Issuu on Google+

Dialogar con

R amón V era H errera

• Entrevista con M ichel B utor • Actualidad de El Gatopardo

Ivan Illich

■ Suplemento Cultural de La Jornada ■ Domingo 5 de agosto de 2012 ■ Núm. 909 ■ Directora General: Carmen Lira Saade ■ Director Fundador: Carlos Payán Velver


bazar de asombros Una jornada usigliana

“Poco importa que se trate de un monopolio privado o públi­ co, la degradación de la natura­ leza, la destrucción de los lazos sociales y la desintegración de lo humano nunca podrán servir al pueblo”: así lo dijo, hace prác­ ticamente medio siglo, ese pensador de lucidez crítica que fue el austríaco Ivan Illich, de quien el próximo diciembre se cumplirán diez años de su muerte. Siempre fructífero, hoy resulta de capital importancia volver a dialogar con Illich sobre éste y muchos otros temas que con­f iguran la muy cuestio­ nable “cul­t ura del progreso”, como propone Ramón Vera en el espléndido ensayo que ofrecemos a nuestros lectores. Publicamos además una entre­ vista y dos poemas sobre México de Michel Butor, uno de los prin­ cipales exponentes de la noveau roman, autor de la célebre novela La modificación, así como una breve antología de autores convocados por el movimiento cultural Escritores por Ciudad Juárez.

Comentarios y opiniones: jsemanal@jornada.com.mx

Llegué puntual a la cita con Rodolfo Usigli en el res­ taurante Simpson’s en el Strand londinense. Esperé en la mesa reservada desde hacía una semana (en Londres hay que hacer las cosas con anticipación y con la se­rie­ dad exigida por la cultura del gentleman), y a los po­­cos minutos llegó Rodolfo. Recuerdo su impecable bor­ salino, su chaleco gris y su traje gris Oxford, la boqui­ lla de marfil que sostenía sus cigarrillos (incontables) ingleses, sus anteojos redondos, su barbita puntiaguda impecablemente cuidada y su bastón de puño de marfil. Nos dimos un abrazo y, cuando se acercó el camarero, Rodolfo hizo un ademán para evitar el discurso cele­ bratorio de las cualidades de las viandas que ofrecía el viejo y ameritado restaurante, y ordenó en su inglés tan perfecto como el del personaje de Bernard Shaw que no era inglés de nacimiento y que, por lo tanto, no tenía acento regional alguno, lo que desde su llegada a Lon­ dres tenía deseado: sopa de cola de buey y pierna de cordero con papas asadas y mermelada de menta. Me hizo una señal con los ojos y yo acepté su propuesta y me le uní sin reticencia alguna, pues las dos viandas eran de lo mejor que ofrece la injustamente denos­ tada comida insular (Socorro y Fernando del Paso estarán de acuerdo conmigo). Comimos abundante­ mente y terminamos el festín pidiendo la rueda de que­ so Stilton y un vaso de oporto (um cálice de porto en buen portugués de los tiempos de Castello Branco). Caminamos por el Strand y llegamos al hotel de Ro­ dolfo, a la sazón embajador en Noruega. Cuentan que, después de una larga temporada en el Líbano, marcada por su amistad con Shehade (el autor de la excelente pieza dramática titulada La historia de Vasco), nuestro gran dramaturgo habló con don Manuel Tello, ilustre secretario de Relaciones, para pedirle un cambio de aires. Basó su petición en el hecho de que ya estaba cansado de los calurosos veranos libaneses. Don Ma­ nuel, ni tardo ni perezoso, lo mandó a las nieves no­ ruegas. Rodolfo, al pensar que iba a la tierra de Ibsen, aceptó el cambio. Pasó siete años en Noruega, asistió a siete festivales dedicados a Ibsen en el teatro nacio­ nal y vio, según me dijo, más de diez veces la obra que más le im­presionaba del gran noruego: Cuando despertemos los muertos. Al final estaba ya cansado de las nieves nórdicas. Recuerdo a Vicente Sánchez Gavito,

5 de agosto de 2012 • Número 909 • Jornada Semanal

Hugo Gutiérrez Vega

Rodolfo Usigli

el inolvidable defensor de Cuba en la oea y a este ba­ zarista que era su consejero cultural en Londres, de camino a Islandia una feroz nevada nos obligó a pasar unos días en Oslo. Rodolfo nos recibió con júbilo y, cuando nos despidió en el aeropuerto, nos dijo con re­ signación ibseniana: “Aquí me dejan, en mi osledad.” Regreso a mis corderos, como dice el Juez al astu­ to Teobaldo Corderillo en la farsa de Micer Patelín, ejem­p lo señero de la comedia medieval de Francia. Llegamos al hotel situado muy cerca de Hyde Park y nos instalamos en el salón fumador. Rodolfo pidió el primer escocés y yo, con mal disimulada vergüenza, pedí mi acostumbrada taza de infusión de manzanilla. Pasamos tres horas formidables hablando del teatro mexicano. Le dije de memoria fragmentos del genial prólogo de El gesticulador y él me leyó el último acto (acababa de terminarlo) de Corona de luz. Shaw, Pi­ randello, Ibsen, Strindberg (en particular su obra maes­ tra, La señorita Julia), Chéjov y Valle Inclán ocupa­ ron gran parte del pedazo de noche que nos robamos. Ya amanecía cuando me despidió en la puerta del hotel. Caminé unas cuadras pensando en la vida, la “osledad”, la obra, la pena y la alegría de nuestro ma­ yor dramaturgo moderno. Ahora, muchos años más tarde, quiero proponer a mis lectores que regresen a la lectura del prólogo de El gesticulador. En ese tex­ to Usigli capturó la realidad de este país nuestro que parece destinado a vivir bajo la sonrisa torcida de los gesticuladores. jornadasem@jornada.com.mx

Directora General: C a r m e n L i r a S a a d e , Director: H u g o G u t i é r r e z V e g a , Jefe de Redacción: L u i s T o va r , E d i c i ó n : F rancisco T orres C órdova , Corrección: A leyda A guirre , Coordinador de arte y diseño: F rancisco G arcía N oriega , Diseño Original: M arga P eña , Diseño: J uan G abriel P uga , Iconografía: A rturo F uerte , Relaciones públicas: V erónica S ilva ; Tel. 5604 5520. Retoque Digital: A lejandro P avón , Publicidad: E va V argas y R ubén H inojosa , 5688 7591, 5688 7913 y 5688 8195. Correo electrónico: jsemanal@jornada.com.mx, Página web: www.jornada.unam.mx

Portada: Limpia mirada crítica Dibujo: www.decrescita.it

La Jornada Semanal, suplemento semanal del periódico La Jornada, editado por Demos, Desarrollo de Medios, S.A. de CV; Av. Cuauh­t émoc núm. 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, CP 03310, Delegación Benito Juárez, México, DF, Tel. 9183 0300. Impreso por Imprenta de Medios, SA de CV, Av. Cui­ tláhuac núm. 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, México, DF, tel. 5355 6702, 5355 7794. Reserva al uso exclusivo del título La Jor­n ada Semanal núm. 04-2003-081318015900-107, del 13 de agosto de 2003, otorgado por la Dirección General de Reserva de Derechos de Autor, INDAUTOR/ SEP. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido de esta publicación, por cualquier medio, sin permiso expreso de los editores. La redacción no responde por originales no solicitados ni sostiene correspondencia al respecto. Toda colaboración es responsabilidad de su autor. Títulos y subtítulos de la redacción.

2


3

Jornada Semanal • Número 909 • 5 de agosto de 2012

bitácora creación bifronte RicardoVenegas

Para acercarse a Walter Benjamin

ricardovenegas_2000@yahoo.com Para el sabio doctor Salvador Cruz, in memoriam

En 2011, el crítico y académico Evodio Escalante impartió una cátedra sobre Walter Benjamin en la Universidad Autónoma Metropolitana; pro­ ducto de ello fue la publicación de un esclarecedor volumen que completa el afán de analizar y di­ fundir el pensamiento del autor. Al leer Aproximaciones a Walter Benjamin (Mambrín Editorial, 2012), ese filósofo marxista y escritor nacido en Ber­ lín en 1882 –y muerto por mano propia en 1940– que se autodefinió a sí mismo como un “liberal de izquierdas”, es ineludible mirar la actualidad que rememora una parte importante de las ideas de Ben­ jamin, por ejemplo, la de la recuperación de la his­

toria de los oprimidos, que por estrategia de los vencedores se oculta para reivindicar y perpe­ tuar el poder; el olvido como arma que permite la desaparición de todo referente, para lo cual Benjamin propone la anulación del tiempo, dar un stop al continuum de la historia para vincu­ lar el presente con el pasado y observar lo que nos han ocultado. ¿Qué haríamos si no tuviéra­ mos memoria de los fraudes electorales en Mé­ xico? En el ensayo de su autoría, Israel Ramírez acota: “Para Benjamin existe una encrucijada in­ minente entre las generaciones pasadas y la ac­ tualidad, lo que implicaría una condición colec­ tiva de liberación que nos viene exigida por los olvidados del pasado.” Por su parte, Diana Verónica Olivos nos per­ mite descubrir la cercanía de Benjamin con la vanguardia del surrealismo y la esperanza del pensador alemán de que el cine sería un modi­ ficador del hombre, y esta es una de las preocu­ paciones mayores de la autora: “hasta qué pun­ to el cine limita en la actualidad sus funciones, por exigencia de las masas, para fungir como un simple distractor, y de qué manera esta función contribuye al sometimiento de éstas por parte de los gobiernos, realidad a la que se oponía

Benjamin”. Alexander Romero, desde otro ángu­ lo, advierte que “el arte se emancipa del sueño individual, el delirio solitario e inconmensura­ ble de realidad, para dar lugar al cine: un arte que también es un sueño, pero uno colectivo y reproducible”. En los terrenos de la “iluminación profana”, la cual es imprescindible en Benjamin para dar pie a las transformaciones revolucionarias, Temok afirma: “ al conjugar el aprender con los hechos, en la praxis vital, ejercemos una iluminación profana”. La vigencia del pensamiento benjaminiano es contundente cuando se habla de automatis­ mo y de un sistema opresor, como Aliosha Lail­ son lo remarca al abordar el despertar revolu­ cionario: “Es el progreso el peor enemigo del oprimido, cada intento que hace por alcanzarlo lo aprisiona más y más.” El propio Evodio Escalante reafirma la nece­ sidad de seguir estudiando al autor de Iluminaciones, pues conceptos como “aura” no han ago­ tado sus posibilidades, como tampoco las profecías de uno de los mayores filósofos, que hoy regresa del pasado para cuestionarnos el presente •

