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CRÍTICA/¿QUÉ ES LA POLÍTICA? La Aguascalientes, 4720 LaJornada JornadaAguascalientes/ Aguascalientes/ Aguascalientes,México Mé xicoFEBRERO OCTUBRE2012/ 2010/Año Añ3o No. 2 N o.

Política, ciudadanía y sociedad

Clara Müller Maldonado

L

a política, como lo señala desde su raíz etimológica griega traducible como «ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad», implica por tanto al ciudadano individual como a la colectividad a la que pertenece que por su intermediación busca acuerdos para alcanzar objetivos comunes; en sus orígenes clásicos griegos la política era una actividad por la cual en las ciudades/estados como Atenas y Esparta, los asuntos públicos más relevantes se debatían y definían por la asamblea de ciudadanos libres, con lo cual toda decisión ahí alcanzada adquiría el carácter de “cumplimiento obligatorio” para la sociedad en su conjunto, al punto que el filósofo Solón señalaba que: “La ley permite dar muerte al ciudadano que se mantenga neutral en medio de las discordias civiles”. Si bien en el caso de la Grecia antigua, la actividad política implicaba formas de gobierno democráticas históricamente inéditas; incluso en civilizaciones anteriores como fueron la egipcia y la asiria, que vivieron bajo gobiernos autocráticos, debe considerarse que existía alguna variante de actividad política pues el “gobernante” aun bajo la opción de testa coronada y con todos los atributos derivados de su origen “divino” debía tomar sus decisiones relevantes considerando a los diversos actores sociales, económicos y religiosos que interrelacionaban con él; de lo contrario sus propuestas y decisiones podían llevarlo al fracaso

Discurso en el ágora, antigua Grecia.

pues ningún autócrata gobernaba en sentido estricto por “sí mismo”. Un ejemplo relevante del papel de la política en los regímenes autocráticos que prevalecieron hasta el Renacimiento lo demuestra el texto El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, clásico en el terreno de las ciencias políticas, donde el autor da consejos al gobernante para el mejor desempeño de sus labores de gobierno. La actividad política se modifica y alcanza un nuevo nivel de complejidad con los regímenes democráticos, cuyo mejor precedente histórico se da en la Inglaterra del siglo XIII a partir de la firma de la “Carta Magna” por el rey Juan I ante la presión de los nobles, donde por primera vez se acota el poder absoluto del rey y se le sujeta al escrutinio de una instancia exterior o Parlamento, en el que los representantes de algunos estamentos sociales conforman un poder alternativo. Esta representatividad, sin embargo, no abarcaba a todas las capas sociales, pues excluía a los “burgueses”, habitantes de las ciudades o burgos, a los campesinos medios y pobres y, en la más baja escala social, a los siervos de la gleba, pues sólo la nobleza podía ser parte del Parlamento. Debieron ocurrir profundos cambios sociales y económicos y alguna que otra revolución para que la democracia se ampliara e incorporara en sus mecanismos de decisión a todos los actores de una sociedad, empezando por la revolución francesa en 1789 y que se continuó en el siglo XIX con las guerras de indepen-

dencia en América y las revueltas sociales europeas. Como resultado de éstas, las aristocracias y oligarquías gobernantes aceptaron paulatinamente el reconocimiento de “ciudadanía” a otros grupos sociales, aunque siempre con limitaciones: en Francia para poder votar y ser votado se debía tener propiedades, en muchos países se excluía del derecho al voto a los analfabetas, prácticamente en todo el mundo la categoría de ciudadano no aplicaba a las mujeres. Fue prácticamente producto de siglo XX la universalización del derecho al voto junto con el retroceso de regímenes autoritarios y coloniales, lo que nos ha llevado a una normalización de la democracia como sistema de gobierno generalizado y en consecuencia, a considerar a la actividad política como importante para el desarrollo de las sociedades y naciones. Con todo, en las complejas sociedades modernas, donde coexisten e interactúan múltiples actores sociales con, en ocasiones, intereses contradictorios y enfrentados, sólo a partir de una sana actividad política, que privilegie los puntos en común, consensos y acuerdos, se hace posible una propia gobernanza en las naciones. Aunque suene un tanto a Perogrullo pero se puede postular que entre mayor consenso se obtiene al interior de una naciones, mayores son las oportunidades de construir objetivos comunes y alcanzarlos a través del esfuerzo conjunto. La asamblea en el ágora griega, paradigma de la actividad política ciudadana, no puede ser simplemente replicada en sociedades tan complejas y donde el número de habitantes y extensión geográfica de los territorios hacen inviable esta convocatoria; en su lugar la única opción son las jornadas electorales, donde a partir de unas reglas fijas y transparentes y con la participación de los actores políticos organizados el conjunto de la ciudadanía expresa sus acuerdos y desacuerdos y participa así, en las decisiones comunes. Para concluir, no quiero deses-

