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IMPRENTA Imprenta del siglo XV La imprenta es un método de reproducción de textos e imágenes sobre papel o materiales similares, que consiste en aplicar una tinta, generalmente oleosa, sobre unas piezas metálicas, llamadas tipos, para transferirla al papel por presión.

Historia de la Imprenta Moderna Entre 1041 y 1048, Bì Shēng inventa en China, donde ya existía un tipo de papel de arroz, el primer sistema de imprenta de tipos móviles, a base de complejas piezas de porcelana en las que se tallaban los caracteres chinos; el gran problema del chino es la inmensa cantidad de caracteres que hacen falta para su escritura. Hasta 1449 y aun en años posteriores, los libros se difundían en copias manuscritas por copistas, muchos de los cuales eran monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la réplica de ejemplares por encargo del propio clero o de reyes y nobles. A pesar de lo que se cree, no todos los monjes copistas sabían leer y escribir. Realizaban la función de copistas, imitadores de signos que en muchas ocasiones no entendían, lo cual era fundamental para copiar libros prohibidos. Las ilustraciones y las letras capitales eran producto decorativo y artístico del propio copista, que decoraba cada ejemplar que realizaba según su gusto o visión. Cada uno de sus trabajos, podía durar hasta diez años. La imprenta había sido inventada por los chinos siglos antes, pero en la alta Edad Media se utilizaba en Europa para publicar panfletos publicitarios o políticos, etiquetas, y trabajos de pocas hojas; para ello se trabajaba el texto en hueco sobre una tablilla de madera, incluyendo los dibujos. Una vez confeccionada, se acoplaba a una mesa de trabajo, también de madera, y se impregnaban de tinta negra, roja, o azul (sólo existían esos colores). Después se aplicaba el papel y con rodillo se fijaba la tinta. El desgaste de la madera era considerable por lo que no se podían hacer muchas copias con el mismo molde. Este tipo de impresión recibe el nombre de xilografía. Cada impresor fabricaba su propio papel, estampando una marca de agua a modo de firma de impresor. Por estas marcas de agua es por lo que se conocen sus trabajos. En este entorno, Gutemberg apostó a que era capaz de hacer a la vez varias copias de la Biblia en menos de la mitad del tiempo de lo que tardaba en copiar una el más


rápido de todos los monjes copistas del mundo cristiano y que éstas no se diferenciarían en absoluto de las manuscritas por ellos. Pidió dinero a un prestamista judío, Juan Fust, y comenzó su reto sin ser consciente de lo que su invento iba a representar para el futuro de toda la Humanidad. En vez de usar las habituales tablillas de madera, que se desgastaban con el uso, confeccionó moldes en madera de cada una de las letras del alfabeto y posteriormente rellenó los moldes con hierro, creando los primeros "tipos móviles". Tuvo que hacer varios modelos de las mismas letras para que coincidiesen todas entre sí: en total, más de 150 "tipos", que imitaban la escritura de un manuscrito. Había que unir una a una las letras que se sujetaba en un ingenioso soporte, mucho más rápido que el grabado en madera y considerablemente más resistente al uso. Como plancha de impresión, amoldó una vieja prensa de vino a la que sujetó el soporte con los "tipos móviles" con un hueco para las letras capitales y los dibujos. Estos, posteriormente, serían añadidos mediante el viejo sistema xilográfico y terminados de decorar de forma manual. Lo que Gutemberg no calculó bien fue el tiempo que le llevaría poner en marcha su nuevo invento, por lo que antes de finalizar el trabajo se quedó sin dinero. Volvió a solicitar un nuevo crédito a Juan Fust y, ante las desconfianzas del prestamista, le ofreció formar una sociedad. Juan Fust aceptó la propuesta y delegó la vigilancia de los trabajos de Gutemberg a su sobrino, Peter Schöffer, quien se puso a trabajar con él al tiempo que vigilaba la inversión de su tío. Tras dos años de trabajo, Gutemberg volvió a quedarse sin dinero. Estaba cerca de acabar las 150 Biblias que se había propuesto, pero Juan Fust no quiso ampliarle el crédito y dio por vencidos los anteriores, quedándose con el negocio y poniendo al frente a su sobrino, como socio-aprendiz de Gutemberg. Gutemberg salió de su imprenta arruinado y se cuenta que fue acogido por el obispo de la ciudad, el único que reconoció su trabajo hasta su muerte pocos años después. Peter Schöffer terminó el cometido que inició su maestro y las Biblias fueron vendidas rápidamente a altos cargos del clero, incluido el Vaticano, a muy buen precio. Pronto empezaron a llover encargos de nuevos trabajos. La rapidez de la ejecución fue sin duda el detonante de su expansión, puesto que antes la entrega de un solo libro podía posponerse durante años. La Biblia de Gutemberg no fue simplemente el primer libro impreso, sino que, además, fue el más perfecto. Su imagen no difiere en absoluto de un manuscrito. El mimo, el detalle y el cuidado con que fue hecho, sólo su inventor pudo habérselo otorgado.