Walter Benjamin. Foto: historiacomprometida.blogspot

Monólogos compartidos Francisco Torres Córdova ftorrescordova@yahoo.com

Mandasai fita i fe Aun de la frase más simple y cotidiana, las pala­ bras de pronto pueden desprenderse, caer en el vacío y volverse extrañas en la voz, alterar sus flujos y pausas, modificar su centro y mostrar matices de sonido inesperados, escalas y tonos que tal vez recuerdan su sentido en otra parte. Pasa si las repetimos mucho y juntas. Pasa si des­ pués callamos por completo y dejamos que esa resonancia de tan lejos de nuevo nos alcance. Entonces surge el poder inicial de su inocencia, su delicado origen en la incesante arquitectu­ ra del lenguaje, ahí, de regreso al balbuceo de la criatura, donde el azar y una memoria celular letra a letra las construye, las gira y tuerce, las sube, baja y rompe en el paladar como semillas, las hila o las rasga y las abre y cierra al sonido y su materia. De los espejos de la onomatopeya a los giros lúdicos de sílabas –“Mandasai fai fai fai fai/ feguedere so/ mandasai fita i fe” decía el abuelo materno con ritmo juguetón y voz ame­ nazante antes de hacerles cosquillas a sus hijos

a la Pitia en Delfos, fuera de sí y sólo así por com­ pleto sumergida en los sonidos oscuros del orá­ culo, su letanía inconfundible y secreta, para descifrar en el viento inasible la presencia tan­ gible del misterio, el relumbre de una inteligen­ cia que articulaba en acertijos la certeza de un destino; de las palabras mágicas escritas en ho­ jas de laurel para invocar al hijo de Zeus y Leto –akrakanarba, allalala: allalala: santala: talala–, y los hexá­m etros de uno de sus himnos: “Laurel, sagrada planta de la adivinación de Apolo cuyas hojas gustó un día el propio soberano portador del cetro y manifestó sus sagrados cantos, Íeios, glorioso Peán que habitas en Colofón […] Ven pronto a la tierra desde el cielo para ser mi com­ pañero y, aquí establecido, inspira los cantos de las inmortales bocas…” (Textos de magia en papiros griegos), a los conjuros que en la casa de Creta Elytis le oía decir a una vieja cocinera, con las repetidas señales de la cruz, las gotas de aceite en el agua, los cabellos que ardían y la ra­

mita de albahaca con que rociaba los iconos, pero sobre todo –recuerda–, “eran las palabras; extrañas, ‘disparatadas’, como decía mi madre, desvinculadas por completo de cuanto escucha­ ba a mi alrededor, sin ninguna ilación; ‘un tras­ lado del sueño al idioma hablado’, como podría definirlo hoy”, y que fue uno de los caminos que lo llevaron a la poesía. En ese lúcido desorden que guardan de su infancia las palabras, cada vez que el aliento inicia sus rituales para tocar el mundo y revelarlo, es el alma primitiva del lenguaje que se inquieta, que conmueve las sua­ ves fibras de sentido en lo inefable, y desde el sonido puro de las cosas llega y trama en el poe­ ma una realidad que aparece entonces sin fisu­ ras: “La luna es tortuga de plata/ nadando en la noche tranquila./ ¿Cuál será el pescador osado/ que a su red la traiga prendida:/ Sokola, Babiro, Bombassa,/ Yombofré, Bulón o Babissa?/ Tumcutum, tum-cutum,/ ante la fogata encendida.” (Luis Palés Matos.) •


4

entrevista con Michel Butor Hugo Plascencia

Un poeta

nómada

haciendo literatura trato de hacer también música, pintura, fotografía, cine y, además, cocina.

Considerado como uno de los principales exponentes de la nouveau roman, especialmente por su novela La Modification, de 1957, Michel Butor (1926) es uno de los poetas europeos más influyentes de la literatura del siglo xx . Tiene más de mil títulos publicados y doscientos en colaboración. Visitó México con motivo de la exposición de sus libros de artistas en el muac y la traducción de su libro Papeles

mexicanos, de lo cual habló en exclusiva para La Jornada Semanal.

-H

a comentado que si escribiera una novela sobre México sería basada en las ruinas. ¿Podemos encontrar algún indicio en Papeles mexicanos?

–Se pueden encontrar varias huellas; en este libro hablo de México a través de sus diferentes capas temporales, trato de encontrar bajo la ciudad actual lo que había antes, las ruinas que poco a poco regresan, ya que sabemos mucho más ahora sobre el México antiguo que hace cincuenta años.

–Ha expresado que le hubiera gusta­ do ser pintor, fotógrafo o músico. ¿Esto ha influenciado su poesía expe­ rimental?

–Tengo ojos y oídos; entonces, la pintura y la música me interesan mu­ cho, me hubiera gustado hacerlas, pe­ ro al final me incliné por la literatura;

–La estructura de sus textos a manera de collage y modelos para armar ¿han favorecido la interacción con su lector, y qué papel le otorga a éste en el pro­ ceso creativo?

–El lector fabrica su representación; hay signos negros sobre una hoja blanca, les transforma en pa­ labras, y éstas en visiones a partir de su experiencia personal. En la lectura hay una gran actividad del lector que tengo ganas de aumentar, fui profesor y me gusta hacer trabajar a la gente, mejorar un cier­ to número de cosas en ellos y acrecentar su partici­ pación para volverlos menos perezosos.

–Algunos autores han desarrollado temas y con­ ceptos clave en su obra. Para Borges era el tiempo; en la obra de usted se perciben el viaje, los sueños, lo geográfico, lo topográfico, el tiempo y el espa­ cio ¿estos elementos pertenecen a un concepto mayor?

–¡Es posible, pero necesito tener a buenos críticos para poder encontrarlo; ¡los críticos tienen que tra­ bajar, yo trabajé mucho! Hay una anécdota sobre Joyce: la gente le decía que sus libros eran muy difí­ ciles de leer, y él contestó: “Sí, pero no tienen que ser siempre los mismos que trabajen.”

–¿Qué papel juega lo onírico y lo real en su poesía?

–No hay oposición entre el onirismo y el realis­ mo. Un gran autor de teatro muestra que en nuestra vida hay mucho teatro, entonces vamos al teatro para tener menos teatro en nuestra vida. Es más difícil contar los sueños que lo que pasa en el día, porque el sueño se escapa. Para contar bien los sue­ ños se tiene que ser un muy buen escritor.

–¿Qué influencia y aprendizaje le heredó la expe­ riencia con su maestro Gaston Bachelard?

–Fue mi maestro de filosofía en La Sorbona. Lo admiraba mucho, era un gran actor y tenía mucha presencia, era magnífico. Tenía dos categorías de libros: una sobre la imaginación, que influyó mucho mi pensamiento y mis referencias literarias, porque citaba en sus libros a escritores muy poco conocidos y olvidados, y la otra sobre la ciencia, es sobre todo ésta la que más me influyó.

–¿Cómo concibe la poesía?

–Trato de hacer ensambles nuevos, de crear una arquitectura para el diálogo, para que la gente pueda encontrarse en el interior de una manera distinta.

–Al ser un escritor de ruptura, ¿cuál es su posición con respecto a la tradición literaria?

–Tuve una gran influencia de Apollinaire, Ma­ llarmé y de muchísimos más; soy muy respetuoso de la tradición, pero hay tradiciones muertas, entonces hay que cambiar las cosas. Primero traté de en­ tender por qué escribían así; todo lo que i n n o v é f u e c o n g r a n re s p e t o a l o s que habían innovado antes que yo, es por eso que escribí los ensayos sobre la obra de Balzac. –¿Qué consejo le daría a los jóvenes es­ critores?

–Conocer las lenguas por sus litera­ turas, la traducción es el único ejercicio literario, es aumentar las posibilidades de su propio idioma. Un joven escritor tendría que aprender otro idioma para compararlo con el suyo • T raducción de C aroline P erreé

Foto: Jacques Desbarbieux,19 de mayo de 2012


5 de agosto de 2012 • Número 909 • Jornada Semanal

De Papeles mexicanos Dos poemas sobre México Michel Butor para Frédéric-Yves Jeannet y Angélica Arce

En la cabellera de Gert Generalmente se bautizan los ciclones con seductores nombres femeninos como Daisy Ava Marilyn o Betsy pero éste que de momento se pasea en el Golfo de México y sacude sus mechas de serpientes y sus trenzas de tempestad tiene un apodo un poco abrupto que le va bien a su furor de soberbio y sanguinario dios precolombino Terminábamos un rápido peregrinaje por la planta baja del Museo de Antropología donde saludamos con emoción los vestigios de algunas de estas grandes civilizaciones que se sucedieron sobre el torso del continente como tornados lentos o estremecimientos de emoción y habíamos bajado al sótano para recargar las baterías de nuestras grabadoras con una comida ligera en la cafetería Cuando nos sentimos encerrados por el cielo cuyos aspersores de riego echaban haces rejas y palmas más tupidas que las del parque alrededor haciendo chorrear las escaleras en cascadas de terciopelo fosforescente recubriendo las terrazas con una espesa piel brillante un cuero de vidrio totalmente carcomido de erupciones de surtidor mortales pirotecnias sostenidas que aniquilan pueblos enteros a lo lejos Y yo pensaba en los niños en los patios de las escuelas chapoteando y salpicándose descalzos cubiertos con capuchas para protegerse los ojos ponchos sarapes o sombreros de paja o fieltro como si fueran grandes corolas riendo y cantando en este paraíso de Tláloc donde los recibirían las antiguas víctimas jóvenes transfiguradas en cada gota de agua como un destello en una lágrima.

Las momias de Guanajuato Las manos en cruz sobre el ombligo a veces calcetas en los pies la piel como húmedo cartón con un rictus cansado o tierno en sus ataúdes tras un vidrio

Como vagones bien amarrados uno después de otro en las crujías de este monasterio-paquebote que en un promontorio encalló junto al abismo de los vivientes Que suben a verlos en familia los viejos para estudiar las poses que harán en los últimos instantes para sentir lo que es ya no sentir cabellos pegados a los huesos Los jóvenes queriendo conocer los rituales y las reverencias que van a tener que ejecutar cuando el desovillarse del hilo del sufrimiento haya al fin cesado Los niños para hacer el exorcismo del miedo que puede embargarlos al ver la transformación del rostro de los que más hondo los querían y que pensaban encontrar siempre Para diluir la amargura de esta vida que intensificada por lutos y dramas los espera los padres les ofrecen menudas momias con sabor a caramelo Y cuando venga el día de muertos se les hará masticar un cráneo quizá relleno de chocolate el nombre inscrito en color sutil encima del arco de las cejas Así sus esqueletos se vuelven sabor y ternura y después buscarán sin saberlo ellos mismos bajo la vestimenta y la piel el de sus compañeros de juego En sus camas cuando sean grandes al recomenzar sus casamientos a cada repique de campana intentarán hacer de sus suaves cajas torácicas una sola Y sus corazones singlarán entrelazando arterias y venas en los remolinos de la sangre en espera de que sus despojos los seque una tormenta tropical V ersiones de J osé L uis R ico

5


6

Escritores

por

Como acontece en muchas otras partes del país, Ciudad Juárez, Chihuahua, en el norte de México, vive en medio de la violencia. El movimiento cultural Escritores por Ciudad Juárez fue creado tras la muerte de la poeta Susana Chávez, el 6 de enero de 2011. Desde marzo de ese mismo año, sus integrantes se organizaron para practicar la cultura de forma permanente: salen a las calles a recuperar los espacios públicos tomados por la delincuencia, utilizan las redes sociales, crean blogs, hacen lecturas en ferias de libro, cafés, autobuses públicos, bibliotecas y escuelas de todos los niveles. La palabra y la escritura en acción son de los caminos más efectivos no sólo para combatir la violencia, sino también la indiferencia y la apatía. La cultura enriquece, sana el tejido social y lo nutre cívicamente. Que no se pierda la sensibilidad en la sociedad es uno de los propósitos que pretende este movimiento cultural. El ii Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez se efectuará del 30 de agosto al 2 de septiembre del presente año en Ciudad Juárez. En esta edición se llevará a cabo, el 1 de septiembre, una lectura simultánea y pública en 120 ciudades de veinticuatro países en cuatro continentes, precisamente bajo el lema Escritores por Ciudad Juárez. Según cálculos de la agrupación cultural, las lecturas podrían ser escuchadas por más de un millón de personas y el evento podría hacer historia a nivel internacional, ya que, de acuerdo con sus organizadores, no existe registro de un recital simultáneo de estas proporciones. “El español es ya la segunda lengua del mundo en cuanto a número de hablantes nativos, quinientos millones de personas lo hablan, es el segundo idioma de comunicación internacional y el tercer idioma más utilizado en internet. Es el idioma oficial de veintiún países. En 2030, el 7.5 % de la población mundial será hispanohablante. Para 2050, Estados Unidos será el primer país hispanohablante del mundo”, según indica el Instituto Cervantes de España. He ahí otro aspecto de la importancia que tiene este recital internacional, además, claro de la exposición global de una conciencia a favor de esta frontera. En la siguiente selección de poetas de España, Honduras, Italia, Estados Unidos, República Dominicana, Perú, Portugal y México, los creadores aparecen de acuerdo con su año de nacimiento. Naturalmente, todos ellos se han solidarizado con el movimiento cultural Escritores por Ciudad Juárez.

