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All mismo tiempo, William Casey, ex jefe de la CIA y presidente del comité electoral de Reagan, había contactado con el jefe revolucionario de Irán, el Ayatolá Khomeyni. William Casey dijo a este último que Reagan iba a ganar las elecciones y que por eso Khomeyni debía tratar con él como representante de Reagan. William Casey gozaba de buena reputación, ya que había sido gracias a él que la URSS había podido construir la empresa Kama-Fluss (el mayor fabricante de camiones del mundo). Casey era también director del banco Export-Import, por tanto Khomeyni decidió colaborar con él. La tercera semana de octubre de 1980, George Bush (futuro presidente y miembro de Skull & Bones) y Richard Allen, en calidad de representante de Casey, se reunieron con los representantes de los extremistas iraníes del Hesbollah en el Hotel Raphael en Paris. Allí acordaron que Estados Unidos suministraría las armas a Irán vía Israel, y que los iraníes liberarían entonces a los rehenes tan pronto Reagan saliese elegido presidente. La entrega de armas debía empezar dos meses más tarde (en marzo de 1981). El sabotaje programado de la operación de salvamento de la CIA fue “sobre ruedas” (en efecto, la operación acabó mal) y Carter fue reemplazado por Reagan. Los rehenes fueron liberados, y la primera entrega de armas a Irán aconteció vía Israel. Del 24 al 27 de julio de 1981, el traficante de armas israelita Yaacov Nimrodi firmó un contrato de 135 millones de dólares con Irán, estipulando la entrega de 50 misiles tierratierra, 50 "móviles" y 68 misiles antiaéreos Hawk. Otro mercado destapado desde entonces, fue el tráfico de armas del suizo Andras Jenni y de Estuardo Allen McCafferty. Enviaron 360 toneladas de piezas del tanque M - 48 a Irán por vía aérea con el CI - 44, que habían alquilado a una compañía de transporte aéreo argentina, la Transportes Aereo Rioplatense. El total costó 27 millones de dólares, y sus dos primeros vuelos destinados a Irán, despegando de Israel, fueron un éxito. Sin embargo, el 28 de julio de 1983, cuando su avión regresaba del tercer trayecto, fue abatido sobre la Armenia soviética por un MIG – 25 ruso. Sin duda estos mercados de armas no habrían sido posibles sin George Bush y Richard Allen. También en ese caso, las versiones oficiales presentadas por los servicios de informaciones estaban lejos de reflejar la realidad.

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