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CRÍTICA/CRESCENCIANO GRAVE/EL PENSAR TRÁGICO La Aguascalientes, 2011/ Año 3Añ No. LaJornada JornadaAguascalientes/ Aguascalientes/ Aguascalientes,México Mé xicoJULIO OCTUBRE 2010/ o 233N o. 20

Notas sobre la poesía y la idea del hombre de Crescenciano Grave Raquel Mercado Salas

En el reconocimiento de su historicidad la razón constata su fragilidad y, sin embargo, la precariedad de la razón sólo se solventa afirmando una y otra vez el poder creador del pensamiento. Crescenciano Grave

CONTENIDO Notas sobre la poesía y la idea del hombre de Crescenciano Grave Raquel Mercado Salas

¿Podremos ahora ‘los del mañana’ abismo salir del Jorge Terrones Nietzsche? Enrique Luján Salazar

Posibilidad del pensar trágico Crescenciano Grave Tirado

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n castellano existe poca investigación especializada en profundizar otra faceta del idealismo alemán a través de F.W.J. Schelling. Hay quienes se han preocupado por seguirla, alimentarla, discutirla, como Arturo Leyte, Eugenio Trías, Fernando Pérez-Borbujo Álvarez, Félix Duque, Virginia López Domínguez y David Pascal, principalmente en España. Por su parte, en México apenas comienza el interés y las publicaciones sobre el pensador alemán que hoy remontamos a nuestro presente. El documento más importante producido en nuestro país es el de Crescenciano Grave: Metafísica y Tragedia. Un ensayo sobre Schelling. No es un ensayo fácil ni para el lector ni para el escritor si atendemos a lo que significa. Por

ello, planteamos de manera sucinta apenas una aproximación a lo que nos provoca este libro con la referencia al último capítulo "la poesía y la idea de hombre". Pero, ¿por qué es importante plantearse los problemas filosóficos del siglo XVIII y XIX? Porque si alguien quiere pensar seriamente los problemas del horizonte filosófico contemporáneo necesita hacer una lectura obligada: La crítica del juicio1 de Inmmanuel Kant y las respuestas que ese momento se generaron, siendo todavía, apuestas en lectura del presente. ¿Por qué Un ensayo sobre Schelling? Definitivamente algo sucede en el salto de la ilustración al romanticismo. Algo de vital importancia. Lo que hizo Kant con su filosofía y las respuestas posteriores dadas desde distintas vertientes fue y sigue siendo una de las vetas más ricas aún exploradas. Es fácil escuchar las voces que se alzan desde distintos lugares cuyo reconocimiento está dado, ya sea para plantear la llamada crítica de la modernidad o para replantear algunos supuestos: Fichte, Schopenhauer, Nietzsche, Marx, Freud. Sobre todo Hegel quien ha sido, sin duda, uno de los principales referentes. Es una delicia, filosóficamente hablando, adentrarse en la discusión del naciente siglo XIX, en ese 1 O también: Crítica de nuestra facultad de juzgar, dependiendo de la editorial y traductor.

centro del pensamiento que se da en las universidades que posteriormente serían parte de la Alemania unificada. Sin embargo, falta alguien a quién hacer referencia, quizás a uno de los mejores lectores de Kant: F.W.J Schelling. Y, es Crescenciano Grave quien, además de hacer una aportación a la filosofía al ofrecernos una visión clara del filósofo de Leonberg, construye algo que no está explícito en la reunión de los textos de juventud del filósofo alemán: el diálogo entre la idea y la creación. Filosofía y poesía se encuentran en el ensayo de Grave. Ese encuentro se da además en el lugar más propio del pensamiento y la creación: La metafísica y la tragedia. Metafísica y tragedia. Un ensayo sobre Schelling es un libro que es muchos libros a su manera. Informa, al especialista del romanticismo, del idealismo alemán; señala fuentes pues no es fácil hacerse de la bibliografía del pensador del Strum und Drang; muestra una lectura novedosa del problema filosófico de la modernidad y además es una forma original de exponer un problema filosófico a través de una construcción propia. II Cierto es que la idea de la filosofía como una conversación constante con uno mismo se

