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Un enclave único y empobrecido Por Álvaro López Franco El Campo de Gibraltar es un lugar especial porque es el paso natural entre África y Europa. Solo hay 14,4 kilómetros de distancia entre un continente y otro. Pero España solo ha aprovechado esta circunstancia de forma parcial. Hasta los años 60 del siglo XX el puerto de Algeciras no alcanza gran importancia en el territorio español, y hay que esperar todavía más para tener el actual estatus que lo sitúa como uno de los principales puertos europeos. Sin embargo, es incuestionable que el Campo de Gibraltar no es de las zonas económicamente más desarrolladas del país. De hecho, es una zona con muchas posibilidades de exclusión social y con tasas de paro cercanas al 40%. Además, muchísimas personas viven en la calle y sufren un verdadero calvario económico, algo fácil de comprobar a simple vista si no miramos para otro lado. Todo esto contrasta, por supuesto, con la situación de Gibraltar. Allí hay aproximadamente un 3% de paro y una renta per capita de más de 60.000 dólares al año, lo que la sitúa entre las más altas del mundo. Suena absurdo, ¿verdad? Hemos mostrado un contexto geográfico y estratégico que es igual para Gibraltar y la comarca. Por lo tanto, ¿tan mal lo hacemos los campogibraltareños para estar así? La respuesta, evidentemente, no tiene nada que ver con el saber hacer. La situación que tenemos se debe a que Gibraltar es un lugar donde no existe presión fiscal. Con matices, es tan sencillo como esto. Las diferencias entre los dos territorios podrían ser similares a las que hay entre Reino Unido y España, pero no la abismal desigualdad que hay entre Gibraltar y su entorno. No hay que ser muy listos para concluir lo siguiente: si hay un lugar donde invertir es muy barato, y otro al lado donde hacerlo es más caro, la situación que se generará es la creación de un foco con grandes riquezas y escaso desempleo, y toda la zona de alrededor será dependiente de él y mucho más pobre. Exactamente lo que ocurre con Gibraltar y todas las ciudades cercanas, especialmente La Línea.


Ante esto, hay dos soluciones. La primera es que España se tomara en serio adoptar medidas que faciliten la creación de empresas. Hoy en día se asfixia a los autónomos con impuestos y cuotas desde el primer mes, algo que no sucede en Reino Unido. Rebajar la presión sobre las nuevas empresas facilitaría mucho crear un entramado empresarial sólido, ya no solo en el Campo de Gibraltar, sino en el resto de España. La segunda, y mucho más importante, es que podamos competir en igualdad de condiciones. Para que esto suceda Gibraltar tendría que eliminar el privilegio de exención de impuestos que disfruta. Por ese motivo la Unión Europea ha dado la razón a España en los controles aduaneros que realiza. No hace falta pasar ninguno entre los demás territorios de la Unión Europea, pero en la frontera con Gibraltar sí debido a que es un paraíso fiscal. Las largas colas que tanto molestan terminarían si Gibraltar quisiera. Esto no tiene nada que ver con una cuestión nacionalista. Yo no discuto que sea territorio inglés. Lo respeto e, incluso, me parece una circunstancia positiva. Pero no es justa la competencia desigual que se genera entre dos territorios colindantes porque uno de ellos es un paraíso fiscal. Y más si todos somos europeos. A esto se suma que el Campo de Gibraltar está siempre en el olvido de la Administración pública y se vive una situación de abandono. Es como estar en tierra de nadie. Para evitar esto harían falta políticos de verdad en la comarca, que se dediquen a la Política con mayúsculas defendiendo los intereses de los ciudadanos a los que representan. Y que no sigan el juego de la Administración central solo para tener más posibilidades de ascender en la escala política.


Un enclave único y empobrecido