Issuu on Google+

Vine porque me dijeron

que acá vivía mi padre,

un tal Pito Pérez

Coordinador

Alfredo Carrera •

1


Vine porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pito Pérez Narradores de Michoacán escriben sobre la literatura y el oficio de escribir

Coordinador

Alfredo Carrera


Vine porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pito Pérez D.R. © 2011, Alfredo Carrera (de la antología)

Presentación

D.R. © 2011, Los autores D.R. © 2011, Secretaría de Cultura del Estado de Michoacán Por el Estado de Michoacán Leonel Godoy Rangel Gobernador Constitucional del Estado de Michoacán Jaime Hernández Díaz Secretario de Cultura Graciela Andrade García Pelaéz Secretaria de Educación Marco Antonio Sánchez Lemus Coordinador General de la iv Feria Nacional del Libro y la Lectura Michoacán 2011 Alejandra García Moreno Coordinadora Operativa de la iv Feria Nacional del Libro y la Lectura Michoacán 2011 Todos los derechos reservados Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, la fotocopia o la grabación, sin la previa autorización por escrito del editor de Ficticia Editorial. ISBN: 978-607-7693-46-8 Hecho en México

El acercamiento a la escritura siempre sucede fácil, es casi natural saltar de la lectura a la escritura o imitar a otros que escriben, que llevan un diario o escriben poemas. La lectura acompañando a la escritura produce un gen que provoca investigar un poco, o un mucho, sobre escritores muertos y luego sobre los vivos, para terminar en aquellos que tienen una experiencia y edad similar. Las preguntas surgen ¿cómo se escribe una novela después de tantas? ¿qué es un taller literario? Los días 27, 28 y 29 de octubre de 2011 se llevó a cabo el Primer Encuentro de Narradores de Michoacán, en el que se presentaron ponencias que se centraron en diez ejes temáticos. Vine porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pito Pérez reúne los textos leídos en cada una de las mesas de discusión, abre el texto que leyó Dante Medina al recibir el Premio de Novela José Rubén Romero en el año 2010, y que junto a Antonio Ramos y Antonio Ortuño, impartieron talleres a los narradores michoacanos. Al final, un primer directorio de autores de narrativa de Michoacán, un primer esfuerzo en reunirlos. Vine porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pito Pérez es, además, el primer libro electrónico que edita la Secretaría de Cultura de Michoacán, enmarcado en el Primer Encuentro de Narradores de Michoacán que se desarrolló en la 4ta Feria Nacional del Libro y la Lectura celebrada del 20 al 30 de octubre. El lector pues, se enfrenta a un libro que es un indicio de lo que es la narrativa en la tierra de Pito Pérez, de lo que piensan sus autores de la literatura y, tal vez, una guía para el escritor en ciernes.

4

Alfredo Carrera

5


¿Quién eres tú, Dante Medina?1

Dante Medina

1. La biografía, la testadura biografía Yo siempre me he negado a la autobiografía, por una razón muy personal: cuando uno habla de sí mismo miente casi siempre. Es posible que la confesión sea un género literario verdadero, y que lo que tenga de sinceridad lo haya tomado de un impulso de expiación al que no escapa ninguno de los arrepentidos. Yo todavía no veo mi vida como pasado, no lamento aún haber vivido, creo tener derecho a la vida privada, no estoy en edad de escribir mis memorias, y todavía mi corazón, el optimista, brinda por mí, y hace fiesta, cuando me enamoro. Pero la vida está llena de grandes signos de exclamación, pequeñas preguntas, lucecitas en el fondo de los ojos de una mujer, que nos obligan a cambiar de rumbo. A mí, si me descuido, me pasan esas cosas, sin duda porque desde la infancia mis padres me dijeron que creyera en el destino porque el pasado es una cosa seria. Buena parte de nuestra existencia puede trascurrir entre comillas, y es posible que toda, si no nos damos cuenta a tiempo. Sólo aquel que no se guarece, campantemente, bajo la cómoda sombrilla de los bien puestos puntos sobre las íes, merecería, según yo, estar en esta sala, porque, aquí pondremos el acento en la alegría, una de las formas más olvidadas del conocimiento, la única que no se vanagloria de saber todo lo que sabe, y diremos —si la sonrisa de todos ustedes da la venia, lo permite— que lo que más une a los humanos es la palabra, esa costumbre tan modesta del canto.

2. Mi desconocido lugar de origen Nací en un pueblo que probablemente todavía existe. Se llama Jilotlán de los Dolores, Jalisco, y fue fundado por Hernán Cortés en 1523. Aunque no sé cuáles son los dolores de ese pueblo, supongo que le duelen dos cosas: sus hijos que se van y sus hijos que lo olvidan. 1  Texto leído el 2 de junio de 2011 en el Centro Cultural Clavijero, de Morelia, Michoacán, en la recepción del Reconocimiento que me hizo el Gobierno de Michoacán y el INBA. •

7


Desde que dejé Jilotlán me he puesto —quizás por eso— a escribir de cosas que tienen que ver con el recuerdo. He publicado varios estudios de literatura, novelas, libros de cuentos, de poesía, un libro de viajes, teatro, canciones, ensayos sobre artes plásticas, giones, artículos, ensayos literarios, textos radiofónicos, reportajes para la televisión, entrevistas, apócrifos, traducciones fingidas y verdaderas... me siento un polígrafo total, y creo que si me obligaran a quedarme en un solo género literario, equivaldría a que me metieran en una cárcel. En todos mis libros hablo de cosas que ignoro, o que he olvidado. Mi escritura es un intento de saber, y un deseo de recordar. Jilotlán de los Dolores: el único pueblo que los jaliscienses cultos y viajados no conocen. El único pueblo de Jalisco que parece mentira. “)Vienes desde Jilotlán de los Dolores”, me dijo Juan Rulfo, en 1984, haciendo que la voz le diera harta distancia a tanta distancia. Minutos antes, Juan Rulfo, había declarado en público, uno de los elogios que más han marcado mi memoria: “Dante Medina está usando un lenguaje muy nuevo, completamente original y poco, poco frecuente en la literatura mexicana. Y lo mismo se puede decir de la literatura latinoamericana. (Dante Medina) Está revolucionando el lenguaje. Está revolucionando las ideas y al mismo tiempo el concepto que tienen de la vida. Presenta un ejemplo de lo que debe hacerse actualmente”. En 1991, Juan José Arreola me diría, a la salida de la presentación del magistral libro Hernán Cortés de José Luis Martínez, en la que Arreola alocucionó mi intervención alegrándose de que hubiera quien leyese, además de escribirla, tan buena prosa, para un amoroso de la palabra — él, Arreola— que encontrábase privado de ella porque él, Arreola, desde décadas atrás ya no leía. Y yo, pues desde luego, claro, gracias, me prometí que reproduciría lo que él me dijo “a la salida de la presentación del magistral libro de José Luis Martínez”, y aquí lo cumplo: “Yo creo que Jilotlán no existe, por lo tanto tú no existes. Tú eres una invención; y Jilotlán otra... Una invención tuya, Dante.” Luego, para salir del susto, releí toda la obra de Juan José Arreola, en busca de mi pueblo. Jilotlán de los Dolores es mencionado en su novela La Feria, donde dice que a las fiestas del pueblo del narrador: “Llegan de todas partes, de cerquitas y de lejos, de San Sebastián y de Zapotiltic, de Pihuamo y desde Jilotlán de los Dolores”. Además, su cuento “El Co•

8

rrido”, del libro Confabulario, termina así: “Después se supo que hubo una muchacha de por medio. Y la del cántaro quebrado se quedó con la mala fama del pleito. Dicen que ni siquiera se casó. Aunque se hubiera ido hasta Jilotlán de los Dolores, allá habría llegado con ella, a lo mejor antes que ella, su mal nombre de mancornadora”. Jilotlán de los Dolores, en la obra de Juan José Arreola y en la boca de Juan Rulfo, siempre quiere decir “lejos”. Arreola nació en Zapotlán el Grande, un pueblo a aproximadamente 100 kilómetros de Jilotlán de los Dolores, y Juan Rulfo nació en un pueblo a aproximadamente 120 kilómetros de Jilotlán de los Dolores, mi pueblo, y la misma distancia hay de mi pueblo al de José Luis Martínez, presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, y al de José Clemente Orozco, el gran muralista, y al de José Rolón, el músico extraordinario; y en México, si ustedes me lo permiten, cien kilómetros no son nada, es casi un vecindario, si tomamos en cuenta que la Avenida Insurgentes, de la Ciudad de México, mide 28.8 kilómetros. Lo que podría interpretarse (si ustedes pueden imaginarse mi país)2 como que Arreola, Rulfo, Orozco, Rolón, Martínez, y yo, casi nacimos en la misma calle. Juan José Arreola avanzó unos escalones, aseguró que venía a Guadalajara a dedicarse, por fin, de nuevo, a escribir, y no me creyó tampoco que yo hubiera traducido un cuento suyo al francés, y enfatizó: “Una invención tuya, Dante, como tu nombre”.

3. Jilotlán está en el mapa, sí señor Soy de Jilotlán de los Dolores, Jalisco. De allá vengo. Un pueblo que dicen que yo me lo inventé. Que no existe. Pero sí está en el mapa. Jilotlán de los Dolores, un pueblo al que le achacan (con el nombre de Viluta, Uiluta, Huilotlan y Xilotlan) el lugar de origen de La Malinche3, y que está, al sur de Jalisco, en todos los mapamundis y los planisferios en cualquier idioma, por una razón: está tan aíslado que hay lugar para escribir su nombre en el mapa: el municipio de Jilotlán comprende una zona de 1511.78 kilómetros cuadrados donde habitan menos de 10,000 2  No leerlo cuando esté en México. 3  Así lo afirma Gabriel Agraz García de Alba, en su libro Doña Marina, Mailntzin o “La Malinche” nació en en el antiguo reino de Xalisco, México, Edición de Autor, 1984. •

9


personas: en Jilotlán viven 1,007 habitantes (si no se ha muerto y/o si no se ha nacido alguno entre el tiempo que yo lo hablo y el tiempo que ustedes lo oyen). Ahí nací. En día viernes, dice mi mamá, y mi papá no la contradice. Mis hermanas no se ponen de acuerdo sobre el año, por más que a mí me dijeron, me hayan dicho, me digan, que en 1954. Nací en una quesería. Nunca supe lo que era tener abuelos. De ninguna clase. Crecí rodeado de hermanas de todos los tamaños y colores. En cuanto me gradué de párvulos, me llevaron a los calorones de Nueva Italia a estudiar la primaria; en cuanto terminé la primaria, me llevaron al frío de Uruapan a terminar la secundaria y la preparatoria. Y lo mismo, me llevaron a Guadalajara a la licenciatura. Para mí estudiar era mudarme, viajar. Aguanté sin moverme hasta la maestría —con muerte de padre, hermanas casándose— y luego emprendí, ya desfamiliado, el viaje a Francia, donde me gradué de Doctor en Letras en 1983, fui director de teatro, repartidor de periódico, ayudante de conserje, conductor de programas radiofónicos, y profesor universitario. Hasta que me vine, en 1985, de regreso a Guadalajara, aunque pude irme aún más de regreso: a Uruapan, a Nueva Italia, a Jilotlán; pero no: mi regreso fue ya nomás a Guadalajara, donde me planto. Y allí estoy, año de 2011, todavía.

4. Será por las mujeres Yo crecí en el harem. Soy de una familia de mujeres. Excepto yo, otra cosa no había, en materia de sexo. Sólo mujeres hubo en mi infancia, muchas. Después, a pesar mío, ya tuve menos. Conocí la diferencia de los sexos a través de las mujeres. Nadie me culpe de jugar a las muñecas: no aprendí ningún juego más. Pero esto no es un drama: me entiendo muy bien con las mujeres; ellas han sido los mejores personajes de mis obras. En eso me gustaría parecerme a Alejo Carpentier, mi maestro, al que también me parezco en la forma de pronunciar la doble “rr”, a propósito para parecerme —¡aunque sea por eso!— también a Julio Cortázar. Dos mujeres en el mundo, confesadamente, se alegran, por motivos diferentes, de que yo haya sido, en el azar de tantísimas mujeres, hombre: la primera, mi madre; la segunda, mi ex-octava mujer. Espero que el público no exija las explicaciones. •

10

Han sido, las mujeres, para mí, todo, menos sexo opuesto: origen, escritura, deseo y rencor, y seres que aparecen en mi obra y en mi vida por todas partes. Mucho más que en la vida de cualquier otro artista, supongo.4

5. Nomás Ponciano no Dos veces al día, como a otros les recuerdan a su madre, me recuerdan a mí a Dante Alighieri, y a la Divina Comedia, a la que yo nunca le he visto, maldita la gracia, por ningún lado lo cómico. “Es un italiano medieval que usaba mi nombre”, respondo. )Tú eres italiano? )Tu padre era italiano? )Eres de una familia culta? Me quedo sin palabras. )Servirá de algo anotar que viví, de niño — ya bautizado— en un pueblo que se llama Nueva Italia, en el estado de Michoacán, fundado por migrantes italianos de apellidos Sizzo, Brioschi, Orio, Ragazzi, Doddoli,5 e hijas hermosas de caras con pecas, que siguieron al patriarca Dante Cusi? Mi padre era agricultor, de ascendencia incierta, y en Jilotlán, de libresco, sólo había un manual de odontología y un loco, Tiburcio (pa más señas mi tío), que se sabía corridos de memoria. Por toda cultura, mi madre era fanática atenta de los conocimientos de mi padre, que llegó a ser Presidente Municipal. 4       En mi novela Feminus (México, CONACULTA,2000)hay tantas mujeres que no tuve tiempo de contarlas. La anécdota se centra en veinte mujeres organizadas en 4 grupos de 5 mujeres cada uno, y luego se deriva hacia decenas de mujeres míticas del imaginario colectivo, que van desde Doña Ana de Ulloa hasta Coco Chanel, desde Tlazotéotl hasta Marilyn Monroe, e incluye a mujeres tan diversas como María Lionza, El Hada Madrina, Edith Piaf, Cenicienta, La Bella Durmiente, Floria Emilia, Sarah Bernardt, Loreley, Cayetana de Alba, Marie Curie, Mata Hari, Blanche d’Antigny, La Papesa Juana, María Bonita, Beatriz, Indira Ghandi, Amaterasu, Dewa Sri, Pandora, Scherezada, La Malinche, Suzanne Lenglen, Nadia Comaneci, Virginia Woolf, la Reina Victoria, Julieta, Beatriz, La Celestina, Bonnie Parker, El Hada Morgana, Anaïs Nin, Isadora Duncan, Greta Garbo, Lady Day, Grace Kelly, Lucha Reyes, Rosa Luxemburgo, Pentesilea, Camille Claudel, Lulú Castañuela Relingo, Safo, Jiang Qing, Murashaki Shikibu, Berty Albrecht, Rosario Castellanos, Beatriz Hernández, Maryse Bastié, Adelita, Muwafiqa al Musuliya, Sofía Loren, Dolores del Río, Ryta Haywort, mis hermanas, Madame Bovary, La Joconda, Ezili, Lynda Benglis, Evita Perón, Doña Josefa Ortíz de Domínguez, Isabel Adjani, la Reina de Saba, La Dama de la Gardenia... 5       Hay un libro de Ezio Cusi que cuenta la historia de esta migración italiana a la región de mi infancia, encabezada por Dante Cusi, originario de Brescia y Comendador de la Corona de Italia; el libro se titula: Memorias de un colono (México, Editorial Jus, 1955). Los primeros colonos se instalaron en una propiedad que abarcaba desde las tierras templadas de Lombardía hasta la Tierra Caliente de Parácuaro, en el Valle de Apatzingán, donde agrónomos traídos especialmente de Italia, comandaban a 1200 trabajadores que se ocupaban de nada menos que 64000 hectáreas. Para darnos una idea de la superficie, podemos compararla con los 2 299 000 de hectáreas que tiene La Toscana. •

11


Después de un titipuchal de hijas de mi padre, mi madre tuvo un varón, alegría, hasta el día en que escribo esto, de mí mismo. “)Cómo le vas a poner al niño?”, preguntaban los amigos. “Nomás Ponciano no”, se plantó mi madre. “)Qué tal Indalecio?”, sugirió mi padre. “Con el perdón suyo —dijo mi madre— y con todo lo que no me gusta el apelativo, le acepto ese nombre, nomás Ponciano no, aunque usted se llame así”. “Ta bueno, Teodora —dijo mi apá, que sabía que a mi mama le repateaba el nombre de Teodora y prefería Lola pa que todos pensaran que se llamaba Dolores, que es nombre de personaje de Juan Rulfo—, le pondremos Indalecio”. Y yo oyendo todo, a tiemble y tiemble. “Me van a chingar pa toda la vida. Tense sosiegos y pónganme un nombre cualquiera del calendario”. —Indalecio Mercedes —dijo mi padre. Yo me hice caca del susto. A mí qué carajos me importa haber nacido el 24 de septiembre, día de Nuestra Señora de las Mercedes. Con cara de (ten piedad! y volteándose para otro lado con la cara, mi madre me tendió a los brazos del matadero de mi padre para que me llevara a nombrar a la iglesia. “Nomás Ponciano no”, le dijo mi padre, como pa cucarla, “de ahí en fuera, lo que a mí se me ocurra”. Mi madre lloraba de angustia. Yo veía todo eso. Y si ustedes no me lo creen es porque no creen en la literatura. (Ah, y a propósito de literatura: mi madre era muy bella, me acuerdo). Uno de mis tíos, Aniceto, que no se avergonzaba de su nombre ni de vivir en mi casa (siempre tuvimos tíos viviendo en nuestra casa: después de magníficas cosechas, en lugar de dar limosnas a la Iglesia, compraban gallos para apostarles y perder hasta el último centavo en las peleas, y venirse a vivir con nosotros, de puro cariño), mi tío Aniceto, digo, dirimió la querella con una proposición descabellada: “Pónganle dante”, dijo, con minúscula porque era medio analfabeta. A mi padre aquello le sonó como a nosotros nos suena ahora Usmaíl, Filóstrato, Salutario, Birbiloque. Hizo gesto de fuchi. Mi madre, nomás por joder, aplaudió la ocurrencia. Mi apá no comprendía: “Nada más Ponciano no”, se quejaba para sí mismo sin entender cómo alguien podía pensar que “Dante” era un nombre bonito y “Ponciano” feo. En ratos así, los 20 años de diferencia entre él y mi madre lo hacían disvariar. En un arranque agarró al chiquillo aquel —o sea yo— que estaba oyendo todo y aún se acuerda, se lo llevó a la Presidencia Municipal, se •

12

lo llevó a la Iglesia, y regresó con él y dos papeles, y se lo dio a mi mamá: “Amista tu hijo ya nombrado, por lo católico y por el civil. A ver si sale algo de provecho: se llama Indalecio Dante”. “Bendito sea Dios”, alcanzó a decir mi mamá, con el alma en vilo.

6. )Quién soy yo? Cuando alguien me hace esta pregunta, un estudiante, un periodista, una mujer, “)quién es Dante Medina?”, yo volteo pidiendo que otro responda por mí, pero como nadie quiere asumir esta responsabilidad, tengo tres respuestas preparadas: La primera: si se trata de un periodista, le contesto, invariablemente: “)tiene suficiente cinta en su grabadora?” La segunda: si es un profesor universitario, la respuesta es: “)seguro que no se va a morir antes de que termine mi relato?” Y en tercera, si es una mujer, le digo al oído: “)tendrás dispuestas suficientes noches para dormir conmigo, entenderme, asustarte, comprenderme, y ordenar, junto a ti, mi pasado?” Todos me responden que no. Así que no he tenido, todavía, la oportunidad de contar mi vida, quién soy, y qué hago. Pero hoy, ya que veo que ustedes tienen tiempo, lo voy a hacer, así que prepárense, porque les voy a decir qué soy y quién soy.

7. Recuento de mis inhabilidades

Cuando tuve edad de saber algo más de eso de las mujeres y los hombres, me interesé en las artes. Empecé por la carpintería, en un pueblo de montaña que se llama Uruapan, en un estado, Michoacán, de donde mucha gente cree que soy, en una época de mi vida que ahora clasifico como Escuela Secundaria. Un buró de madera que toda mi familia ridiculizó me hizo cambiar al dibujo y a la escultura, para que un pájaro y un león me echaran del paraíso de las artes impertinentemente rumbo a un profesor de baile al que le pareció que yo fingía antes de convencerse de que lo mejor que yo podía bailar era lo peor que él había visto bailar en su vida, por lo que me remitió al profesor de música que me aceptó en el coro a condición de que cantase por debajo de los decibeles perceptibles para el oído humano —por fortuna mis padres pagaban •

13


puntualmente la mensualidad y yo nunca llegaba tarde a la escuela, hacía las tareas, no les levantaba en público la falda a las alumnas, y las que eran mis novias pactaban sin dificultad que ninguno de los dos se lo diría a nadie. Mi ex-séptima mujer (otro de mis personajes femeninos), resume así el hecho de que yo haya tenido que aprender taquimecanografía —(cosa de putos!— para aprobar una Escuela Secundaria sin la que ahora no tendría un Doctorado en Letras: “A ti te exiliaron, por indeseable, en la literatura”.

8. Reivindico una habilidad: mis dedos Quise ser arquitecto, y a la primera línea me reprobaron. Quise ser psicólogo, y no me interesaban los problemas ajenos por reales. Quise ser administrador de empresas y me aterré tanto cuando supe que había sido aceptado como alumno en la Facultad de Administración que abandoné durante meses la ciudad, temiendo que vinieran a buscarme y me obligaran a asistir a clases. Mi psicóloga, después de aceptar que no fui tan mal actor de teatro, que luego dirigiría incluso el grupo de la Université Paul Valéry en Francia, que ganaría algunos premios y tomaría algunos cursos, diría elegantemente en su reporte, destinado a tranquilizar a mis padres: “Es incapaz de saber de lo que es incapaz: no reconoce sus limitaciones”. ** Tejer, bordar, cocinar, cuidar niños. ** Mis manos suaves En cuanto a formación, aunque sea cosa de putos y jotos, al menos aprendí a servirme de una máquina de escribir como la mejor de las secretarias. Algún editor se quejó a menudo de que escribo demasiado. “Es que escribo con todos los dedos”, le contesté. Mi segunda novia puertorriqueña —y tercera caribeña, porque tuve una negra cubana de caderas magníficas— que publica en inglés, Irene Vilar6, siempre pedía, para asombrarse, verme escribir. 6       A Message From God in the Atomic Age, que luego se llamaría The Ladies’ Gallery, es su más famoso libro. Años después, en 2009, Irene Vilar publicaría el más escandaloso de sus libros: Impossible Motherhood. “Testimony of an Abortion Addict” (New York, Other Press). (Maternidad imposible, “Testimonios de una adicta al aborto”). •

14

Ella confiesa que le cuesta muchísimo esfuerzo, reflexión, investigación, maduración, días, semanas, meses, angustias, escribir alguna página. Yo, sin embargo, y según ella, escribo como si una voz, una persona desde dentro de mí, me dictara. Irene se embelesaba viéndome escribir, me pedía que escribiera para ver cuál es el fenómeno, cómo es. Una vez que termina la sesión de escritura, me ruega que le explique cómo escribo, qué pasa en mi interior: yo le respondo siempre que lo único que yo sé es que me siento frente a la computadora, pongo las manos en el teclado, y las palabras empiezan a aparecer en la pantalla, así, sin más explicación, en diversos géneros literarios, sin que yo entienda otra cosa sino que mis dedos se están moviendo y que no puedo detenerlos, y que mis ojos se abren grandes, y mi cerebro está disfrutando, y goza al máximo.7 Puede uno, si quiere, suponer que esa voz provenga de Dios o de alguna musa callejera, aunque no creo en la musa… sí, sí creo, necesito de la musa, necesito estar enamorado para escribir, y es probable, o seguro, que sea ella la que me dicte lo que escribo, probablemente sea la mujer que todavía no he encontrado para que comparta conmigo su vida, o probablemente sea mi madre, muerta hace ya tantos años. Pero así escribo, bajo dictado, sin pensar, sólo oyendo, y éste es un hecho que no quiero ni discutir ni juzgar. Si busco algún propósito que haya animado mi escritura, recuerdo, en especial, uno: llevar al límite las posibilidades de la lengua. No al límite de ella, desde luego, sino al mío; al límite de mis posibilidades. No toda la lengua, (desde luego!, sino un sector, una parte que, siéndome clara, me ha enseñado difícilmente a ver. 7       Una vez, encontré por las calles de Guadalajara, era martes, a un querido amigo, músico, Bernardo Colunga, y me preguntó, con sencillez: “)qué estás haciendo?” Le respondí, con irresponsabilidad y entusiasmo: “Acabo de terminar una obra de teatro sobre Don Juan”. “Hombre, qué padre —me dijo—, tenemos que leerla, los amigos, y los miembros de La Fundación Don Juan. Yo organizo todo. Yo aviso a todos, la leeremos a varias voces, en casa de mi novia Teresita. Los invitamos a cenar a todos. Bueno, me voy, tengo mucha prisa, entonces mañana, a las ocho de la noche”. Muerto de miedo y henchido de adrenalina, me fui a mi casa, estupefacto, decidido a convertir en verdad la mentira que acababa de cometer. Y me senté a la computadora. Al día siguiente, miércoles 1 de noviembre de 1997, a las siete de la noche, estaba imprimiendo ya la versión definitiva de mi obra de teatro Yo soy Don Juan, para servir a usted, que, efectivamente, fue leída a varias voces, después de la cena, en casa de Teresita Aguilar, como —según decía la invitación—: “Estreno Mundial de la Lectura Dramática”, y fue grabada por el Negro Guerrero de Radio Universidad de Guadalajara. •

15


9. Juegos de palabras y juegos con palabras Sería fácil observar, a la ligera, que en mis escritos vagan los juegos de palabras. Quisiera corregir esta impresión: rara vez pongo en lo que escribo juegos de palabras. Lo que procuro, lo que persigo incluir en mi escritura, son juegos con palabras. Exacta diferencia: los juegos de palabras, aun calando hondo, son chistosos, hábiles, sorpresivos, pero tienen algo de prefabricado; los juegos con palabras son siempre imprevisibles, se traen un encantador no-sé-qué, algo como muy cosa suya que ya ha dejado de interesarse en provocar la risa, algo que nunca ha sido prefabricado en esa dirección sintáctica o fonética, algo que puede perfectamente existir sin repetirse: sin haber sido previsto por la “normalidad” de la lengua literaria. Dicho de otro modo: los juegos de palabras se localizarían en el campo de “la puntadas”, “las invenciones”, “las ocurrencias”; los juegos con palabras, se sitúan en el campo de la reflexión más regocijante y cruda: la que le hace preguntas —difíciles de ser posible— a la lengua, la que —con agudeza— coloca elementos uno al lado del otro, uno alejado del otro, a ver qué pasa, en la inconsciencia de desconocer el resultado, en la conciencia de provocar el escándalo. Mis libros Léerére y Niñoserías, son, para mí, un buen ejemplo.

10. La letra, la palabra, y la frase Probablemente escribo porque he querido saber de qué está hecha la letra cuando ya no es parte de la palabra. Cómo se des-con-cierta la palabra cuando se le quita una letra de la que ella —la palabra— se sentía dueña. He querido saber, sobre todo, esta respuesta: )quién es dueña de quién, la palabra de la letra o la letra de la palabra? Nosotros percibimos, terminada, lista para el uso, a la palabra, en sí misma, vieja en sus costumbres, renovada en su utilización: vieja en los años que tiene circulando, nueva porque acaba de aparecer en el instante de aire en que la oí (la diga yo u otro) o en el instante de espacio en que la escribo o leo. Y yendo más allá: )quién subordina a quién? O, mejor dicho: )quién es parte de quién, la palabra de la frase o la frase de la palabra? )Quién se desintegra de su completitud al separarse: la palabra o la frase? )Quién •

16

gana más al unirse, la palabra o la frase? En suma —y me desentiendo de las respuestas ya dadas por la ciencia— )quién y cómo y por qué estructura a quién? )Qué cambios hay en la existencia de un ser humano si la palabra vida se resbala en una ese, se rompe la ve, y se convierte en sida? Es posible que estas cuestiones ya hayan sido resueltas por los lingüistas, pero mis asedios son literarios: no busco soluciones teóricas a problemas de la lengua real, persigo formas del artificio vueltas imagen mental en ese lenguaje de la ficción que llamamos literatura.

11. La teoría y la ejecución Todo esto, entiéndase bien, lo busco en la fabricación mientras lo ejecuto. No puramente en el laboratorio mental —tan respetable— de la elucubración. La lógica, en este camino, es una herramienta; la lógica de después de Gödel, de después de Escher, de después de Samuel Beckett, Juan Rulfo, James Joyce y Julián Ríos. La lógica tan entrevista por César Vallejo y Laurence Sterne; la tan vividomesticada por Raymond Queneau y Georges Pérec: Queneau, que ejecuta, más allá de la escritura, el haber escrito los Cent mille milliards de poèmes; y Pérec, que a su rompecabezas La vie, mode d’emploi, le articula sólo 99 capítulos de los cien “previsibles” porque, descubrimos, una niña (desaparecedora como la Niña Ba del Cristóbal Nonato de Carlos Fuentes), la niña del capítulo LI, es la culpable.

12. Lo que se sabe y lo que se ignora Siempre, cuando escribo, busco entender lo que todavía no comprendo, las cosas que ya no entiendo. Pero siempre, cuando escribo, también, busco no entender de manera tan completa como ya entendí, las cosas que desde siempre me he sabido ya dadas (hasta por mí mismo) por entendidas. Hay un doble juego en mi escritura: se escribe para aspirar a la significación, y se escribe para desembarazarse del lastre de la significación. )Al mismo tiempo? A veces sí; sólo a veces. Hay, todavía, otro doble juego en mi escritura: el de fingir la broma donde no está, y el de nunca escribirse de manera ya vista. Aspiro, así, a •

17


lo imprevisto, y al juego que afortunadamente en la lengua está destinado a rebasar las fronteras del juego.

13. La repetición y el aburrimiento No es todo esto un programa determinado al que yo, sesudamente, haya decidido sujetarme. Proviene de un origen programático bastante simple: el aburrimiento. Todo lo que yo he escrito, toda mi escritura, toda mi actitud de escritor, se la debo al aburrimiento. Escribir, para mí, es huir del aburrimiento, cuya imagen más elemental, más perceptible y peligrosa, es la monotonía. No soporto escribir un texto de la forma, del modo, en que he oído en la lectura otro texto, o en la forma en que dicen en la escuela y en la universidad que se escriben “correctamente” los textos. Me aburre hacer lo que pienso que ya sé hacer. Ésta es mi verdadera bandera estética: Me aburre hacer lo que ya sé hacer. Yo sería un mal payaso de circo, un muy mal sacerdote, y un pésimo político: me aburre tanto contar los mismos chistes, como re-emprender un mismo recuento de las mismas glorias y desgracias, como repetir los mismos discursos, las mismas fes, las mismas promesas. Toda mi escritura no ha sido sino una constante huida del aburrimiento que me provoca la parejura de la lengua.

14. )Quién soy? )Quién soy yo? No lo sé, sinceramente no lo sé. Alguna vez me definí a mí mismo como “ese veneno llamado Dante Medina”. Y, supongo que para contrarrestar el veneno, una amiga mía de la infancia, emocionadísima con mi definición, me dijo a los ojos a punto de caer en el orgasmo: “(Ay, qué tierno!” Otros también tienen su respuesta, también más o menos hormonal. Dice el psiquiatra que soy un esquizofrénico de la escritura, dice el sacerdote que soy un poseído del lenguaje, dicen los bienpensantes padres de familia que no llevo una vida normal, dicen los empleados del fisco que pago muchos impuestos, dicen los que no me conocen que soy un presumido y arrogante,8 dicen los que me leen en el periódico que escribo muy bien, 8       En algunos círculos de Guadalajara se me conoce como El Padre Dante, no por mi gran catolicismo, •

18

dicen los que me oyen en la radio que mis palabras son sumamente eróticas, dicen mis amigos que bebo siempre, dicen mis familiares que soy un padre ejemplar, dicen mis amigas que soy un excelente amante, dicen mis socios que soy sumamente honesto para los negocios, dicen mis sobrinos que soy el tío ideal, dicen mis alumnos que soy un profesor muy exigente, dicen los restaurantes que soy un buen consumidor, y dicen en los bares de Guadalajara que soy un cliente muy divertido9. Es cierto que siento tener en mí las personalidades de todos mis personajes, y cuando hablan su voz retumba en mi pecho mientras escribo; es cierto que escribo como si me dictaran, que hace ya muchos años que no me cuesta ningún trabajo escribir, sólo resiento placer, y oigo una voz que me dice lo que mis manos escriben en el teclado sin pasar por mi conciencia, y a menudo desconozco lo que “yo mismo” escribí; es cierto que no llevo una vida normal, y que ni siquiera puedo responder con seguridad a preguntas a las que otros responderían simplemente, como )qué hace, dónde trabaja, cómo se llama? Es cierto que pago muchos impuestos, porque trabajo mucho y en diversas cosas. Es cierto que parezco un presumido y un arrogante porque doy la impresión de que sé hacer muchos oficios, de que puedo enfrentarme a todo, de que me siento guapo e importante. Es cierto que escribo textos que le hablan de cosas personales a la gente, y que he hecho centenas de programas de radio, y en algunos he podido entrar en la piel de las personas, probablemente porque soy un aficionado al tequila, y porque llevo una vida de padre soltero en la que son importantísimos mis hijos, y seguramente hago el amor con deliciosa entrega y sé utilizar el olfato y el tacto, y nunca he hecho negocios donde engañe a quienes tratan conmigo. Cierto es también que adoro a mis sobrinos, porque soy el tío soltero al que recurren cuando algo en la vida les grita que tienen que pedir auxilio, y mis alumnos también entienden que como profesor me toca enseñarles la disciplina. Eso no quita que en los restaurantes me reciban los meseros con amables sonrisas, en los bares de Guadalajara me traten bien, sin que ninsino porque este apodo, abreviado, se oye “El PeDante”. 9       Recuerdo que, en 1992, en el Perú, hacia el final del “Coloquio Internacional César Vallejo, su tiempo y su obra”, el chileno Mauricio Ostria propuso, en público, solemnemente, que se me declarara Invitado Perpetuo a Todos los Coloquios, Encuentros, Congresos, y Todo Lo Demás. Yo me sentí orgulloso, alegrándome de que mi ponencia sobre César Vallejo hubiera causado un tal impacto. Pero luego agregó: “Sí, pero que se le invite como payaso, porque nos ha hecho reír a todos, nos ha divertido muchísimo”. A pesar de estos duros golpes de la vida, sigo siendo escritor, aunque he considerado la posibilidad de alquilarme como payaso en alguna de esas reaccionarias, aburridas, centenarias, universidades donde se toman, falsamente, la literatura en serio, con maestros que creen en la lengua como en Dios Padre. •

19


guna persona sepa cómo es mi día, y ni siquiera se imaginen que la mayor parte de los días de la semana duermo solo, que adoro los viernes, y que los domingos me deprimo. Lo que más me gusta es escribir. Escribo siempre. Mientras duermo, mientras como, mientras conduzco, mientras camino, mientras me baño, mientras cocino, mientras hago el amor. )Desde cuándo escribo? Escribo desde que recuerdo que me habitó la lengua, desde que sentí que hablar era la forma más placentera, más armónica, más femenina, de estar en el mundo. Yo no aprendí a hablar, yo ya nací con la lengua. Pero )cómo escribo? ) Y por qué, a ver, por qué? Escribo, ya lo dije, como si me dictaran, sin saber lo que sigue, sin tener la menor idea de lo que vendrá después; soy un escritor que no hace ni proyectos, ni planes, ni apuntes, ni borradores, ni varias versiones. Soy el primer lector de las historias que escribo, me apresuro a escribir para enterarme del destino que la lengua les ha preparado a mis personajes. Y escribo simplemente porque no puedo evitarlo, me es física y mentalmente imposible dejar de escribir, es —y no exagero— como si a mis ojos quisieran impedirles ver, a mis oídos oír, a mis pulmones respirar. Digo, simplemente, que escribo con la misma simpleza inexplicable con la que a los árboles les nacen hojas, a las plantas les florecen colores, y a las nubes el agua las hace cómplices para que nos refresque la lluvia. No estoy hablando de nada sobrenatural: nada es más natural en mí que escribir.

15. Michoacán y lo michoacano en mi literatura Cuando uno ha vivido en Michoacán no deja uno nunca de sentirse con el oído, el olfato, la lengua, y los ojos en Michoacán. Es como haber vivido con una buena pérfida mujer —Co-dependencia, que le llaman. Aunque nací en Jalisco, lo michoacano se incrustó en mí de manera permanente porque a los cinco años mi madre y mi padre me emigraron a estos rumbos. Soy un producto del éxodo de las tierras infértiles del sur de Jalisco y un resultado de la búsqueda de la bonanza en las tierras irrigadas del Valle de Apatzingán. En Nueva Italia viví durante la primaria, que estudié un par de años en Uruapan, donde seguí la secundaria y la preparatoria. Ahí tuve a mi primera novia, mi primera bicicleta, y el primer eclipse solar de mi vida. No pocas cosas le debo a mi experiencia michoacana, y aunque Nueva Italia y Uruapan sean mis tierras adoptivas, las siento tan mías como si hubiera nacido en ellas. •

20

Además de la biografía, dos cosas tiene lo que yo escribo que son de Michoacán: sus paisajes y mis recuerdos a los que vuelvo siempre, y —según dicen los críticos— el humor de mi literatura es michoacano. Hablo con nostalgia de Michoacán y río como michoacano. Las dos cosas desconciertan a los que se han acercado como estudiosos a mi obra y dan qué pensar sobre “mi extraño humor” a los jaliscienses. Permítanme una anécdota. Un buen día —porque era otoño—, mientras leía poemas en la New York University, vi que a mi traductor le pasaba algo. Se le atoraba algo en el momento en que llegaba a un poema dedicado a los puentes de Manhattan que yo creía clarísimo y transparente. )Que no ya, en Creta, Grecia, el ilustradísimo traductor de la biblia al francés, André Shouraqui, no había dicho ya que esos poemas a los puentes eran dignas parábolas de la comunicación humana? Sin embargo, en Nueva York, el traductor leía con un tal desconcierto que tuve que recurrir al original para ver qué pasaba. Leo el poema: Para no mojarse los puentes se apelincan sobre el agua El traductor era excelente, lo aclaro. Pero ni era de Michoacán ni había estudiado en Michoacán. Y aunque el poema no parecía en absoluto difícil de traducir a él se le complicó una palabra: “apelincarse”. Regresé a Guadalajara y conté la anécdota. Todo el mundo me dijo que el traductor tenía razón, no yo. El verbo “apelincarse” no lo entiende nadie; es más: no existe. Entonces, dije asombrado, )qué es lo que hacen los niños chiquitos en Jalisco cuando quieren alcanzar los pinzanes y las changungas que están encima de la mesa y les quedan demasiado altas para su edad? “Se paran sobre la punta de los pies”, me contestaron. Pues eso es apelincarse, qué tontos son. En Michoacán, los niños, en cuanto empiezan a caminar, e incluso antes, “se apelincan”, y alcanzan todo lo que quieren. Y, que me dicen: “A propósito, )qué carajos son las changungas y los pinzanes?” Y, acordándome del traductor newyorquino en aprietos, me puse amablemente michoacano, y les traduje, pacientemente: las changungas son los nanches y los pinzanes son los guamúchiles, los zitunes son zarzamoras, los chútaros son los jornaleros migrantes, subirse a alguien a las espaldas se dice llevarlo “amachi”; “parientitu” quiere decir amigo mío, cuate, mano; y “circunvalación” significa •

21


“autobús urbano”, y “autobús foráneo” se dice “galeana”; “cerdo” o “marrano” se dice “cuchi”, “después de las doce del día” se dice “de mediodía para abajo”, “cosechar” se dice “pizcar”, traer una amante o una movida se dice “tener un venadito”, y los “percances” no son los imprevistos ni los imponderables sino que son una tripitas fritas sabrosísimas que se comen, y las güilotas no son tampoco las mujeres públicas y fáciles de “allá abajo”, las de rumbo al Cablote, en Nueva Italia, sino unos pajaritos deliciosos que vendían, con enchiladas si uno las pedía así, Las Coronelas; y en la tarde, en lugar de ir a la nieve, uno iba a los raspados con La Güera Chencha, donde uno se daba cita con la muchacha que quería para su mujer, en cuanto solicitara su mano o se la robara; y en Nueva Italia, cuando uno quiere decir “no jodas”, “no molestes”, “estás loco”, “ni lo pienses”, uno dice, nomás, categórica y drásticamente: “culo contigo”... y ya no le seguí porque me pararon la lengua no sin antes, probarles a mis amigos que, decididamente, hay mucho Michoacán que corre por mis venas. Y ya ni que decir de Uruapan: ¿cómo explicare el sabor de la cevadina, el agua de papa, los chapos, las corundas, el atole de grano…? De niño, recuerdo, nadie en Nueva Italia se llamaba como yo, Dante, y no me hallaba porque no tenía tocayos, como todos los demás niños. Un día, durante la primaria, tuve una gran alegría: me salió mi primer tocayo: Un cine. Sí, un cine fue mi primer tocayo: frente a mi casa, con un enorme letrerote, abrió sus puertas el cine Dante Cusi, el primero que veía en mi vida, y tuve la suerte que pocos niños tienen: un cine con mi nombre. Porque de niño, es difícil llamarse Dante. No podría consignar cada uno de los pasajes de mi obra donde aparece Michoacán: Uruapan, Parácuaro, Lombardía, Nueva Italia, Pátzcuaro, Morelia-Valladolid-Guayangareo, y otros lugares. Lugares en los que, buscando una cosa hallé otra, al igual que José Rubén Romero, quien dice en un poema:

Buscando huevos de gallina por los rincones del granero hallé los senos de mi prima.10

No hablaré más. Otra cosa tengo que heredé de Michoacán, y haré gala de ella ahora: sé callarme a tiempo. Así que me callo, y gracias, muchas gracias. 10 

Romero, José Rubén, Obras completas, México, Editorial Porrúa, 1975 (4ta. Edición), p. 7.

22

El trabajo en los

talleres literarios


El taller al revés: el taller literario y el aprendizaje situado Jesús Baldovinos Romero

Un taller literario se considera como el sitio en donde se aprende a escribir literatura. Un aproximación nebulosa acerca de lo que es o puede ser en realidad. Un taller literario con objetivos claros y en estricto sentido de creación incluiría uno de los tres ejes siguientes, cualquiera de sus combinaciones o los tres: escritura, lectura y crítica, y hay quienes agregarían el aspecto editorial y hasta el de difusión. Regularmente a los talleres asisten quienes no poseen una formación en el área, quienes no poseen una formación, o quienes al acudir a letras con la idea de egresar como “escritores” y se han dado cuenta que los ejes rectores eran pedagogía, lingüística o crítica, pero no creación como una opción –sin negar que lo que se aprende en el aula puede servir para crear, pero no es un objetivo primordial-. Sin embargo, no siempre el taller representa una solución. Entre las dificultades a que se enfrenta el tallerista y que lo lleva a la decepción y deserción, se encuentran el costo, la duración, las actitudes y egos (del tallerista, del coordinador y del resto de los talleristas). Hay actitudes desde el vedetismo hasta los grupos “internacionales” en donde por 10,000 pesos obtienes un título de escritor (estoy hablando de hace diez años). La idea romántica e idealista de convertirse en escritor, ser multipremiado y publicado, se viene abajo. Hay sin embargo, otros factores que determinan este desencanto aparte de los prejuicios de los talleristas y coordinador: la formación del maestro, los objetivos del taller, las lecturas previas –si las hay-. Si de concepciones se trata, hay quienes argumentan que hay tantas teorías de construcción literaria como escritores, y llevada esta afirmación al ámbito del taller, hay tantos modelos de talleres como coordinadores. Sin embargo, comúnmente encontramos tres modelos básicos: el taller, el curso y el curso taller. Y en cada uno, múltiples variables. Por citar solo algunas: Taller en donde el que asiste lee, el coordinador escucha y los compañeros comentan –con sus limitaciones lo que perciben en el escrito leído-. Taller en donde el que asiste lee, el coordinador y los compañeros comentan. •

24

Taller en donde el que asiste lee y nadie comenta. El taller permisivo en donde al comentar no se hace una crítica puntual y se concentra en decir las cosas “buenas” que tiene el texto ni se establecen relaciones, por lo que el escritor no tiene una idea ni remota de la calidad de su trabajo. Curso taller en donde se brinda información básica, siempre desde la perspectiva del coordinador, y se aplican ejercicios de creación. Curso taller en donde el coordinador brinda información y el tallerista extrae la teoría, y se acompaña de ejercicios. Curso taller en donde se brinda la información y se toma como única, por tanto, los textos creados deben ser como el coordinador indica. Curso taller o taller democrático, en donde todos leen, todos comentan. Finalmente, en los modelos planteados, hay que tomar en cuenta que la atmósfera es un elemento importante, ya que en ocasiones se confunde el crítico –con fundamento y relacionando lecturas- con el criticón, lo que debilita la dinámica al interior de los grupos. Ante estas variables, los modelos pedagógicos, sin pretender que el taller sea una esquema rígido de enseñanza-aprendizaje, son desconocidos, no son aplicados, o en la “aparente búsqueda de la expresión libre” no se toman en cuenta por no considerarse importantes, negando así el hecho didáctico que existe per se; no se pretende con esto que el modelo prevalezca por encima de los contenidos o de los objetivos del taller, sino que se infiltre en el mecanismo del taller, que sirva para mediar los contenidos y se convierta en una dinámica que facilite el trabajo para tallerista y coordinador. Es decir, no convertirlo en educación convencional pero si que apuntale el trabajo al interior del taller. Visto de esta manera, el taller o el curso taller se puede concebir como una estructura lineal, en donde el alumno “aprende” lo que el coordinador “sabe”, y pueden incluyendo aquí sus lecturas, el abordaje creativo, sus experiencias o motivaciones, entre otros. A parte de conocer cómo es que llega el coordinador a la escritura, se conoce el cómo debe ser un texto de determinado género o qué características debe tener para ser considerado como tal. Las variantes en este rubro también son nutridas, priorizando a uno u otro aspecto: la experiencia personal o lo “formalmente correcto” para la construcción del texto. La propuesta del taller al revés está fincada en el aprendizaje situado. Se toman en cuenta las necesidades del tallerista como punto de partida, •

25


tomando a partir de su propia escritura su emplazamiento, si situación en el contexto. Es a partir de qué es lo que quiere decir como se va conformando su cómo lo quiere decir.