E duardo E stala R ojas

Strangers in the night

R oberto C astillo (M éxico , 1951)

Nadie sabía de sus infancias en las calles de la luz, de sus amores y desamores en la secundaria, de sus fiestas de cumpleaños y las primeras veces que fumaron a escondidas en la esquina del barrio, de cuáles eran realmente sus comidas favoritas o dónde compraban sus ropas y sus cigarrillos; nadie sabía de sus sueños y pesadillas de terror ni de su gusto por divertirse bañándose en el mar, del placer de jugar al fut o al básquet en la colonia, de las bromas pesadas con los amigos más íntimos y del agacharse al regaño verbal de sus madres o su gran alegría cuando visitaban a la vieja agüela; muy pocos imaginaban la música que escuchaban o los libros que ya habían leído por puro gusto, o de los insomnios eternos con la preocupación por el padre en la cama 15 del hospital general; nadie siquiera sospechaba que unas horas antes habían sido secuestrados en esta ciudad iluminada y, sin embargo, los impunes comandos del miedo los arrojaron sin sombra en la orilla de la noche.

Los chicos rebeldes

U berto S tabile (E spaña , 1959) Los chicos rebeldes se han vuelto tiernos con la edad se emocionan leyendo poemas, circulan lento frente a los escaparates del pasado han abandonado el gusto por las citas y envejecen con cierta elegancia, a sus novias ya no les dicen tía les llaman corazón, han aprendido a lavar la ropa, a planchar y a doblar con cuidadoso acierto cada uno de sus errores, a los chicos rebeldes el amor ya no les quita el sueño pero no podrían vivir ni un sólo día sin amar, hacen trampas con el tiempo pero tienen los días contados. Los chicos rebeldes saben que ya no volverán a caminar sobre ninguno de sus propios pasos por eso ahora cada caricia es siempre la primera cada beso el último beso, ya no persiguen ni se dejan perseguir son incómodos frente a la ambición aman las causas perdidas y nadan a contracorriente. Los chicos rebeldes con la edad toman pastillas que no les drogan drogas que no les matan y mueren un poquito cada día, sin perder ni ocultar el brillo errático de sus miradas. Los chicos rebeldes han aprendido a despedirse sin decir adiós se van sin hacer ruido ni dejan rastro solos, siempre solos con el mundo dentro.


5 de agosto de 2012 • Número 909 • Jornada Semanal

7

Ciudad Juárez Escritores por Ciudad Juárez hacen lecturas en autobuses públicos. Fotos: http://revistareplicante.com

Poema

D iana A nnabell E spinal (H onduras , 1964) 1 Ardo sin consumirme En esta hoja jade Ardo intervalo a intervalo Almeja y balcón Ardo como cardo en fauces invisibles y nocturnas Columna a columna Ombligo y candileja Ardo porque soy Adán y Eva Surtidora de arcabuces y de aguas tendidas Ardo porque como el arrebato del páramo Me visto de escaleras y pérgolas

Mi bandera

S onia G utiérrez (E stados U nidos , 1975) Mi bandera es del color de la flora– de amarillos, verdes crespos y secos, y de rosados encendidos: son las caritas de flores y botones por sonreír. Mi bandera es del color de la fauna– de matices cremosos y oscuros y de un pecho azul verde resplandeciente: es el galope inquieto levantando el polvo y el grito desgarrador emplumado. Mi bandera es del color del agua –transparente arropándome con sus brazos sin pugnar por el color de la piel: en ella –río, gozo, canto, lloro y vuelvo a sentirme amada. Mi bandera no es del color de un arroyo rojo de la sangre derramada de mi hermano palestino, de mi hermana africana, de mi hermano blanco, de mi hermana y hermano dos espíritus. de mi hermana china, y de mi hermano sediento. Mi bandera es el vaivén de una mano y un pañuelo como un pájaro mensajero dolido buscando un monte de esperanza, ofreciendo paz y libertad.

Bihac, Bosnia

F rancesco T omada (I talia , 1966) Hay una muchacha que baja hacia el río el bolso en una mano, un largo remo en la otra tiene poco maquillaje en los ojos un vestido claro y estrecho hasta las rodillas lo más fresco de una tarde de verano toma una pequeña barca de madera y se aleja sobre el agua cuando aquí había guerra tenía quizá cuatro o cinco años me pregunto qué cosas recordará de entonces mira como es de obstinada la belleza se reconstruye sola es la semilla que germina bajo el asfalto y lo rompe es una muchacha bosnia que rema ligera sin tu ayuda cobarde Europa

Procedimiento para cazar mariposas

F arah H allal (R epública D ominicana , 1975) Son apenas la tarde de tres en punto, son apenas a falta de otro método vago por el continente de un camaleón que sólo lame mariposas. Cuarenta grados palpitan sus disparos de sangre Cuarenta grados enferman en estampida Y después de todo retira la monarca su vena trémula y se ajusta la hora al punzante dolor de las agujas. Cuál es el método batir todas las alas para sólo aproximarnos al vacío. Piedra es lo posible Y orgullosa de ser piedra bajo por los linderos de la conciencia desciendo por el pasaje vil de un acto noble lanzándome a la codicia de mi propia red.

Eudemonía

E lma M urrugarra (P erú , 1974) Alguien entra sin permiso se lleva ropa perfumes libros televisores cuadros huacos dinero comida cigarros el papel higiénico y tu máquina de escribir una dos tres cuatro veces entra pero tú que eres la canción de Atahualpa Yupanqui El Aromo te ríes no te han robado te ríes con ese aire burlón mientras lloro me abrazas y regalas una muñeca descalza mi novela de Ken Kesey un poema manchado con café mi chaufita de camarones me abrazas y ríes nada te han podido quitar

Más que la muerte

T iago N ené (P ortugal , 1982) Como una sed mayor que la propia sed, un gesto mayor que las manos, unos pies mayores que los pasos, un ruido mayor que el infinito, ella viene a decirme … Como un miedo mayor que el miedo, un secreto mayor que las palabras, una amor mayor que los cuerpos, un sino mayor que la historia del universo, ella viene a decirme …. Como una herida mayor que la sangre que mana, una cámara que capta más que la imagen, unos versos que dicen más que la poesía, un frío que hiela más que el hielo, ella viene a decirme: Muere, mi amor. Muere más que la muerte.


Dialogarcon

Jornada Semanal • Número 909 • 5 de agosto de 2012

R amón V era H errera

E

En la etapa avanzada de la producción en masa, una sociedad produce

su propia destrucción. Se desnaturaliza la

naturaleza: el hombre,

desarraigado, castrado

8

en su creatividad, queda encarcelado en su cápsula individual.

stamos en un momento de gran oscuridad del mundo en que es omnipresente la acu­ mulación de crisis tras crisis que potencian sus efectos. Hay también movimientos de resistencia que se reconocen en sus luchas des­ de sus propios rincones. Más y más contundentes voces insisten en que no basta impugnar el capita­ lismo si no se propone con fiereza un cambio radi­ cal que, parafraseando a Immanuel Wallerstein, nos permita “repensar las premisas culturales bá­ sicas para un mundo futuro”. Para ello sería nece­ sario deshacernos del desarrollo y la moderni­ zación que muchos consideran “la maldición civilizatoria del capitalismo”. Hace unos cincuenta años, desde sus cuidadosas lecturas de numerosas fuentes (de Marx a los filó­ sofos medievales, pasando por la experiencia com­ partida de personas, comunidades y colectivos), Ivan Illich ya proponía que no basta impugnar el capitalismo. Que hace falta la crítica profunda de lo que él llama “el monopolio radical del modo in­ dustrial de producción”. Para él, siguiendo a Marx, la sobreproducción y la acumulación desmedida de bienes y servicios, de instrumentos, es decir, de pro­ cesos concatenados, tienen efectos catastróficos para el cuerpo social. La lógica inherente a este mo­ nopolio “ejerce un control único sobre la satisfac­ ción de una necesidad apremiante, excluyendo el recurso a las actividades no industriales”. Así se impide el ejercicio (y hasta la imaginación) de alter­ nativa alguna, al punto que la gente duda de su pro­ pia capacidad para resolver por sí misma su tejido de necesidades y propuestas. El imperio de una misma lógica para idear, con­ ceptualizar, instrumentar, normar y reproducir, re­ presenta una erosión y una opresión brutales en casi todos los ámbitos de la vida. En la etapa avanzada de la producción en masa, una sociedad produce su propia destrucción. Se desnatura­ liza la naturaleza: el hombre, desarraigado, castrado en su creatividad, queda encarcelado en su cápsula indi­ vidual. La colectividad pasa a regirse por el juego com­ binado de una exacerbada polarización y de una ex­ trema especialización. La continua preocupación por renovar modelos y mercancías produce una aceleración del cambio que destruye el recurso al precedente como guía de la acción. El monopolio del modo de produc­ ción industrial convierte a los hombres en materia pri­ ma elaboradora de la herramienta. Y esto ya es inso­ portable. Poco importa que se trate de un monopolio privado o público, la degradación de la naturaleza, la destrucción de los lazos sociales y la desintegración de lo humano nunca podrán servir al pueblo. (Todas las citas de Ivan Illich provienen de La convivencialidad. Joaquín Mortiz/Planeta, México, 1974.)

