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CRÍTICA/VIAJES E IDEAS LaLaJornada 2011/ 2010/ Año 3Añ No. JornadaAguascalientes/ Aguascalientes/Aguascalientes, Aguascalientes,México Mé xicoMAYO OCTUBRE o 229No. 20

Pensamientos a través de un viaje: "Nápoles hace 90 años"

Epifanías del norte de Italia

Walter Benjamin

Enrique Luján Salazar

300 años se llevó la construcción de este edificio y efectivamente nos continua cautivando, al igual que a Mark Twain, como si fuera un “poema épico hecho mármol”. Las estatuas, agujas y gár-

Epifanías del norte de Italia

golas que apreciamos en su exterior entrecortan el horizonte y nos provocan una elevación que culmina con una representación de la Virgen María en su punto más alto. El poder político y la grandeza histórica de la ciudad están

zar

Enrique Luján Sala

magníficamente

to y admiración Con agradecimien al maestro a la familia Alfieri, a Pa ga y a loma Mor Edmundo Aguiña

representados

por el Castillo Sforzesco que se yergue en la zona de Lombardía y se anuncia con su bellísima Torre de Filarete como la gran fortaleza que construyeron los Visconti y que fue salvada de su destrucción gracias al trabajo diplomático de Francesco Sforzes-

N

co, en medio de las turbulencias o cabe duda que viajar conlleva emociones complejas y contrapuestas.

antigüedad griega y romana de

tonetas, para descubrir en cada

pados y blanquecinos Alpes, el

políticas de finales del siglo XV.

las que somos herederos.

esquina un rostro, una columna,

Aeropuerto de Linate nos abre

Actualmente alberga varios mu-

un balcón o un pórtico que nos

las puertas a la industriosa ciu-

seos con diferentes colecciones

Por una parte, abandonamos la

En esta sintonía, nuestras

llevan a reconocer la grandeza

dad de Milán. Su modernidad

de muebles, esculturas o instru-

seguridad de nuestra casa, de

andanzas nos llevaron reciente-

de su pasado y la vivacidad de

pujante, que la ha llevado a des-

mentos musicales. Sin embargo,

nuestra tierra, de nuestra fa-

mente a Italia, país cautivador,

su presente.

truir más de alguna vía o edifi-

nuestra atención se dirige a la

milia, la rutina de los horarios y

jardín de Europa, cuna de la

cio antiquísimo, convive con el

última Piedad de Miguel Ángel,

las tareas para explorar nuevos

cultura etrusca y romana. Ita-

En la brevedad de esta cró-

monumental Duomo (Catedral)

ésa que no ha sido terminada, ni

horizontes y ampliar nuestra ex-

lia, bendecida por la naturaleza,

nica de algunos momentos vivi-

gótico que nos sobrecoge por

firmada, pero que nos transmi-

periencia.

magnificada por el ingenio de

dos en este bello país, sentimos

sus extraordinarias dimensiones

te los últimos alientos del gran

tantos próceres, enriquecida por

la necesidad de ir integrando en

(157 mts. de largo por 33 mts.

artista. No tiene la belleza ni

Sin embargo, si queremos

el talento de sus científicos, co-

un sentido más amplio el legado

de ancho), por su espléndido tra-

saber algo de lo que somos, de

cineros y labradores, provoca la

que nos deja Italia, las ideas que

bajo escultórico y arquitectónico

dónde provenimos y hacia dón-

sensación de reunir simultánea-

nos provoca la majestuosidad de

y por la espiritualidad estimula-

de queremos ir, requerimos del

mente el pasado con el presen-

sus monumentos, el colorido de

da por su interior muy sobrio y

reconocimiento de nuestro pasa-

te, motiva la imaginación por sus

su comida, el chianti siempre ge-

la celebración eucarística pre-

do, de la exploración de lugares

creaciones científicas, técnicas y

neroso al paladar y la calidez de

sidida por su Cardenal, que con

que ni siquiera habíamos entre-

culturales, nos lleva a detener el

su gente.