Primeros impresos Gutemberg, en su labor de impresor, creó su famoso incunable Catholicon, de Juan Balbu de Janna. Pocos años después, imprimió hojas por ambas caras y calendarios para el año 1448. Además, junto a su amigo Fust editaron algunos libritos y bulas de indulgencia y en particular, aquel monumento de la imprenta primitiva, la Biblia de las 42 líneas, en dos tomos de doble folio, de 324 y 319 páginas respectivamente, con espacios en blanco para después pintar a mano las letras capitulares. Según las declaraciones de diversos testigos de la resulta que, mientras en apariencia fabricaba espejos, Gutenberg se servía de todos los instrumentos, materiales y herramientas necesarios para la secreta imprenta: plomo, prensas, crisoles, etc. Años más tarde y hacia 1600 la situación social cambiaba en Alemania y una guerra civil hizo que en Maguncia los impresores huyeran para evitar caer dentro de la guerra. A los impresores les costó mucho guardar el secreto y los talleres de imprentas se esparcieron por toda Europa. La imprenta se conoce en América una vez concluida la conquista española. La primera obra impresa en la Nueva España es Escala espiritual para subir al Cielo de San Juan Clímaco en 1532. Así inició la más grande repercusión de la imprenta en la cultura de la humanidad. La palabra escrita ahora podía llegar a cualquier rincón, la gente podía tener acceso a más libros y comenzar a preocuparse por enseñar a leer a sus hijos. Las ideas cruzaban las fronteras y el arte de la tipografía fue el medio de difundirlas. A finales del siglo XIX, se perfeccionó el proceso, gracias a la invención en 1885 de la linotipia, máquina inventada por Ottmar Mergenthaler que mecaniza el proceso de composición de un texto para ser impreso. Teclado de la linotipia


Actualmente las técnicas de impresión en calidad y volumen han mejorado de forma impresionante, algunas por medio de computadora olvidándose del arte tipográfico que muchos tipógrafos del mundo se resisten a cambiar.

La imprenta electrónica Los nuevos medios de comunicación fueron la respuesta a la mayor demanda de información y entretenimiento. Los nuevos sistemas y estructuras nunca borran por completo los anteriores sino que se superponen. Así, las nuevas tácticas de almacenamiento y recuperación de información han necesitado de los medios de impresión en este campo para reagrupar y encontrar nuevas colocaciones, a menudo de carácter más especializado. Por ende la calidad del servicio que las empresas brindan sobresale con mayor intensidad y genera una satisfacción por cumplir con las especificaciones requeridas por el medio que cada vez necesita mayor calidad en los productos. La revolución audiovisual se ha presenciado en medio de un diluvio de material de promoción impreso. Todo esto ha traído consigo cambios que afectan al libro, por ejemplo, la composición convencional es ahora tan cara que en tiradas mucho más grandes se necesita justificar. Pero existe una variedad de métodos más fáciles y más baratos de producción que son asequibles, como la fotocopia y la litografía barata.

La imprenta digital Nuevos horizontes se desplegaron con la llegada de la impresión digital. El ahorro de tiempo y costes ofrecido por las nuevas técnicas digitales, valen también para la industria editorial que se beneficia de la rapidez y amplias posibilidades que la impresión digital ofrece: •

inversión optimizada: uno de los mayores problemas de la industria editorial es que si el volumen de tirada de un libro no es rentable, ese libro nunca será publicado. Ahora con la impresión digital también las tiradas cortas pueden ser rentables, permitiendo así una mayor "democracia de publicación". reimpresión: esto significa que no solo será posible obtener un coste muy bajo en el caso de nuevas impresiones, sino también para reimpresiones bajo demanda. esto permite una ulterior ventaja productiva: producir menos libros para ahorrar gastos y publicar otros en el supuesto caso que venda. Además de las ventajas directas la impresión digital nos abre un nuevo mundo: gracias a ella es posible enviar pedidos por correo electrónico, imprimir online, hacer comunicaciones rápidas y utilizar formatos universales como el PDF.


Tipografía Imagen - Caracteres tipográficos metálicos La tipografía (del griego τύπος typos, golpe o huella, y γράφω graphο, escribir) es el arte y técnica del manejo y selección de tipos, originalmente de plomo, para crear trabajos de impresión. El tipógrafo Stanley Morison la definió como: Arte de disponer correctamente el material de imprimir, de acuerdo con un propósito específico: el de colocar las letras, repartir el espacio y organizar los tipos con vistas a prestar al lector la máxima ayuda para la comprensión del texto. Stanley Morison, Principios fundamentales de la tipografía (1929)

Técnicas de Edición (Síntesis) Composición mecánica en caliente Las primeras componedoras estaban diseñadas para componer caracteres de metal fundido que se guardaban en cajetines o chibaletes. El invento de las componedoras se atribuye al doctor William Church, en el año 1822, un estadounidense que pasó la mayor parte de su vida en Inglaterra. A pesar de que su máquina era ingeniosa y pionera nunca llegó a tener éxito comercial. Los inventores continuaron trabajando en el desarrollo de máquinas de composición que lograran distribuir caracteres de metales fundidos prefabricados, pero la verdadera revolución llegó cuando se descubrió que los mejores sistemas se basaban en la llamada tecnología de composición en caliente, que permitían componer nuevos caracteres a partir de matrices ya compuestas. En 1885 Ottmar Mergenthaler construyó una máquina de composición en caliente que al poco tiempo evolucionó hacia la linotipia y que tuvo un gran éxito. En 1886 la primera linotipia —así llamada porque componía líneas enteras de caracteres al mismo tiempo— fue instalada en el New York Tribune, iniciando su largo reinado en la edición de periódicos en todo el mundo. Las matrices de cada caracter se almacenaban dentro de cajetines y se distribuían en el orden apropiado a un ensamblador por el operador del teclado, enviándose luego con los espacios adecuados a una componedora. Una vez compuesta la línea de tipos las matrices se devolvían a sus respectivos cajetines. El invento de la monotipia tuvo una importancia parecida en la historia de los sistemas de composición mecánica en caliente. Al igual que Mergenthaler, el inventor Tolbert Lanston descubrió las ventajas de trabajar con matrices. A partir de 1883, Lanston fabricó varias máquinas, algo diferentes en diseño, pero con la característica común de que funcionaban siguiendo instrucciones previamente codificadas en una cinta de papel perforado. Los primeros modelos de éxito comercial aparecieron a finales del siglo XIX, y consistían en un teclado y una componedora controlada por una cinta. A diferencia de la linotipia, la monotipia producía caracteres metálicos individuales: era una máquina de gran


