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Veinte ilustres personajes de los sitios Vistos e ilustrados por Jonathan Crespรกn


ESTUDIOS GUTE Veinte ilustres personajes de los sitios Dirige la colección: Jonathan Crespán Diseño Gráfico: Jonathan Crespán Ilustraciones: Jonathan Crespán JONATHAN CRESPÁN 2009 EDITORIAL ESTUDIOS GUTE 2009 Primera edición: marzo 09 tirada de 9.870.001 ejemplares depósito legal: j 23987 2009 isbn 34 456732 2 0 impreso en el reino de españa Imprime: No es Seguro Todavía S.L Calle de las prisas 8, polígono serio y responsable a pesar de todo, 50.009, Zaragoza. Tfno: 922 39 34 41 www.laverdadesunlibromuymajico.com Edita: Estudios Gute provincia de Villagurgute 6, nave 3, 60.009, Cuarte de Huerva, Zaragoza www.estudiosgute@gmail.com


Veinte ilustres personajes de los sitios que pusieron los franceses a

la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy BenĂŠfica, Siempre Heroica e Inmortal, ciudad de Zaragoza.


Jamás he visto encarnizamiento igual al que muestran nuestros enemigos en la defensa de esta plaza. Las mujeres se dejan matar delante de la brecha. Es preciso organizar un asalto por cada casa. El sitio de Zaragoza no se parece en nada a nuestras anteriores guerras. Es una guerra que horroriza. La ciudad arde en estos momentos por cuatro puntos distintos, y llueven sobre ella las bombas a centenares, pero nada basta para intimidar a sus defensores ... ¡Qué guerra! ¡Qué hombres! Un asedio en cada calle, una mina bajo cada casa. ¡Verse obligado a matar a tantos valientes, o mejor a tantos furiosos! Esto es terrible. La victoria da pena. Mariscal Jean Lannes


Jorge Juan Guillelmi y Andrada Capitán General de Aragón 1734-1809

I

De ascendencia flamenca, nace en Sevilla y muere a los pocos días de la toma de Zaragoza, liberado de la prisión de la Aljafería por las tropas francesas. A su entierro no acudió nadie. Se trataba de un militar ilustrado, políglota, de trato refinado y cortesano, fue profesor de matemáticas y un excelente pintor. Participó en el frustrado asalto a Gibraltar del 79 y en la guerra del Rosellón en 1793, donde lucharía contra los Franceses y sería herido de gravedad, salvando la vida de milagro. Viajaba por toda Europa para adquirir los últimos conocimientos sobre artillería, y se le consideraba uno de los mejores artilleros de España y de Europa. A sus 74 años, y con su experiencia militar, armar a civiles y un puñado de militares para plantar cara al ejército francés le pareció un hecho predestinado al fracaso, como efectivamente, más tarde se pudo comprobar. Es por ello que en un principio se opone a entregar las armas almacenadas en la Aljafería a los civiles, poniendo diversos pretextos como excusa. Finalmente entregará las llaves a Mariano Cerezo, para que las custodie bajo su entera responsabilidad. Acusado de afrancesado por el pueblo, el 24 de mayo de 1808, cuando se inicia el levantamiento en Zaragoza, le asaltan en su propia habitación , sacándolo a la fuerza de la Capitanía General (palacio de los Luna en el Coso) sin que la guardia pueda evitarlo y es encarcelado en la Aljafería durante toda la guerra.


Jorge Ibor y Casamayor

Labrador y cabecilla de los escopeteros del Arrabal 1755-1808

II Agricultor del Arrabal, fue uno de los más activos en el alzamiento contra las órdenes de Murat, liderando el grupo que fue a pedir armas a la Aljafería, y que posteriormente encarcelaría a Guillelmi. Fue decisivo en el nombramiento de Palafox como Capitán General del Reino de Aragón y gobernador de Zaragoza, al organizar la expedición que iría a buscarlo a la Alfranca, y lo traería de vuelta a Zaragoza para ser aclamado y designado unánimemente por el pueblo con el puesto. Robusto, de talla mediana y gruesa cabeza, era conocido por sus vecinos por el mote de “cuellicorto”, vecinos muy observadores los suyos, por lo visto. Participó en los combates de Alagón, Épila y Casablanca, siendo nombrado por méritos de guerra capitán, y más tarde, teniente coronel. Muere en el periodo de entresitios, víctima del tifus, enfermedad que más tarde se convertiría en epidemia y acabaría con la vida de miles de zaragozanos. Su compañía de escopeteros fue designada como guardia personal del general Palafox.


