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AGRO alternativas Agroturismo en Costa Rica: Retos y oportunidades

Turismo rural comunitario ¿Qué es? ¿Cómo surgió? Características

Edición Nº 7, 27 Noviembre, 2011


EDITORIAL

ALTERNATIVAS AGROECOLÓGICAS Dirección editorial: Jonathan Chavarría Soto

Frecuentemente, los destinos turísticos se venden como productos preparados, donde todo está al alcance de la cámara fotográfica; y se muestra al turista sólo una cara del país. Al ser Costa Rica parte de este estilo de turismo, sus riquezas son promocionadas y vendidas como paraíso natural, donde los turistas que llegan cada año a recorrer sus bosques, volcanes y playas, generalmente no llegan a convivir con los costarricenses durante su visita; esta tendencia ocasiona que se deje de lado el sector rural del país que ya en sí es subestimado. Esta edición pretende mostrar el significado del turismo en la zona rural y lo que este podría representar para dicho sector, ya que se le considera una alternativa de turismo que permite al visitante colaborar, involucrarse y convivir realmente con los habitantes de la zona; y conocer la forma de vivir de estos. El turismo en la zona rural además de colaborar con la economía de dicho lugar le permite al turista participar de la vida cotidiana de los habitantes y apreciar el entorno que generalmente se mantiene sin gran alteración, debido a que las comunidades rurales orgullosas de lo que son y de sus raíces culturales heredadas, sienten gran gusto al compartirlas con los visitantes. Se considera que el agroturismo dentro del turismo rural, representa una oportunidad para los habitantes de estas zonas de Costa Rica, ya que se puede convertir en una actividad complementaria a la agricultura, favoreciendo a mujeres y jóvenes, que encuentran una nueva ocupación con la que contribuyen con la economía de sus familias y/o comunidades. Por tal razón también se desea mostrar los resultados positivos a nivel económico, social y ambiental en estas regiones del país que padecen de falta de valorización por parte de los mismos habitantes del país. Además plantear una alternativa que involucra el respeto a la comunidad huésped, a los invitados y a este planeta que compartimos, contribuyendo a valorar y preservar la cultura local y así mismo aprovechar los recursos naturales del entorno de forma sostenible; y favorecer el desarrollo y el fortalecimiento de la comunidad. Finalmente colaborando a frenar la migración rural y la venta de tierras, permitiendo a las familias el mantenerse unidas y trabajar en conjunto por la misma causa.


Agro alternativas

Tabla de Contenido

Conceptos bรกsicos:

.........................................4

El Agroturismo

Una nueva forma de viajar:

.............................8

Turismo Rural Comunitario

Agroturismo en Costa Rica:

...............................10

Retos y Oportunidades

FORTALECIMIENTO DE LA AGRICULTURA FAMILIAR A TRAVร‰S DEL AGROTURISMO: El Caso de la finca La Florita

..........................16


Conceptos básicos

EL AGROTURISMO, Una alternativa para revalorizar la agroindustria rural como mecanismo de desarrollo local

Desde el punto de vista económico, el turismo es una actividad que adquiere cada vez una mayor preponderancia. Estimaciones de la Organización Mundial de Turismo (OMT), indican que a comienzos de los 2000, representaba en el mundo del orden del 12% del PBI y 11% del empleo. Este puede ser un interesante indicador del potencial que representa para Latinoamérica esta actividad, aún más si se considera la cantidad de sectores articulados con ella que también demandan recursos humanos, tales como el transporte, la alimentación, las artesanías, entre otros y si se toma como referencia el caso del Perú, por poner un ejemplo, país en el que más del 75% de los proveedores de servicios turísticos son microempresas de menos de cinco trabajadores. Hay un amplio marco de discusión conceptual sobre el tema, lo que permite encontrar diversas aproximaciones sobre el turismo. En unos casos es visualizado como una forma de hospitalidad comercializada, en otros como agente democratizador, también como la moderna actividad de ocio, o como una forma de expresión cultural, pero también como un proceso aculturativo, o bien un tipo de interelacionamiento étnico, o una forma de colonialismo, entre otras. En lo que sí parece haber un cierto nivel de consenso es en la identificación de algunas características propias de la actividad turística: su carácter estacional, la imposibilidad de “ almacenarlo”, su alta relación con vacaciones y ocio y su consideración como “ industria” invisible. Hasta mediados de los años 70, el turismo se asociaba básicamente, de un lado, con playa, mar y sol y del otro, con museos, monumentos e historia de grandes culturas. A finales de los años 80 y comienzo de los 90 se juntan varios elementos: la oferta a los destinos turísticos tradicionales comienzan a saturar a la demanda, se genera la necesidad de ofrecer nuevos productos turísticos diferenciados, toma fuerza la preocupación por el medio ambiente y aumenta el interés por regresar a los orígenes y valorizar lo tradicional. A partir de este momento emerge una gran diversidad de productos, a veces generados por los mismos usuarios. Este proceso obligó a estudiosos y planificadores a plantear la necesidad e importancia de conocer los diferentes tipos de turistas, sus expectativas y necesidades, como una manera de generar nichos de mercado y de paquetes o productos acordes con sus características particulares. Se han hecho numerosos esfuerzos por establecer tipologías del turista, siendo las más aceptadas las que toman como referencia los comportamientos de éstos. En este sentido se han identificado diversas categorías “ gruesas” de turismo: el recreacional, el cultural, el histórico, el religioso, el étnico, el medio ambiental, el de salud, el de aventuras, el deportivo, el de conferencias. Dentro del marco del desarrollo territorial sostenible, prácticamente todas las categorías de turismo resultan de interés; es importante considerar los siguientes comportamientos de grupos especiales de turistas: Los asociados con el conocimiento y disfrute de lo local, lo tradicional, lo campesino; bien sea orientado hacia culturas diferentes o para propiciar un reencuentro con culturas propias.

