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CRÍTICA/LAURA BENÍTEZ Y LA MODERNIDAD CARTESIANA LaJornada JornadaAguascalientes/ Aguascalientes/Aguascalientes Aguascalientes, México ABRIL 2013/ AñoAñ 4 No. 76o. 20 La , Mé xico OCTUBRE 2010/ o2N

CONTENIDO: • LAURA BENÍTEZ COMO HISTORIADORA DE LA FILOSOFÍA. José de Lira Bautista • DESCARTES: LA PERCEPCIÓN VISUAL DEL ESPACIO Y LA PINTURA HOLANDESA. Mónica Uribe Flores • CARTA A VÍCTOR SANDOVAL. Alfonso Pérez Romo

Laura Benítez como historiadora de la filosofía

José de Lira Bautista

L

a mayor parte de las escuelas y facultades donde se enseña filosofía y se aprende a filosofar recurren, de manera sistemática, a la historia de la filosofía. Una

¿es la historia de la filosofía un saber histórico o un saber

razón de esto es que la filosofía, al igual que la mayor parte

este punto de vista, la reconstrucción histórico contextual

del conocimiento humano, no consiste en un saber espon-

no es suficiente para explicar el desarrollo filosófico de las

táneo que surja únicamente del deseo por él o del esfuerzo

teorías. Es necesario considerar además una reconstrucción

individual de personas aisladas en el tiempo y el espacio, sino

racional de esas teorías, es decir, disponer de una guía racional

que se trata de un saber constituido a partir de la reflexión, el

contemplada en el marco teórico del cual partimos y que sirve

diálogo, la polémica, la controversia conceptual, en torno a

de hilo conductor en nuestra tarea de historiar la filosofía.

filosófico? La respuesta parecería obvia al decir que es ambas cosas. El problema es cómo articular ambos enfoques. Desde

cuestiones que atañen al ser humano y aquello que lo rodea.

Laura Benítez, comprometida con la idea de la histo-

La historia de la filosofía, es decir, el recuento, la memoria, la

ria de la filosofía como reconstrucción racional de las teorías

comprensión, de lo que han dicho los que se han hecho llamar

filosóficas, le ha dado nombre a esa guía racional. Se trata de

o han sido llamados filósofos en todas las épocas y todos los

las vías de reflexión filosófica, las cuales consisten en “estilos

lugares del mundo, representa, por tanto, uno de los puntos

de pensamiento que varias escuelas o autores sustentan, in-

de partida necesarios para el filosofar de las gentes de un

cluso en distintos momentos históricos, con base en una serie

lugar y tiempo determinados.

de supuestos fundamentales compartidos”. La historia de la

La historia de la filosofía es, por tanto, una de las pie-

filosofía no constituye, entonces, una tarea sujeta al azar o al

dras angulares sobre las cuales se construyen las concepciones

capricho intelectual del que la hace. Por el contrario, se trata

sobre el hombre, la sociedad, el mundo y todos sus correlatos

de un saber que se entreteje de acuerdo con un conjunto de

de forma tal que es posible articularlos en una forma de vida

supuestos compartidos lo cual, entre otras ventajas, permite

específica, la que se vive en cada época y en cada rincón del

seguir líneas de desarrollo teórico y argumentativo que dan

mundo.

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido

filósofos y a sus teorías filosóficas elaboradas en una época

grandes historiadores de la filosofía. Desde la antigüedad

específica, aquélla que se conoce como filosofía moderna y,

clásica, la referencia a los filósofos y sus ideas del pasado, ha

dentro de ésta, dedicarse especialmente al pensamiento de

sido un recurso válido tanto para entender a estos primeros

Renato Descartes. En esta tarea, Laura Benítez se ha dedicado

filósofos como para plantear las propias reflexiones de quien hace la historia. Así, conocemos la obra de los presocráticos a partir de los textos de filósofos como Platón, Aristóteles, los filósofos estoicos, etc. y así de manera sucesiva. En la actualidad y retrotrayéndonos a la filosofía renacentista, la historia de la filosofía ha cobrado importancia por sí misma que ha llegado inclusive, en el siglo xx, a constituir una disciplina autónoma e

