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TT Dramaturgia Boliviana

LA ESCENciA Editorial Digital

Autor:

Gino Ostuni Obra:

- Las Horas Vagabundas

Julio - 2016 Cochabamba - Bolivia

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GINO OSTUNI: Dramaturgo y director de Teatro Khimaira. Ha escrito y dirigido las obras: Breve Aquelarre, Secuestro en tres sets, Inferno, Ruleta FM, La forma del agua (obra seleccionada para el XVI Festival Bertolt Brecht) y La forma del agua.. Ha actuado en El Horacio de Heiner Müller bajo la dirección de Mario Aguirre, obra estrenada en el Festival Internacional de Teatro de La Paz 2012 (Fitaz). Ha trabajado con el Teatro Grito como director en la obra Destino Laberinto (merecedora del segundo lugar en el concurso Raúl Salmón de la Barra 2011), ha puesto en escena la obra Ansia de la inglesa Sarah Kane y Borges de Rodrigo García. Obtuvo una mención honrosa en el Concurso de escritura dramática Municipal Adolfo Costa Du Rels 2010 y segundo lugar en el Concurso Teatro de Bolsillo ENT-Apac-Repsol (2013). Ha dado talleres y dirigido el elenco de teatro del colegio San Ignacio desde 2009 hasta 2013. En la misma institución dio la materia de teatro durante la gestión 2012 y 2016. En el ámbito literario ha publicado la novela de fantasía épica Nédenis: Fenium y sus textos Inferno y Breve Aquelarre.

El Texto publicado en esta edición es de propiedad intelectual del autor. para mayor informacion consultur a: Correos electrónicos: kikegorena@hotmail.com - 72141212 Cochabamba - Bolivia 2 - LA ESCENciA - Editorial Digital

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Las Horas Vagabundas de Gino Ostuni

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1. Dos jóvenes con una televisión encendida. No transmite nada salvo ruido blanco. Lu: Buen día Ferchis. Fer: Me emputa que me digan Ferchis. Son las cuatro de la tarde boludo. Lu: ¿Cuatro? Mierda. Me dormí. Fer: ¿Sacaste la basura? Lu: ¿Qué basura? Fer: La basura… la que… ¡La basura!

Las Horas Vagabundas De Gino Ostuni

Lu: Te toca a ti. Fer: Yo la saqué la semana pasada. Lu: Eso fue hace tres semanas. Fíjate el calendario. Hace tres semanas fue. Fer: En la lista de responsabilidades y reglas de convivencia está. Vamos a ver. Trae la lista. Lu: ¿Por qué yo? Tráela tú. Fer: Entonces que la basura se quede. Ya vendrán las cabras y se la comerán. Lu: ¿Qué cabras? Por aquí no hay cabras.

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Fer: Las cabras. Aparecen cuando… ¡Van a venir las cabras!

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Fer sale. Vuelve con un par de sopas instantáneas. Silencio.

Lu: ¿Comemos algo? ¿Almorzamos? Fer: Sí. ¿Por qué no? Lu: ¿Y? Dale, cenemos. Fer: ¿A esta hora? Son las cuatro ya.

Lu: Bueno. Té cena entonces… o… almuerzo té sería ¿no? Fer: Sí. ¿Por qué no? Lu: Bueno. Traigo la comida yo. ¿Está en la olla? ¿En el horno? Fer: ¿De qué estás hablando, Willis? Lu: La cena. La preparaste ¿no? Fer: No. Se me olvidó. Lu: ¡Yo no voy a preparar nada! No es mi turno. Fer: No seas llorón. La preparo yo. Pero saca la basura. Lu: La saco mañana. Lo juro por Dios. Fer: Pero tú no crees en Dios. 8 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Lu: ¿Escribiste algo? Fer: No todavía. Pero tengo ideas súper. Es una estructura increíble que se me ocurrió anoche, rompe la estructura aristotélica. Empezaré por el desenlace digamos, contaré la mitad de forma que todo sea confuso y todo se aclara cuando se vea el final que en realidad es el principio dando una sensación de construcción cíclica. Es que la tipa no tiene memoria a largo plazo. Lu: Me suena familiar. Fer: Todo se hizo ya, no quieras ser innovador. No hay nada nuevo bajo el sol. “¿Tú? ¿Innovar?”, decía mi papá. Voy a ganar y juro que lleno el refrigerador de comida. Lu: ¿Para qué? Tendríamos que cocinar. Fer: Es un decir, no jodas. Chocolates voy a comprar y esas cajas que vienen de a seis helados. Tortillas y harto queso para hacer quesadillas. Así puedo cocinar yo. Y yogurt. Lu: Compra el normal por favor. El light no sabe a nada. Fer: ¿Cómo qué no? Hay de vainilla y de frutilla. Hasta trozos de fruta tiene. Lu: Pero hay que aumentarle azúcar. Y para eso, pues es más saludable comprar el yogurt normal. Fer: Nada te gusta. De todas maneras ya me hastió el yogurt ese. Pero tú vas a comprar. Lu: No quiero salir. Fer: Yo tampoco. Muchas escaleras hasta la calle. Lu: Entonces no hay yogurt.

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Fer: Bueno. Nada con la tele.

Fer: No es mi amigo. Va a clases conmigo nada más.

Lu: ¿Qué pasa con la tele?

Lu: ¿No es tu amigo? Viene a chupar, se pasan textos, come aquí.

Fer: La vida sin tele es muy aburrida. Ya me publicaron mi crítica. Pagué la puta televisión por cable con esa plata. En un rato más darán los resultados del premio internacional de novela.

Fer: Viene a estudiar. Ni que te jodiéramos tanto. Tú te encierras en tu cuarto y sales al día siguiente a las cuatro de la tarde hecho un adefesio humano creyendo que te van a llamar de algún trabajo.

Lu: Pero, ¿Y si compras el periódico mañana?

Lu: Tengo cosas que hacer pues. O esperas que me siente en la mesa de la cocina mirando como hueveas todo el día con tu amigo.