12%

25%

6%


Agro alternativas

Intereses del turista: - Los interesados en conocer y visitar sitios históricos tales como monumentos, ruinas y museos. - Los que buscan conocer y compartir costumbres con sociedades “ exóticas” y que visitan aldeas, comen alimentos ancestrales y participan de espectáculos folclóricos, entre otros.

13% 11%

11%

- Los interesados en tener contacto directo con la naturaleza; caminar, observar aves y especies vegetales y conocer accidentes geográficos especiales (lagunas, volcanes, bosques, cascadas, cuevas, etc.). - Los que quieren conocer formas de producción tradicional, tales como artesanías, bien sea de hilados, confecciones, de cerámica, de metales preciosos, de madera, o piscigranjas, o agroindustrias rurales comunitarias. - Los que añoran y sienten nostalgia, o quieren conocer, productos alimenticios autóctonos; preparaciones y platos típicos y a su vez buscan compartir formas de vida y actividades cotidianas con pobladores rurales.

Producto interno bruto generado por el turismo

Esas motivaciones o comportamientos esperados de turistas, pueden englobarse dentro de diferentes concepciones teórico-operativas, las que para fines de este artículo se engloban en enfoques como el ecoturismo, el agroturismo o el turismo rural. A continuación se presentan algunas aproximaciones a estos conceptos.


Ecoturismo o turismo naturalista

Turismo en el espacio rural

En la literatura especializada, no existe una definición consensuada de ecoturismo y los autores utilizan diferentes términos para denominarlo; a veces ecoturismo otras, turismo ecológico o turismo en áreas protegidas. Una descripción bastante completa señala que el ecoturismo “ es aquella modalidad turística ambientalmente responsable, consistente en viajar y estudiar los atractivos naturales (paisaje, flora y fauna silvestres) de dichas áreas, así como cualquier manifestación cultural (del presente y del pasado) que puedan encontrarse ahí, a través de un proceso que promueve la conservación; tiene un bajo impacto ambiental y cultural y propicia un involucramiento activo y socioeconómicamente benéfico de las poblaciones locales”.

El turismo en espacios rurales, es un concepto amplio que se refiere a las diferentes actividades de esparcimiento que se pueden realizar en el medio rural y que incluye modalidades tales como: turismo rural, turismo ecológico, agroturismo, turismo de aventura, turismo cultural, turismo de negocios, turismo joven, turismo social, turismo de salud y turismo deportivo. Esas actividades, antes poco valorizadas, han pasado a integrar verdaderas cadenas productivas, involucrando fincas, agroindustrias, transportes, restaurantes, comunicaciones, entre otras actividades, constituyéndose en un agente impulsor del crecimiento, principalmente de actividades no-agrícolas en la zona rural.

Una definición más sencilla y muy usada actualmente proviene de la Sociedad de Ecoturismo (TIES por sus siglas en inglés: The International Ecotourism Society): “Viajar en forma responsable hacia áreas naturales, conservando el ambiente y mejorando el bienestar de las comunidades locales”.

Verardi, señala dos características del turismo en el espacio rural que agregan elementos a la presentación de esta actividad como elemento de una estrategia de desarrollo. La primera tiene relación con el potencial turístico del medio rural, aunque éste no exige que la región tenga atractivos naturales extraordinarios, sino que posea aspectos culturales bien desarrollados; una arquitectura apreciable, una gastronomía propia, que fomenta a que la población a conservar sus hábitos y costumbres, tornando la zona interesante, como un todo. Lasegunda, tienequevercon la posibilidad decrear eslabones con otras actividades tales como la elaboración de alimentos caseros (panes, quesos mermeladas, dulces, miel y otros) los restaurantes de comidas típicas, la artesanía, los paseos (de carreta y/ o a caballo).


Agro alternativas

Turismo rural

Agroturismo

El concepto de turismo rural tiene sus raíces en Europa y describe la modalidad de alquilar una o más habitaciones de la casa del propietario a precios módicos, para propiciar la convivencia con las familias y sus costumbres (comida, forma de vivir, etc.), sin enfocar específicamente las prácticas agrícolas.

También conocido como agroecoturismo, es aquel que ofrece al turista la posibilidad de conocer y experimentar de manera directa con los procesos de producción de las fincas agropecuarias y las agroindustrias, culminando con la degustación de los productos.

