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“El enfermo debe aprender a vivir con su enfermedad, acostumbrarse a las alusiones veladas a las preguntas indiscretas., y a los amigos que ya no volverán a mirarlo de la misma manera”. Pero mi salud echó a perder su número. El Señor me había sanado. Mi fe era muy pequeña, tal vez del tamaño de un grano de mostaza, pero Dios era tan grande que no había dependido de mi pequeñez. De esa manera yo recibí en carne propia la primera y fundamental enseñanza para el ministerio de curación: El Señor nos sana con la fe que tenemos No nos pide más, sólo eso. Padre Emiliano tardif

JUGUEMOS JUNTOS Hola hermanos en este espacio jugamos con los mas pequeños y nos divertimos

VERDAD Y VIDA ¡Ven espíritu de vida , ven que te necesitamos ! CONOCIENDO AL ESPÍRITU SANTO Queridos hermanos en este número profundizaremos sobre quien es el Espíritu REVISTA Santo, mira que no estoy diciendo ¿qué es el Espíritu Santo?, sino ¿quién es el DE Espíritu Santo?. Nota la diferencia? Esto es fundamental para que podamos entenEDICIÓN der a nuestro Dios y poder tener una relación íntima con cada una de las personas GRATUITA divinas de la Trinidad. Cuando hacen la pregunta: ¿Quién es el Dios de nosotros los católicos?. Muchos responden Papa Dios, otros Jesús, algunos pocos dicen el Espíritu Santo, pero desafortunadamente cada una de estas respuestas está incompleta. Tu Dios, mi Contenido: Dios, nuestro Dios es la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, MAYO 2018

Cono- 1 ciendo al espíritu santo El bautismo en el Espíritu Santo

En el hermoso texto de San Mateo 3:16-17 estuvo Jesús, nuestro Señor, siendo bautizado por Juan el Bautista, además se escucha la voz de Papito Dios que decía este es mi Hijo Amado y a la vez aparece como una paloma el Espíritu Santo descendiendo sobre Jesús. Tenemos un solo Dios, creemos en un solo Dios, pero creemos, como lo profesamos cada domingo en la Eucaristía, en un solo Dios que es trino es decir tres personas distintas y un solo Dios verdadero:

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En una pequeña ciudad italiana llamada Siena, vivió Catalina de Siena una gran santa, además doctora de la Iglesia, quien dijo “el Espíritu Santo es el gran desconocido”. A su vez, en el libro de Hechos de los Apóstoles 19,1-2, se cuenta que Pablo llegó a Éfeso atravesando las regiones altas; encontró allí a algunos discípulos He Testimo8,17He 10,44 y les preguntó: “¿Recibieron el Espíritu Santo cuando abrazaron la nios 3 fe?”. Le contestaron: “Ni siquiera hemos oído decir que exista el Espíritu Santo”. Juguemos 4 juntos

RCC

Lastimosamente 2000 años después del encuentro de Pablo con estos discípulos , todavía parece que no conocemos bien al Divino Espíritu. ¿Será que se nos olvidó quién es?. Sabes Él está vivo, sigue moviéndose en el mundo, en la Iglesia, en tu vida. Te invito a que busquemos conocer un poco más a la tercera persona de la Trinidad, conocer en un sentido bíblico es decir amar. A medida que estudiemos quien es el Espíritu Santo, vamos a experimentar más profundamente su amor, nos vamos a enamorar mas de El y vamos a poder descubrir su acción en nuestras vidas. Andrés Arango


EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO El “Bautismo en el Espíritu” en sí mismo es una oración que se hace, para atraer hacia el cristiano una nueva efusión del Espíritu Santo, esta debe estar llena de fe y confianza, que toda la comunidad cristiana, a ejemplo de los Apóstoles y de María Santísima, eleva a Cristo Resucitado para que su Espíritu se derrame de una nueva forma, renovando las gracias de los sacramentos de la iniciación cristiana. Pablo VI en su homilía de Pentecostés en 1975 dijo: “Quisiéramos nosotros hoy, no sólo poseer inmediatamente el Espíritu Santo, sino también experimentar los efectos sensibles y prodigiosos de esta maravillosa presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros”, es ante todo una experiencia espiritual que cala tan fuerte y tan profundo, que renueva al ser humano integralmente, como ya se había dicho anteriormente, lo que sí se puede afirmar con toda claridad, es que es difícil darle una explicación racional, ya que es una acción del Espíritu de Dios en nosotros, transformándonos, liberándonos y haciéndonos creaturas nuevas en Dios. El documento emanado del IC-

CRS afirma que el bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia espiritual que lleva consigo tanto la aceptación personal y consciente de las gracias del bautismo, de la confirmación y de la eucaristía, como también el recibir nuevas fuerzas para realizar la misión que Dios nos otorgado a cada uno en la Iglesia y en el mundo, es decir aclara que no es un sacramento distinto sino que en el creyente, genera una resignificación de la vivencia y la comprensión de estos sacramentos de la iniciación cristiana, que le permiten a la persona poder celebrar y disfrutar lo que son como cristianos en cada uno de los momentos de la vida personal y eclesial. La oración del “bautismo en el Espíritu Santo”, como ya se dijo renueva el sacramento del bautismo de una manera especial, pero sobre todos las promesas hechas por nuestros padres y padrinos en la celebración del sacramento, permitiendo que en la edad en que se encuentre el creyente se haga consciente de ellas y las viva a plenitud, con esta renovación se quiere englobar la cantidad de gracias recibidas en nuestras vidas, comprometerse de una manera más exigente con el Señor, adquiriendo una conciencia cada vez más clara y explícita de lo vivido y de lo celebrado, finalmente sellando con él una nueva alianza personal de amor y fidelidad .

TESTIMONIO

Jesús esta vivo

En 1973, yo era provincial de mi Congregación, Misioneros del Sagrado Corazón, en la República Dominicana. Había trabajado demasiado, abusando de mi salud en los 16 años que tenía como misionero en el país. El 14 de junio de ese año en una asamblea del Movimiento Familiar Cristiano me sentí mal, muy mal. Tuvieron que llevarme inmediatamente al Centro Médico Nacional. Estaba tan grave que pensaba que no podría pasar la noche. Creí realmente que me iba a morir pronto. Los médicos me hicieron análisis muy detenidos, detectándome tuberculosis pulmonar aguda. Un día recibí dos visitas muy peculiares, primero llegó el sacerdote director de Revista “Notre Dame”, quien me pidió permiso de tomarme una fotografía para el artículo: “Cómo Vivir con su Enfermedad” Aún él no se despedía cuando entraron cinco seglares de un grupo de oración de la Renovación Carismática. En República Dominicana me había burlado mucho de la Renovación Carismática, afirmando que América latina no necesitaba don de lenguas sino promoción humana, y ahora ellos venían a orar desinteresadamente por mí. Como sacerdote misionero pensé que no era edificante rechazar la oración, pero, sinceramente, la acepté más por educación que por convicción. No creía que una simple oración pudiera conseguirme la salud, ellos me dijeron muy convencidos. — Vamos a hacer lo que dice el Evangelio “Impondrán las manos sobre los enfermos y éstos quedaran sanos” Así que oraremos y el Señor te va a sanar. Acto seguido se acercaron todos a la mecedora donde yo estaba sentado y me impusieron las manos. Yo nunca había visto algo semejante y no me gustó, me sentí ridículo debajo de sus manos y me daba pena con la gente que pasaba afuera y se asomaba por la puerta. Entonces cerraron la puerta, pero ya Jesús había entrado. Durante la oración yo sentí un fuerte calor en mis pulmones, pensé que era otro ataque de tuberculosis y que me iba a morir, Pero era el calor del amor de Jesús que me estaba tocando y sanando mis pulmones enfermos. Durante la oración hubo una profecía. El Señor me decía. “Yo haré de ti un testigo de mi amor”. Jesús vivo estaba dando vida, no sólo a mis pulmones sino a mi sacerdocio y a todo mi ser. A los tres o cuatro días me sentía perfectamente bien. Tenía apetito, dormía bien y no había dolor alguno. Yo me sentía bien y quería regresar a casa, pero ellos me obligaron a pasar el mes de agosto en el hospital buscando por todos lados la tuberculosis que se les había escapado y no podían encontrar. Al final del mes, después de muchos experimentos el médico responsable me dijo: — Padre, vuelva a su casa. Usted está perfectamente, pero esto va en contra de todas nuestras teorías médicas. No sabemos lo que ha pasado. — Padre, usted es un caso único en este hospital. Quince días después apareció el número 8 de la Revista “Notre Dame”. En la página cinco estaba mi fotografía del hospital: sentado en la célebre mecedora, con sondas, cara triste y mirada pensativa. Abajo de la fotografía decía:

Revista pentecostes  
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