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timar todas las críticas que se han levantado a la naciente democracia mexicana, pero si quiero recordar la palabras del canciller de Inglaterra, Sir Winston Churchill quien apuntaba que “la democracia es el peor de todos los gobiernos, excluyendo todos los demás”.

CONTENIDO

Política, ciudadanía y sociedad Clara Müller Maldonado

Un desafío actual: confiar en el quehacer político Enrique Luján Salazar

¿Qué es la política? Carolina Sánchez Contreras

Paralelismos plásticos en México 1960 - 1990 Enrique Luján Salazar


Un desafío actual: confiar en el quehacer político. La idea analógica sobre la democracia en Antonio Caso

Enrique Luján Salazar

D

espués de la resaca de los festejos del

aunque Porfirio Díaz fue expulsado del poder, se

para nosotros cuenta ya la de 1914- y, por otro lado,

centenario de la revolución y del bicentenario la independencia, podemos de

estableció un gobierno democrático y se promulgó

las condiciones objetivas de la sociedad mexicana que obstruyen o dificultan el acceso a esta forma

manera más acendrada volver sobre las huellas del pasado y preguntarnos sobre nuestro fu-

blemas que impidieron la consolidación de la democracia: la pobreza, la ignorancia, el caudillismo y la

de convivencia y de sistema político. Antonio Caso es un filósofo de la analogía, señala y discute aca-

turo histórico. El debate sobre la nación mexicana y

injusticia. Según Caso, las condiciones para resolver

loradamente las tesis jacobinas y las conservadoras

el valor de la existencia y la cultura de los propios mexicanos fue objeto de múltiples debates, progra-

estos problemas y transitar a la democracia exigían

del positivismo, posiciones que en franca oposición, imposibilitaron la constitución de una nación fuer-

mas televisivos, libros que nos mostraban el lado humano de los héroes de las guerras que se conme-

nes, fomento a la educación y defensa de las libertades y las instituciones. La democracia se trata de

te desde el siglo XIX. Por estos motivos, señalaba que debería atenderse a la situación conflictiva y

moraban, desfiles kitsch que llevaban la tradición

algo más que de un sistema electoral:

heterogénea de la nación mexicana. Se trataba de

una nueva constitución, se mantuvieron cuatro pro-

de los políticos prudencia y mesura en sus decisio-

a formas de expresión artísticas inéditas y, a pesar de esto, los problemas de los mexicanos aún perma-

No puede establecerse una política […] adecuada sin

necen ahí, entre el olvido y la ineptitud de quienes deben resolverlos.

cia; no puede alcanzarse el funcionamiento adecua-

En esta colaboración pretendo sostener que,

la política nacional de instrucción pública será opor-

Así pues, la democracia no es sólo un sistema

tuna sin el ejercicio libre del sufragio […] mientras

político sino una forma de vida que implica no sólo

después de cien años, el pensamiento del maestro

el ejercicio más o menos imperfecto de la democrado de la justicia sin la propia base de la libertad, ni

alcanzar un ideal de nación que integrara las diferentes características socioculturales del país, que a pesar de las diferencias pueda construir algo de unidad.

