo leerá, y entonces se darán cuenta que fuiste convertida en mujer lobo mientras estabas dentro de la reserva, y pienso que habrá más interés en mandar asistencia para la cura. Este reportaje será lo que un cohete para tu carrera, ¿no? Cientos de miles, pueden ser tal vez millones de personas lo leerán. Seguramente serás entrevistada en televisión a causa de esto. Tu cara será bien conocida. Y cuando el público en general descubra que es la cara de una mujer lobo, te convertirás en la chica para el poster de la cura.” “Si yo soy una mujer lobo, entonces mi primer transformación será la noche que yo dejo la reserva. No tendré tiempo de sacar mi reportaje. Antes que yo pueda quizá ganar esta fama de la que estás hablando, seré ubicada en la parte posterior de la reserva.Ellos probablemente ni siquiera publicarán mi reportaje si eso sucede, porque pensarán que es una mala publicidad.” “Te voy a ayudar.” “No veo como podrías.” “Mi casa no está demasiado lejos de aquí. Un día conduciendo. Si tu te vas de aquí en la mañana, podrás llegar antes de la luna llena. Yo construí una penitenciaría en el fondo, una clase de jaula. . . para contenerme durante las transformaciones. Si te encierras con llave adentro, estarás bien a la mañana.” Yo estaba sin palabras. No había preguntas que Rex no hubiera planeado, y la peor parte era que no era un mal plan. Además, yo no tenía intenciones de convertirme en una mujer lobo. “¿Cuánto tiempo has estado en la reserva?” Le pregunté, esperando distraerlo con conversación. Una suave sonrisa escapó de sus labios mientras sus dedos se apretaban alrededor de la cintura de mi ropa interior. “¿Estás tratando de entrevistarme ahora?” Con mi esfuerzo mejor calculado, yo golpeé el aire tan duro como pude, aterrizando de golpe, aunque no sabía donde. Rex tropezó, tosiendo, aunque él se las había arreglado para sacar mi ropa interior hasta más abajo de mis caderas.Rápidamente, peleé para quedar libre de la tela atada alrededor de mis muñecas. Fue demasiado fácil. Pero antes que pudiera remover la venda de mis ojos, Rex estaba sobre mi nuevamente, sujetándome a la cama. “A pesar de lo que puedas pensar, no tengo interés en lastimarte,” él dijo en voz baja. “Me estás lastimando ahora,” yo chillé, aunque asustándome hubiera sido la cosa más exacta para decir. Inmediatamente, el aflojó su agarre. “Yo no pensé que esto sería así de difícil.” “¿Qué?, ¿nunca has violado a una mujer antes?” casi le escupí en la cara a Rex. Extrañamente, yo pude casi sentir que el sintió vergüenza por mis palabras. “No sé de que otra manera cambiarte, y no quiero hacerte daño.” “No me cambies entonces,” le dije. “Yo he jurado convertirme en abogada por la


causa de ustedes. Deseo ayudarlos. Deseo ayudar a todos los hombres lobos. Si tu haces esto...se podría arruinar todo.” “Es la única forma que yo puedo garantizar que realmente nos ayudes. ¿Cómo puedo saber que no dejarás este lugar, nos olvidarás, y regresarás a disfrutar de tu vida?” “Todo lo que puedo hacer es darte mi palabra.” “Lo siento, Taya, pero tu palabra no es suficiente,” Rex dijo finalmente, sosteniendo mis muñecas sobre mi cabeza con una mano mientras usaba la otra para sacar su hombría. El instante en que Rex soltó mis manos para tironear mi ropa interior un poco más abajo, yo aproveché la oportunidad para sacar la venda de mis ojos. Él se elevó por arriba mío sobre sus rodillas, un cuadro deuna belleza exótica y amenazante. Yo podría haber sido arrasada por Rex bajo diferentes circunstancias, pero no en una como esta. Sus ojos verdes se desnudaron sobre mí con una mezcla de fastidio y dolor. Por primera vez, yo realmente creía que el deseaba que hubiera otra manera. Después de una pausa de segundos que quedamos atrapados uno dentro de los ojos del otro, yo traté de forcejear, pero Rex agarró la cara interna del muslo, forcejeando arriba mio para mantenerme abajo.Nuestras caras estaban solo a centímetros, sus labios tan cerca de los míos que yo podía sentir su aliento. Mi cuerpo inmovilizado involuntariamente, y en aquel momento, Rex tomó ventaja, moviéndose para ubicarse dentro mio. El mundo pareció pararse congelado mientras mi cuerpo reaccionaba a la intrusión. Rex no se movió, y había más angustia en su cara que placer.Mi única emoción era miedo. “No quiero hacerte daño,” me dijo en un susurro, y sus ojos se suavizaron mientras nuestros cuerpos se juntaban completamente. Entonces parecía que fuera una gran entrega, como si mi cuerpo decidiera parar de pelear, mi alma se rindió. Simplemente me tendí allí, sintiendo a Rex moverse sobre mí. Este fue el acto sexual más extraño que yo jamás tuve. Todo el tiempo, yo me pregunté si ya era demasiado tarde. Si me las arreglaba para sacarlo de arriba mio y escapar, estaría a tiempo de no ser infectada, o era el simple hecho de que estaba dentro mio suficiente para estarlo. Rex fue sorprendentemente gentil, mucho más de lo que algunos hombres con sexo consentido lo habían sido. Mientras lo miraba empujar, no podía evitar preguntarme si él estaba sintiendo algún placer después de todo. Sus ojos nunca encontraron mi cara, ni aun cuando hubo terminado. Permanecí allí mientras Rex salía, dejándome en un charco de emociones mezcladas sobre su cama. Si había alguna pregunta en mi mente antes, ahora no había ninguna. Me había infectado con la licantropía. “¿Puedo...conseguirte algo?” él preguntó vacilante.


