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De amores y de odios (y de miedos también). Lo que se esconde detrás de la emoción.

Jordi Domènech Casal jdomen44@xtec.cat / http://jordidomenechportfolio.wordpress.com/

¿De dónde nacen el miedo, el amor, la tristeza, y el odio? En la producción de estas emociones participan las neuronas, las células principales de nuestro cerebro y unas curiosas moléculas llamadas neurotransmisores. Cada parte de nuestro cerebro juega un papel concreto en la elaboración de las emociones, y el mal funcionamiento o la intervención externa en esos delicados sistemas provocan alteraciones en la emotividad, no siempre agradables.


De Hipócrates a la forma del cráneo: el largo camino a través de la historia de las emociones al cerebro ¿Dónde están las emociones? Ya en la Grecia y Roma antiguas, los médicos Galeno e Hipòcrates, se hicieron esta pregunta. Contra la opinón general de la época, sospechaban que las emociones no se encontraban en un mundo aparte, sino que eran parte muy real de nuestro cuerpo. Hipócrates fué mas allá: para él, las emociones eran el resultado del equilibrio de cuatro líquidos, a los que llamó humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, cada uno asociado con un sentimiento.

La expresión estar "de buen humor", "de mal humor" o "de un humor de perros", proviene de la teoría de los humores de Hipócrates para explicar las emociones. La palabra "Melancolía", proviene, de hecho, de "Melanos Kolos", es decir: bilis negra.

Aunque

muchas concepciones atribuyen

corazón

los

sentimientos

y

emociones,

al los

célebres filósofos e investigadores San Agustín y Leonardo da Vinci atribuyeron al cerebro el papel de centro emotivo. La cabeza empezaba a cobrar protagonismo, hasta el punto que el investigador Franz Joseph Gall desarrolló a partir de esta teoría la pseudo-ciencia de la frenología, de gran éxito en el siglo XIX, según la cual la forma

del

característica

cráneo

corresponde

emotivas

del

con

individuo.

las Hoy

sabemos que la forma de tu cabeza no tiene nada que ver con lo que hay dentro, pero: ¿qué hay, dentro? ¿Como consigue un espacio tan pequeño

albergar

tantas

informaciones y recuerdos?

emociones,

Ilustración de las neuronas realizada por Ramón y Cajal. Imagen perteneciente al Instituto Ramón y Cajal, de Madrid.

En los inicios del siglo XX, los trabajos del investigador español Ramón y Cajal demostraron que el cerebro era un órgano complejo formado de partes minúsculas que se combinaban entre sí. Esto demostraba que el cerebro no era la masa amorfa y sin función que muchos suponían, sino un órgano lo suficientemente complejo como para albergar la elaboración de emociones.


De neurona a neurona: la sinapsis, un e-mail molecular

El pensamiento y las emociones son el resultado de la conexión entre neuronas, las células principales de nuestro sistema nervioso. Existen varios tipos de neuronas distintas dependiendo de su función, pero comparten, en general, una serie de rasgos característicos: poseen un cuerpo celular, llamado soma, y dos tipos de prolongaciones, las dendritas y el axón. Las dendritas reciben los impulsos nerviosos procedentes de las neuronas adyacentes y los transmiten al soma. Desde aquí el impulso

dendritas

resultante de la combinación de todos los impulsos recibidos se propaga por el axón hasta el final de la neurona, que conecta con las dendritas de la siguiente neurona. De este modo, las neuronas actúan como una red en la

soma

que los estímulos se integran hasta generar y transmitir emociones. Pero

las

físicamente

neuronas unidas

contiguas entre

sí,

no

sino

están

que

axón

se

encuentran separadas por un espacio muy pequeño llamado espacio sináptico. Entonces, ¿como se comunican una neurona y la siguiente? ¿Qué mecanismos utilizan para la transmisión

El impulso nervioso se transmite como un impulso eléctrico a lo largo del cuerpo de la neurona

de los impulsos?

