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Quincenario sudado para La Jornada Aguascalientes | #94 | Editor: Francisco Trejo Corona | Sí hay y bien -> autonomia.lja.mx

DE STAR WARS, DISNEY Y EL HOMBRE QUE DEBE TODO A TOM CRUISE

EL DÍA QUE DESPIDIERON A ESE GEEK Por Francisco Trejo Corona

DISNEY: EL ESTUDIO QUE VOLVIÓ A NACER

• JJ Abrams ¿genio o fraude? | Foto: http://www.flickr.com/photos/joi/8224269021 (vía Creative Commons)

Varios no lo recuerdan pero a inicios de los dos miles, Disney (el corporativo) no la pasaba tan bien en el negocio de las producciones cinematográficas. Enfrentaba la amenaza de que Pixar decidiera no renovar contrata de distribución con ellos e irse a los brazos de la competencia (te estamos viendo, 20th Century) o bien ser una potencia independiente. Asimismo, su área de animación estaba sumida en la mediocridad comercial debido a que el público generalista le dio la espalda a las producciones de animación tradicional. Bodrios como La Familia del Futuro o aquella película de un pollo con lentes no ayudaban a su entrada a la animación computarizada. Ni hablar de sus producciones con humanos, lejos estaban los tiempos de Querida Encogí a los Niños. Cambios directivos y adquisiciones después, el estudio del ratón volvía a estar bajo buen camino. Lo esencial es que finalmente estuvieron en buenos términos con Pixar en un trámite en el que prácticamente ambas empresas se estaban adquiriendo mutuamente, dejando a Steve Jobs como el mayor accionista individual de la empresa. Los directivos de Pixar se integrarían de esta manera como los jefes de animación tanto para Pixar (ese estudio rarísimo con mucho corazón) como para los clásicos animados de Walt Disney. Por otro lado, la mancuerna con el productor Jerry Bruckheimer (Michael Bay antes de Michael Bay, prácticamente) generó una franquicia

de esas que imprimen dinero: Piratas del Caribe, basada en un ride Disneyland. Su negocio de películas con humanos estaba de vuelta entre los vivos. Y luego vinieron doscientas películas con The Rock como niñera.

El equipo directivo de Pixar inyectó vida a los responsables de los clásicos animados. Frozen y Wrecking Ralph no son casualidad: tienen ADN Pixar.

La casa que Tony construyó A todos nos agarró por sorpresa que Disney, de la nada, adquiriera a Marvel en su totalidad. No solamente los cómics, o las películas, o los juguetes. A todo Marvel, empresa que junto con Paramount desarrollaba el volver personajes segundones de los comics en las franquicias más poderosas sobre la tierra. Y así llegó Iron Man. El cine de acción, de superhéroes, de verano y fantástico tiene un antes y después de Tony Stark. La casa de las ideas de esta manera se consolidaba como un gran estudio cinematográfico, financiado por Walt Disney. Lo que faltaba: Disney compró Lucasfilm a George Lucas, contrataron a Kathleen Keneddy (mano derecha de Spielberg) y anunciaron las intenciones de revivir la franquicia de Star Wars. Que sí, mucha guerra de clones y videojuegas, pero llevaba muerta desde El Regreso del Jedi, lo siento. Empezaba la búsqueda de un director y de entre todas las posiblidades (incluso con sus vecinos corporativos) eligieron al hombre que volvió relevante a Star Trek de nuevo: JJ Abrams. Justo a él, cosa que sonaba bastante podrida.

Marvel es un estudio en toda la extensión de la palabra, arriesgando a ir más allá del canon de los Vengadores para rescatar títulos oscuros como Guardianes de la Galaxia.


