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GALERÍA DE ARTE FACULTAD DE LIBRE EXPRESIÓN


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DEL 1 AL 9 DE ABRIL DE 2015

OPINIÓN |

REFLEXIÓN DEL CONSEJO DE HERMANDADES

 GALERÍA DE ARTE

Cristo, vida nuestra

‘La manta’

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or más que repitamos que la resurrección de Jesucristo es accesible solo a través de la fe nos gustaría encontrar argumentos que demostraran el hecho de la resurrección del Señor, algo que sirviera para fundamentar nuestra débil fe. El único hecho decisivo es precisamente la resurrección de Jesús, y tal hecho culmina el sentido de su encarnación, de su vida y de su muerte en la cruz. ¡La fe! La fe es la única realidad que nos permite ir más allá de la cruz y descubrir el verdadero sentido de la vida y de la muerte del Señor. En la medida en que la fe ilumine nuestra mente y nuestro corazón podremos acercarnos a Jesús y establecer con él una relación personal. Jesucristo no es un ser humano excepcional que pudiera ser comparado con otros, sino que el Señor es único, y no porque vivió en nuestro mundo y «pasó haciendo el bien», sino porque es el Hijo de Dios, aquel a quien Dios ha resucitado de entre los muertos. La resurrección de Jesús puede ayudarnos a comprender el sentido de su encarnación, una vida que no terminó con la muerte sino que dio inicio a una vida nueva, una gracia que participamos a través del bautismo. El bautismo cristiano no es una superestructura para nuestra débil condición humana, sino más bien una gracia que nos regala la participación en la vida misma de Dios-Trinidad, una vida «divina». La vida humana es limitada, experimenta el dolor, el mal, el egoísmo, el sufrimiento, la traición, el odio, la muerte, y esto por más sublimes que sean nuestras aspiraciones. La fe cristiana proclama que la única salida se llama Jesucristo, es decir, Jesucristo acogido en nuestra vida, aceptado como Señor, el único Señor de nuestra vida. Fue precisamente Jesús quien dijo a todos: «Si alguien quiere seguirme, que se niegue a sí mismo», es decir, deje de lado su «yo», o lo que es lo mismo, muera a su yo, se vacíe de su yo, porque solamente así podremos hacer espacio para acoger a Jesucristo en nuestro corazón, lo que significa experimentar que «es Cristo quien vive en mí». Ahora bien, dejar que sea Jesucristo quien vive en nosotros implica que nos dejemos iluminar y guiar por su Espíritu, que tiene la misión de hacernos entrar decididamente en su órbita, la vida divina. Así entendemos la exhortación paulina: «Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo». El «discípulo, a quien tanto quería Jesús», entró en el sepulcro vacío y «vio y creyó». Lo que «vio» con sus ojos fue que en el sepulcro no estaba el cuerpo de Jesús, sino «las vendas en el suelo». El creer del discípulo no fue causado por lo que vieron sus ojos, sino más bien por lo que vio su corazón (cf. Ef 1,18), ese «corazón que tiene razones que la razón desconoce». Sabemos que el hecho de que el sepulcro de Jesús estuviera vacío no implica necesariamente su resurrección. La primera reacción de las mujeres fue pensar que «se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». María Magdalena creyó en la resurrección de Jesús cuando éste la llamó por su nombre. Hasta ese momento la Magdalena había tomado a Jesús por otra persona, y eso que le veía y oía el timbre de su voz. No bas-

“María Magdalena creyó en la resurrección de Jesús cuando éste la llamó por su nombre. Hasta ese momento la Magdalena había tomado a Jesús por otra persona, y eso que le veía y oía el timbre de su voz. No bastaron los sentidos para creer en la resurrección de Jesús. Se necesita la experiencia personal, el encuentro personal, la vivencia del corazón. Esto es lo que los cristianos hemos de procurar, porque solamente una experiencia de fe, una vivencia de Jesucristo vivo suscita y alimenta nuestra fe” taron los sentidos para creer en la resurrección de Jesús. Se necesita la experiencia personal, el encuentro personal, la vivencia del corazón. Esto es lo que los cristianos hemos de procurar, porque solamente una experiencia de fe, una vivencia de Jesucristo vivo suscita y alimenta nuestra fe. Celebrar la Eucaristía es confesar nuestra fe en Jesucristo vivo, resucitado, realmente presente en medio de la comunidad cristiana. Tal presencia es la razón de nuestra alegría, la seguridad de la vida que nos espera, sencillamente porque Jesucristo ha vencido a la muerte. Jesucristo ha resucitado, ha resucitado realmente. Aleluya. Feliz Pascua de Resurreción.

