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CONSUMISMO & CONSUMO RESPONSABLE

Álvaro Pimentel Calle Economía Ecológica


EL CONSUMISMO

INTRODUCCION

Los problemas por los que atraviesa la Tierra ya no le son indiferente a nadie, pues a todos nos afectan en mayor o menor medida. Creo firmemente que el consumismo es el peor de todos. Se ha convertido en la causa, mientras que el resto (El hambre, la escasez de agua, la contaminación, la desaparición de ecosistemas, las guerras...), que también son muy serios, no son más que la consecuencia de este. Pero no estamos en tiempos de ser pesimistas, sino todo lo contrario. Debemos aprovechar esa correlación existente de forma que, si erradicamos el consumismo (que no el consumo) mejoraríamos el resto de problemas o quién sabe, acabar con ellos definitivamente. Y sobre todo, concienciarnos de una vez por todas que el Planeta no es de unos cuantos, que entre todos sumamos una gran fuerza insuperable que debemos utilizar para cambiar este mundo en lo que realmente queremos que sea, un lugar agradable para vivir.

En estas ideas basaré mi trabajo, y doy mis más sinceros agradecimientos por tener la oportunidad de poder expresarlas.

¿QUE SON LA SOCIEDAD DE CONSUMO Y EL CONSUMISMO?

Como concepto general, podemos decir que la sociedad de consumo es un tipo de sociedad que se corresponde con una etapa avanzada de desarrollo industrial capitalista y que se caracteriza por el consumo masivo de bienes y servicios, disponibles gracias a la producción masiva de los mismos.

Por su parte, el consumismo puede referirse tanto a la acumulación, compra o consumo de bienes y servicios considerados no esenciales, como al sistema político y económico que promueve la adquisición competitiva de riqueza como signo de estatus y prestigio dentro de un grupo social.


Es curioso como en ambos conceptos encontramos todo aquello en lo que debemos reflexionar. Vamos por partes:

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Consumo masivo de bienes y servicios considerados no esenciales. ¿soy feliz comprando cosas que me reportan una satisfacción perecedera? ¿a dónde va a parar lo que ya no quiero? Desarrollo industrial. ¿se puede llamar “desarrollo” ha algo que nos perjudica más de lo que nos aporta? Sistema político y económico. ¿son eficaces? ¿los políticos velan por el bienestar de todos los ciudadanos o sólo por el de un pequeño grupo de personas? Riqueza, estatus y prestigio. ¿quién nos mete en la cabeza que la riqueza económica nos da prestigio y estatus? ¿qué me enriquece más el dinero o la felicidad? Producción masiva de bienes y servicios. ¿es viable? ¿las empresas producen en base a nuestras necesidades o son ellos quienes nos crean una necesidad? ¿cómo se obtienen esos productos?

Muchos de nosotros nos lo hemos preguntado alguna vez, pero por desgracia no vamos más allá de la duda.

Hay un dicho que dice algo así como... “con la teoría aprendo muchos conceptos, pero con la práctica comienzo a entenderlos.” Pues vamos a ella...

Annie Leonard

En la práctica, la sociedad de consumo es todo un sistema económico que surge del afán de enriquecimiento y crecimiento de las empresas, principalmente las grandes transnacionales del mundo. Lo que parecía una simple idea para crecer, se ha convertido en un gran cúmulo de problemas tanto para el Planeta como para la Humanidad.


La extracción de todo tipo de recursos naturales (tanto minerales como seres vivos) ha llegado a unos niveles que el Planeta no puede satisfacer sin empobrecer sus suelos, es decir, se extrae a un ritmo más rápido del que necesita el Planeta para generar de nuevo esos recursos.

En la producción se mezclan los materiales con productos químicos altamente tóxicos y en consecuencia contaminantes para todo y para todos. En la distribución, se emplean una excesiva cantidad de energía fósil para el transporte desde el mundo subdesarrollado al desarrollado. Ante semejante atrocidad, los gobiernos no hacen más que apoyarlos porque así los números de sus macroeconomías mejoran.

La compra y consumo masivo de productos es el siguiente paso. Acumulamos grandes cantidades de cacharros que muchas están en el olvido. El ejemplo más claro lo tenemos en las cantidades tan grandes de juguetes que se les regala a los niños en navidad. Con la mayoría de ellos sólo juegan una vez. Y es que la publicidad ha entrado en nuestras vidas como si del consejo de un padre se tratara. Es nuestra guía, la que nos dice donde comprar nuestra falsa felicidad.