Fer: ¿Qué periódico? Lu: No sé. Cualquiera. En alguno saldrán los resultados. Seguro. Fer: ¡Ah! Tú dices comprar el… para ver los… ¡Me emputa la prensa nacional! Dicen pura mierda política. Siempre es la misma huevada aburrida. Lo más interesante son los necrológicos. Es interesante ver los fiambres esos. Ver quién muere. ¿Quién sabe? Algún día hasta me toca ver algún conocido ahí. Muerto. Lu: Bueno. Entonces busca en internet. Fer: Se tiró el wi-fi. Eso o los vecinos cambiaron la contraseña. Hay que invitarle singanito al Pedro para que nos haga de hacker y tener la contraseña otra vez. Lu: Llámalo. Fer: No me acuerdo el número. Lu: Llámalo antes que corten el teléfono. No hemos pagado. Fer: ¿Dónde está el número? Lu: No sé. Es tu amigo.

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Fer: ¡No es mi amigo! ¿Qué cosas tienes que hacer? Lu: Cosas. Fer: ¡¿Pero qué cosas?! Lu: Ver videos en internet. Eso. Es para una idea de texto que tengo en mente. Estoy viendo videos para nutrir la idea central. Fer: Claro. Yo hacía lo mismo hasta que dejó de funcionar un día. Terminaba viendo parodias de películas. Lu: Con tu amigo. Fer: No es mi amigo. Lu: ¿Entonces? Fer: Es como… digamos como un proveedor de internet. Lu: Caro sale entonces el internet. Dramaturgia Boliviana - 11


Fer: ¿Qué estás diciendo? ¿De qué estás hablando, Willis? Lu: Yo quiero chuparme contigo. Fer: Tú no tomas. Lu: Pero quiero hacerlo contigo. Tomar. Fer: No hay problema, doc. Lu: Ahorita digo. Nos vamos a chupar ahora mismo. Fer: ¿Ahora? Muy alcohólicos. A mí no me gusta beber antes de la puesta del sol. Lu: Pero yo quiero hacerlo contigo. Tomar. Voy a buscar algo. No hay nada. Fer: ¿Ves? Pedro siempre trae alguito. Lo llamaremos. Lu: Dale. Llámalo entonces. Fer: ¿Estás celoso? Lu: ¿Acaso somos pareja? ¿De qué voy a estar celoso? Fer: No sé pues. Me pareció. Por eso se me hizo raro… ni somos pareja. Lo llamaré, a ver cuándo tiene tiempo. Puta, qué lejos se nos ocurre poner el teléfono. Lu: Dile que traiga papel higiénico de paso. Ya no tenemos. Y focos para el baño y ya no tienes azúcar morena. Y si al largarse puede sacar él la basura sería genial. 12 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Fer: Buena idea. Y yogurt light más. ¡Ah! Le diré que traiga periódico para ver los necrológicos. No sé cuándo se acaba la suscripción. ¿Dónde vas? Lu: No sé. No eres la única con aburrimiento. Tú con tus necrológicos y yo con mi ventana. 2.

Lu: No estoy celoso. ¿Por qué estaría celoso? Si todo me da igual. El sonido del ventilador de la computadora siempre está ahí. Las campanadas del reloj sonando cada quince minutos. El casi imperceptible sonido de mi reloj de pared. Las voces lejanas de la gente en la calle. Siempre hay un perro ladrando. Siempre están ahí. Veo las noticias o el periódico y todo parece igual. Cambian los nombres, las víctimas, los crímenes y las cifras pero siempre están ahí. Iguales. Los necrológicos que le gustan a Fer son iguales. Gente distante con rostros indiferentes y palabras cotidianas. Nada extraordinario dicen. Nunca. En ninguna parte. ¡No estoy celoso! La cosa es esa. Si estuviera celoso significaría que a la Fer yo… yo la… Es linda. Es re linda. ¡No estoy celoso! El amor no existe, es algo tan manoseado que ha perdido el sentido. Sufrir por amor en pleno siglo XXI. ¡Por favor! Mejor me ocupo de escribir un cuento nuevo pero no sé de qué. ¿Qué puede sorprender o entretener en estos años? Afuera el panadero le grita a su hijo, va a pegarle. Y allá, la vecina comprándoles helados a sus hijos gordos. ¿Gordos? Son más como dos chanchos que ya ni quieren caminar, como dos sumos japoneses nacidos para engordar hasta explotar. Tiernos y rosaditos. Como para comerlos en año nuevo. Parece que van a estallar en cualquier momento. La vecina del departamento de enfrente recibe a un tipo que no es su marido y justo arriba hay un ladrón cargando una bolsa de yute. ¿Cómo habrá entrado? Estoy súper celoso. ¿Qué tiene el imbécil de Pedro que no tenga yo? Tengo que sorprenderla. Tengo que hacerle entender que la quiero. ¿Cómo carajos llegué a esto? ¿Cómo es que ahora la quiero? Hace unos meses le mostraba el departamento para ver si alquilaba la habitación y ahora… puta… la quiero. 3.

Lu: ¿Fer? Fer: Nada con la tele esta. Lu: Fer… Ya no nos aburrimos como antes. Fer: ¿Qué cosa? Lu: Antes nos aburríamos juntos. Mirábamos el techo fumando y leíamos de rato en rato o nos dábamos una mano con la escritura. Y nunca nos dimos la mano… Dramaturgia Boliviana - 13


Fer: ¿Darle la mano a quién?

Fer: Creo que sí. Pero no podemos hacer el amor. Vivimos juntos pero… ¿Acaso somos pareja?

Lu: Cuando mirábamos el techo tirados en la alfombra de tu mamá, allá, debajo del librero. Ahora que lo pienso nuestras manos siempre han estado tan cerca y yo idiota nunca había notado eso. Ni cómo me gusta la forma en que sostienes el cigarrillo.

Lu: Ya pues. No es la primera vez.

Fer: ¿De qué estás hablando, Willis?

Fer: Ya, pero es la primera vez que dices “hacer el amor” y además es por necesidad ¿cachas? Por tener experiencias en la vida, para tener de qué carajos escribir. ¿Cómo voy a escribir novelas si no tengo experiencias? Si quieres lo hacemos pero nada de “hacer el amor”. Ni siquiera somos lo que se dice amigos con derechos.

