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LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL. I CAUSAS, ORIGENES Y DECLARACIONES DE GUERRA. I.1 Las causas del conflicto. 1.1 Rivalidad política y militar. 1.2 Rivalidad económica 1.3 Factores psicológicos de rivalidad. I.2 Las declaraciones de guerra. I.3 Las fuerzas en presencia II DESARROLLO MILITAR DE LA GUERRA II.1 La guerra de movimientos 1.1 El frente occidental. La batalla del Marne. 1.2 Victorias alemanas en el frente oriental 1.3 Los frentes fuera de Europa II.2 La guerra de trincheras (1915-16) 2.1 El frente occidental. Verdún y el Somme. 2.2 Evolución del frente oriental 2.3 La guerra en el mar. II.3 1917, el año decisivo. 3.1 La entrada de los Estados Unidos en el conflicto. 3.2 La revolución rusa y su impacto en la guerra. II.4 Las grandes ofensivas y el fin de la guerra (1918) III CONSECUENCIAS DEL CONFLICTO. LOS TRATADOS DE PAZ. III.1 Consecuencias humanas y económicas. III.2 Consecuencias políticas y territoriales: los tratados de paz 2.1 La conferencia de París y los problemas planteados. 2.2 Tratados de paz Tratado de Versalles, con Alemania Tratado de Saint Germain, con Austria Tratado de Trianon, con Hungría Tratado de Neuilly, con Bulgaria. La paz con Turquía.


INTRODUCCIÓN. Desencadenada por una especie de mecanismo frente al cual los estadistas se vieron impotentes, la Primera Guerra Mundial era una zambullida en lo desconocido. Se creía que iba a ser corta –incluso se había movilizado a los obreros de ciertas industrias de guerra, porque se consideraba que los stocks eran suficientes-. Duró más de cuatro años. Se sabía que iba a ser sangrienta, pero nadie había previsto la espantosa hecatombe que costó la vida a nueve millones de combatientes. Cuando se desencadenó, los Estados no tenían en general objetivos de guerra precisos. Intentaron formularlos, al menos en secreto, pero se daban cuenta de que, en último extremo, todo dependía de la suerte de sus ejércitos. La Entente se dividió en el mismo momento en que quedó vencedora y sólo consiguió una paz de compromiso. Para finalizar, nadie podía prever en 1914 que Rusia, considerada como una potencia de primera magnitud, sufriría una revolución de una importancia entonces imprevisible para el futuro, pero que como combatiente se hundiría enseguida, mientras que una potencia no europea, como los Estados Unidos, jugaría un papel decisivo. Para el historiador, los problemas esenciales parecen ser los de la estrategia político-militar, los relativos al tratado de paz y al nuevo sistema europeo que iba a resultar de él, y los relativos a la transformación interna de los Estados. I. CAUSAS, ORÍGENES Y DECLARACIONES DE GUERRA. I.1. Las causas del conflicto. Las causas del conflicto venían desde tiempo atrás, desde el siglo XIX, y eran básicamente de tres órdenes: diplomáticas, por la creciente tensión y rivalidad colonial (crisis marroquíes) y por los problemas crecientes de los nacionalismos balcánicos (crisis balcánicas); económicas, por la creciente industrialización de Alemania, Estados Unidos y Japón, que irritaba cada vez más a Londres y París, ya que suponía para Francia y Reino Unido pérdida de mercados; psicológicas, pues existiría una gran psicosis colectiva por una guerra en Europa, alentada por el creciente nacionalismo y militarismo reinantes en el continente. I.1.1 Factores de rivalidad política y militar. Un primer hecho destacado es la competencia naval entre Inglaterra y Alemania. El Reino Unido había sido la potencia marítima indiscutible del siglo XIX, pero con la subida al trono de Guillermo II, Alemania, se lanza a una weltpolitik para la que necesita un apoyo naval importante y acomete la urgente construcción de una moderna marina de guerra. El choque entre ambas potencias se pone de manifiesto en todas las conversaciones bilaterales que tienen lugar en la etapa y es incluso una de las causas de que no lleguen a una alianza en los primeros años del siglo XX. En un lugar muy destacado hay que situar igualmente los nacionalismos de la región balcánica, así como la rivalidad de Austria-Hungría y Rusia, que pretendían tener el mayor número posible de Estados en la zona dentro de sus respectivas órbitas de influencia. En el imperio austro-húngaro existe, por otra parte, gran diversidad de habitantes, algunos de los cuales reclaman desde antiguo autonomía o independencia como checos, croatas, servios, bosnios, etc. Éste es un factor desestabilizador del imperio que Serbia y Rusia no dejan de fomentar y apoyar, dando refugio a los autonomistas. Estos dos países, aliados entre sí, que aspiran a ser líderes desde ámbitos