Entonces Illich pudo darle cuerpo a la dimensión vertical de la globalización, que llamaremos enor­ midad: ese altísimo y entreverado edificio de pro­ cesos producidos sin freno por el capitalismo y su lógica industrial; ese tramado de mediaciones insti­ tucionales, disposiciones y dependencias que dislo­ ca las decisiones y estrategias, que desplaza a las personas y las comunidades de la centralidad que debían tener para incidir en su propia vida, en sus relaciones íntimas y en su posibilidad de transfor­ mación concreta ‒pero también imaginativa y abs­ tracta‒ de su circunstancia. Impugnó la cultura del progreso y las seudosolu­ ciones institucionales con sus esquemas, estándares y estrategias de desarrollo económico, y rechazó to­ da privatización de los ámbitos y bienes comunes de la humanidad. Detalló la devastación inherente a esa lógica in­ dustrial que violenta las escalas y los límites natura­ les de dimensiones críticas de la vida toda. Planteó la necesidad de redefinir las herramientas ‒ya no en función de sacralizar la productividad indus­ trial, sino en tanto nos desligan del cuerpo social o potencian la creatividad social y los lazos de con­ vivencia. Entre muchos de los ámbitos que investigó (como la tecnología, el transporte, el derecho, la energía), ejemplificó su crítica general cuestionando la me­ dicina y la educación. Para Illich, la institución médi­ ca definió primero cuáles eran las enfermedades, quiénes eran los enfermos y quiénes podían ejer­ cer la curación, y terminó inventando “modalidades de vida y muerte aparejadas a la invención de nue­ vas normas y nuevos tratamientos”. Terrible es aho­ ra también la afección de no imaginar que las perso­ nas y los colectivos puedan curarse de otras formas y por cuenta propia, mientras que “la protección de una población sumisa y dependiente se convirtió en la preocupación principal, y el gran negocio, de la profesión médica”. Dejó muy en claro que “la redefinición del proce­ so de adquisición del saber, en términos de escolari­ zación”, rompió los vínculos mediante los cuales la gente aprendía mutuamente (sin saber quién es el maestro o el alumno) y subordinó el saber a la obe­ diencia ‒al aceptar a una autoridad “superior” que dic­ tamina si la enseñanza se cumplió o no. Esto terminó santificando en general toda superioridad, como si ésta fuera algo “natural”, creando la ilusión de sub­ sanar una necesidad cuando en realidad se provoca­ ba “una nueva forma de la marginación y una per­ versión epistemológica de la percepción social de la estructura del sistema”. Dice Illich: El individuo escolarizado sabe exactamente el nivel que ha alcanzado en la pirámide jerárquica del saber, y co­


9

IvanIllich “

Impugnó la cultura del progreso y las seudosoluciones institucionales con sus esquemas, estándares y estrategias de desarrollo económico, y rechazó toda privatización de los ámbitos y bienes comunes de la humanidad.

En realidad, la industrialización de las necesidades “reduce toda satisfacción a un acto de verificación operacional”, por eso la tecnología está tan entram­ pada en sus propias premisas tautológicas. Así: El servicio-educación y la institución-escuela se justi­ fican mutuamente. La colectividad sólo tiene una forma de salir del círculo vicioso, y es tomando conciencia de que la institución ha llegado a fijar ella misma los fines: la institución presenta valores abstractos, luego los materializa encadenando a las personas a mecanis­ mos implacables. ¿Cómo romper ese círculo? Es nece­ sario hacerse la pregunta: ¿quién me encadena, quién me habitúa con sus drogas? Hacerse la pregunta es ya responderla. Es liberarse de la opresión del sinsentido y la falta, reconociendo cada uno su capacidad de apren­ der, de moverse, de descuidarse, de hacerse entender y de comprender. Esta liberación es obligadamente instantánea, puesto que no hay término medio entre la inconciencia y el despertar. La falta [la carencia], que la sociedad industrial mantiene con esmero, no sobrevive al descubrimiento que muestra que las personas y las comunidades pueden, ellas mismas, satisfacer sus pro­ pias necesidades.

Fotos: robbbeck.wordpress.com

La colectividad sólo tiene una forma de salir del círculo vicioso, y es tomando conciencia de que la institución ha llegado a fijar ella misma los fines: la institución presenta valores abstractos, luego los materializa encadenando a las personas a mecanismos implacables.

noce con precisión lo que le falta para alcanzar la cús­ pide. Una vez que acepta ser medido por una adminis­ tración, según el grado de sus conocimientos, acepta después, sin dudar, que los burócratas determinen sus necesidades de salud, que los tecnócratas determinen su falta de movilidad. Una vez moldeado en la menta­ lidad de consumidor-usuario, ya no puede ver la per­ versión de los medios en fines, inherente a la estructura misma de la producción industrial de lo necesario y de lo suntuario. Condicionado para creer que la escuela puede ofrecerle una existencia de conocimientos, llega a creer igualmente que los transportes pueden ahorrar­ le tiempo, o que en sus aplicaciones militares, la física atómica le puede proteger.

Volver a dialogar con Ivan Illich ahora le brinda sus­ tento y precedente a los pueblos originarios, a las comunidades campesinas y barriales urbanas que exigen autogobierno, autonomía y soberanía ali­ mentaria, a los movimientos de entendimiento y re­ sistencia que defienden sus lenguas nativas, sus fuentes de agua, los cultivos propios, la libertad de posesión, custodia e intercambio de las semillas na­ tivas, sus saberes de siempre. A quienes defienden sus territorios y su biodiversidad de la tremenda in­ vasión de todo tipo de extractivismos y devasta­ ciones. A todos los que defienden el lugar en donde viven, y tal vez nacieron, y que rechazan megapro­ yectos, tratados de libre comercio, leyes de privati­ zación y certificación, decretos que rompen la comu­ nalidad de sus entornos. A quienes exigen que no se criminalice la resistencia. Cada una de estas luchas obtiene de la lectura de Illich un espejo diferente a los usuales, un reloj que marca muchos tiempos diversos y hasta dispares. Un acicate para buscar ámbitos de reflexión común y entendimiento mutuo, donde ejerzamos relaciones directas que cortocircuiten las mediaciones, resta­ blezcan lazos dignos, significativos, y promuevan la creatividad social: esa autogestión radical de lar­ ga tradición libertaria •


ensayo

H

ay escritores que luego de escribir una vasta obra acaban imponiéndose; Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957) sólo necesitó de una extensa y soberbia novela, El Gatopardo, que escribió y pulió en los últimos años de su vida, y la cual se publicó en 1958, un año después de su muerte. En Italia se impuso como un clásico inmediato. Editada por Feltrinelli, a instancias de Giorgio Bassani, había sido rechazada por las editoriales Mondadori y Einaudi. Espléndido estilista, Bassani quiso con miles de enmiendas y borrones, embellecer la forma sin darse cuenta que no tenía derecho a volverse de alguna manera coautor. La nueva edición, conforme del todo al original de 1957, se publicó en español por Alianza Editorial en 2010 y acaba de reeditarse hace unos meses en 2012 con un prefacio esclarecedor de Gioacchino Lanza Tomasi, hijo adoptivo de Lampedusa. Si dividimos El Gatopardo por años sería en tres partes: lo que acaece entre 1860 y 1862 (del capítulo 1 al 6), la muerte del príncipe Fabrizio en 1883 (capítulo 7) y la vejez aislada y ultra católica de las hijas (Caterina, Concetta y Carolina) en el año de 1910 (capítulo 8), donde se dibuja ya el desolado crepúsculo social y económico de la Casa de los Salina. El escenario de El Gatopardo es casi en su totalidad la Sicilia occidental, en una escueta zona palermitana, la cual abarca principalmente San Lorenzo, donde se halla la elegante Villa Salina, y en la que vive la mayor parte del año la familia del príncipe Fabrizio; el pueblo de Donnafugata, donde se yergue el palacio de veraneo, y al que va a refugiarse la familia del príncipe a causa de la llegada a Sicilia de las tropas garibaldinas; San Cono, áspera y pobre tierra donde nació y creció el padre Pirrone, el cura de “cabecera” de la familia Salina, y la cual sirve de marco a Lampedusa para, con una deleitosa mirada irónica, ilustrar la vida primitiva e ignara de los habitantes de los pequeñísimos pueblos, y Palermo, “la ciudad regia y conventual”, donde se dan en las calles las batallas de garibaldinos contra las tropas reales y el baile de gala en el palacio Ponteleone.

5 de agosto de 2012 • Número 909 • Jornada Semanal

En aquel 1860, cuando ocurre la mayoría de las historias del libro, se alude o se menciona en varios momentos la situación política que llevará al desmoronamiento de la monarquía borbónica y enseguida a la unidad italiana: los motines del 4 de abril, el hallazgo del cadáver del soldado del rey en el jardín de la Villa Salina, el desembarco de los Mil de Garibaldi el 11 de mayo en Marsala, las batallas en que participa Tancredi Falconeri y el plebiscito del 21 de octubre cuando el Reino de las Dos Sicilias pasa a integrarse a “la Italia una e indivisible”.

Actualidad de El Gatopardo Marco Antonio Campos De los muchos personajes, quien está impecablemente delineado es el príncipe Fabrizio, uno de los personajes inmarchitables de la literatura italiana, cuyo menguado esplendor da sobre todo el tono elegíaco a la novela. Lampedusa lo describe en aquel 1860, a sus cuarenta y cinco años, altísimo, de ojos azules, muy robusto y de una fuerza física desmesurada. Escéptico y elegante, autoritario y sarcástico, une en una intensa dualidad el vigor intelectual de la madre alemana y la honda sensualidad del padre siciliano. Salvo él, nadie es consciente de sufrir a tal grado la fragilidad de las cosas y el desencanto del mundo, y nadie de la nobleza tiene más sentido de las varias realidades del momento que se vive: familiar, religiosa, social, política... Una figura patriarcal, no sólo para la familia, sino para los residentes de los palacios de su propiedad y para

10

los pobladores de Donnafugata. Hombre “a caballo entre los viejos tiempos y los nuevos”, para que la familia no desaparezca del mapa social ni termine arruinada, al menos por algún tiempo, utiliza como instrumento a su sobrino Tancredi Falconeri y se erige en mediador para que se case con Angélica, la bellísima hija del millonario alcalde de Donnafugata, Calogero Sedàra ‒marginando aun a su hija Concetta, enamorada de Tancredi‒, no sólo porque es quien se le parece más en carácter y a quien quiere más que a sus hijos, sino porque es el único que tiene la astucia y el arrojo para preservar a la familia. Ferozmente ambicioso, Tancredi, como don Fabrizio, es pragmático y avispado, mordaz y sensual, pero tal vez por su juventud no tiene la tristeza y la amargura que da la conciencia de la declinación. La falta de un mínimo y decente patrimonio, el joven la compensa con una magnífica apostura y un título nobiliario, y claro, un cinismo invulnerable para cambiar sin escrúpulos de “chaqueta”, es decir, en este caso, ser monárquico cuando eran los tiempos, dejar de serlo cuando no lo eran y volver a serlo en poco tiempo. Angélica queda en la novela, igual que en el filme de Visconti, como un inmenso resplandor lascivo. Cuando aparece, sobre todo en los bailes, llena el ámbito de sensualidad, y cuando está ausente uno extraña esa sensualidad. Alta, de cabello negro rizado, ojos verdes, un cuerpo en fuego, ya casada no será un ejemplo de fidelidad, en lo que será correctamente correspondida por Tancredi. Su padre, don Calogero Sedàra, advenedizo, ignorante, sin estilo, pero inteligentísimo y sagaz, enriquecido a la asombra ávida de su puesto público en la alcaldía, negocia con el príncipe buena parte de su fortuna como dote para repartirla entre Tancredi y Angélica. El matrimonio de ambos, por un lado, le da a la familia Sedàra clase social, y por el otro, no se tocan los bienes del príncipe y se rescata de la inopia a Tancredi. El conservadurismo feroz, religioso y sexual de la mujer siciliana en los siglos xix y buena parte del xx , se dibuja en una frase del príncipe cuando dice de su mujer Stella que le había dado siete hijos “y no le había visto el ombligo”, o en el capítulo final, que se ubica en 1910, cuando las tres hijas, viejas y solteronas, con el título nobiliario desvaído y un patrimonio irrelevante, se hallan mucho más próximas al amor a Dios que al vago o nulo recuerdo de un hombre. Algunos de los muchos epigramas que Lampedusa hace decir al príncipe quedan como cortes en el rostro ajeno. Al hablar sobre la posibilidad de que Tancredi se case con su hija Concetta, dice: “Harían una bonita pareja, pero temo que Tancredi deba apuntar más alto, quiero decir más bajo.” O la muy famosa, al hablar sobre el matrimonio: “Un año de ardor y llamas, y luego treinta de cenizas.” Contada desde arriba, al ir leyendo la novela, y más, al terminarla, uno percibe que don Fabrizio di Salina no sólo teme, se entristece y se duele de la pronta desaparición de la nobleza como grupo de poder, sino que el sentimiento de pérdida lo tiene también su biznieto Giuseppe Tomasi di Lampedusa casi un siglo más tarde •


11

leer

Jornada Semanal • Número 909 • 5 de agosto de 2012

Ver y creer, Hugo José Suárez, Instituto de investigaciones sociales unam/Quinta Chilla Ediciones, México, 2012.