Lu: Nada. Sólo digo que ya no nos aburrimos como antes.

Lu: ¿Nada te importa? Sé que antes lo hacíamos pero no me daba cuenta.

Fer: Tú dices… aburrirnos… quieres que nos tiremos en la alfombra de mi… ¡Quiero saber si gané el concurso!

Fer: ¿Qué te has fumado?

Lu: Oye Fer… Fer: ¿Hay algo de comer? Debe haber algo a parte de las sopas esas. (Sale). Ya no hay azúcar morena. Lu: No me escuchas tú. Fer: Y el baño no tiene foco. ¿Vas a comprar focos? ¿Sí? Yo te doy plata. Lu: ¡Oye Fer! Fer: ¡Qué! Lu: ¿Hacemos el amor?

Lu: Mira Fer, sé que es raro pero hace un rato me di cuenta de algo. Te quiero. Fer: Estoy aburrida, no jodas. Ya, tiraremos, ven. Lu: ¿De qué vas a escribir si nada te sorprende? Fer: ¿De qué estás hablando, Willis? Lu: Te va bien con la escritura y tienes harto talento. Pero ¿de qué escribes? Cuando creas algo. Fer: Escribo de mis… de mis… ¡Sobre mis experiencias! ¿De qué más voy a escribir? Lu: No sé. De algo nuevo. De explorar sentimientos nuevos.

Fer: ¿Tú y yo? Quieres… ¿el amor? ¿En serio?

Fer: Por eso. Tiraremos de una vez. Probaremos con disfraces sobre los periódicos aceitados. Debe ser diferente ¿no?

Lu: Sí. ¿Por qué no? Compré condones. Hartos. Los de frutilla, los que te gustan. O no tienes ganas.

Lu: Yo quiero hacer el amor, no tirar así no más.

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Fer: ¿Qué te pasa? ¿Has fumado algo? O es algún juego. O una especie de truco para no sacar la basura.

Lu: Toma Fer. Siguen trayendo el periódico. Si ya no tenemos suscripción no le han dicho al repartidor.

Lu: Olvídate Fer. Encontraré otro modo.

Fer: ¡Súper! ¡Más necrológicos! Los voy a editar. ¿Dónde vas?

Fer: ¿Otro modo de qué?

Lu: Al carajo me voy.

Lu: ¿Nada con la tele?

4.

Fer: ¿Otro modo de qué?

Lu: Nada. ¿Cómo he estado haciéndolo con ella sin darme cuenta? Ni lo había registrado. Ni me acuerdo bien cómo lo hicimos. No me acuerdo cómo nos desnudamos ni si me gustó o le gustó a ella. Supongo que sí porque lo repetimos. No recuerdo si tuvo un orgasmo o no. Sí recuerdo su mano cerca a la mía mirando al techo, me acuerdo de del movimiento de su boca cuando toma sopa y de la contracción de sus músculos de las piernas cuando camina hacia la cocina cuando está en bóxer. De sus párpados cerrados, de sus ojeras de aburrimiento, y del modo en que su cabello se balancea cuando queda colgando sobre el sillón mientras ve la tele. Afuera el hijo del panadero está sentado en la vereda, creo que está llorando. Una vieja saca la basura, parece que le pesa más que el mundo toda esa basura en su manito. La vecina de enfrente recibe al mismo tipo que no es su marido y ahora el ladrón está en el departamento de más arriba con la misma bolsa de yute. Me parece que lo han dejado entrar. Debe ser cómplice del portero. Un perro hace pis en el puesto de verduras sin que la verdulera lo note. ¿Dónde mierda se me fue todo? ¿Cuándo dejé de escribir de corazón? ¿Cuándo dejé de notar que estaba desnudo bajo las sábanas de la cama de Fer? Hasta el sexo se me hizo aburrido. Las mañanas, el despertador, la reja del edificio, la tienda de la esquina, las voces de las personas que saludan en el bus. Son lo más aburrido. Ella vive aburrida pero a ella yo la… ¿Cómo voy a sorprenderla? ¿Cómo le hago entender que ella es lo único que no me aburre a mí?

Lu: Olvídate Fer. Mira. Encontré esta página de necrológicos en el periódico de ayer. Fer: Gracias. Nada con la tele. Necesito saber si gané o no el concurso. Dijeron que anunciarían los resultados por la tele. Lu: Mañana te lo compro periódico. Yo lo leeré para que no veas las huevadas políticas aburridas. ¿Sabías que una vecina del frente tiene amante? Y el panadero le pega a su hijito. Fer: Mira. “Coquito, así te decíamos con amor. Te recordaremos siempre y estarás siempre en nuestros corazones”. ¿Acaso leen los necrológicos en el más allá? Escriben como si el muerto pudiese leerlo y eso no le consta a nadie. Que el muerto lea desde el más allá, digo. Y le ponen tres o cuatro anuncios al mismo tipo. Deberían ponerse de acuerdo. Lu: ¿Me escuchas Fer? Fer: Sí, sí. La vecina le pega a su amante. “Agustín Mercado, grandioso padre, abuelito y amigo”. Este está mejor, ¿ves? Es más informativo. Podría ser editora de necrológicos. Aunque no paguen bien, sería feliz en ese trabajo. Oye, deberían poner de qué mueren ¿no? Lu: Para eso lees las noticias amarillistas o pones el noticiero o te entras a www.muerteschistosas.com. Fer: ¿No me escuchas? Me aburre la prensa nacional y los noticieros son siempre iguales. Todos. Y no hay wi-fi. Pero ya lo llamé a Pedrito. Va a venir. 16 - LA ESCENciA - Editorial Digital

5.