Construyendo México, Adrián Pérez. Nexos 2010

Antonio Caso sobre la democracia mexicana conserva no sólo la lucidez del momento en que fue elaborado sino que tiene una vigencia terriblemente actual. Podemos iniciar preguntándonos, con el filósofo mexicano, si efectivamente el movimiento revolucionario de 1910 dio paso a un sistema democrático tal como lo postulaba la Constitución Mexicana de 1857 y si fue así ¿cuál fue el sustento teórico e ideológico en que se sustentó la democracia mexicana? La Revolución se constituyó en un movimiento que permitiría transitar desde un gobierno autoritario a un gobierno más abierto, justo y plural es decir a un gobierno democrático. Ya desde las concepciones liberales decimonónicas, México se dirigía en su progreso intelectual y moral hacia la constitución de un “perfeccionamiento social”. Sin embargo,

nuestro pueblo no exija a sus gobiernos la práctica de instituciones liberales, las prescripciones de derecho serán ilusorias, nuestra vida política adolecerá de sus derechos característicos, de sus perennes imperfecciones y el conflicto interno de nuestra democracia persistirá con sus dramáticos efectos.1

Cuán actual es el diagnóstico que el pensador mexicano hace en 1913, durante la dictadura de Victoriano Huerta. Cuán verdadero es el señalamiento de que México no ha cumplido con la Constitución de 1857 de ser una nación democrática, representativa y federal. Ciertamente la democracia es un ideal en el que se ha de trabajar de manera continua y prudente, equilibrando, por un lado, el ideal democrático plasmado en la Constitución de 1857 – 1 Caso, Antonio, “El conflicto interno de nuestra democracia”, en Conferencias del Ateneo de la Juventud, UNAM, México, 1998, p. 130 y 131.

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la resolución de los problemas materiales sino también las respuestas a las deudas culturales y, aunado a lo anterior, un compromiso y una actitud de todos los mexicanos para que cultiven virtudes como la generosidad y la solidaridad — que referían en términos casianos a la caridad—. En fin, las reflexiones de Antonio Caso sobre la problemática política, más allá de su afán integrador de ciencia, religión y metafísica, son de una actualidad que nos parece lacerante, dado que han pasado casi cien años de su publicación. La pregunta es: ¿seremos capaces de reorientar la política mexicana, tan fracturada e incongruente, y de atender las dificultades propias del sistema democrático liberal, así como a la urgente necesidad de una cohesión social que permita una integración, en diferentes sentidos y niveles, entre los mexicanos?


¿Qué es la política? Carolina Sánchez Contreras La política tiene muy mala fama (y muy bien ganada).

Creo que fue el Tejón Garizurieta

quien en los años cuarenta la definió como

"el arte de darle por el culo al que está abajo y

de ponerle la misma región anatómica

para que haga lo propio al que está arriba". Arnaldo Córdova

¿

En qué momento esta actividad tan fundamental para la convivencia entre los hombres, tan vital para el desarrollo de la sociedad, comenzó a tener una imagen tan peyorativa? ¿O es que siempre ha sido mal vista y, desde una perspectiva ingenua, ahora se ven los tiempos pasados como menos corruptos? Sin afán de hacer una revisión histórica del término, comienzo la reflexión sobre la definición de política retomando la visión de los griegos clásicos. En este sentido, desde la raíz griega de esta actividad, podemos comprender la política como la actividad por excelencia de la polis, es decir encargarse de los asuntos de la ciudad, actividad que ante todo era un privilegio ya que sólo los ciudadanos, los varones libres, tenían acceso a ésta. Efectiva actividad, porque la participación de los ciudadanos era directa. En esta época la ciudad tiene prioridad sobre el ciudadano: asegurar una ciudad virtuosa era la condición para que existieran ciudadanos virtuosos, según lo pensaba Aristóteles. Cuidar de la ciudad era pues una tarea importante. Ahora bien, partiendo de un enfoque más analítico, siguiendo a Xabier Etxeberria, podemos darle al término política cuatro sentidos generales: a) como actividad que rige la vida colectiva de una comunidad soberana asentada en un territorio concreto, en vistas al bien o al interés común, tanto internamente planteado como en su relación con las otras comunidades soberanas; b) como arte de gobernar, es decir, se ciñe la actividad política fundamentalmente a la actividad de los gobernantes; c) como ámbito, situando determinados asuntos y actividades dentro de lo político, mientras que otros los apartamos de él, distinguiendo entre asuntos públicos -los propiamente políticos- y asuntos privados; y d) como objeto de estudio: aparecen aquí la filosofía política y la ciencia política, disciplinas 2 que se dedican a estudiar esta actividad . Dejando atrás esta clasificación académica, desde un enfoque más coloquial Arnaldo Córdo-

