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LUCES DE MODERNIDAD 2010

BICENTENARIO CHILE


E

LAS IMÁGENES Y LA MEMORIA CONTENIDA

sta pieza se quiere inscribir en la sección evocativa. Una ciudad como Santiago, “al fin del mundo”, tiene un pasado histórico reconocible en sus fotografías, donde la iconografía percibida posibilita, entre otras cosas, reconocer la identidad del casco antiguo de Santiago y darnos cuenta de la lucha contra el olvido de sus barrios más significativos. Los hitos simbólicos de Santiago, se encuentran en el centro real de la ciudad, la que se certifica como un centro de modernidad. En resumen, se puede pasear visualmente por una ciudad incólume, prestigiosa y ostentosa de progreso. El género documental fotográfico es el que estructura la imagen, buscando testimoniar con el registro acucioso, a modo de inventario, “la veracidad” de estos procesos.

“Nueva York con Alameda” Luces de Modernindad Archivo Chilectra.

“Impresionan en una escenografía art decó”

ARQUITECTURA Las imágenes presentadas tienen un doble sello creativo, tanto por la diversidad de géneros fotográfico convocados como por la unidad visual que presenta la totalidad de los clichés. Lo primero que resalta en la configuración de la memoria, es el rol protagónico que tienen las construcciones. Los edificios se presentan imponentes tanto en su fachada como en su interior. Respecto a su línea de construcción todos los edificios son elegantes, armoniosos y proporcionados. Pero es en el interior donde sobresalen, en el caso de las subestaciones, pues son amplios espacios abiertos para las maquinarias y turbinas que impresionan en una escenografía art decó.


RETRATOS U

na de los aspectos que llama la atención en este archivo, constituyéndose en un importante centro de la memoria, es su galería de retratados. Se pueden observar escasas diferencias sociales. Es notable, desde el punto de vista de la representación de los retratados, como el obrero, el empleado y el ejecutivo aparecen en ángulos de toma frontal y en plano medio, con una luz cenital que entrega una gran solemnidad a la imagen. Ahora bien, un aspecto fotográfico que se presenta complementario a la memoria son las fotografías en grupos. En estas se observa una estética fotográfica denominada “de oficio”. Es decir, las fotografías son definidas por el contexto laboral y el rol de los trabajadores. Es así como los escritorios muestran al empleado; el consultorio, la camilla y al médico;

los anaqueles y productos a los vendedores; las máquinas y herramientas a los obreros, etc. También hay un acopio de fotografías más informales donde aparecen familias o grupos de amigos y compañeros. En todas las imágenes, se hace patente un afán de registro exhaustivo y se confirma por lo relajado de las poses y expresiones, una cercanía de los fotógrafos con los retratados.

“Niños” Luces de Modernindad Archivo Chilectra.

CARROS E

l recuerdo de los abuelos se une al Santiago de los carros. La belleza de las imágenes de estos medios de transportes del siglo XX, convocan muchas miradas nostálgicas. En la novela social y en muchas memorias el tranvía aparece como un ordenador del horario urbano, asi como en las huelgas de la ciudad de Santiago, lo único que posibilitaba el transporte al grueso de la población eran los tranvías que no se sumaban a la huelga. La red de tranvías era bastante compleja, una buena parte pasaba o cruzaba por la Alameda de las Delicias. Las combinaciones y los grandes terminales se encontraban en la Estación Mapocho, la Estación Central y la Plaza Italia. Posteriormente se incorporarán nuevas líneas y terminales más periféricos.

“Carro San Luis” Luces de Modernindad, a Achivo Chilectra.

Por cierto, los choques de tranvías y sus descarrilamientos eran parte de las noticias de la época. A pesar de la renovación de carros, éstos comenzaron a ser sustituidos paulatinamente por las famosas “taguas” o bien los auto-camión. Desde 1931, las líneas de tranvías pasaron a poder del Estado Chileno. Después, en la década de 1940, llegaron los dinámicos trolebuses de Estados Unidos. El año 1959 corrían los últimos carros por la línea 4 de San Pablo. Era el réquiem de una tradición de itinerancia que se impuso en el imaginario de Santiago y en múltiples ciudades chilenas.


“Boxeo, el deporte más importante de la época.Un universo masculino”

DEPORTE E

ntre las imágenes curiosas de los funcionarios de la empresa están las de los boxeadores. Estas series muestran el deporte más importante de la época, así como los valores que se le asociaban. De un modo evidente, el boxeo era un universo masculino, que contenía por el tipo de combate, valores como fuerza, virilidad, prestancia, energía y vigor. De ahí se colige, que las poses de los boxeadores pretenden recoger visualmente estos aspectos, a veces de una manera rebuscada.

