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Angélica Gutiérrez Ruiz 155546 4°A Historia del Diseño Grafico “Jeroglíficos Egipcios”


Se estima que la escritura jeroglífica se comenzó a utilizar hacia 3300 a. C., aproximadamente en la misma época en la que surgió laescritura cuneiforme en Mesopotamia. Fue empleada durante más de 3600 años, pues la última inscripción conocida se graba el 24 de agosto de 394 y se encuentra en el templo de File. Desde la época del Imperio Antiguo, la escritura jeroglífica egipcia fue un sistema en el que se mezclaban logogramas, signos consonánticos (simples, dobles, triples e incluso de cuatro o más consonantes) y determinantes (signos mudos que indicaban a qué familia conceptual pertenece una palabra). A partir de la dinastía XVIII, los escribas empezaron a usar cierto número de signos consonánticos dobles silábicos (sȝ, bȝ, kȝ etc.) para transcribir los nombres semíticos o de dicho origen, pero este tipo de escritura quedó exclusivamente restringido a tal ámbito. Los símbolos eran también figurativos: representaban algo tangible, a menudo fácil de reconocer, incluso para alguien que no conociese el significado del mismo. Y es que, para diseñar la escritura jeroglífica, los egipcios se inspiraron en su entorno: objetos de la vida cotidiana, animales, plantas, partes del cuerpo, etc. Durante el Antiguo, Medio y Nuevo Imperio se calcula que existían alrededor de 700 símbolos jeroglíficos, mientras que en la época greco-latina, su número aumentó a más de 6.000. Los jeroglíficos se grababan en piedra y madera, o bien, en el caso de la escritura hierática y demótica, con cálamo y tinta sobre papiros,ostraca, o soportes menos perdurables. El empleo de los jeroglíficos grabados se limitaba a los dominios en los que la estética o el valor mágico de las palabras adquirían relevancia: fórmulas de ofrendas, frescos funerarios, textos religiosos, inscripciones oficiales, etc. La escritura hierática era de grafía más sencilla, reservada a documentos administrativos o privados y generalmente utilizada sobre papiro,ostracon (fragmentos cerámicos) e incluso tablillas de madera. Los egiptólogos las distinguen de los llamados jeroglíficos lineales, que se pintaban sobre los sarcófagos de madera y en los textos del "Libro de los Muertos". Los jeroglíficos lineales conservan el aspecto figurativo de los jeroglíficos grabados, pero los trazos son mucho menos precisos que estos últimos. A partir de la época saíta (dinastía XXVI), la escritura hierática fue parcialmente reemplazada por una nueva escritura básica: la demótica. Se trataba de una simplificación extrema de la hierática reservada a las actas administrativas y a los documentos de la vida cotidiana, de ahí su nombre de escritura "popular". La escritura hierática se usará preferentemente para transcribir textos religiosos o sacerdotales, conjuntamente con la escritura jeroglífica, de ahí su nombre de escritura "sacerdotal". En la época ptolemaica, el griego se irá imponiendo progresivamente como lengua administrativa: del año 146 a. C. en adelante, los contratos escritos exclusivamente en demótico pierden todo el valor legal. El copto es el último estado de la lengua y escritura egipcias. Aún se emplea en nuestros días, pero sólo como lengua litúrgica. Se escribe utilizando el alfabeto griego junto con siete caracteres demóticos para transcribir fonemas no existentes en griego. Aparte de esto, la escritura egipcia no ha sido empleada nunca más para transcribir ninguna lengua moderna. Por otra parte, es preciso señalar que, según ciertos investigadores, la escritura jeroglífica sería, junto con la influencia del proto-sinaítico, el origen del alfabeto