distintos del paneslavismo balcánico, presentan por diversos motivos una gran rivalidad con los austro-húngaros; éstos, a su vez, intentan en todo momento restar influencia a Rusia y destruir a los serbios que, además, pretenden engrandecer su país hacia el Adriático y hacia el sur. Dentro de la zona existen otros motivos de rivalidad, como el revanchismo búlgaro, las disputas fronterizas entre Albania y Grecia, los deseos del irredentismo italiano, etc. Elemento nacionalista, aunque de signo distinto, es el anhelo de los polacos por lograr de nuevo la unidad y que, una vez más, distancia a Rusia y Austria-Hungría. Falta por citar dentro de este epígrafe la rivalidad franco-alemana, por el deseo francés e recuperar Alsacia y Lorena, revanchismo que aún no ha muerto. Por otro lado, están los afanes expansionistas de Guillermo II, que quiere encabezar a todos los alemanes con una idea pangermanista. Los elementos analizados han contribuido a que surgieran otros y especialmente a que se formaran unos bloques de alianzas bastante definidos y se produjese una carrera de armamentos, ya que, ante la previsión de guerra, los gobiernos y los militares quieren estar en las mejores condiciones para salir victoriosos del conflicto. I.1.2 Factores de rivalidad económica. Son menos aceptados por los historiadores, al menos como factor determinante, excepto por los marxistas, pues por sí solos no hubieran creado la tensión suficiente, pero hay que aceptar que provocan rivalidades que, añadidas a las anteriores, conforman un ambiente de preguerra. En este campo es necesario hablar del crecimiento de la industria alemana, que sobrepasa con claridad a la británica, y mientras el Reino Unido mantiene una política de librecambio los germanos aplican un proteccionismo económico a ultranza. Estos hechos y la rivalidad financiera por exportar capitales crean roces entre las potencias. I.1.3 Factores psicológicos de rivalidad. En este campo pueden entrar las ideologías nacionalistas, paneslavistas, etc., pero su puesta en práctica ha sido analizada con anterioridad, por ello hay que destacar aquí la carrera de armamentos y fuerzas militares, tanto terrestres como navales, producto del ambiente prebélico existente, y especialmente los estados de opinión que se crean en la prensa y demás medios por parte de los militares y los gobiernos, para que la población se muestre favorable al alargamiento del servicio militar obligatorio y a las inversiones crecientes en armamento, con la correspondiente subida de impuestos. La prensa habla del riesgo de guerra y de las provocaciones del posible adversario, y hace invocaciones al nacionalismo y al patriotismo, hasta el punto de crear una opinión proclive a la guerra, cuya declaración provocó en algunos lugares grandes manifestaciones de apoyo. No es de extrañar el fracaso de los grupos pacifistas y en especial de los miembros de la II Internacional, cuyos intentos por detener la carrera hacia la contienda resultaron un fracaso. De igual modo fueron ineficaces los esfuerzos por pararla una vez iniciada por parte de algunos grupos y en especial de la Iglesia Católica y el Papa Benedicto XV. I.2 Las declaraciones de guerra. Los países meridionales del Imperio Austro-Húngaro sufrían una oleada de terrorismo promovido por los nacionalistas eslavos partidarios de formar la Gran Serbia. El atentado de Sarajevo (asesinato del heredero imperial, el archiduque Francisco Fernando y su esposa, el 28 de junio de 1914) levantó una reacción de protestas en Austria, exigiendo responsabilidades a Serbia. El gobierno austriaco pensaba que una