José Rebolledo de Palafox y Melci Militar y duque de Zaragoza 1776-1847

Fue sin duda el alma de la resistencia zaragozana, instando a todos los maños a defender su casa a pedradas si hiciese falta.A pesar de no tener dinero, armas, munición, defensas fortificadas, vituallas ni militares, declaró inmediatamente la guerra a Francia.

III

Procedente de familia noble y educado en la corte española, pertenecía al cuerpo de reales guardias de corps desde 1792. Hecho prisionero en Francia tras la capitulación, es nombrado comandante de la guardia real por Fernando VII en 1823, que más tarde le quitaría todos los honores y privilegios por su afinidad con los liberales. Cuando estalla la guerra ya era brigadier, y acompaña a Fernando VII a Bayona, e intenta sin éxito preparar su huida. Huye a España y es aclamado por voz popular como gobernador de Zaragoza y capitán general de Aragón el 25 de mayo de 1808. Firme creyente en la posibilidad de plantar cara al enemigo, fue tras la caída de las primeras defensas de la ciudad, cuando comienza a plantearse la verdadera resistencia, casa por casa. Los defensores, se pasaban por los tejados de las viviendas si alguna caía, mientras, los franceses volaban los edificios que se les resistían a base de túneles y minas. La estrategia militar pasó a centrarse en la conquista de cocinas y dormitorios, fieramente defendidos por sus inquilinos. El 21 de febrero de 1809 se iza la bandera blanca en la Torre nueva; Palafox, cabezón como él solo, estando enfermo y agónico, se negó a firmar la capitulación, relevando su mando en las manos del Barón de Warsage.


Barón de Warsage

Comandante de las Reales Guardias Walonas. 1775-1809

IV

José De L’Hotellerie de Fallois y Fernández de Heredia, nació en Calatayud, en el seno de una familia noble, de origen belga. Su padre sirvió primero en las Reales Guardias, y él ingresaría más tarde a temprana edad. Al inicio del conflicto, recibe el encargo de Palafox de formar una columna, y defender los valles del río Jalón y Jiloca, además de los vitales polvorines de Villafeliche, donde rechazó a las tropas enemigas, pudiendo continuar así el tan preciado suministro de pólvora a la capital aragonesa. Permaneció en Zaragoza durante los sitios, y fue al final de éstos acontecimientos, cuando el general Palafox, ya muy enfermo, le otorga el mando y le encomienda al Barón hacerse cargo de la ya exhausta resistencia. Murió tratando de cruzar el puente de Piedra para romper el cerco enemigo, de un cañonazo.


Basilio Boggiero Spotorno Religioso y defensor de Zaragoza 1752-1809

V

Italiano de nacimiento, se establece en Zaragoza de joven para dedicarse a las armas, pero acaba decantándose por el sacerdocio, ingresando en la orden Escolapia a los 16 años. Fue famoso en la capital del reino de Aragón por sus poemas y oratoria, pero lo fue mucho más por su participación en los dos sitios a los que fue sometida la ciudad. Fue el educador de Palafox y éste le nombró como su principal consejero cuando tomó el mando de la capitanía general de Aragón. Palafox le admiraba profundamente, y era el único capaz de transformar en docilidad su nativa obstinación. Se rumorea que las proclamas y arengas que exclamaba al pueblo eran obra suya. En el primer sitio colabora con Palafox en la defensa de la capital, y no pareció importarle mucho el “ama a tu prójimo como a ti mismo”, pues se le vio luchar en primera línea en los lugares más comprometidos y cuya defensa resultó más encarnizada, dando un trato al prójimo francés en cualquier caso muy poco amoroso. Una vez finalizado este primer asalto del ejército imperial, ganó inmensa fama, convirtiéndose en un símbolo viviente de la resistencia zaragozana. Tras la capitulación, y la promesa de Lannes de respetar la vida de los rendidos, la noche del 22 de febrero es sacado de sus aposentos por la fuerza, y asesinado a bayonetazos, arrojando su cuerpo al Ebro junto al de Santiago Sas, desde el puente de piedra.


