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■ Suplemento Cultural de La Jornada ■ Domingo 23 de febrero de 2014 ■ Núm. 990 ■ Directora General: Carmen Lira Saade ■ Director Fundador: Carlos Payán Velver

El legado de

Lao-tse G érard G uasch

C avanna , el irreverente G raham G reene : opiniones de un lector de periódicos Entrevista con D iego Q uemada -D iez


Gérard Guasch, reconocido especialista en el tema, pregunta: “¿quién fue realmente Lao-tse y qué aportó a Occidente?” La respuesta está en el ensayo que ofrecemos a nuestros lectores, donde Guasch aborda tanto la realidad histórica de Lao-tse como los principales elementos de su enseñanza fundamental: el Tao y, por extensión, el taoísmo, la doctrina milenaria que ha trascendido tanto en el tiempo como en la geografía, hasta llegar a la actualidad y ser, como apunta el ensayista, “una vía de sabiduría y equilibrio, compatible con cualquier creencia”. Publicamos además una entrevista con Diego QuemadaDiez, director de la muy premiada y estupenda película mexicana La jaula de oro, un texto de Rubén Moheno sobre Graham Greene lector de periódicos, así como un artículo de Vilma Fuentes sobre el recientemente fallecido autor francés François Cavanna. Comentarios y opiniones: jsemanal@jornada.com.mx

de asombros

bazar E

Hugo Gutiérrez Vega

l poeta Félix Grande, principal estudioso de la his­ toria del flamenco, autor de una completísima Memoria del flamenco, murió hace días. Nació en Mérida (la Emérita Augusta de la Hispania Bética) en 1937. La familia era originaria del pueblo vitivinícola de Tomelloso, situado en pleno corazón de La Mancha. Don Félix, su padre, era guardia de asalto de la Repú­ blica y tuvo que trasladarse a Extremadura con toda la familia. Terminada la contienda incivil, regresarón a su pueblo manchego y se refugiaron bajo el ala precaria pero generosa del abuelo Palancas. Félix fue pastor de cabras. Recorría con ellas los caminos que bordeaban los viñedos, les hablaba y las conocía una por una. Cre­ ció, empezó a leer, se enamoró de los libros, parafra­ seando a Quevedo vivió en conversación con los di­ funtos y decidió irse a Madrid. Ahí, el joven pastor se dedicó por completo a la literatura y, para mantener­ se, desempeñó toda clase de oficios. Luis Rosales, el generoso poeta granadino, le dio trabajo en Cuadernos Hispanoamericanos y, al poco tiempo, el cabrero de To­ melloso ganó el Premio Casa de las Américas de la Ha­ bana con su asombroso poemario Blanco spirituals, conoció a Paca Aguirre, excelente poeta y cuentista, se casaron, nació Guadalupe que muy pronto empezó a escribir poesía y la pequeña familia hizo su vida e irradió su sana y sabia influencia sobre sus amigos y compañe­ ros desde su casa-biblioteca de la calle Pintor Juan Gris. Fuimos como hermanos, recorrimos España dando recitales y hablando de Machado, Hernández, Alberti, Lorca, Rosales, Paz, López Velarde, Neruda y, sobre to­ do, su constante Vallejo. Fui su colaborador en los Cuadernos y, al poco tiempo, nos hicimos paisanos, pues fui nombrado hijo adoptivo de Tomelloso por dos razones: escribí un libro titulado Cantos de Tomelloso y, la más poderosa, gracias a Federico Álvarez, conseguí una ge­ nerosa donación de libros del Fondo de Cultura Econó­ mica para la Biblioteca Municipal de mi pueblo de adopción. Dejé España, pero nos seguimos viendo. Félix, Paca y Guadalupe nos visitaron en Washington, en Río de Janeiro, en Atenas y en Puerto Rico y nos ha­ blábamos con frecuencia para darnos nuestros infor­ mes de vida. Es larga la biografía de Félix y más larga aún su bi­ bliografía compuesta sobre todo de libros de poesía, novelas y textos sobre el flamenco. Primero Juan, luego José Emilio, ahora Félix. Este es, para los poetas, el invierno de nuestro infortunio. Hace unos días me dijo Eduardo Lizalde: “Cuidado, este año la huesuda la trae contra los poetas.” Los que nos de­ dicamos a la poesía no tenemos muchas defensas, pero sí sabemos bajar la cabeza y esperar el golpe, pues, como Thoreau, aprendimos a vivir en una quiet des­peration. Cómo despedir a Félix. Se me ocurre que con un la­ mento interminable de Camarón de la Isla, con un ar­

Para Félix Grande en Tomelloso pegio de la guitarra de Paco de Lucía o con un grito dolorido de una minera de Cartagena. Con eso y con un poema que le escribí en nuestro Tomelloso: Informe del crepúsculo Tres, cuatro movimientos para fijar el aura del paisaje: tres chopos a lo lejos –su reflejo en el alma del agua–; un caserío blanco, la torre con cigüeña y, más allá el orden de las vides, su geometría madura haciendo un infinito. Congelada la luz vibra en la tarde, triunfan las amapolas sobre el verde y se completa todo con el hombre que sabe trabajar en las vides. Pronto olerá a sarmientos. Dará vida el cordero. Con Don Félix, mi amigo y padre de mi amigo parto el pan, abro el vino e inauguro en la tarde una ciudad con ruinas. Mas Fabio, no hay dolor, todo esta vivo. Siguen las cosas despertando al alba, continuan los canarios fijando su amarillo sobre la cal desnuda. Crecen los hijos, nos decrece el alma; saben los hijos mientras olvidamos. A veces no sabemos si el presente es pasado o si es futuro. Nos sentamos al lado de la puerta y la tarde entrecierra los ojos. Nos acompañan todos los minutos. Los golpes de ese viento dan sentido al presente, al futuro, a la memoria.

Y aquí empieza el gemido en altibajos de Camarón de la Isla • jornadasem@jornada.com.mx

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Portada: En el camino

Pintura de Lao-tse de 1685

La Jornada Semanal, suplemento semanal del periódico La Jornada, editado por Demos, Desarrollo de Medios, S.A. de CV; Av. Cuauh­t émoc núm. 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, CP 03310, Delegación Benito Juárez, México, DF, Tel. 9183 0300. Impreso por Imprenta de Medios, SA de CV, Av. Cui­ tláhuac núm. 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, México, DF, tel. 5355 6702, 5355 7794. Reserva al uso exclusivo del título La Jor­nada Semanal núm. 04-2003-081318015900-107, del 13 de agosto de 2003, otorgado por la Dirección General de Reserva de Derechos de Autor, INDAUTOR/ SEP. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido de esta publicación, por cualquier medio, sin permiso expreso de los editores. La redacción no responde por originales no solicitados ni sostiene correspondencia al respecto. Toda colaboración es responsabilidad de su autor. Títulos y subtítulos de la redacción.

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Tríptico

Gustavo Ogarrio

de amor y de muerte

Edvard Munch, Hombre y mujer I, 1905

Febrero Para Lily Beth y Antonio

F

ebrero es una grieta por la que se abre paso un tacto de ciegos, el susurro de los vendedores del amor incapaz de dar cuenta de esas piernas graciosas que se rompen como una marcha celes­ tial de defunciones o del silencio mortecino en la nuca que jamás se propagará en las rosas melodra­ máticas, en los chocolates presos del moño inso­ portable, en las gardenias degradadas por el gesto de la repetición mercantil. Febrero es el torbelli­ no de las murmuraciones cursis, su día preferido es el catorce. Amor, amistad, convulsión lacrimosa para toda la vida que se alimenta de ese mosto de besos de chocolate. Millones de vitrinas exhiben el cadáver del amor, la subasta del paraíso, las tristes noticias del deseo. Febrero es la ceniza de aquellos árboles quema­ dos que se acorazan en los murmullos al oído. Es la enfermedad de los pétalos que se impone por unas horas al dolor de los monstruos de barro. Es el des­ amor de los planetas, el sarcoma de Júpiter, el suicidio de Mercurio, la traición de Plutón, la ago­ nía de la Tierra. Miles de palomas muertas vendrán desde el sueño a levantar el cuerpo herido de febre­ ro. No habrá lecho consumado, ni muslos como telarañas; no habrá esa difusión maligna de las pro­ mesas ni el peligro de las lenguas blancas ondeando encima del pantano. Febrero es una pantera que no se deja atrapar por el lápiz labial que escribe herejías a bajo precio en los cristales de los coches o que dibuja corazo­ nes rojos en los cuadernos de pasta blanda. Febrero es el final de los besos adolescentes, el apetito voraz de las mercancías que celebran el ocaso de las bocas bífidas. En febrero no caben las fracturas del oxíge­ no que acompañan a la inexactitud de los cuerpos relacionándose, porque febrero es también un gran almacén de almas fosilizadas en la esgrima de la compraventa. He visto morir a dioses miserables que no sopor­ taron el tamaño de esta grieta.

Ítaca

Manifiesto

P

P

ara entrar a tu ciudad espeluznante debe evi­ tarse la luz del día, el verano y la canícula, los calores matutinos con su precipicio de sudores diá­ fanos. Se debe ser cuidadoso con los taxistas, con su monólogo de retrovisor alerta por el que se filtran todas las lenguas. En cada templo, en cada palacio, en cada triángulo de piedra que simula su verdad pitagórica se esconden los secretos de la aparición de Polifemo: el ojo extraviado del cíclope, el ban­ quete del forastero en la tierra prohibida, la borra­ chera de la muerte, la fuga vergonzosa de este Na­ die que a todos nos habita. Para entrar a tu ciudad espeluznante es preciso cubrirse con la sábana de noches frías y duras, con la certidumbre de los coches quemados al borde del camino, con la desesperación de los hombres que piden su lugar en esta guerra. He regresado en tu nombre a esta ciudad de acentos marrones, de sirenas que cantan el fin de la especie para que mi navegación estalle contra los arrecifes de cantera. He vuelto, atraído por la fuerza del mástil, atado a lo que también llevo den­ tro y rogando que me liberen de esta prisión de insomnios hecha para ti. He venido para duplicar tu regreso, para engañar a los muertos que te es­ peran, para adorar y maldecir todos los rincones de este valle de viejas tristezas. En tu nombre tam­ bién he soñado con caracoles, con insectos mo­ numentales que destrozan mercados y avenidas; poemas breves, heridos, que tejen y destejen lo que todos sueñan. Declinan las tardes en ráfagas de viento y en nubes negras cargadas de sílabas futuras. Las mi­ radas en las calles se mezclan todavía con cierto rumor de vida. Ahora lo sé: esta ciudad fue inven­ tada para que tú conocieras el dolor atroz del amor y la desolación de los seres humanos. Te susurro al oído mis fatales certezas: no regreses, lejos es­ tán los días en que este laberinto de sangre y fuego te esperaba, tu ciudad de luciérnagas moribundas ya no existe.

asar como un diluvio por el silencio y mezclarse con ternura en las heridas ajenas para manchar de ceniza nuestro júbilo y evitar que la felicidad teja su nido en lo peor de nuestras almas. Cabalgar sin sombra y sin duelo durante las horas negras en las que escapamos de la risa y de las bromas desafortu­ nadas que exigen de nosotros otra vida y otro rostro o ciertas mentiras amables y entonces curarse de la felicidad cabalgando y gastándose a todo pulmón en esas horas sin relámpagos de optimismo sin nostal­ gias de familia sin la solidaridad de los amigos sin los que defienden su prosperidad sin las nubes del atardecer que nos heredan algo de su calma. Salir a la calle para arruinarse como cocodrilo en­ tre los coches y los autobuses y los puestos de frutas tropicales y las calles sin dueño y los niños hermosos que estupefactos miran por primera vez a la huma­ nidad sin advertir la raíz de este apocalipsis de la especie que también los envuelve y maldecir a esa multitud de acero que quiere atropellarnos a como dé lugar para seguir en la lucha de todos los días con­ tra la ausencia y desaparecer sin alegría entre los ale­ gres y ser una momia que cabalga por los siglos para despeñarse en el instante. Resguardarse como ese perro de luz en la precipitación de la lluvia y en el olor acre que va dejando esta melodía de mercurio que arrulla lo más vergonzoso de nosotros mismos. Estoy hablando de una declaración de guerra contra las golondrinas y contra los espejos y con­ tra los cuartos de baño en los que también se escon­ den los pequeños placeres. Estoy hablando de re­ torcerle la cola a todos los paraísos y de negarse al beso monstruoso de la esperanza. Estoy hablan­ do de comenzar de nuevo y de ignorar ese canto cíclico de sirenas y abrirle paso a la caída y mirarla a los ojos para que nos hable de la amargura en su lengua y de los cables rotos en la azotea y que nos trague el mausoleo en el que nos vamos convirtien­ do y el dolor que todos llevamos dentro y cerrar la boca para que de una vez por todas nos invada el tejido fino de nuestra verdadera sustancia •


