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FELIPE VI

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ara su padre es “una bendición del cielo” y para el resto de los españoles, monárquicos o no, acabará siendo rey por gracia divina. El príncipe Felipe se mantiene en un segundo plano aséptico para esquivar escándalos y toma posiciones ante la cada vez más inminente sucesión. Los empresarios que han acompañado al rey Juan Carlos en las últimas décadas, conscientes de las “bendiciones” reales, también toman posiciones y pelean por un sillón en la corte del futuro monarca. El hermetismo sobre la figura del heredero, que cumple 45 años el 30 de enero, es casi absoluto. Los ciudadanos suelen recibir informaciones controladas que ensalzan su preparación, cuidada al detalle desde su más tierna infancia; y sus discursos están aliñados siempre de alusiones a la concordia, la cultura y el deporte, tres conceptos que rodean las campañas de imagen del hijo varón del rey. Casa Real intenta justificar con esa “preparación” su continuidad en un sistema democrático moderno, en el que muchos ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, no entienden que el cargo más alto del Estado se herede de padres a hijos varones. Y es que los tiempos cambian. Es la primera vez que el rey suspende en el barómetro del CIS. La primera vez que se juzga a un miembro de su familia. La primera vez que pide perdón. La primera vez en 13 años que concede una entrevista. Y la primera vez que TVE dedica un programa semanal exclusivo para hablar de la monarquía. Por el contrario, el heredero sigiloso se mantiene ajeno a los escándalos que aceleran aún más la creciente desafección ciudadana hacia la institución, mientras se rodea de una élite de empresarios heredada de su padre de la que Emilio Botín, presidente del Banco Santander, es uno de los miembros más destacados.

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La corte del príncipe pivota, entre otros foros, en dos fundaciones: Príncep de Girona (FPdGi) y Príncipe de Asturias (FPA). Esta última, creada en 1980 e impulsada en la actualidad por 77 patronos –entre ellos, los presidentes de Banco Santander, El Corte Inglés, Telefónica, Repsol o Iberdrola– se ha convertido en un trampolín de lujo para entrar en el despacho del heredero. “Las aportaciones [anuales] de cada uno son bajas: 70.000, 80.000, 100.000 euros... y con ellas consigues un ticket para sesiones privadas con él y con grandes empresarios”, explica uno de los patronos. A los mecenas, además, Hacienda les desgrava un 20% de la donación. Entre éstos, la FPA mantiene al presidente de Bankia, Rodrigo Rato, a pesar de su imputación. “Es una cuestión que no depende de la fundación, ya que es la institución miembro del patronato quien debe nombrar a su representante”, se justifica la FPA. La fundación, instrumento de altavoz y toma de contacto empresarial del príncipe, se diseñó cuando él tenía 12 años. Entonces, costó conseguir financiación. Fueron organismos públicos y empresarios asturianos, como Pedro Masaveu, quienes costearon los primeros Premios Príncipe de Asturias, hace 33 años. “Pero ahora que la fundación está consolidada, hay codazos por entrar”, añade el mismo patrono. El heredero al trono mantiene reuniones periódicas en El Pardo con algunos de estos mecenas para debatir sobre política o economía, según reconoce Casa Real, al margen del encuentro anual de junio, en el que aprueban las cuentas de la fundación. Las audiencias más jugosas son las de grupos reducidos, de unos cinco o seis. El príncipe les convoca cada cuatro o seis semanas, sin una periodicidad fija. Esta agenda paralela a la de su padre permite a Felipe forjar su red www.lamarea.com


de cortesanos millonarios, que durante estos años de transición siguen acompañando al rey en sus viajes al extranjero en busca de inversiones. Es el caso de la reciente expedición a Brasil, en la que participaron Antonio Brufau (Repsol), Botín y altos directivos de Telefónica, Iberdrola, Iberia, Gas Natural, Indra, Acciona y Talgo, entre otras. Los nombres de estas empresas se repitieron en la mayoría de las excursiones económicas del monarca en 2012 (Rusia, India, Kuwait...). BOTÍN, EL PRIMERO DE LA CLASE El socio más aventajado es el Banco Santander. En abril de 2008, Casa Real entregó el sillón de presidencia de la Fundación Príncipe de Asturias al vicepresidente de la entidad, Matías Rodríguez Inciarte. Su designación provocó un terremoto entre el resto de los patronos, especialmente los banqueros, celosos del nuevo pelotazo que había dado Emilio Botín. BBVA trató de frenar la creciente hegemonía de su competidor creando, de inmediato, los ocho galardones Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento (el mismo número que los Príncipe de Asturias, pero con una dotación 10 veces superior, de 500.000 euros, y centrados en la investigación científica). No obstante, BBVA mantuvo su tributo a la fundación. A Caja Rural y Cajastur tampoco les hizo gracia. La caja de ahorros asturiana había donado 300.000 euros, frente a los 30.000 del Banco Santander. Hasta 2011, el balance de situación y la cuenta de resultados eran secretos. Antes de ese año, los detalles de la auditoría sólo se habían aireado una vez, como consecuencia de las constantes denuncias de “oscurantismo” que publicó en la prensa asturiana David Ruiz, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo. La presión hizo claudicar al director de la FPA, Graciano García, que terminó entregándole a Ruiz el informe. El catedrático define la organización que preside Rodríguez Inciarte como “un chiringuito para blindar la monarquía y crear un espacio www.lamarea.com


en el que colocar gente”. Que el presidente de la fundación pertenezca a la cúpula del principal banco español forma parte de la estrategia de la Corona, orquestada directamente por el rey y no por el príncipe, según reconocen fuentes de la fundación. Matías Rodríguez Inciarte fue ministro de Presidencia con UCD y, en 2011, uno de los 15 directivos mejor pagados de España: 6,51 millones de euros. La Fundación Príncipe de Asturias tiene tres grandes vías de financiación: un 63% de los ingresos procede de entidades privadas –grandes empresas, la mayoría–; un 18%, de las arcas públicas (Gobierno central, gobierno de Asturias, Junta Central del Principado y ayuntamientos de Oviedo, Gijón y Avilés); y otro 15%, de inversiones financieras que la fundación realiza, en parte, con dinero público. En 2011, sumaron más de seis millones. Cuánto aporta cada empresario es secreto. Y las contribuciones públicas no cesan. Además de las aportaciones regulares, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó en 2005 la inyección de 12 millones de euros a la fundación durante el periodo 2006-2008. “En 2013, el ayuntamiento de Oviedo entregará otros 350.000 euros”, denuncia el portavoz de IU en el consistorio de la capital asturiana, Roberto Sánchez. Rivi, como se le conoce después de más de 20 años recorriendo los pasillos del ayuntamiento, provocó un alboroto en el patio de butacas durante la entrega de los premios en 1994, al ponerse de pie con una pancarta que reclamaba el 0,7% del PIB para cooperación. En la sala de realización de TVE se hicieron malabares técnicos para que no saliese la imagen, pero un fotógrafo de La Voz de Asturias logró inmortalizar la escena. Desde aquel año, se prohíbe el acceso de los fotógrafos al escenario. EN BUSCA DE FINANCIACIÓN El creador del patronato de la fundación fue su segundo presidente, www.lamarea.com