Fer: “Las familias Monteverde, Vásquez y García lamentan la muerte de la Señora Agustina Olmos. Acaecida en la ciudad de Miami”. Deberían poner el hospital también y la hora de defunción sería interesante. ¿No crees? Así tendríamos más idea de quién fue en vida y daría más lugar a la interpretación. Lu: A la interpretación dices. Son hechos ¿no? ¿Interpretar qué? Fer: Los necrológicos digo. A veces siento que no me escuchas. A veces siento que la gente no me escucha. Siento que digo cosas y se quedan como suspendidas en algún lugar. ¿Será que la gente me escucha? (Puerta) ¡El Pedrito, ya llegó! Pedro: ¡Ferchis! Dramaturgia Boliviana - 17


Fer: Pasa Pedrito. Oye Pedrito, ¿Tú me escuchas? Lu: ¿Ferchis? Te emputa que te digan Ferchis.

Lu: Alucinógeno.

Pedro: Toma. Focos, papel higiénico, azúcar morena y tus toallitas. No había yogurt.

Pedro: No, no, no. Otra dimensión he dicho. Te lleva a la cuarta dimensión. Mira, por ejemplo la mesa… tú ves desde arriba y ves dos dimensiones, ¿no? Pero desde más arriba digamos, piso quince. “Permiso tía voy a ver desde tu ventana”. ¿Qué veo?

Lu: ¿Toallitas? ¿Le dijiste a él que te lo compre y no a mí?

Fer: Un cuadrado más chiquito.

Fer: Él sabe cuáles son.

Pedro: ¡Eso! Pero desde más arriba. Dios digamos. ¿Dios qué ve? Digamos a la derecha de Dios. “Permiso cuate voy a ver abajo”.

Pedro: También he traído estas cervezas… “Fren… Fresh dunker…” Hay que tomar frías. Fer: Pero ¿ya vamos a meterle? Pedro: ¡Claro! El presente es el mejor momento. ¿Tú quieres, chiqui? Fer: Él no toma. Lu: Pero hoy sí. Quiero hacerlo contigo. Tomar digo. Pedro: ¡Salud la Ferchis! Lu: Se llama Fernanda. Pedro: He traído mota también y unos discos de música loca, loquísima. Que podemos escuchar. Los discos ¿no? La mota se fuma. Aunque también podríamos escuchar ¿no? Fer: ¡Súper! Yo ya no tengo mota. Me aburre ya. Pedro: Prueba otras cosas entonces. Te puedo invitar una genial. Es otra experiencia, ¿cachas? Perdón que me explaye así pero ese si te hace vivir otras cosas. Es otra dimensión.

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Fer: Un pixel digamos. Pedro: ¡Exacto Ferchis! No estás participando chiqui. Pero si cambias de perspectiva ves profundidad. ¿Cachas? Te cambia la perspectiva. Te activa los sentidos de otra forma. Ahora yo sé que hay seres de una dimensión superior a esta. Seres de cuatro dimensiones. Esta cosa, Ferchis, te muestra esos seres. Por eso hay que entrar tranquilo, ¿cachas? Equilibrado. Ves cosas locas. Por ejemplo esa tele. La ves de otra forma, ves su estructura, la ves en fractales. Yo te digo, los físicos deberían investigar el cosmos con esta droga encima. ¡Todo quedaría resuelto! Es lo máximo. Podríamos dealear chiqui. Lu: Es alucinógeno. Es una droga. Fer: No seas marica. Suena súper Pedrito. Yo quiero ir. No suena tan aburrido como todo lo demás. Pedro: Si pruebas es porque quieres otra realidad ¿no? Porque esta no basta. Esta droga es la clave hermana. Fer: ¿No tienes? Pedro: La verdad… ¡Tengo pues! Pero cuido porque es carísima. Te voy a invitar. ¿Dónde está? Es que me gusta guardarlo en diferentes lugares para sorprenderme. Aquí está. Fer: Eso es un cigarro pero. Dramaturgia Boliviana - 19


Pedro: No, no. Está de incógnito. Con su vestuario digamos. No, no, no. No lo toques. Déjalo surgir. Es como el queque. Pones el queque al horno y si lo ves mucho, se baja. Peor si eres celoso, no veas chiqui. Fer: ¿De cómo has descubierto? Pedro: Es que un día desperté en mi cama. ¿Qué jodido no? A veces uno despierta en su cama. Y tenía una sensación rara aquí en la boca del estómago. ¡Era una visión! ¿De dónde vienen las visiones? ¡No sé! Entonces he empezado a abrir las ventanas, la puerta de mi cuarto, las cajas de los discos. ¿Por dónde llegaba la visión? He jalado el edredón, he bajado las gradas, he abierto la puerta principal, la puerta del garaje. “¡Mami, voy a dejar la puerta del garaje abierta porque está llegando una visón!” Y de golpe ¡Pum! Un ser extra dimensional tomó posesión de mi cuerpo. Fer: Puta hermano… qué jodido. Pedro: Muy jodido. ¿Cachas? Perdón que me explaye. Era una sensación de perderme a mí mismo, como si ya no supiera lo que quiero y dudase de mi propio equilibrio para alcanzar cierta trascendencia. Es decir… me sentía ajenjo… ajeno, Ferchis. Lu: Ahora yo no te veo ni equilibrado ni mucho menos realizado. Todos aquí nos fuimos al carajo hace rato. ¿Cuál trascendencia? (Sale). Pedro: Con esto estoy equilibradísimo ¿ya? Con esto descubrí que esa sensación del ser extra dimensional era un mensaje de un ser de la cuarta dimensión que me llamaba. “Pedrito… “Me llamaban Ferchis. Fui corriendo a preguntar sobre la cuarta dimensión a mis cuates que venden. Esos de que se visten súper bien que te los presenté Fer. “Tú eres el amigo de la Fer” me dice y yo “Sí, pero pon atención, te estoy preguntando una cosa” y él “¿Cuándo va a venir la Fer?”. “¡Pon atención carajo, te estoy preguntando algo jodido, qué me has vendido…! Listo, ya está el cigarrito. Prendes y tienes que contar hasta cuatro. Fer: ¿Así normal? Pedro: Sí, sí. Le metes. Y cuentas… Fer: Uno… dos… tres… cuatro… ¿Cinco? Pedro: Creo que me pasé Ferchis… 20 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Fer: ¿Pedrito? ¿Pedris? ¡Pedro! Puta, ya te fuiste al carajo. Lu: Fer, no está bien este tipo. Pedro. Oye. ¡Oye! Levántate. Deja de joder. No respira creo. Me parece que no está respirando. Fer: Está durmiendo, déjalo. Lu: ¿Te parece como alguien que duerme? No siento su corazón. Fer: Seguro sale en los necrológicos. Suertudo. ¿Cómo sería su necrológico? Sería algo como… Lu: ¡Qué dices! Fer: Debe estar en la cuarta. Lu: ¿Cuarta? Fer: Dimensión. La cuarta dimensión. Me toca. Espérame Pedrito, ya voy. Lu: ¿Eres estúpida? Este tipo está muerto o algo. No vas a fumar esa mierda. Fer: ¡Qué aburrido eres! Tú querías conmigo. Lu: Chupar. No morir. Fer: Nos moriremos juntos pues. Bien poético. ¿No quieres? Lu: ¿Es una propuesta real? Fer: Estoy jodiendo. ¡Morir juntos a ver! ¿Romeo y Julieta nos crees? Voy por agua, a ver si despierta este tipo. (Sale).

