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…EL ÚLTIMO PENSAMIENTO


Este microorganismo vive en un ser desconocido por sí mismo. Su fin es ser el protector y guardián de sus ciudades o núcleos y de toda la población de Aragors. La proporción de sus ojos le otorga un sentido de vista excepcional, y su sentido de profundidad, único de su especie, recrea las ondas sísmicas y del aire en su cerebro, de tal forma que detecta movimiento de cuerpos u objetos que podrían estar incluso en la litosfera del planeta. Su altura va desde los 4 a 6 micras, por tanto tiene gran agilidad. Su longevidad llega a los 9 k efros o en años terrestres 95 años. Sin embargo puede determinar la destrucción de su especie y del cuerpo en que habita en el momento que quiera con tal de no ser descubierto. Tiene la capacidad de regenerar miembros de su cuerpo.


Millones de años luz de época pasaron antes que Aldok encontrara un habitat donde enconar su núcleo, como una bandada de cientos de pájaros a la n potencia se tomaron un planeta anillado en el cosmos y sin ser percibidos por los seres que allí vivían, que para entonces eran muy pocos, se apoderaron de sus cerebros y allí, justo allí viven, se alimentan y dominan a toda la humanidad. . . A pesar de que los seres humanos desconocen la existencia del núcleo de los Aragors, que se han asentado durante millones de años en lo más profundo de su cerebro, cada día avanzan más en sus estudios científicos y tecnológicos en vía de descubrir el misterio de su cerebro interior; lo que no saben aún es que estos microorganismos han controlado su pasado, su presente y nunca renunciaran a dominar el planeta, para ello cuentan con Aldok; el máximo guardián de su núcleo existencial, dotado de increíbles poderes de identificación de movimientos de cuerpos u objetos, incluso pensamientos, que a diario amenazan con descubrir a este micro mundo . . . lo cual sería su fin . . . A diario Aldog, protege dando su micro existencia para eliminar cada incursión científica o pensamiento que los ataque, han sido cientos de batallas contra las neuronas y miles de miembros perdidos en contra de sinapsis asesinas. . . pero al otro día Aldok amanece con cada uno de sus miembros regenerados y avanza un poco más en la profundidad de su lucha por hacer de los seres humanos entes de guerra entre ellos mismos para acabar con el planeta.


Hoy es un día difícil en las afueras del núcleo de los Aragors, un pensamiento malévolo de un científico revolucionario ha logrado someter a un simple mundano a un exhaustivo estudio cerebral, se encuentra en la clínica más especializada de la tierra y mediante procedimientos digitales y resonancias altamente desarrolladas han logrado pisar cercanías del núcleo protegido por Aldok, las simples ideas invasivas del científico ha mutilado mortalmente al guardián, un ojo rueda por el piso insustancial y medio cuerpo se está quemando sin cesar; un láser ilumina como resplandor atómico a todo el núcleo y los Aragors enceguecidos suplican a su dios protector Aldok para que impida su extinción; el guardián ha logrado recrear ondas sísmicas engañando aquel láser y desviándolo para la zona del cerebelo, jugando una vez más con la inteligencia humana . . . el científico se entretiene en unas imágenes comunes y en un movimiento involuntario apunta su láser nuevamente sobre el núcleo, esta vez eliminando a la mitad de los Aragors, sin que el ya disminuido y moribundo Aldok pueda hacer mayor cosa, en ese justo instante dispara su máquina y alcanza retratar el núcleo, logrando por primera vez una imagen diagnostica de estos misteriosos seres . . . pocos minutos después el examen ha terminado, retiran las maquinas de alta tecnología, mientras dicho ataque ha dejado millones de muertos en el núcleo de los Aragors. Entre las ruinas se haya Aldok con más muerte que vida en su sistema y con la magma vital saliendo a borbotones de su ser . . . la noche cae y todo queda inmerso en la profunda oscuridad de la desolación y la muerte. Allí, en un rincón microscópico del cerebro de un simple mortal que se debate entre la libertad de pensamiento y la esclavitud mortal. . .


