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INSEGURIDAD EN BOGOTA

Las cifras oficiales de seguridad en Bogotá muestran una reducción en homicidios y hurtos, pero en la calle cada día se escuchan más relatos sobre atracos, asaltos a casas y robos de vehículos.

La secretaria de Gobierno, Clara López, explica que la única "base objetiva son las denuncias que lleva la Policía e indican que eso (los robos) se han reducido".

Sin embargo, añade, "el hecho de que mejoren las cifras -como está sucediendo- no quiere decir que se haya eliminado la inseguridad. No hay ninguna metrópolis del tamaño de Bogotá donde no sucedan robos". Pero López reconoce que hay que reforzar el trabajo y ser más "enérgicos" en las medidas para combatir la percepción de inseguridad.

El comandante de la Policía Metropolitana, general Rodolfo Palomino, afirma que están actuando "con firmeza contra la delincuencia" y revela que este año ya han desmantelado 30 bandas. "Yo voy a todas partes y la gente me felicita", agrega el alto oficial.

No obstante, las alarmas se han encendido. Sobre todo después de la reciente cadena de atentados, que llevaron al Mindefensa a hacer un consejo de seguridad en Suba, que causó malestar en el Distrito.


En diálogo con EL TIEMPO, tanto López como el genera l desmintieron versiones sobre un supuesto enfrentamiento en los consejos de seguridad por ese tema y los resultados en la lucha contra la delincuencia. "Hay unas personas interesadas en ver afectadas las relaciones, pero no tengo diferencias con nadie en la Administración", subrayó Palomino.

Por su parte, la secretaria de Gobierno señaló que en los consejos de seguridad "hay discusiones lógicas", pero enfatizó en que las "relaciones son excelentes, serias y profesionales".

Ayer, expertos en seguridad -como Jairo Libreros, docente de criminología de la Universidad Externado, y Jerónimo Castillo, analista independiente-, le pidieron al Distrito crear políticas específicas para enfrentar la percepción de inseguridad.

"Nos sentimos desprotegidos y hoy no hay discurso claro en Bogotá que logre vencer el miedo de la gente -que puede ser real o irreal- a ser víctima de un atraco. Las cifras no bastan y la Alcaldía debe decirnos cuál son esas políticas a través de campañas que conozca la gente", anotó Libreros.

Castillo puntualizó que en la percepción de inseguridad incide el "deterioro del espacio público, e incluso las dificultades de la movilidad". http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/2008-07-09/


Causa alarma la repetición de los casos de jovencitos con armas de fuego que provocan tragedias en sus colegios y en sus propias familias.

Para enfrentar ese peligro social no basta el aumento de la policía urbana o medidas ocasionales como el toque de queda en las noches o la prohibición de vender licor. Frente a cada restricción se encuentra la forma de violarla. Lo urgente es ver la responsabilidad que corresponde a los padres de familia y a los maestros por la falta de control y la escasa enseñanza de las buenas costumbres que tienen los hijos de familia y los estudiantes.

Estas razones justifican la campaña que está abriéndose campo para restablecer la enseñanza de la urbanidad y de las normas de vida en comunidad. Al lado está la enseñanza de la historia, también abandonada en cuanto tiene que ver con las normas que siempre deben regir para una vida de sociedad más segura y basada en la buena educación.


Será indispensable insistir en el cumplimiento de toda acción encaminada a la seguridad en las calles, como el respeto a las cebras, obligar al uso de los puentes peatonales o los cinturones de seguridad en los automóviles. La falta de vigilantes y de preocupación del mismo público para que se apliquen las multas a los infractores, causan el aumento en los accidentes de tránsito. Lo mismo pasa con la mezcla de licor y gasolina, que ha llevado a la elevación de accidentes en las noches y madrugadas.

No hay falta de leyes, sino desorganización al aplicarlas. Cualquier ofensiva para reducir la criminalidad juvenil debe comenzar por enlazar lo que corresponde a las autoridades con el restablecimiento de los controles familiares y educativos que han ido desapareciendo.

Tomado de El espectador.com Ante la criminalidad juvenil Por: José Salgar


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