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Bahía Ficción: lugar de encuentro y avistamiento, de tránsito y expectativa, donde las quimeras, los mundos posibles y el pensamiento crítico pretenden confluir para dar horizonte y raíces a aquello que llamamos lo real...

Bahía Ficción Primera

La literatura ha sido parte fundamental de la vida de los pueblos y con la invención de la escritura hemos podido rastrear el espíritu de las épocas a través de las obras literarias: las acciones, las maneras, los modos de ser, los tiempos y los espacios; también lo imperceptible del yo, la sociabilidad y la cultura que se aúnan simbólicamente para llenar de sentidos lo humano. Ante tal abigarramiento el lenguaje literario no ha podido hacer otra cosa que mutar en aras de ser simultáneamente entrada y espejo. Y qué decir de nuestra época, en la que las tecnologías y los lenguajes emergentes hacen de la literatura un campo de experimentación. Poema, cuento, novela: ¿cuáles son sus límites?, ¿quién ostenta la supremacía? Cómic, guión, crónica, ensayo, reseña: ¿dónde está lo literario?, ¿dónde su ausencia? Frente a las sentencias fatalistas que auguran la muerte de la literatura, Bahía Ficción opta por una mediación: celebrar la letra impresa por el inmenso placer y la lenta intimidad que nos genera su lectura,

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pero también, e inversamente a la caja de Pandora, querer que sea ella lugar de confluencia y amaño de las actuales tendencias. En las páginas de Bahía Ficción 1 encontrará usted dos guiones: Bambam birimbim bam-bam y Cara y cruz, textos que trascienden la escena escrita a medio camino entre lo literario y lo audiovisual, para dar cuenta de conflictos y situaciones urbanas. Tres cuentos: Conjugación del odio, Beto y Sandoval, historias de personajes que viven sin brújula ni destino, expuestos a los absurdos de la ciudad. Un Desfile de disfraces, texto interactivo que pretende parodiar el discurso académico desde la risa de la máscara y su público. Ocurrencias infantiles, anécdotas fragmentadas de un narrador que conjuga su perspectiva con una voz infantil en procura de encontrar sentidos en lo anodino. De cómo una estudiante del Liceo Benalcázar se hizo puta, ensayo acerca de Qué viva la música la novela de Andrés Caicedo. Por último, dos reseñas cinematográficas, una sobre Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa, la otra sobre El arca rusa de Alexander Sokurov. No es nuestro deseo conformarnos como comité editorial, nos pensamos más como laboratorio literario. Nos interesa que los textos que serán aquí publicados hayan sido previamente expuestos y conversados por mujeres 5

y hombres que escriben y que son capaces de raciocino y divertimento. Si bien la escritura es una holganza imaginada y lograda en soledad, no es menos cierto que otro que trasiega por similares linderos, puede ver lo que en nuestra búsqueda se nos oculta por su cercanía. Sin embargo, nadie más que el autor para tomar las últimas decisiones sobre los textos. Este es sólo el comienzo y esperamos que ustedes lectoras, lectores, escritoras y escritores se dejen tentar por los cálidos vientos y la buena mar que nos adentrarán en Bahía Ficción.


Ocurrencias Infantiles Juanito Bardo Beto Oscar Saavedra Bam, Bam, Birimbim, Bam, Bam Sol Colmenares

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Bahía Ficción es un lugar imaginado que quiere ser también lugar de encuentro. Contáctanos si quieres ver publicadas en Bahía Ficción tus propuestas visuales o literarias. bahiaficcion@gmail.com Bahía Ficción Primera Colectivo Bahía Ficción Sol Colmenares Oscar Saavedra Juan Paulo Galeano Colaboradores Carolina Arcila, Lola Álvarez, Camilo Aguilera Toro, Yampol, Hernán Cruz, Juanito Bardo, Juan Guayara. Diseño y Concepto Gráfico Oscar Murillo ISSN en proceso Impreso en Cali Copyleft

Esta revista puede ser reproducida en su totalidad. Agradecemos citar la fuente al utilizar los textos.

2010

Conjugación del Odio Yampol

36 38

Desfile de Disfraces Lola Álvarez Cara y Cruz Juan Paulo Galeano y Oscar Saavedra

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Sandoval Hernán Cruz

De cómo una estudiante del Liceo Benalcázar se hizo puta Camilo Aguilera Toro

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96 Minutos de realidad poética Juan Guayara Mora

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Antípodas equidistantes Ana Carolina Arcila Valencia

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1. Tarde payanesa.

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Camino con Camila cogidos de la mano. Cantamos Matador de los Cadillacs al vaivén de las luces de los carros que presurosos corren por la panamericana norte. Me dice que juguemos algo mientras esperamos el bus. Como de costumbre yo invento un juego de palabras. 2. Camila en la catedral. -¿Qué preferís ser...? A. Una motita de pelo de ratón de alcantari-Mirá tío, un ojo nos está viendo. lla que vive debajo de un puente en una aveEn lo alto de la cúpula principal se nida transitada por autos a gran velocidad, forma un ojo perfectamente distindonde corre una raída carretilla tirada por guible. un viejo caballo gris que responde al nombre -Shh... es Dios que nos vigila, nos de Rocinante, como el de Don Quijote... espía. B. Una motita de algodón untada de merthioElla duda y sonríe. Yo insisto: late para curar una yaya que sangra sin parar - ¿No has escuchado que Dios en la rodilla de una niña que minutos antes de está en todas partes?… su caída patinaba feliz detrás de una mariposa -¿En todas partes? ¿Cómo los verde amarelha... ángeles? -Eso, como los ángeles… Y para C. Una motita de polvo de estrellas, anclada en vos ¿qué son los ángeles, Camilo alto de una montaña sobre la cual nace un la? río raudo por el que navega un barquito de papel -Mmm son seres con alas, de rumbo al mar, en un atardecer que incendia un cuerpos transparentes… cielo repleto de copones anaranjados. -Si son transparentes no los -No sé... has visto, ¿cómo sabés que -Pero tenés que decidir. tienen alas? -Mmm ¿Qué es una motita, tío? -Mi ángel de la guarda es mi -Mmm Un conjunto de partículas sólidas, creo. espíritu con alas, tío. -Entonces soy una motita de pelo de ratón de al-Ya… cantarilla... -Tío, pensándolo mejor, ese -¿Última palabra? ojo de arriba se parece más -Sí al ojo de Lila, la de Futura-Vos sós mi motita de algodón. ma.

3. Viene lento el bus urbano y nos montamos en su parsimonioso devenir, rumbo a casa.

4. Camila constantemente se queja de que ninguno de nosotros (su familia) juega con ella en el preciso momento en que se le antoja hacerlo.

“Estoy aburrida en esta casa”- reclama. Los abuelos, doña Aura y don Juan, preocupados por la desazón de su única nieta, hacen ingentes esfuerzos por entretenerla o en su defecto por compensar tal aburrimiento. Para ellos es inaudito que una niña de escasos 7 años diga que está aburrida. -Camila, vení te digo un secreto al Le compran dulces, la consienten, le dan la oído. Tres palabras. razón en todo, la sacan a pasear de vez en -No, yo ya sé que me vas a decir. cuando, hacen y deshacen con el fin último de -¿Qué? ver a su nieta sonreír. -Que me querés mucho. “Camila: Ahora, Camila exige la compañía de un otro, te quiero mucho” sea este humano o animal, para mitigar su so-No, esas son cuatro palabras. ledad, para que se convierta en su compañer@ ¿Ya se te olvidó sumar? de juegos. -No... ni multiplicar. Pero, en- Con chantajes discretos –meramente afectivostonces ¿cuáles son? procura que su mamá le regale una mascota. No -Sós mi adoración. Una, dos y importa su especie, género, condición –es decir, tres. doméstica o salvaje-, menos su tamaño. Con la -Bueno, pero juguemos a otro paciencia requerida en estos casos y con el cuijuego... dado de no causar traumatismos infantiles que -¡Dale! Ya sumamos, ahora llegaran a afectar su humanidad en años postejuguemos a las tablas de mul- riores, le explicamos a Camila que es ¡IMPOSIBLE! tiplicar. tener una mascota, cualquiera que ésta fuese, en la -No, tío, yo ya no quiero jugar casa. Como es lógico Camila llora, acusa y sentencia más con vos. con un cierto dramatismo a cada uno de nosotros,

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no volver a tener una mascota, menos una tortuga. Le pregunto si ya la enterró. Me dice que piensa hacerlo enfrente de la casa, en un pastizal baldío. Le digo que haga una carta dedicada a Paquito donde le exprese cuánto llegó a quererlo, que la adorne con un dibujo y le regale una oración. ¿Pero las oraciones no se hacen sólo para las personas?, me interpela. Hay excepciones- le Semanas más tarde, la abuela, doña Aura, respondo afanado- y en este caso la sorprende a la familia con un diminuto tortuga, en el momento mismo en animal de caparazón duro. que recibió un nombre pasó a ser -Es la mascota de la niña -dice. Camila parte de la familia. salta de felicidad y no cabe en su dicha. De -Regalale una oracioooón- alcanaquí en adelante tendrá a su cuidado una zó a decir antes de que un pito pequeña tortuga salvaje, extraída de quién acusador interrumpa la comunisabe cuál lejano punto de nuestra geografía cación. nacional. En poquísimas palabras anuncio mi total Hoy en día y superado en apadesacuerdo vía telefónica y exhorto a mi soriencia el drama con Paquito, brina a devolver el anfibio. Palabras necias... Camila tiene una nueva mascota llamada Martina. Se trata de un Dos semanas después. Trágico final. Paquireptil rojizo y pequeño. Un bebé to, nombre que finalmente recibió la tortuga babilla al que Camila le ató una -de escasos 10 centímetros de largo- porque cuerda al cuello para pasearlo era tortugo y porque Juanito sonaba como un como perrito faldero. Juega irrespeto al abuelo y al tío, murió de supuesta a diario con Martina y le ha insolación en las manos de Camila. Su primera adecuado un kit personal con mascota. Su primera pérdida. Su primera rescobija, cama, pijama y gorro. ponsabilidad. Acaso la primera moraleja. El lagarto sería la mascota Según me dice mi papá, la niña lloró sin consueperfecta pues requiere poca lo por tres días, los mismos que Paquito permacomida, no orina ni caga, neció extraviado antes de salir de su escondite y no es agresivo, se adapta a buscar las manos de Camila para fenecer. cualquier clima, y es tan independiente que no necesita Llamada de larga distancia. Pregunto por Camila. de Camila para subsistir... Sandra, su mamá, le dice que se apure a contestar El único gran defecto es que pues su tío quiere hablar con ella. La niña espera Martina porta bajo su panza un regaño o un llamado de atención, y antes de en letras mayúsculas una cualquier saludo me dice que cuidó muy bien de inscripción que deja entre Paquito y que no entiende por qué murió. A leguas dicho su existencia: MADE se nota su infinita tristeza. Los abuelos quisieron reIN CHINA. emplazar su mascota por otra idéntica, pero ella juró tildándonos de desobedientes abusadores de los derechos infantiles... Los abuelos, un tanto confundidos en sus sentimientos paternales, no soportan ver a la niña llorar y le prometen en un futuro no lejano obsequiarle una mascota, por lo pronto le secan sus lágrimas y la cubren con un gran abrazo.


Por ser de los tres el invitado, el primero que aspiró de la pipa fue Beto. Ubicado en un doceavo piso el amplio apartamento en el que vivían los muchachos invitaba a la comodidad, tanto que Beto al sentirse liviano perdió pena y se tendió en la sala sobre un tapete, vio, con sus gafas nuevamente puestas, cómo las cosas se le iban llenando de colores. ban a ser las diez de la mañana, hacia un sol de playa en una ciudad donde no la había. Beto caminaba por una avenida llena de almacenes, cafés y restaurantes. Era sábado y en las calles la gente intentaba ser vistosa. Beto sentía un leve dolor de cabeza. A pesar de ello contaba con buen ánimo. Vestía unas sandalias, un pantalón corto y una camisa apretada que le ceñía su hiperbolizado abdomen. Se defendía del sol y las miradas con unas inmensas gafas de lentes oscuros que le cubrían gran parte del rostro. Decidió de pronto que entraría a uno de los cafés de la zona para tomarse una cerveza helada. Hasta que no se tomó su primer trago de cerveza, Beto no miró a la gente que a esa hora estaba en el café. Le llamó la atención, a tres mesas de él, dos señoras que llevaban grandes maletas y que reían con gana moderada. Una de ellas tenía puesto un vestido azul brillante que dejaba ver, sin aparente intención, una buena parte de su pierna. Beto le lanzó una mirada buscando un contacto pero la mujer ni se enteró

Después de algunos minutos llegaron a la mesa de las mujeres dos pelados que no pasaban de los 20 años, usaban sendas gafas, la una con lentes azules y la otra con lentes rojos, gafas que Beto hubiera envidiado años atrás. Los pelados pidieron malteadas que sorbieron con verdadero gusto. Más tarde un taxi pitó desde la calle y las mujeres se afanaron por salir con las maletas, se despidieron azarosamente. Ellos permanecieron impávidos en la mesa. Ya solos, los pelaos ordenaron pizza y comieron, mientras lo hacían empezaron a burlarse de Beto. La risa que intentaron disimular se les convirtió en carcajada y Beto se sintió molesto. Por fin uno de los muchachos se le acercó y le dijo que si le enseñaba las gafas. Beto lo pensó, pero al fin se las quitó y las pasó, se sintió extraño porque hace mucho tiempo que no veía el mundo sin ellas.