Santiago Sas

Eclesiástico y defensor aragonés 1774-1809

VI Distinguido en la defensa de los Sitios, se le podía ver en las líneas de confrontación más peligrosas, como pudieron ser el frente de la puerta del Carmen, el Portillo, la calle Mayor, la puerta Sancho o el cuartel de caballería. Organizó por su propia cuenta la compañía de escopeteros de la parroquia de San Pablo, voluntarios decididos a morir antes que rendirse, que combatieron en la batalla de las Eras, causando numerosas bajas a las tropas francesas, y desempeñando acciones de guerrilla y aprovisionamiento vitales para la defensa de la ciudad. Fue asesinado junto a Boggiero, y según relataba el capitán francés encargado de la ejecución, fue al primero que hirieron, y no salió de su boca otra voz que la de animarse recíprocamente ante muerte tan salvaje. Desde hace cien años, se erige una cruz conmemorativa en el punto desde el cual se arrojaron sus cuerpos al río Ebro, en el puente de piedra, dedicada a la memoria de estos dos religiosos y a la del Barón de Warsage. Aquel capitán francés, confesó que el mariscal Lannes le había ordenado que los mataran sin hacer ruido.


Condesa de Bureta

Prima de Palafox y heroína de los sitios. 1775-1814

María de la Consolación Azlor y Villavicencio, procedía de familia ilustre, recibió una esmerada educación tanto literaria como artística. Al morir su padre, el virrey de Navarra, se traslada a Zaragoza. VII

Casó en 1794 con el conde de Bureta, que muere tempranamente en 1805. Muy patriota ella, se negó a abandonar la ciudad, y convirtió su casa en un centro estratégico donde se atendía a los heridos, y se transportaban víveres y municiones a los distintos frentes de batalla. Formó un cuerpo especial femenino, llamado el Cuerpo de las Amazonas, para dedicarse especialmente a estos menesteres. En ocasiones de excepcional peligro, se le pudo ver también empuñando personalmente las armas, realizando actos de valentía acreditados por Santiago Sas. Tras la capitulación, Lannes le permite salir junto a su familia hacia Cádiz, y finalizada la guerra, Fernando VII le recompensaría con todas las distinciones a los defensores de la patria. Su palacio de Bureta, pueblo de la comarca de Borja, se ha conservado intacto desde hace dos siglos, conservando objetos de época, trajes y documentos de valor incalculable, gracias a sus descendientes, y al actual conde de Bureta, que ha rehabilitado el palacio para disfrute de los visitantes, por supuesto sin que el ayuntamiento moviese un dedo para su restauración. Junto al palacio, hacen un ternasco asado muy bueno, y se pueden ver dos rifles de época auténticos, muy chulos.


Jean Lannes

Mariscal de Francia 1769-1809 De aprendiz de tintorero, pasó a ser sargento mayor de los voluntarios de Gers en las campañas de los Pirineos, y en adelante se convertiría gracias a su fuerza y habilidad en Mariscal de Francia y duque de Montebello. Era amigo íntimo de Napoleón, hombre de confianza y el preferido de éste. Gustaba de pelear en primera línea de fuego, y por ello sufrió nueve heridas a lo largo de su vida, una de ellas en el cuello, le impidió hablar con normalidad y le dejó la cabeza ligeramente inclinada de por vida; la última de ellas, no fue en el frente, sino en segunda línea, en Essling, destinado allí tras sus insistentes y desesperados ruegos para que lo sacaran de Zaragoza, ya que según el decía, “ no soporto gobernar este cementerio”. Se encontraba sentado, muy impactado por la reciente muerte ante sus ojos de su tutor por una bala perdida que le alcanzó de lleno en la cabeza. Al estar con las piernas cruzadas, para apoyar en ellas el brazo que sostendría su pensativa cabeza, una bala de cañón, apenas sin fuerza y casi rodando, golpeó al mariscal en el punto de unión de sus piernas, rompiéndole una totalmente y destrozándole la rótula de otra. El médico personal de Napoleón le atendió, amputándole las dos piernas, 3 meses exactos después de vencer la resistencia zaragozana, y tras 10 días de atroz sufrimiento, finalmente muere, entre delirios y gritos tachando a Napoleón de “carnicero insaciable”. En su retiro en la isla de Elba, Napoleón dijo de él: “En Lannes, el valor triunfaba en primer lugar sobre el espíritu; pero el espíritu subía cada día para ponerse en equilibrio; lo cogí enano, lo perdí gigante.”

