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¿NECESITA EL SER SUPREMO DE NOSOTROS LOS HOMBRES PARA SER?

"NI DIOS NI ESTE MUNDO SON REALES SEPARADAMENTE; EL HOMBRE NO PUEDE SER SIN DIOS NI DIOS SIN EL HOMBRE."

En un interesante blog que encara la muy difícil tarea de aunar los pensamientos del cristiano místico San Juan de la Cruz y la fe islámica, sobre todo ponderada por el maestro sufí del siglo doce, Ibn `Arabî, he encontrado esta frase que motiva este breve ensayo.


Como nos prevenía Max Heindel, aunque nada verdaderamente espiritual puede ser comprendido a cabalidad en forma perfecta, vale la pena analizar lo que se afirma en la frase de arriba y dilucidar si se apega completamente a la verdad.

"El Verbo en el Principio era Dios y el Verbo estaba en Dios" nos dice el primer versículo del evangelio de San Juan. El Verbo o Palabra Creadora de todas las cosas, estaba en el Principio en Dios, sin el cual, en efecto, ninguna cosa de cuanta existe y podría ser -es decir, pre-existía a lo creado, incluyendo, por supuesto, al hombre-, pudo existir. Él, el Unigénito, fue engendrado por Su Padre, (el Primer Aspecto del Espíritu Universal Triuno o Dios del Universo), "antes que todos los mundos" siendo este primer Aspecto, el Poder, "el que concibe o imagina este Universo antes del comienzo de cualquier manifestación activa, incluyendo los millones de Sistemas Solares y Galaxias y las Grandes Jerarquías que habitan los Siete Planos Cósmicos de existencia…". Este Primer Aspecto, cuyo atributo supremo es el de la Disolución, correlacionado con el Séptimo Plano, "disuelve todo aquello que ha sido cristalizado y que ya no puede crecer… y reabsorbe en Sí mismo todo lo que es, hasta el alborear de otro nuevo Periodo de Manifestación".

El Verbo, el Fiat Creador, lo que muchos reconocen como el Arquitecto de este Universo, es Uno con el Espíritu Universal y su prerrogativa caracterológica, si se me permite la adjetivización, se manifiesta mediante las fuerzas de atracción o cohesión coherentemente en nuestra realidad como Amor, y combinan con divina sabiduría las formas. Éste, el Verbo, moldea la Substancia–Raíz cósmica primordial, según el tono vibracional particular para cada forma fundida. De tal manera que el Verbo primordial trajo a ser todos los mundos y legiones de seres que pueblan el Universo, y desde


entonces las Jerarquías creadoras copian de ellas y operan o trabajan en detalle dichas expresiones, en apego a las vibraciones de cada Plano septenario y sus casi infinitas concordancias.

Su tercer Aspecto, la Acción o Movimiento, fue una condición sinequa non para que las cosas se manifestasen y que el Verbo pudiese formar, pues Aquel preparó la Sustancia-Raíz cósmica y la despertó de su estado previo de quietud o inercia, generando lo que en la ciencia actual se denomina spin o momento angular intrínseco de partícula que componen la materia y su adlátere biunívoco la energía. Estas perpetuas combinaciones vectoriales angulares vibracionales de esta Sustancia-Raíz-Energía, son la base de todo lo creado que componen los Siete grandes Planos Cósmicos, de diferente sutileza, intensidad vibratoria e inclinaciones axiales, que motivan las multidimensiones y expresiones en este Multiverso, las cuales están siendo investigadas y entendidas por la ciencia contemporánea, en función de esta acción creadora motivada permanentemente por la actividad del Único Engendrado –el Verbo.

Por tanto, no es inmanente a Dios la creación del hombre ni condición para que Él sea. El Ser Supremo, que surge del Absoluto, el cual está más allá de toda comprensión humana, simplemente Es. Aunque sabemos con absoluta verdad que el hombre no puede ser sin Dios, muy seguramente también percibimos que Dios puede en realidad Ser sin el hombre.


Fijaos en el Primer Plano Cósmico, en el Diagrama 6, del Séptimo Logos o Jerarquía Divina (cada Logos es una de los canales del Ser Supremo o Aspectos para manifestar su energía o Rayo en septenaria vibración primigenia) y de una de Sus Expresiones, (la cuarta en el diagrama) se deriva la expansión espíritu-materia/energía del Ser Supremo en esta Manifestación Cósmica de la que nuestro planeta y toda su vida se deriva. Todos los increados somos partícipes, evidentemente, de toda la gama de Rayos, pues los Aspectos fundamentales provienen del Uno, del Ser Supremo del que emanan. Y así, desde el Primer Plano especializamos y “bajamos” al Séptimo, el más “pequeño” y en el que se desarrolla nuestra evolución presente, pero magnificada en el diagrama para mayor comprensión visual y didáctica. Es el Plano Septenario en cuya primera división está el Mundo de Dios, nuestro amado Dios Triuno que maneja nuestro Sistema Solar y a cuya Divina Omnisciencia y bondad simpar debemos adoración y en el último, el Mundo Físico, el de la materialidad y de los conflictos y dichas humanos del que tanto nos ufanamos y envanecemos. Es de la mayor importancia la siguiente observación: los Planos Cósmicos y Mundos no se encuentran unos encima de otros, como se podría colegir del dibujo, sino compenetrados, es decir que los Siete Planos Cósmicos , desde el primero hasta el último se interiorizan con todos los siete mundos de todos los Multiversos, con sus sistemas , galaxias y planetas y del incluidos los mundos del Séptimo Plano en el que se encuentra nuestro Universo conocido , nuestro Sistema Planetario y por supuesto la vida de nuestro planeta y nuestro microcosmos, nuestros espíritus revestidos de nuestros siete vehículos o cuerpos. Estos estados de espíritu- materia/ energía, se compenetran unos a otros (1). De allí la profunda reflexión sobre Dios, que “en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”, que provenimos del Uno y estamos hechos a Su imagen y semejanza y la nominación afortunada de Sei-dad (Be-ness en ingles) blavatskiana de la génesis de la mónada. Pues claro que es así, ya que el Ser