adaptabilidad. La matriz deseada se llevaba a su posición mediante una cinta perforada de papel que contenía las instrucciones de composición. Aunque se desarrollaron otros tipos de máquinas de composición en caliente las linotipias y monotipias se extendieron como sistemas de composición generalizados. Fotocomposición En el siglo XX, a medida que aumentaba la dependencia en los procesos de impresión offset, se hizo patente la necesidad de contar con un tipo diferente de sistemas de impresión que no emplearan caracteres de metal en relieve. El procedimiento de la fotografía, ya empleado para imágenes en placas litográficas, era la forma en la que los inventores esperaban poder superar la composición mecánica en caliente. En 1894 apareció un sistema prototipo, pero su desarrollo se vio obstaculizado por problemas técnicos. La primera máquina rentable de fotocomposición fue instalada en la Oficina de Impresión del gobierno de Estados Unidos en la ciudad de Washington, en 1946. Bautizada con el nombre de Intertype Fotosetter, se basaba en la tecnología de los mecanismos de composición de la linotipia, pero sustituía los caracteres de cada matriz de bronce por finas películas en negativo llamadas fotolitos. Se trataba de una unidad de exposición que movía de forma secuencial cada fotolito entre una fuente luminosa y un papel fotosensible. Las máquinas de fotocomposición, y otras parecidas, eran en lo básico máquinas de linotipia reconvertidas y fueron definidas como la primera generación de sistemas de fotocomposición. Las máquinas de la segunda generación eran electromecánicas y utilizaban luces estroboscópicas, sistemas de lentes y espejos para 'congelar' los caracteres en un disco matriz de giro rápido o en una rejilla en movimiento. Las instrucciones precodificadas en una cinta de papel se encargaban de ordenar la exposición secuencial de los caracteres de impresión en el tamaño adecuado sobre la superficie de un papel sensible. La primera máquina de este tipo fue la Lumitype 200, inventada en Francia por René Higonnet y Louis Moyroud, y fabricada por primera vez en 1956. Máquinas similares eran la Linofilm de Mergenthaler y la Fototronic Intertype. Las máquinas de tercera generación aparecieron a finales de la década de 1960 y se perfeccionaron a lo largo de los setenta. Muchos de los últimos modelos sustituyen el almacenamiento de los caracteres maestros en películas o cristal, por un generador de caracteres que envía señales de vídeo a un tubo de rayos catódicos (TRC) que, a su vez, era expuesto mediante un sistema de lentes o un haz de fibras ópticas, sobre un papel sensible. Entre las máquinas de este tipo destacan la Linotrón de Mergenthaler y la Hell Digiset, construidas en Alemania, y su homóloga estadounidense, la Videocomp de RCA. Una característica de todas las máquinas de fotocomposición de tercera generación es la pantalla de vídeo que permite al operador comprobar la evolución del proceso de composición. A medida que se perfeccionaron los equipos electrónicos de visión, se pudo lograr un visionado de gran exactitud y resolución del producto final. Los sistemas de visionado más elaborados pueden llegar a generar aproximaciones razonablemente exactas del tipo de letra. Llegados a este punto, la definición o resolución final de los caracteres va siendo cada vez más perfecta. Un problema nuevo se presentó con la introducción del almacenamiento digital y los tubos de rayos catódicos. Dado que cada caracter está compuesto de líneas verticales de puntos negros (la porción más pequeña de una imagen codificada) —a través de un proceso conocido como encuadramiento de imagen— los bordes oblicuos o curvados de los caracteres quedaban dispuestos con un efecto de escalera, lo que popularmente se conoce como 'dentado'.