Cuando todo eso lo único que hace es ocupar espacio en nuestras casas, los tiramos a la basura. Se acaban de convertir en residuos cuando aún pueden reutilizarse. Lo trágico es que van a grandes vertederos situados en países pobres como Ghana. Donde antes había un rio rebosante de peces, donde los habitantes de sus orillas pescaban y se ganaban la vida felizmente, ahora hay montañas de basura y ex-pescadores quemándolas para conseguir el metal sobrante. Los niveles de contaminación y destrucción de ecosistemas son indignantes.

La sociedad de consumo ha hecho de la Humanidad un conjunto enorme de personas que no disfrutan sus vidas por diferentes motivos. En los países más pobres, las personas son explotadas en las fábricas y la alimentación es cada vez más inaccesible. En los países desarrollados, las personas emplean una gran cantidad de tiempo en trabajar para poder comprar cosas que, o bien se rompen o se pasan de moda.

En el mundo hay guerras por petróleo, diamantes, madera y metales entre otras cosas. Toda esa materia prima llega a nuestras casas en forma de combustible, joyas, muebles y aparatos eléctricos como un teléfono móvil, pero por alguna razón esa información no aparece en las etiquetas de los productos.


En definitiva, no podemos pensar que el sistema va desde los establecimientos hasta nuestras casas, no podemos limitarnos al recuadro rojo de la imagen anterior. Parece una obviedad, pero muchas personas desconocen de donde vienen las cosas hasta llegar al súper y a donde van a parar cuando las tiran al contenedor.

¿Cómo han conseguido las grandes empresas implantar este modelo de consumo? Dos han sido sus estrategias: la obsolescencia programada y la obsolescencia percibida. La primera supone que un producto tiene una fecha de caducidad, es decir, dará fallos o quedará inutilizable en un tiempo determinado o uso fijado. La segunda, supone que ese mismo producto dejará de ser atractivo para los ojos del consumidor; Hay es donde entra en juego la publicidad, incitándonos constantemente a comprar, comprar y comprar. La obsolescencia es el motor del circulo producción masiva/consumo masivo y la sociedad de consumo.

La obsolescencia es el mayor problema al que se enfrenta el mundo, pues es absolutamente contradictoria con la idea de sostenibilidad y de respeto no sólo al Planeta sino también a la Humanidad. No es sostenible a largo plazo, pues un crecimiento ilimitado no es posible con un planeta limitado. Esto hace necesario cambiar la mentalidad de políticos, de la economía, y sobre todo, de las empresas y consumidores.

Debería ser radicalmente denunciada en cualquier empresa, así como la publicidad engañosa y en definitiva cualquier intento por parte de las compañías para influir negativamente en el consumidor. Aquellas tienen una enorme y peligrosa capacidad para influir en estos, pues hasta ahora, estas compañías son muy irresponsables y llevan al consumidor a que también lo sea.

Sin embargo, no culpo únicamente a la parte de la oferta. ¿Qué nos pasa a los consumidores? ¿Es que no nos damos cuenta de que nos están engañando? Creo que el consumidor de hoy día es un consumidor irresponsable por dos motivos: la despreocupación por información acerca de la empresa. No me refiero a información de tipo características del producto o comparación con otros similares, sino a información sobre la empresa, procesos de producción, materias primas y componentes químicos utilizados, política de tratamiento de residuos, condiciones de trabajo... en definitiva su verdadera ética y responsabilidad social y medio ambiental. El consumidor debería fijar más su atención en la empresa que en el producto en sí, y ver más allá de la imagen que nos muestra la empresa, la cual es en muchos casos totalmente falsa, como es el caso de Apple, que atenta contra la intuición del consumidor. El segundo motivo, aceptar la propuesta de consumismo que hacen las empresas. Los miembros que pertenecen a la sociedad del consumo han perdido su propia naturaleza y su vinculación con la Naturaleza (que son dos cosas distintas). Como dice Thackara, “el


consumismo ha reemplazado la necesidad que el ser humano tenía por la comunidad o la tierra por la de comprar objetos para satisfacer su autoestima e identidad”, y añado, hasta tal punto que no considera los problemas que se está causando así mismo. El consumidor hoy día está insatisfecho de algo que ya ha disfrutado.

Algunas cosas necesitan ser evolucionadas y otras hay que revolucionarlas, y esta sociedad, necesita de lo segundo, aunque siempre en las formas que nos propone Stéphane Hessel: “Indignaos, y buscad una causa por la que reivindicaros sin violencia”. Él fue uno de los padres de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin duda, el problema nace en la empresa pero desemboca en el consumidor final. Si este no permitiera dicho abuso, la empresa se vería forzada al cambio de pensamiento. De esta forma sería el consumidor quien influiría sobre la empresa y no al contrario.

Aunque lentamente, la sociedad está cambiando y empieza a interesarse por el Medio Ambiente, la justicia social y por el bienestar general y no particular. Tenemos que implicarnos todos, unos de una forma más pasiva y otros más activa, ¡pero todos!