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Lu: “Treinta niñas israelíes mueren desangradas en su noche de bodas. Atentado en metro deja quince muertos y cientos de heridos. Ejecutan soldados y los suben en video a www.videosdeocio.com. Prostituta muere ahorcada con unas medias nylon. Una señora reclama las medias”. La prensa no es política aburrida. Es repetición aburrida de la vida. Fer: Mira. Vas a ver que con agua se despierta. Lu: Nada. ¿Ves? Te digo que está muerto. Silencio largo.

Fer: Mañana vemos. Si sigue así llamamos al hospital. Lu: Llamaré ahora mismo. Fer: No jodas. Déjalo descansar. No tiene nada. Me preocupa más lo de los resultados. Lu: ¿Qué tanta importancia? ¿Por qué te preocupa tanto esta vez? Fer: Es que debo plata. Lu: ¿Debes plata?

Fer: Los tipos esos que… los que se visten bien elegantes y… prestan… ¡Unos tipos! Mañana van a venir a cobrar. Lu: ¡¿Qué tipos?! ¿Van a venir? ¿A cobrar? ¿Y si no les pagas? Fer: No sé pues. Tendré que buscar en otro lado. Lu: ¿En qué te has metido Fer? Fer: ¿En qué me he metido de qué? Lu: ¿Qué pasa si no les pagas mañana? Fer: Pregúntale al Pedro. “Estos no perdonan”, me dijo. No pongas esa cara de cojudo, seguro se llevan la tele y listo. Por setecientos no creo que pase nada más. Lu: ¿¡Setecientos pesos!? Fer: Dólares. Lu: ¡¿Setecientos?! ¡¿Dólares?! ¿Para qué tanta plata?

Fer: Tranquilo. Voy a pagar el alquiler.

Fer: Deja de gritar. Me faltaba para el alquiler y mis gustitos. Pero tranquilo que mis gustitos ya me aburrieron.

Lu: No es eso Fer. ¿A quién le debes plata?

Lu: ¿Y no te preocupa?

Fer: A unos tipos. Amigos del Pedro. Me dieron plazo a pagarles hasta hoy.

Fer: Estoy re preocupada…

Lu: ¿Qué amigos?

Lu: ¿Qué vas a hacer?

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Fer: Voy a… los resultados me… ¿Qué voy a hacer de qué? Lu: ¡Por la puta! ¡Nada te importa! ¿Qué pasa si no ganas el concurso y no tienes plata? Son amigos de este drogadicto de mierda. No van a llevarse sólo la tele. ¿Qué pasa si quieren sacarte la mierda? Quizás son traficantes de alto calibre y ahí nos jodemos todos. Reacciona Fer. Además este tipo sigue tirado ahí, muerto, en trance o en la cuarta pero ahí está tirado, los cobradores nos van a joder peor. Pensarán que lo hemos cagado nosotros. ¿Qué hacemos? Silencio.

Fer: ¿De qué estás hablando, Willis? Lu: ¡Estoy preocupado por ti! ¿Sabes qué, Fer? Quédate con tus necrológicos. Me voy a dormir. Que se pudra este idiota en nuestra sala que vengan los polis y nos culpen de haberlo matado, dejado en trance o llevado a la cuarta. Que nos carguen por posesión de drogas y otra cosa Fer… A ver si así sacas la basura. Fer: ¿Por qué no comemos algo? Luego me lo cambias el foco del baño. ¡Mira esta noticia! Me parece interesante y condensadora como necrológico. “Despedimos al gran periodista Hugo Fuentes que en un intento por dar luz a la corrupción de…” bla bla bla. Empieza bien, ¿no? ¿Lu? Ya te fuiste…

pegando. Quizás debería intervenir, llamar a los polis. Pero luego van a venir aquí y se hará un lio con los cobradores. No me sorprende. El niñito está llorando y sangra. La sangre es natural, sale cuando te hieren, cuando te abren la piel. Es lo más natural. Le compraré dulces para cuando esté llorando en la vereda. Mientras… debería trabajar en mi necrológico… 7.

Lu: Buen día Fer. Mira que suerte, siguen trayendo el periódico a la puerta. Fer: Hay cabras en la cocina… Lu: El panadero le está pegando a su hijo otra vez. Muy fuerte. Fer: ¿No me escuchaste? Hay cabras en la cocina. Lu: A ver… Cierto. ¿Cómo se entraron? Fer: ¿Quiénes?

6.

Lu: Las… ya las saco yo después. ¿Qué harás?