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la debemos en mucho a los filósofos antiguos. Pero, ¿cómo se da esa conversación? ¿bajo qué términos? ¿Cómo entender ese diálogo en la época contemporánea? Crescenciano nos muestra a través de este capítulo la constante intervención de la poesía en relación con el ser. Desde el título general nos lo anuncia con la metafísica y tragedia. Por un lado, nos hace ver que la poesía ha tenido varios rostros históricos y en ellos se encuentra también la idea que el hombre tiene de sí mismo, para reconocer el tipo de conversación en la que se reconoce. Observamos que el hombre de la Épica no puede hacerse una pregunta trágica porque el horizonte a donde se dirigen sus preguntas termina rodando, por así decirlo, en el fatalismo de la necesidad. La physis no tiene un interlocutor lo suficientemente fuerte como para enfrentársele en igualdad de condiciones. De la misma forma la Lírica conforma una acentuación en el ente finito, en lo particular, casi en el momento de la emoción haciendo que se pierda esa constante fuerza de encuentros, cuyo escenario natural sería la intimidad del hombre entre la identidad y la diferencia con la physis. Grave termina su exposición con la Tragedia, en donde libertad y necesidad salen vencidas y vencedoras. La libertad triunfa en el mundo ético mientras que la necesidad lo hace en lo físico. Ni la necesidad ve derrocada su determinación ni la libertad ve destruida su convicción: “es esencial que el héroe sólo venza por aquello que no puede ser efecto de la naturaleza o fortuna sino


torno al origen, pensar implica su propia tragedia, es decir, su resistencia y construcción:

sólo por su convicción ”. La pregunta que Grave plantea casi al final de su ensayo sobre Schelling es más que pertinente: ¿Existe en la tragedia moderna un verdadero destino, a saber, ese destino superior que apresa la libertad en ella misma? “El destino moderno es la escisión y el conflicto.” Vuelve la lucidez de nuestro filósofo mexicano, pues aunque se habla actualmente de un pensamiento posmetafísico, en el año del 2008 cuando sale a la luz esta publicación, vuelve a plantearnos pregunta como un re3

El fondo sagrado del que todo viene y hacia donde todo se dirige aparece en la tragedia confrontando consigo mismo bajo la forma de la rebelión y lucha de la libertad de lo finito contra la necesidad de lo infinito .Igualándose y enfrentándose como lo mismo y lo otro, la necesidad y la libertad simbolizan el desgarramiento incesante de la unidad en la diversidad de las potencias.

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En la tragedia se da la conversación más profunda y franca del hombre consigo mismo: la de la muerte y por lo tanto, la de la vida. La rebelión del hombre trágico se escribe tanto en lo Otro como en lo íntimo. Se intercambian, se identifican y se

3 Crescenciano Grave, Metafísica y tragedia. Un ensayo sobre Schelling, Ediciones Sin Nombre, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, México 2008, p. 283, cita directa de Schelling. Cf. con Filosofía del Arte, p. 149.

Y es, además intransferible, como la vida misma. Entre la necesidad que atraviesa a Hegel, el fatalismo inexorable de Schopenhauer, antes que el intempestivo Nietzsche, está la filosofía trágica de Schelling. Esta filosofía siempre tiene su punto, su hermoso y frágil punto en la poesía, entendida como el lugar originario de la creación. Es en esa idea de poesía de donde emerge todo pensamiento, en una construcción que reconoce, tal y como nos dice Grave, la precariedad que la engendra pero que hace posible el poder creador del pensamiento.

5 Ibid., p. 280.

4 Ibidem, p. 301.

distinguen en el siendo, esa es la revelación.

¿Podremos ahora ‘los del mañana’ salir del abismo Nietzsche? 1

Enrique Luján Salazar

… [el] acontecimiento del nihilismo, como problema de una significación profunda y en particular para el mundo occidental moderno, fue un hecho histórico-existencial que advino a la conciencia desde el fondo de la historia [de la metafísica] como un ‘nihilismo europeo’ que prefigura sutilmente el trastrueque de la civilización europea en su totalidad… En Nietzsche… como en Heidegger, el nihilismo es tratado en el horizonte de la historia del Ser 2.

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ncontrar un texto que conjunte el sabor y el saber, que sea digno de ser paladeado en un festín del pensamiento es algo verdaderamente difícil en nuestros días. Sin embargo, el texto que nos entrega el filósofo mexicano Crescenciano Grave es verdaderamente no sólo exquisito en su factura, sino que permite un alumbramiento en muy diversos sentidos. A través de una confrontación con los pensamientos de Martín Heidegger sobre Federico Nietzsche nos lleva, mediante una reflexión acendrada, a los más insospechados encuentros y a las más atrevidas relaciones que se despliegan en la historia de la metafísica3 a través de la pregunta por el ser. Deliberación sazonada con un esmerado cuidado por la palabra y una atenta apertura al pensar mismo.

que implica tanto la aproximación como la distancia, la comprensión como la crítica en torno a la historia de la metafísica a partir de la perspectiva del ‘olvido del ser’.