Cuando Ella llegó al apartamento ni Beto ni los muchachos se habían movido de lugar. Ella llegaba de trabajar, se desempeñaba como ejecutiva en una de las grandes y prestigiosas empresas de la ciudad. No tenía más de 30 años, vestía con sobriedad y lograba una moderación en sus gestos que de entrada dificultaba hacerse de ella alguna impresión. Beto la vio y con angustia le tocó aguantar que los colores que veía fueran siendo desaparecidos por un hoyo negro que los tragaba. Por la forma como Ella atravesó la sala y fue directamente a encerrarse a su cuarto, parecía que no se había percatado de que había un invitado en la casa. Los muchachos dormían y a Beto le tocó sentarse para aguantar el mareo que estaba sintiendo. No había pasado un cuarto de hora cuando Ella salió de la habitación en ropa de casa, sacó de la nevera una botella de agua y se fue a sentar a la sala, cerca de Beto. Ella tomó la pipa y aspiró profundamente.

A Beto le dio ganas de pintarla, de ponerla imaginariamente con una luz de tarde en un parque solitario y rodeada por hojas caídas sobre el césped. Le dio ganas precisamente a él, que no había podido pasar de los palitos y las bolitas cuando había que dibujar personas. Beto optó por quedarse quieto para no cometer ningún desacierto. Ella parecía seguir sin darse cuenta de su presencia. Al cabo de unos minutos irrumpió en el apartamento el novio de Ella. Un hombre moderno, ejecutivo con pretensiones de conquistar el mundo financiero, contaba con un porte agresivo y vestía elegantemente. Al tipo le costó mucho esconder el desagrado que le causó ver a Beto en la casa, tomó a su novia del brazo y se la llevó para la habitación. Beto se quedó dormido y lo despertó un portazo. Para cuando abrió los ojos Ella lo miraba muy de cerca y aunque su rostro casi tocaba el suyo, Beto logró fingir que todavía dormía. Le pareció que Ella buscaba algo en él, precisamente en él, que era de los que pensaba que ya nada había para encontrarse. De todas formas Beto supo que en la situación algo tenía que ver el portazo que lo había despertado.


Había ocurrido que estando en la habitación el novio se había puesto furioso con Ella por dejar meter a la casa a un tipo que con sólo mirarlo producía sospecha. La indagó con relación a Beto, Ella le respondió que no tenía la menor idea de quién era ese tipo, él encolerizándose aún más le recordó que ella era la responsable de sus hermanos y del cuidado de la casa cuando las tías no estuvieran. Ella le respondió con cierto fastidio que apenas pudiera y sin ser descortés lo sacaría de la casa. Él no aguantó la desidia de su novia, se fue sin despedirse y al salir azotó la puerta. Ella volvió a la sala y vio que Beto dormía. Sigilosamente se acercó para observarlo. Ella ha vuelto a su habitación y Beto no piensa sino en esa mirada que lo auscultaba hasta hace unos momentos. Sin embargo no ha podido llegar al paroxismo porque de la nada uno de los pelados ha amenazado con tirarse balcón abajo. Beto lo vio frágil y estuvo seguro que de tirarse se desvanecería en el aire. Fue su hermano quien lo tomó del brazo y evitó que no lo hiciera. Por alguna razón, Beto creyó que tal situación no era nueva en aquella casa y que de seguro Ella sabría qué hacer en esos casos. Beto entró en la habitación luego de tocar tres veces sin obtener respuesta. Ella estaba acostada en la cama, cubría su cuerpo con una toalla y se masturbaba. Como Beto no supo qué hacer frente a esa situación se quitó las gafas y se la quedó mirando: le parecía que la mano de Ella era una serpiente en búsqueda afanosa de aguas profundas. Beto se emocionó tanto con esa imagen que quiso quedarse hasta que ella lo lograse para regalarle luego una sonrisa, pero creyó entender que sería atrevido de su parte si Ella supiera que él estaba allí Beto se puso las gafas y con cautela salió de la habitación. No sabía qué hacer respecto al suicida. Beto salió del baño después de pegarse un duchazo, Ella ya estaba en la sala hablando con su hermano, le decía sobre la necesidad de no sucumbir ante las inconsistencias que le eran inherentes a la vida y que ante el dolor y la impotencia no quedaba más que esperar a que tales sentimientos desaparecieran, que de todas maneras siempre estarían los tres para acompañarse. Beto sintió entonces que el no involucrarse en lo sucedido había sido su más sabia decisión. Los pelados al darse cuenta de la presencia de Beto rieron nuevamente, Beto aprovechó la distensión para aspirar de la pipa. Fue entonces cuando Ella se le acercó y le dijo que quería un poco, y lo dijo con una confianza que hacía parecer que lo conocía desde siempre, y Beto le entregó la pipa con una delicadeza como si de todas maneras le hubiera regalado esa sonrisa que en su momento no había podido ser. Se sentaron en el suelo uno en frente del otro y mientras hablaban seguían fumando, pero esta vez no fue colores lo que Beto vio, recorría en cambio una oscuridad sin tiempo,

navegaba tranquilamente al lado de Ella y escuchaba una música etérea. De nuevo sábado, una semana después. No era todavía mediodía. Beto estaba con Ella en un restaurante ubicado en una avenida con mucho movimiento. Se veían contentos, frecuentemente se lanzaban miradas lentas y profundas, comían con gracia y apetito, hasta cuando el novio de Ella irrumpió en el lugar. Si bien era un hombre con porte agresivo, también era de los que respetaba los buenos modales, por eso no se metió con Beto. A Ella en cambio le reclamó, había pasado ocho días sin verla y le pedía explicaciones. Ella no contestaba, lo único que hacía era mirar a Beto, pero esa mirada ahora perdía gusto y se tornaba ansiosa. El tipo paró a su novia de la mesa con fuerza pero cuidando que no pareciera un ultraje. Ella no se resistió pero siguió mirando a Beto con una mirada que ahora se volvía suplicante. Beto creyó entender el mensaje si es que alguno había, y se preguntaba por qué a ella le era tan difícil simplemente soltarse.

Beto los vio alejarse y luego salió a la calle cargando con el desencanto... ... Sin embargo, ya caminando, el malestar empezó a diluírsele, el ánimo a mejorársele y el panorama a interesarlo.


1. INTERIOR-EXTERIOR. CARRO-PARQUE DEL PERRO. CALI. NOCHE. (11 p.m.) Claudia y Rosmery recostadas en su carro, que está estacionado en el “Parque del perro”. Primero las vemos solamente al nivel de los zapatos mientras las escuchamos reírse a carcajadas: Claudia.

Rosmery.

(Burlona) Pa’ que no te pusieras nerviosa, papi.

Rosmery.

(Resuelta y bruscamente excitada saca el arma) Bueno, pero entonces usted me toma la foto, jefa.

Claudia. Sol Colmenares

1. Basado en una idea original de Alexis Polanco.

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(Tocando su arma) ¿Cómo así jefa? ¿Hoy? ¿Por qué no me dijo antes?

Claudia. Dedicado a Consuelo Malatesta, quien le dio la vuelta a la tuerca.

Sinopsis Cinco mujeres bromean en un pequeño bar cerca del “Parque del Perro” en la ciudad de Cali, mientras toman unos tragos. Claudia y Rosmery, quienes trabajan para “La Chanda”, acechan, arma en mano, al grupo de las cinco. La suerte de una de ellas ya está echada. Una de ellas ya se llamaba cuando esta historia comienza. ¿Shirley? ¿La Enana? ¿Flavia? ¿Jimena? ¿o quizás Amanda? Y ¿qué es lo que ha hecho la sentenciada para merecer tan funesto destino? Enredarse con un man que ya tiene dueña, “ayudar” a una cliente para que gane todo el dinero de su apuesta, faltonear a la mujer equivocada, aleteársele a quien no podía, escuchar algo de lo que mejor habría sido no enterarse… ¿Shirley? ¿La Enana? ¿Flavia? ¿Jimena? ¿o quizás Amanda? ¿Quién se llevará el Bam-bam?

¡Bueno, Rosme! La muñeca no se abrió, nos tocó quebrarla aquí mismo. Esta noche te graduás. (Claudia le manda la mano al fierro que Rosmery tiene en la bragueta del pantalón).

(Con fingida jartera) Agh.... Vení a ver pues. Pasá esa podrida.

Rosmery le pasa su cámara Polaroid a Claudia y se dirige hacia la escultura del perro. Allí está el grupo de las cinco: Shirley, La Enana, Flavia, Amanda y Jimena. Vemos de espaldas las siluetas de Rosmery y Claudia caminando hacia ellas Rosmery.

(Gritando) ¡Hey, maami!

En primer plano vemos el momento en el que Rosmery aprieta el gatillo, la bala se congela en la imagen y a través de un zoom in llegamos al rostro de cada mujer del grupo de las cinco. Una breve presentación de cada una de ellas aparece en pantalla: Shirley. La cantante. Enana. La que trabaja en el casino. Amanda. La contadora que trabaja para La Chanda. Jimena. La estudiante. Flavia. La jíbara. 17


Zoom out hasta volver al primer plano en el que Rosmery aprieta el gatillo. Escuchamos dos disparos y el revuelo que causan, hay algunos gritos y escándalo. La imagen se funde a negro. Después escuchamos el sonido de la cámara polaroid y aparece el nombre: Bam bam birimbim bam bam al tiempo que se escucha la canción “Tiroteo”. 2. EXTERIOR. CALLES DE CALI. TARDE-NOCHE. En un subtítulo leemos: Claudia y Rosmery. 6:00 p.m. Claudia y Rosmery en un carro. Claudia va manejando. Mientras hacen el recorrido seguimos escuchando la canción “Tiroteo” y vemos la ciudad a través del parabrisas.

Vemos a una mujer en el piso del asiento posterior, atada de manos y piernas y con cinta gris adhesiva en la boca. La mujer hace sonidos desesperados pero Claudia y Rosmery ni la miran. Acomodan el oso, se suben y arrancan. 5. INTERIOR. PANADERÍA “PAOLA”. CALI. NOCHE. (8:30 p.m.) Claudia y Rosmery están haciendo fila para pagar en la caja. Claudia tiene en la mano un pandebono que se va comiendo a mordiscos mientras habla con la boca llena: Claudia.

3. EXTERIOR. JUGUETERÍA. TARDE-NOCHE. Claudia y Rosmery llegan a una juguetería y se parquean en una zona prohibida. Se bajan y caminan hacia la juguetería. Rosmery se acuerda de algo que dejó en el carro, se devuelve, busca su Polaroid (en plano detalle) y con ella en la mano alcanza a Claudia. Claudia.

Rosmery.

(Sarcástica, le quita la Polaroid a Rosmery, la acaricia y le da un beso (a la Polaroid) ¡Ay, se te estaba olvidando tu noviecito! (Claudia hace ademán de dejarla caer, Rosmery reacciona enseguida y Claudia se ríe estruendosamente)

Claudia y Rosmery llegan a la caja. El cajero se ve de buen humor. Claudia. Cajero. Claudia.

¡Cuidao, jefa!

Claudia y Rosmery entran a la juguetería. 4. INTERIOR. EXTERIOR. JUGUETERÍA. TARDE-NOCHE. En la sección de muñecos de peluche, cogen un oso grandísimo, pagan, salen y se dirigen a su carro. Claudia abre la puerta trasera del carro para guardar el oso mientras Rosmery se cuadra para tomarle una foto: Rosmery.

¡Jefa, jefa! Con el oso, con el oso.

Rosmery toma una polaroid de Claudia con el oso. Claudia.

La que mucho hace poco estorba, ¿no Rosmery? Vení ayudáme aquí más bien. 18

Mirá Rosmery, a mí antes me gustaban mucho, hasta quería tener uno pero después cuando supe que son árboles normales y que lo que hacen es no dejarlos crecer…definitivamente hay gente más dañada que agua de florero, hermana.

¿Cuánto le debo, papi? ¿Qué le sirvieron, señora? (Coqueta) No me diga señora que me hace sentir vieja, papi. Fueron ocho pandebonos, seis papas aborrajadas (dirigiéndose a Rosmery) ¿cuántas empanadas te comistes vos?

El cajero pone cara de asombro. Rosmery. Claudia. Cajero Claudia. Cajero Claudia.

Como cinco jefa. Más cuatro que me comí yo. Y la litro. no más, papi. ¿Cuánto fue y por qué tan caro? Son diez mil doscientos. (sacando un billete de 20 mil pesos) Quédese con las vueltas. Pa’ que se compre algo bonito. 19


Cajero

(lo mira sorprendida) Gracias, señora.

Suena el celular de Claudia (el timbre es un reggaetón). Claudia

Aló, Aló. Todo bien, parcera. ¿Localizó a la muñeca? Todo bien.

6. INTERIOR. BAÑO DE LA PANADERÍA “PAOLA”. NOCHE. (8: 40 p.m.) El cajero se quita el uniforme en el baño mientras tararea una canción de salsa. Se sienta a cagar, busca papel sin encontrarlo, se desespera e intenta echarse agüita del lavamanos en el culo (una acción muy dispendiosa). Después toma la toalla de manos y se limpia. Se viste con ropa de calle y sale del baño. 7. EXTERIOR. PANADERÍA “PAOLA”. NOCHE. (8:45 p.m.) Claudia y Rosmery están recostadas en su carro, Claudia sigue comiendo pandebono. Ven al cajero salir de la panadería y pasar por el lado de ellas. Claudia

Adiós papi, que pase buena noche o si no, que duerma.

Un perro callejero se acerca a velar y Claudia le da el último pedazo de pandebono que le queda. Rosmery aprovecha y toma una polaroid. Claudia enciende un cigarrillo. Rosmery. Claudia. Rosmery. Claudia.

¿Y un perro, jefa? ¿Un perro? Sí, en vez de los bonsáis. Noo Rosme, a mí los perros me gustan pero los de dos patas. (Risas) Una vez me tocó cuidar a la perra de una amiga que estaba haciendo una vuelta en Medellín y me pidió el favor. La marrana esa se cagó por todo lado, volvió mierda los álbunes de las fotos, sacó la tierra de las materas, se mió en el sofá, regó toda la basura, se comió hasta los papeles cagaos del baño… y yo más aburrida, parce, que mico en bonsái. (Claudia se ríe de su propio chiste) Jajaja, que mico en bonsái. ¿Te imaginás un mico en un bonsái? No, Rosme, con los perros a metros. 20

Claudia y Rosmery se suben al carro. 8. EXTERIOR. PARQUE DEL PERRO, CALI. NOCHE. Vemos en un subtítulo: Amanda y Jimena. Shirley y La Enana. 7:45 p.m. Amanda y Jimena están en el parque del perro, sentadas al pie de la escultura de “Teddy”. Jimena tiene en la mano el libro “Calicalabozo” de Andrés Caicedo. Amanda se ve nerviosa, mira hacia los lados, prevenida. Jimena.