LA FOTOGRAFÍA COMO ANÁLISIS RICARDO GUZMÁN WOLFFER

Documentar la forma en que se fue formando la colonia Ajusco, al sur de la delegación Coyoacán y atravesada por avenida Aztecas, conlleva varias dificultades, pues la historia de invasiones, documentadas muchas por las peticiones de servicios y regularización de tenencia, ha sido constante y las subdivisiones de los predios originalmente tomados han continuado conforme el núcleo familiar se fue dividiendo o multiplicando. Si bien el trabajo de Suárez hace un concentrado escrito, las fotografías de este ensayo visual abren la perspectiva, pues una fotografía permite más interpretaciones y observaciones que las hechas por el autor del texto. La “sociología visual”, como se anuncia este trabajo, muestra que la fotografía misma es ya una aproximación a la realidad

Verso y prosa, Luis Rius, Fondo de Cultura Económica, México, 2011.

ENTRE DOS MUNDOS RAÚL OLVERA MIJARES

Un grato encuentro es el descubrimiento del poeta y profesor de literatura española, perspicaz y sutil ensayista, Luis Rius Azcoita (1930-1984). Uno de esos nombres del exilio español en México con los cuales el primer discrimen consiste en precisar si son transterrados –sirviéndose del término que acuñara José Gaos– o bien hijos de éstos. Una distinción capital existe entre poetas plenamente hechos a su arribo a México, como León Felipe, Emilio Prados o Pedro Garfias, y otros que llegaron casi púberes y bisoños, como Luis Rius, Tomás Segovia, Jomi García Ascot, que se formaron entre nosotros, no sin antes haber sido encandilados por las luces de París, oscilando en el decurso de sus vidas entre México y España. Alguno ha sugerido la denominación de poetas hispanomexicanos, una generación perdida que ambos países tienen dificultades en reconocer.

analizada, con eficacia académica probada, y con arraigo popular, pues conlleva la posibilidad de profundizar en la comprensión de lo estudiado o de nosotros mismos. Los capítulos del libro son: El espacio y su uso, El mercado, De cerca, Fiesta y fe, La vida de las imágenes, El graffiti urbano, y Estilos religiosos. Documentan el desarrollo de esta colonia que tiene peculiaridades por el hecho de ser cruzada por la Avenida Aztecas, lo que modifica la dinámica grupal, que generalmente gira alrededor de una plaza central pero que ahí debe acomodarse al amplio camellón que está entre diez carriles (cinco de cada lado), donde lo mismo hay partidas de ajedrez que mítines políticos, pasando por todas las variantes de una comunidad con varias generaciones de habitantes. Además, el suelo volcánico obliga a establecer una relación con el entorno: algunas viviendas tienen escaleras talladas sobre la roca; hay áreas con viviendas y postes de luz a media calle; las vías interiores no son raras: la diferencia entre el espacio público y privado se pierde cuando las escaleras para llegar a una vivienda toman medio callejón o la reja del zaguán abarca media acera. Sobre el nivel socioeconómico y la intención política resulta demostrativo que haya una estatua de niños mimos con máscara parecida a Salinas de Gortari, quienes suelen pedir dinero en las esquinas.

La calidad de las fotografías es alta y da pie para adentrarnos en el mercado o en la fisonomía de algunos habitantes locales, en los que habrá quien se reconozca a pesar de residir en otras latitudes capitalinas. El sincretismo religioso es destacado y lo mismo confluyen mariachis que concheros o atuendos prehispánicos en las manifestaciones católicas o dedicadas a la Santa Muerte, entre varias. El graffiti parece ser respetado y habla de lo cotidiano y lo religioso, haciendo énfasis de lo étnico y sin desaprovechar las paredes de piedra tallada. La fotografía como catalizador de la comprensión humana nos lleva a mirar con ojos distintos colonias urbanas, no sólo por su historia y sus habitantes, sino por contener expresiones sociales irrepetibles •

Volumen promovido por los hijos del poeta, con textos introductorios de Arturo Souto Alabarce, Arcelia Lara Covarrubias y Gonzalo Celorio, que reúne una selección de verso y prosa, con piezas de poemarios como Canciones de vela (1951), libro saludado por Julio Torri con un epílogo; Canciones de ausencia (1954), Canciones de amor y sombra (1965), Canciones a Pilar Rioja (1970) y Cuestión de amor y otros poemas (1984). A juzgar por los títulos, canción y amor son las voces más recurrentes. Luis Rius cultivó la vena erótica casi como aliento vital que lo mantuviera en pie, lozano hasta el umbral de la vejez, hasta prácticamente las últimas batallas que debió rendir ante el cáncer. Se casó dos veces, la primera con Eugenia Caso Lombardo, hija del arqueólogo Alfonso Caso, con quien tuvo tres hijos, Luis, Eugenia y Manuela. El segundo matrimonio fue con la bailarina de flamenco Pilar Rioja (1932), nacida en Torreón, Coahuila, de padres españoles. El gran amor oficial en la vida del poeta, su musa. Si se toma como punto de comparación el caso de Pedro Garfias (1901-1967), poeta vanguardista, compañero de Gerardo Diego, Jorge Luis Borges y Guillermo de Torre, todos ellos adheridos al ultraísmo, Luis Rius con sus preocupaciones filológicas, fiel seguidor de las lecciones sobre literatura española en la época medieval que dictara Julio Torri, de pronto se halla más cerca de los ideales de la Generación del ʼ27 y el regreso a las

fuentes prístinas de la tradición hispana. No precisamente un poeta arcaizante, más bien un paciente conservador de una tradición, hipercrítico con su propia obra a causa de su celo de purista de la lengua, con una obra lírica más bien exigua, frecuentó los metros italianizantes y populares con gran fortuna, sonetista solvente, autor de zéjeles, redondillas y romances, cultor de la silva en múltiples variantes. Es de celebrarse el acierto y el g u s t o d e l a p re s e n t e antología que también permite ver el otro filón en las dotes de literato de Luis Rius, la soltura con la que manejaba la prosa al aderezar ensayos •

In memoriam Lamentamos la muerte de Gore Vidal (1925-2012) colaborador y amigo de este suplemento

1907: LA PRIMERA PRIMAVERA MEXICANA Marcos Daniel Aguilar

en nuestro próximo número

En recuerdo de Severino Salazar

próximo número

Hardy, el burlón

jsemanal@jornada.com.mx


mariabarcena11@gmail.com

Emilie du Châtelet, filosofía y felicidad La felicidad del hombre ha sido un tema permanente en la reflexión filosófica. Lo sigue siendo hoy como lo fue en el siglo xviii , cuando Bernard de Fontenelle, por ejemplo, hizo esta reclamación a los filósofos: “He aquí una materia la [felicidad], la más interesante de todas, la cual los filósofos, sobre todo los antiguos, han tratado extensamente; aunque conociendo su interés, en el fondo se la descuida; y aunque todo mundo habla de ella, pocos la piensan; y aunque los filósofos la hayan tratado extensamente, lo hacen de un modo tan filosófico que los hombres comunes no pueden sacar mucho provecho.” Esta queja debe haber influido en la marquesa de Châtelet, quien poco después, entre 1745 y 1748, escribió su extenso Discurso sobre la felicidad, que es lo más fresco y transparente que existe sobre el tema. Ser "propensos a la ilusión" es una gran ayuda para ser feliz, señala Madame du Châtelet. Para ser felices –asegura esta apasionada pensadora– debemos deshacernos de nuestros prejuicios, ser virtuosos, gozar de buena salud, tener inclinaciones y pasiones, ser propensos a la ilusión, pues debemos la mayor parte de nuestros placeres a la ilusión, y ¡ay de los que la pierdan! En lugar de hacerla desaparecer merced a la antorcha de la razón, tratemos de engrosarla… Voltaire se enamoró de la marquesa, cuando ella tenía veintisiete años: “Confesaré que es tiránica –escribió–, para hacerle la corte es necesario hablarle de metafísica, cuando uno querría hablar de amor.” Emilie fue compañera de estudios y cómplice de Voltaire cuando fue perseguido por sus Cartas filosóficas. Emilie du Châtelet ha de haber sido muy feliz al lado de Voltaire, quien escribió versos para ella como metáfora de Urania, diosa de la tierra: “¡Os adoro, oh mi querida Urania/ ¿Por qué tan tarde me habeís inflamado?/ ¿Qué he hecho en los días de mi juventud?/ Se perdieron; nunca había amado…”Y aunque de esta vida feliz con Voltaire haya nacido su Discurso sobre la felicidad, ella lo escribió cuando ya tenía cuarenta años y el amor con Voltaire se había convertido en amistad. Da la impresión de que el texto le sirvió, entre otras cosas, para poner un poco de orden en sus sentimientos. Al parecer ella guardó lo escrito y no pensó publicarlo en vida. Pero queda claro que Madame du Châtelet entendió en forma positiva la influencia de las pasiones en la acción de los humanos. En eso siguió la línea de la filosofía inglesa y actualizó a Pope y su ensayo sobre el hombre: “Navegamos sobre el vasto océano de la vida; la razón es la brújula, pero la pasión es el viento. No es sólo en la calma donde uno encuentra la divinidad; Dios marcha sobre las mareas; sobre los vientos…”

Aunque su último amante, SaintLambert, la hizo profundamente infeliz, nada hace tambalear la solidez de su concepción de la vida y de la felicidad, que nos dejó como apoyo para vivir hoy. Pese a ello, en su propia persona, en su historia de mujer, pareciera haberse cumplido la idea volteriana de que la virtud y la voluntad no bastan para garantizar la humana felicidad. Madame du Châtelet aplicó la sabiduría de su propio discurso: abandonar el amor cuando el amor nos abandona, equilibrar una pasión con otra. El día de su muerte, a la edad de cuarenta y dos años, Emilie du Châtelet terminó su último trabajo, la traducción al francés de Principios matemáticos de la filosofía, de Newton, que fue editada por sus amigos, con un prólogo de Voltaire: “El dolor de una separación eterna afligía su alma, pero la filosofía, de la que su alma estaba llena, le permitió conservar su coraje...”•

