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¿ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO? Como es arriba, es abajo. La vida está presente en todo el Universo, desde la más elemental partícula hasta la más gigantesca estrella. La vida, más allá de la forma a la que anima y construye y que es percibida por nuestros sentidos actuales e inteligencia creciente, siempre ha sido y siempre será. Absoluta vanidad la del hombre que se cree ser la “joya impar del Universo”. La gran sinfonía cósmica vital está allí para que sea escuchada por las mentes y espíritus dilatados. Poco a poco la ciencia irá encontrando evidencias de que los Principios de Correspondencia y de Consecuencia rigen en todos los planos, tanto en los densos como en los de las más sutiles energías y que la Vida simplemente ES. Los resultados de una encuesta que se hizo por Internet acerca de la pregunta que origina este ensayo, dieron una abrumadora aceptación a la existencia de otras inteligencias en el cosmos. Bien, si esto es así, debemos entonces concordar también que hay seres que están en diferentes estados de desarrollo, por encima y bajo la condición humana actual. De hecho, como un ejemplo muy cercano, nuestros hermanos menores en la Tierra, los habitantes del reino animal, están un paso atrás en la cadena evolutiva y podemos afirmar también que hay seres que han alcanzado grados de desarrollo mucho mayores que el término medio de los mortales. Este progreso se entiende que se da necesariamente no solamente en los aspectos físicos y tecnológicos, valgan los términos, sino también en las categorías gnoseológicos y ontológicas y por lo tanto este razonamiento es necesariamente correspondiente y aplicable a todas las miríadas de estructuras cósmicas, siendo Ley abarcante o universal la del Amor.


Aunque el libre albedrío es una regla de oro, éste está limitado o supeditado, en último término, al bien y orden colectivos y por ello el llamado mal deviene siempre en bien en formación, al igual que la oscuridad es simplemente carencia de Luz. Por lo tanto, debemos luchar permanentemente en este planeta para desterrar de nuestro ser la ignorancia, el miedo y el egoísmo mediante el conocimiento aplicado, actitudes valerosas y propositivas y el ejercicio permanente del amor solidario. Esa trilogía será suficiente para que los planes cósmicos y planetarios no se desvíen de su cauce y se pueda trabajar en la Luz y confiar que el futuro sea más justo y mejor para todos. El espíritu duerme en la piedra, respira en la planta, se mueve en el animal, y despierta a la conciencia en el hombre. —F. W. J. von Schelling (1775-1854) José Mejía Noviembre de 2011


¿ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO?