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1 JOSÉ G. CARDOSO ID UB152210

INTERCULTURAL RELATIONS ESSAY:

Relaciones interculturales entre trabajadores de la industria de la construcción en la República Argentina.

ATLANTIC INTERNATIONAL UNIVERSITY


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Contenido Introducción .......................................................................................................... 3 1. Contextualización ....................................................................................... 3 Consideraciones iniciales .................................................................................. 3 Los “argentinos” y el inmigrante ...................................................................... 4 Identidad, etnicidad e ideología ....................................................................... 4 Las migraciones e identidades en la industria .................................................. 5 2.

Composición y características según procedencia ..................................... 6 a. b. c.

3.

Los "Paragüas" (paraguayos) .................................................................. 7 Los “Bolitas” (bolivianos) ........................................................................ 8 Los “Perucas” (peruanos)........................................................................ 9 Las relaciones en “la obra” ......................................................................... 9

Arquitectos, capataces, contratistas y cuadrilleros ........................................ 10 4. 5.

Cultura, etnicidad e identidad .................................................................. 11 De regreso en la obra ............................................................................... 12 Los peruanos son maravillosos ....................................................................... 13 Los argentinos son un problema .................................................................... 15

6. Discusión y Conclusiones .......................................................................... 16 Anexos................................................................................................................. 18 Bibliografía .......................................................................................................... 21


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Introducción En el presente trabajo trataremos de analizar las relaciones que se dan entre trabajadores de diferentes procedencias en la industria de la construcción. Nos referiremos aquí a los casos de buenos Aires, Rosario y Córdoba, que por ser las principales ciudades del país, son las que funcionan mayormente como “atractores” de los trabajadores extranjeros o de las provincias más pobres. Veremos las características asociadas a cada grupo según su procedencia y las ideologías y representaciones que los “argentinos” realizan sobre ello; igualmente también merece observar las representaciones de los “extranjeros” sobre los trabajadores argentinos. Deberemos en este camino precisar algunos conceptos como los de cultura, identidad, etnicidad, a fin de dejar claro los límites entre las realidades efectivas que estas representaciones producen y las falsas representaciones que el común se hace a partir de nuestra historia, educación e intereses promovidos desde el estado. Finalmente intentaremos develar cual es el “sentido” de todas estas representaciones, sobre todo las falaces para descubrir a qué o quienes sirven y porqué son inculcadas y que efecto producen en las situaciones concretas del trabajo en “la obra”, como se manifiestan estas “diferencias” culturales y hasta donde llegan. Los aportes bibliográficos son complementados por mi propia experiencia de doce años en la industria de la construcción, durante los cuales atravesé todos los puestos posibles, desde gerente general de un grupo de empresas constructoras hasta peón de albañil.1

1. Contextualización Consideraciones iniciales En América del sur y central, la crisis económica periódica es un modo de vida. Nuestros países se encuentran alternativamente con períodos de crisis económica y la consiguiente pauperización de las masas de trabajadores. Aunque todos pasan por igual rasero, la “idea” que subyace entre los habitantes de un determinado país acerca de los otros es que son bien diferentes y, de aquí parte básicamente la ideología que lleva a pensar en la migración como posibilidad de “progreso”, aunque se dé en países de la misma región. Mi país, Argentina, es visto por la mayoría de los países de la región como el más “civilizado”, “progresista”, “avanzado”. Esto lo convierte en un imán para los migrantes de la región que buscan una oportunidad de mejorar su vida, la de sus familias, de tener un mejor “futuro”. Trataremos aquí de analizar entonces algunas cuestiones relacionadas con estos procesos migratorios, mayormente en la industria de la construcción, que junto a la textil es la que más inmigrantes atrae. Analizaremos cómo se comportan y eventualmente se modifican los criterios para “pensar” el mundo y la realidad a partir del extrañamiento que significa la inserción en una geografía y culturas extrañas, que no siempre recibe con los brazos abiertos al “otro inferior”, por contraposición al “otro 1

Debo aclarar que contrariamente a la lógica no comencé como peón y fui “ascendiendo” sino que comencé como directivo (durante siete años), luego renuncié y me “descendí” a peón, trabajando como tal durante tres años (hasta que obtuve trabajo como obrero metalúrgico), aunque durante dos años más seguí perteneciendo a una cuadrilla que trabajaba los días sábado.


4 superior” que es el inmigrante europeo o norteamericano, como ya hemos visto en un trabajo anterior (Cardoso: 2011). Los “argentinos” y el inmigrante He puesto entre comillas en gentilicio, pues en realidad con él estoy haciendo referencia al imaginario oficial sobre el inmigrante de la región, aunque vale aclarar que no TODOS los argentinos participan de igual modo de esta visión del extranjero. Pero es cierto que hay una imagen que se transmite y promueve desde los estamentos del poder (incluidos por supuesto los educativos) y que tienen que ver con ese concepto del americano no argentino como primitivo, medio salvaje, bruto e indígena. Esto se puede ampliar no solo al extranjero sino también a los connacionales que no residen en las provincias centrales (Buenos aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fé) o en la Patagonia, en la cual se ha exterminado físicamente toda comunidad aborigen y sus trazas, quedando solo lo que se ha rescatado como curiosidad o atractivo turístico (vuelvo a referir el trabajo anteriormente citado, Cardoso: 2011). En cierta forma, estos tampoco son vistos como argentinos, aunque los pobres, al reclamar sus denostados derechos intenten hacer valer su “argentinidad” y sus derechos como tales. Identidad, etnicidad e ideología Haciendo un exhaustivo estudio de la bibliografía principal para esta asignación (Ramírez Goicoechea: 2010) se puede ver el ciclópeo esfuerzo no solo de la autora sino de un sinfín de antropólogos, etnólogos y sociólogos por sostener y fundamentar los conceptos de identidad y etnicidad. A priori, la primera conclusión que uno puede extraer de la infinita gama de teorías, categorías y disciplinas utilizadas para intentar más o menos encuadrar y explicar las características de la etnicidad y de la identidad, es que ambos conceptos son poco menos que inexplicables; más aún, toda categorización y fundamentación se diluye en un sinfín de posibilidades de transformación y mutación que más rápida o más lentamente transforman una identidad en otra. Aún no nos detenemos aquí, sino que esas modificaciones pueden deberse no a las simples condiciones de vida del individuo o grupo, sino que pueden ser dirigidas y/o manipuladas desde fuera. 2 Este último hecho es sin duda el que prima en occidente por lo menos desde la alta edad media y que le quita todo sustento y sentido a “ese” concepto de la identidad y la etnicidad como construcciones devenidas del contacto con un “otro” con diferente historia y características, derivadas de su existencia en “otras” condiciones geográficas, climáticas, de relación, etc. Cada vez más la pertenencia a uno u otro grupo se determina por intereses propios o ajenos, pero que cada vez menos tienen que ver con una historia o una existencia que los determine. Así a lo largo de una simple vida se puede pasar de una identidad a otra ya sea por propia elección y conveniencia como también por una mera imposición desde poderes externos a la persona o grupo. Finalmente, el dinamismo y la precariedad de los conceptos vistos a la luz de las teorías del caos, estructuras complejas y sistemas autopoiéticos a los que la autora 2

