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Cultura El año que Drácula murió...por problemas respiratorios GONZALO CAPPA Redes IGNACIO F. GARMENDIA El negocio de la autoedición JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ DEL CORRAL Fernando del Paso, un Cervantes anunciado JOSÉ YÑIGUEZ La renovación de las librerías andaluzas JAVIER LÓPEZ YÁÑEZ Centro Lorca: ‘continuará’ GONZALO CAPPA Málaga de ciudad museo a ciudad de museos FERNANDO FRANCÉS 25 años del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo JOSÉ YÑIGUEZ Despertar en un faro OLIMPIA ISLA ESTEVE La Alhambra, el final de una era GUADALUPE S. MALDONADO Paradojas de la escena andaluza ROSALÍA GÓMEZ Luto en el flamenco JUAN VERGILLOS Jorge Pardo, un espíritu de jazz con alma de flamenco ROSALÍA GÓMEZ

Memorias y confesiones de 2015 MANUEL J. LOMBARDO Coppola, Premio Princesa de Asturias DIEGO CARRASCO Los ladrones somos gente honrada MANUEL J. LOMBARDO Brillan López Simón y Castella en un año de transición LUIS N IETO

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EL AÑO QUE DRÁCULA MURIÓ... POR PROBLEMAS RESPIRATORIOS Gonzalo Cappa n buena parte de su filmografía, los personajes que interpretó Christopher Lee no llegaban vivos al final de la película. Fue el Drácula por excelencia, vestido de riguroso frac y con unas pronunciadas entradas que no fueron a más y le acompañaron hasta el final de sus días. El actor británico fue un icono del siglo XX con sus trabajos para la Hammer y uno de los pocos que consiguieron entrar en el siglo XXI siendo perfectamente reconocible para los adolescentes, gracias a papeles como el de Saruman en las películas de El Señor de los Anillos y El hobbit o el de Conde Dooku en las de Star Wars. El mejor malvado de toda la serie de James Bond -era primo lejano de Ian Fleming- con su interpretación de Francisco Scaramanga en El hombre de la pistola de oro, fue un hombre que lo mismo mordía en pantalla a una dama semidesnuda que, en la vida real, grababa un disco de heavy metal con más de 80 años. Las escabrosas -y tempranas- muertes de Robin Williams y Philip Seymour Hoffman supusieron un goteo de titulares a mitad de camino entre la cultura y la crónica de sucesos. En 2015 sobresalen los obituarios de Christopher Lee, Anita Ekberg, Omar Sharif, Günter Gras o B.B. King, todos ellos por encima ampliamente de los 80 años. A nivel nacional, fue el año del adiós de Lina Morgan, quizás una de las artistas más queridas del país; y de un escritor con vocación de outsider como Rafael Chirbes, que destripó la realidad patria en trabajos como Crematorio. También José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Planeta y de Atresmedia Corporación, un hombre estrechamente vinculado a Andalucía y que puso en pie proyectos del calado de la Fundación José Manuel Lara, destinada al fomento y desarrollo de la cultura con proyectos editoriales, de investigación cultural y premios literarios para estimular la lectura y la creación literaria. A nivel andaluz, el pasado año fue más liviano que los anteriores, aunque significó el adiós al talento y la humanidad sin límites del actor sevillano Carlos Álvarez-Novoa; también Marujita Díaz, carne de papel couché en los últimos años con episodios más que olvidables como su matrimonio con el cubano Dinio. Pero, dejando de un lado su azarosa vida sentimental, la sevillana fue una de las primeras mujeres españolas que alcanzaron fama y éxito en los escenarios a ambos lados del Atlántico. Marujita fue considerada como la reina de la copla y el cine la consagró como una de las artistas más populares de la década de 1950. En los años sesenta Marujita Díaz dedicó una parte de su tiem-

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Christopher Lee. /EFE

po a la revista musical española que conocía bien y en la que consiguió éxitos clamorosos alternando la revista musical, la zarzuela, tango, la televisión y el cine. Huelva despidió a Jesús Hermida y al cómico Pedro Reyes -nacido en Tánger pero onubense a todos los efectos-, mientras que en Málaga, el pintor Jorge Lindell y el escritor Ignacio Caparrós fueron dos de las muertes más señaladas. El arabista Emilio de Santiago, el compositor Juan Alfonso García y el pintor Cayetano Aníbal, figuras imprescindibles de la cultura granadina, pusieron el corazón y el talento en sus respectivas ocupaciones, al igual que el cantaor jerezano Manuel ‘Agujetas’, uno de los últimos reductos del flamenco insobornable, y que el cantaor y guitarrista sevillano Manuel Molina, que renovó y engrandeció este viejo arte primero con el grupo Smash, después con su pareja, Lole Montoya. El escultor y pintor indaliano Antonio Ló-

José Manuel Lara. / EFE

pez Díaz, el pintor Juan Ruiz Miralles y el escritor y periodista Eduardo G. Zárate fueron los nombres de la cultura almeriense que nos abandonaron recientemente. Y aunque madrileño por los cuatro costados, el cantautor Javier Krahe falleció en Zahara de los Atunes, un lugar en el que poseía una modesta casa de pueblo y donde se integró como un vecino más, sin el parapeto de las urbanizaciones con seguridad privada. El autor de Gracias tabaco fue famoso por el uso de la ironía en sus canciones y por su paso por La Mandrágora junto a Joaquín Sabina, quien lo consideraba como un sabio “y un lujo que este país no puede permitirse el lujo de perderse”; también porque Pablo Iglesias, el líder de Podemos, decidió cantar su canción Dónde se habrá metido esta mujer en El Hormiguero, ante más de tres millones de espectadores. Uno de los actores esenciales para la historia del cine que falleció este año es Omar Sharif, célebre por sus papeles en las películas Lawrence de Arabia y Doctor Zhivago, quien murió víctima de un infarto a los 83 años. Sharif, que rodó en España la epopeya ambientada en la Revolución Rusa bajo las órdenes de David Lean, pasaba largas temporadas en Madrid y hablaba un español de

Jesús Hermida. / AGENCIAS

perfecto caballero, como demostró en Granada en su paso por el festival Cines del Sur. En el terreno interpretativo también fallecieron Terrence Evans, actor de Terminator 2 y Star Trek, y la actriz Maureen O’Hara, popular por títulos como ¡Qué verde era mi valle!, Simbad el marino o El hombre tranquilo. La frase hecha de “una de las últimas superviviente del Hollywood dorado” se ajustaba a la intérprete de melena pelirroja, la actriz fetiche de John Ford que fue conocida en la década de los 50 como ‘la reina del Technicolor’. Asimismo, el director de cine estadounidense Wes Craven, conocido por películas como Pesadilla en Elm Street y Scream, falleció el pasado mes de agosto a los 76 años de edad, mientras que el portugués Manoel de Oliveira, considerado el cineasta más prestigioso de su país y uno de los más longevos del mundo, murió a los 106


Lina Morgan. / GRUPO JOLY

años. Y lo hizo en activo tras estrenar meses antes El viejo de Belén. Además, la actriz sueca Anita Ekberg dejó huérfana a la Fontana di Trevi y murió en los primeros días de 2015. El icono erótico de Fellini ha pasado a la posteridad con la escena de La dolce vita, en la que se bañaba en pleno centro de Roma invitando a Marcello Mastroianni a que se uniera a ella. Su estrella se fue apagando y acabó en la soledad más absoluta, un destino que compartió con otros muchos mitos eróticos como Sylvia Krystel o Laura Antonelli, también fallecida el año pasado tras reinar en el destape de los años setenta con títulos como Malizia. España lloró la muerte de María de los Ángeles López Segovia, más conocida como Lina Morgan, fallecida a los 78 años, quien cosechó grandes éxitos en el teatro (¡Vaya par de gemelas!, Sí, al amor, El último tranvía) en cine (Los subdesarrollados, Soltera y madre en la vida y La tonta del bote) y en televisión (Compuesta y sin novio, Hostal Royal Manzanares y Academia de baile Gloria). Emblema de la revista, fue también una empresaria cultural pionera que logró hacer realidad su mayor sueño: ser la estrella y propietaria del Teatro La Latina, junto al que nació. “El público la quiso porque le hizo reír y la respetó porque vivió su fama con discreción. Esperemos que la historia del teatro le haga justicia. Despidámosla como ella despedía sus revistas: “¡Gracias por venir!”, escribió Carlos Colón para los diarios del Grupo Joly en el obituario de la actriz. El cineasta Vicente Aranda falleció el pasado mes de mayo a los 88 años de edad, y dejó en la memoria del país una trayectoria de alrededor de 25 películas, entre las que destacan La pasión turca (1994), Libertarias (1996), Celos (1999) o Carmen (2003). En el campo de la interpretación, el año comenzó con la muerte de Amparo Baró, quien falleció a los 77 años. La actriz desarrolló su carrera en teatro, cine y televisión, donde interpretó el célebre personaje de Sole en la serie 7 vidas, uno de esos papeles que hacen que las mar-

cas comerciales se peleen para que anuncie tal o cual marca y que, de alguna manera, eclipsan la carrera de los intérpretes. En el cine destaca su papel en la película Siete mesas de billar francés (2007), de Gracia Querejeta, por la que recibió un Premio Goya a mejor actriz de reparto. Asimismo, 2015 fue el año en el que hubo que despedir a José Sazatornil, uno de los actores secundarios más importantes del país, que ha aparecido en hitos cinematográficos tales como El verdugo (1963), La escopeta nacional (1978) o Todos a la cárcel (1993), Amanece que no es poco (1989) o La Colmena (1982). En 1988 recibió el premio Goya al mejor actor de reparto por su papel en ‘Espérame en el cielo’, de Antonio Mercero, donde Saza interpretó a un jefe falangista que entrena a un pobre tipo para que se convierta en el doble de Franco. Aquí protagonizó una de las grandes escenas del cine patrio, cuando confunde a Franco con su doble en El Pardo. “¡Levántate canalla! Y sal de ahí que estás manchando con tu culo infecto el sitial de insignes posaderas”, le dice al Generalísimo por error; al final, aparece picando piedra en el Valle de los Caídos. “Por qué estás aquí?”, le pregunta un preso. “Por falangista”, responde el inolvidable Saza, uno más de la increíble nómina de secundarios que ha dado España. Otro nombre relevante de la escena que ha muerto este año es Ana Diosdado. Guionista y protagonista de las series Anillos de oro y Segunda enseñanza, murió durante una reunión de la junta directiva de la SGAE. En el ámbito musical, una de las grandes pérdidas del año ha sido la de B.B. King, uno de los artistas de blues más influyentes de la historia, quien dejó más de 50 discos a sus espaldas y éxitos como Three O’Clock Blues, The Thrill is Gone y el dueto When Love Comes to Town. Otro de los fallecimientos que más conmoción ha causado en la música popular ha sido del de Scott Weiland, exvocalista de Velvet Revolver y Stone Temple Pilots, quien falleció a los 48 años a causa de una sobredosis de diversas drogas y alcohol. A estos nombres se suman los de Daniel Rabinovich, uno de los miembros de Les Luthiers; el compositor de bandas sonoras James Hor-

Günter Grass. / EFE

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Javier Krahe. / GORKA ESTRADA

ner (ganador del Oscar por la banda sonora de Titanic); el cantante griego Demis Roussos; o Edgar Froese, fundador de Tangerine Dream, banda pionera de la música electrónica. A esta muerte se suman también la de Sergio Blanco, de Mocedades y Sergio y Estíbaliz; o la del periodista y divulgador de jazz Juan Claudio Cifuentes Cifu. En los estertores de 2015 llegó la noticia de la muerte del líder del emblemático grupo británico de heavy metal Motörhead, Ian Lemmy Kilmister. El hombre del bigote, patillas y verruga en la mejilla sufrió un cáncer fulminante tras una vida tan acelerada como su música, plagada de sexo y drogas. En el campo de la literatura, las pérdidas internacionales vienen encabezadas por el escritor Günter Grass, Premio Nobel de Literatura en 1999 y autor de novelas imprescindibles del siglo XX como El tambor de hojalata. Fue calificado como “la conciencia crítica de la Alemania de la posguerra” y en 2006 sacudió el mundo literario al confesar en su biografía su pasado nazi. Fue un autor incómodo y libre que, parapetado tras su pipa, diseccionó el mundo que le rodeaba. También dieron su adiós el neurólogo y escritor Oliver Sacks; los autores James Salter y Jackie Collins, así como la escritora australiana Colleen McCullough, autora de la exitosa novela El pájaro espino. En 2015 falleció el poeta y académico de la Real Academia Española (RAE) Carlos Bousoño, el miembro de más edad (tenía 92 años) de la RAE y ocupaba la letra ‘M’; y la agente literaria Carmen Balcells, representante, entre otros, de los premios Nobel Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. En el campo de las bellas artes, cabe destacar las muertes del pintor Luis Marsans y la de Elena Asins, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2011, así como la del artista japonés de manga Shigeru Mizuki. 2016 ha comenzado sin algunos nombres que han hecho reír, pensar o estremecerse a distintas generaciones.