va dice de esta actividad que: La política, vista desde afuera, es una cloaca pestilente y nauseabunda y es probable que haya muy contadas personas en el mundo que no estén convencidas de ello. Y creo que los políticos son los primeros que lo creen y lo saben, con la diferencia de que a ellos simplemente les tiene perfectamente sin cuidado. Pero buena parte de ellos sabe lo que los demás no saben o fingen no saber: que si bien la política es un mundillo tenebroso y siniestro en el que lo normal es que todos cometan contra los demás todas las traiciones, todas las deslealtades y todas las iniquidades que se les pueda ocurrir, también es cierto que la política es la actividad especializada que permite luchar por el poder del Estado (o de cualquier 3 organización), alcanzarlo, ejercerlo y conservarlo .

1 Arnaldo Córdova, “De la ética y la política”, en La Jornada, domingo 17 de junio del 2007. 2 Etxeberria Mauleon, Xabier, Curso: Fundamentos teóricos de la ética. “Módulo 2: El arte de la separación”. Documento virtual. Consultado el 02 de febrero de 2009.

3 Arnaldo Córdova, art. cit.

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Las últimas líneas de Córdova nos llevan a la definición moderna del término: “conjunto de estrategias en torno a la adquisición y conservación del poder, y en torno a las decisiones que 4 deben tomarse cuando se obtiene” . Moderna porque podemos apreciar los rasgos de sistematización, pragmatismo y eficacia que subyacen en esta descripción de la actividad política propios de esa época; y en la que el poder juega un papel fundamental. Esta definición tomará diferentes matices al vincularse con otros conceptos, propios también de aquella época, como: democracia, liberalismo, pluralidad, representación delegada, etc. Más allá de todo lo dicho, ¿qué es la política hoy, cómo se percibe entre la gente? Si la política se ha ganado el estatus de disciplina especializada enfocada al arte de gobernar, esto quiere decir que al poseer el carácter de ciencia entonces existen teorías políticas escritas por muchos pensadores a través de los siglos, autores que han reflexionado sobre cuál sea el mejor tipo de gobierno, el mejor modo de organización política, sobre los tipos de Estado, etc.; lamentablemente es muy poco lo que al respecto se sabe, rara vez se escuchan diálogos o debates sobre estas cuestiones, resulta más un asunto exclusivo para la academia, para las universidades, para los intelectuales. Parece, otra vez lamentablemente, que la política ya no es un privilegio del ciudadano, sino un asunto de los partidos, de los políticos, de esos otros ciudadanos que no somos la mayoría, y que así está bien, pues no se requiere de la participación de todos. Igualmente, lo que hoy impera en el imaginario colectivo es que la política trata, ya ni siquiera de los asuntos de la ciudad -lo público por excelencia-, sino de lo sórdido de la vida privada de los políticos expuesto en lo público -en los medios de comunicación-. En pocas palabras: parece que hoy la política es sólo una mercancía de consumo para algunos espectadores, un asunto del que muchos prefieren no ser parte pues resulta pestilente y nauseabundo. 4 Etxeberria Mauleon, op. cit.