Si bien la propia interpretación heideggeriana sobre el filósofo intempestivo constituye una riqueza en su original aproximación, otorga al pensamiento nietzscheano un nuevo lugar en la historia de la metafísica, llevándolo más allá de las caracterizaciones literarias o psicológicas imperantes a mediados del siglo pasado. La importancia de los dos volúmenes sobre Nietzsche, en los que se publican los cursos impartidos por Heidegger sobre este pensador, radica en la confrontación

El libro parte de la consideración e implicaciones del pensar filosófico que, en el caso nietzscheano, crea señales que convocan a ser pensadas y, de esta manera, a ir más allá de ellas. Reflexión que asume el reto de acuñar formas que recogen en la palabra lo que no puede decirse. Repensar los pensamientos que asaltaron a Nietzsche llevará a Heidegger a la experiencia de configurar el pensar nietzscheano más allá de sí mismo (22-23 pp.) “porque lo más propio del pensador no es posesión suya sino propiedad del ser”5 .

1 Este texto es un breve comentario y una invitación a la lectura del lúcido libro de Crescenciano Grave, Nietzsche y Heidegger. ¿El último metafísico y el nuevo inicio del pensar? publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (Biblioteca Crítica Abierta, Serie Filosofía 2) en 2006. 2 Bernard Stevens, Religion and nothingness, University of California Press, California, 1982, p. 168. 3 Área de la filosofía que se ocupa de las características y fundamentos generales de la realidad y que ha tratado de buscar aquello que fundamente la esencia de lo existente.

El texto del profesor Grave nos ofrece repensar esta interpretación heideggeriana4 en la que se sostiene que el pensamiento de Nietzsche nos lleva al acabamiento y final de la historia de la metafísica y, al mismo tiempo, a la posibilidad de un nuevo inicio no metafísico del pensar sobre el ser.

4 Ciertamente el interés de Heidegger por el filósofo errante comienza desde su tesis doctoral y continúa a través de sus libros y conferencias hasta el final de sus días. En el libro que reseñamos el análisis se delimita sólo a los dos volúmenes publicados en español como: Nietzsche I y Nietzsche II, trad. Juan Luis Vermal, Editorial Destino, Barcelona, 2000. 5 Martin Heidegger, Nietzsche II, ed. cit., p. 400.

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En el segundo apartado analiza el despliegue del único pensamiento que define la metafísica nietzscheana, es decir, la vinculación de la voluntad de poder, señalada como esencia del ente, al eterno retorno como sentido de la misma. Y es la voluntad pensante de Nietzsche la que nos lleva a concebir la esencia humana desde esta perspectiva como verdad del ente en su totalidad.

... la tarea de Nietzsche es laberíntica, multívo-

En la tercera parte se examina la hipótesis anterior como lo que marca la pertenencia de Nietzsche al pensamiento metafísico y el advenimiento del nihilismo como la consumación de la metafísica subjetivista moderna. Al inscribir el pensamiento nietzscheano en el desarrollo de la metafísica occidental, que se desarrolla bajo el signo del ‘olvido del ser’, es como el pensador de Friburgo sostiene que esta postura no es suficiente para inaugurar un nuevo inicio del pensar, sino que constituye el acabamiento de la metafísica interpretada, en este contexto, como historia del nihilismo, dado que se ha olvidado la pregunta por el ser y sólo se ha ocupado del ente en su particularidad. Se trata “…de la experiencia inmediata y profunda de la proximidad de la nada, que un filósofo hará en el ser del ente, [que] constituye, en cuanto a la autenticidad y a la fuerza de su pensamiento, la piedra de toque más dura, pero, a la vez, la más cierta. A quien se le escapa esta experiencia, debe convencerse que quedará sin esperanza y definitivamente fuera de la filosofía”6 .

Podemos cerrar nuestros comentarios afir-

En el último apartado se parte de la constatación del acontecimiento del nihilismo que convoca a un nuevo inicio de pensar el ser como physis, como “lo que presencia surgido de sí mismo, lo que se espliega a partir de sí mismo”7. En esta aproximación, el arte ocupa un lugar preeminente, ya en su identificación con la voluntad de poder, ya en la posibilidad de mostrar la tensión trágica entre el pensamiento y la realidad, es decir, en la posibilidad de desplegar la pregunta fundamental desde el inicio del pensar (p. 69), al conjuntar tanto la posibilidad como la creación instauradora de las más altas posibilidades de la vida8.