Ya hemos echado un vistazo a los esfuerzos de nuestros colonizadores españoles y su descendencia directa en mi región por intentar construir una identidad a la europea sobre las aborígenes y criollas que primaban por aquí al constituirse la república (Cardoso: 2011). También puede consultarse Cardoso:2011b, pp. 9-13)


5 suscribe, no son de una gran ayuda al intentar esclarecer estas relaciones, si no tomamos en consideración que los conceptos de cultura y etnicidad también son construcciones que los sujetos se van haciendo a lo largo de la vida y que por tanto nada tienen de estables y fijas, como veremos en los puntos siguientes. Como mencionamos antes, la pertenencia y definición de etnicidad e identidad son tan variables y precarias que pueden constituir un momento en la vida de un grupo, incluso de una persona. De aquí que establecer categorías estáticas de diferencias para su estudio es negar su naturaleza misma. Demás está decir que por su misma dinámica, no podemos pasar todo por igual rasero y, eventualmente, y para algo muy en concreto, estas categorías nos pueden ser útiles, siempre que no las consideremos como algo “dado” y más o menos permanente. Un claro ejemplo de la “elasticidad” de estos conceptos en la actualidad lo constituye el presidente boliviano Evo Morales, quien refleja y contiene –de manera pública y notoria- todas las contradicciones que implican estos conceptos. En un aspecto reivindica toda una tradición e historia, además de un modo de vida ligado a lo indígena (pertenece a la etnia Aymará) y por otro representa a través de su investidura presidencial, todo lo contrario, defendiendo un sistema político y económico que se asentó sobre la destrucción de su propio pueblo. Un aspecto de esas contradicciones puede estudiarse en relación a sus conflictos con la iglesia católica, de la que dice formar parte –aunque la critique- sin por ello dejar de adscribir a las creencias en “la madre tierra” de sus ancestros, creencias que por cierto la misma iglesia a la que él pertenece ha combatido desde hace quinientos años. 3 Igualmente, se declara socialista pero su gobierno sigue los lineamientos de la economía capitalista, ya que de momento no ha expropiado los medios de producción ni las tierras de manos privadas. 4 Pues vemos entonces que estos conceptos son bastante turbios y hacen falta un sinfín de considerandos para tratarlos con objetividad y profundidad, pero no podemos dejar de precisar que parten de una “representación” estática y cosificada del concepto. La cultura, la identidad no son “cosas” que se heredan o nos preceden o se nos transmiten biológicamente, son las características, las propiedades de nuestras decisiones sobre las reglas con que determinamos nuestras acciones 5 de ahí que no estén “determinadas” como muchas veces se pretende, ni tampoco están por sobre nosotros; con nuestro “hacer” hacemos nuestra cultura y nuestra identidad. Me parece fundamental esta precisión, pues si nos basamos en lo que está en el imaginario social como si fuera el fundamento de estos conceptos, podemos llegar a conclusiones espantosamente equivocadas. 6 Las migraciones e identidades en la industria Hechas las anteriores aclaraciones, veamos pues algunos casos que se dan en la 3

Véase la nota publicada por el periódico chileno “La Tercera” en http://latercera.com/contenido/678_258947_9.shtml 4 Al respecto puede verse su declaración al respecto en http://www.fmbolivia.com/noticia23116-evo-morales-llama-en-mexico-a-implantar-el-socialismocomunitario-en-america-latina.html 5 Nos referiremos a esto en el punto 4. Cultura, etnicidad e identidad. 6 El problema del estudio y análisis de la interculturalidad, puede ampliarse a través del trabajo de Gunther Dietz (2011).


6 industria de la construcción, básicamente en Buenos Aires y Córdoba, principales ciudades receptoras de migrantes de la región. Analizaremos su procedencia, relaciones, roles y adscripciones para luego extraer las conclusiones pertinentes sobre la validez y utilidad de los conceptos de etnicidad e identidad antes mencionados, como también del funcionamiento de las “aparentes” diferencias culturales puestas en relación.

2. Composición y características según procedencia Los sobrenombres con los que el argentino común se refiere al extranjero, según su procedencia, dan cuenta del desprecio implícito hacia ellos7. De otro lado, esto tiene su reverso: las poblaciones más numerosas de inmigrantes, parecen haberse afianzado en su nacionalidad y/o etnicidad para poder dar cuenta de su identidad por oposición al “argentino” que a rasgos generales no es tenido en alta estima por los extranjeros en cuanto a capacidad trabajo y de relación se refiere. Esto ha dado como resultado según veremos que existan en cada comunidad diversos marcadores para dar cuenta de su identidad y pertenencias a un grupo de iguales que brinda contención; el ingreso al mercado laboral por lo demás tiene un marcado rasgo identitario: “pertenecer” a una comunidad permite que la inserción laboral se garantice de alguna manera, ya que cada grupo procura incorporar gente perteneciente al mismo. Este es el caso de las “cuadrillas” grupos de obreros especializados que toman un determinado trabajo en la obra a “por tanto” 8. El jefe de la cuadrilla procurará entonces tomar a sus propios “paisanos” con preferencia a otros inmigrantes o locales. Más adelante nos detendremos en estos aspectos. Cabe mencionar que los inmigrantes aquí mencionados pertenecen, no por casualidad, a los países con mayor población aborigen de Latinoamérica (ver tabla en página siguiente)9, y que los mismos o bien pertenecen a alguna etnia aborigen o bien son mestizos, pero no es común encontrarse con “blancos” provenientes de estos países (en la construcción se entiende; si los hay entre por ejemplo, estudiantes, sobre todo de medicina). Este mismo hecho hace que sufran una notable discriminación por parte de los argentinos; lo interesante de observar es como en ciertos ámbitos refuerzan sus características identitarias –el laboral- pues les reditúa más beneficios que ocultarlo, aún sufriendo la discriminación. De otro lado, este mismo hecho y las características de ingreso al sector laboral (que veremos en los puntos 3 y 5) trae como consecuencia directa la compulsión a agruparse en sectores de residencia donde de algún modo reproducen ciertas características de sus lugares de origen. El cuadro de población extranjera servirá como referencia a los datos aquí expuestos. 7