5 de agosto de 2012 • Número 909 • Jornada Semanal

Verónica Murguía El Londres de Abajo Uno de los libros más divertidos que he leído en la vida es Neverwhere, del escritor británico Neil Gaiman. El título podría traducirse libérrimamente como Dondenunca y se publicó en 1996, aunque su primera encarnación fue en forma de libreto para una serie de televisión que constó de seis episodios. Neverwhere relata la historia de un hombre, Richard Mayhew, quien una noche, camino a una cena, tropieza con una muchacha herida y trata de ayudarla. La muchacha se llama Door (Puerta) y pertenece a una familia aristocrática del Londres de Abajo. Desde el momento en que el pobre Richard, un tipo más bien tímido y apocado, abraza a la muchacha, su vida se va para abajo, literalmente. Se convierte en uno de los habitantes de Londres de Abajo y, para sobrevivir allí, debe superar todo tipo de ordalías. La novela de Gaiman se nutre alegremente de los cuentos de hadas –uno de los héroes es un ladrón y mago llamado el Marqués de Carabás, como el del Gato con Botas–, la mitología y un montón de datos históricos formidables. Creo que el libro Londres bajo Londres, de Richard Trench, una auténtica disección de la ciudad, fue una lectura obligatoria de Gaiman. También consultó escritores victorianos. No en vano el héroe se apellida Mayhew, como Henry Mayhew, el periodista que escribió las crónicas London Labour and the London Poor (Oficios londinenses y los pobres de Londres). En estas narraciones, la ciudad que se dibuja en la mente del apabullado lector es compleja, hacinada, hermosa, desigual, de una robusta vitalidad y un poco asquerosa. Henry Mayhew enumeró los oficios que tuvieron que ver con el reciclado de los desechos en las orillas del Támesis y el resultado es asombroso. Los tosher, que buscaban objetos de valor en las cañerías o arrancaban el cobre de los cascos de los barcos mientras estaban atracados; los mudlarks (o alondras del lodo), niños que metían las manos en el cieno para encontrar las monedas que caían de las bolsas de los pasajeros y comerciantes que andaban por los muelles; los nightsoil men, recolectores de excremento humano para vender como abono y los pure sellers, vendedores de heces de perro, indispensables en las curtidurías. También entrevistó a los cazadores de ratas, quienes acompañados por sus perros se ocupaban de matar a los roedores que se amontonaban por todas partes. Que la ciudad entera, tan populosa, arrojara sus desechos a las calles y al río, tuvo consecuencias. En 1858 los londinenses padecieron uno de los veranos más calientes de su historia. El nivel del Támesis bajó y la temperatura favoreció la multiplicación de las bacterias, así como la rápida putrefacción de la basura. El olor se hizo tan insoportable que es conocido en los libros como The Great Stink o La gran peste. Olía tan mal que la Cámara de los Comunes estuvo a punto de cambiar de domicilio. Luego llegó el cólera y mató a miles. Se hizo evidente la necesidad de un sistema de drenaje, una obra que convirtió a la capital de Inglaterra en una ciudad moderna. Pero ya me fui por otro lado. ¿Qué es Londres de Abajo? Pues las cañerías que llevan agua limpia y agua negra; cablerío, bodegas, sótanos abandonados, criptas, cimientos de los edificios, el Metro, catacumbas, secciones de cementerios. El historiador Peter Ackroyd cuenta que debajo de la catedral de Saint Paul hay tumbas anglosajonas y en otras partes de Londres, semiente-

LAS RAYAS DE LA CEBRA

María Bárcena

GALERÍA

arte y pensamiento ........

Grabado de Gustav Doré

rrados por la marea de concreto, anfiteatros romanos. El Londres de Abajo de Gaiman es un espejo tan arrebatador como el Londres diurno, poblado por magos, tribus sobrenaturales, marginados, cazadores, asesinos, místicos, un ángel y un millón de ratas. En él, en lugar del dinero, el trueque y la palabra empeñada regulan los intercambios y las relaciones. Pocos años después de la publicación de Neverwhere apareció Rey Rata de China Miéville, quien retomó Londres de Abajo como escenografía de su historia. Y ahora que me ha picado la curiosidad, he descubierto a varios novelistas e historiadores que han hecho del Londres de Abajo, el histórico o el de fantasía, tema y paisaje. Si algo tienen en común estos libros es mostrar la parte secreta de la ciudad. Habitada por marginados que dependen uno del otro para sobrevivir, pero cuya existencia es inútil negar. No sé por qué el tema me atrae así. Tal vez porque soy chilanga y no me cuesta trabajo pensar en drenajes, falta de agua, ratas, basura, olores terribles y una ciudad apasionante •

12


........ arte y pensamiento

Alonso Arreola alarreo@yahoo.com

Mario y Zelda suenan en México Comúnmente existe la preocupación de que niños y jóvenes no se acercan a la música clásica. Esto sobre todo en países como el nuestro, donde la diversión es más un escape que un pasatiempo, donde los programas culturales visten de traje a cuadros y la promoción de las agrupaciones y salas de concierto es poco creativa. Aquí la idea de que una orquesta sinfónica se instale en la moda pop o en el submundo del videojuego parece imposible. Sin embargo, en Estados Unidos han nacido un par de conjuntos que lograron lo inimaginable. Video Game Orchestra// Fundada en 2008 por Shota Nakama, un guitarrista graduado del Berklee College of Music de Boston y amante de las consolas, la Orquesta de Videojuegos hace arreglos en los que se mezclan los sonidos de las maderas con los de una banda de rock, aprovechando los colores de la tecnología electrónica y la voz humana. Actual estudiante de un postgrado de guitarra clásica en el Conservatorio de Boston, Nakama apenas tiene tiempo de cumplir con los crecientes compromisos de su peculiar orquesta. Nacido en Okinawa, al sur de Japón, este joven decidió el rumbo de su carrera tras un concierto de Deep Purple gracias al cual terminó mudándose a Estados Unidos. Atendiendo a sus pasiones personales, empero, nunca olvidó su gusto por los videojuegos y lo que éstos representaban en su patria. Pasó entonces algo natural: ambos mundos se juntaron. Claro que se necesita estar en el ambiente adecuado para que tales ambiciones germinen. Justo en los últimos cinco años el famoso colegio de Berklee ha abierto sus clases para la composición de videojuegos, que se suman a las típicas de creación para televisión y cine. A ellas asisten actualmente decenas de estudiantes, así como reconocidos maestros del campo: Michael Sweet, Norihiko Hibino y Shiro Hamaguchi, entre otros. Pues bien, la iniciativa de colaborar con otros músicos para rendir tributo a los videojuegos favoritos del colegio prendió como fuego en yerba seca. Su primer concierto fue nombrado A Night of Symphonic Video Game Music y tuvo lugar en la Capilla Gordon de la Old South Church de Boston, en 2008. En aquel momento sonaron veintiocho músicos, poco más que un conjunto de cámara, para interpretar piezas de los juegos Final Fantasy, Chrono Trigger, Chrono Cross, Legend of Mana, Metal Gear Solid y otros. Pronto tuvieron que organizar un segundo show: Another Night of Symphonic Video Game, ahora en la iglesia de Covenant. Para entonces tenían muchos más miembros, incluidos un coro y una banda de rock. Al siguiente año, Nakano y sus muchachos se presentaron con boletos agotados en el Berklee Performance Center, para sentar precedentes, pues se trató del primer concierto de este tipo en la historia del Colegio de Música de Berklee. Asimismo, se presentaron en las mayores ferias de Anime (animación japonesa) de la ciudad y están luchando por rebasar sus fronteras. Pero ello no es fácil pues compiten con Video Games Live. Video Games Live ( Teatro Metropólitan, df , 8 de mayo. 2 pm y 7 pm)// Nacida en 2005 a manos de Tommy Tallarico, se trata de la más grande y famosa orquesta de su tipo. Esta es la fuente de inspiración para lo hecho por Nakano en Boston. Sus giras abarcan los cinco continentes y la mayor parte de los boletos se agotan con meses de

antelación. Los compradores son, efectivamente, niños, jóvenes y adultos que desean escuchar en vivo las partituras que acompañaron o acompañan a sus desvelados y cansados dedos. ¿Se imagina el lector a decenas de músicos virtuosos interpretando la música de Mario Bros., Zelda, Halo, Final Fa n t a s y , S o n i c , Tr o n , C a s t l e va n i a , Frogger, Space Invaders, Guitar Hero, Donkey Kong y Harry Potter, entre muchas más, acompañados por pantallas gigantes con imágenes de cada juego y con un montaje millonario? Tal vez estos nombres no digan mucho a algunos, pero baste señalar que Mario ya es más conocido en el mundo que Mickey Mouse. Así las cosas, con una industria musical pobre, con buenos compositores y ejecutantes buscando trabajo, no es difícil que proyectos como éste gocen de calidad y salud financiera, lo que no sólo los mantiene renovándose con nuevos lanzamientos, sino que están comenzando a llamar la atención de las mayores salas de concierto y de los más exigentes críticos y melómanos. Hijos de Bach y Beethoven, tanto como de Trent Reznor y los Beatles, estos grupos están por convertirse en los iconos de la nueva música clásica, la clásica-pop •

Luis Tovar cinexcusas@yahoo.com

Guanajuato xv (ii de iii) Siendo poco el espacio y muchos los cortometrajes que pudieron ser vistos en la decimoquinta edición del giff , van a continuación algunos apuntes, todos correspondientes a la sección Ficción Internacional: Aún bajo el manto semántico referido aquí la semana pasada, hubo otros trabajos notables: Bajo el sol (2012), del mexicano Arcadi Palerm-Artís, director y guionista. El suyo es un ejercicio eficaz, resuelto en sólo diez minutos, de adaptación al presente del mito bíblico de Caín y Abel. La diferencia, sustancial, es que este cineasta defeño decidió que sus personajes tuvieran apenas unos cinco o seis años de edad. Al prescindir de todo diálogo, Palerm-Artís resolvió convenientemente al menos un par de desafíos: por un lado el riesgo de caer, por vía de la palabra hablada, en algún lugar común que manifestara rencor u odio entre los pequeños hermanos, y por otro el desafío bastante más complejo de mostrar, sin artificios, cómo un acto violento entre semejantes puede darse de manera absolutamente inopinada, al menos en apariencia. Dueño de menores agudeza y densidad, pero no por eso ineficiente, es Familia moderna (2011), del sudcoreano Kwang-Bin Kim, quien ocupó casi el doble de tiempo que el arriba referido –dieciocho minutos– para contar otro crimen infantil: el que comete su muy pequeño hijo único contra una vecina igualmente pequeña, por alguna trivialidad que acaba por no importar nada, comparada con el hecho inmanejable, para los padres del menor, de tener en casa el cadáver de una niña cuya madre anda ya buscándola. Muy en la línea conceptual de cierto cine sudcoreano contemporáneo, las imágenes de Bin Kim –también guionista– evidencian cierta fascinación por una estética y una plástica gore que por momentos, y por desgracia, le roba espacio y tiempo al verdadero conflicto de fondo, es decir, el mismo antes mencionado: la violencia surgida, aparentemente, de la mismísima nada. Todavía dentro del universo infantil y adolescente cae la órbita de un corto colombiano de apreciables buena factura e intención: Flores (2012), escrito por Marcela Gómez Montoya y codirigido por ésta y Óscar Ruiz Navia. Cortometrajista y documentalista ya con experiencia pese a lo breve de su edad, Gómez Montoya sabe ubicar y no perder de vista el meollo de sus tramas y aquí lo demuestra con el conflicto personal de una adolescente solitaria, introvertida, cuya capacidad de comunicación pareciera haber sido nulificada por algún acontecimiento previo. Valeria, que así se llama la protagonista, todo lo vuelca en dos actos: un mutismo casi sin fisuras y el acto de sembrar, en una pequeña maceta, unas semillas que se verán florecer hasta el final de los veintitrés minutos del pietaje. Antes de ello, la directora va desgranando sin prisa pero sin pausa los motivos de la actitud –que posturas tan ciegas como sumarias catalogan simplemente como “típicas” de un adolescente– de Valeria: entre las más importantes, un embarazo no deseado que, por supuesto, de coronar en natalicio le trastornaría la vida entera. La maravilla es que, a diferencia de lo que quisieran las “buenas conciencias” y a contrapelo de innumerables alegatos fílmicos y televisivos sobre el mismo tema, aquí sí hay aborto y el único nacimiento que ocurre es el de las flores a las que el título del corto alude. Ritos de iniciación, como algunos definen al conjunto de sucesos, actos y