JJ ABRAMS / VIENE DE PORTADA

En This is 40, de Judd Apatow, la hija del protagonista (Paul Rudd) está obsesionada con ver Lost en su totalidad por medio de Netflix, lo que causa algunas molestias a sus padres, para acabar mencionando “maldito JJ Abrams, ese geek”. Oración que no puede estar más errónea pero es tan típica para referirse al supuesto creador de Lost. Drew Goddard y Damon Lindelof son los otros dos padres de aquella serie del misterioso avión y la isla con el monstruo de humo, si es que podemos resumir en una oración esa trama esquizofrénica y de altibajos que definió la mitad de los dos miles. El involucramiento de Abrams fue bastante limitado y su triunfal regreso fue en la premiere de la tercera temporada, si bien tiene responsabilidad en la creación, los verdaderos cerebros fueron los otros dos. Lindelof ayudó en Prometeo de Ridley Scott y Goddard tendrá proyectos con Sony para la franquicia del Hombre Araña, además de muchísimas cosas que han hecho sin la sombra de Abrams, quien si se puede atribuir haber cooperado al ego de Tom Cruise por medio de la grandiosa Misión Imposible 3, además de dar la alternativa a Brad Bird para la cuarta entrega. Abrams también merece un aplauso por sus dos versiones de Star Trek, una fantasía nerd con mucho lens-flare. La pantalla de plata En televisión es otra historia. Fringe es una serie de culto creada por Abrams y sus secuaces Orci/Kurtzman, pero también podrían serlo Nurse Jackie, Weeds y Don’t Trust the Bitch, así es que es estos fenómenos en los que los fans se sienten bien por ver algo supuesta diferente y que no es para todos pero finalmente en un mundo de The Big Bang Theory, no todos pueden ser Seinfeld. Believe, de Abrams y Alfonso Cuarón fracasó de manera miserable, así como Alcatraz y Almost Human. Su única producción en el aire es Person of Interest, un hit silencioso que tiene más mérito en que es guionizada por Jonathan Nolan, hermanos de Cristopher y coguionista de The Dark Knight. De hecho es una especie de Batman sin Batman, así como Arrow. Si nos vamos más atrás, Alias es un serial con una fanaticada equiparable a la de Buffy, mientras que Felicity indudablemente es un clásico pero no nos deja de traer a la cabeza que es extraño que el supuesto sucesor de Spielberg haya iniciado con una comedia dramática acerca de lo

difícil que es crecer luego de la universidad. La joya: Super 8 Junto con Misión Imposible 3 y la primera Star Trek, Super 8 es una de esas cosas hermosas que rara vez vemos en el cine de las grandes distribuidoras. En primera, es una producción con muchísimo corazón, un homenaje a Los Goonies, E.T. y a mil cosas más, además de ser la historia más autobiográfica de Abrams. Por si fuera poco, es producida por Spielberg. Tal vez sea de las películas menos conocidas por esa masa amorfa que va a los cines, pero me atrevería a decir que es la mejor del director debido a las relaciones entre sus personajes, valiéndose de que el cine no es acerca de héroes o efectos, sino de las historias entre sus protagonistas. Aparte, retoma un ambiente ochenterísimo, que es relatar las cosas desde el punto de vista del niño que está dejando de serlo. Los Goonies a todo lo que da. El Monstruo Un asterisco en la carrera de JJ Abrams es Cloverfield, una película que fue de las primeras en volver a poner de moda el ser una experiencia, más que una actividad en la que apagas tu cerebro, sales de la sala y ya se acabó todo. Si bien es nada nuevo el que sea grabada como si fuera una cinta de Handycam encontrada (Bruja de Blair, sí), su contexto es demasiado interesante y te exigía haber entrado a todos y cada uno de los sitios virales para entender porque carajo había pasado la destrucción por el monstruo en Nueva York, además de las motivaciones de los personajes. Un amigo me dijo que para nada iba a buscar media hora en MySpaces falsos, videos de YouTube y sitios virales pagados por el estudio para entender todo, que no friegue, que eso no era cine. Yo digo que está orate, que más bien estamos ante un director que no toma por idiota a su audiencia.

en lotes de pantalla verde, por el exceso de efectos especiales. ¿Mencioné que se graba en Londres y las escenas del Tatooin se graban en Marruecos? Se tenía ya a un guionista despedido, el mismo de Toy Story 3, cuyo tratamiento de guión reescribieron el mismo Abrams y Lawrence Kasdan (veterano de la primera trilogía). Ojo, porque se rumoraba que Michael Arndt salió de la producción para empezar a planear los siguientes episodios (XVII y IX). Cosa que al final fue una falsedad y confirma que no había cohesión alguna en el equipo: Rian Johnson será el escritor y guionista de Episodio XVII mientras que al menos hará la línea para el IX. La verdadera nota es esta: Abrams está fuera. No será el arquitecto de toda la trilogía, no será su Joss Whedon o Kevin Feige. Cosa que no tiene nada de malo, porque la infelicidad en ese set se huele hasta en los comunicados de prensa. Y si algo nos enseña la gerencia de Disney sobre Marvel, es que los directores son lo más prescindible de las películas, un ejército de guionistas y una mano rectora son todo lo que necesitan. O pregunten a Edgar Wright.