Plácido Arango, empresario mexicano y padre de la cadena de restaurantes y tiendas Vips. En la organización recuerdan la anécdota de una de las primeras reuniones con grandes empresas a las que Arango asistía para pedir dinero. Fue en el Comité Ejecutivo del Banco Popular. El presidente de la fundación llegó con una carta de recomendación del rey debajo del brazo. Antes del encuentro, los miembros del comité especulaban con la cantidad que les pediría: “¿Cuánto querrá? ¿100 millones de pesetas [equivalentes en 1987 a 600.000 euros]? ¿50? ¿80?” Por prudencia o por ignorancia del poder que tenía la rúbrica del monarca, Arango pidió apenas cinco millones de pesetas (30.000 euros). Los banqueros respiraron pero, al terminar la reunión, desde Casa Real se espetó al presidente: “¿Pero tú qué te has creído, que la firma del rey es para pedir calderilla?”, recuerdan fuentes cercanas a la fundación. Finalmente, Banco Popular aportó 10 millones. Además de la fundación, los grandes patronos abren canales alternativos para agasajar a la Familia Real. El presidente de La Caixa (actual Caixabank), Isidro Fainé, por ejemplo, es uno de los habituales en los corrillos empresariales cercanos a la monarquía. De hecho, La Caixa fue una de las empresas que, junto con el Gobierno balear, realizó una colecta al más alto nivel para obsequiar a Juan Carlos de Borbón con un yate, el Fortuna III, que les costó 18 millones de euros. El pasado 15 de enero, Caixabank era una de las empresas participantes en el Spain Investors Day, unas jornadas presididas por el Príncipe de Asturias para establecer contacto con inversores extranjeros. El primo del rey y hombre de su extrema confianza, Carlos de Borbón, es una figura clave para acceder al monarca, ya sea a través de reuniones o en una de sus habituales cacerías, a las que es muy aficionado. Carlos, de 75 años, es apenas 10 días menor que Juan Carlos y los dos han tenido vidas paralelas. www.lamarea.com


De hecho, Carlos de Borbón tuvo un papel clave, junto al abogado Juan Luis Iglesias, en el derrocamiento en 2009 del mentor de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, según fuentes internas. García es el periodista republicano que más ha ayudado a la monarquía desde que a finales de la década de 1970 se le ocurrió la idea de crear los premios como el mejor escaparate posible para el príncipe. Felipe tenía 12 años. Vincularle desde entonces al mundo de la cultura y el deporte (abanderado en los Juegos Olímpicos de Barcelona’92, esquiador, regatista...) le daba una imagen afable. Además, le aseguraba un discurso anual en el que todo el país centraba su mirada en el Teatro Campoamor de Oviedo. El sueldo de 183.000 euros que alcanzó García, recogido en el libro Nada fue un sueño. Biografía íntima del creador de los Premios Príncipe de Asturias (KRK), da cuenta de lo agradecida que quedó Casa Real por el invento. Sin embargo, después de 30 años, Zarzuela decidió dar un giro a la dirección, apostando por un perfil experto en fundaciones y del entorno del Opus Dei: Teresa Sanjurjo. Carlos de Borbón presidía la Asociación Española de Fundaciones (AEF) cuando Sanjurjo era la directora. Además, la buena relación de la AEF con el Banco Santander y, en concreto, con la mujer de Botín, Paloma O’Shea, allanó todavía más el camino. En realidad, los encargados de la elección del director de la FPA tendrían que haber sido los patronos, según consta en los estatutos de la fundación. Dos de ellos, el periodista Juan Cueto y el presidente de Caja Rural, Román Suárez Blanco, protestaron por la elección a dedo de Sanjurjo, que incluso obvió el consenso de los mecenas de buscar a alguien de origen asturiano. Sí que se cumplió la voluntad de la reina Sofía y la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, de que fuera una mujer quien ocupase el cargo. www.lamarea.com


DEL 'JUANCARLISMO' AL FELIPISMO Dicen desde Casa Real que no existe un planteamiento para la sucesión. Que se pondrá en marcha cuando toque. Lo que sí funciona a pleno rendimiento desde hace años es el trasvase de contactos empresariales del rey al príncipe, bajo la dirección y el control del primero. La preparación del heredero para asumir el trono comenzó desde el primer momento de su educación y se ha llevado a cabo de forma progresiva y lineal, sin acelerones en los últimos años, según las mismas fuentes. De hecho, el príncipe participa en actos institucionales en solitario desde mediados de la década de los 90 y empezó a ejercer de representante de España en el exterior en 1996. Destaca su papel en las tomas de posesión de presidentes sudamericanos. Estos viajes protocolarios, sumados a la proyección internacional que atesoran los premios Príncipe de Asturias al reconocer la trayectoria de personajes como Bill Gates, Stephen Hawking, Woody Allen o Nelson Mandela ya dotan al heredero de una nutrida agenda internacional, a la altura de un jefe de Estado. ¿Cómo se legitima a un rey nombrado “desde la emoción del recuerdo a Franco” y que prometió “guardar lealtad a los principios que conforman el Movimiento Nacional”? Para los historiadores que defienden la figura del monarca, como Paul Preston, Juan Carlos lo logró gracias a su “sacrificio y dedicación”, como apunta el historiador inglés en Juan Carlos, rey del pueblo (Debate), la última biografía publicada del soberano. Para otros, como Alberto Carrillo, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Sevilla, “su legitimidad de origen es el franquismo, porque fue Franco el que determinó la línea dinástica saltándose a Don Juan”.