Ludens

Espacio para recensiones de libros, exposiciones y cine

Algunas ideas en torno a la exposición: Paralelismos plásticos en México 1960 – 1990 Enrique Luján Salazar

S

iempre he agradecido aquellas experiencias que me permiten no sólo ampliar mis horizontes culturales, sino también hacer más nítidos sus propios contornos. Esto me sucede con la magnífica exposición que se muestra en el Museo de Aguascalientes: Paralelismos plásticos en México. Cuatro décadas en la Colección BBVA Bancomer, 1960 – 1990 auspiciada por la Fundación Bancomer y el Instituto Cultural de Aguascalientes. Esta exposición me ha permitido ampliar mi experiencia estética relativa a la producción y devenir de las obras artísticas producidas en México. El arte mexicano, así como otras manifestaciones de la sociedad mexicana, han vivido en la ambivalencia, al menos, desde el siglo XIX, al intentar erigir algo propio e independiente de “lo europeo” y, a la vez, han sentido la necesidad inevitable de estar a la altura de los tiempos, de ser reconocidos universalmente. La exposición comienza justamente con los “Encuentros de una nueva generación, 1960-1970”, aquellos autores y aquellas obras tan heterogéneas que coinciden justamente en la necesidad de enfrentar y encontrar nuevos senderos para la obra artística diferentes y diversos a los cánones establecidos por la Escuela Mexicana de Pintura; movimiento que se caracterizó por la búsqueda del arte público y por su nacionalismo de aspiraciones revolucionarias y socialistas que fue el que lo catapultó, pero a la vez, lo limitó en sus posibilidades estéticas. Frente a esta propuesta avasalladora que pretendía responder a nuestra propia circunstancia, no sólo por quienes la integraban sino por el apoyo oficial con el que contó, se rebelaron algunos jóvenes que comenzaron sus trabajos artísticos independientemente de la férula de la Escuela Mexicana de Pintura y de las políticas culturales públicas. La búsqueda artística tomó diferentes derivas que en esta exposición estaban sintetizadas bajo los rubros de “Interiorismo” representado por autores como Francisco Corzas, Rafael Coronel y Alfredo Castañeda y de “Abstracción geométrica” representada por autores como Carlos Mérida, Manuel Felguérez, Gunther Gerzo y Matías Goeritz. Las obras que aquí se muestran forman una

pequeña ventana que nos permite otear hacia un pasado que todavía continúa en el presente. Uno de los criterios curatoriales fue mostrar justamente como estas propuestas manifestaban lo que sucedía tanto en el contexto nacional como en el internacional. El desencanto que había producido la Revolución Mexicana, los desastres ocasionados por las dos guerras mundiales y, en el campo estético, el rechazo a un determinado canon artístico, a una supeditación ideológica o a la necesidad de divulgar una identidad mexicana anacrónica y falsa. Esta controversia dio origen a las obras que podemos apreciar en las que se expresa la condición humana en sus aspectos concretos, cotidianos y, a la vez extraordinarios; el enfrentamiento a la sociedad y al figurativismo impuestos por algunos muralistas, dio lugar a un abstraccionismo de formas geométricas derivados del informalismo y el expresionismo abstracto estadunidense entre otras corrientes. Una segunda parte de la exposición está titulada “Diálogos contemporáneos, 1990-1980”. El título es afortunado tanto por la intertextualidad que podemos realizar con las obras mismas como por la conversación que puede establecerse entre la obra y el espectador que efectivamente se dan en un tiempo que hemos denominado contemporáneo. Esta parte está conformada a su vez por otras tres series temáticas: “Desarticulación de los cuerpos”, “Lenguaje de la materia y el color: narración introspectiva” y “Abstracción y naturaleza exterior”. Se trata de temáticas fundamentales en el arte contemporáneo que han sido desarrolladas para continuar la búsqueda artística de una expresión más autónoma y auténtica: el cuerpo, el lenguaje y la naturaleza. Los cuadros que más me llamaron la atención de esta parte fueron los de Guillermo Ceniceros, Ismael Guardado y Raymundo Sesma quienes abordan el tema del cuerpo, desde una visión humanista hasta una visión, casi deleuziana, del cuerpo sin órganos. El cuerpo es la luminosidad opaca donde los significados se construyen y se confunden. La obra del cuerpo padece la precariedad y la contingencia de la carne, de los órganos, vive su pro-