La cultura y la construcción literaria Diana Sagástegui en Una apuesta por la Cultura afirma que actualmente las estrategias y los modelos pedagógicos se centran en tres objetivos: trascender las prácticas tradicionales educativas centradas en la exposición de informaciones fragmentadas, en centrar el logro escolar en el desarrollo de competencias más que en la adquisición de conocimientos (y en estimular la capacidad del alumno para “anticipar, formular e incidir sobre problemas de entornos sociales cada vez más desiguales, lábiles e inciertos”. Y abunda “Tanto la finalidad de la educación superior como los criterios pedagógicos que en vigor remiten directamente al contexto social e implican, de una u otra manera, al aprendizaje situado. La misma Sagástegui establece que es una forma de crear significado desde las actividades cotidianas de la vida diaria, lo que da un sentido similar a la concepción de cultura. El aprendizaje entonces, por símil, es producto cultural contextual, solo comprendido si se entiende el entorno. El principio básico de este modelo pedagógico es que la educación no es el producto de procesos cognoscitivos individuales sino de la forma en que tales procesos se ven conformados en la actividad por una constelación de elementos que se ponen en juego, tales como percepciones, significados, intenciones, interacciones, recursos y elecciones. Estos constitutivos no son factores de influencia sino el resultado de la relación dinámica que se establece entre quien aprende y el entorno sociocultural en el que ejerce su acción o actividad. Lo que aprendemos es, entonces, explicable sólo a partir de prácticas sociales. Éstas determinan, en un contexto determinado, cómo conocemos, lo que conocemos y su significado. La conceptualización teórica inicia con las propuestas de Lev Vigotsky quien establece que la persona aprende al relacionarse con lo otro, con los otros, de tal manera que el aprendizaje resulta una construcción social; posteriormente John Seely Brown, Allan Collins y Paul •

26

Duguid argumentan que la actividad y las situaciones son integrales a la cognición y al aprender y terminan afirmando que la naturaleza del conocimiento es un producto de la actividad, del contexto y la cultura en donde se desarrolla y utiliza. Los mismos autores afirman que al ser la comprensión un continuum “implica negociaciones sociales complejas, además, el aprendizaje se enriquece con la experiencia de otros –recursos compartidos, prácticas sociales comunes- en donde el lenguaje juega un papel de mediador. Es decir, el aprendizaje se basa en la experiencia y en la interpretación de ese hecho “didáctico” o ese hecho social. De esta manera se crea un fuerte vínculo entre ese hecho social y las características personales del aprendiz. La sociedad se problematiza, el aprendiz interpreta y procura soluciones; las propuestas que emanan de esta experiencia no se hace en solitario, se hace de manera comunal, colectiva, dándose un intercambio horizontal de posibles soluciones. En el libro “Aprendizaje situado, participación periférica legitima” (2001), Jean Lave y Etienne Wenger proponen que un entorno de aprendizaje situado debe por lo menos posibilitar al aprendiz los siguientes elementos: 1) La interacción dentro de un contexto socio-cultural, 2) La interacción con un evento que se torne común para dicho contexto social, 3) Las posibilidades situacionales que le permitan generar actividad, 3) Unos recursos contextuales que le permitan la acción y 4) La toma de decisiones. Todo lo anterior, con la finalidad de permitir al individuo ser actor de su propia construcción, desde la participación, el contacto directo con la situación para su interpretación, la negociación de significados, la clasificación y aprehensión del contenido relevante, la interacción colaborativa, la solución de problemas emergentes, la asistencia significativa de un experto (andamiaje significativo), y dentro de todo esto, asegurar la pertenencia al interior de una comunidad de práctica. El aprendizaje se produce a través de la reflexión de la experiencia, a partir del diálogo con los otros y explorando el significado de acontecimientos en un espacio y tiempo concreto •

27


La construcción Regularmente el taller es, basándonos en los modelos arriba vistos, unidireccional: que si bien representa un objeto de interés para el tallerista, no permite mucho campo de acción de él mismo para construirse. Los beneficios de modelos así es que son implementados en los términos en que aparentemente a todos conviene, tanto de tiempo, de espacio, y hasta de modo. El modelo del taller basado en el aprendizaje situado ofrecería un sentido “inverso”, colectivo, a partir de las propias necesidades del grupo formado, aún cuando el modelo social original tiende al neoliberalismo. En lugar de ser tomado tal cual se toma en la actualidad, teniendo como primacía el desarrollar habilidades estrictamente prácticas, debe procurarse enfocarse en los problemas sociales actuales, darle una interpretación colectiva, una postura crítica a través de los tres ejes principales del taller: leer, escribir y hacer crítica. Esto permite además construir un modelo que no sea lineal (maestro-alumno) sino horizontal: iguales. El tema tomado será entonces un pre-texto, que se construye de manera conjunta. El proceso será más tardado de lo habitual pero el resultado puede ofrecer entre otras cosas, la satisfacción del participante, la toma de decisiones en su inclinación “vocacional” (puede decidir entre los múltiples géneros cuál es aquel que le sirve para expresar el fenómeno social a trabajar), el aprendizaje es significativo e incide de manera directa en el entorno. Requiere además, tal como lo marca el marco teórico un compromiso que lleve a los elementos primordiales de este modelo: la práctica, la pertenencia y la participación. Esto lleva a adquirir habilidades no solo laborales sino culturales y una construcción de identidad o pertenencia a un grupo. La identificación sería un detonante en la construcción de signos, detonante del desarrollo de aquellos pre-textos en textos. Beatrix Niemeyer indica que esta propuesta no excluye la diferencia de aprendizaje previos, más bien, se recurre a estos y a su intercambio, a la experiencia directa para construir entre todos ese conocimiento; además de que no se trata de un trabajo en equipo, sino de los conocimientos que se generan en comunidad (en la comunidad). Y agrega “El proceso de aprendizaje situado se efectúa siempre allí donde las personas acuerdan un objetivo común, para realizar una actividad que todos experimentan y reconocen como significativa”. De esta manera, los resultados se basan en conocimientos formales, •

28

establecidos, pero estos se van adecuando a la necesidad de la comunidad, y no al revés, como usualmente se emplean. Las actividades son codirigidas, regularmente fuera de los contextos artificiales de la educación convencional –la calle, el mercado, la tienda-; se recurre a prácticas “olvidadas” como la observación y el silencio, al análisis y a la expresión libre, por lo que de manera inmediata no existe sino la propia evaluación comunal. Requiere cambios en las estructuras de pensamiento y comportamiento tanto de parte de los talleristas como del coordinador; una serie de características como lo marca Maritza Montero en Teoría y práctica de la psicología comunitaria: participación, conciencia, autogestión y compromiso entre otros.

Conclusión Si bien para algunos, los modelos típicos del taller literario ofrecen beneficios, estos son pocos, y generalmente se reduce a un selecto grupo. La propuesta de un taller al revés es partir de una necesidad comunitaria, responsabilizarse más que como grupo como comunidad del propio aprendizaje y sobre todo incidir en el medio o el contexto. Generar a partir del hecho cultural para mejorar la cultura. Romper las paredes del taller, abrir puertas y ventanas, y desde el lugar del hecho social, leer la realidad, interpretarla y escribirla.

Consulta bibliográfica * Diana Sagástegui. Una propuesta por la cultura: el aprendizahe situado. En Sinéctica No. 24/ febrero-julio 2004. México. *Beatrix Niemeyer. El aprendizaje situado: una oportunidad para escapar del enfoque del déficit. En Revista de Educación No. 341. Septiembre-diciembre 2005. España. *Maritza Montero. Teoría y práctica de la psicología comunitaria. La tensión entre comunidad y sociedad. Paidós 2003. Argentina.

29


Autogestión cultural o descentralización de la cultura

Lenin Guerrero Sánchez

Me parece importante comentar sobre el significado del termino “descentralización de la cultura”. A simple vista parece que se trata nada más del desplazamiento de responsabilidades y recursos hacia las zonas periféricas, sin embargo a pesar de que se da este movimiento, en la realidad el control absoluto permanece intacto en las capitales de los Estados o del país. En este sentido creo que lo propio para ser congruentes con el término, debería ser que la capital se desprendiera de tajo de este privilegio y que los municipios mismos, sin excepción, administraran de manera equitativa todos estos bienes de acuerdo a sus particulares, condiciones, necesidades y exigencias. Nótese que el termino “necesidad” adquiere una peculiar importancia, porque esto significa que cada lugar sabe a ciencia cierta lo que ha de manifestar y expresar acorde a su potencial creativo, sus tradiciones y su identidad histórica. En primer lugar sabemos que esto parece casi imposible porque las estructuras piramidales de poder nunca permitirían un proceso de verdadera democracia cultural. Así que ¿qué hacer? Creo que la única alternativa disponible se encuentra en nosotros mismos. Es una realidad que personas en lo individual o en lo colectivo se enfrentan constantemente a la disyuntiva: o caminar irremediablemente hacia la enajenación total del hombre o luchar permanentemente en la construcción de foros y espacios de análisis y debate que permitan mostrar a nuestros pueblos, quiénes somos, qué hacemos y muy posiblemente hacia dónde caminamos. Nótese ahora que el término Autogestión cobra una trascendental importancia. Sobre todo si es fundamentada en la practica cotidiana de producción en los talleres literarios. Esta práctica tiene su fundamento esencialmente en la capacidad de ejercer y mantener la autonomía e independencia del núcleo donde se originan las propuestas, en relación a todas las líneas impuestas por las conductas absurdas de una poderosa y excluyente burocracia; de los discursos y programas oficialistas saturados de rétorica vacía; de la actitud corrosiva e intencionada de su fuente generadora de pensamiento, o sea, de todo el ejército de intelectuales a su servicio. •

31


No olvidemos que estos instrumentos son los brazos ejecutores que definen la mecánica de justificación de un poder establecido y que corresponden al básico impulso de supervivencia de un sistema y a su fundamental objetivo de salvaguardar de esta manera sus más esenciales intereses. Está clara visualización nos permite entender las maneras en que debemos expresar nuestros planteamientos para no caer en contradicciones o para no terminar siendo doblegados por la inmensa red de las seducciones. Pensamiento que se trasluce finalmente, así y solo así, en la construcción de los trabajos realizados al amparo de su concepción critica. Estos criterios exigen un alto grado de conciencia colectiva, compromiso, responsabilidad y capacidad organizativa, elementos en los cuales nuestro discurso tiene su soporte. Sin esto, los riesgos son inmensos puesto que las contradicciones e incongruencias provocarían inmediatas manifestaciones de oportunismo, corrupción o exacerbado individualismo, entre otras prácticas nefastas, trampas permanentes que darían al traste con todo nuestro esfuerzo. Insisto, está conceptualización tiene necesariamente su cristalización; en la trascendencia de este discurso en la praxis; en la experiencia práctica, cotidiana, de manera continua y permanente de la problematización de nuestra realidad circundante. Las circunstancias actuales nos exigen, por supuesto, la habilidad de vinculación y negociación con las correspondientes burocracias y toda nuestra capacidad de diplomacia para evitar compromisos extraños o ajenos a nuestros propósitos de fondo. Basándonos en la concepción de que las estructuras internas de organización y pensamiento realmente tengan su eje central en toda la amplitud de su horizontalidad y en el entendido y consideración de que las sesiones generales, los consejos colegiados, sean los órganos que funjan como los mecanismos supremos donde se origine la valoración y el nacimiento de todas nuestras propuestas. Sin olvidar la vital importancia que significa mantener la relación dialéctica con las individualidades. El trabajo continuo y permanente debe operar sobre o con todas las redes de recursos ya existentes, construidos hasta este momento por el proceso histórico de nuestras culturas, sustratos que posibilitarán con el tiempo la construcción de organismos nuevos y propositivos. Por otra parte y en el sentido de la continuidad, ello nos irá indicando con naturalidad y certeza los grados ascendentes de organización •

32

que necesitamos para posibilitar también, que el trabajo aspire a tener una profunda resonancia en nuestras comunidades y de manera especial en nuestra consecuente formación como sujetos críticos, sin lo cual todo lo expresado anteriormente no tendría su razón de ser y nunca se produciría el sorprendente efecto de la revelación ontológica de nuestra identidad. Elementos identitarios que, por mencionar sólo una arista, asombrosamente se gestan en la tradición creada de los talleres literarios por camaradas felizmente comprometidos con su tiempo como: Víctor Sandoval, Miguel Donoso Pareja, Gaspar Aguilera Díaz, Raúl Bañuelos, entre otros. Importante es mencionar que sin gratuitas concesiones o falsos cumplidos, estas iniciativas siguen provocando efectos positivos con todas sus variantes en el territorio nacional desde entonces hasta nuestros días. En nuestro caso particular en Uruapan, primero se estableció la visión y vocación de uno de los maestros más comprometidos y experimentados en la coordinación de talleres literarios: el profesor Ramón Guzmán Ramos, quién con su lucidez y al abrigo de un espíritu de respeto, solidaridad y libertad, logró crear un ambiente propicio para la formación integral de los talleristas; también por su firme convicción sobre la necesidad de romper con el esquema tradicional del ejercicio literario dentro de las bibliotecas públicas, tratando de que este recinto dejara de ser una simple sala de consulta y se convirtiera realmente en un vital órgano de producción cultural y literaria. Comprobando su eficacia y vigencia contundente en la producción de: valores y concepciones de procesos educacionales propositivos encaminados a la formación de hombres nuevos; de valores cognitivos generados en todos los participantes, por la apreciación, lectura y creación de arte y de literatura. Sobre todo por la adquisición y transmisión de abundantes significados sociológicos, filosóficos, ideológicos, políticos etc., que de manera intrínseca cobran existencia en los mundos poéticos y narrativos. Paradójicamente, pese a las corrosivas políticas neoliberales cada vez es más extensiva la participación ciudadana bien organizada en el destino de los pueblos; más la toma de conciencia de la imprescindible necesidad de una revolución en la cultura; más la generación formativa de auténticos lectores y lo que es más sorprendente la creación de verdaderos escritores. Revelación que se prismatiza en toda su belleza conceptual, en la trágica y singular “Poética de la Resistencia”. •

33


Talleres de creación poética.

Teodoro Barajas Jiménez

Talleres de creación poética dirigidos a públicos de diversas edades y de distinto estrato económico, partiendo de la experiencia adquirida al trabajar con niños de primaria, adolescentes, adultos, estudiantes, profesores y profesionistas diversos, a más de internos de un Centro de Readaptación Social, infantes en situaciones adversas (Casa de cuna). Sé puede trabajar y obtener excelentes resultados cuando realizamos nuestras actividades con entusiasmo y- lógico- una planeación adecuada, los trabajos de manos infantiles, así como las de internos de un reclusorio, pintan de luces la vida misma ante la magia de la palabra, tal como lo efectúan personas con niveles de preparación profesional de excelencia. Establecer, con base en un estudio, las alternativas de talleres de creación literaria, darle curso a la palabra con la seguridad de años de labor en estas áreas, se trata de una labor de vital importancia, si tomamos en cuenta que el potencial de las personas va más allá de la percepción general que se sustenta.

Antecedentes: Hace algunos años dio inicio esta actividad, paralela a las actividades profesionales que he desempeñado por cuarenta años de labor docente, durante la cual he trabajado con infantes, así como adolescentes y adultos, con base en la diversidad de los campos educativos básicos (Primaria, Secundaria, Centros de Educación Básica para Adultos CEBA). Como parte de la temática escolar, empecé a dar pequeños cursos de inducción a la poesía- por decirlo de alguna manera-a los distintos grupos escolares con los que trabajé. La dinámica del trabajo me llevó a buscar alternativas viables de apoyo material, con el objetivo de dar a conocer de lo que eran capaces los niños, adolescentes y adultos. Afortunadamente hubo el apoyo solicitado en instituciones y empresas y gracias a ello tenemos una buena cantidad de personas- de todas las edades y formación escolar- que han incursionado en la senda de la palabra escrita, sin •

35


dejar de lado la línea marcada desde el principio de estos talleres: una labor que no lleva signo de pesos.

Campo de acción: El campo de acción es muy amplio, y con el valioso apoyo de mis compañeros del Taller Libre de Poesía Raúl Ríos Romero, de Paracho, Mich., hemos implementado talleres para niños. Con los integrantes de Círculo Cultural Vuelo Libre, en la ciudad de Uruapan, se ha trabajado en varias instituciones, tal como se asienta en los datos anexados en la información breve que hice llegar oportunamente, al solicitar ante ustedes un espacio para exponer mi ponencia. Así mismo encontramos otros círculos sociales donde se pueden implementar curso y talleres que lleven, a la gente, a incursionar en el campo sugerente e importante de la palabra. En el espectro de las letras existen diversas vertientes, mas un elemento indudable es la difícil facilidad del ser humano para encontrar la forma de modelar sus sueños y llevarlos más allá de la simple letra, penetrando en la magia del pensamiento que se transmuta en palabras que le cantan a la vida, al amor, al desamor, etc. El campo de acción es ilimitado prácticamente, por ello en la dinámica asentada en esta ponencia se busca ampliar los horizontes hacia determinados núcleos como son: niños de la calle, orfanatos, internos de Centros de retención, escuelas del nivel básico, adultos mayores, etc.

Instituciones: Es de vital importancia una labor previa, con el objetivo de entablar relaciones y/o invitar a estos núcleos colectivos a participar en una actividad como la que se requiere en la formación y labor de un taller de creación literaria, sobre todo cuando éste va hacia senderos no muy comunes en esta labor. Aquí caben perfectamente escuelas de educación básica, y otras vinculadas a sectores marginales de la sociedad, incluso grupos como: pandillas, niños de la calle, menores en situación difícil y, obvio, grupos de niños en edad escolar de distinta procedencia. •

36

Por tanto se requiere un esquema básico de organización, adicionando a ello el requerimiento de una coparticipación entre los grupos organizados, o sea, aquellos que apoyen la labor educativa que representa un taller de creación poética y de escritura de tipos diversos de textos. Una ponencia presenta un proyecto o propuesta de trabajo. Una vez elaborado el proyecto de trabajo, con los pasos, acciones y objetivos terminales investigación o tesis, y habiendo desarrollado un marco teórico que sirva al propósito del objetivo del proyecto, se procede al inicio de esta labor, además es en este punto cuando la acción se convierte en la característica primordial del proyecto.

Objetivos concretos. Proporcionar a los participantes en estos talleres, los elementos básicos que les permitan acceder al horizonte mágico de la poesía, sobre todo tomando en cuenta que la belleza de la palabra no es patrimonio exclusivo de ciertos sectores específicos, sino patrimonio común de quienes admiran la belleza que se crea con base en nuestro idioma. Fomentar elementos culturales con la finalidad de elevar nuestro nivel educativo, algo que hace bastante falta aquí y ahora. Fomentar, en lo posible, los cambios necesarios mediante la suma de acciones culturales plenas de significados, mediante la diversidad y la tolerancia en el marco del respeto y la tolerancia, dejando de lado la nefasta ignorancia que sólo lleva a los individuos y colectividades, a estériles e inútiles confrontaciones. La oportunidad de dar voz a los sin voz y, de paso, ser factor coadyuvante en los cambios colectivos, plenos de significados, a partir de una acción tan sencilla que lleva siempre a la luz del conocimiento. La institución educativa es una institución con una determinada estructura que responde a objetivos educativos establecidos por Ley. Es la institución que favorece la adquisición de herramientas básicas, como la lectura, la escritura y los modos de comportamiento esenciales de la matrícula que atiende, para su incorporación al mundo cultural, por tanto caminan en vías paralelas. Coadyuvar en la transformación colectiva a partir de las células básicas de la sociedad como un todo. La actividad educativa es- sin duda- la alternativa mejor si se lucha •

37


por el progreso y la justicia, y la creación literaria (en cualquiera de sus manifestaciones) forma parte de la herencia cultural que no agota su riqueza. Es cuánto.

Organización: Ésta se puede dar a partir de una organización que incluya a las instituciones educativas necesarias, a maestros y académicos, poetas, artistas, etc., y a las personas que en general se dedican a estas labores, dentro de un esquema incluyente. Es cuánto.

Asi pues, señor,

hemos venido, señor

38


Narrativa oral, narrativa escrita. Apuntes sobre talleres de literatura para escritores indígenas. Oscar Valdovinos

Introducción. El relato, presente en todos los pueblos, es una especie de acto universal por medio del cual los hombres transmiten rasgos esenciales de su cultura; entendida esta como el legado social que el individuo adquiere, que regula su conducta por medio de mecanismos normativos y que le confiere una manera de pensar, sentir y creer.11 En el caso de la nación mexicana, a partir del proceso de independencia y en busca de los sellos propios que nos dieran cuerpo como estado soberano, muy pronto se planteó que las letras mexicanas y sus escritores no tenían la “cabeza épica”,12 pues no contaban con el material necesario para incidir en la conciencia nacional con hazañas de caballería a la manera europea o escrituras con “profundidad”: Continuamos siendo extranjeros en nuestra patria,…No había costumbres verdaderamente nacionales,…el escritor no tenía pueblo, porque sólo podía bosquejar retratos que no interesarían sino a reducido número de personas. ¿Cómo encontrar simpatías describiendo el estado miserable del indio supersticioso, su ignorancia y su modo de vivir abyecto y bárbaro?13 Esta voz campesina, “profundamente salvaje”, negada por la distancia que la separaba de las letras del Viejo Mundo, es la que, a la postre, dibujaría el medio rural de este país y encuentra, mucho después, en Rulfo el eje sobre el que giraría la vindicación del mundo y la voz campestre.14 11 

Cliford Geertz, La interpretación de las culturas, Gedisa, 2006

12  Ignacio Manuel Altamirano citado en: Monsivaís, Carlos, La nación de unos cuantos y las esperanzas románticas, en Héctor Aguilar Camín, José Joaquín Blanco, Nicole Girón, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Stefano Varese, En torno a la cultura Nacional, INI, 1976. 13  Guillermo Prieto citado en: Monsivaís, Carlos, La nación de unos cuantos y las esperanzas románticas, en Héctor Aguilar Camín, José Joaquín Blanco, Nicole Girón, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Stefano Varese, En torno a la cultura Nacional, INI, 1976. 14 

(Segovia, Francisco, Invitación al mito, ediciones sin nombre, CONACULTA, 2001.)

40

Si el escritor “no tenía pueblo” el pueblo, seguro tenia a sus narradores que ejercitaban, y ejercitan de forma profusa, qué duda cabe, de manera cotidiana e informal, la transmisión de la memoria oral de su pueblo, lleno de personajes localmente identificables: los chaneques, el tirador, los pautados, el amigo…15 Como parte de este tipo de narradores, se encuentran los que pertenecen y se desarrollan en localidades con población indígena en los que: A cambio de una fusión pacífica, que hubiera creado un nuevo mundo y una verdadera cultura mestiza, la violencia militar hizo desaparecer religión, ciencia, artes, literatura…16 Sin obviar el proceso que le siguió a esta eliminación de la mayor cantidad de rasgos identitarios presentes; esto es, la enseñanza de una nueva doctrina, la negación o, más aun, la prohibición de conductas y elementos que parecían impropios a ojos de los venidos de España. Sin embargo, muy pronto tuvieron contacto algunos naturales de estas tierras con la literatura producida en Europa. Esto no significa, de manera necesaria, que a partir del contacto con las letras europeas se generara una tradición escritural propia, puesto que sólo algunos indígenas de clase privilegiada tuvieron acceso a esta literatura. Al margen quedo el grueso de la población.17 De tiempo relativamente reciente, del siglo pasado, conocemos algunos escritos indigenistas que tienen como centro el contexto ya no sólo rural sino también indígena: Indio (Gregorio López y Fuentes), El diosero (Francisco Rojas), El resplandor (Mauricio Magdaleno) y Oficio de Tinieblas (Rosario Castellanos) En el que la visión del medio indígena se da, en algunos casos, desde los ojos del investigador y no del interlocutor o, en palabras de Natalio Hernández, escritor indígena, como “intermediarios de los pueblos indios, (que) no pueden sentir, (y) penetrar con éxito en el alma y sentir de estos pueblos”18 15  (Medina Pineda, Ismael, ¡Ah, que mentirosos son los tiradores! Tradición oral Cutzio-Huetamo, Secretaria de Desarrollo Social, CONACULTA, 2005. 16  Pacheco, José Emilio, La patria perdida, en Héctor Aguilar Camín, José Joaquín Blanco, Nicole Girón, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Stefano Varese, En torno a la cultura Nacional, INI, 1976. 17  Jiménez, Nora, “Príncipe” Indígena y latino. Una compra de libros de Antonio Huitziméngari (1559), revista Relaciones. Estudios de historia y sociedad, n. 91, vol. XXIII, El colegio de Michoacán, 2002. 18  Montemayor, Carlos, coordinador, Situación actual y perspectivas de las lenguas indígenas, CNA, 1993. •

41


Queda claro que, con esto, no se pretende al escritor o al hablante en lengua indígena como el conocedor único de la cosmovisión de su grupo social, puesto que es cada vez más sensible el abandono de la lengua indígena en localidades donde, hasta hace algunos pocos años, gozaba de una fortaleza y uso cotidiano. Hecho que no niega al habitante de un pueblo originario el conocimiento de la cultura local, hable o no la lengua indígena del lugar. Lo siguiente, es una breve muestra de lo que se practica de manera cotidiana en el medio indígena como una forma de utilizar el lenguaje de forma literaria o buscando expresar el “sentir” al que alude Natalio Hernández de la forma más apropiada: Las formulas de la costumbre. Ay, padre, señor padre. No me trae otra cosa, en esta, tu humilde casa solamente vine por tu pajarita que tienes encerrada porque el hijo de mi amigo cuando pasa por tu casa y escucha el canto de esa pajarita que tienes encerrada hace que se le paren las orejas que yerga también su cabeza así como que se le alborote la parte dura saltada de su cuerpo. Por eso padre, mi señor padre vengo a tu humilde hogar para preguntar si es posible se conceda la horquilla de tu hija, cuya belleza es como un cardenal. Piensa que lo debes hablar con tu esposa Y que hoy o mañana me darás una respuesta.19 (…) Quién sabe pues si quizá un poco fue mandada por el camino y paseó por este valle un poco traspuso la plaza a cumplir con el mandato de una madre suya, un su padre, señor; y es posible pues que con un hombre 19  May May, Miguel Ángel, Los talleres de literatura maya, una experiencia nueva en Yucatán. En: Montemayor, Carlos, coordinador, Situación actual y perspectivas de las lenguas indígenas, CNA, 1993. •

42

se encontraron sus caras y se saludaron; platicaron, señor y es posible pues si quizá un poco se olvidaron de un respeto de una luz con que se alumbraran el camino, señor quién sabe que no hicieron bien, señor(…)20 El primer ejemplo, de la cultura maya, es parte de la solicitud de mano de una hija por parte del padre de algún joven que tiene la intención de desposarla. Nótese la referencia a lo sexual objetivado en un árbol (horquilla de la mujer, parte saltada de su cuerpo del hombre) y en un animal (pajarilla y cardenal la mujer, se le paran las orejas y yergue su cabeza el hombre). Metáforas, pues. El segundo, es parte de una solicitud de perdón que llevan los padres del novio a los padres de la novia cuando los hijos han decidido casarse y se van a vivir juntos sin haber mediado una solicitud de matrimonio. En este caso, es importante mencionar un rasgo característico de la lengua p’urhepecha que es la de nunca asegurar nada (Quién sabe pues si quizá un poco fue; y es posible pues si quizá; y es posible pues que con un hombre) aun y cuando estén totalmente seguros que son sus hijos y no otras personas quienes contraerán matrimonio. Otra forma de narrativa, identificable en pueblos indígenas con facilidad, corresponde al aplicado a las leyendas locales propias de ciertos gremios, tales como agricultores, pescadores, vaqueros, músicos, etcétera, y que se cuentan para ejemplificar-reforzar normas de conducta o dar cuenta de sucesos cotidianos o extraordinarios: …que había una cueva donde iban, entraban los empautados, que nombraban la cueva, cueva de Uaxixi, Uaxixi es un nombre tarasco, figuro yo, y que allí entraban y que allí se empautaban, eso oía decir que habían hombre todo el que quería ser buen músico, buen lazador, buen jinete, buen jugador… de allí salían pero especiales, yo nunca vide nada, pero oía decir en aquellos tiempos, sí oí decir eso.21 20  García Marcelino, Ismael, Uantatsekuarhekua ka míntaskuarhekua enkaksi uantarhicha míteka k’uínchekuecharhu uantontskuarheni ixo jiuatsio, inédito. 21  Entrevista al músico intérprete de la guitarra de golpe Isidro Morfín Martínez en Hernández Vaca, Víctor, ¡Que suenen pero que duren! Historia de la laudería en la cuenca del Tepalcatepec, El Colegio de Michoacán, 2008. •

43


Los talleres A partir de un concurso de cuento en lengua p’urhepecha, en 2008, convocado por el Centro de la Cultura p’urhépecha de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en que el dictamen del jurado quedo dividido y en el que eventualmente se tuvo que declarar desierto el primer lugar, se planteó la idea de realizar talleres para escritores en lengua indígena a fin de resarcir deficiencias notorias observados en los cuentos presentados a concurso. Si bien el hecho de narrar tiene antecedentes precortesianos entre el pueblo p’urhépecha,22 la escritura es un ejercicio más bien reciente23 y que, probablemente por esto, genera cierto desasosiego entre los indígenas que optan por esta actividad. Dos aspectos presentes en estos escritores son su condición como habitantes de un medio rural, con formas de vida ligadas a procesos comunitarios y una visión propia del mundo; por otro lado, que no en contraparte, la relación constante con zonas urbanas y el contacto cotidiano con los mass media. En los talleres realizados a partir del concurso en mención, una duda recurrente es la de cómo debe escribirse la literatura indígena ¿Se debe escribir como se habla, con apego a las formas locales o con los tropos propios de la literatura en español? algunas visiones, al igual que entre el común de escritores, son un tanto esnobistas, puesto que se piensa que la literatura debe ser ejercida por alguien culto, cualquier cosa que esto signifique: …dos clases de escritores: los que utilizan un lenguaje directo para expresar sus ideas y aquellos que buscan la armonía y la belleza, el ritmo y la cadencia de las palabras; es decir, los literatos.24 22  Alcalá, Jerónimo de, Relación de Michoacán, estudio introductorio de Jean-Marie G. Le Clézio, El Colegio de Michoacán, 2008, p. 187: …tenía otros diputados para sus pasatiempos que le decían novelas llamados Vandónziquarecha, y muchos truhanes que le decían guerras y cosas de pasatiempo. En ocasión de la fiesta de la Equata cónsquaro: …levantábase en pie aquel sacerdote mayor y tomaba su bordón o lanza y contábales allí toda la historia de sus antepasados…) 23  Aún y cuando, como lo explica Le Clezió en la introducción a la Relación de Michoacán: …el dios primogénito Querenda Angápeti tenía como mensajero a Sirunda Aran, cuyo nombre evoca una escritura ritual sobre papel amate …el vocablo es utilizado hoy en su forma verbal como sirhunda arhani en el sentido de “leer una carta”, la falta de documentos escritos es uno de los rasgos que se mencionan de manera explícita como problema para conocer la forma de vida por parte del autor de la Relación de Michoacán al inicio de su texto. Además la quema de objetos sagrados durante los sacrificios rituales, expone Le Clezio, explica, la falta de los mismos. 24  Gregorio Regino, Juan, Escritores en lenguas indígenas en Montemayor, Carlos, coordinador, Situación actual y perspectivas de las lenguas indígenas, CNA, 1993. •

44

Durante el inicio del primer taller, a uno de los talleristas se le pidió leer lo que había escrito. De inmediato engoló la voz y dio lectura a un escrito más bien desproporcionado en cuanto a lo que él consideraba bello y propio de un escritor, con loas al paisaje, a la vida y a lo p’urhepecha, con referencias directas a los cuentos propios de su localidad. Es importante mencionar que la finalidad del taller, sin negar las formas tradicionales del relato y los repertorios narrativos propios, era proporcionar una visión de la literatura escrita en español y, con esto, fomentar la escritura recreativa o como fruto de una decisión personal y sin obligaciones de volver constantemente sobre los cuentos locales, como, se hizo patente, creía la mayoría de talleristas. Evidente que aunque persiste el postulado ideal de ver a la comunidad indígena como una colectividad cuasi perfecta a la que se debe defender (claramente mostrada en la desaprobación a mostrar aspectos “negativos” de la cultura en los textos y la crítica feroz a los contenidos que, aunque mostraban conductas totalmente humanas, referían temas incomodos para algunos de ellos. Cierto promotor del taller se atrevió a asentar, incluso, que un cuento indígena no puede tener un personaje homosexual puesto que la homosexualidad no existe o no es propio de los pueblos indios) pero que resulta evidente que, en esta materia, es algo que no puede aplicarse por la particular individualidad que requieren ciertos procesos sean creativos o simplemente de actuación diferenciada.25 Otro aspecto sensible fue el querer volver sobre la tradición oral con la justificación de que así es la forma tradicional de narrar en los pueblos. Esto provocó serios problemas a algunos de los alumnos que acostumbraban escribir narrando, escuchándose para saber que palabra era la apropiada para seguir a otra. En ocasión de leer un cuento para que los demás hiciéramos observaciones, hubo un escritor que alternaba lo escrito con aportaciones hechas al momento de la lectura, de tal suerte que su texto nunca era el mismo. Resulta obvio que los comentarios que hacíamos sobre su cuento, no se sabía si se hacían sobre el texto escrito o sobre lo que el escritor-narrador improvisaba. Un problema presente es que el poco conocimiento sobre lo que un escritor hace, obliga comúnmente a pensar que, quien escribe, ha de ser “alguien que sabe” y, al haber optado por ese oficio, “debe” ser cronista de la historia de su pueblo. Pero ¿Quién es el que sabe? 25 

Dussel, Enrique, 20 tesis de política, Siglo veintiuno editores, CREFAL, 2006. •

45


Es sintomático que, al primer taller al que se convocó, asistieron, en su mayoría, personas que eran profesores de primaria. Tenidos por ellos mismos como gente “que sabe” y los más reacios a entender la escritura como un ejercicio de libertad. Convencidos de que el cuento indígena debe “decir cosas bonitas de los pueblos” y servir para la preservación de la memoria, resistiéndose a lo que, de facto, está presente en la realidad cotidiana y escribiendo sobre lo que suponían valores propios del ser indígena. En este punto, no se trata de escamotear valor a los rasgos positivos del ser indígena pero resulta de elemental sentido común que no existen las sociedades perfectas y que por lo tanto en las comunidades indígenas hay robos, violaciones, riñas y que, por más que se hable de la hermosura del Lago de Pátzcuaro y de lo sabroso que resulta degustar una trucha pescada en sus aguas cristalinas mientras se cata una buena charanda, la realidad querámoslo o no, es que el lago es un depósito nada cristalino de los desechos que las localidades de la ribera vierten sobre él y que estos desechos son el alimento de la trucha que gustosamente devoramos con la charanda que no se salva de ser adulterada. De a poco, en los talleres posteriores y hasta el más reciente, el llamado Primer Taller de Literatura para Escritores Indígenas, coordinado por los escritores Isaac Levín e Ismael García Marcelino, se ha intentado aclarar el panorama de la escritura. Se reconoce el valor intrínseco del relato tradicional y ritual y se han generado trabajos en los que se aprovecha el contexto para una escritura con temáticas diferenciadas de lo presente en el medio urbano. Para los talleristas que hemos participado de esta actividad, ha derivado en una mejor comprensión sobre las posibilidades de la escritura; sea esta en lengua indígena o no.

Si bien ha sido problemático el llegar a una idea más o menos cercana sobre el quehacer del escritor, sin dependencias de ningún tipo, sino con absoluta libertad incluso para equivocarse, para permitirse caer en los clichés ya sabidos y sobados (este texto puede muy probablemente dar fe de ello), los talleres han generado una necesidad, en algunos asistentes a ellos, de acercarse a la literatura por medio de la lectura, reconociendo la falta de referentes para producir una escritura que se aleje, al menos un poco, de lo meramente anecdotario o de las repeticiones hasta el cansancio del cuento del tlacuache y el coyote, por refritear algo. Se conoce parte de la literatura producida por escritores indígenas de otros estados y se entiende que, en ese sentido, falta mucho para llegar a los niveles de la literatura maya u oaxaqueña, pero, a fin que no es competencia, y, como diría Isaac Levín, nadie en estos talleres quiere hacer un nobel p’urhepecha, queda tiempo para hacer un ejercicio de autocrítica por parte de los escritores indígenas que permita hacer una literatura que sea disfrutable dentro y fuera de lo local, sin concesiones de ningún tipo. En esto ayuda mucho el aporte que los entendidos, en esto de las letras, puedan hacer. A partir del reconocimiento personal de la necesidad de escribir sería útil buscar los medios para que la literatura de este tipo sea conocida más allá de la localidad en que se genera. Con esto se permitiría una retroalimentación que abarcaría a mayor cantidad de actores y, en suma, beneficiaría a quienes tenemos gusto por la lectura.

Consideraciones finales La educación llegó tarde al medio indígena. Cuando llegó fue tomada por ocio y sin utilidad en un medio donde de lo que se trataba era de subsistir, no de aprender cosas que no se sabía si algún día servirían para algo. Esto jugó un papel importante para la visión que se tiene hoy sobre la escritura en las comunidades p’urhepechas. No hay justificación. Toca, a quien pretenda hacer literatura, subsanar deficiencias marcadas en cuestiones tan básicas como ortografía y sintaxis, problema presente de manera casi permanente en los talleres para escritores indígenas. •

46

47


Talleres literarios, encuentro con lectores primarios Margarita Blanco

Umberto Eco nos muestra en Lector in Fábula y en Obra abierta, el papel activo del lector, que viene a complementar con su interpretación la obra narrativa, es capaz de apropiarse de la creación y hacerla única a partir del aporte de su particularidad. Esta colaboración entre autor-lector se presenta, en forma mucho más intensa, en los talleres literarios, en donde el autor tiene la oportunidad de tener frente a sí a sus primeros lectores, presencia que incrementa las posibilidades de retroalimentación. Estos lectores tienen la oportunidad de acercarse al texto cuando ésta se encuentra en ciernes, en proceso de conformación, cuando es aún un trazo, pero no ha sido completamente definido. Está en el rumbo de la afirmación o negación, eligiendo el rumbo, delimitando el camino que seguirá y el que abandonará, debatiéndose en encrucijadas. En este punto, el primer lector, tanto quien dirige un taller literario como quien lo integra, tiene una oportunidad única para dar a conocer al autor la voz propia, su opinión sobre lo escrito y con ello puede incidir en la definición del mismo. Los participantes de un taller literario, entonces, como lectores modelo, son coproductores de una obra, participan en alguna medida en un ejercicio creativo colectivo. Para el autor, entonces, estos lectores primarios se convierten en un primer filtro, anterior a la publicación, en una oportunidad para mejorar lo que es un primer intento de texto y cuya participación se concreta en señalamientos concretos para su desarrollo. El taller entonces se convierte en un intermediario ante el público. Estos lectores primarios, además, tienen como característica estar inmersos en su propia búsqueda creativa, ser a su vez autores que exponen su creación a otros, además de caracterizarse por ser lectores asiduos. En ese sentido, el taller se convierte en una oportunidad para escuchar otras voces y conocer otros estilos. Al igual que señala Eco de los lectores de libros, los participantes de los talleres literarios son capaces de crear infinidad de mundos alternos •

49


a partir de la propuesta del autor, a pesar de la preeminencia de éste, a pesar de que sea éste quien establezca las líneas de la narración, las instrucciones plasmadas en el texto. Aunque el autor tiene la última palabra en cuanto a los artificios expresivos dedicados al destinatario, la propuesta por parte de los talleristas puede ser también decisiva y enriquecer esta multiplicidad de interpretaciones que ofrece el signo literario. Si bien el texto continuará en la incompletud, señala Eco, hasta llegar al lector, el enriquecimiento y aporte del tallerista colabora en que ésta sea más inmediata, pero también, más satisfactoria, en generar condiciones de felicidad, en poner en marcha competencias gramaticales por parte del destinatario. Gracias al taller literario, la pluralidad de sentidos, la polisemia que representa el signo narrativo, podrá ponerse a prueba en una primera interpretación inmediata, el acto narrativo, como acto de comunicación, se echará a andar, la cooperación entre el autor y el lector final tendrá en el taller literario un preludio benéfico. Además, cuando el autor expone su trabajo a otros, a la vez que puede verlo reflejado en la opinión de otros, este ejercicio le sirve como un espejo de lo que él mismo encuentra en su texto, a través de la relectura en voz alta, que le ayuda a distinguir errores, anexar párrafos, encontrar nuevas ideas. Una más de las ventajas de los talleres literarios consiste en que, dada su periodicidad, colaboran en dar continuidad al trabajo del autor, quien irá conformando, sesión a sesión, un proyecto literario integrado por fragmentos que se irán construyendo paulatinamente. Continuidad en el trabajo del lector, enriquecimiento, un ejercicio de pulido del texto y ensayo de los caminos que el texto puede tomar, son tan sólo algunas de las ventajas que el autor logra gracias al acercamiento a los lectores primarios, gracias a los talleres literarios. Umberto Eco: Lector in fabula. La cooperación interpretativa en el texto narrativo. Traducción de Ricardo Pochtar. Barcelona: Lumen, 1981. (Traducción de la primera edición italiana. Bompiani, Milán, febrero de 1979).

50

Los premios literarios y las becas

como incentivos o detonantes


Modelos a escala: La competencia estatal, ¿vendaje o guía para una carrera literaria? Darío Zalapa Solorio

Llamar a un premio el detonante en una carrera literaria puede resultar ambiguo. Sabido por todos, los reconocimientos de mayor importancia en el estado son los Premios Michoacán de Literatura y las becas que ofrece el Sistema Estatal de Creadores, que están registrados oficialmente en el listado de premios del CONACULTA y cuya convocatoria es lanzada cada año. Económicamente, ganar veinticinco mil pesos, o una beca por sesenta, debería permitirle a un autor la posibilidad de dedicar mayor atención a la creación de su obra, aspectos como invertir en literatura que le sea útil para un enriquecimiento intelectual, o un desahogo económico, al menos momentáneo, que le ofrezca más tiempo para el mismo fin. Las becas, por ejemplo, tienen como finalidad subsidiar el trabajo del creador por un año. La publicación, ofrecida en este caso sólo por los premios, es otro aspecto que debería repercutir en el ánimo del joven escritor: ver tu libro en una edición de buena calidad y exhibiéndose, al menos, en las ferias del libro de Morelia y Uruapan. Pero son estos mismos factores, aunados a otros más, los que pueden resultar ambivalentes para el inicio sólido de una carrera literaria. Me explico: Los premios: Michoacán debe enorgullecerse al ser la casa de uno de los Premios de Bellas Artes, el José Rubén Romero de novela. Esta modalidad recibe cada año más de un centenar de trabajos participantes, es calificado por jurados con proyección a nivel nacional y ofrece cien mil pesos como remuneración. El caso no es el mismo en las demás categorías: Xavier Vargas Pardo de cuento, Carlos Eduardo Turón de poesía, María Zambrano de novela y los Óperas Primas. Éstos registran no más de veinte trabajos, incluso quince, para competir por el premio. Causa de ello puede ser que la convocatoria se limita a escritores michoacanos, sin embargo debe llamarnos la atención el escaso interés que despiertan; siendo sinceros, hay más de setenta narradores creativamente activos en el estado. •

52

Los motivos pueden ser muchos: los veinticinco mil pesos que los califican como unos de los premios con menor remuneración en el país, la constante alusión a un grupo que se dedica a venderlos o repartírselos entre ellos, el área de especialización de los jurados (personalidades que se desarrollan principalmente en el ámbito académico y no en el creativo), misma que causa cuestionamientos en el fallo emitido. Y la lista podría extenderse, o podrían ser menos motivos, o ninguno de éstos, los culpables de tan pobre participación, y aunque, aparentemente, resultaría alentador el obtener un premio como escritor, ¿es en realidad un factor motivador el ganar un certamen en estas condiciones? La publicación y difusión: Nuestros premios ostentan un tiraje de mil ejemplares (cien para el autor) los cuales, sabido de igual manera, salen de bodegas cuando se realiza algún evento literario. Las presentaciones que, en este caso, fungirían como el principal medio de difusión para el libro, son en realidad escasas, y el autor, a menos que las busque por iniciativa propia, tiene que conformarse con un par de ellas en Morelia. Caeríamos entonces una reproducción parcial de lo que sucede en el país, donde hay una queja constante por lo centralizado que está artísticamente (y, en realidad, en cualquier rubro), obligando en este caso al escritor michoacano a trasladarse a la capital del estado si pretende entrar en contacto con el ambiente creativo (cabría recalcar aquí la importancia de asociaciones que surgen dentro del estado, las cuales se alimentan a sí mismas y que fungen como conductores de la cultura que se produce en el estado). Las becas: Como ya se ha dicho, estos estímulos buscan subsidiar durante un año el trabajo del creador. El área de letras ha tenido buenos becarios en todas sus categorías y se ha visto a más de un libro, apoyado por el SECREA, resultar ganador en certámenes estatales y nacionales. Serían entonces una buena patada inicial para el joven escritor, que será asesorado durante doce meses y estará presente en eventos culturales que beneficien a la sociedad (ya que así lo exige la convocatoria, en caso de ser seleccionado). Eduardo Langagne, actual director de la Fundación para las Letras Mexicanas, menciona la importancia de estos estímulos como base para las literaturas estatales, permitiendo la presentación de libros con calidad, revisados a fondo y bien justificados en todo sentido. El mismo Langagne, quien, trabajando para el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, fue uno de los primeros impulsores para el surgimiento de •

53


estas becas estatales, aseguró que es ambiguo el actual modo de selección para los becarios, en el cual, al exigir vasta cantidad de documentos (como cartas de recomendación firmadas y reconocimientos que avalen la carrera del creador), toma mayor importancia la trayectoria del solicitante que el proyecto con el cual compite y que debería ser el primer aspecto a calificar para la selección. Es un ciclo parecido al del desempleo, donde se buscan profesionistas jóvenes pero con mucha experiencia; porque las ganas de trabajar todos las tenemos, pero no hay que olvidar que una beca se asigna por lo que se puede llegar a escribir y no por lo que ya se ha hecho. Cuando se compite por estas becas es importante demostrar que se tiene el carácter necesario para trabajar en el campo de interés, pero no debería de ser, en ningún momento, lo primero a evaluarse para la obtención del estímulo. Los jurados y asesores: Más allá de la calidad en los libros premiados, o la presentada por antiguos becarios, debería también ser objeto de análisis la misma en los asesores que, en su mayoría, son personas con carrera académica. No se pone en ningún momento en tela de juicio la calidad que Doctores y Maestros puedan tener en su rubro o la trayectoria y experiencia que lleguen a alcanzar dando clases en las facultades de letras, por ejemplo, pero si a un escritor de oficio se le exigen títulos para poder pararse frente a un aula (incluso y, en el menor de los casos, para dar una clase de creación literaria en alguna preparatoria), ¿por qué permitir que sean académicos los que vengan a dictaminar el trabajo creativo, a decidir qué está bien y qué está mal, qué tiene calidad y qué es perecedero? Eduardo Antonio Parra, escritor neoleonés de importante trayectoria literaria, recorre todo el país impartiendo talleres de narrativa bajo el cobijo de CONACULTA. La cuestión sobre los académicos como jurados fue debatida con él en uno de sus cursos: Amadeo Salvatierra (escritor ficcional tomado de Los detectives salvajes para fines de esta ponencia) lee cientos de manuales sobre creación literaria, asiste a otro centenar de talleres, participa en debates, pláticas y presentaciones, actúa como coordinador de encuentros y se pasa la vida como promotor cultural. Si hablamos de reconocimiento académico, a Amador, con esta carrera, nunca le alcanzarán sus quinientas constancias para pedir horas de clase en escuelas de nivel medio superior o superior; si hablamos de reconocimiento académico, repito. Sin llegar a generalizar, me parece que lo que un escritor espera no •

54

es precisamente dar una clase sistemática sobre historia de la Literatura. Pero, si el Doctor titulado de la UNAM es llamado constantemente a dictámenes, ¿por qué no buscar una docencia para el escritor curtido en la creación y los talleres? Porque es ilógico. Debería entonces sonar igual de absurdo la primera cuestión. Las conclusiones: Si alguien lo busca, puede en tres años resaltar en el estado como una promesa literaria. Gana un premio y lo publican en el primero, gana una beca en el segundo y ya para el tercero está posicionado, al menos ante el escaso interés de los medios, como una gloria local con miras a sobresalir en el ambiente nacional; lo que sigue es disfrutar de su fama momentánea y seguir participando en concurso estatales ante los mismos escritores que ya conoce, hasta que alguno de ellos sea el siguiente en la lista para ganar un premio. La cuestión en esta ponencia es qué sigue para estos autores. Comparar la calidad de nuestros premios con la de otros puede ser innecesario dado el poco tiempo que tienen vigentes, enlistar a escritores jóvenes michoacanos que han logrado traspasar con su naciente obra a otros estados tampoco tendría mucha congruencia con el tema porque, en los escasos ejemplos, han tenido su desarrollo fuera de Michoacán. Lo que toca es ver las posibilidades que este ambiente nos ofrece, en primera instancia, y qué podemos hacer con ellas. Definitivamente, un premio o una beca estatales no se deben ver en ningún momento como instrumentos para hacer carrera, sino como los medios más cercanos para tener un subsidio económico y seguir generando obra. Si resulta o no motivador ganar un premio, en las circunstancias que ya he mencionado, es cuestión personal. En ningún momento es descalificable utilizar estos medios como proyección personal, pero sería más alentador, en todos los sentidos, ganar un concurso de narrativa bajo el dictamen, por ejemplo, de Alberto Chimal, Eduardo Antonio Parra y Mario Bellatín. Más aún, despertaría mayor interés entre los escritores michoacanos si dichos certámenes ofrecieran premios más remunerados, mayor difusión de los libros y, competitivamente, más contendientes. Pero esto exigiría un mayor recurso y todos sabemos que son tiempos difíciles. ¿Qué sigue en la carrera del escritor con algún reconocimiento estatal? Animarse a competir en concursos nacionales donde, aunque es más difícil destacar, tendrá un panorama más abierto de las circunstancias pues, se supone, ya ha estado en un modelo “a escala” de lo que es la competencia literaria. •

55


Confesión del quehacer literario María Concepción Ramírez Sámano

Para Platón la literatura conocida entonces como poesía, era la expresión de los dioses. Sartre, plantea la idea de compromiso y universalidad. Para el diccionario de la Real Academia Española la literatura es el arte que emplea como medio de expresión una lengua. Roland Barthes Crítico, ensayista y semiólogo francés Tambien del S.XX Recalca la importancia del placer del texto para llamar a algún escrito literatura. Como se ha demostrado en Cien años de soledad, en donde el autor se compromete con la Historia de América Latina y “lo sabe contar bien”, de ahí que dicha novela haya cuajado en los lectores tanto pretéritos, presentes como futuros. Eso significa la universalidad del hecho literario, como pueden ser otras obras, El Quijote, Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, El Ulises de Joyce, La regenta de Clarín y un largo etcétera. La literatura es un hecho social, porque es un producto de consumo y, también, de diversión y comunicación, el hecho literario, aparte de un proceso de creación (génesis), y belleza (estructura interna), es un fenómeno que está en la sociedad (función social de la obra). Origen de la Literatura y de los certámenes literarios. Entre los primeros textos literarios aparece el Poema de Gilgamesh, del año 2.000 A.C. La literatura en Grecia comenzó con la poesía de Homero en sus obras La Ilíada y La Odisea. Continuó con Las olimpíadas A partir del año 776 a. C., en Grecia, se realizaban competencias deportivas y certámenes artísticos de poesía y música. Los juegos florales se iniciaron en el antiguo Imperio Romano el 173 a.C. En la actualidad los Juegos Florales se celebran en muchos lugares, son certámenes literarios promotores y difusores de una lengua, en los que se premian obras literarias en prosa y en verso.