jorkareli@gmail.com

Pero para ello se ha de almacenar información. Disponer de los resortes necesarios para lanzarlos sobre el contrario, aunque también se descubran trapos propios. En estos casos, es cuando el grupo puede resultar más uscamos en aquellos rincones cercanos y otros compacto o frágil. Depende de lo corrupto que se enmenos, intentando desgranar lo que venimos a cuentre. Depende de que no existan fisuras sobre el fin último: Permanecer unidos pese a todo. decir. Normalmente suele ser beneficios directos, prebenAsí conocemos, por experimentado, el calor que pro- das o seguir ostentando el poder. ¿De cuantas mantas hay que tirar? duce la compañía de quienes perciben la realidad de Tirar de la manta supone, de por sí, una señal poco forma similar y bajo un mismo ideario forman colectihalagüeña para quien lo practica, ya que conlleva ser vo. Interpretamos de igual manera aquellas líneas de consciente de irregularidades en momentos concretos comportamiento que alcanza la soledad mientras la vida y no denunciarlos, para luego, aprovechando coyuntupasa al lado como una película, sin sentir el protagonis- ras, revertir el perjuicio del acto delictivo o denunciable mo de un papel más o menos relevante que te incluya sobre el sujeto y en el momento que más interese. Y es así como algunos colectivos suelen manejarse en en el guion de lo que está pasando. Deshacemos las maletas al ver que no es nuestro via- política. Mientras no manche, da igual ocho que ochenje, que hay fallos de sistema, que la teoría no comporta ta. Pero, como es fácil adivinar, hay trampa y dejación de un compromiso con la verdad declarada y por tanto condeberes en todo ello. No descubrir una irregularidad venimos que ese tren no es el nuestro. Mientras, los grupos siguen funcionando. Las teorí- cuando se produce, rentabilizándola después en un moas solo son eso. Y, ante la soledad, aquellas colectivida- mento concreto, supone una dejación de obligaciones des nacidas para sentirse acompañadas, hacen y desha- inherentes a cualquier actividad o cargo público. Máxicen ajustándose al curso de los acontecimientos en un me en relación de representatividad que conlleva. No se trata de venir a figurar como héroes denunciansinfín de truculentas maniobras, libres de ideario y sin atender la eficacia de lo concebido inicialmente por las do irregularidades cuando más conviene al sector o grupo en cuestión. Como hemos dicho, esa es una práctique apostaron ellos y los demás. Lo vemos día a día. No hace falta ser perito en inteli- ca poco loable para quien la practica. Se trata más bien gencia, master en psicología ni miembro del CESID. de saber que no existen reglas internas que puedan eximir la respuesta inmediata en la confianza depositada, Sólo hace falta observar. Lo curioso del sistema de ciertas organizaciones es en la que no entra el vil y circunspecto aplazamiento, que, al igual que en las maras, el sentimiento de grupo contrato compensatorio o defensa de ideario. Suele suceder muy a menudo entre quienes maneprevalece. No importa lo justo o injusto de la acción, ni los medios seguidos para el fin. El orden de prioridades jan los hilos de la organización administrativa, una espeestablecido de forma expresa o tácita está claro. Es la cie de connivencia de ocultamiento. Algo parecido a un pervivencia o supervivencia lo que prima. Es la organi- código de honor, sin honor; una suerte de lealtad sin zación lo que hay que salvar, sean las siglas que sean aque- ella y, sobre todo, un descaro cuyas consecuencias no pueden sino delimitar con exactitud de quien o quiellas que la sustentan. Se podría establecer un paralelismo con las organi- nes estamos hablando. La honradez va más allá. Estamos refiriéndonos a la zaciones de carácter marcadamente social que vienen a llamarse partidos políticos. Sobre todo en aquellos que ineludible praxis de todo buen agente social; aquella en tienen más rodaje en lides de táctica y estrategia, medios la que los principios democráticos, transparentes, ideológicamente consecuentes con los axiomas que sustene imagen. Estos, se alían, convenian, acuerdan fórmulas cuyo tan, ven su directo reflejo en el día a día, sin necesidad contenido no es otro sino el de seguir siendo un ´gru- de esperar al momento oportuno. Debemos de concluir que tirar de la manta, concebipo´ lo más compacto posible, sin fisuras, no vaya a ser que el castillo de naipes, si falta o falla una o varias pie- da de la manera explicada, no incrementa en nada la honorabilidad institucional. Solo indica el oportunisdras, amenace con derrumbe. mo, una vez más, de Conviniendo generoquienes disponiendo samente que existen gru- “Tirar de la manta supone, en términos de información privipos de diferente naturalegiada - por estar aneleza, convenimos igual- coloquiales, descubrir y denunciar acciones xados a la administramente que la perversión malévolas, ilegales, faltas de ética o ción – disponen de prevalece en los perver- vituperables con ocultación en relación a la ella para causar daño sos. Aquellos cuyos principios e intereses, más allá moral ajena, en perjuicio de la generalidad y a un contrincante, en muchas ocasiones de la colectividad o pre- frente al beneficio interesado de la por razones más que misas declaradas, es su de- particularidad que lo practica” sospechosas, personafensa el propósito. les; cuando no de parEn este sentido y en aquellas organizaciones políticas a las que nos referi- tido. Lejos de esta práctica, habrá que situarse donde comos, existe una expresión, cuyo uso, por desgracia, se rresponde. Y ese lugar está en aquel término tan depauviene utilizando sobremanera en estos días: tirar de la perado y poco vigente, sin el que nada funciona y al que, por repetido, pareciera que no llega a asumirse en toda manta. Tirar de la manta supone, en términos coloquiales, su amplitud: la honestidad. Resulta curioso tener que aludir, una y otra vez, a aquedescubrir y denunciar acciones malévolas, ilegales, faltas de ética o vituperables con ocultación en relación a llos adjetivos que bien pueden ser principio y causa de la moral ajena, en perjuicio de la generalidad y frente al regeneración de nuestra sociedad. Resulta llamativo, beneficio interesado de la particularidad que lo practi- cuan fácil de relajar son nuestras actitudes. Resulta en definitiva que, venir a tirar de la manta, no es sino otra ca. Quienes perteneciendo a grupos arropados por man- señal más de la corruptela en la que ciertos sectores de tas de lo imprecisamente delictivo, amoral o impropio nuestra representación hallan el cómodo lenguaje para en ideología o práctica, conscientes de ello, siempre sue- hacer valer lo que en su momento, por salpicaduras molestas, no se atrevieron a poner sobre la mesa. Manta. len situarse en las esquinas por si fuera necesario tirar.