Equipos láser El término fotocomposición apenas sirve para describir con exactitud el funcionamiento de los sistemas más avanzados pertenecientes a la cuarta generación de máquinas de fotocomposición. Estas m��quinas emplean por lo general rayos láser que funcionan según las instrucciones de un ordenador para determinar la impresión; también pueden producir artes lineales y de media tinta (véase Fotograbado). Los caracteres maestros se almacenan digitalmente en la memoria del ordenador. Los aparatos láser, igual que las máquinas de composición de tubos de rayos catódicos de tercera generación, también permiten obtener caracteres (e ilustraciones) por encuadramiento de imágenes, pero se diferencian en que utilizan procesadores de encuadramiento de imagen que conducen el barrido horizontal del láser a través de la página de arriba a abajo. En las componedoras digitales de alta calidad, como las Lasercomp Monotype y las Linotronic de Mergenthaler, esas líneas de exploración horizontal se consiguen con una densidad de entre 1.270 y 2.540 puntos por pulgada. Equipos de edición electrónica (DTP) A finales de los ochenta, la aparición de la tecnología de edición electrónica (DTP) revolucionó los sistemas de impresión. Estimulados por la disminución de los costos y la miniaturización de la memoria, los ordenadores personales a precios asequibles, producen en la actualidad documentos de una complejidad sorprendente (véase Microcomputadoras). Cuando se preparan documentos con el software adecuado, se pueden crear presentaciones de gran calidad, eligiendo entre cientos de tipos de letras o combinando cualquier elemento gráfico además de ordenar los documentos de acuerdo con formatos predefinidos o transformarlos de diversos modos. Un hito en la historia de la autoedición electrónica fue la aparición en el mercado, en la década de 1980, de los ordenadores o computadoras Macintosh de Apple Computer que, basados en una interfaz gráfica, se caracterizaron por un fácil manejo y sencillez de aprendizaje. Hoy día la posibilidad de trabajar con los mismos programas informáticos de autoedición en la plataforma Macintosh y la plataforma PC, ha permitido aumentar tanto el número de usuarios como el de aplicaciones que realizan este tipo de trabajo. Entre todos estos programas podemos destacar, en la actualidad, los desarrollados por las compañías Adobe System Incorporated (PageMaker); Quark Inc. (QuarkXpress) y Corel Corporation (Corel ventura). En cualquier caso no hay que olvidar que en el campo de la informática la investigación es constante en la búsqueda de productos nuevos, y los cambios y perfeccionamiento de estos programas se realizan día a día. Una vez preparado el documento a gusto del operador o diseñador, el archivo debe ser tratado por la computadora para su transmisión a una impresora que activa su mecanismo de impresión por láser para el encuadramiento horizontal de las líneas. Este proceso electrónico es gestionado por lo que se conoce como Lenguaje de Descripción de Página (LDP). El LDP proporciona a la impresora las instrucciones necesarias para aplicar las numerosas marcas minúsculas que compondrán los diferentes tipos de letra. Conectado a una impresora láser capaz de imprimir con una resolución de unos 800 puntos por pulgada en adelante, el ordenador personal puede generar composiciones de una notable calidad. Nunca desde los orígenes de la impresión se había llegado a que una sola persona pudiera controlar el diseño, la composición y la impresión, haciendo desaparecer las tradicionales barreras entre los sectores especializados de la industria de las artes gráficas.

Técnicas de impresión Procesos utilizados para reproducir textos o imágenes, como la imprenta, litografía, tipografía, flexografía, grabado y serigrafía. Todas estas técnicas utilizan mecanismos sencillos que consisten en