VIII


Lorenzo Calvo de Rozas Intendente y corregidor 1773-1850

IX

Natural de Vizcaya, era un hombre de negocios acaudalado, que se establece en Zaragoza el 28 de mayo de 1808 para reunirse con su familia. El gobernador de la ciudad le nombra el 2 de junio de 1808 intendente de los ejércitos de Aragón y corregidor del territorio de Zaragoza. Despuntaba por su gran capacidad y eficacia organizadora. Una de sus primeras y más acertadas medidas, fue la excarcelación de Antonio Sangenis, acusado de espionaje. Administró diligentemente los víveres entre los defensores, se ocupó de que el fuego de los proyectiles no incendiase la ciudad, y organizó el salvamento y traslado de heridos desde el hospital de Nuestra Señora de Gracia hasta el hospital de convalecientes en el día 3 de agosto. Finalizado el conflicto, sufrió varios reproches y correcciones públicas, de personalidades como el marqués de Lazán, tras diversas declaraciones suyas, en las que básicamente, se postulaba como el salvador de Zaragoza. Fue ministro en el trienio liberal, y en 1834, acusado de revolucionario, fue incluido, entre otros, junto a Palafox en el proceso de la Isabelina. La opinión pública afirmaba que, “era un demócrata como muchos: agrio de carácter, tieso, presuntuoso y tan poseído de su olímpica superioridad, que resultaba inaguantable o poco menos”.


Antonio Sangenis y Torres

Comandante del Real Cuerpo de Ingenieros 1767-1809 Nació en Albelda, provincia de Huesca, fue teniente de infantería, y nombrado Ayudante de Ingeniero en 1790. Tras los sucesos del 2 de mayo en Madrid, abandona la ciudad junto a su compañía, el Regimiento Real de Zapadores y Minadores, la primera unidad militar española, que se rebeló de forma organizada contra las tropas napoleónicas. X

Acaba refugiándose tras su huída en Zaragoza, donde se le nombra Comandante de Ingenieros de la plaza y organiza una compañía de Zapadores, convirtiendo una ciudad abierta y sin baluartes defensivos, en una población con fortificación de campaña, que para empezar, aguantó los 2 meses de ataques del primer sitio. El 4 de agosto de 1808 tomó el mando del puesto de mayor peligro, la puerta y batería de Santa Engracia, que defendió como un machote, por lo que se le otorgó el empleo de coronel y el escudo de «distinguido defensor de la Patria». Reforzó las defensas para el partido de vuelta, obligando al míster del equipo visitante, a plantear el ataque como si de una plaza fuerte se tratase, y no cedieron las defensas tras incesantes bombardeos y minas, sino que fueron el agotamiento de suministros y víveres, las numerosas bajas y la epidemia, las que acabaron provocando la capitulación de la plaza. Murió de un cañonazo, como venía siendo costumbre de la época entre los mejores, mientras observaba los trabajos del enemigo desde las tapias de Santa Mónica, que actualmente siguen en pie, en la calle asalto, cerca del parque bruil.


Pedro Villacampa y Maza de Liziana Bizarro y valeroso militar oscense 1774-1854

Fue jefe del primer tercio de Voluntarios de Huesca, y de la división del ala izquierda de Aragón. A lo largo de toda su vida se le dieron el cargo de brigadier, teniente general, mariscal de campo, capitán general del ejército, capitán general de Madrid, de Baleares, de Barcelona, senador de Huesca y vitalicio de Zaragoza, caballero de la Gran Cruz de San Fernando y de San Hermenegildo. Además, era muy bien acogido en los pueblos que defendía. XI

Finalizado el segundo sitio, Lannes lo quiso atraer para su causa, impresionado por su defensa del convento de Santa Mónica, en la que Villacampa logró resistir ocho asaltos en un solo día, retirándose únicamente, cuando el edificio quedó reducido a polvo y escombros. A pesar de sus heridas, huyó con grandes riesgos para presentarse al general Blake donde continuaría su lucha, hostigando al ejército enemigo con acciones de guerrilla en la sierra de Albarracín, Teruel, Valencia, Calatayud, La Almunia. Épila, Alagón… Perseguido incansablemente por generales franceses como Laval o Suchet, atacaba rápido pequeños destacamentos y puestos de comunicación, replegándose siempre en el momento adecuado si la ocasión lo merecía, desquiciando a los generales, que pese a invertir todo su empeño y poder militar, para capturarle, se veían impotentes ante sus continuos ataques. Quemaron su base en Orihuela del Tremendal, intentaron cercarle en Valencia, en Calatayud…pero fue suficientemente audaz, como para salir invicto de las más de 30 acciones militares en las que tomo parte a lo largo del conflicto bélico. Sus amigos franceses le apodaban cariñosamente “ Villaescapa”.


Don Mariano de Renovales y Rebollar, Santelices y Mollinedo Oficial de caballería y guerrillero 1774-1820

Era natural de Vizcaya, gustaba de pregonar su hidalguía a los cuatro vientos, poniendo sus apellidos en cabeza de las certificaciones que expedía, que son en efecto cuatro de los más ilustres linajes del solar montañés. Fue nombrado oficial de los Húsares de Palafox, una de las primeras unidades de caballería sin caballos.