fenicio, el cual a su vez derivaría en el alfabeto hebreo, arameo y griego, de los cuales provienen los alfabetos latinoy cirílico. Causas del desarrollo del sistema de escritura Los jeroglíficos reflejaban el lenguaje habitual, aunque con el tiempo fue usado preferentemente en las simbólicas representaciones de los templos, desestimándose su uso por su clara falta de idoneidad en la escritura de uso diario; hay que tener en cuenta que las necesidades de escritura, ya en el Imperio Antiguo, como eran la contabilidad de insumos, alimentos (por ejemplo: en la dotación de los súbditos empleados en la construcción de templos y pirámides), demandaba multitud de escribas que anotaran cantidades, clasificaciones, etc., y en este proceso de reproducción la escritura jeroglífica resultaba poco práctica. Por esta necesidad, los signos jeroglíficos van derivando en otras grafías, más fácilmente reproducibles con cálamos de los escribas (este era el instrumento de escritura por excelencia), dando origen a la escritura hierática. Para la escritura cotidiana se utilizaba el hierático, y así lo evidencia el papiro Rhind, donde consta una muestra del conocimiento matemático de los antiguos egipcios. Los ejemplares que se poseen en la actualidad del incorrectamente denominado "Libro de los Muertos" emplean esta forma de escritura. La escritura jeroglífica quedó reservada para los monumentos reales, templos, palacios, tumbas, joyas, muebles de la corte, amuletos, etc., por cuestiones no solo estéticas, sino también por su carácter simbólico y mágico, pues grabar el nombre de una persona en jeroglífico implicaba que, cometer un error al escribirlo o el hecho de dañarlo, podría influir en la persona a quien hacía referencia dicho jeroglífico. El hierático también surge en un periodo donde el lenguaje se ve transformado, ya que de los ideogramas que representaban los primeros jeroglíficos, se pasa a un proceso de conceptualización, para finalmente sintetizar cada símbolo en un sonido. Es muy interesante ver la relación y similitud entre el sistema jeroglífico, el hierático, el hebreo antiguo y el fenicio; de este último es muy simple la relación con el griego. Los escribas Es un error afirmar que la escritura estaba circunscrita solamente a las castas sacerdotales, olvidándose de una institución fundamental en todo el Antiguo Egipto: los escribas. Ser escriba era la aspiración de cualquier egipcio de ascendencia humilde, teniendo más importancia que la carrera militar. De hecho, no había posibilidad de acceso a una posición elevada en el gobierno para aquella persona que no hubiera sido escriba.


Angélica Gutiérrez Ruiz 155546 4°A Historia del Diseño Grafico “El Libro Celta”


•La ISLA DE IRLANDA vivió un relativo aislamiento durante los siglos de INESTABILIDAD en EUROPA, a causa de las INVASIONES BÁRBARAS y los sucesivos asentamientos en territorios europeos, por lo que los CELTAS, que allí Vivian, gozaron de paz. •A principios del s. V d.C., SAN PATRICIO, y otros misioneros iniciaron la conversión de los CELTAS al CRISTIANISMO, produciéndose una mezcla muy interesante entre los TEMAS CRISTIANOS y los MOTIVOS DECORATIVOS CELTAS.

• El DIBUJO CELTA es ABSTRACTO y sumamente COMPLEJO. •Los DISEÑOS GEOMÉTRICOS LINEALES, se ENTRELAZAN, TUERCEN y LLENAN el espacio con DENSAS TEXTURAS VISUALES, en las que se yuxtaponen los COLORES PUROS Y VIVOS. Los ADORNOS en los MANUSCRITOS ILUMINADOS CELTAS, se utilizaron de tres maneras:

1.- Se crearon MARCOS o BORDES ORNAMENTALES para enmarcar retratos de apóstoles

2.- Especial atención merecen las LETRAS CAPITULARES, en donde desarrollaron una desbordante imaginación.

3.- PÁGINAS DE ALFOMBRA, donde aparecen éstas decoradas completamente con una fantasía de dibujos Las FIGURA HUMANA se representa frontal, bidimensional. En cuanto a la TIPOGRAFÍA, utilizaban la escritura SEMIUNCIAL. La innovación radical del diseño celta consiste en dejar un ESPACIO ENTRE LAS PALABRAS.