a traducir a nuestra lengua algunas de las obras cartesianas, a tratar de dilucidar el sentido de las disquisiciones filosóficas del filósofo francés y, sobre todo, a difundir la riqueza de la

cohesión al pensamiento filosófico. La historia de la filosofía encuentra así, en la obra de Laura Benítez, resultados de valor incalculable sobre el pensamiento de la modernidad, lo cual nos permite entender nuestra propia época, así como un enfoque metodológico para adentrarse en el estudio de la historia de la filosofía en general y de la modernidad en particular. La reconstrucción racional de la filosofía, entendida como vías de reflexión

filosofía moderna entre sus discípulos con el rigor que ello

filosófica constituye ante todo un acercamiento heurístico

requiere, y entre el lector interesado en esas cuestiones. Pero

para entender el pasado filosófico y, desde luego, el presente

también ha extendido sus investigaciones hacia la compren-

en el que vivimos.

sión del pensamiento moderno en la historia de la filosofía

Con estas ideas, prolongamos el merecido Home-

con esto, constituye un verdadero interés por comprender

mexicana, especialmente al influjo que tuvieron esas ideas

naje a Laura Benítez, iniciado en septiembre de 2009, y que

a los filósofos del pasado: los problemas que abordaron, las

en personajes novohispanos como Sor Juana Inés de la Cruz

ahora tiene un nuevo punto culminante con la publicación

soluciones ofrecidas, la línea de las argumentaciones seguidas,

y don Carlos de Sigüenza y Góngora, contribuyendo de esta

de La filosofía moderna en la obra de Laura Benítez, por parte

sus métodos, etc.

forma a la constitución de una identidad propia a partir de

del Departamento Editorial de la Universidad Autónoma de

las ideas producidas en nuestro México.

Aguascalientes, que compila diferentes aproximaciones de

incluso a profesionalizarse. La historia de la filosofía, de acuerdo

En esta ruta destaca, sin lugar a dudas, una lúcida filósofa mexicana, Laura Benítez Grobet, quien ha reunido

Como historiadora de la filosofía, la doctora Benítez

varios filósofos mexicanos y latinoamericanos al análisis y valo-

todos sus esfuerzos por comprender adecuadamente a los

se pregunta por el sentido mismo de la historia de la filosofía:

ración de los trabajos de esta extraordinaria filósofa mexicana.

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Descartes: la percepción visual del espacio y la pintura holandesa*

Johannes Vermeer, Alegoria de la pintura, 1668

Mónica Uribe Flores

E

n el presente trabajo expongo algunos aspectos de la teoría cartesiana de la visión y su relación con la percepción de situación, distancia, tamaño

Frente a la tradición aristotélica que propone

discurso de la Dióptrica, en el que Descartes sugiere

que el ojo recibe imágenes que vienen de los objetos

la elaboración de una cámara oscura, utilizando como

—las especies intencionales—, la teoría de la imagen

lente el ojo de un hombre recientemente muerto o

y figura, las cuatro cualidades espaciales consideradas

retiniana sostiene que el ojo es el que forma las imáge-

bien de un animal grande, por ejemplo, un buey. Esta

por Descartes. El motivo por el que he elegido particu-

nes. En los discursos cuarto y quinto de La Dióptrica,

cámara oscura reconstruye el funcionamiento del ojo

larmente la percepción visual del espacio radica en mi

Descartes rechaza la idea de que el alma necesite

como aparato en el que entra la luz por un orificio, se

interés en el estudio de la representación espacial en

percibir ciertas imágenes semejantes a los objetos por

refracta en un juego de lentes y termina formando una

la pintura holandesa de interiores domésticos. En este

los que son transmitidas. Los filósofos que asumen la

imagen que representa en perspectiva natural los objetos

tipo de pintura se muestra una importante exploración

existencia de tales imágenes no explican cómo es que

que están fuera de la cámara. Descartes admite que

del espacio cerrado, exploración que me parece del todo

éstas son formadas por los objetos, recibidas por el ojo

los objetos que vemos en efecto imprimen imágenes

compatible con el espacio tangible que Descartes tiene

y transmitidas al cerebro, sino que se limitan a consi-

perfectas en el fondo del ojo, y que la comparación

derar que las imágenes son semejantes a los objetos

entre el ojo y la cámara oscura ayuda a ilustrar este

que las transmiten.