A propósito véase la interesante nota “Vivir entre miradas filosas y la sombra de la discriminación “publicada en diario “Clarín” de Bs. As. Por Pablo Calvo (http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2006/02/26/z-03416.htm) 8 El trabajo a “por tanto” se refiere a la realización del total de determinada tarea (por ej. La realización de estructuras de hormigón, o la confección de encofrados, o revoque, o cielorrasos, o instalaciones, etc.) por parte de un grupo de trabajadores –la cuadrilla- a cobrar por el total del trabajo y no por los días empleados en ello, recurso muy utilizado por los contratistas para evitar que los trabajadores “alarguen” la tarea para así cobrar más días; por lo demás el contratista solo negocia con el jefe de la cuadrilla, ocupándose éste último de lidiar con los problemas cotidianos del personal, haciendo las veces de capataz de su cuadrilla. A estos grupos se los suele denominar “tanteros”. 9 Si bien Paraguay figura con un bajo porcentaje de población aborigen, su mestizaje supera ampliamente al blanco.


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Población extranjera empadronada en la provincia de Buenos Aires por lugar de nacimiento 2001 2010 AÑO AMÉRICA Bolivia Brasil Chile Paraguay Uruguay Perú

476.337 89.306 7.873 51.288 214.408 69.695 33.315 10.452

756.560 147.781 9.862 46.664 392.697 70.659 69.395 19.502

Resto de América Fuente: INDEC: Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas

Fuente: Man-Ki Lee. Univ. Complutense de Madrid

a. Los "Paragüas" (paraguayos) Junto a los bolivianos son, por lejos los inmigrantes más numerosos en el rubro. Dada la precaria situación social y política de su país (no muy diferente a la nuestra por cierto), han migrado en grandes cantidades hacia la argentina, desempeñándose mayormente los hombres en el sector de la construcción. Como contrapartida, sobre todo en Capital Federal las mujeres suelen emplearse en tareas domésticas. De hecho hay agencias que “importan” servicio doméstico desde Paraguay. Muchos de ellos se


8 desempeñan como instaladores (gas, agua, electricidad en menor medida). Cabe destacar que en los últimos veinte años, la comunidad Paraguaya se ha asentado principalmente en Buenos Aires, cuando en años anteriores, en tanto las razones de la inmigración eran políticas se asentaron cerca de la frontera (Formosa, corrientes, misiones y chaco); esto se debe a que los inmigrantes están motivados mayormente en la actualidad por la necesidad de trabajo, de ahí que prefieran la gran ciudad. Es notable como han producido un “mestizaje cultural” en la ciudad de Buenos Aires, tan distinta en sus costumbres e idiosincrasia del Paraguay. Es común en estos días encontrar en las panaderías de los barrios pudientes de Buenos. Aires especialidades como el “Chipá” (pan de queso y harina de mandioca), comida típicamente paraguaya que es consumida por los obreros y las empleadas domésticas paraguayas, lo que de por sí da cuenta de su inmensa cantidad; asimismo esta comida ha sido aceptada ampliamente y disfruta de gran popularidad entre los porteños; pensemos que hace 15 años, era totalmente desconocida en la ciudad. También es notable la cantidad de entidades fundadas por paraguayos en argentina 10 como así también casas de comida “paraguaya” y locales de baile y diversión con música del país. b. Los “Bolitas” (bolivianos) Son otro numeroso grupo que alimenta la industria de la construcción, si bien realizan todo tipo de tareas, son muy considerados los “yeseros” (especialistas en yeso). Las mujeres bolivianas se emplean mayormente en la industria textil y del calzado, al igual que una parte de los hombres. Esta comunidad es sin dudas la más explotada de todas las de inmigrantes; reiteradamente han sido noticia en los medios gracias a verdaderos desastres que han ocurrido sobre todo en talleres textiles donde son sometidos a trabajo esclavo. Pese a las reiteradas promesas de cónsules y gobiernos, su situación sigue igual. En el caso de la construcción, la situación es parecida aunque en este rubro son “libres” 11 aunque eventualmente trabajan en condición de auto-esclavitud (viven durante largos períodos en la obra, sus jornadas laborales son de 14 o más horas y su salario es mucho menor al de un trabajador local. Al igual que las demás comunidades, también han generado “zonas” (Barrio de Flores en Bs. As, por ejemplo) donde viven gran cantidad de inmigrantes y “reproducen” de algún modo su lugar originario (comidas y bebidas bolivianas, fiestas, iglesias consagradas a sus vírgenes, etc.) “Mayrnanta jamunki?", escribe Tomás Reynolds Cabrera (59) en la mesa de fórmica de un bar del Bajo Flores. En quechua, la frase quiere decir "¿De dónde vienes?" Tomás dirá después que para él significa Pulacayo, un pequeño pueblo minero clavado en el Potosí, uno de los nueve departamentos en los que está dividida Bolivia. El quechua es, junto con el aymará y el guaraní, una de las lenguas indígenas que se hablan en Bolivia. Las palabras de los tres idiomas milenarios suenan en las calles de Buenos Aires. Tomás las dice despacio, 10

Ver lista en la sección “anexos”. No se les retienen los documentos como en otras ramas, y pueden entrar y salir de la obra a voluntad. Para una información más detallada del trabajo esclavo en Argentina ver: http://www.elmangodelhacha.com.ar/revista73/revista73nota1.htm 11