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Ambos coinciden, eso sí, en la importancia del golpe de Estado del 23-F para crear la base sociológica del llamado juancarlismo, aunque lo hacen desde visiones antagónicas. En la biografía, Preston asegura que el rey coordinó el desmantelamiento del alzamiento militar desde la Zarzuela para “dar una segunda oportunidad a la democracia española”. Para Carrillo, tanto los movimientos de Casa Real tras la muerte de Franco como la imagen dada durante el 23-F responden a una “estrategia” calculada de la Corona, que “sabía que la única manera de mantenerse viva era distanciarse de la dictadura”. Ese hecho histórico “ha blindado en gran medida a la monarquía, ha sido su colchón salvavidas”, añade. Pero los réditos de aquella “jugada maestra” del rey, según el historiador malagueño, no son hereditarios. “El príncipe necesitará su propia estrategia, intentando ofrecer un perfil más cercano al pueblo. Y en eso, el papel de Letizia es fundamental”, augura Carrillo. Eso sí, estas variaciones son “estéticas” porque “desde un punto de vista democrático no se justifica de ninguna manera la herencia de una jefatura de Estado”. Incluso entre quienes alaban la figura del monarca, como Preston, existen ciertas dudas sobre cómo afectará la sucesión a la legitimidad de la institución: “Depende de cuándo y de las circunstancias en que se haga el traspaso de poderes. Pero en principio, en circunstancias normales, sí que sería legítimo”. La asunción del trono por parte del príncipe Felipe, en un futuro más o menos lejano, se encontrará con un problema extra: el creciente desapego de la ciudadanía hacia la monarquía. La última vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó a los españoles por su confianza en varias instituciones, en octubre de 2011, la Corona obtuvo su primer suspenso de la historia con un 4,89 sobre 10, una nota menor que la que los encuestados www.lamarea.com


otorgaron a los medios de comunicación (4,97) y muy inferior a los resultados de años anteriores (5,35 en 2010 y 6,67 en 1997, por ejemplo). Esta pregunta, que no ha vuelto a aparecer en los barómetros del CIS desde entonces, incluye valoraciones sobre otras instituciones, como las Fuerzas Armadas (5,65) o los partidos políticos (2,76) y forma parte de un paquete flexible del barómetro que suele incluirse en las encuestas, sin una pauta fija, cada cierto tiempo. “No hay una razón concreta por la que no se ha incluído en las últimas encuestas. No significa en absoluto que se vaya a dejar de hacer esa pregunta o que no vaya a entrar en las próximas oleadas”, explican desde el CIS. Mientras llega ese nuevo examen oficial a la monarquía, las encuestas de los medios ofrecen resultados dispares. La última, publicada en enero por El Mundo, muestra que el 50,1% de los españoles valora positivamente al rey. La oleada anterior, de enero de 2012, le dio un 76% de aprobación. El príncipe, eso sí, se lleva el visto bueno del 62,3% de los encuestados. Mientras la monarquía sigue perdiendo fieles, los principales partidos políticos, PP y PSOE, apoyan sin fisuras a la institución. La pérdida de adeptos a la Corona no es flor de un día, tal y como explica Belén Barreiro, Doctora en Ciencia Política y Sociología, fundadora de la firma de investigación social MyWord y exdirectora del CIS: “A lo largo de la democracia se ha ido produciendo una caída de la valoración de la monarquía, que estaba muy bien vista en los 80, al contrario de lo que ha pasado con otras instituciones como el Ejército, que tenía una mala valoración tras la dictadura y ha ido ganando simpatías”. A esto se le suma la evaluación que hacen los jóvenes de la institución, que la deja peor parada que la media. Esto supone, según la socióloga, un obstáculo a largo plazo. www.lamarea.com


Barreiro culpa de esa desafección hacia la Corona tanto a factores coyunturales, ”de posible recuperación”; como estructurales, derivados de la propia esencia de la monarquía. “El hecho de que no sea una institución democrática, porque no ha sido elegida por la ciudadanía, hace que chirríe, sobre todo para los más jóvenes”, explica. De los factores coyunturales, el más importante es la imputación de Iñaki Urdangarín. No ayuda, tampoco, que el Rey fuese pillado en plena cacería de elefantes en Botsuana el 14 de abril porque tuvo un accidente y necesitó volver a España para ser intervenido, aunque luego pidiera disculpas públicas e hiciese propósito de enmienda. Todos estos escándalos han trasladado los temas relacionados con la Corona, que solían habitar en el escaparate de las páginas de la prensa rosa, a las portadas de los medios generalistas. ¿Existía hasta ahora un veto sobre la monarquía? Según Carmen del Riego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), no. Lo que sí había, en su opinión, es una “prudencia” a la hora de denunciar hechos escandalosos que “no se ha dado en otros casos, porque el respeto del que gozaba la monarquía los hacía más difícil de creer, no sólo para los periodistas sino también para los ciudadanos”. Para Elsa González, presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), sí ha habido un “cambio radical” más patente en el tratamiento que los medios hacen de los temas reales porque, hasta ahora, había “un pacto no escrito entre los editores para respetar o proteger la figura del rey”, nacido de la idea forjada en la Transición de que criticar al monarca podía afectar a la democracia. Para González, la receta para los nuevos tiempos es más vigilancia desde la prensa y más transparencia desde la Corona. www.lamarea.com


Y es en esa mejora de la transparencia en la que, según fuentes de Zarzuela, basan su política de trabajo desde hace años. Un ejemplo de ello, siempre según la institución, es la publicación de los presupuestos de Casa Real en su web. Las cuentas de 2013 han sido las terceras en salir a la luz después de 32 años de secretismo. Esta decisión, alabada por casi todos, tuvo sin embargo dos frentes críticos: uno exigía un mayor desglose del gasto y el otro recordaba que, además del presupuesto oficial, algunos ministerios hacen frente a gastos derivados de la Corona que deberían constar en las cuentas finales. Desde Palacio argumentan que en muchos casos es difícil desglosar gastos que son compartidos (si en un viaje que sufraga Exteriores participan el rey y el ministro, por ejemplo) y que, en todo caso, desvelar o no esos gastos es responsabilidad del ministerio competente. La institución se defiende e insiste en que el presupuesto es modesto y que la austeridad es marca de la casa. Zarzuela vigila también que la gestión del patrimonio económico del príncipe no tenga ni un solo punto flaco. A diferencia de otros miembros de la Familia Real, el heredero no ha tenido opción de gestionar su dinero a través de una impopular Sociedad de Inversión de Capital Variable (SICAV). Estas entidades son la trampa que utilizan cientos de grandes fortunas en España para tributar sólo un 1%, frente al 25% que pagan las pequeñas y medianas empresas o el 30% de las grandes. Para lograrlo hace falta un patrimonio inicial de 2,4 millones de euros y encontrar 100 mariachis que pongan su nombre para cumplir el mínimo de los 100 socios. Hay empresas especializadas en conseguir esos 100 titulares. Pero entre la Familia Real no todos sus miembros son tan cuidadosos con las formas. El ejemplo más claro es Pilar de Borbón, hermana del rey, que preside la sociedad www.lamarea.com