Lu: Me muero de sueño y no puedo dormir. Tan aburrido que no se puede pegar pestaña. Tan aburrido que no puedo ni descansar. Cada noche veo mi techo pero hoy noto manchas nuevas. No sé si son nuevas o es que nunca las he visto. Es como ver nubes. ¿Hace cuánto que no fumamos en la azotea del edificio con Fer? Encontrando formas a las nubes. ¡Eso era vida! Cero preocupaciones mirando el cielo pasar, mirando los colores del día cambiar. Las luces de los faros entran imitando a la luna. Hace frío. Quiero abrazarla y decirle que ningún drogo se va a llevar la tele, que encontraremos algo para combatir el aburrimiento, que haremos una campaña para mejorar los avisos necrológicos. El viento sopla afuera y miles de niños en el mundo mueren de frío, borrachines sin hogares amanecerán congelados. Por la mañana darán los números de muertos que se ha tomado el invierno esta vez. Quizás debería escribirle algo, un cuento o un poema pero no sé qué diría ella. Palabras distantes pondría, palabras rebuscadas que intentan expresar algo que no puedo pondría. Palabras con intertexto, con referencias a otros amores, con referencias culturales pondría. Voy a escribirle algo sincero… un necrológico voy a escribirle. Amanece y las calles van apareciendo entre la oscuridad. La vecina de al frente recibe a ese tipo otra vez, al parecer su marido está de viaje. La vieja saca la basura otra vez. La bolsa negra es más grande y la pobre señora la arrastra hasta el contenedor de basura. No es el mundo el que carga… es su propia vida, es su propio mundo. Reconozco al ladrón de la bolsa de yute pasando al lado de la vieja, seguro tiene convenio con otro portero en algún edificio por aquí cerca. Nada extraordinario. El panadero le pega a su hijo. Le está pegando. ¿Qué tan extraordinario es eso? Le sigue

Fer: ¿De qué?

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Lu: ¿La deuda? Tu amigo el… ¿Dónde está el drogo? Fer: Lo puse a trancar la puerta para que no se entren las cabras hasta aquí. Ha engordado el Pedro creo. Lu: Trancaste la puerta con un muerto. Fer: No está muerto. Está en la cuarta. Dramaturgia Boliviana - 25


Lu: Da igual. Ya van a venir a cobrarte Fer. ¿Qué vamos a hacer?

Fer: Tranquilo. No te vas a quedar sin alquiler.

Fer: Es mi lio viejo, ya veré.

Lu: ¡No es eso Fer!

Lu: Es nuestro lio.

Fer: ¿Qué es entonces? ¿Por qué me estás cagando la mañana así?

Fer: ¿Nuestro? ¿Te importa acaso?

Lu: ¡Por qué te amo pues!

Lu: ¡Claro que me importa! ¿Cómo dices eso?

Silencio.

Fer: ¿Qué cosa?

Fer: ¿Desayunamos?

Lu: ¡Me estás exasperando! ¿Cómo sugieres que podría no importarme?

Lu: ¿Me has escuchado?

Fer: ¡Ah! Eso. Sólo preguntaba si te importaba.

Fer: Ajá. Creo que hay huevos, podemos hacer unos huevos pasados.

Lu: ¡Claro que me importa!

Lu: ¿Me has escuchado?

Fer: ¿Qué tanto te importa un lio de tu room-mate?

Fer: Sí, sí. ¿Qué quieres que te diga?

Lu: Lo suficiente para preguntarte qué vamos a hacer. V-A-M-O-S. Los dos juntos.

Lu: Que me digas qué sientes tú. Que me digas si sientes algo por… algo.

Fer: ¿Por qué te involucras tanto? Algo va a pasar que se arreglará todo.

Fer: No sé. No sé. ¿Ok?

Lu: ¡Mierda Fer! Algo tenemos que hacer.

Lu: ¿Ok? Ok…

Fer: Vienen me cagan y listo.

Fer: Se me hace que de tanto aburrimiento te has inventado todo eso para pasar el rato. Deberías escribirlo. ¿Qué te gusta de mí? Yo creo que estás confundido.

Lu: No quiero que te pase nada. 26 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Lu: Me gusta lo infraordinario de ti. Dramaturgia Boliviana - 27


Fer: ¿De qué estás hablando, Willis?

Lu sale. Vuelve.

Lu: Me gusta ver el tirante de tu sujetador cuando te pones esas camisas anchas. Me gusta ver tus mejillas cuando se sonrojan. Es un rubor diferente cuando estás contenta o cuando te enrojeces de rabia. Me gusta cuando respiras mientras reniegas. Me gusta la expresión de tu mirada cuando te muerdes las uñas o te arrancas pedacitos de piel de los dedos, me gusta como pones tus ojos cuando divagas y no sabes de qué te estoy hablando, me gusta la posición de tu cuerpo cuando te pones esmalte de uñas en tus pies. Me gustan tus huesos, encontrarme con tus omóplatos cuando te abrazo o incomodarme con tu clavícula cuando me apoyo sobre tu hombro o ver tus vértebras cuando te pones a escribir sentada en el piso. Me gustas…

Lu: ¡Fer! El imbécil del Pedro no ha cambiado el foco del baño, sigue sin luz y así no puedo ni apuntar bien.

Fer: Huevos pasados o revueltos. Fritos no porque tienen mucho aceite. (Sale) Lu: “Encuentran señora de la tercera edad descuartizada en un contenedor de basura. La señora vivía sola. Esposo mata a su mujer por ser infiel y muere en manos del amante. Alega defensa propia. Se descubre red de ladrones en convenio con porteros. Panadero mata a su hijo a golpes”. Mira Fer. Fer: ¿Qué pasa? Lu: Maté al hijito del panadero. Fer: ¿Panadero eres? Nada que ver. Sólo el panadero es el culpable. Oye, que pena. Que tragedia lo del niño. Si sale en el periódico es porque fue una golpiza violenta. Habría que hacer algo con esta gente, ¿no? Mañana estarán buenos los necrológicos. ¿Me lo comprarás el periódico mañana si ya se acaba la suscripción? Lu: ¿Y si me muero? Fer: ¿Qué? Lu: ¿Qué pasaría si me muero? ¿Eso te sorprendería? ¿Eso te haría entender? ¿Te demostraría que realmente me importas… o… me importabas en vida? Fer: No sé oye. Habría que ver. El: Habrá que ver… 28 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Fer: Dejalo. Ni siquiera vive aquí. Cambialo tú por favor. Yo no puedo, cuidado vuelva la tele y pasen los resultados en el noticiero de mierda y yo esté cambiando foco y ni me entere. Lu: Entonces tampoco cocinarás, ni sacarás la basura. Ni hablar del wi-fi, en vano ha venido el San Pedrito. Fer: Yo creo que sí estás celoso. Es eso o estás enojado. Creo… Lu: ¿Crees? ¿Hace cuánto somos room-mates? Y aún dices que “crees” que estoy enojado. Mira Fer, no sé qué mierda pasa contigo. Todo el día estás tirada en el sofá. Por lo menos abrí las cortinas de tu cuarto. Esperas a que la vida se arregle esperando el resultado de un concurso. Empezaremos a comprar lotería entonces. Fer: Bueno, pero no te enojes. Deja de gritar, ¿ya? Me emputa que me grites así, ni que fueras mi papá. Ni ese cojudo me gritaba, cuando estaba en casa no más. Mira, Lu, no quiero discutir contigo, tengo una flojera de mierda. Lu: Sí, si no la tuvieras vendrías a pegarme. Ni eso eres capaz de hacer. Fer: No me obligues. Yo soy más fuerte. Tú no levantas ni tus cocacolas sin agitarte. Lu: ¿Y si yo te pego para que reacciones de una vez? Fer: A ver pegame… Ven pues. Pegame. Lu: No me obligues. Fer: A ver si así salimos en el periódico amarillista por lo menos. Lu: Un necrológico te gustaría ¿no?... ¿No? De los dos o de mi por lo menos.

