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Número 389 Junio 1, 2014

Gervasio Sánchez, el fotógrafo del dolor Los neonazis llegan al Parlamento Europeo España: los retos de la izquierda Consideraciones sobre El Capital de Piketty


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Consideraciones sobre

Thomas Piketty ha escrito un libro llamado El capital que ha provocado bastante revuelo. Aboga por una fiscalidad progresiva y un impuesto global sobre la riqueza como única forma de contrarrestar la tendencia a la creación de una forma de capitalismo “patrimonial” marcada por lo que denomina “aterradoras” desigualdades de riqueza y renta. David Harvey*

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ambién documenta en detalle de modo intenso y difícil de rebatir de qué manera la desigualdad social, tanto de la riqueza como de la renta, han evolucionado en los últimos dos siglos, con especial rotundidad en el caso de la riqueza. Liquida la opinión ampliamente extendida de que el capitalismo de libre mercado difunde la riqueza y es el gran baluarte para la defensa de opciones y libertades. El capitalismo de libre mercado, en ausencia de intervenciones redistributivas de envergadura por parte del Estado, nos muestra Piketty, produce oligarquías antidemocráticas. Esta demos-

tración ha alimentado la indignación progresista mientras pone fuera de sí al Wall Street Journal. El libro ha venido presentándose con frecuencia como substituto de la obra homónima de Karl Marx en el siglo XIX. Piketty niega que fuera ésta en realidad su intención, lo cual está bien, considerando que el suyo no es en absoluto un libro sobre el capital. No nos explica por qué se produjo el crac de 2008 y por qué tanta gente está tardando tanto en salir de la doble carga del desempleo prolongado y de millones de viviendas perdidas por ejecuciones hipotecarias. No nos ayuda a comprender por qué el crecimiento es actualmente tan flojo en los EE. UU por oposición a China y por qué está bloqueada Europa en una política de austeridad y una economía de estancamiento. Lo que Piketty muestra estadísticamente (y deberíamos estarles agradecidos por esto a él y a sus colegas) es que el capital ha tendido a lo largo de su historia a producir niveles cada vez mayores de desigualdad. Esto no tiene para muchos de nosotros nada de novedoso. Era además exactamente la conclusión teórica de Marx en el primer volumen de su versión de El capital. Piketty no llega a advertir esto, lo que no resulta sorprendente, puesto que ha declarado, frente a las acusaciones de la prensa de derechas de que es un marxista disfrazado, que no ha leído El capital de Marx. Piketty recoge una una gran cantidad de datos en apoyo de su argumentación. Su relato de las diferencias entre renta y riqueza es convincente y útil. Y proporciona una defensa meditada de los impuestos sobre la herencia, la fiscalidad progresiva y un impuesto global sobre la riqueza como antídotos posibles (aunque casi con certeza inviables políticamente) a una mayor concentración de riqueza y poder. Pero ¿por qué se produce esta tendencia a una mayor desigualdad en el tiempo? Partiendo de sus datos (salpimentados con ciertas alusiones nítidas a Jane Austen y Balzac), deriva una ley matemática para explicar lo

que sucede: la acumulación cada vez más creciente de riqueza por parte del famoso 1% (un término popularizado gracias, por supuesto, al movimiento Occupy) se debe al simple hecho de que la tasa de retorno sobre el capital (r) supera siempre la tasa de crecimiento de la renta (g). Esta es y siempre ha sido, dice Piketty, “la contradicción central” del capital. Pero una regularidad estadística de esta clase apenas sí constituye una explicación adecuada, no digamos ya una ley. Así pues, ¿qué fuerzas producen y sostienen a esa contradicción? Piketty no lo dice. La ley es la ley y eso es lo que hay. Marx habría atribuido evidentemente la existencia de esa ley al desequilibrio de poder entre capital y trabajo. Y la explicación todavía se sostiene. El declive constante de la parte del trabajo en la renta nacional desde los años 70 se ha derivado del poder económico y político desfalleciente del trabajo a medida que el capital movilizaba tecnologías, desempleo, deslocalización y medidas políticas antisindicales (como las de Margaret Thatcher y Ronald Reagan) a fin de aplastar toda oposición. Tal como confesó Alan Budd, asesor económico de Margaret Thatcher, en un momento de descuido, resultó que las políticas antiinflacionistas de los años 80 eran “una forma estupenda de elevar el desempleo y elevar el desempleo era una forma extremadamente deseable de reducir la fortaleza de las clases trabajadoras…lo que se obró con ello fue, en términos marxistas, una crisis del capitalismo que volvió a crear un ejército de reserva y que ha permitido a los capitalistas conseguir elevados beneficios desde entonces”. La disparidad de remuneraciones entre trabajadores medios y directivos estaba aproximadamente entre 30 y 1 en 1970. Hoy se encuentra por encima de entre 300 y 1 y, en el caso de los MacDonalds, entre cerca de 1200 y 1. Pero en el segundo volumen de El capital de Marx (que tampoco ha leído Piketty, aun cuando lo deseche alegremente), éste apuntaba que la inclinación del capital a presionar los salarios a la baja restringiría en algún momento la