Labiernag 2.000 Sicav S.A. Esta entidad también sirve de cobijo para otros familiares, como los hermanos Bruno Alejandro y Beltrán Ataulfo Gómez-Acebo De Borbón. El gasto de la monarquía, en un país con cinco millones de parados y cuando aún retumban en las cadenas de televisión las palabras del monarca sobre la “igualdad de todos los españoles”, ha pasado a un primer plano. Aun así, en opinión del historiador Alberto Carrillo, el debate monarquía-república no debería fundamentarse con argumentos económicos. En su opinión, se debería reflexionar sobre si la máxima institución del Estado es democrática o, como en el caso de la monarquía, no es más que un “anacronismo”. Pero, como explica el profesor, Casa Real sabe aprovechar estas circunstancias desfavorables para su propio beneficio. Así lo hizo cuando Juan Carlos espetó su “¿Por qué no te callas?” al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Para Carrillo, se trató de “un acto con una gran carga simbólica para buscar un enemigo fuera que reforzara la unión con el rey”. La táctica fue similar en su último discurso de Navidad, en el que pidió una “política con mayúsculas”. Entonces desvió el foco hacia los partidos políticos, consciente de las críticas que los últimos escándalos de corrupción habían despertado. Carrillo lo considera un “acto de populismo”, porque el rey dijo exactamente lo que la gente esperaba oír. Audiencia abierta se emite cada sábado a las 13.00 horas en La 1 y recoge discursos, apretones de manos, actos de protocolo, apariciones públicas y un análisis de la monarquía. El programa pasa de unos niños de uniforme describiendo lo que es para ellos un rey, a una enumeración de sus funciones y de las leyes que afectan a la Corona. Intercalados, se cuelan frases y rótulos de ensalzamiento de la institución: “El rey es la figura en la que empieza y acaba el engranaje constitucional”; “el príncipe moderador, que ejerció por unas horas de árbitro entre Rajoy y Mas”. Su coste es de unos 2.500 www.lamarea.com


euros por programa, aunque también utiliza recursos de los servicios informativos, según fuentes de TVE. El semanal empezó a emitirse el pasado 13 de octubre y su objetivo, tal y como explicó su presentadora en el primer programa, es “acercar la institución a los ciudadanos, cumpliendo un mandato parlamentario”. Lo que no dijo es que esa orden está fechada en 2007. Entonces, ¿por qué ahora? Según el director del programa, Miguel Ángel Sacaluga, es un proyecto que lleva años planteando como miembro del consejo de administración de RTVE. Para Yolanda Sobero, presidenta del consejo de informativos de RTVE hasta las recientes elecciones, las motivaciones son otras: “La estrategia nace de Casa Real, que ante el descalabro del caso Urdangarín intenta reforzar su imagen”. Para Sobero, se trata de un programa institucional mucho más que informativo, algo que no es nuevo: “Las noticias en TVE siempre se han quedado ahí, nunca se han realizado reportajes de investigación profunda y crítica sobre la monarquía”. Un defecto de forma y de fondo que, según ella, no es exclusivo de la televisión pública sino que se ha extendido, durante años, a todos los medios. El director del programa responde que es un programa institucional, pero también informativo. Y asegura que sí se informa sobre escándalos como el caso Urdangarín o el viaje a Botsuana porque “afectan a la institución”. Estos temas se trataron en el resumen especial del año y en el programa que repasó la vida del rey con motivo de su 75 cumpleaños. Eso sí, edulcorados con una voz en off que toma partido: “La Corona, que sufre como el resto de las instituciones el desprestigio causado por la crisis” o “el deterioro de la imagen surgido a raíz del proceso abierto a su yerno. Y eso que desde que se conoció la noticia, no sólo condenó los hechos sino que le apartó de la familia real”. “Audiencia abierta no es un programa sobre el rey para defender la monarquía, igual que no se hacen programas sobre las Cortes www.lamarea.com


para defender a los parlamentarios”, se defiende Sacaluga. La entrevista de Jesús Hermida al rey el pasado 4 de enero (“absolutamente versallesca”, en palabras de Yolanda Sobero) incluyó halagos de padre a hijo que inciden en una expresión que la retórica monárquica repite hasta la saciedad desde hace años y que una mayoría de los españoles ha hecho suya. Para el rey, Felipe es, además de una bendición, un hombre “muy preparado”. Si Juan Carlos quiso parecer cercano a la ciudadanía gracias al término campechano, inseparable ya de su persona, Felipe se aferra a esa imagen de hombre forjado para ser rey que haga frente al desapego creciente y al difícil encaje de una institución como la realeza en una democracia del siglo XXI.

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Príncipe TV: pantalla de plasma king size

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l príncipe Felipe, tras las cámaras, supervisaba la grabación del discurso navideño de su padre, el rey: sólo un paso más en una escenificación televisiva que no hace más que reforzar la rara ley monárquica de traspaso de poder. El príncipe ahí, mirando. Igual que nosotros, pero más cerca, antes y de pie. Él está. ¿A qué va el príncipe, si no, a las tomas de posesión de los mandatarios del mundo? ¿A hacer amigos? No, va a estar; para salir en televisión, en los informativos, para figurar en los archivos multimedia como el hombre que siempre estuvo allí, en calidad de heredero no elegido en ceremonias de asunción de gobernantes sí elegidos por sus pueblos. El príncipe mirando cosas podría ser un buen Tumblr, pero también el título del archivo de cualquier televisión de los últimos años. El príncipe mira y nosotros observamos. El príncipe calla, y nosotros tenemos algunas cosas que decir. El príncipe Felipe camino de la frontera de Francia. Podría parecer un excelente titular para republicanos, un magnífico piscolabis con el que acompañar el champán del brindis. Pero no. Porque era el príncipe Felipe camino de la frontera con Francia en el AVE, en la línea recién inaugurada que conecta Barcelona con Figueres. El príncipe en el AVE, en todos los informativos, sentado junto a Mariano Rajoy y frente a Artur Mas y a la ministra de Fomento, Ana Pastor. Los políticos hablaban de sus cosas, conscientes de la presencia de las cámaras, ellos a lo suyo: que si estás más delgado, que si no tengo tiempo ni para ir a nadar, que si yo soy más de caminar en el sitio encima de una cinta transportadora o a mí el gorro de natación me deja fatal el pelo. El príncipe Felipe calla, y esa es la noticia: su silencio. Como si en el ensayo general de la escena www.lamarea.com