guerra contra Serbia sería corta y no implicaría una generalización del conflicto en Europa. Además, contaba con el respaldo popular en todas las regiones del Imperio menos en Hungría. Los húngaros pensaban que una futura anexión de Serbia inclinaría la balanza del Imperio para la mayoría eslava, frente a la mayoría magiar del momento, que contaba con privilegios constitucionales iguales a los de los países alemanes. En Berlín se evitaba desde hacía años una guerra entre Austria-Hungría y Serbia, aunque en 1914 Guillermo II cambió de opinión, pues Alemania veía crecer con recelo la cohesión y el poderío de la Entente frente a la Triple Alianza. Especialmente preocupante era el creciente poderío industrial de Rusia, de modo que consideraba vital mantener la alianza con Austria-Hungría. Además, a Berlín le interesaba que, de producirse, la guerra austro-serbia fuera cuanto antes, con el fin de aprovechar la coyuntura psicológica favorable por la magnitud del atentado. San Petesburgo ordenó a Belgrado que no diese motivos a Viena. No obstante, el Zar no toleraría de ninguna manera una guerra austro-serbia localizada. Estaba dispuesto a la guerra generalizada y confiaba en su ejército para defenderse de Alemania. En Francia, Poincaré apoyaba plenamente a Rusia para demostrar su fidelidad a los compromisos contraídos para evitar que una nueva negativa a prestarle ayuda debilitara la alianza. Francia no deseaba la guerra, pero no estaba dispuesta a abandonar a Rusia. Reino Unido intentó frenar la guerra, ofreciéndose como mediadora pero, igual que Francia, estaba dispuesta a declarar la guerra a Alemania si ésta entraba en conflicto en apoyo de Austria-Hungría. La invasión de Bélgica disipó las dudas. El mes de julio fue de intensa actividad diplomática. El 23, Viena lanza un ultimátum a Serbia porque exigía mano dura contra los terroristas y participación policial austriaca en territorio serbio. Serbia no podía aceptar el último punto. El 28 de ese mes Austria declara la guerra a Serbia. Rusia moviliza tropas. El canciller alemán, Benthmann Hollweg, obligado por los militares, amenaza a Francia y a Rusia por su movilización contra Austria. Al no desistir Rusia de la movilización general, el 1 de agosto Alemania le declara la guerra, al tiempo que envía un ultimátum a Bélgica, solicitando paso franco para su ejército, clave del Plan Schlieffen. El día 3 de agosto, declara la guerra a Francia e invade Bélgica para evitar la Línea Maginot. Inglaterra declara la guerra a Alemania el 4 de agosto. El día 6, Serbia declara la guerra a Alemania y Austria-Hungría a Rusia. También el mismo día Francia e Inglaterra declaran la guerra a Austria. I.3 Las fuerzas en conflicto. Recursos demográficos. Los Imperios Centrales estaban en inferioridad demográfica y territorial, tanto en Europa como en las colonias. Recursos económicos. En aspectos económicos las diferencias no existían apenas, ya que ni Rusia ni Austria-Hungría eran países verdaderamente industrializados, pero Alemania poseía una fuerte potencia industrial, superior a la británica y la francesa (aunque no juntas, desde luego). Además, el norte de Francia fue ocupado por Alemania desde el inicio de la guerra, quedando su producción industrial en manos alemanas. Por tanto, Gran Bretaña tuvo que llevar el peso económico de la guerra. También la economía británica dependía en recursos de primer orden de sus colonias de tierra. Recursos militares En el campo estrictamente militar, los aliados poseían superioridad naval, pero los Imperios Centrales tenían superioridad de armamentos del ejército de tierra; todo sobre el papel, claro está.


Los europeos fueron a la guerra con entusiasmo ardiente. Incluso los partidos socialistas de la II Internacional se aliaron con sus gobiernos frente al internacionalismo que tanto pregonaron. Los sindicatos tampoco se opusieron ni llamaron a la huelga general. El movimiento obrero fue conquistado por este entusiasmo nacionalista. Todos los partidos se coaligaron al lado de sus gobiernos respectivos. Tanto los partidos de uno como los del otro bloque militar se creían víctimas de una agresión extranjera a la que era necesario responder. Pocas voces disidentes se oyeron y las que se dieron fueron rápidamente silenciadas. El dirigente socialista francés Jean Jaurés fue asesinado a tiros en París por su postura pacifista. En Gran Bretaña fue necesaria la invasión de Bélgica para realizar esta cohesión política a favor de la entrada en la guerra. En un primer momento, la guerra era impopular en la isla, ni siquiera la