En varios países se maneja un concepto de turismo rural bastante más amplio, en el que se mezclan tres elementos: espacio – hombre – producto. De esta manera incluye a todas aquellas actividades que pueden desarrollarse en el ámbito rural, lo que se traduce en una oferta integrada de ocio y servicios, que resulta de interés para los habitantes de las ciudades por sus características exóticas, tradicionales, románticas, diferentes del estilo usual de vida. Por consiguiente, practican turismo rural tanto aquellas personas que se alojan en una finca agrícola con el interés de conocer y disfrutar de alguna actividad agropecuaria, como pescadores, caminantes, científicos, estudiantes, turistas de paso y hasta empresarios que participan de un evento o retiro. Lo que se espera que sea el elemento común de este tipo de turismo, es que los servicios sean prestados por la familia del productor agropecuario o del agroempresario y que su desarrollo propenda por el rescate y conservación del patrimonio natural, cultural y arquitectónico del mundo rural.

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Varios estudiosos del tema, definen el agroturismo como una modalidad del turismo rural, que se caracteriza por la visita a emprendimientos rurales para conocer de actividades agropecuarias, involucrándose directamente en las mismas. Esto puede dar origen un conjunto de actividades asociadas, tales como hacienda-hotel, pesquepague (pesca y paga), posada, restaurante típico, ventas directas del productor, artesanía, industrialización y otras actividades de recreación ligadas a la vida cotidiana de los pobladores del campo. Ejemplos concretos de agroturismo serían: participar en una recolecta de café o de otras frutas (naranjas, uvas, cacao), ordeñar manualmente una vaca, asistir a una corrida típica de toros, participar de un proceso de elaboración de panela (tapa de dulce) o de un queso, conocer y participar las prácticas que se llevan a cabo en un vivero de plantas ornamentales, un mariposario, un criadero de truchas, etc.


Una nueva forma de viajar :

Turismo Rural Comunitario

Con frecuencia los destinos turísticos se venden como productos empaquetados, donde todo está al alcance de la cámara fotográfica, donde se muestra al turista sólo una cara del país: la que vende. No siempre es fácil salirse de la norma y conocer la verdadera forma de vivir del lugar que se visita. Costa Rica no ha escapado a esta tendencia. Se promociona como un paraíso natural, y más de un millón de turistas llegan cada año a recorrer sus bosques, sus volcanes y sus playas. Sin embargo, muy pocos llegan a compartir con los ticos y las ticas durante su estadía. Por el contrario, quienes escojan viajar a través del turismo rural comunitario participarán de la vida cotidiana, se sentirán como huéspedes más que como turistas. Y es que los pequeños albergues rurales no están en centros turísticos masificados, sino en pequeñas comunidades rurales, reservas naturales o territorios indígenas que no han alterado su forma de vida para adaptarse al gusto y necesidades del turista. Las comunidades han decidido cómo quieren presentarse ante el visitante, dirigen y gestionan su propia iniciativa, se sienten orgullosas de compartir lo que son y lo que hacen - la impresionante riqueza natural y las raíces culturales que han heredado. Son muchas las personas que se cuestionan el actual modelo de desarrollo turístico, y les preocupan los impactos negativos que tiene sobre la cultura, el ambiente y las economías locales. El turismo rural comunitario se basa en el respeto a la comunidad anfitriona, a los invitados y a este planeta que compartimos. Los amantes de la naturaleza pueden recorrer las áreas silvestres en compañía de un guía local que les hablará de los usos tradicionales de las plantas, les contará historias de lo que sucedió en ese bosque, y les transmitirán mucho más que datos: vivencias.

Nuestro concepto de turismo rural comunitario: El turismo rural comunitario se compone de experiencias turísticas planificadas e integradas sosteniblemente al medio rural y desarrolladas por los pobladores locales organizados para beneficio de la comunidad. (ICT, PNUD, Alianza TRC 2005)


Agro alternativas Las seis características que lo definen son: 1 Integra las riquezas naturales

y la vida cotidiana de la comunidad rural.

2 Promueve las prácticas

productivas sostenibles dentro de la oferta turística.

3 La experiencia turística se adapta

a la dinámica rural y, preserva la peculiaridad, rusticidad, el ambiente acogedor y confortable que caracterizan la ruralidad del país.

4 Se sustenta en la gestión y

participación local, y fortalece la organización local en la que participan varias familias o toda la comunidad.

5 Integra a la población local

en esta actividad empresarial, distribuye equitativamente los beneficios y complementa los ingresos de las familias rurales.

6 Promueve la tenencia de

la tierra por parte de los pobladores locales.

¿Cómo surgió el turismo rural comunitario? Costa Rica es un país con una fuerte cultura organizativa, y hasta en la comunidad más pequeña es fácil encontrar una asociación que trabaja por el desarrollo o la conservación. A partir de estas organizaciones, poco a poco fue surgiendo el interés por una nueva alternativa económica que permitiese crear oportunidades a partir de los recursos propios. Así nació otra forma de hacer turismo: ¡un turismo por el desarrollo! Sin abandonar sus actividades tradicionales, muchos grupos locales se han ido poco a poco incorporando a esta nueva actividad, mediante procesos de formación y con la cooperación de diferentes organismos, así como de las instituciones del Estado. De esta forma, el turismo ha venido a ser un motor para el desarrollo en muchas áreas rurales. Y especialmente ha favorecido a mujeres y jóvenes, que han encontrado una nueva ocupación con la que contribuyen con la economía de sus familias.