“No,” contesté, tratando de reunir fuerzas para sentarme. Mi mente estaba aturdida como la mejor, tratando de hacer frente a lo que había sucedido. Había tantos sentimientos fuertes atravesándome. Ansiedad, miedo, enojo, disgusto, odio, dolor, confusión. ¿Dónde iría? Tranquila, cómo si nada hubiera sucedido, me puse mi ropa interior y mis pantalones, agarré mi anotador y lapicera, e hice mi camino a la puerta. Rex la mantenía abierta para mí, y cuando yo mire dentro de sus ojos por última vez, había un sentimiento de remordimiento. No sentí nada por esto. “Regresa antes de partir para que podamos hablar,” él me dijo mientras me subía a mi triciclo. Mi voz no pudo encontrar una respuesta, y mientras encendí el motor me dirigí al bosque para ir hacia la Reserva Blackfoot de Hombres Lobos. El aire frio soplando contra mi cara se sentía como hielo mientras yo me internaba. Una parte de mi deseaba conducir hasta los portones de la reserva y escapar, nunca regresar, pero yo sabía que no podía. Si yo trataba de irme ahora, se vería demasiado sospechoso. Mi única opción era pretender que nada había pasado, pero ¿como podía yo esperar hacer eso cuando yo estaba tan traumatizada? Cuando regresé a la reserva y devolví el cuatriciclo, decidí volver a mi habitación antes de la cena. Quedaba una hora todavía, una hora en la que planeaba pasármela llorando y sintiendo dolor por mi misma. Me había mantenido de cara al personal del complejo, diciéndoles que yo no había tomado contacto con ninguno de los hombres lobos solitarios y había decidido pasar el día explorando. Como yo esperaba ellos no tenían cámaras a través del bosque. Haber sido atrapada en una mentira hubiera sido más sospechoso. La depresión llegó en cuanto entré a mi habitación, y lloraba mientras tomaba una ducha para sacar la esencia y la semilla de Rex afuera, guardando mis sollozos por lo bajo en caso que pudieran escucharlos. Una vez estuve seca, me tire en mi cama y me dormí. No fue hasta después de las diez que me desperté, mi estómago agitándose penosamente por la falta de nutrición. Mierda, había dormido pasándome la cena. Por un momento, me senté en un lado de mi cama imaginando si podría sostenerme hasta la mañana para comer. Desafortunadamente, ya que había dormido tanto, no me iría a la cama pronto, y eso significaba que los dolores probablemente vendrían regularmente hasta que me pudiera dormir de nuevo. No, yo iba a tener que encontrar algo para comer. Suspiré, conociendo mi única opción real de adquirir alimentos tan tarde. Lo deseara o no, iba a tener que ver a Emmett, el alfa de la pandilla.Ya que él recibía treinta puntos de trabajo al mes, guardaba una reserva de bocadillos y bebidas. Era algo inteligente para hacer, ahora que lo pensaba. Quizás yo debería considerar hacer lo mismo. Aún si yo solo guardaba un par de bolsas de papas fritas, estas me asegurarían que yo no acabaría en una situación similar nuevamente.


A regañadientes, me empujé fuera de la cama y me vestí antes de dirigirme a la puerta. Por suerte, Emmettsería amable y me daría algo para comer sin ningún problema. Yo no estaba de humor para jugar ningún juego. Mientras caminaba hacia la puerta, me pare al sonido de un lamento que venía desde adentro. Mis ojos involuntariamente dieron la vuelta cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Por un momento, yo pensé en irme y regresar más tarde, pero entonces me di cuenta que esta no sería una mala oportunidad para molestarlo. Si Emmett estaba ocupado con alguien mas, el no desearía relacionarse conmigo más tiempo de lo necesario. Golpeé a la puerta y esperé. Voces podían ser escuchadas adentro mientras el lamento paraba. Una de las voces era extrañamente familiar, y una sonrisa burlona de desprecio apareció cuando me di cuenta que la voz femenina pertenecía a Sasha. Zorra. Emmettabrió la puerta usando solo un par de pantalones azules. Brillando de transpiración su pecho ancho y gruesos hombros.Su cabello negro estaba pegoteado sobre su frente, y su expresión era una mezcla de cansancio y molestia. “¿Qué?” preguntó, obviamente molesto por mi presencia. “¿Tienes un paquete de papas fritas y una gaseosa que me puedas dar? Perdí el almuerzo y dormí durante la cena. Te las pagaré mañana,” yo dije. “Sí,” Emmett contestó, desapareciendo por unos pocos minutos solo para regresar con los artículos que le pedí. “Gracias.”Le sonreí antes que el asintiera con su cabeza y rápidamente cerrara la puerta para volver a sus ocupaciones. En mi camino de vuelta a mi habitación, yo desgarré el paquete de papas fritas, devorándolas antes de haber hecho la mitad de camino de regreso. Mientras llegaba a las escaleras, mis ojos se encontraron con una desagradable sorpresa, una que típicamente hubiera estado eufórica de ver bajo otras circunstancias. “Hola,” Chris dijo desde arriba de los escalones. “Hola a ti.” Reprimí un suspiro. Fuera de todas las veces que él podría haberme visitado, ahora era el peor momento. “No estuviste en el almuerzo ni en la cena. Yo quería estar seguro que estás bien.” “Gracias por cuidarme,” contesté sarcásticamente antes de pasar rozándolo para abrir la puerta. “¿Estás todavía enojada conmigo?” Chris me frunció su ceño. “Yo nunca estuve enojada contigo, Chris. Solo que no me siento bien justo ahora. Entonces, si serías tan amable perdóname.” Cerré la puerta detrás de mí presionando mi espalda contra esta. Cuando escuché sus pasos bajando los peldaños, comencé a llorar. La verdad era que yo necesitaba apoyo, pero no podía aguantar hablar directo sin quebrarme. Además, yo estaba preocupada en que debería revelarle cosas a él que sabía que tenía que guardármelas. Nadie tenía que saber lo que me había sucedido. No si yo esperaba salir de la reserva una vez que el mes se cumpliera.


En vez de mirar televisión, regresé a mi habitación y me senté sobre mi cama, pensando acerca de lo que Rex había dicho sobre la jaula en su casa. Cuando dejara la reserva, tendría que encontrar un lugar seguro para transformarme. Mi casa estaba en la ciudad, pero era demasiado arriesgado hacerlo allí. Yo necesitaba hacerme con un plan. Los pensamientos de tratar de dejar la reserva temprano aún azotaban mi mente. Sabiendo que yo llevaba la licantropía, la reserva se sentía más que antes cómo una prisión.Aunque, si partía ahora, no solo parecería sospechoso, sino que arruinaría mi carrera. Esta era una gran historia, una que cada uno de los periodistas en la oficina lo deseaba, y yo había sido la persona afortunada elegida para cubrirlo. Yo no podía tirar todo, no cuando no había una amenaza presente para ser estancada dentro de la reserva. Con todo el tiempo que yo había dormido antes el sueño no venía, me permití ser un poco irracional, fantaseando acerca de tener sexo con Chris para que yo tuviera una menos vergonzosa excusa por contraer la licantropía, debería haberlo descubierto. Aún más irracionalmente, yo trabajé en idear un plan para ayudar a escapar a todos los hombres lobos. Para este tiempo el sueño comenzó a golpearme otra vez, pensé que me estaba volviendo loca al considerar tales cosas. La siguiente mañana, yo me desperté con menos ilusión en los ojos. Resignándome a continuar con mi trabajo, decidí que pasaría mi día haciendo entrevistas, como siempre. En el desayuno, yo casi ni hablé.Los alfas y los betas cuestionaron mi ausencia en las dos comidas anteriores, y yo les dije lo mismo que le había dicho al personal del complejo cuando devolví el cuatriciclo. Mi excusa por ser menos entusiasta que lo normal fué que no me estaba sintiendo bien. Desafortunadamente, probablemente no me sentiría bien por un tiempo, posiblemente por el resto del tiempo que estuviera en la reserva. Después del desayuno, me encontré con Linda Evans, la mujer que normalmente trabajaba en la lavandería durante la semana. Mi entrevista con ella fué corta y dulce. Le hice solo las preguntas básicas, nada más, mi mente estaba demasiado consumida con mis propios problemas para preocuparme por su historia. El día pasó, y yo me intoxiqué con los pedidos. Almuerzo, entrevista, cena, regreso a mi habitación. Chris estaba en mi puerta nuevamente, un panorama no bienvenido. ¿Podía darme unos pocos días de descanso? “Hola,” me saludó, parándose para hacerme lugar para que abriera la puerta. “Hola tú,” contesté. “¿Cómo te sientes?” “Cómo la mierda.” “¿Quieres que te deje sola otra vez?” Por un momento, lo pensé. Si seguía echando a Chris, eventualmente él no regresaría. ¿Realmente yo quería eso?