El cerebro contiene unos 100.000 millones de neuronas y posee casi 100 trillones de interconexiones en serie y en paralelo. Esto supera en mucho la cantidad de conexiones de algunos de los superordenadores de última generación.

El proceso, llamado sinapsis nerviosa, se puede entender como una carrera de relevos en el momento en que un corredor le pasa el testigo al siguiente. En este punto el corredor número uno para, y el corredor número dos se pone en marcha y continúa con la carrera. Estos dos corredores no llegan a tocarse nunca.


La comunicación la establecen por medio del testigo. Pues bien, el sistema nervioso posee una serie de pequeñas biomoléculas que actúan como dicho testigo: los neurotransmisores.

En

general,

los

neurotransmisores

son

sintetizados en el soma de la neurona y se acumulan en vesículas en el extremo del axón. Cuando a la neurona le llega un estímulo, las vesículas liberan su contenido al espacio sináptico.

Los

neurotransmisores

liberados

llegan hasta la siguiente neurona que posee receptores

de

superficie

capaces

de

detectarlos. Las neuronas forman una red capaz de transmitir información: las señales se trasnmiten entre neuronas mediante neurotransmisores.

Existen distintos tipos de neurotransmisores, cada uno con una función específica. Los más importantes son la acetilcolina, implicada en procesos excitatorios; la dopamina, encargada de regular la función motora, las emociones y las sensaciones placenteras; la adrenalina, secretada en situaciones de alerta; y la serotonina, responsable del estado de ánimo y del control de las emociones.

Enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la Esquizofrenia tienen entre sus causas niveles incorrectos de neurotransmisores. Por ello, muchas veces, los pacientes son tradados médicamente con neurotransmisores, para intentar corregir la deficiencia.


El escondite de la bomba emocional: en las profundidades del cerebro. El cerebro está compuesto de diferentes partes, cada una relacionada con procesos intelectuales diversos, en los que participan una gran diversidad de neurotransmisores. Cada zona del cerebro tiene una participación concreta, no sólo en lo cognitivo, también en lo emotivo.

Se sabe, por ejemplo, que el hemisferio derecho se activa con la ira, tristeza y la expresión muscular, el hemisferio izquierdo se activa con la verbalización de los sentimientos y la felicidad. Actualmente, se considera que los procesos emotivos (estrés, miedo, agresividad) tienen origen en el diencéfalo, una estructura en la parte interna del cerebro. En concreto, el protagonista de la acción es el sistema límbico, que traduce las señales que recibe en sentimientos y emociones mediante dos sistemas: el sistema endocrino (hormonas) y neuronal (neurotransmisores). Este sistema actúa como una bomba de emociones que inunda el cerebro y los procesos cognitivos de mensajes y sentimientos. Vista lateral del cerebro. Se aprecia en rojo la zona correspondiente al sistema límbico. Imagen modificada de un original perteneciente al Dr. Michel Royon, de la Universidad Paris V.


Dóping de emociones Diversas substancias químicas actúan mimetizando o bloqueando los efectos de algunos neurotransmisores, por su similitud estructural, y reciben el nombre de psicoactivos. La morfina, la heroína, el alcohol, el tabaco y los opiáceos en general mimetizan la acción de las endorfinas, unos neurotransmisores responsables de la sensación de placer y atenuantes del dolor.

Otras drogas, como el LSD i DMT intervienen bloqueando los efectos de la serotonina, un neurotransmisor relacionado con la tristeza, mientras que las anfetaminas y el speed actúan en cambio aumentando los niveles de noradrenalina, un neurotransmisor que está relacionado con la excitación.