Fresca tía, todo bien, usted no sabe nada, no va a pasar nada.

Llegan Shirley y La Enana. Cuando se acercan a saludar, Jimena repara en que La Enana tiene un moretón en un ojo Jimena. La Enana. Jimena. La Enana.

Uy, Enana, te salió un lunar en el ojo. Ah sí. Y en el ojo del culo me salió otro, ¿te lo muestro? No, fresca. Yo te creo. (Riéndose) ¿Qué te pasó, ve? Me gané un golpe por pendeja. FLASHBACK

9. INTERIOR. TARIMA. BAR. NOCHE. Al comenzar la escena vemos un subtítulo que dice: Camilo y Mauro. En la madrugada de ese mismo día 4 a.m. Sobre la tarima están Shirley y su banda. La Enana también es parte de la banda, en este momento aún no tiene el moretón en el ojo. Camilo está en el toque con su amigo Mauro. Camilo mira embelesado a Shirley. Cuando acaba el concierto, Camilo corre a los camerinos para buscar a Shirley 10. INTERIOR. BAÑO DEL BAR. NOCHE. Shirley está enfrente del espejo espichándose un grano. Camilo.

(tocando a la puerta). ¿Se puede?

Shirley busca el papel higiénico, no hay, entonces rápidamente coge una toalla y limpia el espejo donde ha caído la secreción del grano que se espichó. 21


Shirley.

(nerviosa, con la toalla en la mano) Claro que se puede. Estás en tu casa.

Camilo.

(quitándole la toalla de las manos y secándole suavemente la cara con ella) Estás toda sudada.

11. INTERIOR. BARRA BAR. NOCHE. Mauro está sentado en la barra con La Enana tomando una cerveza. Un hombre embriagado con pinta de metalero se acerca a La Enana. El tipo ha estado morboseándola toda la noche. Hombre.

(intentando cogerla). Mami, usted está muy linda pero muy mal acompañada.

Mauro reacciona inmediatamente apartando al hombre. Mauro.

Ábrase hermano, respete.

El hombre se abalanza sobre Mauro con el puño levantado, La Enana se mete y recibe el golpe. 12. INTERIOR. BAÑO DEL BAR. NOCHE. Shirley y Camilo se besan y se tocan apasionados. Imagen bonita, amorosa. Suena el celular de Camilo. Shirley

(desolada). ¿Vas a contestar?

Camilo.

(resignado). Me toca.

Camilo se aleja de los brazos de Shirley. Camilo.

(contestando el celular): Aquí con unos amigos, nena.

13. EXTERIOR. FUERA DEL BAR. NOCHE. Claudia habla por celular: Está con la caribonita de la banda, la Claudia. que se cree cantante. Ya sabe lo que dicen, Chanda. Nunca se sabe de dónde va a saltar la liebre. 14. INTERIOR. BARRA BAR. NOCHE Camilo llega a la barra y se sienta al lado de Mauro. Mauro está visiblemente molesto con el borracho, quien está en una de las mesas. 22

Mauro.

(Muy enojado): Prestáme el celular que necesito hablar con Claudia. FIN DE FLASHBACK

15. EXTERIOR. PARQUE DEL PERRO, CALI. NOCHE. Shirley, La Enana, Jimena y Amanda sentadas alrededor de la escultura de “Teddy” en el parque del perro. Shirley .

¿Entonces, qué, Jime? Rotálo. (Plano al bareto que pasa de mano en mano) Todas fuman excepto Amanda.

Shirley . Amanda. Jimena. La Enana.

¿Vaca pa´ unas cerves?, vamos por unas, ¿sí o qué? Jime, yo me voy ya. Noooo, tía espere, tomémonos una cervecita. Sííí tía, a lo bien, quédese. (risas)

Amanda.

Bueno pero una no más, mañana madrugo.

La Enana

Sí, sí, todas madrugamos.

Las cuatro se dirigen hacia uno de los estancos que hay alrededor del parque del perro. 16. INTERIOR. CARRO. “PARQUE DEL PERRO”. NOCHE. (10: 00 p.m.) Claudia y Rosmery llegan al “Parque del perro” y se estacionan a pocos metros del estanco. No se bajan del carro, miran hacia el estanco donde está sentada Flavia y al que llegan Shirley, La Enana, Jimena y Amanda. Rosmery está intentando tomar una foto con la polaroid. 17. INTERIOR-EXTERIOR. BAR. NOCHE. Vemos en un subtítulo: Shirley, La Enana, Flavia, Jimena, Amanda. 10. p.m. Flavia, sentada en una de las dos mesas que hay fuera del estanco, reconoce a La Enana, se para de la mesa con un whisky en la mano y se acerca a saludarla: 23


Flavia

(burlona, confianzuda se dirige a La Enana). Ya no conoce, ¿no? ¿Entonces qué? ¿Ya la mamá le puso hielito?

La Enana

No, pendeja. Fui donde tu mamá y ella me lo puso.

Flavia.

(Dirigiéndose a Jimena, Amanda y Shirley, les tiende la mano). Hola. Yo soy Flavia. Ésta como no presenta.

Jimena, Amanda, Shirley. Hola. La Enana. Flavia. Shirley. Flavia.

Shirley es la que canta conmigo en la banda, la que te he contado. Ah vos sos la cantante. Yo de pelada también quería ser cantante.

Flavia.

Sí, ya lo pensé. Voy en esa. Pero quiero el 40.

Flavia..

(voz en off). Uy, ¿cómo así? ¿qué pasa? Habíamos hablado del 30. A mí no me sale.

Claudia.

Se aparecieron otras cosas. Preferí hacer de manager (riéndose) para que canten otros.

18. INTERIOR. BODEGA. DÍA. Al comenzar la escena vemos un subtítulo que dice: Ese mismo día. 12 m. La misma mujer que llevan Claudia y Rosmery atada de pies y manos en el carro aparece aquí con la cabeza cubierta con un trapo, sentada en una silla y sangrando. Flavia, iracunda, la coge de la cabeza: Cantá, perra. ¿Dónde está el resto?

Suena el celular de Flavia. El timbre es una canción de salsa. Flavia saca el celular, lo mira y se aleja caminando. 19. INTERIOR. BAÑO. OFICINAS DE “La Chanda”, DONDE TRABAJA AMANDA. DÍA. (12 m.) Amanda está sentada en una taza, cagando, con cara de estreñida. Cuando se va a limpiar, se da cuenta de que no hay papel. Mira hacia arriba y ve que en un estante cerrado con un candado hay papel higiénico. Se sube en 24

(voz en off, irónica). ¿Entonces qué, Doctora? Estaba esperando su llamada. ¿Ya lo pensó?

Claudia.

¿Y por qué no lo hiciste?

FLASHBACK

Flavia.

la taza con la esperanza de encontrar por ahí la llave del candado. Apenas Amanda se sube a la taza, vemos a Claudia que acaba de entrar al baño y mira por debajo de las puertas revisando que no haya nadie, mientras habla por celular:

Lo que pasa es que cachetada en cuero ajeno no duele y la que va a arriesgar el pellejo soy yo. Usted sabe que si La Chanda se entera de que la estoy llevando mal con esa vuelta… me puedo estar yendo es de velorio.

Amanda en el baño, todavía subida en la taza, escucha interesada la conversación que viene de afuera. Se le cae el celular del bolsillo del pantalón. Afuera, Claudia escucha el sonido, inmediatamente voltea y ve el celular en el piso, corta la llamada, recoge el celular de Amanda y espera frente a la puerta del baño. Amanda, del otro lado de la puerta, se baja de la taza, se sube los pantalones y abre. Claudia. Amanda.

¡Doña Amanda! qué gusto de verla. ¿Cómo va todo? (nerviosa). Bien, muy bien, Doña Claudia.

Mientras conversan, Claudia revisa el directorio del teléfono de Amanda hasta llegar a “Mamá Mariela” en la pantalla del celular. Claudia. Amanda.

Mamá, mamá. ¿Cómo es que se llama su mamá? ¿Doña Mariela? (nerviosa). Sí, Mariela. 25


Claudia. Amanda. Claudia. Amanda. Claudia.

Amanda. Claudia.

Mamá, mamá. ¿Cómo es que se llama su mamá? ¿Doña Mariela? (nerviosa). Sí, Mariela. Ah, Doña Mariela. ¿Y cómo está la mamá? ¿Alentadita?

(Voz en off). ¿Mauro?, ¿cuál Mauro, pendeja? Hablás con Flavia.

La Enana.

Quiubo, ve… Decíme. Ajá. Sí, sí, tranquila. Yo tengo turno ahora en la tarde. Mandá tu gente que yo aquí te colaboro.

(nerviosa): Bien, sí señora.

21. EXTERIOR. CALLE DE LAS MAQUINAS. DÍA. (Aproximadamente 1 p.m.)

Ah, muy bueno. Me alegra mucho. Dígame una cosa doña Amanda, ¿usted sabe de refranes?

Amanda camina azarada, como no pudo limpiarse, quedó ‘cagada’ literalmente, por lo tanto camina raro. Acomodándose con disimulo la parte trasera de su pantalón, se acerca a una mujer que grita: minutos, minutos.

¿Cómo? Refranes, dichos. Es que estaba intentando acordarme de uno que dice algo como en boca cerrada… ¿todos felices comiendo perdices? ¿así es que dice?

Amanda.

(turbada). No, Doña Claudia, la verdad es que no sé cómo dice.

Claudia.

Si de pronto averigua, me cuenta. No me gusta hacer la del Chapulín Colorado…Le recomiendo. Cuídese. Cuídese mucho. Saludos a su mamá. Yo veré.

Claudia le devuelve el celular a Amanda y camina hacia la salida del baño, donde está Mauro, que la había estado esperando. En el celular de Mauro vemos en primer plano que le está haciendo una llamada a La Enana, Claudia llega y lo coge del brazo. Mauro cuelga. 20. INTERIOR. BAÑO. CASINO. 12:20 p.m. Vemos a La Enana sentada en el baño del casino donde trabaja, tiene su celular en la mano y ve en la pantalla una llamada perdida de Mauro. La Enana, sentada en la taza busca papel higiénico pero no hay. Usa entonces unas servilletas que carga en el morral. En esas está cuando le suena de nuevo el celular, La Enana contesta sin mirar la pantalla: La Enana.

Flavia.

¿Mauro?

26

Amanda.

Para un 300.

La mujer le pasa un teléfono celular, Amanda marca un número. Jimena. Amanda.

Jimena. Amanda. Jimena.

Amanda.

(voz en off): Quiubo tía, ¿qué hay? Jime, necesito hablar con vos. Yo creo que me metí en un problema. Escuché algo que mejor no hubiera escuchado. (voz en off) ¿Cómo así? ¿Qué o qué? ¿Dónde? En la oficina. (voz en off) ¿Dónde estás, tía? ¿Querés que nos veamos? Sí, sí. Ahorita estoy por aquí por la Plaza de Caicedo, voy a comprar un formulario y después vuelvo a la oficina. Me desocupo por ahí a las seis y media.

Jimena.

Ah listo, entonces veámonos a las 7 en el parque del perro.

Amanda.

Bueno, bueno. Allí donde está el perro ese.

27


22. EXTERIOR. CALLE DEL CENTRO DE CALI. (1:30 p.m.) Imágenes tipo documental que muestran el caos del tránsito en Cali: el que vocea en los buses, la gente acelerada, bus subiendo a un andén, taxi pitando a un peatón: potencial pasajero, bus dejando pasajero en medio de la calle, bus con sobre-cupo, carros y motos sobre cebras, carros violando la señal roja… la Calicalentura a flor de piel. Vemos el subtítulo: Ese mismo día. Cuando más calienta el sol. Jimena va a atravesar una calle, el semáforo está en verde para el peatón, Jimena mira el semáforo, espera a que se ponga en verde y cruza. Claudia viene en su carro a toda velocidad con Mauro y con Rosmery. Frena de sopetón encima de la cebra quedando casi encima de Jimena. Jimena en una reacción refleja pone la mano como deteniendo el carro, se lastima la mano. Furiosa, discute con Claudia: Jimena.

Claudia. Mauro. Claudia.

¿Señora no ve el semáforo o qué? o ¿pá qué cree que está esto aquí? Esto se llama cebra, respete, nunca ha oído hablar de cultura ciudadana. Puta vida (murmurando)

¡Qué tal esta boba, ve! Aleteándoseme a mí.

23. EXTERIOR. ESTANCO. NOCHE. Jimena, pensativa, se examina la mano lastimada. Shirley.

Te fuiste lejos, ¿no Jime?

Jimena.

¿Cómo ve? (Todas se ríen.)

La Enana. Jimena. Flavia. Shirley.

Flavia.

Amanda. Flavia.

Claudia se pega al pito, arranca y al pasar al lado de Jimena se pone el índice en medio de los ojos, amenazante. De refilón vemos a Mauro, que mira a Jimena con cara de preocupación.

Aaah, sí. Ella lo que está es trabada. Lo que pasa es que Jimena es tranquila. ¿Sí o no, parcerita? Déjenla. La parcera es tranqui. (burlona) Tranquila… como las vacas o qué. ¿Dónde es que no se comen las vacas? En la India. (Divertida) Eso, tranquila como una vaca en la India.

Shirley abre un libro que hay sobre la mesa. Shirley.

(Dirigiéndose a Jimena) Este libro es tuyo, ¿sí o qué? (Leyendo la carátula) Calicalabozo, Andrés Caicedo. ¿Cuál te estás leyendo?

Jimena.

Destinitos fatales.

Shirley.