XII

Defiende Buenos Aires de los ataques ingleses, y participa después activamente en los sitios, siendo uno de los principales subordinados de Palafox, encargado de la defensa de la puerta Sancho, la línea de Santa Engracia o el convento fortificado de San José, objetivo de repetidos asaltos durante once días. Antes de retirarse, se llevó hasta las rejas del convento para no dejar nada a los franceses y por si podían ser útiles para la defensa en un futuro. Finalizada la contienda, se le hace prisionero, y trata de fugarse vestido de mujer, sin éxito. Más tarde se le dió la libertad, bajo su promesa de que regresaría, y por supuesto, no lo hizo. Organizó guerrillas en el valle del Roncal, y en Vizcaya, pero fue nuevamente apresado en 1813, y recluido en Normandía como “prisionero de Estado”, la máxima categoría a la que un prisionero de guerra podía llegar. Consiguió fugarse de nuevo y refugiarse en Inglaterra, desde donde conspiraría junto a otros líderes liberales para asesinar a Fernando VII. Se encuentra en Nueva Orleáns cuando se produce el alzamiento del Riego, corre a embarcarse hacia España, pero enfermo y medio muerto, desembarca en la Habana, donde le conducen, otra vez preso, al castillo de la Cabaña, donde muere, según dicen, envenenado. Felipe Gómez de Valenzuela hablaba así sobre él: “No se siente atado a ninguna convención particular y por eso mismo deja tan estupefactos a los franceses, a los que no les cabe en la cabeza que todo un Brigadier se comporte con tan aparente falta de honor y de dignidad. En realidad parece como si a Renovales le trajera sin cuidado la opinión que sobre él tengan sus enemigos.”


Tadeo Ubón

Soldado voluntario 1779-¿?

XIII

Nace en Escatrón, y destacó a la edad de veintinueve años en la acción militar de Tudela el 10 de junio de 1808, donde fue herido en el cerro de Santa Bárbara. Se hizo célebre por su bizarra defensa ante dos dragones franceses que le salieron al paso: solo y desarmado, se abalanzó sobre uno de ellos, arrebatándole el estandarte y atravesándole luego con su propia lanza. Más tarde llevaría esta banderola a Zaragoza para ofrecérsela al general Palafox, que muy impresionado, le recompensó con un escudo de honor y con el grado de sargento. El otro dragón francés, al ver el mal genio que gastaba nuestro amigo, salió corriendo como un campeón.


María Rafols Bruna Religiosa catalana 1776-1854

Natural de Villafranca del Penedés, fue la fundadora de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, y su primera superiora. En 1804, llega a Zaragoza junto a un grupo de doce hermanas y doce hermanos, para hacerse cargo del hospital de Nuestra Señora de Gracia, situado en pleno Coso, que se especializaba en tratamientos de enfermos mentales y que posteriormente sería totalmente devastado en los sitios. Prestaba auxilio a los heridos, sin pedirles el D.N.I, propinas, ni nada. Tras la destrucción e incendio del hospital primitivo, arriesga su vida para recolocar los más de 6.000 heridos en diversos centros oficiales, reunir a los dementes huidos del hospital, a los contagiados de la epidemia y demás convalecientes y necesitados, en una nueva sede, el Hospital de Convalecientes, que pasaría a tomar el nombre del antiguo centro. Iría casa por casa y a las instituciones para recaudar dinero destinado a la obra del hospital, y cuando no hubo recursos ya en la ciudad, se presentó ante el mariscal Lannes junto a dos compañeras, para pedirle ayuda, que se le concedió en forma de víveres, medicinas y un salvoconducto para cruzar las líneas enemigas, con lo que consiguió salvar muchas vidas. Tras su fallecimiento en Zaragoza, comienza su fama, siendo proclamada heroína de la ciudad en 1908, y beatificada por el Papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 1994.

XIV


Fernando VII Rey de España 1784-1833

XV

Pocos monarcas han tenido tan a favor la opinión pública, al menos en un principio, como Fernando VII de Borbón lo tuvo. Apodado “el deseado” durante la invasión francesa, a su regreso se las apañó para cambiarlo en pocos años por otro apodo, “el rey felón”, con el cual pasaría definitivamente a la historia. En las Abdicaciones de Bayona de 1808 aceptó rehusar al trono de España a cambio de 4 millones de reales y un castillo. Restablece los tribunales de la inquisición, el absolutismo, y anula la constitución de Cádiz de 1812, además de encarcelar a multitud de personajes que habían luchado por su regreso, acusándoles de liberales. Se rodeó de una camarilla de aduladores, y su política se centró básicamente en procurarse su propia supervivencia, sin gustarle mucho los asuntos de gobierno, que delegaba en diferentes ministros. Su humillación servil frente a Napoleón era tal, que para agradarle, le regaló la espada del rey francés Francisco I, arrebatada en la batalla de Pavía en 1525 por el emperador Carlos V, a su adorado Napoleón, como muestra de “gratitud y afecto”. Mentes calenturientas especulan que su primer apodo se debía a que padecía macrosomía genital.