3 JOYAS DEL BUEN ABRAMS

El trabajo soñado Un cineasta con una carrera que si bien en el balance es notable para su ya no tan joven edad, definitivamente no es el tipo que se comprometería con una saga cinematográfica en su totalidad. Menos con algo como Star Wars, con todo y que la filmación de este tipo de películas es aburridísima debido a sesiones de grabación sin final

•Estamos hablando de Misión Imposible 3, Super 8 y Star Trek


DE MIYAZAKI Y LOS AVIONES

HABLEMOS DE UN MUNDO SIN PIRÁMIDES Por Pável Ernesto Zavala Medina

• La última película del legendario director japonés no ha estado excenta de polémicas

“El viento se levanta” (Japón, 2013) es la película con la que el director japonés Hayao Miyazaki se retira de la dirección cinematográfica. Como buena obra de arte, la película proyecta los sueños y los gustos de su creador, además de generar controversia a lo largo del mundo. Miyazaki narra en ella, con un estilo particularmente realista en comparación al resto de sus filmes, la historia de Jiro Horikoshi, el ingeniero aeronáutico que diseñó los aviones Zero usados por los nipones durante la Segunda Guerra Mundial. Por la temática, el director ha sido acusado de hacer una apología de la guerra expansionista, frustrada, de Japón, que coincidió con la de Alemania e Italia. Otras dos controversias han sonado mucho: una de una campaña antitabaco en Japón, que se queja de que en la película sus personajes estén constantemente fumando; otra de grupos feministas que le echan en cara el papel de doncellas en peligro que Miyazaki da a los personajes femeninos, y que además se muestran como el apoyo incondicional de los varones creativos. Estas dos últimas son fácilmente impugnables: Miyazaki está haciendo una película histórica, sólo reconstruyendo la época en sus detalles puede la historia cobrar el sentido y la dimensión apropiados; el mundo en el que vivió Horikoshi era uno en el que fumar era visto como algo normal, incluso deseable; y era un mundo en el que el desarrollo profesional era para los hombres y no para las mujeres, lo mismo que se puede ver en la serie Mad Men. Jiro Horikoshi es apenas un niño cuando ya tiene que usar unos enormes

mueven de manera muy similar al Castillo Ambulante de Howl. Pero el entusiasmo de Jiro, sus sueños y sus esperanzas, están siempre amenazados por una realidad: el mundo se prepara para una guerra. Son los militares japoneses quienes patrocinan los proyectos de Jiro, son los militares alemanes quienes le proporcionan nuevas ideas para mejorar sus diseños, es la guerra quien lo reta a crear algo que proyecte a Japón como una potencia y no sólo como un país depauperado más. Jiro es una pieza más en un tablero muy complejo, cuyos jugadores apenas se dejan entrever: los intereses económicos de Japón, de Alemania y de otras naciones. En cuanto que pieza, Horikoshi apenas si tiene una vaga noción de lo que pasará si sus diseños se vuelven una realidad, pero ello no impide que tenga remordimientos éticos: se lamenta que su país invierta en construir los caros prototipos que terminan embarrados en el suelo, en lugar de usar ese dinero para alimentar a los niños hambrientos; pero también sabe que sus diseños podrán darle a Japón los ingresos económicos que tanto necesita. De ahí que Miyazaki no haga una apología de la guerra: Jiro decide no mon A lo largo de la película, el diálogo tar las armas en su diseño original para que en sueños entre ambos ingenieros servirá esta pueda ser más veloz, él no quiere un para conocer las angustias y los avances avión de combate, él quiere un avión que que hace Jiro respecto a sus diseños: con sea tan rápido como el viento. un realismo impresionante y muy detallado, Miyazaki nos muestra el interior de Contínua en la 4 los aviones alemanes y japoneses, que se

anteojos, lo que no le impide observar embelesado el cielo y la forma en que el viento lo recorre. Ese era su mayor sueño: volar aviones junto al viento, pero sus problemas visuales se lo negarán antes de si quiera tener la edad para hacer la solicitud. Será en un sueño – en esta película la fantasía queda estrictamente circunscrita al mundo onírico – donde Jiro encuentre la manera de realizar su deseo: diseñando los aviones que otros hombres volarán, dándole alas a la humanidad. La idea se la da el ingeniero italiano Caproni, quien le dice que él mismo no sabe volar aviones, pero es quien los crea. También le hace una revelación que resultará fundamental para la tragedia de Horikoshi: el sueño de volar, de alcanzar el cielo, ha estado presente en la humanidad desde el comienzo de su historia, como lo revelan las pirámides egipcias; pero el sueño está maldito: miles murieron construyendo las tumbas de los faraones, y miles morirán por los aviones diseñados por ellos dos: el italiano trabaja en ese momento en un avión que será utilizado como bombardero. Así, Jiro se ve en la disyuntiva de escoger entre un mundo con pirámides o uno sin ellas. Como los hechos mismos lo muestran, ambos escogieron vivir en un mundo con pirámides y con aviones.


MIYAZAKI Y LOS AVIONES (cont.)