(Hojeando el libro) Ah, ese es bacancito. ¿En qué página está?

Jimena.

Ahí donde está el separador.

¡Qué . A lo bien Clau, la nena tiene razón, ¿no?. ¡Qué vaaa! que compre carro esa boba.

Que te fuiste a la mierda ¿dónde andabas?

FIN DE FLASHBACK

28

29


Shirley.

La Enana. Shirley.

La Enana.

¿Les leo un pedacito o qué? Pa’ que se instruyan. ¿Sí? Un empleado público se monta a las 12 del día en su bus de todos los días, paga, registra, y para su satisfacción queda un puesto por allá, se dirige al asiento vacío sin ver a nadie conocido, pero para qué conocidos a esta hora y con este calor, así que el empleado público en lo único que piensa es en el almuerzo que su mamá le tiene cuando llegue a casa en la siestesita de 5 minutos, en el sueñito que sueñe, y por pensar en eso ni se ha dado cuenta que este bus en el que se ha montado no para cada 4 cuadras ni para en ninguna parte, y cuando cae en la cuenta el hombrecito lo que hace es apretar las manos que le sudan pero nada más, o tal vez voltear a mirar a los pasajeros, todos hombres, una mujer en la última banca vestida de negro, todos de piel oscura y por qué será que todos están así de flacos y por qué a todos se les ve el hambre en la cara, por qué, sobre todo el chofer cuando voltea la cara y lo mira a él. Y da la señal. Entonces el bus para y todos se le van encima, y cuando al hombrecito le arrancan el primer pedazo de mejilla piensa en lo que dirán sus compañeros de oficina cuando salga mañana en el periódico. Pero mañana no va a salir nada en el periódico. ¡Uf! Severa paranoia… Me estoy sintiendo como absurda. ¿Ustedes no? ¿Por qué será? ¿Será que somos absurdas? ¿Una es una absurda por sentirse absurda? ¿Será? Parce, una es absurda per se. (Arrebatándole el libro de las manos a Shirley) Vení, préstame el libro. (La Enana hojea el libro) Uy, le han arrancado un poco de hojas a ese libro. Vea. Ya no se puede 30

La Enana.

leer. Escríbale ahí: Mutilado. O mejor venga yo escribo. Cuando yo sea famosa, esto va a valer un montón de plata.

Flavia.

Le podes escribir “Mutilado por la Enana, 2010”.

La Enana. Flavia. La Enana.

Amanda. Flavia. Jimena.

(riéndose). No seremos famosas pero nos divertimos. Como si lo fuéramos. Jaja. Podés anotar eso también. (Divertida, escribiendo sobre el libro) El día 15 de julio de 2010 en el parque del perro, la Enana dijo, ¿qué dije? (Seria) No somos famosas pero nos divertimos. Como si lo fuéramos. ¿Las famosas se divierten?

Flavia.

Claro. Por eso es que hay que volverse famosa… eso o ser una chanda.

Jimena.

¿Sí? ¿Se divierten más que nosotras?

La Enana.

¿Quién se divierte más? ¿Madonna o vos?

Flavia.

Uuuuu. Con toda la plata que tiene.

Shirley

(a La Enana) ¿Me invitás a la otra, Enana?

Flavia.

Ya se va a marranear a la muchacha.

Suena el celular de Shirley. Shirley contesta: Shirley. (Riéndose torpemente) Hola, Cami… aquí marraneando unas amigas. Relampagueo de un flash. La Enana.

¿Y ese flash?... ¿paparazzis? 31


Flavia.

No falta el turista, muchachas sonrían que están en cámara escondida. Quietas pa’ la foto...

24. EXTERIOR. PARQUE DEL PERRO, CALI. NOCHE. (10 p.m.) Claudia y Rosmery salen del carro para estirarse un poco y fumar un cigarro Rosmery. Claudia.

Rosmery.

Claudia.

Rosmery.

¿Esa vieja se pensará quedar ahí toda la noche o qué jefa? Fresca, Rosme, tú tranqui que yo preocupada. A cada marrana le llega su sábado. (Riéndose) Jefa, ¿usted sabía que hay unas viejas que dizque compran a los maridos con marranos? Pillé por televisión. ¿Ah sí? ¿Y cuántos marranos vale un tipo bueno? La vieja le da a la suegra cuatro o cinco marranos y la suegra le da al hijo.

Claudia.

A mí lo que me gusta hacer con los marranos es comérmelos

Rosmery.

Pero dicen que el marrano tiene un gusano que se le puede subir a uno a la cabeza.

Claudia.

Yerba mala demora pa morirse, Rosme. Y así tenga gusanos el marrano es muy rico…

25. EXTERIOR. ESTANCO. NOCHE. (10 p.m.) El grupo de las cinco en el estanco. Shirley.

(riéndose) Y entonces el tipo me dice: seguro que vos sos acuario.

(Se acerca Gustavo, el dueño del estanco, trayendo cerveza para Shirley, La Enana y Jimena. Flavia está tomando whisky y Amanda va a tomar jugo de lulo) 32

Gustavo. Shirley. Gustavo. La Enana. Flavia. Gustavo.

(coqueto) ¿Vos sos acuario? Yo también. No. Yo soy Piscis. Ah, qué lástima. Perdiste 20 puntos ¿Ah sí? ¿Cuántos llevaba? Todas se ríen. (Burlona) Sí, ¿cuántos llevaba? Les digo si alguna de ustedes sabe qué significa una palabra.

Shirley.

¿Qué palabra?

Gustavo.

Hebdomadario.

Flavia.

¿Eso con qué se come?

Shirley.

Deletrealo.

Gustavo.

H-E-B-D-A

Amanda.

A no, O.

Gustavo.

Perdón, O-M-A-D-A-R-I-O

Shirley. La Enana. Gustavo. La Enana. Shirley.

Heb-do-ma-da-rio. ¿Qué es un hebdomadario? Dícese del primo del dromedario. El 97% de la población no sabe qué es un hebdomadario. Y vos hacés parte de la elite del 3% sabihondo. No le digas así a Gustavo.

Gustavo.

Dejála, a mí no me importa lo que ella diga.

La Enana.

(burlona). Pero sabihondo es bien. Eso no es un insulto, ignorante.

Flavia.

La Enana.

(Sacando un MP3 muy sofisticado) Esta conversación está tan bacana que la voy a grabar, si no les molesta, claro. ¿Eso no toma fotos? 33


Flavia. Shirley. Flavia. Shirley. Flavia.

No.

Claudia.

Podemos hacer un paisaje sonoro. Eso. ¿Cuánto graba? Como nueve horas.

La Enana.

Ah, bien. Tenemos nueve horas pa hablar mierda. (Acercándose al MP3): Un hebdomadario es un domadario de siete lados.

Amanda.

Eso sería un heptamadario. Un hebdomadario no existe. Existe algo que es hebdomadario.

Gustavo.

Sorprendido) ¿Usted sabe qué significa?

Amanda.

Sí.

La Enana. Amanda. Flavia.

Es una voz griega. ¿Cómo es que es la palabra?

26. INTERIOR-EXTERIOR. CARRO-PARQUE DEL PERRO. NOCHE. Claudia.

Rosmery.

27. EXTERIOR. PARQUE DEL PERRO. NOCHE El grupo de las cinco alrededor de la escultura del perro en el parque, se pasan un bareto de mano en mano. Todas fuman, incluso Amanda: Shirley.

Uy, no… me siento muy rara, estoy pensando en todo lo que ustedes están diciendo.

La Enana.

¿Será la presencia de la grabadora? Tal vez ¿Sí o no? Te puede estar intimidando. ¿La tapamos o qué?

Jime.

Tapémosla con una servilletica. Yo creo que si la ponemos así, graba más. Tía, ¿y el trabajo? ¿se lo dieron?

Amanda. Flavia.

Es el efecto de la grabadora.

¡Bueno, Rosme! La muñeca no se abrió, nos tocó quebrarla aquí mismo. Esta noche te graduás. (Claudia le manda la mano al fierro que Rosmery tiene en la bragueta del pantalón). (Tocando su arma) ¿Cómo así jefa? ¿Hoy? ¿Por qué no me dijo antes?

Claudia.

(Burlona) Pa’ que no te pusieras nerviosa, papi.

Rosmery.

(Resuelta y bruscamente excitada saca el arma) Bueno, pero entonces usted me toma la foto, jefa 34

(Con fingida jartera) Agh.... Vení a ver pues. Pasá esa podrida.

Rosmery.

No. Me pica la nariz. ¿A ustedes no? (Gritando) ¡Hey, maami!

Todas las mujeres del grupo de las cinco miran y ponen, cada una, su mejor cara de pánico. Fundido a negro. Escuchamos dos disparos: Bam bam y después: ¿Sí ves? Salió bien. ¿Cuál era el miedo? Claudia. Rosmery. Claudia. Rosmery. Claudia.

¿O sea que ya me gradué jefa? Sí, Rosme. Te graduaste. Vamos a celebrar. ¿Unas costillitas de marrana? ¡Marrana!

Sonidos de la mujer que Rosmery y Claudia llevan atada en la parte posterior del carro Rosmery.

Uy, jefa. ¿Y esta vieja, qué?

BAM BAM BIRIMBIM BAM BAM… TUTUN TUTUN 35


Odiar a alguien no tiene explicación alguna, de pronto innumerables justificaciones biológicas, psicológicas y/o sociales pero razones definidas no. Este sentimiento –y nos vamos por el lado de las pulsiones- aparece y fluye sin más. En extremo enceguece y desborda la razón. Yo odio, tú odias, él odia, nosotros odiamos, ellos odian, ellas también. Sin excepción todo el mundo odia. Digamos que es inherente al ser humano… Odio a aquel gordo que sentado a mi lado durante la proyección de “Amores Perros” –el film mexicano- no para de comer, rascar su barriga y hacer comentarios ridículos de lo que ve, en voz alta. Lo odio por eso y porque sin conocimiento de causa su persona es la representación (proyección) de mi odio interno. No paro de mirarlo y él ni siquiera se inmuta. Espero que termine de comer sus palomitas de maíz ‘tamaño familiar’. Y cuando deja el recipiente en lugar seguro me levanto de un tirón y sin que se lo espere –en medio de la película- le asesto un derechazo de lleno en la cabeza, a traición. Sus crispetas caen al suelo. Me mira sorprendido, casi asustado. Con mis manos, sin darle oportunidad de reaccionar, tomo su cuello y me abalanzo sobre su humanidad. Caemos sobre las sillas de adelante. Las personas alrededor corren hacia un lado. Estando encima suyo le propino 3 cabezazos certeros sobre la nariz. Empieza a sangrar. Logro pararme y le conecto una patada en el bajo vientre y 36

otra en el rostro. Su quijada truena y estalla en un aullido ensordecedor… Siento que alguien me tira por la espalda y me separa con fuerza… No le conozco, me es indiferente, pero de haberme dado tiempo lo habría golpeado sin compasión hasta matarle, ahí, en su silla de espectador. Nada pasó en el plano real. Desperté algo sobresaltado, con la respiración acelerada, los puños crispados y una mueca de satisfacción seguida de una carcajada silenciosa, justo cuando en la pantalla El Chivo descubre horrorizado que su cuartilla de amigos perros sucumbió en las mandíbulas del roadwiller que horas antes había salvado de la muerte. La conjugación del odio. Sentimiento animal, nuestro sentimiento animal… Termina la función y corro apresurado al baño, me encierro en el primero y desocupo mi vegija a cántaros. Escucho que alguien más entra y guardo silencio. Dos sujetos hablan y uno de ellos le cuenta al otro un sueño fantástico que acabó de tener durante la película. Excitado relata cómo asesinó a golpes al sujeto de lentes que estaba al lado suyo, por la única razón de que a mitad de la proyección este cayó dormido y no paró de roncar como ovejo. Empujo la puerta y cuando salgo encuentro al sujeto gordo sonriente, parado frente a mí. Nos miramos fijamente. Acomodo mis lentes. Cada uno sabe ya qué hacer… 37


a.

Esto no es una representación. Los disfraces son, no (2)________. (Escriba aquí la forma del verbo representar conjugado en tiempo presente y en la tercera persona del plural) Es inútil tratar de definirlos. Es más, puede ofenderlos con su intento. Le recomendamos que intente, más bien, percibir el movimiento que existe dentro y fuera de cada uno de ellos. Sabemos que resulta difícil sustraerse a la tentación de colorear el sol, de amarillo; las nubes, de blanco; las montañas, de verde; y el lago, de azul pero, créanos, vale la pena hacerlo. En nuestra época, los objetos, las ideas, los autos, los prejuicios, todo, casi todo, se mueve a gran velocidad, los estímulos son muchos y son simultáneos, es por esto que resulta tan importante captar el movimiento del disfraz, los roles que asume, las mutaciones de las que es testigo y agente al mismo tiempo. En pocas palabras, intente usted ser lo más plástico posible.

Lola Álvarez Desfile de Disfraces

b.

Lo anterior no significa que la sustancia que determina su existencia, la de los disfraces, claro, no la suya, se desborde sin límites. Sí existe un contorno, pero ese contorno se mueve.

c.

No se piense observador. Concédase la posibilidad de ser observado por el disfraz. Un poco más de entrenamiento requiere ser observado al tiempo que observa. Grados superiores de experiencia permiten el encuentro de dos miradas. Algunas veces resulta útil pensar en el potencial estético que hay en aquello que usted observa. En términos más simples, un disfraz llamará su atención (3)____ (Escriba aquí una expresión antónima a menos. Clave: es una palabra de tres letras que empieza con m y termina en s) que otro. Intente ser observado por aquel.