Página del Evangeliario de DURROW.

s. VII (680)

“S. Mateo”


Una de las FORMAS DE ONAMENTACIÓN en los manuscritos celtas: El evangelista ocupa el centro de la página con un tratamiento muy geométrico, casi CUBISTA enmarcado por el típico entrelazo celta. Otra forma de ornamentación del manuscrito celta: LETRAS CAPITULARES. En esta página además se aprecia el ESTILO DESCENDENTE: “INITIUM” ESCRITURA SEMIUNCIAL SEPARACIÓN ENTRE LAS PALABRAS

LETRA CAPITULAR del EVANGELIARIO de

KELLS

Obra maestra del manuscrito celta.

800 a.C.

Letra capitular, una de las 2.100 mayúsculas, del manuscrito. Posee una rica decoración, donde destacan las figuras humanas, FRONTALES, RÍGIDAS, DESPROPORCIONADAS e incorporadas a la composición. Es la obracumbre del libro celta, que no llegó a terminarse

Biblioteca del Trinity College de Dublin

Iniciales, páginas del Libro de Kells. Letra capitular del Libro de Kells, donde aparecen 13 cabezas humanas, dos gatos, dos ratones que tiran de una Oblea y una nutria que sostiene un Salmón.

Página Libro de Kells


Los cuatro evangelistas TETRAMORFOS (representaciรณn simbรณlica de los Cuatro evangelistas) ENMARCADOS EN FORMA DE CRUZ , ocupando una pรกgina completa, con una rica y colorista decoraciรณn. alados y estilizados, hasta casi la abstracciรณn.


Angélica Gutiérrez Ruiz 155546 4°A Historia del Diseño Grafico “Manuscrito Medieval”

Un manuscrito ilustrado o manuscrito iluminado es un manuscrito en el que el texto es complementado con la adición de decoración, tal como letras capitales decoradas, bordes y miniaturas. En la definición más estricta del término, un manuscrito ilustrado es únicamente aquél que ha sido decorado con oro o plata. Sin embargo, el concepto abarca ahora a cualquier manuscrito con ilustraciones o decoración de las tradiciones occidentales e islámicas. Los manuscritos ilustrados más antiguos que aún perduran son del período 400-600 d. C., elaborados principalmente en Irlanda, Italia, España y otros lugares del continente europeo. La importancia de estas obras no sólo está en su valor artístico e histórico, sino también en el mantenimiento del complicado alfabetismo medieval. De no haber sido por los escritos de la Antigüedad tardía, el contenido entero heredado de la literatura occidental, de Grecia y Roma, habría desaparecido. La existencia de los manuscritos ilustrados como una forma de dar importancia y conmemoración a los documentos antiguos pudo haber sido, en gran parte, una necesidad de preservación en una época en la que las hordas bárbaras habían arrasado la Europa continental.La mayoría de los manuscritos sobrevivientes son de la Edad Media, aunque muchos manuscritos ilustrados sobrevivieron del renacentista siglo XV, y un número muy limitado de la Antigüedad tardía. La mayoría de estos manuscritos son de carácter religioso.


Sin embargo, especialmente del siglo XIII en adelante, fueron incrementándose cada siglo los textos ilustrados. La mayoría de ellos fueron creados a la manera de los códices, aunque muchos se concibieron enrollados o no pasaron de simples pliegos. Algunos fragmentos de manuscritos ilustrados perduraron en papiro. La mayoría de los manuscritos medievales, ilustrados o no, fueron escritos sobre pergamino, aunque los manuscritos ilustrados suficientemente importantes fueron escritos sobre los de mejor calidad, llamados papel vitela, tradicionalmente elaborado con piel de becerro, aunque a veces otros pergaminos de alta calidad de otras pieles también eran llamados con este término. A principios de la Baja Edad Media los manuscritos comenzaron a ser elaborados en papel. Los primeros libros impresos fueron a veces confeccionados dejando espacios para miniaturas, o letras capitales decoradas, o decoraciones en el margen, pero la introducción de laimprenta contribuyó al rápido declive de la ilustración. Los manuscritos ilustrados continuaron produciéndose a principios del siglo XVI, pero en cantidades mucho más reducidas, sobre todo para los más pudientes. Los manuscritos ilustrados son los textos sobrevivientes más comunes de la Edad Media. Ellos son también los mejores ejemplares sobrevivientes de pintura, y los mejores preservados. De hecho, en muchos lugares y por mucho tiempo, fueron los únicos ejemplos de pintura que perduran. Los historiadores del arte clasifican los manuscritos iluminados por períodos históricos y tipos, incluyendo (pero no limitado a): Antiguo tardío, Insular, manuscritos carolingios, manuscritos otonianos, manuscritos románicos, manuscritos góticos, y manuscritos renacentistas. Hay pocos ejemplos de períodos más recientes. En el primer milenio, la mayoría fueron Evangelios. El período románico vio la creación de muchas enormes Biblias –en Suecia, una requirió tres bibliotecarios para levantarla. Muchos libros de salmos también fueron profusamente ornamentados en los períodos anteriores y en el período gótico. Finalmente, el Libro de Horas, muy comúnmente el libro devoto personal de los más adinerados, fueron a menudo ilustrados en el período gótico. Otros libros, litúrgicos o no, continuaron siendo ilustrados en todos los períodos. El mundo bizantino también continuó produciendo manuscritos en este estilo, versiones que se expandieron a regiones orientales cristianas y ortodoxas.

