Issuu on Google+

Este 2 de abril se cumplen 30 años de la guerra de Malvinas. En tiempos de revisionismo histórico las efemérides nos invitan a repensar la forma en la que hemos entendido la historia. Cuando la guerra de Malvinas, aquellos hombres fueron chicos y veteranos a un tiempo. Luego su condición de chicos se volvió estigma. Los invito a desnaturalizar esta condición. La guerra de Malvinas nos deja como legado un sujeto social que iría transformándose con el correr de los años desde "chicos de la guerra", pasando por "ex-soldados combatientes", para concluir en "veteranos de guerra". En este recorrido la población construyó en él una novedosa figura cuya característica principal era su difícil encuadramiento en el habitual sistema de clasificación de los argentinos. Retomando el análisis de la antropóloga Rosana Guber podemos decir que esta característica surgió de una incongruencia jurídica cuando los "soldados" pasaron a ser "ex-soldados". Dado que aquellos muchachos cumplieron su conscripción a la edad de 19 y 20 años, a su regreso aún no habían adquirido la mayoría de edad que la ley argentina fijaba, en ese momento, en los 21 años. De este modo, quienes habían portado armas de guerra eran todavía "menores", lo cual les imposibilitaba, por ejemplo, disponer de su patrimonio, como las significativas indemnizaciones por incapacidad producida en combate. A partir del 2009 se modificó el código civil, otorgando a los jóvenes a partir de los 18 años plenos derechos en materia civil y comercial. A esta indefinición entre la condición de "chicos" y la de "adultos" le seguían otras: habían surgido de la dictadura pero crecerían y se organizarían bajo la democracia; sostenían una causa popular como antiimperialista y nacional, aunque dicha causa había sido emprendida por un régimen retrógrado, represivo y aliado a los EEUU; regresaban a la vida civil provenientes de la vida castrense, habiendo participado de una guerra del mismo lado de los militares argentinos; en suma, los ex-soldados quedaban en un limbo de indefinición categorial que la antropología llamó "liminalidad". Se llama liminal al umbral en el que se encuentra una persona cuando todavía no cuenta con los atributos del status social al que se va a incorporar pero ya perdió los atributos del estatus anterior, momento propio de los ritos de pasaje de la niñez a la adultez. Un antropólogo que me gusta mucho y que escribió sobre esta fase intermedia llama a esta condición “estar ni aquí ni allá”. Ahí quedaron los soldados de Malvinas, en una indefinición difícil de resolver. Con los soldados de Malvinas, en su calidad de "jóvenes”, asistimos a la ruptura del rito de paso a la adultez. Habiendo nacido como "chicos" durante la guerra e inmediatamente después, los ya ex-soldados se constituyeron a sí mismos primero como "ex-soldados combatientes", y desde fines de los ‘80 como "veteranos de guerra". Así definidos por ellos mismo, por la sociedad toda y por la prensa, presenciamos el transito de "chicos a veteranos" que no pasa por la plena adultez. Tanto es así que el gobierno de Menem afilió a los veteranos de guerra al PAMI, la obra social de los "veteranos" de la sociedad, los jubilados y pensionados. Este salto abrupto de chicos a veteranos denunciaba el fracaso de un rito masculino instaurado en 1901 por el Estado argentino, la conscripción. Haber atravesado el servicio militar obligatorio en una guerra convencional, no los había hecho ni This page was created using BCL ALLPDF Converter trial software. To purchase, go to http://store.bcltechnologies.com/productcart/pc/instPrd.asp?idproduct=1


plenamente argentinos, ni plenamente adultos, ni plenamente hombres. En el año 1994, el asesinato de un conscripto de 18 años, Omar Carrasco, puso en tela de juicio al Servicio Militar. A partir de este hecho el maltrato a soldados en diferentes guarniciones militares de todo el país tomo estado público y el 31 de octubre de ese año se suspendió la Ley de Servicio Militar obligatorio. La sociedad toda volvía a discutir y reflexionar sobre el paso de la juventud a la adultez, repensando ritos y ceremonias. Las guerras generan imágenes que nos quedan grabadas en el inconsciente colectivo. Pensando en esto, vemos esos rostros jóvenes congelados en las fotografías bélicas del año 1982 y ellos devuelven la pregunta sobre el país que construimos para los jóvenes de hoy y sobre el país que ustedes mismos comienzan a imaginar. Ese ejercicio sobre el pasado y sobre el presente tiene en la escuela un espacio fundamental. Nos alegra compartirlo con ustedes.

This page was created using BCL ALLPDF Converter trial software. To purchase, go to http://store.bcltechnologies.com/productcart/pc/instPrd.asp?idproduct=1


Malvinas - discurso