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Redes Ignacio Garmendia Editor y crítico literario

umados a la inmediatez o el alcance global que comparten otras herramientas asociadas a la revolución de las nuevas tecnologías, los beneficios de las redes sociales son evidentes para sus usuarios e incluso para quienes guardamos hacia ellas una actitud recelosa o distante, sin dejar por eso de ver –o más bien de escuchar, por lo que nos cuentan aquellos– sus importantes ventajas en varios órdenes. Por lo que concierne a la edición o a la literatura, profesionalmente hablando, es indudable que las redes prestan un servicio muy valioso a la hora de informar sobre las novedades o en general de difundir el catálogo de cualquier sello, y en ese sentido han relegado hasta lo anecdótico a otros vehículos antaño imprescindibles como el correo postal –que por otra parte lo seguirá siendo mientras haya quienes lean libros en papel– o hasta el electrónico, que muchos consultan en el móvil o la tableta desde los que acceden la mayor

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la práctica invisibles, tienen a su alcance una vasta comunidad de seguidores en potencia. Decir “me gusta” o reenviar un enlace no se traduce por fuerza en buenos números para los editores, pero al menos éstos han ampliado su radio de acción hasta unos límites que hasta hace poco eran inimaginables. Del mismo modo, el declinante influjo de la prensa –de las secciones de cultura o de los suplementos asociados, incluidas las revistas específicas que quedan– se mantiene sobre todo gracias a la proyección virtual que logra al margen de su distribución impresa, cada vez más limitada y en algunos casos residual. Sin la segunda vida –a menudo la única– que permite la difusión a través de las redes, buena parte de los artículos o las reseñas, pero también de las propias informaciones, se perdería en la nada o llegaría a una parte mínima de sus principales destinatarios, que

estas ofrecen, a los primeros, la posibilidad de asumir la promoción propia –actividad siempre delicada, por inelegante– con un alto grado de autonomía, pero conduce a los demasiado entusiastas a un ejercicio de narcisismo –yo, mí, me, conmigo– susceptible de crear rechazo incluso entre los admiradores incondicionales. Por otra, el carácter según parece adictivo de las redes –así lo definen algunos usuarios arrepentidos– o el excesivo celo con el que los más obsesivos asumen la tarea del autobombo, resta horas de ocio y convierte lo que era un respiro o un pasatiempo en un trabajo o una obligación añadidos. Como en el caso de los artículos, los blogs o bitácoras sólo registran tráfico si los enlaces de las entradas se van sumando a las redes, de modo que estas son un intermediario obligado, pero ocurre que la pérdida de la costumbre de ir a las fuentes ha convertido a aquellas en agregado-

no son –no son sólo– los que hojean los ejemplares manoseados de los bares. Estos textos, raramente consultados en las webs de procedencia, son rebotados por las editoriales concernidas y es a través de ellas –o de sus autores, o de los autores de los que hablan– como los conocen los interesados, que a su vez los dan a conocer a sus círculos de acuerdo con una secuencia multiplicadora –veloz, no indiscriminada, sin barreras geográficas– que puede superar con mucho la eficacia de las campañas publicitarias convencionales. Todo son ventajas, como vemos, para las editoriales, grandes o pequeñas, y hasta cierto punto también para los medios –obligados a hacer de la necesidad virtud–, pero por el lado de los escritores o de los lectores, que se benefician asimismo de lo dicho o del contacto directo y recíproco, el uso de las redes conlleva además servidumbres e implica riesgos que no todos saben o quieren evitar. Por una parte,

res necesariamente parciales que agigantan el eco de algunas noticias –única fuente de información para los más perezosos– e ignoran otras, dando a veces la paradójica sensación de un circuito cerrado. Con ser vasta, por otro lado, la comunidad representada en las redes no abarca el conjunto de la república de las letras, muchos de cuyos integrantes –empezando por los lectores– no sienten la pulsión inmediata de publicar sus impresiones a cada momento. Los que sí lo hacen, en fin, a medida que crece el número de contactos, pueden llegar a sentirse abrumados por los requerimientos u obligados a la insinceridad por una cuestión de conveniencia –el clásico do ut des de las citas académicas– o de mera cortesía. La medida o el buen sentido distingue a quienes se sirven de las redes como una herramienta útil, aunque afanosa, de los que se entregan sin pudor al cotilleo, el exhibicionismo o la impostura.

Además de ventajas el uso de las redes conlleva servidumbres e implica riesgos que no todos saben o quieren evitar. parte del tiempo –todo el tiempo– a las mismas redes, siempre abiertas pero no invasivas. Para los responsables de promoción de las editoriales, las redes son, por lo tanto, un instrumento ya insoslayable que además ha reducido la distancia antes abismal que separaba las posibilidades de los grandes grupos –sostenidas por inversiones que ahora tampoco podrían permitirse, aunque sigan dedicando una parte de su presupuesto a la publicidad– del ámbito testimonial que abarcaban las pequeñas. Una sola persona, desde su ordenador, que ni siquiera tiene por qué estar en una oficina propiamente dicha, puede ahora llegar a otras muchas y convertir su cuenta, sin otro coste que el de su trabajo, en una formidable caja de resonancia. Y no sólo las editoriales más pequeñas o las llamadas independientes, sino toda esa galaxia de microsellos, alternativos o extremadamente minoritarios, que eran en


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EL NEGOCIO DE LA AUTOEDICIÓN José Luis Rodríguez del Corral no de los grandes estrenos cinematográficos del año ha estado basado, y creo que es la primera vez que ocurre, en una novela editada por su propio autor. Andy Weir, ingeniero informático, publicó El marciano primero en su blog y después en Amazon por 99 centavos, donde pasó a la lista de los más vendidos. Ese éxito fue refrendado posteriormente por la publicación a cargo de una prestigiosa editorial, la entrada en la lista de best-sellers del New York Times y, finalmente, los estudios de Hollywood. La hazaña de Andy Weir es casi comparable a la de su personaje, que logra sobrevivir solo en Marte. Plataformas como Amazon, Lulú o Scribd han hecho crecer exponencialmente la autoedición al convertirla en gratuita pero ésta no ha dejado de ser lo que era antes, el último recurso de los autores que, por diversas razones, la primera la calidad, no logran publicar en una editorial. Sin embargo, el caso de este ingeniero es excepcional sólo por el cine. No son pocos los autores, algunos también en nuestro idioma, que logran un éxito apreciable con sus propias ediciones, contando sus lectores por decenas de miles, y resulta cada vez más frecuente que los “fichen” editoriales importantes, que apuestan, o creen apostar así sobre seguro. En todos los casos se trata, como en El marciano, una novela “clásica” de ciencia ficción, de obras de género, ya sea policíaco, fantástico, erótico o “romántico”, cada vez más confundidos o fusionados unos con otros, sobre todo los dos últimos. Ni siquiera es ya necesario para estos autoeditores llamar la atención de una editorial para publicar en papel.

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Plataformas como las mencionadas o la española Bubok y muchas otras facilitan la publicación en letra impresa y una por ahora incipiente distribución. Ampliando de ese modo su negocio. ¿Supone esto una amenaza para la industria editorial? Amazon España asegura que el 48% de sus ventas de e-books corresponden a libros autoeditados. En los casos de más ventas los autores se profesionalizan como empresarios (al cabo son editores), tanto

Matt Damon en una escena de ‘El Marciano’. / ARCHIVO

o más que como escritores y logran ingresos regulares de esa dedicación. El semanario The Economist ha inventado para ellos incluso un nuevo término: authorpreneurship. También se ha dado el caso (lo intentó Stephen King y más recientemente Paulo Coelho) de autores de gran difusión que pueden optar por la “autoedición” (con un equipo editorial detrás naturalmente), para ampliar sus beneficios. No han faltado por otra parte amagos de constituir “unio-

Palabras para mañana Manuel Gregorio Escritor

a concesión del Nobel a la escritora bielorrusa Svetlana Alexievich nos permite, este año, una excursión infrecuente. Una excursión por una vasta zona de la modernidad, cuya relevancia literaria, cuyo influjo en las nuevas formas de escritura, sólo ahora parece reconocerse. Con esto me refiero a la naturaleza periodística de buena parte de su obra, donde la literatura -una literatura de alto cabotaje lírico, de fuerte valor emocional-, co-

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La escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015. / EFE

nes” de autores para editarse ellos mismos, organizadas eso sí, por sus agentes literarios. De momento todo ha quedado en nada. La autoedición no tiene barreras de entrada, si has escrito una novela o un manual de jardinería, en una mañana puedes editarlo, publicarlo y ponerlo a la venta. Ese acceso tan fácil, una tentación irresistible para millones de personas que se convierten así en autores, al tiempo que una gran ventaja es un defecto irremediable. Las obras “al alcance de un clic” son millones, la inmensa mayoría muy malas, y entre ellas es imposible seleccionar o distinguir. El filtro editorial, esa barrera de entrada, es una ayuda y un beneficio para los lectores, y tanto mas cuánta mas “personalidad” tenga la editorial. La amenaza para la industria del libro actual no proviene de perder lectores a causa de los autoeditores, salvo en casos muy concretos y fácilmente asimilables. El 99% de los libros autoeditados no pasan de unas decenas de ejemplares vendidos, familiares y amigos en la mayoría de los casos. Pero aunque esto apenas sume para los autores sí que suma para la plataforma que facilita la autoedición. En este juego, como en el de las cartas o la lotería, siempre gana la banca. La autoedición es un negocio, claro que sí, y cada vez más grande, pero no para los autores, sino para Amazon. El crecimiento de gigantes de ese tipo, la preeminencia que van adquiriendo en el mercado y las condiciones que podrían imponer estrechando hasta la insignificancia el margen editorial. Ahí está el reto y la amenaza y no en que cualquiera pueda acceder a la edición y publicación de libros (por lo común pésimamente autoeditados, dicho sea de paso), que es algo que está muy bien y sirve incluso de cantera de autores. rre pareja de la función informativa y del escrutinio público. Hasta el momento sólo hemos podido leer, vertido al español, su Voces de Chernóbil; sin embargo, ya se anuncia la publicación de La guerra no tiene rostro de mujer, y es previsible que su traducción continúe, dado el carácter histórico, testimonial, de sus obras. Sea como fuere, en la periodista Alexievich se premia, junto a la voz singular, un oficio contemporáneo que ha creado dos géneros literarios (la entrevista y el artículo), y ha educado en la lectura a las generaciones nacidas a partir de mediados del siglo XVIII. Así, a la desvergonzada escritura de James Boswell, a su inagotable curiosidad, debemos la Vida del Doctor Johnson y la primera entrevista de la Historia. De igual modo, a los almanaques astrológicos del Setecientos, a las entradas de la Encyclopédie, a los innumerables pasquines de aquella hora, tendremos que agradecer el nacimiento del articulismo. Un articulismo cuya brevedad, cuya concisión, vienen determinadas, no sólo por el lejano


magisterio de Montaigne, no sólo por las características de los mass-media, sino por los vertiginosos cambios de la nueva realidad política y social que pretende analizarse. Recordemos, a este respecto, la parva extensión de los otros dos géneros nacidos con el mundo contemporáneo: el relato y el poema en prosa. A los cuales debe añadirse el género epistolar, un género extraído de la Antigüedad clásica, pero que volverá a triunfar en el XVI de fray Antonio de Guevara, en el XVIII de Choderlos de Laclos y el XIX de Stoker. En todos ellos se dará entrada a una magnitud, visible por primera vez completa en su arboladura, en el siglo XVIII: la intimidad del hombre. En todos ellos, salvo en el periodismo, se obviará de algún modo el concepto de lo público, de lo político, de las atribuciones del Estado, que están en la raíz misma del articulismo. ParallegaralperiodismodeSvetlanaAlexievich se ha tenido que dar antes una recensión de lo público que está en Voltaire, que está en Larra y que atraviesa el gran periodismo del siglo XX, desde Arthur Koestler y Chaves Nogales a Gaziel, a Pla y a Capuscinski. Por otra parte, es en los grandes rotativos donde se publicará la literatura folletinesca del XIX y primeros del XX, de Balzac a Valle, y donde veremos florecer el articulismo de Ortega, de