aplicar sustancias colorantes a un soporte, ya sea de papel o plástico, para realizar múltiples reproducciones. En una prensa de varios colores se pueden imprimir muchos colores en una sola pasada. La impresión mediante colores planos utiliza mezclas de tintas para reproducir cualquier color y se utiliza mucho en la impresión de embalajes, en que suelen predominar grandes zonas de un mismo color. La impresión mediante separación de colores se basa en cuatro tintas transparentes —cyan, magenta, amarillo y negro— que se van superponiendo en diferentes proporciones. Este método permite reproducir con enorme fidelidad fotografías y otras imágenes en color. La mayoría de las prensas de impresión transfieren tinta desde un cilindro a hojas o rollos en movimiento en los que va el material que se va a imprimir. Las prensas que imprimen sobre bobinas, realizan 600-900 metros por minuto. Las prensas que imprimen sobre hojas sueltas por lo general son más lentas que las de bobinas, pero pueden hacerlo sobre soportes de mayor grosor, como cartulina o plancha metálica. Desde los años sesenta, los avances en la fotografía y la electrónica han revolucionado la impresión. Los nuevos materiales sensibles a la luz, como las resinas de diazonio y los fotopolímeros (véase Polímeros), han creado superficies de impresión duradera por medios fotográficos y no mecánicos. Los sistemas informáticos permiten fabricar con rapidez películas para transferir imágenes a cualquier superficie de impresión. Incluso se obtienen impresiones o grabados directamente por medio de máquinas que utilizan ciertos tipos de rayo láser o agujas de diamante. Las imágenes generadas en los ordenadores o computadoras se almacenan en bases de datos y se transfieren directamente a las formas de impresión sin ningún paso intermedio. Considerados en conjunto, todos estos cambios han sido bautizados como “la revolución de la preimpresión”. Litografía En la actualidad, la técnica más importante y versátil es una variante de la litografía por offset. El inspector cartográfico alemán Aloys Senefelder fue quien sentó sus principios básicos a finales del siglo XVIII, gracias a sus experimentos con métodos de fabricación de superficies de impresión en relieve utilizando un proceso de corrosión con ácidos. Senefelder descubrió que una superficie caliza húmeda repelía la tinta al óleo y que una imagen dibujada en dicha superficie con un pincel aceitado repelía el agua y atraía la tinta. Cualquier dibujo sobre la superficie de la piedra se podía reproducir poniendo en contacto una hoja húmeda de papel con el dibujo entintado. Este ciclo se podía repetir centenares de veces antes de que la reproducción perdiera fidelidad. El proceso, bautizado como impresión química por Senefelder, se convirtió pronto en una técnica popular, ya que permitía al artista producir muchas copias de un dibujo a mano alzada. A finales del siglo XIX se utilizaban diversas clases de piedras para transferir hasta 30 colores diferentes a una sola hoja de papel con el fin de obtener magníficas litografías de color que parecían dibujos de acuarela. La litografía de color moderna sólo utiliza cuatro tintas para conseguir una amplísima gama de colores naturales. Offset Durante la primera mitad del siglo XX se descubrió que la tinta se podía transferir de la superficie litográfica a una superficie intermedia de caucho y de allí a papel. El elemento intermedio, denominado mantilla, es capaz de transferir la tinta al papel y a otros muchos materiales que no pueden ser impresos de forma directa, incluido el plástico y los metales. Gracias a que la mantilla se adapta a la textura de la superficie que se va a imprimir, la calidad de las imágenes litográficas resulta inigualable.