querían los negocios de los grandes capitalistas de la City londinense. En Austria-Hungría las nacionalidades hostiles al centralismo vienés no se levantaron en rebeldía contra Austria. Los socialistas de estas nacionalidades odiaban más al Zar que al Emperador de Austria. Sólo los eslavos del sur fueron problemáticos y buscaron formar un Estado yugoslavo en unión con Serbia. En Rusia, sólo los mencheviques y bolcheviques (recuérdese la actuación de Lenin) se oponían a la guerra. Las grandes masas de campesinos y obreros se lanzaron a defender a la patria, presos del nacionalismo imperante en Europa. Francia y Alemania vivían un estado de revanchismo nacional desde la guerra franco-prusiana de 1870-71 y buscaban el desquite los primeros y el aplastamiento los segundos. En toda Europa, los políticos cedieron gustosamente el poder a la clase militar, de la que dependía el éxito de la guerra. Sólo las chancillerías tuvieron voz frente a los ministros de guerra. Estas chancillerías operaban para arrastrar a terceros países a la guerra contra el enemigo para abrirle más frentes y debilitarlo. Con el paso de los años de guerra, se propusieron planes de paz para aplicar en caso de cada país vencedor. Los aliados pedían en estos planes recortes territoriales de Alemania, destruirla militarmente y dividirla en pequeñas naciones. Buscaban que Alemania no pudiera lanzarse al revanchismo posterior. También anhelaban la disolución del Imperio Austro-Húngaro. Las ofertas de paz alemanas, consistían en asegurar sus influencias en el continente europeo mediante anexiones territoriales (Bélgica, norte de Francia) y el establecimiento de controles económicos. También buscaban beneficios económicos. Pero estos objetivos no estaban al inicio de la guerra; lo que ocurrió fue que, al prolongarse el conflicto y los sufrimientos de la población, los gobiernos ampliaban sus pretensiones para justificar los sacrificios exigidos a sus ciudadanos. II. DESARROLLO MILITAR DE LA GUERRA. II.1. La guerra de movimientos. La mentalidad militar de la época consistía en atacar velozmente y de manera arrolladora a cualquier país para evitar una guerra en dos frentes. Los alemanes pensaban arrollar a Francia, que debía caer en seis o siete semanas, para después atacar a Rusia a fondo. Este el llamado Plan Schlieffen alemán, configurado desde 1905 y perfeccionado en 1912. 1. El frente occidental quedaba abierto el mismo día 3 de agosto de 1914, al penetrar los alemanes en Bélgica, sin respetar la neutralidad de ese pequeño país. Los


alemanes arrollaron a los belgas, a pesar de su tenaz resistencia en Lieja. Paralelamente, los franceses atacaban Alemania por Alsacia y Lorena, pero fueron rechazados. El avance alemán parecía imparable y penetró en suelo francés. El 21 de agosto derrotaron a un ejército franco-británico. El camino a París quedaba abierto. El gobierno francés se refugió en Burdeos y París empezó a ser bombardeado por cañones de larga distancia alemanes. En ese momento, 4 de septiembre, los franceses lograron controlar su propia retirada y se vuelven hacia los alemanes en el Marne (Petain), logrando detener su avance sobre París. Los alemanes se frenan en seco y se retiran al río Aisne, estabilizándose el frente. El Plan Schlieffen había fracasado. La guerra ya no sería corta. La línea del frente se conservaría casi toda la guerra. Empezaba la guerra de posiciones o de trincheras, larga y costosa. 2. El frente oriental se abrió a finales de agosto con un ataque ruso por sorpresa para los alemanes, los cuales no esperaban una movilización tan rápida. Se vieron así obligados a transportar tropas desde el frente occidental. La reacción alemana fue fulgurante y aplastó a los rusos en Tannenberg y en los Lagos Masurianos. En Austria también empezó atacando Rusia de manea fulgurante, hasta llegar a la llanura y preparar una marcha hacia Budapest. Los austriacos tuvieron que retirar tropas de Serbia para derrotar a los rusos. 