Con el Nobel a la periodista Alexievich se premia un oficio contemporáneo que ha creado dos géneros literarios (la entrevista y el artículo) D’Ors, de Pérez de Ayala, de Camba, de Pemán, de Cunqueiro y de una extraordinaria nómina de escritores que, como González Ruano,fueron,principalmente,“escritoresen periódico”. Todavía hoy, para desacreditar a un escritor, se le tilda de articulista, para significar así su inferioridad respecto del novelista y, en suma, del “escritor con obra”. Pero basta recordar la obra periodística de Larra, basta acudir a los miles de artículos de Álvaro Cunqueiro, artículos de una calidad excepcional, incomprensiblemente ignorados, para destacar la importancia, por lo demás tan obvia, de ungénerodondelaactualidad,laintimidad,el estilo, los plurales saberes del escritor y el espejodeformantedelopúblico,sedanlamano. Y es en ese cruce de lo histórico y lo literario donde Voces de Chernóbil adquiere su valor como pieza periodística y como obra de arte. Ése es el sentido último de la forma en que

Alexievich compone los testimonios recogidos, y que ella ha dado en llamar “novela de voces”. Se trata de refinar, de presentar como monólogos de gran eficacia, las declaraciones de quienes componen la totalidad del libro. Esto lo hemos visto antes en Joyce, en Cela, en Quiñones, en Julio Manuel de la Rosa, en muchos otros, con la singularidad de que las voces de Alexievich, voces como salidas de un retablo bizantino, adquieren su dramatismo, elevan su dolor, nos abruman con su congoja, desde una realidad funesta e inmediata. Y el hecho de que vengan depuradas, adelgazadas por el artificio literario, no hace sino agudizar, con un oscuro eco solemne, la intensidad de lo relatado. Voces de Chernóbil se podría leer, pues, como un violento y descorazonador conjunto de monólogos. Y sin embargo, no es la imaginación de quien escribe, sino la propia vida, la que nos ofrece este florilegio de la amargura y el oprobio. No sería fácil decir cuánto dolor y cuánta inteligencia se encierran en estas páginas, de poderosa y sobrecogedora lectura. No hay dificultad alguna, en cualquier caso, en reconocer como excelente literatura, como hecho fidedigno, cuanto nos dicen estas voces, que afluyen hacia nosotros desde un tembloroso fondo de oscuridad y miseria.

FERNANDO DEL PASO, UN CERVANTES ANUNCIADO José Yñiguez l premio Cervantes, el máximo galardón de las letras hispánicas ha recaído este 2015 en el mexicano Fernando del Paso, alguien que estaba en todas las quinielas. A la tradicional alternancia entre escritores españoles e hispanoamericanos se suma la relevancia de la literatura mexicana, que en los últimos años se ha visto reconocida con los galardones a Elena Poniatowska en 2013, José Emilio Pacheco en 2009 y Sergio Pitol en 2005, además de los de Octavio Paz y Carlos Fuentes en la década de los ochenta. Y es que Fernando del Paso es uno de los novelistas más originales de la generación posterior al boom de literatura latinoamericana. Narrador, ensayista, poeta y dramaturgo, además de diplomático y hasta locutor de radio, Fernando del Paso (Ciudad de México, 1935) debe su fama y el reconocimiento internacional a sus novelas. Debutó en el género en 1966 con la titulada José Trigo, centrada en la revolución mexicana, pero son las siguientes Palinuro de México (1976) y Noticias del Imperio (1986) las de mayor relevancia. Palinuro de México, la novela que prefiere su autor y la más autobiográfica de todas las suyas, es una novela de formación donde la experimentación formal, las digresiones narrativas y la exuberancia verbal se aúnan en la construcción de las peripecias y desventuras de un personaje, entre la picaresca

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Fernando del Paso atiende el teléfono en la cama en su casa tras serle concedido el Cervantes. / EFE

y la tradición rabelesiana, estudiante de medicina y testigo de un momento histórico tan reciente como importante en la historia de su país: la masacre de Tlatelolco, ocurrida la noche del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en México D.F. Noticias del Imperio es la novela que le ha proporcionado más éxito, la más difundida y traducida. Otra novela también poliédrica, aunque más accesible para el lector medio, y también muy relacionada con la historia de su país, al narrar una historia que siempre le llamó la atención, la de Maximiliano de Habsburgo, emperador mexicano

entre 1864 y 1867, y de su esposa, Carlota Amalia. En ella está centrada la novela, una mujer que defendió a los nativos y fomentó la cultura autóctona, logrando ser muy querida en el país, pero que enloqueció tras el fusilamiento del emperador rubio que los mexicanos trajeron de Europa. La originalidad de Fernando del Paso también es reconocible en alguno de sus ensayos como en Viaje alrededor del Quijote, donde desde un perspectiva nada académica se plantea cuestiones como la valentía de don Quijote o si verdaderamente estaba enamorado.

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La renovación de las librerías andaluzas Javier López Yáñez Director Técnico Cegal (Librerías de España)

lgunos auguraban el fin de las librerías de la misma forma que mostraban la creencia firme del fin del libro en papel, pero la realidad es tozuda y se

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impone. El año que estrenamos comienza con un ligero aumento del número de librerías abiertas en Andalucía y España. Son buenas noticias para un contexto económico en el que muchos son los que intentan sobrevivir, teniendo en cuenta que aún no están superadas las cifras de ventas de hace una década. Hemos sido testigos de cierres irreparables en toda la Comunidad, aunque es cierto que han abierto muchos otros locales con ganas de tomar el relevo. En muchos casos indagan modelos de negocio alternativos: búsqueda de nuevos nichos de mercado a través de especializaciones, diferentes formas de organización empresarial (asociativo o co-

turales ambiciosas, concentración editorial y sobreproducción, competencia desleal en la venta de libro de texto desde algunos centros de enseñanza concertados (sostenidos con fondos públicos), frecuente competencia aún más desleal desde editoriales, etc. Sin duda la llegada de lo digital ha producido su impacto, pero no es ni de lejos el mayor de los problemas: no llega al 12% la población lectora que prefiere el soporte digital al papel, aun sin renunciar a este último. El libro es libro en cualquiera de sus soportes y lo que nos debe preocupar es su lectura y su fomento. Las librerías son conscientes de esto y avanzan en su adaptación tecnológica. Las librerías españolas están a día de hoy informatizadas, manteniendo una

gran base de datos propia denominada Cegal en Red, donde se reúne la información de stock y movimiento de todos los puntos de venta. Esta es una herramienta fundamental para la gestión moderna de una librería, desarrollada por la propia organización gremial CEGAL, de la que es parte la Federación Andaluza de Libreros. Tras ese paso importante los libreros pusieron en marcha la plataforma pública Todostuslibros.com, con más de dos millones y medio de referencias bibliográficas y que cuenta ya con cuatro millones de usuarios. Cualquier lector puede acceder a Todostuslibros.com y consultar no solo la información de cualquier libro existente en España sino también conocer dónde

Las librerías españolas están hoy día informatizadas, manteniendo una gran base de datos propia denominada Cegal en Red

El año que estrenamos comienza con un ligero aumento del número de librerías abiertas en Andalucía y España operativista), diversificación de la oferta o cesión del espacio de librería para otras manifestaciones artísticas y de ocio, así como el ya impuesto maridaje entre lectura y café. En definitiva se busca innovar para encontrar la viabilidad en una sociedad con cifras de lectura preocupantes: solo la mitad de la población declara leer con frecuencia, lo que nos da una media de libros leídos al año en nuestro país de 8,7; a años luz de los 47 que se leen en Finlandia, por ejemplo. En este proceso de cierres y nuevas aperturas, el recambio generacional pisa fuerte, con la ayuda de un entusiasmo poderoso que suple en ocasiones la falta de experiencia profesional, lo que origina que estos nuevos negocios sean más frágiles. Como hemos mencionado más arriba, aunque hemos dejado de caer, nos movemos con cifras de hace diez años. ¿Qué factores motivan esta situación?: crisis económica, escasez de políticas cul-

Cuentacuentos en la librería de la Alhambra. / ÁLEX CÁMARA


se encuentra, en qué librerías. Similar plataforma se creó para el libro digital en Todostuseboks.com. Quizá haya tardado más de lo deseable, pero la adaptación tecnológica de las librerías es ya una realidad. Las librerías están sin duda en el camino de la búsqueda de la calidad en sus servicios. Para eso se puso en marcha este pasado año el Sello de Calidad para Librerías, promovido por el Ministerio de Cultura y la Federación de Cámaras del Libro, mediante el cual se trata de reconocer, y ayudar en su mejora continua, a aquellas librerías que cumplen unos estándares básicos de calidad en su espacio físico, su modernización, y su carácter de espacio cultural. Corresponderá ahora a las distintas administraciones públicas (estatal, autonómica y local) realizar políticas públicas hacia las librerías; el Sello de Calidad les ofrece criterios objetivos para otorgar ayudas públicas, conceder compras públicas para bibliotecas, o realizar exenciones fiscales. En esta línea de mejora los libreros y sus organizaciones han desarrollado diversas actuaciones, como la creación de los grupos de librerías especializadas Kirico o Zona Cómic, el Premio Librería Cultural, o el portal de recomendaciones de lecturas Loslibrerosrecomiendan.com. Precisamente con el fin de mostrar qué hacen y cómo son nuestras librerías, CEGAL puso en marcha el Día de las Librerías, que va ya por su quinta edi-

CENTRO LORCA: ‘CONTINUARÁ’ Gonzalo Cappa el autor de Cómo inaugurar un aeropuerto sin aviones llega ahora ‘abrir el Centro Lorca sin el legado del poeta’. Este es el trailer de lo que ha sido el año 2015 en el controvertido edificio de la Plaza de la Romanilla, una inversión de cerca de 25 millones de euros para albergar los más de 5.000 documentos del poeta de Fuente Vaqueros que todavía se encuentran en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Tras más de cinco años con el edificio cerrado a cal y canto pese a estar terminado al 95%, todo quedó en un mal sueño cuando se anunció que la inauguración oficial iba a ser el 5 de junio, coincidiendo con el aniversario del nacimiento del escritor. Cuando parecía que el ciudadano estaba ya curado de espanto en torno al Centro Lorca

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las subvenciones concedidas para la construcción del Centro. Al parecer, maquilló este “trasiego económico” con un crédito de 4 millones que La Caixa concedió a la Fundación en 2007 y del que no se han pagado ni los intereses. En total, el pufo que pudo dejar tras de sí el ya exsecretario supera los 5 millones de euros. Laura García-Lorca, por su parte, se quedó a cuadros y con la cuenta en números rojos, más aún cuando las instituciones le mandaron sendos expedientes de reintegro por subvenciones sin justificar por importe de 3,5 millones de euros. Al final Ferrovial entregó las llaves y el Centro Lorca se abrió el 29 de julio, pero sin el legado del poeta, la razón por la que se levantó el edificio. Noruega, el gran mecenas del Centro Lorca después de abonar 4 millones de euros para el equipamiento y programación -y que pagó hasta los canapés de la fiesta inaugural-,

Es urgente la puesta en marcha de políticas de apoyo a las librerías dentro de un plan ambicioso a medio y largo plazo ción; se trata de mostrar, mediante un día de celebración festiva, el papel del librero como agente cultural de cercanía, además de su función social de fomento de la lectura. En Andalucía se viven también ciertos avances para las ferias del libro. La Federación Andaluza de Libreros (FAL), con el apoyo de la Consejería de Cultura, colabora en la coordinación de estas, en un intento de potenciarlas defendiendo sus especificidades y diferencias en sus modelos, pero conscientes de su importancia como elementos de animación a la lectura y su capacidad de comunicación y promoción. A pesar de todo lo realizado, en asuntos de la cultura el cortoplacismo es siempre ineficiente, por lo que es urgente la puesta en marcha de políticas de apoyo a las librerías dentro de un plan más ambicioso de fomento de la lectura a medio y largo plazo. Esperemos que lleguen, pues conseguir crear una población más lectora es imprescindible para construir sociedades más libres y desarrolladas.