“Entra,” dije finalmente, dejando que me siguiera adentro. Tan pronto como Chris se sentó en el sillón, él comenzó, “Siento lo que sucedió la otra noche después de los juegos de jerarquía.” Esto era algo que definitivamente yo no quería discutir ahora. “Está bien,” le dije. “Estabas borracho. Lo entiendo.” “La vida ha sido difícil desde que estoy aquí. Me refiero, inicialmente. Estoy empezando a estar mejor, aunque yo aún no diría que soy feliz.” “Bueno, estoy contenta que las cosas están empezando a estar mejor para ti.” Le sonreí débilmente mientras perezosamente me dejaba caer en el sillón reclinable. “Supongo que es lo que es.” Chris se encogió de hombros. “Cómo tú me dices, este es mi hogar ahora. Me tendré que acostumbrar a esto más pronto o más tarde. Resistiendo no voy a hacer las cosas más fáciles para mí.” “No, no serán.” Él se rascó la parte de atrás de su cuello, la tensión en la habitación se reflejaba en sus acciones nerviosas. “Um, estaba pensando si querías jugar ping-pong o hockey de aire una noche.” “Seguro.” Un silencio incómodo se sentía entre nosotros, y Chris finalmente comenzó a entender que era mejor dejarme sola.Se paró, bostezando mientras indicaba que estaba cansado. “Bueno, creo que tengo que irme.” “Correcto.” Yo caminé con Chris hasta la puerta, observándolo hasta que él había bajado las escaleras unos pocos metros después. La mañana siguiente, después del desayuno, yo me tragué mi dolor y agarré un cuatriciclo paraver a Rex.Si me gustaba o no, la jaula en su casa era el lugar más seguro para transformarme. Realmente no había ninguna otra opción lógica, y aunque yo no quería ver su cara nunca más por lo que me había hecho, yo necesitaba la dirección, y la única manera para conseguirla era hablarle directamente. Sorprendentemente, Rex estaba en casa, y cómo él había dicho que lo haría, él me abrió la puerta sin dudarlo. Extrañas emociones corrieron a través de mí mientras yo miraba dentro de los misteriosos ojos verdes del hombre quien me había atacado solo unos días antes. “Supongo que estás lista para hablar,” Rex dijo. Con mis manos cruzadas sobre mi pecho, me paré adentro. Mis ojos instantáneamente se dirigieron sobre el catre donde yo había sido violada encima de un montículo de pieles de animales. La memoria quemó a través mío y me hizo desear marcharme, pero sabía que tenía que quedarme, solo el tiempo suficiente para descubrir el paradero de la jaula para hombres lobos de la que él me había hablado. “¿Cómo te estás sintiendo?” me preguntó, dejando la puerta abierta y apoyada para permitir que el aire fresco del bosque circulara a través de la habitación. “Tan bien cómo se puede esperar.” Dí vuelta mis ojos sobre Rex. “Vine para


conseguir la dirección de aquella jaula.” “Siéntate.” Él señaló la cama, empujando una silla y sentándose a horcajadas como si él estuviera realmente interesado en mi compañía. “Es tan raro que yo tenga visitas.” A pesar de mi disgusto, me senté sobre la cama. “Sabes que Emmett no es el verdadero alfa, ¿no es así?” Rex dijo. “¿Que tiene que ver esto con alguna cosa?” Yo moví mi cabeza. “Sólo trataba de tener una conversación.” Él se veía genuinamente ofendido. “Me violaste, y esperas que yo vaya a querer sentarme aquí y conversar cómo si nada sucediera” yo fruncí mi ceño a Rex. “¡Hey!” Él me señalo con sus dedos, y yo instintivamente flaqueé. Sabiendo que me había asustado, su voz se suavizó. “Lo. . .lo siento, está bien. Cómo te dije antes, si hubiera habido otra forma, la hubiera hecho.” “Había otras formas, Rex. Tú podrías haberme cortado y haberte cortado vos y poner nuestra sangre junta.” Yo tartamudeé, tratando de pensar en más posibilidades. “Podrías haberme mordido....o no sé.” “Yo estaba tratando de hacer esto un poco menos traumatizante para ti tanto como fuera posible. Además, no podíaquedar ninguna evidencia.” “¿Menos traumatizante?” no podía creer que él se había atrevido a decir eso. “Escucha, dije que lo siento. No puedo volver esto atrás. Todo lo que puedo hacer ahora es ayudarte. Ahora ¿quieres mi ayuda o no?” Me tomó mucho de mí conseguir estabilizar mis nervios. De por si, mis manos estaban temblando, algo que solo sucedía cuando estaba en el punto máximo de mi enojo. “Dame la jodida dirección.” “Whoa. Cálmate, pequeña dama.” Rex bajó sus manos rindiéndose. “No necesitas ser hostil. Apuesto que no actúas así con los otros hombres lobos que te rodean.” “Los otros hombres lobos no me violaron.” Él sintió vergüenza. “Lo sabes, no voy a perdonármelo por el resto de mi vida” “—Bueno no eres el único,” lo corté. “¿Podemos empezar otra vez?” “Temo que así no es como esto funciona.” “Entonces ¿cómo funciona esto, Taya?” “Yo vine solo aquí por la dirección.” “¿No deseas por lo menos entrevistarme?” “No particularmente.” “Bueno, ¿no piensas que parecerá un poco raro si regresas con las manos vacías?” “Es la última vez que planeo regresar.” “Yo había pensado que desearías al menos una de las historias de los lobos solitarios para tu reportaje. Sé que Chris y Bart no te abrieron las puertas.” Lo miré exasperada. Honestamente, Rex estaba en lo correcto. Me ayudaría a


pintar un mejor retrato de la vida en la reserva si yo tenía una entrevista de uno de los lobos solitarios. Y mientras que él no era mi mejor elección por el momento, era el único que deseaba darme la entrevista. “No entiendo porque deseas que te entreviste cuando ninguno de los otros quiso,” le dije. “No quiero que me entrevistes, pero al menos es lo que puedo hacer después de...bueno, ya sabes.” A pesar de que yo deseaba decirle a Rex que dándome la dirección de la jaula sería suficiente, necesitaba la entrevista. “Correcto,” estuve de acuerdo finalmente, dando vueltas mi anotador buscando una página en blanco en un gesto exagerado y escribiendo su nombre en la parte superior.“¿Cuántos años tienes?” “Veintinueve.” “¿Cuánto tiempo has vivido en la reserva?” Él pensó por un momento. “Casi cinco años.” “¿Cómo te contagiaste la licantropía?” “Mi hermano me contagió.” Esto me tomó por sorpresa, aunque mi interés estaba casi en su punto máximo. Escuché un montón de historias acerca de amantes y extraños, pero nunca acerca de la enfermedad siendo contagiada por un miembro de la familia del mismo sexo. “Detalles,” dije, tratando parecer desinteresada. Rex miró hacia abajo, recordando. “Mi hermano Rafael y yo fuimos siempre cercanos. Diablos, él me crio. Mi padre era un alcohólico...nos pegaba todo el tiempo. Mi madre no era la mejor. Diablos, nosotros nunca fuimos más felices que cuando el viejo se pegó un tiro una noche y nos dejó solos en el infierno. Mamá estaba afuera prostituyéndose, entonces estábamos solos Rafael y yo. “Nosotros crecimos brutos. Más él. Él trató de refugiarme de un montón de cosas, pero aun así agarró la mala vida. Peleas. Intimidaciones. Él era el hijo de una puta, pero me cuidaba, me aseguraba los alimentos. Mamá seguro ni se daba cuenta de esto. Si hubiera sido por ella, ambos hubiéramos muerto. “De cualquier manera, nosotros vivíamos juntos en mi casa. . . aquella de la que te hablé. Él estaba afuera por algunos días a veces, entonces no estoy tan seguro si decir que él vivía allí es tan preciso. Venía y se iba cuando deseaba. Usaba la casa como si fuera una base, supongo. “Yo vivía completamente alejado de todo. Siempre había odiado la civilización y a otras personas. La gente es estúpida.Hace cosas estúpidas. Dice cosas estúpidas. Es mejor no preocuparse por ellos la mayoría de las veces. Siempre te defraudan. Podía ver la pena detrás de sus ojos, y por primera vez desde que él me había contagiado la enfermedad, mi corazón se suavizó por Rex. Él continuó, “era tarde una noche. Yo había regresado de cacería. Estaba