3. Fuera de Europa, los alemanes ofrecieron una fuerte resistencia en sus colonias de África, pero fueron obligados a rendirse. En el Pacífico y en China, fueron atacados por los japoneses y sus posesiones pasaron a Tokio. En noviembre, Turquía fue arrastrada a la Guerra del lado de los Imperios Centrales (Dardanelos y Gallípoli). II.2. La guerra de posiciones (1915-1916). En invierno de 1915, los beligerantes sabían que la guerra sería muy larga y penosa en las trincheras. Por ello buscaron atacar al enemigo en sus puntos débiles para abrirle nuevos frentes. Todos estos intentos, con muchas vidas como precio, fracasaron. 1. El frente occidental contempla la guerra desde la trinchera, con tímidas escaramuzas sin ampliación de anexiones significativas. Los alemanes, durante el año 1915, optaron por defenderse para emplearse a fondo en Rusia. Los ataques aliados por romper el frente resultaron un fracaso. El año 1916, registra el ataque alemán en febrero sobre Verdún, punto débil francés en el frente occidental. A pesar de ello, los franceses reaccionaron y lograron contener la ofensiva. Las pérdidas humanas fueron enormes en ambos bandos. En el verano del mismo año, los aliados intentan una maniobra similar en el Somme y también fracasaron estrepitosamente con una nueva carnicería mutua. Ambas batallas (Verdún y el Somme) fueron las clásicas batallas de desgaste. En el frente alpino no hay apenas movimiento, también se estabilizó. 2. La evolución del frente oriental fue distinta. Los alemanes invadieron Polonia por el norte y los austro-húngaros por el sur, derrotando a los rusos por completo, en retirada incontrolada hasta junio de 1915, cuando logran frenar a los austriacos en los Balcanes. En octubre, los búlgaros entraron en guerra del lado de los Imperios Centrales y atacaron Serbia por el este, mientras los austriacos lo hacen por el norte, siendo conquistado dicho país. El frente serbio desapareció. Entre los meses de mayo y agosto de 1915, los rusos lanzaron una ofensiva en los Cárpatos y llegaron a un enfrentamiento de resultados imprecisos con los alemanes. Este ataque ruso alivió el frente occidental, pues los alemanes tuvieron que retirar tropas


en plena batalla del Somme. Además, los rumanos fueron arrastrados a la guerra por los aliados, para marchar sobre Budapest a través de Transilvania. Rumanía fue conquistada por Alemania a finales de 1916. Por su parte, los turcos resisten bien a los británicos, excepto en Palestina, mientras los rusos los derrotan en el Cáucaso. En estos años, aparece la guerra submarina como respuesta alemana al bloqueo de los aliados. Los británicos poseían una fuerte flota, tanto mercante como de guerra, capaz de aniquilar a la flota alemana. Alemania sufriría el bloqueo naval, ya que no podía aún competir en este capítulo con los ingleses. Este bloqueo agobiará duramente a los alemanes puesto que les corta el suministro de materias primas y alimentos. Alemania sólo puede defenderse acudiendo a la guerra submarina. Para ello, declaró zona de guerra todas las costas británicas. Cualquier buque que se les acercara sería atacado, inclusive los barcos mercantes de países neutrales. Con esa medida pensaban crear problemas de suministro a los ingleses. Alemania anunció que desistiría si Gran Bretaña abandonaba el bloqueo naval. Esto no sucedió. En 1915, el buque norteamericano Lusitania fue hundido por submarinos alemanes provocando la indignación de los Estados Unidos, que exigieron de inmediato el fin de la guerra submarina: Bethmann Hollweg tuvo que suspenderla momentáneamente para evitar una guerra contra los Estados Unidos, a pesar de que la opinión alemana era favorable a su mantenimiento. El 31 de mayo de 1916, la flota alemana logró infligir fuertes pérdidas a la británica y logró escapar a la costa alemana para evitar su aniquilamiento en la batalla de Jutlandia. Pero también puso de manifiesto la imposibilidad de romper el cerco. Sólo la guerra submarina podía salvar a Alemania del mismo. En este clima, comenzaron las propuestas de paz, aunque los beligerantes no estaban dispuestos a ceder y buscaban una paz dura para sus rivales. Francia y Reino Unido coincidían en que Alemania debería pagar unas reparaciones de guerra por los daños originados y debería también perder sus colonias. También buscaban repartirse el Imperio Otomano y la disolución de Austria. Alemania presentó su plan el 12 de diciembre de 1916, que fue rechazado por los aliados. Consistía en la formación de un Estado polaco independiente como Estadotapón frente a Rusia, así como la evolución de