El

prozac

es

un

medicamento

Este efecto de diversas drogas sobre el estado

antidepresivo que funciona mimetizando

de ánimo no sólo ha sido usado como un

la acción de neurotransmisores. Imagen

método de conseguir placer, sino también

extraída de Wikimedia Commons, con

como

autorización del autor.

enfermedades psicológicas o psiquiátricas. Los

un

medio

con

el

que

tratar

medicamentos antidepresivos, por ejemplo, actúan evitando la disminución de serotonina o adrenalina.

Tomar leche caliente antes de irse a dormir es también una droga psicoactiva: la leche contiene triptófano, a partir del cual el cuerpo sintetiza serotonina, que ralentiza el ritmo biológico en los animales en hibernación. Buenas noches!


El superhéroe miedo. En algunos momentos de nuestra vida es crucial responder con rapidez a los estímulos externos. Una caída, esquivar algún objeto, parar un penalty…necesitan de nosotros una reacción rápida que el trabajo conjunto del cerebro no puede proporcionar. En estos casos se genera una respuesta rápida e instintiva, que comporta la liberación de adrenalina y noradrenalina. Estos neurotransmisores, que también actúan como hormonas, provocan efectos fisiológicos que preparan al cuerpo para la huída o la lucha. Se liberan azúcares para incrementar la energía disponible, augmenta la presión arterial y el ritmo del corazón, crece la capacidad perceptiva y la cantidad de glóbulos rojos en sangre se multiplica, para facilitar el transporte de oxígeno. El miedo augmenta nuestra fuerza, nuestra potencia, capacidad de percepción y resitencia al dolor. Por un breve momento, el miedo puede convertirnos en superhéroes, quizás más que el valor.

Cuando nos caemos por una escalera, o de un árbol, o tenemos un accidente en bici, es habitual que hasta al cabo de un rato no descubramos algunas de las heridas que nos hemos producido. Esto es debido

a

que

durante

el

incidente,

la

adrenalina ha diminuido nuestra capacidad de percepción del dolor: de este modo, podemos centrarnos en manejar la situación mientras dura el incidente. Más tarde, cuando ya estamos más calmados, el nivel de adrenalina baja y volvemos a percibir las señales de dolor que mandan las heridas.


El elixir del amor Científicos americanos descubrieron que el cerebro de las personas enamoradas contenía grandes cantidades

de

feniletilamina,

un

compuesto

orgànico de la familia de las anfetaminas que produce nuestro cerebro. Pero ¿qué regula la liberación de la feniletilamina? Se sabe que intervienen las feromonas, substancias químicas

que

afectan

el

comportamiento

reproductivo de los animales, incluido el Hombre. Las feromonas son secretadas por la piel y el aliento, y son captadas mediante el òrgano vomeronasal, una

La feniletilamina provoca la actuación de

estructura próxima al tabique nasal, que controla la

los neurotransmisores dopamina, norepinefrina y oxitocina,

excitabilidad y el comportamiento. Los estímulos se

neurotransmisores relacionados con el

dirigen directamente al hipótalamo, que genera

deseo y el placer, efecto estimulante y

respuestas de manera independiente a la corteza

tonificante, y el deseo sexual, entre otras

cerebral.

cosas.

A pesar de que no se conoce muy bien el funcionamiento de las feromonas en humanos,

se

ha

descubierto

que

tenemos receptores para las feromonas, que existen dos feromonas masculinas y sólo

una

femenina.

incrementan

el

Las impulso

feromonas sexual,

incrementan la fertilidad, disminuyen los síntomas de la menopausia y regulan el ciclo menstrual. Detalle de la obra "El Beso", de Gustav Klimt, procedente de una recopilación realizada por el Proyecto Yorck. El contacto físico es uno de los iniciadores de la química amorosa del cerebro, y responde también a símbolos 1 culturales.

1

Una versión reducida de este artículo ha sido publicada en la revista GAIA."De amores y de odios (y de miedos también): lo

que se esconde detrás de la emoción". Gaia-Revista Digital Profes-net (ISSN 1573-3778) (2011).



De amores y de odios.