Este es un relato interactivo. Concéntrese, colabore y no se sienta cohibido. Este relato es también suyo. Siéntase libre de desplegar toda su creatividad. A continuación desfilarán ante sus ojos (1)__ (Escriba un número aquí que sea al mismo tiempo menor que ocho y mayor que seis. No use cifras decimales, ni fracciones) disfraces distintos. Estas son las instrucciones: Observe atentamente cada uno de los disfraces. Fíjese no solamente en las características externas de los mismos, sino también en sus características internas, esto es, en sus pliegues, arrugas, caídas, abismos y puentes. Le rogamos que ponga especial cuidado en aquellas propiedades que son externas e internas, no al mismo tiempo, claro, no queremos que se confunda, sino en momentos sutilmente diferentes, o en otras palabras, aquellas que son ahora externas y luego, en un pliegue, en una arruga, en una caída, en un abismo o en puente, son internas. O viceversa. Tenga en cuenta los siguientes hechos: 38

d.

La pasarela que usaremos tiene la forma de un gran cubo blanco. Queremos de esta manera evitar que el contexto intervenga en su apreciación. Nuestro propósito era en realidad aislar los disfraces del tiempo y del espacio pero no tuvimos horas suficientes y nuestros creativos optaron por el cubo blanco como recurso, hemos de admitirlo, de última hora. Uno de ellos nos ofreció un argumento que quizás usted encuentre interesante aunque nosotros lo encontramos manido. “Es imposible aislar a los disfraces de sus condiciones espacio-temporales. El color, la textura, las mutaciones, las transparencias a las que invita a asomarse son todas ellas características que llevan en sí mismas el olor de una época y de un lugar.” (4)__________ (Escriba aquí la palabra que aparece 43 palabras atrás en este mismo párrafo. Clave: la 39


expresión que buscamos precede a la palabra es que está justo después de que se abran las comillas), ¿no concuerda usted?

e.

Por lo anterior, aconsejamos que al observar y ser observado por el disfraz, trate usted de sentir que está en un eterno presente, no que el tiempo ha sido congelado (no se confunda) sino que el tiempo fluye pero sin avanzar, ni retroceder, sólo fluye como una cascada de agua artificial que pone a circular el agua en un eterno circuito de ida y vuelta. El único problema es que el agua termina por ensuciarse. ¿O no?

f.

Otra opción consiste en hacer del tiempo, lo observado. Esta es una posibilidad muy romántica porque tanto usted como el disfraz con el que establezca comunicación estarían en la posición de observar juntos el tiempo que pasa.

g.

Algunos disfraces han condicionado su participación en el evento a la posibilidad de estar en escena de manera invisible. Nosotros hemos consentido.

h.

En cuanto al registro del evento, podrá usted comprar a la salida de nuestras instalaciones, el guión de las fotos diseñado por uno de nuestros más destacados creativos. El guión describe en detalle el ángulo, la velocidad, la luz y la saturación de los colores de cada una de las fotos que no se tomarán. La fotografía en abstracto, pensada pero no concretizada, existe de esta forma de una manera que busca hacer un homenaje a su imaginación.

i.

Ofreceremos también para su adquisición, un afiche tamaño natural del cubo blanco que servirá de pasarela. Allí, una vez estudiado el guión, podrá usted visualizar las fotografías que sean de su agrado.

j.

En el intervalo, para su distensión y entretenimiento, realizaremos un concurso. Para participar, no olvide conservar el pescuezo de gallina que le será entregado en el momento de su ingreso al evento. Cuando así se lo indiquemos, sostenga en (5)________(Escriba aquí una palabra opuesta a bajo. Clave: tiene cuatro letras, comienza en a y termina en o) su pescuezo de gallina. Una de nuestras modelos se acercará hasta el lugar donde usted se encuentra y le dará a cambio del pescuezo, una cucaracha muerta. Si las puntas de las alas de su cucaracha son de forma más bien ovalada, diríjase a la ventanilla 40

número 8. Si las puntas de las alas de su cucaracha son de forma más bien redondeada, diríjase a la ventanilla número 6. Es nuestro deber informarle que si se encuentra usted en la fila equivocada, nos veremos en la penosa necesidad de expulsarlo del evento. No olvide que la participación en el concurso es de carácter obligatorio. Una vez llegue a la ventanilla, el señorito le entregará un teléfono. Usted escuchará a través de la bocina el lado A de una conversación telefónica. Lo único que usted debe hacer es completar la conversación, proporcionando el lado B. Por favor, vocalice bien para que nuestro decodificador de voz registre su versión. El ganador se llevará un premio sorpresa que será entregado a domicilio en un plazo de quince días. El premio es personal e intransferible y puede llegar en cualquier momento de las próximas dos semanas. Por favor, asegúrese de estar en su casa

k.

Absténgase de establecer relaciones de (6)_____________ (Independencia, sin el prefijo in) con los disfraces. Ellos no están diseñados para permanecer en el tiempo, así que es mejor no encariñarse.

l.

Algunos participantes han encontrado que partir de una imagen de búsqueda les ayuda a la hora de decidir cuál es el mejor disfraz. Otros opinan que esta es una actitud prejuiciosa y prefieren mantenerse abiertos a la revelación del disfraz. Estos últimos son, por lo general, individuos con tendencias neo-hippies, que suelen creer en lo sagrado como una noción fundamental para explicar la cultura. Quienes opten por esta última alternativa, serán perseguidos.

m.

Consideramos que es nuestra obligación advertirle que uno de nuestros disfraces está llevando a cabo un proceso de experimentación que consiste en identificar las causas por las cuales un disfraz no resulta lo suficientemente convincente y no es por consiguiente, escogido por ninguno de los participantes. A este fenómeno nuestro disfraz lo denomina: La materialidad amenazada; a las causas que pretende encontrar se refiere como los obstáculos dramáticos y para las consecuencias del fenómeno, que serán a nuestro juicio, las conclusiones más útiles de su trabajo, ha acuñado la expresión: Los problemas asociados a la carencia de cualidad activa: hacia la búsqueda de un modelo para la exitosa creación del disfraz. Si usted considera que puede aportar algo al trabajo que viene realizando este disfraz y quiere hacerlo, por favor diríjase al dado rojo con patas que estará apostado fumando al lado de la taquilla. Usted podrá reconocerle fácilmente porque con seguridad estará diciendo algo como: “Los disfraces siempre tenemos la necesidad de tener un método así 41


como los seres humanos necesitan encontrar la manera de hacer la (7)______ (De acuerdo con el diccionario de la Real Academia, palabra que se refiere al espacio de tiempo transcurrido desde que un animal o vegetal nace hasta el momento de su muerte. Clave: empieza con la letra v, y termina con la letra a), siempre quieren tener la forma de vivir, descubrir cómo es qué es. Eso da tranquilidad pero es una tranquilidad pasajera porque cuando el entorno se modifica, la forma ya no te funciona y ahí es cuando viene el estrellón. Y con el disfraz pasa eso, encontrás a Stanislavsky y creas un disfraz a lo Chejov y te funciona y luego vas a diseñar uno a lo Brecht y no te funciona. Es peligroso pensar que sólo con el método va a poder uno crear un disfraz…”

n.

La mejor manera de acercarse al dado rojo con patas es hablarle de las infinitas posibilidades de ser y de las inmensas ventajas que trae consigo ver siempre la vida como posibilidad. Después de entrar en contacto, ya podrá usted decir lo que realmente piensa. Lo anterior sólo vale como fórmula para romper el hielo.

o.

Si quiere respaldar la escogencia de un disfraz con argumentos, puede hacerlo. Eso sí, deberá entregarnos una bibliografía por escrito citando las fuentes que respaldan sus argumentos incluyendo el título del libro, la editorial, el año de publicación, la ciudad y el número de la página donde aparece la cita.

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Para terminar, sólo nos resta decirle: Relájese, póngase cómodo y disfrute del evento.

(1) siete (2) representan (3) más (4) manido (5) alto (6) dependencia (7) vida

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TABLA DE RESPUESTAS:

42

43


2- INT. IGLESIA – DÍA En la otra situación vemos a una mujer que ingresa a la iglesia y camina con pasos firmes, de manera lenta, por el pasillo central de ésta. Se distinguen unos zapatos de tacón alto al caminar, las piernas de la mujer, un corto vestido ceñido al cuerpo, un bolso que cuelga de su costado y al final el rostro de la mujer que mira al frente. A lo largo de estas acciones escuchamos la voz aguda de una mujer entonando un canto religioso a capela que después de dos frases se convierte en un coro grupal. CORO DE FELIGRESES

“Tú reinarás este el himno que alegre… Reina Señor por siempre, reina…”

Entre ésta y la otra acción aparecen algunos créditos por corte. 3- INT. IGLESIA – DÍA Juan Paulo Galeano Oscar Saavedra

1- INT. HABITACIÓN DE AUGUSTO – DÍA Suceden dos acciones en paralelo.

AUGUSTO lleva en sus manos la copa con las hostias y se acerca a la fila de feligreses que esperan frente al altar. Se distinguen algunos rostros de feligreses en los primeros lugares. Vemos el recinto desde el frente. Un puñado de bancas a los lados y la fila con el cura al final. Reparamos en una señora con sus ojos entre cerrados, sosteniendo un rosario entre sus manos, ataviada con un chal negro que permanece de pie. Las personas se acercan y el cura ofrece las hostias. AUGUSTO

Cuerpo de Cristo…

En una situación vemos a un sacerdote en un ritual íntimo, preparándose para oficiar la misa matinal. Se trata de AUGUSTO, quien de pie, frente a un espejo de cuerpo entero que está en su cuarto, abotona cuidadosamente el cuello de su camisa y se cuelga un crucifijo.

De inmediato la respuesta del feligrés cuando toma la hostia.

Desdobla la sotana con exagerada precisión y se la pone. Con las manos la alisa evitando las arrugas. Toma una tira con visos rojos y se la cuelga alrededor del cuello para que caiga sobre la sotana. Al final de perfil revisa su atuendo y acomoda la tira nuevamente. Se pasa la mano por la cabeza para arreglar su peinado. Luce impecable.

La fila avanza lentamente. El canto que hasta aquí ha sonado se interrumpe por el sonido de tacones de mujer caminando. El ruido retumba en el lugar. El cura eleva su mirada en búsqueda de este sonido. Vemos a una mujer con un vestido blanco muy corto, por encima de la rodilla

44

FELIGRÉS

Amén.

45


(la misma mujer del teasser) que camina hacia el altar para unirse a la fila. Las personas miran sorprendidas y con fastidio a la MUJER X, algunas se santiguan. Comentan entre ellas su indignación. Se escuchan murmuraciones. La señora ataviada con el chal y el rosario entre sus manos abre sus ojos y se calla cuando ve a la MUJER X a sus espaldas. La mira de arriba abajo, con desprecio, moviendo su cabeza en gesto de desaprobación. La MUJER X mantiene su mirada al frente. El lugar permanece en silencio. Sólo se escucha a AUGUSTO decir: “Cuerpo de cristo”. Pero, un señor que está por recibir la hostia se detiene y mira hacia atrás. Vuelve su mirada al cura con preocupación. SEÑOR

Padre. ¡Haga algo!

El sacerdote lo mira a los ojos sin decir palabra. Y con la hostia aún en la mano se dirige hacia la MUJER X. Las personas permanecen expectantes. El cura llega hasta ella. AUGUSTO MUJER X

Cuerpo de Cristo. Amén (CON DEVOCIÓN)

La MUJER X asiente con su cabeza y se devuelve por el pasillo hacia la banca de donde salió. Los tacones retumban en el lugar. La vemos aislada del resto en una banca solitaria. El recinto permanece en silencio. Los feligreses se miran sorprendidos entre sí. AUGUSTO se devuelve por la fila hacia el señor, en este trayecto inicia él mismo el canto que antes sonaba. AUGUSTO

“Yo reinaré, este es el himno que alegre…”

4- INT. / EXT. IGLESIA – DÍA La misa ha finalizado. La iglesia está solitaria. AUGUSTO y la MUJER X vienen caminando y se detienen en la puerta de la iglesia. Se dan la mano y AUGUSTO le toca su hombro como despidiéndose. MUJER X

Gracias, Augusto, necesitaba mucho hablar con alguien. 46

AUGUSTO MUJER X

No faltaba más. Aquí siempre serás bienvenida. Nos vemos más tarde...

La MUJER X abraza a AUGUSTO. Se escucha un silbido afuera. La pareja se descubre observada por un grupo de jóvenes cabezas rapadas, SKIN HEADS, que los mira entre risas mientras pasan por la acera. Ellos parecen reprobar a la pareja con la mirada. AUGUSTO los mira fijamente. La MUJER X, un tanto azarada, sale y camina en sentido contrario al de estos jóvenes. AUGUSTO

sostiene su mirada, se apresura y cierra la puerta.

Sobre la textura de la puerta de madera –a manera de esténcil- aparece el título del argumental: Cara & Cruz. FUNDIDO A NEGRO 5- EXT. IGLESIA / CALLES – NOCHE Vemos la silueta de una mujer salir a hurtadillas de la iglesia. Ésta se aleja por la calle. Mujer silueteada recorre las calles, en su tránsito llega a una esquina y se encuentra con un grupo de jóvenes cabezas rapadas, SKIN HEADS (los mismos de la escena 4) que pinta un graffiti al fondo de una calle. Son cuatro, tres hombres y una mujer. Uno de ellos juega con un bate de béisbol, imitando un golpe de pelota en el aire. La mujer los ve a la distancia, ellos no se dan por enterados de su presencia. A la espalda de la mujer, sobre la pared de la esquina vemos un graffiti en el que se lee: “Muerte a putas y maricas - Brigada Skin 77”. La mujer cruza la calle, camina rápido y abandona el lugar. 6- EXT. CALLE DE TOLERANCIA – NOCHE La MUJER X aparece en una calle esperando a alguien. Luce un vestido plateado. A su alrededor vemos un puñado de mujeres dispersas en ambas aceras en lo que parece una calle de putas. Dos de ellas están acompañadas por 3 hombres. Al lugar llega una mujer vestida de rojo. La MUJER X la reconoce y saluda. Hablan un rato paradas en la esquina. La MUJER DE ROJO no quiere avanzar, luego las dos 47


mujeres caminan hacia el centro de la calle. Las otras mujeres las observan a la distancia, pero en un momento, cuando las dos mujeres llegan al centro de la calle, las otras mujeres se acercan a ellas y las insultan. MUJERES

¡A ver pirobas abriéndose que nadie las llamó! ¡Pa’ fuera si no quieren terminar mal! (AGRESIVAS)

La MUJER X responde los insultos MUJER X

MUJERES

¿Y desde cuando compraron la calle, ah? Suerte, de aquí no se mueve nadie. La calle es de todos. ¿Quién dijo perico meté tu pico? Sapa hijueputa, abrite vos también. Par de pirobas...