despellejando un ciervo en la parte de atrás de la casa, y yo vi ese lobo salir de los arbustos, la más grande y endiablada cosa que yo jamás vi.”Sus ojos se ensancharon al recordar. “Todo lo que yo tenía era mi cuchillo para despellejar. Traté de ir por la escopeta, pero la endiablada cosa estuvo sobre mí antes que yo pudiera alcanzarla. Si Rafael era despiadado como hombre, él lo era diez veces peor como lobo.” Rex se río burlonamente. “Apuñale a aquel hijo de puta en el hombro, tratando de sacarlo de encima mio mientras aquellos endiablados dientes chasqueaban como si fueran a quitarme la cabeza. Entonces vi sus ojos, azules, suaves, llenos de remordimiento por sus acciones. Supe entonces que era mi hermano, y que él no se podía controlar. “Rodamos y batallamos por un momento. Él nunca me mordió pero conseguí un montón de rasguños como para contagiarme. Estoy seguro que ya sabes que el rasguño es tan malo como una mordida. No estoy muy seguro de cómo funciona esto. Aún pienso que los hombres lobos provienen de la magia de los Nativos Américanos. A la mierda con todos los científicos. Es por eso que no pueden encontrar una cura. No están buscando en el lugar correcto.” “¿Dónde deberían estar buscando?” pregunté, mis ojos fijos en el con fascinación. “¿Puedo terminar mi historia, por favor?” me miró con enojo, y yo me acobardé. “Si, por favor continua.” “Gracias. Ahora, como iba a decir, yo combatí con Rafael hasta que la luna se escondió detrás de las nubes. El se transformó nuevamente en humano, y yo fui lo suficientemente estúpido para ir detrás de él, preocupado por la herida en su hombro. Tan pronto como la luna salió otra vez, nosotros estábamos peleando como antes. “Yo podría haber dicho jodete. Corres dentro de la casa y dejarlo que pasara la noche solo, haciendo lo que es que hacemos cuando estamos así, pero él era mi hermano y todo lo que me quedaba. Estaba asustado por que él fuera herido o capturado, entonces lo mantuve ocupado toda la noche. “En la mañana, cuando regresó, cada uno suturó las heridas del otro. Santo cielo éramos los dos una masa sanguinolenta. Principalmente yo. Estaba lleno de huellas de guerra. De eso estaba seguro.” Rex estaba en lo cierto. No lo había notado antes, pero sus brazos bronceados estaban manchados con múltiples cicatrices blancas. Se veía como si se hubieran cicatrizado con el tiempo, pero seguro había muchísimas. El continúo. “El hijo de puta estaba loco conmigo por haberlo peleado durante tanto tiempo, permitiéndole contagiarme. Pero diablos, cuando tu solo tienes una persona en este mundo, vas a pelear por ellos, ¿no es así? Al diablo con las consecuencias. Nosotros estábamos en la vida juntos, hombre, hombre lobo, monstruo; no me importaba. Por Dios, todavía no me importa. No me arrepiento de lo que hice. “Le dije que necesitábamos construir una jaula para contenernos durante la transformación. El dijo que eran tonterías, que los lobos necesitaban vagabundear. Le gustaba ser un hombre lobo, dijo que siempre había estado destinado a ser uno. Quizá


yo también lo estaba. El amaba la idea de acosar durante la noche, matando a toda presa primitiva, corriendo a través del bosque, y aún despertarte con el culo desnudo,” Rex se rió por lo bajo. “Yo sabía que era demasiado peligroso hacer toda esa mariconada. Diablos, nosotros vivíamos afuera en el bosque, pero los lobos pueden fácilmente cubrir cincuenta kilómetros en el día, y había otras personas viviendo en un radio de cincuenta kilómetros de nosotros. No podía dejar de pensar en nosotros lastimando o matando a algún chico o algo así. Entonces, a pesar de sus quejas, empecé a construir la jaula, con la esperanza que el cambiaría de parecer una vez que mi transformación se aproximara. “Pero no cambió de idea. Le pedí que entrara a la jaula conmigo, pero se rehusó, desgarrando todas sus ropas, aullando y gritando como un animal salvaje aún antes de transformarse. Él corrió dentro del bosque, y yo elegí quedarme y cerrarme con llave, aún a pesar que secretamente quería seguirlo. Diablos, yo respetaba a mi hermano, a pesar de que él no era el tipo más grandioso en el mundo, yo siempre quise ser como él. Yo nunca ame a nadie en el mundo como a él. “La luna llena llegó, y yo me transformé. No se recuerda mucho sobre esto. De vez en cuando, cuando la luna se va detrás de las nubes, sentirás una sacudida de consciencia y te deslizas. Pero tan pronto como la luna sale otra vez, te vas, como antes.” Rex chasqueó sus dedos, sorprendiéndome por un momento. Yo lo había estado escuchando con mucha atención. Él continuó, “La mañana siguiente, me desperté desnudo y golpeado como el infierno. Yo creo que el lobo en mi realmente deseaba salir de aquella endemoniada jaula. Estaba torcido en algunas partes, pero resistió, y eso era todo lo que importaba. “Creo que hubiera estado feliz si lo hacía, porque Rafael nunca regresó a casa. El se adentró en las granjas de los vecinos y fue disparado. Afortunadamente, salió en las noticias antes que las autoridades tuvieran una oportunidad de dar con nuestra casa. Siempre que el cuerpo de un hombre lobo es descubierto, ellos interrogan a todos los miembros de la familia. En algunas ocasiones, ellos detienen a la familia entera. “Fui inteligente. Me interné en el bosque. Los policías vinieron, y mandaron perros de caza detrás mío. Estúpidos chuchos. No me importa lo que se dice de la inteligencia de un perro. Un hombre es siempre más inteligente. Los superé. “No soy tonto para quedarme en los alrededores, dejé el lugar y me dirigí a Montana. Compré algunas provisiones más y construí otra jaula en las afueras de los bosques en la propiedad de algún tipo. Él tenía más hectáreas que las que necesitaba, y yo no necesitaba mucho para sobrevivir, entonces fui capaz de vivir bien por un tiempo. “Quería regresar. Les di un año. Entonces regresé a nuestra vieja casa. Estaba todavía allí. Me hubiera cabreado si ellos la hubieran tomado. Diablos, podría haber pensado en transformarme en lobo y arrasar con el pueblo entero.