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El Capital de Piketty capacidad del mercado de absorber el producto del capital. Henry Ford identificó este dilema hace mucho tiempo cuando decretó para sus trabajadores la jornada de 8 horas a 5 dólares con el fin, afirmaba, de impulsar el consumo. Muchos pensaban que la falta de demanda efectiva formó la base de la Gran Depresión de la década de 1930. En ello se inspiraron las políticas keynesianas expansivas tras la II Guerra Mundial y tuvo como resultado ciertas reducciones en las desigualdades de renta (aunque no tanto de riqueza) en medio de un fuerte crecimiento impulsado por la demanda. Pero esta solución descansaba en el relativo empoderamiento del trabajo y la construcción del “estado social” (la denominación es de Piketty) financiado por una fiscalidad progresiva. “Considerado en su conjunto”, escribe, “en el periodo 1932-1980, casi medio siglo, el máximo impuesto federal sobre la renta ascendió a una media del 81 %”. Y esto no enfrió en modo alguno el crecimiento (otra evidencia de Piketty que rebate las creencias de la derecha). Hacia finales de los años 60 quedó claro para muchos capitalistas que les hacía falta actuar de algún modo contra el excesivo poder del trabajo. De aquí la expulsión de Keynes del panteón de los economistas respetables, el giro al pensamiento de la economía de oferta de Milton Friedman, la cruzada para estabilizar, si no reducir, la fiscalidad, para deconstruir el Estado social y disciplinar a las fuerzas del trabajo. Después de 1980 cayeron los tipos impositivos máximos y las ganancias del capital – importante fuente de ingresos para los superricos – quedó gravada con un tipo muy inferior en los EE. UU., impulsando enormemente el flujo de riqueza hacia el 1% más alto. Pero el impacto sobre el crecimiento, muestra Piketty, fue despreciable. De modo que el “goteo” (“trickle down”) de los beneficios de los ricos a los demás (otra de las creencias dilectas de la derecha) no funciona. Nada de esto lo dictaba ninguna ley matemática. Tenía todo que ver con la política. Pero luego se cerró el círculo y la pregunta más apremiante se convirtió en: ¿dónde está la demanda? Piketty ignora sistemáticamente esta pregunta. Los años 90 maquillaron la respuesta por medio de una inmensa expansión del crédito, incluida la ampliación de la financiación de hipotecas en los mercados sub-prime. Pero la burbuja de activos resultante estaba destinada a reventar como lo hizo en 2007-8, provocando que se derrumbara Lehman Brothers y con ello el sistema crediticio. Sin embargo, las tasas de beneficio y la concentración aun mayor de la riqueza privada se recuperó muy rápidamente después de 2009, mientras que al resto, a todos y cada uno, le iba mal. Las tasas de beneficio de las empresas son hoy tan altas como siempre lo han sido en los Estados Unidos. Las empresas están sentadas sobre montañas de dinero y se niegan a gastarlo porque no son sólidas las condiciones del mercado. La formulación de Piketty de la ley matemática esconde más de lo que revela acerca de la políti-

ca de clase que entraña. Tal como ha hecho notar Warren Buffett, “desde luego que hay una guerra de clases, y es mi clase, la de los ricos, la que la libra, y vamos ganando”. Una medida clave de su victoria son las crecientes disparidades de riqueza y renta del 1% superior en relación a todos los demás. Existe, sin embargo, una dificultad central en la argumentación de Piketty. Se apoya en una definición de capital equivocada. El capital es un proceso, no una cosa. Es un proceso de circulación en el que el dinero se utiliza para hacer más dinero a menudo, pero no exclusivamente, mediante la explotación de la f u e rz a d e tra-