Las mujeres se acercan más. La MUJER DE ROJO permanece pasiva escuchando el alegato atrás de su compañera y empieza a retroceder. La MUJER X sostiene a su compañera para que no retroceda. De la nada, en la otra esquina de la calle irrumpen los SKIN HEADS. SKIN HEAD 2

SKIN HEADS

¡Qué hubo hijueputas a correr que se mueren! ¡Basura de mierda! (DICE ESTO MIENTRAS DA VUELTAS A UN BATE Y LO GOLPEA CONTRA EL ASFALTO) ¡Limpieza! ¡Limpieza! (EN CORO)

Las mujeres se ven sorprendidas y en medio de gritos huyen. La MUJER X y LA DE ROJO doblan la esquina juntas. Otra calle más adelante se ve como cada una toma un rumbo distinto. Se separan. 7- EXT. CALLES – NOCHE Inicia la persecución por distintas calles. Los SKIN HEADS corren detrás de una de las mujeres que les ha sacado cierta distancia. Se ve a lo lejos y no distinguimos quién es. En detalle se ven las botas negras en movimiento, los rostros excitados de los SKIN HEADS mientras corren, igualmente los zapatos de la mujer huyendo y su figura entre sombras. 48

En alguna calle, mientras víctima y victimarios corren, en una de las paredes se detalla un graffiti en letras negras: “Paredes blancas. Conciencias negras”. La mujer y los SKIN HEADS cruzan la calle. A mitad de cuadra, en la siguiente calle, la mujer trastabilla y cae. Intenta pararse pero los SKIN HEADS la rodean. Ella se arrima a la pared ya cansada por la carrera. Descubrimos que se trata de la MUJER X. MUJER X

¿Qué... qué... eh les... he hecho yo,... ah... hijueputas? (CON LA RESPIRACIÓN ENTRECORTADA PERO EN ACTITUD RETADORA)

Los SKIN HEADS miran a ambos lados de la calle y se burlan de sus ruegos, la insultan. SKIN HEADS 1

Nos salió digna la hijueputa.

SKIN HEADS 4

No hiciste nada, basura. Hoy no fue tu día, perra.

SKIN HEADS 2

Y a falta de putos, una puta...

SKIN HEADS

¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! (EN CORO)

Los otros SKIN HEADS se ríen y celebran. La MUJER X se pone de pie, pero ellos le hacen corrillo y la empujan para que no huya. La escena se observa a la distancia desde la esquina. En falsa subjetiva aparece la MUJER DE ROJO de espaldas a la cámara. Contempla la escena de violencia contra la MUJER X, estupefacta. Los SKIN HEADS mantienen a la mujer en el piso mientras uno de ellos empieza a pintar un graffiti, la CHICA SKIN. La MUJER X se defiende con su zapato de tacón y golpea a uno de los SKIN HEADS en el brazo. Éste, enfadado, se separa del grupo y toma su brazo con dolor. SKIN HEADS HERIDO

: ¡ Me dio! La perra me jodió. ¡Pateen a esa hijueputa...! (CON ENFADO)

49


Los SKIN HEADS patean a la mujer sin piedad. La acción se alarga para la contemplación. Los SKIN HEADS se detienen al ver que la MUJER X no se mueve. La CHICA SKIN escribe el graffiti: “Muerte a putas y maricas ”. La MUJER X con sus últimas fuerzas intenta escapar, pero los SKIN HEADS la detienen. El SKIN HERIDO toma el bate y le da un golpe seco en la cabeza.

9-

EXT. IGLESIA – DÍA

Contracampo. Augusto sale y la gente lo rodea. Todos hablan al tiempo. Él parece no entender nada. AUGUSTO FELIGRESES

La MUJER DE ROJO no soporta ver más y cubre su mirada tras la pared. La CHICA SKIN suelta la lata de aerosol y se acerca a la MUJER X que yace en el piso, la mueve CHICA SKIN

No se mueve... ¡La mataste, güevón!

¿Por qué tanto alboroto? ¿Qué pasa? ¡Padre han cometido un sacrilegio! Venga, tiene que ver lo que hicieron estos desgraciados. (SE INTERRUMPEN UNOS A OTROS. TODOS CON EL AFÁN DE QUE VEA LA PARED)

FELIGRES 1

¿Y la misa, padre? ¿Es que hoy no va haber misa?

FELIGRES 2

La iglesia está cerrada y ya es muy tarde. Son casi las diez.

Los SKIN HEADS se quedan pensativos y en silencio. Huyen del lugar. LA MUJER DE ROJO sale de la esquina y atraviesa la calle hasta estar frente al graffiti. Se acerca a la MUJER X y ve un charco de sangre que le rodea la cabeza. La mueve, pero está muerta. Toca la sangre aún fresca con sus dedos, pensativa, y se pone de pie.

AUGUSTO no responde y empujado por todos sale a la calle. Le muestran la pared lateral para que sea testigo de la injuria a la iglesia.

Marca con su mano una línea burda sobre la palabra “MUERTE”, casi imperceptible. Repara en uno de los zapatos grises de la MUJER X tirado a un lado de su cuerpo y lo recoge. Al ver la lata de aerosol en el piso, la alza, se acerca a la pared y escribe algo. Subjetiva de pared. La pantalla se llena de pintura y va a negro. El sonido aerosol rompe el silencio y se mantiene con el difuminado.

AUGUSTO intenta ver la pared, pero llama toda su atención la sangre que corre diluida en el agua-jabón que arrastran los cepillos de aseo cuando las señoras restriegan la acera con fuerza.

FUNDIDO A NEGRO 8-

INT. HABITACIÓN DE AUGUSTO / IGLESIA – DÍA Se escuchan a lo lejos golpes en una puerta. AUGUSTO da vueltas en la cama y despierta sobresaltado. Abre sus ojos. Lo vemos con el torso desnudo envuelto en unas sábanas. Se para rápido, se pone un pantalón y se viste con una sotana negra. Intenta peinarse con una mano. Toma sus zapatos, unas llaves y sale del cuarto. AUGUSTO camina con prisa. Escuchamos la algarabía del exterior y el sonido de las llaves. Se acerca a la puerta de la iglesia y la abre. La luz del exterior revienta y lo vemos en contra luz. De frente algunas personas.

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FELIGRES 3

Mire lo qué hicieron, padre. No hay derecho.

AUGUSTO parece buscar algo más y no lo encuentra. Levanta su mirada y descubre un graffiti en letras rojas tachado: “Muerte a putas y maricas” pintándose de blanco. El sacerdote se descompone. Parece absorto. La gente indignada hace reclamos. Rostros de feligreses. AUGUSTO está ido. Todo en la escena se silencia. La gente habla de manera airada sin audio. Detalle del graffiti, Palabra “PUTAS”. Luego, “MUERTE”. Rostro ido del cura rodeado por sus feligreses. Rostros de feligreses vistos en subjetiva. AUGUSTO sale del lugar e ingresa a iglesia. 10- INT. HABITACIÓN DE AUGUSTO – DÍA AUGUSTO en su habitación cierra la puerta tras de sí y permanece recostado contra ésta. El lugar está desorde51


nado. La cama revuelta. Las cobijas y el cubre lecho en el piso. La mesa con algunos libros y ropa encima. AUGUSTO camina hasta el centro del cuarto, donde vemos el otro lado de la cama. Levanta las sábanas y debajo de éstas aparece un vestido rojo y dos zapatos de tacón, uno rojo y otro gris. Toma el vestido, lo dobla con cuidado y lo pone sobre la cama. Recoge los zapatos, los mira con detenimiento por un momento, recordando. Suenan golpes en la puerta. Los feligreses lo llaman con desespero. AUGUSTO ignora la bulla del exterior. Coloca los zapatos en la mesa y toma una camisa que hay sobre ella, descubre entonces una peluca de color castaño. Coge la peluca y la sostiene entre sus manos. Permanece de pie frente al espejo que cuelga de una de las paredes. AUGUSTO gira su mirada hacia el espejo y se ve reflejado en él. FELIGRESES

¡Padre! ¡Padre! (VARIAS VOCES AL SON DE LOS GOLPES)

11- EXT. IGLESIA – DÍA Feligreses mojan los rodillos en baldes con pintura blanca y pintan la pared. Trazos largos de pintura blanca cubren los graffiti. Se leen completos los graffiti mientras la pintura blanca cubre las letras: “Soy marica y que” – “Muerte a putas y maricas” (con una línea que lo tacha). Otras personas lavan el piso con cepillos y tiran baldes con agua. 12- INT. HABITACIÓN DE AUGUSTO – DÍA Detallamos el rostro del cura reflejado en el espejo. Afuera los feligreses lo llaman. FELIGRESES

hacia el espejo con la bandeja entre sus manos buscando algo en ésta. Las cosas caen. Saca un lápiz labial rojo. Se para frente al espejo y empieza a maquillarse. Los golpes y las voces de los feligreses siguen afuera de su puerta. Detalles de la mano de AUGUSTO con el labial. A medida que suenan los golpes él se pinta con más fuerza. FELIGRES 1

Hay que abrir la iglesia para celebrar la misa. Estamos retrasados. ¡Padre Augusto!

AUGUSTO pinta sus labios con cierta desesperación. Pero se detiene por un momento. Vemos sus ojos. Sostiene el labial en su mano. Mira hacia la puerta. Reparamos en el rostro descompuesto del cura. El labial está fuera del contorno de los labios y se ve como una boca de payaso, una gran mancha roja alrededor. AUGUSTO

¡Hoy no hay misa!!! … (CON DETERMINACIÓN)

Los golpes y reproches continúan. AUGUSTO voltea su rostro hacia el espejo y se encuentra de lleno en él. Con menos intensidad repinta sus labios, absorto a la algarabía de afuera. Con sus dedos palpa sus labios, perdido en el espejo, en sus pensamientos. Vemos todo el cuarto desde una perspectiva picada y a AUGUSTO en un extremo, parado frente al espejo. FIN

¡Padre! ¡Padre! ¡Abra la puerta! Padre Augusto ¿Está usted bien? ¡Abra padre! (ESCUCHAMOS DISTINTAS VOCES)

Sus ojos permanecen fijos en el espejo. Vuelve en sí. Deja de verse en el espejo. Pone la peluca sobre la mesa. Desabotona la sotana. Se la quita de un sólo tirón y la deja caer al piso. Vemos su torso desnudo. Se acerca al armario y abre la puerta lateral, corre las sotanas que cuelgan en ganchos de un tubo. Descubrimos tras ellas la cabeza de un maniquí desnuda y accesorios de maquillaje. AUGUSTO toma una de las bandejas y la saca. Camina 52

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Hernán Cruz El teléfono en la habitación de Sandoval ha sonado faltando algunos minutos para las cuatro de la mañana, es la madrugada de un domingo en el que llueve a cántaros. Quien llama a semejantes horas es Mejía, para contarle a Sandoval que Soto se ha subido al puente peatonal que queda frente al hospital del sur, y lo ha hecho acompañado de una caja en la que amenaza tener una bomba. Sandoval mienta un madrazo por el auricular y cuelga con furia, luego intenta calmarse esperando a que el sueño regrese. Finalmente ha vuelto a quedarse dormido. Sandoval se ha despertado siendo casi las once de la mañana, para entonces ya ha escampado. Poco a poco se conecta con la realidad y la sensación de extrañeza que siempre el sueño le produce va desapareciéndole. Sin pararse aún de la cama, a Sandoval se le ha ocurrido la idea de que la felicidad debe ser un estado que se logra cuando ya nada parece verdad. Lo invade entonces un malestar que le hace recordar a Soto.

A las once y treinta y cinco de la mañana Sandoval deja su apartamento, monta luego en su pequeño auto y empieza a hacerle el quite a los ritmos de la ciudad. Maneja y tiene la sensación de que cualquier cosa puede ocurrirle. De aposta ha olvidado revisar los frenos del carro antes de salir. Sandoval llega a su destino. La policía tiene cercada la zona del puente peatonal. Mejía va al encuentro de Sandoval: - Sachi, Soto está como loco allá arriba, amenaza con tirar la bomba en cualquier momento y volarlo todo a la redonda.

- ¿Qué pasó?