23 de febrero de 2014 • Número 990 • Jornada Semanal

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Graham

opiniones

Rubén Moheno

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raham Greene no aceptaba que se tomaran por suyas las afirmaciones de los personajes de ficción de las historias narradas por él: “No se debe citar fuera de contexto, como opinión del autor, algo dicho por un personaje imaginario en una situación imaginaria dentro de una historia ima­ ginaria.” Argumentó que un personaje de ficción, cuando está bien construido, cobra vida indepen­ diente de la conciencia del escritor y actúa en liber­ tad. “El ‘yo’ del escritor –dijo‒ no es el yo personal.” Puede ser que el argumento del novelista sólo sea un subterfugio para preservar la libertad personal –y literaria‒ frente a un mundo que no siempre es bien intencionado. Es cierto que “la causa de las cau­ sas es la causa de lo causado”, como dicen los abo­ gados. Y el escritor fue la causa del personaje y sus acciones, ¿o la causa fue el mundo que obró en el escritor para dar vida al personaje? Hay ocasiones en que el escritor hace a un lado los recursos de la ficción y se expresa en forma direc­ ta acerca de la realidad concreta. Lo que apreciamos entonces no es tanto su calidad artística sino su ca­ lidad humana. No siempre coinciden, es excepcional que lo hagan: es el momento en que las ideas se unen o se divorcian de la acción. Hay quienes no asignan el menor interés al asun­ to –o simulan no hacerlo‒; dejan de lado al hombre y centran su atención en la obra, en el placer estético que les ofrece. Hay quienes, por el contrario, descartan la obra para concentrar su juicio sobre la ética del indi­ viduo. Borges es un ejemplo obvio y Vargas Llosa es un caso extremo. Pero el ser humano se define por ser capaz de cometer errores, e incluso repetirlos. Se supone que se debería aprender de ellos. Y la polémi­ ca sobre el libro Caminos sin ley, de Greene, en México aún no se ha agotado. Yo tengo mi propia visión sobre el tema, que en algún momento expondré, porque existen los que se aferran a la declaración infortuna­ da de un gran artista, a un pasaje de su vida que puede tener otra explicación, y también los que están dis­ puestos a olvidar un crimen por una obra de arte. “No es cosa fácil para un autor –escribe Greene‒ seguir siendo un ser humano agradable, tanto el éxi­ to como el fracaso suelen ocasionar mutilaciones. Hay demasiadas oportunidades para el histrionis­ mo, la histeria, el capricho y la fatuidad; dentro de tan amplios límites un escritor puede hacer lo que quiera e ir donde se le antoje.” Y tan es cierto que la trayectoria personal más limpia de un artista pue­ de llenarse de fango en un instante, como es absurdo esperar la perfección del ser humano. La obra de ar­ te, en cambio, sí puede ser perfecta y existen nume­ rosos ejemplos así en todas las artes.

No es insólito, como se sabe, que los escritores hagan suyas las causas esenciales como la vida y la dignidad del hombre; así, la discusión sobre un autor y su obra no tiene fin. Pero es un hecho que nuestra época demanda individuos de gran integridad mo­ ral, como puede verse en el requerimiento casi ge­ neralizado de la figura del ombudsman en las so­ ciedades actuales. Greene admitía el divorcio entre un hombre y su vocación, como en el caso del cura alcohólico y padre de una niña en El poder y la gloria, capaz de llevar consuelo y redención a otras almas, a pesar de vivir él mismo en lo que se llamaría “pecado”. Y también señaló cómo se llega a querer a un autor cuyos libros amamos; y en grado aún mayor cuando, además de su “yo” literario, expresa con valentía frente a los riesgos su yo personal por las mejores causas. En los textos siguientes podemos ver esa expresión, ade­ más del humor (o la rabia) y el estilo de siempre.

Debate católico

The Times, 10 de septiembre de 1971

Usted reporta (7 de septiembre) que en un llamado a la armonía en la Iglesia Católica Romana, el obispo Harris dijo: “Cristo vino a reconciliarnos”. ¿No es eso realmente poco ortodoxo? En mi ejemplar del Nue­ vo Testamento Cristo dice: “No vine a traer la paz sino la espada”, y dijo que el vino nuevo debería ser pues­ to en viejos odres y maldijo a Cafarnaum. ¿Si Cristo vino a reconciliarnos hubiese sido crucificado?

Dios como Ello

The Tablet, 10 de diciembre de 1988

En referencia a su artículo televisado en noviembre 19, como muchos otros siento una cierta intranqui­ lidad en el cambio de referencia en la liturgia de Él a Ella. ¿Sería posible un acuerdo que dejara satisfechos al reverendo Suzanne Fageol y al obispo Masters si en la liturgia llamásemos a Dios Ello (con e mayúscula por supuesto)? Después de todo, en la palabra “ello” hay una insinuación de lo indefinible y lo inexplicable.

Consejo de soltero

The Tablet, 23 de enero de 1988

El sacerdote Wermter escribe que “es la mujer quien tiene que soportar la carga de la anticoncepción, y son ellas, solamente, quienes deben soportarla”. Él se re­ fiere a “los muy desagradables efectos laterales de la píldora y más particularmente de la inyección an­ ticonceptiva”. Ignora completamente el condón (me

gustaría llamarlo con el viejo término frívolo, “carta francesa” o “capote inglés”, porque en las relaciones sexuales también existe el humor), que no tiene “des­ agradables efectos laterales” en hombres ni mujeres. El papa Paulo vi , para su honra, y a pesar de que lo hizo contra los consejos de la gran mayoría de los cardenales y obispos que formaban la comisión de anticoncepción, puso en claro que su encíclica Huma­ na Vitae no debería ser considerada como un pronun­ ciamiento infalible. Ahora nos enfrentamos con el intento de ciertos personajes de El Vaticano que desean ampliar la de­ finición de infalibilidad que hizo El Vaticano i (a la que se opusieron desde entonces los teólogos de la posición de Newman), y no puedo dejar de sentir que el sacerdote Wermter intenta hallar razones huma­ nitarias para exculpar la condenación papal de la anticoncepción. Lo que necesitamos, si hemos de tomar en serio al Vaticano i , es una condena a la anticoncepción por parte de los apóstoles, porque la infalibilidad, inclu­ so en El Vaticano i , se reservaba sólo para cuestiones de la fe y la moral, “de acuerdo a la enseñanza de los apóstoles”. La anticoncepción se practicaba incluso en tiempos de los romanos, ¿y cuándo fue condenada por los apóstoles?

Vergüenza para los católicos, vergüenza para los ingleses

The Times, 2 de noviembre de 1971

Ser inglés y católico es hoy motivo de vergüenza por partida doble. Como católico uno se avergüenza de que más de mil años de cristianismo no hayan acaba­


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ensayo

Jornada Semanal • Número 990 • 23 de febrero de 2014

Greene:

de un lector de periódicos

Greene recibe el Catholic Book Award por la novela El final de la aventura Foto del documental: Dangerous Edge: A Life of Graham Greene

do con la brutalidad de esas mujeres católicas que pelaron a rape a una muchacha y untaron alquitrán con pintura roja sobre su cuerpo porque iba a casar­ se con un soldado inglés. Como inglés, la vergüenza es aún mayor. “El interrogatorio a fondo”, frase burocrática que ocupa el lugar de la simple palabra “tortura”, y es digno de 1984, de Orwell, se encuentra a un nivel de inmoralidad diferente del sadismo histérico en el bombardeo indiscriminado de las guerrillas urba­ nas. Es algo organizado con imaginación y conoci­ mientos de psicología, calculado a sangre fría, y la investigación Compton sólo lo condena a medias. El señor Maulding, en su regocijante estilo, remi­ niscente del castigo corporal cuando se recuerdan los días escolares, sugiere que nadie ha sufrido daños permanentes por ese tipo de torturas, al permanecer de pie contra una pared, por ho­ ras, encapuchado en la oscuridad, aislado e impedido de escuchar, así como de ver, o me­ diante ruidos permanentes impedido de dormir durante los intervalos de la ordalía; éstos son los métodos que condenamos en el juicio de Slansky, en Checoslovaquia, y en el caso de cardenal Minds­ zenty, en Hungría. Slansky ha muerto, el señor Maulding no podrá preguntarle qué tan permanente es el daño que reci­ bió, pero a uno le gustaría conocer la opinión del cardenal sobre si a estos métodos, si son aplicados por fascistas o comunistas, los llamamos tortura, y cuando son aplicados por los ingleses se les rebaja a “severo tratamiento”. Si yo, como católico, estuviese viviendo hoy en Ulster, confieso que tendría una irracional

ambición salvaje: ver al señor Maulding contra la pa­ red, con una capucha sobre su cabeza, que no escu­ chara nada sino una máquina de viento sobre su cabeza, impedido de dormir, cuando cesara temporalmente el ruido por la voz de un político que le dijera que su cerebro no iba a sufrir ningún daño irreparable. Los efectos de esos métodos ahora se extienden mucho más allá de la frontera del Ulster. ¿Ahora có­ mo pueden protestar los ingleses contra la tortura en Vietnam, Grecia y Brasil, en los asilos psiquiátricos de la urss?, sin que se les diga: “Ustedes tienen doble moral; una para los demás y otra para su país”. ¿Y después de todas las salvajadas católicas y las torturas inglesas, qué sigue? Todos conocemos el fi­ nal de la historia, no importa cuánto hagan gritar al perico los políticos, “no habrá conversaciones hasta que termine la violencia”. Se decía el mismo cliché cuando yo era joven. Collins era un “pistolero y asal­ tante”. “No hablaremos con asesinos.” Nadie duda de que estaba entonces en nuestro poder retener a Irlanda por la fuerza, los Black and Tans igualaban en terror a los republicanos. Fue el pueblo inglés quien finalmente forzó a los políticos a sentarse a la mesa frente al “pistolero y el asaltante”.

También ahora que las muertes y torturas han du­ rado lo suficiente para mancharnos ante el resto del mundo y para enfermar incluso a un conservador derechista, habrá una tregua inevitable y una reu­ nión de mesa redonda; el señor Maulding, o quien lo suceda, se sentará frente al café y los sándwiches, con los representantes de Eire y Stormont, del eri , para discutir, sin condiciones previas, dentro de la Constitución y las fronteras del Ulster. ¿Por qué no mejor ahora y no después? • n . del t . Reginald Maulding fue financiero privado y

ministro del Interior (Home Secretary); como tal, era res­ ponsable de la política británica para Irlanda del norte durante el período en que ocurrió el Bloody Sunday en 1972 . La carta fue reimpresa en The New York Times como artículo (2 de diciembre) y al año siguiente Maulding renunció como ministro debido a escándalos no relacio­ nados con este tema, sino sobre una de las compañías de las que era director. Maulding es recordado en tiem­ pos modernos debido a el constante ridículo al que fue expuesto por Monty Python en su serie de cuarenta y cinco episodios proyectados por la bbc de 1969 a 1974, con dos episodios repetidos en la tv alemana.

T raducción y notas de R ubén M oheno


Una fórmula del caos

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Jorge Herrera Velasco

E

n México nos hemos acostumbrado a sobrellevar la lastimosa y pertinaz situación de inseguridad, violencia, corrupción e impunidad a la que se ha llegado. Las élites políticas y económicas nos han tendido garlitos; unas mediante sus campañas de autoelogios y otras con su televisión chatarra y el estúpido y discriminador consumismo que impulsan. Colonizando nuestras conciencias, nos insensibilizan y esclavizan. Urge delatar los crímenes que perpetran los delincuentes, pero también los abusos de no pocos gobernantes y funcionarios que han estructurado una red nacional de corrupción e impunidad, cuya desvergüenza ha sido arropada por leyes y normatividades que los privilegian. Es indispen­ sable actuar solidariamente y denunciar los hechos que lastiman y degradan a nuestra sociedad, ya postrada en un estado de indefensión. Martin Niemöller fue un pastor protestan­ te que estuvo encarcelado por el gobierno de Hitler; fue él quien escribió estas conocidas líneas: “Primero vinieron a buscar a los comu­ nistas y no dije nada porque yo no era co­ munista/ Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío/ Luego vinie­ ron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista/ Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protes­ tante/ Luego vinieron por mí pero, para enton­ ces, ya no quedaba nadie que dijera nada.” Un texto similar sobre el avance de la violen­ cia aquí diría: “Primero fue Chihuahua y no dije nada porque yo vivo lejos de allí, después fue Tamaulipas y no dije nada porque yo no vivo en ese estado, después fue Michoacán y no dije nada porque vivo en la Capital, después…” Muchos pueblos han sido subyugados por su indolencia y desunión. No podemos callar quie­ nes no hemos sido afectados directamente por la violencia; por solidaridad con las víctimas, y por nosotros mismos, hay que alzar la voz y denun­ ciar la lacerante miseria, los abusos y la colusión de las élites, la corrupción y la impunidad. En la edición digital del diario El Universal del 29/ vii /13) se lee: “Entre 2010 y 2012 aumentó la pobreza en el país, al pasar de 52.8 millones a 53.3 millones de personas. Además, 40.7 millo­ nes de habitantes son vulnerables y podrían caer en pobreza.”, y en la página web de Forbes Mé­ xico del 30/ xii /13), se menciona a los treinta y cinco hombres más ricos de México –¿cuántos embozados habrá?– cuyas fortunas oscilan entre 558 millones de dólares –del más “pobre”– y 73 mil millones de ya se sabe quién. La insultante inequidad que rige en nuestro país es causada en buena medida por la legis­ lación que favorece la creación de enormes for­ tunas y lacerantes miserias que matan. Hay muchas maneras de matar: pueden darte un balazo, quitarte el pan, no curarte de una en­ fermedad, inducirte al suicidio por el desem­ pleo, no contar con un efectivo sistema de justicia… Pocas de estas cosas están prohibi­ das en nuestro país. Claro que quien se siente