“Usé algunas provisiones sobrantes que yo tenía para reforzar la jaula. Fui capaz de permanecer allí y transformarme por dos años más. Entonces un día, fui al pueblo a comprar algo, y sospecho que algún puto imbécil me reportó a las autoridades. No estaba causando ningún problema ni nada por el estilo. “Los policías vinieron con toda la fuerza esta vez. Debe haber habido seis coches afuera de mi casa. SWAT. Diez jodidos metros llenos. Yo nunca había visto tantos policías detrás de un hombre en toda mi vida. “Deseaba correr, pero sabia que no llegaría lejos con los perros, y yo no era quien para disparar a los perros. Ellos no son imbéciles por naturaleza. Ellos han sido entrenados para hacerlo de aquella manera.” “Fui a conseguir mi pistola. Estaba fuera de mí. Diablos, yo no tenía nada por lo que seguir viviendo. Nada más que vivir el día a día. No hay nada especial sobre esto. “En el momento que alcancé el arma, ellos estaban arrojando gas lacrimógeno a través de la ventana. La puse sobre mi cabeza y apreté el gatillo, pero la jodida cosa no estaba cargada. Rafael debe haber pensado que yo trataría de matarme y sacó las putas balas de la pistola. Aquella era nuestra pistola 'en caso de emergencia'. Nosotros la manteníamos siempre cargada pero realmente nunca la revisábamos. Realmente nunca lo habíamos necesitado. Habíamos estado en serios problemas antes, pero nunca tan malos. “De cualquier manera, los policías me atraparon, me trajeron aquí, y ahora aquí estamos.” Los ojos de Rex contemplaron alrededor de la habitación por un momento. “Wow,” yo dije, mirándolo con mi lapicera presionando sobre el papel, mi mano no se movía. “Simplemente wow. Es demasiado intenso.” Él se encogió de hombros. “Deseabas la historia. Te la di. Ahora, creo que querrás la dirección.” “Si, por favor.” Yo sacudía los conmovidos pensamientos de su historia mientras apuntaba la dirección e instrucciones de donde podía ser encontrada la jaula. Rex también me informó donde podría encontrar una llave para entrar a la casa y como cerrar la jaula para asegurarme que no conseguiría salir durante mi transformación. “La casa es tuya hasta que puedas encontrar una cura,” me dijo. “Y si una cura nunca es encontrada, entonces considera que es un regalo mio. Quiero que estés segura.” “¿Por qué?” Lo mire por un momento. “Oh espera, tu no quieres que me atrapen. Ya recuerdo.” “No por eso,” Rex hizo una pausa. “Somos peligrosos, Taya. No hay vueltas que darle al asunto. Mientras yo no piense que la reserva. . . me refiero, esta jodida prisión, es la forma correcta de contener el problema, necesita ser contenido. Gente inocente es lastimada mientras nosotros no estamos. Dios sabe que yo no quiero pasarle esta maldición a nadie mas.” “Pero me la pasaste a mi.” Sentía que mi fascinación por él disminuía.


“Porque tú eres la única que puede ayudar. Y yo quería darte una motivación real para ayudar. Dile al papel mi historia. Diles a ellos mis pensamientos sobre otras soluciones a este problema, no los científicos. Explora las leyendas de los Nativos Americanos, habla acerca de establecer una jaula de seguridad en el hogar de cada persona infectada. Diablos, somos hombres lobos solo un par de horas al mes. El resto del tiempo, somos todos los días gente ordinaria. No tiene sentido tener la gente en prisión por algo así. Hay mejores soluciones allí afuera, aún si no hay cura. Diablos, apela al presupuesto del gobierno. Habla de cuanto dinero ellos se ahorrarían si pudieran cerrar la reserva y en vez de eso otorgarnos jaulas.” “Pero ¿que pasa si los hombres lobos no quieren usar aquellas jaulas?” yo pregunté. “Entonces peguémosle un tiro y los matamos como hizo mi hermano. Fue su propia puta estupidez,” él sonó amargado. Nos quedamos en silencio por un momento, ambos perdidos en los pensamientos. Rex definitivamente tenía algunas buenas ideas, ideas de gran utilidad para mencionar en mi reportaje. “Si tu odias tanto a la gente, entonces ¿Por qué deseas ayudarlos?” pregunté curiosamente. Él se encogió de hombros. “Me parece que es lo más correcto para hacer.” No pude evitar sentir que había más de una razón que esa. Después de todo, él había hecho la cosa errada al contagiarme el virus. La verdad parecía que la cosa correcta era un gran motivador para Rex. De cualquier forma, yo decidí soltarlo y terminar con la entrevista. “Entonces, has sido un hombre lobo desde que tenías,” pare, pensando, “¿veintiuno?” “Es correcto.” “Tú mencionaste que tu pensaste que ser un hombre lobo podría haber venido del folklore de los Nativos Americanos. ¿Hay una historia específica que tu quieres que yo investigue?” “No particularmente. Los Lobos están en aumento en la cultura Nativa Americana. Tú eres una reportera. Haz una investigación.” Yo fruncí el entrecejo por su crueldad antes de continuar. “¿Cómo te sientes con el proceso de detención?” “A mi no me molesta. Me disgusta esa otra gente, yo estoy acostumbrado a la soledad. Diablos, yo conseguí mejor cuidado medico aquí de lo que tuve afuera.” “¿Cómo te trataron los otros hombres lobos cuando fuiste presentado a la reserva?” “De la misma manera que te trataron a ti, supongo. Pero yo no tuve ninguna amistad compinche con los alfas y betas idiotas. Esa gente no es mi amiga, ni tampoco tuyos. Harías bien en recordarlo. Mejor trata que no te atrapen. Diablos, si lo hacen,


