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CRÍTICA/BALANCES DEL AÑO LaLa Jornada Aguascalientes/ Aguascalientes, México DICIEMBRE 2011/ Año Jornada Aguascalientes/ Aguascalientes , Mé xico OCTUBRE 2010/ Añ o32No. N o.44 20

¿Qué pasó este año? Ignacio Ruelas Olvera

CONTENIDO

¿Qué pasó este año? Ignacio Ruelas Olvera

El absurdo comienzo del año nuevo Walkiria Torres Soto

Avatares laborales del año que termina Enrique Luján Salazar

Necesidad de resignificar los festejos navideños y de fin de año Enrique Luján Salazar

P

remisas 2011. Normalmente, herencia de la cultura occidental, nos invade la emoción del año que vendrá, hacemos propósitos, nos prometemos atender déficits de todo tipo. El año que termina resulta desapercibido, se le acaba la novedad. En la auditoría del año que se agota los mexicanos no podemos hacer cuentas alegres. Es un deber ciudadano enfrentar la realidad, con todo su dolor, crudeza, violencia... Revisemos. Inicio del año, asesinato de Susana Chávez, poetisa y defensora de los derechos humanos. Febrero, mega-escándalo, Carmen Aristegui es despedida de MVS Comunicaciones, la razón: solicitar a Don Felipe Calderón confirmara o rechazara el alcoholismo que le atribuyeron legisladores del Partido del Trabajo. Un día después Marcelo Ebrard inaugura la Línea 3 del Metrobús en la Ciudad de México. Al iniciar marzo, la película Presunto culpable fue retirada de todos los cines del país, siete días más tarde reanudó su exhibición. El día 11, terremoto de 9º Richter afectó a Japón, crisis de confianza mundial por radiaciones nucleares. El día 20 renuncia el embajador de Estados Unidos en México Carlos Pascual por críticas al formato de lucha contra “el crimen organizado” del gobierno federal. Ocho días después, siete jóvenes son asesinados, entre ellos el hijo del escritor y poeta Javier Sicilia. El 7 de abril, fuerte sismo de 6.5º Richter, Chiapas, Veracruz. Una semana después se inaugura la nueva sede del Senado de la República de México, escándalo de mega-millones. 27 de abril, la UNESCO nomina las Cuevas de Yagul y Mitla, Oaxaca, Patrimonio de la Humanidad. En mayo, el movimiento "Marcha por la paz" exigen la renuncia de algunos funcionarios públicos, surgen apoyos en Estados Unidos y Reino Uni-

do. El día 3, en Sabinas, Coahuila, una explosión en una venero carbonero, 14 mineros quedaran atrapados, todos murieron. Se pone al descubierto una vez más los túneles de la corrupción sindical y gubernamental. El día 21 en Monterrey, Nuevo León, incendio en la penitenciaría de Apodaca, 14 reos fallecen y 35 más resultarán heridos. 4 de junio, Tijuana, Baja California, el empresario y político Jorge Hank Rhon es acusado de “nexos con el narcotráfico”. El 18 de junio en Morelia el Mundial Sub-17 de la FIFA. Dos días después, Mauricio Funes, presidente de El Salvador visita el país. Al día siguiente es capturado José de Jesús Méndez Vargas, "El Chango" líder del cártel de La Familia Michoacana. El 23, diálogo entre el gobierno federal y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. 8 de julio en Monterrey un comando armado entra en las instalaciones del bar "El Sabino Gordo”, asesinan a 21 personas. El 25 de agosto, otra vez en Monterrey, un atentado terrorista en las instalaciones del "Casino Royale", mueren 53 personas, conmoción nacional e internacional, incapacidad de gobierno para atender el asunto y el impacto en el sentimiento colectivo. Septiembre, en el Estado de México se desborda el río Cuautitlán, la corriente alcanza 4 metros que afectan viviendas en los municipios de Cuautitlán y Teoloyucan. Día 28, la Suprema Corte de Justicia de la Nación validó las reformas de las constituciones de Baja California y San Luis Potosí donde se establece que esos Estados protegen la vida desde la concepción. El 11 de noviembre fallece el Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora y otras seis personas, su helicóptero cae en Temamatla, Estado de México. En Hermosillo, Sonora es asesinado Nepomuceno Moreno, integrante del Movimiento por la Paz con justicia y dignidad. Primeros días de