hecho. El que la imagen retiniana sea perfecta depende

en mente al tratar la percepción espacial. En una carta de 1638, dirigida a Marin Mersenne, Descartes reconoce en Kepler a su primer maestro de óptica1 … Descartes, como antes Kepler, entendió la visión en términos de cierta correspondencia entre cada punto del objeto visto y cada punto de la imagen formada en la retina. Esta concepción de la visión había sido propuesta en el siglo XI por el óptico y matemático árabe Ibn al-Haytam, también conocido como Alhazen. La Edad Media europea recibió las ideas de Alhazen y las heredó a la modernidad, principalmente a través de los ópticos conocidos como perspectivistas, entre los cuales estaban Witelo, Roger Bacon y John Peckham2. * Extracto de una tesis doctoral que obtuvo Mención honorífica y fue dirigida por la doctora Laura Benítez. 1 La carta a Mersenne es de marzo de 1638 y es aludida por Daniel Dauvois en La représentation chez Descartes, Presses Universitaires du Septentrion, Villeneuve d’Ascq Cédex. 2

Lindberg, David C. (1987). Los inicios de la ciencia occidental: la tradición científica europea en el contexto filosófico, religioso e institucional (desde el 600 a. C. hasta 1450). Madrid: Paidós Ibérica.

La imagen retiniana consiste en la organiza-

principalmente de tres condiciones:

ción de rayos de luz que han pasado por un orificio

• El tamaño de la pupila permite la entrada a

(la pupila) provenientes de múltiples direcciones. Al

un gran número de rayos luminosos reflejados

ofrecer en La Dióptrica una explicación sobre el fenó-

por el objeto visto.

meno de la refracción, Descartes está en condiciones

• Los rayos que entran a través de la pupila se

de afinar la teoría de la imagen retiniana, en función

refractan de tal manera, que los que provienen

de una explicación geométrica de la desviación de los

de diversos puntos convergen en casi tantos

rayos que entran por la pupila y atraviesan medios

otros puntos en el fondo del ojo.

traslúcidos que componen el ojo. Advirtamos que la

• La única luz dentro del ojo es la que entra

teoría cartesiana de la visión se sitúa en el marco de

por la pupila, de tal suerte que no hay radiación

la dualidad mente-cuerpo. El alma es la que siente, no

que interfiera con los rayos provenientes del

el cuerpo. Sin embargo, Descartes toma el ejemplo de

exterior.

Kepler y aísla el ojo para analizar cómo se comporta en

Pero Descartes no encuentra razón alguna para admitir

él la luz; el análisis de la refracción ayuda a entender el

que las imágenes que formamos son completamente

mecanismo de la visión.

semejantes a los objetos que vemos. El conocimiento

Una aproximación audaz a la separación del

sensible es, en este sentido, representacional, y la seme-

ojo como instrumento óptico se encuentra en el quinto

janza no es el criterio cartesiano para la representación.