bajo. Piketty define el capital como el stock de todos los activos en manos de particulares, empresas y gobiernos con los que puede comerciarse en el mercado, con independencia de que esos activos se usen o no. En ello se cuenta la tierra, los bienes raíces y los derechos de propiedad intelectual, así como mi colección de arte y de joyas. Cómo determinar el valor de todas estas cosas resulta un problema técnico difícil que no tiene ningún solución convenida. Con el fin de calcular una tasa significativa de retorno, r, necesitamos alguna forma de valorar el capital inicial. Por desgracia, no hay forma de valorarlo independientemente del valor de los bienes y servicios para producir los cuales se utiliza o de por cuánto se puede vender en el mercado. El conjunto del pensamiento económico neoclásico (que es la base del pensamiento de Piketty) se funda en una tautología. La tasa de retorno sobre el capital depende de manera crucial de la tasa de crecimiento porque el capital se valora por medio de lo que produce y no por lo que entraba en su producción. Su valor se ve enormemente influido por las condiciones especulativas y puede verse gravemente deformada por la famosa “exuberancia irracional” que Greenspan identificó como característica del mercado bursátil e inmobiliario. Si le restamos la vivienda y los bienes raíces – por no decir nada del valor de las colecciones artísticas de la gente con hedge funds – a la definición de capital (y la lógica en pro de su inclusión es bastante débil) entonces se viene abajo la explicación de Piketty de las crecientes disparidades de riqueza y renta, aunque se mantendría su descripción del estado de las desigualdades pasadas y presentes. El dinero, la tierra, los bienes raíces y las fábricas y el equipamiento que no se utilizan de modo productivo no son capital. Si es alta la tasa de retorno sobre el capital que se utiliza, esto se debe a que una parte del capital se retira de la circulación y se pone de hecho en huelga. Restringir la provisión de capital a nuevas inversiones (fenómeno del que hoy somos testigos) garantiza una elevada tasa de retorno: es lo que hace todo capital cuando se le da la oportunidad. Esto es lo que apuntala la tendencia de la tasa de retorno del capital (no importa cómo se defina y calcule) a exceder la tasa de crecimiento de la renta. Así es cómo se asegura el capital su propia reproducción, no importa lo incómodas que sean las consecuencias para todo los demás. Y así es cómo vive la clase capitalista. Hay muchas cosas que son valiosas en el conjunto de datos de Piketty. Pero su explicación de por qué surgen las desigualdades y las tendencias oligárquicas tiene errores. Sus propuestas respecto a los remedios a las desigualdades son ingenuas, si no utópicas. Y no ha producido desde luego un modelo de funcionamiento para el capital del siglo XXI. Para eso todavía nos hace falta Marx o un equivalente suyo contemporáneo. *David Harvey es profesor de Antropología y Geografía en el Graduate Center de la City University of New York (CUNY), director del Center for Place, Culture and Politics, y autor de numerosos libros, el más reciente de los cuales es Seventeen Contradictions and the End of Capitalism (Profile Press, Londres, y Oxford University Press, Nueva York), Ha enseñado El Capital de Karl Marx durante más de 40 años. Sinpermiso - 25 de mayo de 2014


Gervasio Sánchez, el fotógrafo del dolor

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Mari Luz Peinado

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s el fotógrafo del dolor por excelencia pero sabe que para poder transmitir ese dolor hay que sentirlo primero y estar cerca de las víctimas. Por eso, Gervasio Sánchez tiene una relación con los protagonistas de sus instantáneas que continúa más allá de las fotografías. Desde 1995 lleva a cabo el proyecto ‘Vidas minadas’ sobre las víctimas de las minas antipersonas que le ha llevado a países como Afganistán, Camboya y Mozambique.