sus colonias y la supremacía alemana sobre Bélgica. Austria-Hungría reclamaba, por su parte, que Serbia, Montenegro y Albania fueran Estados vasallos de Viena. Mientras tanto, Wilson, presidente norteamericano, buscaba seriamente la paz, pero los alemanes echaron todo a perder con la declaración de guerra submarina nuevamente con carácter ilimitado y sobre todo con el Telegrama Zimmermann. Wilson pasó al lado de la Entente. II.3 1917, el año decisivo. En estas circunstancias de desgaste mutuo, comienza el año 1917. Este año marca un brusco cambio en el desarrollo de la guerra. Hasta ese momento, estaba indecisa, ningún bando parecía estar en condiciones para alzarse con la victoria. La balanza se inclinaba levemente del lado de los Imperios Centrales. 1917 será el año en el que la guerra se incline definitivamente del lado de los aliados. Dos grandes acontecimientos van a surgir: la entrada de los EE UU en la contienda y la Revolución en Rusia. 1. Entrada de los Estados Unidos en el conflicto. Entre 1914 y 1916 en Estados Unidos no había interés por la marcha de la guerra en Europa. Comerciaban con su marina mercante con los dos bandos, si bien los intercambios eran mayores con los


aliados. Los Imperios Centrales tenían mayores dificultades para conseguir créditos provenientes de Norteamérica, en relación con la facilidad de la Entente para financiarse. Alemania necesitaba acabar con el bloqueo naval británico, que la estaba ahogando. Berlín comprendía que Washington acabaría entrando en la guerra, pues era necesario volver a la guerra submarina para acabar con el bloqueo. En enero de 1917 volvió a declararse la guerra submarina indiscriminada. Los Estados Unidos respondieron con la ruptura de relaciones diplomáticas. El torpedeo de un buque norteamericano el 19 de marzo por los submarinos alemanes hizo que W. Wilson declarase la guerra a los Imperios Centrales el día 2 de abril. Sin duda, además del deterioro que suponía para las exportaciones americanas la guerra submarina, el descubrimiento del telegrama Zimmermann, por el que se ofrecía una alianza a México en caso de guerra con los Estados Unidos y fuertes compensaciones territoriales en los Estados del sur (N México, Arizona, Texas), hicieron que la gran mayoría de los norteamericanos, neutrales hasta entonces, apoyasen la entrada en la guerra. Los grandes consorcios financieros norteamericanos dominaban la prensa. Las grandes fianzas veían desastrosa una derrota de la Entente, pues no podría pagar las deudas y créditos contraídos con los bancos norteamericanos. Las finanzas buscaban el triunfo de la Entente por la propaganda de la prensa. Las grandes empresas periodísticas influyeron de forma decisiva para crear el ambiente antialemán y la posterior declaración de guerra. La entrada de USA en la misma supuso que sus fabulosos recursos económicos fueran puestos a favor de la Entente. Desde 1917, las retaguardias aliadas ya no tendrán carestías importantes, mientras que los Imperios Centrales veían agravarse el problema de los suministros. Además, USA movilizó un gigantesco ejército dispuesto para embarcarse rumbo a Europa. Alemania sólo podía tomar dos caminos: pedir la paz o efectuar una fuerte ofensiva en Francia antes de que los norteamericanos lograsen desembarcar sus ejércitos en Europa, lo cual no ocurriría, según sus cálculos, hasta 1918. En Italia, los austriacos aplastaron a los italianos en Caporetto y todo el norte de Venecia fue ocupado. 2. La revolución rusa y su impacto en la guerra. En el frente oriental, los acontecimientos fueron decisivos. En Rusia, se respiraba la revolución. La descomposición de la monarquía de los Romanov era un hecho. La población se hallaba en absoluta miseria y el ejército desgastado. En febrero, Kerensky pudo acabar fácilmente con la autocracia para intentar una verdadera revolución burguesa. Pero ésta fracasó y en octubre del mismo año 1917 fue derrocado. Los bolcheviques obtuvieron el poder en enero de 1918 por un golpe de Estado. El triunfo bolchevique provocaría el fin de las hostilidades en el frente oriental y la firma de la Paz de Brest Litovsk (marzo de 1918) por la que los rusos pierden Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, además de Ucrania, que pasan a ser independientes.