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diciembre, Peña Nieto precandidato del PRI a la presidencia de la República muestra escasa cultura en la FIL de Guadalajara. Rally electoral, Procesos Electorales Locales: Guerrero, enero; Baja California Sur, febrero; Coahuila, Estado de México, Hidalgo, Nayarit, julio. Michoacán, noviembre. Conclusiones. Un triste baremo de acontecimientos: violencia, frivolidad, incultura y vida colectiva sin estímulos políticos imposibilitan fundar esperanza. Nuestro rally electoral confirma y demuestra que la democracia es fórmula para legalizar y legitimar la reproducción de gobierno, se consolidó el procedimiento, sin duda. Sin embargo, nos aporta debilidades y amenazas de urgente atención: las élites políticas no responden a la demanda popular, ni como gestión ni como reivindicación las necesidades colectivas. Se requiere apoyar la formación de líderes capaces de interpretar el sentir de los pueblos y enfrentar los desafíos del desarrollo. México terminó su primera etapa democrática: la recuperación de las libertades civiles. Ahora requerimos igualdad en: desarrollo, justicia social, oportunidades, crecimiento, accesos sin regateos. Nuestra nueva agenda son las garantías sociales. El tiempo apremia y la Universidad, en plural, es insensible. La política educativa carece de sensatez y prospectiva. La cultura brota por las calles y los surcos entre mujeres y hombres de todas las edades, condiciones sociales, credos, ideologías… Lamentablemente no hay política pública que direccione las sinergias. Saldo: sumas des-iguales, números rojos. Urgen nuevas interpretaciones de la dinámica social, política, jurídica, originales pensamientos, actualizadas demandas. ¡En nosotros está!


El absurdo comienzo del año nuevo Walkiria Torres Soto

A

nte el fin inevitable de cada año comienza el ritual que paradójicamente pone en entre dicho la marcha lineal del tiempo. Sobrevivimos a las fiestas que acompañan el cierre del ciclo de 365 días. Y asistimos al retorno del tiempo y el espacio en donde las calles y casas son disfrazadas con luces, esferas, pinos y escarcha. Sin darnos cuenta repetimos el ritual cada año, algunos popularmente lo han denominado el “Maratón Guadalupe – Reyes”. Los días transcurren con espíritu de fiesta e infinidad de comida y regalos que se van mezclado con la alegría y la hermandad que se respira a nuestro alrededor. Sin embargo, también hay otro rostro no tan amable de las fiestas venideras como lo son los gastos exhaustivos, la fiebre por el consumo junto con las largas filas en las tiendas autoservicio. Los compromisos obligados son algunos de otros tantos trámites que debemos realizar fastidiosamente año con año. A la par, el fin de año e inicio de otro nuevo nos recuerda la marcha lineal y progresiva del tiempo. Nos va recordando nuestra finitud, lento cambio que va dejando su rastro en los recuerdos y en las arrugas que van apareciendo. Nuestro tiempo va pasando y así de simple ya no seremos los de antes. El cierre del año es el impulso para un recomienzo, iniciar o renovar proyectos, nos recuerda finalmente que la vida humana es el constante experimento, el proyecto no concluido y siempre mudable. Hay entusiasmo y nuevos bríos ante la vida, es como una esperanza cifrada en el futuro, en un recomenzar de nuevo. Este reinicio me recuerda a un personaje griego llamado Sísifo que cuando estaba a punto de morir quiso poner a prueba a su esposa y le pidió, en contra de su propio honor, que arrojara su cuerpo sin vida a la plaza pública esperando que no lo hiciera. Ella obedeció y mostró su falta de amor; Sísifo, ya muerto, obtuvo el permiso de Hades para regre-