Centro Federico García Lorca. / ÁLEX CÁMARA

llegó la tenaz realidad para demostrar que cualquier cosa es susceptible de empeorar. A pocos días de abrir las puertas se anunció que esta vez tampoco, que Ferrovial no entregaba las llaves porque las instituciones que participan en el proyecto -Ministerio de Cultura, Junta de Andalucía y Ayuntamiento- seguían adeudando 3,5 millones de euros del sobrecoste en la construcción del edificio. Y cuando ya parecía que nada podía empeorar la situación, llegó el escándalo mayúsculo; Laura García-Lorca, presidenta de la fundación del poeta y encargada de custodiar el legado, denunció a su secretario, Juan Tomás Martín, por presunta falsedad documental y apropiación indebida. Poco a poco se fueron conociendo más detalles, como que Martín llegó a cobrar 12.000 euros mensuales y que, según la denuncia, se llevó el 15% de todas

puso como condición al firmar el acuerdo que el legado tenía que estar en la cámara acorazada del espacio situado en la Plaza de la Romanilla antes del 31 de diciembre. Y en esta historia de plazos incumplidos, esta vez tampoco fue una excepción y se llegó a 2016 con telarañas en vez de piezas como el manuscrito de Poeta en Nueva York. Laura García Lorca acabó el año sin dar su brazo a torcer y con una posición de fuerza pese a los escándalos gracias a un legado valorado en más de 23 millones de euros por la casa de subastas Sotheby’s. De hecho, la sobrina del poeta sigue sin aportar la documentación que le exigen las administraciones para aclarar la gestión de las obras del Centro Lorca entre 2007 y 2013, cuando saltaron las alarmas y apareció una bomba de relojería que estalló de pleno dos años después. Es el último capítulo de una serie que terminó 2015 con el rótulo de ‘Continuará’...

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Málaga de ciudad museo a ciudad de museos Fernando Francés Director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga

ortalecer el perfil diferenciador debe ser uno de los objetivos más importantes de la ciudad del siglo XXI. Las líneas estratégicas han de pasar por establecer las características propias y singulares como las herramientas más notorias para mejorar la competitividad. Indudablemente no resulta fácil encontrar y ponderar aspectos nuevos que, no sólo sirvan de reclamo para una ciudad, sino además contribuyan a su definición y a recodificar sus señas de identidad con la intención de adaptarse mejor a los nuevos tiempos, a nuevas situaciones y, por tanto, a proyectarse con más acierto hacia el futuro. Ésa es una regata en la que muchas ciudades o bien pierden el rumbo, o se quedan sin viento que las impulse a una velocidad adecuada o, incluso, simplemente naufragan por inanición de proyectos e ideas renovadoras. El concepto de lo urbano es un aspecto en permanente transformación y aunque es muy necesario planificar marcos generales a largo plazo, décadas incluso, es muy conveniente, al mismo tiempo, no perder oportunidades y tener la agilidad y las ideas suficientemente claras para adaptarse a las rápidas transformaciones que exige el mundo contemporáneo. Málaga partici-

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no ha cesado en su empeño de conseguir ese objetivo. De hecho lo ha conseguido en un ámbito sin apenas competencia en la franja Sur de Europa: los museos. Ese reto, que otras ciudades han tardado un siglo o más en lograrlo, Málaga lo ha conseguido sólo en 12 años. Algo absolutamente insólito. La explosión museística de Málaga no ha sido reciente, se inició en 2003 con la inauguración del CAC Málaga, el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, que en muy poco tiempo ha entrado en el TOP 100 de los Centros de Arte Contemporáneo más influyentes del mundo y donde han llegado ya de forma individual muchos de los artistas internacionales de renombre más importantes del panorama artístico. La nómina es imposible de reproducir y sólo del TOP 100 han expuesto ya Bruce Nauman, Gerhard Richter, L. Bourgeois, Lawrence Weiner, Thomas Ruff, E. Wurm, W. Kentridge, Ai Weiwei, Marina Abramovic, Paul McCarthy, A. Sala, Rodney Graham, Alex Katz, Gilbert & George, Mapplethorpe,

pletada en la última legislatura con la apertura de otros cuatro museos, tres en el último año. La visión del arte y la cultura contemporánea que tiene en el CAC Málaga su buque insignia de prestigio internacional se vio ampliada hace pocos años con la inauguración de La Térmica, dependiente de la Diputación de Málaga y el único Centro de Cultura Contemporánea que existe en Andalucía, que combina acción cultural y social en un mismo espacio. En 2014 se inauguraron la primera sede fuera de Francia del Centro Pompidou y el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, ambos están en sus primeras fases de desarrollo. El primero se presentó como un laboratorio de ideas y proyectos para el museo del siglo XXI, donde por su dimensión se puedan explorar posibilidades teóricas que luego se trasladen a los otros centros de arte del complejo Pompidou. El segundo hace un recorrido muy exhaustivo por la historia del arte ruso contribuyendo así a la comprensión el arte occidental. Junto a esta exitosa y gran iniciativa del Ayuntamiento de Málaga que con anterioridad había abierto también el Museo del Patrimonio Municipal entre otros de menor entidad, la propia Diputación inauguró también el MAD. Antequera, el Museo de Arte de la Diputación que acoge su colección y también exposiciones de la creación con-

El CAC Málaga, el Picasso, el Centro Pompidou y el Museo Estatal Ruso, han convertido a Málaga en un referente mundial del turismo de museos

Exposición del artista Ai Weiwei en el CAC. / GRUPO JOLY

pó en la carrera para ser Capital Europea de la Cultura en 2016 junto a Córdoba y otras muchas ciudades españolas. Todas ellas, incluso San Sebastián que fue la designada, han retrocedido en los rankings de calidad y oferta cultural. Sin embargo, Málaga es ya la 4ª en oferta y la 5ª en calidad y sigue subiendo mientras que Madrid, Barcelona y Bilbao que la preceden pierden puntos y es que, Málaga, ya había decidido que no buscaba un título sino utilizar ese trampolín para acelerar el proceso de llegar a ser una capital de la cultura real. Ésa era una vocación y un compromiso sólido y

Tony Cragg, Monk, Hirschhorm, Vik Muniz y Liam Gillick, además de otros tan influyentes como Uslé, JR, Barceló, Tracey Emin, Neo Rauch, Borremans, Nara, Jack & Dinos Chapman, Plensa, R. Deacon, Pettibon, Daniel Richter, OBEY, Mueck o Luc Tuymans. A él le siguió pronto el Museo Picasso Málaga que junto a la Fundación Picasso completan una gran visión sobre la vida y la obra del pintor malagueño y español más importante del arte actual. Sin embargo, es cierto que la idea de poder viajar por el arte de los últimos siglos sin salir de la ciudad se ha visto prácticamente com-

temporáneo andaluza de hoy, y que junto al Museo de Bellas Artes de Málaga, que se abrirá el próximo año después de lustros cerrado, completa una oferta artística con parangón similar únicamente en Madrid y Barcelona. Por otra parte el Ayuntamiento de Málaga ha convertido todo un barrio, el Soho, en un barrio de las artes donde ya han intervenido más de un centenar de artistas urbanos de proximidad junto a otros de prestigio nacional e internacional como Shepard Fairey (OBEY), Suso 33, Okuda, Faith 47, Dal East, ROA, D*Face, Mode 2, Kenny Scharf, Ben Eine, Egs o Aryz.


Pero esta eclosión de museos ha

>> impulsado además la iniciativa pri-

vada con la apertura de otros museos temáticos y de arte como el Museo del Automóvil, el Museo del Vidrio o el Museo Jorge Rando. Esta situación ha posibilitado que se genere un movimiento de colectivos independientes de gestión cultural y artística al margen de la oferta institucional muy interesante que contribuyen a modernizar la imagen de la ciudad y a dinamizar la ingente producción creativa que ha surgido en Málaga no sólo por efecto de la Facultad de Bellas Artes. y la Escuela de San Telmo, sino porque toda esta acción museística es un imán de atracción de conocimiento a la ciudad que se ha convertido en un paraíso para artistas y creadores. Málaga es hoy por esta política cultural un referente mundial del turismo de museos que completa magníficamente sus otros potenciales como la gastronomía, las tradiciones, los monumentos, etc. Pero lo más importante es que sirven para mejorar los aspectos educativos, culturales y sociales de la propia población malagueña, contribuyendo a hacer más tolerantes y cultos a sus ciudadanos.

Interior del Museo Automovilísticol, con su colección de vehículos clásicos y de época. / GRUPO JOLY

25 años del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo José Yñiguez Crítico de Arte

uizás lo más destacado del año en materia de artes plásticas en Andalucía haya sido la celebración de los 25 años de la existencia del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. En la difícil relación de Andalucía con el arte contemporáneo no es poco. El propio centro se ha encargado de recordar la efeméride con una serie de exposiciones, todavía en marcha, que ha incidido sobre la colección y el edificio en el que se asienta. Todo ello indica tradición y, sobre todo, normalidad. Aunque la propia identidad del centro ha sufrido variaciones a lo largo de todo este tiempo. El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo apareció como proyecto de la Junta de Andalucía en 1986 y se empezó a concretar por decreto en febrero de 1990, fecha que se toma de su creación, aunque esos primeros años no fueron fáciles y

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adoleció de cierta indefinición. Eran años en los las distintas autonomías competían por crear centros de arte: El IVAM de Valencia fue el primero en 1989, el Reina Sofía de Madrid abrió sus puertas en 1992 y el MACBA de Barcelona en 1995. El CAAC nació con la intención de dotar a la Comunidad Autónoma de una institución apropiada para la investigación, conservación, promoción y difusión del arte contempo-

ráneo. Al principio no tuvo una sede propia y se programaron exposiciones temporales en distintos lugares como el Pabellón Mudéjar o el cuartel del Carmen en Sevilla y el Palacio Episcopal de Málaga. Después se pensó en la Atarazanas de Sevilla como sede permanente, pero los problemas de conservación del edificio llevan a desechar la idea. En 1997 el Monasterio de la Cartuja se convirtió en la sede del Centro, ya transformado en un Organismo Autónomo dependiente de la Consejería de Cultura que asumía la gestión del personal y de las colecciones de los antiguos Conjunto Monumental de la Cartuja y del Museo de >> Arte Contemporáneo de Sevilla.

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en Sevilla . / JUAN CARLOS VÁZQUEZ


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Capilla de Colón. Obras de Pedro Duque Cornejo y José Manuel Broto. / ARCHIVO

El primer director fue José Antonio

>> Chacón, responsable antes de la guía

cultural del desaparecido Diario 16, con el que se empezó a crear equipo y reordenar la colección. En ese momento se decidió que debía centrarse en el arte andaluz a partir de 1957, año de formación del Equipo 57, sobre el que, junto a Luis Gordillo y José Guerrero, se quería focalizar el crecimiento de la misma. Después, todo fue más azaroso y fruto de la oportunidad que ofrecía el mercado y un poco del capricho de los responsables de las compras, sobre todo en la adquisiciones de obras de artistas internacionales para poder contextualizar mejor el arte andaluz. En esta etapa, sin duda, la exposición más importante y la que justificaba en cierto modo la existencia del CAAC, fue la titulada Andalucía y la modernidad, un intento serio y casi fundacional para definir el arte contemporáneo andaluz hasta los años setenta. Con la llegada de José Lebrero en sustitución de Chacón en 2003, todo se profesionalizó un poco más, se ampliaron las relaciones internacionales y las coproducciones, se incidió en la formación del público con programas para centro escolares y también del universitario con los ciclos anuales de Transformaciones, dirigido por Juan Bosco Díaz de Urmeneta y que todavía se mantiene. También se trató ampliar el campo de acción con exposiciones fuera de Sevilla, y asimismo acogió el intento de la iniciativa privada de situar a Sevilla en el circuito internacional de las

El CAAC quiere situarse entre dos modelos de mediación cultural: el centro de arte y el centro de cultura bienales de arte, intento que fracasó después de tres ediciones. Una completa y documentada exposición sobre el Accionismo vienés y, sobre todo, Vivir en Sevilla fueron las exposiciones más destacadas, aunque en esta última se perdió la oportunidad de realizar un catálogo que la completara, del mandato de José Lebrero, que dejó el centro para dirigir el museo Picasso de Málaga. Y tras Lebrero, en 2008, en plena crisis, llegó el director actual, Juan Antonio Reyes, que ha tenido que adecuar las actividades a la reducción del presupuesto y hacer de la necesidad virtud. Él convirtió la colección permanente en colección temporal pero en constante revisión, organizando las temporadas en sesiones expositivas donde los fondos del centro se utilizan de forma muy inteligente para realizar exposiciones puntuales que se completan con otras obras de artistas tanto andaluces como nacionales e internacionales. Uno de los retos pendientes es precisamente aumentar el almacén de los fondos para que puedan ser visitados aunque sea puntualmente por historiadores y personal interesado. Para ello es necesa-

rio adecuar el recinto e incluso ampliarlo, si fuera posible, con el cercano Pabellón del siglo XV. Aun con todo ello, se ha puesto en valor el edificio y se han mantenido y ampliado foros iniciados en la etapa anterior. Pero quedan retos por cubrir. El CAAC puede que sea la cabeza visible del arte contemporáneo en Andalucía pero nunca ha podido vertebrar el arte contemporáneo de la comunidad, falta crear un cuerpo que se extienda por toda ella, el museo sin paredes del que habla su actual director. Otro déficit del centro es la supresión de la edición de catálogos y publicaciones aunque se ha intentado paliar este problema con la mejora de la página web. Y la colección sigue incrementándose aunque no precisamente con compras directas, sino con un activo programa de donaciones y préstamos indefinidos que ha dado resultados tan importantes como el legado de Pérez Villalta o algunas obras de Carmen Laffón, cuya exposición de 2014 fue la más visitada en los 25 años del centro. En definitiva, como dicen en la web, el CAAC se encuentra en una etapa de reflexión, defendiendo conceptos como la singularidad frente a la estandarización y el espectáculo, con vocación de interdisciplinariedad y de crear comunidad, y, partiendo del análisis crítico de los distintos sistemas, “en el inicio de un proceso de transición para buscar una ubicación que lo sitúe entre dos modelos de mediación cultural: el centro de arte y el centro de cultura”. Y nosotros que lo veamos.