Los premios literarios Recordemos la frase de Cervantes, “En las justas literarias, conténtate con llevarte el segundo premio, porque el primero casi siempre se lo lleva el favor o la gran calidad de la persona”. •

57


Y José Donoso: “Es muy probable que los premios literarios hayan sido creados por algún demiurgo sarcástico para subrayar las carcajadas con que el tiempo se venga de las certidumbres”. El concurso funciona para legitimizar el trabajo de un escritor .El acto literatura es reemplazado por el acto concurso, no es la literatura la que se instaura a sí misma como un hecho social-cultural, sino a través de una serie de prácticas, entre ellas la crítica, los concursos, las polémicas. Los premios literarios ayudan extraordinariamente al buen funcionamiento de una obra literaria, sobre todo en la novela, que es el género más vendido. Existen premios de reconocido prestigio. Su función social apenas tiene importancia, en el sentido que no se da posibilidad a descubrir “nuevos valores” literarios a los lectores Los premios con poca difusión pública Sirven más para la promoción de la institución que los organiza que para la difusión del autor, del libro o como ayuda al público para conocerlas. Los premios que forman parte de un montaje comercial. Este tipo de premios suelen ir destinados al género literario que más aceptación posee dentro del gran público, la novela. Su objetivo es casi, exclusivamente, el de vender la novela. “El Premio Planeta En este caso, el lector será el gran perjudicado. Existen en España y Latinoamérica innumerables concursos y premios Literarios. Muchos llevan los nombres de grandes escritores, y los premios que otorgan grandes editoriales como el Planeta. El Premio Nobel de Literatura y el Premio Cervantes en Europa. En México Los premios Bellas Artes de Literatura. Premio Fomento a la lectura “México Lee 2011”, y muchos otros más. En nuestro estado también existen ya numerosas justas literarias como Coinversiones para la producción artística, los Premios de literatura Michoacán que incluye cinco categorías. Los “Juegos Florales ‘Tomás Rico Cano’ 2011 El ganador del concurso “Juegos Florales ‘Tomás Rico Cano’ 2011 los Juegos Florales de la Revolución Mexicana en Jiquilpan, Michoacán.Los Juegos Florales de Uruapan. El II Concurso de cuento “Lic. Eduardo Ruíz”. Inició en el año 2010 organizado por la asociación Civil Detrás del Espejo.

58

Significado de los premios literarios en la vida de un escritor. Para Gabriel García Márquez, recibir el Premio Nobel en 1982, fue en darse cuenta que fue acreedor al premio no sólo a su trabajo literario, sino porque se reconoció una realidad Colombiana y latinoamericana que no es la del papel, sino la que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza. Y afirma que este premio es un homenaje a La Poesía. José Saramago en su discurso de aceptación del premio nobel de literatura, en 1998, reconoció que este premio ha sido para el que es ahora gracias a todos sus personajes En su Discurso de aceptación del Premio Nobel, Octavio Paz pregunta ¿alcanzaremos al fin la verdadera modernidad, que no es únicamente democracia política, prosperidad económica y justicia social sino reconciliación con nuestra tradición y con nosotros mismos? Imposible saberlo. El pasado reciente nos enseña que nadie tiene las llaves de la historia. Carlos Monsiváis en su discurso, tras su incorporación como Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, declara, Me niego a afiliarme, así sea con timidez en el autoelogio. Apela a la educación como vehículo para lograr alcanzar la Utopía de los pueblos. Cuando Arturo Azuela recibió el Primer Premio Nacional de Novela por su obra Procesión de rencores, dijo: Yo creo que en primer lugar, uno ha sido juzgado. La actitud para entrar a un certamen de este tipo debe ser humilde, porque uno está dispuesto a perder, eso obliga entonces a perfeccionar la obra. Es de suma importancia la creación de Premios Literarios, porque esto viene a ser el reconocimiento para la diaria tarea del escritor. José Revueltas reclama a raíz de la institución del Premio Bellas Artes de Ensayo Literario, José Revueltas (La intención original de aquella primera convocatoria fue alentar la investigación en torno a la obra de dicho autor) “Este premio me lo deberían de dar a mí”. Opinión sobre el Nobel de Fernando Vallejo: No tiene ningún sentido que los suecos den premios literarios a escritores de idiomas distintos al suyo que es el sueco, porque la literatura ante todo es el idioma”. Y además dijo “no hay premio que no sea complaciente”. César Vallejo recibirá el Premio FIL en Lenguas Romances 2011 edi•

59


ción 25 de la feria de Guadalajara (oeste), “Estoy muy honrado de recibir el premio. El dinero lo voy a repartir entre dos organizaciones protectoras de animales, una de Xalapa (Veracruz, este) y otra del Distrito Federal”.

Controversias Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta. En este concurso se han suscitado algunas anomalías, como que los premios no se han entregado en tiempo y forma y como siempre los responsables unos a otros se acusan de ello. Siempre existirán controversias en el territorio de los concursos y premios de cualquier tipo, especialmente en el literario; Ya que por su propia esencia y finalidad se hieren los más profundos sentimientos en los participantes no ganadores. Comenta un ganador michoacano de premios literarios al interrogársele sobre el haber sido acreedor de un premio: Más que pronunciar mi gusto, fervor, emoción que siento. El compromiso educativo que debemos de tener todos los docentes, el compromiso social que debemos tener todos los escritores, y sobre todo el compromiso de vida que tenemos todos los ciudadanos en nuestra sociedad actual. Y una inconformidad, ya que no fue aceptado su propuesta para participar de un recurso en la edición de su trabajo literario, y convencido -como todo creador- que su obra lo merece, se niega a aceptar tal decisión. Ya sabemos que la transparencia suele estar en duda, un elemento muy literario por otra parte, y algunos son denostados o no gozan de buen prestigio. Pero también que son un incentivo para los autores. Y todos, o casi todos, querrían tener alguno, sobre todo al comienzo de sus carreras porque gracias a ellos pueden seguir escribiendo, y en algunos casos nosotros seguir disfrutando de buenas lecturas. Por otro lado, las editoriales los aprovechan como un reclamo para vender más, pero también es verdad que gracias a esas ventas pueden publicar a otros autores minoritarios y necesarios. Ganador de un premio literario, Heriberto Yépez dice irónicamente que tiene una única ventaja: el premio. Y varias desventajas: ser señalado automáticamente de transa y ser acusado, en suma, de beneficiarte de un sistema cultural y político detestable. Ganar premios afecta tu reputación.Y tu libro, en lugar de resultar atractivo, será visto con asco. •

60

¿Para qué concursar? como ocurre con todo salario nacional, no alcanza. Hay que buscar ingresos extras. A diferencia de otras profesiones, la literatura requiere que tengas al menos un trabajo para auto-subsidiar el que quisieras fuese tu único oficio: ser escritor ambulante. A nivel internacional muchas anomalías se evidencian como cuando en agosto de 2008, Carlos Fuentes era“el impulsor del proyecto” de los Encuentros Literarios de Formentor dijo incluso que él ya tenía una lista con los primeros cuatro o cinco premiados. Para muchos otros profesionales del sector, la cuestión es más compleja, y lo que denuncian no es que los concursos literarios más importantes sean vencidos por los escritores ya sobradamente conocidos, sino que lo hagan sin competir Ernesto Sábato, declaró a los medios que José Manuel Lara, fundador de la editorial Planeta, le ofreció participar en el concurso, y también ganarlo. En fin, deduzco después de investigar sobre el tema, que los premios literarios y las becas si pueden ser incentivos y detonantes a pesar de las polémicas que levantan. Ambas alternativas pueden ir aparejadas en aquellos que han resultado favorecidos con los premios y las becas literarias, sobre todo en los escritores que se inician en esta disciplina. En los autores ya reconocidos, será un estímulo más a su trabajo y una ocasión para reconocer que la gran ganadora será siempre La Poesía.

61


¿Esfuerzos individuales o esfuerzos colectivos? Alejandro Amado Frausto.

La justificación de una propuesta como esta tiene que ver con el panorama nacional en el que se inserta la literatura y las artes en general. Cada año el presupuesto para Seguridad crece y por el contrario, el presupuesto para Cultura es austero. Y es allí donde nos involucramos nosotros por pertenecer, de alguna u otra forma, al quehacer literario. El presupuesto que el Gobierno del Estado destinó en 2011 para la Secretaría de Cultura fue de 249 millones de pesos; en tanto, la Secretaría de Seguridad Pública obtuvo recursos por el orden de mil 947 millones, superando el presupuesto para la Universidad Michoacana, que fue de mil 694 millones de pesos (1). Las cifras anteriores nos hablan del lugar que ocupa la Cultura en las prioridades gubernamentales, siendo esta un instrumento fundamental para el desarrollo integral del ser humano. Por otra parte, el gasto en Seguridad no parece tener resultados en razón del nivel de violencia que estamos viviendo. Y es esto lo esencial de esta ponencia, dilucidar la importancia de una educación integral que viene siendo mermada sistemáticamente con una educación tendiente a relegar el papel fundamental de las artes -y con ello de la literatura- en el desarrollo del sujeto pensante. De alguna manera tenemos que devolver a la literatura la preponderancia que alguna vez tuvo como testigo de los sucesos de su tiempo, como interlocutor válido entre el lector y la realidad que le ha tocado enfrentar. El título que da lugar a esta ponencia tiene que ver con analizar la situación de los apoyos que brinda el Estado, específicamente en nuestra labor narrativa. ¿Cómo se están canalizando? ¿Qué fin están teniendo? ¿De verdad tienen una repercusión social importante o se están limitando a dar por concluido el trabajo al tener una publicación? No olvidemos que la publicación no es el fin, sino el medio. Lo anterior tiene que ver con hacer una autocrítica, como gremio vamos decir, acerca del destino que están teniendo los apoyos culturales, puesto que antes de exigir mayores recursos, tenemos que hacer un examen minucioso de la repercusión que están teniendo en la sociedad los proyectos que han sido beneficiados con algún apoyo económico. •

63


La importancia del estímulo como detonante, tiene que ver con que de verdad se convierta en eso y contribuya a convertir este país en un lugar más habitable. En un estudio denominado ”Hábitos de lectura”, implementado por la OCDE y la Unesco, México ocupa el lugar 107, de 108 países evaluados(2). ¿Cómo es que nos preocupamos por becas para una publicación, cuando no tenemos la certeza de que ésta vaya a ser leída? Como escritores debemos preocuparnos por esta situación y preguntarnos de qué manera podemos contribuir a que esta situación se transforme, puesto que los programas gubernamentales de fomento a la lectura han demostrado ser otra estrategia fallida. Y los que pretendemos ser leídos, somos nosotros; el secretario de Educación no escribe cuentos, hasta donde sé; nosotros sí. No quiero decir con esto que nos comprometamos y enfoquemos nuestros esfuerzos únicamente al fomento a la lectura, existen muchas formas de retribuir a la sociedad los apoyos que logremos recibir en nuestro proceso creativo. Es más que evidente el abandono gubernamental que sufre el ámbito cultural. La política educativa tiende a descuidar, e incluso desechar las asignaturas de artes y humanidades. De manera que tenemos una deficiencia importante en el proceso educativo que nos impide desarrollar nuestras facultades intelectuales de una manera integral. Sirva de ejemplo la proliferación de instituciones de educación media superior, que se cuentan por docenas, incluso centenas. En contraste, existen en el país sólo 12 planteles públicos dedicados al bachillerato en artes y humanidades. Ahora, volviendo al punto de los estímulos como detonantes. En el caso de las convocatorias literarias, los estímulos son, la mayoría de los casos, para trabajos ya concluidos; es decir, existe un cierto abandono en el proceso creativo del autor. Además los premios constituyen en sí el objetivo, sea la publicación o un monto económico, o ambos. Cabría preguntarse, ¿y qué tal si los premios constituyeran un compromiso de seguir el quehacer literario no solamente frente al teclado? De manera que los premios no concluyeran donde terminan ahora, sino que fuesen un estímulo para acercar proyectos relacionados con el ámbito educativo que se ha estado descuidando. Y es este descuido el que debemos aprovechar para llenar el vacío que ha quedado en el desarrollo de las facultades sensibles. Es aquí donde no sólo escritores, sino todos aquellos que tienen que ver con el arte y las humanidades podemos atacar el problema. •

64

Todo lo anterior gira en torno a la búsqueda de una integralidad de la educación, que permita el verdadero desarrollo del sujeto pensante, que dote de herramientas al individuo para que desarrolle un pensamiento crítico que le permita tomar una postura más activa respecto a la toma de decisiones que repercuten en la colectividad. No necesariamente esa retribución social del escritor beneficiado tendría que inscribirse en un ámbito docente. Existe un amplio margen de acción en el que puede desarrollarse y desde situaciones muy básicas. Se tiende a concentrar las manifestaciones culturales a las metrópolis, abandonando el contacto con la periferia, mucho más necesitada de estos esfuerzos. Ahí podría estar otra línea de acción, por ejemplo. En este sentido, los apoyos o estímulos para el desarrollo literario tendrían que enfocarse en dar una continuidad a los mismos y, en la medida en que las propuestas emanadas tengan resultados, ofrecer nuevos estímulos para la continuación de un proyecto, o para otro distinto, en razón de ir reconociendo los avances. Es en este orden de ideas donde se inscribe el título de la presente ponencia. No necesariamente tendrían que ser apoyos a colectivos, sino que estos apoyos individuales interactúen con otros esfuerzos y, en el momento que dos de estos esfuerzos encuentren un punto de bifurcación, se apoyen unos con otros en aras del bien común. Aunque también está la posibilidad de que esos apoyos también se den a colectivos, como sucede en otros ámbitos culturales. Las razones expuestas pretenden contribuir a ver los apoyos económicos al quehacer literario desde una perspectiva más amplia. Obviamente esto implicaría más esfuerzo, más recursos, más gente trabajando y una mejor administración de los mismos, así como una transparencia por parte de los beneficiados y una planeación logística adecuada que permita llevar las ideas a buen término. Sin lugar a dudas, con la presente propuesta estaríamos hablando de algo realizable a mediano plazo. Sé de las dificultades tanto económicas como técnicas de sacar un proyecto así, sobre todo en una etapa histórica donde la educación y el apoyo a las humanidades han quedado relegados. Esta podría ser una forma más enriquecedora de crecer en nuestra labor narrativa y, de paso, acercarnos a la profesionalización de nuestro quehacer. Y si bien esto no podríamos lograrlo en el corto plazo, no podemos seguir postergándolo. •

65


Se trata de una perspectiva centrada en la educación y en unir esfuerzos en el proceso creativo, de manera que dentro de una voluntad colectiva, los escritores vayamos creciendo de forma más interactiva. Concluyo sólo añadiendo que con esta manera de hacer las cosas no estaríamos innovando. Ya Miguel Hernández nos ha mostrado la importancia de un actuar consecuentemente cuando se integró a las Misiones Pedagógicas de la República española. Y en ese sentido, quizá estaríamos acercándonos a lo que Cortázar nos indica: asumir un compromiso político, que es muy diferente a ser un escritor comprometido. 1.- http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2010/09/22/index.php?section=politica&article=004n1pol 2.- http://www.letraslibres.com/revista/columnas/la-lectura-en-mexico1

La crítica

inexistente

66


Crítica silenciada

José Alfonso Figueroa Guzmán

“Entre un lenguaje charlatán que no decía nada, y un lenguaje absoluto, que lo decía todo, pero no mostraba nada, era preciso que hubiera un lenguaje intermedio, lenguaje intermedio que llevaba de nuevo del lenguaje charlatán al lenguaje mudo de la naturaleza y de Dios”26 Pensar en la inexistencia de la crítica, nos lleva irremediablemente a su necesidad, a los paradigmas, tópicos e implicaciones; a los que irremediablemente nos lanza, en verdad; ¿Es necesaria la crítica? ¿Qué función desempeña la crítica y cuáles son sus alcances y consecuencias? ¿Qué puede ser considerado como crítica? ¿Qué relación se establece entre la crítica, la obra y la cultura?... ¿Crítica inexistente o silenciada? Partamos de hacer una distinción entre lenguaje, obra, literatura y crítica, de tal manera que podamos mantener en el horizonte estas nociones que nos acompañaran a continuación. El lenguaje: “es el murmullo de todo lo que se pronuncia, y es al mismo tiempo ese sistema transparente que hace que, se nos comprenda, en pocas palabras e lenguaje es a la vez todo el hecho de las hablas acumuladas en la historia y además el sistema mismo de a lengua”27 La obra: “esa cosa extraña en el interior del lenguaje, esta configuración del lenguaje que se detiene sobre sí, que se inmoviliza, que constituye un espacio que le es propio y que retiene en ese espacio el derrame del murmullo que expresa la transparencia de los signos y de las palabras, y que erige así cierto volumen opaco, probablemente enigmático. Eso es en suma lo que constituye una obra”.28 La literatura: “Es de alguna manera un tercer término, el vértice de un término por el que pasa la relación del lenguaje con a obra y de la obra con el lenguaje”. 29 La crítica: es en este sentido una obra inspirada en otra obra. El proceso creativo de la crítica también está sujeto a revisión, en sus diversos aspectos: dificultades y posibilidades, rangos de alcance, prin26 

Foucault, Michel, “Lenguaje y literatura”, ed. Paidos.

27 

Foucault, Michel, “Lenguaje y literatura”, ed. Paidos, p.64

28 

Foucault, Michel, “Lenguaje y literatura”, ed. Paidos, p. 64

29 

Foucault, Michel, “Lenguaje y literatura”, ed. Paidos. P. 64

68

cipios y consecuencias. Si bien es cierto que después de la experiencia estética percepción y la vida misma del sujeto perceptor no puede ser la misma, en el caso de la crítica sucede lo mismo, puesto que más que ser un ejercicio de interpretación de la obra se constituye como recreador de la misma capaz de apreciarla de forma intrínseca y extrínseca que lo lleva consigo. La crítica va más allá de la obra, ayuda a revelar lo que la obra misma devela. De forma que la capacidad de crítica es aplicable a todos los planos de la cultura y por ende de actividad humana, ello nos lanza irremediablemente a criterios de discernimiento, procesos ficcionales e implicaciones políticas y sociales. No sólo es la lámpara sobre la obra, es guía en lo que se muestra y se oculta. Si bien es cierto que la crítica surge de la obra, también es cierto que la obra adquiere diversos sentidos a partir de la crítica siendo la crítica de gran influencia para el artista, ¿qué sería de la obra sin quien la apreciara? Todo aquel que se presenta ante la obra recibe una apelación a la subjetividad que indudablemente recibe una respuesta, que puede ser favorable, desfavorable o indiferente la crítica en estos términos surge de forma consciente o inconsciente, de forma voluntaria o involuntaria, es inherente a la naturaleza racional del ser humano, de manera que no se puede reducir a la obra artística, sino a todo acontecimiento. Sin embargo, mas allá de la crítica natural dada por el sentido común, está la crítica especializada que presupone el conocimiento a profundidad de la materia a analizar. Foucoault considera que no todo lo que se dice de una obra literaria es precisamente crítica. Podemos clasificar la crítica en tres tipos, ya que para que eso que se dice pueda considerarse crítica habrá de ser capaz de discernir y considerar la capacidad de la obra en lo tocante a la repetición, en tanto que ontología del lenguaje, como corazón mismo de la obra que constituye a la vez su referencia, así pues, obtenemos el primer tipo de crítica, metódicamente muy semejante a la ciencia; el segundo tipo sería el dado por “la ciencia de los dobles”, que estaría basado en la paráfrasis, en la posibilidad de repetir el sentido de lo literario; por último, el tercer tipo de crítica que está situado como la búsqueda del desciframiento, referencia y autorreferencia que la obra se hace a sí misma, a esta critica le llamamos crítica literaria. Podemos considerar a la crítica como un lenguaje segundo al de la •

69


literatura, pero que no es en sí ni un metalenguaje, ni su subordinado, sino quien busca lo que haya de objetivo en la literatura y que paradójicamente se constituye como un escrito. 30 La narrativa y la crítica convergen en un discurso que no pretende ni ser verdadero ni falso, sino simplemente ser, en la trama de la ficción y la creatividad, tratando en muchas de las ocasiones mostrar no sólo lo que hay de realidad en la ficción sino lo que hay de ficción en la realidad. El discurso es siniestro por sí, impone, por ello es temible, pone en juego al deseo, y cuanto existe posibilidad de encontrar singularidad. “El deseo dice: No querría tener que entrar en ese orden azaroso del discurso, no querría tener relación con cuanto hay en él de tajante y decisivo…”31, por ello al discurso se le instituye irónicamente para distinguir su naturaleza a gran distancia mediante “formas ritualizadas”.32 La institución está para legislar al discurso y por ende al deseo que le subyace, puesto que no podemos dejar de lado que el discurso es un poder y un peligro. Para controlar el peligro y el poder de la crítica como discurso discurso, se han establecido mecanismos de control basados en la prohibición y la exclusión. “Uno sabe que no puede decirlo todo”.33 Existen al menos tres tipos de prohibiciones, a saber: la palabra prohibida; la separación de la locura y la voluntad de verdad. La palabra prohibida: se esboza sobre todo en la relación entre el deseo y el poder, por lo que no es de extrañarnos que sean sobre todo lo relacionado a temas de política y de sexualidad.34 La separación de la locura: parte de una dicotomía logocéntrica en la que entre razón y locura. “El loco es aquel cuyo discurso no puede circular como el de los otros”35 La voluntad de verdad: que no es otra cosa que pretender saber lo que se quiere saber o que sea sabido por otros. Estos mecanismos de control hacia la crítica como discurso siempre la vinculan con la noción de “mal”, indigna siquiera de ser tomado en

cuenta. Existen sociedades de discurso que proponen círculos cerrados de acceso a los que sólo acceden los sujetos que se hayan “cualificados” para hacerlo,36 opuestamente a estas sociedades de discurso, se hayan las doctrinas37 que lejos de encerrarse en sí mismos, pretenden ser lo más accesibles posible, pero ambos ejercen un rango de influencia que se traduce en poder. El espacio propio de la crítica se distingue por la transgresión y la muerte,38 pudiendo traducir éstas por prohibición y no una mera restricción a la biblioteca. La hoja en blanco es un espacio, razón por la que el lenguaje hace señas sin parar a través de ella hacia la literatura, y por ende a la crítica. Del mismo modo la crítica llama a la literatura, ya que ésta habrá de marcarla, de dar a cada palabra el rasgo característico por medio del sentido; como cualquier obra, la crítica dice no solamente lo que dice, narra su mito, su historia y al mismo tiempo nos habla de lo que es la literatura, de ella a simple vista, nos dice que es un lenguaje único y sometido a un orden. La ficción literaria39 trabaja de forma muy especial con la metonimia y la metáfora, como estrategia narrativa que se convierte en su fundamento.40 Piglia retoma de Arlt a la ficción como esa posibilidad de hacer creer, que busca la posibilidad de modificarnos la vida, en un doble sentido, el personal y el social. En estos términos la ficción es política. “El discurso del poder ha adquirido a menudo la forma de ficción criminal”41, la ficción es capaz de suplantar al milagro y hacer posible lo que no es pero sin duda siempre existe una proyección del autor. “Valery decía: “La era del orden es el imperio de las ficciones, pues no hay poder capaz de fundar el orden con la sola represión de los cuerpos con los cuerpos. Se necesitan fuerzas ficticias”... la sociedad vista como una trama de relatos, un conjunto de historias y de ficciones que circulan entre la gente”42 36 

pensemos por ejemplo en las sociedades científicas o tecnológicas, etc.

30 

Cf. Foucault, Michel, “Lenguaje y literatura”, ed. Paidos, p. 84 -86

37 

Pudieran ser los discursos fiosóficos, religiosos, etc.

31 

Foucault, Michel, EL ORDEN DEL DISCURSO, ed. Fábula Tusquets, Barcelona, 2002, p. 12

38 

Al de – finir, es decir delimitar, dar por muerto, etc.

32 

Foucault, Michel, EL ORDEN DEL DISCURSO, ed. Fábula Tusquets, Barcelona, 2002, p. 12

39 

Al igual que el Psicoanálisis

33 

Foucault, Michel, EL ORDEN DEL DISCURSO, ed. Fábula Tusquets, Barcelona, 2002, p. 14

40 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 21 - 24

34 

A la mano se le llama comúnmente mano, a la cabeza, cabeza… pero el “ese” es el “ese”.

41 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 25

35 

Foucault, Michel, EL ORDEN DEL DISCURSO, ed. Fábula Tusquets, Barcelona, 2002, p. 16

42 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 43

70

71


La “autoridad” ejerce su poder político cuando se convierte en narrador, busca imponer la manera de contar la realidad, una maquinación, nace un relato “verdadero” y paranoico que delimite lo existente, con un límite dado no por la utopía, sino por la amenaza, explica los acontecimientos, “ocupa el lugar del destino”43 con intelectuales que hablan como si fueran ministros aliados al poder. “Una estructura que dice todo y no dice nada, que hace saber sin decir, que necesita a la vez ocultar y hacer ver con un uso estatal de la lengua”44 Pero es imposible que haya una sola forma de contarla, los relatos ficcionales, entre ellos la crítica, también funcionan como contrapoder y se pueden hallar ocultos incluso en el corazón de los relatos “oficiales”. “Podríamos decir que siempre hay una versión de los vencidos. Un relato que resiste y construye interpretaciones alternativas y alegorías,”45 el cual sin duda es la crítica, que se impone sobre otras por consenso, en un trabajo de construcción de creencias ya que las fuerzas sociales y políticas operan en dirección de lo que consideran realidad pese a que en el fondo todos las narraciones sociales parten de un carácter alegórico, siempre dicen otra cosa, buscan dar una seguridad, hablan de lo venidero, de lo que se puede construir, de lo que hay que prevenir, etc., e incluso aquellas narraciones que nos hablan de una forma arqueológica, ya que ponen en juego la posibilidad de que el presente, y por ende el futuro pudieran haber sido de otra forma, “lo genial en la escritura del libro es que logra hacer pasar juicios de valor por juicios de hecho... las fuerzas ficticias, que constituyen el mapa de la realidad y a menudo programan y deciden el sentido de la historia ”46 en este sentido el historiador y el novelista adquieren una semejanza indudable, puesto que sus materiales son un tejido de ficciones, con una multitud de formas narrativas, donde los rastros del futuro están en el pasado, puesto que la memoria ha de servir para olvidar en el momento que se acaba con las huellas. Todo se puede escribir y convertirse en narración, critica y ficción, de tal modo que su lugar que ocupa en la sociedad es el de su contexto, el núcleo de lo que se va definiendo en formas particulares, y existe una red de estas ficciones que son el fundamento mismo de

una sociedad, una novela de relatos sociales, de tal modo que la narrativa47 se da como una fuente de educación. “Por otro lado pienso que todos los grandes textos son políticos... son modelos de mundo, miniaturas alucinantes de la verdad”48 en donde se puede creer que el mundo puede cambiar, pero ello no implica necesariamente un rompimiento con todo lo establecido, ya que incluso lo establecido ha dado las condiciones de posibilidad para la generación de determinada ficción en donde los autores crean la experiencia y le dan forma, narrando en un ritmo y respiración del lenguaje. De modo que más que pensar en una “crítica inexistente” vale la pena reflexionar sobre una crítica silenciada, sensurada por indiferencia, falta de espacios o criterios para realizarla, inseguridad, poder, usufructo, etc., ya que debido a su importancia y alcances no se debe ser silenciada y mucho menos hacerla inexistente.

Bibliografía Foucault, Michel, “Lenguaje y literatura”, ed. Paidos. Foucault, Michel, EL ORDEN DEL DISCURSO, ed. Fábula Tusquets, Barcelona, 2002, p. 12

43 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 44

44 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 116

45 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 45

47 

especialmente la novela y lo que contiene algún toque de sentimentalismo.

46 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 48 - 49

48 

Piglia, Ricardo, “CRÍTICA Y FICCIÓN”, p. 102

72

73


Absorción de la nada. Crítica desde el vacío G. Pierre Herrera López

Para Ricardo Piglia la crítica literaria es una variante del género policial, en ella la labor del crítico literario se asemeja a la de un “… detective que trata de descifrar un enigma aunque no haya enigma. El gran crítico es un aventurero que se mueve entre los textos buscando un secreto que a veces no existe” (Piglia, 2001:15). La existencia o no del enigma no es tan relevante –ya que si no existiera enigma se podría inventar uno o se haría creer que hay un secreto por revelar– como en cambio sí lo es la forma en la que el crítico literario hace para resolver el problema y convencer sobre la trascendencia de haber resuelto el enigma o descubierto el secreto. El crítico es el detective que da por terminado el caso cuando llega a una respuesta o, diciéndolo de otro modo, cuando impone una verdad a otros y los otros la toman por auténtica. “La crítica desdobla los sentidos, hace flotar un segundo lenguaje por encima del primer lenguaje de la obra, es decir una coherencia de signos” (Barthes, 1971:66). La crítica es una búsqueda de un estatismo ficticio de la polisemia del texto, a la vez que es un desdoblamiento de la obra en el habla del crítico, que la actualiza con sus valores y sistema de conceptos del mundo. La manera en la que se apreció El Quijote (2004) de Cervantes en 1604 dista por mucho de la forma en la que se lee y concibe ahora; esto se debe a que lo que se entiende y practica como literatura ha cambiado durante todo este tiempo, lo que a su vez ha cambiado la forma en la que se acerca a todas la obras literarias, así como a la concepción que se tiene del autor o del mismo hecho de escribir. En el sistema que es la cultura, la aparición y lectura de un texto actualiza también a todos los demás; la forma en la que se lea un texto también cambia a la forma en la que se entienden los demás textos. Crítica y creación literaria, dos discursos no-opuestos de la escritura, que se asemejan tanto por su ávida búsqueda de sentido: la primera trata de dar sentido a la segunda, y está, a su vez, trata de dar sentido a la realidad; para la crítica su realidad es el texto y todo lo que tenga que ver con él. La crítica es meta escritura: escritura de la escritura. Dice al res•

75


pecto Heriberto Yépez en Ensayos para un desconcierto y alguna crítica ficción (2001) que “Un texto es siempre un pretexto, pues no dice nada sino a través de los otros textos que engendra. Sean éstos sobreescrituras o textos mentales” (2001:148). En ese mismo libro Yépez hace un juego con el significado de la palabra ‘paralexia’ argumentando que ésta es “… el transtorno mental que impide leer normalmente a quienes lo padecen” (2001:13). Esto es muy significativo debido a la procedencia etimológica de la palabra y a su relación con la crítica: paralexia, lo que está alrededor de la palabra. En el proceso hermenéutico de interpretación, el crítico literario no sólo fija su mirada en el texto en sí, sino que mira todos los elementos que se encuentran junto a él y mira el sistema cultural de donde procede la obra. “Clasificar no es entender. Y menos aún comprender” (1967:15) sentenció Paz; pero para el trabajo del crítico es importante la clasificación, es decir, encontrar de que tradiciones se nutre la obra y en qué circunstancias fue concebida, para poder hacer una valorización del objeto criticado; no puede haber ruptura ni novedad si en un principio no hay una tradición con la cual romper o un estándar el cual se pueda violentar con nuevas reglas o maneras de aprehender. Los críticos se mueven en la dirección que les parece pertinente para percibir mejor el objeto que miran; lo que en primer momento crea una distancia entre el sujeto que observa y el objeto observado. Esta distancia revela la naturaleza epistemológica de la crítica: Sujeto y Objeto nunca reconciliados pero tratando siempre de hacerlo. El producto de la crítica es el sustento de sí misma: la crítica es epistemológica por su constante autocuestionamiento, y porque ella, en algún momento, es el objeto del que se ocupa (Barthes, 1971:51). Como se dijo arriba, no importa el enigma sino que se hace con él; la intensión de la crítica literaria como dice Barthes (1971:58) en términos generales es dar un sentido particular a una obra, es el establecimiento de una particular forma de leer un texto. Esta actividad parte de la subjetividad del crítico, de sus lecturas previas, de sus valores estéticos y de la circunstancia específica desde donde trabaja sobre la obra literaria; por lo tanto, el sentido que nazca de esa determinada lectura será relativo; no es ni será en algún punto una verdad absoluta. Por eso “la crítica no debe oponer a la ficción una ciencia, sino otra ficción” (Yépez, 2001:248-249), otra escritura. •

76

Actualmente el funcionamiento de la institución literaria se basa en tres personajes que hacen que ésta se encuentre perpetuamente construyéndose a sí misma: el autor, el editor y el crítico. Entidades fundamentales en la manera en la que se piensa la literatura desde finales del siglo XIX, su trabajo se interrelaciona en una red infinita de causas y efectos, donde los textos afiliados y filiados crean lazos que van modificando su propia naturaleza y ubicación en el marco cultura donde se encuadran, donde se leen, donde se interpretan. En los tres casos se hecha mano de los elementos ya fijados, leídos y de los inexistentes, de aquellos textos que nunca se publicaron, que fueron quemados por sus autores, que nunca fueron escritos, ni siquiera pensados, o que fueron leído en algún tiempo pero después se olvidaron y desaparecieron de las bibliotecas: de espacios vacíos que constantemente tratan de ser llenados; de esos libros invisibles son de los que más se ocupa a crítica. Regresando a lo dicho por Piglia; el crítico literario toma una obra y desde el comienzo hace su acercamiento a sabiendas que no encontrará nunca el centro, lo intenta más no lo logra porque en una obra de arte literaria el centro está en la misma escritura y en la relación del crítico mismo con sus lecturas: la crítica que haga será en base a una sobre-escritura determinada con un posicionamiento ideológico, lo que la hace susceptible al mismo tipo de crítica que en un principio estaba haciendo ésta. La literatura se nutre de las verdades que buscan los críticos, de los enigmas que no existen; su institucionalización está fundada en los valores de juicios emitidos por las autoridades que los dictan y los imponen. Los críticos literarios son parte de esa institución al dictaminar tipos de lectura para las obras, sus juicios de valor llegan a tener grandes repercusiones en la dinámica literaria, desde la creación misma hasta el momento de apreciación de una obra. Las diferentes lecturas que se van haciendo de las mismas obras se van acumulando y generan a su vez formas diversas de recibir un texto, de la misma manera que la literatura va exigiendo nuevas maneras de ser percibida; en cuanto cambia la manera de cómo concebimos la crítica literaria, cambia la manera de entender la literatura y viceversa. Dice Todorov que “la crítica es diálogo y tiene todo interés en admitirlo abiertamente; encuentro de dos voces, la del autor y la del crítico, en la cual ninguna tiene un privilegio sobre la otra” (1991: 174). •

77


La crítica se basa en la nada para elaborar su discurso, se nutre de textos del futuro imperfecto de sus deseos, de la novedad que sólo el vacío ofrece; porque ella pone en evidencia más que las otras actividades, que conforman la institución literaria, que nunca habrá textos fijos ni permanentes en la cultura y que se puede hablar de todo en una crítica, incluso de uno mismo, porque no hay vacío más grande en el mundo que el ser humano.

Bibliografía Barthes, Roland (1971) Crítica y verdad, México DF: Siglo XXI. Cervantes Saavedra, Miguel de (2004) Don Quijote de la Mancha, ed. IV centenario de Francisco Rico, Madrid: RAE / AALE / Alfaguara. Paz, Octavio (1967) El arco y la lira, 2ª ed., México: FCE. Piglia, Ricardo (2001) Crítica y ficción, Barcelona: Anagrama. Todorov, Tzvetan (2005) Crítica de la crítica, Barcelona: Paidós. Yépez, Heriberto (2001) Ensayos para un desconcierto y alguna crítica ficción, Baja California: CONACULTA / Instituto de Cultura de Baja California.

78


El crítico y su doble Moisés Ramírez

1. Supongamos que no sabemos lo que es un crítico, ni un autor, ni la literatura; y que sabemos, en cambio, que hay una quinta dimensión que es la lectura, donde somos temporalmente uno con el libro. Pero la lectura no es exclusiva del libro, sino que se extiende hacia otros ámbitos, como la interpretación de gestos, o para decirlo pronto, hacia el amplísimo campo del lenguaje no verbal. Y, ¿qué hay en lo no verbal que nos obliga a detenernos en sus oscuros y siempre tenebrosos silencios? ¿Cómo hablar de aquello que parece no hablar y sin embargo habla incluso más que lo escrito? Un ejemplo de estas cuestiones es la Carta de Lord Chandos, de Hugo von Hofmannsthal, en la que una crisis de lenguaje nos arrastra a la quinta dimensión desprovistos del salvavidas que suponemos es el lenguaje. Cómo vamos a “penetrar en el mundo de las cosas”, que deseaba Lord Chandos, si el lenguaje es apenas el principio de la forma. La forma que es, en palabras de Chandos, una “consciencia de la forma, esa forma profunda, verdadera, interior, que no puede presentirse sino trascendiendo las barreras de los artificios retóricos y de la que no se puede decir que ordene la materia sino que más bien la impregna, la despliega y la crea en un mismo impulso de poesía y verdad: un reflejo de fuerzas eternas, algo espléndido como la música y el álgebra.” La llamada “gran unidad” de la carta es una sensibilidad en unidad, en analogía con el mundo, antes de la disociación provocada por el lenguaje, por su incapacidad de expresar el mundo en su totalidad. Hay una relación estrecha entre la insuficiencia del lenguaje y la percepción, la intuición del instante, que diría Bachelard. La insuficiencia del lenguaje consiste en la dificultad, si no es que en la imposibilidad, de poner en palabras una experiencia, un fenómeno que sobrepasa las posibilidades de la expresión. La intuición de ese fenómeno va de la mano con otra intuición: la del instante presente, o para decirlo con Hofmannsthal, “el más colmado y sublime presente.” Además de esta inexpresabilidad, está el deseo y hasta la necesidad de fijar la experiencia mediante el lenguaje; hacerla tangible, comprobable, y en el mejor de los casos, verosímil. Lord Chandos, en su imposi•

80

bilidad de expresar los fenómenos que las cosas provocan, evita mirar nuevamente los objetos como único recurso para preservarlos en la memoria. “Me parece entonces”, dice, “que todo lo que existe, todo lo que recuerdo, todo lo que emana de mis pensamientos más confusos, posee un significado. Hasta mi propia inercia, la torpeza habitual de mi cerebro, me parece llena de sentido. [...] Pero cuando este extraño hechizo me abandona, ya no estoy en condiciones de decir nada sobre ello. Sería tan poco capaz de expresar con palabras razonables en qué consiste esta armonía entre mí y el universo entero y en qué manera se me ha vuelto perceptible, como lo soy de dar indicaciones precisas sobre los movimientos internos de mis vísceras o sobre los estasis de mi sangre.” El problema es que tal hechizo, precisamente, no puede expresarse con palabras razonables. La armonía con el universo precisa un lenguaje distinto del movimiento interno de las vísceras. Éste sería un lenguaje lógico, no razonado. En cambio, la armonía sólo puede expresarse con analogías, es decir mediante un lenguaje analógico, de modo que la expresión llegue lo más cerca posible a la representación ideal de la experiencia. Si el lenguaje ha dejado de expresar el mundo, parecería que nos enfrentamos a una ausencia de lenguaje, un vacío que hay que sustituir. Pero, el conflicto de Lord Chandos apunta a una cuestión más compleja que la simple pérdida del lenguaje; se dirige a la intuición apesadumbrada de lo que puede ser la verdad del lenguaje no verbal: no se trata de llenar el vacío interior, sino de vaciar el espacio interior. Este fenómeno, lejos de entorpecer o imposibilitar la escritura, resulta muy estimulante. Ante la idea absurda y necia de que ya todo está escrito y de que, encima, hay que ser original (es decir, no copiar ni repetir lo ya escrito), surge el cliché, no menos necio, que pregunta: ¿queda algo por decir? Si las palabras conducen al vacío, a la nada, ¿qué más se puede decir?, ¿puede decirse algo de esa nada? La supuesta “crisis del lenguaje” de Lord Chandos no se refiere tanto a un conflicto como a un estado crítico en el que nos cuestionamos por el lenguaje, cuestionamos el lenguaje (desde el lenguaje, por supuesto, lo cual no lo hace nada fácil, pero qué se le va a hacer). Si entendemos la palabra crisis en su sentido hipocrático, es decir, de diagnóstico, probablemente se clarificaría el problema: el diagnóstico que hacemos del lenguaje a partir de la crítica (el cuestionamiento, la reflexión y la ampliación) del lenguaje. Escribir, diría Calvino, es buscar “el modo exacto de contar hoy una historia, un modo que en cada época, sociedad y hombre es uno y único, como el •

81


cálculo de una trayectoria.” Así, como si hiciéramos una arquitectura literaria, el lenguaje ha de dar sentido al espacio del mundo no verbal, lo que permite devolverlo a ese estado de multiplicidad, de potencialidad en apariencia perdido.

2. “La lengua en la que tal vez me habría sido dado no sólo escribir sino también pensar no es el latín, ni el inglés, ni el italiano, ni el español, sino otra de la que no conozco palabra alguna, una lengua en la que me hablan las cosas mudas y en la que tal vez algún día podré rendir cuentas en la tumba, ante un juez desconocido.” –Lord Chandos.

3. “Ni siquiera sé si sigo siendo la misma persona”, dice Lord Chandos. Su lenguaje ha cambiado porque su relación con el mundo es diferente. Cambiamos porque nuestro lenguaje cambia (o viceversa), tanto por las posibilidades de la expresión como por las imposibilidades. En lo que decimos está también lo que no decimos como un acto de compensación cósmica; pero, cómo reconocer el lenguaje no verbal de la escritura, que parece escapar a nuestros intentos fallidos de la lectura total. Sabemos que la quinta dimensión que es la lectura no se sostiene por el sólo hecho de hallar los cauces ocultos de la trama. Dentro de los límites de la obra, el lenguaje da forma a la forma y nos mete de lleno en una realidad aparte, en la que estamos, como lectores, sólo nosotros, llenando los espacios que la Teoría de la recepción llama vacíos. Se trata de un juego de decantamiento en el que la disociación aterradora de Lord Chandos se transforma en alentadora asociación, en suma de realidades y de dimensiones del lenguaje. La ampliación del sentido de la obra es, entonces, una labor que el crítico ejerce como quien se mueve en la lectura (la quinta dimensión) como pez en el agua. Roland Barthes lo expone ferozmente en Crítica y verdad. Ampliar el sentido no es resumir la obra ni explicarla a un lector que no comprende más allá de las acciones de los personajes, es mostrar la obra como un sistema abierto a expresiones cuyo lenguaje desconoce•

82

mos. De manera que el crítico pueda, como el maestro ideal de George Steiner, hacernos entrar en el sentido. Cualquier lector que llegue a la poesía creyendo que puede entenderla va a enfrentarse, eventualmente, con su contrario, la idea de que no hay que entender la poesía. En el medio, está la crítica. Finalmente, todo pensamiento crítico tiene su equivalente, o su doble: el pensamiento estético. Porque, en el fondo, hay una experiencia, un fenómeno, una emoción, un sentido que precisa de la forma, de su expresión, a la que puede o no llegarse con más o menos problemas.

4. Toda crítica es una ampliación de sentidos, y también, un acto creativo. Si hablamos de experiencias, de fenómenos reducidos al lenguaje literario, la lectura, es decir el viaje a la quinta dimensión, tiene que ser igualmente reductible a ese lenguaje. De manera que el crítico, como doble del escritor, es igualmente un escritor cuyo doble es un crítico. ¿De qué habla el crítico? De lo mismo que hablamos todos: de lo difícil que es trasladar a la escritura toda experiencia viva, es decir la vida. Lord Chandos me parece uno de los mejores críticos que he leído, pues no solamente el lenguaje es el asunto de su carta. Lo es también la Belleza, más exactamente la trascendencia material de la Belleza por el lenguaje. Se trata de un reconocimiento mayúsculo: el lenguaje está condenado a perdurar, mientras que toda emoción digna de comunicarse va a perderse definitivamente en el silencio o en el olvido. El crítico tiene que ser forzosamente un escritor en el mismo sentido en el que lo es un novelista o un poeta. La reseña semanal o la creación de un canon teórico, en el fondo, no hacen sino manifestar las dimensiones de la obra. Y la obra, por su parte, manifiesta un estado crítico tanto de cuestionamiento como de diagnóstico. Más allá de la representación del mundo y de la trascendencia (que por lo demás saldrá siempre sobrando), queda el lenguaje, la escritura, la forma. Y es, precisamente, en cada una de las partes donde solemos detenernos para preguntarnos por ello, por la lectura de las partes, con lo que esperamos comprender la obra en su totalidad. Pero la totalidad de la obra no está contenida en los límites de su lenguaje, ni en su estructura formal. Fuera de toda finalidad práctica, la crítica como ampliación de sentidos tiene la facultad •

83


de aproximarnos más que a la obra como objeto de entretenimiento, al fenómeno de su lectura. Por ello me gusta pensar que la crítica no existe, como tampoco existe la literatura, porque, finalmente, nos enfrentamos a fenómenos imaginarios que se alejan de toda práctica y toda utilidad, despojándose de todo estorbo humano que impide la aprehensión del sentido total de lo humano.