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Puerta.

Fer: Están tocando la puerta. Lu: Sí, sí. Ya escuché. ¿Qué vamos a hacer? Fer: ¿De qué? Lu: Los cobradores. Son los cobradores. Ojalá sólo se lleven la tele. Pero… ¿y si no? Fer: Y nada la tele. Ni para decirles que gané para que no pase nada. Lu: Mierda, mierda, mierda. Escóndete Fer. Yo los enfrento. Fer: Eres un enclenque. Te van a matar. Lu: Como si te importara. Escóndete. Estos no paran de tocar. Deben estar igual de locos que el idiota de Pedro. Fer: Cállate un rato a ver. Si nos quedamos callados, dejan de tocar, se aburren, se van y tenemos más tiempo para arreglar la tele o despertarlo al Pedro para que nos saque wi-fi y ver los resultados. ¿Sí?

Lu: ¿Quién es? Voz: ¡Abran o se arrepentirán! Lu: ¿Qué desea? Voz: Sólo hay una manera de salvarse. Abran la puerta. Fer: Abrí no más. Voz: Haga caso a su esposa. Lu: No es mi esposa. Voz: ¿Su hija? Fer: Nada que ver. Voz: ¿No son parientes? Lu: Ni mi pareja quiere ser. Puro sexo sin amor.

Silencio. Puerta.

Voz: ¡Entonces están viviendo en pecado! ¡Abran por favor!

Voz: Sabemos que hay alguien adentro. Abran. Esto no puede pasar de hoy.

Lu: ¿Quién es? ¿Qué quieren?

Lu: Listo. Se fue al diablo todo. Iré por cuchillos a la cocina.

Voz: Sólo queremos darle la buena nueva, queremos compartir la palabra del señor. ¿Alguna vez han leído la biblia?

Voz: Abran. 30 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Lu: ¡Mierda qué susto! Váyanse al carajo que tenemos problemas más jodidos. Dramaturgia Boliviana - 31


Voz: Ese es el lenguaje del diablo, la palabra del Señor es urgente. No nos iremos hasta que nos abran. Este departamento es la casa del pecado. ¿Qué es eso? ¿Son cabras? ¡Señor! ¿Y ese olor? Ni que fuera un basurero este lugar. Fer: Ven, siéntate. Que te vuelva el alma al cuerpo. Silencio.

Fer: Relájate un rato a ver. Escuchate estito. “Niños obesos mueren por paro cardíaco. Ambos fueron hallados con la boca llena de papas fritas y el rostro empapado del aceite de sus pollos”. La obesidad es la enfermedad del siglo, ¿no? Lu: Mira este. “Hombre soltero con cuarenta años de edad se entrega a la policía por haber matado a su amigo imaginario. Solicita pena de muerte”. ¡Qué soledad la de ese hombre! Fer: No tiene ni las pelotas para suicidarse. Diles que dejen de tocar por favor. Lu: ¡Basta con la puerta! ¡Estoy leyendo prensa amarilla con mi Fer, no me caguen la mañana! Voz: Nosotros tenemos una misión sagrada aquí, profetizar la palabra del señor. Los que entorpecen nuestra labor santa son ustedes. No les cuesta abrir la puerta unos minutos. Lu: No nos van a poder convencer en unos minutos. Voz: Entonces nos quedaremos a desayunar para conversar. ¿Tienen yogurt? Abran las puertas de sus corazones y de su casa a la salvación. ¿No quieren saber cuál es el sentido de la vida? Lu: El sentido de la vida… No, creo que esa ya me lo han dicho el mes pasado. Ya váyanse. Voz: ¿No quieren conocer cuál es el sentido de la vida? ¡Señor Santo! Vamos a llamar a un cerrajero para abrir esta puerta del Averno, esta es una situación límite. ¿Quién no quiere conocer el sentido de la vida? Sus existencias tendrían un propósito. Sabemos que son gente buena. Sólo que están alejados de la gloria divina. El diablito los está tentando. 32 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Fer: Entonces es diablito. Será chiquitito. Voz: No, no, no. Le decimos diablito porque al lado del señor es pequeño, pequeñito, minúsculo, insignificante. Ya se están interesando. Abran. Fer: Hoy no hay necrológicos buenos, pura noticia. Mira. “El invierno empieza a cobrar víctimas esta semana” ¿Cómo sería el necrológico? “Muere Lorenzo López. Tu calidez humana siempre reconfortará nuestros hogares en los momentos más fríos”. Lu: Buenísimo. Mejor que leer necrológicos es escribirlos ¿no? Fer: Mas o menos. Si no son verdad, como que pierden gracia. Lu: A ver. Léeme una noticia y yo le invento el necrológico. Fer: A ver… a ver… ¡Esta! “Siete personas muertas por una supuesta epidemia. Se descubre la fuente. Una vendedora comerciaba con fruta y verdura infectada. Se detectó orina de perro en su mercancía. La vendedora alega ignorancia sobre el hecho” Lu: Siete personas muertas por el descuido de la casera. ¿Trágico no? Fer: ¡El necrológico! Yo ya hice uno y te gustó. Uno a cero vamos. Lu: Que te parece “Marta y Tomás Díaz, sus enseñanzas de nuestro sentido de justicia y vida saludable estén siempre presentes. Que el señor los tenga cerca de su gloria divina”. ¿Qué te parece? Fer: Me parece que los nombres no van. ¿De dónde los sacaste? Voz: ¿Hola? No nos iremos hasta que salvemos sus almas del infierno. ¡Pecadores! Y aquí unos tipos que dicen que tienen que cobrar una plata. Pecadores y deudores. Pero no se entristezcan, encuentren regocijo en el perdón del señor. Abran las puertas de su hogar a la buena nueva, la palabra del señor. Lu: Los cobradores… Dramaturgia Boliviana - 33