CARLOS JORKARELI

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DEL 10 AL 16 DE ABRIL DE 2015

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jorkareli@gmail.com

“Señor mío y Dios mío” La cultura

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stamos celebrando el tiempo gozoso de Pascua. Estos cincuenta días que van desde el Domingo de Resurrección hasta el Domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como "un gran domingo" (S. Atanasio). La Iglesia, no obstante, nos va desdoblando el gran acontecimiento salvífico de la resurrección poniendo a nuestra consideración, mediante la palabra de Dios que se proclaman en las eucaristías dominicales, aspectos fundamentales del mismo. En este domingo se nos habla en las lecturas de cómo la noticia de la Resurrección: ¡Ha resucitado!, produce unos efectos transformadores en la primera comunidad de Jerusalén. De estar acobardados por “miedo a los judíos” y con la esperanza por los suelos, porque a Jesús, el Maestro, lo han matado, pasan a llenarse de alegría porque han vuelto a ver al Señor. De esta experiencia pascual nace la comunidad donde “todos pensaban y sentían los mismo”. Así reciben el envío, la paz y la fuerza del Espíritu para el perdón de los pecados. En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Un fruto espléndido de la Resurrección es la vuelta a la armonía original. La división, la rivalidad, el enfrentamiento son expresiones visibles y dramáticas del pecado que rompió la comunión con Dios, entre los hombres y de los hombres con la naturaleza. Restaurada la situación del hombre se hace posible la comunión y la solidaridad entre todos. Por eso la vida en común de los creyentes de Jesús es una expresión plástica y convincente del Cristo Resucitado y Glorioso. La expresión utilizada por Lucas (koinonía) abarca todos los aspectos: comunión con Dios, con el Espíritu, con el Evangelio, con el Cuerpo de Cristo, con los hermanos y la expresión visible que es el compartir los bienes materiales. Los creyentes cuando viven y experimentan esta comunión dan testimonio convincente del Cristo Resucitado y Libertador en todos los ámbitos de la vida humana en todas sus vertientes. Y este testimonio es hoy particularmente urgente en nuestro mundo que se debate en un conflicto permanente entre el deseo de comunión y solidaridad a todos los niveles y que a la vez se experimenta una división dramática entre los hombres y entre los pueblos. Y ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe; porque ¿quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? La Escritura nos enseña que la fe es principalmente la adhesión personal a un Dios que se revela en la Historia de la Salvación. Y, a partir de esta experiencia, se eleva hasta entrar en el misterio personal de Dios, hasta donde el hombre puede alcanzar, ayudado por la revelación. La fe es un encuentro entre personas: Dios que se presenta y se manifiesta como LuzVerdad y Amor-Bondad y el hombre que lo acoge en su intimidad personal (compuesta de inteligencia que acoge la luz y la verdad y la voluntad que se abraza a la bondad, al bien y al amor). En la fe entra en juego todo el ser del hombre en su más profunda intimidad. Por eso recuerda el autor que la fe consiste en aceptar a Jesús como Hijo de Dios. Como el Enviado singular en favor de los hombres. Aquél que siendo siempre Hijo se hace presente entre los hombres. Los creyentes son llamados a hacer presente en el mundo este sentido globalizador y transformador de la fe. Todavía más, este sentido humanizador descubre la verdadera dimensión del hombre, el verdadero sentido de su relación con un Dios que se hace presente y realiza esta humanización a través de su propio Hijo hecho realmente un hombre. En el misterio pascual se revela y se manifiesta de modo muy singular la verdadera entidad y destino del hombre. Al anochecer de aquel día, el día primero se la semana, estaban los discípulos en una casa con la puertas cerradas, por miedo a los judíos. Los Apóstoles, antes de la Resurrección y donación del Espíritu, no estaban capacitados para comprender este Acontecimiento. San Lucas que, normalmente, se distingue por su delicadeza con los discípulos y sus dificultades para entender a Jesús, afirma con motivo del tercer anuncio de la pasión: Ellos nada de esto comprendieron; estas palabras les quedaban ocultas y no entendían lo que había dicho (Lc 18,34). Estas palabras reflejan adecuadamente el estado de ánimo de los discípulos cuando se encuentran ya a las puertas de Jerusalén, a las puertas de la Pasión. Es necesario leer los relatos evangélicos con detenimiento. Entre la muerte de Jesús y la plena convicción de los apóstoles de que estaba vivo pasó un tiempo probablemente largo. Los relatos actuales están presentados en una forma pedagógica para la comprensión de lo que significa "al tercer día". Mientras tanto, nos recuerdan los evangelistas, los apóstoles tienen miedo. Y se explica que insistan en sus relatos en esta experiencia de miedo. Y es sumamente aleccionador para los creyentes de todo el mundo y de todos los tiempos. El creyente sabe que sus certezas son una gracia de Dios. Esta experiencia de miedo-seguridad la necesitan también los hombres de nuestro mundo en todos los ámbitos: familiar, social, laboral, profesional. Y en todas las situaciones de la vida.

conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico e industrial, hasta los modos de vida, costumbres y manifestaciones tradicionales de un grupo social, el espectro de la Cultura es, como puede fácilmente dedue todos es sabido y así se viene afirmando en cirse, bastante amplio. Es aquél ángulo del prisma al que nos referíamos y multitud de ocasiones, que el grado de desarrollo de un pueblo viene dado esencialmen- desde el que se mira, el que va a definir según su catalogación y lugar en el ranking de prioridades políticas, te por el nivel cultural del mismo. Otra cosa es, cuando se habla de un concepto, saber la gestión y su resultado efectivo para el conjunto de los ciudadanos. a qué nos estamos refiriendo. Dar prioridad a una de acepciones de la palabra en No es que queramos quedarnos solo en la conceptualización de la palabra. Al contrario. El ámbito cultu- detrimento de las otras, podría significar que estamos ral de una ciudad, pueblo o nación, siempre aterriza retrotrayendo la cultura. Que estamos yendo hacia atrás. en un más que dibujado escenario, palpándose a ras Que nos quedamos en lo folklórico más que en lo esende suelo, de manera que se suele ´oler´ en cada esqui- cial. Si lo esencial es ir hacia adelante, se ha de potenciar na, plaza o calle del lugar o lugares que vivimos o visitamos. Flota en el ambiente, como si tuviera existencia aquellos resortes culturales que inviten a abrir frontepropia. Se nota en la sonrisa, gestos, comportamientos, ras, saltar cauces o, si hace falta, romper moldes. Queactitudes y de manera evidenciada en lo que solemos darnos en lo tradicionalmente ´cool´, - buena onda podría significar el parón interesado de quienes no tiellamar manifestaciones culturales. Pero, como siempre sucede, depende del ángulo del nen perspectiva de futuro en libertad, o quienes alimenprisma desde el que analicemos la palabra y sus conse- tados de espurios intereses prefieren el barbecho y la cuencias. De por sí, el significado y contenido es impor- alienación. La cultura ha de gozar de todas sus virtudes. Aquetante, no solo a nivel social, sino también personal, ya llas que ponen de manifiesto tanto el acervo de raíz e que en primera instancia cultura es ´cultivo, crianza´. Denostada históricamente por los fácticos poderes historia desde donde se produce, su comunión con la públicos; dejada de la mano en el replanteamiento de universalidad, así como la apertura al exterior con sus los presupuestos administrativos; vapuleada entre los nuevas fórmulas y manifestaciones. Enriquecer la vida cultural de un pueblo no consisvientos ideológicos según las diferentes épocas de nuestra historia moderna, la Cultura – esta vez con mayús- te solamente en reiterar programas y fechas ya establecula -, ha seguido sobreviviendo pese a los más oscuros cidas. Más bien viene a comportar un ejercicio de indeseos de manipulación y tergiversación no solo de su vestigación en fórmulas, manifestaciones y propuestas multicolor, cuyas expectativas incentiven la imaginasignificado sino de su función individual y colectiva. La hermana pobre en la lista de prioridades en bien ción, participación creativa, placer, fidelización y capasocial; la leoninamente repercutible (IVA–21%) pese citación formativa individual y social. Hoy asistimos a la depreciación del ámbito cultural, a su fragilidad de mercado y su gran dificultad de subsistencia; la manifestación y reacción cultural siempre azuzado por el desprecio del factor desarrollo que pueha gozado afortunadamente de héroes. Personas que, de suponer la Cultura. Un ´mercado´- en términos ecoa veces visibles y otras menos, han sabido desde su fun- nómicos, si se quiere – cuya industria, tan necesaria ción artística, didáctica o simplemente gestora, darse como necesario es el esparcimiento y el ocio bien encuenta del verdadero valor del contenido y contexto tendido, ha hecho de ciudades antes inmersas en una desdibujada e impersonal estructura endémica, foco que queremos resaltar. Podríamos hablar en primera persona y referirnos de atención nacional e incluso mundial. Sin atávicas comparaciones y por citar un ejemplo, al ámbito en el que nos encontramos. En este caso nuestra Ciudad. Pero, pretendemos con el ´plural´ exten- hablaríamos de la ciudad de Bilbao, la cual, a través de der la universalidad de lo afirmado y, por supuesto, no la amplia visión de su tristemente fallecido alcalde Iñacaer en la exclusividad. Al fin y al cabo, suele ser un mal ki Azkuna, supo apostar por la cultura, transformando aquel reducto industrial y oscuro en la ciudad moderbastante extendido. No obstante, no podemos dejar de invitar a una re- na que es, capaz de guardar tradiciones a través de su arquitectura y cosflexión profunda sobre tumbres, al tiempo la particular realidad de “...; vapuleada entre los vientos ideológicos que se renueva en Arcos de la Frontera. Ciuofertas y actividades dad bella donde la haya según las diferentes épocas de nuestra dignas de sus ciuday con infinitud de posi- historia moderna, la Cultura – esta vez con danos y visitantes de bles recursos de entidad mayúscula -, ha seguido sobreviviendo pese todo el mundo. propia, para la que su loModos estos de llecalización geográfica, his- a los más oscuros deseos de manipulación y toria e idiosincrasia tergiversación no solo de su significado sino var a la ciudad desde el estancamiento al como bienes raíces cul- de su función individual y colectiva” esplendor, desde la inturales, debería ser comdefinición a la refeplementada por una gestión activa y propulsora de valores en constante movi- rencia, de la quietud al movimiento, entendido éste último como núcleo de actividad residente y visitante. miento. No es dinero todo lo que se necesita. Es una gran faNo es el caso. La cultura puede dar más de sí en nuestro entorno. Debe ser objeto de más esfuerzo y dedica- lacia. Es más que conocido el binomio riqueza y corrupción de las instituciones. Es una parcela digna de reflexionar y desarrollar en su verdadero valor y repercu- ción, casi siempre acompañado de una alta dosis de desión tanto para las generaciones presentes como futu- jación cultural. Es más efectivo el binomio imaginación ras, estableciendo bases en el área que vayan más allá y creatividad. Donde la imaginación no juega, el partide la inmediatez del ´yo bien´ o ´yo más´, a una con- do queda cojo. Precisamente es el ámbito cultural el más propenso ciencia imprescindible a través de aquella gestión, soa jugar en imaginación, creación y desarrollo. Son sus bre cuál es su verdadero valor. Desde el conjunto de conocimientos que permiten pautas de juego. Sus armas de creación. Sus síntomas al individuo desarrollar su juicio crítico – esencial para de bienestar. En este caso, no es la crisis la que lo imposibilita. una sociedad en libertad -, pasando por el conjunto de

CARLOS JORKARELI

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DEL 17 AL 23 DE ABRIL DE 2015