El turismo rural comunitario está demostrando impactos muy positivos a nivel económico, social y ambiental, entre los que se pueden destacar los siguientes:

Favorece el desarrollo local y el fortalecimiento comunal

Complementa y diversifica los ingresos de las familias campesinas, pescadoras e indígenas

Desarrolla capacidad empresarial local

Contribuye a frenar la migración rural y la venta de tierras

Ayuda a valorar y preservar la cultura local

Contribuye a la activa participación de las mujeres

Promueve la conservación de la naturaleza y el desarrollo de reservas comunales

Permite a la familia campesina aprovechar los recursos naturales de manera sostenible.


Agroturismo en Costa Rica:

Retos y Oportunidades Marvin Blanco M. Especialista en agroindustria y agroturismo mblanco@infoagro.net

La modalidad de turismo conocida como agroturismo consiste en viajar al campo para aprender sobre prácticas tradicionales de cultivos, cosechas y procesamiento de productos agropecuarios, forestales y pesqueros, además de la artesanía y la cultura local. La idea del agroturismo apareció hace unos 25 años, primero en Europa y después en América Latina, como una de las estrategias planteadas para contrarrestar la crisis de la agricultura, a fin de buscarles nuevas ocupaciones a las tierras ociosas y con ello diversificar los ingresos de las fincas para evitar el despoblamiento rural. A pesar que en varios países el término agroturismo se utiliza como sinónimo del turismo rural, tiene sus diferencias y más bien se le debe considerar una de las formas del turismo en espacios rurales, junto con el ecoturismo o el turismo de aventura. El agroturismo toma como eje para el desarrollo de su oferta la cultura agropecuaria, ofreciendo al turista la oportunidad de disfrutar de sitios de singular belleza, tener contacto directo con la naturaleza, hacer caminatas o paseos a caballo, degustar de la gastronomía de la región, vincularse a las actividades agrícolas y ganaderas, conocer el folclor y acercarse a las costumbres y tradiciones de cada pueblo o lugar.


Agro alternativas Valorización de recursos ociosos El paisaje agropecuario con sus cultivos que cambian durante el año, su ganado y sus montañas y ríos, por ser inherentes a la vida rural son pocos valorados por quienes allí habitan. Así, en el país existen fincas que por el tipo de cultivo y por el entorno natural y paisajístico, donde se encuentran serían muy atractivas para desarrollar proyectos de agroturismo. Resultan especialmente interesantes las que tienen sistemas silvopastoriles con ganado vacuno lechero, por ejemplo en Zarcero, Coronado o Santa Cruz de Turrialba. El observar los rebaños pastando o el momento del ordeño es una de las actividades preferidas por quienes hacen agroturismo o simplemente viajan al campo. De hecho se dice que en Suiza, pese a que en algunas zonas la ganadería ya no es rentable, los propietarios de las fincas reciben una subvención del gobierno para que mantengan las vacas en los potreros para identificar el paisaje del país. Asimismo, tienen gran atractivo los cultivos en invernaderos, la agricultura orgánica, los huertos caseros, los viveros, la cría de gallinas, conejos, cabras y ovejas, entre otros. Muchas de esas fincas también cuentan con extensiones de bosque, con ríos, lagunas y cataratas, que las hacen muy propicias para realizar distintas actividades de esparcimiento como caminatas, observación de aves, flora y fauna, lo mismo que para la pesca. También, es de gran interés el patrimonio agroindustrial, especialmente aquel ligado a procesos artesanales, tales como los beneficios de café, los trapiches, las queseras, las plantas de extracción de miel de abeja, achiote y procesamiento del tabaco, actividades que forjaron nuestra economía y que lamentablemente han ido cediendo al paso de la modernidad. Se trata entonces de aprovechar una serie de recursos ociosos que hacen parte de la cultura agropecuaria y que si se logran transformar en productos turísticos acordes a la demanda, pueden contribuir a mejorar los ingresos de muchos productores agropecuarios, sus familias y las comunidades aledañas.