El lector

como un síntoma

84


Leer, construir mundos Leticia Carrera López

Se trata de pensar la lectura como algo que nos forma (o nos de-forma o nos trans-forma), como algo que nos constituye o nos pone en cuestión aquello que somos. Jorge Larrosa

Nos enseñan a leer. La primera necesidad es utilitaria. Leemos porque es necesario para terminar los estudios. Leemos porque la vida laboral lo exige. Leer según las formas de enseñanza en México tiene tres momentos:} 1. Aprendemos a descifrar grafías. Sabemos cuales son las consonantes y las vocales y juntas hacen palabras. 2. Es el momento de la técnica, ¿cuántas palabras lees por minutos? ¿Sabes leer en voz alta? ¿cuántos libros lees al año? 3. Es lo más complicado: leer con ese proceso racional que nos permite abstraer lo que dice el texto. Entonces la lectura es de compresión, debe ser profunda, analítica, reflexiva y sobre todo, en algún momento del proceso que hemos comprendido lo que dice socializarlo. Cuando hemos logrado asumir el tercer momento, hemos logrado en muchos sentidos ser lectores. Para llegar a ese momento se deben a muchas situaciones. Una, la más importante es si hemos leído los libros adecuados, si nos han llegado atrapar para no soltarlos, si hemos logrado entender que las letras, los autores, las terribles clases de literatura han dejado en nosotros una huella más profunda que sólo una mala calificación. Pennac dice: “El verbo leer no tolera imperativo”. Felipe Garrido, dice que en algún momento si lo acepta y que por momentos si debe ser obligatorio. Pero a veces no se lee porque no se ha encontrado uno un buen libro, uno que le haga detenerse y leer, no porque no exista, sino porque tal vez en ese inmenso mundo de los libros no lo hemos encontrado, diríase románticamente “no ha llegado”. •

86

Por eso, creo, ser lector es un síntoma y puede serlo desde muchos puntos de vista observado. A nivel empírico tengo uno de los mejores ejemplos. Durante un año me dedique al fomento a la lectura en el nivel de preprimaria, uno de los niños me pedía repetidamente que leyera para él un libro llamado “El sapo que no quería comer”. Hasta que un día me enteré por su mamá que él no comía. Entendí lo más básico de la visión infantil y de alguna razón para convertirse en lector a su edad de tal libro: él era un sapo y apenas estaba encontrando lo que le gustaba comer. La forma más sencilla de decirlo creo yo es esa. Uno lee lo que le dice a uno quién es. Uno se vuelve lector en el sentido de que los escritores nos relatan esas pasiones humanas que cargamos y muchas veces no podemos decir. Leemos para encontrarnos, para decirnos. Michèle Petit escribe: Además de los espacios en crisis, muchos hombres y mujeres leen de este modo, día tras día, para abrir el espacio y soportar los encierros a los que se ven confinados, como ese muchacho elevadorista (ascensorista) de Buenos Aires que dice: “La lectura me lleva a otros lugares, aunque aprendí a irme por donde me lleven los libros y a manejar el ascensor al mismo tiempo”. Fue en los libros donde encontró el nombres que lleva su hija: Sofía, porque “quiere decir conocimiento”. Somos lectores por muchos síntomas, como dice José María Espinasa, no leemos por necesidad de sobrevivencia, tal vez es una necesidad social, pero incluso hay que pensar que existen sociedades analfabetas que les va bien. ¿El lector es un síntoma? Definitivo. Nos convertimos en lectores por contagio. Alguien lee un libro, dice que está bueno, algo parece de cierto porque lo está comentando con otro, así que sin más, pues me aviento, abro los ojos y leo, no lo dejo, sigo leyendo, el libro ganó y además yo lo comente con otro, que por escucharme ya lo comenzó a leer. Y plaga puede seguir hasta sus máximas consecuencias. Leer es contagioso. Existen razones de leer por herencia, por vicio, por necesidad, por gusto, por placer incluso aunque no lo crean por sufrimiento, por dolor, por saber. Para leer no hay límite de razones, pero ¿qué otra cosa significa que existan lectores? •

87


Significa que existen personas que han asumido el reto de ser escritores. Esas personas que se sientan a interpretar el mundo desde su espacio y entenderlo o no, a transformarlo o deformarlo para escribir. Guillermo Samperio dice en sus talleres de creación que un buen escritor es aquel que observa, sabe como son los humanos, como piensan, como caminan; recomienda a sus pupilos que cuando son invitados a fiestas, se metan a las casas, revisen cajones, vean como se acomoda la ropa, si por colores, por tamaño, que inspeccionen esos cajones del buró y los que no se ven para comprender como gestar personajes cruzando o utilizando toda esa información que se tiene al alcance de la mano. Incluso apela a que analicen a sus amigos, cómo hablan, cómo caminan, qué piensan, cómo lo dicen. Para Samperio todo debe ser observado porque de ahí surgen personajes o historias. Escribir es por un momento complicado. No todos se atreven. No todos creen que deben escribir, porque eso sólo lo hacen algunos, aquellos que sabe que para ser escritor, se hace en base a mucho trabajo: leer, escribir, corregir, leer, corregir, escribir y el ciclo alternando más de estás acciones y al infinito. Es un proceso creativo, de trabajo, pero sobre todo de tiempo, de perfección. Sin embargo lo más complicado de escribir es publicar, asumir que el lector no importa tanto y entonces ganar lectores. Muchos han dicho que no se escribe para ser leído. Algunos escritores como Paz supo que su literatura no era para todos, sólo para algunos, los que pudieran enfrentar sus hojas. Otros más tienen un sueño de que todos lo lean y tal vez por eso nacen los betsellers, que no se fijan tanto en su deseo sino el del lector. Incluso arriesgándose a no tener lectores. Entonces ¿qué es un lector? Un lector en su mayoría se dio cuenta que las letras en los libros dicen “algo” a quien lo lee. Abrir un libro y terminarlo, la primera vez, puede ser horrible o fantástico. Pero sus propios gustos hacen una ruta de lectura. El lector construye su mundo. Elige libros adecuados a sus gustos, es el consumidor de los libros que surgen. A veces los escritores generan sus propios mundos y los lectores los aplauden, otras veces los rechazan. El lector puede ser un síntoma, también el escritor puede ser un síntoma. El síntoma que puede ser más interesante es el lector. Porque tiene un abanico de posibilidades y será su decisión el que haga Escritores o deje en los estantes de las librerías escritores que sólo tiene libros para su ego. Lo que los lectores eligen, puede ser un síntoma del tiempo, un •

88

síntoma de la propia crítica literaria, un registro de lo que se leyó en una época. No se debe leer todo. Lo que lee el lector es síntoma de los escritores, de ellos se puede hacer la ruta de aquellos que no debemos olvidar, leer clásico o crear nuevos clásicos. ¿Qué leemos en realidad? ¿De qué forma trazamos lo que debemos leer? ¿Cuántos lectores tienen los escritores? ¿Será su augurio de la trascendencia su capacidad para provocar lectores fugaces? El escritor que sueña con decirle al mundo como es que ve él, corre el riesgo de no escribir, también de no decir lo que ve, pero los que logran ir más allá, entienden que el reto es, siguiendo las palabras de Barthes: El escritor es aquel que juega con el cuerpo de su madre [...]: para glorificarlo, embellecerlo, o para despedazarlo, llevarlo al límite de sólo aquello que del cuerpo puede ser reconocido: iría hasta el goce de una desfiguración de la lengua, y la opinión lanzará grandes gritos pues no quiere que se “desfigure la naturaleza”. El lector es un síntoma que construye su mundo literario en base a su propia necesidad y lo que los libros que se ponen en su camino le permite explorar. No todos ellos le darán respuestas, no todos ellos serán algo maravilloso que le permita seguir leyendo, existirán algunos libros que lo pongan en duda sobre si debe continuar con ese ejercicio que es leer. Mientras eso pasa en la zona de los lectores, debemos pensar que del lado de los escritores sucede algo similar. Sus dudas existenciales sobre sus letras, sus ideas, sus razones para publicar, sus tiempos y sueños plasmados en letras. Si asumimos entonces que el lector es un síntoma y que gracias a los libros crea sus mundos posibles y en base a ellos selecciona sus lecturas. Debemos asumir que son los escritores los provocadores de cada una de estas expectativas, razones más o menos para generar lectores. Sin culparlos tal vez ellos llevan la carga más pesada. En sus letras las respuesta de muchos ojos que quieren encontrar las grandes respuestas.

89


El lector como síntoma J. Carmelo López Velázquez

Introducción Este tema, desde el primer momento me atrapó. Dije: He aquí el tema que le hace falta a nuestro mundo de escritores y de lectores. Y lo planteo de esa forma porque mucho de lo que es el lector se lo debe a su escritor, y mucho de lo que es el escritor se lo debe a su lector y esto vale, tanto para lo positivo, como para lo negativo. Lectores finos para escritores finos. Escritores finos para lectores finos. Esa es la medida, esa es la correlación. Además el sentido de la belleza se ha quedado en los museos, en las grandes obras, en las obras clásicas. Y lo demás ha perdido el sentido del orden, de la belleza, de la hermosura, del ritmo, de la armonía. Las grandes obras han sobrevivido muchos años, cientos, tal vez, no por su resistencia, sino por su belleza. ¿En qué piensa el escritor cuando escribe o el lector cuando lee? ¿Qué imagen lleva cada uno de quien le regala aquella letra, o de quien es su destinatario? ¿O se ignoran mutuamente, como si en realidad no existieran en ninguna parte? ¿Qué realidad queda después de ignorarse de esa manera? VISION LITERARIA es sólo la visión no de una época, ni siquiera de este tiempo. No es ni siquiera una idea peregrina de las corrientes de pensamiento actuales. Es una simple opinión que nació al calor del PRIMER ENCUENTRO DE ESCRITORES MICHOACANOS. Y en esta visión literaria acomodo precisamente el tema: El lector como síntoma. Tema, como ya lo dije, avasallador. Te toma de la mano y de la pluma y te sugiere, te arrastra, te mueve, te estruja, te zarandea y luego te dice por dónde debes caminar, para llegar al entendimiento lector-escritor o al contrario escritor-lector.

1.- ¿Qué es el escritor? Obvio, es el hombre o la mujer que escriben. ¿Así de escueto? Sí, pero es algo más: Es el que sabe escribir, el que lo hace bien, el que lo hace con excelencia. El que le da lo mejor de la Literatura a la Literatura, el que •

90

da lo mejor de su ser a la palabra y de la palabra a sus lectores, teniendo en cuenta que él es su primer lector. Pero, el escritor está dispuesto a dar y a recibir. Da su letra, su palabra, su escritura y recibe lo que otros escritores, o los mismos lectores le pueden aportar. Así, el escritor aprende. Y el mejor escritor del mundo es el que aprende, tanto de lo que escribe, como de lo que lee, antes y después de haber escrito. El escritor que todo lo sabe y que no tiene en cuenta el destinatario, el que escribe sólo por el placer de escribir, en la práctica no existe. Hace lo que hace para que alguien lo lea, lo tenga en cuenta, lo aprecie, lo estime, lo estimule, lo asimile en lo que vale, literariamente hablando. Una vez que el escritor se ha establecido como un escritor que puede comunicarse con la gente, que su trabajo llega a la gente y es apreciado, entonces su voz es oída.

2.- ¿Qué es el lector? Obvio, la persona que lee. Pero esa obviedad va más a lo personal. No es la abstracta idea de una persona con un libro entre las manos, sino es la persona que hace trabajar su persona con el combustible que el escritor ha puesto en su libro para sus motores: Sustancia que hace trabajar a toda la persona humana. La pregunta sería, ¿qué soy yo como lector?  No es puro panorama, paisaje, o vista puramente exterior. Es la riqueza de contenido. No sólo es un acto de percepción. Leer es un acto de intelección. Esa es la diferencia y esa es la definición del verdadero lector: El que lee está inmerso no sólo en la visión, sino también en la intelección. Eso es el lector. Ricardo Piglia, en el Ultimo Lector dice: “Para poder definir al lector, primero hay que encontrarlo, es decir, nombrarlo, individualizarlo, contar su historia…” La pregunta qué es el lector, es en definitiva, la pregunta de la literatura. Y responderla es llegar a la sustancia de lo que espera el lector como tal. Cuando el escritor pone con palabras sus pensamientos, sus experiencias, las experiencias sociales, lo que va por ahí como historia, como tema de sus escritos, no es otra cosa sino pasos para encontrar al lector concreto. Y el lector concreto habla y dice lo que es ante el escritor. Los lectores son un espejo donde se reflejan los escritores. Si los escritores son seres completos literariamente hablando, completos serán también sus lectores. •

91


Así, ser lector y ser escritor van de la mano. Desconocerse unos y otros es el obstáculo principal para ser o buenos escritores o buenos lectores, como también el conocimiento de unos y otros es la oportunidad de dar mejores lecturas, mejores obras para que los lectores sean mejores y más se despierte el gusto por la lectura. El hábito de la lectura es fundamental para definirse como buen lector.

3.- ¿Qué es un síntoma? Manifestación subjetiva de una enfermedad, como el cansancio, el dolor, la fatiga, el decaimiento. Señal o signo de que una cosa está ocurriendo o va a ocurrir. Los lectores y nosotros mismos como lectores, somos el resultado de las lecturas que tenemos. Si leemos, somos. Si no leemos, no somos. Y somos tales, en cuanto así nos formamos en lo que leemos. No podemos ser otra cosa, más que el síntoma de lo que sucede en los escritores. Y lectores y escritores somos lo que le sucede a nuestro mundo. Si eso entendiéramos, cuantos problemas menos tendría el mundo. Lectores y escritores somos signos, somos síntomas de nuestras enfermedades, somos el resultado de otros lectores y de otros escritores. Por lo tanto, démonos cuenta de lo que nos pasa y curémonos. Lectura de clásicos y lectura de lo mejor de la literatura, para estar a la altura y poder ser de excelencia. Si bien los escritores suelen afirmar con cierta frecuencia que no escriben pensando en el público o que escriben para sí mismos, es mucho más difícil sostener que no se piensa en los lectores, al menos en uno, conocido o desconocido.

4.- ¿Habrá enfermedad propia del lector o lo contamina el escritor, o habrá enfermedad del escritor que infecta al lector?  Ambos son independientes. Cada uno tiene libre su campo de acción y sus alcances. Cuando se pierde el sentido y no se sabe si es lector o es escritor, entonces las cosas van por otros rumbos, no dan la sustancia que le corresponde a cada quien. Cada quien es lo que debe ser. Pero sí a veces actúan como enfermos. Sobre todo el lector, quien puede padecer las carencias y defectos literarios del escritor, los síntomas y enfermedades del escritor. Y ahí es donde hay que derramar todas las atenciones, •

92

porque puede ser que mucha culpa recaiga sobre los escritores en ese sentido. Los lectores no existen, o existen muy pocos, por decepción.

5.- ¿Quién es el enfermo? ¿Quién es el sano? La única enfermedad es no ser lo que se debe ser. Si el lector es lector debe leer, para ser autentico lector; si el escritor quiere ser escritor debe leer para desempeñarse como buen escritor. De su lectura saca tanto los temas como los instrumentos y las herramientas para poder escribir. Lector de excelencia da escritores de excelencia. Y escritores de excelencia dan lectores de excelencia. ¿Cómo andaremos? Pero cuando se enferman, tanto lectores como escritores, sólo queda la mediocridad, las componendas o la ausencia de lectores o de escritores completos. No hay tal enfermedad, sólo que no acabalan ni el uno ni el otro, para ser lo que deben ser. 6.- DENTRO DE ESTA RELACIÓN, ESCRITOR- LECTOR HAY UN JUGO TAN NECESARIO que hay que saber extraer. Cuando no circula, se pierde el escritor en el anonimato y el lector en la decepción. Es el jugo y la sustancia de la literatura que, a ambos, los tiene atrapados en la acción de la palabra que es el amor por la acción de leer o de escribir. Pero también el buen escritor y el buen lector saben que deben tomar su tiempo para reflexionar sobre lo escrito o sobre lo leído. Son críticos. Pero también debemos conocer la diferencia entre leer y comprender el texto, saber resumir ideas y encontrar la información que se necesita. El buen lector ama, no solamente los libros y todo lo que esté relacionado con ellos. ESCRITORES SANOS-LECTORES SANOS. AMBOS EXUBERANTES, AMBOS GUSTOSOS POR LA PALABRA, AMBOS SATISFECHOS POR LA RAZÓN Y POR LA BELLEZA QUE EN LA PALABRA ENCUENTRAN. Tengamos en cuenta que leer es un proceso de pensar en el significado de los símbolos impresos; es una actividad de comprensión de las ideas que están detrás de las palabras; es una actividad que se realiza individualmente; la habilidad lectora puede mejorarse y perfeccionarse. •

93


7.- Médicos de la palabra para lectores y para escritores. Los médicos de la palabra para lectores y para escritores sólo son ellos mismos. Pero para esto hay que darse cuenta de que las cosas pueden estar mejor. Todavía la humanidad no produce al mejor escritor, ni al mejor lector. Está a la espera del día en que estos aparezcan, he ahí la meta y al mismo tiempo el ideal.

8.- ¿Habrá raquitismo en el pensamiento, o en el lenguaje? A veces, vamos por estos terrenos con muchas técnicas para las palabras, para armar las obras literarias, pero con el pensamiento flaco, light, ligero, evanescente. Y en ese terreno sólo se producen obras de esa medida y por tanto también lectores de esa medida. Y nuestro tiempo está hecho para medidas superiores. El escritor, más que nunca, ahora que tan rápidamente cambian las cosas debe estar al día para satisfacer todas las necesidades de los lectores.

mundo y publicados en las mejores editoriales del mundo que son basura, pero que su título y su aspecto formal llaman la atención, de aquel que busca decoración en la estantería del salón. Escribir bien, porque si un escritor no se hace dueño de su oficio, no puede ser atractivo, frente a los lectores su voz no va a ser escuchada. Y entonces sí los lectores no serán más que síntoma de la enfermedad que tienen o puedan tener los escritores. Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama, sino escribir, encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»

9.- El mejor lector, el mejor escritor: relación de necesidad. Lector y escritor, son personas concretas que leen o que escriben, pero que lo hacen con excelencia. Y es ahí donde se guarda la grandeza tanto de la lectura, como de la escritura. El mejor escritor es el que domina tanto la lectura, como todos los instrumentos que tiene a su alcance para producir obras de mérito para el lector.

Conclusión.Un escritor debe tener claras las reglas de sintaxis, de gramática y de ortografía para ponerse a escribir. Decir que un escritor es aquel que sabe escribir es también algo negativo, pues el buen escritor sabe escribir y no suele cometer, ni faltas de ortografías, ni faltas de sintaxis, ni nada por el estilo. Ser escritor, no de profesión aún, pero sí de vocación. Todo aquel que quiera sentirse escritor de profesión antes debe sentirse de vocación. Y, sobre todo, no escribir para vender, sino para gustar. Existen muchos libros que se encuentran en las mejores librerías del •

94

95


El libro murmurado Tania L. Castro Cambrón

“Existe [una] manera de hacerse una idea bastante precisa de lo que un libro contiene sin necesidad de leerlo. Basta para ello leer o escuchar lo que los demás escriben o dicen a su respecto” (Bayard, 2008: 49) Y es cierto, existen muchas maneras de tener acercamientos a los libros, de tener una idea, se estilan principalmente las recomendaciones, las reprobaciones, así como películas, y “rumores”. Cuando se ha evocado un libro que tal vez en un momento llegue a nuestras manos, la lectura deja de ser una lectura pura, esta ya contaminada de una opinión, una imagen y una alusión a la historia del texto. Para la comunidad no lectora, es solo un recuerdo borroso que se quedara allí, para resurgir en caso de que el libro vuelva a aparecer en el entorno social o intelectual, se busca dejando así, que la opinión sea el recurso de conocimiento sobre el libro, y se comparta cada vez. Esto dificultará la lectura completamente pura, el ejemplo más claro de su tipo sería que el sujeto, entrase a la tienda de libros, sin conocer nada del autor, nada del libro, lo escogiera por si mismo, y se adentrara a la lectura, sin más que su ignorancia. Pero una lectura contaminada no es sinónimo del conocimiento o acercamiento al interior de un libro, siempre caben dentro de estas habladurías sobre literatura, lo que aquí se llamaría el “teléfono descompuesto”, a la vez que una persona no lectora o si lectora, recibe un discurso sobre un libro y su contenido, o bien lo lee, y se crea una opinión propia, en el momento que la comparte, la crítica se somete a un desvió de la idea original, se corre el riesgo de que éste, no lo recuerde, lo mezcle con otro, o cambie la versión, es cuando el receptor de está mala visión de la materia en cuestión, quede propenso a divulgar una idea falsa sobre el libro. “En cuanto iniciamos la lectura, e incluso, antes, comenzamos a hablar con nosotros mismos, y más tarde con otros, sobre esos libros. A partir de entonces recurriremos a esos discursos y opiniones, relegando lejos de nosotros los libros reales, convertidos para siempre en hipótesis” (Bayard, 2008: 63) Una idea tal vez no muy exacta del libro. Una vez que la hipótesis ha llegado a los oídos del receptor, la contaminación sigue su curso. Estas recomendaciones y reprobaciones, no vienen siendo más que una mancha, una niebla para el lector ante el •

97


libro que se le presenta. Una vez teniendo en mano el libro mencionado, el lector tiene 2 opciones: Comprar el libro pues tuvo una crítica muy buena, esta recomendado altamente, vaciar unos cuantos pesos del bolsillo, y llenar su ego y curiosidad de gozo por la adquisición del objeto tan bien hablado. En el caso de que la opinión sea reprobatoria, el libro no será comprado, el comprador le dirá a su acompañante porque no lo comprara y éste a otra persona y así sucesivamente. Una vez el libro en mano, la persona leerá enjundiosamente, con hambre de curiosidad y asombro porque ha comprado un libro del cual han hablado maravillosamente. En su mente rondara siempre la idea de que es un buen libro, y como es que resaltó en la conversación. Si es un libro malo, y decide leerlo, ya sea por obligación, por curiosidad, etc. Se sumergirá en las letras del libro en mano, y en su mente siempre rondara la idea de que es un libro malo, buscara innecesariamente detalles erróneos tanto del libro, como de la crítica, sea la preferencia que escogiere. Si resulta que el lector gusta del libro, la hipótesis ahora sufre un cambio, pues se ha reprobado errónea y otra historia rondara en torno al libro. Existe un tipo de contaminación que no se limita a un solo libro, y me refiero a los libros condenados. Los libros condenados son aquellos que por fama de su autor, o género están encasillados y son victimas de las opiniones que se tiene al respecto en conjunto con los demás libros dejando de lado su ser individual, y en cuanto al autor quien ha dejado sobre sus libros un manto de opiniones que se refieren a él, como autor. “Un libro clásico cumple satisfactoriamente con lo apetecido por el inconsciente humano, por la tradición literaria: satisfacción de una búsqueda y una avidez; un libro de consulta y no tan frecuentemente una lectura asidua” (Yépez, 2001: 244) El caso de los clásicos es el perfecto ejemplo de los libros que se llevan la opinión en conjunto, como clásico es ya una lectura obligada, y por inercia buena, pues es un clásico, difiero en este punto, clásico no es sinónimo de bueno, es sinónimo de que ha podido trascender por múltiples causas que no necesariamente deban ser buenas, en mi particular caso, Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes, un clásico que en la Escuela de letras es obligatorio leer, me ha dado un golpe de severo aburrimiento, y es para mi necesario leer entre libro y libro cada una de estas cortas novelas. Se espera pues que por tener un poderoso autor como lo es Miguel de Cervantes, y ser de la colección clásica, la •

98

experiencia sea de toda la vida, pero no. Entonces “… el libro clásico es un libro más exigido que exigente” (Yepéz, 2001: 244). Hablando de la condena en conjunto, cabe mencionar aquellos libros que se unen por su género, son victimas de una opinión grupal. Twilight, New moon, Blood and gold, La Huesped, Amanecer, todas estas crónicas vampíricas han logrado tener gran afluencia en los adolescentes perfumados de hormonas, que sienten una identificación con los personajes, pero por otra parte, la critica hacia este tipo de libros es general. Son libros para adolescentes que hablan sobre amor prohibido, traición, y ser diferente de los demás. Caer en está generalización es condenarse, a no ser que sea el clásico Drácula porque es un clásico, y por ser clásico que se le respeta. Otro ejemplo como esté que puede darnos pie al siguiente punto a tratar, es el de Paulo Cohelo, el lector que entra a la librería a buscar un libro de Cohelo puede encontrarlo en la sección de superación personal, ésta es una declaración de las librerías hacía toda la escritura de Cohelo, ha catalogar sus libros en su entereza, como de superación personal, cuando no lo es así, aunque sus libros tienden a seguir esa línea. 11 Minutos en mi lectura dejó de ser superación personal, para dar lugar a la historia de amor imposible que es posible, aunque tiende a rayar en la línea de superación, creo fervientemente que no debería encasillarse en el género y mucho menos ponerlo en esa sección en una librería. Esto es más a la popularidad que tiene el autor por escribir constantemente de esta manera. Los libros condenados también se manejan por autor. Hablamos de una serie de libros que el mismo autor ha condenado ya sea porque escribe el mismo genero siempre, o por ser quien es. Caso reitero de Paulo Cohelo y su asidua escritura por la superación personal, Anne Rice y Stephanie Meyer, que si bien alguno difiere, toda su escritura se basa en crónicas vampíricas, Stephen King caracterizado por su siempre ficcional y espeluznante escritura, Richard Bach, Og Mandino, dentro de superación personal. Y muchos más que se me habrán escapado por allí. Pero que tal los condenados por el autor. Advertencia: no defiendo estos libros por su contenido, si no por tener la infortuna de ser escritos por el puño que lo hizo. Que mejor ejemplo que los libros de artistas que tenían poemas escondidos o una vida que nos quieren dar a conocer como Dulce Amargo de Dulce María, la cantante de Rebelde, o Confesiones de una heredera de Paris Hilton, o Justin Beiber, Ricky Martin, •

99


Roberto López Bolaños, las Kardashian, Yordi Rosado, Marco Antonio Regil y varios más que tienen estos desafortunados autores. La lectura pura requiere de una cocreación por parte del lector no contaminada, ocupa de una completa ignorancia, pero como vemos, existen múltiples maneras de contaminar al lector, con criticas, opiniones, género y autores, pero también cabe mencionar que las películas, son un contaminante muy común, es el más peligroso a mi parecer, no solo porque se le plasma la mayoría de las cosas que te puedes imaginar, limitando la lectura a no imaginar de manera propia, si no, ha recoger los datos que se tenían de la película, y porque se ha dejado en manos del director del filme, la esencia del libro. Son también infinidad de libros que se han convertido en película, que limitan y hasta carecen de una fiel representación del texto, La Historia Interminable, El Amor En Los Tiempo Del Cólera, El nombre de la rosa, Ana Karenina, El Código Da Vinci, Alicia en el País de las Maravillas, La Casa de los Espíritus, etc, etc, etc. Es fácil para el público lector decir que es más divertido ver una película que leer un aburrido libro, tardas menos, y la acción esta siempre presente, es la forma más pura de contaminación tanto visual como crítica. Y siempre estará allí con las otras. La opinión de un libro es tan propia como la imagen que nace de un libro en nuestra mente, desafortunadamente la lectura sucia es muy común, no es mala pero carece de la inocencia de nuestras creación y recepciones de los libros, de diferentes maneras es fácil juzgar un libro por su portada o recomendación, pero la mejor formas de conocerlo, es por el ojo de uno mismo, mientras el lector este abierto a lo que el libro le ofrece sin prejuicios, y así escuchar y tal vez platicar con el texto.

Bibliografía Bayard, Pierre (2008) Como hablar de los libros que no se han leído, Barcelona: Anagrama. Cervantes, Miguel (1985) Novelas Ejemplares, México: Editores Mexicanos Unidos. Cohelo, Paulo (2003) 11 minutos, EUA: Editorial Rayo. Yepéz, Heriberto (2001) Ensayos para un desconcierto y una crítica ficción, Baja California, México: FOECA BC.

100


El aprendizaje y la enseñanza de la literatura y la filosofía en las escuelas de educación media superior Raúl Casamadrid

Todas las ciencias que dieron origen a las que ahora conocemos o padecemos, tiempo atrás, hace más de 15 siglos, en la llamada época “obscura” de la humanidad y durante el medioevo -un período estigmatizado aunque en algunos aspectos quizá más luminoso que el contemporáneo- se agrupaban en el trívium y en el cuadrívium: el primero contemplaba la gramática, la dialéctica y la retórica; mientras que en el segundo se contaban la aritmética, la geometría, la astronomía y la música. Éstas eran las llamadas artes liberales, pues su estudio distinguía precisamente a los poseedores de los conocimientos propios del hombre libre. Hoy en día el entendimiento humano está establecido dentro de un sinnúmero de disciplinas, todas las cuales tienen distintas escuelas y teorías, y se agrupan alrededor ya no de la inteligencia o de la razón en sí, sino de los personajes, de las variadas políticas culturales y de las ideologías sociales y partidistas que los representan. Sin empacho de echar por la borda la tradición educativa mexicana que se remonta la magisterio de José Vasconcelos, en un acto marcado por la sinrazón y un pragmatismo mal entendido, en México, las autoridades educativas del gobierno anteponen sus intereses particularísimos a los del bienestar común. Con la premisa de instruir a la juventud, más que con la de formarla en valores y conocimientos, se ha intentado imponer una concepción de la educación basada en la idea de la competencia laboral por encima de la realización plena del individuo (Hurtado 2011). No es posible obviar o aceptar, por ningún motivo, que se elimine, disminuya, disfrace o distorsione el aprendizaje de la filosofía y la literatura en los centros de enseñanza media superior a lo largo y ancho del país; ni poner oídos sordos, como hasta ahora se ha hecho, a una enérgica demanda de la comunidad filosófica, científica y humanística, nacional e internacional, y menos incumplir los acuerdos que se han •

102

suscrito, si es que en verdad nos encontramos en un Estado de Derecho. Así lo señalaron destacados filósofos en un desplegado dirigido al presidente de la república (Reforma, 9 de agosto de 2011). Nuestro país requiere una educación sólida que implique una integración equilibrada de la técnica, la ciencia y las humanidades para lograr que los jóvenes se preparen adecuadamente para los retos del futuro; y es que la educación de nuestros hijos, la educación de la juventud, es el futuro del país. Este fin, requiere de la cotidianidad de una enseñanza adecuada a las expectativas no sólo de los profesores y de las instituciones a las cuales representan; sino a las del propio estudiante, quien a su vez percibe que al cursar por las aulas de una institución de enseñanza media superior, se halla a punto de acceder a nuevos conocimientos: inteligencias a las que no tuvo acceso antes pero de las cuales ya tenía noción. Me refiero a la inquietud que surge frente a todas aquellas disciplinas que brotan de las humanidades y de las artes, las que de suyo se apetecen a estas jóvenes mentalidades que comienzan a mostrar -aún de manera informal- trazos afectivos que impulsan su iniciativa, de manera voraz, hacia complementar, ilustrar, distinguir, discutir, adaptar, organizar y conformar nuevos conocimientos, aquéllos que les otorguen luz sobre una realidad a la cual recién descubren. “Sería lamentable que millones de jóvenes egresados de bachilleratos técnicos se vieran privados de la oportunidad de adquirir una formación humanística y vieran su vida y sus intereses reducidos por causa de un sistema educativo pobre, unilateral e inequitativo” (Trueba, 2011). Estas son las realidades que conforman al universo físico, pero también al social: filosofía, literatura, ética, estética, historia de las religiones, moral, etimologías, retórica, dialéctica, lógica, redacción, lectura de comprensión, talleres artísticos, etc.; todas estas disciplinas que han bosquejado mundos instruidos y han expuesto el orbe al entendimiento humano. En otras palabras, resulta injusto –para los bachilleres y para la sociedad entera- privar a las mentes jóvenes de los conocimientos básicos inherentes a estas materias fundamentales, pues su aprendizaje redunda en un mejor rigor crítico y una mayor comprensión solidaria. La pragmática, apunta Teun A. Van Dijk, es aquella parte del “estudio del lenguaje que centra su atención en la acción”; se ocupa de la formulación de las reglas según las cuales un “acto verbal es apropiado en relación con un contexto”. El maestro, entonces, debe mostrar gusto y entusiasmo por cuanto en•

103


seña y profesa. Los “síntomas” de lo posmoderno -nos dice Roberto A. Follari-, son en sus manifestaciones culturales aquello que remite principalmente al análisis de las nuevas sensibilidades: los modos de constitución de las identidades, la licuación de las tradiciones, los efectos de lo mediático, la aparición de las tribus urbanas, y fenómenos de parecido tenor. Los antiguos encontraron en la gramática el uso correcto de la lengua; en la dialéctica, la ciencia del pensamiento -muy útil en la búsqueda de la verdad-; y en la retórica, el arte de hablar, esto es, las reglas que describen la manera correcta del bien decir. Resulta inconcebible entonces que autoridades de la Subsecretaría de Educación Media Superior señalen que materias como filosofía y lógica pueden ser enseñadas por un veterinario. (La Jornada, 9 de agosto de 2011), de igual manera que resultaría descabellado proponer esta idea en sentido contrario. El lector no es simplemente lo que define la mecatrónica como “aquel sistema óptico que acepta información escrita a mano y la transforma en datos binarios inteligibles por el ordenador central” (Posada Marín, 2006). El lector somos todos. El lector es el que lee, el que escucha y el que escribe. Pero, ¿quién puede leer si no sabe leer? El acto de dar lectura a un texto no es simplemente el de descifrar sus combinaciones métricas, metódicas, fonéticas, morfológicas, sistemáticas y semánticas. Leer es “recorrer con la vista lo escrito o impreso para enterarse de ello”; “enseñar el profesor una materia, interpretar un texto”; “dar a conocer”; “averiguar, penetrar una cosa oculta u oscura”. Leer es escribir en la mente de uno. Pero también es comprender la mente de los otros. A partir de ahí se ha desarrollado lo que conocemos como cultura. Sería útil, pretender dar forma al aprendizaje que se da en la escuela media superior; definir qué es y para qué sirve la literatura en la vida diaria del alumno; elaborar programas a través de un enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural para llegar a esclarecer las bases de su formación integral. Ciertamente la educación media superior está en crisis, pues muchos alumnos son incapaces de entender lo que leen, de realizar operaciones matemáticas, no utilizan la computadora y apenas mascullen el inglés. Pero reforzar el aprendizaje de estas materias no significa que la filosofía y, en general las humanidades, sean el lastre de la educación. Suponerlo así no es solo erróneo, sino peligroso (Hurtado 2011). Al proponer las autoridades educativas la eliminación de la enseñanza de materias literarias y humanísticas como lo son Ética, Lógica, Estética, Introducción a la Filosofía, Etimologías, Redacción, etc., la llamada •

104

Reforma Integral para la Educación Media Superior (RIEMS, por sus siglas) no hace sino impedir una integración equilibrada de la técnica, la ciencia y las humanidades (Observatorio Filosófico Mexicano, 2011), en detrimento de los jóvenes mexicanos que requieren contar con bases sólidas para enfrentar los retos del futuro y los embates de una violencia social que permea ya al país entero. Hay que reiterar por todo lo anterior a las autoridades una enfática negativa a que esto ocurra. Para muchos jóvenes -la gran mayoría- su paso por las instituciones de enseñanza media superior constituye la última posibilidad de entrar en contacto con las materias que fueron origen y que continúan siendo fuente y sustento de todas las disciplinas conocidas, no solamente las humanísticas, sino las científicas y tecnológicas también. Autoridades en materia educativa y ciencias sociales, como la Dra. Lorenza Villa Lever, del Instituto de Investigaciones Sociales de la U.N.A.M., opinan que suspender la impartición de estas materias es un craso error, pues privar a la juventud del conocimiento de los principios de las mismas con el pretexto de promover el libre tránsito de estudiantes entre distintas escuelas preparatorianas resulta negativo para las instituciones y para su propio acervo cultural (Villa Lever, 2010); se trata de una medida que en vez de proporcionarle vigor al tronco de conocimientos comunes de las generaciones estudiantiles, les resta fuerza, al escatimar las herramientas más importantes para la cabal comprensión de textos cuya lectura los encamina y conduce -a los bachilleres- a concretar felizmente una carrera. Una formación homogénea en los modos de reflexión filosófica redundará en que todos podamos discutir mejor, de manera más correcta y virtuosa, acerca de los temas más apremiantes de nuestra democracia (Hurtado 2011). Y es que resulta engañoso pretender implantar a nivel universitario un “semestre cero” (Sánchez Medina, 2011) en donde se pretenda “recordar” a los alumnos aquellos conocimientos en lectura y redacción, métodos de investigación, inglés y computación, que a su paso por el bachillerato, quedaron “en el aire”, “truncos” o “mochos”. Es tanto como enmascarar las deficiencias de cursos mal enseñados y peor aprendidos durante el escabroso recorrido de cientos de miles de estudiantes por instituciones lacias de nivel medio superior. Si no se entiende lo que se lee, si no se echan a andar los mecanismos de la lógica para descifrar lo que un texto nos quiere decir, si no podemos pasarlo por el tamiz de elementos éticos y estéticos que nos permitan revelar los motivos morales y artísticos que subyacen dentro •

105


de los párrafos que conforman un libro y finalmente, si carecemos de elementos retóricos y competencias lingüísticas adecuadas para podernos explicar -a nosotros mismos primero y a los demás después- el contenido esencial de las lecturas y los temas que estudiamos y tratamos, flaco favor podremos hacerles a los demás -a la sociedad toda inclusive- al intentar echar a andar una maquinaria sin ruedas, ni motor, donde no existen vías ni caminos ni metas. Nos sería imposible realizar un trabajo cabalmente y, mucho menos, intentar enseñar o transmitir conocimientos de materias que aún no se han aprendido cabalmente. La filosofía y la literatura no son un museo de ideas. Pensar, argumentar y sopesar razones evita los fanatismos y promueve el diálogo: escuchar las razones del otro es comprender la realidad y convivir en sociedad (Trueba, 2011). El estado mexicano ha impulsado diversas reformas a la educación; cuatro, desde hace cincuenta años a la fecha (Villa Lever, 2011) pero, si algo ha faltado en ellas, esto es: una evaluación seria del propio sistema educativo que justifique la puesta en marcha de otros modelos o la continuidad y permanencia de los mismos, dado el caso. Es cierto que desde medio siglo atrás hasta hoy en día, el conocimiento y el acceso a la información han sufrido cambios dramáticos, por ello es que toda reforma debe mirarse a la luz de un concienzudo análisis de los logros alcanzados por antiguos modelos, sus deficiencias, la evaluación crítica del momento actual y una visión hacia el futuro que defina cuáles son los intereses que se requieren cubrir para beneficio de la juventud y del país entero. No hay que olvidar que, actualmente, el grueso de nuestra población estudiantil cursa la educación media superior. Son jóvenes a punto de ser ciudadanos que requieren de una formación integral que abarque su puesta al día en lo que a técnicas se refiere, pero también de una visión humana y con los valores éticos y morales que exige la sociedad. Cada reforma genera polémicas, pero lo que no se puede permitir es ir en contra del pensamiento crítico y del desarrollo de las artes. Un pueblo sin arte y sin pensadores es un pueblo sin tradición, y un pueblo sin tradición, ya no es un pueblo. No solamente el Dr. Narro, rector de la máxima casa de estudios en el país (U.N.A.M.), sino muchos otros académicos, estudiosos e investigadores se han pronunciado al respecto. El rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (U.M.S.N.H.), Salvador Jara Guerrero, se manifestó en contra de que se desintegren las disciplinas •

106

humanísticas y filosóficas en el bachillerato, por lo que aseguró que en la Casa de Hidalgo no aplicará la Reforma Integral a la Educación Media Superior (RIEMS) como tal: “No hemos aprendido que en la vida no es: ‘o todos coludos o todos rabones’. Yo creo que debemos aplicar y tomar lo que nos beneficie o se ajuste a nuestras prácticas. Aprovecharemos nuestra autonomía, pues no se trata de aplicar a rajatabla”, aseveró al tiempo de asegurar estar en contra de que se eliminen dichas disciplinas, con las que el gobierno federal, “pretende permitir que cualquier persona de cualquier profesión imparta las materias.” (La Jornada Michoacán, 10 de agosto de 2011) Y es que el objetivo de la educación media superior es el de acercar la cultura general a la juventud; por ello la “Reforma Integral” es, en esa medida, íntegramente necia y torpe, por decir lo menos. Al suprimir las materias humanísticas se corta de tajo la posibilidad de que los jóvenes se acerquen ya jamás a ellas, pues precisamente el paso por las aulas en donde se imparte la educación media superior es, en la mayoría de los casos, la última oportunidad de los jóvenes para conocer y apreciar estas disciplinas fundamentales. Más que “reforma”, hablamos de una contrareforma que nos conduce de regreso hasta los albores de fines del imperio romano, allá por el año 476 de nuestra era. Tampoco se le puede llamar a ésta una reforma “integral” porque cuanto pretende es desintegrar: convertir en polvo a la tradición milenaria que distingue a la humanidad, a los seres pensantes, de los primates y de los robots. Desde la época medieval los estudios académicos se correspondían con el esquema doble de los contenidos del trivium y del quadrivium, pero con la aparición de las Humanidades y de la Ciencia en la época de la Ilustración, el significado de artes liberales se extendió hasta abarcar a ambas. Todas las universidades históricas, especialmente las antiguas mexicanas, surgieron a partir de las escuelas que se fundaron para realizar los llamados estudios humanísticos. Y, si algo ha distinguido la enseñanza superior en nuestro país es el haber continuado las huellas y la línea que trazaron educadores de la talla de don Justo Sierra, Ezequiel A. Chávez, Vasconcelos, Reyes y Cosío Villegas. No debemos soslayar esta tradición. Ya no se trata de que la educación se debata, como en época de Cárdenas y Ávila Camacho, entre extremos ideológicos. El propio Cárdenas señaló el 30 de marzo de 1936 que la escuela trata de formar a sus estudiantes para que cuando crezcan “sepan cumplir sus deberes de solidaridad dentro de un espíritu fraternal para sus compañeros de clase”. •

107


El proceso de Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) en México, se propone la creación de un Sistema Nacional de Bachillerato (SNB) en un marco de diversidad. La reforma integral gira en torno a cuatro ejes (Villa Lever, p.p. 303-304): 1] La construcción e implantación de un Marco Curricular Común (MCC) con base en competencias 2] La definición y regulación de las distintas modalidades que se ofrecen con objeto de asegurar que cumplan con ciertos estándares mínimos 3] La instrumentación de mecanismos de gestión que definan estándares y procesos comunes 4] Un modelo de certificación nacional que se otorgue en el marco del (SNB) Es evidente que el nivel medio superior sí ha evolucionado, pues “de estar orientado a la pequeña élite socioeconómica en la segunda mitad del siglo XIX, actualmente atiende a jóvenes de una gran diversidad social y económica, aunque su atención está segmentada; de una fragmentación curricular que obedece a una malentendida especialización técnica, pretende pasar, con la reforma actual, a un sistema nacional de bachillerato que daría a este nivel de estudios una identidad común”, nos dice la Dra. Villa en su colaboración para el volumen “Educación” dentro de la obra colectiva Los grandes problemas de México, editada por El Colegio de México. La identidad común a que aspira la RIEMS tiene sentido en lo que toca a lograr el libre tránsito de los alumnos dentro la enorme variedad de instituciones de educación media superior que existen a lo largo y ancho del país. Es bienvenida su propuesta de implementar programas de formación para docentes y directivos, a partir de un programa nacional de acreditación profesional y también lo es la finalidad última de lograr la creación del Sistema Nacional de Bachillerato (SNB). Sin embargo, en la consecución de estos fines no obsta la impartición de las materias clásicas que históricamente han dado sustento a las instituciones de enseñanza. Las reformas educativas estuvieron en •

108

un principio confiadas a los docentes en activo: prestigiados profesores que se distinguieron por impartir sus clases imbuidos de una gran vocación e infundidos con un marcado nacionalismo; con posterioridad, las mismas se encargaron a equipos de reputados académicos, estudiosos e investigadores quienes llevaron a cabo su labor con eficiencia y un marcado oficio. Ahora, las reformas se mandan implementar a los administradores públicos. Funcionarios de mediano rango con aspiraciones políticas, burocráticas y escalafonarias que poco o nada conocen de historia, pedagogía, didáctica, filosofía y otras materias que desdeñan por “exóticas”. Requerimos de una educación basada en la reflexión sobre los actos y normas morales, que sólo proporciona la Ética; en la organización consistente de nuestros pensamientos y la coherencia de nuestras argumentaciones (Lógica), en el cultivo de las formas de la sensibilidad y enjuiciamiento mostradas en las artes y la literatura (Estética) y en la labor del diálogo y el respeto a las razones del otro (que es uno de los cometidos de una Introducción a la Filosofía) [O.F.M. 2011]. La filosofía permite que se tenga una mejor comprensión cultural de la nación de la que se forma parte, aunque para las autoridades educativas, materias como Lógica, Estética, Ética, Redacción, Etimologías, Historia, Introducción a la Filosofía, Literaturas Clásicas, Contemporáneas y aún Hispánicas, resultan inservibles para la educación de los jóvenes mexicanos; quienes, seguramente -y en opinión de aquellos que impulsan esta Reforma Integral para la Educación Media Superior-, no deberían desperdiciar su tiempo estudiando simplezas inútiles, incomprensibles y fútiles. Por ello, ante la pregunta de: ¿qué deberían hacer los educadores críticos?, (Aguirre, 2003, pp 20-21) Peter McLaren responde: “...deben oponerse al estatismo sin sentido y a la erosión de libertades civiles; crear justicia social a escala global estableciendo un ‘humanismo positivo’, ecumenismo a gran escala y solidaridad...” La falta de valores e inteligencia que expresan las autoridades de los tres poderes cuando impulsan estas reformas, sólo demuestra la pobre calidad educativa de su propia formación, pues seguramente recibieron la enseñanza de estas materias de manos de profesores expertos en otras áreas y no en las humanísticas. Quizá la razón que los mueve (si así se le pudiera llamar a sus motivaciones, más que razonamientos) sea la de unificar la currícula del bachillerato para promover un conductismo de competencias y pruebas estandarizadas (Mendoza Castillo, 2011) que •

109


busca acomodar a los sujetos en un mundo globalizado y tecnócrata. De otra manera, su actitud sólo podría ser explicada ya no por desconocimiento, sino por la mala fe; a menos de que en estas consideraciones los encargados de administrar la educación estén considerando otras cuestiones (de índole mayormente partidaria y política, más que educativa o pedagógica) que nada tienen que ver con la enseñanza ni con la formación de una juventud crítica y sana, en la medida en que insertan a los educandos como mercancías en un orbe perturbado, no como entes sociales solidarios y aglutinadores de un mundo en diaria y tenaz construcción. Estaríamos hablando de que conscientemente han decidido formar a un individuo limitado, sin la menor idea de la sociedad en que vive y sin recursos mentales para enfrentar a un mundo en crisis. Estamos entonces frente a un atentado en contra de la cultura y la formación integral de millones de estudiantes mexicanos (Vargas Lozano, 2011). Ahora que se inducen los juicios orales para agilizar la impartición de la justicia; que los políticos apelan a los valores morales que deben privar en el seno de la sociedad y en la célula de la familia, para impedir que la juventud tuerza su camino; y que los legisladores se devanan los sesos estudiando cómo pueden mejorar las leyes de seguridad, parecen todos olvidar que la base del surgimiento de la democracia y de la civilización, como tal, reposa en ideas y no en ocurrencias, y que la fuente de las ideas no es otra sino la que brindan las disciplinas humanistas. Termino con las palabras del maestro (recientemente fallecido) Adolfo Sánchez Vázquez (Mendoza, 2011): “Lo tecnológico y lo científico, bajo el signo del lucro y de la ganancia, amenazan la supervivencia misma de la humanidad. Por ello la filosofía cobra importancia vital al proporcionar los supuestos que alientan y justifican su transformación”.