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La perfección de las imágenes, a la que Descartes

visto. Cuando la mente tiene una idea acerca de

se refiere, no es garante de conocimiento cierto. El

los objetos externos, los estímulos de luz que el

que la imagen proyectada en la pantalla blanca de

ojo ha recibido están ya transformados en lo que

la cámara oscura y la imagen formada en el fondo

Descartes llama una representación.

del ojo se parezcan entre sí, no quiere decir que

Hacia el final del Discurso IV, dedicado a

estas imágenes se parezcan a su vez a los objetos

los sentidos en general, Descartes recurre a una

vistos. En la segunda condición para que la imagen

elocuente analogía entre la percepción de los ob-

sea perfecta, Descartes afirma que los rayos que

jetos y lo que vemos en un grabado. Así como un

entran al ojo, después de refractarse, convergen

poco de tinta bien dispuesta sobre el papel puede

en casi tantos puntos diversos en el fondo del ojo

hacernos ver complejas imágenes de bosques o

como puntos diversos haya en el objeto del cual

de batallas que no están sino representados so-

provienen. De este modo, el principal defecto de

bre la superficie plana, los sentidos nos brindan

la imagen retiniana consiste en que “cualesquiera

imágenes que también son representaciones de

que sean las formas que tienen las partes del ojo,

los objetos materiales; como ya habíamos adver-

es imposible que causen que los rayos provenien-

tido, no tenemos razones para suponer que tales

tes de diferentes puntos converjan en tantos

representaciones se basan en una semejanza

otros puntos diferentes”.3 Solamente los rayos que

real con los objetos representados. Para reforzar

provienen de un punto situado justo frente al ojo

esta afirmación, Descartes se vale de una nueva

llegan al punto correspondiente, que se encuentra

comparación; ahora se trata de relacionar las

en el centro de la retina. De los rayos que entran

imágenes visuales con las palabras que identifica-

de manera oblicua con respecto al centro de la

mos a partir de secuencias específicas de sonido.

pupila no todos llegan al fondo del ojo. La imagen

Al oír una palabra, sabemos generalmente qué

retiniana es, por lo tanto, más definida en el centro

significa, pero esto no se debe a que la palabra se

que en las orillas.

parezca a aquello que designa.6 Lo mismo pasa,

Kepler y los ópticos medievales cono-

según Descartes, con las imágenes visuales. Con

cían esta limitación de la visión, que también fue

el ejemplo del grabado, reconoce que, a lo mucho,

reconocida por algunos tratadistas italianos del

lo que llega a guardar cierta semejanza entre la

arte en el Renacimiento. Por citar un ejemplo,

representación y lo representado es la figura;7

Leon Battista Alberti, autor del primer tratado

es importante recordar que la figura es una de

renacentista de pintura, resaltó la relevancia del

las cuatro cualidades espaciales reconocidas por

rayo único que, según pensaba Alberti, proviene

Descartes. La semejanza de la figura también le

del centro del ojo y que es el más potente de todos los rayos visuales; a este rayo central le llamó “el príncipe de los rayos” y lo hizo coincidir en su teoría de la pintura con el punto de fuga del cuadro. Volvamos a Descartes y los defectos de la imagen retiniana. Además de su desigual definición, la imagen es defectuosa porque está invertida y porque los objetos aparecen disminuidos y acortados en diversos grados —dependiendo de las distancias y posiciones—“de manera muy parecida a una pintura hecha en perspectiva”.4 No deja de resultar extraño que Descartes hable de la perfección de la imagen, a la luz de sus defectos. Recordemos ahora que para Descartes la capacidad de sentir no pertenece al cuerpo sino al alma.5 En cada ojo se forma una imagen que es transmitida por el nervio óptico a la glándula pineal, localizada en el cerebro. Una vez que las dos imágenes retinianas en la visión binocular han pasado a la glándula pineal, constituyendo una sola imagen, el alma puede sentir el objeto que ha sido Descartes. (1996). “La Dioptrique”, en Oeuvres, vol. VI, Librairie Philosophique J. Vrin, Paris, p. 121 [“… quelques figures qui puissent avoir les parties del’oeil, il est impossible qu’elles facent que les rayons qui vienent de divers points, s’assemblent tous en autant d’autres divers points”]. 3

Ibid., pp. 123-124 [“quasi en mesme façon que dans un tableau de perspective.” ]. 4

Ibid., p. 109 [“On sait deja assés que c’est l’ame qui sent, et non le cors…”]. 5