Agustina de Aragón Heroína de los sitios 1786-1857

XVI

Agustina Raimunda María Zaragoza Doménech, catalana de nacimiento, se casó con un cabo de artillería a los 16 años, y estando presente en la defensa de la puerta del Portillo, vio que la dotación de uno de los cañones había sido noqueada, por lo que muy resuelta ella, trepa por la pila de muertos, y con un cañón del 24 cebado de bala y metralla, le prende fuego, alcanzando a las tropas del emperador, que temiendo una emboscada se replegaron. Con esta acción, dio tiempo a los defensores a cubrir la brecha abierta en el frente, salvando la ciudad nuevamente de otra internada francesa. Palafox, que no paraba quieto ni un segundo, se encontraba también en el lugar, y visto lo visto, arrancó las jinetas al sargento muerto de la dotación y se las puso en el hombro a la joven heroína. Pasó a ser uno de los símbolos más conocidos de la resistencia española, y se le concedieron además el Escudo de los Defensores y la medalla de Recompensa al Valor y al Patriotismo. Muere en Ceuta, y en 1870, el ayuntamiento traslada con todos los honores su cadáver a la ciudad, y es enterrada en el Pilar en un primer momento, ya que en los actos del centenario, se trasladan sus restos a la capilla de las heroínas, donde reposan junto a los de sus célebres compañeras.


Manuela Sancho Heroína de los Sitios 1784-1863

Hija de padres labradores, nace en Plenas, un pequeño pueblo al sur de Aragón, a cincuenta kilómetros de Daroca. En el primer sitio, colaboró en las tareas de avituallamiento, pero fue ante la feroz ofensiva del segundo asalto, cuando toma las armas, participando en la defensa del convento de San José, y junto a los dragones de Numancia, en la sangrienta defensa de la calle Pabostre, rebautizada más tarde con su nombre. Cuando no quedaban en pie ya paredes, y ni un solo palmo de calle que defender, se replegó al cercano Coso, donde fue herida de gravedad en una pierna, por un balazo. Cayó exánime en la zanja que defendía, y sepultada entre los muertos, se le dio por fallecida largo tiempo, hasta que alguien notó que aún respiraba y pudieron rescatarla. A pesar de que nadie apostaba por su recuperación ante semejantes destrozos, logró sobrevivir y reponerse de sus heridas. Mariano Renovales, hombre poco propenso a los halagos, se refirió a su actuación como “a la altura del mejor artillero”, y pareciéndole una heroína, la recomendó a Palafox, que le otorga el Escudo de distinción y una modesta pensión de dos reales para el resto de su vida. Entre grandes muestras de afecto por parte de sus conciudadanos, el ayuntamiento de Zaragoza le rindió un multitudinario entierro, y sus restos se trasladaron desde el cementerio de Torrero a la cripta de la anunciación, en la iglesia de Nuestra Señora del Portillo, donde descansan junto a los de Agustina de Aragón y Casta Álvarez. Casó tres veces, sin poder dejar descendencia alguna.

XVII


Casta Álvarez Barceló Exaltada defensora 1786-1846

Nace en Orán, Argelia, hija de una pareja de labradores naturales de un pueblo próximo a Zaragoza. Famosa por su mala lengua, genio y patriotismo, se autodeclaraba enemiga “number one” de los invasores. Destacó con sus veintidós años de edad en los asedios, por su valor y disposición a resistir, acompañando a los defensores en la batería de cañones de la puerta Sancho y en los combates que se produjeron en el barrio del Arrabal, siempre armada con su “lanza”, que era en realidad una bayoneta calada a un listón de madera. Por sus actos, Palafox le otorgó la máxima distinción posible, el escudo de los defensores, y en 1815, Fernando VII le concedería una pensión vitalicia de 4 reales diarios. Según dicen, el listón al que se fijaba el arma, era en realidad un palo de escoba, y la bayoneta, había sido adquirida gracias a su audaz hijo, que rapiñaba el campo de batalla en busca de objetos valiosos, o que pudieran ser útiles para la lucha, como ocurrió en este caso. Era omnipresente en el asedio, no paraba quieta y aparecía en cualquier lugar, increpando a los que fingían estar enfermos, a los vagos, animando a las tropas y llevándoles el rancho…hasta que no hubo en el menú más rancho, que de perro y de gato. Al salir la comitiva de capitulación para firmar la rendición, Casta gritaba como una loca, maldiciendo y negándose a rendirse, la gente, hastiada del conflicto, no tenía ganas ni de mandarle callar, por lo que fue el propio comandante del puesto el que le mandó a casa prohibiéndole acercarse por el lugar. Tras la capitulación, sus padres se niegan a vivir bajo dominación francesa y emigran a Cabañas del Ebro, donde se casa en 1814 con un acomodado labrador y pasaría los últimos años de su vida. Murió viuda, sola y olvidada.