inaugural de la Alta Velocidad, los políticos elegidos hubieran optado por parecer tan tontos hablando que el silencio del Borbón sirviera para mostrarle inteligente en su mutismo. El príncipe Felipe el Día de la Banderita (de la Cruz Roja, no te emociones, Marujita Díaz). Paseando por el centro de Madrid. Un centro tomado por policías pero despejado ante las cámaras. El príncipe y el ciclista. Que suena como El príncipe y la corista pero sin Marilyn y con lycras: las del espontáneo en bicicleta que pedaleaba por la Puerta del Sol y quien, al intentar retratar a Felipe con su móvil, se cayó. Allí estaban las cámaras de televisión para recoger el entrañable instante y el príncipe, muy bien dispuesto, para tenderle la mano al deportista caído, que mantuvo durante todo el episodio el brazo en alto. Para no dejar caer el móvil al suelo, entiéndase. El príncipe tendiendo la mano al pueblo: al ciclista oportuno en la Puerta del Sol (como si Decathlon no hubiese querido perder su presencia en la plaza y hubiera sustituido las tiendas de campaña del 15–M por una bicicleta) o a la mendiga que pedía limosna a la puerta de una iglesia y a quien el heredero confundió con una súbdita admirada. Poner la mano vacía para que te den algo y que te den la mano: ¡toma ya metáfora! Tras el chascarrillo, los medios monárquicos lograron unas declaraciones en exclusiva de la mendicante en las que confirmaba que sí, que lo que quería era eso: un apretón de manos. Que no, que no es que el príncipe se dejara llevar por la fiebre representativa. Impresionante documento. Felipe de Borbón mira, tiende, atiende, está de pie, se sienta, se pasea y hasta da discursos en catalán (como buen príncipe de Girona) que sirven para que todos los tertulianos palmeros aplaudan su perfecta pronunciación del idioma de Martí i Pol... ¡BASTA! ¡SÁLVENNOS... Deluxe y en king size!

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Irregularidades tras la fachada social de la Fundació Príncep de Girona La Fundació Príncep de Girona (FPdGi), constituida en el verano del 2009, recibió un duro golpe cuando, en octubre de 2010, se reabrió una de las causas por las que estaba imputado su director, Arcadi Calzada, obligándolo a presentar la dimisión y a abandonar la primera línea de la fundación que en gran medida contribuyó a crear. Una inspección de la Generalitat en Caixa Girona había detectado diversas irregularidades en la gestión de Calzada como presidente de la caja, entidad que abandonó al asumir la dirección de la fundación, como desfases presupuestarios entre los ingresos reales y los declarados de la Obra Social, facturas no justificadas y ventas de empresas de altos cargos a la caja. Entre otras cosas, Calzada era sospechoso de haber vendido obras de arte de su propiedad a la caja u otorgar contratos por valor de 500.000 euros a la empresa de su hija, Noemí Calzada. Si el Palau de la Música fue el ‘cortijo’ de su presidente, Fèlix Millet, Caixa Girona se revelaba como el de Calzada. Al más puro estilo del ahora defenestrado ex presidente del Palau, Calzada había casado a su hija en los majestuosos jardines de Cap Roig, propiedad de la entidad. La reapertura de la causa contra el director de la FPdGi provocó que éste dimitiese de su cargo. Pero no abandonó la institución y, a día de hoy, sigue en el patronato a título personal. Calzada, diputado por CiU en el Parlament durante los gobiernos de Pujol, vicepresidente del F.C. Barcelona, vicepresidente del Palau de la Música bajo el mandato de Millet y siempre presente en la élite política y económica del país, puso un especial empeño en la www.lamarea.com


creación de la fundación cuando ya preparaba su salida de Caixa Girona que, al poco tiempo, sería absorbida por La Caixa por sus problemas contables. La constitución de la FPdGi no se entiende sin el papel clave que jugó el entonces presidente de Caixa Girona. Calzada pactó con la Cámara de Comercio de Girona, La Fundación Gala-Salvador Dalí y La Caixa, y puso en marcha la fundación que él presidiría en un opaco proceso que fue dejando por el camino a todo aquel que se opuso. Los miembros de la junta de la Cámara de Comercio de Girona se encontraron la propuesta de adherirse a la FPdGi encima de la mesa sin disponer de más información que su obligación de votar a favor. Lo explica el empresario de Cadaqués Rafael Martín: “La fundación se creó a escondidas. No se notificó ni se hizo saber nada a nadie. El presidente de la cámara no podía tomar esta decisión sin contar con el pleno. Nos manifestamos en contra, y a partir de aquí sucedieron muchas cosas”. Martín, entonces el mejor situado para presidir la comisión de control de Caixa Girona, fue vetado del cargo tras las negociaciones que su partido, Esquerra Republicana, mantuvo con el PSC y CiU. “Yo representaba un tanto por ciento importante del empresariado de Girona. Se me penalizó y se me apartó. No interesó que fuese crítico. Solo quieren gente que esté a su servicio. Y tienen mucho poder, por descontado”. Las mayores empresas españolas acudieron a la llamada para integrar el patronato de la fundación, y se comprometieron a realizar una aportación anual cercana a los 2 millones de euros (entre 15.000 y 30.000 euros cada una) para las actividades de formación, premios para emprendedores y proyectos que realiza la www.lamarea.com


FPdGi. Telefónica, Endesa, Danone, Repsol, Iberdrola, Planeta, Agbar, Abertis, y así hasta cerca de 60 empresas que integran el patronato.

“Somos una fundación joven, pero contamos con valiosas alianzas y una ambición honesta y transparente”, afirmaría un año después el príncipe Felipe de Borbón durante la presentación de la FPdGi en la Sala Oval del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Varias de esas “valiosas alianzas” han sido salpicadas por presuntos casos de corrupción, cuando no los han protagonizado. Es el caso, por ejemplo, de Jordi Rubau, propietario de Construcciones Rubau. Su constructora está siendo investigada por formar parte de un ‘clan’ que pactaba precios y se repartía los contratos de obras públicas en Girona. O el abogado Gonzalo Rodés, administrador de Acacia ISP – una de las empresas que ha participado en la compra de Aigües Ter-Llobregat por parte de Acciona- junto a su hermano, Fernando Rodés, al que investiga la Fiscalía por el proceso de privatización del agua. El levantamiento del secreto de sumario del caso Palma Arena reveló que varias de las empresas que integran el patronato de la fundación hicieron importantes donaciones a la trama. Es el caso de Telefónica, que aportó 703.852 euros; el BBVA, 502.021; Repsol, 237.800; Abertis, 116.000; Gas Natural, 55.680; o las bodegas Miguel Torres, 41.760 euros, entre otras. A día de hoy, todavía no se ha arrojado luz sobre esos vínculos. A preguntas de La Marea, la FPdGi se limita a señalar que “el listado de patronos de la fundación es público y todas son empresas privadas que han decidido participar en los proyectos de nuestra fundación”.