9 en susurros, casi como si acabara de desandar los 3 mil kilómetros que separan su pueblo del bar de Flores. "Somos muchos por acá", cuenta. Y no hace falta que lo aclare. Una vuelta por las manzanas apretadas de la Villa 1-11-14 y del barrio general San Martín, a los costados de la cancha de San Lorenzo, devuelve un poco del olor a laurel del fricasé de cerdo, algo del gusto dulzón de las frituras de chicharrón y la furia de los colores brillantes de las polleras de las cholas. Aromas y paisajes casi calcados de las calles de La Paz.; es de notar que en estos “barrios-comunidades” cohabitan generalmente gentes de diversas procedencias (bolivianos, paraguayos, peruanos).” 12 c. Los “Perucas” (peruanos) Así llamados los inmigrantes Peruanos, al igual que los bolivianos, muy valorados en la yesería y como armadores/carpinteros. Junto a los bolivianos y paraguayos, son el grupo que conforma la mayor parte de los inmigrantes en el sector. Si bien en relación a los bolivianos y paraguayos son minoría, son quizá los que más rápidamente han incorporado su cultura en argentina, a través de numerosas asociaciones y comunidades, teniendo en cuenta que la ola inmigratoria comenzó recién en los años ’80 del siglo XX, muy posterior a la entrada de paraguayos y bolivianos. Entre sus principales asociaciones se pueden contar: Asociación de Damas Peruanas, las Asociaciones de Médicos Peruanos, la Asociación de Estudiantes y Residentes Peruanos, el Centro Cultural Peruano de Rosario, el Frente Juvenil Peruano, la Fundación para la Integración Latinoamericana, la Hermandad del Señor de los Milagros. Asimismo cuentan con varios periódicos de la comunidad (“El Peruano”, “La Gaceta del Perú”, “El sol del Perú” etc.).

3. Las relaciones en “la obra” El aspecto relacional e identitario en la obra, en el trabajo en sí, es muy rico y complejo dada la convivencia de grupos bien diferentes con sus propias características, deberes recíprocos, aspiraciones, etc. Cabe mencionar que la “identidad” en el lugar de trabajo no se define únicamente por el país de origen sino que es mucho más complejo, interviniendo otros factores. Por ejemplo en el caso de los argentinos, no es lo mismo ser de Buenos Aires que provenir de “las provincias”; también podemos decir que no es igual (más allá de la procedencia) trabajar en una “cuadrilla” (en la cual las jerarquías y diferencias son mínimas, ya que por lo general las conforman parientes o allegados) que trabajar para un subcontratista; la confesionalidad también es un marcador diacrítico importante en el caso de los sabatistas –generalmente de iglesias evangélicas o pentecostales- ya que por supuesto no trabajan los días sábados como es común en la obra, sino que tienen características bien marcadas que los diferencian y marcan eventualmente distancias con el resto de los trabajadores (no dicen improperios, jamás faltan o llegan tarde, no se pliegan a ningún reclamo o protesta ni por supuesto a medidas de fuerza, no beben 12

Extracto de una nota del diario “Clarín” de Bs. As. “Bolivianos en la argentina…” en http://edant.clarin.com/diario/2006/01/22/elmundo/i-02201.htm. se acompaña infografía de la misma nota en la sección anexos.


10 alcohol, no participan de asados). Como mencionáramos anteriormente, parte de identificarse o no con determinada nacionalidad o procedencia está siempre teñido para el individuo del interés por ser valorado para determinado oficio o bien poder ser incluido en un equipo de trabajo de connacionales; esto también tiene su contraparte, ya que esa misma procedencia hará que sea visto y considerado de determinada manera por sus compañeros y también por sus empleadores, y es aquí donde comienza el juego de roles y capacidades, por lo que merece atención especial el proceso por el cual se produce el ingreso a “la obra”. Arquitectos, capataces, contratistas y cuadrilleros Debido a las características del empleo en Argentina, es impensable que una empresa constructora sea la “empleadora” de la totalidad de los trabajadores de una obra. En la generalidad de los casos, sus empleados “propios” no van más allá del director de obra (un arquitecto o ingeniero), el pañolero, algún sereno y dos o tres capataces de confianza. El resto del personal se subcontrata de acuerdo a las necesidades en cada período de la obra, casi siempre para la realización de determinadas tareas en una determinada obra, las que una vez finalizadas producen el cese de la relación laboral. De aquí se desprende que existe una gran precariedad laboral en esta rama de la industria, ya que los obreros deben tratar de conseguir pasar de una a otra obra en el menor tiempo posible para no quedar desempleados, más aún teniendo en cuenta que los salarios suelen ser bastante bajos lo que impide ahorrar dinero para períodos de desempleo. Es aquí donde comienza a valer, aparte de la procedencia, las capacidades individuales o de la cuadrilla; si son bien valorados esto redundará en recomendaciones hacia otras empresas colegas o bien que una misma empresa con varias obras vaya rotando la cuadrilla o el individuo de una a otra. Llegados a este punto es donde comienzan a definirse determinados marcadores que el obrero hará valer o esconderá de ante sus patrones y sus pares. Hay determinadas características que acompañarán al obrero por el solo hecho de ser originario de determinado lugar, y éste las hará valer o disimulará de acuerdo a cuales sean. Marquemos algunos ejemplos que se encuentran en el imaginario social – de los argentinos- asociado a la construcción los cuales por supuesto dan cuenta de una ideología asociada a la procedencia y de ninguna manera significa realidades generales: Paraguayos: se los considera buenos trabajadores, más o menos responsables aunque un tanto ladinos; se asume que son buenos bebedores por lo que es posible que a posteriori del día de cobro o los lunes, no asistan a trabajar. Bolivianos y peruanos: responsables, muy eficaces para determinadas tareas, no se quejan, si viven en la obra trabajan a un ritmo descomunal. Si se evita que beban son altamente capaces. Aprenden rápido. Audaces para el trabajo. Argentinos: Bastante haraganes, hacen problema por cualquier cosa, muy hábiles y capaces en toda tarea, conservadores para el trabajo; se emborrachan indefectiblemente los fines de semana por lo que es común que los lunes no asistan al trabajo. 13 13

Mis doce años en la construcción tanto como directivo como también de peón me han


11 Ahora bien, como ya se mencionara, cada jefe de cuadrilla prefiere que su equipo esté compuesto por connacionales; se supone que esto tiene determinadas ventajas: 1. Al ser de igual procedencia, el jefe se supone que conoce la idiosincracia y características generales del trabajador. 2. El empleo se da por recomendación o parentesco, lo que supone que el trabajador hará bien las cosas para que su familia o su recomendador no queden mal. 3. Se espera un mejor entendimiento ya que se manejan los mismos códigos e idioma. En el otro extremo, el de los empleadores y capataces, la cosa funciona más o menos de igual manera: los “jefes” piensan que tomando obreros o cuadrillas de tal o cual nacionalidad o procedencia, se garantizan determinados resultados y competencias. Este es el punto en cual nos detendremos para analizar el sentido de este trabajo, pues como veremos, las representaciones que locales y extranjeros hacen sobre “el otro” tienen mucho más que ver con simplificaciones y esquematizaciones poco menos que burdas pero que aún así funcionan en el imaginario y tienen, por supuesto, consecuencias a la hora de dar o no un trabajo. Igualmente, tenemos que tener en consideración que más allá de todas las ideologías, los inmigrantes –del extranjero o de las provincias- llegan a las grandes ciudades escapando de condiciones de vida extremadamente precarias; si dejan atrás su lugar y sus familias es por el solo hecho de intentar “progresar” y de ahí que, con ese único objetivo en mente, si se deciden a tomar el trabajo como su forma de progreso –en detrimento por ejemplo de actividades ilegales- van a tratar de sacarle todo el provecho posible, tanto en su “manera” de relacionarse con su oficio como también en la manera de relacionarse con sus patrones. Siempre van a quejarse menos que un “local” y siempre tratarán de hacer el máximo posible de horas.