Johannes Vermeer, Young mother

parece imperfecta, debido a que, en tanto que imagen, corresponde a una representación bidimensional, siendo que la extensión del mundo material es tridimensional. Descartes dedica el sexto discurso de La Dióptrica a la visión; en él asienta que la visión puede aprehender básicamente seis cualidades; éstas son la luz, el color, la situación, la distancia, el tamaño y la figura de los objetos. Aquí, hace una distinción importante entre las dos primeras y las cuatro últimas cualidades; luz y color pertenecen sólo al ámbito de la visión, mientras que situación, distancia, tamaño y figura pertenecen —por lo menos— al ámbito de la visión y del tacto. Luz y color son lo que Aristóteles llamó ‘sensibles propios’, mientras que las cuatro cualidades espaciales son ‘sensibles comunes’; los primeros se perciben con un solo sentido, los segundos requieren de más de un sentido para ser percibidos. Tanto en La Dióptrica como en el Tratado del Hombre, Descartes refiere la participación que tiene el mecanismo de la visión en la percepción del espacio. En el Tratado del Hombre propone un modelo hipotético Descartes retoma el caso de las palabras y su falta de semejanza con las cosas a las que se refieren en El Mundo. 6

En las versiones consultadas, las palabra que corresponden a figura son figure (francés) y shape (inglés). Descartes. (1965/1996), Discourse on Method, Optics, Geometry, Meteorology, The Bobbs-Merrill Company Inc, Indianapolis, N.Y., Kansas City. 7

• PÉNDULO21/TRES/ABRIL 2013 •

Peter de Hooch, Woman drinking with two men, 1658


de hombre y describe la forma en que fun-

tanto del mundo material (extenso), como

ciona su cuerpo. Asimismo, expone en esta

de la geometría natural de la que estamos

obra cómo el alma de tal hombre siente

dotados en tanto que seres racionales. Con-

cualidades como “la situación, la figura, la

sidero que la verdadera diferencia entre la

distancia y la dimensión y otras cualidades

percepción visual y la representación pictó-

parecidas, que no se relacionan sólo con un

rica no radica, en Descartes, en la imposibi-

sentido”, sino que “son comunes al tacto y

lidad de la semejanza perfecta sino en que,

a la vista, así como, de algún modo, a los

en la experiencia que tenemos del mundo

otros sentidos.”

material, la percepción visual está acompa-

8

El mecanismo de la visión requiere

ñada de la percepción táctil, mientras que

de la luz para empezar a operar. Si los obje-

la representación pictórica se restringe a

tos no son luminosos o no están iluminados,

la visión. En toda representación visual, lo

el ojo no puede verlos pues los rayos de luz

único que se acerca a cierta semejanza con

que penetran a través de la pupila son los

lo representado pertenece a un orden que la

rayos que reflejan los objetos. La percepción

visión no puede por sí misma abarcar. Para

visual del espacio está sujeta a la radiación

representar la tridimensionalidad espacial,

luminosa. Esta afirmación, aparentemente

la pintura se vale del artificio, cosa que para

trivial, cobra un sentido importante cuando

Descartes constituye más un engaño que un

se extiende al análisis de la representación

acierto. Sin embargo, las cuatro cualidades

pictórica del espacio. La luz es uno de los principales recursos plásticos para crear

Pieter de Hooch, Mother lacing her bodice beside a cradle, 1658

relaciones espaciales en una pintura. En sus consideraciones sobre la percepción

espacio, Descartes recurre a la analogía del ciego que

visual del espacio, Descartes expone cómo el alma, a

puede guiarse e identificar la ubicación de los objetos

través del mecanismo de la visión, tiene ideas acerca

con la ayuda de un bastón, así como puede reconocer

de dónde se ubica un objeto, cuál es su dirección con

con sus manos las figuras y tamaños de las cosas. En lo

respecto al observador, qué tamaño y qué figura tiene.