LA JORNADA (editorial), (2011), “Un veterinario puede enseñar filosofía, según criterio de la SEP.”, en La Jornada. 9 de agosto de 2011, México. HURTADO, Guillermo, (2011), “Un horizonte de preguntas y respuestas” en Milenio, sábado 27 de agosto de 2011. MENDOZA CASTILLO, Rafael (2011), “En defensa de la filosofía”, en Cambio de Michoacán, lunes 29 de agosto de 2011. MONTERO, María Lourdes.(1991), “Los estilos de enseñanza y las dimensiones de la acción didáctica”, en Coll, C. Palacios y Marchesi, A. (comps.), Desarrollo Psicológico y Educación, II. Psicología de la Educación. Madrid, Alianza. OBSERVATORIO FILOSÓFICO DE MÉXICO (O.F.M.), Dossier, comunicados de prensa del observatorio filosófico y respuestas de la SEP, (2011), [en línea], México, https://sites.google.com/site/ observatoriofilosoficomx/entrevistas-y-notas-periodisticas-del-observatorio-filosofico´ Posada Marín, Ángela María, (2006), “Mecatrónica, definición técnica”, [en línea], en http://angelamecatronica.blogspot.com/2006/05/definicin-tecnica.html, [accsesado el 26 de agosto de 2011] Ricardo, Jorge, (2011) “Acusan ‘burla’ de S.E.P.”, en Reforma. 9 de agosto de 2011. [accsesado el día 19 de agosto de 2011) SÁNCHEZ MEDINA, Gabriela, (2011), “Ensayo Mexicano”, cátedra en la Escuela de Letras Hispánicas (U.M.S.N.H.), 22 de agosto de 2011. TIBOL, Raquel, “La educación socialista en México: 1933-1945, Revista Proceso (núm. 1784, 9 de enero de 2011), p. 57-58. TRUEBA ATIENZA, Carmen, (2011), “Pensamiento crítico, diálogo y tolerancia”, en Milenio, sábado 27 de agosto de 2011. VAN DJIK, Teun A. The Pragmatics of Literary Communication. La Haya, Mouton, 1977 (traducción de Fernando Alba y José Antonio Mayoral), p. 243-263 VARGAS LOZANO, Gabriel, (2011), “Atentado contra la cultura”, en Milenio, sábado 27 de agosto de 2011. VILLA LEVER, Lorenza, (2010) “La educación media superior: su construcción social, desde el México independiente hasta nuestros días”. Los grandes problemas de México, vol. VII, Educación, El Colegio de México, p. 271-312. VILLA LEVER, Lorenza, (2011) “Los Libros de Texto Gratuitos de Historia y sus implicaciones sociopolíticas en 50 años de existencia”, conferencia dictada para el Diplomado Libros y Editores en México, en la ciudad de Morelia, viernes 19 de agosto de 2011; Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM. [en prensa].

Bibliografía AGUIRRE, L. C. (2003). El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001. Entrevista a Peter McLaren (Versión en español actualizada). Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5 (1). [accesado el 29 de agosto de 2011] en: http://redie.uabc.mx/vol5no1/contenido-coral2.html DA COSTA, Ricardo. “Las definiciones de las siete artes liberales y mecánicas en la obra de Ramon Llull”, Revista Anales del Seminario de Historia de la Filosofía. Madrid: Publicaciones Universidad Complutense de Madrid (UCM), vol. 23 (2006), p. 131-164 (ISSN 0211-2337). DE MELLO NAMO, Guiomar. Nuevas propuestas para la gestión educativa. Biblioteca para la actualización del maestro. SEP-UNESCO. México, 2003 •

110

111


Construcción

de personajes

La importancia de llamarse: aproximaciones a la relación nombre-personaje. Arturo Ambriz Tútuti

Conocemos el mundo en el momento en que podemos nombrarlo, la realidad es maleable en el mismo instante en que es susceptible de ser denominada. Al nombrar la realidad, la manipulamos. Estas sentencias resultan familiares desde diversas ópticas, sin embargo ¿Con qué frecuencia somos capaces de acceder a la esencia de las cosas mediante el nombre de las mismas? Nombramos árbol al tronco constituido por el “ár” y a las hojas que desde lejos se distinguen como “bol”; desarrollamos la capacidad discursiva de nombrar “árbol” al sauce, pino, naranjo, hasta al anciano que se niega a morir “don Macario es un árbol”. Los seres, también los humanos, sintetizamos algunos de nuestros rasgos mediante el nombre propio: desde el Pedro bíblico que sería la “piedra” de la iglesia, hasta el Pedro Páramo mimetizado con el ambiente desértico que Rulfo recrea. En el terreno literario, hablando en términos comunicacionales, la relación nombre-personaje tiene infinidad de ejemplo, pero me interesa abordar tres casos que desembocan, como lo menciona el eje temático de esta ponencia, en la construcción del personaje. Un primer caso que resulta bastante común es el de un personaje que lleva el mismo nombre que el autor. Para ejemplificar citaré a Víctor Roura con un relato llamado “Las Bailarinas” que aparece en el libro del mismo nombre, en el cual se menciona únicamente el apellido del personaje, que es el mismo del autor. En dicho texto (corto) Roura nos habla de la angustia por comprender a las mujeres, las bailarinas, en concreto; pocas acciones se cumplen, aun cuando los antecedentes son amplios. Una situación un tanto absurda resulta fundamental para que el cuento se realice: Roura, a mitad de sus treinta años, decide tomar clases de danza contemporánea. Este ejemplo lo abordo para ilustrar el, digamos, recurso autobiográfico utilizado por el autor casi a la manera de crónica. Esta posibilidad da •

113


cabida a múltiples recursos y, como en el caso de dicho texto, permite cierta burla de sí mismo como un ejercicio de autoconocimiento. La voz narrativa por lo regular se presenta en primera persona, que es a fin de cuentas un recurso que puede servir de soliloquio. En experiencias personales, no me he servido de tales recursos, opto por omitir nombres cuando se trata de textos narrados en primera persona, tal vez un poco por temor a ser excesivamente autobiográfico; la génesis de la narración es, desde mi punto de vista, el relato personal. Mi siguiente ejemplo tiene que ver con dos elementos: el personaje con un “nombre-característica” y el personaje femenino. Para estos ejemplos citaré “Aura” de Carlos Fuentes, pues encarna las cualidades a las que me refiero. En el caso de Aura, encontramos en el significado mismo de la palabra la esencia del personaje: el aura es una luz suave, etérea, y en términos metafísicos hablamos de un aliento, una figura incorpórea que es el hálito de la vida misma. Esas características desde luego se cumplen en el personaje creado por Fuentes en 1962: es la luz en la casa oscura, el aliento de vida de la anciana, la figura que en silencio se mueve, aparece y deja de estar, el viento suave entre el aire encerrado y la fragancia pastosa de plantas podridas. La misma enunciación del nombre Aura es sólo un breve liento, un suspiro de vocales y una sola consonante vibrante simple que asemeja una gota cayendo en el agua. Era necesario un nombre que a la misma anciana no costara mayor esfuerzo poder pronunciar, a causa de que ella misma es frágil, etérea, pero moribunda. El nombre femenino invita a la delicadeza, a la energía sutil y al tacto; no necesariamente porque la mujer deba cumplir papeles de tales características en la era moderna (siquiera en la antigüedad) sino porque culturalmente, al menos en occidente, nombrar a la mujer no requiere de voces recias; suelen ser más receptivas que los hombres. Tenemos también el aspecto religioso, que exige suavidad al invocar a la figura religiosa femenina (vírgenes, santas, beatas). Al momento de crear un personaje femenino prefiero pensar el nombre, y si es necesario repetirlo algunas veces, esto en función del papel que vaya a desempeñar en el texto. El carácter está en función del aspecto sonoro del nombre, más que alguna referencia (literaria, religiosa, mitológica o vivencial). Creo en que un nombre sea capaz de hablarnos de una historia, un rostro, una voz, incluso un proceder. Pienso que si •

114

escuchamos el nombre Dalila, podremos evocar la mano que sostiene la cabellera de un Sansón sometido. Ahora abordaré el tercer y último caso que compete a esta ponencia, los cambios de nombre en un mismo personaje. En este apartado podemos alejarnos un poco de la época moderna y retomar un ejemplo de la literatura medieval: el Amadís de Gaula. Recordemos el pasaje en el cual se retira a vivir a Peña Pobre, donde pierde el juicio y se dedica a la penitencia por una falta cometida a Oriana, tiempo durante el cual cambia de nombre y adopta el de Beltenebrós, el nombre obedece de nuevo a la caracterización que ha adoptado Amadís al encontrarse en el exilio, olvidado por aquellos que lo aman, y sumido en la locura de la pena; el héroe es oscuro, un olvido que sólo puede ser nombrado con palabras que no resultan gratas de repetir, que no pueden provocar sentimientos luminosos, sino todo lo contrario. Un nombre cuyo fin es el olvido. De un modo muy similar, en la novela de J.R.R. Tolkien “Los hijos de Húrin” en la cual Turin es el arquetipo de héroe trágico, quien a lo largo del relato cambia de nombre en repetidas ocasiones (entre ellos Gorthol cuando vive como proscrito, Mormegil, mientras prestaba servicio militar en Nargothrond, etc…) bien por motivos de seguridad, bien para formar parte de un olvido. El cambio de nombre siempre significa un cambio casi sustancial, debido a que se desembaraza del pasado, se rompe con el sentido de pertenencia y la unidad; ambos ejemplos se refieren a lo mismo, el cambio de nombre, la sustitución, es entrar a un vacío de no identidad, de no vida. Si bien éste no es un ejercicio que haya llevado a cabo en mi trabajo, no niego en ningún momento la capacidad evocadora y la carga emotiva que conlleva. Cada cambio de nombre significa una ruptura y un renacimiento. Me ha sucedido que decido dejar sin nombre a un personaje, a fin de brindarle anonimato y de ese modo dotarlo de otra cercanía con el lector. Un nombre ofrece identidad, forma, y esa misma condición, esa misma particularidad da la sensación de que la tragedia de la Cándida Eréndira le sucede a ella, a Eréndira y no al otro, al lector que en el anonimato puede ver escrito su nombre, puede estar cerca de la tragedia o de la dicha. En lo no dicho cabemos todos, en lo que no se nombra puede estar cualquier rostro, lo que paradójicamente puede dar un poco de alivio al lector que sabe que su historia no será contada, que no se tendrá que enfrentar a sí mismo ni a su reflejo sobre el papel. Esta última cuestión da pie a más discusiones, pero que tendrán que ser abordadas en otro momento. •

115


El movimiento natural del personaje y su carga semántica Jorge Arturo Reyes

Ante todo, es importante mencionar que el movimiento lo entendemos como la tendencia que tienen los personajes a trasladarse dentro del texto; sin duda, dicha situación atiende a varios aspectos, pero por cuestiones de espacio, nos enfocaremos sólo a uno: El movimiento natural del personaje y su carga semántica. Resulta necesario evidenciar que un personaje acarrea consigo a un conjunto de elementos socioculturales diversos, entonces, la inclusión de uno o varios personajes, ayuda a la composición de un mosaico literario, ya que al hablar, actuar o conducirse, el personaje no sólo se representa así mismo, sino que también está presente una elevada cantidad de significantes sociales y culturales, debido a que se reflejan condiciones sociológicas, políticas, económicas, entre otras. Lo anterior, apunta a que esta situación permite en el personaje un movimiento natural, ya que éste atenderá a su transcurrir habitual. Asimismo, consideramos que la forma en la que construyó e incrustó personajes en su narrativa el escritor José Revueltas, es excelente para ejemplificar el movimiento al que nos referimos, en otras palabras, en el tránsito de sus novelas y cuentos se desenvuelven los personajes en un escenario verosímil, casi palpable; creemos que su obra nos dará la pauta para ilustrar de mejor manera la idea que pretendemos exponer. Inicialmente, mencionaremos al personaje principal de la novela El apando, nos referimos al que lleva el apelativo de El carajo, quien es a nuestro parecer uno de los más logrados dentro de la literatura mexicana. El carajo está dominado por estados de deseo, principalmente el de la droga, lo que lo convierte en un títere que depende de agentes externos para poder acceder a un mundo paralelo al real, por ello, corta sus venas y hasta delata a su madre. Con El Carajo, el deseo se apunta hacia la obtención de la droga, la cual tiene varios significados, es simultáneamente una mercancía, una fuente de placer, es, para El carajo […] una felicidad viscosa y tibia, meterse dentro de su propia caja corporal, con la droga como un ángel blanco y sin •

117


rostro que lo conduciría de la mano a través de los ríos de la sangre, igual que si recorriera un largo palacio sin habitaciones y sin ecos.49 Dada la situación marginal de El carajo, los actos que realiza los podemos considerar como movimientos naturales dentro del contexto narrativo y como normales hasta cierto punto. Cabe mencionar que cuando estamos hablando de movimientos no artificiales, nos referimos a un desenvolvimiento de acciones con apariencia cotidiana, donde no se note la mano del autor sino un desdoblamiento que si buscáramos su génesis, la encontraríamos en el mismo personaje. Los protagonistas de la obra revueltiana, tiene varios rasgos en común, uno de ellos –quizás el más general–, es que son sometidos a tensiones atmosféricas que forjan en el lector una impresión de que los personajes reaccionan de manera autónoma, sólo que seducidos por instintos o deseos ocultos en la misma condición humana. Las situaciones límite a las que se enfrentan, los orillan a cometer maniobras extremas, que en la mayoría de las ocasiones asfixian al mismo personaje. José Revueltas no tuvo ataduras morales, religiosas, ni sociales al momento de construir a sus personajes, lo que si tenía era una fuente de arranque creativo radicada principalmente en lo que comúnmente conocemos como bajos mundos, a saber, ambientes de marginación social donde habita gente que por lo general evitamos tomar en consideración al momento de erigir una figura protagónica. Con ello, lo que hizo el escritor, no es más que un reflejo de la realidad a través del vehículo literario que le permitió la generación de un movimiento lúdico, donde podemos observar al hombre en sus diversas facetas. Igualmente, acentuamos dos aspectos semánticos en sus personajes; el primero, atiende a que con ciertos actos u omisiones, los personajes reivindican la condición social a la que pertenecen, debido a que con su actuar dentro de la obra, llegan a contraponerse a parámetros de prejuicio en los que se encasilla a gente que engrosa grupos como el del proletariado o el de las prostitutas por sólo mencionar a dos de ellos. —Mi mamá dice que por el amor de Dios me lleve en el barco—le había dicho el niño—. No quiere tenerme porque soy hijo de puta. Lo dijo así, simplemente, como algo superior, fatal y divino, que no estaba obligado a comprender. 49 

Revueltas, José. El apando. Editorial Era, Primera edición, México D. F. 1969, p. 16.

118

El contramaestre se había estremecido con una especie de ahogo blando, y ahora se daba cuenta de que ahí fue donde comenzó a nacer en él esa cólera, esa rabia, ese odio que sentía hacia su piedad, la cólera de que algo le hiciera sentir dolor por otro, por un semejante, por otro perro podrido como él. El niño era hijo de eso, pero había dicho las inocentes y malditas palabras separándolas de su madre; su madre era una cosa y él era hijo de otra muy distinta. Una ira desgarradora cegaba al contramaestre. El niño permanecía inmóvil, ahí estaba en el muelle desde hacía muchos años, desde antes de nacer, desde antes de ser un hijo de puta.50 Las líneas que nos preceden, corresponden a un apartado del cuento Dormir en tierra, donde La Chunca, una prostituta hace todo lo posible para que su hijo Ulalio –nombrado así por que nació el día de San Eulalio–, viaje en barco con el objeto de que desemboque en una nueva tierra, donde pueda tener un mejor futuro y no el marginal que le podría ofrecer su madre si éste se queda con ella. —¡Llévese al muchacho en el barco, mi jefe! En Veracruz lo deja con una amiga mía que allá vive. El muchacho lleva la dirección. ¿Qué tanto perjuicio puede causarle hacerme esta caridá? Le doy estos poquitos centavos, aparte si tiene gusto en pasarla conmigo sin que nada le cueste.51 Finalmente, sin el permiso de la tripulación el niño se las arregla para subir en el barco. En la marcha, un fenómeno natural dificulta las condiciones del viaje al grado de que la embarcación se hundía. Cuando el contramaestre va a buscar un chaleco salvavidas se encuentra con Ulalio. A pesar de la postura férrea e intransigente que asumió en un principio, el contramaestre se humaniza y cede el chaleco al menor, contra su voluntad se lo coloca y Ulalio se convierte en el único sobreviviente de la catástrofe. El segundo aspecto al que nos referimos es el alegórico, es decir, la conformación de un personaje con el objeto de simbolizar una finalidad previamente concebida por el autor. Como muestra, nos detendremos en su novela El luto humano; en ella se puede observar a la tierra representada a partir de dos mujeres. 50  Antología personal, José Revueltas, Archivo del Fondo No. 36, Fondo de Cultura Económica, primera edición 1975, México D.F. pp. 88 y 89. 51 

Ibid. p. 92. •

119


La obra, toca un amplio abanico de tópicos sociales, antropológicos y políticos ocurridos después de la Revolución mexicana, acontecer que no es el objeto de analizar en este espacio, sino el de limitarnos al aspecto simbolista de dos de los personajes de la novela. La historia principal se desarrolla en un entorno de miseria extrema, donde la situación de una tierra infértil y el desencanto generado por una reforma agraria fallida, generó que las familias habitantes de un pueblo emigraran en busca de una nueva tierra, sólo cuatro de ellas, decidieron quedarse en dicho poblado. Desde el inicio de la narrativa se vislumbra el olor de la muerte. La muerte consumada con Chonita, hija de Úrsulo y Cecilia. La muerte flotando en el aire que se respira en cada evocación. La muerte reflejada en el desbordamiento rabioso de un río… Luego, al ser la tierra un lugar de cultivo, madre natal que propicia el milagro de la vida y el alimento, sin duda se convierte en un elemento indispensable para la supervivencia y el desarrollo del hombre, pero si ésta es descuidada y el hombre no la protege, entonces la consecuencia es la muerte tanto de la tierra como del hombre; muerte que podemos observar simbolizada en Chonita. Por otro lado, el sentimiento amoroso que experimenta Natividad por Cecilia, no es más que el desprendimiento del brillo de la esperanza y la ternura; el apego que existe por esta mujer, es el apego que tiene Natividad por la tierra. Lo anteriormente expuesto, nos permite inferir sobre la existencia de un problema al momento de seleccionar o incluir personajes y es que como lo hemos manifestado éstos cargan consigo una elevada cantidad de significados sociales, entonces se corre el riesgo de que con su incrustación también se incluyan ciertas tendencias o directrices ideológicas en la obra, que le restaría calidad literaria a la misma, por ende, el autor debe de permanecer atento para que ello no suceda. A manera de colofón, diremos que le corresponde al escritor contar con la capacidad intelectual y los recursos lingüísticos que le permitan manejar de forma armónica los distintos elementos que componen una obra, lo que le permitirá la obtención de una solvencia que resista cualquier embate crítico o temporal regido por códigos de valoración literaria. Aunado a ello, la administración y ejecución de información social y cultural mezclada con elementos de la imaginación, generan un mecanismo de conformación estética llamado literatura, a través del cual se refleja la condición humana. •

120

Bibliografía Antología personal, José Revueltas, Archivo del Fondo No. 36, Fondo de Cultura Económica, primera edición, México D.F. 1975. Canetti, Elías. La conciencia de las palabras, Fondo de Cultura Económica, tercera reimpresión, México D.F. 2001. Revueltas, José. El apando, editorial Era, primera edición, México D. F. 1969. Revueltas, José. El luto humano, primera edición en Letras Mexicanas, México D. F. 1985.

121


Ex abundantia cordis os loquitur Luis Miguel Estrada Orozco

Primera consideración: la consistencia de la dinámica verbal. CALISTO: No lo creo; hablillas son. SEMPRONIO: Lo de tu abuela con el simio, ¿Hablilla fué? Testigo es el cuchillo de tu abuelo. CALISTO: ¡Maldito sea este necio! ¡Y qué porradas dize! Este pasaje de La Celestina, de Fernando de Rojas ha ocasionado no pocos dolores de cabeza a los estudiosos de la obra. La respuesta de Sempronio a su amo es escandalosa aún para una sociedad de ardores tan desfogados como la de Castilla de finales del siglo XV. Después de arrojar a la cara de su amo que la abuela tenía prácticas que habrían asustado al más pintado, redobla la afrenta cargando al abuelo de la familia una venganza furiosa tan sólo comparable con la calidad de la parafilia de su esposa. Aquí entra la segunda confusión o problema: bien puede tratarse de una situación de mala comprensión del pasaje. Es posible especular que ‘simio’ tendría alguna acepción peyorativa relacionada con un prejuicio racial como ‘galgo’ cuando lo usa Cervantes para referirse a su Cide Hamete Benengeli. En ambos casos (pues ya existía la exigencia de la pureza de la sangre, ya no digamos la prohibición de tomar a primates mayores por consortes) hace que la respuesta de Sempronio sea inesperada y de un altísimo grado de importancia para la obra en el sentido que aquí me interesa abordar. La Celestina, tragicomedia de sirvientes insumisos, refleja esa voz de ‘los de abajo’ contra la de ‘los de arriba’. La respuesta de Sempronio es preparatoria de lo que será una constante en la obra: todo el mundo tiene derecho a hablar. Sin mayores acotaciones del ‘narrador’, figura que se desvanece en pro de las voces de los personajes, la importancia del uso de la voz de cada personaje es una de las características que de mayor relieve exponen la importancia del diálogo en una obra literaria. La Celestina no fue escrita con el expreso propósito de representarse en tablas (aunque es factible) tanto como de leerse en público, a la manera que el corrector de la impresión Alonso de Proaza sugiere: “pregunta y responde por boca de todos”. Si en la obra la servidumbre •

123


tendrá derecho a la palabra, será en sus propios términos. Visto que será una multitud de personajes, la misma lógica deberá aplicar para los demás. Me interesa la servidumbre, particularmente, porque nadie como ellos, dentro de la obra de Rojas, está más necesitado de hacer cambios de registro dependiendo de su interlocutor y, también, rompiendo los propios registros a los que se deberían someter. Sempronio, con su contestación, advierte esta capacidad sublevatoria que tendrán los personajes. Una vez que él ha respondido así (ni bien arrancado el Primer Acto), la posibilidad de cualquier respuesta de cualquier boca estará siempre latente y hará que esta dinámica penetre cada vez más las dinámicas del diálogo. En este sentido, lo que comienza como un improperio, se vuelve una constante.

Ahora, el ejemplo del cine. En Perfume de mujer, el coronel Slade escupe a los ojos de cualquiera que se le atraviesa un espinudo racimo de improperios. Durante todo el filme, el personaje se construye como un hombre de respuestas ácidas y veloces, de ferocidad verbal a toda prueba. Insulta y estrangula a un familiar, engaña a un oficial de policía, seduce a una mujer bailando tango, encanta a Charlie Simms para después apuntarle un arma y amenazar con matarlo. Todo en el desarrollo de personaje nos invita a esperar una irreverencia soberana cuando la reunión en asamblea estudiantil de la escuela Baird pone en un dilema moral a Charlie, su lazarillo. Slade es congruente con su personaje: insulta y encanta. De manera contraria que Sempronio, el coronel Slade hace un monólogo conclusivo con un trabajo de voz increíble por parte de Al Pacino. Como si hubiera leído las recomendaciones de Alonso de Proaza “habla entre dientes / a veces con gozo, esperanza y pasión, / a veces airado con gran turbación”. Si es posible representar las voces de todos los personajes en la voz de un solo lector, también es posible representar todos los rangos emotivos de un hombre que seduce a un público en la voz de un solo personaje. Como decía, el monólogo de Slade resuelve al personaje, concluye consistentemente aquello que nos ha venido anunciando.

124

Segunda consideración: El diálogo también narra y el narrador tiene un punto de vista. En El beso de la mujer araña, Manuel Puig hace una elección similar a Fernando de Rojas: elimina al narrador en pro de los que hablan. Sin embargo, la acción sigue percibiéndose. En El beso… Manuel Puig pone a dos compañeros de prisión a dialogar y la forma en que uno envuelve al otro tiene los más diversos resultados: la confidencia y el encuentro carnal. Nada en los diálogos hace falta para que las acciones se intuyan. En La traición de Rita Hayworth, esta forma de dialogar agrega un nuevo reto: las acciones no solo se intuyen, sino que, además, no son tan sólo dos personajes quienes intervienen, sino que llegan a ser hasta cuatro o seis sin que las voces se confundan. La solución está en dos niveles, primero el que ya esbocé antes: cada uno tiene derecho a una voz y es consistente con ella; segundo, cada personaje ‘narra’ una cadena de acciones diferente. Así, además de las diferencias sutiles de las voces, cada personaje otorga un punto de vista de lo que está ocurriendo. Si A y B platican un chisme, lo hacen a pesar de las interrupciones de C y D, que están cocinando, y de E, que lee el periódico entremotiéndose en todas las charlas y cabreando a los demás, o de F, que llega de improviso y se integra a uno de los diálogos. En Ahora brilla el sol, de Ernest Hemingway, los diálogos funcionarán de manera similar: no se encuentran anclados al small talk tanto como al mundo circundante. En relación a la creación del personaje, esto me parece relevante porque no sólo mantiene la consistencia de las voces y de las dinámicas verbales que se desarrollan entre los personajes, sino que también permite observar el punto de vista. Aquello que obsesiona o interesa al personaje es el material del que se hace su habla. En Hemingway, incluso los monólogos internos están formados así, como lo hace notar Juan Villoro en su ensayo sobre El viejo y el mar, “En la corriente del golfo”. En este caso, el viejo no tiene con quien hablar durante gran parte del libro. Sus propias reflexiones, su voz, nos entregan a un tiempo lo que hace y la manera en que lo hace, reflejando en su destreza, su experiencia y su tesón características del personaje sumadas a las acciones. La cuestión de la psicología del personaje es manifiesta tanto en su hablar como en su hacer. •

125


Tercera consideración: ‘Recrear el habla’ Agregaría aquí una advertencia (desde la experiencia del error garrafal): una actividad o una biografía del personaje no determinan su forma de hablar tanto como su configuración dentro de la historia. Es un juego de ambigüedad, porque su configuración tiene que ver con lo que hace y con lo que ha vivido, pero ante la dificultad de vencer la sutileza, trataré de apoyarme en un ejemplo. Nuevamente, con El viejo y el mar: Hemingway no hace que Santiago hable con acento de cubano. Ridícula como pueda sonar esta afirmación, pues la obra se escribió en inglés, me parece que tiene más profundidad de la que parece. ‘Recrear un habla’, ese gran reto antropólogo y lingüístico se parece más a ‘definir un habla’ cuando se escribe una historia. Una razón por la que no me convenció el libro de Con la muerte en los puños de Pedro Ángel Palou, es justamente porque hace hablar a un boxeador como se espera que hable boxeador, no como un personaje que conoce la desgracia, y resulta ser un exboxeador, podría hablar. El recurso de ‘recrear un habla’ es sumamente delicado y el mayor pecado es excederse en las mentadas de madre o en las citas de autores checos. El personaje del Baby Cifuentes no suela como ‘él’, sino como ‘cualquiera’. Si Hemingway hubiera sido hispanohablante y seguidor de esta forma de narrar, su Santiago sonaría apenas ligeramente distinto a un personaje de “La tremenda corte”. Otros autores de sagas marineras también comprenden esto. Digamos, por tomar al mayor de todos, a Melville. Si bien su Ishmael es tan marinero como el second mate Starbuck, la forma en la que ellos hablan no es la de cualquiera, sino la de un marino mercante hipersensible vuelto narrador y ballenero, y un ballenero a todo trapo con un sentido del deber que lo lleva a su propia tumba. Qué decir de Charlie Marlow de Joseph Conrad que, cuando narra su visita al corazón de las tinieblas, toma una distancia entre la forma en que cuenta la historia y la manera en que él mismo narra cómo habló con sus interlocutores. Su biografía y su actividad define cómo habla, pero no limita a una recreación punto por punto de un registro que, de otra forma sería insoportable, más que insostenible.

el todo que es una obra narrativa. Es mi impresión (sujeta a réplica y sabrosa discusión, como toda la ponencia) que un gran personaje tiene una gran voz. Esa voz es tan importante como la del narrador y, a veces, funciona tan autónoma como ésta. Pienso, por ejemplo, en las líneas de diálogo que uno cita. Indefectiblemente, todos esos “repuse”, “dijo mientras sonreía”, “espetó furioso”, “dijo, baboseando” son prescindibles si la línea hace que de la abundancia del personaje hable su boca.

Consideración final. La elección de la voz de un personaje no es ajena a su psicología ni a su entorno, por ello es prudente considerarla como una herramienta en •

126

127


Ingredientes para cocinar un personaje Iraida Pita

I.- Introducción: Cuando pensamos en escribir una narración, inmediatamente surge la pregunta ¿Qué ingredientes necesitamos para crear un personaje? Antes de responder a esta pregunta debemos cuestionarnos ¿qué es más importante: saber qué es lo que un lector busca en una narración o qué es lo que el escritor busca comunicar al lector? Yo considero que ambas son importantes pero creo que debemos de colocar en primer lugar lo que el escritor desea expresar en una narración y después preocuparse por los deseos del lector. Ya que el interés que el lector preste a la narración dependerá de la manera en que esté escrita, es decir del interés que el narrador logre despertar en el lector. Un arquitecto, antes de construir un edificio necesita saber en qué clase de suelo va a construir, para después elaborar un plano, también necesitará saber qué tipo de materiales utilizará, antes de proceder a edificar. De igual manera un escritor debe tener la capacidad de armar un personaje y lograr que éste sea el verdadero protagonista de nuestra historia. Y con esto no queremos decir que el personaje sea el que viva la mayor parte de las peripecias, pero si a quién le pasan las cosas más importantes. Por ejemplo: el agrimensor K de El Castillo, de Kafka, se reconoce como el protagonista de la historia que el narrador nos cuenta. Con esto no queremos decir que debamos dejar de lado a los demás personajes que puedan surgir a lo largo de la narración, ya que cada uno tendrá su propia personalidad y sus propias características, pero sí nos debe quedar muy claro cuál es el personaje principal de la historia. A través del tiempo han surgido varias sugerencias o métodos de cómo crear un personaje. “Konstantin Stanislavsky siempre recurrió a la psicología de los personajes y a la búsqueda de los elementos necesarios para recrear con la máxima fidelidad posible la obra del autor que representara a sus personajes y sus ambientes. Hizo del realismo psicológico una técnica de interpretación. Guiaba a los actores a reproducir •

129


en ellos el mundo emotivo de los personajes para que éste fuera proyectado al espectador como experiencia verídica, sin teatralidad artificial. Stanislavsky denominó este efecto “realismo psicológico”. Llegó a la conclusión de que los actores que recordaban sus propios sentimientos y experiencias, y los cambiaban por los de los personajes, podían establecer un vínculo con el público”. Pero él estaba hablando de teatro, dirán ustedes, y sí efectivamente él se dedicaba al teatro, pero un actor debe conocer a su personaje a la perfección de igual manera que un escritor debe conocer a los personajes de su narración. Por eso es importante no echar en saco roto el conocer la psicología de un personaje para poder recrearlo en una narración. Por ejemplo: si para nuestra historia requerimos de un campesino, debemos saber cómo piensa un campesino, porque de ninguna manera tendrá la misma forma de pensar y desenvolverse que una persona que ha crecido en una gran ciudad, así mismo los hábitos y costumbres serán distintos, tendremos que conocer la forma de expresarse, la manera de vestir, etc. Una vez que tengamos estos datos podremos dar comienzo a la escritura, ya que ahora conocemos a nuestro personaje y sabemos cómo deberá actuar en cada momento que aparezca, en la historia que contaremos.

II.- Desarrollo: Existen varios métodos de narrar un personaje y uno de ellos es la utilización de la perífrasis como recurso, es decir, que la narración no debe hacerse de manera directa sino a manera de circulo, sin decir directamente las características del objeto sino girando a su alrededor, por ejemplo: los diálogos con otros personajes nos irán mostrando poco a poco las características de nuestro personaje. La enumeración de las características o la transcripción literal de los pensamientos de un personaje nos mostrará una narración muy pobre, en cambio, la utilización de figuras retóricas contribuirá a enriquecer el texto. Si a través del modo de actuar del personaje podemos contar cada pensamiento, vivencia o sentimiento del mismo, entonces habremos creado un personaje más o menos verosímil. “Miguel de Cervantes “el más genial de los ingenios” construye sus personajes utilizando a los mismos, que se definen por lo que dicen y hacen o mediante los demás personajes, que emiten juicios y •

130

opiniones acerca de sus compañeros, definiéndose también a sí mismos; además, el narrador ofrece descripciones de cualidades físicas y morales de estos personajes, y relata sus acciones como si las estuviera observando. El autor construye al personaje, inicialmente, como indica la portada del primer Quijote: “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, compuesto por don Miguel de Cervantes, pero el autor insiste sobre la ineluctable responsabilidad del lector de entender a su propia manera, es decir, de ir construyendo su propio Quijote”. Este es uno de tantos ejemplos que impactaron la teoría tradicional para la construcción de personajes, sin embargo la posmodernidad se enriquece con la búsqueda de nuevos métodos de creación de personajes, sin dejar a un lado lo tradicional, sino complementando y adaptándose a la manera de pensar actual. Antes de comenzar a contar una historia el escritor deberá tener en claro a cada uno de los personajes y sus respectivos grados de participación en la trama. Las fichas pueden ser muy útiles en la creación de un personaje, ya que éstas cuentan con los datos más importantes del personaje como son: sexo, edad, características físicas, profesión, historias previas, condición social y económica, y todo aquello que el autor considere significativo. Si el escritor puede ver al personaje antes de escribirlo, el lector podrá verlo cuando lo lea. Cuando se pasa de la ficha al texto entonces comienza la dificultad. No podemos poner todos los datos juntos ni de inmediato, esto provocará que se pierda nuestro personaje en la tercera o cuarta página, convirtiéndose en un personaje casi invisible. El procedimiento deberá desarrollarse paso a paso, sin olvidar la importancia de la “observación”, si tenemos bien claro qué tipo de personaje queremos, entonces debemos observar todas las características que este personaje deba tener sin olvidarnos del tiempo o la época en que se narre la historia. El uso de las fichas nos ayudará a no perdernos, ya que en el momento en que nuestro personaje vuelva a aparecer, tendremos los datos necesarios para identificarlo sin que equivoquemos los datos y nos haga parecer que es otro personaje, ya que si no tenemos los datos escritos en una ficha podremos confundir a unos personajes con otros y se perderá la ilación de la historia y provocaremos una enorme confusión al lector que finalmente no entenderá absolutamente nada de lo que pretendemos contarle. •

131


Los personajes no tienen que ser necesariamente sacados de la vida real, ya que el escritor tiene la capacidad de inventar, incluso, de mentir, es decir de crear un personaje de acuerdo a su imaginación, pero este personaje deberá de tener algunas características verídicas para que sea creíble ante los ojos del lector. Es indispensable tener muy en cuenta el papel que representa cada personaje en la historia, para saber en qué momento debe aparecer o desaparecer de la narración, ya que existen personajes que solamente aparecen en un preciso momento, para después desaparecer, y esto es debido a que su aparición era sumamente necesaria para indicar un proceso o crear un ambiente para la continuidad de la narración, pero su presencia ya no será útil en el resto de la historia. También es bueno señalar que, en una narración puede existir únicamente un solo personaje como es el caso de los monólogos, que con frecuencia es el propio narrador el personaje. Aunque no necesariamente tiene que ser un monólogo pero, si la historia requiere a un solo personaje no habrá la necesidad de introducir a otro o a otros. Claro que cuando hablamos de uno solo, será más fácil identificar la personalidad del mismo, pero, esto no quiere decir que debamos prescindir de la ficha de datos, ya que de igual forma nos ayudará a no perder la continuación e ilación de la historia. Los diálogos son un recurso literario que también nos ayuda a reforzar la caracterización tanto externa como interna de los personajes.

IV.- Bibliografía: Carmelo M. Bonet. La técnica Literaria y sus Problemas, editado en los Talleres Gráficos LUMEN S.A.C.LF. calle Herrera 527, Buenos Aires, República de Argentina, en el mes de febrero de 1968. es.wikipedia.org/wiki/personaje. Consultado el 30 de julio de 2011 http://www.teatro.meti2.com.ar/teatristas/notables/stani/stani.htm consultado el 30 de julio de 2011 Kafka, Franz. El Castillo. Ed. Circulo de Lectores. Colecc. Grandes autores, Grandes obras, Bogotá, Colombia. 1979. 364pp.

III.- Conclusiones: No debemos olvidar que la organización previa de las características tanto internas como externas de nuestro personaje es de suma importancia para la efectividad de la creación verosímil de un personaje, ya sea que elijamos la manera tradicional o la moderna. Ya que esto nos ayudará a no perdernos en la ilación de la trama de una narración, ya sea que ésta contenga personajes reales o inventados Una vez que tengamos bien entendido qué datos deberá tener la ficha. Sería importante tomar muy en cuenta como ya se ha mencionado líneas arriba, el lugar y el tiempo en que se desarrollará la narración para que todos los elementos coincidan. Así que ya con todos los ingredientes en la mano procedamos a cocinar una narración siguiendo la receta que hayamos elegido. •

132

133


Blas Ojeda. El personaje configurado

Rafael Calderón

El cuento es tan antiguo como la humanidad. Acaso las primeras hipótesis para explicar la realidad exterior revistieron la forma de cuentos. Julio Torri

Un lugar destacado en la narrativa de José Ceballos Maldonado (19191995) es la configuración de personajes que se encuentran muy bien representados desde su primera obra publicada, y a la postré, será definitiva para invocar en su conjunto el dominio y la maestría de su escritura. Esto sucede con Blas Ojeda (1963) recordando que son narraciones que escribe hacia mediados del siglo XX (década de los cincuenta y los primeros años de los sesenta). Es una obra consagrada totalmente al cuento donde registra ejemplos magistrales como aquel, “La mujer del auditor”, que sobresale desde el primer momento, y el personaje, deja huella como eje central de un discurso literario; pero en todo el cuerpo de la obra describe con elegancia el tiempo-espacio a través del lenguaje narrativo y muestra también desde el primer momento la pulcritud del poder verbal que posee su autor con ese cúmulo de textos cortos. La vigencia de Blas Ojeda es fundamental para rendir homenaje a su autor en el contexto actual: ya se han cumplido noventa años de su natalicio; son poco más de cuatro décadas de la primera y única edición de Blas Ojeda. Pero no hay que olvidar todo esto sino más bien partir de un homenaje a su narrativa, porque éste es el primer libro que dio a conocer, y lo mejor, será partir de una lectura y descubrir el rigor de su escritura, ubicar su propia personalidad que innova en un espacio de síntesis y que se extiende como encuentro de identidad entre los de su generación; ciertamente, la obra de Ceballos Maldonado muestra desde el principio solidez narrativa para ser ubicada y determinada en la tradición literaria mexicana, pero sin dejar de advertir que su condición de escritor regional siempre fue la huella que lo limitó. Quizá, sucede tempranamente con el cuento, porque logra ser un escritor que destaca •

135


contradictoriamente como ejemplo de solidez verbal pero también por ciertos títulos de su novelística que son la huella de fundación de estilo, rigor de descubrimiento literario, visto en la perspectiva actual, parecen más bien un testimonio y no como parte de un escritor protagonista de los temas y variantes que se van confirmando entre los narradores de la década de los setenta. Nuestro autor nació en Puruándiro pero vivió desde la edad de cinco años y hasta su muerte en la ciudad de Uruapan. Muy joven, muestra interés por la literatura, y también antes de la publicación de Blas Ojeda tenía cuatro novelas –que según palabras suyas– destruyó totalmente por considerarlas como ensayos no publicables, y para el año de 1964 se confirmaba que la literatura, el afán de amplificar su visión del mundo y de la vida, son las preocupaciones principales. Se afirma que para entonces ya tiene realizados dos viajes a Europa y una vuelta alrededor del mundo. También, por aquel años de la edición de su primera obra, fue catalogado casi de inmediato como “un Bocaccio michoacano” y al detener la lectura, reflexionar sobre su obra inicial, hay que recordar que se debe reconocer la presencia de elementos sugerentes, los que van dando sentido a la configuración del personaje que, destacados por su fuerza expresiva, dejan ver ciertos aires con precisión para su tiempo: desde un erotismo escrito y descrito por el encanto del idioma que, explícitamente, manifiesta la realidad circunscrita a un espacio como Uruapan y otras regiones y lugares, siempre haciéndonos saber en diferentes circunstancias que son el punto que no se detiene ni en sus personajes ni el sentido de sus actos que quedan fugazmente registrados. Más bien, hace que éstos escapan de ese ámbito regional; salen al encuentro del mundo para así encontrarse con otros lugares más olvidados, incluso distantes, o van dejando ver su andar por aquellos regiones por donde viaja su autor; y participan como parte del escenario; destacando en sus narraciones la ciudad de México, Guadalajara, Uruapan y Morelia, pero siempre el escenario de una distancia y del viaje o por la vivencia temporal. Muchas veces, es el viaje, el que se impone como lugar común. Blas Ojeda es uno de varios títulos que dará a conocer de su obra y desde el cuento propiamente contiene ese rigor (con penetración por el idioma): la configuración de los personajes quedará consolidada, ejemplifica con ideas sencillas siempre la sicología de sus personajes, mostrando conflictos de ideas y de caracteres, describe un medio ambiente no sólo interesante sino también atractivo, pintoresco, esto sucede con •

136

los lugares que sitúa en Uruapan y otras regiones de Michoacán; son también la huella de esa racionalidad costumbrista que permea en su obra. Por lo que se refiere al cuento, están visibles esos elementos y a veces hay que anticiparnos al desarrollo como el escenario que registra “La mujer del auditor” donde se entretejen varias lecturas en una misma directriz. Pero con el que da título a su libro, “Blas Ojeda”, el autor hace hasta lo imposible y, Nos envuelve con la fuerza y la virilidad de una obra valiente y bien ambientada. Por esto es que se puede leer en forma de definición y también como presentación, porque, El libro es real y crudo, y su crudeza –que de manera aguda nos obsesiona– señala la miseria moral y la derrota interna de seres profundamente torturados, más nunca mezquinos, ya que la mezquindad y la mojigatería tienen vedada la entrada en las páginas de nuestro autor, y siempre desde una práctica personal porque son la muestra palpable de una percepción, el sello que lo distingue: el espacio de la conversión y la convivencia con la obra resulta arriesgada a condición de que sea diferente para muchos de sus contemporáneos, como puede ser con la obra cuentistera de Xavier Vargas Pardo, y de otros narradores perdidos en el olvido o situados en el pedestal de la generación perdida. Pero diferentes en esa osadía de los arriesgados y la voluntad por romper de vez en cuando el silencio. Esa diferencia es también la que los une: el lugar y su condición de autores regionales que los persigue hasta el final de su vida. Aunque vista con una virtud: la obra siempre es superior a la de aquellos que se asumen como cosmopolitas pero sin saber qué es esto y desconociendo aquello; el vigor del cuento en su identidad propia sucede con Vargas Pardo que logra un estilo muy personal y Ceballos Maldonado determina un espacio del lugar y de la configuración misma del personaje como algo que lo distingue en solitario para la narrativa de su generación, y es parte de un proceso creativo en su individualidad; los dos son un ejemplo definitorio de la tradición narrativa de Michoacán. Mientras que: El mejor aporte de la narrativa de Céfero, por lo tanto, consiste justamente –escribe Rodrigo Pardo Fernández– en presentarnos justamente un conjunto de historias cuyo realismo se ve tamizado por •

137


la mofa, la ironía sobre nosotros mismos, que posibilita asomarnos con inteligencia a la miseria, a la corrupción y a la violencia que aún hoy podemos reconocer a nuestro alrededor. Porque en el caso de Ceballos Maldonado, “La mujer del auditor”, es uno de los que mejor logra configurar la presencia del personaje como ejemplo del prototipo del narrador que resulta ser el autor. La primicia del espacio entre el espectador, los personajes que se mueven entre una realidad de la ciudad y el encuentro de las miradas, la temática del tiempo, el lugar, siempre van quedando en su espacio como la más determinante realidad de esa pasión por hacer visible en el personaje lo posiblemente sagaz, y lo que puede suceder y, a final de cuentas, no pasa ni pasará. Hay que ver toda esa secuencia de actos y hechos como una realidad cronológica. Primero, por la forma en que el personaje adquiere personalidad propia, ya que es también visto desde un ángulo proporcionalmente diferente a los que reúne a los demás personajes en tertulia para estrujar a la mujer que, es el personaje principal, con un lenguaje distinto y las palabras propias de una lectura coloquial, de gran interés visual. La mujer del auditor adquiere una presencia súbita y de un erotismo digno de ser interpretado desde la sicología, la narrativa inventiva, el legado de una descripción de las partes más bellas de su cuerpo como centro de descripción en el personaje; pasa a reflejar “ese algo” hay que dejarse seducir, tocar, palpar, y decir con sentido del rigor crítico que todas las proporciones que posee ella –recordemos que es una mujer el protagonista principal pero no la única– destaca entre la sociedad mojigata y de escrúpulos pueblerinos y el escritor en su afán de intérprete la hace verse muy hermosa, eróticamente delicada, seductora desde su andar pero sin que ella intenté o provoqué directamente lo que suceda a su alrededor, nada más es el personaje de la configuración narrativa –casi nada– sino que es tan natural que no se desprende de su personalidad; una mujer vista por la seducción de sus senos y por los glúteos: todo es parte de ese conjunto de ideas, vueltas de imaginación que provoca a los que la miran. Todo es parte de su personalidad. El personaje adquiere una elevada realidad y de fantasía inexistente entre el agotamiento de la imaginación, la recreación de su mirada discreta nunca provocadora. Menos todavía, porque es objeto de la mirada de varios hombres: jóvenes, adultos y de edades distintas; son los que la conocen pero sin darse cuenta ella de todo ese andamiaje de descripciones y debilidades •

138

que causa en la ciudad; más que nada es parte del conjunto narrativo, el cuento, y tiene varias dimensiones humanamente posible para reconocer y el más profundo de todos es el personaje, eje de esa descripción; desde luego el erotismo es el otro elemento que despierta miradas y que en su cuerpo encarna, quizá, el más vivo ejemplo de lo que se índica por su presencia en una ciudad como Uruapan; pero los que la describen son distantes y apenas si la miran pasar; ni la saludan y tampoco cruzan palabra alguna. ¿Entonces de dónde sale tanta seducción con la descripción que realizan de la mujer del auditor? Seguramente del sentido narrativo como interpretación del espacio y el personaje que seduce… o, quizá, sea un personaje que conoce en la vida real Ceballos Maldonado pero deja que la imaginación fluya para descubrir su condición de escritor. El salto es inevitable y por lo tanto a la mujer del auditor hay que sintetizarla: tendrá unos treinta años. Dos hijas; pero es una mujer excepcional. Su hechizo singular, su incentivo fuerte y violento centrábase en las buenas carnes; pero también resultaba sugestivo su peculiar mondo de andar, suave, felino, saturada de carnalidad alborotada; su gracia particular que se producía sin esfuerzo al voltear la cabeza, al sacudir el pelo, al detenerse en las esquinas y al tomar de las manos a sus hijas; la vehemencia que se advertía en el brillo de sus ojos, como si tuviera fiebre en las pupilas; y en fin, ese atractivo indefinido e inexplicable que manaba de ella. Nos intrigaban tres circunstancias: que tuviera unos pechos tan sobrados y aparecieran, a pesar de su vastedad, erecto y macizos; que la cintura fuera tan estrecha, de una triangulación casi increíble; y que aquellos ojos grandes, negros, orillados de retoques sombríos, donde veíamos espejearse las inquietudes y el deseo, no se posaran en otro hombre que no fuera el marido, el viejo auditor de aspecto claudicante y apacible. Porque, al igual que los editores del libro, Blas Ojeda, reitero por mi parte: Los personajes que desfilan a través de sus cuentos son vivos, son eternos amigos, que al tomar forma en la pluma de Ceballos Maldonado nos agobian con sus miserias, vivimos sus torturas, nos azota su brutalidad incontenible y nos arrastra su fuerza vehemente. •

139


Creo, sin error a equivocarme, el cuento “La mujer del auditor” es el mejor de toda la obra, resulta crucial no sólo en la narrativa de Ceballos Maldonado, para compenetrar por los diferentes modelos y espacios del género y el otro cuento, homónimo del primer libro, alcanza en menor grado también esa excepción, porque “Blas Ojeda” está situado en un lugar distinto a los anteriores pero con un parecido en sus características: narrado en tercera persona, representado por un personaje ya mayor, grande, de aproximadamente cincuenta años; y la conversación inicial se da entre un joven y éste, al que le da lecciones sobre cuestiones de sexo y le habla de las señoritas y no señoritas pero también de las casadas que les gusta divertirse fue de casa y a escondidas. Aquí da inicio a lo verdaderamente interesante del cuento: se inicia hablando de una perfecta voluntad de la vida y el erotismo, lo que sucede con las mujeres y en todo ser humano, –todas, dice el personaje– sin excepción tienen tentaciones y si no les ha llegado su oportunidad es porque no encuentran todavía con quien realizarlas. Los encantos carnales y la seducción están a la orden del día. Su experiencia, le dice Blas Ojeda, lo hacen reconocer estas licitudes y otras de las mañas que él reconoce en la mujer y, tajantemente, interpreta que las señoritas ya no existen, aunque reconoce que insistan en afirmar lo contario ellas mismas; él afirma ser un experto, un conocedor, por lo tanto ya no pueden engañarlo ni dejar… que engañen a su interlocutor.