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Despertar en un faro Olimpia Isla Esteve Arquitecta

l ser humano siempre ha sido un navegante, un explorador. Nuestras costas están llenas de historia, los navegantes se guiaban por focos de luz en los puntos más altos, con la pretensión de defender tierra firme. Desde el primer faro, en Pharos (Alejandría), estos han sido un elemento salvador en la historia, icono de novelas, símbolo de libertad, soledad y romanticismo. En la Edad Moderna se estableció una red de faros. Los fareros (también denominados torreros) eran personas respetadas, que velaban por la seguridad de todos. Con la llegada de las nuevas tecnologías y de los sistemas de navegación GPS, el uso de los faros y el papel del farero han quedado olvidados. Actualmente, la mayoría se han automatizado y deshabitado, recibiendo solo visitas técnicas de mantenimiento. El estado de estas edificaciones es vergonzoso; no existe presupuesto público para mante-

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De los 187 faros de España 15 son museos, 5 restaurantes y 30 centros de investigación, quedan más de 100 deshabitados y abandonados nerlos, y cuando se arreglan, se usan materiales de ínfima calidad sin respetar su belleza e historia. En España contamos con 187 faros oficiales y 36 balizas, todos en funcionamiento, más 4 faros en abandono y apagados, sumando un total de 214; de estos, 15 están abiertos al público como museos, 5 como restaurantes y 30 cerrados al público, pero utilizados como centros de investigación, estaciones de telefonía... lo que nos deja más de 100 faros deshabitados en estado de abandono. Hoy en día, algunas autoridades portuarias están buscando usos complementarios para los faros deshabitados, no solo en España, sino a nivel internacional, como una forma adecuada para garantizar la conservación de este patrimonio, sin menoscabo de su utilidad para los navegantes. En algunos países se están destinando los faros para fines complementarios que

estropean y alejan aún más al faro de la sociedad. Sin embargo, están apareciendo proyectos innovadores que funcionan, como pequeños alojamientos turísticos en faros. Existen varios ejemplos en el norte de Europa: Alemania, Holanda e incluso Islandia.

¿Por qué no va a funcionar en España? España es un mosaico de culturas, paisajes y climas. La variedad cultural atrae, el patrimonio histórico deslumbra y el carácter de sus gentes fascina. Esta diversidad se ve también en sus faros: en el norte, ubicados en asombrosos acantilados azotados por grandes temporales; faros perdidos en islas del mediterráneo; faros que eran antiguas torres vigía del siglo XVI; y en el sur, sitos en playas desérticas o ciudades de la costa, con torres de hasta 54 metros de altura.

bargo, el procedimiento es mucho más fácil para un museo, que no pagará las mismas tasas, ni tendrá tantas exigencias administrativas. La mayoría de la gente desconoce el deterioro que han sufrido estas edificaciones al convertir espacios habitacionales pequeños en salas de exhibiciones; ni el número de faros-museos que han fracasado, ya sea por su ubicación aislada, su mala calidad o su tamaño. Muchas veces confundimos “uso privado” por “cerrado al público”. Pero no es así, ¿acaso no están los faros públicos cerrados al público ahora? Según la ley, los faros deben abrirse al público 4 veces al mes, pero la realidad es muy distinta, porque este precepto no se cumple. El que lo ha conseguido es un privilegiado y habrá experimentado que un faro es una edificación especial, aislada, con aires de soledad

Faro de Trafalgar en la provincia de Cádiz. / EFE

Ante la iniciativa presentada por el Ministerio de Fomento, Faros de España, apoyando la idea de alojamientos turísticos en faros bajo concesiones administrativas, han surgido varios opositores.

Un alojamiento en un faro respeta su uso histórico de vivienda, causa menos ’Faros públicos’ cerrados al público. impacto ambiental y abrirá La opinión general tiende a confundir una mucho más el faro al público concesión administrativa con una venta privada, y la primera reacción es: “van a vender los faros a una empresa poderosa, cerrándolo al público y atacando al medio ambiente”. Lo que nadie les ha explicado es que esto no es un proyecto para enriquecerse. El tamaño de los faros es insuficiente para montar un “hotel” tal y como lo conocemos; las tasas portuarias son altas y el procedimiento es largo y costoso. Quien verdaderamente quiere llevar a cabo este sueño es porque es amante de los faros, de la naturaleza y cuidará de la edificación, igual que sus respectivos fareros. Sin em-

y tranquilidad, no pensado para grandes masas. Al contrario de lo que la gente opina, un alojamiento en un faro respeta su uso histórico de vivienda, causa menos impacto ambiental y abrirá mucho más el faro al público de lo que están ahora mismo.

Alojamientos singulares. No se trata de convertir todos los faros en alojamientos turísticos ni todos en museos, sino estudiar sus posibilidades y actuar para evitar su abandono. Los valores que persigue la iniciativa de


“alojamientos en faros” no es trans-

>> formar los faros en hoteles, sino

aprovechar las características de cada uno y crear un alojamiento diferente e innovador. Vivimos un turismo de “experiencias únicas”, en el que prima la calidad más que la cantidad. Y así lo estima la empresa Floatel, que ha reconvertido tres faros en hoteles con una sola habitación, que llevan ya más de 8 años con una ocupación del 100%. Con ilusión luchan ahora por llevar su concepto exitoso a España, en faros tan impresionantes como el Faro de Trafalgar en Cádiz, el Faro de Punta Cumplida en La Palma y el Faro de Cudillero en Avilés. Y es que existe una atracción especial del ser humano con el mar y sus edificaciones históricas. Un concepto que puede ser trasladado a otras edificaciones singulares en desuso, como el nuevo proyecto de Floatel de alojamiento en una antigua grúa, en el puerto de Hamburgo. No son alojamientos de lujo para ricos como creen muchos; son proyectos singulares, con espacios habitacionales diferentes, que aprovechan el paisaje y la edificación, para rehabilitarla ofertando un alojamiento y experiencia única con un precio asequible para un amplio público.

Conciencia medioambiental. Estos proyectos respetan el medio ambiente. Existe un sentimiento recíproco, porque la gente que visita y se aloja en un faro es precisamente lo que busca, un lugar exclusivo donde disfrutar en sintonía con la naturaleza y el mar. Ojalá existiera una varita mágica que nos permitiera obtener agua de la nada, sin depender de la red de abastecimiento; se ocupase de los desechos y generase suficiente energía sin maquinaria contaminante; pero hasta el momento no existe. Existen, sin embargo, fórmulas que ayudan a reducir el impacto, a reducir el consumo y hacer uso de las oportunidades energéticas que ofrece el entorno, y es por esas líneas por las que debemos trabajar, creando espacios únicos llevando a cabo la rehabilitación del patrimonio histórico en concordancia con el medio ambiente y las nuevas tecnologías.

Ejemplo de faro habilitado como hotel. / ARCHIVO

LA ALHAMBRA, EL FINAL DE UNA ERA Guadalupe S. Maldonado ocos años han sido tan difíciles para la Alhambra como 2015. El monumento más visitado de España, que no deja de acumular récord de viajeros y que ha consolidado una fórmula de gestión patrimonial y turística de referencia internacional, ha sufrido una crisis sin precedentes, que por primera vez le ha valido más titulares negativos que positivos. En un año en el que se han puesto en marcha iniciativas tan importantes como la Dobla de Oro, que ha expandido los horizontes del monumento, incluyendo en su gestión otros edificios nazaríes tan emblemáticos como el Palacio de Dar-al-Horra, la Casa de Zafra, el Bañuelo, la Casa Morisca o la Casa del Chapiz, los hitos turísticos y culturales han quedado en un segundo plano ante las polémicas que han sacudido al Patronato de la Alhambra y el Generalife. En esta ocasión, las controversias han superado la esfera política para instalarse en el ámbito judicial, a raíz de un escándalo por la gestión del servicio de audioguías que implicó a la cúpula directiva del monumento y desencadenó la dimisión de la que había sido directora del recinto durante nueve años, Mar Villafranca. El año comenzó mal para el monumento. 2015 debía ser el pistoletazo de salida para la Puerta Nueva de la Alhambra, el proyecto diseñado por los reputados arquitectos Álvaro Siza y Juan Domingo Santos para los nuevos accesos al recinto, que, con un presupuesto de 45 millones de euros, supondría la mayor inversión realizada por el monumento. El 9 de febrero, el Patronato inauguró la exposición Visiones de la Alhambra, en la que mostraba al público cómo sería el nuevo Atrio. Y ahí empezó todo. El Ayuntamiento de Granada se convirtió de la noche a la mañana en el principal opositor del proyecto, que pasó a ser de la “niña bonita” de la Alhambra a protagonizar una agria polémica política en los inicios del año electoral. Las críticas del Ayuntamiento -el alcalde llegó a calificar al Atrio de “centro comercial” y aseguró que nunca daría su visto bueno- no llegaron solas. La plataforma ciudadana SOS Alhambra inició una campaña en contra de lo que consideraba un proyecto que, de llevarse a cabo, vulneraría la legalidad vigente, involucrando al Comité de Patrimonio Mundial y al Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos). En plena campaña para las municipales, la directora de la Alhambra echó más leña al fuego calificando de “tontos del culo” a los votantes del PP por creer las “patrañas” del PP sobre el proyecto.

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Parecía imposible, pero la polémica del Atrio pasó a un segundo plano el 25 de junio. A primera hora de la mañana, Mar Villafranca fue detenida junto a otros tres altos cargos de la Alhambra y un empresario por presuntas irregularidades en la adjudicación del servicio de audioguías del monumento. El fraude, cifrado en 5,4 millones de euros, apuntaba a un posible tráfico de influencias en el concurso público, orquestado por la cúpula del Patronato para beneficiar a la empresa adjudicataria. En un primer momento, la entonces directora de la Alhambra anunció que daría un paso atrás si finalmente era imputada. Pero no hizo falta. Doce días después de que prestara declaración como detenida, la demoledora querella de la Fiscalía la obligó a renunciar a su cargo. Y una semana más tarde, el juez admitiría a trámite la querella, al apreciar “claros indicios” de la posible comisión de delitos de prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos y blanqueo de capitales. La dimisión de Villafranca dio lugar a varias semanas de vacío de poder. Elegir un sucesor no fue nada fácil para la consejera de Cultura, Rosa Aguilar. De hecho, el primer candidato oficioso –nunca fue nombrado públicamente por ningún responsable de la Consejería- fue el socialista Manuel Pezzi, pero las reacciones contrarias que se produjeron desde Granada obligaron a la Consejería a replanteárselo. Finalmente, el 20 de julio, Rosa Aguilar anunció que Reynaldo Fernández sería el responsable de abrir una “nueva etapa” en el monumento. Su nombramiento, que contó con el beneplácito de todos los miembros del Patronato, tuvo un efecto balsámico en las polémicas que rodean a la Alhambra. El mejor ejemplo es el Atrio. El nuevo director aparcó el polémico proyecto y ha iniciado una ronda de contactos para definir los nuevos accesos, inaugurando también la que parece una nueva etapa de entendimiento con el Ayuntamiento. Eso, claro, hasta que lleguen unas nuevas elecciones y la eterna polémica de los dos euros –el Consistorio ha pedido en múltiples ocasiones que se suba el precio de la entrada y se destine al mantenimiento del Albaicín- y del aislamiento del monumento vuelva a los titulares.