la misma alegría que pronuncia

visto y además, si nos es posible,

paso, en medio del vértigo de la

remontarnos a los tiempos de la

velocidad de su vida y de sus mo-

su homilía se toma una foto con Después de cruzar los escar-

una pequeña africana. Más de

• PÉNDULO 21/UNO/MAYO 2011•

la popularidad de La Piedad de la Basílica de San Pedro, pero sí contiene el drama de los últimos días de existencia y la sensación de un final en el que los rostros se van diluyendo y no poseen el fulgor de las obras primeras del escultor. Continúa en la pág. 4


Pensamientos a través de un viaje: “Nápoles hace 90 años” Walter Benjamin

L

a ciudad semeja una roca. Vista desde el Castel San Marino, desde lo alto, donde no llegan los gritos, yace desierta en el crepúsculo, soldada a la piedra. Sólo una franja costera se extiende llana, detrás se superponen las construcciones escalonadas. Los conventillos de seis y siete pisos, de cuyos sótanos suben escaleras, parecen rascacielos comparados con los chalés. En el lugar donde la base rocosa alcanza la orilla, se cavaron cuevas. Como en los cuadros de anacoretas del Trecento, ocasionalmente, en las rocas se distingue una puerta. Si está abierta, se ven grandes sótanos que son a la vez dormitorio y depósito de mercaderías. Además, hay escalones que conducen hacia el mar, a tabernas de pescadores que se instalaron en grutas naturales. Una luz tenue y una música débil suben a la noche desde allí. La arquitectura es porosa como estas piedras. La construcción y la acción se alternan en patios, arcadas y escaleras. Todo es lo suficientemente flexible como para poder convertirse en escenario de nuevas constelaciones imprevistas. Se evita lo definitivo, lo acuñado. Ninguna situación actual está dada para siempre, ninguna figura pronuncia su “así y no de otra manera”. Así se configura aquí la arquitectura, esa pieza contundente de ritmo comunitario. Civilizada, privada y de categoría sólo en los grandes hoteles y depósitos del muelle, anárquica, intrincada, pueblerina en el centro, en el que recién hace cuarenta años se trazaron grandes calles. Y sólo en estas calles la casa en sentido nórdico es el núcleo de la arquitectura urbana. En el centro, en cambio, lo es la manzana, sostenida en sus esquinas por frescos de la Virgen como con broches de hierro.

Nadie se orienta por los números de las casas. Las referencias son los negocios, las fuentes y las iglesias. Y no siempre se trata de referencias sencillas. Porque la iglesia napolitana típica no se exhibe sobre una plaza enorme, visible desde lejos, con naves laterales, coro y cúpula, sino que está escondida, empotrada; las cúpulas altas a menudo sólo se pueden ver desde pocos lugares y tampoco entonces es fácil llegar hasta ellas; es imposible distinguir la masa de la iglesia de las construcciones profanas que la rodean. El extraño pasa de largo ante ella. La puerta insignificante, muchas veces apenas una cortina, es el pórtico secreto para el iniciado. A él, un solo paso lo traslada de la confusión de patios sucios a la soledad pura del ambiente de una iglesia con paredes blanqueadas con cal. Su existencia privada es el correlato barroco de una intensa vida pública. Porque la vida privada no se desenvuelve aquí entre las cuatro paredes, con la mujer y los hijos, sino en la devoción o en la desesperación. Por calles laterales, la vista se desliza sobre escalones sucios hacia tabernas donde tres, cuatro hombres, están sentados distanciados entre sí bebiendo, ocultos tras los barriles como si estuvieran tras los pilares de una iglesia. En esos rincones apenas se distingue dónde aún se está construyendo y dónde ya comenzó la decadencia. Porque nada se termina ni se concluye [...]