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Monarquía y constituyente republicana Armando Fernández-Steinko La monarquía se apoya en la Constitución de 1978 y ésta se apoya en un pacto social entre privilegiados y clases subalternas. El hijo de todos estos pactos es el Estado del Bienestar que, por su parte, alimenta la legitimidad de la monarquía. La incapacidad del sistema empresarial de crear una sociedad del trabajo para financiarlo de forma sostenible obligó a recurrir al endeudamiento externo y con los años, todo –monarquía, constitución y Estado del Bienestar– acabó entre las garras de los mercados financieros. Los dos grandes partidos no se pusieron de acuerdo en cambiar el sistema productivo, que habría salvado la Constitución de 1978 y obligado a romper con las políticas neoliberales. Se pusieron de acuerdo en hacer todo lo contrario: reforzar el monopolio que ostentan los privilegiados en el control de las grandes palancas económicas, financieras y empresariales, de la riqueza fundamental del país. La reforma exprés del artículo 135, que subordina todas las acciones públicas a la estabilidad presupuestaria, es la apuesta de ambos partidos, baluartes del orden monárquico-constitucional, por su propia liquidación y la del rey. Al hacerlo dinamitaron las bases sociales de la monarquía posfranquista que habían venido apuntalando. Se abre un proceso constituyente. No consiste en la redacción de una nueva constitución. Es algo anterior y más de fondo, comparable al largo proceso de regeneración que se inicia en la segunda mitad del siglo XIX, y que culminó en la Segunda www.lamarea.com


República. Fue un proceso infiltrante y silencioso en el que cada vez más ámbitos –primero culturales y mentales, luego institucionales y sociales, al final políticos y constitucionales– coagularon en las mayorías del 31. El problema del encaje de Cataluña y Euskadi no hace sino acelerar este viaje hacia un nuevo horizonte constitucional. El acoplamiento identitario sólo puede ser voluntario y horizontal, convergente entre todos los territorios: nada que ver con la idea vertical y a priori de país y de la historia que impone la monarquía desde un arriba de espíritus santos y sables escondidos. El miedo al golpe sirvió para salvarla a corto plazo pero a largo fue el Estado del Bienestar lo que facilitó su asentamiento. Ahora ya no queda nada de eso: ya no hay miedo a los militares y el Estado del Bienestar está desapareciendo por el sumidero de los mercados financieros, que es la fontanería de los privilegiados, la misma que se traga la legitimidad del orden monárquicoconstitucional. El declive electoral de los dos partidos mayoritarios es el declive de la monarquía, de la idea en la que ha ido cristalizando el bipartidismo cansino de los últimos 30 años. Durante tres décadas el Estado del Bienestar salvó a la monarquía de convertirse en idea borbónica, abstracta y distante. Ahora su sacrificio en favor de los ricos provoca otra vez la expulsión de la idea monárquica de las cabezas de los ciudadanos en paro.

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Enrique Gimbernat “Los privilegios penales de la familia real son intolerables” En su obra El espíritu de las leyes, Montesquieu decía: “Todo hombre que tiene poder tiende a abusar de él y sólo se detendrá cuando encuentre límites”. Unos límites que, en una sociedad democrática, garantizan las leyes. Pero hay excepciones. Por ejemplo, las que instaura la legislación española sobre el rey, cuya persona es “inviolable”, y también sobre su familia, que goza de unos privilegios penales que Enrique Gimbernat (Sevilla, 1938), catedrático de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid, describe como “intolerables”. Usted describe la inviolabilidad penal del rey como una anomalía en un país democrático. Sí, porque además de la inviolabilidad penal del rey, las supuestas injurias o calumnias contra Felipe, las infantas o sus hijos no precisan ni siquiera de una querella de la parte afectada. Se interponen de oficio por el ministerio fiscal, son competencia de un tribunal especial, la Audiencia Nacional, y encima conllevan penas más graves de lo habitual. Los familiares del rey están superprotegidos, pero esta superprotección implica la absoluta desprotección de los ciudadanos frente a posibles delitos que los miembros de la familia real puedan cometer. En el caso del rey, su inviolabilidad penal afecta a la tutela judicial efectiva [el derecho de todo ciudadano a ser tutelado por la Justicia en el ejercicio de sus derechos legítimos], pues Juan Carlos I puede incluso matar o robar sin que sea posible abrir diligencias penales contra él. ¿Cuál está siendo la evolución de estos privilegios penales? Por si la inviolabilidad penal del rey fuera poco, los tribunales están haciendo una interpretación amplia de este privilegio extendiéndolo www.lamarea.com


al ámbito civil. Ahí entran, por ejemplo, las demandas de paternidad que presentaron hace poco dos ciudadanos contra el rey y que sendos juzgados madrileños rechazaron admitir a trámite con argumentos que no se ajustan a derecho. No tengo duda de que estas personas van a recurrir y, si no encuentran amparo en España, con toda seguridad lo hallarán en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. ¿Este blindaje legal del rey tiene que ver con el origen franquista de su reinado? Sin duda alguna. También en el anterior régimen el jefe del Estado, Franco, sólo respondía “ante Dios y ante la Historia” y no estaba sujeto a los tribunales, ni penales ni civiles. ¿A Juan Carlos I y su familia se les debería exigir más responsabilidad legal que al resto de ciudadanos? No, se les debería exigir la misma, ni más ni menos. Deberían ser tratados como simples mortales; lo contrario vulneraría el principio de igualdad ante la ley, al igual que lo hace ahora la inviolabilidad del rey. España ha ratificado el Estatuto de la Corte Penal Internacional: ¿es esto compatible con los privilegios penales del monarca? Sí, porque la inviolabilidad del rey que recoge la Constitución no se puede hacer valer ante los tribunales penales internacionales.