que respecta a la situación y distancia de los objetos,

Aunque estas ideas sean dudosas por provenir del sen-

sin duda la visión tiene un mayor alcance que el tacto,

tido de la vista y, aún más, por resultar de algún modo

pero no por ello debemos creer que sea más atinada.

incompletas sin la intervención del tacto, son el tipo de ideas gracias a las cuales nos conducimos en el mundo, tal como Descartes lo señala en el primer discurso de La Dióptrica. Al inicio mencioné que Descartes trata la percepción del espacio como si éste fuera tangible. A lo que me refiero con esto es a la primacía que Descartes otorga al tacto con respecto a la visión, cuando se trata de la percepción espacial. Un ciego puede sentir mediante el tacto cualquiera de las cuatro cualidades espaciales. De hecho, para explicar cómo percibimos el 8

Descartes, “La Dioptrique”, en Oeuvres, vol. VI, p. 65.

Una imagen gráfica, como un grabado o una pintura, serán para Descartes representaciones que conllevan los artificios propios de la ilusión. Sin duda el rango intelectual otorgado a la pintura por teóricos

espaciales reconocibles en la percepción del mundo material son también reconocibles en la representación pictórica. Aún más, estas cualidades consi-

deradas por Descartes —situación, figura, distancia y tamaño—ayudan a comprender y apreciar la noción de espacio que se muestra en la pintura holandesa de género. El espacio de los interiores domésticos, propio de la pintura de género, al igual que el de la teoría cartesiana de la visión, es un espacio restringido. El tamaño, la figura de cada objeto que aparece en el cuadro holandés de interiores domésticos, su disposición con respecto a los demás objetos, marca una relación visualmente

y

coherente entre ellos y crea un espacio unitario en el

XVI— dista del que Descartes pudo haberle asignado; sin

que las cualidades espaciales están perfectamente ar-

embargo, el rango epistémico que Descartes identifica

ticuladas por medio de recursos plásticos. La ausencia

en la pintura como representación no dista, en el fondo,

de profundidad material de la pintura, misma que para

del rango otorgado a la visión como representación.

Descartes es una de las limitaciones de toda imagen, es

En ninguno de estos casos podemos hablar de un co-

resuelta en términos pictóricos mediante la ilusión de

nocimiento cierto del objeto; lo que más nos acerca a

tridimensionalidad creada, principalmente, con el uso

una relativa correspondencia entre la representación y

de la iluminación al interior del cuadro y de sus efectos

el objeto representado es el orden geométrico propio

sobre la percepción visual del espacio.

como Alberti, Da Vinci o Durero —en los siglos

XV

Carta abierta a Víctor Sandoval Querido Amigo: Creo en la inmortalidad y la resurrección, no sólo porque mis padres me lo revelaron desde mi remota niñez. También lo creo, porque sería insensato y absurdo pensar que una persona como usted pudiera terminar en el vacío absoluto. Aguascalientes y todo México le deben mucho más de lo que se pregona; el calor y la trascendencia de su siembra lo habrán de seguir eternamente. Yo le agradezco de todo corazón su cordialidad y su afecto a pesar de las pequeñeces que a veces nos hicieron pensarnos lejanos. Los hermosos libros de poesía, que tuvo la gentileza de dedicarme, habrán de llenar de resonancias que no pueden verbalizarse los días que faltan para volver a encontrarnos. Gracias siempre. Alfonso Pérez Romo La Jornada Aguascalientes PÉNDULO 21 Publicación Quincenal Abril 2013. Año 4, No. 76

EDITOR Enrique Luján Salazar DISEÑO Claudia Macías Guerra

• PÉNDULO21/CUATRO/ABRIL 2013 •

COMITÉ EDITORIAL Ignacio Ruelas Olvera José de Lira Bautista Raquel Mercado Salas Ramón López Rodríguez

COLABORACIONES Mónica Uribe Flores Alfonso Pérez Romo

Péndulo21 76  

Suplemento crítico de La Jornada Aguascalientes

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