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Lejos de la indiferencia

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a experiencia pascual renueva la vida de lo primeros discípulos. El descubrimiento de un Jesús vivo y resucitado entre ellos se constituye en el centro en torno al cual se construye la comunidad. Es sólo en un contexto de Pan y Palabra compartidas en el que se hace creíble la resurrección del Señor. Jesús sigue ofreciéndonos hoy su mensaje de vida y salvación. La coherencia de nuestra vida, el imperativo del mandamiento del amor y nuestro compromiso en la lucha contra el pecado del mundo son condiciones necesarias para reconocer a ese Cristo, vencedor de la muerte, que camina a nuestro lado. Hoy se hace necesaria una labor de reinvención de nuestras comunidades cristianas para hacerlas capaces de ese éxodo exterior imprescindible para mostrar al mundo la realidad, vigente y operante, de la resurrección. La frecuencia con que los relatos de las apariciones muestran las dificultades de los discípulos para acoger y reconocer entre ellos a Jesús resucitado nos hablan, sin duda, de la historicidad de esta situación. Será sólo después de un camino de incertidumbre y duda que aquellas comunidades descubren junto a ellos a un Cristo vivo y presente, operante en la historia. Es ahí cuando aparece la certeza de la resurrección. En la catequesis de Lucas, la presencia resucitada de Jesús se muestra como centro y fundamento de la comunidad. Este es el espacio privilegiado para realizar ese descubrimiento y es a la comunidad a la que Jesús desea y transmite la paz en su sentido más hondo: la confianza, la serenidad, la vida plena.... La insistencia en los elementos materiales del encuentro (mostrar manos y pies, comer junto a ellos...) nos indican la voluntad del evangelista de afirmar la total identidad entre el crucificado y el resucitado. No se trata de una experiencia ilusoria o delirante. Aquel Jesús, aunque distinto y en cierto modo irreconocible, es el mismo con el que recorrieron los caminos de Palestina proclamando un tiempo nuevo, anunciando la salvación a su pueblo. Es ahora, a la luz de la presencia resucitada de Jesús, que la comunidad es capaz de acceder al sentido profundo de la Escritura. Ahora se da cumplimiento a las promesas, porque todo lo dicho ha llegado a su culminación. Sin embargo, estamos lejos de describir una situación que tuviera una voluntad autocomplaciente. El ensimismamiento de la comunidad que sucede a la experiencia del fracaso de la cruz, se convierte - a la luz de la resurrección- en un impulso hacia afuera, orientado a la misión. En un tiempo que seguramente es también para nosotros de inquietud y cierta desesperanza, los cristianos estamos hoy llamados a hacer un camino semejante al de los primeros discípulos. En gran medida la intemperie exterior ha ido alimentando nuestros miedos, encerrándonos en entornos cálidos, que

“La resurrección del Señor nos urge antes que nada a la tarea de construcción de la comunidad, pues es sólo en ese contexto en el que Jesús se nos revela. Realizado el Acontecimiento Pascual, tanto Mateo como Lucas nos recuerdan el proyecto de la misión universal. Cristo Resucitado y Glorioso envía a sus Apóstoles a anunciar el Evangelio a todas las gentes comenzando por Jerusalén: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos a todas las gentes...(Mt 28,18-19)” nos invitan a vivir en la seguridad de los nuestros. La resurrección del Señor nos urge antes que nada a la tarea de construcción de la comunidad, pues es sólo en ese contexto en el que Jesús se nos revela. Realizado el Acontecimiento Pascual, tanto Mateo como Lucas nos recuerdan el proyecto de la misión universal. Cristo Resucitado y Glorioso envía a sus Apóstoles a anunciar el Evangelio a todas las gentes comenzando por Jerusalén: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos a todas las gentes...(Mt 28,18-19). Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, y hasta los confines de la tierra (Hch 1,8). Y el texto del fragmento del evangelio de Lucas que estamos comentando. Jesús, en la Cruz, ha derribado todos los muros de separación entre los hombres y entre los pueblos (Ef 2,13ss). La universalidad de la misión arranca del Resucitado y es acompañada por el Resucitado. La esperanza de una vida imperecedera conquistada y ofrecida por Jesús Resucitado es para todos los hombres. Con esta seguridad y urgencia estamos invitados a ser testigos convincentes en medio de nuestro mundo hoy y siempre.