sar a castigar a su mujer por no darle humana sepultura. Pero al volver al mundo y gustar nuevamente de las delicias de la vida ya no quiso regresar al submundo a pesar de las amenazas y advertencias del mismo dios. Después de algunos años fue arrojado de regreso al reino de la muerte por Hermes. El castigo de Sísifo por su desobediencia consistiría en subir una cuesta cargando una enorme roca sobre sus espaldas y al llegar a la cima la roca volvería a rodar al lugar de inicio y nuestro personaje tendría que emprender nuevamente el camino cuesta arriba; en esta ta-

el héroe trágico al cual nos replegamos en este pequeño retrato de nuestro ritual de año nuevo. Es esta extraña combinación entre el entusiasmo acompañado con un poco de pesimismo al comienzo de un ciclo nuevo. Albert Camus nos señala que Sísifo es el héroe trágico, mejor aún, es el héroe absurdo porque por “su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser se dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra de todo hombre que no puede

tinuo, la clarividencia es su tormento. El castigo es terrible porque es consciente de que la labor es absurda, ¿acaso no es aterrador saber que el trabajo es inútil y sin esperanzas? Y sin embargo, Sísifo sigue adelante, en esta conformidad el héroe triunfa porque ha aceptado su destino. El hombre actual que trabaja todos los días llevando a cabo las mismas tareas rutinariamente sólo se identificara con el héroe absurdo en esos momentos en que es consciente de su propia condición. Algunos días la conciencia de la carga se vuelve tormentosa y en otras las tareas sin sentido nos arrancan una sonrisa burlona. El destino – nos dice Camus – se vence con el desprecio. ¿Por qué viene a colación el relato de Sísifo? Porque nos demuestra que en el absurdo se cifra gran parte de la dinámica humana, porque atestigua la condición cíclica de los proyectos individuales y porque es además sumamente liberador. El mito nos hace ver que el destino es un asunto humano y qué sólo a nosotros nos compete abrazar y asumir. La alegría de Sísifo – recalca Camus – es porque su destino le pertenece, de la misma forma que el hombre absurdo hace callar a todos los ídolos al enfrentar su tormento. Se afirma la vida y sus incesantes trabajos, la tragedia da paso a la risa sarcástica y sobre todo a la liberación. Así, después de que despidamos al año viejo y sus fiestas, y una vez que renovemos nuestros votos con el año que está por venir pasaremos a la cotidianidad de los deberes. Los humanos volveremos a encerrarnos en nosotros mismos y volveremos a

rea nunca pierde el entusiasmo aunque la haya iniciado una infinidad de veces. ¿Será esto lo que nos sucede cada año?, ¿empeñamos la marcha hacia una cima cuyo fin es volver a comenzar? Sin dudarlo, Sísifo es

concluir nada.” Pero ¿por qué Camus retoma el mito de dicho personaje griego? Al respecto el escritor francés resalta que el relato es trágico precisamente porque existe la conciencia de que la empresa es un fracaso con-

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ordenarnos a la marcha incesante de la rutina. Sumaremos al año nuevo proyectos, trabajos y sueños, quizá también deudas o preocupaciones, pero habrá que abrazar fuertemente nuestra roca para subir nuevamente la cuesta.