Rentabilidad del agroturismo Además de contar con atractivos naturales y culturales suficientes para atraer turistas a su finca, existen otra serie de requisitos relacionados con la demanda de este tipo de turismo y de su rentabilidad. Por una parte se debe tener presente que la demanda es estacional y concentrada en ciertas fechas: año nuevo, semana santa, vacaciones de medio año y fines de semana. Por ello, el agroturismo no debería ser el negocio principal de la finca sino una actividad que venga a complementar la renta agropecuaria, minimizándose así los altibajos propios del negocio. Y es que expertos como Crosby y Barrera coinciden en que la rentabilidad de este tipo de negocio, con pocas excepciones, es “dudosa” cuando se le trata de medir en términos puramente empresariales. Este último autor agrega que el negocio es rentable cuando existe un “capital hundido”, esto es cuando los costos de entrada no existen o son muy bajos. Entonces, los únicos que tendrían esas condiciones son los productores agropecuarios, porque ya son propietarios de la tierra, tienen el saber hacer de la agricultura, pueden aprovechar la mano de obra familiar e invertir sus ahorros o solicitar pequeños créditos. Aparte de eso, están rodeados de un paisaje rural que puede decirse tiene un cierto grado de ociosidad, pues la visita de un turista no interfiere con el desarrollo de las actividades agropecuarias diarias. Bajo ese enfoque, el negocio es rentable cuando el agricultor puede disponer de los recursos básicos: tierra, mano de obra y capital y además de ello usufructuar el paisaje, la cultura rural y el saber hacer de los pobladores a muy bajo costo. El aprovechar esos recursos, podría generar ingresos adicionales a los agricultores del orden del 30% o más. En otras palabras, el agroturismo puede ser para muchos productores agropecuarios (pequeños, medianos y grandes) un excelente negocio, porque ellos ya viven ahí y quieren quedarse en el lugar.

Un estilo de vida Cabe preguntarse: ¿por qué un productor agropecuario debería dedicarse a este negocio, sin obsesionarse por las ganancias? La respuesta es simple: para este tipo de empresario, el turismo más que un negocio, debe representar un estilo de vida; la idea no es hacerse ricos, sino disfrutar y compartir con otros los recursos y atractivos de su entorno y generar nuevas oportunidades para sus descendientes. Y, como en toda empresa, para desarrollar el negocio del agroturismo se debe contar con iniciativa, perseverancia y mucha paciencia, porque el éxito no surge de la nada. Seguramente no todos alcanzarán sus objetivos, ya sea porque están muy apurados en cosechar los frutos o sencillamente porque carecen de lo principal: la vocación. “Se tiene que amar lo que se hace, soñar y perseguir los sueños y trabajar pacientemente en procura de los logros, exigiéndose a sí mismo antes que a nada y no depender en absoluto del paternalismo estatal”, manifiesta, en el Diario El Gon, Silvia Abello, propietaria de una empresa de agroturismo en Chile.


Agro alternativas Diseño del producto Las fincas dedicadas al agroturismo tienen como atractivo principal la cultura agropecuaria que allí se desarrolla; sin embargo, ello no es suficiente para interesar a grupos de turistas tanto nacionales como extranjeros. Es necesario complementar con ofertas de esparcimiento, hospedaje y alimentación para retener al turista durante un mayor tiempo. Así que es necesario que el empresario agroturístico desarrolle un plan de negocios para saber exactamente qué es lo que quiere hacer, cuánto le va a costar y en qué plazo se podrá desarrollar. Seguramente no se podrán hacer todas las inversiones de una sola vez, por lo que es recomendable dividir el proyecto en etapas, por ejemplo el primer año se acondiciona la finca para recibir visitantes por el día, para que puedan observar las prácticas agropecuarias, realizar caminatas, paseos a caballo u observar aves. Luego, se puede abrir un servicio de venta de comida cuando la clientela sea suficiente, y por último, ofrecer hospedaje, el cual puede consistir en habitaciones dentro de la misma casa de la familia propietaria o en cabañas anexas. Este sistema, a la vez que le permitirá ir ganando experiencia en la prestación de servicios turísticos, hace posible que las inversiones se realicen poco a poco reinvirtiendo las ganancias. El perfil del consumidor para esta modalidad de turismo es un aspecto vital a atender. En general, el turista que elige el medio rural tiene entre 25 y 55 años, viaja en pareja, en familia o con grupos de amigos. Tiene un nivel cultural y económico medio o alto y usa el vehículo normalmente para sus desplazamientos. Elige el lugar basándose en los siguientes aspectos: comodidad del alojamiento, estética y decoración, trato familiar, cocina, la posibilidad de realizar actividades deportivas y entorno arquitectónico y natural. Respecto al mercadeo, este tipo de turismo requiere un mayor esfuerzo. Es necesaria una buena señalización, una página web, material impreso, participación en ferias y contacto permanente con tour operadores. Sin embargo, es el correo de la voz el que depara mayores dividendos, son los primeros visitantes los que se encargan de promocionar el lugar cuando les satisface, de ahí lo importante que es hacer bien el trabajo desde el principio. Igualmente las familias anfitrionas del agroturismo tienen que tener entre sus cualidades el gusto al tratar con la gente para así poder compartir con ellos su conocimiento y su filosofía de vida.