El período gótico, se aprecia un incremento en la producción, también vio muchas obras centenarias tales como crónicas y obras de literatura ilustrada. La gente rica comenzó a promover sus propias bibliotecas; Felipe II de Borgoña, Duque de Borgoña, quien probablemente tenía la biblioteca personal más grande de su época, Siglo XV (se estima que poseía alrededor de seiscientos manuscritos ilustrados, mientras que un reducido número de sus amigos tenía sólo varias docenas).


Angélica Gutiérrez Ruiz 155546 4°A Historia del Diseño Grafico “Impresos Europeos”


La historia del libro se remonta aproximadamente a 5 mil años de antigüedad. Es la aparición de la escritura, producto de sociedades con cierto grado de complejidad, lo que hizo manifiesta la necesidad de mantenerla en materiales que se utilizaron para trasmitir información, asignando a algunos de ellos un valor particular como documentos político-administrativos, económicos o religiosos. Las tabletas de arcilla, el papiro, las tablillas enceradas, el pergamino y el papel han sido algunos de los principales objetos en donde se han fijado textos de diversa índole que en un sentido amplio se pueden considerar como libros. Sin embargo, para el propósito de este texto informativo se limitará la exposición al libro impreso antiguo que inicia su producción en Europa, a mediados del siglo xv. Este libro impreso ha sido el resultado de la concurrencia de diversos conocimientos generados por distintas culturas, las cuales subvinieron a sus propias urgencias comunicativas (invención de sistemas de escritura y de notación), desarrollaron variadas técnicas, crearon instrumentos y utilizaron diversos materiales escriptóreos. En el siglo xii en Europa se dio la afortunada concurrencia de la introducción del papel (inventado en China en el siglo ii d. n. e.); de la existencia de un avanzado desarrollo de la orfebrería —con larga experiencia en la fundición de medallas y monedas—; así como del uso generalizado de la prensa que se empleaba en diferentes procesos extractivos como el de la uva para producir vino o el de las aceitunas para obtener aceite. El acoplamiento de estos elementos materiales se expresó claramente —después de un proceso progresivo de perfeccionamiento—, en la aparición de la imprenta de tipos metálicos móviles a mediados del siglo xv en Alemania, desarrollada por Johannes Gutenberg. A partir de ese momento, con el arte de impresión, se confeccionaron libros en mayor cantidad y prácticamente iguales entre sí, que se aplicaron a satisfacer la creciente demanda por parte de las universidades, los nuevos lectores y —poco después— a las exigencias de la lucha ideológica y política que se libró entre los reformistas y la Iglesia de Roma. La importancia del impreso en la difusión de los conocimientos y de las ideas es un asunto que debe ponderarse a la luz de las investigaciones recientes acerca de la bibliografía material, de la historia de la lectura, de la organización de los talleres de imprenta, de las redes de distribución de los libros, etcétera. Esta producción manufacturera del libro duró cerca de cuatro siglos (ca. 14501820) sin sufrir cambio sustancial alguno y concluyó prácticamente con la mecanización de los procesos de impresión y con la utilización de papel industrial, en rollo, elaborado con pulpa de madera en vez del “papel de trapo” (compuesto de celulosa en un alto porcentaje) de los tres siglos anteriores. La primera fecha marca el inicio aproximado de la imprenta y la segunda la terminación de esta empresa manufacturera (capitalista) que, aparte de las innovaciones técnicas mencionadas, sufre cambios en su estructura económica y como consecuencia directa de esto, en el conjunto de relaciones que establecen entre sí los agentes de la producción. En las bibliotecas mexicanas que poseen colecciones de libros antiguos, son los libros impresos los que constituyen la mayoría absoluta y de ellos son los impresos europeos los que se encuentran en mayor cantidad; éstos alternan con


