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El Coyote y el Conejo.

Un cuento del estado de Oaxaca México Adaptación e ilustraciones de José Esteban Martínez


El Coyote y el Conejo.

Un cuento del estado de Oaxaca México

Adaptación e ilustraciones de

José Esteban Martínez


C

uentan, como dicen todas las historias, que hace no mucho tiempo vivĂ­an en lo mas alto de la sierra de Oaxaca un conejo maĂąoso y un coyote muy feroz pero bien tarugo.


Lo curioso de este cuento es que, del conejo de que hablamos era mas tremendo por lo bromista que era, que por lo travieso. Además de ser un tragón inllenable. Todo lo que era u olía a comida mas tardaba en llegar en que ya se lo estuviera comiendo.


Un campesino de nombre Hilario si mal no recuerdo, ya estaba hasta la coronilla de que todas las noches entrara el dichoso conejo y se comiera sus chiles.


De regreso y feliz con el consejo que le había dado su compadre, Hilario llegando a su casa, hizo un gran muñeco de cera y lo puso en el centro de la cosecha de chiles. Ya tarde como era su costumbre llegó el conejo y al ver a ese gran muñeco de cera le dió tanta curiosidad que se puso a platicar con él.


Ya por la ma単ana, Hilario fue al huerto y grande fue su sorpresa al ver al condenado conejo pegado en el mu単eco de cera, tanta era su alegria que se puso a brincar y gritarle a todo el mundo lo que hab鱈a sucedido. Ora si, conejo ma単oso, hoy hacemos barbacoa y te comemos.


Agarrándolo fuertemente, lo puso en una red prendió una gran fogata para calentar el agua y lo dejo colgado a un árbol de mango. Mientras el conejo trababa en vano de salirse de la red, paso el hambreado coyote, al ver al conejo colgado, empezó a brincar para tirarlo y comérselo, pero el conejo al ver tan cercana su suerte le dijo:


Coyotito, coyotito... si me liberas, te prometo que te llevo a donde estĂĄn los sapotes mas ricos del mundo y todos van a ser para ti. El coyote ayudo al conejo a escapar y lo siguiĂł confiado a lo que le habĂ­a dicho.


Cuando llegaron al lugar, el conejo pronto se subió a un árbol de jícaras y se las empezó a tirar, el coyote feliz sin darse cuenta del engaño se las empezó a comer hasta que se atraganto, mientras que el conejo corría tirándose unas grandes carcajadas.


El coyote una vez repuesto del atragantón pero principalmente del susto se fue a buscar al canijo conejo. Cuando lo encontró estaba muy quitado de la pena recostado en una gran piedra echando unos grandes ronquidos. Sigilosamente llego hasta donde estaba y de un golpe lo agarró de las orejas y le dijo; “Ora si malora conejo hasta aquí llegaste”.


“Coyotito, coyotito..., espérate, no te enmuines, te estaba esperando para que me ayudaras, fíjate que esta piedra en donde estoy es la tapa de una cueva que si se mueve o alguien la quita por aquí saldrán todos los males y desgracias que acabaran con el pueblo, por eso el Gran señor de la montaña me pidió que la cuidara pero como estaba tan cansado que me eche un sueñito, Mejor, el lugar de encabritarte dame una manita con el encargo, mientra voy a traer algo de comer para los dos”.


Pasaron las horas y se hizo de noche y el conejo no llegaba, hasta que el coyote ya muy cansado solt贸 la piedra y al ver que no pasaba nada se puso negro de coraje al ver que otra vez el conejo lo hab铆a enga帽ado y sali贸 corriendo a buscarlo.


Ya para el medio día, el coyote encontró al conejo frente a un panal se lanzó contra él. El conejo ladino al ver lo muino que estaba le dijo casi gritando fingiendo gran preocupación, “coyotito, coyotito... si me comes, ¿quién cuidará de esta casa?, mira, mejor ayúdame y si ves que alguien se quiere salir, con esta vara le pegas para que se vuelva a meter”, el coyote nuevamente cayó en el engaño y se quedó cuidando el panal mientras el conejo escapaba de nuevo. Ya mas tarde las abejas empezaron a salir y el coyote creyendo que se escapaban las empezó a golpear y estas se le echaron encima para picarlo, el coyote adolorido corrió nuevamente para atrapar al conejo.


Ya muy noche llegó a una laguna en donde el conejo bebía agua, al ver que el coyote esta vez ya no lo perdonaría se le ocurrió una última broma, “Coyotito, coyotito... ves ese gran queso que esta en medio de la laguna? Pues es todo tuyo, pero primero tenemos que acabarnos toda el agua para sacarlo, hacemos una cosa tu te metes a la laguna y yo desde aquí te ayudo para acabarnos el agua y sacar el queso para que lo lleves y te lo comas con tortillas y chile en tu casa.”


El coyote como siempre cayó en el engaño del conejo y empezó desesperado a beber el agua de la laguna. Apunto de reventar y echando agua por todos lados se dió cuenta que el conejo de nuevo había escapado. El conejo cansado de tanta broma busco una escalera y empezó a subir, cuando estaba en lo mas alto, dió un salto tan grande que se quedo pegado en la luna, por eso es que todos los coyote por las noche aúllan a la luna para que se caiga el ladino conejo y comérselo.


EL COYOTE Y EL CONEJO  

Cuento infantil con tema popular