ca y proteica... Por un lado se mezclan la función catártica... con la [función] creativa, se entrecruzan los tiempos: el ocaso, la medianoche, la aurora [y el mediodía]. Van y vienen las etapas del camello, del león y del niño. Por otro lado la transmutación de los valores no se presta a una lectura simple ni carece de ambigüedades10.

mando el placer de encontrarnos, en medio de esta obra, con tres auténticos filósofos, dos alemanes y uno mexicano, que nos invitan, a partir de nuestras propias luces, a confrontar y a polemizar estos pensamientos en torno a la indagación filosófica más radical sobre el ser. Búsqueda que de pronto fue sesgada al olvidarse del ser y ocuparse sólo del ente, pensamientos que llevaron al nihilismo y a la necesidad de la cancelación de la propia metafísica en cuanto había particularizado su búsqueda hipostasiando al ser en el ente. En nuestra época necesitamos de un pensar no metafísico que atienda precisamente a este olvido y que se abra al desvelamiento del ser mediante la Después de la exposición problematizadora de la interpretación heideggeriana, el texto llega a una conclusión inesperada que se transforma en nuevos cuestionamientos, a la cual podrá acceder el lector avispado y paciente. Sin embargo, podemos señalar y coincidir con el autor que los trabajos de Heidegger esquematizan en demasía las aportaciones nietzscheanas y no recuperan de manera apropiada

palabra. En este sentido, la ontología todavía

…la reflexión crítica de Nietzsche sobre la concepción me-

y apasionado sobre temas de una abstracción

tafísica occidental del mundo, sobre la cultura occidental

colosal11. Nos encontramos con una exposición

moderna y sobre sí mismo. Ya que no intenta determinarlos

clara, crítica y, en momentos, pedagógica, sin

o reconstruirlos con una nueva teoría o una nueva propuesta

que por esto pierda el espesor y las diferentes

pretendidamente moderna, sino para cuestionarlos de una

vertientes del asunto tratado. Se trata de un

manera radical, y así, como pregunta y enigma, buscar algunas respuestas que nos ayuden a aproximarnos a la estructura lúdica de este mundo y a vivir y orientar el ser bajo una nueva tabla de valores9.

7 Ibid., p. 174.

Exponer la vida en toda su problematicidad, obligarla a considerarse desde la misma reflexividad del pensamiento sin tratar de buscar consuelo, sin huir de sí misma, es el punto de partida del pensamiento nietzscheano. Incluso podemos aludir a la complejidad de esta filosofía en los términos en los que lo expresa Juliana González:

8 “En la embriaguez artística se da – acontece – el más claro triunfo de la forma”, en: Martin Heidegger, Nietzsche I, ed. cit., p. 120.

9 Enrique Luján, Perspectivismo y genealogía. Un ensayo sobre Nietzsche, Universidad de Guanajuato, Al Texto, Aguascalientes, 2005, pp. 37 y 38.

6 Martin Heidegger, Nietzsche I, ed. cit., p. 460.

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tiene un extenso trecho por recorrer y contribuir así a la filosofía del peligroso quizá... Quien se asome al libro Nietzsche y Heidegger de Crescenciano Grave disfrutará de la calidad de la escritura de un pensador mexicano que se ha destacado no sólo por su precisión en el pensamiento, sino por su escribir poético

texto que, como hilo de Ariadna, puede aprovecharse como una excelente guía y provocación frente a las intrincadas sendas del pensar ontológico que se debaten en la actualidad. 10 Juliana González, «Ética y tragedia: Nietzsche», en Ética y libertad, México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM 1987, 28-29. pp. 11 Vid. Algunas de las diferentes obras de Crescenciano Grave, El pensar trágico: un ensayo sobre Nietzsche y también el artículo: “Abismo y aurora en el pensar”, publicado en la revista Casa del tiempo, Universidad Autónoma Metropolitana, VIII, núms. 82-83, febrero-marzo de 1989, 35-39 pp.; y los textos La luz de la tristeza, Arlequín (ensayo 22), México, 1999 y Metafísica y tragedia publicado por Ediciones Sin nombre y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en 2008.


Posibilidad del pensar trágico

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Crescenciano Grave Tirado

Que no puedas llegar es lo que te hace grande Goethe

¿

Cómo es posible una visión trágica desde el pensar filosófico, es decir, una visión del mundo que no sólo sea producto de la imaginación creadora sino que también, y fundamentalmente, sea expresión constitutiva de lo que es? ¿En qué consiste, de ser posible, el pensar trágico?