Aunque también se afirma que en la narrativa de Ceballos Maldonado:

Dos, o hasta tres, son los personajes principales en los cuentos de José Ceballos Maldonado, y esto, identifica la magnitud en ciertos cuentos para convertirse en una sonoridad de distinta significación. Mas, todavía, cuando se reconoce que Ceballos Maldonado es:

Bibliografía y referencias consultadas

Un escritor que no sólo supo recrear con profundidad las hipocresías, los tabúes, las manías y patologías sexuales y en general la idiosincrasia de su época, sino que además lo hizo recurriendo a lo que sin duda es si principal virtud narrativa: el acertado manejo psicológico de los personajes…, en este sentido –escribe Héctor Ceballos Garibay– poco importa si ellos están o no inspirados en individuos reales o inventados, lo verdaderamente trascendental es si, gracias a la magia de la literatura, pueden transfigurarse en prototipos y arquetipos del género humano. •

140

Sus cuentos no llevan mensaje, no tiene final; son como la vida misma, una estampa –trazada magistralmente, por cierto– del dolor y las pasiones que han consumido al hombre en la búsqueda de una dicha que se le escapa y de la cual, pocas veces le llega un ínfimo residuo, que se esfuma o agota antes de poder gozarlo con la plenitud de un deseo eternamente insatisfecho. Por esto, es preferible seguir los textos y, no propiamente el método de la escritura del autor, porque en lo que mejor se puede reconocer esa directriz, es por el misterio que envuelven ciertos cuentos de Ceballos Maldonado, son la lectura de instrumento óptico y así, recordar a través de Proust que: En realidad, cada lector, cuando lee, es el propio lector de sí mismo. La obra no es más que una especie de instrumento óptico que el escritor ofrece al lector a fin de permitirle discernir lo que, sin ese libro, probablemente no hubiera podido advertir. El reconocimiento que el lector hace de sí mismo a partir de lo que el libro dice es la prueba de la verdad de éste.

. CEBALLOS MALDONADO, José. 1963. Blas Ojeda. México: Costa-Amic, Editor. _____, 2005. Imágenes del desasosiego. Antología de cuentos. Selección y prólogo de Héctor Ceballos Garibay. Morelia: Gobierno del Estado de Michoacán / Secretaría de Cultura. . SUCRE, Guillermo. 2001 Segunda reimpresión. La máscara, la transparencia. Ensayos sobre poesía hispanoamericana. México. Fondo de Cultura Económica. . TORRI, Julio. 1979 Decimocuarto edición. Grandes cuentistas. Selección y estudio preliminar. México: Los Clásicos., Grolier International / Editorial Cumbre. . VARGAS PARDO, Xavier. 2011 Tercera edición. Céfero. A cincuenta años de la primera edición. Agregándose a la edición: Hablemos del cuento y, Bibliohemerografía sobre el autor, por Rodrigo Pardo Fernández; y el texto: La estructura del cuento, de la autoría, de Xavier Vargas Pardo. Morelia: Gobierno del Estado de Michoacán / Secretaría de Cultura.

141


Nuevas tecnologías

y su relación con la creación

Estampas del México joven: Una propuesta fresca, original y novedosa para motivar la lecto-escritura en los jóvenes de educación básica y media superior. Luis Carlos Ordóñez B. “Etimócrito”

Justificación La gran mayoría de los jóvenes que cursan los niveles de educación básica y media superior, manifiestan una aversión casi proverbial a los libros. Por lo mismo, suele existir, por parte de ellos, un desconocimiento generalizado de la multiplicidad de temáticas y volúmenes publicados para niños y jóvenes. Motivados por los medios modernos de comunicación (sobre todo, internet, celulares…), los jóvenes suelen utilizar un lenguaje cifrado y/o abreviado para hacer más funcionales (…) sus procesos de comunicación escrita. La creación literaria, el uso regular y adecuado del lenguaje escrito, pues, como tal, suele quedar circunscrito, en el mejor de los casos, a la limitada cotidianidad de los trabajos escolares. En la escuela se enseña a leer y escribir (…), pero muy difícilmente puede accederse a una metodología explícita para la lectura, es decir, cómo seleccionar un libro, cómo darse una idea de su contenido, cómo identificar las partes medulares de cada texto, párrafo, capítulo, etc.

Objetivos. Presentar a los jóvenes un material atractivo, que despierte en ellos el interés por la lectura. •

143


Despertar en los jóvenes la inquietud por comunicar adecuadamente en forma escrita sus vivencias, impresiones y experiencias personales.

Metodología Libro de formato atractivo. Tanto en su portada, como en su composición en general, el libro ha sido diseñado para captar de inmediato la atención del lector. Interesantes ilustraciones. Estratégicamente colocadas en el texto, se insertan ilustraciones curiosas, llamativas, interesantes y totalmente inéditas, alusivas y referentes al contenido, con el propósito de despertar la curiosidad del joven y sentir la ineludible necesidad de revisar los contenidos específicos a los que alude cada ilustración. Diversos temas. El libro está dividido en doce capítulos, incluyendo la introducción (Las guías de forasteros; Breve manual de urbanidad y buenas costumbres; Sátiras y cursilerías; Las barberías; Los verdaderos merolicos; La botica de la abuela; Peculiaridades de la cocina mexicana; Ciencia cotidiana; Objetos en el cielo; Anécdotas y sucedidos; Erupción del volcán Jorullo en 1759). Independencia entre cada capítulo y cada tema tratado. Estilo ágil y entretenido, partiendo de un diálogo entre dos personajes aparentemente antagónicos, El anciano bibliófilo Don Gerundio y su joven amigo, el impertinente Lucilio. Rescate de lo cotidiano como fuente de la historia.

Propuesta Ante todo, es necesario considerar que se trata de un libro que lleva un propósito determinado: tratar de captar en los jóvenes el interés por la historia de México y el adecuado uso del lenguaje, pero en una forma entretenida y divertida. Su propósito esencial es, -¿por qué no?-, que el lector se divierta. Por lo tanto, el libro puede comenzar a leerse por cualquiera de los capítulos que se desee, incluyendo el colofón y aun la misma introducción, la cual, en sí, es un capítulo más, donde se narra el origen anecdótico del libro. •

144

Se sugiere que, primeramente se dé un recorrido general por el contenido del libro, conjuntamente con las imágenes que vienen incluidas. Asimismo, Estampas del México joven, está diseñado como material susceptible de ser utilizado en las escuelas de educación básica y media superior, para las áreas de Español e Historia. En este sentido, el maestro, a su criterio, puede seleccionar alguna lectura específica para comenzar a abordar los contenidos. Dado que toda la trama del Estampas del México joven, gira en torno al diálogo entre dos personajes, Don Gerundio y Lucilio, el maestro puede invitar a los alumnos, ya sea en forma individual o por equipo, a externar sus opiniones sobre la actitud y/o las opiniones de cada uno de los protagonistas. Asimismo, puede invitarse a los alumnos a que den su punto de vista sobre aspectos o temas específicos, pudiendo solicitárseles, incluso que complementen lo leído con aportaciones de sus propias vivencias, de sus familiares o de la comunidad en que viven, preguntando, p. e., algunos remedios caseros de los que ellos tengan referencia, versillos que, a manera de conseja pasan en su comunidad de una generación a otra, situaciones chuscas o singulares que les haya tocado experimentar, tanto a ellos, como a algún conocido. Como remate final en cada capítulo, y como aportación especial a la cultura, se incluye el ex –libris (hábito que ya prácticamente se encuentra en desuso); esto es, el sello distintivo de algunas de las que fueron consideradas como las mejores bibliotecas del Estado de Michoacán, hasta las primeras décadas del siglo pasado y que, se colocaba, principalmente, en el interior de cada libro. Debajo de la imagen, se anotan el lugar y el probable año al que pertenece. La importancia del libro Estampas del México joven, radica en privilegiar al género narrativo, como el estilo literario (relativamente) más fácil de cultivar, por lo que se encuentra al alcance de prácticamente todas las personas. Basta, solamente, el interés y la voluntad de crear. Estampas del México joven, es, pues, una invitación a evocar y liberar las vivencias propias, a escribirlas, para compartirlas con los demás… a incursionar en el terreno de la comunicación escrita, con las consecuentes ventajas que esto implica.

145


Las redes sociales como una alternativa al fomento literario Clara Arleth Lagunas Carriedo

Las redes sociales como una alternativa al fomento literario La literatura y el fomento a la misma es el objetivo del presente trabajo comenzaremos conceptualizando los puntos esenciales para después interrelacionarnos al punto principal de esta ponencia. La literatura es el arte que utiliza como instrumento la palabra. El término literatura proviene de la palabra en latín “litterae”, lo que se entiende como el conjunto de habilidades, saberes y la instrucción para poder escribir y leer de una manera adecuada. La literatura cuenta con tres elementos básicos: 1. El objeto literario, que es la obra, el texto o el enunciado literario. 2. El referente que lo define como literario 3. Las redes de sujetos, constituidas por quienes escriben y por quienes leen. El ser humano busca continuamente expresarse, por diferentes medios, como el papel, los medios digitales, los medios auditivos, los medios visuales, ha tenido que adaptarse a la época en la que se ha desarrollado, a sus posibilidades y necesidades. En la actualidad, el modo de comunicación más ágil y práctico en Internet es cualquier red social. Las redes sociales se definen como el motor del intercambio de información en cualquier ámbito: personal, familiar, laboral, etc., abarcando cualquier temática: cine, moda, deporte, gastronomía, turismo, música, viajes y literatura, entre infinitas opciones. A simple vista pareciera que las redes sociales y la literatura son completamente ajenas. Eso es por la falsa concepción que todavía tienen algunas personas (y no tan pocas como uno quisiera) de que la literatura, los libros, los autores son algo ajeno casi etéreo que vive en una especie de realidad simultánea. Nada más alejado de la realidad. La literatura siempre ha acompañado a su tiempo - no obstante, su temporalidad •

147


no es inmediata-, los escritores están inmersos en un espacio temporal concreto y son ellos quienes hacen que la literatura sea algo vivo. El reclamo de una red social donde aprender sea posible nos permite considerarle como un recurso didáctico; se trataría de acercar y adaptar unos contenidos a un momento social determinado y reinado por redes sociales, Internet y usuarios conectados. Es en esta materia, la literatura, donde se propone hacer uso de las redes sociales para su fomento, difusión y aprendizaje. Se puede crear una herramienta para ser utilizada en las redes sociales más comunes y que sirva como recurso didáctico a los centros de enseñanza. Una herramienta que se adapte para diversos niveles, que sea apta para diferentes edades, que fomente la participación en red de los literatos y que como consecuencia conlleve el aprendizaje de contenidos de una manera más amena y atractiva. Si la sociedad de la información avanza y el siglo XXI inaugura década con redes sociales por doquier, las técnicas de enseñanza y aprendizaje deberían adaptarse a la era en la que vivimos; no tiene sentido dejar ese aspecto sin evolucionar. Nos encontramos en un mundo digital, no podemos estar exentos de la tecnología. Sin embargo, como dice Laura Borràs: “no es lo mismo la literatura digitalizada que la literatura digital”. La literatura en red no deja de ser literatura, pero así como no solo la semilla determina el fruto, pues la tierra, el clima y los cuidados del agricultor contribuyen a su formación, del mismo modo la palabra crece, echa ramas y adopta un aspecto distinto en la red que en el papel. Se necesita dar ese brinco a la tecnología, eliminar tabúes, en el sentido estricto de no etiquetar la literatura como una sola forma de concepción hacia la misma, como dice Gloria Guardia: “Hay que estar abiertos a todo, creo que es lo fundamental del escritor, que no haya barreras, que no haya prejuicios, porque eso mata a un escritor”, en ese sentido debemos modificar nuestra perspectiva de hacer las cosas y ver las oportunidades que podemos obtener de ellas. A continuación se mencionaran algunas ventajas que pueden tener las personas que utilicen estas herramientas: Un autor puede: 1. Promocionar sus libros 2. Invitar público a sus presentaciones de libros 3. Conferencias en línea 4. Incluso hablar de nuevos proyectos •

148

5. 6. 7.

Colgar fotos Hacer a todos partícipes de sus premios Pensamiento y deseos en instantes

Y de la misma manera, recibe comentarios de lectores enamorados o desencantados de sus obras, interpretaciones de sus personajes, y hasta propuestas de posibles desenlaces. Es por eso que las redes sociales apoyan a la literatura al fomento de está, ya que funciona como un facilitador e intermediario para que se conozca, se multiplique y se origine nueva literatura. Para la publicidad inmediata podemos usar las ya tan conocidas como facebook y twitter que son las formas más conocidas de difusión y contacto. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes posee una cantidad inmensa de materiales (obras, estudios, imágenes, documentales, ediciones multimedia, entrevistas, biografías, etc.), todos ellos de libre acceso que pueden servir para realizar esas herramientas didácticas de las que hablábamos. A continuación mencionaremos los sitios en los cuales podemos interactuar con otros usuarios y que nos permiten tener una gama infinita de opciones:

Lecturalia http://www.lecturalia.com/ No sólo es una red social, sino que cuenta con una gran base de datos de libros y autores. Esta es una comunidad que une a todas las personas que les encanta leer.

Literatia http://literatia.ning.com/ Literatia es un lugar donde puedes intercambiar tu apreciación u opinión sobre libros. Además que conocerás gente con tus mismos gustos.

149


Librofilia http://www.librofilia.com/ Cuenta con una muy buena, y de gran tamaño, base de libros. Podrás votar sobre los libros que vas leyendo y de esa manera crear una tertulia interesante con otros lectores. El objetivo de esta red social es la recomendación literaria.

Conocer al autor http://www.conoceralautor.com/ El sitio donde se reúnen escritores iberoamericanos para hablar de sus obras y compartir su trabajo con los usuarios. Se publican entrevistas, vídeos, reseñas, noticias, y también se realizan debates y concursos.

único es la pasión a la literatura a través de escritos que los hacen identificarse unos con otros y de alguna manera retroalimentarse solo por el gusto literario, solo debemos fomentarlas conjuntamente con respeto, trabajo, amor hacia lo que hacemos ya que será una retroalimentación y el punto de partida para personas de todo el mundo.

Bibliografia general http://www.microsoft.com/business/es/Content/Paginas/article.aspx?cbcid=7 http://es.wikipedia.org/wiki/Redes_sociales_en_internet#Redes_sociales_en_Internet http://cvc.cervantes.es/literatura/cauce/pdf/cauce03/cauce_03_012.pdf http://www.bnm.me.gov.ar/cgi-bin/wxis.exe/opac/?IsisScript=opac/opac.xis&dbn=BINAM&src=link &tb=tem&query=INICIACION%20LITERARIA&cantidad=10&formato=&sala= Iniciación literaria de Delfino Bunge de Galvez “El Orden del discurso” de Michel Foucoault Holderin y la esencia de la poesía de Heidegger Iniciación Literaria por Eloy Fernández

Entrelectores http://www.entrelectores.com/ Punto de encuentro entre lectores, autores, libretos y editores, donde, además de valorar y recomendar libros, los usuarios son informados de novedades del mundo literario y editorial. También es posible gestionar una biblioteca propia con libros ya leídos, libros pendientes, etc. Es importante comentar que el auge de las redes sociales ya está siendo un motor de ayuda para escritores, ensayistas, columnistas que se están dando a conocer por el uso de las redes sociales. Las redes sociales no tienen fronteras, facilitan al escritor a difundir su obra en cualquier parte, el costo es mucho más bajo y su difusión es inmediata. Por otro lado no debemos olvidar los puntos que se deben considerar al tener toda esta información en la web como son: los derechos de autor, la reproducción de los escritos, confidencialidad, monopolización comercial, plagios, seguridad de la información así como las posibles agresiones que pudieran sufrir las obras y los literatos, se deben definir los patrones de seguridad para evitar ataques e infiltración de información dañina a los sitios web y a las redes sociales. La literatura y las redes sociales tienen todo el potencial conjunto para facilitar la entrada a este mundo mágico donde se enlazan las letras con diferentes personas de todo el mundo en el cual su identificador •

150

151


Los editores Muggles Ana Perusquía

Cuando empiezo a escuchar discusiones en torno a este tan preferido y selecto tema de si los libros van a desaparecer en la forma en la que nos conocemos y cuál es el futuro de las publicaciones electrónicas, me gusta recordar a JK Rowling. JK Rowling es, como los lectores jóvenes que nos acompañan sabrán, la autora de los siete libros de Harry Potter y de los dos breves libros de texto que tan amablemente nos compartió al sacarlos de la biblioteca de Hogwarts: Quidditch a través de las épocas y Animales fantásticos y dónde encontrarlos, así como de esa bella compilación de cuentos para brujos jóvenes titulada Los cuentos de Beedle el Bardo. Esta mujer, que además como autora abrevia su nombre por razones que varias de ustedes se imaginarán, resultó visionaria. En este sentido yo podría decir que tiene el derecho de dar las clases de Profecía en Hogwarts y ser bien evaluada por ello. No solamente escribió diez libros que, a pesar de las posibles diferencias de calidad entre ellos, son increíblemente complejos, crean un universo fascinante donde la política, la muerte, la sexualidad toman un papel preponderante, sino que se hizo rica a partir de hacer lo que ama hacer: escribir. No estamos hablando de volverse solamente rica. JK Rowling es a la fecha más rica que la reina de Inglaterra, y no quiero estimar esa fortuna considerando todos los tesoros del extranjero que los ingleses tuvieron a bien llevarse a “resguardar” a su isla. JK Rowling ha vendido 310 millones de copias de sus libros y ganado millones de dólares con la “franquicia” Harry Potter. Esto es bastante si consideramos que existe un maravilloso libro para jóvenes llamado La granja Groosham que inicia sospechosamente igual que la saga potteriana, con la historia de un pobre adolescente rechazado con padres (no tíos) nefastos que lo maltratan y deciden mandarlo a una escuela que parece ser espantosa y resulta ser un escondite para todo tipo de creaturas nefastas, vampiros, brujas, el mismo director que tiene dos cabezas que se la pasan discutiendo entre ellas y que para horror del protagonista, no puede escapar. Con el tiempo descubre que él tiene dotes de mago y esa escuela será justamente su salvación para el horrible mundo normal que le rodea. No estoy sugiriendo que La granja Groosham copiase a Harry Potter, sino que probablemente JK Rowling leyó la novela de Anthony Horowitz antes de sentarse en aquel solitario •

153


café inglés con su bebé a escribir la ahora mundialmente recontraconocida saga de Potter. Basta revisar ciertos datos que la Wikipedia constata, donde dice que Potter vio la luz el 30 de junio de 1997 y La granja Groosham se publicó en 1988. Sin embargo, a pesar de que Horowitz tuvo la idea primera de crear como protagonista a un adolescente esmirriado y flaco, JK Rowling tuvo mayor lucidez al imaginar a Harry como un huérfano en busca de identidad y con ello tocó una fibra mucho más profunda, ya lo sabía Dickens, de nuestra humana raza. Pero la verdadera brillantez de JK Rowling no estribó en la cicatriz que puso a Harry ni en los maravillosos amigos que le concedió (Hermione y Ron, que son espejos de los amigos que el protagonista de La granja Groosham, David Eliot, encuentra en el tren rumbo a su escuela ¿les suena conocida la escena? Porque es una en muchas otras). La cereza en el pastel de la fortuna millonaria (y hablo en libras esterlinas) la acaba de colocar esta brillante escritora y no tiene que ver con tomar la pluma para seguir contando las aventuras de Harry y sus entrañables amigos y enemigos. La creadora de Harry Potter no cedió ninguno de sus derechos electrónicos a las editoriales con las que publicó sus libros. Parece increíble de escuchar, pero considerando que los diez libros potterianos fueron publicados en 1997 y 2007, JK Rowling tuvo la visión, previsión o realmente consultó con uno de sus maestros de Hogwarts en las materias de adivinación, para firmar contratos donde si bien negociaba derechos para la publicación, traducción y adaptación de su obra en papel con diversas editoriales en todo el mundo, jamás cedió los derechos digitales de sus libros. Así, Ms. Rowling, dueña total de sus libros digitales ( y sí, pueden en sus cabezas ir haciendo cuentas de lo que eso significa en libras esterlinas, dólares estadunidenses o devaluados pesos) firmó un contrato con Sony para sacar al público su propio sitio web donde venderá sus novelas y ganará la totalidad de sus regalías (o bueno, quizá cederá una mínima parte a Sony por crearle una maravillosa plataforma virtual) por cada libro de Potter que se descargue a un iPad, iPhone, Kindle o a una vil computadora. Además tendrá audiolibros a la venta. El sitio está por ser estrenado (en octubre) y a la fecha (septiembre) contiene un breve video de Rowling, muy elegante y sobria, explicando la excelsa experiencia virtual que su sitio promete. Si están interesados en conocerlo e inscribirse para recibir noticias en cuanto estrene, pueden visitar www. •

154

pottermore.com (www.harrypotter.com no podía ser pues es propiedad de Warner Bros.) Como premio a nosotros Muggles, laicos en el mundo de la magia, interesados en seguirla en sus aventuras e invertir en su proyecto, JK Rowling nos regalará ediciones cruciales de las novelas e información adicional que ella ha estado reteniendo, para que nosotros lectores participemos en la conformación de este nuevo sitio. Queda claro que para los negocios JK Rowling se ha pintado sola, o tiene los mejores asesores que un autor pudiera desear. JK Rowling, aunque tal vez no lo veamos así ahora o aunque algunos consideren la literatura juvenil como una hermanastra fea de Cenicienta para la gran Literatura con “L” mayúscula. Pero JK Rowling está sentando el precedente para una nueva era de libros digitales, donde el autor está invitando directamente al lector a que participen en una edición digital. JK Rowling con este sitio web está pasando por encima de la labor del editor (a pesar de que debe tener alguno y muy bueno) para dejar claro que ella es la autora y dueña de Harry Potter. Así, no solamente ha lucrado con compañías cinematográficas épicas como la Warner Bros. Ni se ha querido quedar con la ganancia y difusión que Scholastic le pudiera dar como editorial. JK Rowling, en este mes de octubre, se convertirá en dueña de sus derechos autorales de todas las ediciones digitales de sus libros. ¿Eso duplicará su millonaria fortuna? Probablemente sí. Pero además esperemos que eso obligue a los autores a releer sus contratos. Lo que creo que tenemos en frente cuando hablamos del futuro del libro o cuando dudamos de si el libro digital se comerá al libro en papel, es una interesante cuestión acerca de los derechos del autor. No sabemos si veremos librada una batalla legal tipo Napster versus Metallica entre editores y autores. Solamente queda claro que es posible para un autor tomar control absoluto de sus publicaciones. Entonces propongo que para la siguiente mesa redonda, cuestionemos más que el futuro del papel y los libros, el papel del editor y el lugar al que esta era digital de tanta sobrecarga de información lo está confinando.

155


“La creación literaria a través del Twitter” María Cristina Rodríguez Bernal

o incluso tiempos distintos. Si ha eso le agregamos el indiscriminado acceso a la lectura de lo que cualquiera diga u opine en un página, tenemos como resultado una herramienta poderosa de intercomunicación llamada Twitter.

“El medio es el mensaje.”

“De pronto nos volvimos de pocas palabras. Pocas, concisas y totales.”

Marshall McLuhan

@caprichosamaria

A mediados de la década de los sesenta Marshall McLuhan, filósofo canadiense y profesor de teoría de la comunicación, redefinió los términos “medio” y “mensaje” con una visión progresista. McLuhan sostuvo que el mensaje no es solamente la información que se transmite a través de los medios de comunicación. El medio también puede ser el mensaje. Con el poder de modificar el funcionamiento y el curso de las relaciones humanas, el medio de comunicación se convierte en mensaje dentro del mensaje. Uno contiene al otro y actúan sobre el individuo simultáneamente. Un ejemplo simple de esto sería la imprenta que contiene la escritura, que contiene el lenguaje, que contiene el mensaje. La comunicación humana cambió por completo a partir del uso de la imprenta. De la misma manera los medios masivos de comunicación, como radio o televisión, influyen en los mensajes que se transmiten con ellos. Marshall McLuhan vislumbró un proceso de fusión entre el mensaje, el medio y el individuo, quien ante un flujo constante de información fugaz, retiene en su conciencia aquellos mensajes que manipulan sus emociones como por ejemplo, el humor, el drama o el terror y los recibe “masticados y en la boca” por parte de los medios. El medio se vuelve una extensión del individuo. En la actualidad el internet es un ejemplo claro de la teoría de McLuhan. Es un medio donde no existe el espacio, se maneja la información a la velocidad de la luz y sin restricción alguna. “Con está tecnología se redefine por completo al individuo aislado o pasivo ante el mensaje. Todo mundo tiene acceso a la información y a la comunicación masiva en tiempo real. El individuo se torna dinámico y participativo” (1.Universidad Alejandro de Humboldt. Publicidad VI semestre.) Cuenta de esto dan las redes sociales, que facilitan al individuo la posibilidad de interactuar con sus semejantes sin distancias, espacios,

Twitter es un servicio gratuito de microbloging que funciona como red social y permite a sus usuarios enviar entradas de texto con una extensión máxima de 140 caracteres, llamados tweets. Creado en California, en el 2006 por Jack Dorsey ha ganado popularidad mundial y se estima que actualmente tiene más de doscientos millones de usuarios y cada semana es visitado por cincuenta millones de personas. (Wikipedia) Twitter se ha convertido en una poderosa herramienta de comunicación debido a que vincula la web con los teléfonos celulares vía SMS o a través de programas de mensajería instantánea como MSN, Gtalk, etc., o incluso desde cualquier aplicación de terceros, como puede ser Twitterrific, Tweetie, Facebook, Twinter, Tweetboard o TweetDeck-en inglés. Los usuarios pueden twittear desde la web del servicio, desde aplicaciones externas o desde su teléfono celular vía mensaje de texto, en algunos países, y con un costo por mensaje según la compañía telefónica que se use. Los miembros de Twitter pueden suscribirse a los tweets de otros usuarios, ( lo que se conoce como “seguir” . “Seguidores” para los suscriptores) y recibir las actualizaciones en su página de inicio, por email o directamente en su celular vía SMS. Los mensajes son públicos por defecto, aunque se puede configurar la cuenta para que se vuelvan privados. La facilidad de acceso, así como la inmediatez en la recepción de mensajes, han hecho de Twitter un medio muy útil en diversos campos de la información. El periodismo, la política, el arte, los medios de comunicación, etc. se han visto beneficiados con el uso de Twitter. Se puede conocer en tiempo real las noticias, sucesos, opiniones o resultados de infinidad de temas; e interactuar con los autores o perso-

156

157


najes que emiten dichos mensajes, concediendo al usuario un factor de participación directo en el desarrollo de los hechos. Los usuarios de Twitter han sido testigos del poder de un tweet ante los hechos del mundo. Ya sea durante cataclismos naturales como los terremotos en Haití, Chile o Japón, las recientes revoluciones de los países de oriente, o la guerra diaria contra el crimen organizado que sufre México, se pueden leer en caliente la sucesión de hechos y opinar, responder, o ayudar a difundir la información. Incluso personas de países con cerco comunicacional, como Cuba, pueden transmitir información de primera fuente a través de sus teléfonos celulares vía Twitter. Algunos subsidiados por los twitteros del resto del mundo, como es el caso de la bloguera Yoani Sánchez, quien mantiene una red de información sobre Cuba en el mundo a través de su blog y ahora a través de su Twitter. (@yoanisanchez) Simultáneo al proceso informativo que se desarrolla dentro de esta red social, algunos usuarios han visto en Twitter una plataforma de creación. En la historia moderna, la literatura y las tecnologías han tenido encuentros y desencuentros. El lenguaje se adapta al cambio del tiempo, y las formas de expresión evolucionan. La literatura no ha quedado inmune. “Gracias al contacto con la tecnología, el lenguaje se potencia y los aparatos, reales y virtuales, cambian de aspecto y se vuelven más extraños: más humanos” (2.Gilberto Prado Galán, Diario Momento Puebla) Estos usuarios han hecho de lo que en principio parecería una limitante, 140 caracteres, un reto creativo con múltiples posibilidades. Ya sea que leas o escribas, en Twitter encuentras gran variedad de caminos. Desde los lúdicos e informales anecdotarios o crónicas, hasta las formulas literarias más tradicionales como la novela o el cuento, expresados de forma lacónica. En la literatura existen grandes figuras de escritores que ya han experimentado y superado con éxito la escritura brevísima. “Estampida de poemínimos” de Efraín Huerta, “El dinosaurio” de augusto Monterroso o la historia en seis palabras de Ernest Hemingway (“For sale: baby shoes, never worn”) son buenos ejemplos de lo mucho que se puede decir con pocas palabras. Hoy en día dichos textos podrían ser también unos muy buenos tweets. La escritura breve gana espacios cada vez más amplios en la literatura. No son pocos los escritores que experimentan ahora con este método y •

158

tampoco lo son los miles de amantes de la escritura que han visto en Twitter un foro libre de expresión y difusión. 140 caracteres son un mundo cuando de comunicar bien se trata. Frank Lozano, escritor y prolífero twittero de Guadalajara, afirma que “si no lo puedes decir en 140 caracteres, mejor no lo digas” (@Frank_lozanodr) Crear literatura en 140 caracteres o menos obliga al autor a optimizar sus recursos. “Mientras más limitantes tenga cualquier persona para crear, se estimula más su imaginación para sortear esas dificultades.” (3.Gilberto Prado Galán, Diario Momento Puebla) El poeta mexicano Aurelio Asiain (@aasiain), radicado en Japón, es uno de los escritores que utiliza la red social como medio de expresión. En su ensayo titulado “22 cosas sobre Twitter” , escrito a base de tweets y publicado por el peri��dico de poesía de la UNAM, el autor reflexiona sobre el alcance de este medio como herramienta creativa. *Se puede abrir una cuenta en Twitter y escribir sin seguir a nadie ni tener seguidores. Antes que red social esto es un espacio de escritura. *Ciento cuarenta caracteres son un espacio vastísimo en japonés, amplio en inglés y más que suficiente en español. Cortar es de eunucos. (4. Aurelio Asiain, 22 cosas sobre Twitter) “Todo tuit es eco” Cristina Rivera Garza

La escritura en Twitter, basada en la síntesis tiene otra característica que es otro reto a vencer: lo inmediato. El “time line” (línea de tiempo en traducción literal) o página de lectura, cambia constantemente con las miles de actualizaciones que se generan a diario en el microblog. El lector de tweets decodifica mensajes continuos, y sigue el hilo de varias historias a la vez. El escritor tiene el reto de mantener la atención del lector a través del “time line”. De manera que no sólo se busca sintetizar al escribir un tweet sino también impactar en el lector. “El desdén del literato por Twitter esgrime el prejuicio de que lo aquí escrito es efímero. Como si los tuits no se releyeran. Yo los releo.” (5. Aurelio Asiain, Cazados al vuelo”) El presente parece ser el único tiempo posible dentro de Twitter, sin embargo la posibilidad de releer “hacia atrás” en el “time line” ofrece una alternativa de relectura compilatoria de un mismo autor. El escritor mexicano Óscar de la Borbolla (@oscardelaborbol) con•

159


sidera que escribir en serio en Twitter tiene un futuro prometedor, pues cree que “pronto veremos publicaciones antológicas de tweets que verdaderamente valgan la pena y con ello tendremos otro motivo más para el disfrute de la literatura” (6. Óscar de la Borbolla, Notimex) “La cama, la página, el ataúd, el espacio del tuit: los rectángulos donde el cuerpo se desborda” Aurelio Asiain

Las características de Twitter permean la escritura. En este sentido se puede decir que Twitter (el medio) es el mensaje. Aún así Twitter por si sólo no es posible. Son los usuarios los que dan vida a Twitter y a las nuevas formas de expresión. En el ámbito de la literatura en Twitter, parece que los autores están a la caza de nuevas formas literarias, o bien, adaptando las existentes. Se habla ya de “Twitteratura” en varias mesas de discusión y cada vez son más los escritores que abren una cuenta de Twitter. Conaculta a través de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, inició este año una ciclo denominado “140 caracteres”. Desde el pasado mes de febrero varios autores se ha reunido en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, cede del evento, para ahondar en la escritura que surge en Twitter, explorar los diversos modos de expresión que aparecen entre los usuarios de la red social en forma de cuentos, minificciones, poemas o algún otro género que esté por descubrirse. Cualquiera puede seguir el desarrollo de dicho ciclo con la etiqueta (hashtag) #140cc. Los términos microficción, poetwiits, nanovelas, twitteratura , son comunes dentro de Twitter. “Nuevas posibilidades que la tecnología está abriendo a la literatura y que pueden no sólo señalarle nuevos caminos sino alterar por completo su sentido: redefinirla” (7. Alberto Chimal, @literaturainba) El lenguaje se transforma. La escritura también. La ansiedad de nuestra época nos obliga a buscar nuevos caminos de expresión. Necesitamos decir más con menos palabras. La brevedad se perfila como túnel de salida.

160

Referencias 1. Marshall McLuhan y Quentin Fiore. El medio es el mensaje. 1967. 2.Universidad Alejandro de Humboldt. Publicidad VI semestre. Planteamientos que ofrece Marshall McLuhan acerca de los procesos comunicacionales en sus libros “El medio es el mensaje” y “La aldea global”. Venezuela. 2001. 3. Prado Galán, Gilberto. “Usar Twitter como plataforma literaria desata la creatividad”. En: Diario Momento Puebla. www.diariomomento.com Julio 25, 2011. 4. Prado Galán, Gilberto. “Usar Twitter como plataforma literaria desata la creatividad”. En: Diario Momento Puebla. www.diariomomento.com Julio 25, 2011. 5. Asiain Aurelio. 22 cosas sobre Twitter. Periódico de Poesía. México: UNAM. 6. Asiain Aurelio. Cazados al vuelo. Serie de tuiteos publicados por Aurelio Asiain (@aasiain) donde aborda la red de Twitter de una manera peculiar. 7. De la Borbolla Óscar. “Explorarán Twitter como plataforma literaria en jam de escritura.” Notimex. México. Agosto 16 de 2011. 8. Chimal Alberto, @literaturainba

161


E-books

versus papel

E-books: El fetichismo del papel ante la moda de la virtualidad Edgar Miguel Juárez Salazar

La humanidad contemporánea ha sido absorbida por la cultura de lo novedoso, por los textos, las imágenes, los pequeños encantos de un mundo dibujado a raíz de nuevas tecnologías que se plasman como ventanas del consumo y entretenimiento masivos, de las sugerencias de los propositivos comerciales que incitan a conocer las novedades, todo esto no es sino sólo la punta de un iceberg que puede encontrar profundidades inimaginables dentro de esta humanidad. La posmodernidad -o como muchos llaman: la hipermodernidadcoloca la posición del humano en una delgada línea de la seducción de lo novedoso y la increíble naturalidad con la cual los productos llegan a la «intimidad» de nuestros hogares y adquisiciones, no es de sorprender que encontremos miles de productos que no hemos necesitado dentro del carrito de supermercado o inclusive comprar los fabulosos tenis para adelgazar, el consumo, dicho como tal, no respeta absolutamente ningún escaparate donde pueda encontrar cabida el capitalismo, y los libros como usted supone estimado lector, no son la excepción. El problema del libro versus papel va más allá del simple consumo, el libro ha devenido en una transformación lenta, pausada, que siempre recurría al papel, probablemente sea mucho más simple que la música, la cual vino evolucionando a partir de muchos formatos, los libros sólo han pasado por seducciones hacia el audio y la letra «virtual»52. Encontramos entonces dos particularidades que podemos comenzar a colocar como bases de esta discusión escrita, por un lado el libro impreso, su costo, su trato, y esa misma seducción que se puede encontrar en la letra impresa en contraste con la virtualidad, durabilidad, movilidad, practicidad y la generosa cantidad de volúmenes y títulos que uno puede conseguir mediante medios electrónicos en unos cuantos clics de por medio. No puedo evitar cuestionar los medios y las formas de acceso a dichas publicaciones, en ambos formatos, en un país como México, 52 

Hacemos hincapié en la virtualidad del e-book, lo (no) material. •

163


comprar libros impresos, además de caro, es privilegio de cierto nivel socioeconómico, en este sentido simple y banal podríamos afirmar que los libros electrónicos tendrían una pequeña ventaja en esta lucha de dos a tres caídas con cultura de por medio, dado que como es de suponerse, la cultura de lo novedoso irá siempre en busca de nuevos alcances y procurará nuevas formas de leer, de hacer cultura literaria y de reinventar a la misma, no obstante el alcance de estas ediciones virtuales a su vez parece engañosa, dado que si hablamos de los alcances de los mismos, muy probablemente sólo puedan leerlos aquellos que tienen acceso de facto a una computadora o a cualquier gadget novedoso que permita leer este tipo de formatos. Pensando en la utilidad de la lectura como dadora de nuevas plataformas dentro de la cultura actual, recurro a pensar en los ambientes académicos, donde sin duda alguna encontrar ejemplares que han sido publicados en otras lenguas o inclusive aquellos ejemplares a los cuales ya no podemos tener acceso, resulta bastante fructífero al momento de requerir alguna cita o pasaje de utilidad para este ámbito, sin embargo, toda esta nueva creación adquisitiva me hace dudar en la «moda» en la que subsiste el libro electrónico. Es paradójico solamente encontrar por un lado textos nuevos y de editoriales reconocidas, con un fácil acceso mediante las librerías de venta en dichos formatos, posiblemente algunas excepciones como las tiendas virtuales de ciertos aparatos puedan ofrecer una alternativa más extensa en cuanto a libros de un acceso más limitado y de años anteriores, exceptuando a aquellos títulos que podríamos llamar «clásicos», lo que a mi parecer sugiere que dicho acceso a estos materiales puede ser elaborado por intereses dedicados a ciertos sectores de la población que pueden adquirir dichos aparatos para leer un libro, por otro lado el formato virtual dedicado a PDF permite un mayor rango de posibilidades de encontrar multidiversidad de títulos, donde no se avoca al consumo mismo de los libros sino a su intercambio. No obstante el trabajo de la novedad dentro del mercado del libro virtual tiene alcances como ya vimos, limitados; pero que irrefutablemente remplazan ciertas normas de adquisición de los libros impresos, los costos, los libros usados, el placer de hojear la materialidad del texto, como menciona Lipovetsky «Por naturaleza lo nuevo es superior a lo

164

viejo»53 y en este sentido la seducción de las cosas provoca un consumo desmedido que por lo menos en nuestro país aún no es una cuestión llevada a gran escala como en Estados Unidos por citar a ejemplo, la sugestión de la «comodidad» para adquirir los ejemplares electrónicos puede en gran medida rebasar las viejas costumbres de leer, cargar y hacer historia con los libros impresos, por ende la novedad de leer de manera electrónica seduce a partir de su supuesta practicidad. Sin lugar a dudas la tesis fetichista de adquirir un libro impreso no deja de resultar encantadora para muchos lectores en donde yo mismo me incluyo, el placer y la materialidad del libro pueden hacer historia54 y llevar al obsoletismo a los textos electrónicos, que a mi parecer pueden quedar como una excelente vía de acceso al libro, pero que más allá de todo pierden la corporalidad de una edición impresa, que en gran medida puede ser observada en el (in) grato placer de echar una hojeada a una edición impresa, al placer mismo de oler las hojas, a ese fantasma del fetiche que hemos deformado por el bombardeo de lo práctico del texto electrónico. Es inevitable pensar que la difusión que permite el libro impreso es mucho menor que la que puede tener el virtual, sin embargo esto puede hacernos pensar el tipo de mercado que buscan las nuevas tecnologías y la cultura del gadget. «Los objetos no son más que exponentes de clase, significantes y discriminadores sociales; funcionan como signos de movilidad y aspiración social. Precisamente es esta lógica del objeto-signo la que impulsa la renovación acelerada de los objetos y su reestructuración bajo la égida de la moda».55 En este sentido, la cita anterior resulta bastante sugestiva y permite ir cerrando de manera abrupta y arbitraria este ensayo, la diferencia que marca el poder adquisitivo –refieriendonos al gadget y demás artimañas posmodernas de consumo- seguirá siendo una forma de incitar a seccionar la lectura en un país tapizado de baches, malos programas educativos y deficiencias en la formación lectora crítica dentro de nuestro país. Es de cierta manera complicado definir una postura a favor o en contra de los libros virtuales, a mi parecer no es viable la existencia de 53 

Lipovetsky, G. (1990) El imperio de lo efímero. Anagrama, Barcelona 2009.

54 

Parafraseando de forma deliberada a Karl Marx.

55 

Ibíd. Pag. 194 •

165


un verdadero versus entre ambos formatos, la dualidad siempre puede ser un contexto de inclusión y alcance, siempre y cuando la medida pueda limitarse a no ser exclusivamente propiedad del consumo, si es factible acceder a contenidos de una manera inimaginable en un contexto de exclusión por cualquier motivo, la utilidad del intercambio entre formato digital y formato impreso no puede ser exactamente una limitación. En el más proactivo y dinámico de los sentidos los libros electrónicos -sin caer en una entera banalización- puede ser de gran provecho en ambientes de difícil acceso a la lectura, o de cualquier manera sirven -de facto- como un medio de alcance a los herméticos accesos que muchas veces son dibujados por las editoriales y demás intereses económicos sobre los libros impresos. A manera de conclusión pareciese que los libros caen como inevitablemente podemos negar, en la nueva propiedad de la sugestión y la innovación, sentido que no parece del todo disparatado, dado que la nueva tendencia pueda ser imperante, el denominado fetichista al tacto, al roce, al olor del libro impreso, podrá seguir dejando su huella en el mundo de la literatura, similares y conexos, sin poder dejar de coquetear con las nuevas tendencias posmodernas, cada quien podrá a manera de sugestión personal decidir si es bueno o no, a mi parecer este tema como muchas otras cosas está más allá del bien y del mal.

166


Entre libros te veas Sandra Morales Vázquez

Mucho se manifiesta cuando se escribe, el potencial individual, estrato social, como organizas las ideas para revelarlas, escribir desnuda, exterioriza, leer unifica. Siento un gran asombro ante el hecho de que, habiendo tal variedad de libros y escritores, siendo las personas tan distintas en apariencia, tantos se empeñen en leer lo mismo y cada cual llegue a una visión diferente. La razón es que, los libros te buscan y tú los invitas a tu casa, llenas anaqueles y después te invaden completamente acortando tu espacio vital pero dándote una nueva visión de vida, los encuentras por doquier acompañándote, con un buen libro nunca se está solo, por eso “algunos han de probarse, otros han de tragarse y otros han masticarse y digerirse.” Como lo escribiera Francis Bacón, al margen de cualquier inquietud ¿Podremos hacer eso a través de los libros electrónicos que ahora recibimos fácilmente por correo, incluso de forma gratuita? ¿Tendrá permanencia la literatura impresa a pesar del alto costo que representa su producción? ¿Cuáles facilidades y/o dificultades representa la lectura en ambos contextos? Ambas formas de lectura exaltan, trasmiten, escudriñan, pero sobre todo, comunican la diversidad que existe en la actualidad, sustancia medular de la literatura, misma que lleva al lector asiduo a explorar mundos reales y sapientes junto a mundos imaginarios, recreando y ampliando la creatividad de la lengua, la cual es precisamente, un universo que goza de total soberanía. Esto sin importar si los libros son guardados en estantes o lotificados en un disco duro, porque en teoría quien principia un libro es discípulo de quien lo acaba. Desde siempre los libros tienen jerarquía capital en el crecimiento intelectual de un país, por ello en la antigüedad existía un miedo ancestral hacia los libros, fuente de conocimiento, ahí tenemos que muchos de ellos han sido destruidos no solo por plagas humanas inmersas en el fanatismo, síndrome común de vigilantes sensores que intentan desde su postura filtrarnos el conocimiento en base a una postura “civilizada,” incluyamos la clásica prohibición por motivos puramente sexuales, políticos o religiosos como ocurrió con grandes autores, ello a través de un índice de libros prohibidos, lo cual como •

168

se comprueba, termina siendo contraproducente. Lo expreso perfecto Benavente: “No hay lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.” Mucha riqueza cultural se ha perdido, grandes clásicos desaparecidos por desmanes inquisitoriales y es que, en todas las civilizaciones, en todas las épocas el conocimiento ha sido secuestrado, los libros han tenido que luchar contra la intransigencia, la censura, la barbarie. No podemos dejar de pensar que el temor tiene sustento, las grandes revoluciones ideológicas que han tenido lugar en la historia no vienen de las guerras, sino las dadas por los libros, la biblia, el Corán, Kant, Hegel, y tantos que cambian de forma radical nuestra forma de ver y concebir la vida a leerlos. La lectura, la escritura den ser entendidas como una mejor visión del mundo que nos rodea, el medio en el que nos desarrollamos, leer es recrear la creatividad, la cual debe ser imparable en los seres humanos, una forma de cambiar los paradigmas de los tiempos que vivimos, estas herramientas que conllevan a su vez, talento y voluntad para decidir, fuerza y conocimiento para avanzar, serenidad para detenerse a pensar, y el suficiente ímpetu para crear reforzando estructuras endebles. De cierto, los libros impresos pueden destruirse cuando se encuentran muy a la mano y eso, a la larga, termina siendo una de sus desventajas. Hay, por tanto, libros estructurados para el consumo masivo e inmediato de un público determinado, otros murieron en el intento, la absurda ignominia del olvido, eran signos vacíos carentes de gestos para instituirse como obras definitivas, aunque las más, llevan millones de huellas y retinas sobre las pastas desgastadas por el uso –y abuso-, en el interior se escuchan los latidos de la tinta que ahonda sus hojas contando historias, algunos oscilan entre la ironía, el cinismo, la pedagogía y la crítica, existen géneros que incluso se burlan de los lectores con una cierta complacencia en el desprecio y la ignorancia de quien cree que entiende la entrega del autor, por ejemplo los prohibidos antes de ser temas fueron revelaciones y tienen la sal/azúcar de la censura que los convierte en irresistibles de ser leídos. Ambas formas de presentarnos un libro tiene sus ventajas y desventajas, ya que actualmente se especula que en el futuro el libro desaparecerá como tal, debido a uno de los grandes descubrimientos del hombre moderno, la computadora. El libro electrónico se hace presente, despliega la primacía de presentarlos en forma de PDF (formato de do•

169


cumento portátil) No solo por el consabido ahorro de tiempo, espacio y recursos, sino por la protección que ello brinda al patrimonio natural, con la reducción de riesgo ante el exceso y manipulación de la materia prima para imprimirlos, quizá pudiese de esta forma detenerse, en algo, el deterioro ambiental, entre otros. Sin embargo para quienes investigan sobre las ciencias históricas, la documentación escrita en papel tiene toral importancia, pues representa la información a partir de fuentes primarias, y esta se encuentra dispersa y muchas veces diluida, otras más, ignorada en bibliotecas y archivos de cada país. Un claro ejemplo de la utilización de este nuevo recurso lo tiene Corea quien ha anunciado que para el 2014 se abolirá en ese país por completo la literatura impresa, el gobierno reemplazará los contenidos de los libros de texto por contenidos digitales multimedia, haciendo que la lectura de comprensión se vuelva más divertida y eficaz. Esto podrá ser un éxito para los libros electrónicos y en países cuyo costo de inversión a la educación es de 2 OOO millones de dólares, pero ubiquémonos en nuestra realidad, de la cual surge puntillosa una pregunta legítima ¿ La lectura digital será la píldora mágica para argumentar mejores resultados en los exámenes estandarizados internacionales para un país como el nuestro? ¿Cuántos mexicanos tienen acceso a una computadora? Algo que va en detrimento de los libros electrónicos es la carencia de apoyo técnico y de entrenamiento, cierto, el uso de los ordenadores tiende a mejorar los estándares académicos en países desarrollados, en el sentido irrestricto, se disminuyen las brechas en el sentido digital entre lectores de hogares acomodados y lectores de hogares pobres, si estos últimos pudiesen tener acceso a dichos logros. Todo lo anterior no tiene sentido, si equivocamos los perspectivas, si se carece del gusto por la lectura y cultiva poco esta afición, ¿realmente puede importar si el libro es impreso o electrónico? Los que leemos a la antigua gustamos de la búsqueda, somos pozos sedientos husmeando entre hojas, títulos, solapas, hallamos algo que nos gusta o nos confronta y por fin la botella lanzada en el mar de las letras encuentra finalmente una orilla, atravesamos los umbrales que nos propone el escritor, al abrir cada página lo masticamos sin referencias, cuantas veces no hemos encontrado en el camino de la lectura pensamientos y sentimientos que deseaba expresar y no encontraba las palabras adecuadas para hacerlo, entonces, llega el libro tiende un puente hacia ti diciendo esto sientes, esto siento, en singular fenómeno de ser lector leído. •

170

Realmente no sé si tendrán larga vida los libros como hasta hoy los conocemos, en el sentido ecológico es probable que los libros digitales tengan más futuro por ahorro de papel, tiempo y espacio, de ahí resulta por demás interesante la propuesta que ofrece Ray Bradbury en su novela “Fahrenheit 451” un lugar donde los libros están prohibidos, todos son quemados, las personas se resisten a tal desaparición, se organizan e inician un movimiento para evitarlo, cada uno se aprende un libro de memoria hasta formar un conjunto de miles de ciudadanos que los llevan en su mente, haciendo que los libros sobrevivan. Eso en perspectiva sería mucho más importante en la actualidad. Personas libro, bibliotecas vivas que deambulan contando y defendiendo la lectura. Ya sea que desaparezcan, ya sea que sobrevivan en cualquiera de sus formas, siempre será gratificante leer un buen libro, además de que, cómo anotó Marcelo Coddou en uno de sus ensayos sobre lectura: “Los buenos libros siempre tienen un halo protector que refleja en él lo exhaustivo y profundo del trabajo de su autor, esta aureola trabaja tan bien que los lleva a sortear todos los obstáculos de su quehacer literario”. ¿E-Books versus libro? Eso dependerá del gusto y de la tecnología que tenga a su alcance el lector.