III CONSECUENCIAS DEL CONFLICTO. LOS TRATADOS DE PAZ. III.1 Consecuencias humanas y económicas. Las consecuencias se traducen fundamentalmente en pérdidas de todo tipo. Demográficamente Europa sufrió un cambio importante con unas pérdidas humanas de entre 9 y 10 millones (algunas fuentes elevan estas cifras). El país más afectado fue Alemania con 1.800.000 muertos, seguida de Rusia con una cifra similar (no se cuentan aquí los caídos en su guerra civil). Se trata además de hombres jóvenes en su mayoría, lo que provoca una superpoblación femenina en estas edades y un importante descenso de la natalidad. Habría que añadir el gran número de heridos y mutilados, que supera en mucho al de muertos. Entre la población civil también se ha elevado la tasa de mortalidad a causa del hambre, falta de higiene, epidemias, etc. Socialmente se produce un fuerte descenso de la población activa masculina, que se reemplaza con la incorporación de la mujer al trabajo. El éxodo rural ha sido importante durante la contienda y la vuelta al campo se hace difícil. Otros problemas sociales son el alto número de huérfanos, preocupación importante para los gobiernos, y el descenso de las clases medias, que polarizará en el futuro la sociedad. En el campo económico hay que destacar sobre todo las destrucciones materiales: viviendas, industria, comunicaciones (puentes, estaciones, nudos de carretera y de ferrocarril) e incluso los campos de cultivo que en muchas ocasiones han quedado sembrados de proyectiles y arrasados por los combates, especialmente en Francia. Los Estados, por otra parte, están fuertemente endeudados y con unos presupuestos muy deficitarios como para hacer frente a tanta destrucción. La inflación y las devaluaciones de las monedas son medidas frecuentes ante una situación económica tan desastrosa. En consecuencia, el nivel de vida de la población baja (salvo aquellos “nuevos ricos” que han hecho negocio con la guerra) y la penuria es general. El intervencionismo estatal en la economía es otra consecuencia del conflicto, con lo que termina el liberalismo tradicional. Frente a este panorama europeo, dos países han realizado un fuerte despegue económico con sus empréstitos y ventas a los beligerantes, Estados Unidos y Japón, que a partir de ahora, y con el hundimiento de Europa, se convierten en primeras potencias económicas. III.2 Consecuencias políticas y territoriales: los tratados de paz III.2.1. La Conferencia de París y los problemas planteados. En enero de 1919 se inicia en París una conferencia de paz con los representantes de los Estados Aliados (excluida Rusia), que formaban el pleno de la misma. Sin embargo, éste e reunió muy poco y las decisiones se tomaron en el Consejo de los Cuatro, compuesto por el norteamericano Wilson, el francés Clemenceau, el británico Lloyd


George, y el italiano Orlando, los representantes de los vencidos no intervinieron en las reuniones y se limitaron, casi exclusivamente, a la firma de los tratados que les fueron presentados. Ello dio lugar a que se hablara después de la paz impuesta (el dicktat, según los alemanes). Las discusiones duraron casi dos años, en los que se firmaron los cinco principales tratados de paz: Versalles, que regulaba la situación de Alemania; Saint Germain, que hacía lo propio con la República de Austria, Neuilly, con Bulgaria, Sèvres, con Turquía, y Trianon, con Hungría. Posteriormente surgieron algunos flecos que se resolvieron con otra serie de tratados, el último de los cuales fue acordado en 1924. a) El problema Wilson. Como esquema de trabajo se empezaron a seguir los “Catorce puntos” del programa de paz que el presidente Wilson había propuesto en el Congreso de los Estados Unidos en enero de 1918. Wilson quería fundar un mundo nuevo en el que la paz no estuviera asegurada por el ineficaz equilibrio de las potencias, sino por la satisfacción de los derechos legítimos (nacionalidades, principalmente) y por la creación de una “League of Nations” susceptible de eliminar la agresión mediante sanciones económicas o militares. Esta idea chocaba con la aspiración de seguridad de Clemenceau y con las aspiraciones irredentistas por parte de Orlando. Su razonamiento consistía en demostrar que la Sociedad de Naciones garantizaría la seguridad y que no habría necesidad de fronteras estratégicas ni de ocupación militar. Wilson obligó a Clemenceau a abandonar la idea de separación de Renania; logró que se rechazasen las ambiciones francesas sobre el sur del Sarre; se opuso a las ambiciones italianas más allá del Trieste, y los europeos debieron admitir una concepción de la seguridad en la que sólo parcialmente confiaban. b) El problema alemán. Se había excluido, práctica nueva, a los vencidos de la discusión del tratado. Aunque el tratado no desmentía en general los puntos de Wilson, los alemanes consideraron que habían sido interpretados con la máxima dureza, sobre todo al dividir su territorio en dos mediante un corredor polaco. Uno de los principales puntos de debate