paredes, rosetas de papel en los pedazos de carne

También en el uso de los materiales, la decoración callejera está emparentada con la escenografía teatral. El papel cumple la función más importante. Espantamoscas rojos, azules y amarillos, altares de papel brillante de colores en las

bre los hace girar; el otro, a su lado, aparece con

• PÉNDULO 21/DOS/MAYO 2011 •

crudos. También aparecen artistas que despliegan destrezas de varieté. En una de las calles más animadas hay alguien arrodillado en el asfalto, con una cajita a su lado. Con tizas de colores, dibuja un Cristo en la piedra y, más abajo, la cabeza de la Virgen. Mientras tanto, se formó un círculo a su alrededor, el artista se levanta y, mientras espera al lado de su obra un cuarto de hora, media hora, de entre la ronda caen unas pocas, contadas, monedas sobre los miembros, la cabeza y el tronco de la figura. Hasta que las levanta, todos se dispersan y, en unos instantes, el cuadro quedó pisoteado. Algunos comen maccaroni con las manos, habilidad que exhiben a los extranjeros a cambio de algún dinero. Otras cosas se pagan por tarifa. Los comerciantes pagan un precio fijo por las colillas de cigarrillo que se sacan de las ranuras del piso en los cafés después de la hora de cierre (antes se las salía a buscar con antorchas) y se venden en los puestos del barrio portuario junto con los restos de comida de los restaurantes, sesos de gato cocidos y mariscos. Hay música que va de un lugar a otro: no es melancólica para la corte, sino radiante para las calles. Del carro ancho, una especie de xilófono, cuelgan textos de canciones en colores. Aquí se los puede comprar. Un homel plato ante cualquiera que, distraído, pudiera llegar a quedarse parado. Así todo lo alegre es móvil: música, juguetes, helados se propagan a través de las calles.


Esta música es siempre resabio de los últimos feriados y preludio de los siguientes. Los días de fiesta impregnan irresistiblemente todos los días laborables. La porosidad es la ley que siempre vuelve a descubrirse, inagotable, en esta vida. ¡Hay una huella de domingo escondida en cada día de semana y mucho día de semana en este domingo! [...] Durante las noches de julio a septiembre, una sola franja de fuego recorre la costa entre Nápoles y Salerno. A veces sobre Sorrento, a veces sobre Minori o Prajano, pero siempre sobre Nápoles se ven bolas de fuego. Aquí el fuego tiene cuerpo y alma. Está sujeto a modas y artificios. Cada parroquia quiere superar la fiesta de la parroquia vecina mediante nuevos efectos luminosos. El más antiguo elemento de origen chino, la magia atmosférica en forma de cohetes que imitan dragones, se muestra varias veces superior a la pompa telúrica: a los soles pegados en el piso y al crucifijo rodeado por las llamas del fuego de San Telmo. En la playa, los pinos del Giardino Pubblico forman una recova. Si uno viaja allí durante la noche de fiesta, la lluvia de fuego anida en todas las copas. Pero tampoco aquí hay ensoñación. Sólo el estruendo logra la apoteosis del aplauso popular. Durante Piedigrotta, la fiesta más

importante de los napolitanos, este gusto infantil por el bullicio adopta un rostro salvaje. En la noche del 8 de septiembre, grupos de alrededor de cien hombres recorren las calles, soplando en enormes bolsas, cuya abertura está disimulada con máscaras grotescas. A la fuerza o no se rodea a la gente y desde innumerables tubos el tono sordo penetra, desgarrador, en el oído. Muchas industrias dependen de este espectáculo. Roma, Corriere di Napoli, los vendedores de periódicos estiran el nombre desde su boca como goma de mascar. Su grito es marca popular [...] Hay anécdotas divertidas acerca de la habilidad comercial de los napolitanos. En una plaza animada, a una señora gorda se le cae el abanico de las manos. Desconcertada, mira a su alrededor; es demasiado pesada para levantarlo ella misma. Aparece un caballero que está dispuesto a brindarle el servicio por cincuenta liras. Negocian... y la dama recibe su abanico por diez [...] La vida privada es dispersa, porosa y entreverada. Lo que distingue a Nápoles de todas las grandes ciudades es