podrías estar mejor tratando de estar en solitario. Piensas que yo era malo,” él rabió. “¿De que estás hablando?” Le levante una ceja a Rex. “Aquel estúpido de Emmett. Tú piensas que lo que yo hice fue abuso sexual. Eso fue hacerte el amor comparado con lo que él te hará. El inicia a todas las mujeres dentro de la pandilla de su propia manera especial.” Sus ojos giraron para enfatizar. Mi corazón se callo a mis rodillas, dejando un agujero ahuecado donde debería haber estado. Había muchas razones por las que Emmet no me gustaba, pero si lo que Rex dijo era verdad, entonces mi disgusto con él se había convertido en odio. ¿Cómo podía él seguir con una cosa así dentro de la reserva? “¿El complejo lo sabe?” le pregunté. “Ellos saben, pero no les importa. Ellos le permitirán hacer lo que él quiera tanto como para que el no trate de escapar o no trate de ayudar a otros hombres lobos a escapar.” “Eso es horrible.” “Y eso es por lo que tu no deseas volver aquí.” Sólo el pensamiento de las manos de Emmett sobre mi hicieron que mi piel se erizara. Mientras que haber sido tomada contra mi voluntad no había sido una experiencia agradable, al menos yo me sentía físicamente atraída a Rex. Emmet era....ugh. Traté de sacudir los pensamientos, diciéndome que no debería ser atrapada. No había razón para que el complejo sospechara que yo había contraído la licantropía, entonces no había nada por lo que preocuparme. Además, aún si yo regresara a la reserva, estaba segura que Chris me protegería de Emmet. ¿No lo haría? No valía la pena pensarlo ahora. Yo necesitaba concluir mi entrevista y regresar a la ciudad. “Te desprendiste de la pandilla para venir a vivir aquí por tus propios medios. ¿Esto causo algún problema?” pregunté. “Oh, ¿y quien fue la primer persona en convertirse en lobo solitario?” “Yo fui. Al principio, el complejo quiso llevarme de regreso otra vez. Me trataron con confinamiento solitario, y me pusieron ahí unas cuántas veces. Esto no me rompió ni me desalentó de ninguna manera. Yo volví al bosque. Yo me refiero, ellos nos dieron cuatrocientos cuatro hectáreas pero esperan que nosotros usemos solo cuarenta de estas. Esto es una tontería. Nooo, no hay razón de porque nosotros tenemos que vivir en semejante proximidad y relacionarnos con la tontería del otro. “Eventualmente, ellos continuaron tratando de llevarme. Creo que se cansaron. Además ellos no me dieron recursos. La mayoría de las cosas que me rodean, las hice yo. Soy un sobreviviente. Yo puedo vivir de la tierra fácilmente por mi cuenta. Nunca necesite de ninguno de aquella otra mierda. Yo siembro mi propio alimento y mato lo que no puedo sembrar.” “— ¿Y esta casa?” Yo lo interrumpí por un momento. “Esta no fue construida


desde el bosque. Yo vi la casa de Chris Ross y Bartholomew Ryan. Aquellas eran cabañas de madera. Esta fue construida con madera de construcción.” “Admitiré eso.” Rex dijo sin vergüenza en sus ojos. “Encontré esto cuando estaba siguiendo un ciervo. Pensé que sería un buen comienzo. Parecía ser una vieja cabaña de caza. Es suficientemente grande para mi.” “Parece como que tu has hecho todo suficientemente bien hasta aquí.” “Pienso que si. Tu sabes lo que ellos dicen acerca de que la vida te da limones.” “De hecho.” Estuvimos en silencio por unos pocos minutos antes de que él hablara otra vez, “parece que perdiste el almuerzo. Deseo prepararte algo. Yo mate algunas ardillas y encontré un par de huevos esta mañana. No es mucho, pero hará que aguantes hasta la cena.” “No, gracias,” contesté rápidamente, a pesar de mi hambre inminente. Las ardillas eran aquellos lindos pequeños esponjosos bichos con cola que corren alrededor del parque, y yo ciertamente no podía verme comiendo una. “Mejor regreso. Definitivamente no quiero perder mi cena otra vez.” “Bueno, lleva algo para el camino entonces. No te preocupes, esto es ciervo.” Rex dijo antes de entregarme unas pocas tiras de bifes secos que estaban en una caja detrás de su silla. “Gracias,” yo traté de no sonar demasiado despreciativa mientras tomaba lo que me daba. “Y si tu quieres hablar algo mas. . . o deseas salir, siéntete libre de venir por acá...” A pesar del ceño fruncido que yo tenía cuando llegué a su casa, me iba sintiendo como si entendiera a Rex un poco más, lo que él había hecho, y porque lo había hecho. Esto aún no disminuía el golpe contra mí, pero sabiendo que Rex estaba deseando ayudarme era algo más reconfortante. Mientras que su casa estuviera desocupada, yo no tendría ningún problema en quedarme durante mi primera transformación. Luego yo podría volver a la oficina a la mañana siguiente para entregar mi reportaje, y mi búsqueda real para la cura de la licantropía comenzaría. Le di una tira de bife a uno del personal del complejo cuando yo fui a devolver el cuatriciclo como prueba que yo había tenido éxito por una vez. Ellos parecían tan entusiasmados como yo acerca de esto, quizás esperando que yo no necesitara el cuatriciclo otra vez. De verdad, yo no pensaba que fuera a hacer otro viaje para ver a Rex antes de dejar la reserva. Durante esta última visita, yo había conseguido toda la información que necesitaba además que un poco de encierro. Después de la cena, Chris me desafió a un partido de ping-pong. Sintiéndome refrescada, yo estaba más que feliz de aceptar la invitación. Nosotros nos paramos en los lados opuestos de la mesa en la sala de recreación. Por algún milagro, nadie más


estaba alrededor. Usualmente, en cualquier momento, la sala de recreación tenía al menos dos o tres personas adentro. Creo que tuvimos suerte de ser los únicos dos aquella noche. “Vamos a hacerlo interesante,” Chris dijo mientras él hacia rebotar la pelota de ping-pong sobre la mesa, tratando de parecer habilidoso pero haciendo un terrible trabajo con esto. Me sonreí burlonamente. “¿Que tienes en mente?” “Bueno, podemos apostar puntos de trabajo, pero ya que realmente vos no usas los tuyos, no veo como esto te beneficiaría para ganar. Que pasa si gano, tienes que responder una pregunta que yo te haga, de la materia que sea, y si ganas, tú me haces a mí una pregunta. Pero ambos tenemos que contestar honestamente.” Chris me señalo con su raqueta, indicándome que él pensaba que yo mentiría. Mi corazón aleteaba infantilmente imaginando la pregunta que me gustaría hacer pero sabía que nunca podría. ¿Le gusto? No había forma que yo pudiera preguntarle a él esto. Sin importar lo que la pregunta era, esto solo nos lastimaría a uno o a ambos de nosotros al final. No, yo tenía que pensar en algo más—algo no tan interesante. “Trato hecho,” yo estuve de acuerdo. “Prepárate para perder el campeonato de ping-pong,” él dijo orgullosamente, y por un momento, me preguntaba en que me había metido, pero después de unos pocos saques en el juego, me di cuenta que éramos igualmente horribles en esto. “Demasiado para ser un campeonato,” me burlé. “Hey, yo fui un campeón en el tiempo que yo jugué antes de esto,” Chris me dijo, y nosotros ambos nos reímos. Ida y vuelta, nosotros golpeábamos la pequeña pelota blanca sobre la red, todo el camino hasta esto fue el punto del juego. Nosotros nos observábamos uno al otro nerviosamente antes de sacar la última pelota. En el parpadeo de un ojo, había terminado. Mi aliento se dificultaba mientras pensaba que yo perdería el tiro final, pero por algún milagro, yo lo descargué, mandando la pelota pasando su raqueta y apuntando el punto ganador. “¡Sí!” yo aclamé, levantando mis manos y golpeando con la raqueta en el aire triunfante. “¡Vencedora!” Chris aplastó su raqueta contra la mesa, obviamente un mal perdedor. “Casi te tuve,” él rabió, tratando de obtener su compostura. “Hmm, ¿ahora que debería preguntarte?” Yo sonreí como el gato de Cheshire, esperando torturar a Chris con anticipación. De verdad, yo había ganado por suerte, entonces yo tenía que hacerle una buena pregunta. “Bueno, ¿que quieres saber?” él preguntó acaloradamente, aun puchereando por haber perdido el juego. Yo dude por un momento. “¿Que piensas de Sasha? Quiero decir, te gusta ella. . . tu sabes, si te gusta ella como es ella ?”