amenazado de muerte como secuela de la miseria en que vive busca acabar con tal acoso y actúa. No encontrar una salida honesta puede hacerle actuar sin im­ portar los medios, opción forzosa para algunos y cómoda para otros. Muchos son “lanzados” a delinquir para sobrevivir. Hay “lanzados” dispuestos a perder la vida para lograr lo que se propongan, y también a que la pierda quien estorbe a su propósito. Esto es un riesgo, pero menor si se considera que, con frecuencia, el delito no se denuncia ante las auto­ ridades, por desconfianza a quienes se ocupan de los procesos judiciales. En el libro Justicia inútil, de Bibiana Belsasso y Jorge Fernández, se afirma que “de 22 millones de de­ litos que se cometieron en el 2010, sólo el 10 por ciento se denunció, pero sólo el 2 por ciento cau­ só el encarcelamiento de los presuntos res­ ponsables, pero también más de ochocientos de esos acusados se fugaron de las cárceles.” Desolador panorama de vulnerabilidad e in­ defensión ante la impunidad. Otra amenaza a la sociedad es la constituida por no pocos funcionarios y gobernantes que abusan de los dineros públicos, cobijados por un sistema de complicidades. Uno de tantos abusos “legales”, común en los tres poderes del Estado, se realiza gracias a la facultad que les otorga la ley a los cuerpos de legisladores, magistrados y funcionarios de ciertos orga­ nismos, para asignarse el monto de sus in­ gresos. La élite del sector público –nuestros empleados– dispone a placer del dinero del erario sin quebrantar las leyes; esto podría llamarse “corrupción legal”, que no ne­ cesita de impunidad sino de desfachatez. Por ejemplo, Agustín Carstens, goberna­ dor del Banco de México, acaba de percibir un aguinaldo de 886 mil 910 pesos. Sin negar que existan empresarios ca­ paces y honestos, no sería posible que acumularan fortunas “tipo Forbes” sin contar con los privilegios “legalizados” por los gobernantes. Además de jugosas concesiones monopólicas, la élite del sector privado disfruta de regímenes fis­ cales cercanos a la exención tributaria. Está bien documentado que unas cuarenta em­ presas han arrastrado adeudos fiscales du­ rante años, mismos que han llegado a sumar 214 mil 665 millones de pesos. Tales conde­ nables adeudos son “legalmente” condona­ bles, como el muy conocido caso de la con­ donación de 3 mil millones de impuestos a Televisa. Al respecto, el titular del Servicio de Administración Tributaria aseguró que se tra­ ta de una acción legal, pues fue determinada por el Congreso. Los 53 millones de pobres, la riqueza con­ centrada y la enajenación social, son caracte­ rísticas del país que han forjado las élites a la medida de sus privilegios. Una forma mate­ mática de expresar nuestro presente es: Corrup­ ción + impunidad + miseria + indolencia = Mé­ xico violento • Dos ejemplos de lo que según las redes sociales debe ser la verdadera portada de la revista Time de próxima aparición


ensayo

Jornada Semanal • Número 990 •

Vilma Fuentes

Foto: Nicolas Thenaisie/ picturesgoogle.com

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l fallecimiento de François Ca­ vanna el pasado 29 de enero no representa el final de una época libertaria. Al contrario, al con­ tribuir a su reflexión dándole una nueva iluminación de los proyectores históricos, abre sus horizontes. Liber­ tario no es libertino. Cavanna fue to­ da su vida un anticonformista. La insolencia, la sátira, la burla, eran contra el poder establecido, la solem­ nidad, el autoritarismo, los pontífices de una manera de vivir almidonada como sus cuellos. Cavanna, de oríge­ nes italianos, ¿no escribió su novela Les ritals, la cual lo hizo tan conocido en las capas populares?, defendió la lengua francesa, e incluso el esperan­ to cuando la Academia lo rechazó: “¿No quieren el esperanto? Hablarán inglés.” Tomó también posición con­ tra la droga –su nieta murió de over­ dose a los dieciocho años. No tomaba alcohol, ni siquiera vino, pero tolera­ ba a los bebedores, tales sus amigos como su socio el Profesor Choron, pseudónimo de Georges Bernier, con quien fundó las publicaciones Hara-Kiri (1960) y Charlie Hebdo (1969). Durante treinta años me crucé con Cavanna casi todas las mañanas en el patio y jardín del edificio donde vivimos. Platicábamos cinco, diez minutos. A veces, nos vimos en un café. Su rostro sonriente irradiaba bondad, excepto cuando tocábamos temas que le eran dolorosos: la corrupción, las guerras, la droga, la politiquería. De éstos hablaba con Belle­ froid más que conmigo, con quien prefería escuchar­ me responder a sus preguntas sobre México. A sus casi noventa años, su capacidad de asombro y su curiosidad eran inalterables y seguían siendo las del niño que descubre el mundo. A su muerte, todos los medios de comunicación, prensa nacional y de provincia, estaciones de radio, canales de televisión, le dieron prioridad. Cabezas de primeras planas anunciaron su fallecimiento: el del anarquista, el escritor original y popular, el insolente, el “rital” (término utilizado en Francia para denominar a los inmigrados italianos que lle­ garon buscando trabajo antes de la segunda guerra mundial) y que él hizo célebre con su novela. Las fotografías de su rostro aparecieron en gran plano. Reflejaban bondad en una sonrisa que no carecía de un dejo burlón, escéptico, casi irónico. François Cavanna, de padre albañil italiano y ma­ dre sirvienta rusa, nació en 1923 en París. Buen alum­ no, apasionado de lectura, abandonó la escuela a sus

por la prensa, a la muerte de Charles de Gaulle, Hara-Kiri titula “Baile en Colombey: un muerto”, noticia ilus­ trada con una caricatura del general bailando un flamenco y ataviado con el vestido correspondiente. El 9 de no­ viembre de 1970, De Gaulle había muerto en Colombey-de-deux-Egli­ ses. Respuesta inmediata: se crea Char­ lie Hebdo, cuyo primer número aparece con esa primera plana en 1970. Otro ejemplo: el presidente de Francia en la época, Giscard d’Estaing, emprende un viaje a Arabia Saudita para obtener mejores condiciones en la compra de petróleo; Charlie Hebdo publica una caricatura de Anne-Aymone, la espo­ sa del presidente, desnuda sobre las piernas del rey saudita. Los consejos a los lectores tampoco obedecen a la moral de la política correcta: “Si no puede comprarlo, róbelo.” François Cavanna, sin descuidar la redacción de las publicaciones, pro­ sigue la elaboración de sus novelas y otros libros. Irreverente siempre, de Les Ritals, historia de su padre inmigrado de Italia, escribió en una ficha biográfica para un dic­ cionario, después de aludir a las publicaciones, des­ aparecidas todas, donde ha colaborado: “las cuales contribuyó honestamente a liquidar. Posee, sin em­ bargo, un agudo sentido de los negocios: quiso mu­ cho a su papá, por eso, en lugar de dejar perderse este cariño sin provecho para nadie, lo despachó en rodajas contra monedas sonantes en una serie de obras. Estimulado por el éxito de la empresa, des­ pachó en la misma forma a su mamá, sus amigos, sus gatos, sus perros, sus mujeres…” “Despachó” también, y no en rodajas, su enferme­ dad de Parkinson en Luna de miel, historia de su no­ viazgo con la muerte. En este terrible y hermoso li­ bro, Cavanna habla de Virginie Vernay, un amor platónico que duró treinta años con una joven que tenía la veintena cuando él era un sexagenario. Dos o tres días antes de su muerte, los doctores le dijeron que se hallaba en fase terminal. Había dos posibilidades: mantenerlo en vida vegetativa o de­ jarlo morir. Cavanna rechazó el encarnizamiento médico y escogió irse. Virginie, antes de despedirlo, le dijo: –Va usted a hacer un largo sueño (“long dodo”, en lenguaje infantil). –Usted también va a dormir. Cerró los ojos para siempre. No despertó. Murió dos horas después de haber visto por última vez a Virginie •

Cavanna el irreverente quince años para trabajar como ayudante de mar­ chante de legumbres. Siguen diversos pequeños empleos antes de ser requisicionado por el Servicio de trabajo obligatorio para laborar en las fábricas nazis que necesitaban sustituir a los obreros alema­ nes enviados a matarse al frente. Terminada la guerra, de nuevo los pequeños em­ pleos para sobrevivir. Comienza a dibujar y colabora en diversas revistas antes de ingresar a una nueva publicación, Zéro, de la cual llega a ser el jefe de re­ dacción. Insatisfecho del conformismo de Jean No­ valis, el director, Cavanna sueña con un periódico más atrevido, provocador e insolente. A la muerte de Novalis, se une con Choron, el patrón de voceado­ res que vendían Zéro y fundan Hara-Kiri. Antes de su aparición, una carta iracunda llega al correo de lec­ tores: “Ustedes son unas bestias. Pero no sólo bestias, también malvados.” ¿Quién más estúpido y malva­ do que alguien que se hace hara-kiri? El nombre del mensual será ése: Hara-Kiri, “periódico bestia y mal­ vado”, la divisa. Cavanna se ocupa de la redacción, Choron de la parte comercial aunque se inmiscuya en el conteni­ do del mensual con fotonovelas, historietas ilustra­ das y textos. Las cabezas de primera plana son tan provocadoras que su edición es destruida, antes de distribución, por orden judicial. Un ejemplo: en alu­ sión a un incendio durante un baile donde perecie­ ron 149 personas, suceso ampliamente difundido


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a avanzado en edad y cansado de las riñas y desacuerdos que reinaban en el país, un día Lao-tse se decidió a dejar China. Sen­ tado en un búfalo, llegó a la puerta del oeste. Allí, el guardián de la frontera lo detuvo y le pidió no ir más lejos sin haber dejado por escrito lo esencial de sus enseñanzas. El resultado fue un tratado de unos 5 mil caracteres sobre el Tao y el Te (la Vía y su Virtud) que conocemos con el nombre de Tao-te ching (Daode jing). Así nos presenta la leyenda al “viejo de las orejas largas” ‒“viejo” tiene aquí cierta connotación de afecto, y “las orejas largas” es un símbolo de cono­ cimiento y sabiduría. Pero ¿quién fue realmente Laotse y que aportó a Occidente?

El viejo maestro Poco se sabe de la realidad histórica de Lao-tse (Lao­ zi). Se dice que vivió en China en el siglo vi ac , bajo el reinado de los Chou (Zhou), que desempeñó el papel de astrónomo y archivero de la corte y que co­ noció personalmente a Confucio, pero toda su vida está bañada de leyendas.

Su nombre mismo no dice mucho. Lao significa “viejo, anciano, venerable”, y tse es un título honorí­ fico conferido a grandes sabios; de ahí lo de “viejo sabio” o “viejo maestro”. A pesar de esto, se trata de un destacado filósofo y de una gran figura, íntimamente asociada al tao, respetada por millones de personas. El Tao-te ching, que muchos han tomado como guía para su cami­ no es, después de la Biblia, el libro más traducido en todo el mundo.

¿Tao o tao? De uso común en chino, la palabra “tao” (dao) tie­ ne muchos significados, entre los cuales figuran camino, vía, dirección, curso (de un río, por ejem­ plo), manera de proceder. El carácter, compuesto de los radicales cabeza y pie, indica un movimien­ to hacia algo. Cada escuela filosófica tiene su tao, su propia doc­ trina en la que se habla del modo en que ha de ser ordenada la vida. Para la escuela taoísta ‒la familia de los seguidores del tao ‒ esos tao no son más que

El sabio taoísta evita los excesos, acepta el libre fluir de la vida y de la energía, no se aferra a nada. Las virtudes que cultiva son la simplicidad, la naturalidad, la espontaneidad, la fru­g alidad, la falta de pretensiones, ambiciones y deseos exagerados.

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G érard G uasch reglas de conducta, no son el verdadero, el gran tao . En su primer capítulo, el Tao-te ching, dice: El tao al que se le puede decir tao no es el eterno tao. El nombre que se puede decir no es el eterno nombre. Vacío, de Cielo y Tierra es el origen. Lleno, de los diez mil seres [= toda la creación] la madre. Así, desde la constante vacuidad del ser se puede vislumbrar su sutileza, Desde la constante plenitud del ser sólo percibir su límite. Ambos de lo mismo brotan, aunque con distinto nombre. Ambos igualmente son misterio, del misterio lo más misterioso. De todas las sutilezas, la puerta.

Padre y madre a la vez, el tao es fuente de vida. An­ terior al Cielo y a la Tierra, de él todo deriva. Vía, camino, flujo, proceso de formación y de transforma­ ción, principio no creado, “tela que no tiene tejedor”, así es el tao . Es el modo en que la naturaleza trabaja, aquello sin lo cual las cosas no podrían ser lo que son. Así lo consideran los taoístas.