XVIII


Comte Charles Lefebvre-Desnouettes General de caballería 1773-1822

Se une al ejército en 1792, y participa en varias batallas de la revolución francesa, convirtiéndose seis años más tarde en capitán y ayudante de campo de Napoleón. Se le recuerda aquí con cariño por ser el responsable de la destrucción del majestuoso convento de Santa Engracia, mediante la colocación una mina antes de su retirada el 14 de agosto de 1808, dando nombre dicho artefacto explosivo, al paseo adyacente a los restos del actual edificio, del cual sólo se conserva actualmente la portada original. XIX

En 1808, ya nombrado general de brigada, dirige el primer sitio contra la ciudad al frente de 9.000 infantes y 1.000 tropas de caballería. Sin embargo, no pudo tomar el asentamiento y tras conocer la derrota de las hasta ahora, invictas tropas napoleónicas, acaecida en Bailén, decidió levantar el sitio y replegarse. En una acción posterior, fue hecho prisionero por los ingleses en Benavente, provincia de Zamora. Sorprendido por un regimiento de húsares, que le hicieron retroceder precipitadamente por el embarrado curso fluvial del río Esla, vió frenada su huida, e hizo esto posible que los ingleses consiguieran capturarle. Tras dos años encarcelado en Inglaterra, consigue escapar, y de nuevo se pone al frente de la caballería en la catastrófica invasión de Rusia de 1812. Será herido en la batalla de Waterloo, y condenado a muerte por su adhesión a Napoleón. De nuevo logra huir, y pone rumbo a Estados Unidos, estableciéndose en una colonia de emigrantes franceses que escapaban de la represión, los cuales dejaron las armas para dedicarse a cultivar olivos y viñas. Sus frecuentes cartas a Luis XVIII para pedirle la amnistía y vuelta a Francia, tuvieron su recompensa, y se embarcó en una nave llamada Albion, que le llevaría de vuelta a casa. Este barquito sería su tumba, tras naufragar frente a las costas de Irlanda el 22 de mayo de 1822.


Napoleón Bonaparte Emperador de los franceses 1769-1821

De origen corso, se llamaba originalmente Napoleone di Buonaparte. Es considerado como uno de los mayores genios militares de la historia, dio lugar a las mayores guerras, con mayor número de soldados y de muertos hasta entonces. Unos lo definen como monarca ilustrado y otros como un dictador tiránico, megalómano y nefasto para la humanidad.

XX

De joven, su padre lo manda a Francia para graduarse como teniente segundo de artillería, aprendió francés para ingresar en la academia, un idioma que hablaría con marcado acento italiano de por vida. Se mantenía apartado de sus compañeros, de carácter huraño y taciturno, sentía una profunda aversión hacia los franceses a quienes consideraba opresores de los corsos Es derrotado finalmente en la batalla de Waterloo y encarcelado en Santa Helena, donde muere, presuntamente intoxicado con arsénico. Por supuesto no se planteaba la toma de Zaragoza como una empresa militar de envergadura, ya que era una plaza sin guarnición militar ni fortificaciones que le permitiesen resistir un asedio. Las escaramuzas en campo abierto habían sido un paseo para él, y la ciudad no prometía muchas dificultades. Sin embargo, tras rechazar el primer sitio, y ante la feroz e inesperada resistencia, se obsesionó con la toma de la ciudad, llegando a mencionar el nombre de Zaragoza más de doscientas veces en su correspondencia personal. Era un enclave estratégico vital para someter la península, y por ello en el segundo sitio se plantó frente a una ciudad de 55.000 habitantes con 35.000 soldados de infantería y 2.000 de caballería al mando del mariscal Lannes, que consiguió rendir lo que quedaba de ciudad el 21 de febrero de 1809. Algunos historiadores comentan que su gran derrota final en Waterloo, fue en parte por un ataque repentino de almorranas, que le impidieron subirse a lomos de su caballo para supervisar la estrategia militar de la batalla.


