Issuu on Google+

En la lejana ciudad de Susa capital del reino, ejercía su autoridad el rey Asuero junto con la reina Vasti. Era el tiempo en que todos los reinos estaban conquistando tierras, y la incertidumbre estaba en el corazón de todos los habitantes de cada reino, porque no tenían la certeza de que la guerra no llegaría a sus tierras. Si así estaban los habitantes, ¿cómo estarían los reyes?... en Susa, el rey Asuero y la reina Vasti estaban haciendo planes de guerra porque un reino ya les había declarado la guerra, aparte de ello, también estaban conquistando otras tierras, por lo tanto, se vieron obligados a desplegar tropas para que comenzaran tanto a conquistar como a defender. Dentro de todo el plan, el rey decidió salir a la guerra, aunque era muy peligroso. Después de la salida del rey, la reina quedó encargada de todos los asuntos del reino. Tres días más tarde, Susa iba ganando en ambas batallas, entonces la reina se descansó un poco. Pero, ese mismo día, tropas enemigas invadieron a Susa aprovechando que tenían poca seguridad. Tomaron rehenes a algunos habitantes como los escribas y comerciantes, en la corte se llevaron a todos los príncipes y encargados, pero también se llevaron a la reina. El rey al saber esto, se angustió mucho, entonces, rápidamente envió embajadores para hablar con el otro reino para conciliar y llegar a la paz. Pero éstos se negaron y le dijeron que sólo le devolverían la tierra, pero la reina y los nobles se quedarían y morirían. El rey quedó desconcertado con esta noticia, pensaba que se iba a morir. Le devolvieron el reino, aunque estaba gran parte asolado. Entro al palacio y para su sorpresa estaba intacto, no se habían llevado nada, porque con la reina habían escondido los tesoros por si llegaba a pasar esta situación. Guardó luto por su esposa y sus nobles un mes; después de ello, supo que era hora de continuar. Rapidamente, comenzó a nombrar cortesanos para remplazar a los que murieron para evitar otra catástrofe igual o peor. También supo, que por más que le doliera, tenía que nombrar otra reina; pero no sabía a quién elegir. Le pidió consejo a sus cortesanos (en ese tiempo, los reyes acostumbraban a pedirle consejo a los príncipes), los cuales le dijeron que mandara a sus soldados por todo el territorio y buscasen mujeres vírgenes de buen parecer para


que fuesen llevadas al palacio, y la que más agradare a los ojos del rey, la pusiera en el lugar que tenía Vasti. Entonces el rey mandó que así fuese. En Susa residencia real, habitaba un varón llamado Mardoqueo, el cual, había criado a Keren-hapuc hija de su tío, la cual era huérfana y muy hermosa. Cuando sus padres murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya. Después de la divulgación del mandato del rey, llevaron muchas doncellas a la casa real, entre ellas también estaba Keren-hapuc; las cuales quedaron bajo el cuidado de Hegai guarda de las mujeres. Keren-hapuc halló gracia delante de los ojos de Hegai, el cual le dió lo mejor que se encontraba en la casa de las mujeres, y le puso a su disposición siete doncellas. El pueblo de dónde provenía Keren-hapuc había sido perseguido por muchos años y habían sido transportados desde su país al reino de Asuero; por lo tanto, Mardoqueo le encargó rigurosamente que no dijera cuál era su nación y origen. Las doncellas debían prepararse durante 12 meses en perfumes aromáticos y esencias para poderse presentar adecuadamente ante el rey. Cuando le llegó el turno a Keren-hapuc tomó cada instrucción que le había dado Hegai; de esta manera se ganaba el favor de todos los que la conocían. Keren-hapuc se presentó delante del rey, el cual la amó más que a todas las mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; por lo cual el rey Asuero decidió que ella sería la nueva reina, y colocó la corona real en su cabeza. Había también un hombre llamado Amán, al cual el rey lo había enaltecido hasta llegar a ocupar una silla de los príncipes, por lo tanto donde él iba toda persona se inclinaba ante él, pero Mardoqueo no lo hacía, por lo tanto Amán se enojó mucho, pero no le mató, sino que quiso matar a todo el pueblo de Mardoqueo; y por lo tanto, también se vería afectada la reina. Como el rey no sabía todavía el pueblo de donde venía Keren-hapuc, ordeno que los matasen. Además, Amán había construido una horca para pedirle autorización al rey para que colgaran en ella a Mardoqueo. Entonces, la reina se afligió en su corazón; prometiendo así que intercedería por su pueblo. Acto seguido, invitó al rey y a Amán a un banquete; en el cual el rey le dijo que cual era su petición, entonces Keren-hapuc le describió la situación por la cual estaba pasando; y al saber el rey que Amán quería destruir al pueblo de la reina, se enfureció muchísimo y salió al huerto del palacio. Entonces Amán se quedó suplicándole a la reina por su vida, porque vio que de parte del rey le vendría mal. Cuando el rey volvió, vio que Amán había caído sobre el lecho de Keren-hapuc, entonces dijo: “¿También querrás violar a la reina en mi propia casa?” Al decir esto, le cubrieron el rosto a Amán y le dijeron los siervos al rey “En la casa de Amán hay una horca que había preparado para colgar en ella a Mardoqueo”; entonces el rey ordenó que fuese colgado en ella. Después de esto, el rey canceló la orden de muerte sobre el pueblo de Keren-hapuc, y engrandeció a Mardoqueo y éste fue segundo después del Rey Asuero. Así vivieron felices todos los habitantes de Susa, porque había paz entre ellos.


TÍTULO DEL TRABAJO

HISTORIA DECENCIA PRESENTADO A

TUTOR CAMILO PARDO PRESENTADO POR

JOHANA CELY INSTITUTO PAULO FREIRE MATERIA

COMPETENCIAS CIUDADANAS CURSO

9° AÑO

2013


Historia decencia