Fer: Los cobradores. Pedro: Los cobradores… los cobradores en fractales. Los veo a través de la puerta en fractales. A veces me dan ganas… perdón que me explaye así pero estamos chupando como amigos, ¿no? A veces me dan ganas de pegarme con alguien, ¿cachan? Agarrarme a puñetes. Digamos contigo, el amiguito de la Ferchis. Estamos caminando por la calle y yo te puedo decir “le pegaremos a ese tipo” pero eso no le diría a cualquiera, ¿cachas? A ti porque me caes bien. Si no, te diría que nos peguemos, nosotros, o sea, darnos puñetes en serio. Nos sacaremos la mierda. En serio nos sacaremos la mierda… Pero no de mala onda, sólo para practicar, desahogarse, ¿ubicas? Como esa peli que arman un club para sacarse la mierda en la noche pero en el día todo bien. Esa que en el día está Norton, antivirus, pero de noche es el rubio ese todo cuadriculado su abdomen y le saca la mierda y el gordo le dice “págame el alquiler” y el otro “No te voy a pagar el alquiler, no te voy a pagar el alquiler”. Ya carajo, armamos el ring. A ver, ponte en guardia, sólo para ver qué haría yo con un tipo como tú. Digamos, si yo te pego así. Así digamos. Y luego así. ¿Vos qué harías? Ya pues viejo, con ganas, si no me voy a pegar a otro. ¡Ya pues mierda, reaccioná! Fer: Deja de joder Pedro. De un día para el otro te vuelves un aburrido de mierda. Siempre con la historia esa de andarse pegando en buena onda con la gente. Pedro: Bien chiqui. Mal Ferchis. Espera, espera. Los seres de la cuarta me han dado un mensaje. Para eso he vuelto un ratito. Me dieron el código de la clave wi-fi. Iré a probar. Ya vuelvo. Lu: No te gustó mi necrológico. Fer: Mas o menos. Pero te ganas el punto. Empates vamos. Lu: ¿Ves Fer? A esto me refería. Así nos aburríamos antes pero ahora recién me doy cuenta que me gusta. Fer: Desempate. Voz de Pedro: Uh! Qué loco. Las quince cabras del apocalipsis. Voz: No son cabras sino jinetes y nos son quinces, son cuatro. Voz Pedro: ¡Uta! ¿Las cuatro ya? ¿Y estos tipos? Voz: Cobradores.

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Voz de Pedro: ¡Hermano! ¿Qué es de esa vida? Nos pegaremos un ratito ¿no? Mira, si te pego así tu ¿qué harías? Si te pego así digamos. Voz: ¿Quién es este loco? Necesitas la bendición máxima. Siente el amor del señor en el tacto de esta biblia. Voz de Pedro: A ver. Pero y si te pego así. Voz: ¡Cuidado! ¡Atentos que se pone violento! ¡Tiene al demonio adentro! Voz de Pedro: ¿Cuál demonio? Yo soy el San Pedrito. Voz: Todos tienen oportunidad pero así no podrás ver a Dios. Voz de Pedro: Si ya lo vi. Les voy a dar algo. Con esto ves a Dios, en fractales, pero lo ves. Voz: Aléjese. Aléjese. Deje de acorralarnos. Ustedes, los cobradores ayúdennos y le enseñaremos el perdón. No tendrán que cobrar nada. Las cabras. ¡Se salen las cabras! ¿Cómo salieron las cabras? Y ese hedor. ¡Oh, por Dios! ¡Llamen a la central! Voz de Pedro: ¡No señora, no! ¡No quiero Hervalife! ¡Quítese! Lu: Oye Fer. Aprovechando el momento a solas, tengo un regalo para ti. ¿Te lo puedo leer? Fer: No hemos desayunado. No me gusta que me lean textos antes del desayuno pero, dale. Lu: “Jóvenes son encontrados muertos bajo efecto de las drogas. Hoy, a primeras horas de la mañana un grupo de religiosos denunció un allanamiento de morada por parte de unos cobradores quienes salieron rápidamente luego de llevarse la tele. Los religiosos asustados por la presencia de numerosas cabras que se dispersaron por todo el departamento salieron despavoridos sin siquiera arrinconar la basura que era más pestilente que los cuerpos en putrefacción. El dealer de los jóvenes quedó atrapado en una dimensión aún desconocida para nuestra ciencia. Más trágico es el final de estos escritores al no haber podido escuchar en vida que Fernanda, la muchacha, era la nueva ganadora del premio internacional de novela. Al parecer fue un suicidio a dúo, ambos estaban tiernamente acomodados sobre la alfombra y al pie del sillón tomados de la mano, como quién busca formas en las manchas de humedad del techo” ¿Qué te parece? Lo acabo de escribir

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para ti. Fer: Es muy lindo, Lu. Muy lindo de verdad. Lu: ¿En serio? Fer: Sí. Pero no es un necrológico. Silencio largo.

Lu: ¿Nos fumamos uno de esos? Fer: ¿Seguro? Lu: Sí. Quizás y llegamos a la cuarta de la mano. Fer: Habrá que ver.

Las Horas Vagabundas de Gino Ostuni

Lu: Habrá que ver…

Galeria Fotográfica Fotos: - Valeria Fregue

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