Oferta en crecimiento Pese a que en Costa Rica el agroturismo tiene un desarrollo menor respecto a países como Chile, Brasil, Argentina, Colombia y México, ya se dispone de una interesante oferta en varias fincas y haciendas que están explotando la cultura agropecuaria dentro de un sector que incluye además ecoturismo y turismo de aventura. Por ejemplo, en la zona de Sarapiquí, la Finca Pozo Azul es bastante conocida por su sistema de producción de ganado estabulado. La Reserva La Tirimbina viene ofertando con mucho éxito un “tour del chocolate”, donde el visitante aprende sobre todo el ciclo de cultivo y procesamiento del cacao. También en otras fincas es posible visitar cultivos de piña o de palmito. En Guanacaste, las haciendas Chapernal, Los Inocentes y Guachipelín ofrecen paquetes más completos que incluyen hospedaje, alimentación y participación en actividades de adiestramiento del ganado y en Monteverde, la finca ecológica de la familia Brenes ofrece tours a la lechería y a un huerto orgánico. También hay que mencionar los tour de café que se realizan en varias zonas del país, entre ellos el de Coopedota en la zona de Los Santos y el de la Hacienda Matambú en Hojancha. Por otra parte, existe una oferta impulsada por pequeños productores, quienes han diseñado productos como: pesca de truchas y tilapia, paseos a caballo, ordeño y manejo del ganado, hospedaje y alimentación. Esta oferta es menos conocida, pero está creciendo en todo el país como respuesta a la crisis del agro y al auge del turismo. En este grupo se puede ubicar el proyecto “Familias Emprendedoras”, en Tabarcia de Mora, donde varias familias se han agrupado para ofertar un atractivo paquete que incluye fincas en reforestación, lechería de cabras, granjas de gallinas y de cerdos, vacas y ovejas, un mariposario, una huerta orgánica, artesanía y cocina típica. Otro ejemplo lo constituye la “Ruta del Queso Turrialba”, proyecto impulsado por los productores de queso de Santa Cruz de Turrialba, lugar donde existen cerca de 200 plantas artesanales que elaboran el famoso queso Turrialba. Su producto combina las visitas a fincas queseras con el disfrute de atractivos naturales como el Volcán Turrialba, el Monumento Guayabo, y servicios de alimentación y hospedaje. En conclusión, el agroturismo constituye una gran oportunidad para Costa Rica, como una actividad complementaria de la agricultura. Existen grandes retos para aprovechar su potencial: mejorar la descripción y presentación de la oferta, diferencia-ción frente a otras posibilidades de turismo similares, formación de personal en atención al turista y desarrollo de operadores turísticos locales, capaces de identificar prácticas agrícolas y de procesamiento interesantes para los visitantes.


Agro alternativas *Izquierda: tanque donde se almacenaje la leche extraída con la maquina de ordeño. *Izquierda-Abajo: planta de café. *Derecha y derechaabajo: crisálida y mariposas morfo alimentandose en el mariposario.

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Fortalecimiento De La Agricultura Familiar a Través del Agroturismo: El Caso de la finca La Florita, Santa Cruz de Turrialba, Costa Rica

Marvin Blanco M Tecnólogo de Alimentos, Máster en Gestión del Turismo, Grupo Técnico de Apoyo del PRODAR/IICA, San José – Costa Rica. marvin.blanco@iica.int

La comunidad de estudio Santa Cruz de Turrialba, es una comunidad típica rural asentada en las faldas del volcán Turrialba, se localiza a 1400 msnm y cuenta con una población de 3,421 habitantes (Censo 2000). Las condiciones propias de altitud, clima y suelos han determinado el florecimiento de una cultura de ganadería lechera, de la cual se estima depende el 90% de la población. En el distrito, coexisten cerca de 275 fincas lecheras y 150 pequeñas plantas queseras, donde se elabora el queso Turrialba siguiendo una técnica artesanal desde hace más de un siglo. El sistema de producción de queso ha sufrido pocos cambios en cuanto a la técnica, pero sí se han dado importantes mejoras en las razas de ganado (jersey, guernsey y pardo suizo), en los pastos, así como en la infraestructura de las lecherías y las plantas queseras. Se han remodelado los locales, se han introducido equipos de acero inoxidable, cámaras de frío y se han construido biodigestores y lagunas de oxidación en cumplimiento de las disposiciones sanitarias. Se estima que un 70% del queso fresco consumido a nivel nacional proviene de los alrededores del volcán Turrialba. Como consecuencia del aumento en el costo de los insumos, la alta intermediación que se da en el proceso de comercialización y la competencia de las plantas industriales, la producción quesera, desde hace varios años no genera el empleo e ingresos suficientes para todo el núcleo familiar, obligando a algunos miembros a buscar otro tipo de empleos fuera de la comunidad, situación que provoca desarraigo y desunión entre las familias. En este contexto socioeconómico los productores de queso vieron en el agroturismo una alternativa de diversificación económica. Aunado a la tradición quesera, el distrito cuenta con atractivos naturales tales como el Volcán Turrialba y el Parque Arqueológico

Guayabo, además de una gran belleza paisajística, elementos que le confieren un notable potencial turístico. Fue así, que en el año 2003 se inició el proyecto “La Ruta del Queso Turrialba” , el cual ha sido apoyado por la Asociación de Productores Agropecuarios (ASOPROA), las Ong ALTERSIAL e HIVOS, el PRODAR-IICA, el Centro Agronómico de Investigación y Enseñanza (CATIE) y la Universidad de Costa Rica (UCR), entre otros. De acuerdo con Morera, los proyectos turísticos como los que se están implementando en Santa Cruz, constituyen una oferta generada individualmente por pequeños productores, que ha surgido producto de la crisis del agro, desarrollando una oferta turística mínima por ejemplo, pesca de truchas y tilapia, paseos en caballo, ordeñe y manejo del ganado, hospedaje y alimentación. Esta oferta, hasta ahora poco identificada, está creciendo sin ayuda externa, pero responde a un modelo más sostenible que otras iniciativas de turismo rural en el país, porque los niveles de inversión necesarios son menores y los propietarios tienen mayor visión empresarial. Además, se están comenzando a agrupar en redes en busca de mejorar los componentes de mercadeo, capacitación y asesoría.