171


La transformaciรณn

del cuento

โ€ข

172


La dialéctica como herramienta literaria en la construcción narrativa de la realidad Refugio Armando Salgado Morales

I “Con el conocimiento se acrecientan las dudas”. Johann Wolfgang Von Goethe

La literatura ha sido encausada por los medios de producción articulando un consumismo y una falsa relación entre arte y sujeto: de allí que la domesticación y el uso de las herramientas tecnológicas deshabiliten la creatividad y la habilidad del pensamiento crítico. “El futuro ya no es un tiempo que se persiga” (BAUMAN, 2007). Sergio Witz tras enfrentar una demanda por escribir un poema, en el cual denuncia la corrupta postura de nuestros funcionarios, es sometido y censurado. Responde con otro verso: “La estabilidad del futuro dependerá de que no existan los sentimientos y la poesía tal representa un peligro”. La literatura es liberar la voz del sometimiento. La literatura permite organizar las bases del poder popular a través de colectivos como el nuestro: El Taller Literario Ambrosía, argumentando situaciones que generan propuestas alternas en el desarrollo cultural de nuestro estado; tales como el Encuentro Nacional de Escritores, en Uruapan, Michoacán, con cuatro ediciones ya, desde el 2008 a la fecha, tejiendo conexiones meta cognitivas y anti mercantiles con cada paso del Taller, estructurando ejes temáticos como el presentado en la tercera edición de este nuestro Encuentro: Poética de la Resistencia. “Hoy el conocimiento es una mercancía; al menos se ha fundido en el molde de la mercancía y se incita a seguir formándose en concordancia con el modelo de la mercancía” (BAUMAN, 2007). La literatura no sólo fomenta, sienta las bases y da seguimiento a los procesos de construcción ideológica en la estructura social sin importar niveles económicos ni grados de estudio. “La respuesta a esta crisis es, como sugiere convincentemente Chomsky, la “fabricación del consenso”, o sea la reducción de las masas a sujetos pasivos, •

174

obedientes, y la retención del poder en manos de una elite que puede manejar al pueblo mediante formas sofisticadas de relaciones públicas… Todo esto no es tan difícil cuando quienes tienen libertad para persuadir o convencer a los demás de que acepten su opinión son los grupos de interés monetario que poseen y supervisan la industria de las relaciones públicas. La democracia… es el poder para fabricar un acuerdo de manera que permita a los intereses monetarios seguir maximizando sus ventajas a costa de la mayoría de la población que, como ya dije, cada vez se empobrece más” (MCLAREN, IMPENSAR EL CAUCASISMO, REPENSAR LA DEMOCRACIA: CIUDADANÍA CRÍTICA EN GRINGOLANDIA, 1998). La literatura tiene que tener un ambiente popular porque es la historia del pueblo y su cultura pero “Chomsky afirma que en este contexto los funcionarios gubernamentales proporcionan al pueblo los medios para ratificar decisiones que ya han tomado otras personas, eliminan los medios que permiten al pueblo educarse y organizarse, y hallan maneras de manipular la toma de decisiones mientras le dan al público la impresión de que este proceso está bajo control” (MCLAREN, IMPENSAR EL CAUCASISMO, REPENSAR LA DEMOCRACIA: CIUDADANÍA CRÍTICA EN GRINGOLANDIA, 1998). Con ello tenemos que asignar un enfoque constructivo a los modelos de creación literaria, en este caso, el cuento. Ver el cuento como realidad constructora para presentar contextos de manera directa y crítica para hacerlos herramientas que transfiguren escenarios al fomentar una visión con amplitud mayor en la cosmovisión del lector, incitando un pensamiento dialéctico en los modos de leer ya que: “Los fabricantes de sueños posmodernos se enorgullecen de ser capaces de convertir al mundo en una fábrica de inmortalidad mediante un sinfín de repeticiones televisivas” (MCLAREN, 1998). Ante todo se tiene que tener un compromiso ante la realidad y al mismo tiempo mantener un equilibrio con los modelos ficticios para no descuidar el enfoque crítico que debe tener la narrativa, que es más revelador que estético, indicador de los bestiales aparatos del consumismo, del tiempo agreste frente a la televisión, agregando la falta de voluntad de los jóvenes, la violencia como arma “constructora”, la soledad, el individualismo, el abandono y tanta discontinuidad que hacen no evolutivos los movimientos de la Historia. Decir literatura y crítica •

175


es ver una praxis cultural, es decir narrativa dialéctica, dejando fuera lo sistemático, lineal, para otorgar argumentos directos, rotundos, constructores, puntos a considerar por los actuales narradores michoacanos, sobre todo los jóvenes. II “El arte no es un lugar sino un punto de partida con diferentes destinos”. Jessica Gorety Ortiz García

Actualmente la literatura es vista como un producto y no como un proceso. Este proceso reapropia la conciencia del lector al reconocerlo dentro de los textos, para que el mismo se reconozca como tal, liberándose de un contexto subjetivo y opaco. El narrador tiene que ejercer niveles de transparencia dentro de su obra y erradicar los niveles de opacidad, ese ensimismamiento común que niega las características críticas de la realidad. El cuentista tiene que narrar desde una perspectiva dialéctica, que es la ciencia de las conexiones universales, la ciencia de la comunicación continua, distorsionando el estancamiento y la falta de visión de todo creador; sitúa la condicionalidad de los fenómenos materiales y conceptuales y las leyes que nos desarrollan como naturaleza, sociedad, para forjar un pensamiento colectivo a través de nuestras acciones. La realidad tiene que tener una influencia directa en el narrador y a su vez el cuento debe transportar esa realidad a los lectores, para transformar la manera tradicional de la creación de textos literarios y así mismo el lector determine una manera diferente de leer. Muchos narradores escriben separados de sí mismos, otorgando una visión fragmentada a la realidad de sus cuentos. Se logran como narradores del consumo. Consumen lo que la manipulación postmodernista quiere que escriban. Dentro del proceso recíproco de la interconexión de la obra con el desarrollo cognitivo del narrador, la unidad creativa es la articulación de estructura y movimiento generando mayor profundidad en el proceso de creación. Esta unidad y dependencia mutua, a través del movimiento y los cambios donde la narrativa se tornará consecuente y científica, se desplegará sobre bases verosímiles, relacionadas con el contexto directo, dentro y fuera de la obra del autor. La transformación del cuento se tiene que dar en la medida de la •

176

transformación social, en el desarrollo de su naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano. Para lo cual el narrador tiene que considerar los siguientes enfoques: La narrativa como unidad y lucha de contrarios: Núcleo de articulaciones creativas, donde el Perseguidor y el Perseguido (perspectiva Borgeana), fundamentan la residencia temática en el desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento humano, instando a una transformación social. Dando causa al escritor, y causalidad a los lectores. Así el desarrollo del cuento estará orgánicamente unido al desarrollo crítico del lector. La lucha de contrarios conllevan a la par a narradores y lectores al conflicto existencial, aspirando a solucionarlo con una tendencia hacía el equilibrio de la obra. El proceso de creación como el tránsito de los cambios cuantitativos y cualitativos: Tendría que ser el mecanismo del desarrollo del cuento. Muestra que en el proceso de este desarrollo los temas y la necesidad cambian continuamente. Estos cambios conllevan a una radical transformación del cuento, con carácter cuantitativo. Pero luego, conduce a la realidad de sus temas, expresando una relativa estabilidad o invariabilidad según el contexto y la propia necesidad de movimiento en el cambio, ocasionando una ruptura gradual en la manera de escribir y de leer. Originando un salto en el proceso de creación narrativa. Narrativa de la negación de la negación: Para la dialéctica como señalaba Engels, negar no significa simplemente decir “no”; negar es comprender el proceso de creación narrativa, la evolución del mismo, donde el escritor se niega a sí en el momento de trascender con sus textos, otorgando otra visión reformulada, evolutiva, haciéndose ruptura. Aquel escritor que no niegue su obra para crear otra con mayor profundidad, quedará estáticamente en los terrenos del conformismo. La negación es un proceso de destrucción, la liquidación de lo viejo y al mismo tiempo el surgimiento de un nuevo fenómeno. Orientado al desarrollo material de la narrativa. Con estos tres enfoques, la dialéctica expresa un método de conocimiento de la realidad práctica y crítica a través de la creación literaria y narrativa, marcando resistencia y territorio a la intención de fortalecer una literatura light y comercial, o la falta de visión en escritores con niveles de opacidad, ya que: “Nuestra sociedad es una sociedad de consumo” (BAUMAN, 2007). •

177


Referencias bibliograficas AFANAZIEV, V. (1962). FUNDAMENTOS DE FILOSOFÍA. ARGENTINA: CARTAGO. BAUMAN, Z. (2007). LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA. BARCELONA: GEDISA. KAREL, K. (1967). DIALÉCTICA DE LO CONCRETO. MÉXICO, D.F.: NUESTRO TIEMPO. MCLAREN, P. (1998). MULTICULTURALISMO REVOLUCIONARIO. MÉXICO, D.F.: SIGLO XXI. MORENO, P. (2010). LA POLITICA EDUCATIVA DE LA GLOBALIZACION. MEXICO, D.F.: UPN.

Los nuevos paradigmas

de la novela

178


El cosmos, lo insignificante Atahualpa Espinosa

Hace unos meses tuve la oportunidad de leer Cosmos, la novela reticular de Witold Gombrowicz, en la traducción de Sergio Pitol (publicada por la Universidad Veracruzana como parte de una colección de traducciones suyas, que merecería un comentario entero aparte). La trama de la novela, o mejor cabría decir aquí, el entramado, se echa a andar cuando el protagonista y el compañero con quien escapa de su pueblo natal descubren la escena de un crimen: el cadáver de un gorrión cuelga de una rama, atado por el cuello. El cuerpo seco del ave se mece con el viento suave, varias de las plumas parecen a punto de desprenderse. La escena ocurre en uno de los jardines que dan paso a la casa de huéspedes donde ellos están por alojarse, de forma más o menos permanente. El protagonista-narrador y su amigo comienzan a entrar en contacto con la familia que opera el lugar y el personal a su servicio. El inicio de esta relación es inseparable de la búsqueda de indicios que les ayude a resolver el “crimen” del gorrión. Así, en los siguientes días, descubren en las personas que habitan la casa una serie de rasgos, inquietantes y absurdos en su nimiedad, al igual que lo era el asesinato del ave y su colgamiento. También, rastros que no están seguros de llamar tales, como manchas en la pared que a medias recuerdan flechas trazadas intencionalmente. Siguiéndolas, encuentran un diminuto palito de madera amarrado de un hilo, que pende de un clavo. ¿Significa algo todo esto? La duda sobre el carácter de indicios que pueda atribuirse a estos hechos, padecida en mayor proporción por el lector que por el protagonista, multiplica las posibilidades de la novela hasta escalas de vértigo. Parecería que se trata de una novela sobre el poder de la insignificancia, su capacidad de reptar hasta la frontera de nuestra certidumbre, de hacer polvo el sentido común. Este poder radicaría en su misma pequeñez, en su renuncia a plantearse explícitamente como un problema o a colocarse en el centro de la atención. Se trata de una maraña de hechos de los que resulta vergonzoso ocuparse, o incluso mencionarlos, pero que resultan ineludibles. Como una picadura de mosquito que es imposible dejar de rascarse, hasta que sangra. Más conflictivos en este sentido que el erotismo y la obscenidad, por decir algo. Esta comparación no es gratuita: eventualmente el protagonista se ena•

180

mora de la hija casada de la hospedera. Cambios en el ritmo de su respiración, movimientos de su mano, pueden llegar a leerse en la sensibilidad atenta del narrador como las manchas en la pared y los alfileres clavados en cáscaras que podrían llevarlo hacia el asesino del ave. Aunque esta segunda preocupación se manifiesta, en su voz, como más importante que la primera, en la atmósfera de la historia jamás, ni de lejos, llega a desplazarla en importancia. De cualquier forma, se trataría de una contraposición artificial, ya que se trata de la misma búsqueda. La forma en que intenta comprender a esta mujer, sin ninguna intención aparente siquiera de acercarse a ella, es exactamente la misma en que se aproxima al crimen que desencadena la trama. Pronto se comprende que ambas búsquedas son una sola, la solución de una es extensiva a la otra, abarcar la totalidad de símbolos que se mueven en el entorno de esa casa podría hacer suya a esa mujer (cualquier cosa que esto signifique para el narrador) y resolver el misterio del gorrión. De hecho, intuye el lector, ambas conclusiones serían apenas una de las capas de la cebolla en el magma de significaciones del que brota el edificio de la historia. Esta construcción infinitesimal podría haber desembocado en un fracaso narrativo, y de hecho, para tratarse de una novela de misterio, considerando la estructura en un sentido estricto, podría ser un fracaso monumental. Por supuesto, jamás se resuelve misterio alguno, o no de la manera en que deben cerrarse los expedientes en la novela policial, a la que caricaturiza y empequeñece (desde su obsesión con lo insignificante, paradójicamente). Y es sólo que un conflicto central semejante, abordado de esta manera, resulta inagotable. Ningún escritor, o generación de escritores, ni siquiera el grupo hipotético de simios que teclean en máquinas de escribir hasta el fin de los tiempos, podría retomar Cosmos hasta concluirla. El sentido de esta novela, me parece, al menos el sentido de su irremediable condición de inconclusa, es que, al quedar abierta, sus límites se abren hacia el mundo que se encuentra más allá de las páginas. Esta obra, inquietante en una forma que le es exclusiva, acaba haciendo suyo el resto del entorno, lo vuelve parte de su entramado, escribe sobre él. El acto que lleva a cabo es el de colocar en una nueva perspectiva lo que puede legítimamente llamarse el ámbito de las preocupaciones humanas. Hablo de todo esto, porque en cierta medida, había llegado a tener atisbos de la mirada que propone esta novela. Desde hace años llevo una puntual lista de acontecimientos inexplicables e insignificantes que •

181


he creído presenciar, en sobriedad, valga aclarar. Se trata de hechos que, desearía suponer, encontrarían un lugar en la visión que Gombrowicz tiene en Cosmos. Uno en especial es pertinente al caso: Una mañana llena de neblina llegué a la preparatoria antes de tiempo, o se canceló la primera clase, o me negué a asistir en redondo, no importa. Para transitar la hora correspondiente, bajé junto con varios compañeros a unas mesas de concreto que se hallaban en medio de un área verde. Junto a ellas había varios arbustos, casi todos secos por el inicio del otoño. Uno de ellos estaba reducido a su ramaje seco, muy tupido. De lejos, parecía que en sus ramas no había más que hojas secas en posición vertical, y solamente en la periferia. Cuando nos acercamos, vimos que era otra cosa. Durante esa parte del año, una invasión de saltamontes cubría los jardines y pastizales de las instalaciones. Lo que pendía de la punta de las ramas eran cientos de saltamontes, ensartados por el tórax, viendo todos hacia el cielo. Algunos de ellos aún movían las patas. Había escuchado para entonces que especies como los lemmings llegan a cometer suicidios colectivos, para mitigar la sobrepoblación. Resultaba difícil sostener esa hipótesis como explicación, entre otras cosas porque un animal como ése no parecía capaz de desplegar la fuerza suficiente para inmolarse de esa manera y porque jamás habíamos escuchado de antecedentes de algo similar. Pero el móvil de la causa humana era aún más problemático. ¿Cuánto tiempo y, sobre todo, qué motivos serían necesarios para llevar a cabo este acto (se trataba, como digo, de cientos de cadáveres de estos insectos)? Esto, suponiendo que se tratara de un solo autor. En todo caso, la colusión entre dos o más para cometer esta multitud de microcrímenes se antoja más repulsiva. Me parece que, hasta la lectura de Cosmos, sólo había abierto la puerta de ese recuerdo hasta formar un resquicio, nunca para sondearlo con determinación. Tampoco ahora podría hacerlo, a menos que deseara correr el riesgo de habitar por un período incierto el territorio de suelos movedizos que se ha desbordado más allá del perímetro de la novela. Pero, por decirlo de una manera cautelosa, comencé a verlo con otra luz. A diferencia del Quijote o los universos borgianos de Ficciones, Cosmos no requiere hacer explícita su posibilidad de invadir nuestro mundo hasta cambiar su forma. Se trata de una obra que, ante la invasión de proyectos anodinos e idiotizantes de invitación a la lectura, problematiza el sentido de leer ficción. Seguramente lo que esperan •

182

nuestras altísimas autoridades de sus programas de fomento a la lectura no es algo semejante a lo que sucede con la lectura de Gombrowicz. En mi caso, siguiendo a Harold Bloom, puedo decir, solamente como inicio, que no me ayudó a aliviar mi angustia ni la sensación de soledad. Con todo, el curso de las observaciones del narrador hace del desolado espacio interior que llevamos a cuestas, en el que nadie jamás llega a irrumpir, un lugar de mayor riqueza. Si es cierto que vivimos para el misterio, que la solución de cada misterio es una muerte pequeña y la iluminación de todos la muerte definitiva, entonces Cosmos, la novela, ensancha nuestra existencia hasta perder de vista sus límites, nos regala una parcela incalculable de vida.

183


El libro desierto, el texto inhabitable: brevísimo acercamiento José Agustín Solórzano

Saramago en su celebérrima novela El evangelio según Jesucristo, narra la huida de este mesiánico personaje al desierto. Durante cuarenta días y cuarenta noches el hijo de Dios estuvo alejado del mundo, se internó en las arenas áridas e inhabitables para encontrarse y poder así, volver a predicar la palabra de su padre. Eso dicen los evangelios, sin embargo, para el nobel portugués el desierto es más bien una gran extensión de agua, inhabitable agua: Jesús sí estuvo en el desierto, pero era el mar. El desierto es más un concepto que un espacio geográfico, lo desierto es lo inhabitable, lo inhumano, lo otro; a donde uno va a buscarse, a encontrarse con su extensión más amplia, más solitaria, con esa parte de uno que ni uno habita. La literatura como término es también un desolado. Lo literario es lo ficticio, la sociedad es una ficción política; el mundo, un espacio simbólico. La creación artística es más que ocio y holgazanería, que también; un consenso sígnico del hombre con sus semejantes, una forma de comunicación indirecta para afuera y para adentro. El ser humano se comunica por medio del signo (sobre todo de la palabra) no sólo con los demás sino con él mismo. Para Hemingway el cuento es la punta del iceberg. Una gran imagen. Acerquémonos a la escena: un mar amplísimo, desolado: desierto. En medio, apenas imperceptible: un iceberg, eso que alcanzamos a ver desde afuera es el cuento, la punta de todo aquello que se esconde por debajo. Ahora, espectadores curiosos, nos sumergimos, entramos al basto mar y tratamos de percibir lo que hay debajo; con los ojos abiertos, calándonos la sal y lo ríspido del universo acuoso, apenas lo vemos: borroso: todo ese tímpano inmenso, pero minúsculo si lo comparamos con el océano en el que intenta, inútilmente, flotar. Esa es la novela, el gran tímpano que sostiene el relato: la parte sumergida en el mar, la que vemos borrosamente. Pero para lograr llegar a percibirla, al menos, es necesario sumergirnos, ahondar en el océano, en ese inmenso océano que contiene la novela y deja apenas asomarse al relato: la poesía es ese desierto líquido. •

185


Hay ciertas novelas, narraciones en las que lo que importa es descubrir el relato, ir caminando en círculos por una lectura semejante a un desierto, encontrándonos sólo con espejismos por medio de los cuales descubrimos la trama, vamos buscando a ese otro, que nos habla desde las páginas. El texto de este tipo, por sí solo, es ya un desierto o si se quiere un reloj de arena que se voltea durante todo el relato. Una clepsidra, porque el arena fácilmente se convierte en agua salada que nos inunda y nos ahoga en una lectura cíclica y laberíntica, en la que al llegar al final, nos damos cuenta, no tiene salida. El libro desierto es una metáfora, es un texto si bien uniforme, también inabarcable, no son novelas en el sentido estricto o institucional de la palabra; lo que vale aquí no es lo que se cuenta, sino el ejercicio deconstructivo de la forma en que se cuenta. El libro desierto se vuelve experimento, lo importante no es narrarnos algo, sino ir descubriendo en el transcurso de la trama cómo narrarlo. Este libro, por tanto no tiene final, si lo tuviera, sería como darle punto al experimento y en el laboratorio de la literatura cuando algo acaba, el experimento ha fallado. Ejemplos los hay: desde la monstruosa Rayuela, el cansado Ulises Joyciano, la infinita biblioteca de babel, el tortuoso Farabeuf hasta otros poco conocidos como el Océano mar (otro desierto, de Baricco esta vez), la Historia Fingida de la disección de un cuerpo de Humberto Guzmán, el ejercicio poético metaficcional del pelirrojo cubano Luis Rogelio Nogueras en su fantástico mundo La forma de las cosas que vendrán, o el Celestino antes del alba del exiliado del mundo, echado al desierto de los yanquis desde la edénica cuba socialista: Reynaldo Arenas; claro, sin dejar de lado al más triste de los Tres tristes tigres: Cabrera Infante; o la construcción de un universo literario en El vacío perfecto de Lem y gran parte de la Literatura tuitera, que pertenece a cada uno de los anónimos y a la caja de Pandora que teje Penélope, con su nombre de pila: Internet. El desierto al igual que estos textos es inabarcable para la conciencia humana, los fragmentos de estos espejos rotos están distribuidos alrededor del universo intelectual. El libro desierto nos da cantidades inagotables de arena y nosotros nos quedamos sólo en la porción, en la ola que creemos mejor cimentada. El mar/desierto nos inunda y sacrifica, nos deja abandonados (¿cuarenta días y cuarenta noches?) en una desierta isla, eso sí, con el material indispensable para armar nuestra barca y regresar salvos y sanos al mundo de acá, al no desierto. •

186

No hay mejor manera, creo yo, de describir el libro desierto que con un pasaje del Océano mar de Alessandro Baricco (2009: 11). Arena hasta donde se pierde la vista, entre las últimas colinas y el mar (...) Podría ser la perfección – imagen para ojos divinos -, un mundo que acaece y basta, el mudo existir de agua y tierra, obra acabada y exacta, verdad -verdad ,pero una vez más es la redentora semilla del hombre la que atasca el mecanismo de ese paraíso, una bagatela la que basta por sí sola para suspender todo el enorme despliegue de inexorable verdad, una nadería, pero clavada en la arena, imperceptible desgarrón en la superficie de ese santo icono, minúscula excepción depositada sobre la perfección de la playa infinita. Viéndolo de lejos no sería más que un punto negro: en la nada, la nada de un hombre y de un caballete. Es Plasson, el pintor, quien se encuentra en la playa con su caballete, una mujer se acerca y él Sigue mirando fijamente el mar. Silencio. De vez en cuando moja el pincel en una taza de cobre y esboza sobre la tela unos cuantos trazos ligeros. Las cerdas del pincel dejan tras de sí la sombra de una palidísima oscuridad que el viento seca inmediatamente haciendo aflorar el blanco anterior. Agua. En la taza de cobre no hay más que agua. Y en la tela, nada. Nada que se pueda ver. (...) Después acerca el pincel al rostro de la mujer (...) Sobre los labios de la mujer queda la sombra de un sabor que la obliga a pensar “agua de mar, este hombre pinta el mar con el mar” - y es un pensamiento que produce escalofríos. (Baricco, 2009: 12, 13) Plasson está inmerso en su desierto, un desierto en el que él ha perturbado la calma, la perfección como lo llama el narrador. Sólo él, ahí, arrebatando algo del mar para rehacerlo sobre un blanco lienzo. También el escritor del libro desierto es Plasson, el pintor que pinta el mar con el mar, el escritor que dibuja el desierto con el desierto, es también un punto en la nada, un punto negro, un grano seco de arena que es todo el desierto entero. Lo que vemos aquí no son hombres, son metáforas, espejismos. El hacer creativo en estas novelas se vuelca sobre la aseveración de que escribir es escribir, de que el arte sólo puede ser abarcada con el arte, de que inevitablemente hablar de poesía sólo puede hacerse haciendo poesía. Para los que vislumbran la literatura como un abismo en el que lo importante no es contar algo concreto, sino escribir; la caída al abismo, a la escritura desértica donde aparentemente no hay nada, pero a la que •

187


uno va a encontrarse, es inevitable. Lo que se consigue es una especie de limbo donde el escritor se refugia y se atrinchera para enfrentar el universo creativo y de cierta manera segmentarlo. Contar una historia con el principio ausente; preguntarse... sin embargo el viento. Inmutable. Va y viene. El sol rojo, el mismo del principio y del fin. Contar esta historia que digo que no lo es. Me lleva y me trae. Del mismo modo en que busco en el punto y seguido el punto final. (Guzmán, 1981:60) La negación de la historia, la búsqueda sin embargo, de la misma: la literatura como búsqueda de la experiencia vital. …la literatura trabaja con los límites del lenguaje, es un arte de lo implícito […] la ficción consiste tanto en lo que se narra como en lo que se calla […] la historia de esta novela se reduce al hecho de que la historia que en ella debía ser contada no ha sido contada. (Piglia, 2001: 55) El escritor actual es disperso, quiero decir que a causa de los tiempos dispersos en que vive ha provocado, la mayoría de las veces conscientemente, esa misma dispersión en su literatura. El texto es también visto como un zapping, el escritor sabe que el lector inmerso en la irremediable modernidad está acostumbrado a mirar fragmentos, a construir su realidad como quien arma un rompecabezas. El tiempo en el que transcurre nuestro ser y hacer es un tiempo fragmentado, un tiempo que nos obliga a descubrir el mundo en partes, la velocidad del mundo en el que vamos montados nos obliga a ver sólo en trozos lo que vamos atravesando tan rápidamente. La literatura se muestra también de esa manera, en modo zapping. El texto para el lector es un cúmulo de imágenes que debe acomodar para lograr obtener el sentido. Y con imágenes me refiero a que más que una trama desordenada, más que un conjunto de acontecimientos sin orden cronológico; los libros desiertos están construidos de imágenes sígnicas, cuerpos uniformes de sentido que se superponen unos a otros para lograr formar el gran rostro temático de la historia. Lo importante aquí, reitero, no es lo que se nos cuenta, sino el cómo de la construcción de este gran rostro temático. El lector es una parte activa de la narración, pues es quien construye y va siendo construido, a su vez, por el texto; él transforma el desierto, •

188

porque con él ahí, deja de ser desierto, pero el desierto también lo transforma a él, cuando el lector salga de ahí, será otro: llevará algo de arena (de palabra, de ola) en los bolsillos del pantalón: Un lector que sabe más que el narrador, así se puede narrar más rápido. Por supuesto que existen muchos lectores y la gente lee novelas desde lugares distintos y por motivos múltiples, pero si tuviera que contestar a la pregunta sobre el lector ideal diría eso; narrar es jugar póquer con un rival que puede mirarte las cartas. (Piglia, 2001: 138) El que se acerca al libro desierto es un Homo Ludens, el jugador que ve la novela, siempre, como un juego (un juego a veces muy en serio), el juego de escribir con desierto el desierto y también, magistralmente, el juego de escribir que escribe, la magia de inventar un mundo que inventa un mundo, la gran metaficción que es la palabra fragmentada en otras miles de palabras que hablan y hablan de la palabra. El verbo que se pierde en sus desiertos, un espejismo. En la novela El circo que se perdió en el desierto de Sonora, de Miguel Méndez, tenemos un gran ejemplo de la literatura como experiencia vital, donde hacer un libro es dejar algo de vida, de aliento en él. Un gran experimento es el de Méndez, un laboratorio donde “la escritura de la ficción se instala siempre en el futuro, trabaja con lo que todavía no es. Construye lo nuevo con los restos del presente …(Piglia, 2001: 14)” que siempre es resto, sobra, polvo: “La literatura es una fiesta y un laboratorio de lo posible”, decía Ernest Bloch. Para el chicano de El circo que se perdió… la novela es inabarcable, infinita; y concluye sólo con la vida misma del autor: Todo mundo comenta que la novela es un reflejo del vivir, y pues la vida es de un bregar caótico por rumbos, cuando no ignorados, múltiples, dispersos y a la vez coincidentes. Reconstruirse bajo un orden cronológico el recuento de todo lo vivido sería imposible. Si el orden simétrico no cabe en la vida real, menos cabrá en un modelo en el que el autor es dueño y señor e su inventiva y consecuencias. Ningún autor podría dar fin a una novela, si acaso un simple término postizo, siendo como en la realidad es, que la de él decididamente concluirá a la par de su vida, trunca de natural manera. (Méndez, 2002: 175) •

189


La obra literaria vista como un inabarcable desierto, sea de arena, de agua, de viento: se vuelve un ejemplo perfecto de la impotencia del artista al tratar de llenar el blanco de la perfección, pero también el blanco caótico, el eterno luminoso, donde el hombre, el escritor, el pintor, el creador, llega a sentarse con su sombra. Darle sentido a la literatura sería como quitarle al alma humana lo único hermoso que tiene: la locura. Lo inagotable de la palabra es como tratar de abarcar de una mirada el desierto, que como ya dije anteriormente también puede ser un mar, con estos versos de Luis Rogelio Nogueras (2005: 43) termino:

Esta mirada al mar, y la que él me echa, profunda, inacabable, irán a parar a algún poema, a estas pobres líneas donde no caben todas las olas.

Bibliografía citada: BARICCO, Alessandro (2009), Océano mar, Barcelona: Anagrama. GUZMÁN, Humberto (1981), Historia fingida de la disección de un cuerpo, México: PREMIA editora. MÉNDEZ, Miguel (2002), El circo que se perdió en el desierto de Sonora, México: CFE. NOGUERAS, Luis Rogelio (2005), Hay muchos modos de jugar, Habana: Letras Cubanas. PIGLIA, Ricardo (2001), Crítica y ficción, Barcelona: Anagrama.

190


Las mujeres y la actual novela histórica mexicana Francisco Javier Larios

I.- Generalidades de un fenómeno contestatario La Historia y la literatura mantienen desde sus orígenes relaciones sumamente estrechas que se han manifestado a lo largo del tiempo en diversas formas. Esas formas han tomado en los recientes años, aspectos sumamente significativos para ambas disciplinas. A partir de las últimas tres décadas se ha presentado un importante y significativo fenómeno en el género novelístico de la literatura mexicana. Presenciamos la aparición y el auge de una vertiente literaria, de lo que bien podríamos llamar La Actual Narrativa Histórica Mexicana. Y donde las mujeres narradoras han ocupado un lugar cada vez más significativo y preponderante Para efecto de este trabajo partimos de la categoría de novela histórica tal como la define y propone el destacado crítico Seymour Menton: “…aquellas novelas cuyas acción se ubica total o por lo menos predominantemente en el pasado, es decir, un pasado no experimentado directamente por el autor”.56 Antes del fenómeno que reseñamos pocos casos se encuentran en la historia de las letras nacionales que pertenezcan a este subgénero, salvo algunas excepciones en la época virreinal y de manera un poco más asidua en la novela romántica. Es de mínima justicia mencionar en este caso al General Vicente Riva Palacio, a que bien podríamos ubicar como precursor de la novela histórica mexicana particularmente con su obra Calvario y tabor (1868). Pero indudablemente, el antecedente más cercano con el que cuenta tal tendencia es la novela titulada: Noticias del Imperio, la trágica historia de Maximiliano y Carlota. (1987) del prestigiado escritor Fernando del paso. En esta obra su autor narra los principales acontecimientos acaecidos en el periodo del Imperio 56  Menton, Seymour. La nueva novela histórica de la América Latina, 1979-1992. 1993. F.C.E. Colección Popular, No. 490, México. P. 32 •

192

Francés en México, poniendo principal énfasis en novelar la vida de los emperadores Maximiliano y Carlota. Si bien es cierto que la obra no fue escrita por una mujer, sí en cambio, sobresalen en ella de manera especial, los capítulos dedicados a mostrar con un lirismo de alto nivel poético, el proceso de enloquecimiento que sufrió la emperatriz, al saber la decisión del presidente Juárez de sentenciar a muerte a Maximiliano y después de no lograr el indulto a pesar de súplicas y ruegos de varios monarcas y distinguidos diplomáticos europeos, incluyendo el Santo Papa. Sabemos pues –y es importante destacarlo- que hay en el Imperio de Maximiliano una participación destacada de la emperatriz en las decisiones de gobierno, algo poco común en la tradición monárquica europea y que ella jugó un papel fundamental en el establecimiento del imperio en México. Noticias del Imperio es considerada por Menton una obra de gran calidad e incluso le adjudica el carácter de canónica debido a su complejidad artística. Hace dicha apreciación al considerarla “una sinfonía bajtiniana: una combinación de lo dialógico o lo polifónico, la heteroglosia, lo carnavalesco y la intertextualidad”.57 Además del carácter dialógico de la novela y su estructura dualista, “su sinfonía bajtiniana” se basa principalmente en una variedad riquísima de discursos heteroglósicos, muchas veces pareados. Uno de los discursos más constantes desde el principio hasta el fin de la novela es el epistolar, que proviene directamente de la primera palabra del título, “noticias”, que enmarca la obra. Sin embargo el énfasis e interés de Del paso por destacar la vida de estos monarcas hace que las figuras de nuestras patriotas como Juárez, Prieto, Altamirano o el Porfirio Díaz, joven y liberal, se vean empequeñecidos o desdibujados, en aras de sobresaltar la figura de los emperadores. Yerro que es duramente criticado y luego enmendado en la novela La Lejanía del tesoro (1992) de Paco Ignacio Taibo II. Quien busca con esta versión, darles a los patriotas de la época de La Reforma las dimensiones literaria e histórica que realmente merecen. Pero la configuración de la narrativa histórica o historia novelada, la encontraremos en dos obras de la década anterior: Gonzalo Guerrero (1980), de Eugenio Aguirre y Ascensión Tun (1981), de 57 

Ibid. p. 129. •

193


Silvia Molina. Ambas contienen temas de gran importancia en la cultura mexicana: los principios del mestizaje y la guerra de castas, respectivamente. Ambos autores saben emplear técnicas adecuadas a la narración moderna. En la novela de Aguirre experimentamos la caracterización de Gonzalo el aventurero, el naufragio, su esclavitud entre los indígenas y su asimilación a la cultura maya. En esta novela, como en la de Molina, los personajes son profundamente humanos, no monumentos históricos y, por eso, su importancia en la prosa de ficción corresponde a la de los personajes de las novelas de nostalgia. La novela histórica de esta década plantea el problema del mestizaje y el choque de dos culturas, iniciando una búsqueda de la identidad así como una reinterpretación de la conquista. Brushwood incluso ve en ellas un elemento estabilizador en relación a la demás producción novelística del momento: La novela histórica más eficaz que se ha escrito en México, en el periodo que nos ocupa, es Gonzalo Guerrero. Eugenio Aguirre desarrolla una caracterización basada en una figura histórica un tanto nebulosa. Crea un personaje interesante e ilumina el drama del choque de dos culturas y la fusión entre ellas. La aportación a la identidad mexicana hecha por novelas como Gonzalo Guerrero y Ascención Tun seguramente funciona como estabilizador frente a la identidad inestable que se experimenta en algunas novelas.58 Pero además, las obras de Molina y Aguirre también actúan como actos de reivindicación histórica. A partir de este acto reivindicatorio se iniciará una propuesta de ejercicio literario, mediante el cual los escritores mexicanos contemporáneos darán su visión de los héroes dándoles una dimensión humana que será más cercana a la realidad, que la visión oficialista que nos impusieron los gobiernos priístas postrevolucionarios. La mitificación de la historia por el poder llegó a grados de manipulación ideológica sorprendentes. Pero, posteriormente con las administraciones conservadoras y hasta reaccionarias del PAN, el tratamiento de la historia nacional sufrió el agravio de la marginación de los planes de estudios y hasta de censuras y eliminación de episodios significativos para el imaginario colectivo, como fue la “desaparición” de Narciso Mendoza, conocido como El niño artillero, en el sitio de Cuaut58  Brushwood, John S. La novela mexicana (1967-1982). Editorial Grijalbo. Colección enlace. México. 1985. P. 85. •

194

la. O el ignorado suceso de El pípila en el incendio y toma de La Alhóndiga de Granaditas por el ejército insurgente de Don Miguel Hidalgo y Costilla, en la ciudad de Guanajuato. Desde la administración foxista se planeó y se ha llevado a la práctica con la administración de Felipe Calderón, una “Reforma Integral de la Educación Básica” (RIEB), que ha dado como resultado –entre otras cosas- que en los actuales libros de texto de la historia nacional desaparezca la Conquista de México junto con los tres siglos de dominación y colonialismo español.

II.- La literatura como crítica de la Historia La adecuación de la historia a los propios intereses y el culto a una personalidad deformada de los héroes, fue la constante que permeó la mente de los niños y jóvenes mexicanos hasta el movimiento estudiantil del 68, en que dicha generación cuestionó todos los valores cívicos e históricos heredados y exigieron una nueva forma de escribir la historia junto a una verdadera democracia participativa. De ahí que los actuales narradores emanados de la generación sesentayochera realicen a través de la nueva novela histórica un ejercicio de severa crítica a las concepciones de la historia por los gobiernos considerados triunfadores en la contienda civil, ocultando la otra cara o los rostros de la otra historia, aquella que llamara Miguel León Portilla –muy atinadamente- la visión de los vencidos. Sin embargo poca literatura tocó el núcleo del caso 2 de Octubre en Tlatelolco, debido en gran medida a la censura y el control del estado sobre las publicaciones, pero también como resultado de la autocensura de los mismos escritores. Fenómeno que comenta y ahonda el narrador Hernán Lara Zavala, miembro destacado de esa Generación, en el libroentrevista El hilo fino del erotismo. A pesar de ello no faltaron obras que hicieran mención tangencialmente del caso o lo citaran como una referencia inevitable o como un telón de fondo pero cuyo suceso mismo no es el centro de las acciones narradas. Por supuesto, Tlatelolco es un tema de importancia secundaria en ChinChin el teporocho y en muchas novelas aparece ya como un componente de la conciencia nacional, como en Si muero lejos de ti o Que la carne es hierba (1982), de Marco Antonio Campos. En esta última novela, las mani•

195


festaciones de 68 forman parte del trasfondo que define las actitudes de los personajes, afectados igualmente, por la muerte accidental de un compañero en la carretera. Como Muerte de Aurora, es una evocación, pero de las actitudes, no de los hechos. El análisis de estas se lleva a cabo con un dejo de desencanto. En otras novelas, Tlatelolco apenas se nota pero está: es una parte de la conciencia; como en Delgadina (1978), de Federico Arana.59 Para ilustrar lo anterior es indispensable referirnos al excelente trabajo de compilación que realizaron los escritores Marco Antonio Campos y Alejandro Toledo en el libro: Poemas y narraciones sobre el movimiento estudiantil de 1968, editado por la UNAM en 1996. Obra donde se compila temáticamente a los autores del 68 que escribieron poesía y narrativa sobre el caso Tlatelolco. De esa manera podemos percibir, sobre un mismo hecho histórico, dos movimientos paralelos pero de sentidos contrarios: mientras la historia oficial idealiza, sacraliza y vuelve fantástica (en el peor sentido del término) la vida y acciones de los héroes, eliminando simultáneamente las debilidades y los defectos de dichos personajes; los escritores de la nueva narrativa histórica mexicana, humanizan y pretenden regresarles a esos héroes -petrificados y envueltos en la nube del incienso patriotero-, su condición de seres humanos con todas sus virtudes pero también con sus respectivas e inevitables debilidades. Así que al proceso de fantasía y endiosamiento se le opone –en sentido contrario- una visión humanizante de los patriotas independentistas y de los revolucionarios. Así llegamos en pleno siglo XXI, a una literatura más crítica y autoconsciente de su papel estético y social. Conciencia que no se hubiera alcanzado sin el movimiento estudiantil y de la generación de jóvenes que vivieron de cerca o que participaron activamente en las acciones de protesta. Pues de esa generación surgen las narradoras que se encuentran realizando la nueva escritura de la historia a través de la literatura. En términos generales, la reciente producción de novelas históricas se caracteriza por la relectura crítica y desmitificadora del pasado a través de la reescritura de la Historia. Esta reescritura incorpora, más allá de los hechos históricos mismos, una explícita desconfianza hacia el discurso historiográfico en su producción de las versiones oficiales de la Historia.60 59 

Ibid. P. 79.

60  Pons, María Cristina. Memorias del olvido. La novela histórica de fines del siglo XX. Siglo XXI editores. Lingüística y teoría literaria. México. p. 16. •

196

Si la épica de la novela de la revolución mexicana tuvo como principal protagonista al pueblo, como una masa amorfa que puesta en violento movimiento ya no fue capaz de detenerse hasta arrasar con todos los vestigios del viejo y caduco régimen porfirista, la nueva novela histórica por su cuenta, buscará extraer y perfilar de la gran masa insurrecta la figura y personalidad real de los líderes que encabezaron tanto el movimiento de Independencia como el de la Revolución. Describirlos en toda su gama de matices y no solamente en espectro de negro y blanco o esa percepción maniqueísta de claroscuros conformada por los buenos y malos. Revolución –para las nuevas generaciones de Mexicanos- es una palabra que se extingue, tiende a entrar en desuso. Sus oxidados bonos van siempre a la baja. Y sin embargo, los sueños que genera siguen teniendo poderes avasalladores y en ellos permanecen vivos los caudillos, los tiranos, la masa anónima que combatió por motivos concretos, o incluso sin ellos, y regó con sangre páginas de la historia. En los albores del nuevo milenio, son cada vez más los escritores que ensancharán el camino marcado por Paco Ignacio Taibo II, quien además –en su caso particular- le dará continuidad a la misma vertiente, con otros personajes célebres tanto del país como allende las fronteras, tales como: El cura Hidalgo y sus amigos, Pancho Villa: una biografía narrativa, Ernesto Guevara, también conocido como el che, Temporada de zopilotes: una historia narrativa sobre la Decena Trágica, Héroes convocados: manual para la toma del poder, Cárdenas de cerca, etc. A manera de ejemplos podemos citar a varios escritores que han fortalecido esta tendencia como Ignacio Solares con: Madero, el otro, La noche de Ángeles, El gran elector, Columbus, Ficciones de la Revolución Mexicana, Rosa Beltrán con: La corte de los ilusos, Enrique Serna con: Su alteza serenísima y Santa Ana: el seductor de la patria, José Herrera Peña con La amante del general, Eugenio Aguirre con: Hidalgo: entre la virtud y el vicio y Guadalupe Victoria, Raquel Huerta-Nava con: Mujeres insurgentes y El guerrero del alba. La vida de Vicente Guerrero, Alejandro Rosas con: Sangre y fuego, Francisco Martín Moreno con: Arrebatos carnales, Pedro Ángel Palou con: Sacrificios históricos, El tormento de Morelos, Zapata, Cuauhtémoc, Pobre patria mía, etc. Incluso en nuestro estado de Michoacán esta tendencia ha impactado de tal manera que contamos con narradores como José Herrera Peña quien ha publicado recientemente: La amante del general y el prolífico narra•

197


dor uruapense José Carmelo López, que a últimas fechas, dio a la luz las novelas: El día que murió un imperio, El alba de dos imperios, y Más sangre libertad. Mención aparte merece la novela de la historiadora nicolaita Silvia Figueroa: Pueblo de ceniza, obra pionera en su género y en el Estado de Michoacán, cuya primera edición de autor se realizó en 1977. La autora narra, en voz de Pedro Panza (indígena purépecha, gobernador de Mechoacan) los últimos días del Cazonci Tanganxoan, así como su tormento y martirio a manos del sanguinario soldado español Nuño de Guzmán, conquistador del imperio purépecha. Obra que a la fecha ha alcanzado ya su tercera edición.

III.- La emergencia de las narradoras históricas Junto a este fenómeno de recrear la historia de nuestros patriotas a través de la literatura, se nos presenta el Boom de la literatura escrita por mujeres. Suceso que le da doble significación a la nueva narrativa histórica mexicana. Cuyos antecedentes inmediatos nos llevan a mencionar los casos de Laura Esquivel con su novela Malinche que se remonta hasta la época de la conquista y también Como agua para chocolate en el contexto norteño de la Revolución, así mismo la obra de Ángeles Mastretta, Arráncame la vida cuyo escenario es el México posrevolucionario. Aunque sabemos que este movimiento tiene su origen más remoto en la época de la colonia, conforme avanza en la historia se vuelve más intenso y extenso, como lo plantea la ensayista Magali Velasco: La historia en México de la literatura escrita por mujeres debe su origen a sor Juana Inés de la Cruz. A partir de la segunda mitad del siglo XX las voces femeninas se elevan, ganan premios, sus libros son comentados y altamente apreciados. Son las escritoras de Medio Siglo quienes rompen las cadenas del mutismo, “transgreden” los espacios dominados por los hombres de letras y se insertan en la tradición literaria mexicana, permitiendo que generaciones posteriores se manifiesten en un número cada vez mayor y con una presencia sólida y constante en revistas, antologías, publicaciones nacionales e internacionales. Si bien la balanza sigue inclinándose hacia los escritores, las escritoras recuperan terreno y a pasos agigantados.”61 61  Velasco, Magali. El cuento: la casa de lo fantástico. Conaculta. Fondo editorial tierra adentro. México. 2007. Pp. 122-123. •

198

Un ejemplo ilustrativo de la nueva narrativa es la obra de Rebeca Orozco, que con su reciente novela publicada por la editorial Planeta, Tres golpes de tacón, le “quita la peineta” a Doña Josefa Ortíz de Domínguez, y hasta la “deschonga” para mostrarla como una heroína de carne y hueso más cercana a nuestro tiempo y como un referente de la importancia que ha tenido la mujer en el devenir histórico y para nuestra consolidación como nación. Novela donde coinciden mujer narradora y mujer protagonista. En esta obra, la autora resuelve el dilema de “ficcionar” la historia mediante la creación de todo un mundo literario en torno a Doña Josefa, con la invención de atmósferas, ambientes y personajes que aderezan la narrativa. Lo que pretende la escritora –y lo logra de manera magistral- es quitarle la peineta a la Josefa de la historia oficial y bajarla de ese pedestal. Que sea una mujer sensible e incluso sensual. (Se sabe que la protagonista era de una gran belleza, tan bella que decían que, por eso mismo, era una mujer muy peligrosa). Finalmente la pretensión de Rebeca Orozco en esta novela es presentar una heroína que esté muy cerca del lector, tanto, que este pueda tocarla e incluso que se identifique con ella.