4. Cultura, etnicidad e identidad Estos tres conceptos están indisolublemente entrelazados, tanto que muchas veces se los usa casi indistintamente para referirse a diferentes cosas, así podemos escuchar: “la cultura islámica”, “la cultura americana”, “La cultura de Harry Potter”; “la cultura guaraní”, “la cultura punk”, “la cultura ecologista”, “la cultura de la violencia”. Como vemos en los ejemplos, la palabra cultura se refiere en nuestro lenguaje corriente a diversas zonas que poco o nada tienen que ver entre sí: designa grupos sociales, razas, territorios, creencias, adscripciones, modos de comportamiento y un largo etcétera. Entonces, a los fines de precisar cómo se dan las relaciones y representaciones entre los integrantes de la industria de la construcción, será necesario que aclaremos estos términos, de modo de evitar la confusión entre realidades e ideologías, y ver cómo operan los diferentes imaginarios. Siguiendo a Díaz de Rada (2010), podemos decir que la cultura (como la permitido hacer un esquema bastante exacto de cómo es “visto” cada uno. Igualmente los estudios de Vargas: 2005, cap. IV, coinciden con lo aquí expuesto.


12 etnicidad e identidad) no es una cosa, sino la propiedad de la acción de los seres humanos: 14 “…Entonces estamos ante la más burda de las simplificaciones del concepto de cultura, la que proclama que la cultura lo es de un estadonación distinguido de todos los demás por su lengua nacional. La base de esta insoportable simplificación es, en realidad, la tácita proclamación de la frontera territorial de los estados nacionales como única divisoria de la diversidad cultural.(…) Esta representación late en las versiones más chatas de la etnicidad, entendida como una ideología de descendencia que pasa a encarnarse en la <<cultura>>.” Y para aclarar más la situación, citamos a Gerd Baumann (2001) “La idea de etnicidad apela, en primer lugar y principalmente, a la sangre desde el pasado. Invoca a los antepasados biológicos y reclama que las identidades actuales descienden de sus antepasados. Esto se puede utilizar para la crianza de perros, pero no se puede aplicar a los seres humanos.” De lo que se habla aquí es que tanto la identidad como la etnicidad y la cultura, no son susceptibles de transmisión biológica, ni están dadas por el nacimiento en determinado territorio. Volvamos pues a Díaz de Rada y su definición de cultura: “Cultura es el conjunto de reglas con cuyo uso las personas dan forma a su acción social” Toda regla es factible de interpretación, por lo cual ofrece un margen para la improvisación y porqué no, la transgresión, o directamente ser ignorada. Y estas reglas tendrán existencia concreta al ser puestas en práctica por sus agentes intérpretes. Con ayuda de estas precisiones, podemos echar por tierra las ideologías que subyacen cuando hablamos de “los argentinos” o de “los paraguayos” como entidades fijas, estables y “dadas” (por su origen). Entonces podemos regresar a “la obra” y ver qué es lo que en realidad se juega y cuál es la utilidad de estas ideologías, no sin antes dejar en claro que en el fondo todos sabemos que constituyen una falacia, aunque útil por cierto por lo cual los implicados de uno y otro lado se hacen los distraídos.

5. De regreso en la obra Primero vamos a dejar claro que cualquier persona que haya estado en edificios de cualquier tipo y si ha tenido alguna relación con la industria de la construcción, podrá observar que tanto en Argentina como en Perú, Bolivia o Paraguay, hay mejores y peores construcciones, hay obreros con más o menos arte, más o menos problemáticos. Quiero señalar con esto que salta a la vista que en todos lados hay de todo como en botica, lo que por sí solo tira por el suelo cualquier atributo derivado de la nacionalidad; de otra manera en Perú sólo encontraríamos eximios revoques y pisos, 14

Díaz de Rada: 2010, pg. 208.