lo mismo que lo que la acerca al pueblo de los hotentotes: torrentes de vida comunitaria recorren todas las actitudes y todos los menesteres individuales. La existencia, el más privado de los asuntos para los europeos del Norte, es aquí una cuestión colectiva como en el pueblo de los hotentotes. Así la casa no es tanto el refugio al que las personas ingresan, sino más bien el reservorio inagotable del que fluyen. No sólo por las puertas sale lo animado. No sólo hasta el vestíbulo, donde la gente realiza sus tareas sentada en sillas (pues tienen la habilidad de convertir su cuerpo en una mesa). Los enseres cuelgan de balcones como plantas de maceta. De las ventanas de los pisos más altos bajan canastos para correspondencia, fruta y carbón atados a sogas. Así

como las habitaciones de la casa se repiten en la calle, con sillas, cocina y altar, así, sólo que en forma mucho más ruidosa, la calle se adentra en las alcobas. Incluso la más pobre está llena de velas de cera, santos de porcelana, racimos de fotos en las paredes y armazones de camas de hierro, como la calle está llena de carretas, de personas y de luces. La miseria logró una extensión de sus límites, que es el reflejo de la libertad de pensamiento más brillante. El sueño y la comida no tienen horario, a menudo tampoco lugar establecido…

• PÉNDULO 21/TRES/MAYO 2011•


Viajando hacia el este, en-

la desembocadura de diferentes

tre los Alpes Dolomitas y el Mar

ríos que se cruzan con el agua

Adriático, encontramos la región

salada del mar!

n Duomo de Milá

del Véneto, rica y productiva desde la antigüedad, cruce de

Al bajar de la nave, deambu-

civilizaciones, pero quizá más

lamos entre la multitud dispu-

y reflexión propicios para la ora-

conocida por el drama shakespe-

tándonos el paso en cada puen-

ción.

riano que relata el amor imposi-

te, los ángulos para tomar las

ble entre Romeo y Julieta. Los

mejores fotografías y tratando

Dejaremos por el momento

velos caen y las preguntas nos

de ubicarnos en medio de esta

las impresiones que nos deja-

asaltan: ¿cómo fue posible que

extraordinaria ciudad. Observa-

ron el recorrido por sus tiendas,

el autor inglés pudiera escribir

dos por ojos anónimos buscamos

desde las más exclusivas hasta

tan portentosa obra sin haber

encontrar las diferentes obras

las más populosas del Merca-

nunca visitado Italia? ¿cómo

de Tiziano, Giorgione, Tinto-

do, los paseos en góndola o el

pudo describir tan minuciosa-

retto y Tiépolo que descubrimos

traslado en los vaporetos por

mente tanto detalle de calles

en los lugares más insospecha-

sus amplios canales, la comida

y casas? ¿cómo pudo dar cuenta

dos, tanto en las zonas umbrosas

y las terrazas que nos invitan a

de los conflictos entre familias

de las enormes salas del Palacio

detenernos y observar como las

que se disputaban el poder en

Ducal, como en las

pequeñas

palomas hambrientas buscan pi-

la región? Las preguntas quedan

salas de la Galería de la Acade-

cotear el spaghetti o una migaja

ahí, entre el anfiteatro romano

mia. Pero no todo es pasado, no

de pan de la mesa de algún via-

y la muralla medieval de la ciu-

todo se refiere a la grandeza del

jero distraído.