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Gastos reales Austeridad y transparencia. Estas son las dos premisas del mensaje que la Casa Real quiso enviar en plena ebullición del caso Nóos con la publicación, en diciembre de 2011 y por primera vez en 32 años, de un desglose de su presupuesto. Si bien es cierto que la partida destinada a esta institución ha ido mermando (8,9 millones de euros en 2010; 8,4 en 2011; 8,26 en 2012 y 7,93 millones de euros previstos para 2013) también lo es que la reducción es muy inferior a la que ha afectado al resto de epígrafes de las cuentas generales. En 2012, con un tijeretazo medio del 16,9% en todos los ministerios, la asignación real se redujo sólo en un 2%. El desglose de los presupuestos, con menos detalle del necesario para poder conocer de facto a qué se destina el dinero que los ciudadanos asignan al monarca cada ejercicio, se aleja más aún de lo que se consideraría una transparencia real. Desde Zarzuela insisten en que no tienen una obligación legal de publicar estas cuentas, aunque sí responden a un deber moral y ético. Además, consideran que el nivel de detalle es suficiente. Pero en muchos casos cuando se obvia y en muchos casos hasta se oculta, el presupuesto que destinan otros ministerios (Hacienda, Interior, Defensa, Presidencia, Asuntos Exteriores y Cooperación) para sufragar los gastos del jefe de Estado y su heredero. Los viajes de los miembros de Casa Real, por ejemplo, son mucho más caros que aquellos en los que participa el presidente del Gobierno (ver gráfico en página 21). Todas estas partidas, algunas de mayor cuantía que el presupuesto asignado y otras casi simbólicas, también forman parte del coste de la monarquía.

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Servicios a la corona El gasto general para engalanar y preparar las recepciones y actos en los que participa la jefatura del Estado se consigna en el apartado de Patrimonio Nacional (dependiente del Ministerio de Presidencia) destinado a ‘servicios a la Corona y actos de Estado’, que en 2012 fue de más de nueve millones y medio de euros y que incluyó la preparación de siete recepciones, cinco audiencias civiles, 10 audiencias militares, siete presentaciones de credenciales de embajadores, siete visitas de jefes de Estado, siete cenas de gala y 47 actos suscritos al amplio apartado de “otros”. Las incógnitas: parque móvil, guardia real y seguridad Pese al intento de frenar las críticas por la imputación de Iñaki Urdangarin -por malversación, prevaricación, blanqueo de capitales, falsedad documental y delito fiscal- publicando sus presupuestos como un alarde de transparencia, seguimos sin saber cuánto cuesta el mantenimiento y las reparaciones del parque móvil que usan los miembros de Casa Real (a cargo del Ministerio de Hacienda), la Guardia Real (a cargo de Defensa) y la seguridad que rodea a los miembros de la Familia Real (Interior). 128.000 euros en arreglos florales. Entre sus servicios a la corona, Patrimonio Nacional gastará algo más de 128.000 euros netos en dos años en la decoración floral de las cenas de gala en el Palacio Real y las recepciones a jefes de estado en el palacio de El Pardo, según se desprende del contrato publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Entre los años 2009 y 2011 se celebraron 13 cenas de gala y ocho recepciones, un total de 21 actos, lo que daría una media de más de 6.000 euros por cada uno de estos eventos. www.lamarea.com


Marivent, a cargo de todos los ciudadanos de Baleares El mantenimiento y limpieza del palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, costó 1.768.499 euros en 2012, que se sufragaron a cargo de los presupuestos de Baleares. Para 2013, la puesta a punto del palacio estival de la Familia Real, en primera línea de playa, está presupuestada en 1.672.409 euros. Pienso para ciervos y javalís de El Pardo. Patrimonio Nacional también es el encargado de alimentar a los animales que habitan en los bosques y jardines reales. El último contrato de pienso, para dos años, sumaba 122.750,69 euros. Una parte (sin desglosar, como es habitual) se destina al sustento de los ciervos, jabalíes y conejos del monte de El Pardo, donde casi la totalidad de su extensión es de uso exclusivo de la Familia Real y, por tanto, de acceso prohibido al resto de los ciudadanos. Mantenimiento y reparación de lamparas. El mantenimiento de cinco lámparas en el Palacio de la Zarzuela, que incluye dos limpiezas al año durante dos años, cuesta 4.740 euros a Patrimonio Nacional. Este gasto se incluye dentro de un contrato (250.000 euros en total) para el cuidado de lámparas -la mayoría obras de arte o históricas- en diferentes edificios, como los 132.822 euros que se pagan por las que cuelgan de los techos del Palacio Real de Madrid, residencia oficial aunque no cotidiana de los reyes en la capital. Este contrato se publicó en paralelo a otra adjudicación relacionada: restauración de lámparas en distintos palacios por 290.372,47 euros. En concreto, la restauración de cinco lámparas del Palacio Real valoradas en casi 160.000 euros cuesta 49.140 euros.

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Funcionarios de la Zarzuela, seis millones de euros. Bajo el epígrafe: apoyo a la gestión administrativa de la jefatura del Estado, Presidencia incluye el sueldo y los costes laborales de 135 trabajadores públicos (127 funcionarios y 8 contratados como personal laboral) que trabajan para Casa Real. Los presupuestos de 2012 destinaron 6.158.560 euros para sufragar este gasto, que no incluye el salario de altos cargos, como el jefe de la casa del Rey. Tampoco el personal militar y el de seguridad. Cuatro millones para una casa a medida del heredero. Pese a que Patrimonio Nacional gestiona otros palacios que no están habitados, el Gobierno de Aznar sufragó la construcción de la que ahora es la residencia de los Príncipes de Asturias. El pabellón costó más de cuatro millones. El Fortuna III, escondido en una nave del puerto. Antes de que la crisis les obligara a dejar la ostentación y el lujo en el ámbito privado, era habitual ver a los miembros de la Familia Real embarcarse en el yate que un grupo de empresarios regaló al rey para que disfrutara de las islas. Llenar el depósito del Fortuna cuesta 20.000 euros. Desde que empezó la campaña por mostrar austeridad sólo ha salido a mar una vez y, según se justificó entonces, “por motivos de mantenimiento”. Uniformes para los guardas de campo de El Pardo. El Gobierno acaba de licitar un contrato para adquirir los uniformes de los guardas de campo de El Pardo, un paraje natural acotado casi en su totalidad que acoge la Zarzuela y el pabellón del Príncipe. El presupuesto de esta partida es de 428.514,77 euros.