Seguir el tao El tao es la meta; seguirlo, una manera de vivir, una vía de realización personal en la cual todo ca­ be, pero con medida. El sabio taoísta evita los ex­ cesos, acepta el libre fluir de la vida y de la energía, no se aferra a nada. Las virtudes que cultiva son la simplicidad, la naturalidad, la espontaneidad, la fru­ galidad, la falta de pretensiones, ambiciones y de­ seos exagerados. Se cuenta que Chuang-tse (Zhuangzi), el segun­ do gran exponente del taoísmo después de Lao-tse, estaba pescando cuando llegaron dos embajadores del rey a solicitarle que fuera su primer ministro. Chuang-tse, que no tenía deseo alguno de involu­ crarse en los asuntos de Estado, les contestó: “He oído decir que el rey de Chu posee el caparazón de una tortuga sagrada que murió hace tres mil años. Y he escuchado que el rey que los envía guarda es­ te caparazón para sus adivinaciones en su palacio, ricamente envuelto en paños de seda. ¿Qué hubie­ ra preferido esta tortuga, morir para que sus huesos fueran tan honrados o seguir viviendo arrastrando su cola en el lodo?” “Ciertamente hubiera preferi­ do vivir arrastrando su cola en el lodo”, respondie­ ron los mensajeros. Chuang-tse les contestó: “Vá­ yanse, pues. Yo también seguiré arrastrando mi cola en el lodo.”


El legado de

Lao-tse

23 de febrero de 2014 • Número 990 • Jornada Semanal

Imagen: cicloinfinito.files.wordpress/ pinacoteca roerich, 1943

El gran poeta Li-po (Libai), como respuesta a un enviado del emperador que le rogaba darse prisa pa­ ra volver a la corte, en un poema de sólo veinte sí­ labas escribió: ¿Me preguntas por qué habito en estas colinas verde jade? Yo sonrío. No hay palabras para expresar el sosiego de mi corazón. ¡Qué fascinante la flor del durazno arrastrada por la corriente de agua! Aquí vivo en otro reino más allá del mundo de los hombres.

Inspirándose en esas grandes figuras, todo taoísta busca no separarse del tao y cultiva una actitud de respeto frente a los otros, la vida y la naturaleza. És­ ta, llamada wuwei (literalmente “no acción”), invita a no realizar ninguna actividad calculada o forzada y a no actuar fuera de las leyes de la naturaleza. Tal sabio es retratado por el poeta Li-feng en los siguien­ tes versos: Frío como el hielo su corazón taoísta. Ninguna vana contienda hacia la meta, el Tao surge de sí mismo. Quieta su mente, disco de luna clara, reluciente, inmaculada.

Un camino de equilibrio Con varios miles de años de existencia, el taoísmo es la más antigua de las “tres enseñanzas de la China”, siendo las otras dos el confucianismo y el budismo. La denominación “escuela taoísta” aparece por pri­ mera vez alrededor del año 100 ac , bajo la pluma del historiador Se-ma tsien, quien dice: “La escuela taoísta invita a los hombres a la unidad del espíritu, enseñándoles que todas las actividades han de es­ tar en armonía con lo invisible, con una abundante liberalidad para con todas las cosas de la naturaleza. […] Actúan poco, pero realizan mucho.” Como el mismo tao , el taoísmo es uno en su esen­ cia, diverso en sus manifestaciones. A medida que las épocas cambian, el tao también se transfor­ ma. En él se acostumbra distinguir tres aspectos que, aunque relativamente independientes, se enlazan: el filosófico, el místico y el religioso. La escuela filosófica o Taochia (Daojia) reúne la enseñanza de los grandes maestros, desde Huang-ti (Huangdi) el mítico Emperador Amarillo, fundador de la civilización china y primera gran figura del taoísmo, hasta Lao-tse, Chuang-tse, Lie-tse y sus su­

cesores. Además integra aportes diversos, algunos muy antiguos, como los de la escuela de i-Ching o del Yin-Yang. La religión taoísta o Taochiao (Daojiao) integra la herencia de los antiguos chamanes y de la vieja reli­ gión popular con la mayor parte de sus creencias y prácticas, en un amplio y original sistema religioso. Después de una época de silencio y persecución, hoy en día está reviviendo. En cuanto a la vertiente mística del taoísmo que procede de las anteriores, se ilustra esencialmente por las prácticas de meditación, contemplación, cultivo personal y alquimia interna, sin omitir nu­ merosas prácticas de larga vida, tanto externas co­ mo internas. En Taiwán, la mayor parte de los templos son taoístas. En la China Popular, donde sufrió mucho durante la Revolución cultural, asistimos a un ver­ dadero renacimiento de los templos y monasterios, con la concurrencia de muchos adeptos, hombres y mujeres jóvenes. Además, a través del mundo, a un lado de corrientes que podríamos llamar “neotaoístas”, vinculadas con la filosofía del tao , la acupuntura, las prácticas de larga vida, las artes marciales y curativas, existen, hoy en día, algunos maestros taoístas regularmente ordenados en una u otra de las grandes corrientes taoístas: la Escuela de los Maestros Celestes (sobre todo representa­ da en Taiwán) o la Escuela de la Completa Perfec­ ción, especialmente a través de la corriente de la Puerta del Dragón [a la cual pertenece el autor, n. de la r.]. La vía del tao es una vía de sabiduría y equilibrio. Compatible con cualquier creencia, tiene algo que ofre­ cernos para nuestra vida de cada día. Estatua de Lao-tse en Maoshan, China

Un legado valioso Lao-tse y los otros maestros del taoísmo dejaron un legado de gran valor: textos y prácticas para desa­ rrollar una actitud de respeto frente a la vida en to­ das sus formas, la naturaleza y el Cosmos, buscando siempre equilibrio, paz y armonía. “El que en su con­ ducta sigue al tao , se une al tao ”, dicen, y en el Neijing (atribuido al Emperador Amarillo) podemos leer: “Los que están en armonía son como un eco, siguen el tao y no necesitan dioses o demonios, pues son libres e independientes.” •

Algo más sobre el Tao

Un estudio de la gran sinóloga francesa Isabelle Robinet: Lao Zi y el Tao, José j . de Olañeta ed., Palma de Mallorca, 1999. Entre las numerosas traducciones del Tao-Te ching se sugiere, por su fidelidad al original, la de José Ramón Álvarez, saga ediciones, 2004. También se puede consultar la página de Facebook, El Tao del Corazón.

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leer La filosofía de la liberación, hoy. Sus alcances en la ética y la política. Tomo i, José Gandarilla y Jorge Zúñiga (coordinadores), ceiich - unam / af y l , México, 2013.

FILOSOFÍA, LIBERACIÓN Y AMÉRICA LATINA, HOY ORLANDO LIMA

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esde que el filósofo peruano Augusto Salazar Bondy publicara su célebre, erudita, profunda y provocativa ¿Existe una filosofía en nuestra América?, hace ya más de cuarenta años, la problemática preocupación por una filosofía como ruptura auténtica y original con la dependencia estructural no ha dejado de suscitar las más variadas reflexiones (auto)críticas. Es en este tenor que surgió, en la década de los setenta del siglo pasado, la llamada “filosofía de la liberación” como una repuesta –por decirlo así– a las exigencias de dicho filósofo peruano. Desde entonces hasta ahora –ya sea que se auton o m b r e o no una reflexión filosófica “de la liberación”–, la ética con política y la política con ética han sido una de sus mayores (pre)ocupaciones y aportes para repensar una y otra vez la situación de América Latina como dependiente. En ese sentido, José Guadalupe Gandarilla Salgado y Jorge Zúñiga nos presentan un primer tomo coordinado de La filosofía de la liberación, hoy. Sus alcances en la ética y la política. En ella se encuentran diversas reflexiones que abordan las problemáticas dialógicas culturales éticas, estéticas y políticas en las que el mesianismo y reflexiones sobre el “pueblo” como una categoría ético-política están presentes. El conjunto de reflexiones incluidas en este primer volumen son fruto, según sus coordinadores, de dos congresos filosóficos de 2010 en México. Su horizonte filosófico fundamental, que subsiste en ellos, es el producido por Enrique Dussel, autor de una de las formas –que no la única– más difundidas de estas filosofías. Lo cual, quizá, no podía ser de otro modo, dado el trabajo contenido del mismo Dussel en la obra, además de que cada trabajo en sí mismo es una reflexión potente que toca tópicos nodales para el pensamiento latinoamericano. De esta manera, el libro es patente muestra de la fecundidad y actualidad que presenta el pensamiento latinoamericano y plantea elementos que son de indudable reflexión colectiva, como los mesianismos en la política, la importancia de pensamientos (estéticos, pedagógicos, ambientales) desde la academia y la movilización social para una liberación que, desde el horizonte citado, afirman una superación de un eurocentrismo. Por ello, cabe indicar que siendo importantes los planteamientos en el sentido mostrado del presente libro, es igualmente importante una reflexión autocrítica y que logre valorar en sus términos sociohistóricos la importancia de los diferentes pensamientos producidos en nuestra América, sobre todo en el sentido filosófico que se plantea

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la obra. De otro modo, puede dar pie a valorar a los pensamientos y pensadores de nuestra América desde un enfoque que aquí se enuncia “de la liberación” que, no dejando de ser valioso, no es único, sino que en él ha habido y hay múltiples, heterogéneos y hasta fecundamente diversos abordajes. De allí la necesaria crítica desde posturas autocríticas y, como bien se plasma en La filosofía de la liberación, hoy, en un sentido dialógico inter-trans-cultural que dé cuenta de filosofías que, siendo o no exclusivamente latinoamericanas, contienen en su seno una clave por y para la liberación social humana, así como también son imprescindibles para profundizar en los problemas presentes en la región y (no digamos) un país tan gatopardista como el nuestro •

Fin de siglos, ¿fin de ciclos? 1810, 1910, 2010, Leticia Reina y Ricardo Pérez Montfort (coordinadores), Siglo xxi Editores. México, 2013.

Hablar del concepto de cultura en la segunda década del siglo xxi , a partir del recorrido histórico donde el Estado ha pasado de encaminar los esfuerzos de identidad nacional y de instituir una “cultura estatal”, a casi contemplar el suceder cultural después de la venta masiva de empresas estatales entre 1989 y 1992, de las cuales varias eran de este sector (cine, teatros, televisora, escuelas de arte, etcétera). La revisión del tema cultural involucra muchas aristas, desde la libertad de expresión, hasta el papel de los intelectuales y su asimilación al poder, pasando por la diferencia entre lo académico y lo popular. Un libro de peso que escarba en muchos temas que no pueden dejar de revisarse incluso pasado el bicentenario; aquí un buen pretexto para reunir trabajos de amplio espectro que inevitablemente llevan a cuestionamientos esenciales de toda sociedad • Las semillas del tiempo. Obra poética 1919-1980, Manuel Maples Arce, Universidad Veracruzana, México, 2013.

LAS CIRCUNSTANCIAS COMO DESTINO POETA A LA INTEMPERIE

RICARDO GUZMÁN WOLFFER

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on motivo del bicentenario de la Independencia, con la finalidad de buscar los caminos del cambio en nuestro país, se dio el seminario que da título a este libro, notable por muchas causas. Podría ser el número y el prestigio de los coautores (más de treinta) entre los que hay nombres publicitados en sus áreas y varios con amplio alcance popular. No importa que haya pasado ese bicentenario y que los “festejos populares” del Zócalo capitalino sigan siendo motivo de burla; cuando queda un trabajo de este calibre siempre será motivo de festejo el esfuerzo para comprender la historia nacional. El libro se divide en cinco apartados, donde cada uno tiene subtemas: Crisis económica; Crisis política.; Crisis social; Crisis cultural; Balance. Todos se componen de profundos trabajos. El análisis de cualquiera daría para varias reseñas: hablar de la desigualdad social a lo largo de dos siglos muestra no sólo una persistencia en tal tema, sino un aumento impensable hace un siglo: la concentración de la tierra y los recursos naturales (en la realidad, no en los títulos) en menos manos se ha mantenido; las nuevas riquezas no distribuidas (los medios de comunicación, el conocimiento tecnológico, el capital financiero, por ejemplo) apenas son una variante: la capacidad de acceder a la avalancha tecnológica del siglo xxi es tan desigual como lo fue el alcance a benefactores sociales en la Colonia. Hablar de las dificultades de la democracia electoral a partir de los análisis del libro también da para mucho: quizá la lección mayor sea cómo, a pesar de los cambios en las legislaciones de las últimas décadas, los factores de poder logran evadir los controles aparentemente pensados para limitar sólo a unos cuantos, además de instituciones electorales que no han logrado convencer del todo ante la preeminencia de legalismos contra problemas no previstos en la legislación. Ello en una combinación política novedosa que, para evitar excesos, ha hecho contrapesos presidenciales que toman posiciones pendulares.