13 en Paraguay inmaculadas instalaciones, en argentina impecables terminaciones, etc. Otra precisión importante de hacer es que la construcción, como toda industria, tiene un objetivo primordial en cuanto tal (dejamos de lado por supuesto la construcción que el obrero o el empresario hacen para sí mismos), y que no es otro que la obtención de ganancias, tanto del obrero como del patrón. Y por más vueltas que le demos, es el dinero lo que vamos a encontrar al final de todas las razones esgrimidas por cualquiera de los actores. El constructor, contratista, empresario o cualquiera sea la forma que adopte el empleador sabe muy ciertamente que en las devaluadas economías latinoamericanas, el costo de vida en Argentina es mayor que en Perú o Paraguay o Bolivia, por lo cual cualquier obrero proveniente de estos países y que trabaje con el fin de enviar dinero a su familia, en su país, eventualmente tendrá mejor rendimiento de un salario que si bien es menor que el de un trabajador local, será compensado con un mayor número de horas de trabajo, así, lo que un argentino ganaría en ocho horas de trabajo, un extranjero puede ganarlo en once o doce. También sabe que el extranjero vino a trabajar, y no tiene los recursos que tiene un local para ganar dinero extra ni para lucrar con elementos de la obra. Por tanto, si legalmente encuentra un esquicio para contratar al extranjero por sobre el local, lo va a utilizar puesto que su ganancia se verá incrementada, no solo por la diferencia de salarios sino porque evitará los aportes al estado, entregar ropa de trabajo, incluso hasta los seguros si la situación lo hace posible. Por el lado de los trabajadores, esta situación redunda en cierto resquemor por parte de los trabajadores locales que ven en esta situación de “desventaja”, un síntoma inequívoco de que el extranjero viene a “robarle” el trabajo. Esta situación que debería generar una gran precariedad en las relaciones dentro de la obra, no produce ese efecto, pues cuando se toma una cuadrilla de argentinos para, por ejemplo, colocar cerámicas en el piso, no se encuentra compitiendo con pares extranjeros, pues las cuadrillas foráneas habrán sido contratadas para otras tareas, lo que resulta en que el local no siente que compita con los extranjeros (aunque sabe que hay otros extranjeros haciendo su mismo trabajo en otras obras). Para el local, todo aquel se no sea de la ciudad, es extranjero, y los extranjeros no lo discuten y se plantarán en ese estado. El caso comentado por Vargas (2005, pgs. 85/86) es un buen ejemplo de esta adscripción nacional ventajosa: Un “boliviano” que trabajaba en una obra resultó ser jujeño (aunque hijo de bolivianos) y no conocía Bolivia; cuando la investigadora develó a sus compañeros su procedencia, tanto para argentinos como para extranjeros siguió siendo “el boliviano” y él mismo no se molestó en que quede clara su nacionalidad; de hecho conseguiría mucho más fácil trabajo si se lo consideraba extranjero o local pero “abolivianado”. Los peruanos son maravillosos En mi experiencia personal, en cierta oportunidad estuve (como directivo) en una obra donde se contrató una cuadrilla de peruanos para realizar cielorrasos y revoques en yeso. El argumento para la contratación por parte del arquitecto que dirigía la obra fue que “los peruanos son los mejores y más rápidos haciendo yeso”; la empresa correría un riesgo, pues esta cuadrilla estaría trabajando “en negro” –ilegalmente- y no solo eso sino que vivirían en la obra mientras durara el trabajo (un edificio de siete pisos y ocho departamentos por piso). Visto desde fuera, uno podría pensar en el maravilloso empeño puesto por la empresa para que el trabajo quedara de lo mejor, aún a riesgo


14 de tener problemas legales con el ministerio de trabajo. Y también que excelentes yeseros debían ser los nacidos en Perú, que por ese solo hecho la empresa los tomaba sin siquiera hacerles una prueba. Veamos el otro lado de la ideología “étnico/cultural/laboral”, es decir, la realidad: Mi puesto en la empresa era en ese entonces de encargado de compras (de materiales, herramientas, ropa y cualquiera otra cosa que se necesitara en la obra), por lo cual si bien no era un obrero más, tampoco era un “jefe”, era un empleado que no se ensuciaba tanto al trabajar. Esta posición me permitía ver “de cerca” tanto a cuadrilleros como empleadores y capataces. Cada uno asumía que yo era “de los suyos” por lo cual se hablaba y trabajaba sin tapujos delante de mí. Y por el mismo trabajo tenía una fluida relación tanto con el arquitecto y capataces como con el resto de los obreros, tanto así que era invitado a los “asados” de una y otra parte donde escuchaba las quejas y rezongos de ambos lados. El caso es que los peruanos hacían todo el honor posible a su “peruanidad” eran absolutamente correctos, respetuosos, limpios y trabajaban catorce horas por día, de hecho además de trabajar solo comían, se bañaban y dormían. A la hora de hacer las armaduras para cielorrasos eran tan prolijos que daban asombro. Pero de otra parte, tenían sus “trucos” para sacarle mayor provecho al trabajo, y este era el siguiente: el secreto de su velocidad era trabajar con yeso “muerto” que consiste en preparar el yeso con más agua de lo normal y “sobarlo” (revolverlo en parte con la mano). Este procedimiento hace que el yeso tarde más tiempo en fraguar, lo que permite hacer “canchadas” más grandes, 15 aumentando notablemente la relación mt2/hora. La desventaja que esto tiene es que el yeso nunca termina de endurecer del todo, siendo frágil frente a rayaduras incluso con la uña de los dedos. Cuando advertí lo que estaba sucediendo, me puse muy atento a la reacción del arquitecto contratante, pues eso se sabría en cuanto los pintores e instaladores se pusieran a trabajar, cosa que por supuesto sucedió. No faltó mucho para que el arquitecto reprendiera a un gasista que había “rayado” una pared, a lo que el mismo argumentó que el yeso estaba “blando”, de lo que el arquitecto “dedujo” que debía ser a causa de “la humedad” o de que la partida de bolsas de yeso estarían vencidas y no se habló más del tema. Simplemente un peruano obtuvo un trabajo “extra” remendando rayaduras previo al trabajo de los pintores. Para que la historia quede bien clara, TODOS en la obra sabían lo que sucedía, los peruanos, el arquitecto, los capataces y por supuesto, yo mismo. Pero como todos salían gananciosos (salvo los futuros propietarios) nadie decía nada. Incluso podría pensarse que los dueños de la empresa eran ciertamente audaces al arriesgarse a pérdidas mayores ya sea por problemas con el ministerio de trabajo, el sindicato o los comitentes de la obra, pero para hacer justicia –o injusticia, todo depende-, problemas no había ninguno: el representante sindical cobraba un sueldo “extra” –además de que jamás trabajó- por cerrar la boca; los abogados del Ministerio de Trabajo tenían sus propios “honorarios” y también cerraban la boca; el inspector del comitente había sido “contratado” por la misma empresa para dirigir otra obra, por lo cual también cerraba la boca y finalmente el arquitecto cobraba “peaje” 16 a los peruanos por trabajar en la 15

Una “canchada” es la cantidad de yeso que se prepara cada vez, y está en relación con la cantidad de metros que el obrero puede cubrir y pulir antes de que fragüe. 16 El “peaje” es una comisión que cada mes el jefe de la cuadrilla le da al arquitecto como