CINEXCUSAS

Jornada Semanal • Número 909 • 5 de agosto de 2012

BEMOL SOSTENIDO

13

Flores

“pruebas” a las que los adolescentes asisten –con su anuencia o sin ella, con dolor o con júbilo según el caso–, pueden verse, como en el anterior, también en El brazo (2012), del trío de mujeres estadunidenses Jessie Ennis, Brie Larson y Sarah Ramos, asimismo coautoras del guión de esta pieza de nueve minutos que vale como una miniatura de cierto absurdo contemporáneo: la convicción, intrínsecamente errónea, de que estar “conectado”, tecnológicamente hablando, significa estar comunicado, e incluso vinculado, con alguien al otro lado del sms o del Whatsapp: un chico y una chica recién se han conocido y se mensajean, y precisamente por ir mensajeando mientras conduce un auto ella muere; sus padres ven los últimos mensajes en el celular y asumen, erróneamente, que el chico aquel era el novio de ella y le piden que hable en el funeral. Imposibilitado a negarse, el dieciseisañero recurre a generalidades, vaguedades, ideas obvias y frases de botepronto, es decir, ni más ni menos que aquello de lo cual más suele nutrirse la comunicación cuando depende casi exclusivamente de los recursos tecnológicos a mano • (Continuará.)


arte y pensamiento ....... PERFILES

5 de agosto de 2012 • Número 909 • Jornada Semanal

Raúl Olvera Mijares

El gran músico uruguayo Eduardo Fabini nació en el poblado de Solís de Mataojo, muy cerca de la ciudad de Minas. Estudió con Romeo Masi y Virgilio Scarabelli, en Bruselas en 1900, donde recibirá clases de César Thompson y Augusto Bouk. En 1901 escribe Tristes 1 y 2, piezas cargadas de nostalgia por la patria lejana. La fama le llega a los cuarenta años, con el estreno de Campo, aunque según entendidos como Hugo Balzo, sus mayores logros estarán en sus canciones y en las obras para piano que luego compondrá. Muere en Montevideo en 1950. Se trata de uno de los creadores musicales más rotundos y coherentes que ha dado el Río de la Plata y el mayor de la primera mitad del siglo pasado. Su obra sintetizó como pocas los ritmos, aires y tonalidades propios de las tradiciones nacionales y regionales con elementos universales, en una propuesta que lograba elevar y destacar lo propio sin folclorismos ni pintoresquismos. En Gershwin el jazz mantiene su espíritu pero a la vez se eleva a otras dimensiones musicales; lo mismo acontece en Fabini con la música popular del campo rioplatense. El pericón, la vidalita, el contrapunto de la guitarra, incluso los sonidos de la naturaleza, están allí, pero sin desnaturalizarse se transforman en otra cosa, se integran a un fresco musical que abarca toda la realidad nuestra. Las obras más notorias de Fabini son la ya mencionada Campo, La isla de los ceibos (compuesta entre 1924 y 1927), Melga sinfónica (de 1931), Mburucuyá (realizada entre 1932 y 1933), Mañana de reyes (entre '36 y '37). Entre sus canciones encontramos picos altos tales como "La güeya" (de 1926) y el "Triste N° 4" (compuesta entre ‘30 y ‘31), y además se pueden mencionar sus canciones infantiles de la década de los veinte. Esta potente creación musical se ubica, sin violencias, en el contexto de un continente en procura de su propia voz. Serán los años de Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes en la Argentina, y de Huasipungo, de Jorge Icaza

en Ecuador, dos ejemplos novelísticos que trasmiten profundas realidades de la inabarcable América rural con un tono, ritmo y elaboración que se nutren de nuevas perspectivas. Más adelante vendrán en materia artística en el concierto continental: la gran sinfonía del muralismo mexicano, el surrealismo tropical de Wifredo Lam, el pitagorismo urbano de Torres García, el ritmo de coloridas realidades de Cándido Portinari. Eduardo Fabini pertenece, por derecho propio, a esa generación de artistas que abrió caminos en el rescate de lo auténtico, prestándole la debida atención a los vientos del mundo en cuanto al modo de trasmitirlo. Lo podemos ubicar entre los precursores que en los años veinte procuraron asimilar la variedad de nuevos caminos formales, eligiendo con equilibrio los más adecuados para el objetivo de una estrategia que buceara en las raíces, en lo que nos identifica en cuanto latinoamericanos.

De raíces serranas y visión americana

Minas y alrededores, si bien no tan lejana de la costa del Río de la Plata, por ubicarse en un valle circundado de cerros tiene el aura de la América profunda; allí confluyen los herederos del gaucho primigenio pastoreando su ganado, los chacreros y granjeros descendientes de inmigrantes, los artesanos múltiples de oficios ya perdidos en las ciudades grandes. Su proteico paisaje tamb i é n a l e g o r iz a l a va r i e d a d d e e s te continente del sur, lo mismo que su fauna, en la que falta por cierto el noble león nuestro, el puma. Inmerso en esa realidad, Eduardo Fabini no podía dejar de ser en su música un decantador –desde la pequeña comarca– de esa amalgama reiterada de alturas y bajíos, de sabana y aridez, de bosque y pedregal, que es nuestra América. No es una mera circunstancia que la composición de Campo, su gran obra según consenso crítico, haya tenido

Felipe Garrido

Yo lo vi todo, pero no pude hacer nada. Mi hermano estaba sacando unas monedas del cajón de la cocina. Volvió a contarlas y las guardó en el bolsillo derecho del pantalón. Cerró el cajón con cuidado, despacito, para no hacer ruido. Luego dio media vuelta y se quedó petrificado. Recargada en el vano de la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho, mamá había observado el saqueo. Es para comprar un cuaderno, mintió. Te lo iba a pedir, volvió a mentir. Mamá lo miraba callada. El dinero no sobraba en casa. Los tres lo sabíamos. Yo estaba asustado porque a veces también yo iba al cajón y sacaba unas monedas. Para una paleta, para una rebanada de jícama, para unas papas con chile y limón. Mi madre no abría la boca. Gabriel metió la mano al bolsillo, para devolver la lana, pero mamá lo detuvo con un gesto. ¿Y para qué creen ustedes que yo dejo allí esas monedas?, nos dijo sin alzar

Rogelio Guedea

MENTIRAS TRANSPARENTES

Monedas

la voz y se fue por el corredor para que no la viéramos llorar •

lugar en la soledad del ambiente natural campesino, junto a un arroyo bajando de las serranías, en medio de un bosque solitario y en una cabaña aislada. Allí el músico tuvo como única compañía el canto de los pájaros criollos, el sonido de la naturaleza, los silencios elocuentes de un ambiente bucólico. Y con la intransferible sabiduría que caracteriza a todo gran artista, logró trasmutar ese cúmulo de sensaciones y vivencias en una magnífica obra musical. Se puede afirmar que en ese arranque inspirador se fundamentó todo su proyecto creativo •

rguedea@hotmail.com

Distribución de mi casa Todos en la vida queremos tener una casa. Trabajamos arduamente para tenerla. Pero yo, desde hace algún tiempo, me siento sin casa, como echado de todas las casas y países posibles. Sin embargo, si tuviera dinero para una la construiría sobre unas cuantas palabras: amor, mar, pájaro, mujer, jardín. Palabras sobre las cuales se puede construir una casa. Pero mi casa tendría una distribución distinta a las casas que todos ya conocemos, y que nos protegen también de la lluvia. La mía tendría una habitación para la novela, otra para el microrrelato, la amplia sala para el ensayo, el comedor y la cocina para las traducciones, el techo para los artículos periodísticos, y para los cimientos, que no se ven pero que sostienen la casa, la poesía. Alguien podría creer que a una casa así la tumbaría el soplido del más flaquirucho de los lobos, pero no. Yo he escuchado rugir al animal adentro, que es donde por ahora la llevo, y la casa no ha cedido ni un milímetro. Sigue en pie, llena de luz y con las ventanas echadas hacia el viento •

AL VUELO

Fabini, el músico de los cerros

14


15

Jornada Semanal • Número 909 • 5 de agosto de 2012

....... arte y pensamiento Miguel Ángel Quemain quemainmx@gmail.com

ira, heraldos negros del corazón moderno ira , “suave lluvia para heraldos negros”, una

creación de la compañía Teatrosinparedes, escrita por Javier Malpica y dirigida por David Psalmón, es parte de una cadena liberadora de propuestas escénicas sobre la producción colectiva, el compromiso artístico, el papel del director/ dramaturgo/demiurgo, el actor como eje de la representación, la posibilidad integradora de lenguajes múltiples: la danza, lo audiovisual, lo musical, la acrobacia y la palabra desnuda como un cuerpo que prologa las apariciones y salidas de escena del oscuro a la luz, como esta obra que ahora se arriesga todos los miércoles desde el primero de agosto en el teatro Helénico, a las 20:30 horas, a las exigencias de un público que acepta el rigor de la taquilla a cambio de calidad. La sinopsis es inmejorable en el estupendo dossier que han preparado en su página web (teatrosinparedes.com) como parte de una disciplina documental para dotar de una esfericidad un trabajo que tiene presencia en distintos

frentes y lenguajes mediáticos: dicen que el texto “está inspirado en un hecho real, la historia de la británica Jo Berry y del norirlandés Patrick Magee”. Su vida converge un 12 de octubre de 1984, cuando explota una bomba que mata a cinco personas y hiere seriamente a treinta y cuatro en el Grand Hotel de la ciudad de Brighton. Margaret Thatcher era el objetivo central de ese atentado, al que sobrevivió. Anthony Berry, miembro del parlamento británico, no corrió con la misma suerte. Pocos días después, Patrick Magee, militante del ira (Irish Republican Army, enemigo de la presencia británica en Irlanda del Norte) fue arrestado y condenado a cadena perpetua como autor material. Quince años después, los acuerdos de Paz en el Ulster permiten que el asesino sea liberado y que Jo lo busque no para vengarse sino para “encontrar algo positivo en esta tragedia”. Empieza entonces una larga serie de encuentros, primero personales, luego públicos, que posibilitan preguntas: “¿Cómo se pueden relacionar la víctima y el asesino? ¿Pueden comprenderse las razones que conducen a un individuo a tomar las armas? ¿Pueden superarse el dolor y el instinto de venganza para construir entre todos una nueva sociedad?” En las antípodas, fluye la historia de un desencuentro entre una madre y su hijo. El conservadurismo sin tregua los confrontará: “Rebeca y Henry Rivera enfrentan la desaparición de su hijo Dylan, misma que se ha dado en un momento de gran tensión familiar. La pareja deberá enfrentar el hecho de que el odio, la incomprensión y el rencor” son las causas de esa desaparición, de esa forma de lo inconciliable. La compañía es también una editorial que publica las obras que pone en escena, pero con elementos que no son