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está tan escaso. Estamos hablando del suelo que sustenta nuestros pies a diario, las vías por donde caminamos, los rincones y plazas en los que nos reunimos. En definitiva, el alma de la Ciudad que nos nutre a través de su na sociedad que respeta a sus creadores, se res- propia construcción y necesaria evolución. Pero, cerca, muy cerca, existe una esperanza con peta a sí misma. nombre propio, cuyo mensaje se ha querido transmitir visual y literalmente bajo un lema que no da lugar a Quizá pudiera parecer lapidario este inicio de opi- dudas: “La Esperanza del Agua”. Elemento perfectamente identificable con una ciunión. Lejos de ello, nuestra intención más bien invita a una reflexión, cuyo posible silogismo pudiera enlazar dad como es ésta, a la cual circunda un río histórico y que es habitada en sus entrañas por multitud de acuícon la exposición más detallada de su razón. Deberíamos haber comenzado, sin ánimo apologé- feras corrientes que generan y generaron esos aljibes tico, repitiendo que la cultura y el arte han sido y son, término de raíz árabe por excelencia- y pozos que dieen muchas ocasiones, carta de presentación e índice ron y dan frescor y vida a los habitantes de la misma. Una vez más, Arcos de la Frontera. de desarrollo de un pueblo. La Ciudad del Agua, quiso alguien denominarla en Tan acostumbrados podríamos estar a ello, cuando desde las instancias oficiales se requiere, que nos pasa un caprichoso disloque de emoción ante una obra que, desapercibido anotar cómo actúan, en multitud de oca- en su esperanzada idea, propuso dejar un rastro de amor siones, las delegaciones de artistas a través de sus crea- brindado a las manos que la dieron forma, al pueblo tivas aportaciones. Las que en eventos internacionales que la recogía en su seno y a quienes pudieran recoro ferias de reconocido prestigio transnacional y en re- dar que, antaño, en situaciones más precarias que las presentación de su país, aspiran a ofrecer la mejor ima- actuales, la madre tierra, generosa como siempre, hacía del hondo pozo señal de vida. gen del mismo. Hoy, “La Esperanza del Agua”, a cuatro años de ver Es así y así viene siendo dentro del marco de interrelación cultural de los pueblos en la sociedad contem- la luz, se apaga. Descuidada, no atendida, casi olvidada poránea. Es así como las diferentes culturas han veni- nada más nacer, viene a recordar como paradigma de do identificándose a sí mismas y, refrendándose a tra- su propio mensaje al hijo abandonado, falto de atenvés de aquellos creadores, han podido llegar a ser refe- ción de quienes representan o deberían representar su nacimiento; desoyendo a quienes, alimentados por esa rencia para los demás en multitud de ocasiones. Todo lo que se crea en presente y se creó en el pasa- esperanza, fueron depositando sus deseos inconfesos do, proveniente ya fuera de inteligencias arquitectóni- en forma de moneda dentro de su vientre: el agua. No es el reflejo de la colectividad el estado en que se cas, ingenieras, artísticas o artesanas, mentes creadoras en definitiva, han venido a conformar en el transcurso encuentra. Tampoco el de sus autores, quienes pusiede los siglos hasta el presente, una gran parte del patri- ron su empeño en ajustar idea, medidas y organismo a una fuente. A ellos no les compete la responsabilidad, monio de los pueblos. Entidades museísticas, arquitecturas, distribuciones una vez nacida, de reponer la escasa energía necesaria urbanas equilibradas, hablan en presente y en pasado, para su revitalización y puesta al día; su mantenimiendel carácter y aspiraciones, realidad e idiosincrasia de to. Paciente, la fuente parada, se pregunta por las razoaquellos colectivos con sentido contemporáneo y prones de su inactividad. yección de futuro. ¿Será la dejación? Otras prioridades o motivos de alAhondando en las unidades territoriales representadas en las ciudades que albergan, es a través de la dis- cance incierto, al día de hoy desmerecen la presencia, tribución y cuidado de sus calles, presentación de sus el recuerdo y homenaje a aquel Pozo Hondón, cuya fachadas, acerados de perfiles amables y hasta el cable- existencia palió los tiempos de escasez. Cualquier motivo es subsanable. ado de sus redes de servicio, que ofrecen diferenciaMientras, la responsabilidad de su mantenimiento ción y singularidad en su propio hábitat. Es ahí, donde la mujer, el hombre, el niño y el mayor viven, conviven se instrumenta en departamentos, delegaciones y funy se desarrollan con y hacia lo que la percepción visual ciones administrativas no administradas. Son éstas, quienes tienen la responde su entorno invita. sabilidad de que la Pero ésta no es una re- “Todo lo que se crea en presente y se creó en VIDA fluya y su LUZ lación pasiva (entorno y emerja de una manecalidad de vida). Al con- el pasado, proveniente ya fuera de ra propia y constante trario, es una relación en inteligencias arquitectónicas, ingenieras, para el ciudadano, vecorrespondencia direc- artísticas o artesanas, mentes creadoras en cino, viandante y visita. La armonía, ya sea estante, dignificando pacial, arquitectónica o definitiva, han venido a conformar en el así el sentido de quien visual, trasmite de mane- transcurso de los siglos hasta el presente, una aspira, en una conra inequívoca su propio gran parte del patrimonio de los pueblos” ciencia clara, a irracarácter al lugar, incidiar ese átomo de bediendo en él y en quielleza que se intentó reflejar tanto en el fondo hoy seco, nes lo habitan. En una sociedad moderna, además de los creado- como el su forma no iluminada. Por pasiva diríamos: Una sociedad que no respeta a res, quienes con sus ideas suelen participar en el impulso de su entorno, están quienes, en la gestión pública sus creadores, no se respeta a sí misma. Pero quedarse y en el cometido de su actividad, forman parte de ésta en esta otra afirmación lapidaria, máxime en este caso, construcción que, idealmente alimentada por la capa- no sería correcto. Ella se mantiene incólume, latente, cidad, espíritu y filosofía pertinente, pueden dotar de respetada. Su estructura permanece inalterable. Su la necesaria funcionalidad, habitabilidad y estética a ´alma´, por el contrario, requiere la atención de quien corresponde. una ciudad. No es sobrado llamar la atención sobre aquellos ánCuidar en la localidad cada parte que se construye, reforma o simplemente se proyecta para el presente y gulos muertos de nuestra arquitectura urbana. Como futuro del que hablamos, contribuye a dotar y mante- tampoco lo es llamarla sobre sus actores. Al fin y al cabo ner ese hálito de belleza necesario en la vida de sus mo- todos andamos su acerado y, lejos de la indiferencia, radores; ese retazo de “esperanza” de la que el mundo nos negamos a la costumbre de su oscuridad.