15 obra. Todos contentos… menos los “argentinos”. Los argentinos son un problema ¿Y qué pasa con los argentinos? Misma obra, esta vez del lado de los argentinos. Fuera del arquitecto, los únicos o él único empleado más o menos estable de la empresa es el capataz, que siempre conoce a “alguien” para trabajar en la obra, es el que hace “entrar” a los argentinos. Cuando se contrata a un argentino (de la ciudad) se lo contrata “en blanco” es decir, siguiendo las leyes para el sector, pero por supuesto, infringiendo a la vez todas y cada una: a) en su recibo de sueldo figurará el importe mínimo, incluso aunque su salario sea mayor, pues esto reducirá la indemnización en caso de despido. b) Junto con su ficha de ingreso se le obliga a firmar una carta de renuncia y los recibos de una supuesta indemnización en blanco, con lo cual la empresa ante cualquier reclamo tiene los recibos que serán llenados con las sumas correspondientes y nunca pagados. c) La aseguradora de riesgos del trabajo firmará sin chistar el apto físico, aunque el obrero sea manco, ciego y sordo, pues es casi imposible que haya reclamos y además no hay muchos trabajadores que puedan aprobar el exámen físico, con lo cual no cobrarían a su vez los aportes del seguro. 17 d) Si se le ocurre reclamar alguna cosa (ropa, descansos, elementos de seguridad, etc.) a través del delegado gremial, será despedido. Y nunca atendidos sus reclamos, por supuesto. e) Si quisiera canalizar sus quejas a través del Ministerio de Trabajo, los abogados –como ya se explicó- se encargarán de desanimarlo, o se perderá su expediente, etc. Igualmente, siempre se toman argentinos, algunos, como para dar un marco legal a la cosa. Pero lo antes dicho explica muchas “ideologías” acerca de las nacionalidades y sus características. No es raro que el argentino, más bien el “local” trabaje más a desgano y se la pase refunfuñando, porque para decir la verdad, no la pasa bien en la obra. Sabe que tiene un montón de derechos que no se respetan, sabe que se hace daño trabajando y aún así debe hacerlo 18, sabe que su salario baja en directa relación a la presencia de mano de obra “barata” (que no es otra que la “pago” por contratarlo. 17 Mientras trabajaba en esa empresa se legisló una nueva la ley de riesgos del trabajo que implicaba un examen físico por parte de los obreros para descartar enfermedades o incapacidades preexistentes. Cuando finalmente se implementó, llevé a la aseguradora ochenta (81) legajos de trabajadores para que los citen al examen, en vistas a completar las necesidades en la construcción de un barrio de viviendas del estado. Los 81 fueron examinados y solo 9 (nueve) aprobaron el mismo. Las condiciones de trabajo en la construcción son tan precarias que encontrar un obrero “sano” es casi imposible –a menos que recién se inicie-. Por supuesto estos resultados fueron generales a todo el gremio, por lo que el examen fue “derogado” un mes después de su implementación (solo para los trabajadores de la construcción). A partir de aquí solo se exigió una audición más o menos buena y una visión más o menos buena. Según constaté en los resultados de los primeros exámenes la mayoría de los problemas eran respiratorios, de columna, visión y audición. 18 Ver nota diario “Los Andes” en la sección anexos.


16 extranjera o provinciana). Nunca me resultó extraño que los robos en la obra sean por parte de los argentinos, éstos se “cobraban” de alguna manera los atropellos de que fueron objeto. Los extranjeros, ganaban la misma o peor miseria que los argentinos, pero como ya mencionamos anteriormente, dada la situación de cada país, al final les rendía más el dinero, y su vida miserable en argentina, era mucho mejor que su vida miserable en su país. O al menos ellos lo “sienten” así. He visto la misma situación en conocidos argentinos que se van a Europa o EEUU, no es que tengan una vida de lujos y reconocimiento, más bien de miseria y atropellos, pero puede la ideología de que están “mejor” y de que encontrarán –algún día- más oportunidades.

6. Discusión y Conclusiones En base a lo ya visto, podemos comenzar a definir algunas cuestiones relacionadas con la interculturalidad. Sin duda la primera es que, efectivamente, hay marcadas diferencias, reales y objetivas, entre la historia, lenguaje y costumbres de los trabajadores del gremio según su procedencia, tal como se puede observar en los mencionados barrios donde se aglutinan gentes procedentes del extranjero; de otra parte, también nos une una historia común de conquistas, exterminios y discriminación, cosa que el habitante de las ciudades centrales en Argentina, sabe pero olvida: a nuestros ojos, somos europeos y poco tenemos que ver con los “indios” de las provincias o del extranjero. ¿Cuál es la consecuencia de esta situación? Pues aquí se explica otra cara del hecho de que los extranjeros regionales (al menos los trabajadores) deban aglutinarse en zonas específicas, donde se sienten “como en casa” y no sufren tanto la discriminación; aún así, como hemos visto, este “problema” a la hora de conseguir trabajo en la industria se convierte las más de las veces en una ventaja. Podemos preguntarnos si este afianzamiento en la identidad no tiene más que ver con razones prácticas, como conseguir trabajo o huir en su barrio de la discriminación, reforzando su identidad, que con una realidad cierta. Al otro extremo de la situación, he tenido oportunidad de conocer profesionales peruanos, paraguayos y bolivianos y la situación es absolutamente al reverso: estos tratan de adaptarse a la cultura y costumbres locales, distanciándose todo lo posible de sus características étnicas y lingüísticas –incluso hablan con “acento” argentino- y llevan sus vidas como un argentino más. De hecho no pisan los barrios de sus paisanos, ni van a sus mercados, ni usan sus ropas típicas. Sólo nos enteramos de su extranjería cuando cada tanto viajan a su país a visitar familiares o reciben visitas de fuera. Tampoco –por lo general, aunque hay excepciones- tienen rasgos aborígenes o mestizos. En sus países se repiten, calcados del nuestro, los rasgos principales del proceso colonizador. Entonces podemos concluir en que las relaciones interculturales tienen más semejanzas que diferencias, y lo que por un lado es “diverso” por el otro es “lo mismo”. En la obra, si bien son apreciables ciertas diferencias –incluso es común que los compañeros hablen en su idioma nativo, a fin de poder hablar sin tener que “cuidarse” de lo que dicen- estas se borran bajo un común denominador: la extranjería; en ese aspecto, y esto es notable, todos son iguales y no hay discriminaciones internas. Yendo hasta los niveles más “oficiales” del estado y la sociedad, esta situación es aprovechada por sus dos caras –la desigualdad y la igualdad-. Cuando es necesario – sobre todo a la hora de los negocios con otros países-, todos somos “hermanos latinoamericanos” y se hacen diez mil promesas para acabar con la discriminación


17 racial y laboral (que jamás se cumplen). Pero también se permite el uso y el abuso sobre el extranjero, haciendo la vista gorda a todas las situaciones de injusticia a las que éstos son sometidos, y de paso tenemos siempre a mano un “chivo expiatorio” a la hora de echar culpas por los vaivenes de la economía: los inmigrantes ilegales que “desestabilizan” el mercado laboral. Podemos concluir entonces, que bajo el rasero de “la obra”, las relaciones interculturales se dan de forma muy natural; cada uno expresa sin tapujos ni problemas sus características y su forma de relacionarse con el mundo; el obrero puede ser “él”, con todo su bagaje cultural, lingüístico, religioso; dado al intercambio y la asimilación de nuevos conceptos y representaciones de los “otros”, forjando su identidad en las experiencias compartidas y en las diferencias, conservando algo de lo que trae e incorporando algo del nuevo lugar. Es un proceso rico y dinámico. Fuera de la obra, la cosa cambia y se ve compelido a replegarse sobre su comunidad dado que no será aceptado en la sociedad “oficial” por pobre, por indio, por “otro”. Como desde hace quinientos años, solo sirve para poner el cuerpo a las necesidades de los que mandan; solo que ahora no solo son españoles, sino que se agregan algunos locales.


