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DIALOGO DEL PERRO Y EL GATO

Texto de Oscar González B.

Cierta noche se hallaba un gato en los escombros de un edificio en demo1icióqiluminado por la luz de la luna, descansaba con sus patas extendidas. Entonces, un perro, traído por el hambre, olfateaba alrededor de los escombros buscando que comer.

GATO –Yo siempre he dicho, que son estúpidos los de tu especie. PERRO- Tú dices eso Gato porque siempre nos han tenido envidia. Porque siempre los de tu especie se han sentido celosos de la preferencia que nos ha dado el hombre. GATO- Ni envidia ni celos es lo que sentimos Perro, sino que nosotros, los gatos, siempre hemos sido libres. Aunque reconozco que ambos, perros y gatos, hemos evolucionado con el hombre. Nos domesticamos Perro, pero ustedes se han humanizado demasiado y se han convertido en estúpidos como el hombre. Sin ellos no pueden vivir y no saben qué hacer ¿Has tenido alguna vez un amo Perro? Entonces ¿cómo has vivido hasta ahora? PERRO- Una vez tuve un amo Gato y en realidad yo me alegraba cada mañana cuando el hombre venía y me acariciaba; me dejaba suelto por su casa y a veces me pegaban, otras me gritaban y yo lo tomaba esas acciones como una cosa normal entre los humanos, porque a sus hijos también les daban los mismo cariños que a mí. Pero un día Gato, el hombre y su familia se obstinaron de mí, me llevaron lejos de casa y me abandonaron a la orilla de un caño. Creí que yo me había perdido de mi amo, que en mi loca carrera por la orilla me había alejado. Luego emprendí el camino a casa, sólo, y te diré Gato, que nunca había pasado tanta hambre; me aferraba y perseguía al primer hombre que me encontraba a mi paso, pero solo me arrojaban piedras o me echaban a patadas de su lugar y yo solo quería comer. Una tarde vi a varios perros romper las bolsas negras que los hombres abandonan en las calles, me acerqué a ellos y fui bienvenido. Les conté mi situación y se rieron de mí. Uno de ellos me dijo que olvidara el camino de retorno, que mis amos ya no me querían y fue así como me convertí en un perro vagabundo. GATO- Bonita tragedia Perro, suerte has tenido de seguir estando con vida y no haber muerto de hambre o de alguna enfermedad; así es como mueren la mayoría de los tuyos. He visto a algunos que al ser abandonados por sus amos muren de tristeza. Esto no pasa entre los gatos. No dependemos tanto del hombre para por vivir. Si vivimos con ellos, los abandonamos por las noches, y si ellos nos echan, regresamos de nuevo y husmeamos en sus casas y se atemorizan cuando nos ven. No hay casa a la que no podamos penetrar por las noches, maullamos en sus techos y cazamos un poco; mientras que algunos de los tuyos nos ladran y tienen miedo de perseguirnos. PERRO- Sí, he visto a los tuyos rondar de noche y reunirse para armar follón. En cambio, nosotros, si nos reunimos es para no sentirnos solos. Los perros no sabemos andar solo. GATO- Igual que el hombre Perro. Ellos no saben vivir solo y nos buscan para que le hagamos compañía Solo la muerte sienten cerca. Ustedes se han dejado contagiar de su estupidez. Han perdido sus verdaderos instintos y han olvidado el origen de su naturaleza salvaje. PERRO- No sé de los que me estás hablando Gato ¿qué quieres decirme? GATO- Quiero decirte Perro ¿Qué sabes tú de tus instintos naturales que no sea el verte atraído por una perra en celos? ¿Has sentido el sabor de la sangre al cazar un animal? ¿Has sentido el llamado que te impulsa tu naturaleza a ir por la noche y cantarle a la luna? ¿Has escuchado alguna vez hablar de tus antepasados? PERRO- Poco se de esas cosas que me preguntas Gato; desde que me convertí en un perro vagabundo he escuchado muchas historias en torno a nuestros ancestros. Algunos dicen que provenimos de una raza de


perros salvajes que los hombres llaman lobos, otros chacales o también coyotes. Pero la verdad es que aquéllos nacieron en un lugar donde el hombre no habita y han tenido esa suerte. También he escuchado que a algunos de nosotros el mismo hombre les enseña a ser fieros, los ensaña contra su propio prójimo para que los cuides de otros hombres. Te diré Gato, que entre ellos todo es tan confuso que me cuesta entender sus acciones. No sé por qué dices que nos parecemos tanto al hombre. GATO- Eres ingenuo y tonto Perro, como el hombre. No hay lugar que el hombre deje en paz. Ellos llegan a cualquier parte y hacen y deshacen a su antojo. Lo cierto es que ningún animal escapa de sus manos. Es así como se aprovechan de las razas mas fieras de tu especie; a todo le sacan utilidad; y esto Perro, sucede entre ellos mismos. En cuantos a tus orígenes, no te concibo sin el hombre, pero te digo que nosotros estamos primero que ellos. Ustedes se acercaron al hombre y entre ellos hallaron refugio y protección. Porque así estaban defendidos de sus enemigos naturales, del temor de la selva y las fieras, de las aguas y del vendaval, de los sonidos de la noche. PERRO- Parece cierto lo que dices Gato, aún sentimos que el hombre nos da esa protección. Sí, su presencia nos tranquiliza y ellos con la nuestra. GATO- Lo sé, Perro. Ustedes han olvidado a su propia naturaleza, igual que el hombre. Ellos también han evolucionado. Pero a pesar de todo, nosotros los Gatos, no hemos traicionado a nuestra propia naturaleza. Podemos sobrevivir sin el hombre, aún mantenemos íntegro nuestros instintos; ¿estás escuchando Perro? aún saboreamos la sangre cuando devoramos a algún roedor o algún ave y no tememos al agua. No nos hemos humanizado como ustedes. En un tiempo fuimos fieras de los montes. Y entre los hombres ocupamos un lugar místico y mágico. Ellos nos asocian con los oscuros orígenes de la hechicería y lo diabólico, hasta nos ponen un origen que no es de este mundo. Perro, donde nosotros estamos, su imaginación nos coloca como seres de mal agüero, de discordias y causantes de tragedias. Nos relacionan con sus muertos y algunos creen que tenemos siete vidas. Los excita nuestra naturaleza. Quizás, sea por la indiferencia con que solemos ver al hombre. Esto ha sido siempre. PERRO- Sí, pero entre los perros la historia es otra, odiamos a los gatos porque siempre hemos creído que nos han querido usurpar nuestro lugar con el hombre. GATO- Temes que de repente ustedes dejen de ser el mejor amigo del hombre. Vaya Perro, te abandona un amo y aún crees en la fidelidad del hombre. Y en cuanto a eso de usurparle su puesto, estás errado Perro, ya te he dicho que la cosa no es así. PERRO- Ahora lo sé Gato, en esta vida de perro que llevo, tanto he aprendido, tantas historias he escuchado de otros como yo, pero esta es la vez primera que hablo con un gato. ¿Interesante, no? Y no niego que tengas razón en algunas cosas. Tal vez porque lo único que hemos aprendido del hombre sea su estupidez y nos hemos olvidado de nosotros mismos. A veces veo al mismísimo hombre abandonado a su suerte como nosotros y he sentido su miseria más fuerte que la nuestra. También ellos mueren solos como nosotros. GATO- Si Perro, yo también soy un gato vagabundo y te diré que me gusta esta vida. Somos más afortunados que el hombre. No pesa un destino sobre nosotros. Al menos, Perro, créeme esto.

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