Jorge Moch tumbaburros@yahoo.com Twitter: @JorgeMoch

Vivir en un Estado policíaco Lejos de los promocionales que duchos productores de las televisoras realizan para el gobierno del tartufo, la realidad muerde a la gente todos los días. La vida en México se ha convertido en algo siniestro. Veracruz, Tamaulipas, Guerrero, Nuevo León, Michoacán. La violencia es dueña de parques y esquinas, barrios y serranías, plazas, templos de culto. La Ciudad de México, que fuera durante décadas sinónimo de inseguridad, es hoy mucho más segura que los que antes fueron rinconcitos bucólicos, la plácida provincia convertida a la vuelta de unos años en trinchera y narcopaís, derecho de piso para vivir, extorsiones, secuestros, asesinatos, mutilaciones, violaciones y desapariciones por decenas de miles. Miles de seres humanos asesinados, torturados, desaparecidos, vejados, robados, heridos, amenazados, aterrorizados. Cientos de miles –algún prurito estúpido me impide escribir “decenas de millones”– de ciudadanos vivimos con miedo y enojo el deterioro de la convivencia nacional, la putrefacción de las instituciones que empleamos –nosotros las pagamos con los que nos esquilma el Estado (y digo “esquilma” con cabalidad, porque no hay, en cualquiera de las estratagemas de la maquinaria trasquiladora que dirigen el Sistema de Administración Tributaria y los cuervos de la hacienda pública, un mínimo de reciprocidad que haga consecuente el cobro de impuestos con el nivel de vida que tenemos que soportar la mayoría de los mexicanos: las calles suelen estar hechas una desgracia, las autopistas nos las cobran aparte y también están hechas una desgracia; los servicios hospitalarios del Estado en cualquiera de sus niveles suele ser prueba de resistencia a la indiferencia, a la burocracia, al desprecio; el

transporte público es, para decirlo amablemente, una mierda; la seguridad pública es una entelequia sobradamente conocida; la burocracia en general devora todo; y no hablemos de la educación pública, en garras de una recua de analfabetas funcionales y vividores de profesión, regenteados por una tipa mafiosa y oscura… en fin, pagamos ríos de dinero por abusos, robos, burlas, desprecios, indiferencia o represión)–, instituciones, decía, que solventamos para que nos protejan, y no para que se conviertan, como son en realidad, además de una onerosa carga financiera, en flagelo. La ética es hálito ausente. Viajar por México es volver a los más oscuros años de América Latina; es tener que soportar la altanería de soldados y policías indebidamente empoderados: retenes, controles policiales y militares que entorpecen el tránsito con el pretexto del combate a la delincuencia, aunque todos sabemos que muchos de esos uniformados forman parte, precisamente, de lo que dicen combatir. La arbitrariedad y la prepotencia institucionalizadas a partir de la cobardía y el egotismo de un hombrecillo que vive rodeado de cientos de guaruras y que en unos meses muy probablemente, como las ratas que abandonan el naufragio, se va a largar dejándonos herencias lamentables y dificilísimas de extirpar de violencia y odio. Es fácil excusarse

LA OTRA ESCENA

sólo literarios, dado que incluye la memoria de la puesta en escena y hace de sus libros objetos clarificadores de los procesos, apegados al relato de lo que sucedió con prólogos y solapas informativos y valiosos, además de incluir la ficha completa del montaje. Tal vez falten fotos, referencias que podrían ser muy útiles, o bien fragmentos en video de la puesta en algún canal como Youtube y redes sociales. El planteamiento de ira es un conjunto de riquezas que se nutren unas a otras: quien siga el texto (en todas las funciones una mesa discreta vende el fondo editorial de la compañía y nunca falta el de la escenificación en turno) se encontrará con un modo ejemplar de trenzarse entre el dramaturgo y el director. Javier Malpica profundiza en los personajes, los coloca en un contexto histórico y ético, desmonta el realismo en una temporalidad sobre la que el actor irrumpe con esa energía que se separa del realismo para encumbrarse en un dispositivo épico, donde el actor declara y al mismo tiempo desdice la artificialidad del intérprete para compartirnos con gran sinceridad unas certidumbres sobre las historias que recuerda, vive y relata en primera y tercera persona. Psalmón no se conforma con la confianza que le demuestra ese gran reparto de creadores, a quienes convierte en un material hecho de tiempo: la estructura fragmentada del relato, el fluir de dos historias paralelas transcurre en una estructura fragmentada a través de cortes a oscuros que marcan las entradas y salidas de historias que se alternan magistralmente con el video y la ejecución de la música original (Daniel Hidalgo y Alexander Daniels) de la mayor poesía, conjunciones sobre las que indagaré en la próxima entrega •

CABEZALCUBO diciendo que el odio lo promueven los criminales, pero entonces, ¿por qué nos detienen militares vestidos de policías que ocultan el rostro y tratan como delincuentes potenciales a los ciudadanos que pagamos con tanto sacrificio sus salarios?; ¿por qué nos apuntan desde sus barricadas de arena con armas de alto poder?, ¿a qué vino esta moda insalubre de convertir a los policías y soldados mexicanos en anónimos sicarios con placa?, ¿por qué entra al supermercado un pelotón de soldados embozados y con armas en ristre?, ¿por qué se pone en control de la población a una horda de pelafustanes sin escrúpulos pero con uniforme y fusil gordo de balas? Haga la prueba cuando lleve veinte minutos atorado en un retén en la carretera: reclame. Hágalo con comedimiento, pero deje en claro su molestia, el atropello constitucional que supone la operación del retén que hurta su derecho al libre tránsito en el diario camino a casa. Entonces un uniformado, en venganza porque se atreve usted a levantar la voz, lo señalará para que unos metros más adelante sus compañeros lo detengan, lo revisen, lo cacheen… Y no porque sea usted uno de los delincuentes que la corrupción de los mismos que hoy dicen combatir el crimen con tan paradójicamente equivocados métodos cobijó por demasiados años, sino por manifestar su inconformidad. Porque lo que vivimos hoy, al margen de anuncitos y machacones discursos, no es un país: es un Estado policíaco. Pinche tartufo •


ensayo

La tenaz Ana Gabriela Además de su entrenamiento, ¿qué otros factores influyeron en el éxito internacional de Ana Guevara, historia que no han repetido otras corredoras mexicanas? Sin duda, su biotipo. Quien fuera su entrenador, el cubano-mexicano Raúl Barreda Mauri, en entrevista asegura que la estatura ideal para competir en los 400 –en el caso de las mujeres–, está entre 1.70 y 1.74 metros. “Ana mide 1.73 metros, lo que le permitió la amplitud óptima en la zancada; esta carrera está determinada por la frecuencia y la longitud del paso.” Barreda no tiene el registro exacto de cuántos pasos daba Guevara cuando competía en esa prueba, pero como ejemplo cita a Usain Bolt, quien en los cien metros da cuarenta y un pasos en 9.58 segundos (cinco por segundo). Como diría mi mamá, “va en chinga leringa”. Cuando las atletas son más altas –puntualiza–, su movilidad es menor porque los ángulos marcados por sus extremidades son mayores; “necesitan más fuerza para avanzar”. En este punto recuerdo lo que el físico del Centro de Radioastronomía y Astrofísica de la u n a m , Javier Ballesteros, me subrayó cuando el último Mundial de Futbol iba a arrancar: “Por su estatura, un jugador europeo pesa cuarenta por ciento más que uno de México, es 1.25 por ciento más fuerte y su zancada es más amplia; pero al mismo tiempo, su masa es mucho mayor, se eleva al cubo, por lo tanto, su velocidad es menor.” Para los 800 metros no hay una estatura ideal, asegura el profe Barreda, quien actualmente entrena para esa prueba a Gabriela Medina, que se quedó a centésimas de calificar para Londres 2012.

Tener un peso de 63 kilogramos, una notable musculatura –quién no recuerda cómo mostraba su bíceps remarcando su poderío en la pista–, y sólo siete por ciento de grasa, fue determinante en los logros de la sonorense, asegura Barreda. Está dentro de los parámetros ideales señalados por la cineantropometría, disciplina que evalúa las medidas, proporciones y formas que debe tener el cuerpo de un atleta, de acuerdo con el deporte que practica. Cito otros ejemplos de biotipos: un maratonista es de estatura media a baja, estructura ósea ligera, piernas delgadas y fibras “lentas”, que facilitan a los músculos su contracción por tiempo prolongado. Un corredor de cien metros tiene huesos largos, cadera angosta, músculos bien marcados y fibras “rápidas”, que suministran grandes cantidades de energía a los músculos durante segundos. Su experiencia le permite a Barreda Mauri enfatizar asimismo la preparación mental; ésta siempre acompañó a Ana Gabriela. “La baja estatura es algo que en ciertos casos se puede compensar con ese trabajo. Los velocistas requieren de muchísima concentración.” Y no sólo los velocistas. En

La fascinación por correr Norma Ávila Jiménez

una entrevista para Canal 22, Felipe el Tibio Muñoz, rememoró las palabras que el nadador estadunidense Mark Spitz –ganador de siete medallas de oro en Montreal ‘72–, le señaló durante una justa deportiva: “En las competencias, el noventa por ciento del trabajo es mental; el otro diez por ciento ya lo trae uno, por el entrenamiento.” ¿Cuándo ganaremos otra medalla olímpica en carreras? Cuando la fascinación por correr se arrope con presupuesto, investigación y tecnología. Parece un sueño guajiro. Ojalá me equivoque.

¿Dopaje genético? En 1989, la entonces Comisión Nacional del Deporte echó a andar el proyecto Pinotepa Nacional en la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, para, con el fin de entrenarlos, reclutar a jóvenes de características negroides que fueran rápidos y fuertes. Este proyecto, basado en el planteamiento de la superioridad de la raza negra en el atletismo, se interrumpió por falta de presupuesto. Sobre dicho proyecto, Barreda opina que la raza no determina al buen corredor. “Me han invitado a Veracruz para detectar talentos con esas características, pero pienso que también hay blancos con genes que les permiten desarrollar la velocidad.” ¿Tendrá razón? En 2003 científicos australianos publicaron una investigación cuyo resultado relaciona el gen actn 3 (actinina alfa 3) con el rendimiento deportivo. Según un artículo difundido por el periódico El País, hay estudios que relacionan este gen con la velocidad, resistencia y fuerza de los jugadores de rugby, los f u t b o l i s t a s , p a t i n a d o re s y nadadores. Asimismo, informa, se ha demostrado que está presente en un ochenta y cinco por ciento de la población africana, mientras que en Europa sólo lo tiene la mitad. Esto aparentemente subrayaría la primacía de la raza negra en varios deportes. Sin embargo, el actn3 no es el único gen involucrado: Stephen m . Roth, director del Laboratorio de Genómica de la U n i v e r s i d a d de Maryland, aseguró al New Yo r k Ti m e s q u e h a y m á s d e doscientos genes relacionados con el alto rendimiento. A d e m á s , h a y q u e añadir el t i p o d e e n t re n a m i e n t o y e l ambiente en el que se desenvuelve el deportista. Por lo tanto, aún no es posible determinar el predominio de una raza en el atletismo. Lo que sí está a la vuelta es el síndrome Gattaca. ¿Será posible que se induzcan genes a los atletas? Tal vez algunos de los que e s t á n e n L o n d re s y a e s t á n compitiendo con ese dopaje, indetectable hasta el momento • Ilustración de Juan Puga

C

uando mi jefe me dijo que corría cien kilómetros cada semana, realmente me sorprendió su disciplina deportiva. Aunque no es atleta olímpico, corre maratones cada que puede. Cuánta fascinación por las endorfinas, moléculas que se generan al hacer ejercicio y culpables de hacernos sentir un placer casi orgásmico. Ojalá en el mundo hubiera más endorfinodependientes; la vida sería menos complicada. En estos días, en Londres está congregado un buen número de estos viciosos de la reacción rápida, la fuerza y la resistencia, entre ellos nuestros representantes en atletismo. En ese deporte, Ana Gabriela Guevara –quien obtuvo en Atenas el segundo lugar en los 400 metros planos–, ha sido la única corredora nacional causante de que el águila y la serpiente sean observadas por millones en el planeta. Las otras nueve preseas han estado a cargo de los marchistas.

5 de agosto de 2012 • Número 909 • Jornada Semanal

16 16


La Jornada Semanal