fue, sin duda, el problema de las reparaciones. El tratado estipuló que el 1 de mayo de 1921 se presentaría la “adición”, el “estado de pagos”, y que en él se tendrían en cuenta todos los daños y pensiones, lo que indicaba que no iban a preocuparse de la capacidad de pago de Alemania. La opinión de Lloyd George era que debía tenerse en cuenta las protestas alemanas al respecto. Temía que los alemanes se negasen a firmar y, mejor que una presión militar, la solución era suavizar el tratado. Clemenceau exigía en cambio que se mantuvieran todas las cláusulas, por duras que pudieran parecer. Creía que Alemania se vería obligada a ceder. Wilson jugó el papel de árbitro, pero a favor de Clemenceau. A causa de su actitud, el tratado no se suavizó en absoluto. Los alemanes lo firmaron el 28 de junio de 1919, en la Galería de los Espejos de Versalles, pero protestaron durante mucho tiempo contra el dicktat. c) El tercer problema de la paz lo planteaban los bolcheviques. Entre los negociadores había absoluta unanimidad en condenar su régimen y desear su caída. Se temía que esta doctrina se infiltrase en Europa oriental y central. La intervención directa, durante la guerra, en Arkángel, Odessa, Bakú y Vladivostok, debió interrumpirse a causa de la desgana de los soldados deseosos de que los desmovilizaran. El método de las negociaciones se intentó en enero de 1919, cuando Wilson invitó a los rusos, rojos y blancos, a la isla de los Príncipes, en el mar de Mármara. Ante el fracaso, los aliados se limitaron a crear un “cordón sanitario” de


Estados anticomunistas a lo largo de las fronteras. Pero ¿podía impedirse que las ideologías se infiltrasen oponiéndoles ejércitos? La Rusia soviética constituía para la Europa de Versalles una misteriosa y temible amenaza. d) Último problema: oposición del Senado de los Estados Unidos. Constituyó no sólo un grave fracaso para Wilson, sino que para la Sociedad de Naciones (SDN), en la que aquel había visto la garantía de la paz, representaba un insuperable hándicap inicial. III.2.2. Tratados de paz a) Tratado de Versalles (junio de 1919). Fue el primero en firmarse. Sus acuerdos pueden resumirse en cuatro apartados: 1. Cláusulas territoriales. Alsacia y Lorena vuelven de nuevo a Francia. Las ciudades de Eupen y Málmedy pasan a Bélgica, así como Schleswig a Dinamarca. Polonia se reconstruye e independiza con territorios alemanes, rusos y austríacos, y consigue salida al mar mediante el corredor polaco, que dividía los territorios alemanes en dos. Los territorios del Sarre y la margen izquierda del Rhin son ocupados durante un tiempo por Francia y la SDN. Pierde además las colonias que la SDN distribuye entre los Aliados por el sistema de mandatos. Finalmente se le prohíbe unirse con la nueva Austria. 2. Cláusulas militares. Se declara el desarme alemán, reduciendo su ejército a cien mil hombres que estarían reclutados durante 12 años, y se elimina así la posibilidad de preparar soldados en reserva. Se le prohíbe que tenga artillería pesada, Estado Mayor, aviación y marina, que debe entregar a los Aliados (los marinos germanos prefirieron hundirla en Scape Flow) 3. Cláusulas económicas. Se le obliga a pagar indemnizaciones en especie y en dinero. La cantidad de las mismas se fijó en 1921. Se culpa a Alemania de la responsabilidad del conflicto y sus dirigentes son entregados para ser juzgados por un tribunal Aliado. Por ello, se le prohíbe también participar en los organismos internacionales. b) Tratado de Trianon (4 de junio de 1920). Por él, Hungría nace como Estado independiente. A la vez, como miembro que era del antiguo Imperio autro-húngaro, es considerada como responsable de la guerra y es condenada al pago de indemnizaciones. Debe, asimismo, ceder territorios: Eslovaquia, que forma parte de la recién nacida Checoslovaquia; Croacia y Eslovenia a Yugoslavia, y Transilvania a Rumanía. Su ejército queda reducido a 35.000 hombres, siguiendo los mismos criterios que en los casos precedentes. c) La paz con Bulgaria (Tratado de Neuilly, 4 de junio de 1920). Bulgaria es tratada con menor severidad, cede a Grecia los territorios tracios de la costa mediterránea, aunque sigue conservando un acceso al mar. d) La paz con Turquía (Tratado de Sèvres, 10 de agosto de 1920). Este tratado, que no fue ratificado por el Parlamento turco, imponía a Turquía importantes mutilaciones. Pierde todos los territorios europeos a excepción de Estambul, cediendo la Tracia oriental, las islas egeas (excepto Rodas) y Esmirna a Grecia; Siria, que pasa a Francia; Irak y Palestina a Inglaterra, que obtiene también el protectorado de Arabia, así como Chipre y Egipto; se ve obligada a conceder la autonomía a Kurdistán y a aceptar la internacionalización de los Estrechos.


La Alemania del Tratado de Versalles FUENTE: Universidad de San Diego


Los cambios fronterizos tras los Tratados de ParĂ­s (1919-1920) FUENTE: Universidad de San Diego

La primera guerra mundial  
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