Aldok bien sabe que su último suspiro será el gas letal que aniquilará todas las neuronas del cerebro y de paso a todo su núcleo . . . última misión para que nunca, nunca sean descubiertos por ningún ser humano. Al día siguiente, Aldok amanece regenerado casi en su totalidad pero el impacto a su núcleo lo domina sumergiéndolo en una depresión que reemplaza los espacios vacios dejados por el escape de magma, Aldok prepara su gas aniquilador y segundos antes de condenar al ser humano a la vida vegetal y sacrificar su núcleo total . . . piensa, recuerda y analiza millones de soluciones . . . pero no hay nada que hacer . . . hay que desaparecer. En un micro segundo registra en una onda de movilidad que proviene de la litosfera, a cercanías de las peligrosas neuronas; es un pensamiento que merodea, amenaza y se transforma, Aldok se paraliza y atento agudiza su vista excepcional, sabe que su tamaño imperceptible es garantía, pero tiene listo su gas y cualquier movimiento asesino será el fin de todo. Ondas sin sentido se registran. . . aquel hombre recibe los resultados del examen de parte del científico revolucionario. Miran las imágenes y señalan incisivamente la aparición del núcleo, es un hecho han sido descubiertos y seguramente los eliminaran!!! En un momento todo vuelve a la normalidad y por demás a la calma, el científico da un parte de tranquilidad a su paciente diciéndole que es simplemente el rastro de un coagulo nada más y que con un par de dosis de ácido salicílico todo será resuelto, para ellos no es más que otro virus misterioso. . . Aldok siente desvanecerse de la felicidad, nadie los ha descubierto, piensan que es un coagulo. Ya nada cambiará . . . los seres humanos nunca descubrirán que microscópicos núcleos de poder de Aragors dominan sus pensamientos y su existencia; que estos seres habitan silenciosamente en sus cerebros e impiden que el hombre llegue a ser libre de verdad, más allá han quedado condenados a fabricar cada día más patologías psicosociales que poco a poco destruirán su planeta y… …poco después se destruirán unos a otros. . . . y todo gracias a Aldok, un protector y guardián que nunca morirá. . .


Millones de épocas pasaron antes de que Aldok pudiera enconar su núcleo de Aragorns en una criatura de un planeta lejano.

Han sido muchas batallas las que Aldok, el protector y guardián de los Aragorns, ha tenido que enfrentar contra neuronas y sinapsis asesinas que buscan alertar a los humanos.

Hoy un científico va a practicar unos exámenes cerebrales a un paciente que presenta dolores de cabeza constantes.

Avisaremos a los humanos de su existencia

Aragorns

Por fin se instaló en los cerebros de los seres humanos y desde allí los controlan para que se exterminen entre ellos.

¡NO! Exámenes no!!

Aldok tiene un haz bajo la manga para no permitir que sean descubiertos. La única solución será activar un gas letal que aniquilará a los Aragorns y dejará al humano en estado vegetal.

Probaremos apuntando con un láser.

Auxilio nos atacan con armas de fuego

OK

El último pensamiento de Aldok es utilizar su gas aniquilador en los próximos segundos.

Han exterminado gran parte de los Aragorns y no debemos ser descubiertos. Menos mal puedo regenerar todo mi cuerpo.

No fueron descubiertos; mientras tanto seguirán creando más patologías sociales para acabar con la raza humana. Parece que es sólo un coágulo. Debe tomar aspirinas para volver la sangre más líquida.

La comunidad de Aragorns sigue protegida, y todo gracias a ALDOK; un protector y guardián que nunca morirá!!


CUENTO ALDOK...el último pensamiento  

CUENTO LLEVADO A CABO EN NFORMATO DE CARICATURA

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