algunos libros manuscritos, documentos, periódicos, revistas y otros objetos que a lo largo del tiempo se fueron reuniendo en las bibliotecas bajo la consideración, principalmente decimonónica, que asignó a estos lugares el cometido ideal de ser “los templos del saber”. Formando parte de la colección de libros antiguos o fondo antiguo —en general—, se localizan diversos conjuntos de libros que pertenecieron a bibliotecas particulares o institucionales y que por diversas circunstancias llegaron a integrarse a la colección general, aunque su procedencia común los dota de una identidad propia como fondos específicos1. Las bibliotecas mexicanas incluyen algunos incunables que junto con otros libros y documentos probablemente formaron parte del equipaje de algún pasajero de indias (funcionario, clérigo, militar, comerciante, minero o empresario); libros de asignación entre establecimientos religiosos y libros de comercio que cruzaron el océano Atlántico provenientes —a través de Sevilla primero y Cádiz después— de algunos otros países europeos; estas fueron las fuentes principales que suministraron el material de las bibliotecas institucionales y privadas durante la dominación colonial en México. No faltaron los libros introducidos, subrepticiamente mediante el contrabando —no necesariamente prohibidos —, que por un afán codicioso burlaron los controles de los oficiales reales y del Tribunal del Santo Oficio. Completan la colección de las bibliotecas mexicanas los impresos locales —de particular interés— realizados en la ciudad de México y otras ciudades importantes de la Nueva España cuya producción fue creciendo en una medida directamente proporcional a las necesidades de la sociedad.

Los libros del siglo xv y los que corresponden a los dos primeros tercios del siglo xvi generalmente se encuentran escritos en latín, que era la lingua franca en Europa, que trataban de asuntos religiosos o aun otros de relevancia política e intelectual. A partir de finales del siglo xvi y en adelante las lenguas vernáculas se fueron imponiendo en los libros de casi cualquier materia. Lo mismo sucede con los temas, ya que los primeros impresos eran libros religiosos en gran proporción, mientras que durante los siglos xvii y xviii se van incrementando los de temática seglar: literatura, ciencias naturales, derecho, historia, técnicas diversas, viajes, etcétera. Los primeros 50 años corresponden al periodo de los incunables (1450- 1500), los cuales son libros impresos, pero aún con algunas semejanzas a los libros manuscritos que les antecedieron y que coexistieron con ellos algún tiempo.


Angélica Gutiérrez Ruiz 155546 4°A Historia del Diseño Grafico “El Libro Renacentista”

En el siglo XV se dieron dos innovaciones tecnológicas que revolucionaron la producción de libros en Europa. Una fue el papel, cuya confección aprendieron los