Finalmente, y después de un par de tragedias personales, Horikoshi tiene un último encuentro con Caproni, en el que éste lo felicita por su maravillosa creación: el caza Mitsubishi A6M Zero, uno de los aviones de combate más rápidos de la época. Ambos los saludan a un escuadrón de cazas cuando pasan junto a ellos en la pradera en la que se conocieron al comienzo de la película, sólo para después perderse en una nube de fuego y humo: “Ninguno regresó”, le dice Jiro a Caproni, con cierto arrepentimiento y nostalgia en la voz; a lo que Caproni responde con las mismas palabras con las que se despidió la primera vez que se vieron: “El viento se levanta, hay que intentar vivir”, extraídas de un poema del francés Paul Valéry, recordándole así que todo cuanto pasa en este mundo es pasajero, como el viento, y que vale la pena ver un sueño hecho realidad aunque haya sido sólo para verlo volar hacia su destrucción. Un personaje recorrió las mismas calles por las que caminó Jiro Horikoshi durante su estancia en Alemania: el filósofo y sociólogo Max Horkheimer, quien por su ascendencia judía tuvo que huir cuando el partido Nazi ascendió al gobierno. Horkheimer fue siempre un crítico del sistema capitalista, pero también del marxismo de la Unión Soviética: no conocía amigos cuando de crítica se trataba. Si bien su postura fi-

LOS AUTORRETRATOS DE VÁZQUEZ GLORIA

losófica, conocida como Teoría Crítica, es muy compleja, la experiencia de la parte es muy sencilla: el sufrimiento fáctico de las víctimas de la historia, concepto acuñado por él para referirse a los obreros, los campesinos, los segregados, los marginados, los explotados, todos aquellos cuya vida pasa en una mina, en una fábrica, trabajando para que otros disfruten de las riquezas producidas por ellos. Así, Horkheimer le diría a Caproni y a Jiro que no es a ellos mismos, los soñadores y creadores, a quienes se tiene que hacer la pregunta si prefieren un mundo con o sin pirámides, sino a los esclavos muertos que las construyeron, o en el caso de los aviones, a las personas que padecieron los bombardeos de los caza Zero. No es la misma experiencia que tiene el soñador que la que tiene la víctima de ese sueño. @moduspavel

“El viento se levanta, hay que intentar vivir”,

Después de casi dos años sin presentarse en su ciudad natal, Andrés Vázquez Gloria expuso parte del repertorio de su trabajo más reciente, donde da muestra la experiencia trágica de su paso por prisión. La ocasión también fue motivo de también fue motivo para la presentación de un catálogo donde da cuenta de algunas piezas que componen Autorretrato 50 días, todo esto hace dos semanas en un bar en el centro de Aguascalientes. Cuando hablamos del autorretrato habrá que hacer referencia directa del artista que lo crea, pues representa un tiempo, una circunstancia, un lugar, un episodio el cual el creador es modelo de sí mismo y pretende que ese momento trascienda intemporalmente enfrentándose a cuestionamientos tales como: ¿quién soy? ¿cómo me veo? ¿cómo quiero ser visto? ¿cómo quiero ser recordado?. Desea que le veamos así como él se ve (y se vio) en determinado momento como una fijación obsesiva del tiempo. El autorretrato siempre es la afirmación del Yo del artista mientras habita de manera simultáneamente en dos dimensiones. La serie es intima (como suele ser el autorretrato), en donde la confrontación sucede al final del laberinto mientras se ve contra él mismo. En ese sentido, la serie de Andrés Vázquez adquiere su peso, pues la forma del autorretrato era la única manera en que habría (y de hecho hizo) para representar lo que le ocurrió. En lo particular hubo una que atrajo considerablemente mi atención: un hombre de espaldas, un Autorretrato donde no se muestra su rostro. Más allá del dominio a la hora de dibujar la figura humana que representa el estilo del Mtro. Andrés Vázquez, dicha pieza tiene un simbolismo muy profundo: la desaparición del rostro, del conocimiento que creía tener de sí mismo. En aquellas circunstancias se estaba perdido, sin nada, desconocido. La pieza le da un vuelco inusitado a la serie de los cincuenta autorretratos que crea Vázquez Gloria, y al paso del tiempo pareciera decirnos que pasara lo que pasara llegado a ese punto, el hombre que vivió ese momento no sería el mismo después de ello. En ello radica la presente serie, en una búsqueda hacia el hombre nuevo, con nuevo rostro, con un nuevo sentido hacia el vivir. En plena etapa de madurez tanto artística como emocional y espiritual, Vázquez Gloria deja de manifiesto el sentido del autorretrato como tal, y nos comunica el sentido de su sopor en momentos de angustia por el cual pretende recordar y ser recordado con la finalidad de sugerirnos las mismas preguntas que lo motivaron a emprender la serie Autorretrato 50 días. La exposición permanecerá hasta el día 6 de julio del presenta año y, sobra decirlo, merece la visita acompañado de un buen trago para esas inmensas preguntas. - Texto: Hugo A. Torres Sánchez / Staff - Foto: Roberto Guerra / Archivo LJA

/AUTONOMÍA 94  

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