“Boxeador” Luces de Modernindad Archivo Chilectra.

DOCUMENTAL Y ARTÍSTICO D

esde el punto de vista de la construcción del total de imágenes fotográficas, llama la atención el notable equilibrio entre el género documental y el artístico. En efecto, las discusiones sobre la calidad fotográfica del género artístico o el documental fueron restringidas en Chile. Sin embargo, un crítico de la época nos pone de lleno en la discusión: “A la verdad, la distinción un tanto académica que se ha pretendido hacer entre la fotografía artística y la documentaria perturba el criterio de los cultivadores de esta última. Parecen creer que por el hecho de pretender solo reproducir con verdad y exactitud, los aspectos de la naturaleza y de los hombres, están obligados a dejar por decirlo así,

sin alma, a sus producciones”. De un modo claro él o los fotógrafos se dieron el tiempo para el registro y su alma. Es por eso que de un modo innegable, los clichés se mueven entre lo documental y lo artístico, dos criterios operativos de representación visual.

“Carro Eléctrico” Luces de Modernindad Archivo Chilectra.


GRÁFICA Y PUBLICIDAD L

“Teatro Imperio” Luces de Modernindad Archivo Chilectra.

a provocación publicitaria utiliza diversos medios propagandísticos “novedosos” como los avisos en la prensa, el panfleto, el cartel y las vitrinas, constituyéndose en uno de los primeros fenómeno urbano de masas en nuestro país. Al momento de realizar el análisis de las imágenes fotográficas es necesario recordar que la publicidad es un lenguaje en sí mismo que, pese a la multiplicidad de mensajes y códigos visuales, apunta como objetivo final “a la construcción de la felicidad” en la sociedad de consumo. Una perspectiva general de las fotografías de este capítulo lleva a consideraciones sobre la idea de felicidad que se está transmitiendo en la época.

El mensaje publicitario es concreto y la persuasión directa: la felicidad en el hogar dice relación con la satisfacción material de la modernidad, los aparatos eléctricos no sólo son buenos productos, son índices de bienestar y de progreso económico. Todos los productos promocionados nos indican una reconciliación del orden existente de continuo progreso con un público de masas. La tesis más provocativa respecto de la publicidad como práctica cultural, apunta a considerarla como una continuadora del arte visual postrenacentista. Esta tesis establecería que tanto las imágenes como los mensajes publicitarios estarían enmarcados en códigos de prestigio estético como el realismo, perfección anatómica, equilibrios de colores, adecuada composición y organización visual, utilización de perspectivas, etc. Todos estos códigos estarían predispuestos para lograr un efecto en el público.

“Edificio de la Luz, Ahumada con Compañía” Luces de Modernindad Archivo Chilectra.


“Publicidad Plaza de Armas” Luces de Modernindad Archivo Chilectra.

“Una fotografía panorámica o una descriptiva serán los testigos de las transformaciones que comienza a padecer el país.”

En particular, bajo el soporte fotográfico los efectos son más elocuentes. El blanco y negro de los clichés le dan una mayor presencia visual y posibilitan la aparición de un mensaje publicitario nostálgico. De un modo directo recae la crítica de W. Benjamin, quién ve como la fotografía se constituye en la época de la reproducción mecanizada en uno de los puntales del arte de la “nostalgia” como mercancía del mercado y del consumo. Bajo el modelo de la cultura de masas surgirán revistas ilustradas que unirán criterios periodísticos con un mensaje ilustrativo y publicitario en viñetas de productos e información. Pero sin duda que la revolución en las imágenes en Chile se funda en 1905 con la revista de los talleres Zig-Zag, se hechan las bases de una empresa gráfica inédita en Chile.

Para mejorar el taller de fotograbado, se contrató una firma especializada inglesa Wassel Manufacturing Co, la calidad de su fotografía fue un educador visual de varias generaciones a lo largo del tiempo. La fotografía chilena va cambiando de perfil a partir de 1910, pues se incorpora como parte de la publicidad en diversas publicaciones chilenas. Numerosas empresas instaladas en las principales ciudades testificarán por medio de una fotografía la calidad del producto y de su proceso de producción. Los edificios y sus imponentes estructuras tomados por una fotografía panorámica o una descriptiva serán los testigos de las transformaciones que comienza a padecer el país.



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