CARLOS JORKARELI

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DEL 24 AL 29 DE ABRIL DE 2015

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El buen pastor

Genio e ingenio

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o es difícil encontrar a personas que se relacionan con Dios como si fuera una «máquina expendedora». Le rezan buscando únicamente que les resuelva problemas y les consiga caprichos. Consideran que el rezo es como la moneda que un mete en la máquina para que automáticamente salga lo que se ha pedido. Desgraciadamente, ésta es una tentación en la que todos podemos caer en un momento dado. Asimismo, en ciertas religiones y espiritualidades se considera a la Divinidad como un ente con el que no nos podemos relacionar personalmente. Consideran que la Divinidad ha dado origen a todo y da sentido a todo, pero no es capaz de relacionarse personalmente con las partes de ese todo, sino que se limita a ser una fuente inagotable de felicidad. Sería algo así como el Sol: todos podemos aprovecharnos de su luz y calor, pero el Sol no nos envía sus rayos pensando personalmente en cada uno de nosotros. Los rayos del Sol que yo recibo son los mismos que puede recibir cualquiera. En la espiritualidad cristiana, sin embargo, nuestra relación con Dios es muy diferente. Las Escrituras nos dicen claramente que Dios no se limita a crear y regir el mundo sino que, además, nos conoce personalmente a cada uno de nosotros y nos trata de forma personalizada. Así lo expresa el Salmo 138,1-5: «Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma». Precisamente, en el Salmo responsorial de la Eucaristía de hoy, le hemos agradecido a Dios que nos atienda personalmente y nos ayude en nuestras necesidades: «Te doy gracias pues me has escuchado, tú fuiste para mí la salvación» (Sal 117,21). En cambio, los seres que son como máquinas o como el Sol, no escuchan, se limitan a dar indiscriminadamente. Sabemos que Dios no es una máquina, ni es como el Sol. Dios es un Padre, que conoce muy bien a cada uno de sus hijos. O, también, Dios es como un buen pastor, que conoce a cada oveja y la conduce hacia pastos saludables. Pues bien, la clave de que Dios sea un ser personal es el amor. Ni el Sol ni las máquinas aman, por eso no se comunican de corazón a corazón con nosotros. Dios nos ha hecho con amor, nos ayuda con amor y nos espera en el Cielo con amor. El suyo es un amor que, además, le impide forzar nuestra libertad. Como un buen padre, deja que sus hijos seamos responsables de nuestra vida. San Lucas, en el capítulo 3 de Hechos de los Apóstoles, narra una curación acaecida en la entrada del Templo de Jerusalén. Resulta que cuando Pedro y Juan entraban en el Templo para orar, un tullido les pidió que le diesen una limosna. Pedro, entonces, le dijo que no podía darle dinero, pero sí algo mucho mejor: la salud. Y así fue, aquel tullido se fue andando. En la escena que hemos escuchado hoy de Hechos de los Apóstoles, Pedro le explica al Sanedrín, es decir, a las máximas autoridades judías, qué ha pasado en dicha curación, y entonces aprovecha para anunciar la resurrección del Señor. Les dice: «…este hombre se encuentra ahora sano ante vuestros ojos gracias a Jesús de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios ha resucitado» (Hch 4,10). Efectivamente, Dios no tuvo reparos en curar a aquel tullido cuando san Pedro se lo pide en nombre de su Hijo. Fue un milagro que Dios obró de forma personal a ese enfermo que pedía en la puerta del Templo, porque san Pedro así se lo pidió. Todos nosotros hemos sentido cómo, de un modo u otro, Dios ha actuado en nuestra vida para ayudarnos. Y también hemos sentido cómo su amor se ha dirigido personalmente a nosotros. Por eso sabemos por experiencia que la clave de nuestra relación con Dios está en el amor. Pues bien, san Juan, en su Primera Carta, nos dice que este amor que Dios nos tiene es lo que nos constituye en hijos suyos. Nos conoce perfectamente y nos quiere con todo su corazón, como el padre del hijo pródigo (cf. Lc 15,20-24), que por amor le deja marchar libremente, por amor espera su regreso y por amor le acoge con una gran fiesta. Como ven, las lecturas de éste domingo nos dicen que Dios no es un ser impersonal, parecido a una máquina o una estrella celeste, sino alguien que nos conoce y nos ama personalmente. Cuando dirigimos a Dios nuestras súplicas, o le damos gracias, o le bendecimos, Él sabe muy bien quienes somos nosotros y lo que hay en nuestro corazón. Sabe si estamos orando de verdad: con amor, o si simplemente lo hacemos por rutina. Sabe si lo que le decimos es algo realmente importante, o si es un mero capricho. Por eso, como un buen padre, Dios conoce lo que verdaderamente necesitamos (cf. Mt 6,8). Hagamos el esfuerzo de recordar siempre que Dios se relaciona con nosotros personalmente, nos acompaña en el día a día y nos guía hacia la felicidad. Y no olvidemos que todo eso lo hace por amor: porque somos hijos suyos.