- Te va a parecer mentira. Soto me visitó anoche en mi casa, traía un maletín pero no se me hizo raro. Habíamos tomado como dementes, nos burlábamos de todos ustedes. De un momento a otro su rostro asumió formas extrañas y salió corriendo a la calle, decidí seguirlo, a los pocos minutos hallé el maletín tirado en una esquina, me asusté, le seguí buscando hasta que lo encontré, él ya estaba encima del puente, juro que quise bajarlo Sachi, pero no 54

me atreví a subir, me mostró la caja y me dijo en tono amenazante que adentro había una bomba. Fue imposible evitar que la poca gente que pasaba a esas horas de la madrugada se detuviera a escucharlo. Llegó la policía y me asusté, no pude ocultarles que el loco era mi amigo, me interrogaron abusivamente, luego calmaron sus ánimos y me soltaron. Después, no se me ocurrió otra cosa que llamarte. No he querido dejarlo solo. Míralo Sachi, parece un desechable. Sandoval y Mejía discutían sobre los posibles motivos que tendría Soto para hacer semejante estupidez, cuando de pronto se les acercó un capitán de policía y les contó que habían logrado entrar en la casa de Soto y registrarla. En medio del basurero que la casa era se habían encontrado una foto de Soto con una mujer. Averiguaron con los vecinos y pronto supieron que la de la foto era la esposa, también se dieron cuenta de que ella le había abandonado hace unas semanas. Las autoridades ya tenían su hipótesis. - Señores, resulta que lo que en el fondo quiere su amigo es que lo matemos. Así que el mensaje para nosotros es el siguiente: Mátenme, soy un cobarde que no puede hacerlo por sus propios medios. Eso pasa muchas veces. En estos casos nos toca actuar rápido. En diez minutos todos mis muchachos van a disparar y no va a quedar nada de él ni del balón de fútbol que creemos tiene escondido en esa caja. A los policías nos encanta cuando podemos disparar, es la manera más efectiva de mantenernos sanos. El policía se fue sin darles tiempo de réplica, Mejía y Sandoval se miraron preocupados. Mejía tenía mujer e hijos, Sandoval no tenía responsabilidades con nadie… parecía claro, era él quien tenía que hacer volver en razón a Soto. Sandoval subió el puente. Soto tenía el sol sobre la cara y se dio cuenta de Sandoval cuando ya lo tenía muy cerca. Amenazó con tirar la caja. - Quieto mijo. Si querías llamar la atención, bien hecho. No sabía lo que había pasado entre tú y Luisa. El amor cambia mi amigo, ella te va a llamar para que hablen, seguro. Lleguen a acuerdos, ya verás que todo será menos duro de lo que parece. Vení, bajemos, la policía me aseguró que sólo van a ser algunas horas en la inspección mientras se aclaran los hechos, yo estaré al frente para que así sea. Soto no había pronunciado palabra, pero Sandoval pensó con alivio que había logrado convencerlo para que se bajara. Sandoval caminó esperando escuchar a sus espaldas los pasos de su amigo que le seguirían. Pero no fue así, en cambio escuchó el pánico de la gente aglomerada en el lugar. Sin entender 55


aún, Sandoval detuvo su marcha y volteó, vio tanto odio en los ojos de Soto que decidió bajarse del puente sin que le importara ya la suerte de su amigo. Había conseguido alejarse apenas unos pasos cuando Soto dejó caer la caja que cargaba. Luisa está sentada en una de las bancas de la capilla escuchando la misa del cura, su rostro es pálido e inaveriguable. En ceremonia muy elegante se despide de esta vida a Soto y a Sandoval. Mejía sale al púlpito y hace un discurso muy conmovedor sobre sus amigos. Todos los asistentes quieren pasar a ver los cadáveres, pero es una situación incómoda porque de los cuerpos sólo se han podido recuperar ciertas partes y nada asegura que estén ubicadas correctamente en los ataúdes.

Estando ya en su casa, donde vive sola desde que abandonó a Soto, Luisa debe hacer mucho esfuerzo para evadirse de sus sentimientos. No es que no hubiera querido a los difuntos, al contrario, habían sido importantes en su vida: a Sandoval lo quiso desde niña, en la adolescencia se había acostado con todos sus amigos menos con él, cuando ya era novia de Soto en varias ocasiones intentó sin éxito que la liberase de su compromiso: él siempre habló del respeto para con su amigo El día que se casó con Soto se humedeció recibiendo el beso de felicitación que Sandoval le dio en la mejilla. Tiempo después cuando ya no lo amaba y sintió deseos de que fuera apenas su amante nunca lo encontró. Fin de la historia. Con respecto a Soto, era su esposo, y sabía que nadie más podría volver a serlo, lo sufría con un placer perverso que sin embargo y últimamente había empezado a asustarla hasta las lágrimas. Luisa no pensaba correctamente cuando en medio de una discusión con su marido se le salió de golpe su antiguo amor por Sandoval.

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del Carmen con ‘su mundo’ no es una ruptura de clase y sí de estilo de vida. De cualquier modo, esto noimplica la ausencia durante la primera parte de la novela, en ella, de reflexiones sobre su condición burguesa. Prueba de ello es la dicotomía que establece entre ‘programa de piscina’ (el que solía hacer con sus amigas) y ‘programa de río’ (el que sólo vino a hacer por primera vez cuando Ricardito el Miserable, su amigo y congénere de clase, le invitó). Sorprendida con ella misma ante la novedad del río, María del Carmen le pregunta a Ricardito: “¿Cómo no lo había conocido antes?”. A lo que él responde: “Porque eres una burguesita de lo más chinche”. Antes de caracterizar cómo María del Carmen rompe con su anterior estilo de vida, quisiera aclarar un punto que juzgo capital en la novela y que vincula la referida dicotomía con su deserción del grupo de estudio. “...bastó una sola reunión de estudio para reírmeles en la cara (de las amigas) cuando me llamaron dizque a inventarme programa de piscina: no sabían que yo, al salir de la reunión, agotada de tanto comprendimiento [irónica], me había ido con Ricardito el Miserable al Río” [p. 11].

María del Carmen Huertas es una jovencita ‘prometedora’. Egresada del

Liceo Benalcázar (talvez hasta hoy el colegio de mayor abolengo entre ciertas elites locales), ella es una joven aplicada. Prueba de ello son sus buenas notas en el colegio y su segundo lugar en el proceso de admisión de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle. Aunque no se reconoce como una persona ilustrada –culta, dice ella- ha leído algunos libros y, con dos amigos, forma un grupo de lectura de El Capital [Marx]. Después de tres reuniones ella deserta del grupo, lo que representa su “entrada al mundo de la música, de las escuchas y del bailoteo”. Su salida del grupo es también la renuncia a un cierto tipo de vida y a los espacios y personas que lo constituyen: familia, amigas, lugares, etc. No es este el momento en que ella se desclasa, lo que vendrá después, sino el rompimiento con un estilo de vida y el paso a uno nuevo, el que podríamos llamar tentativamente ‘cultura del rock’, aún emergente en los años 70 (¿especialmente en las urbes del trópico?). En Cali (¿y no es el mismo caso de toda América Latina?) la asimilación de esta ‘cultura’ es efectuada por las clases altas, por los jóvenes (¿‘disidentes’?) de las clases altas. Esto confirma, entre otros datos, que la primera ruptura de María 58

Este pasaje del libro, cotejado a otros venideros, demuestra que la lectura de El Capital, aunque apenas iniciada, representaría una ruptura de clase que, ya no en la teoría, se consumará en la medida que avanza el relato. Explico: con El Capital María del Carmen parece adoptar, aunque aún de modo incipiente, una postura crítica frente a su clase. No obstante, ella también rompe con el grupo de estudios, con “los marxistas”. Se trata, por tanto, de una doble ruptura que confunde pues podría llevar a pensar que habiendo ganado elementos para construir una crítica de la burguesía, lo que a mediano plazo derivaría en su desclasamiento, ella se habría arrepentido. Y no: su deserción del grupo de estudios –como muestra la novela más adelante- no significa su re-aburguesamento y sí su desencanto frente al desclasamiento teórico, falso, retórico. Ella, como muestra la segunda parte de la novela, experimenta un desclasamiento de carne y hueso. de vida, quisiera aclarar un punto que juzgo capital en la novela y que vincula la referida dicotomía con su deserción del grupo de estudio. Decía que varios elementos indican que María del Carmen asume un nuevo estilo de vida: caminar por la calle acompañada de hombres; retirarse de una fiesta sólo cuando ésta termina; consumir drogas; tener sexo antes del matrimonio; salir de la casa de sus padres para irse a vivir con el novio; escuchar rock; desistir de tener un título universitario (hábito plenamente naturalizado entre las elites, incluso entre aquellas que, sabiéndose más próximas del mundo de los negocios que 59


del ejercicio de una profesión refrendada por la institución universitaria, cumplían con este canon); etc. La rebeldía de María del Carmen es más el efecto que la causa de su vitalidad. Su fascinación ante lo nuevo no es sólo su fascinación por lo contrario (‘la piedra en el zapato’), sino por la posibilidad del advenimiento de ‘un nuevo tiempo’ hecho de jóvenes, de rock, de rumba, de caminado y movimiento incesantes, de renuncia al letargo y al mundo de la producción. Más que una sociedad nueva María del Carmen parece imaginar un mundo hecho en las calles, en los trayectos y los recorridos, en los encuentros de los bandos de amigos, en la camaradería y la unión, en “la comunión de la rumba”. Las rupturas de María del Carmen no carecen de contradicciones: de clase, como se mencionó, pero también de género. Aunque ella vaya a vivir con su novio sin la anuencia de sus padres ni la bendición del cura, su relación con él -Leopoldo Brook- es la de una jovencita en busca de amparo:

“Caminé hacia el guitarrista [Leopoldo Brook] sintiendo aguijón de amor en las caderas. ‘Es el hombre más interesante que he conocido’, resolví, y sin ninguna pena me le refugié en sus brazos, sin ninguna pena de hacerle suspender su canción para que viera qué frágil y qué necesitada de consuelo estaba” (p. 59).

A lo que habría que sumar el hecho de que ella vea en Leopoldo, en tanto estadounidense y rockero, una fuente de “cultura”. El sexo con él, sobre el cual María del Carmen no ofrece mayores detalles (salvo que con él perdió su “virginidad”) no es el mismo que tendrá con Rubén, ya en su período de desclasamiento, cuando ya ha perdido cualquier halo angelical. Leopoldo ofició como su tutor en varios aspectos (rock, sexo, amistades “interesantes”, drogas), hasta que un día no dio la talla: decidió ausentarse de las rumbas, a quejarse de dolores en el cuerpo y a no querer salir de su casa. Lo que precipita el abandono a Leopoldo fue la rumba en Miraflores, su última rumba rockera. Leopoldo y ella son invitados; ella se llena de entusiasmo y augura una buena noche. Para su sorpresa encuentra una rumba desrrumbada: rock a volumen de bautizo y todos los asistentes tumbados en el suelo. Ella, esperanzada aún, sube el volumen del equipo y sólo obtiene reclamos y un Leopoldo que le pide sosiego. La crisis ya había sido anunciada y no lo pensó dos veces: salió de esa casa y oyó, desde el sur, “música a un volumen bestial” [p. 92]. 60

“Sonaba en casa, no de ricos, al otro lado de la calle que yo pretendía cruzar, allí donde termina Miraflores. No sé cómo se llama el barrio del otro lado, puede que ni nombre tenga, que la gente que allí vive haya aprovechado para también llamarlo Miraflores [¿arribismo?], pero no, no es; son casas desparramadas en la montaña, jóvenes que no estudian en el San Juan Berchmans, que no se encierran, en eso pensaba: ‘No, cómo van a encerrarse después de lo que estoy viendo’: veía dos ventanas y una puerta abierta y rasgos de vestidos que iban del amarillo profundo para arriba, de allí al zapote y del zapote al rojo, al morado, al lila” [p. 94]. “Jóvenes que no se encierran”: ¿el ostracismo sería característico del ‘joven burgués’? He aquí el motivo que hace inevitable el desclasamiento de María del Carmen. ¿Motivo vital, más que político (como los de los marxistas)? Su descubrimiento de la salsa es también el hallazgo de una diferencia crucial y que establece –irónía de Caicedo- otra dicotomía de clase: música en inglés Vs. música en español. Lo cierto es que después de conocer la salsa (proceso efectuado en la citada fiesta, pero sobretodo en los siete días de rumba incesante en la casa de los “volibolistas”), María del Carmen decide entrar en contacto con los marxistas: “...sabiéndome para siempre con una conciencia de lo que era música en inglés y música en español, como quien dice conciencia política estructurada [una vez Caicedo ironizando]. Troté por calles que sí eran de Miraflores. En la primera tienda de esquina y teléfono pedí cerveza y llamé a los marxistas. El grillo me contestó entre suspiros, ‘Recién parido – le dije, y luego-: perezoso. Al que madruga Dios le ayuda’. ‘¿Quién es?, decían. ‘Yo. Tonto. Acabo de descubrirle la salsa a la astilla. Hay que sabotear el Rock para seguir vivos’. Les exigí una reunión para ese mismo día, pero me la dieron para el siguiente viernes. Ninguno de los dos cumplimos. Yo, porque me enrumbé. Ellos, y esto sí me duele, porque me ignoraron, los muy teóricos” [pp. 102-3] Su reaproximación a los marxistas es un gesto demagógico y no producto de su verdadera voluntad de sabotear el rock. O entonces, ¿por qué ella al hacer la defensa de la salsa contrapone este género a “los cultores del ‘Sonido Paisa’” y no al rock? La verdad es que la dicotomía rock Vs. salsa se diluye. “Abajo la penetración Yanqui” y “conciencia política estructurada” pueden ser entendidos, por tanto, como estribillos irónicos. Su desazón es con Los Hispanos y con Los Graduados y no con los Beatles o los Stones. Su escozor no es con el rock (aunque deje de escucharlo) y sí con el letargo y el intelectualismo. Ella es puro movimiento, energía inagotable. Su queja de los volibolistas lo confirma: 61


“Cuando se estaban durmiendo los insulté. Su respuesta fue terrible: Hidalgo se paró y apagó el stereo, y yo quedé sin cuerda, solita qué hago... [...] ...tarde que vinieron a comprender ellos que alguien iba a tener que levantarse y al menos darme una explicación, quitarme pena, hombre, caballero. A Marcos Pérez le agradezco que se haya parado. Me dijo: ‘Pelada, mañana entramos a la universidad. Hora de dormir. Nadie aguanta más’. ‘Yo si aguanto’, repliqué, apartándolo y empezando ya a irme de allí, no veía bien la distancia entre escalón y escalón, pero de alguna manera vine a encontrar el aire de la calle mientras ellos yo no sé, como que daban explicaciones que no aliviaban, ya en la lejanía, mi dolor” [p. 102].