dad, y nos asaltan las sombras

Renacimiento que tuvo aquí una

sobre la originalidad de la pro-

de sus distinguidas cunas. Carlo

Hubo más ciudades que re-

ducción literaria del dramaturgo

Scarpa, Achille Bonito y Harald

corrimos y que igualmente nos

inglés. Abandonamos Verona con

Szeemann son algunos protago-

sorprendieron pero su relato

esa incertidumbre y sin haber

nistas del acontecimiento artís-

quedará para otro momento. Si

querido tomarnos la foto con

tico más importante del lugar,

deseamos abrir nuestra imagi-

la magreada escultura de Ju-

la Bienal de Venecia, que desde

nación y saber de lo que somos

lieta, la más visitada de todas,

1895 se ha celebrado regular-

capaces los seres humanos, bas-

y buscando otras de mayor im-

mente, con algunas intermi-

ta con estar sólo algunos días en

portancia como la del inasible

tencias después de las guerras

ese bello país, abrir los poros y

Giuseppe Garibaldi, la de Vitto-

mundiales, en los Pabellones

la mente para recibir a rauda-

rio Emanuele II, realizadores de

de El Jardín (Il Giardini) y en el

les la belleza y la grandiosidad

la unidad italiana o la de Dan-

Edificio del Arsenal en los que se

que es reconocida por propios y

te Alighieri, padre del idioma

muestra la producción artística

extraños y que ostenta, no sólo

italiano. Nos dirigimos hacia la

contemporánea más relevante.

una relevante y dilatada histo-

capital de la región, hacia la

ria, sino un lugar que tiene el

ciudad de Venecia y sus 118 islo-

¡Cómo no referirnos a la Ba-

mayor número de sitios reco-

tes comunicados por más de 40

sílica de San Marcos! Ese monu-

nocidos por la UNESCO como

puentes. El viento transparente

mento ícono de la ciudad, ejem-

patrimonio cultural de la huma-

del Mar Mediterráneo aligera

plo de la apropiación de estilos

nidad, que nos ha heredado las

el calor húmedo que nos cubre

románico, gótico y bizantino

raíces de nuestra lengua, que ha

al trasladarnos en un moderno

que desde el siglo XI hasta el

conservado la cultura antigua a

yate a la zona veneciana. ¡Cuán-

XV van dejando su impronta en

través de traducciones y copias

ta historia transcurre en unos

la iglesia en la que se venera al

latinas, que nos ha legado las

cuantos

¿Cuánta

apóstol, al evangelista, en me-

bases de algunas de nuestra ins-

riqueza circuló por estas latitu-

dio de la espléndida orfebrería,

tituciones políticas y religiosas y

des! ¡Cuántos genios y artistas,

las zonas umbrosas de sus refi-

que nos deleita con sus diseños

que aún ahora nos sorprenden,

nados arcos de punto y el humo

de moda, industriales y automo-

realizaron sus obras aquí! ¡Cómo

que despide el incensario y que

trices.

nos miran atónitos las fábricas,

asciende espiralmente a través

los palacios, las iglesias y las re-

de la balaustrada a las cúpulas

Quienes deseen no sólo ex-

sidencias de solaz que incólumes

y techos tapizados en oro, que

pandir su experiencia vital, sino

ante nuestro paso nos despiden

con las pinturas referentes a

nutrir su imaginación y colmar

en un instante! ¡Cómo es posi-

pasajes

sus sueños con nuevas formas y

ble navegar en la bajamar y en

crean el ambiente de serenidad

kilómetros!

bíblicos

significativos

La Piedad Ron danini

colores… Italia los espera.

• PÉNDULO 21/CUATRO/MAYO 2011 •

Venecia

Castillo

Sfor za

EDITOR Enrique Luján Salazar

La Jornada Aguascalientes PÉNDULO 21 Publicación Quincenal Mayo 201I/ Año 3, No. 29

DISEÑO Claudia Macías Guerra COMITÉ EDITORIAL José de Lira Bautista Ignacio Ruelas Olvera Octavio Arellano Reyna COLABORACIONES Walter Benjamin


Pendulo21.29