europeos de los pueblos musulmanes (que, a su vez, lo habían aprendido de China). La otra fue los tipos de imprenta móviles de metal, que habían inventado ellos mismos. Aunque varios países, como Francia, Italia y Holanda, se atribuyen este descubrimiento, por lo general se coincide en que fue el alemán Johann Gutenberg quien inventó la imprenta basada en los tipos móviles de metal, y publicó en 1456 el primer libro importante realizado con este sistema, la Biblia de Gutenberg. Estos avances tecnológicos simplificaron la producción de libros, convirtiéndolos en objetos relativamente fáciles de confeccionar y, por tanto, accesibles a una parte considerable de la población. Al mismo tiempo, la alfabetización creció enormemente, en parte como resultado de los esfuerzos renacentistas por extender el conocimiento y también debido a la Reforma protestante, cuyos promotores defendieron la idea de que cada uno de los fieles debía ser capaz de leer la Biblia e interpretarla a su manera. En consecuencia, en el siglo XVI, tanto el número de obras como el número de copias de cada obra aumentó de un modo espectacular, y este crecimiento comenzó a estimular el apetito del público por los libros. La imprenta llegó muy pronto a España, y se supone que el primer libro español se imprimió en 1471, aunque este hecho no está documentado. Sí se sabe, en cambio, con seguridad, que al año siguiente Johann Parix imprimió el Sinodal de Aguilafuerte, que pasa hoy en día, a falta de datos sobre otros, por ser el primer libro impreso español. El primer libro fechado impreso en España fue Comprehensorium de Johannes Grammaticus, que salió de la imprenta valenciana de Lambert Palmart el 23 de febrero de 1475. En los siguientes años, y auspiciados por la política cultural de los Reyes Católicos, aparecerían otros muchos libros, como la primera gramática española, la Gramática de la lengua castellana del humanista Elio Antonio de Nebrija, impresa en Salamanca en el emblemático año 1492, y que resultaría fundamental para la fijación de nuestro idioma. La imprenta llegó a América algo más tarde, en 1540, año en que comenzó a funcionar la primera en México. La edición de libros se inició en seguida y se multiplicó extraordinariamente, tanto en Nueva España como en el Perú.

Los impresores renacentistas italianos del siglo XVI establecieron algunas tradiciones que han sobrevivido hasta nuestros días. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, la del uso de caracteres de tipo romano e itálico, de composiciones definidas o de portadas de cartón fino, a menudo forradas en piel. Utilizaban también las planchas de madera y de metal para incidir en ellas las ilustraciones y establecieron los distintos tamaños de los libros —folio, cuarto, octavo, duodécimo, 16º, 24º y 32º. Estas designaciones se refieren al número de páginas que se pueden conseguir plegando una gran lámina de papel en las imprentas.


Así, una lámina doblada una sola vez forma dos hojas (o sea, cuatro páginas), y un libro compuesto por páginas de este tamaño se denomina folio. Del mismo modo, una lámina doblada dos veces forma cuatro hojas (ocho páginas), y el libro consiguiente se denominará cuarto, y así sucesivamente. Los editores europeos contemporáneos continúan utilizando esta terminología. Los libros renacentistas establecieron también la tradición de la página de título y del prólogo o introducción. Gradualmente, se fueron añadiendo a estas páginas las del índice de contenidos, la lista de ilustraciones, notas explicativas, bibliografías e índice de nombres citados. Característica: Un libro se compone de un número de páginas y tiene dos niveles capítulos y subcapítulos que aparecen en una tabla de contenidos navegable. Cada página contiene algún tipo de contenido, habitualmente texto. Los contenidos del libro pueden ser organizados en capítulos. Se puede elegir el tipo de indexado del libro: sangría o numérico. Epígrafe: Se llama epígrafe el lema que, a modo de sentencia, pensamiento o cita de un autor conocido, viene a sintetizar la idea general o pensamiento de un libro o capítulo de éste. Generalmente el epígrafe se inscribe debajo del título de la obra, o al principio de cada capítulo. Los antiguos escritores hicieron poco uso de los epígrafes, pero en el siglo XVI empezaron a prodigarse, continuando con profusión en la centuria siguiente. En el uso de los epígrafes se distinguieron en Italia en el siglo XVI Bembo, Varchi, Speroni y Vasari y en siglo XVII Marini, Gentili, Tesauro, Adimari, Bartoli, Doni y Giorio. Entre los franceses, apareció por primera vez el epígrafe el Diccionario de Trevoux. Durante el siglo XVIII se usó poco, pero lo resucitaron a partir del siglo XIX, Walter Scott, Lord Byron y Fenimore Cooper.


Historia del Diseño Grafico