Anexo e Indice:

Reflexiones, conclusiones finales y personales.


He decidido realizar un libro sobre los sitios de Zaragoza, narrando la vida y hechos destacados de veinte personajes que participaron en ellos, ya sea de forma directa u indirecta por varios motivos.

Este año se cumple el doscientos aniversario de aquellos asedios, y parece ser que no ha tenido mucha importancia ni repercusión en los zaragozanos. Yo comprendo que a poca gente le gusta la historia, pero no comprendo cómo esos hechos y esas personalidades pueden caer en el absoluto olvido, por culpa de sus propios vecinos, no comprendo cómo es posible que haya gente que no sepan siquiera que Palafox fue un militar (y no un director de cine ni nada por el estilo...) y que está enterrado en el pilar. Es triste ver cómo despreciamos nuestra cultura y patrimonio, y luego alucinamos con la semana temática del corte inglés. Creo que nuestra ciudad, historia y cultura, están tremendamente infravaloradas, si esto hubiera pasado en otro lugar habría fila de guiris para ver la puerta del carmen(que sirve estupendamente de rotonda), las murallas de Sangenís, o las tumbas de los héroes caídos (mira el arco del triunfo en París). No pretendo que la vida de Zaragoza gire en torno a ello, pero si que hubiera un conocimiento mayor sobre el tema y un poco más de interés en fomentar los valores de nuestra auto desprestigiada ciudad. Luego sacan cualquier peli los americanos y ya puede ser horrible, que a ellos con doscientos añicos de historia les sobra para llenar cines de gente, que por lo visto no conocen otras historias que no sean de indios y vaqueros o de superpatriotas americanos, a prueba de chinos y musulmanes malotes. Nuestra historia es apasionante, llena de acontecimientos épicos, pintorescos y personajes carismáticos que ríete tu del Chuachenagger. Otra cosa es que sepamos venderla bien. Que no es el caso.


No olvidemos, que Zaragoza aguantó dos asedios frente a las todopoderosas tropas Napoleónicas, los marines estadounidenses de la época, que venían de darse un paseo militar, invictos por toda europa. Zaragoza les plantó cara sabiendo que las murallas que la defenderían no serían otras que su propia gente, civiles sin formación militar, analfabetos en su mayoría y muy cabreados, cabezones y decididos como ellos solos, que por la virgen del pilar le saltaban a morder al cuello al primer francés que se cruzaran sin pensárselo ni un segundico. Esa gente, o estaba loca, o tenían los atributos masculinos más grandes que la ya de por denominación de origen propia, hermosa cabeza. Imagínate que se plantan hoy día en Torrero y el arrabal 500.000 marines estadounidenses, con 10.000 tanques, artillería y demás equipaje de mano, con malas intenciones, a ver quién es el majo que sale a decirles que el Mac Donald´s de la plaza España ha cerrado , y que hagan el favor de volverse a casica. Además por aquel entonces no había organismos inoperantes como la ONU que diesen de comer a los refugiados y cuidasen de los enfermos y damnificados. Es por ello, que he querido hacer un libro ilustrado, que narre también las historias y andanzas más peculiares, muchas veces olvidadas, de éstos personajes. Es a mi parecer una forma más de recordar, y hacer que no caigan en el olvido éstas personalidades que tan importantes fueron en el devenir de nuestra ciudad, de Aragón, de España y del mundo entero.


Indice Jorge Juan Guillelmi y Andrada...............................I Jorge Ibor y Casamayor.............................................II Jos茅 Rebolledo de Palafox y Melci...................................III Bar贸n de Warsage.................................................................IV Basilio Boggiero Spotorno...................................................V Santiago Sas...........................................................................VI Condesa de Bureta..............................................................VII Jean Lannes.........................................................................VIII Lorenzo Calvo de Rozas......................................................IX Antonio Sangenis y Torres....................................................X


Pedro Villacampa y Maza de Liziana.........................XI Don Mariano de Renovales y Rebollar, Santelices y Mollinedo.................................................................XII Tadeo Ubón............................................................................XIII María Rafols Bruna.............................................................XIV Fernando VII............................................................................XV Agustina de Aragón..............................................................XVI Manuela Sancho..................................................................XVII Casta Álvarez Barceló......................................................XVIII Comte Charles Lefebvre Desnouettes.............................XIX Napoleón Bonaparte..............................................................XX


Este libro se termino de imprimir antes de que tĂş lo compraras en algĂşn lugar de la provincia de Zaragoza, coincidiendo en fecha seguramente, con algĂşn santo.



20 ilustres personajes de los Sitios