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Paradojas de la escena andaluza Rosalía Gómez Crítica de Artes Escénicas

En una época tan complicada y contradictoria como la de este principio de siglo podría decirse que, paradójicamente, 2015 ha sido otro año malo para los teatros y, al mismo tiempo, un año bastante fructífero para el teatro pues ha visto un esperanzador resurgir de iniciativas y propuestas, tanto en el teatro clásico como en el más contemporáneo. Por un lado, la crisis económica, con el IVA aún al 21%, sigue pesando gravemente sobre las instituciones, que en consecuencia no apoyan como deben a un sector cada vez más debilitado, así como sobre las salas pequeñas, que sobreviven a mala pena, y sobre los grandes coliseos andaluces, que en unos años han visto disminuir sus presupuestos y, en algunos casos (como el del Teatro Villamarta de Jerez) peligrar su futuro. Con todo, algunos focos se van iluminando aquí y allá para responder a las necesidades de los creadores, especialmente en cuanto a espacios para la producción se refiere. Entre las muchas promesas de los responsables políticos, parece haber tomado visos de realidad, por ejemplo, el proyecto de convertir la sala Echegaray de

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Lennie e Israel Elejalde en La clausura del amor, del francés Pascal Rambert. En cuanto a las producciones extranjeras, el epicentro, como en los últimos años, sigue siendo el Teatro Central de Sevilla, con algunas extensiones al Teatro Alhambra de Granada (ambos pertenecientes a la Junta de Andalucía). No obstante, también ha habido agradables sorpresas en espacios más modestos, como el de Altazor, la obra ganadora del VII Cenit (Certamen de Nuevos Investigadores Teatrales) que organiza el Teatro TNT junto al Cicus de la Universidad de Sevilla; un conmovedor montaje de Laboratorio Teatro (Barcelona /Chile) inspirado en el poema homónimo de Vicente Huidobro. Cabe celebrar también el nivel de excelencia alcanzado por algunas compañías andaluzas, algunas veteranas como Atalaya, cuyo montaje de la brechtiana Madre Coraje se representó durante el mes de septiembre en el Matadero de Madrid con un éxito sin precedentes, o El Espejo Negro, que estrenó en diciembre Óscar, el niño dormido, y otras más recientes, como

Por los grandes teatros andaluces han pasado algunos de los títulos más significativos de la escena nacional

Escena de la obra El triángulo azul. / GRUPO JOLY

Málaga en un Centro de Producción para las compañías locales. A pesar de tener que recurrir cada vez más a espectáculos comerciales para engrosar la taquilla –musicales de éxito, rostros televisivos, etc.-, por los grandes teatros andaluces han pasado algunos de los títulos más significativos de la escena nacional, como las dos Medeas estrenadas en el Festival de Mérida, El triángulo azul, de Laila Ripoll, El testamento de María, del Centro Dramático Nacional/Teatre Lliure/Festival Grec, los deliciosos Entremeses de Cervantes, repuestos por el Teatro de la Abadía, las tres tragedias griegas revisitadas por el Teatro de la Ciudad (Medea, Edipo Rey y Antígona) o el impresionante duelo interpretativo entre Bárbara

el Teatro Clásico de Sevilla que, tras el éxito de La estrella de Sevilla, estrenó en noviembre, en el Teatro Lope de Vega de su ciudad, con las entradas agotadas para todas las funciones, una versión de Hamlet dirigida por Alfonso Zurro. En cualquier caso, no se puede ignorar la progresiva desaparición de compañías, o su forzada deserción por falta de apoyos institucionales, como ha ocurrido con La Zaranda de Jerez, que traslada su sede a Madrid, si bien su estela parece continuar a través del joven Teatro a la Plancha, cuya obra Los Perros ha sido nominada a los Premios Escenarios. La pérdida de espectadores de los últimos años ha obligado también a muchos profesionales a adoptar fórmulas de autén-

tica resistencia, como la del microteatro, si bien la pérdida más irreparable de todas ha sido la muerte del actor Carlos Álvarez Novoa, protagonista de una buena parte de la historia del teatro andaluz. Finalmente, hay que destacar que, mientras otras ciudades, como Málaga, apuestan durante el verano por los museos y las exposiciones, acogiendo en ellos propuestas tan interesantes como Impulso, la pieza que Rocío Molina bailó en el Centro Pompidou de Málaga, Sevilla está potenciando la actividad teatral con la incorporación a los ya existentes de espacios tan carismáticos como el claustro del Convento de Santa Clara o el Palacio de los Marqueses de La Algaba. Respecto a la danza, la tónica ha sido la misma que en años anteriores, es decir, una primacía absoluta del flamenco, que sigue proporcionando Premios Nacionales de Danza (en 2015 para Rubén Olmo, el quinto sevillano que lo recibe en este siglo) e introduciéndose en muestras y festivales de todo tipo, incluidos los más experimentales. Un ejemplo claro de su pujanza y su

capacidad de diálogo podría ser el éxito internacional alcanzado por Torobaka, un original trabajo que ha reunido al bailaor sevillano Israel Galván y al bailarín de origen indio Akram Khan. Este año además, sin Bienal en Sevilla como todos los impares, el Ayuntamiento de esta ciudad ha organizado una pequeña muestra denominada “Septiembre es flamenco” en el hermoso espacio de la torre de Don Fadrique, reabierto para la ocasión. La única compañía pública, El Ballet Flamenco de Andalucía, también celebró en distintos escenarios sus veinte años de existencia con el espectáculo Imágenes. La danza contemporánea, por su parte, sigue viva y sin grandes cambios pues a excepción de algunos jóvenes que van en as-


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Akram Khan e Israel Galván en el espectáculo Torobaka. / GRUPO JOLY

censo, como la malagueña Luz Arcas y su compañía la Phármaco, son los artistas veteranos los que han tenido una mayor presencia en los grandes espacios. Entre estos estrenaron nuevas piezas Manuela Nogales (Sevilla), encargada además este año de abrir el Festival de Itálica, Fernando Hurtado (Málaga), Date Danza (Granada), Juan Luis Matilla/Mopa (Sevilla) o

Fernando Lima y El Punto! Danza Teatro (Sevilla). Hay que destacar también que de las pocas citas que quedan en Andalucía con la danza contemporánea, algunas como el sevillano Mes de Danza o Cádiz en Danza han constatado un aumento considerable de espectadores. El Festival de Danza de Itálica, de carácter bienal, se celebró también en la ciudad romana del

mismo con un interesante apartado dedicado a la creación local. Finalmente, la danza clásica mantiene su presencia casi anecdótica en la programación en los grandes teatros andaluces y, especialmente, en espacios singulares como el Generalife, sede privilegiada del Festival Internacional de Música y Danza de Granada.

Luto en el flamenco Juan Vergillos Crítico de Flamenco del Grupo Joly

l pasado fue un año de muchas despedidas en el mundo del flamenco. Se fueron dos grandes referentes, Agujetas y Manuel Molina. 2015 se cerró con la sorprendente muerte de Manuel de los Santos Pastor (Jerez, 1939), conocido por Agujetas, remoquete artístico que heredó de su padre, cantaor no profesional y seguidor de las maneras del mítico Manuel Torre. Estos fueron, por tanto, los modelos de Manuel Agujetas que, no obstante, patentó una fórmula jonda muy personal. Un arte crudo, quintaesenciado, radical. Agujetas, más allá de las facultades físicas o la técnica, iba al meollo de la cuestión flamenca, a los tuétanos de las emociones jondas. Y por eso era un artista universal, admirado en todo el mundo y que tuvo y tendrá seguidores en todos los rincones del planeta. Sus restos reposan en Japón

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país en el que residió por temporadas, igual que lo hizo en Estados Unidos. Agujetas firma una de las discografías más amplias del flamenco que se inicia en 1971 con la guitarra de Manolo Sanlúcar y se cierra en 2012 con la obra colectiva VORS. Jerez al cante. Sus primeros discos están producidos por el flamencólogo y poeta Manuel Ríos Ruiz. Fueron de hecho los intelectuales de lo jondo los primeros valedores de Agujetas que se hizo profesional con más de 30 años a instancias de Ríos Ruiz. El cantaor representaba la ira flamenca en su estado más puro sobre todo en sus cantes por seguiriyas y martinetes. Así, el que firmó para el film Flamenco (1995) de Carlos Saura, una de las cumbres del cante flamenco en el cine. El cantaor murió el día de navidad. Y en la primavera se fue, como no podía

Lole y Manuel inundaron lo jondo de una poesía sencilla, fresca, alegre, acorde con los nuevos tiempos de libertad que se abrieron tras la muerte de Franco

ser de otra manera, Manuel Molina (Ceuta, 1948), guitarrista, compositor y cantor de la flor, del romero, del pájaro y la rosa, del sol y el arroyo. Molina fue el 50% del mítico dúo Lole y Manuel que revolucionó lo jondo mediados los años 70. Y lo hizo con la fuerza de la lírica de Juan Manuel Flores autor, con Manuel, de los temas de los primeros tres discos del dúo. En un momento en el que el flamenco estaba dominado por el drama, la tragedia o la protesta, Lole y Manuel inundaron lo jondo de una poesía sencilla, fresca, alegre, acorde con los nuevos tiempos de libertad que se abrieron tras la muerte de Franco. Su primer disco, homónimo, de 1975, se iniciaba con toda una declaración de principios: Nuevo día, una bulería lenta que anunciaba el nuevo tiempo que empezaba entonces para todos los españoles. Un disco preñado de cantos de amor al prójimo, a la naturaleza, a la vida, a la amistad, al otro, a uno mismo. A este siguieron Pasaje del agua (1976) y Lole y Manuel (1977) donde, en forma de bulerías, soleares, alegrías y tangos, introdujeron las guitarras eléctricas, la batería, el bajo, los teclados y los cantos moros en el flamenco. Y >> todo con una naturalidad pasmosa y


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C U LT U R A con la producción de Ricardo Pa-

>> chón. La pareja se separó artística-

mente en los ochenta y Manuel llegó a editar un disco en solitario en 1999 Calle del beso. Pero no fueron estos dos los únicos fallecidos en el ámbito de lo jondo durante 2015. El mes de agosto fue particularmente negro para el mundo del flamenco. Se abría con la muerte del Canela de San Roque y se cerraba con la de Paco Romero. Romero (Madrid, 1941) fue uno de los más reputados representantes de la edad de oro del Ballet Flamenco. Antes de crear su propia compañía militó en las de Mariemma y Antonio. De hecho, sus interpretaciones más recordadas son las de Carmelo en El Amor Brujo y el Zapateado de Sarasate, ambas en coreografías de Antonio. Canela (San Roque, 1947) por su parte, pasará a la historia como un ilustre seguidor de la escuela mairenista que él hacía desde una gran pasión interpretativa y fenomenales dotes vocales. En agosto se fue también Ángel Álvarez Caballero (Valladolid, 1928) el decano de los críticos flamencos y autor de una docena de libros

Manuel Molina. / EUROPA PRESS

JORGE PARDO, UN ESPÍRITU DEL JAZZ CON ALMA DE FLAMENCO Rosalía Gómez l pasado mes de octubre, el Ministerio de Educación y Cultura concedía a Jorge Pardo (Madrid 1956) el “Premio Nacional de las Músicas Actuales”. Un galardón merecidísimo para un músico que lleva 30 años viajando por los escenarios de todo el mundo y que, a pesar de su proverbial discreción, aparece en todas esas fotos fijas que narran mejor que las palabras la historia reciente de la música española. Formado en el Conservatorio de Madrid y virtuoso de la flauta travesera y el saxo, Jorge Pardo lleva el jazz en su ADN aunque su curiosidad infinita lo ha llevado siempre a experimentar con otras músicas, especialmente desde el día en que, tocando con su grupo Dolores, se cruzó en su camino un tal Paco de Lucía. Al poco tiempo, junto al cajón introducido por Rubem Dantas, la flauta de Pardo se oía en muchas de sus grabaciones y él mismo formó parte del mítico sexteto que acompañó al de Algeciras en su conquista del planeta. De ahí, el encuentro con Camarón fue inevitable y su flauta dio color a aquel experimento llamado La leyenda del tiempo que estuvo a punto de costarle la carrera al cantaor. Más tarde, el disco Diez de Paco (1995), grabado junto al pianista gaditano Chano Domínguez, consagraría definitivamente el llamado jazz-flamenco. No obstante, la vertiente jazzística de Pardo no ha dejado nunca de dar frutos, ya en

