Page 197

491

BBVISTA

tIONTSBRBATtIlA

No ha faltado, empero, en esta ocasión (en ei gran mundo oficial) quien atento al llamamiento de la razón v del buen sentido haya en su Interior desaprobado el abandono en que el Gobierno ha dejado al Vicario de Jesucristo, formando propósito de interpelar al mismo, cuando se abran las Cámaras, acerca dei modo como se deba entender la ley de garantías en cuanto se reitere al l'ontltice. Recuerda el digno general senador Felloux (que por serlo y de carácter enérgico en el ministerio de la Guerra y en la presidencia de ministros fué licenciado por la infame secta masóulca) que el Papa es considerado verdadero Rey para efectos del Código y en una nación cuyos estatutos del reino tienen artículos en virtud de los cuales la religión oficial del Estado es la católica y reconoce sagrada ó inviolable la persona del Jete de la Iglesia. «Como serla justo dice el General, que fuera castigado inmediatamente un funcionario público que en el ejercicio de sus funciones ofendiera al Rey, asimismo lo serla en el que insultara al Papa.» Con un v a l o r é intrepidez que altamente, le honran dice Pellou.x que no se dejará imponer de ninguno, y aunque se le haga presión como otras veces á fin de que su voz no resuene alta y clara, expondrá su interpelación con su particular opinión, la que, por otra parte, pedirá sea estudiada en la primera sesión del Senado dospués de la reapertura. Quiera Dios quo la buona fe de este funcionario no sea para otros pretexto de nuevos desmanes é improperios contra la Sede Apostólica, como se teme con fundamento. Nuevos atentados contra la Iglesia en este me», que han llenado de amargura el corazón de Pío X, sou los hechos acaecidos en Portugal con motivo del advoniíuiento de la República, que en ciertas naciones equivale al advenimiento de la barbarie, si bien los católicos nada tenemos quo alegar en favor de la monarquía de los Braü-anzas. Con ello la Masonería pretende amargar la existencia del atribulado Pió X, que llora la suerte de tantos hijos do su paternal corazón, en la nación quo, con nuestra España, compartiera en otro tiempo la suerte de haber laborado mejor que otra n i n g u n a la gloria y felicidad de la Iglesia En su oinpoño infernal la Masonería ha quer-do y quiere desvirtuar aquellas palabras de la eterna verdad: Et porta inferí... quo para su perpetua condenación serán de infalib lldad sempiterna. El 10 del corriente tuvo tristísimo efecto on osta capital del orbe c a tólico la macabra manifestación anticlerical para conmemorar cl fusilamiento del fundador do la Escuela moderna, el desventurado anarquista Francisco Ferrer, alma quo fué de la sem.iiia sangrienta en nuestra amada Barcelona. Esa asquerosa comparsa, foi inada do lo más ruin y malvado de la barriada masónica, recorrió las princi|iales calles al canto de la «Internacional» con los blasfemos gritos de ¡abajo Pió N! ¡abajo el Cardenal Merry dol Val! iglesias, jesuítas, Curas, e t c . , etc , vitoreando la República ))ortuguesa, la revolución italiana; habiendo disparado dos petardos anto el Seminarlo francés, que sogún aquellos cafres habian sido echados |)or su* moradores licuando nadie se encontraba en él) para propalar patrañas comn la de Lisboa y excitar á la turba. Kn la plaza Campo di fiori, en donde llene su estatua el apóstata de Ñola, (íiordano Bruno, se pronunciaron v;irios discursos, ii mejor bestialidades sin número para enaltecer á su ftéroe y deprimir é insultar á la Iglesia con su Jefe el Romano Poniifice. ¡Ingratos! ;no recuerdan ó no le» satisface pensar que el Papa fué el único .Soberano que pidió indulgencia por aquel desdichado por medio de su Nuncio on Madrid, conformo lo recuerda II Corriere (/'/<(í/w.'En otras muchísimas partes de esta poninsula se ha festejado á aquel hombre de Infausta memoria, la que al ser celebrada por todas las logias y lo más podrido de la humanidnd y haber inspirado ciertos actos vandálicos, nos corrobora dos cosas: primera, que muy negra debia sor el alma de aquel desventurado que tales devotos y aplausos merece, y segunda, que es muy precaria la estabilidad de las sociedades y gobiernos amparadores de tales desmanes, según los mismos lo

Revista montserratina 1910 juliol desembre pdf  

Revista Montserratina 1910 (números de Juliol a Desembre) Abadia de Montserrat. Edició digitalitzada per la Biblioteca Nacional d'Espanya

Revista montserratina 1910 juliol desembre pdf  

Revista Montserratina 1910 (números de Juliol a Desembre) Abadia de Montserrat. Edició digitalitzada per la Biblioteca Nacional d'Espanya

Advertisement