“Esas son dos preguntas. Tu puedes solamente hacer una,” él insistió, siendo un completo malcriado. “¿Te engancharías con ella?” dije claramente, tratando de sostener el hecho que su pregunta pudiera potencialmente lastimarme. Chris se encogió de hombros, mirando para otro lado. “No lo sé. ¿Porque?” “Tú no tienes derecho a una pregunta al menos que tu ganes,” le dije, dando vuelta su juego de palabras contra el. “Voy a tomar aquello como un si, porque yo no sé si usualmente significa sí.” “No. Yo no sé lo que significa lo que yo no sé.,” Chris insistió antes de pensar acerca de la pregunta un poco más. “Ella es bonita, pero un poco bruta para mi gusto. Demasiado agresiva.” “¿Pero bonita le gana a agresiva?” “Le gana y me encuentra,” él sonrió burlonamente. Diablos, yo caí directo adentro. “Correcto, vamos, mcbratacus malcriado.” “Ohhhh, entonces estamos disminuyéndonos hasta el insulto, ¿no es así?” “Cállate y juega ya.” Le di a él una mirada juguetona. No le llevó mucho tiempo a Chris ganarme el segundo tiempo. Los pensamientos de su respuesta incierta, y quizás un sentimiento persistente que el realmente terminaría cogiendo con Sasha un día, me había sacado de mi juego. “Mi turno,” Chris dijo con puro placer en su voz, haciendo una danza de victoria con mucho ritmo que me causo mucha risa. Me asombró que él fuera capaz de estar tan feliz. Cuando yo lo había encontrado por primera vez a Chris, lo única cosa que el parecía saber era como fruncir el ceño. “Correcto, zoquete.” Yo traté de ahogar la risa. “Bueno, tú nunca contestaste mi pregunta de aquella noche.” “¿Qué pregunta?” Su expresión se suavizó, y mientras él aún se veía juguetón, yo sabía que la pregunta que Chris estaba por hacerme era seria. “¿Quién es tu tipo aquí?” “¿Deben ser ambas de nuestras preguntas acerca de quien nos gusta?” yo crucé mis brazos sobre mi pecho, sin querer responder. “No hay nada más que yo quiera saber.” Él se encogió de hombros. Yo apreté mi cara, la respuesta sobre la punta de mi lengua, no queriendo salir. “Pregúntame algo más.” “Así no es como se juega el juego. Yo respondí honestamente, ahora responde tú honestamente.” “Dijiste que no sabias. Aquello a duras penas parece una respuesta solida.” “Porque no lo sé. Puede no haber sido sólida, pero al menos es honesta. Ahora, dime tú,” Chris se rio burlonamente, y yo temí que él conociera la respuesta. “Bueno, supongo, si yo estuviera encerrada aquí y tuviera que elegir una persona con la que me sintiera más confortable”


“—No es acerca de confort. Esa no fue la pregunta. Permíteme que te la repita. ¿Quién es tu tipo?” él dijo las palabras despacio cómo si yo fuera dura para escuchar, y mientras yo sabía que quería ser gracioso, no pude evitar sentirme ofendida. “Tú eres un malcriado.” Yo arrugué mis cejas. “Y tú no estás jugando limpio. No voy a decirte la persona. Además, no es algo que te interese de cualquier manera. Te vas en dos semanas.” “Exactamente. No es mi problema.” “Entonces dilo,” Chris dejó su tono juguetón, a pesar de saber que yo me estaba poniendo incomoda. “Tú, correcto,” yo dije en una explosión de sentimiento y luego instantáneamente desee haberme atragantado con las palabras y habérmelas tragado. Mi miedo a su reacción fue de suma importancia. “Awww, Taya está enamorada de mi. Taya está enamorada de mi,” Chris se burló. “Oh, métela. Estoy hecha con esto.” En un dramático gesto, mucho más de lo que él había hecho cuando perdió, yo tiré mi raqueta sobre la mesa y entonces comencé a irme. Lo que se suponía que hubiera sido una noche de diversión se había convertido en pura miseria y vergüenza. Fue estúpido de parte mía pensar que él podría tomar mis sentimientos seriamente. “Taya, espera. Estaba jugando contigo.” Chris vino detrás mio, había aun alegría en su voz, solo estimulándome a caminar más rápido. “Déjame sola, Chris.” Traté de empujarlo. “Para,” su voz de pronto se volvió seria, pero yo no estaba escuchando. Finalmente, Chris me agarró del brazo, sacudiéndome para que lo mirara. Antes que yo pudiera abrir mi boca para gritarle, sus labios estaban sobre los míos, sacándome el aliento. Mi cuerpo entero estaba rígido, sintiendo el calor de su boca, mirando a sus ojos, los cuales estaban bien cerca con el gesto de la más adorable pasión. A pesar de todo, yo me permití derretirme, mis labios se ablandaron contra los de él, moviéndose a tiempo, como si ellos se hubieran conocido unos a otros por mucho tiempo. No fue hasta que Chris me empujó que me di cuenta que había gente mirando, y mi aliento se cortó otra vez, no por el beso esta vez, sino por miedo. Nosotros dos besándonos parecía muy sospechoso. Parecía escandaloso, y si alguien se lo reportaba al complejo, estaríamos los dos en graves problemas. Whack! Mi mano se disparó contra su cara sin segundos pensamientos. “No vuelvas a tocarme,” le grité mientras mantenía a los mirones en la periferia de mi visión. Chris estaba desconcertado, mirándome con los ojos agrandados como si no pudiera procesar lo que había sucedido. La pena clavándose en mi estomago. ¿Alguna vez me perdonaría por abofetearlo? Él necesitaba entender porque lo había hecho. Yo tenia que hacerle entender sin difundirlo que me había pasado.


“Lo siento Chris, pero. . .esto no puede ser entre tú y yo," le dije, mi corazón rompiéndose con cada palabra. Listo, yo pude sentir el calor de sus besos disipándose de mis labios y un frio helado tomando mi corazón con un sentimiento de intensa perdida. Para salvarme, tenía que dejar que Chris se fuera. Sin otra palabra, continúe hacia mi habitación. Para el tiempo que yo llegué allí, las lágrimas estaban cayendo por mi cara, haciéndome arder mis ojos. ¿Qué podría yo decirle para hacerlo sentir mejor? Nada. Era mejor empujarlo afuera ahora. Nosotros estando juntos solo conducirían a más sospecha una vez que se hablara del beso. Además, yo no podía tener a Chris de ninguna manera. No había forma de pretender que yo podía. El día siguiente, él me ignoró como lo había hecho después de los juegos de jerarquía, y el día después de aquel también. Yo decidí anestesiarme a todo lo que me rodeara, focalizándome solo en mi trabajo. Por alguna razón, no fue como la última vez que yo me sentí desesperanzada y desesperada. Ahora, yo tenía un propósito. Puede ser que algún día yo pueda ayudar a Chris y a los otros para que puedan ser liberados de la reserva, y nos podamos reunir. Entonces, yo podría explicarle mis acciones, y quizás nosotros podríamos tener la felicidad que yo tanto deseaba. Por el momento, yo tenía que ser estrictamente comercial. El resto del mes fue agradablemente sin problemas. Yo había conseguido tantas entrevistas durante la primera mitad del mes que fui capaz de tomarme un tiempo durante la segunda mitad. A pesar de la advertencia de Devon, ninguno se salió del camino para tratar de tomar mi anotador. De hecho, la única persona quien había espiado adentro de las páginas detrás mio fue Chris la noche que jugamos al ahorcado. Yo decidí no entrevistar a Chris por segunda vez antes de dejar la reserva. No valía la pena someternos a la incomodidad de esto cuando él me había dicho lo que yo necesitaba saber, que él se estaba acomodando a su nueva vida en la comunidad de los hombres lobos. Finalmente, era mi último día, y mientras yo estaba a varios metros del portón, abrazando todos los hombres lobos que se habían convertido en mis amigos, no podía esperar de regresar al otro lado y contar todas sus historias. Por supuesto, yo tendría que tener cuidado de mi propia condición primero, pero esperanzada que no sería un problema con la información que Rex me había dado. Después que yo recopilara y entregara mi reporte, yo entregaría mi vida a ayudar a la causa de los hombres lobos, investigando todas las posibilidades inexploradas para la causa de la licantropía y apelando al gobierno por una forma para contenerlos. Los saludos de despedida eran agridulces. Emmett me dio un abrazo de oso que fue un poco cercano al consuelo. Devon fue gentil, haciendo un comentario sarcástico acerca de que yo no era mala por ser humana. Decidí que nunca íbamos a convertirnos en amigos. Después de todo, él había estado ausente por casi la mitad de mi