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solitario, ya con artistas de talla internacional. Baste decir que desde 2004 ha formado parte de la gira internacional de Chick Corea denominada “Touchstone Tour”. Ya con su nombre ya en sus frecuentes colaboraciones con músicos y bailaores, Pardo ha adoptado mil formaciones diferentes. Las más frecuentes han sido el trío (el más

Jorge Pardo en una actuación reciente. / GRUPO JOLY

de divulgación entre los que destaca la Historia del cante flamenco (1981) que gozó de diversas reediciones. Caballero era un militante, como Canela, de la corriente iniciada por Antonio Mairena, en este caso de la faceta divulgativa del gran cantaor sevillano. También se fueron en 2015 los bailaores Pepito Vargas (Málaga, 1937) y La Faraona (Sevilla, 1960), hija del gran Farruco. Vargas fue hasta su muerte referente de los locales y tablaos de la Costa del Sol, fundamentalmente del mítico El Pimpi, donde compartió cartel y vivencias con La Cañeta, La Repompa y El Carrete. Otros dos artistas sevillanos fallecidos el año pasado fueron Carlos Heredia y Antonio el Pichichi. Heredia (Sevilla, 1961) se inició en la guitarra siendo un niño y así lo podemos ver en el capítulo dedicado a la infancia flamenca en la mítica serie de televisión Rito y geografía del flamenco (1973). El Pichici (Sevilla, 1930) no fue cantaor profesional aunque creó un fandango que cantaron, entre otros, El Chozas y Antonio Chacón, así como su hijo Javier Rivera, este sí profesional del cante. célebre, el que formó durante años con Carles Benavent y Tino di Geraldo) o actualmente el cuarteto (con Josemi Carmona a la guitarra, Bandolero a la percusión y Pablo Báez o Javier Colina en el contrabajo). Sus últimos trabajos discográficos han sido: Huellas (2012), que le valió el Premio al Mejor músico Europeo de Jazz, concedido por la prestigiosa Academia Francesa de Jazz, e Historias de Radha y Krishna, inspirado en la India aunque, según el artista, su música tiene más que ver con el groove que con lo hindú. En él han colaborado altruistamente 39 músicos internacionales. Por algo será.


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Memorias y confesiones de 2015 Manuel J. Lombardo Profesor de la Universidad de Sevilla y crítico de cine del Grupo Joly i tuviera que elegir un acontecimiento cinematográfico de 2015 no sería ninguna película premiada, ni ningún fracaso anunciado, ningún nuevo récord de taquilla, ningún nuevo descubrimiento periférico de la crítica o los festivales. Si tuviera que elegir un verdadero acontecimiento del año me quedaría, sin duda, con la triple desaparición del director Manoel de Oliveira a los 106 años de edad y de las actrices Maureen O’Hara y Setsuko Hara a los 95. Con su muerte, si me permiten la simbología, se cierra verdaderamente la memoria de la historia del cine tal y como se ha escrito y la hemos entendido, bien o mal, hasta este siglo XXI. A saber, el cineasta portugués, que nos legótambiénunapelícula-testamento, Visita,ou mémorias e confissoes, realizada 35 años atrás, para que fuera vista hoy sólo después de su fallecimiento, y las musas respectivas, dos mujeres maravillosas, fuertes, sonrientes e irrepetibles, de algunos de los mejores filmes de John Ford (El hombre tranquilo, Río Grande) y Yasujiro Ozu (Primavera tardía, Cuentos de Tokio), respiraban aún el aire limpio de una época, de un tiempo moralmente sólido, en el que el cine aún tenía futuro y camino por delante, forma viva y mutante que ellos mismos contribuyeron a forjar sobre el ensayo, el error,lasimplicidad,elcontrolylaprecisiónya desde los días del cine mudo. Con la desaparición de estas tres figuras legendarias se cierra en cierto modo (biológico) el capítulo de la propia nostalgia por la muerte del cine, aquel lema tan cacareado hace ahora un par de décadas, ante el cambio de siglo y el triunfo imparable del monstruo audiovisual, y se da el adiós casi definitivo a la huella viva del clasicismo, una categoría mucho más inestable y heterogénea de lo que se piensa, como epicentro y núcleo irradiante del mejor artesanado y la sabiduría de lo que el cine y sólo el cine pudo ver, representar, decir o imaginar sobre la realidad y los deseos del hombre en un siglo atravesado por la barbarie y abocado a la paulatina desaparición de la imagen analógica ycolectivaantelallegadaylamultiplicaciónde las pequeñas pantallas virtuales y subjetivas. Más allá de esta triple despedida cargada de resonancias,de2015nosquedaránlascifras,los premios, las listas de la crítica, las tendencias de temporada agrupadas en discursos teóricos de cortoalcance,los hypes ylosfracasos,ladinámica, siempre tan parecida, del consumo rápido y global, en el que se ha convertido hoy, incluso la propia disidencia, el mundo del cine.

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Y las cifras y los titulares de 2015 nos hablaron, sobre todo, de dos maneras de recuperar el pasado reciente, objeto ya para la nostalgia mercantil, desde la todopoderosa maquinaria de Hollywood y sus blockbusters de temporada: de un lado, La guerra de las galaxias, ahora de la mano de Disney y J.J. Abrams, para culminar el año, justo a tiempo de las fechas navideñas, con unos datos apabullantes y una avalancha de literatura informativa sin precedentes. A la hora de redactar estas líneas, la séptima entrega de la saga galáctica, El despertar delaFuerza,habíarecaudado800millonesde $ en Estados Unidos y más de 25 en España,

Manoel de Oliveira. / EFE

ciado por su filigrana cinética y su musculatura neobarroca al servicio de un coherente universo apocalíptico que relee las claves del viejo western,comotambiénlohaceenciertaforma Star Wars, para nuevos tiempos virtuales y con subtextos políticamente correctos. Apesardetodo,noencontramosenninguno de esos dos títulos el cine norteamericano que realmente nos ha sacudido o interesado este año. Ese cine habría que buscarlo en cintas como El puente de los espías, un Spielberg sobrio,serioyalmismotiempofelizmentecontaminado por la ironía y el toque de los Coen, autores del guión de este filme sobre la Guerra Fría;oen Foxcatcher,deBennettMiller,retrato sombrío de las dinámicas de clase generadas por el capitalismo y su relación directa con el patriotismo norteamericano, asunto que también late también en El año más violento, de J.C. Chandor, la historia de la imposible honradez en el mundo del dinero; en Puro vicio,dePaulThomasAnderson,unviajelisérgico a los setenta de la mano de Thomas PynchonyunJoaquimPhoenixalucinado;en Sicario, de Dennis Villeneuve, una vibrante inmersiónfísicaenlalucha(sucia)contraloscárteles de la droga en México. No menos meritorias me parecieron The Homesman, el western de Tommy Lee Jones, Love and Mercy, el biopic en dos tiempos de Brian Wilson, líder de Beach Boys, de Bill Pohlad, la comedia de enredo de corte clásico con la que Peter Bogdanovich regresaba a las pantallas, Lío en Broadway, la nueva entrega animada de Pixar, Del revés, o incluso Blackhat, de Michael Mann, un nuevo thriller urbano con el que el director de Heat seguía trazando uno de los estilos más potentes y personales del cine contemporáneo abrazado a la estética digital.

‘La academia de las musas’. / ARCHIVO

En la taquilla nacional, los filmes impulsados por las televisiones privadas siguen modelando el gusto de las mayorías con propuestas de escasa calidad

batiendo todos los récords. De nuevo la agitación de la memorabilia generacional (y un poco analógica) como reclamo, el triunfo del fandom en las nuevas dinámicas de una industria de productos cruzados que ha entendido que un ‘reseteo’ adecuado puede ser siempre mejor opción que cualquier novedad. Lo mismo puede decirse del retorno de Mad Max (Furia en la carretera) de la mano de su creador original, el australiano George Miller, unfilmeque,sorprendentemente,yademásde suprevisibleéxitocomercialamitaddetemporada,haidosumandomesamesunenormereconocimiento crítico internacional (y hablamos de la crítica de prestigio), sin duda auspi-

En la taquilla nacional no encontramos demasiadas alegrías, donde un año más, los filmes impulsados por las todopoderosas televisiones privadas (Atresmedia y Mediaset), nuevos amos del cotarro cinematográfico y cada día más protegidas por la normativa, siguen modelando el dudoso gusto de las mayorías con propuestas de escasa calidad y deglución rápida (8 apellidos catalanes) o dudosa vigencia (Palmeras en la nieve), cintas hechas a imagen y semejanza de la propia oferta de las parrillas con ampliación presupuestaria y todo el entramado empresarial volcado en su (infalible) maquinaria promocional. Tanto ruido y tanta promoción apostada a


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‘The Assassin’. / ARCHIVO

‘Mad Max Fury Road’. / ARCHIVO

‘Palmeras en la nieve’. / GRUPO JOLY

unas mismas cartas ensombrecieron o empequeñecieron otras estimulantes propuestas nacionales que, como B., de David Ilundain, poderosa transcripción fílmica de la vista oral entre Luis Bárcenas y el juez Ruz, O Futebol, de Sergio Oksman y Carlos Muguiro, un riguroso retrato de un reencuentro con el padre coninopinadogirodramático, Laacademiade las musas, de José Luis Guerin, libérrimo experimento de ficción con la palabra y los rostros como gran efecto especial, o Negociador, deBorjaCobeaga,elfilmequeconfirmabaque en este país ya se puede hacer humor de altura sobre el conflicto vasco y la lacra del terrorismo etarra, daban cuenta, aunque fuera desde losmárgenes,dequelaactualdesconexiónentre la calidad y la heterogeneidad de nuestro mejor cine y los caminos de la taquilla, el gran públicoylamaquinariapromocional-informativa nunca estuvieron tan alejados. El inesperado y feliz reestreno en salas de la obra maestra de Fernando Fernán-Gómez El mundo sigue (1965) vino a recordarnos las sendas (el humor negrísimo, la mirada implacable a la realidad) que un día definieron la identidad de nuestro mejor cine y que hoy tanto se echan de menos en la producción industrial. 2015 también fue el año de la enésima confirmación de que los vientos de Asia Oriental siguen trayendo las mejores obras a los festivales e, incluso, con un poco de suerte, a la cartelera. Si con The Assassin el taiwanés Hou Hsiao Hsien inundaba la pantalla cuadrada de una belleza sobrecogedora en su deconstrucción autorial del cine de época y artes marciales, en la aún inédita, aunque sí vista en algu-

nos festivales, Cemetery of splendour, el tailandés Apichatpong Weerasethakul sumaba un jalón más a su indagación en la imagen y el sonidocinematográficoscomopasadizo,puenteymédiumentrelosvivosylosmuertos,entre latradiciónoralylamodernidaddeneón.También pasó por algún festival español la nueva entrega, Rightnow,wrongthen,deeseaparentemente despojado aunque siempre más complejo de lo que parece tema y variaciones sobre las relaciones sentimentales en el que se ha convertido ya la gozosa última etapa de la filmografía del surcoreano Hong Sang Soo. Si Asia Oriental dirige hacia un lago el rumbo de la mirada al cine del mundo, la otra no puede apartarse ya del nuevo cine latinoamericano, que en 2015 cosechó grandes premios enfestivales(Berlín,SanSebastián)contítulos como El Club, del chileno Pablo Larraín, una implacable mirada a la corrupción de la institución eclesiástica en los confines de un mundo de perfil apocalíptico, o El Clan, del argentino Pablo Trapero, un thriller sobre la familia como trasunto de la podredumbre y la violencia heredada de los regímenes autoritarios. También Güeros, de Alonso Ruizpalacios, se lanzaba a la carretera en un retrato generacional sobre los sueños, utopías y fracasos en el caótico México contemporáneo. Y desde el rincón más privilegiado de la vieja Europa, los franceses Philippe Garrel (L’ombre des femmes), Arnaud Desplechin (Trois souvenirs de ma jeneusse), Jacques Doillon (Misescenasdelucha)yelmaestroyafallecido Alain Resnais (Amar, beber y cantar) mantuvieron viva la llama de la autoría y el vuelo libre