Su desclasamiento, sin embargo, no supone una mirada romántica de las clases populares. En la medida que éste se radicaliza, ella percibe que la censura contra ella proviene de sus antiguos pares, pero también de los nuevos: “Los volibolistas se hacían los locos al verme, y cuando yo me les voltiaba se la pasaban dizque diciendo: ‘¿La mona esa? Olvidate: callejón sin salida de la burguesía’. Hasta que me les planté: ‘Está de moda negar el saludo apenas se politizan’. Y me iba de allí, triste y confundida” [p. 106]. La alianza de María del Carmen con Bárbaro, además de acentuar su desclasamiento, parece abrir un nuevo proceso, aún más radical: el de su lumpenización. A diferencia de Rubén, Bárbaro, su nuevo compañero y al que ya no llamará de novio, no trabaja. Su oficio es la delincuencia y es en esta actividad que María del Carmen lo acompaña, dichosa. Con él, ella conoce los ríos, ya no como turista y sí como expedicionaria. También con él, ella ‘conoce’ los negros, abundantes en “Xamundí”. De igual modo, es en compañía suya que ella consuma lo que a lo largo de la novela aparecía sólo insinuado: su atracción por las mujeres. Y de la mano de este erotismo, la violencia, el asesinato, ejecutado por ella de manera indirecta: “...comprendí: la violencia progresaba si la belleza la conducía” [p. 163]. Después de este episodio parece clausurarse la posibilidad de nuevas alianzas y de nuevas expediciones. Ella se ancla, no en el Norte ni en el Sur: en el Centro. Pero anclarse no significa marchitarse. Ella, como siempre, es pura rumba, lo que no falta en los puteaderos del Centro. Es allí que vive y desempeña un oficio (el primero en su vida). Contra lo que se podría pensar, María del Carmen no es una prostituta melancólica. Ella no es víctima, mas lo contrario. Su sexo, del que siempre hizo alarde, es asesino: 62

“‘Mona, ¿cuánto cobra?’ Yo lo miré, le di la espalda, él me siguió hasta la mesa, me senté, lo miré otra vez y le dije, subiéndome el vaso de cerveza hasta la cara: ‘Cobro trescientos y la pieza’. Eso es lo que valgo, la más cara. Protestan, pero todos vienen. Salimos. Me condujo, con aires de explorador, a una pieza con paredes de azulejo. Me desnudé sin prisa, me abrí de piernas, recibí su cara horrible contra la mía, […intentó meterlo pero no encontró dónde, el experto. Tuve que bajar la mano y enterrármelo. Él hablaba de paisajes de esos que pintan en los buses cuando yo hice con mis entrañas el horrible movimiento de fuelle y se lo soplé. Ha debido sentir un hielo, luego el hielo avanzando, y el grosor... Intentó sacarlo pera ya estaba inflado como melón. Le explotó todo dentro de mí, esos jirones de piel fueron como latigazos. Eso sí fue vida. Salí de allí berriando y haciendo la gran pelotera, ‘se me murió el cliente’. Que Richie se levantó y eso lo sabe la gente” (pp. 179-80).

Insisto: aunque anclada, no marchita. En su reflexión final lo confirma: “No accedas al arrepentimiento ni a la envidia ni al arribismo social. Es preferible bajar, desclasarse; alcanzar, al término de una carrera que no conoció el esplendor, la anónima decadencia. [...] De no haber conocido nunca este son montuno, habría sido escuálida alma perdida, sin cabuyas por la selva. Pero ya me llaman, me ladran. Ya se dice que vienen de otras ciudades a conocerme y a gastar canecas. Sacan fotos mías en la prensa amarilla, y yo me río imaginando la cara de escándalo que harán los cerdos, si no fuera porque ahora ya me faltan fuerzas, lograría unión para salir y gritar consignas y quebrar ventanas, pero para qué ilusiones si quedan lejos esos barrios: ya no son nunca más mi rumbo. Supongo que los marxistas ven las fotografías y pensarán: ‘Observen ustedes lo bajo que puede llegar la burguesía’. Qué bajo pero qué rico, no me importa servir de chivo expiatorio, yo estoy más allá de todo juicio y salgo divina, fabulosa en cada foto. Fuerzas tengo. Yo me he puesto un nombre: SIEMPREVIVA”. 63


Dirección: Países: Año: Duración: Interpretación:

Guión: Producción: Música: Fotografía: Montaje: Dirección artística: Vestuario:

Alexander Sokurov. Rusia y Alemania. 2002. 96 min. (Marqués) Sergey Dreiden, (Catalina la Grande) Maria Kuznetsova, (Espía) Leonid Mozgovoy, (Orbeli) David Giogobiani, (Boris Piotrovski) Alexander Chaban, Lev Yeliseyev, (Pedro el Grande) Oleg Khmelnitsky, Maxim Serheyev, (Catalina I) Natalia Nikulenko, (Nicolás I) Yuliy Zhurin, (Nicolás II) Vladimir Baranov, (Chamberlan) Vadim Lobanov. Alexander Sokurov y Anatoly Nikoforov. Andrey Deryabin, Karsten Stoter y Jens Meuer. Sergey Yevtushenko. Tilman Buettner. Stefan Ciupek, Sergei Ivanov y Betina Kuntzsch. Yelena Zhukova y Natalia Kochergina. Lidiya Kriukova, Tamara Seferyan y Maria Grishanova.

culto. Rodada en el antiguo palacio de San Petersburgo, ahora Museo del Hermitage, este filme nos sumerge en el imaginario de tres siglos de la historia rusa con la sutileza de un narrador que nos dice estar muerto, y que en ocasiones interactúa con un personaje que aparece y desparece a manera de leitmotiv basado en el Marqués de Custine que visitó Rusia en 1839 y escribió un libro sobre su visita. Los diálogos que se establecen entre narrador y visitante son de una carga irónica y mordaz exponiendo la distancia entre Europa y Rusia como cultura e historicidad política.

En la navidad de 2001 ocurrió uno de los experimentos más audaces en la historia del cine. El maestro Alexander Sokurov se atrevió a rodar un plano secuencia de 90 minutos confirmando con ello que el cine es un arte joven cuando la creatividad se pone en juego y que la escuela rusa sorprende cuando es llamada a la línea de fuego. El modelo colectivo sin la pretensión del cine ideológico… Hay experiencias cinematográficas en las que el receptor puede terminar helado o delirante ante la lucidez y virtuosismo de un creador. Es entonces cuando interpretamos que no todo está agotado en el lenguaje cinematográfico y que el objetivo del cine moderno es romper antiguas estructuras para llevar la experiencia visual a posibilidades nunca antes expuestas.

Esta cámara subjetiva se desplaza por 33 salones para mostrarnos la suntuosidad de la desaparecida corte zarista. Fue grabada en video de alta definición y la toma fue ejecutada por el operador de Steadicam Tilman Büttner, cuyo brazo ya había sido puesto a prueba en la recordada película Corre Lola corre. Al reto acudieron cerca de 800 actores, tres orquestas sinfónicas y 22 asistentes de dirección. El despliegue de la dirección de arte es monumental, el espectador es impactado por coloridos y refinados vestuarios que muestran no sólo los roles sociales, sino las transiciones de las épocas. A cada paso del camarógrafo se avanza y se descubre las obras de arte, los personajes históricos y artísticos, las comitivas que visitan los antiguos palacios de invierno. El clímax de la narración visual retoma el antológico baile de 1913, el último realizado en el gran salón ofrecido por la Rusia Zarista, tan colosal y expresivo que se remata con una escena de aplausos en una alegoría sobre la obra culminada y la grandeza del alma rusa.

El Arca Rusa reúne como obra de arte y producto cultural una pléyade de detalles dignos de exaltar e inscribir dentro de la historia del cine como pieza de 64

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“Los lunes al sol”, es otra muestra de las condiciones a las que se ven sometidas las personas en situación de marginalidad. Esta vez un grupo de hombres, se han quedado sin empleo en un astillero de una ciudad costera de España y a pesar de oponer resistencia al despido, tratando de hacer valer sus derechos, la ley los ha acallado.

DIRECTOR Fernando León de Aranoa. GUIÓN Fernando León de Aranoa & Ignacio del Moral. AÑO 2002 DURACIÓN: 113 min. PAÍS España. MÚSICA Lucio Godoy. FOTOGRAFÍA Alfredo Mayo. REPARTO Javier Bardem, Luis Tosar, José Ángel Egido.

Los hombres estaban de pie en sus porches Fumando cigarrillos, Y sabían que había que salir A buscar ese empleo Que probablemente no Existía Que había que arrancar ese coche Que probablemente no Arrancaría. Charles Bukowsky.

Fernando León de Aranoa es una de las figuras más representativas del cine español contemporáneo, que se ha ganado ese lugar a pulso, realizando películas con un profundo sentido social en donde la ciudad y el espacio, absorben la vida de sus habitantes, del complejo entramado humano que sobrevive a las circunstancias que impone el progreso. En su anterior película, Barrio (1998), un trío de adolescentes buscan pasarla bien en sus vacaciones de verano, descubriendo un Madrid diferente a su entorno inmediato en los barrios marginales, en el que los núcleos familiares estallan debido a la falta de oportunidades y a la precariedad económica en la que subsisten. 66

En el paro, con familias que alimentar y demasiado viejos para encontrar un nuevo empleo, estos hombres intentan resolver el diario vivir, en el que el sabor del fracaso es menos amargo con palabras entre amigos, acompañadas de algún trago en el bar. Realismo crítico y poesía visual, son los principales ingredientes de Los lunes al sol, una película que usa la metáfora

como recurso narrativo y por medio de la cual, León de Aranoa, nos ofrece una buena historia colmada de belleza y veracidad. Aranoa comenzó como guionista de televisión en España. Su primer corto, “Sirenas”, le puso en la mira del productor Elías Querejeta, quien posteriormente colaboró en “Familia”, su primer largometraje. Como documentalista ha realizado varios trabajos que al igual que sus películas, lo han hecho merecedor de importantes premios alrededor del mundo, entre ellos: “Caminantes” (2001), filmado durante la marcha zapatista y “Buenas Noches, Ouma” (2006) para Médicos Sin Fronteras, sobre el conflicto armado en el norte de Uganda, actualmente en postproducción. 67


So Ju Ju Es l Co Co an G Co an P o Va crito lme Un mu aul Os rdin uay ll n ra na o a i c S i de ver ca Ga . P re Re ar ado ra u e. do s p M ro s l a S r l e o i e d r d l l Ár or ve izó aa r s fes i a o a n c es am cip or lite cent Fan d de Soci no mi rsida est vedr ea C a. ad a p s á a e ine co egu o d l in jua rari en tico l Va l - P y “ emb d de udio a el l t m e o l C i s e aU S l s n e e r r s en en es la rés pa y l á ”. A e. C rio da ub o d l Va de l niv t a r i d a c u u d r e c t l e o e l r r l o e u i i t log d a A u au st es ib cu de rbi los e. ter ra n e ers Cu a a i i s H a e t a t e l o a s ol@ nd ur lea vis ud lme or egr ida te ltu un nto Va ”. L cin a p tur a i d mo no ua ov nt ho o y ra dd el esa os a m s, E lle le a ed e-clu artic a en i l e @ l t s me es Co ma pu el ua se libr do ca ae l V h ito b g i l p m a i m b e rsa st n a a i il.c lic r s ail nde l y d des o “L de l t fan o av ría aje. R pub ial d “Le do c Uniom ar .co pe es em a a en di. e7 en mu m nd ar pe Ciu 4@ fil ecie licad e la Bun omo r i d ñ o j e U ere gm oso nte o u n ke nt lla a c ad es s. pr om ail fía me n l iver r” . o .co . i s nt br ye o e t o d im c tos erm e inó

Ha lug bitan ar te de nó vid sde ma Cu a, do da rel nd de Ju rsó e ato e e la an ma n la C o s y scr Ca ito es Un mu trí fi ib lic B i n C v au Es a e ers ica am ccio e cr alen ard ne ón tu o tor tad n S id ció il ic s ra o ad n o u n d Ra o: T e lo al d ciolo del Soc Agu urb as d , a e str em s li e C gía Va ial ile -P ra nas o á b a l ed s: Te tica ros mp en la le. R erio To . ita le s y Do ina e dis ro do vis c s U al s p ión disc um , Br nive izó u mo or , m urs ent asi rsid na al l la o c . E ade U em s ler nive oria y Ro olom s co ato rs e str bi ro ida ide os a@y d n s ah del tida in na d o o. Va , Lic ce en en An com lle. cia Ca a .b Ci da li, Car r ne e o e rin -clu to D n a l 5 d lin a, bis ep rte e d a A he ta art s e ic rc do p am sc iem ila nis or V e én ta, con nta ica bre ale d s l v y o ic de de e 1 nci c Es a pa brer ión, Bell l Ins 978 cri gin a i ac as tit . tor ar nde triz Art uyr ota pe -b es ea @g nd ail . liz m ien aya ado ai te m ra Y po ud a l.com . m l@ bo iovis po H l.c ua l se ace om l. l t l e i .br pe en ga ec rp g a ve da er o rd te r alg que ade en F za d ema un ha ro ace e q il s H r u e o y m inv . Lo a se ostr book ue la s es rná n an en s gu o. o o ció qu ido No cor foto crito Cru r e s un ca n v a h es qu y z e ho sion irtu segu stud ay re pon e ti no Ac e d m al al i t f br m y h ran o un eren a a ne po riz. H e e de ho nte an que ive cia su r p a es r sc ub cri o y lo d estr no e sita de r es ec lic to v s d pe e cri ha un io a pip ma be do a Fic r en aria ció lo s p er@ las n c su n. s p iez ya pu omo Le róx as ho lga gu im de sta os tea Lo o.co s. n e nú tro la Á m l ta me qu lv ng ros e e are o y de sp z los Ba era pe hía rro s.

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AGRADECIMIENTOS A Alexis, Carlos y Adriana por sus aportes al diseño. A Frida por su ayuda en la correción de estilo. A Luis Alberto por su asesoría y el ofrecimiento de espacios de trabajo. A Tim Keppel y a Carlos Gálvez por su confianza en este proyecto editorial. A Coco quien sugirió rutas en distintos momentos de este proceso. A Gerylee Polanco, Juan David Velásquez, Jacqueline Colmenares, Juan Esteban Arias y Consuelo Malatesta por sus oportunas lecturas y comentarios. 69


Bahía Ficción Primera

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Bahia Ficcion Nº 1  

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