Avatares laborales del año que termina

E

n el vértigo de la sociedad contemporánea pareciera que todo termina resolviéndose entre la manía por el trabajo y la obsesión por el consumo. A los dirigentes políticos se les pide la creación de empleos, a los inversionistas nacionales y extranjeros se les exige que inviertan en la industria, el comercio o cualquier tipo de negocio, a los profesionistas y ciudadanos se les pide que tengan iniciativa y que creen sus propias oportunidades, a los trabajadores se les trata mejor que en épocas pasadas, al irse incrementando sus derechos laborales. Sin embargo, el sistema neoliberal no ha podido ofrecer realmente un trabajo en el que el ser humano ejercite su creatividad y desarrolle con libertad sus propias potencialidades. Los derechos alcanzados cada vez se diluyen en la letra pequeña de los contratos o en la temporalidad de los mismos. Nos da la impresión de que nos encontramos en retroceso en la amplitud de la concepción y realización del trabajo y que la esclavitud de la antigüedad ha vuelto ahora más refinada y enmascarada entre los conceptos e índices de productividad e innovación. La racionalidad técnica, la burocracia tecnocrática y el capital global todo lo dominan y enajenan. Pocos reconocen su propio rostro. Pocos sienten la libertad de trabajar en lo que conocen y les gusta. Pocos se desarrollan en sus actividades laborales. La eficacia, la eficiencia, la sumisión y la incondicionalidad están a la orden del día como criterios que determinan las relaciones laborales. Los índices macros son más importantes que el pan y el agua en la mesa, los índices bursátiles son más relevantes que la calidad de vida de los trabajadores. En fin, nos encontramos frente a una concepción dominante y reduccionista del trabajo lo que trae como consecuencia la desvalorización y perversión del mismo. Necesitamos volver a pensar y realizar el trabajo como y desde una cate-

Enrique Luján Salazar goría antropológica, es decir, como una característica que distingue y define nuestra condición humana. Sólo tiene valor lo hecho y adquirido por uno mismo. Pensar el trabajo desde una perspectiva no sólo legal y productiva sino ética y educativa, en la que se pone en juego la formación misma del ser humano cuando se hace de una manera auténtica y libre. Y podríamos añadir al trabajo una dimensión estética en la que se reafirmen no sólo los valores de la creatividad humana sino que el medio ambiente en el que laboramos tenga esa cualidad y desarrolle la sensibilidad. De esta manera, el trabajo no se reduce a la sola producción de bienes y mercancías o al esfuerzo penoso y obligado por una mísera ganancia o un salario raquítico. No es pura funcionalidad, ni tampoco pura contemplación. El trabajo está orientado a valores que van más allá del ámbito económico. Éstos le dan sentido a esta actividad. El trabajo es lo que nos da la identidad como individuos y como sociedad. Es necesario resaltar el carácter humanizador y transformador del trabajo que no sólo produce y distribuye las mercancías materiales necesarias para nuestra existencia sino que produce también bienes espirituales que impactan en todas las áreas de la civilización y la cultura. Todo trabajo modifica a su objeto, el trabajo debe producir cambios, las diferentes áreas de la civilización lo exigen continuamente. Implica que el objeto es de algún modo perfeccionable. Sea la clase de trabajo que sea, intelectual o manual. productivo o distributivo, de recolección o de civilización, podemos afirmar que el hombre es un demiurgo de la evolución, descubrimiento, explotación y espiritualización de la naturaleza y de la sociedad. Mientras esta nueva concepción del trabajo llega y la hacemos realidad, disfrutemos de unas merecidas vacaciones.

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Necesidad de resignificar los festejos navideños y de fin de año Enrique Luján Salazar

Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues distintas aguas fluyen en él. Heráclito