en sus respectivas indagaciones sobre el amor, los cuerpos o la herencia. La memoria histórica nacional y sus maneras de conjugarla lejos del cliché academicista o de qualité protagonizaban también otra de las mejores cintas europeas que se pudieron ver este año en España, Phoenix, del alemán Christian Petzold, una personal relectura de Vertigo entre las ruinas delBerlíndelainmediataposguerra.Denacionalidad israelí aunque impulsada desde Francia, La profesora de parvulario, el segundo largo de Nadav Lapid, consiguió finalmente estrenarse entre nosotros para recordarnos que la poesía es hoy por hoy el arma más poderosa del hombre, el misterio más vivo e irreductible a las dinámicas de la política. Y de la misma forma que despedimos a Oliveira, Hara y O’Hara, también despedimos en 2015 a una de las grandes cineastas de nuestro tiempo, a la belga Chantal Akerman. Una despedida no anunciada, que nos cogió a todos porsorpresaun5deoctubre,queibaainsuflar a su última película, No home movie, que pudo verseenelFestivaldeSevilla,deunsobrecogedor carácter premonitorio. En ella la directora de Jeanne Dielmann… o Les rendez-vous d’Anna sedespedíaasuvezdesumadre,quien fuera prisionera de los campos de concentración. Ambas dialogan sobre la historia familiar, la condición judía y su relación como madre e hija, y la cineasta la acompaña, a una pudorosa distancia, en sus últimos momentos. Quién sabe si Akerman sabía ya que, una vez muerta la madre y vaciada la casa familiar, no quedaba ya ninguna otra razón para seguir viviendo.

COPPOLA, PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS Diego Carrasco l cine es una forma mágica de literatura, vino a decir Francis Ford Coppola al recibir el Premio Princesa de Asturias de 2015, en reconocimiento a su obra, caracterizada por hacer cine de autor en el corazón de la industria americana de los grandes estudios, con los que ha

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mantenido siempre una tensa relación. Se siente deudor del sentido del entretenimiento hollywoodiense, como habían demostrado Wyler, Hitchcock, Wilder, Vidor y otros, y atraído por el apasionante cine, según sus palabras, que se hacía en los años 50 en Europa y Japón, con autores como Bergman, Kurosawa, Fellini, Rossellini y Buñuel, que impregnaban de litera-

tura su forma de hacer películas. Entre estos dos referentes se mueve la creación de Coppola, según su propio testimonio. Director, guionista y productor, nació en una familia italoamericana de Detroit en 1939, pero se crió en Nueva York en un hogar marcado por la música y la interpretación (su padre, Carmine >> Coppola, instrumentista y composi-


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C U LT U R A tor, participó en las bandas sonoras

>> de El Padrino II y Apocalypse Now;

su madre, Pennino Coppola, fue actriz). Sufrió poliomelitis, y encontró entretenimiento en las películas familiares de Super8. Posteriormente se formó en Arte Dramático en la Universidad Hofstra de esa ciudad y en la Escuela de Cine de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Galardonado con seis Oscar, el primer apellido se lo puso en homenaje a John Ford. Ha dejado para la historia del cine alguna de las mejores películas de todos los tiempos, como la trilogía de El Padrino, sobre la obra de Mario Puzo, y la cinta de culto Apocalypse Now, adaptación de la obra de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. Su primera estatuilla la consiguió en 1971 por el guión de Patton, en colaboración con Edmond H.

Foto reciente del director. / ARCHIVO

Norton. Dos años antes había logrado la Concha de Oro de San Sebastián con una de sus películas más personales, The Rain People, y formado su propia productora, American Zoetrope, junto a George Lucas, que daría origen a la mítica American Graffiti y posteriormente a la exitosa saga La guerra de las galaxias. El sueño de mantener su independencia frente a la industria de Hollywood se desvancería al principio de la década de los 80, acosado por pérdidas multimillonarias, que le abocaron a perder su casa y su patrimonio después del fracaso económico de One from the Heart (Corazonada). No le fue mejor con otras dos cintas exquisitas como The outsiders y Rumble fish. Enderezaría su imagen de productor derrochador y cuadraría sus cuentas con la última entrega de El Padrino.

LOS LADRONES SOMOS GENTE HONRADA Manuel J. Lombardo l cine español tampoco ha escapado a esa picaresca tan nuestra que consiste en situarse en los márgenes de la legalidad en beneficio propio, es más, parece reunir las condiciones ambientales propicias (movimiento de grandes sumas de dinero, poca transparencia y vigilancia en los procesos) para prologar la tradición. Presupuestos inflados, co-producciones sospechosas, operaciones fraudulentas destinadas a la obtención de subvenciones han estado y por lo visto están a la orden del día. Una de las prácticas más frecuentes ha sido la que se conoce como “compra de taquilla”: el productor, en estrecha connivencia con el exhibidor de turno, acuerda una cantidad que cubra la existencia de un número de entradas vendidas con el fin de ir sumando (falsos) espectadores hasta alcanzar la cantidad mínima (60.000) que, en la actual normativa, posibilita una ayuda a la amortización (general y complementaria) que puede llegar a cubrir hasta un tercio del presupuesto del filme. La práctica era habitual y sabida desde hace décadas, aunque no ha sido hasta noviembre de 2015 cuando ha salido a la luz pública desde las páginas de El País. La noticia nos hablaba de que las investigaciones puestas en marcha desde la Fiscalía de Madrid habían detectado, al fin, “irregularidades” en el sistema de subvenciones en hasta 40 películas desde 2010, y sacaba a la luz nombres de cineastas y productores como José Luis Garci, José Frade, Miguel Bardem y Enrique Cerezo (quien, además, tiene en su poder buena parte del catálogo histórico del cine español), pero también los de otros profesionales menos sospechosos y más respetados

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Sala de cine. / GRUPO JOLY

como Enrique González Macho, propietario de la desaparecida Alta Films y hasta hace poco Presidente de la Academia, Gerardo Herrero, uno de nuestros productores más prolíficos e internacionales, o Luis Miñarro, uno de los principales valedores del cine de autor en nuestro país. Parece evidente que esta nueva inspección contra las prácticas fraudulentas de nuestro cine respondía a un clima de tensión política (especialmente beligerante entre el Gobierno del PP y el sector cinematográfico y cultural en su conjunto) que coincidía con el cambio en la Ley del Cine y la normativa de subvenciones, que pasarán ahora a depender más de factores previos y no posteriores al estreno (y la recaudación) del filme como hasta ahora,

una situación que posibilitaba esa aberración que consiste en incentivar a los filmes más caros y taquilleros en detrimento de la que debería ser lógica ayuda a propuestas de mayor interés o riesgo cuya existencia no se rige por la dinámica de la taquilla y los actuales modelos impulsados desde las televisiones privadas. Las subvenciones no son, empero, el principal problema de nuestro cine. Otros factores, estéticos, culturales o sociológicos, nos parecen tanto o más acuciantes. Sin embargo, no es menos cierto que estas prácticas y la falta de transparencia en los procesos relacionados con el uso de dinero público hacen un flaco favor a la ya de por sí depauperada imagen social de nuestro cine.


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BRILLAN LÓPEZ SIMÓN Y CASTELLA EN UN AÑO DE TRANSICIÓN Luis Nieto a temporada 2015, una de las más sangrientas de la última década, marcada por numerosos ataques antitaurinos, supuso un año de transición en lo artístico; destacando fundamentalmente Sebastián Castella y Alberto López Simón en una campaña con varias figuras veteranas arropadas en carteles redondos y un puñado de interesantes diestros novedosos. Pese a la crisis económica, pasaron por taquilla seis millones de espectadores y se celebró prácticamente el mismo número de espectáculos que el año anterior en plazas de toros (1.145); aumentando los festejos populares. En el escalafón superior -176 matadores de toros; imposible analizar a todos ellos en este espacio- destaca como diestro más interesante el francés Sebastián Castella, quien dio un paso en su expresión artística que derrochó con una extraordinaria regularidad y dentro de las jóvenes Ha sido una de promesas brilló Allas temporadas berto López Simón más en un año en el que el liderato estadístico dramáticas de lo ocupó David Fanlos últimos dila El Fandi, que sulustros, con mó 69 corridas y cormedio centenar tó 156 orejas. de percances Sebastián Castella, quien abrió la Puerta Grande de Las Ventas en la Feria de San Isidro, dejó muestras de su buen momento en plazas como Valencia, Nimes, Beziers, Gijón, Ciudad Real, Palencia, Valladolid y Salamanca; cuajando su mejor faena en Roquetas de Mar a un toro de Zalduendo. Y triunfó en su gestoensolitarioenElPuertodeSantaMaría. Alberto López Simón arrancó con dos salidas a hombros en Madrid y, pese a varias cornadas -toreó en varias ocasiones con las heridas abiertas-, convenció en Pamplona, Aranjuez, Albacete, Nimes, Sevilla -en la Feria de San Miguel; en Abril no fue contratado- y Zaragoza para cerrar con una tercera Puerta Grande en Las Ventas en la Feria de Otoño. Junto a esas promesas que encabeza López

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Simón destacan José Garrido y Andrés Roca Rey, quienes se doctoraron en Sevilla y Nimes, respectivamente. José María Manzanares, en el año en el que guardó luto por la muerte de su padre -el maestro del mismo nombre-, concretó una temporada desigual, cuyos mayores logros los obtuvo en Sevilla, Valencia, Arles, Dax, Beziers, Granada y Albacete. JuliánLópez ElJuli,AlejandroTalavante,Jo-

Francisco Ruiz Miguel, Juan Antonio Ruiz Espartaco yEduardoDávilaMiuraprotagonizaron tres efemérides históricas y triunfales. Elprimero,consuretiradadefinitivaensutierra, San Fernando. El segundo, al retornar y despedirse en Sevilla y el tercero al enfrentarsea miuras,torosdelaganaderíafamiliar,que cumplía 75 años consecutivos lidiando en la Maestranza. Más allá de los ruedos destacó la entrega de la Medalla de Oro en las Bellas Artes a Manuel Benítez El Cordobés. Entre los toreros que han dado un paso trascendente al frente ante toros de ganaderías duras se encuentran Diego Urdiales, Paco Ureña, Rafael Rubio Rafaelillo y Antonio Ferrera. En 2016, al resto de novedades se han unido los

Castella en las Ventas. / EFE

López Simón en la Feria de los Remedios. / EFE

sé Antonio Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera, quienes no pasaron por Sevilla por el litigio que mantenían con la empresa Pagés, tampocolograronéxitosenlaplazadeMadrid. ElJuli consiguióunbuennivelenValencia,Cáceres, Bilbao, Albacete y Zaragoza. Talavante aportó su fantasía en faenas como las de Olivenza, Córdoba y Zaragoza. Morante de la Puebla apuntó su personalidad en Valencia, Málaga y San Sebastián, entre otras plazas. Y Perera vivió una de las temporadas más duras de su carrera, sufriendo una gravísima cornada en Salamanca y logrando su mejor cota artística en plazas de primera en Málaga ante un torodeDanielRuiz.EnriquePonce,incombustible, dejó su huella en varias faenas.

castigados Saúl Jiménez Fortes y David Mora. El escalafón novilleril, con 141 espadas, quedó encabezado por Ginés Marín -40 novilladas y 66 orejas-, Joaquín Galdós y Varea. Y en cuanto al rejoneo mandaron Pablo Hermoso de Mendoza -50 corridas y 84 orejas-, Diego Ventura y Leonardo Hernández. En las ganaderías destacaron, entre otras, Fuente Ymbro, Adolfo Martín, Alcurrucén y Núñez del Cuvillo. En definitiva, una temporada de transición en la que las luces más brillantes fueron Sebastián Castella, con una gran regularidad, y Alberto López Simón, quien encabezó el grupo de diestros que se presentan como interesantes novedades en 2016.


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L I T E R AT U R A Y P E N S A M I E N TO


Anuario Joly Andalucía 2016

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C U LT U R A M Ú S I C A


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C U LT U R A DA N Z A Y E S P E C T Á C U LO S


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Anuario Joly Andalucía 2016: Cultura  
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