Supremo es inmanente a nuestra esencia y está, al igual que los otros grandes y luminosos Seres o Jerarquías espirituales muy cerca, “más próximo a nosotros que nuestros pies y nuestras manos”. Si esto se tomara en cuenta al momento de cometer una felonía o fechoría, al mentir y engañar o robar, al destruir tan cruelmente la vida animal o humana, o, al contrario, al realizar un acto de servicio, de amor y piedad humana… El gran compromiso nuestro es, entonces, sabernos parte de esa Gran Obra y merecedores del encargo de, creciendo, experienciando y evolucionando sabiamente, de la mejor forma, sin desperdicios si es posible y según nuestro rayo particular en esta encarnación, fortalecer y contribuir a la gloria del Uno, del cual provenimos.

Hay una admonición que puede producirse y que necesitamos saber. Es que si el Hombre, como Jerarquía, no es capaz de cumplir con su misión y se desvía irremediablemente de su destino a causa de su materialismo, podría tranquilamente ser "reabsorbido" en Dios y listo. No olvidemos lo que les ocurrió a las entidades marcianas y lo que están sufriendo durante eones y hasta ahora por sus errores. Esto ya ha ocurrido en el Cosmos. Entendemos que el mal opera hacia el bien finalmente, debido a la intervención de la Sabiduría Divina, pero ese es un camino muy largo, doloroso y sobre todo, peligroso, poco sabio y es absolutamente mejor transitar por el Camino trazado por los Planes Divinos. El hombre está demasiado envanecido actualmente por sus logros y cree que puede existir sin Dios, que no es necesaria Su influencia ni existencia. Craso error, pues, en Él nos vivimos y somos, aunque no lo queramos ni creamos, pero lo contrario no es posible, pues, si nos convertimos en un cáncer cósmico, por decir algo que se pueda entender en términos humanos o médicos, como las células malignas, podemos fácilmente ser extirpados. Los seres que evolucionan en los planetas más cercanos al Sol y jupiterianos muy probablemente han seguido los lineamientos de la sapiencia cósmica,


están supremamente más adelantados respecto a nosotros y están inundados de luz divina. Nuestro mundo, nuestro esquema evolutivo es muy valioso y muy especial para los propósitos divinos y paradójicamente, muy plausibles de perderse o dañarse, por su matiz marciano o de fuego y su labilidad para desviarse. De allí las luchas fraternas, permanentes, entre el “bien y el mal” tan continuas y complejas. El planeta tuvo el privilegio único, singular de ser motivo de la atención directa del segundo Aspecto del Ser Supremo para evitar la cristalización del proceso por causa de la negatividad. El Verbo Cósmico se manifestó a través del Cristo Solar en nuestra Tierra para que “seamos salvos” hace más de dos mil años. Y a pesar de ello, la ingratitud y sevicia humana con los otros reinos, la vanidad imperante, el egoísmo galopante y la codicia, están obliterando este acontecimiento cósmico singular y los propósitos, sin par, del drama del Calvario. Esa es la gran preocupación, amorosa, sufriente y compasiva de muchos hermanos y por cierto la lucha que a diario y a cada instante opera en los planos internos. Confiemos que el Amor y la verdad fluyan con mucha más fuerza y sobrepasen las corrientes de la oscuridad. Tenemos que batallar permanentemente para que esto se produzca.

José Mejía R. Octubre 2012 _______________________________________________ (1) La física cuántica estudia estos aspectos y le llaman a estos estados en ingles, “entanglement”, o entrelazamiento, a nivel microscópico, aunque la ciencia apenas percibe que “como es arriba es abajo y viceversa” con lo que se entendería una serie de asuntos hasta ahora inexplicables para la astrofísica


Biblia de Jerusalem Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel. Humano_Omega http://islammdp.blogspot.com/2009/10/ibn-arabi-y-san-juan-de-la-cruz.html#comment-form

¿NECESITA EL SER SUPREMO DE NOSOTROS PARA SER?  

Si no cumplimos con el encargo cósmico, podríamos desaparecer como especie.

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