permanencia, redoblando sus puntos de trabajo como un codicioso pequeño soplón. Rick me estrechó las manos como un profesional. Sasha me dio vueltas alrededor, otro gesto que me puso incomoda. Terry y Margaret ambos me dieron un gran abrazo, sollozando todo el tiempo. Chris ni me miró como él estaba dirigiéndose al principio, pero cuando yo atravesé a través del gentío hacia él, él me recibió en sus brazos, abrazándome con una desesperación que rompió mi corazón y causó que yo llorara. Sobre el hombro de Chris, yo pude ver a Rex parado al fondo de la multitud. Él había venido a verme marchar. Nosotros simplemente nos miramos uno al otro con una mirada de entendimiento. Yo no me atrevía a acercarme a él. Ya había llegado el tiempo de partir. Los portones se abrieron, los hombres lobos todos se pararon por detrás, y John Edward estaba sonriendo, listo para saludarme del otro lado. Yo saludé con la mano a los hombres lobos por última vez acercándome al portón, imaginando si yo extrañaría la reserva. Había al menos una persona que yo extrañaría, de eso estaba segura. “Srta. Raveen.” John emitió hacia mí, gentilmente acomodando su mano sobre mi codo para llevarme dentro del complejo. Arrojé una rápida mirada sobre mi hombro, mirando los portones rodando hasta cerrarse detrás de mí. Algunos de los hombres lobos ya estaban caminando, totalmente excitados. Pero Chris permanecía allí, mirándome como si sus ojos nunca quisieran dejarme ir. “¿Cómo fue tu estadía dentro de la reserva?” John preguntó, llevando mi atención de vuelta a él. “Fue placentera,” contesté. “¿Conseguiste suficiente información para tu periódico?” Yo asentí con la cabeza. “Así creo. Para ser honesta, probablemente yo podría haber juntado todo los datos en menos tiempo, pero fueron una pequeñas y lindas vacaciones.” “Estoy contenta.” Nosotros caminamos pasando la sala de suministros donde ellos me habían proporcionado mi mameluco amarillo. Al principio, no pensé nada de esto, imaginando que él me estaba llevando a cambiarme a un área diferente. Entonces yo me di cuenta dónde en realidad me estaba llevando. . . el CENTRO DE CONTENCION. Yo traté de no actuar sospechosa, pareciendo desconcertada por el extraño desvió de camino hasta que nos paramos en frente de una celda. Cuando me di cuenta que estaba vacía y la puerta estaba abierta, lo mire a John curiosamente. “Ahora, yo sé que no tienes la enfermedad,” John comenzó, y tan pronto como él lo hizo, yo pensé que iba a vomitar, sabiendo lo que venía. “Pero nosotros necesitamos tenerte encerrada toda la noche para estar seguros. Espero que no te importe este inconveniente. Te permitiremos tener tu anotador y tu lapicera para que puedas trabajar en la recopilación de tus notas mientras esperas.


“Esta noche, te llevaremos a la sala de transformación. Si todo va bien después que la luna llena salga, podrías ser liberada a la medianoche. Pido disculpas por el inconveniente, pero tu haz estado con los hombres lobos por un largo tiempo, y nosotros necesitamos tomar todas las medidas de precaución.” No. Esto no puede estar sucediendo. Mi mente estaba aturdida en pánico. Una vez me pare dentro de la celda, se me vino todo encima. Si yo corría, me atraparían, y esto sería tan bueno como admitir la culpa de que yo sabía que había hecho algo para contraer la enfermedad. “¿Es esto absolutamente necesario?” pregunté, tratando no parecer sacudida. “Yo tengo un plazo muy estricto para llegar. Mi jefa estará loca si yo tardo.” “Oh, ya hemos aclarado esto con ella,” John me dijo, y hubo un relámpago de sospecha en sus pálidos ojos grises. Sin imaginarme que él se había tomado tiempo para advertirme cuando fueron los juegos de jerarquía. Me maldije por no habérmelo esperado. Con un suspiro, me pare dentro de la celda. “Correcto, enciérreme. Aunque estás perdiendo tu tiempo.” “No es una perdida de tiempo, Srta. Raveen. Es mi trabajo. Además, te tendrías que sentir más segura sabiendo que nosotros no estamos dándole oportunidad de permitir que otro hombre lobo esté suelto en la sociedad.” Antes de venir a la reserva, yo podría haber estado de acuerdo con él, pero ahora... “Tus comidas serán servidas aquí. Siéntete libre de mirar televisión o trabajar en tu nota. Te aseguramos la máxima privacidad mientras lo hagas. Gracias por tu cooperación.” John apretó un botón en la pared, y la puerta de vidrio deslizante se cerró, encerrándome dentro, enjaulada como un prisionero. Sin otra palabra, él se fue. Yo suspire exasperada, tratando que la desesperación no se notara en mi cara. A pesar del hecho que yo estaba jodida, no podía dar ninguna señal, ningún gesto de emoción que hiciera sospechar que estaba asustada o John sabría que era verdad. Pasarían muchas horas hasta que la puerta de vidrio se abriera nuevamente, y yo tenía que pensar en algo antes que sucediera—alguna manera de escapar. Si me llevaban a la sala de transformación, todo estaba terminado. Seguramente, yo podía contactar a mi jefa y que me llevara el infierno. A pesar de lo mucho que yo pensaba en esto, yo sabía que nada podía decir o hacer solo trabajar. Esta era una medida de seguridad muy razonable del complejo. Con un profundo suspiro y un corazón pesado, yo esperé. Lo mejor que yo podía esperar es que ellos llevaran mis notas a mi empleador. Por este motivo, yo necesitaba compilar mis resultados en una nota coherente antes que me llevaran a la sala de transformación. Yo dude si mi anotador valdría la pena si yo lo entregaba tal y como estaba. Y entonces, escribí, furiosamente, y reflexivamente, y con mucha emoción lo que yo había sentido dentro de la reserva. No conté solo la historia de los hombres


lobos sino mi historia tambiÊn—la historia entera, no dejando nada afuera. El mundo necesitaba saber.


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