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El EABE desde fuera…qué difícil. Porque en realidad, yo no estaba TAN fuera, sino en un lugar intermedio entre fuera y dentro… ese lugar que no solo Internet hace posible, pero lo hace más fácil… el lugar y el ratillo en que se encuentran los corazones de las personas que se quieren, o se admiran, o se caen bien, que comparten ideas, las mezclan con las suyas o las toman prestadas unas de otras… Bueno, a lo que vamos. He estado en tres EABES, tres. De muy distintas maneras. Al primero, que era en realidad el segundo encuentro, EABE10, asistí de espectadora asombrada, emocionada y ávida por ver todo lo que pasaba por allí… pero en la distancia. Fue el año de las pecha kuchas, y del backchannel con Twitter. Fue un EABE para los que estaban cerca y para los que estaban lejos. Cuando la cámara de @diegogg enfocaba a los asientos vacíos porque todo el mundo estaba trabajando “en los rincones”, o cuando las fresas de @fgpaez y los rotllets de @anna_sorolla llenaban las manos y las bocas de los privilegiados presenciales, yo me prometía a mí misma: “el año que viene seré una de ellas, y estaré saboreando los manjares y las conversaciones”. Allí estaban todos esos pajarillos azules que durante meses me habían ayudado mientras preparaba mis oposiciones a secundaria (fallidas, por si alguien no lo sabe aún) y me habían enseñado los secretos de la emoción docente… (¿dije emoción? Perdonen el lapsus, quise decir profesión) Y así fue. Hice todo lo que estuvo en mi mano para poder estar en Casares en 2011; no solo pude estar, sino que PUDE SER #EABE11, ese III Encuentro (tan) Andaluz de Blog(uero)s (y) Educa(tivos)dores, rodeada de gente buena y divertida y muy humana (incluida su capacidad para errar y enmendar, para la soberbia y para la humildad, para abrazar y para esquivar tímidamente abrazos). Crucé España con todas mis ganas, y con mi hija también, y me mojé hasta las orejas tratando de aportar y de recoger todo lo que las familias y el alumnado llevaron a Casares, que no fue poco. Y no fue fácil, tampoco. Pero fue rico… … rico… … rico. ¿Cómo, después de haber estado, de haber sido EABE, podría dejar de serlo nuevamente?¿Qué me importaban a mí 6.000 Km, y 6 horas de diferencia horaria? ¿Qué me importaban a mí, ni a nadie? Pero una beca no me dieron para ir, claro… Así que intenté compartir la emoción del antes, del durante, y del después, a la vez que los que asistirían físicamente, y también al mismo tiempo que quienes, como yo, no podrían “personarse”. Y lo hice de la única manera que supe: usando esta “necesidad” como excusa para: 122

Profile for José Antonio Jiménez

EABE12. HACER VISIBLE LO INVISIBLE  

Como se organizo el EABE12 en Carmona.

EABE12. HACER VISIBLE LO INVISIBLE  

Como se organizo el EABE12 en Carmona.

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