18

Anexos Entidades fundadas por la colectividad paraguaya en Argentina La siguiente es una lista de entidades fundadas por la colectividad paraguaya en Argentina. • Cámara de Comercio Argentino Paraguaya. (Capital Federal). • Equipo Pastoral Paraguayo en la Argentina. (Capital Federal). • Santuario Nuestra Señora de Caacupé. (Capital Federal). • Parroquia Nuestra Señora de Caacupé. (Capital Federal). • Parroquia Virgen de Caacupé. (Berazategui). • Agrupación de Residentes Paraguayos ´´Avá Ka´aty Ñe´é´´ (González Catán). • Alianza Paraguaya Florida del Rosario. (William Morris). • Asociación Civil de Damas Paraguayas. (Capital Federal). • Asociación de Excombatientes de la Guerra del Chaco. (Capital Federal). • Asociación de Jubilados, Pensionados Residentes Paraguayos en la República Argentina. (Capital Federal). • Asociación de Residentes Paraguayos de Monte Grande. (Monte Grande). • Asociación Guairena de Deporte y Cultura. (Rafael Castillo). • Asociación Nacional Republicana. (Capital Federal). • Asociación Paraguaya de Mujeres. (Capital Federal). • Asociación de Residentes Paraguayos de Florencio Varela. (Florencio Varela). • C.E.P.R.A. Cámara de Empresarios y Profesionales Paraguayos Residentes en la República Argentina. • Casa Paraguaya. (Capital Federal). • Centro Amigos Guaireños de la Matanza. (Isidro Casanova). • Centro Artigas. (Capital Federal). • Centro Atyreño. (Ituzaingó/Buenos Aires). • Centro Bernardino Caballero. (Avellaneda/Buenos Aires). • Centro Caacupeño. (Capital Federal). • Centro Carapegua. (Ciudadela). • Centro Carapegüeño y Damas Solidarias Carapegeñas. (La Matanza). • Centro Cultural y Social Guaraní. (José C. Paz). • Centro de Residentes paraguayos de La Matanza. • Centro Iteño (Capital Federal). • Centro Manuel Ortiz Guerrero (Ingeniero Budge). • Centro Paraguayo Los Hornos (Los Hornos). • Centro Pilarenses Residentes en Buenos Aires. (Capital Federal). • Centro de Residentes Caacupé (Capital Federal). • Centro San Pedro de Paraná (Isidro Casanova). • Centro Santa Rosa (Banfield). • Centro Santaniano (Capital Federal). • Centro Sapuqueño (Capital Federal). • Centro Social y cultural Silvio Morinigo (Isidro Casanova). • Centro social y cultural Tavarandú. • Centro 1º de Marzo (Ciudadela). • Centro Ibycuí (Capital Federal). • Centro Yegreños de Buenos Aires (Capital Federal). • Circulo Medico Argentino-Paraguayo (Capital Federal).


19 Club Atlético Deportivo Paraguayo (Capital Federal). Club La Embajada de Merlo (Merlo). Club Ñande Roga (Pablo Podestá). Comisión por los Derechos Humanos de Paraguayos Residentes en Buenos Aires (Capital Federal). • Guarani´a Asociación Cultural Paraguaya. (Villa Lanzoni). • Hogar Paraguayo DR. Eusebio Ayala de Berazategui. (Berazategui). • Nande Reta (Capital Federal). • Oñondivepa (Capital Federal). • Circulo Paraguayo de Peinadores (Capital Federal). • Escuela Primaria N° 21 "República de Paraguay". (Berazategui). Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Entidades_fundadas_por_la_colectividad_paragua ya_en_Argentina • • • •


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Bibliografía Baumann, Gerard. El enigma multicultural. Un replanteamiento de las identidades nacionales, étnicas y religiosas. Barcelona: Paidós. Cardoso, José. (2011). El aborigen y el criollo en la construcción histórica del “Ser Nacional Argentino”. Asignación presentada en AIU. Cardoso, José. (2011b). La influencia del guaraní paraguayo en la estructura morfosintáctica del español hablado en la provincia de Formosa (Rep. Argentina). Asignación presentada en AIU. Díaz de Rada, Ángel (2010). Cultura, antropología y otras tonterías. Ed. Trotta: Madrid. Dietz, Gunther (2011) Hacia una etnografía doblemente reflexiva: una propuesta desde la antropología de la interculturalidad. AIBR Revista de Antropología Iberoamericana 6, 1 Pp. 3-26 Ramírez Goicoechea, E. (2010). Etnicidad, Identidad, Interculturalidad. Teorías, conceptos y procesos de la relacionalidad grupal humana. Madrid: Editorial Universitaria Ramón Areces. Vargas, Patricia. (2005). Bolivianos, paraguayos y argentinos en la obra. Identidades étnico-nacionales entre los trabajadores de la construcción. Buenos Aires: ed. Antropofagia. Referencias en internet www.buscon.rae.es Real Academia Española, Diccionario de la lengua española. www.hispanoteca.eu Lengua y cultura hispanas. www.indec.gov.ar/censo2001s2_2/ampliada_index.asp?mode=07 Instituto Nacional de Estadística y censo www.latercera.com Periódico chileno www.fmbolivia.com Radio on-line de Bolivia www.elmangodelhacha.com.ar Revista electrónica y programa radial. Argentina www.clarin.com sitio web del diario Clarín de Bs. As. Publicación realizada como cumplimiento parcial de los requerimientos académicos de Atlantic International University. www.aiu.edu

José Cardoso Licenciatura en Antropología Escuela de Humanidades y Estudios sociales Atlantic International University


Relaciones interculturales trabajadores industria construcción República Argentina.  

Ensayo antropología

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