ACCIONES ALTERNATIVAS: SER UN CONSUMIDOR RESPONSABLE.

La actitud anti-consumismo y la Economía Ecológica no deben interpretarse como empeoramiento de la calidad de vida, pues es todo lo contrario. De lo que se trata es de consumir de forma que no se afecte al Planeta, y de esa forma mejorar realmente nuestra calidad de vida.

La Confederación de Cooperativas de Consumidores y Usuarios propone, entre otras, esta serie de alternativas:

1. Alimentarse de manera sana y segura: los productos que compramos tanto en grandes como en la mayoría de los pequeños establecimientos proviene de una macro-agricultura insalubre. Busca productos ecológicos, pero infórmate de que realmente lo sean.


2. Vestirse respetando el medioambiente, sin tóxicos y con garantías sociales. Opta por fibras naturales, tintes respetuosos con el medio ambiente y prendas certificadas por su respeto con el medioambiente o el cumplimiento de estándares sociales en su fabricación. 3. Eliminar los tóxicos de nuestras casas y jardines. Opta por productos de limpieza, fertilizantes e insecticidas sin sustancias químicas peligrosas ya que afectan a tu salud y al medio ambiente. 4. Consumir energía limpia. Se pueden elegir suministradores alternativos, pero casi nadie lo sabe. Pide más información a las organizaciones de consumo y ecología. 5. Reduce el consumo de energía. Abre ventanas, baja el aire, apaga las luces, evita coger el ascensor y Opta por medios de transportes menos contaminantes. 6. Aplica la regla de las 3R. Intenta reducir tu consumo a lo que realmente necesitas, reutiliza las cosas y recíclalas cuando ya no sirven. 7. Busca establecimientos de comercio justo. Aseguran una serie de condiciones laborales y sociales responsables.

A título personal recomiendo lo siguiente:

1. El comienzo está en la búsqueda de información. No des un paso en vano sin información, pues es fácil dejarse llevar por la imagen de la empresa. Muchas de estas vende productos y envases ecológicos, pero asegúrate bien de que lo sean y así no fomentas el engaño. 2. Crear un sistema de información input-output. Esto es captar información por una parte, y transmitidla por otra. Habla de forma natural, sin sermones. Es incuestionable que estos conocimientos han de ser puestos en práctica por todos los que nos rodean. 3. No pensemos que somos uno en el mundo. Todos hacemos una suma de fuerzas insuperable, así que no actuemos como borregos y dejemos de hacer lo que hacen los demás. Hay muchas organizaciones y cada una de ellas llevan a cabo acciones muy diferentes. Piensa que es lo que te gustaría mejorar e infórmate a través de estas organizaciones. En pleno siglo XXI lo desfasado es no tener actitud responsable. 4. Esto lo he dejado para el final: ¡amad la Naturaleza!, ¡salid a conocerla y empezad por vuestro entorno más cercano! veréis grandes maravillas a muy pocos kilómetros. “Sólo cuando conocemos la Naturaleza entendemos por qué merece la pena preocuparse por ella”


PROCEDENCIA DE LA INFORMACIÓN OBTENIDA

1. videos utilizados o o o

“la historia de las cosas” de Annie Leonard “comprar-tirar-comprar” de Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española. “HOME” de Yann Arthus-Bertrand

2. consultas en internet   

http://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_de_consumo http://es.wikipedia.org/wiki/Consumismo http://www.google.es/imgres?imgurl=http://1.bp.blogspot.com/RklZLHk4UWY/TZo845sWpI/AAAAAAAAAJk/0PiajhPCYzc/s1600/Gr%2525C3%2525 A1fica1.jpg&imgrefurl=http://labasuramateriaprima.blogspot.co m/&usg=__JK7F2uN0696qX-y9XZ1SA_JvXA=&h=468&w=1600&sz=117&hl=es&start=24&zoo m=1&tbnid=O5jnY044oisx6M:&tbnh=48&tbnw=163&ei=3E7F TZHQEMS_gQffuaTLBA&prev=/search%3Fq%3Dannie%2Ble onard%2Bsistema%26hl%3Des%26sa%3DG%26biw%3D1280 %26bih%3D709%26gbv%3D2%26tbm%3Disch0%2C700&itbs= 1&iact=hc&vpx=241&vpy=453&dur=9169&hovh=87&hovw=2 98&tx=146&ty=63&page=2&ndsp=28&ved=1t:429,r:22,s:24&bi w=1280&bih=709

3. bibliografía o

guía del consumo responsable. Confederación de Cooperativas de Consumidores y Usuarios

Consumismo  

Artículo sobre consumo responsable y economía ecológica

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