L

a turbulencia de las aguas no ha disminuido el afán por vivir intensamente. Ha sido un año convulsionado en el que hemos vivido los seres humanos en los diferentes lugares de nuestro planeta. Llegamos a las fiestas que asociamos con la Navidad y el fin de año. Momentos propicios para meditar sobre el sentido de la existencia y el valor de la misma. Percibimos estas fechas como algo extraordinario y, a la vez, como algo íntimo que toca el corazón. Celebramos fiestas que cantan el don de la vida y el nacimiento de un niño que tendría que ser siempre un acontecimiento de alegría y festejamos la vida que se prolonga milagrosamente por un año. ¡Cuántos nos han dejado en estos días! Y aún con todas estas celebraciones en las que podemos encontrarnos con un recién nacido que llora en un mísero pesebre y que trae una promesa de un mundo mejor. Contemplando este nacimiento, ¿cómo no pensar en tantos niños que todavía hoy, en muchas regiones del mundo nacen en medio de la pobreza? ¿Cómo no pensar en los recién nacidos rechazados, los que no consiguen sobrevivir por falta de cuidados? ¿Cómo no pensar también en las familias que querrían la alegría de un hijo y no ven colmada esta esperanza? Estos días se convierten en un alud de compras y fiestas, en el vértigo del ir y venir consumista que no se detiene en su significado espiritual sino que, en un mundo que vive la orfandad de los dioses, en rituales vacíos que abotagan nuestros sentidos. Valores y pensamientos son los grandes ausentes. La amistad, la felicidad y la paz que se desean y pregonan por diferentes medios no son más que ilusiones en el mundo convulsionado que vivimos. En este contexto, ¿podremos acaso detener un poco el tráfago festivo para detenernos y otear en nosotros mismos, vislumbrar en los demás o atisbar en la sociedad algo de esperanza? Deseamos indudablemente una respuesta alternativa a las experiencias negativas que una sociedad neoliberal y de control nos han dejado. ¿Qué se necesitaría cambiar para lograr una so-

ciedad en la que el ser humano pueda vivir con plenitud, que pueda convivir pacíficamente con otros y que encuentre los espacios necesarios para poder trabajar y realizar aquello de lo que es capaz de imaginar y hacer? Sin una renovación individual y social, sin la palabra que se comparte con los otros en el diálogo, sin los cuerpos que reclaman una nueva vida alejada de las diversas perversiones de las que es objeto no podremos aspirar a perdurar como especie. Es tiempo de asumir nuestro propio compromiso, historicidad y finitud y volver a preguntarnos por el sentido de la trascendencia, por el valor de lo importante y por negar una vida y conocimiento en la que “todos los gatos son pardos” y en la que todo vale igual. Necesitamos ser audaces, necesitamos encontrar la fuerza que impida cualquier derrotismo, necesitamos ser honestos y duros con nosotros y con nuestra época. En el siglo XXI tendremos como prioridad el reencontrarnos no sólo con la naturaleza, sino con los demás en una época en la que los seres vivos han pasado a un segundo plano, en una época de soledad preñada de medios de comunicación. Buscar reconstruir el mundo y su sentido desde la pluralidad y desde un aquí y un ahora, requerimos de una praxis ética y hermenéutica. Se trata de conjuntar justamente los valores, el conocimiento y el poder para que desde ahí podamos construir un mundo con sentido y podamos sentir que pertenecemos a él. Son momentos en que gracias al descanso y la liberación de las rutinas podemos reflexionar, por una parte, sobre el dramatismo de la historia en la que los seres humanos, heridos por la violencia y la falta de sentido, están constantemente en búsqueda de la felicidad y de un sentido del vivir y el morir; por otra, nos exhorta a meditar sobre la necesidad de la trascendencia de la existencia humana conjugada con los demás seres que viajan con nosotros en nuestro planeta. Buscar la verdad que no sólo desvele el sentido del mundo sino aquella que permita acompañarnos para construir horizontes más amplios donde se haga real la convivencia e integración de los diferentes seres del planeta y sea posible la amistad y una vida plena. • PÉNDULO 21/CUATRO/DICIEMBRE 2011 •

La Jornada Aguascalientes PÉNDULO 21 Publicación Quincenal Diciembre 2011. Año 3, No. 44 EDITOR Enrique Luján Salazar DISEÑO Claudia Macías Guerra COMITÉ EDITORIAL Ignacio Ruelas Olvera José de Lira Bautista Raquel Mercado Salas Ramón López Rodríguez COLABORACIONES Walkiria Torres Soto


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