Fue allí donde conoció en 1997 a Sofía, la protagonista de la imagen por la que recibió el premio Ortega y Gasset (2008) a la mejor fotografía. La joven tenía 14 años cuando Gervasio visitó el centro ortopédico en el que estaban cambiando la prótesis a Sofia; una mina le había destrozado las dos piernas tres años atrás . “Era una historia que no podía dejar escapar”, dice el periodista que, desde entonces, ha seguido la evolución de Sofía, al igual que hace con otras víctimas que han pasado por su objetivo y con quien tiene una relación muy estrecha. “Aunque sólo tengo un hijo natural (...) también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas”, decía Gervasio Sánchez en el discurso que realizó al recibir el galardón. Y es que el fotógrafo no entiende el periodismo de otra manera que no sea implicándose al 100% en la historia. “Me hace gracia cuando la gente dice de mí que soy comprometido. No soy un periodista comprometido, sino un periodista”. A pesar de llevar tanto años documentando el dolor, Gervasio Sánchez asegura seguir sintiendo lo mismo que cuando comenzó a fotografiar. “Ni me he acostumbrado ni me quiero acostumbrar. Además, hay que saber que los dramas no sólo tienen que ver con la violencia sino que también existen momentos bellos en los que yo también intento participar”, asegura el periodista. El fotógrafo se sabe privilegiado por poder llevar a cabo su trabajo de una manera lo más independiente posible. Aunque colabora con varios medios, dice que nunca ha tenido “un contrato laboral porque éste limita al periodista. Creo que esta es la mejor manera de ejercer mi profesión. Mi libertad de movimiento me permite hacer el periodismo que mucha gente haría si pudiera”, reconoce Sánchez. Quizá por eso no tiene problemas en gritar a los cuatro vientos que España también es partícipe de la barbarie que retrata en sus fotos. La última vez fue en la ceremonia de entrega de los premios Ortega y Gasset cuando en su discurso recordó que “todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas”. . Tal cual, sin matices, “porque se lo debo a los protagonistas de mis fotos, ellos me lo exigen”. “Yo no soy Pepito Grillo pero no puedo ir a recoger un premio y no recordar a la gente que la guerra ocurre porque es un negocio y hay personas interesadas en ello”. Gervasio asegura que su postura no tiene nada que ver con quién está en el poder puesto que lleva años manteniendo el mismo discurso.

Lecciones de vida: Sánchez en la entre


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El discurso olvidado de Gervasio ega de los premios Ortega y Gasset Estimados miembros del jurado, señoras y señores: Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. Es un gran honor porque varios de mis mejores amigos a los que respeto profesionalmente pertenecen a la plantilla de este diario. Queridos Ramón Lobo, Guillermo Altares, Miguel Ángel Villena, Jorge Marirrodriga, Francesc Relea, Miguel Gener, Alberto Ferreras, Gorka Lejarcegui, incluso tú querido Alfonso Armada, a los que he nombrado y a los que tengo en mi mente, a todos vosotros que me apoyasteis en los momentos más duros os dedico este premio de todo corazón. Quiero dar las gracias a los responsa-

bles de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar. No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas. Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que usA PÁGINA 6


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tedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años. Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi. Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado. Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas. Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas. Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos. Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte. Muchas gracias.


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Los neonazis llegan al Parlamento Europeo L

a llegada de los neonazis del Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) al Parlamento Europeo (PE) ha sido uno de los hechos más destacados de las elecciones europeas. Con Udo Voigt, por primera vez en la historia una formación que representa el legado del Tercer Reich se sienta en el hemiciclo de Estrasburgo. Con 300.815 votos y un resultado del 1,03%, el NPD logra uno de los 96 escaños alemanes en Estrasburgo. El NPD se ha beneficiado, igual que otros partidos pequeños como el ultracatólico Partido de la Familia o el satírico Die PARTEI, de un cambio legal en el sistema electoral alemán para las europeas, que pasó a ser proporcional eliminando el umbral del 3% para conseguir un escaño. En las elecciones federales del 22 de septiembre de 2013 se quedó en 1,3%. Hay muchas maneras de hacer campaña electoral. Una es la que eligió el NPD. La centraron contra los extranjeros y en concreto contra las personas solicitantes de asilo. Aparte de colgar carteles en las calles y avenidas, no han tenido ninguna otra manera de llamar la atención. Así su campaña se centró en convocar concentraciones ante los albergues de refugiados. En la ciudad industrial de Duisburgo protestaron contra una vivienda de familias gitanas de Bulgaria y Rumanía a los que acusan de llegar a Alemania para aprovecharse de los beneficios sociales. El objetivo está claro: instrumentalizar y establecer un clima de miedo y odio hacia los solicitantes de asilo y los inmigrantes –ya sean comunitarios o no–, provocar al personal y obtener algún titular en la prensa. Con proclamas contra el euro no movilizan el electorado, esto ya lo hace el nuevo partido Alternativa por Alemania (AfD), que ha conseguido el 7% de los sufragios y 7 eurodiputados. El NPD fue fundado en 1964 en Hannover, como reagrupamiento entre todas las formaciones políticas nacionalsocialistas y nacionalpatriotas existentes en la época en la Alemania Occidental y los antiguos sectores del Partido Socialista del Reich (SRP) de Otto Ernst Remer -el partido sucesor del NSDAP de Adolf Hitler. Desde 2009, el otro gran partido de derecha radical del país, la Unión del Pueblo Alemán (DVU) del magnate bávaro Gerhard Frey ya fallecido, forma parte del NPD, después de un largo proceso de colaboraciones y fusiones. El actual líder es Udo Pastörs y tiene una militancia de 6.000 personas. En los parlamentos regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Sajonia, en el este del país, el NPD tiene varios representantes electos. La formación ha sido condenada por un juzgado del contencioso-administrativo a pagar más de un millón de euros por prácticas irregulares de doble contabilidad en sus finanzas. El nuevo eurodiputado Voigt es un exmilitar con rango de capitán, oficial de la reserva, politólogo y hijo de un miembro de las SA hitlerianas, que también fue líder del partido entre 1996 y 2011. En Estrasburgo representará una formación neonazi, racista, nacionalista völkisch, antisemita, islamófobo y revisionista. El propio Voigt ha sido