El caso de la finca la florita La Florita es una de las tantas fincas ganaderas de Santa Cruz de Turrialba, que se dedican a la producción del queso Turrialba artesanal. La familia Gómez Pereira, propietaria de la finca, fue de las primeras en visualizar la oportunidad de participar del proyecto para diversificar los ingresos de la propiedad a través de su aprovechamiento turístico. En su finca de 3 Ha mantienen un hato ganadero de las razas jersey y guernsey compuesto por 10 vacas de ordeño, varias novillas y terneros. El ordeño se realiza en forma manual dos veces al día, por la mañana a partir de las 6 a.m., y por la tarde a partir de las 3 p.m. La finca está rodeada de dos quebradas que tienen pequeñas caídas de agua, las riberas han sido reforestadas y es posible avistar aves.


Agro alternativas Además de la lechería y quesera artesanales han agregado otras prácticas de aprovechamiento sostenible como son un biodigestor, una compostera y una huerta orgánica, que complementan el atractivo de la finca. Este perfil ecoamigable de la propiedad, su buena ubicación paisajística y las características personales de los propietarios (amabilidad, sociabilidad y conocimiento) fueron visualizados como un potencial para utilizarse con fines turísticos. La familia de cinco miembros se distribuye las diferentes tareas, para poder cumplir con el trabajo de la finca y la atención a los visitantes, los cuales son contactados a través de la CATIE, hoteles de la zona y algunos tour-operadores.

Actividad productiva Se producen aproximadamente 150 litros de leche diarios, una pequeña parte se dirige al autoconsumo (3 litros) y el resto es utilizado enteramente para la producción de queso. Esta es responsable del 95% de los ingresos de la propiedad. Se producen alrededor de 140 kilos semana de queso Turrialba artesanal y se está comenzando a elaborar quesos maduros y con especies, aprovechando la demanda del agroturismo. La mano de obra es totalmente familiar, con la participación de cuatro de los cinco integrantes de la familia. La producción es vendida a intermediarios de Turrialba, Cartago y San José y en forma directa al consumidor en la propia finca. El precio de venta del queso Turrialba, en la finca, varía entre ¢1600 y ¢1800 el Kg, mientras el precio al consumidor final en abastecedores y supermercados es actualmente de ¢3000.3 El queso maduro se vende en la finca hasta en ¢4000 Kg, según el tiempo de maduración. En cuanto a la crianza de cerdos, se producen 2 grupos de 12 animales por año, los cuales son vendidos a un intermediario. La familia sacrifica algún cerdo para el autoconsumo solamente en navidad o año nuevo. Entre las actividades agropecuarias realizadas para fines de autoconsumo, está la producción de hortalizas en una huerta orgánica y la cría de gallinas y gansos. El abono utilizado en la huerta proviene de una granja de lombricultura.


Producto turístico de la finca la florita La oferta actual de la finca consiste en mostrar la actividad quesera (base de la economía familiar) y otras actividades complementarias que le dan un carácter especial a la principal (biodigestor, producción de lombrices, porqueriza, pasturas, etc.). En dichas visitas se realizan actividades con la finalidad de estimular la interpretación del visitante, que incluyen temas ambientales, agropecuarios y culturales. Las visitas tienen una duración promedio de 3 horas dependiendo del interés o requerimiento del grupo visitante. Se ofrecen dos tipos de tour. El primero está dirigido a un público que busca información de carácter técnicocientífico, compuesto por estudiantes de escuelas públicas y privadas, universitarios, turistas hospedados en los hoteles de la zona y turistas independientes. Este tour es guiado normalmente por el padre de la familia, debido a su vasto conocimiento agropecuario. Consiste en una caminata a través de dos senderos por el perímetro de la finca, donde se muestran y explican las prácticas agropecuarias que allí se realizan, la labor de protección del bosque, la rotación del ganado y los tipos de pastos cultivados. Posteriormente se pasa a la lechería donde en forma participativa se demuestra el ordeño, la elaboración del queso, la porqueriza y el funcionamiento del biodigestor. Por último, se pasa a un kiosco que funciona como centro de visitantes donde se degusta el queso y se sirve el refrigerio o almuerzo, según la demanda específica del grupo. El segundo tour es dirigido a visitantes que también buscan información, pero de forma más amena y menos técnica. Estos visitantes proceden de universidades, de escuelas de idiomas y albergues. Este tour lo realiza la hija mayor (18 años) quien ha recibido capacitación en temas como servicio al cliente, observación de aves, gestión de proyectos e inglés. El producto que ofrece la finca se combina con otras actividades en el distrito, tales como tours a caballo, pesca de tilapia, visita a un trapiche y caminata al volcán Turrialba, para completar un medio día o día entero en Santa Cruz. Además, otras tres fincas también están participando en “La Ruta del Queso”, por cuanto, a menudo, se complementan para atender los turistas, según la disponibilidad de tiempo y las demandas específicas de los visitantes.