EDGAR AGUILAR

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n reducido grupo de jóvenes escritores irrumpe en 1921 en el panorama de la literatura nacional. A la cabeza se encuentra un muchacho de sonrisa pícara y de mirada profunda, quien es el encargado de redactar en una hoja volante –Actual No.1–, el manifiesto que habrá de identificarlos. Manuel Maples Arce (Papantla, Veracruz, 1900-Ciudad de México, 1981) es el nombre del inquieto poeta. El movimiento que enarbola, contrario a los preceptos del modernismo, se denomina estridentista (machaconamente vinculado –negándole su propia autenticidad– con el futurismo y el ultraísmo, entre otros movimientos de vanguardia de principios del siglo xx ). Tres libros estridentistas de Maples Arce abarcan cinco años: Andamios interiores (1922), Urbe (1924) y Poemas interdictos (1927). Es el título del primer libro el que justamente sintetiza de modo extraordinario la poética mapleciana: un armazón ¿de hierro? que se alza sobre la ciudad vertiginosa que no es sino el producto de esa vida acelerada en el espíritu renovador del hombre contemporáneo. El segundo es un canto alucinante del poeta a la metrópolis, en la cual el fragor revolucionario de Rusia iza su bandera. El tercero es la culminación y simbiosis de las dos primeras obras: los sentidos, prestos a captar cuanto les rodea (sonidos vibrantes, colores iridiscentes, formas novedosas y maquinales), se volatizan hasta confundirse en un todo homogéneo. La ciudad, la urbe impetuosa (transferida a un “puerto palpitante de motores”), es el signo más acabado de los nuevos tiempos, donde no queda sitio para la melancolía, luego de un doloroso y precipitado adiós. Memorial de la sangre (1947), último libro de poemas de Maples Arce, escrito veinte años después de Poemas interdictos, carece de interés formal y poético desde el punto de vista “estridentista”, ya que en él ha abandonado su propia estela (Germán List Arzubide se lo reprocharía más tarde). Los “Poemas no coleccionados” son, en cambio, dignos de apreciarse por su apacible caudal rítmico y belleza lírica, a la altura, paradójicamente,

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leer

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de cualquier floritura modernista o del grupo de los Contemporáneos. Vale la pena detenerse en sus “Estrofas para un amigo”, dedicadas precisamente a List Arzubide en su octogésimo aniversario. Por supuesto, no son poemas que rebosen sentimentalismo o cordialidad: “Si al cumplir los 80 el payaso te hablara,/ te diría cosas duras de hacerte estremecer,/ pues ya no hay sonrisa para alegrar tu cara:/ ¡pobre arbusto florido que tunde una mujer!” “Hamlet o el oscuro”, breve pieza dramática que combina el diálogo con el verso clásico, es uno de los ejercicios poéticos más perfectamente engarzados dentro de este esquema en lengua española del pasado siglo, y asimismo uno de los más originalmente concebidos de la poesía mexicana. No hay razón entonces para no osar lanzarse al vértigo superior al que nos arrojan los poemas estridentistas de Maples Arce, sin olvidar que este gran poeta se vislumbró en realidad –y con qué acierto– “a la intemperie de todas las estéticas” • La vanguardia peregrina. El escritor cubano, la tradición y el exilio, Rafael Rojas, fce , México, 2013.

ORÍGENES Y DESTINOS CUBANOS CUAUHTÉMOC ARISTA

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l reconocido ensayista cubano Rafael Rojas (Santa Clara, Cuba, 1965) dice en su blog que nació en Cuba, trabaja en Princeton, Estados Unidos, y vive en el Distrito Federal. Por fortuna, su obra también se ha repartido entre los temas mexicanos y cubanos, aunque el contexto internacional, donde los bonos de Fidel Castro andan bajos, ha recibido con mayor beneplácito sus ensayos sobre los escritores cubanos y el exilio. En La vanguardia peregrina Rojas demuestra su dominio del tema y aborda la vida y la obra de Nivaria Tejera, Calvert Casey, Severo Sarduy, Lorenzo García Vega, Julieta Campos, José Kozer y Antón Arrufat, autores posteriores a la generación de la revista Orígenes (excepto García Vega, el origenista de menor edad), analiza su relación con José Lezama Lima y Virgilio Piñera, y los proyecta en el entramado de una tradición cubana de multiformes derivaciones en las que caben continuidades y rupturas, que generosamente Rojas considera vanguardias. Con una simpatía manifiesta por los creadores exiliados, este crítico de los radicalismos los ubica en su encrucijada histórica, en su relación con el imaginario cubano y en sus actitudes en el debate ideológico que marca la vida pública de la isla desde las primeras décadas del siglo pasado.

De todos ellos le interesa al autor su visión de Cuba, cómo se ubican respecto de sus influencias reconocidas (la tradición reivindicada con Del Casal y Martí, la proyección de la gran literatura contemporánea posible con Lezama y Piñera, así como las vanguardias internacionales de su tiempo) y cómo contrastan con las sucesivas políticas de la revolución castrista. Por su heterogeneidad, el seguimiento de la trayectoria creativa de esos escritores permite conocer mejor un hecho tan complejo como la transición intelectual de la seducción del aspecto utópico de toda revolución al inevitable desencanto con la específica revolución encabezada por Fidel Castro, cuando ésta se acogió a la ideología comunista y adoptó instituciones sovietizantes. A decir de Rojas, varios de ellos persisten en la crítica del capitalismo desde posiciones de izquierda más liberal (y tan amplia, que el autor le atribuye ese carácter al psicoanálisis), como lo intentaron Sarduy con su teoría del neobarroco revolucionario y García Vega con su disidencia tardía del origenismo católico y su acusación marcusiana a la sociedad capitalista. Como aficionado a la literatura cubana, me fueron particularmente útiles los capítulos sobre Tejera, cuya obra desconozco pero ahora me interesa, y acerca de Casey, cuya figura han exaltado María Zambrano e Italo Calvino. Los Cuentos (casi) completos que publicó Conaculta en 2009 no me parecieron tan excéntricos como promisorios de una singularidad más allá de su orientación sexual. Sin embargo, creo que la mayor aportación del volumen radica en la actualización de las provocaciones lingüísticas de Sarduy y en el encuentro con la propuesta de Antonio José Ponte sobre la figura marginada de Casey y otros autores y singularidades culturales de su país, porque de esa forma Rojas contribuye a reavivar discusiones que se empantanaron en la guerra fría ideológica y que es necesario analizar con perspectiva. Determinantes para orientar una recepción aguda de corpus poéticos vivos, los perfiles intelectuales de José Kozer y Antón Arrufat muestran asimismo a qué grado se compromete el investigador con las periferias de su tema (Kozer salió de Cuba en su niñez y Arrufat no está exiliado, pero encuentran un lugar pertinente en el libro). Y aunque al principio me pareció una de las sobrevaloraciones decretadas para los integrantes del grupo de Octavio Paz, prejuicioso que es uno, termino por celebrar el rescate del sentido de algunos libros de Julieta Campos, que en el ámbito literario mexicano cabían sólo como acontecimientos secundarios porque provinieron de una problemática de la isla natal. Cierra el volumen un excurso obre “El mar de los desterrados”, que vale porque Rojas se permite formular tesis interesantes basadas en una poética más amplia, que incluye símbolos políticos y atisbos psicológicos. El resultado es una reunión de

EFRAÍN HUERTA, el alba y el amor J.D. Argüelles, M.A. Campos y R. Guzmán

imágenes entrelazadas en una propuesta atípica de continuidad, de tradición (insular) a la que el exilio y las rupturas introducen otros ritmos y la abren a otros ecos. Los ensayos de este libro por momentos empiezan a despegarse del suelo académico y están por elevarse a un plano literario por su propia forma, pero no realizan tal expectativa porque el escritor se siente seguro en los ámbitos de la erudición y del buen trato con las autoridades textuales • Poéticas del Nuevo Mundo. Articulación del pensamiento poético en América colonial: siglos XVI, XVII y XVIII, Jorge Téllez, Siglo xxi Editores/Universidad Autónoma de Sinaloa/El Colegio de Sinaloa, México, 2012.

Esta es la obra ganadora del Premio Internacional de Ensayo 2011, convocado anualmente por el primero de los editores. Su autor, nacido en 1980, es doctor en Literatura hispánica por El Colegio de México y es considerado un especialista precisamente en las materias que aquí se abordan. Con el rigor y la exhaustividad indispensables, Téllez plantea respuestas a preguntas como ¿qué significó ser poeta en el Nuevo Mundo?, ¿cómo era el proceso de escritura en la época colonial americana?, y también ¿cómo se leía y analizaba la poesía? El autor rastrea y analiza el origen del discurso poético colonial, le da un contexto y lo inserta en una línea histórica creativa-perceptiva que, vista en gran escala, da claves para entender no solamente la poética de aquellos tiempos –y, sobre todo, no de manera aislada–, sino al mismo tiempo echa luces sobre nuestro modo contemporáneo, en tanto parte de una continuidad, de crear, leer y analizar poesía. Completa el volumen una enriquecedora bibliografía •

In memoriam Federico Campbell (1941-2014)

visita nuestro PDF interactivo en: http://www.jornada.unam.mx/

próximo número La Jornada Semanal

@JornadaSemanal


arte y pensamiento ........

23 de febrero de 2014 • Número 990 • Jornada Semanal

Enrique López Aguilar

Naief Yehya

alapiz2000@gmail.com

naief.yehya@gmail.com

Calvino y Borges en el laberinto (i de iii)

do: Casanova (personaje real, autor de unas licenciosas Memorias, ficcionalizado en el imaginario popular como un seductor dieciochesco), se literaturiza con Marco Polo (personaje real, autor de una crónica de viajes conocida como El millón, ficcionalizado por Calvino) y el Autor (personaje real, autor de Las ciudades invisibles, se ficcionaliza a sí mismo en tercera persona), son una tríada de personas convertidas en personajes que han escrito obras literarias. Calvino convirtió a Casanova y Polo en personajes de obras suyas, y pretendió hacer lo mismo con Calvino mediante una nota que lo convierte en parte de un proceso ficcional. “Las memorias de Casanova” es un cuento integrado por cinco secciones breves en las que una misma voz narrativa, que va mudando, ofrece distintas protagonistas: Ilda y Cate, Irma y Dirce, Tullia, Sofía, Fulvia. Cada nombre o par de nombres es emblema de una situación textual: Ilda y Cate representan dos amores simultáneos confundidos en la memoria de Casanova; Irma y Dirce son una proyección especular en la que una recuerda a la otra hasta que el recuerdo de una termina por estorbar la presencia de la otra; Tullia, una mujer madura de la que Casanova se hizo amante cuando ambos eran jóvenes, se ve cubierta por las inquietantes imágenes de una juventud que el narrador no puede olvidar, pues quisiera tener simultáneamente en sus brazos a la joven y a la madura; Sofía es tan evanescente en la memoria que el protagonista duda acerca de los detalles que la construían: ¿era una mujer, todas las mujeres, o un segmento de lo femenino?; Fulvia es la mujer amada y poseída en el presente, luego tendrá junto a ella a otros amantes: en ese futuro, donde el narrador ya no tendrá asideros ni presencia sino la sensación de ser un recuerdo, el protagonista se descubre celoso, desconcertado por convertirse en lo que él mismo ha convertido a sus amantes: en una memoria difusa • (Continuará.)