El pensar trágico. La expresión misma es ya, según esquemas tradicionales del pensamiento especializado, antagónica, o, por lo menos paradójica. El concepto pensar correcto es el concepto lógico por excelencia. En cambio, la idea de tragedia proviene del ámbito del arte, de la poesía concretamente. Se puede pensar o, más exactamente, se ha pensado lo trágico. Es decir, la tragedia ha sido objeto del pensar. Pero, en sí mismo, lo trágico —se dice— no es pensamiento, no es lógico. Lo trágico está asociado con los sentimientos, con lo impulsivo, con lo sin razón de ser. Una dosis, aunque sea mínima, de pensar lógico arruina el acontecimiento trágico. En la tragedia la lógica como tal está ausente … Por su parte, el pensar lógico se construye alrededor de una aspiración: desalojar de su interior toda nota anclada en los sentimientos e impulsos individuales para acceder así a una desvelación objetiva de la realidad … La lógica se asume a sí misma como constituida con base en leyes que justamente nos muestran, nos revelan la constitución de la realidad en sí misma. Tradicionalmente, la expresión “el pensar trágico” está constituida por conceptos que en sí mismos son antagónicos. Desde el punto de vista exclusivo de la lógica tradicional se nos puede objetar —y con razón— que la mera expresión “el pensar trágico” constituye una flagrante violación al principio de no contradicción: el pensar no puede ser trágico y lógico a la vez. Y desde el punto de vista del arte, se nos puede objetar que la lógica en lo trágico es precisamente lo no-trágico. Y sin embargo, insistimos: el pensar trágico. Mantener nuestra insistencia exige una reformulación de los conceptos pensar y 1 El presente texto está extraído de las páginas 16 a la 18 de la parte II de la “Introducción” del magnífico texto El pensar trágico. Un ensayo sobre Nietzsche publicado por la UNAM como una muestra de la perspectiva que adopta el autor, no sólo en este texto sino también en otras obras posteriores. Agradecemos al autor su autorización para publicarlo.

trágico. ¿Por qué insistir en unirlos si en la historia del pensamiento —con su consiguiente parcialización— se ha encargado de otorgarles mediante su separación radical, su especificidad a cada uno de ellos? Antes que en otra cosa, el pensar trágico, como todo auténtico pensar, consiste en ver y oír lo aún no visto ni escuchado. Y aún más, querer decirlo; nombrarlo. Atreverse a mirar de frente al Todo aun con el riesgo de que la visión calcine nuestra mirada. Quitar la paja de los ojos y fundir la cera de los oídos para introducirnos en la aventura insustituible del pensamiento. Ésta ilumina e interroga a su propio asombro creando propiamente al motivo de éste al expresarlo en el lenguaje. En la palabra se crea, manifestando lo irreductible a ella. El pensar mismo. El pensar trágico se genera a partir del “sí mismo”, pero sí mismo es más que “yo”2. Pensar desde el sí mismo es pensar desde el cuerpo, desde la tierra que somos y tercamente nos hemos empeñado en negar. El sí mismo siendo la “parte” —nuestro todo— que nos liga al fondo primordial es también y al mismo tiempo lo más propio de nosotros mismos. ¿Hacia qué aspira el pensar trágico? ¿Desde dónde se configura? Desde y hacia el sí mismo. Aquí desaparecen trascendencias y se desciende al fondo, al fondo sin fondo que al mismo tiempo es altura, es ilimitada armonía inconclusa; nunca constituida, siempre constituyéndose: armonía abismal y fundante. En el pensar trágico se trata de potencializar la individualidad para acceder, desde el sí mismo, a los rincones inconmensurables de la realidad. El pensamiento absorbe y supera su aparente constitución como lo “otro” de lo que es. Él es pensamiento individual que se sabe efímero, volátil; pero en tanto pensamiento que trata de decir lo inconmensurable primordial se sabe también parte de lo que quiere expresar. Sus tentativas se diluyen en su temporalidad inmanente pero al mismo tiempo se integran en la “eternidad” también inmanente, del fondo primordial. 2 Cfr. F. Nietzsche, Así habló Zaratustra, 9ª ed., tr. Andrés Sánchez Pascual, Alianza Editorial, Madrid, 1981, pp. 60-62.

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La Jornada Aguascalientes PÉNDULO 21 Publicación Quincenal Julio 201I/ Año 3, No. 33 EDITOR Enrique Luján Salazar DISEÑO Claudia Macías Guerra

COMITÉ EDITORIAL José de Lira Bautista Ignacio Ruelas Olvera Raquel Mercado Salas Ramón López Rodríguez COLABORACIONES Crescenciano Grave Tirado


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