Gestión y organización familiar Las distintas labores de la finca son realizadas por la familia propietaria, aunque en ocasiones se contrata un “vaquero” cuando el padre debe participar en actividades comunales o bien brinda asistencia técnica a otras fincas. Aunque existe un cierto grado de división de tareas y responsabilidades, la actividad del agroturismo recae sobre la hija mayor. Ella es la encargada del funcionamiento de la operación,

desempeñando también la función de guía de la mayoría de los grupos y cada vez más sustituye al padre debido a la participación activa de este en varias asociaciones comunales. Los hermanos menores (15 y 13 años) apoyan algunas actividades previas a la operación, así como en las tareas de ordeño y elaboración del queso. La madre es la responsable de los servicios de alimentación ofrecidos a los visitantes (cuando son solicitados). Las estrategias promocionales utilizadas hasta el momento consisten principalmente en el boca a boca. El hecho de que el padre de la familia conozca gran cantidad de personas en diversas instituciones ha contribuido a divulgar la iniciativa. Un hotel de la zona y algunas operadoras han colocado la finca en paquetes turísticos.

Impacto de la actividad La actividad turística surgió sin mayores cambios en la estructura de la propiedad, adaptándose por completo a la realidad de la misma. A pesar de la poca inversión realizada, en el corto periodo de tres años, la finca ha experimentado un crecimiento positivo en su proyecto agroturístico, sin afectar la actividad tradicional de producción de queso. La motivación de los propietarios aliada a un potencial perfil empresarial de los mismos, ha colaborado para que la iniciativa “La Florita” crezca de forma razonable, dentro de sus posibilidades. Los resultados alcanzados hasta el momento derivan mayormente de los esfuerzos pioneros de los propietarios, que gracias a su actividad comunitaria han logrado atraer una demanda para sus servicios. La demanda actual es inestable, lo que hace que la actividad económica aún tenga poco peso en los ingresos totales generados por la finca. Los ingresos provienen de lo que se cobra por realizar el tour (1000), el almuerzo (2500) y la venta de queso en la finca. Varios factores contribuyen a esta situación, entre ellos, la falta de una planificación adecuada de la actividad, lo cual repercute en dificultades a la hora de gestionarla. Además, la poca inversión hasta ahora realizada no permite mejorar el producto actual, generando una posible pérdida en la calidad de los servicios.

Expectativa de los propietarios Los propietarios están motivados con el desarrollo de las actividades de agroturismo en la finca, aunque las visitas aún sean esporádicas. Ellos han percibido a lo largo de 3 años de funcionamiento que ha aumentado el interés por visitar la finca, debido a las mejoras que han aplicado a las actividades (diversificación del tour, principalmente). Sin embargo, son consientes de la necesidad de trabajar aún más en ello. Consideran que hay una demanda potencial que es bien accesible a la


Agro alternativas finca. Esta se compone de estudiantes de escuelas, colegios, escuelas de idiomas, empleados de instituciones públicas y universidades (que poseen grupos organizados que eventualmente realizan actividades de recreación) que pueden tener interés en realizar actividades en la finca. Según ellos, el formato actual de la oferta de la finca se encuadra al perfil de este público y la experiencia les ha demostrado que es necesario realizar algunos ajustes en los tours con la finalidad de lograr un mayor nivel de satisfacción de este público meta. Asimismo, son consientes de la necesidad de realizar algunas inversiones en la infraestructura de la finca para atender mejor los grupos, tales como remodelar las instalaciones de la lechería, sustituir el biodigestor y ampliar la huerta. Sin embargo, prefieren ir poco a poco, invirtiendo los ahorros porque no quieren endeudarse.

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Créditos: Dirección Editorial, Fotografía, ilustración, diseño, edición de texto, diagramación. Jonathan Chavarría Soto Agradecimientos: Allan Fonseca Calvo Manfred Araya Parra Valeria Rodríguez Díaz Mariechen Wust Artículos: Marvin Blanco M. Revista ECAG En las fotografías: Plantas de café, frijol, caña (San Juan, San Ramón). Cocodrilo (Zooave). Personas: Kendall Aaron Chavarría Jiménez. Blanca Flor Soto Morales. Santiago Cavarría Ledezma. Biodigestor, lechería, mariposario, porqueriza y demás corresponden a instalaciones del CTPPS (Colegio Técnico Profesional Piedades Sur), San Ramón, Alajuela. Las imágenes utilizadas en esta edición son con fines meramente ilustrativos.

Revista Agroturismo  

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