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Mantenimiento y cuidado de los palacios: sin desglosar. Patrimonio Nacional gastó en 2012 casi 21 millones de euros en la conservación de 145 edificios, entre los que se encuentran los siete palacios reales. El organismo no desvela qué parte del presupuesto se destina a la Zarzuela (incluido el pabellón del príncipe) y el Palacio Real de Madrid que es, de hecho, la sede oficial de la Casa Real y donde realiza buena parte de sus actos institucionales, aunque no habite en él. Lo mismo ocurre con el gasto en conservación de jardines, parques y montes (12 millones de euros): no conocemos qué parte se destina a las estancias que usan los miembros de la monarquía y qué parte al resto de los edificios singulares de Patrimonio. 50.000 euros para retapizar unas sillas En 2012, Patrimonio Nacional contrató por 50.000 euros el retapizado y arreglo de 120 sillas viajeras del Palacio Real y forman parte del decorado de los actos oficiales. La última vez que se pusieron a punto fue para la boda de los Príncipes de Asturias.

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La ciudad donde los borbones cuelgan de la pared boca abajo

Toni Martínez

Mayo de 1707. La ciudad de Xàtiva (Valencia) se encuentra sitiada por las tropas borbónicas en su lucha dinástica frente a los Austrias. Tras la Batalla de Almansa, las tropas franco-castellanas de Felipe V habían entrado en el antiguo Reino de Valencia y eliminado todo apoyo al Archiduque Carlos. El monarca Borbón supera la resistencia de Xàtiva y, como represalia, ordena destruir y quemar la ciudad, convirtiéndola en una enorme hoguera de la que huyen sus habitantes. Además, Felipe V cambia el nombre de la ciudad por el de ‘Colonia nueva de San Felipe” y manda suprimir los derechos forales del pueblo valenciano. Han pasado ya más de 300 años desde entonces, pero el pueblo no olvida aquella parte de la historia. Desde los años 40, un cuadro del culpable de tanto sufrimiento se expone en un museo, boca abajo. Nadie sabe a ciencia cierta quién fue el que le dio la vuelta a esta obra pintada en 1720 por Josep Amorós y que se expone en el Museo de l’Almodí de la ciudad. Los habitantes de Xàtiva viven esta situación con orgullo, pese a que el alcalde del PP, Alfonso Rus, quiso llegar a un pacto con la Corona para que pidiesen perdón públicamente a cambio de poner el cuadro del derecho. Ni la monarquía ni los vecinos vieron con buenos ojos la iniciativa y los borbones siguen, 300 años después, sin pisar la ciudad. El rechazo a los miembros de la Familia Real se expande también a otras ciudades. En mayo de 2012, el municipio barcelonés de www.lamarea.com


Berga declaró al Rey persona ‘non grata’. El motivo es que su reinado “entronca directamente con el de su antepasado Felipe V de Borbón, responsable de la pérdida de libertades nacionales”. La senda iniciada por Berga fue seguida semanas después por los municipios, también catalanes, de Santa Eulalia de Riuprimer y de Ripoll, que extendió su rechazo al resto de miembros de la Familia Real. El heredero al trono reinará, probablemente, bajo el nombre de Felipe VI. Demasiada humillación para una ciudad que fue quemada y unos pueblos que perdieron su identidad. La respuesta de la Casa Real sigue sin satisfacerles. En su último discurso navideño, el monarca apareció en su despacho ante un cuadro del Duque de Parma, hijo de Felipe V. ¿Casualidad? Quizás. Mientras, este, seguirá boca abajo en Xàtiva.

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Escasa información sobre las actividades del día a día Dice la Constitución que entre las funciones del rey se encuentra “arbitrar y moderar” el funcionamiento regular de las instituciones, promulgar las leyes, convocar un referéndum, firmar los decretos , el mando supremo de las Fuerzas Armadas, ejercer el derecho de gracia , acreditar a los embajadores, declarar la guerra y hacer la paz. Estas tareas se resumen en dos: estampar su firma en aquello que decida el gobierno de turno y presidir actos protocolarios. La agenda pública de los miembros de la familia real recogida en la web de Zarzuela indica que el príncipe participa en casi 200 actos al año. Si se analiza con más detalle, se constata que tanto él como su padre suelen concentrar varias citas en un solo día, de modo que es difícil saber a qué se dedican la mayor parte del tiempo o cuándo realizan viajes privados, una práctica bastante común entre la Familia Real. A modo de ejemplo, el pasado noviembre, Casa Real sólo informó sobre lo que hizo el monarca durante cinco de los 30 días del mes. Este enero, hasta el día 25, la agenda de Juan Carlos de Borbón concreta las actividades de apenas cinco días (aunque añade notas en otros dos: la entrevista en TVE y la celebración de su 75º aniversario en privado). Por su parte, tras participar junto a su padre en la Pascua Militar, el príncipe recuperó su agenda el 8 de enero, cuando inauguró un tramo del AVE. Desde entonces, y hasta el día 25, ha participado en www.lamarea.com


18 actos, agrupados en nueve jornadas. El día 9 dio cuatro audiencias en el palacio de la Zarzuela, igual que el 16. De esas actividades, tres tuvieron carácter deportivo: inauguró el mundial de balonmano, recibió a un club de fútbol de Alcalá y al patronato de la Fundación Madrid 2020. Francia Los franceses eligen el presidente de la República en votación directa. Aunque el poder ejecutivo emana del parlamento, tiene funciones importantes, especialmente en política exterior. El presidente suele viajar acompañado por nutridos grupos de empresarios para fomentar inversiones y negocios en el exterior. Es el jefe supremo del ejército y controla el botón nuclear. Alemania El presidente federal es elegido por las dos cámaras del parlamento y tiene un papel meramente representativo. Sus viajes al exterior tienen carácter diplomático. Suele ser la canciller la que viaja con empresarios para ayudar a las exportaciones. No es comandante del ejército, responsabilidad que corresponde al ministro de Defensa y, en tiempos de guerra, al canciller. Italia El presidente de la República es elegido por el parlamento. Su cargo es básicamente representativo, aunque debido a la notoria inestabilidad política del país, muchas veces le toca ejercer un papel importante como mediador para forjar gobiernos. Tiene el mando de las fuerzas armadas y puede conceder indultos. Viaja con empresarios italianos al exterior.

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Suecia El rey de una de las monarquías más antiguas de Europa representa el país en actos oficiales, el más destacado de los cuales es la entrega anual de los premios Nobel en Estocolmo. Es el más alto rango militar. Ayuda a las empresas nacionales en el extranjero, como por ejemplo en la inauguración de una factoría de producción de tecnología frío solar en Soria en 2009.

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