condenado en más de una ocasión por incitación al odio. “Europa es el continente de los blancos” y “así tiene que continuar”, afirmó Voigt tras convertirse en eurodiputado a la televisión pública alemana. “Queremos asegurarnos que en 50 años un italiano, un francés, un irlandés o un alemán todavía serán reconocidos como europeos y no se los confundirá con un ghanés o un chino”. Entre 1966 y 1972, el NPD obtuvo representación parlamentaria en siete Parlamentos regionales llegando casi al 8% de los votos en todos ellos. Coincidiendo con la primera gran coalición en el Gobierno alemán, entre Kurt Georg Kiesinger (CDU) y Willy Brandt (SPD), el NPD logró los mejores resultados electorales de su historia. Hoy, con un gran base electoral ubicada en el antiguo Este comunista y con otra gran coalición en Berlín de Angela Merkel, el NPD vuelve a conseguir éxitos electorales y no solo en las europeas sino también en las elecciones locales del Estado federado de Brandenburgo celebradas el mismo domingo 25 de mayo, donde doblaron prácticamente sus representantes. De 27 concejales han pasado a 49. El NPD es la organización paraguas en la que caben desde diputados regionales hasta terroristas. En la Audiencia de Múnich se juzga desde el seis de mayo de 2013 a Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), el escuadrón móvil neonazi formado por Beate Zschäpe, la única superviviente de los tres terroristas que integraban la célula, y a sus cuatro colaboradores más, entre ellos el ex-dirigente del NPD en Turíngia, Ralf Wohlleben. El objetivo declarado de la NSU era acobardar personas con trasfondo migratorio en todo el país con la perpetración de delitos violentos brutales y por lo tanto con impacto público. Diez personas fueron asesinadas por la NSU entre 2000 y 2007: ocho turcos, un griego y una agente de la policia. Más allá de las sospechas de pasividad e inoperancia de los aparatos represivos del Estado, ha quedado demostrado ya que la NSU tenía confidentes en las agencias de espionaje estatal y que existía connivencia entre la célula neonazi y la división inteligencia del Estado de Turíngia, el Land de origen de los miembros del comando neonazi. Varios informes periodísticos y de investigación antifascista han identificado más de 200 personas en el entorno de la NSU. La comisión de investigación parlamentaria del caso en el Bundestag dispone de una lista con 129 personas en el entorno de la NSU, que proveyeron al trío de papeles falsos, tarjetas, nombres falsos, pisos, dinero, vehículos y armas. “La NSU, estaba injertada en la escena neonazi y rodeada por informantes, activistas ellos mismos del movimiento neonazi, a sueldo del Estado alemán”, afirmó a La Marea la vicepresidenta del Bundestag y diputada de Die Linke. Alrededor de la NSU habría un mínimo de treinta informantes pagados por diferentes organismos de seguridad. Uno de ellos, el líder de un grupo de camaradería de Tu-