El relato primigenio No es difícil imaginar un futuro cercano, quizás cercanísimo, en que el amor digital gozará de igual o más reconocimiento que las relaciones de carne y hueso. Hoy sigue pareciendo relativamente extraño que alguien mantenga relaciones intensamente personales, a veces claramente amorosas, en línea. La prehistoria de la popularización de estos vínculos podría rastrearse hasta aquella cinta cursi del siglo pasado You Got Mail, de Nora Ephron (1998), una comedia romántica de la era pre 9-11, con Tom Hanks y Meg Ryan, basada en la obra Parfumerie, de Miklós László (1937), que ya había sido ¿Encontrarse o no encontrarse? llevada a cine en un par de ocasiones. Si antes era sencillo comunicarse con Esta vez la trama fue utilizada como un gente en foros y grupos de usenet , hoy descarado y extenso comercial de la es prácticamente inevitable relacioentonces titánica corporación ao l , narse con desconocidos en las redes que en 2000 compró Time Warner sociales, donde las inhibiciones puepor 164 mil millones de dólares, con- den hacerse a un lado y de un simple virtiéndose así, durante un tiempo, en “like” (“me gusta”) o un “favorite”, un el consorcio mediático más poderoso parpadeo o un clic, puede conducir al del planeta. aol - t w luego sucumbió coqueteo y al sexo virtual. El anonimapor una pérdida masiva de anuncian- to se encarga de eliminar temores al tes que no se creyeron el cuento futu- ridículo y al rechazo en hombres y murista de la fusión de los “nuevos y los jeres, y la posibilidad de editar, correviejos medios”, y después terminó de gir y documentar cualquier convercolapsarse cuando estalló la “burbuja sación ofrece además una ventaja de los punto coms” (1997-2001). El di- fabulosa sobre la azarosa espontaneirector de aol, Jeff Bewkes, declaró tiem- dad de las relaciones no asistidas por po después que esa fusión fue “el peor internet. Así, construir una identidad error en la historia de las corporacio- mediante e-mails, s m s s, Whatsapp, nes” y sin duda fue determinante en la Viber, Snapchat, Skype y posteos en manera en que la web habría de defi- Facebook o Twitter, puede dar lugar nirse para el siglo xxi. Al mismo tiempo a poderosas ilusiones compartidas. Las que la relación entre dos empresas relaciones digitales son la paradójica enormes fracasaba de manera estruen- contraparte de la abundancia y exceso dosa, millones de personas en todo el pornográfico que ofrece internet, son planeta comenzaban a descubrir que ilusiones que rara vez requieren de era posible escapar de la soledad y el imágenes y dependen de la imaginaenajenamiento mediante relaciones ción, de la colaboración entre dos indisentimentales en el ciberespacio. viduos que descubren señales íntimas en frases telegráficas y confesiones sentimentales en mensajes de 140 Un relato contradictorio Tienes un e-mail es un amasijo conser- caracteres o menos. Las conversaciovador y esquizofrénico de lugares co- nes a ciegas, el intercambio de palamunes mezclados con paranoia y valo- bras, imágenes, videos y canciones a res retrógrados. Por un lado, Ephron distancia pueden ser tan satisfactorias (quien falleció en junio de 2012) la- y emocionalmente complejas que puementaba la proliferación y expansión den hacer que pasemos por alto el conde las grandes cadenas de librerías (al tacto físico y el calor del otro. Las relaestilo de Barnes & Noble), ya que repre- ciones digitales pueden ser una cura sentaban la muerte de las pequeñas para la ansiedad que produce enfrenlibrerías; por otra parte, ofrecía una tarse a alguien cuando se tienen exmirada preocupada sobre los enton- pectativas románticas; asimismo, pueces incipientes medios de comunica- den ser un tónico para la infelicidad e ción digitales y lo que imaginaba que insatisfacción que causan algunas reera el peligroso caos de internet. Sin laciones reales, con la ventaja de que embargo, este vehículo promocio- para muchos las relaciones virtuales nal estelarizado por las estrellas del no cuentan como una auténtica traicine romántico de la época, finalmen- ción o adulterio. De ahí que el encuente ofrecía consuelo: la maléfica me- tro físico implique obstáculos infrangalibrería resultaba ser un espacio queables, ya que la intromisión de los cómodo, amigable y con un catálogo cuerpos puede romper el encanto al maravilloso, mientras que internet, fracturar ilusiones cuidadosamente siempre que se utilizara a través del manufacturadas durante incontables portal de aol, era una experiencia enri- horas de chateo y franqueza maquiquecedora que podía hacernos inten- llada. Súbitamente, un desconocido samente felices, ya que la protagonista, se materializa en forma de la persona Kathleen Kelly (Ryan), no solamente que ha sido idealizada como un alma encontraba al amor de su vida en línea gemela, lo cual resulta profundamen(abandonando a su novio, un periodis- te perturbador y muchas veces decepta neurótico de izquierda), Joe Fox cionante. La persona real difícilmen(Hanks), sino que éste además resulta- te puede cumplir con las expectativas ba ser el heredero millonario y genero- creadas por el collage de ideas, comenso de la cadena de librerías Fox. En esta tarios, gustos compartidos, momentos fábula rosa de los orígenes de la popu- de gratificación instantánea y geslarización de internet ya estaba im- tos amorosos que bit por bit han conplantado el dilema primigenio de las figurado la identidad del doppelgänger virtual • relaciones en línea.

JORNADA VIRTUAL

TALO CALVINO PUBLICÓ EL cuento “Las memorias de Casanova” para acompañar un volumen de aguafuertes de Massimo Campigli, en Salomón e Torrini editores (1981), con una Nota de Autor en tercera persona. Luego se publicó en La República (15 y 16 de agosto de 1982). Póstumamente, fue recopilado en la colección que en castellano se llamó La gran bonanza de Las Antillas (1993) y, en italiano, Prima che tu dica “Pronto” (1991). Es cuarenta años posterior a “El jardín de senderos que se bifurcan” y con él mantiene apreciables semejanzas y diferencias que distan de colocar al texto en el nivel de mera paráfrasis. Es imposible deducir si Calvino tenía en mente emparentar su cuento con el de Borges, pero es indudable que un lector tan voraz como él

A LÁPIZ

Las relaciones amorosas en línea

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tuvo en mente a alguien cuya obra conocía tan bien y de la que siempre se expresó muy elogiosamente. Respecto a “El jardín de senderos que se bifurcan”, dijo en “Multiplicidad”, uno de los últimos ensayos calvinistas: “Su ensayo sobre el tiempo, ‘El jardín de senderos que se bifurcan’ […] se presenta como un cuento de espionaje, que incluye un cuento lógico-metafísico, que incluye a su vez la descripción de una interminable novela china, todo concentrado en una docena de páginas. ”Las hipótesis que Borges enuncia en este cuento, cada una contenida (y casi oculta) en pocas líneas, son: una idea de tiempo puntual, casi un absoluto presente subjetivo […]; después una idea de tiempo determinado por la voluntad, en la que el tiempo se presenta irrevocable como el pasado; y por fin la idea central del cuento: un tiempo múltiple y ramificado en el que todo presente se bifurca en dos futuros […]. Esta idea de infinitos universos contemporáneos, en la que todas las posibilidades han de realizarse en todas las combinaciones posibles, no es una digresión del relato sino la condición misma para que el protagonista se sienta autorizado a cumplir el destino absurdo y abominable que su misión de espía le impone, seguro de que ocurre sólo en uno de los universos, pero no en los otros; más aún: que cometiendo el asesinato aquí y ahora, él y su víctima podrán conocerse como amigos y hermanos en otros universos.” “Las memorias de Casanova” inicia con una Nota de Autor, a pie de página, donde Calvino habla de Calvino relacionando los amores de Casanova con Las ciudades invisibles (1972), “catálogo de ciudades imaginarias visitadas por un Marco Polo redivivo”. En ella se aclara que Calvino pretende iniciar “otra serie de breves cuentos también de aventuras atribuidas a otro famoso veneciano, Giacomo Casanova”, pues eso reitera la condición literaria del texto que se está leyen-

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........ arte y pensamiento

Germaine Gómez Haro

Alonso Arreola @LabAlonso

germaine@pegaso.net

Agave y mezcal en el arte de Demián Flores

Mike Portnoy o cómo ser un asno certificado

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C

L ARTE DE DEMIÁN Flores (Juchitán, Oaxaca, 1971) ha tenido como leitmotiv principal la indagación y representación de la compleja simbiosis sociopolítica que subyace en nuestra cultura y que, en la actualidad, se palpa en la hibridación de las tradiciones autóctonas y la modernidad. El México moderno es el resultado de la mezcla de lo local y lo foráneo, lo antiguo y lo actual, lo autóctono y lo global. La pérdida de la identidad es una de sus principales tribulaciones, misma que lo ha llevado a desarrollar diferentes series temáticas en las que plasma tópicos relacionados con la historia pasada y presente. El beisbol, la lucha libre, el pasado prehispánico, las migraciones, la violencia callejera, la representación de la Patria, la simbología del pueblo (San Vicente Ferrer, la Virgen de la Soledad), han sido algunos de los pretextos que Flores utiliza para adentrarse en el ethos del yo mexicano a partir de la descodificación de sus tradiciones y costumbres. En su exposición titulada Mezcal, que se presenta actualmente en la Casa Lamm, Demián recurre una vez más a un tema de profundo simbolismo social y ritual en la tradición mexicana desde épocas ancestrales. Como bien apunta el “mezcólatra” oaxaqueño, Ulises Torrentera, en su texto en el catálogo de la muestra, el mezcal “es uno de los primeros productos del sincretismo de dos culturas con cosmovisiones diferentes; es el resultado del choque de dos visiones totalmente diferentes sobre el mundo y, por consecuencia, es un producto único”. Demián Flores parte de esa premisa y utiliza las referencias simbólicas del maguey como signo atávico de nuestra cultura y, a partir de asociaciones y analogías, crea un corpus de imágenes enigmáticas y poderosas que, una vez más, nos revelan su fascinación por el sincretismo y la hibridación. Fiel a su discurso interdisciplinario, Demián se aboca en esta serie a la experimentación de la pintura al fresco, técnica milenaria que nos remite a la Antigüedad con ejemplos sublimes en Egipto, Micenas o Pompeya, y que también se desarrolló con gran fortuna plástica en el México precolombino, en Teotihuacán, Bonampak y Cacaxtla; más adelante esta técnica tiene continuidad en los muros de los conventos coloniales y es retomada con gran ímpetu por los muralistas postrevolucionarios. Sobre la elección del tema y la técnica, Santiago Espinosa de los Monteros señala, en la misma publicación, que estas pinturas son “una suerte de homenaje no sólo a las técnicas centenarias de producción de obra en estos soportes, sino que simultáneamente recogen una de

las tradiciones más arraigadas en el pueblo mexicano que es la de la producción del mezcal”. Es importante hacer hincapié en el desafío técnico que significó para Demián la realización de estas pinturas al buon fresco exentas del soporte mural, es decir, construidas a partir de bastidores metálicos creados específicamente para contener la base de cemento que sustenta las numerosas capas de yeso que se requieren para recibir en su superficie húmeda las composiciones pictóricas. Las imágenes que vemos en esta serie siguen la iconografía y el estilo gráfico que permean su obra anterior. Algunas figuras hieráticas, de líneas escuetas y esquemáticas, tienen sus orígenes en los dibujos extraídos de los manuales de primeros auxilios y de instrucción militar, combinadas con glifos provenientes de los códices prehispánicos, haciendo énfasis en la hibridación de signos que aluden al pasado y al presente, a la realidad y al imaginario, al mundo cotidiano y a la cosmogonía ritual. En composiciones que destacan por su sobriedad formal, aparecen figuras masculinas ataviadas con tocados, pectorales y taparrabos zoomorfos y fitomorfos, en simbiosis con la hermosa planta de agave que se erige orgullosa y es la protagonista principal de las escenas. La paleta es austera, en algunos casos monocroma, y en las superficies lisas y suaves que se antojan al tacto resalta la aplicación libre de la pintura que, al secarse sobre el yeso fresco, adquiere una transparencia y una luminosidad sorprendentes. Se presentan también objetos escultóricos intervenidos en barro y plástico, y un impresionante tapiz realizado en lana afelpada en el taller del Centro de las Artes de San Agustín, en Etla, Oaxaca. En la sutileza de su representación, los frescos de Demián Flores nos hablan de la armonía del hombre con la naturaleza y el lazo que une el mundo terrenal y el universo cósmico, equilibrio difícil de percibir en la vorágine del mundo actual •

OMO DIJIMOS HACE UNAS semanas, hemos estado al pendiente de las actividades de Mexprog, nueva productora de conciertos mexicana abocada al rock progresivo. Cerrando la pinza tras un par de sus eventos (The Aristocrats y Transatlantic), queremos hablar sobre algo fundamental para disfrutar la música en vivo: el performance, un arte que va más allá de las capacidades técnicas o la interpretación personal; un oficio que el baterista Mike Portnoy se ha encargado de degradar a lo largo de los años encendiendo el fuego de quienes aprecian un espectáculo, de quienes respetan los múltiples esfuerzos que implica su realización.

Venerado por unos (cada vez menos), odiado por otros (cada vez más), la gran mayoría de quienes han tenido trato con Mr. Portnoy, como estudiantes, productores o técnicos, coinciden en su falta de sensibilidad y educación, en lo lejos que está de ser un verdadero artista. Valgan como introducción al personaje sus propias palabras en un dvd de Dream Theater, su otrora banda:“Cuando voy a Europa no salgo del hotel”, o: “El mejor restaurante del mundo es cualquier cafetería Starbucks.” Ahora bien, ¿por qué dedicarle una columna a este tipo dejando de lado el repertorio que abordó con Transatlantic? Porque más allá de sus intervenciones en proyectos influyentes del progresivo, lo usaremos de ejemplo de lo que no se debe hacer en un escenario. Hablemos primero del respeto a los músicos que comparten la noche entre sí. Nunca se debe actuar como si los demás no se supieran la música (incluso si realmente no la conocen bien). Hay muchas formas de comunicarse con discreción para que el público no menosprecie los distintos puntos de gravedad que supone una presentación viva. El señor Portnoy no lo entiende. Prefiere hacerle creer a la audiencia que él dirige al barco permanentemente, aun y cuando no componga la partitura. Lo suyo es destruir una y otra vez la atmósfera que los demás intentan crear, poniéndose de pie para levantar las manos, señalar a alguien con las baquetas, indicar subidas y bajadas de intensidad, hacer como que llora, salir y entrar del proscenio discutiendo con su asistente y marcar cambios a sus compañeros cuando ni siquiera lo voltean a ver. Patético. Ahora, no contento con estropear los pocos espacios donde no toca, el Cara de foca –como también lo han llamado vilipendiando el apodo del gran Pérez Prado– intenta que el volumen de su instrumento vaya por encima y, claro, aunque sea otro quien realiza un solo o floritura, inunda el aire con eternos clichés como los redobles atresillados; eso por no hablar de

su posición en las tablas: hasta adelante y de lado, para que se puedan ver sus polirritmias y, claro, su vestimenta de turista en Tepoztlán. ¿También nos meteremos con eso? Sí. Todo en un escenario cuenta. Todo significa. Prueba son los intérpretes que lo rodean. Ellos saben mostrar aprecio por la gente de otro país. Ahora una disculpa, lectora, lector, por lo que viene: gargajos. De verdad se necesita ser un patán como el señor Portnoy para estar escupiendo sobre el escenario que te alberga. Podrían decirnos que estaba enfermo y la flema lo asfixiaba y ni así se justificaría el gesto, la manera, la forma como hizo volar sus excreciones, ya rojas, azules o verdes por el juego de luces. Tema de discusión en diferentes foros de la red, la saliva del baterista ha llegado a la cabeza de algunos fanáticos que le reclaman su comportamiento, como aquel de Manila cuando pateó la batería y detuvo un concierto porque estaba incómodo con el sonido. Es así que Mr. Portnoy no respeta ni a sus compañeros, ni al escenario, ni a una audiencia mayormente conformada por músicos jóvenes y melómanos de amplio espectro, a veces demasiado condescendientes o poco críticos. Lo peor –sí, hay más– es que este mandril de los tambores no respeta ni siquiera a la música misma, supuesta esencia de su hacer. Por ello esperamos de corazón que nuestras líneas lleguen a sus oídos a través de algún valiente traductor. El gozo que la música de Transatlantic pudo habernos regalado desapareció por este barbaján ante el que salimos huyendo tras una hora de intentar mirar al techo o cerrar los ojos para no verlo. Lo sentimos por el trabajo y el peso histórico de sus compañeros Neal Morse (Spock’s Beard) y Pete Trewavas (Marillion), verdaderos pilares del grupo y a quienes esperamos ver de nuevo en otra circunstancia escénica. Igualmente, esperamos que M exprog siga adelante y que nos dé más pretextos para la reflexión. Y ahora sí, que se nos vengan las mentadas. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos •

BEMOL SOSTENIDO

Jornada Semanal • Número 990 • 23 de febrero de 2014

ARTES VISUALES

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arte y pensamiento ........

