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ABEL Y LAS HORMIGAS Abel era un niño de siete años al que le gustaba mucho la naturaleza . El día de su cumpleaños , sus padres le regalaron una lupa para que pudiera ver todos los bichos y las bichas del campo . Con su cantimplora de limonada , su mochila campera y su lupa , se fue un día de excursión al bosque que había detrás de su casa . Andando , andando , empezó a mirar a través de su lupa ; las mariposas en las flores , las cortezas de los árboles , el verdor de la hierba ... hasta que , caminando , caminando , encontró delante suyo , en el prado , cerca del río , una enorme mancha negra . Poco a poco , se acercó con su lupa mirando al suelo hasta llegar a la mancha , cuando vio que no era una mancha tal como creía , sino un poblado de hormigas que se encontraba reunido . En el centro , sentado sobre un granito de arena , se encontraba Iavaliduli , el jefe del poblado de las hormigas negras, que , sorprendidas por la presencia de Abel , empezaron a correr despavoridas gritando como gritan las hormigas . Iavaliduli , muy enfadado , se puso en pie sobre su silla de granito de arena , y , con el puño hacia el cielo , gritó : - Quien eres ? !! .......... Que quieres ? !! ......... Que haces aquí ? !! - Me llamo Abel , tengo siete años y me gusta mucho la naturaleza ... - y mirando fijamente a Iavaliduli con su enorme lupa , le preguntó : - Porque estás enfadado ? Y el jefe dijo : - Yo no estoy enfadado !!! ........ - tras decir esto , la expresión de su cara enfadada cambió y se puso triste , diciendo: - Estoy .... preocupado . - Qué es lo que te preocupa ? si me lo cuentas quizás pueda ayudarte ........ Levantando una ceja , sorprendido , Iavaliduli miró al enorme ojo de Abel que le observaba detrás de la lupa y le dijo : - Mis hormigas y yo estamos muy preocupadas porque tenemos un grave problema ..... Y un coro de hormigas repitió : - Un grave problema !! un grave problema !! Iavaliduli continuó : - Esta primavera el río creció mucho , tanto que sumergió el paso que nosotras utilizábamos siempre para ir a la otra orilla . Aún está sumergido y se acerca el Día de la Danza de la Lluvia , que es el día que visitamos a nuestras amigas las hormigas rojas que se encuentran al otro lado del río . Si el agua no baja , no podremos llegar a la otra


orilla y no podremos celebrar el día de la Danza de la Lluvia !! Y el coro de hormigas repitió : - No podremos ! no podremos ! - Eso sería algo catastrófico , terriblófico , espantóflico ! - dijo Iavaliduli . Y repitieron las hormigas , que parecían hormigas-loro: - Catastrófico! terriblófico ! espantóflico ! Abel se las quedó mirando y dijo , con voz decidida : - Buscaremos una solución ! ........ ya sé que podemos hacer . Y Abel , que era un niño con mucha imaginación , dejo en el suelo su cantimplora de limonada, abrió su mochila campera y de dentro sacó una hoja de papel . - Aquí está nuestra solución ! - gritó . - Una hoja de papel ?? - dijo Iavaliduli muy extrañado . - Una hoja de papel ?? - repitieron las hormigas , más extrañadas aún . - Si ! porque vamos a convertir esta hoja de papel en un avión supersónico , hipersónico y megatrónico ! - Mmmmmmm ! - gimió Iavaliduli con la ceja levantada. - Si ! supersónico ! hipersónico ! megatrónico ! - repitieron las hormigas , dando saltos . - Y con el avión podréis viajar hasta la otra orilla del río y celebrar el Día de la Danza de la Lluvia con vuestras amigas las hormigas rojas ! Y dicho esto , Abel , con mucha maña , empezó a doblar y doblar la hoja de papel hasta que quedó convertida en un bonito avión de papel . Las hormigas quedaron maravilladas ante tal portentoso invento y aplaudieron a Abel con todas sus patas . Iavaliduli se dirigió a su poblado de hormigas y estas empezaron a hacer una larga fila muy bien organizada para poder subir al avión y iniciar su vuelo transoceánico . - Estas seguro que este invento funciona ? - le preguntó Iavaliduli , incrédulo , a Abel . - Claro que si ! - contestó - . Voy a hacerte una demostración ..... Abel cogió el avión de papel con la punta de sus dedos , lo llenó con unos granitos de arena que simbolizaban las hormigas pasajeras del avión y lo lanzó con destreza en el aire . El avión describió una parábola larga y aterrizó mansamente unos cuantos metros más allá . Las hormigas volvieron a aplaudir con todas sus patas el genial invento i Iavaliduli quedó convencido de su utilidad .


Al frente de la fila , el jefe de las hormigas negras dirigió unas palabras a su poblado , que esperaba impaciente: - Hormigas negras , estáis preparadas para el viaje supersónico ? - Si ! si ! - contestaron - . Estamos preparadas ! estamos preparadas ! Entonces , una a una , empezaron a subir en aquel artilugio , enorme para ellas , que las llevaría a la otra orilla del río y que les permitiría celebrar el Día de la Danza de la Lluvia con sus amigas las hormigas rojas . Abel empezó a contar cantando : - Una hormiga negra , dos hormigas negras , tres hormigas negras , cuatro hormigas son . Y continuó : - Cinco hormigas negras , hormigas son .

seis hormigas negras

,

siete hormigas negras , ocho

Al cabo de media hora : - Ciento-una hormigas negras , ciento-dos hormigas negras , ciento-tres hormigas negras , ciento-cuatro hormigas son . Una hora después , mientras Iavaliduli estaba a su lado echando una siestecita : - Mil-una hormigas negras , mil-dos hormigas negras , mil-tres hormigas negras , milcuatro hormigas son . Y así continuó pacientemente Abel hasta llegar a las cuatro mil quinientas cincuenta y cuatro hormigas negras que había en aquel poblado . Entonces , despertó a Iavaliduli y le dijo que todo estaba preparado para el lanzamiento . Iavaliduli dio su patita a Abel dándole las gracias , emocionado , por su ayuda , porque sin él hubiera sido imposible llegar a tiempo a la Danza de la Lluvia , y se dirigió hacia el avión junto las otras hormigas , un poquito apretadas , siendo el último en subir . Abel , con mucho cuidado , cogió el avión con las dos manos , se dirigió a la orilla del río , dio unos pasos atrás para coger un poco de carrerilla y lanzó el avión como sabía hacerlo aunque ahora iba un poblado de hormigas entero dentro de él . El avión empezó a ganar altura describiendo una parábola en el aire aunque ahora no tan larga como antes , debido al peso de la tripulación , y cuando llegó a la otra orilla , empezó a descender mientras las hierbas del suelo iban frenando la velocidad , supersónica para las hormigas , que había alcanzado con el lanzamiento de Abel . Una vez en la otra orilla , las hormigas negras con Iavaliduli al frente , que como fué el último en subir ahora era el primero en bajar , fueron saliendo del avión de papel que las había llevado allí donde ellas tanto habían deseado llegar , saludando a Abel que , desde la otra orilla , las estaba observando para desearles un buen viaje . Pero aquí no acaba el cuento , porque resultó que ese día , en la otra orilla , los autobuses hacían huelga , así que las hormigas negras tuvieron que ir andando hasta el


poblado de las hormigas rojas , aunque , eso sĂ­ , llegaron a tiempo para celebrar juntas el DĂ­a de la Danza de la Lluvia .

ABEL  

CUENTO CORTO

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