ríngia donde pertenecían y socializaron los tres terroristas, Timo Brandt alías “Oskar/Otto”, ha sido citado en Múnich. Pero no así los otros veintinueve informantes. Uno de ellos, Thomas Richter alías “Corelli”, miembro de Ku Klux Klan, ha sido hallado este abril misteriosamente muerto por diabetes en su casa. El agente de los servicios de seguridad Andreas Temme, presente en Kassel en el mismo cibercafé donde la NSU asesinó a Halit Yozgat en abril de 2006, fue citado por el juez, pero después de su declaración, su rol sigue sin aclararse y su connivencia con la NSU, está siendo silenciada. El partido de Lucke Mejor aún que al NPD le fue al nuevo partido populista de derechas Alternativa por Alemania (AfD),que cosechó en las elecciones europeas el 7% del voto y siete eurodiputados. Fundado en 2013 para recolectar el voto euroescéptico de Alemania, es la reacción conservadora al rescate de la Europa del Sur y de los bancos privados con dinero público. El partido tiene claros objetivos: sacar el país del euro, volver más competencias de Bruselas a Berlín e introducir referéndums populares al estilo suizo. AfD es el gran representante de la nueva forma de xenofobia y chovinismo: se ha mostrado favorable a endurecer las condiciones para solicitar asilo en Alemania, y es contrario al matrimonio homosexual y a la construcción de mezquitas. Su líder, Bernd Lucke, ha llegado a tildar de gandules y derrochadores a los ciudadanos de Grecia, Chipre, Italia y España, y varios miembros del partido han pedido la ilegalización de los colectivos antifascistas y de todas las formaciones de izquierdas extra-parlamentarias. Gran parte de los simpatizantes de AfD provienen de la CDU de Merkel y del partido liberal FDP, pero también de otras formaciones islamófobas cómo Die Freiheit, y hasta del SPD y Die Linke. Sören Oltersdorf, miembro de AfD por Dresden, participó, en marzo de 2014, en el servicio de orden de un acto organizado por las juventudes del NPD en Kirchheim. A raíz de la polémica causada después de la filtración, Oltersdorf acabó dimitiendo de sus cargos en AfD. El acto en que participó fue un congreso europeo que reunió al líder del Partido Nacional Británico (BNP) Nick Griffin; a un alto representante de la italiana CasaPound llamado Fabio Di Martino; al jefe de las juventudes del partido neonazi checo DSSS Erik Lamprecht; o al miembro del Partido de los Suecos (SvP) Dan Eriksson. El griego Amanecer Dorado así como el grupo neonazi ucraniano Sector Derecho, responsable del reciente pogromo en Odesa, fueron invitados a participar, pero aun así, la delegación ucraniana no obtuvo el visado y no viajó, y la griega, canceló su participación. La concurrencia de ultraderechistas en el seno de AfD es una característica que, pese a su voluntad, no puede esconderse.


España: los retos de la izquierda Enrique del Olmo*

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n desconocimiento interesado de lo que sucede en la sociedad española y un blindaje inmovilista ante las demandas de cambio, es la respuesta que se están dando desde el entramado político, económico y mediático dominante a lo sucedido en las elecciones del 25 de mayo. Bien que son una europeas, bien que hay una importante abstención (aunque muchísimo menor de la vaticinada), bien que han jugado muchos factores, pero hay algunos elementos de fondo, de trazo grueso que obliga a replantearse la nueva situación: 1. El gobierno del PP ha sufrido una rotunda derrota, por mucho que se enmascare detrás de ser el primer partido en votación. Ha perdido 2 millones y medio de votos y ese resultado es general en todas las Comunidades Autónomas. Y no es sólo el volumen de votos es también que políticamente ha quedado aislado. Todos los resultados de otros son de formaciones que por una u otra razón son oposición al Gobierno. Este Gobierno está ya en minoría social y política. 2. Al PP le acompaña en su caída el PSOE como almas gemelas. La pérdida de 30 puntos en la suma de los dos respecto al 2009, nos habla de la crisis importante del bipartidismo aunque no total (siguen sumando mayorías y de ahí la intensidad de los cantos de sirena hacia la gran coalición, o algo parecido que tapone la crisis del régimen). El PSOE pierde 16 puntos y dos millones y medio de votos, consecuencia de, entre otras cosas, el inmovilismo de

