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Es un término muy amplio que designa el conjunto de corrientes o estilos de la arquitectura que se han desarrollado a lo largo del siglo XX en todo el mundo. Esta comparte con la arquitectura de épocas previas factores de eficiencia, resistencia a cargas estructurales y de estética.

La nueva arquitectura del siglo XX denominada por Le Corbusier, Mallet Stevens, Walter Gropius, Mises Van y Eric Mandelsohn como ¨¨Estilo Internacional ¨¨ introdujo obras arquitectónicas de forma simple, paredes de superficie planas, amplios ventanales con marcos de metal, etc. este etilo se disemino por todo el mundo.


Algunos Historiadores ven a la arquitectura Moderna como un movimiento impulsado principalmente por los desarrollos tecnolĂłgicos e ingenieriles, ya que la disponibilidad de nuevos materiales (como el acero, el hormigĂłn y el vidrio en paneles) llevaron al desarrollo de nuevas tĂŠcnicas constructivas a partir de la revoluciĂłn industrial, a partir de esta las ciudades crecieron vertiginosamente y la arquitectura enmarcada dentro de los entornos urbanos, dio paso al Urbanismo.


La Arquitectura Moderna se ha caracterizado por la simplificación de las formas, la ausencia de ornamento y la renuncia consciente a la composición académica clásica, la cual fue sustituida por una estética con referencias a la distintas tendencias del arte moderno como el cubismo, el expresionismo, el neoplastismo, el futurismo y otros


Geográfica y cronológicamente la arquitectura aparece haberse originado en el valle del Nilo. Un segundo centro de desarrollo se encontraba en el valle del Tigris y Efrates, que no influenciados por el arte antiguo egipcio. A través de varios canales los griegos heredaron de tanto los egipcios como asirios las dos influencias se distinguen bastante de la arquitectura de la Grecia antigua. Los romanos adoptaron los detalles externos de la arquitectura griega, sustituyendo el arco etrusco por las formas griegas. Desarrollaron un sistema completo y original de construcción y decoración y lo esparcieron al mundo civilizado.

Los siglos siguientes al Renacimiento asistieron a un proceso cíclico de constante alejamiento y aproximación del ideario clásico. El Barroco, en un primer momento, potencia el descontento del Manierismo por las normas clásicas y propicia la génesis de un tipo de arquitectura inédita, aunque frecuentemente posea conexiones formales con el pasado. De la misma forma que el Barroco representó una reacción al Renacimiento, el Neoclásico, más tarde, constituirá una reacción al Barroco y a la recuperación del ideario clásico. Este periodo de dos siglos, por lo tanto, será marcado por un ciclo de dudas y certezas acerca de la validez de las ideas clásicas.


El Barroco surge en el escenario artístico europeo en dos contextos muy claros durante el siglo XVII: de entrada había la sensación de que, con el avance científico representado por el Renacimiento, el Clasicismo, aunque hubiera ayudado en este progreso, no estaba en condiciones de ofrecer todas las respuestas necesarias a la dudas del hombre. El Universo ya no era el mismo, el mundo se había expandido y el individuo quería experimentar un nuevo tipo de contacto con lo divino y lo metafísico. Las formas lujuriantes del Barroco, su espacio elíptico, definitivamente anti euclidiano, fueron una respuesta a estas necesidades. A finales del siglo XVIII e inicios del XIX, Europa asistió a un gran avance tecnológico, resultado directo de los primeros momentos de la Revolución industrial y de la cultura de la Ilustración. Fueron descubiertas nuevas posibilidades constructivas y estructurales, de forma que los antiguos materiales (cómo la piedra y la madera) pasaron a ser sustituidos gradualmente por el hormigón (y más tarde por el hormigón armado) y por el metal.


Con el fin de la Edad Media la estructura de poder europea se modifica radicalmente. Comienzan a surgir los estados nación y, a pesar de la aún fuerte influencia de la Iglesia Católica, el poder secular vuelve al poder, especialmente con las crisis recurrentes de la Reforma Protestante. El Renacimiento abrió la Edad Moderna, rechazando la estética y cultura medieval y proponiendo una nueva posición del hombre ante elUniverso: el Antropocentrismo frente al Teocentrismo medieval. Antiguos tratados arquitectónicos romanos son redescubiertos por los nuevos arquitectos, influenciando profundamente la nueva arquitectura. La relativa libertad de investigación científica que se obtuvo llevó al avance de las técnicas constructivas, permitiendo nuevas experiencias y la concepción de nuevos espacios.


A pesar de la temprana incorporación del hierro colado o fundido en estructuras de ingeniería como los puentes (Iron Bridge de Coalbrookdale, 1779, Pont des Arts de París, 1801),3 los arquitectos siguieron utilizando los materiales tradicionales, mientras el gusto académico siguió considerándolas "de mal gusto". Fue la arquitectura industrial la primera en incorporar el hierro, inicialmente como una medida de protección contra los incendios, que se habían hecho muy comunes desde la introducción de la máquina de vapor


Entre mediados del XIX y el primer tercio del siglo XX se desarrolló una notable progresión técnica (con alguna espectacular catástrofe -hundimiento del Tay Bridge, 1879-) en la construcción de puentes de hierro (Puente Colgante Wheeling, 1849, Stadlauer Ostbahnbrücke48 en Viena, 1868-1870, Puente de Brooklyn en Nueva York, 1870-1883, Puente Don Luis I en Oporto, 18811886, Puente de la Torre en Londres, 1886–1894, Puente colgante de Bilbao, de Ferdinand Anodin49 y Alberto del Palacio, 1887-1893, puente Vierendeel en Avengelm, 1896-1902, Puente de Manhattan en Nueva York, 1909, Puente Hercílio Luz en Florianópolis, 19221926, Golden Gate en San Francisco, 1933-1937), que continúa hasta la actualidad.


Los constructores "de hierro" (cast-iron builders) se convirtieron en un estereotipo de la pujante burguesía empresarial del siglo XIX que, en palabras de Carlos Marx, levantó "maravillas mucho mayores que las pirámides de Egipto". La confianza en la idea de progreso identificaba su ciencia y tecnología con su superioridad sobre el resto del mundo (imperialismo, "carga del hombre blanco"). "De hierro" pasó a ser un epíteto atractivo para denominar a personajes caracterizados por su voluntad y fortaleza (Otto von Bismarck, "el canciller de hierro" -Eiserne Kanzler-). Se llamó "ley de hierro de los salarios" (iron law of wages) a la teoría económica que defendía la existencia de una necesidad natural de que los salarios nunca pudieran subir por encima del nivel de subsistencia. Paralelamente, el movimiento obrero se fue desarrollando a través de la identificación con un particular tipo de "obrero", el generado por la minería, la siderurgia o la construcción.


Historia 3 revista 2017 jorge campos listo