23 de febrero de 2014 • Número 990 • Jornada Semanal

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Jorge Moch

Ana García Bergua

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ACE POCO, CUANDO ME encontraba a la mitad de mis labores, me di cuenta de que nuestra nueva lavadora toca La Trucha, de Schubert cuando termina de enjuagar la ropa. Debo decir que no me desagradó, todo lo contrario; la primera vez que la escuché, me alegró el día. Cada que la oigo anunciar de manera triunfal –con esa pieza que por cierto hace unos años me acompañó en la escritura de una novela–, que nuestros pantalones han dejado de estar sucios, la vida para mí recobra su sentido. De cuánta cultura no disfrutaríamos si nuestros electrodomésticos se comportaran siempre con ese savoir faire, esa delicadeza para enviarnos sugerencias sobre

las dimensiones más profundas de nuestra por lo común plana existencia: si la licuadora se meneara al ritmo de la Heroica, de Beethoven, si el microondas culminara sus misteriosas y selectivas cocciones con las Gimnopedias, de Satie, si al abrir la puerta del refrigerador resonara, como una invitación magnánima y opulenta, la Obertura 1812, de Tchaikovsky. También podría accionarse un programa mediante el cual, si el refrigerador se encuentra vacío como por desgracia suele ocurrir a final de mes, escuchemos la melancólica marcha fúnebre del Titán, de Mahler. Me dirán que son puros highlights, pero hay mucha gente que ni ésos se sabe. Yo no sé la sep y el Conaculta, pero nuestro empresariado puede contribuir de maneras ingeniosas y poco invasivas a la ilustración del pueblo mexicano con sólo un poco de imaginación. Que yo sepa, en los llamados eventos gubernamentales lo único que se transmite de alta cultura es el Huapango, de Moncayo, y eso cuando lo han escuchado, de manera que en el hogar tenemos el campo abierto para la lucha por la cultura en contra de la zafiedad: ¿que en la televisión no dejan de retumbar los raeggetones? Pues sí, pero la batidora resuena con maullados conciertos de Paganini y el horno eléctrico zumba con los cuartetos Brahms. ¿Qué alguien ha decidido asesinar el poco cerebro que le queda leyendo el Tevenotas mientras se seca el pelo? No se imagina que de la secadora surge, tibia como el aire que furiosa expele, la Sinfonía Pastoral. Las luces de los árboles de Navidad, empeñadas en reproducir insulsas gringadas, bien podrían tocar una bonita e inspiradora sinfonía de Mozart y las músicas idiotas y los abyectos comerciales con que nos obligan a esperar en el teléfono cuando tenemos la desgracia de llamar a los bancos o a la compañía de luz, podrían suplantarse por pedazos de un cuento de Edgar Allan Poe, poemas de Pessoa y otras delicatessen para el espíritu.

¿Y si los mensajeros que nos traen publicidades y entregas diversas comenzaran su discurso con un “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre… pero tuve que regresar a dejarle a usted este paquete”? El receptor del encargo quedaría intrigadísimo por la frase dicha al pasar, inoculado por la prosa de Juan Rulfo. ¿Y qué pasó con su padre?, preguntaría. De ahí al libro y no habría más que un pasito a la librería. “Hemos terminado con las cucarachas y las hormigas que invadían su cocina, señora Menéndez, pero sepa que al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto”, podría exclamar el encargado de acabar con las plagas domésticas, citando, por supuesto, la traducción de Borges que sigue siendo la mejor. O la señora Menéndez se horroriza o, curiosas como son las poquísimas amas de casa de tiempo completo que nos quedan, corre a buscar La metamorfosis. Yo recomendaría las representaciones dancísticas durante los discursos de los políticos; hasta El lago de los cisnes resulta de una ironía inmejorable frente a las penosas exhibiciones que en nuestros días resultan ser sus palabras y sobre todo sus conductas. En fin, que de haber imaginado que esos cláxones que antaño tarareaban la Sinfonía 40, de Mozart –mientras otros presumían haber nacido en una ribera del Arauca vibrador aunque a nadie le interesara– no ejercían sino una humilde pero saludable lucha por la conservación de la alta cultura en medio de los polvosos vados de Insurgentes, no me hubiera burlado tanto de sus dueños. Estas ideas, lo sé, se asemejan bastante a las iniciativas de Ignatius Reilly, el personaje de John Kennedy Toole, pero quizá no son tan impertinentes: en todo caso, han sido inspiradas por una sencilla lavadora que, como la Academia, limpia, fija y da esplendor, y luego de eso toca La Trucha, de Schubert •

Guerra de tuits

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NTERNET, EN SUS VASTOS espacios de discusión de las redes sociales, está en guerra. Es como una enorme cancha mundial de todos contra todos pero con algún matiz que polariza entre izquierda y derecha. Muchos, si bien rechazamos dogmatismos inamovibles que hacen tan repulsivo el monolítico comunismo soviético como el capitalismo brutal de Wall Street, seguimos pensando que la función explicativa del Estado es la regulación, la contención de la casi siempre desmedida voracidad del mercado cuando es dejado a sus anchas. Sin regulación estatal (de lo que sea) la sociedad esencialmente se cosifica a sí misma en térmi-

nos de oferta, demanda y timo al inEn ese territorio variopinto las reventar necesidades con fines pura- des sociales son campo de batalla. Sí, mente mercantilistas. Así, quienes de muchísima gente cuelga cosas sin alguna manera preferimos un Estado gran trascendencia social, simples vigoroso y regulador seremos de iz- exhibiciones del espacio personal o quierda mientras quien aboga por un de diversión, pero para muchos otros Estado diluido, que no estorbe a los las redes son abrevadero informativo propósitos de las corporaciones –o y terreno de lucha. Lo que ha estado de cualquier iniciativa privada– sería sucediendo en Venezuela (o en el Mémás bien de derecha, y el éxito de uno xico postelectoral), los constantes u otro proyecto depende de su entor- enfrentamientos y las a veces –bendino y de que admita o no corrupción y tas sean las argumentaciones sin inburocracia. sultos– fructíferas discusiones se suNo creo en la inocencia de una in- ceden a velocidad espectacular, en dustria como las que dirigen señeros intercambios por millones de opinioejemplos de riqueza monetarista co- nes, réplicas, cuestionamientos e inmo Bill Gates, Mark Zuckerberg, Jack vectivas. Una encarnizada arena es la Dorsey o Steve Jobs, todos estaduni- propaganda en sus muchas acepciodenses. No creo que agilizar tan rápi- nes. Allí por ejemplo los bots de Peña damente la comunicación global haya Nieto, los de Javier Duarte, o cuando la sido cosa de casualidad, ni suerte, ni oposición venezolana ha estado buenas intenciones. Tampoco creo “posteando” fotos de presuntos actos que haya florecido inocentemente la de represión y terrorismo de Estado industria de las súper comunicaciones que en realidad correspondían a otros solamente por negocio. En su presun- hechos, en otros lugares y tiempos, foto irrevocable albedrío radica una de tos de actos de represión en Grecia, las trampas de un medio aparente- Egipto, Chile o Colombia aparecían en mente libre y transfronterizo como cuentas de Twitter de feroces críticos internet. Creo que coadyuva un ele- y opositores del gobierno venezolamento oscuro, institucional, que plan- no como perpetrados por su policía y tea al mundo la posibilidad de hacer su ejército mientras minimizaban o moltura conminuta de sus comunica- trataban de ocultar registros de los ciones personales para establecer me- líderes del movimiento, como Leopolcanismos de control geopolítico glo- do López, Lorenth Saleh o el mismo bal que eran impensables hace treinta Capriles por sus presuntos vínculos años. Esto hubiera sonado a teoría del con grupos de agitación social de corcomplot hace un lustro pero hoy sa- te filonazi… aunque claro, también bemos todo lo revelado por Edward del lado del chavismo hay trampas, coSnowden y Wikileaks sobre los escan- mo esa foto de una Hummer amarilla dalosos perímetros mundiales del en cuyo medallón trasero falsamenespionaje. Internet nos dio redes so- te estaría escrita la leyenda “Maduro ciales que son preponderantes, como nos mata de hambre”, con el obvio proFacebook o Twitter (y rincones oscuros pósito de ridiculizar las protestas. Allí como la red “subterránea”, también, el reiterado empleo burdo del mote creo, puesta a punto como una trampa de “fascismo” a todo lo que huela a para pulpos) y las redes sociales nos oposición. dieron los trolls. Los trolecitos, esas perParadójicamente la regulación de sonalidades a menudo anónimas y contenidos signaría el fracaso de interdedicadas (se dice ahora que pade- net como espacio plural y simbólico de ciendo alguna patología de la psique, absoluta libertad. Quizá sea mejor dealgún trastorno de convivencia) a hos- jarla así, convertida la “autopista de la tigar, perseguir, denostar e insultar al información” en trinchera y campo prójimo simplemente porque las re- minado. des sociales tecnológicamente son casi Aunque a veces casi hay que usar impermeables desde la anonimia. casco para opinar •

CABEZALCUBO

Alta cultura en su hogar

PASO A RETIRARME

tumbaburros@yahoo.com Twitter:@JorgeMoch


Jornada Semanal • Número 990 • 23 de febrero de 2014

........ arte y pensamiento

Juan Domingo Argüelles

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O REFIRIÓ ENRIQUE RODRÍGUEZ Varela, en mayo de 2009, en La Jornada Aguascalientes: José Emilio Pacheco (1939-2014) aceptó escribir un poema por encargo, sobre el Cerro del Muerto, para una carpeta con un grabado de Roger von Gunten. La iniciativa fue de José Luis Quiroz, director entonces del Museo José Guadalupe Posada, de Aguascalientes. Aquél convenció a Von Gunten, y a Rodríguez Varela le tocó convencer al poeta. Escribe Rodríguez Varela: “Una vez al teléfono, le expuse la trascendencia –para nosotros– del proyecto a realizar al alimón con Roger von Gunten, le hice saber lo honrados y agradecidos que nos íbamos a sentir los aguascalentenses si él accedía a escribir un poema sobre el Cerro del Muerto, y por lo interior:/ ojos de agua, tesoros, ríos subtetanto, amable y amigablemente se lo soli- rráneos, cavernas./ Está lleno de enigmas citaba. ‘Nunca he escrito un poema por y de fantasmas./ Ante él somos espectros, encargo, no sé si funcione, pero por tratar- nubes sin cuerpo./ A nuestra fugacidad se de Aguascalientes, de mi amigo Otto opone lo eterno./ Convierte en hierba luGranados y de ti, lo voy a hacer. Tengo que minosa el desierto./ Se alza en el aire, ocuir a tu tierra, tengo que conocer de cerca el pa el horizonte,/ flota entre luces en el mar Cerro del Muerto, así que ¿cómo le hace- del viento./ Cuando el sol se derrumba lo mos?’, me respondió.” envuelve en fuego./ Su cuerpo se hace llaPues bien,“una mañana de un día cual- ma y entierra el día./ La ciudad cambia quiera de 1997, por avión, el poeta José siempre, no vuelve nunca./ Sólo el Cerro Emilio Pacheco llegó a Aguascalientes”, y del Muerto permanece inmutable./ Teje después de hospedarse, Rodríguez Vare- con piedra y polvo el recinto sagrado/ de la lo acompañó a las faldas del Cerro del algo que no sabemos. Se levanta/ desde el Muerto (a diez kilómetros, aproximada- principio o desde algún cataclismo./ Acamente, de la capital de la entidad). “Cami- so en el él se encuentran los sepulcros/ de namos largo, hasta el cansancio propio de quienes combatieron hasta el final por nuestra condición de urbanitas”, escribe su tierra./ Estaba aquí cuando aún no éraquien fuera director del Instituto Cultural mos./ Seguirá cuando ya no estemos.” de Aguascalientes. Y fue así como nació el Sabemos que José Emilio Pacheco repoema “Cerro del Muerto”, de José Emilio, escribía una y otra vez sus poemas, y revolque está en la carpeta con el grabado de viendo archivos y recortes de periódicos y Von Gunten, pero que no figura en ningu- revistas me doy cuenta de que incluso ese no de sus libros de poesía y, por tanto, poema (que no figura en ninguno de sus tampoco en el volumen Tarde o temprano: libros) no es la excepción. Muchos años Poemas 1958-2009 (fce, 2009). después de entregarle la versión original Tengo la carpeta número 24 de 50. Está a Rodríguez Varela, José Emilio redujo el protegida por un estuche de madera que, poema a su mínima expresión y lo publicon tinta indeleble tiene la siguiente le- có, con el mismo título (“Cerro del Mueryenda: “José Emilio Pacheco / Roger von to”), agregándole la precisión geográfica Gunten / Cerro del Muerto”. Al reverso es- (“Aguascalientes”), en junio de 2011 en las tán los créditos del Fondo Estatal para la páginas del semanario Proceso. Es uno de Cultura y las Artes y del Instituto Cultural los textos amparados bajo el título genede Aguascalientes. No hay información ral “Mala hora de junio. Ocho poemas de sobre la fecha. hoy”. La versión corregida y compactada Hace ya varios años, en alguna de nues- de “Cerro del Muerto” dice así: “Él está tras conversaciones telefónicas, José Emi- aquí./ Desde el gran cataclismo que le dio lio me avisó que me enviaría un ejemplar forma al planeta./ Con su silencio llena de esta carpeta. Cuando la recibí me di el horizonte./ Flota en las horas./ Hiende el cuenta que se trataba de una edición muy mar del viento./ El sol que se derrumba lo especial y la conservé intacta, aunque tu- envuelve en fuego./ Su mole indescifrable ve en un principio el deseo de enmarcar se hace de lumbre./ Cuando el Cerro absorel grabado de Von Gunten que incluye en be la luz/ el día que se va es el muerto.” su superficie el poema de Pacheco. ¿Ganó el poema en la reescritura? El poema en el grabado dice así: “Su ¿Perdió? No es muy fácil saberlo. Lo úniverdadera lengua es el silencio./ Dialoga co cierto es que, para Pacheco “reescribir con la noche en una clave ignorada./ Des- es negarse a capitular ante la avasalladode todas las calles de la ciudad se ven a la ra imperfección”. Su divisa fue:“No acepto distancia/ su alto perfil inmóvil y su invisi- la idea de texto definitivo. Mientras viva ble mortaja./ Nadie sabe qué guarda en su seguiré corrigiéndome.” •