la dirección de Rubalcaba empeñados en realizar maquillajes sin cambios de fondo y que le hacen ser hoy un componente, importante pero ya no hegemónico, de una izquierda plural pero situado al margen de la corriente de rechazo social y político a la situación actual. Sólo Andalucía y Asturias se salvan de alguna forma de la debacle. Enorme es el rechazo al PSOE no sólo ya por su políticas equivocadas anteriores y por su incapacidad de romper con el establishment del cual para mucha gente forma parte, sino sobre todo por su falta de respuesta a la demanda de cambio que tanta gente le hace. 3. El extraordinario avance de Podemos tiene que ver con que la indignación social y política ha encontrado un primer cauce de expresión política, que de alguna forma también se ha manifestado en el crecimiento de IU, de Equo, y de otras candidaturas que no han alcanzado representación como Partido X y Recortes 0. Podemos ha arrastrado a muchos votantes socialistas y ha sacado de la abstención a otros que no veían la eficacia de la participación política. Una de las grandes dudas es si podía tener un impacto estatal mas allá de Madrid, pero sus resultados en Asturias han despejado la incógnita. Entre sus claves destaca un mensaje profundamente democrático (primarias abiertas, reforma constitucional), de ataque a las castas rechazadas por la sociedad (privilegios, puertas giratorias, revocabilidad) y a la preponderancia de los poderes financieros no democráticos (Troika/Bundesbank) 4. Izquierda Unida ha sido capaz de reforzar extraordinariamente su respaldo

CORREO del SUR Director General: León García Soler

con el 10% del electorado y millón y medio de votantes. Aunque ha sido incapaz por el inmovilismo de la dirección de ser el referente dominante de la contestación social y política y no haberse abierto a procesos democráticos de participación (negativa a las primarias abiertas propuestas por Podemos), Izquierda Unida y sobre todo ICV se configuran como un componente especialmente importante del cambio político. ¿Y ahora? Pues se abre un periodo de especial intensidad política donde la clave está en la capacidad de ofrecer una alternativa de cambio profundo, alternativa que sólo es posible gestarla desde la unidad, la pluralidad y del rechazo radical a cualquier forma de sectarismo, capillismo o prepotencia. Políticamente asistiremos a dos procesos en paralelo pero obligados a confluir de alguna manera ante los próximos test electorales de autonómicas y municipales. En primer lugar el PSOE. La respuesta a la debacle dada por Rubalcaba incide aun mas en los mismos errores de todo este periodo: respuesta en clave interna y no apelar a la ciudadanía, un Congreso Extraordinario pilotado por la dirección que ha conducido a la derrota, negativa al adelantamiento de las primarias ciudadanas, endogamización del debate… Justo lo que ha sido rechazado por la gente. Como si el rotundo fracaso de la Conferencia Política, reconocido ayer mismo por Rubalcaba, no fuese suficiente se incide en la obsesión por el control del proceso en lugar de dar la voz a los ciudadanos y los militantes. La negativa a abrir puertas y ventanas es en-

fermiza y así cada vez la caída es mas letal, sin embargo el camino que le permitiría seguir siendo una fuerza fundamental en la izquierda sería el contrario: nueva política que enfrente decididamente la austeridad, la desigualdad, el peso de los poderes no democráticos, su colocación inequívoca al lado de los que están sufriendo las actuales políticas de la derecha, y junto a ello renovación y apertura a todos los niveles del partido: fin de los privilegios, puertas giratorias, primarias abiertas a la ciudadanía, limitaciones de mandatos…Y ese camino debe andarlo el PSOE en solitario para poderse encontrar con una alternativa global de la izquierda y la ciudadanía frente a la derecha española y europea. En segundo lugar, Podemos, IU, Equo y otros pueden avanzar hacia una importante convergencia sin que nadie pierda sus características y movilizando aún mas las fuerzas sociales que vienen luchando y resistiendo a las políticas de austeridad y recortes de derechos. Vivimos un momento en que las pugnas internas por los matices o las diferencias por aspectos secundarios pueden llevar al traste la ilusión generada y para ello hay sólo un camino: la democracia; el apostar por sistemas y mecanismos que ya se han mostrado muy eficientes en estas elecciones europeas y que generen confianza en propuestas alternativas, plurales y democráticas. Importante reto rompiendo inercias, culturas excluyentes y fervor de siglas. Las elecciones del día 25 han abierto un nuevo escenario. Es la hora de la política. *Sociólogo y militante socialista.

Suplemento dominical de Director: Adolfo Sánchez Rebolledo

Diseño gráfico: Hernán Osorio


Correo Del Sur No 389