pia incertidumbre. Encuentro de la carne y la palabra mediante la racionalidad que muestra y oculta la expresividad doliente y abierta de lo desconocido que no es tematizado ni tematizable. El cuerpo, los cuerpos fragmentados hablan sobre todos los placeres, todos los dolores, todas las metamorfosis de las que es capaz el ser humano. Su manifestación enajenada en la modernidad oscila desde el grito hasta el silencio. A partir de la indefensión y precariedad del cuerpo fragmentado nos lleva, desde la singularidad de algunos cuerpos, a nuevos encuentros, al viaje a otras galaxias corporales abstractas. Promueve su propio desdoblamiento en otras alteridades que se tocan mediante flujos de palabras caóticas. Composición y recomposición del cuerpo humano. En general puedo señalar que la experiencia estética de asistir a esta exposición me confirmó la capacidad que tiene el artista de recrear continuamente su propio arte y reconfigurar a la naturaleza misma; la capacidad de crear las analogías más atrevidas para revelar, a través del cuadro y el grabado, el movimiento de la vida y la sociedad en la que se produce. La obra artística da testimonio de esa capacidad de apropiarse de lo extraño y lo cotidiano, del mundo onírico y del mundo consciente. ¿Qué implica el crear artístico? ¿Por qué es una aventura y un riesgo el expresar o traducir a un lenguaje artístico las más disímbolas experiencias, tales como la muerte, el amor, la permanencia del pasado, la fugacidad de la vida o la soledad? ¿Para qué enfrentarse al lienzo virginal, al asbesto o la placa sin trazo alguno? ¿Por qué no mejor: la mímica, lo ordinario o el silencio? Estos artistas mexicanos y extranjeros nos muestran con su trabajo que la creación requiere insoslayablemente de soledad. Mas la soledad no está dada, es necesario que el autor se apropie de ella, que la construya material y espiritualmente. El taller, la mesa, los pinceles y las gubias, la tinta, los ácidos y los colores; el estar con uno mismo y más allá de sí. Crear esa soledad inviolable e inexpugnable que lleva a la calle, al hospital, al zoológico, al pordiosero, a la luna, al amante, o a los mundos más insólitos. So-

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ledad sin rezos, amuletos o dioses. Desconectarse del mundo cotidiano y ver las más insospechadas realidades, o mejor, ver el mismo mundo con diferentes reflejos, desde colores empastados en el lienzo o líneas que se hienden en la placa grabada dando como resultado perspectivas inéditas y sinécdoques cautivadoras. De alguna manera, el que no hayan existido escuelas dominantes en nuestro país ha dejado un margen muy amplio de libertad por donde han transitado los artistas. Los autores expuestos nos enseñan que el arte requiere de apertura y capacidad de escuchar el movimiento del mundo y el corazón del ser humano, desde el caos balbuceante hasta los ruidos monótonos del orden. Estos artistas que ahora se exponen en el Museo Aguascalientes nos muestran que crearon no sólo a partir de sí mismos, sino por encima de ellos y de su circunstancia y dejaron que sus obras advinieran libremente y con pasos de paloma les revelaran sus íntimos secretos. Para quien se dé tiempo para asistir y disfrutar de la exposición Paralelismos plásticos en México. Cuatro décadas en la Colección BBVA Bancomer, 1960 – 1990 se llevará una experiencia que no sólo trastrocará su propia sensibilidad sino que le permitirá valorar la calidad del arte producido en México así como las diferentes propuestas artísticas realizadas desde una libertad radical y desde una búsqueda de expresión propia y, a la vez, universal.

La Jornada Aguascalientes PÉNDULO 21 Publicación Quincenal Febrero 2012. Año 3, No. 47 EDITOR Enrique Luján Salazar DISEÑO Claudia Macías Guerra COMITÉ EDITORIAL Ignacio Ruelas Olvera José de Lira Bautista Raquel Mercado Salas Ramón López Rodríguez COLABORACIONES Carolina Sánchez Contreras

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SUPLEMENTO DE LA JORNADA AGUASCALIENTES

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