IV.- Conclusiones Una de las conclusiones a que nos lleva esta nueva propuesta es que podemos reaprender por medio de la nueva novela histórica la verdadera historia de nuestro país, sin mutilaciones ni mistificaciones, y a darle un nuevo sentido al concepto de la historia nacional. La nueva manera de mirar la historia por los ojos de las narradoras también nos abre otras perspectivas de análisis histórico así como del papel real que jugaron las mujeres en los procesos de independencia y revolución. Finalmente creemos que con esta nueva narrativa histórica se enriquece el acervo de la literatura mexicana a la espera de nuevos lectores para ampliar su visión del mundo y clarificar la concepción de la patria.

V.- Bibliografía BATIS, Huberto. Análisis, interpretación y crítica de la literatura. ANUIES. México.1972. BRUSHWOOD, John S. La novela mexicana (1967-1982). Editorial Grijalbo. Colección enlace. México. 1985. CAMPOS, Marco Antonio/TOLEDO, Alejandro. Poemas y narraciones sobre el movimiento estudiantil de 1968. UNAM. México. 1996. •

199


CARBALLO, Emmanuel. Protagonistas de la Literatura Mexicana. Coedición Ediciones del ermitaño/ SEP. Colección lecturas mexicanas. Segunda serie. No. 48. México. 1986. DÍAZ Ruiz, Ignacio. Siglo XX: sociedad, pensamiento y literatura. La novela y el cuento. ANUIES, México. 1976. DESSAU, Adalbert. La novela de la revolución mexicana. F.C.E. Colección popular. No. 117. 3ra. reimpresión. 1986. FUENTES, Carlos. Geografía de la novela. F.C.E. Colección tierra firme. México. 1993. MENTON, Seymour. La nueva novela histórica de la América Latina, 1979-1992. F.C.E. Colección popular. No. 490. México. 1993. PAVÓN, Alfredo. El universo del relato literario. (El sentido narrativo de Polvos de arroz). Universidad Autónoma de Chiapas. Colección Maciel. No. 3. 1984. PONS, María Cristina. Memorias del olvido. La novela histórica de fines del Siglo XX. Siglo XXI Editores. Colección teoría y lingüística literaria. México. 1996. PRADA OROPEZA, Renato. El lenguaje narrativo. Prolegómenos para una semiótica narrativa. Ediciones de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Colección principia. Zacatecas. México. 1991. VARIOS. Tema y variaciones de literatura. No. 5 y 8. Revista de la Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Azcapotzalco. División de Ciencias Sociales y Humanidades. México. 1996.

Directorio de narradores

de Michoacán

200


AMADO FRAUSTO, ALEJANDRO

AVILÉS, EDGAR OMAR

(Uruapán, Mich. 1986) Fue colaborador de la Revista Hilo. Ganó el “1er Concurso Psicoactivos de poesía y cuento corto” de la Revista Psicoactivos y el IMJU, con “Cuento del infante asesino”, mismo que fue publicado en La Jornada Michoacán. Actualmente estudia periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Lic. en Comunicación por la UAM-X, diplomado en la Escuela de Escritores de la SOGEM y Maestro en Filosofía de la Cultura por la UMSNH. Autor de Cabalgata en Duermevela (Ed. Tierra Adentro, 2011. Premio Nacional de libro de cuento Joven “Comala” 2011), Luna Cinema (Ed. Tierra Adentro, 2010. Premio Nacional de Libro de Cuento de Bellas Artes “San Luís Potosí” 2008), Embrujadero (Ed. Secretaría Michoacana de Cultura, 2010. Premio Michoacán de Libro de Cuento “Xavier Vargas Pardo” 2010) y de La Noche es Luz de un Sol Negro (Ed. Ficticia, 2007. Mención honorífica en el Premio Nacional de Libro de Cuento “Agustín Yáñez” 2004) y de la novela Guiichi (Ed. Progreso, 2008). También ha ganado el Premio Nacional de Cuento “Magdalena Mondragón” 2006, el Premio Binacional de Cuento México–Québec 2003, el Premio Nacional Interuniversitario de Cuento Breve de la Revista Punto de Partida 2002, entre otros. Está seleccionado en una veintena de antologías, entre ellas en las ediciones 2004 y 2005 de Los Mejores Cuento Mexicanos (Ed. Joaquín Mortiz). Premio al Mérito Artístico Juvenil de Morelia 2008 y de Michoacán 2009. Presea a la Trayectoria Literaria “José Tocavén Lavín” 2010. Becario del SECREA 2008- 2009 y del FONCA 2009-2010 y 2011-2012. Es vocal de Literatura de Michoacán A.C. (Limich A.C)

Correo electrónico: alejandro.amafra@gmail.com Facebook: Alejandro Amafra.

AMBRIZ TÚTUTI, ARTURO (Zacapu, Mich., 1984) Egresado de la Escuela de Lengua y Literatura Hispánicas de la UMSNH. Ha colaborado en publicaciones independientes como El Subterráneo y en el suplemento cultural Acento del diario La Voz de Michoacán así como artículos musicales para los portales electrónicos Trinchera y Tarkus Rock. Correo Electrónico: arturotututi@gmail.com

E-mail: rasabadu@hotmail.com Bitácora: www.rasabadu.blogspot.com

ARRIAGA GARCÉS, OMAR

BALDOVINOS ROMERO, JESÚS

(Morelia, 1984) Poeta y periodista cultural. Egresado de la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas de la UMSNH. Director de la revista El ornitorrinco literario. Ha publicado en revistas literarias y culturales de circulación nacional e internacional, así como en varios medios electrónicos. Ganador del 2do Concurso Nacional de Poesía Acequia 2007, de la revista Va de nuez. Es columnista del periódico Cambio de Michoacán, de las revistas electrónicas Revés y Mil mesetas y del portal La huesuda. Correo electrónico: rastreromar@yahoo.com.mx

(Las Guacamayas, Mich.,1966) Fundador del primer taller literario de Lázaro Cárdenas, Rayuela. Fundador del Encuentro Literario Pacífico-Lázaro Cárdenas, del Encuentro Infantil de la Costa Michoacana; de los grupos Sueño Colectivo y Teatreros del Puerto, así como de revistas, suplementos, secciones culturales y programas de radio. Autor de varios cuadernillos de poesía y cuento, y de la colección Recuentos (1994-2004). Incluido en antologías poéticas como Olvidados y excéntricos y Los nombres y las letras (Secum). Creador de InTemporalidades, exposiciones y publicación de fotografía. Tallerista, promotor cultural y maestro de nivel medio superior.

202

203


Correos electrónicos: jesuslazaro66@yahoo.com.mx escritores_lc@hotmail.com Página web: suenocolectivo.webs.com bar68.webs.com twitter: @jesusbar4

BAUTISTA, YURI (Morelia, Mich. 1986) Participó en talleres de creación literaria con Francisco Javier Larios, Juan Bañuelos y Marco Antonio Regalado. Ha publicado en revistas y periódicos locales.

BUSTAMANTE GARCÍA, JORGE (1951) Geólogo, escritor y traductor. Ha vivido en Colombia, Rusia y Costa Rica, reside en México desde 1982 y en Morelia desde 1988. Ha publicado: Antología de una generación dispersa. Nueva poesía de Costa Rica (Editorial Costa Rica, 1982); Invención del viaje (poesía, Libros de faquir, México, 1986), El desorden del viento (poesía, UAM, México, 1989); El caos de las cosas perfectas (poesía, UAM, 1996); Henry Miller: entre la desesperanza y el goce (ensayo, Bogotá, 1991), Literatura rusa de fin de milenio (ensayo, Ediciones sin nombre, México, 1996), Diez modos de contemplar un río (cuento, Verdehalago, México, 2004), El milagro de las cosas nombradas (San Librario, Bogotá, 2010). Sus traducciones de poetas rusos han sido publicadas en México y Colombia: Poemas de Anna Ajmátova (UNAM, 1992); Cinco poetas rusos (Editorial Norma, Colombia, 1995); Palabra del solitario. Ensayos sobre poesía rusa (Verdehalago, México, 1998), Poemas escogidos de Anna Ajmátova (Editorial Norma, Colombia, 1999), El instante maravilloso: Poesía Rusa del siglo XX (UNAM, 2004), El Perro Vagabundo y otras memorias de escritores rusos (Filodecaballos, México, 2008), La ironía y otros ensayos de Alexander Blok (Verdehalago, México, 2008). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México, como traductor. Mantiene inéditos Enseres para una biografía (poesía) •

204

y los ensayos La poesía y la tabla de Mendeleiev y el libro El viaje y los sueños: la literatura rusa en la obra de Segio Pitol. Ha publicado numerosos ensayos, artículos y traducciones en revistas y suplementos culturales de México y Colombia.

CARRERA L., LETICIA Morelia, Michoacán. Reside en Df. 26 de septiembre de 1981 Licenciada en Filosofía (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2009) Pertenece al consejo editorial de la revista El Subterráneo (Morelia, Mich., 2000-2010). Aparece en las siguientes antologías: Son de Marzo (Universidad de Guanajuato, 2005), Silencio Habitu(a) do (Universidad de Guanajuato, 2006), Tiempo Mixto (Universidad de Guanajuato, 2007) y Callejón de Subida (Universidad de Guanajuato, 2009, Olvidados y Excéntricos (Secretaría de Cultura el estado de Michoacán, 2008). Ha publicado en varias revistas del país como Círculo de Poesía (2010, revista web http://circulodepoesia.com/nueva/2010/08/ foja-de-poesia-no-232-leticia-carrera/), Blanco Móvil (Ciudad de México, 2006), Parteaguas (Aguascalientes, 2007), Hilo (Morelia, 2006-07), El Huacal (Puebla, fecha), Alter-arte (Mérida, 2004), Paletras (Ciudad de México, 2005); en suplementos como: “La voz del niño”, “Acento” y “Voz-es” del periódico “La Voz de Michoacán”; “Letras” de Cambio” del periódico “Cambio de Michoacán”; “Pleamar” del periódico “Crónica” de Campeche. Fue beneficiaria del Programa de Estímulos para la Creación y Desarrollo Artístico de Michoacán en el área de literatura (Secretaría de Cultura el estado de Michoacán, 2008-2009). Actualmente estudia la maestría en Bibliotecología y Estudios de la información en la UNAM. Blogs: caracoldefuego.blogspot.com y plumalarga.blogspot.com Twitter: @Brujer_Alicia Correo electrónico: filoslecalo@gmail.com

205


CARRERA, ALFREDO Obtuvo el Premio Estatal de Libro de Cuento Xavier Vargas Pardo 2008 y el Premio Estatal de libro de narrativa Ópera Prima 2009. Publicó Pequeños lugares para la perversión (SECUM, 2009-relatos) y el cuento infantil Los últimos días (Colibritos, 2010-cuento infantil) ilustrado por Armando López, además preparó la antología Turbulencia dosmilonce. Narrativa Michoacana Actual (Ficticia-Secum, 2011, Antólogo). Ha sido beneficiario del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Michoacán, en la categoría de Jóvenes creadores, disciplina literatura/cuento (2007-2008) y disciplina literatura/novela (2009-2010). Es coautor de Lenta turbulencia. Cuatro narradores michoacanos (Jus-SECUM), Son de Marzo (2004), Figuración de Instantes (2005), Silencio Habit(u)ado (2006), Tiempo mixto (2007) y Callejón de subida (2009) editados por la Universidad de Guanajuato y Excéntricos y olvidados (SECUM, 2009). Dirige la revista literaria El Subterráneo, aparecida por primera vez en mayo del 2000, a la fecha con 59 números publicados. Ha publicado en diversas revistas y suplementos culturales del país y en revistas electrónicas. Desde el 2004 imparte talleres de fomento de la lectura y de creación literaria. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UMSNH. Es profesor de Español a nivel secundaria. Es presidente de Literatura de Michoacán A.C. (Limich A. C.). Blogs: sadismopuro.blogspot.com y alfredocarrera.blogspot.com Twitter: @sadismopuro Correo electrónico: sadismopuro@gmail.com

CASAMADRID PÉREZ, FRANCISCO RAÚL Nació en la Ciudad de México en 1958. Ha publicado novela: Juegos de Salón (1979), Premiá Editora, México; así como poesía, ensayo y cuento en diversas revistas y publicaciones periódicas, como son “Nexos”, “Revista de la Universidad” y el suplemento “Sábado”. Aparece en antologías de narradores como “Jaula de palabras” (1980), Editorial Grijalbo, y en diversas publicaciones electrónicas. Obtuvo la beca FONAPAS del Instituto Nacional de las Bellas Artes y ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales de escritores, así como en coloquios y diplomados. Es egresado de la Facultad de Lengua y Literatura •

206

Hispanoamericanas de la Universidad Nacional Autónoma de México (U.N.A.M.) y de la Escuela de Lengua y Literatura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (U.M.S.N.H.). Recientemente obtuvo el Premio Michoacán 2011 de Ensayo “María Zambrano”. Actualmente radica en la ciudad de Morelia. Correo electrónico raul.casamadrid@hotmail.com

CEBALLOS GARIBAY, HÉCTOR Ensayista, poeta, novelista y profesor. Nació en Uruapan en 1958. Ha publicado los libros de ensayo Foucault y el poder, 1988; Poder y democracia alternativa, 1990; Alegoría de la creación, 1994; El arte de la polémica; El saber artístico, 2000; Biografía de Francisco J. Múgica; y Apología de la tolerancia, 2005. Ha publicado el libro de poesía Visitaciones, 1991. Fue incluido en Poemario del Río Cupatitzio coordinado por Teresa Magaña Silva, Ana Elizabeth Bárcenas Ortega y José Napoleón Guzmán Ávila, 2002. Realizó la antología de cuentos de José Ceballos Maldonado Imágenes del desasosiego, publicada en 2005. Es licenciado, maestro y doctor en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha formado parte del Sistema Nacional de Investigadores. Se desempeña como profesor en la UNAM, en la Universidad Iberoamericana, en la Universidad Autónoma Metropolitana y en la Universidad Don Vasco, de Uruapan. Dedica parte de su tiempo al ejercicio de la crítica plástica y a dictar conferencias sobre pedagogía, política y sociología. Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas, entre las que se encuentran El Búho, La Jornada Semanal, «Acento» (semanario de la cultura de La Voz de Michoacán), Revista Mexicana de Ciencia Política, Uandari, Babel (donde formó parte del consejo editorial). Asimismo colabora en la página electrónica Etcétera. Política y Cultura en Línea. En 1987 obtuvo el tercer lugar en el concurso de ensayo El futuro de la democracia en México, organizado por la revista Vuelta, y en 1991, una mención honorífica en el Premio de Periodismo Cultural convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Correo electrónico: hectorceg@gmail.com •

207


CHÁVEZ- CAMPOS, MARIO (México, diciembre de 1968) Por deformación profesional cree en la literatura como una terapia eficaz para no volverse loco. Así que cinco libros publicados: Medicina tradicional y resistencia cultural, PACMyC, 1999; Una de vaqueros, Consejo Estatal para la Cultura y las Artes del estado de Hidalgo (CECAH)-Grupo Industrial Zaga, 2000; Muros de sed (De raíces, fronteras y otros espejismos) Secretaría de Cultura del estado de Michoacán (SECUM), 2007; De cautivadoras a cautivas, SECUM, 2008; Gerardo, morir en los sistemas de salud en México, Colectivo de Trabajadores del Arte y la Cultura, 2011; el cuento Encajueladas ha sido reseñado en Holanda, el cuento Prisa publicado en España, el cuento El que mató al Zague en Colombia y se prepara una reedición de su novela Muros de Sed en Chile; becas y premios son realmente lo de menos. Lo de más es que todos los días, emulando la doctrina de los alcohólicos anónimos, se sienta frente a la computadora a garabatear algunas líneas y con fe inquebrantable repite para sí: sólo por hoy estaré cuerdo. otlazpan@hotmail.com, editorialpelicanus@hotmail.com Facebook Mario Chávez-Campos

ESPINOSA MAGAÑA, ATAHUALPA (Zamora, Mich., 1980) Autor de Violeta intermitente (Universidad Michoacana, 2002) y El centro de un círculo imaginario (Tierra Adentro, 2007). Ha coordinado talleres en diversas instituciones y espacios públicos. Actualmente es guionista de la Dirección de TV Educativa, de la SEP. Se encuentra por concluir una maestría en psicología social en la UAM-Xochimilco.

ESTRADA OROZCO, LUIS MIGUEL (Morelia, 1982). Ha sido beneficiario del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico del Estado de Michoacán en sus ediciones 2005 2010 y es autor de los volúmenes de cuentos 9 Relatos y 1 Opinión (Jitanjáfora, •

208

2006), Cuentos de Juan y Juan (Jitanjáfora, 2006) y Colisiones (Universidad de Guadalajara, 2008) por el que recibió el Premio Nacional de Cuento “Juan José Arreola”. Participó como co-autor en Lenta Turbulencia (JUS-Secretaría de Cultura de Michoacán, 2010). Ha colaborado en las revistas Cultura de Veracruz, Los Perros del Alba, Cuatro Patios, Separata, y en los medios electrónicos circulodepoesia.com y Ágora: Suplemento cultural de e-consulta.com/tlaxcala. Tiene un título de Contador Público por Universidad Vasco de Quiroga y es egresado del Programa de Maestría en Literatura Mexicana de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. lmeo@hotmail.com

ESTRADA, MARTHA (Uruapan, Mich. 1978) Comunicóloga de formación, combina sus actividades profesionales con una discreta pero constante producción de cuentos. Ha tomado diversos talleres literarios con Orlando Ortiz, Neftalí Coria, Carmen Villoro, entre otros escritores. Ha colaborado en distintos diarios y revistas de Michoacán. En 2001 publicó la plaquette “Los 97 musos”. Fue becaria del Sistema Estatal de Creadores de Michoacán de 2005 a 2006 con el proyecto “Las desahuciadas”. Actualmente coordina el taller literario de la Asociación Civil CONVIHVE.

FAMILIAR, ARTURO Ha sido periodista, reportero de cultura y economía, jefe de Información de los periódicos Cambio de Michoacán y La Voz de Michoacán. Desde 1992 colabora en periódicos y revistas estatales y nacionales. Obtuvo el primer lugar en el Concurso de Cuento de Humor Negro, convocado por la secretaría de Cultura de Michoacán, en 2004 y en 2008. Obtuvo también una mención honorífica en el mismo certamen en 2005.

209


GONZÁLEZ CAMARGO, ADRIÁN

HERRERA, PIERRE

(Morelia, Mich., 1978) Realizador y promotor cultural/cinematográfico. Conduce el programa semanal “Noches de Cine” transmitido por el SMRTV. Guionista, director y productor. Escribió su primer y único poemario “Clavicordio” UMSNH; 2002. Ha publicado cuentos, ensayos y artículos en diversos medios estatales. Ganador del Mejor Guión Michoacano en el FICM 2008. Actualmente es becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

(Morelia, 1988) Escritor, participante y expositor en varios talleres de creación literaria de Morelia y eventos de igual índole como presentaciones de libros. Antologado en el libro colectivo del III Encuentro Nacional de Escritores Ambrosía 2010. En materia de crítica literaria ha sido publicado en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es pasante en la licenciatura de Lengua y Literaturas Hispánicas de la UMSNH.

GUZMÁN RAMOS, RAMÓN Originario de Zacapu, Mich. (1954). Reside en Uruapan desde 1978. Tiene Licenciatura y Maestría en Educación por la Escuela Normal Superior. Periodista, escritor y poeta. Ha colaborado en distintos medios a nivel estatal. Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta Tampico 1998. Ha publicado dos libros de poesía (Trilogía Herética, Quimera) y tres novelas (Semillas de Volcán, Novela Pedagógica, Crónicas de Sama). Trabajos suyos han sido incluidos en antologías estatales, nacionales e internacionales. Actualmente es coordinador del Taller Literario Ambrosía. Profesor de Secundaria y del Colegio de Bachilleres del Estado de Michoacán.

HERREJÓN CASTRO, YAIR ISAÍ (La Piedad, Mich. 1984) Egresado de la Lic. en Lengua y Literaturas Hispánicas de la  UMSNH  en 2007, en la actualidad cursa la maestría en Estudios culturales. Trabaja como docente en diversas instituciones de nivel medio superior y superior. En 2010, impartió el seminario literatura cine y cultura en el museo del estado. Está interesado en las producciones artísticas contemporáneas sobretodo en la literatura y cine. Correo electrónico: yherrejon@facebook.com 

210

tavi77o@gmail.com

JUÁREZ SALAZAR, EDGAR MIGUEL Alumno de séptimo semestre de la carrera de Psicología en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, ha participado como ponente en varios encuentros nacionales con la línea de estudio sobre la posmodernidad y el psicoanálisis. Correo electrónico: edgar.jusan@gmail.com Página web: www.poesiayotrosvuelos.blogspot.com Twitter: @edgarjuaresa LAGUNAS CARRIEDO, CLARA ARLETH (Morelia, 1980) En 1998 obtuvo 2do y 5to lugar en un concurso de poesía clásica a nivel local. Estudió Sistemas Computacionales en Morelia y la Maestría en tecnologías de información en la UNLA en coordinación con la fundación Arturo Rosenblueth. Durante los últimos seis años ha realizado algunos escritos nada formal, solo ha escrito para ella, disfruta mucho leer, así como escuchar a los escritores leer, prefiere la poesía romántica, así como las novelas críticas. Correo electrónico: claracarriedo@hotmail.com

211


LARA GÓMEZ, RAMÓN Nació en Palenque Chiapas, México, en 1972. Es autor del libro de cuentos: Palenque, la punta del campo editado por el Instituto Michoacano de Cultura (IMC) en 1997. Ha sido becario del FOESCAM Michoacán en novela, 1998-1999 y del FOESCA Chiapas en cuento, 1999-2000. De 1999 a 2001 fue Director de la Casa de la Cultura de Palenque Fray Pedro Lorenzo de la Nada. En 2004 ganó los Juegos Florales Nacionales “Ramón Martínez Ocaranza” Organizados por el H. Ayuntamiento de Morelia y el Premio de Poesía de Uruapan. Fue Finalista del Concurso de Cuento Charles Bukowski México-España 2004, convocado por la Editorial Anagrama y la revista Generación. Participa en el libro colectivo, Editado por Anagrama, El despojo soy yo. Recientemente participó en la antología de narradores introvertidos “La escritura invisible” ediciones Eón y Secum, 2006, recibió Mención de Honor en el Premio Sahuayo de Literatura 2003, en 2008 recibió Mención Honorifica en el Premio Internacional de Narrativa Ignacio Manuel Altamirano. En diciembre de 2010, el UNICACH (Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas) le publicó su novela: La puerta de enfrente, en su colección boca del cielo. Recientemente fue incluido en la antología: Lados B, Narrativa de Alto Riesgo. Nitropress 2011. ramonlara90@hotmail.com http://animalesimpuros.blogspot.com/ http://nitro-press.com/ladosb/

LARIOS, FRANCISCO JAVIER Nació en Zamora, Michoacán, en 1957.Cursó la licenciatura en Filosofía y la maestría en Filosofía de la Cultura en la U.M.S.N.H. Ha publicado los poemarios Variaciones sobre una misma obsesión y otras bagatelas (1980), Poesía Ociosa –en tres descansos- (1982), Improvisaciones de la ira (1985), Limantria (1987), Poemas sin pájaros (1991), Entre el rescate y el naufragio (1992), La alegría enferma (1997), Lluvia de colibríes (2000), Oleajes (2002), Temprano se hace tarde (2004) y Serenata para sobrevivientes (2010). La Universidad Michoacana le editó el ensayo Bataille: un místico profano en 1993 y el cuaderno de relatos Prosas de Tiripetío en 2003. También ha incursionado en la narrativa infantil con •

212

el cuento Pintorín y el espíritu del lago, publicado por el Instituto Michoacano de Cultura en 1998, dentro de la colección La troje encantada y El Colectivo Artístico Morelia, A.C. editó la plaqueta de microrrelatos Apuestas al olvido (2010). Obtuvo el Premio Estatal de Poesía en 1981 y la Presea “José Tocavén” del Diario La Voz de Michoacán al mérito literario en 2003. Ganó el premio de ensayo “María Zambrano” en 2009. La Secretaría de Cultura de Michoacán editó su ensayo La poética de José Gorostiza y un modelo de interpretación de Muerte sin fin (2009). Coordinó el taller de literatura de la Casa de la Cultura de Morelia y de la UMSNH. Impartió clases de filosofía y literaturas en el bachillerato nicolaita, fue director de la Escuela Preparatoria “Ing. Pascual Ortiz Rubio” y Jefe de la Librería Universitaria. Actualmente se desempeña como profesor-investigador de la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Correo electrónico: f_ilarios@hotmail.com

LÓPEZ VALENZUELA, MARCO A. Hijo de un artista visual y una diseñadora gráfica, nace el 10 de agosto de 1994 en Morelia, Michoacán. Cursa sus estudios de educación primaria y secundaria en el Conservatorio de las Rosas, donde también realiza estudios de violoncello, con la maestra Amparo del Riego Vidales primero, y con la maestra Irene Carrasco después. Entre sus presentaciones, destacan la realizada como solista acompañado por la Orquesta Sinfónica de Michoacán (Osidem), y la realizada en honor al reconocido cellista Yo-Yo Ma. Comienza a escribir a los 15 años, mientras cursaba el último año de secundaria, instado por su profesor de Español, Claudio Castro Campillo. Con la misma edad, ingresa al taller literario Carlos Eduardo Turón, mismo que imparte el poeta Gaspar Aguilera Díaz. En 2010 es invitado al XV Festival Internacional de Poesía de La Habana, Cuba, convirtiéndose así en el individuo más joven en haber participado en dicha fiesta literaria. En el mismo año es seleccionado como finalista en el Concurso Literario Internacional Instituto St. Paul’s, lo que provoca la publicación de uno de sus cuentos en una antología en España. Actualmente se desempeña como editor y reportero del periódico La Jornada Michoacán, y como coordinador del área de Difusión •

213


de la asociación civil Literatura de Michoacán (Limich). También es editor del bolg www.criculodecafe.wordpress.com Twitter: @MarcoLopezLit | Facebook.com/MarcoLopezLit marco.lopez.valenzuela@gmail.com www.huidasdeintrospeccion.blogspot.com

México. 2011. Fue Jefe del Departamento de Teatro de la Secum. Actualmente es Representante Legal de la Compañía Trashumante el Carro de Heno A.C. E-mail: labrocha69@hotmail.com Blog: http://elcarrodehenoac.blogspot.com/

LÓPEZ VELÁZQUEZ, CARMELO

MEJÍA, RAÚL

Nació en Agostitlán el día 6 de septiembre de 1948 en Agostitlán, Michoacán, donde hizo sus estudios primarios. Estudio en el Seminario Tridentino de Morelia, Humanidades y Filosofía. Ha escrito poesía, cuento, ensayo y novela: El Día que Murió un Imperio, El Alba de Dos Imperios… Ganador de varios premios. Actualmente vive en Uruapan Michoacán. Escribe para La Opinión de Michoacán y varias revistas locales.

(México DF, 1956) Fue profesor en la Universidad Vasco de Quiroga y en la Latina de América entre 1996 y 2005. Ha publicado varios libros: En la línea (relatos, 1990), Banquetes (relatos, 1995), Filias y fobias (crónicas, 2002), Estaciones de paso (ensayos, 2005), Sueños húmedos (ensayos/crónica) y Pertenecer (novela). 

Correo electrónico: eldiaquemuriounimperio@hotmail.com

MARTÍNEZ VILLAGÓMEZ, ARNULFO Estudios: Licenciatura en Arte Dramático, Universidad Veracruzana. Xalapa, Ver. Egresado de la Escuela Popular de Bellas Artes, UMSNH (área de música, alientos). Publicaciones: José Manuel Álvarez: La percepción de un teatro costumbrista y regional en Michoacán. Documental. CITRU. México. 1988. Otra más de Emilio: Teatro. Editorial Fantasma, sección Palabras en Acción. Morelia. 1991. Octubre está tan lejos: Teatro. Colectivo Artístico Morelia, colección Libretos. Morelia. 1996. Cuentos de escritorio para el inframundo: Cuento. Poesía volante, n. 10. Morelia. 1997. Creadores de Utopías I: un siglo de arte y cultura en Michoacán. (Ensayo Alfredo Mendoza: los esfuerzos del educador). Centro de Documentación e Investigación de las Artes de la Secretaría de Cultura de Michoacán. Morelia. 2007. Migrantes somos y en el camino andamos. Ensayos sobre identidad, migración y cultura transforteriza. (Ensayo: Los andurriales camino a Aztlán). Coord. Ivonne Solano Chávez. Secretaría de Cultura de Michoacán. Ediciones y Gráficos Eón. •

214

rausmejia22@hotmail.com

MONREAL, SERGIO J. Escritor michoacano nacido en el Distrito Federal en 1971. Además de recibir diversos premios, reconocimientos y becas, ha publicado dramaturgia (Los ojos perdidos de Mirmidón y Como esperando a Godoy), novela (La sombra de Pan), poesía (El manar de la sombra y Las raíces del aire) y narrativa (La razón de los monstruos, El canto de las ranas y En cueros). Imparte clases de literatura y teatro a nivel superior y medio superior. Blog: http://gambetainfinita.blogspot.com/

MORALES VÁZQUEZ, SANDRA (Uruapan, Mich.1964) Poeta y periodista. Se ha desarrollado en diversos medios de comunicación, es integrante del “Círculo Cultural Vuelo Libre” y el taller “Deshilando palabras”. Cree firmemente que sólo la poesía y la palabra han •

215


podido domesticar su espíritu. Escribir es para ella un ejercicio de sobrevivencia, pues escribe como tantos, para existir.

Guillermo Samperio. Actualmente realiza videos y prepara un libro de cuentos tradicionales de la costa michoacana.

Correo electrónico: evazul1@hotmail.com

juandemexico@gmail.com

NOCTIS, MANUEL

ORDOÑEZ BRIBIESCA. “ETIMÓCRITO”. LUIS CARLOS

Editor underground. Cuentista y chorero urbano. Director melodramático de la revista alternativa/literaria Clarimonda Cultura-contraCultura. Ha dejado testimonio de sus maldades en distintos suplementos (contra)culturales, revistas y fanzines del país. Libros: Dani Morgan: ente de la oscuridad (Insta Book, 2004), Híbrido (La Nopalera ediciones, 2006), What is the fucking problem? (Tortillería Editorial, 2010) y Dos diseñadoras indie en la cocina (Clarimonda Drunk Ediciones, 2011).

Nacido en Zamora, Mich. Sociólogo. Especializado en temas educativos. Docente e investigador. Consultor técnico-pedagógico. Especialista también en orientación educativa y en la materia de lectura y redacción a nivel medio y superior. Premio Estatal de Administración Pública 1999. Ha realizado importantes trabajos de investigación y publicado tres libros.

Blog: http://elchorourbano.blogspot.com/

OGARRIO, GUSTAVO (Ciudad de México, 1970) Compilador y coautor de La escritura invisible. Antología de narradores introvertidos (2006) y de Narrar el instante. Antología improbable: políticas y poéticas de la crónica (2009). Ganó el XXXIV Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés (2005), obtuvo el XXII Premio Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción (2006) y la quinta edición del Concurso de Crónica Urbana Salvador Novo (2006) con el libro La mirada de los estropeados, (FCE, 2010).

OÑATE, JUAN CARLOS (México, DF. 1983) Narrador y videasta. Estudió ciencias de la comunicación y cursos de cine, fotografía y animación. Fue periodista cultural y columnista del diario Cambio de Michoacán. Participante en el taller literario de •

216

Correos electrónicos: etimocrito@hotmail.com; santasolucion@yahoo.com.mx

PAZ ,LUIS MANUEL (México, DF, 1980) Es periodista y narrador. Ha publicado en los suplementos culturales Acento y Letras de Cambio, y las revistas Revés y Balbuceo. Ganó el Concurso de Cuento Breve de la Primera Feria del Libro Estatal de Michoacán. Escribe en ratosdesilencio.blogspot.com 

PERUSQUÍA, ANA Nació en la ciudad de México y ha vivido en las más bellas ciudades coloniales del país: Zacatecas, San Miguel de Allende y ahora Morelia. Estudió una Maestría en Libros y Literatura para Niños y Jóvenes y es directora de la Editorial Colibritos. Da clases en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en la Escuela Popular de Bellas Artes. Su novela “La doble vida de Cuauhtémoc” está a punto de ser publicada por Fernández Editores.

217


Correo electrónico: perusquiana@gmail.com Página web: www.colibritos.com

PITA, LAILA Laila Pita se desempeña como Artista Plástico, imparte talleres para el Programa de Alas y Raíces para los Niños de Michoacán. Ha presentado ocho exposiciones individuales y más de ochenta colectivas, fue acreedora a una beca otorgada por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias de Michoacán PACMYC con el proyecto titulado “Los niños de Capula y el Lienzo de Jucutacato, en 2004. Su formación es en su mayor parte autodidacta, asistiendo también a taller libres con maestros michoacanos como Manuel Pérez Coronado ( MAPECO), Rafael Flores y J.Dolores Prado, así como también con los maestros Iolia Ackmadeva Volochina,(Rusia) y Vatche Gaudjelian, (Armenia). A partir de 1995 Laila asiste a varios talleres literarios con maestros destacados como: Margarita Vázquez Díaz, Roberto Lázaro Melo, Mauricio Bares, Ramón Méndez Estrada, Héctor Jaime Madrigal, Gaspar Aguilera y Francisco Javier Larios (escritores mexicanos). Colaboradora del periódico Epígrafo y la Gaceta Morelia Nuestra. Creadora del libro de poemas “Perlas de Sal” editado por la Secretaría de Cultura, en Impresoras Gospa, S.A. de S.V. el 16 de julio de 2010, (país México), el Colectivo Artístico Morelia le edita el cuadernillo No. 106 titulado “Oscura”, 2009, (país México). Miembro del taller literario OMETEOTL quienes editan la antología “Bifurcación Poética”, en Impresoras Gospa, S.A. de C.V., el mes de agosto de 2010, (país México) Integrante del grupo literario EL 9º. INVITADO. Asiste al taller “Carlos Eduardo Turón” que imparte el maestro Gaspar Aguilera Díaz. Segundo lugar en Narrativa en el Primer Concurso ¡Qué Orgullo Es Mexicano! CODEMI, 2011. Mención honorífica en el Primer Concurso Estatal De Cuento Y Relato Sobre Las Artesanías, 2011. Correo electrónico: papillonlaila@hotmail.com

QUINTERO, ALEJANDRA (México, DF, 1982) Escritora y promotora cultural. Integrante y fundadora del Colectivo Paracaídas, organizadores del Encuentro Nacional de Letras Indepen•

218

dientes en la ciudad de Morelia por seis años consecutivos. Ha publicado la plaquette Bitácora de asfalto, SECUM, 2009. Editora y compiladora del libro Dulces Batallas que nos animan la noche. Antología del Encuentro de Letras Independientes 2006-2011.

RAMÍREZ SÁMANO, MARÍA CONCEPCIÓN (Uruapan, Mich. 1956) Lectora, escritora y promotora cultural. Primer premio de los VII Juegos Florales de Uruapan, Mich. Miembro fundador de talleres literarios y grupos culturales, así como de la Asociación Civil Detrás del Espejo, ganadora del premio Fomento a la lectura México Lee 2011. Aspirante a ser vaso que se sacie con el verbo del demiurgo que tal vez se pose en sus orillas. Correo electrónico: grupokuimu@hotmail.com

RAMÍREZ, MOISÉS (Morelia, 1984), ha publicado los libros de poesía Mirarse aprisa (hybris, 2007) y Cantar los días (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2007), Premio Michoacán de Poesía 2006; de ensayo literario, Cuaderno del paseante (jitanjáfora, 2009) y Tiempo en blanco (Universidad Michoacana, 2010), Premio Anual a la mejor Tesis de Licenciatura 2009 de la Universidad Michoacana. En 2011 recibió el Premio Michoacán de Cuento “Xavier Vargas Pardo” por el libro La noche anterior, que será publicado por la SECUM. Poemas suyos han aparecido en diversas revistas, como alforja y Estuaire. Le poème en revue, de Quebec, con traducciones al francés de Bernard Pozier; y en las antologías Anuario de poesía mexicana 2007 (FCE, 2008; selección de Julián Herbert) y Los nombres y las letras. Muestra de la poesía contemporánea en Michoacán 1965-2007 (jitanjáfora/SECUM, 2007). Obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional Juan Rulfo para Primera Novela 2009 con La fauna de las tinieblas. Ha sido columnista del periódico Provincia y ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales, como el Proyecto de Nuevas Letras Práctica de Vuelo 2005 y el Encuentro de •

219


Poetas del Mundo Latino 2006; y en la Primera Lectura de Poesía del café La Habana, julio de 2010. Actualmente es colaborador de La Jornada Michoacán en la sección de Cultura. www.moisesramirez.com info@moisesramirez.com

REYES MEDINA, NARDA PAOLA Reside en Morelia desde hace 6 años, nació en el Distrito Federal el 18 de enero de 1992 y desde siempre ha amado los libros. Estudiante universitaria de Ingeniería bioquímica y diletante de las artes. Lee, escribe y dibuja.

RODRÍGUEZ BERNAL, CRISTINA (Tamaulipas,1969) Comenzó a escribir a los 12 años pero fue hasta la época de universidad cuando constató su pasión por la escritura. La seducen por igual prosa y poesía. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Iberoamericana campus León, Guanajuato. Su trabajo ha sido publicado por la revista digital “El fantasma de la Glorieta” y “KALA” editorial. Ha sido galardonada por las librerías Gandhi al publicar uno de sus relatos en la edición titulada “El último libro del mundo” (2011). Actualmente escribe su primera novela. Compagina su vida familiar con la escritura. Vive en Morelia desde 1993. crisblue1@gmail.com Twitter @caprichosamaria Blog “Óyeme con los ojos” http://vozruda.blogspot.com/

ROJAS, NEKTLI Estudió Letras Hispánicas en la UNAM. Participó en la exposición colectiva Mujeres en Pátzcuaro, y montó la exposición individual Imagi•

220

nería visual. Junto con Juan Alzate escribió en la revista Músico-Pro. Fue redactora del suplemento cultural Vientos de Cambio en Morelia. Coordinó la publicación de dos libros del taller literario de la UNLA. Trabajó en la coproducción del disco compacto Autorretratos de Juan Alzate. Ha publicado los libros Cenizas y otros cuentos, Yuxtaposiciones, El sueño del feto y otras anécdotas, así como los cómics Los Jugadores de Jazz y Furia, con poemas gráficos.

SAAVEDRA NIET, ALBERTO (Morelia, Mich. 1989) Estudiante de Licenciatura en Historia de la UMSNH. Cuentista, Guionista. Antologado en el libro Narradores Emergentes de Editorial Jitanjáfora (2011). Escribe la columna de Cine de la revista Pause Magazine. Correo: kingdekis@gmail.com

SOLÓRZANO, JOSÉ AGUSTÍN Es poeta y narrador, actualmente es pasante de la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas de la UMSNH. Ha publicado Abalorio (2007) una edición independiente, Versos, Moscas y poetas (2009), poemario ganador del III Concurso de Ópera Prima convocado por la Secretaría de Cultura de Michoacán. En 2010 obtiene una mención honorífica en el concurso estatal de poesía Carlos Eduardo Turón por su libro Cuaderno de Instrucciones y en 2011, el mismo reconocimiento con el poemario Ejercicios para los que ejercen la pereza, en ese mismo año obtiene el premio de poesía Tomás Rico Cano, de Morelia. El último año participó en el la XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en el Primer Festival de Poesía y Música de primavera, en el III Encuentro de escritores del Pacífico y en el XII Encuentro de Poetas del Mundo Latino. Algunos de sus poemas fueron traducidos al portugués por el poeta brasileño Antonio Miranda, ha publicado en revistas michoacanas como Monocromo ArtFanzine, Andante, Emisor y Revés, revistas virtuales como Letralia y Vozquemadura, en la revista Avatares (Colombia) y Narrativas (España), entre otras. Su poética: Manual de •

221


usuario para el poeta de closet se publicó en la revista Palabra-Poesía y aparece en la primer antología de estudiantes de la ElyLH además de en la antología Poetas para el siglo XXI, a cargo del editor Fernando Sabido Sánchez Actualmente es director del área de docencia de la LIMICH (Literatura de Michoacán A.C). Su versión web en: http://joseagustinsolorzano.blogspot.com

TAVERA, XÓCHITL (27.07.87) 24 veranos, 18 escribiendo. Mitad tapatía/mitad moreliana. Egresada de Ciencias de la Comunicación con interés en la Gestión Cultural. Finalista Nacional del Concurso Carta a Mis Padres 2008, Primer lugar del Concurso Carta a los Héroes Fundadores de la Patria 2010 y Primer lugar en Narrativa de ¡Qué orgullo es Michoacano! Escritora semanal en los portales web Dixo y Yo Amo Tampico. Devota de toda manifestación artística y con una declarada necesidad fisiológica por escribir toda la vida.

TORRES MAGAÑA, MAGDIEL (Tepalcatepec, Mich., 1982) En 2005, 2006 y 2007 obtuvo menciones honoríficas en el Concurso Nacional de Cuento Carmen Báez y en 2005 ganó los Juegos Florales de Uruapan, Michoacán. Ha publicado en las revistas Hilo, de Morelia, y en La buhardilla de Colette, de España, así como en los suplementos culturales de Cambio de Michoacán y Provincia, de Michoacán, en el suplemento cultural Público, de Guadalajara y en el diario El día, de Dallas, Texas.

VALDOVINOS MARCELINO, ÓSCAR (Ihuatzio, Mich., 1976) Coordinador del Taller de Investigación del Arte y la Cultura Purhépecha. Becario del SECREA en 2005. Estudiante de la Licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural en la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán. •

222

VALENZUELA, FRANCISCO (México, DF. 1976) Economista y periodista cultural. Dirige el sitio revesonline.com y ha colaborado en revistas como Replicante, Picnic, Generación, Moho y Eme Equis. También participa en los programas de radio Pastel, Noches de Cine y Semblanzas de la Ciencia. Escribe constantemente en su blog: uninmoral.blogspot.com

WENCE, DANIEL Estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la UMSNH. Participa constantemente en encuentros literarios y artísticos en el país. Parte de su obra, principalmente poética, se encuentra publicada en diversas revistas y periódicos digitales e impresos, y en antologías como el Anuario de poesía mexicana 2008 del FCE. En 2010, en la colección La Ceibita del Fondo Editorial Tierra Adentro, fue publicado su poemario Nada de incrustaciones. Actualmente es profesor de literatura.

ZALAPA SOLORIO, DARÍO (Paracho, Michoacán. 1990). Fue seleccionado nacional para el curso de Creación Literaria 2011 por parte de la Fundación para las Letras Mexicanas. Obtuvo la Primera Mención Honorífica en el Concurso Estatal de Cuento Eduardo Ruiz en el 2011. Ganador del IV Concurso de Ópera Prima en los Premios Michoacán de Literatura 2010 con el libro Personas desde el fondo de la laguna. Segundo lugar en el Concurso de Narrativa por el noveno aniversario de la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas. Ha dirigido un par de talleres en la ciudad de Morelia y colaborados en revista del estado, así como en encuentros de letras. Actualmente es vocal y coordinador de proyectos en “Literatura de Michoacán A. C.” (Sociedad de escritores Michoacanos). Mantiene el blog www.enalgunacallesinnombre.blogspot.com. dario.zal.lit@hotmail.com •

223


ZALEZ ZALEZ, JOSEP Nació en el pequeño Tuxpan, Michoacán, México (1983). Médico de profesión, tuvo su formación en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en la ciudad de Morelia. Amante de la historia, la local y también la universal. Escritor de tiempo libre, enfocado en transmitir esas sensaciones que se logran exponer a través de la lectura, dando a conocer las obras de las que es autor. Se desempeña en la que es su vocación, haciendo imitación de los muy antiguos Esculapio y Galeno, escribiendo cada día la que es su propia historia, haciendo el personaje de hijo, hermano, padre, esposo, nieto, sobrino, primo, tío y amigo. Obras: ANTONIVS MERCATOR OLEI ASTIGI (El comerciante de aceite de Astigi),La Condesa, La reliquia de Talpiot. Correo electrónico: al-samoud@hotmail.com Pagina web: www.josepzalezzalez.es.tl www.antonivsmercatorolei.com

224


Contenido •¿Quién eres tú, Dante Medina?

Dante Medina

• El taller al revés: el taller literario y el aprendizaje situado

-El trabajo en los talleres literariosJesús Baldovinos Romero

7

24

•Autogestión cultural o descentralización de la cultura

31

•Talleres de creación poética

35

-El trabajo en los talleres literariosLenin Guerrero Sánchez

-El trabajo en los talleres literariosTeodoro Barajas Jiménez

• Narrativa oral, narrativa escrita. Apuntes sobre talleres de literatura para escritores indígenas. 40

-Asi pues, señor, hemos venido, señorOscar Valdovinos

• Talleres literarios, encuentro con lectores primarios

-Asi pues, señor, hemos venido, señorMargarita Blanco

49

• Modelos a escala: La competencia estatal, ¿vendaje o guía para una carrera literaria?

52

• Confesión del quehacer literario

57

• ¿Esfuerzos individuales o esfuerzos colectivos?

63

• Crítica silenciada

68

-Los premios literarios y las becas como incentivos o detonantesDarío Zalapa Solorio

-Los premios literarios y las becas como incentivos o detonantesMaría Concepción Ramírez Sámano

-Los premios literarios y las becas como incentivos o detonantesAlejandro Amado Frausto.

-La crítica inexistenteJosé Alfonso Figueroa Guzmán

226

• Absorción de la nada. Crítica desde el vacío

75

• El crítico y su doble

80

• Leer, construir mundos

86

• El lector como síntoma

90

• El libro murmurado

97

• El aprendizaje y la enseñanza de la literatura y la filosofía en las escuelas de educación media superior

102

• La importancia de llamarse: aproximaciones a la relación nombre-personaje.

113

-La crítica inexistenteG. Pierre Herrera López

-La crítica inexistenteMoisés Ramírez

-El lector como un síntomaLeticia Carrera López

-El lector como un síntomaJ. Carmelo López Velázquez

-El lector como un síntomaTania L. Castro Cambrón

-El lector como un síntomaRaúl Casamadrid

-Construcción de personajesArturo Ambriz Tútuti

• El movimiento natural del personaje y su carga semántica 117

-Construcción de personajesJorge Arturo Reyes

• Ex abundantia cordis os loquitur

123

• Ingredientes para cocinar un personaje

129

-Construcción de personajesLuis Miguel Estrada Orozco

-Construcción de personajesIraida Pita

227


• Blas Ojeda. El personaje configurado

-Construcción de personajesRafael Calderón

• Estampas del México joven: Una propuesta fresca, original y novedosa para motivar la lecto-escritura en los jóvenes de educación básica y media superior.

-Nuevas tecnologías y su relación con la creaciónLuis Carlos Ordóñez B. “Etimócrito”

135

• El libro desierto, el texto inhabitable: brevísimo acercamiento

185

• Las mujeres y la actual novela histórica mexicana

192

-Los nuevos paradigmas de la novelaJosé Agustín Solórzano

-Los nuevos paradigmas de la novelaFrancisco Javier Larios

143

• Las redes sociales como una alternativa al fomento literario 147 -Nuevas tecnologías y su relación con la creación Clara Arleth Lagunas Carriedo • Los editores Muggles

-Nuevas tecnologías y su relación con la creaciónAna Perusquía

• “La creación literaria a través del Twitter”

-Nuevas tecnologías y su relación con la creaciónMaría Cristina Rodríguez Bernal

153

156

• E-books: El fetichismo del papel ante la moda de la virtualidad

163

• Entre libros te veas

168

• La dialéctica como herramienta literaria en la construcción narrativa de la realidad

174

• El cosmos, lo insignificante

180

-E-books versus papelEdgar Miguel Juárez Salazar

-E-books versus papelSandra Morales Vázquez

-La transformación del cuentoRefugio Armando Salgado Morales

-Los nuevos paradigmas de la novelaAtahualpa Espinosa

228

229



Vine porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pito Pérez