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mantener. Sin embargo, mientras caminamos entre escombros de performances, instalaciones y amontonamientos de objetos que bien están colgando del techo o apilauanto más se abre uno a las redes, más profun- dos en un rincón de las espaciosas salas institucionales diza en el conocimiento de contenidos. Inclu- y privadas o museos, aquellos que guardan la historia de lo perdurable o, lo que es lo mismo, el alma de las so dentro del arte. épocas creativas del hombre, nos proporcionan otro A veces y pesar del dolor que produce, morderse la vértice, quizá más exacto, de dónde está el Genio calengua resulta políticamente correcto, o mejor, un ejer- paz de ser admirado. Quienes han tenido la capacidad mental o espiritual cicio de respeto. Pero el respeto, igual de merecido o más aún, ha- de inventar mediante una visión personal y desinterebría que proponerlo para aquellas materias para las sada con nuevas y admirables fórmulas, interpretando cuales trabajamos, vivimos y dedicamos sueños, desve- lo real o imaginario a través de recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, sensibilizando al espectador, polos y alegrías. Nadie podría negar la amplia influencia del mun- dría decirse que se han acercado al Arte genial. Es dedo del arte en nuestra sociedad. De consumo, eso sí, cir, digno de admiración. Aquello que se contempla pero igualmente generosa dentro de contenidos artís- con agrado especial y llama la atención por sus cualiticos, con un mar de influencias, recomendaciones, dades extraordinarias. Si genio y genialidad infiere la cualidad de extraorcírculos mágicos y hasta ampulosas y mediáticas manedinario a lo creado, no cabe duda que las sorpresas a ras de poder no exentas de banalidades mundanas. El descrédito que ofertan algunas mentes pensan- las que nos está acostumbrando el pretendido arte motes –que afortunadamente las hay – dan la voz de alar- derno – mucho de aquel que se hace y expone en la acma sobre cuanto sucede, pero no conviene airearlas tualidad - son el consabido pan para el pueblo, al igual porque simplemente podrían perjudicar al mercado. que la televisión basura, llena de invitaciones al éxito y A estas alturas, quien se engaña, diríamos que es por- a la fama, pero sin base maestra interiorizada, producque quiere. Esto dicho así, podría parecer presuntuo- to del crisol y destilación espiritual, intuitivo y armóniso. Bien es verdad que está dicho dentro de un marco co de las cosas. Ahora prima lo raro, lo ingenioso (de ingenio), aqueinformativo de la actual era de la comunicación y en una sociedad que hemos dado el adjetivo, no sin reti- llo que se hace con la inmediatez y contaminación de unos tiempos deseosos de abarcar antes la estrella que cencias, de avanzada. Existen tantas referencias contrapuestas que rayan, la luz que desprende. Pero no hay que seguir al pie de la letra las enciclopor contexto y contenido, en el absurdo. Las infinitas, variopintas y ´novedosas´ nomenclatu- pedias de Arte. No están, seguro, todos los que son. Máras artísticas a las que nos vemos abocados hoy día, cons- xime atendiendo a esa necesidad que lleva, ante la intituyen un marco más de ese deseo de ofertar novedad comprensión que la realidad nos provoca, a elegir el a lo trillado que, lejos de ser original, viene a ser sim- camino de los sin patria, de los parias, quienes en prople variación de lo consustancial a cada una de las ma- fundo desacuerdo con el globo financiero y todo lo terias que hasta el momento ha venido calificándose que representa, en parangón con el mencionado munde Bellas Artes - imagino que seguirá siendo válido el do actual del Arte, deciden sesgar la dirección de sus término – y que tantas y tantas tintas han dado de sí y pasos en este tránsito que significa la existencia, para ofrecer, - virtud de su tesón no exento de iluminación siguen dando en la actualidad. Por otro lado, dichas variaciones, se esfuerzan en y genialidad - lo mejor de sí en cada pincelada, línea conseguir perspectivas no vistas por el espectador, sien- escrita o composición musical. Convendría asomarse a las grandes y afamadas codo, muchas de las veces, gratuitamente provocadoras a través de los mitos que subyacen en el inconsciente lecciones y galerías actuales, para comprender que la línea, la mancha, el color, y todas las variantes posibles colectivo. Pero no por ello más creativas o sinceras. Ese respeto del que hablábamos al principio, debe que puede ofrecer un soporte estrictamente plástico, planear primero sobre quienes viven con emoción el por no hablar de las otras disciplinas, son, en muchos casos, pura y dura arte. Quizá éste sea un convención de lo término que desconoz- “Quienes han tenido la capacidad mental o consabido, ya realizaca quien no lo practica. do y reiterado hasta Y haberlos los hay. Mu- espiritual de inventar mediante una visión la saciedad. chos por desgracia. Los personal y desinteresada con nuevas y Pero indudableque se han sumado y vie- admirables fórmulas, interpretando lo real o mente queremos renen sumándose a la ruferirnos a otra cosa. leta rusa, en la que el tiro, imaginario a través de recursos plásticos, Probablemente la si sale bien, sales dispa- lingüísticos o sonoros, sensibilizando al esencia del aspirante rado, produciendo casi espectador, podría decirse que se han a Genio. de inmediato muerte de acercado al Arte genial” Mientras toda clala esencia. se de personajes y No es cuestión de enpersonajillos sirvan tretenerse en poner citas o ejemplos a modo de tesis a las que no queremos de comentaristas y voceros de lo moderno, vanguardisacostumbrarnos. El ánimo de demostrar lo hemos per- ta y novedoso en el arte; mientras los artistas no se retiren a la soledad que supone el mundo de la creación dido hace tiempo. Es simplemente y una vez más, una llamada de aten- para solo asomar las orejas en la timidez que ofrece desción hacia esa banalidad comentada que circunda todo nudarse a sí mismo ante la vorágine; mientras los escuanto hacemos. Y más, si cabe, la modesta, íntima y crúpulos no sean la directriz moral de quienes se atredudosa actividad del Ser artista. Quimera indiscutible, ven a protagonizar cualquier ocupación dentro de la por no descifrada, de aquello que nos hace sentir al gestión del Arte, la palabra no estará garantizada. Genio e ingenio, en su similar estructura fonética, verlo, al tocarlo o al presenciarlo, de igual manera que la piel en textura, química y aroma, deja impregnada encierran en su particularidad una propuesta divernuestra emoción, dándonos así fuerzas para un día gente, casi opuesta. Quizá no en sus inicios, pero sí en más en esta absurda realidad que nos empeñamos en su final: capacidad de admirarse. Emocionar.

CARLOS JORKARELI

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ABRIL 2015 Galería de arte ©Carlos Jorkareli 2015

Galería de arte. Volúmen - 3  
Galería de arte. Volúmen - 3  

Autor: Carlos JORKARELI - Abril 2015

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