Foto: Rodrigo Gómez

@luistovars

JORNADA DE POESÍA

El poema que José Emilio Pacheco escribió por encargo

Luis Tovar El veneno de la simpleza

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RANSCURRIDOS LOS CIENTO SIETE minutos de su duración –que se antojan brahamanescos, por lo interminables–, la primera palabra que viene a la mente no es otra que “simple”, pues en el propio filme hay pruebas, abundantes y concluyentes, de que todos los involucrados en la perpetración de Cásese quien pueda (Marco Polo Constandse, México, 2014) fueron muy exitosos a la hora de evitar cualquier suerte de complejidad, ya fuese argumental, de estructura narrativa, de ejecución fílmica o de terminado del producto, para decirlo con un lenguaje que no le viene mal a una película que, como ésta, parece salida de

Martha Higareda, Marco Polo Constandse y Miri Higareda

una línea de producción maquiladora de un solo jalón; verbigracia, que el por lo inidentificable, de tan semejan- novio del pr imer binomio increí te a tantas otras. blemente pueda localizar el sitio En el entendido de que, según la exacto adonde la novia fue a parar, rae ,“bobo” es una de las acepciones de cuando ni ésta sabe dónde está, y se la “simple”, ha lugar a definir esta cinta co- encuentre en el preciso momento en mo honestamente boba. El título mis- el que ella sale, en calzones, del idílico mo, simplista juego de palabras a cenote donde idílicamente nadaba y partir de la expresión popular “sálve- escarceaba con el casamentero de la se quien pueda”, es amenaza plena- postdiegesis. mente cumplida –amén de anticipada Honestamente boba, se apuntaba, en los copiosos trailers que la anun- porque nada es más evidente que la ciaron– de lo que incluiría el pietaje: intención simplista de los cometedoabsoluta linealidad dramática, como res de la cinta: “entretener”, pero dede sumatoria algebraica elemental; mandando para ello la cancelación una suerte de 1+1+1+1+1=5, donde casi absoluta del pensamiento ya no el primer 1 es la personaje principal, el se diga crítico sino elementalmente segundo su hermana, el tercero es analítico, requiriendo del espectador el novio de la primera, el cuarto es el la renuncia total –inaceptable porque n o v i o d e l a s e g u n d a y e l q u i n t o con ésta se anula el tácito acuerdo ene s el nuevo novio de la primera. tre quien cuenta un cuento y quien lo El argumento propone lo siguien- ve y lo escucha– a la idea de que una te: boda en puerta, al final frustrada, ficción no es la realidad pero no necepara el primer binomio 1+1; boda ines- sita serlo porque, pareciéndola, puede perada, finalmente consumada, para incluso verse mejor que ella o más deel segundo binomio 1+1, e inclusión seable. del último 1 en calidad de obvio casaEs precisamente en esto último, lo mentero postdiegético. De concor- deseable, donde aguarda el veneno dante simplonería, y planos como el inesperado de la simpleza: quienes papel o la pantalla en donde fueron juntaron sus talentos y sus dineros concebidos, la trama va incorporando –los primeros más bien escuálidos, los a los personajes al modo en que se in- segundos más bien robustos– tienen corporan los ingredientes de un pas- para sí mismos, y así lo proponen, entel, de bodas o cualquier otro: uno de- tre otros despropósitos de machisogitrás del otro y con la intención de que nia por desgracia no anacrónica, que se mezclen bien, cometido que la cinta la “realización” femenina sigue sienmalogra porque a la guionista –la no- do la denodada búsqueda y el siemtablemente limitada, hoy se ve que pre difícil pero, contradictoriamente, no sólo en materia histriónica, Martha simple hallazgo del príncipe azul; que Higareda– le dio por cometer más de el ejercicio de la individualidad, por una inconsistencia de ésas que anulan ejemplo en el plano profesional, es incualquier posibilidad de verosimilitud, compatible con la convivencia de papero sin las cuales un filme de esta na- reja porque una excluye a la otra; que turaleza sencillamente no podría exis- las historias de amor forzosamente tir. Verbigracia, un viaje beoda en la acaban en boda fastuosa, a la manera caja de una camioneta pick up desde de la más simplona de las telenovelas Ciudad de México hasta la costa cari- –por algo Videovisa, es decir Televisa, es beña quintanarroense, sin que a la socia productora–; que quien no se caebria, que viaja de polizón y sin saber sa está perdido, por lo cual Cásese ni querer viajar, despierte o se sobre- quien pueda; que bastan unas cuansalte, y sin que el desavisado chofer tas frases ogmandinescas para conse dé cuenta de lo que lleva, como si ducir la vida y que ésta se resuelve, no se hubiese detenido ni una sola vez de una vez y para siempre, con un en el prolongadísimo trayecto, o como anillo bien puesto en el dedo corressi la gasolina le alcanzara para llegar pondiente •

CINEXCUSAS

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entrevista

23 de febrero de 2014 • Número 990 • Jornada Semanal

con Diego Quemada-Diez

Un cine de impacto, pero positivo Paulina Tercero El Festival Filmar en América Latina 2013 terminó en Lausana, Suiza, con la proyección de La jaula de oro, película dirigida por Diego Quemada-Diez y nominada en quince categorías para los Premios Goya 2014. Su primer largometraje ha recibido elogios de Ken Loach (“Estoy muy orgulloso de ti” –le dijo en Londres), Alejandro González Iñárritu y el brasileño Fernando Meirelles, cineastas con quienes Quemada-Diez ha trabajado y “aprendido muchísimas cosas”. Diego Quemada-Diez comenta, en exclusiva para La Jornada Semanal, que “iba observando, pensando haría esto, no haría esto: vas así encontrando tu método para filmar”.

L

a verdad, La jaula de oro conmociona y está generando debate sobre el problema migratorio. Decidí que los protagonistas fueran de Guatemala porque los centroamericanos tienen la dificultad añadida de cruzar México, el viaje es más dramático. Yo migré de España a Nueva York y luego a Los Ángeles, para trabajar en la industria del cine. México me encantó siempre, aquí realicé varios documentales, eventualmente me mudé, me hice mexicano y vivo en Ciudad de México hace diez años. La idea de La jaula de oro surgió cuando filmaba un documental en Mazatlán, en 2003. Un taxista, Toño, nos invito a mí y a un amigo a vivir en su casa. Su familia tenía una casa sobre las vías del tren porque el suegro era ferrocarrilero. Así, por tres meses, vi llegar a diario el tren lleno de migrantes. Nos pedían tortillas, agua, zapatos... Nos contaban su viaje, las penurias y sueños.

–¿En Mazatlán eran similares las condiciones de los migrantes a las que encontraron al cruzar Chiapas?

‒Todos contaban que Chiapas era lo más difícil, que si pasabas Chiapas ya la habías hecho. Ahí fue donde Estados Unidos y México pusieron el primer gran filtro antes de la frontera norte. Ahora los operativos son más hacia Oaxaca. Desde que salió la Ley de Migración –en 2011, creo– Chiapas es una zona muy segura para los migrantes, ha cambiado radicalmente la cosa. –Has dicho que filmaron a autoridades y a migrantes reales.

‒Sí, la idea de la película era hacer el viaje de verdad, desde Guatemala a Estados Unidos y que los protagonistas descubrieran la trama conforme filmábamos. Es una forma de filmar que aprendí con Ken Loach, con quien trabajé en Tierra y libertad y en dos películas más. El método de Loach es de filmar en continuidad, en

orden cronológico; de manera muy sencilla y humana; que los actores no conozcan la historia y que el espectador tenga la misma información que los personajes. Aprendí a intentar que el cine no sea sólo entretenimiento –que está muy bien el entretenimiento– pero que además tenga una función social. Que cuentes historias que puedan generar algún tipo de impacto positivo en tu sociedad. En este caso, bastaría con que un estadunidense de Kansas no vea igual a un migrante indocumentado. –¿Por qué hacer que no conocieran la historia?

‒Porque hace que los protagonistas –que no son actores profesionales– simplemente vivan una experiencia, así son ellos mismos ante todas las circunstancias. Los insertamos en la realidad de los lugares donde íbamos pasando y los filmamos. La película es una ficción, una construcción –obviamente–, pero tiene el mayor número posible de elementos de la realidad. Hay un nivel absolutamente documental: es trabajar con el cine de una manera en la que nos podamos ver colectivamente y decir: “ok, esto está pasando”, porque el primer paso para cambiar algo es verlo. Y mostrarlo sin regodearnos en el horror. Hay cosas que son más fuertes cuando dejas que la gente se las imagine. Un equipo de filmación iba con los actores y otro equipo iba de avanzada, días antes, haciendo el casting en los pueblos. Les decían a los migrantes: “Oigan, espérense, que vienen ahorita los que están filmando y así se ganan un dinerito y les damos de comer.” Fue muy delicado, porque es en contra de la ley contratar indocumentados. Mis productores contactaron al Instituto Nacional de Migración y nos dejaron hacer porque era para la película. –Un tema muy duro, la migración.

‒Cuando mostramos la película en Italia, acababan de morir más de trescientos migrantes

en Lampedusa. La gente decía: “Esta película le da un rostro a estas noticias anónimas.” Veían que en esa barca –o un tren en Chiapas– hay seres humanos como ellos. Una amiga, María Pilar Aquino, de la Universidad de San Diego, dice que “en una situación de desigualdad social tan fuerte como la que vivimos, son los migrantes los que están haciendo algo ante la pasividad de los gobiernos. Son el parche de un sistema fallido. Las remesas que ellos generan son la entrada de dinero más grande a los países. Si no fuera por ellos ya hubiera habido levantamientos sociales muy grandes”. Pensé que los migrantes son héroes; se están jugando la vida, ¿no? Me propuse hacer un poema épico donde son héroes pero a la vez humanos, como todos. Nunca los traté como “ay, pobrecitos”. Estos personajes son fuertes, el protagonista es un cabrón que va pa’lante. Que se rompa esa idea del “pobrecito”. Hay que evitar la victimización. Al final la migración es natural y si aquí se te acaba el trabajo, te vas a donde haga falta. Hay que cuestionar el enfoque de la criminalización de la migración y la militarización de las fronteras, que lo único que está haciendo es generar mucho sufrimiento. Hay una relación entre la militarización de las fronteras y el incremento de la vulnerabilidad y las muertes de migrantes. –¿Nuevos proyectos?

‒Estoy dándole vueltas a una idea, pero es un poco pronto para hablar. Con La jaula de oro la idea era hacer una película que fuera heredera del neorrealismo italiano –que me gusta mucho– y de Los olvidados, de Buñuel. Contar historias de la gente como hacían antes los trovadores, con la esperanza de que eso va a tener un impacto positivo en nuestra realidad, siempre desde la responsabilidad de cada uno, no desde el melodrama, no desde el sentimentalismo •

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La Jornada Semanal