Litografía offset moderna La función de la superficie de impresión caliza original corresponde hoy a unas finas planchas de aluminio, aunque también se utilizan otros materiales como acero inoxidable y plástico. Las planchas se enrollan sobre un cilindro y entran en contacto directo con el cilindro de caucho. Una batería de rodillos de goma y metálicos se encargan de llevar la tinta y el agua a la superficie de la plancha. La tinta pasa en primer lugar al cilindro de caucho y de ahí al papel. Las planchas litográficas constituyen las superficies de impresión más económicas en la actualidad, lo cual ha contribuido enormemente al éxito del proceso. Las planchas de aluminio llevan un fino recubrimiento de material fotosensible, como los fotopolímeros, que experimenta un cambio de solubilidad al quedar expuesto a una fuente intensa de luz azul y ultravioleta. Las imágenes se transfieren a la superficie cuando se expone la plancha a través de un positivo o un negativo de película. Ciertas sustancias se pueden exponer directamente, mediante una cámara de artes gráficas o un rayo láser controlado por computadora, y elimina por tanto el coste de la película y se acelera el proceso de confección de las planchas. El tamaño de las prensas modernas de offset van desde los duplicadores pequeños alimentados por hojas —usados para pequeños trabajos monocolores como folletos y boletines— hasta las enormes prensas capaces de imprimir millones de ejemplares de revistas, catálogos y productos de embalaje. Ningún proceso puede exhibir una gama tan amplia de aplicaciones. Impresión en relieve El fundamento del proceso de impresión en relieve es el mismo que el de un tampón de caucho. Se aplica tinta a las zonas más prominentes de la superficie de impresión y a continuación se transfiere al papel o cualquier otro soporte. En la actualidad se utilizan dos formas de impresión en relieve — tipografía y flexografía—, que se diferencian por las características físicas de las superficies de impresión y de las tintas. La tipografía se efectúa utilizando una superficie de impresión de metal o plástico y una tinta de gran viscosidad. La flexografía emplea una superficie blanda de caucho o plástico y una tinta fluida. Tipografía La tipografía, la forma más antigua de impresión, nació con el invento del tipo de imprenta metálico y móvil fundido a mediados del siglo XV, y durante cinco siglos fue la única técnica de impresión para grandes tiradas. A mediados del siglo XX, y a pesar de su superioridad en cuanto a claridad de impresión y de densidad de la tinta, la tipografía cedió su predominio al offset por ser un proceso mucho más rápido. Originalmente las superficies de impresión tipográfica se construían ensamblando miles de tipos de plomo que llevaban fundida en relieve una letra o una combinación de éstas con el fin de crear páginas de texto. Se aplicaba entonces tinta a la parte en relieve y se estampaba sobre papel o pergamino. Las letras se combinaban con xilografías y grabados para obtener páginas compuestas con texto e ilustraciones. Planchas de copia La primera plancha de impresión tipográfica se fabricó confeccionando el molde de una forma tipográfica y mediante fusión haciendo un duplicado en metal, que se llamó estereotipo. Esta tecnología adquirió una enorme importancia durante la Revolución Industrial, ya que proporcionaba una superficie de impresión de una sola pieza que se podía utilizar en diferentes prensas automatizadas. Los estereotipos curvos obtenidos a partir de moldes de papier-mâché se utilizaron en rotativas tipográficas para imprimir los periódicos diarios hasta principios de los años setenta, cuando las técnicas de edición


sufrieron un cambio radical y las máquinas de composición de fundición fueron sustituidas en gran medida por la tipografía automatizada. El electrotipo, otra forma de duplicado de formas tipográficas, se realizaba al depositar una fina capa de cobre sobre la impresión en cera de la forma original y rellenar el molde de cobre resultante con plomo. Los electrotipos reproducían con más detalle la superficie original en relieve que los estereotipos y por tanto gozaron de gran favor por su impresión tipográfica de mayor calidad. (Véase también Cliché). Planchas de fotopolímeros A final de la década de 1950 hizo su aparición una forma totalmente nueva de fabricación de planchas de relieve, que utilizaba una sustancia plástica soluble que se endurecía al quedar expuesta a la radiación ultravioleta. Desde entonces se han creado un sinfín de planchas de fotopolímeros. Un grueso recubrimiento de fotopolímero sobre un soporte de metal o plástico se somete a luz ultravioleta a través de una película que sólo permite el paso de la luz por aquellas zonas que se efectuarán la transferencia de tinta. El fotopolímero se va endureciendo, o polimerizando, en dichas zonas y al eliminar el recubrimiento sobrante con agua o cualquier otro disolvente el resultado es una impresión en relieve que se puede montar directamente en cualquier prensa tipográfica. Otra variante de este proceso consiste en aplicar sobre papel o plástico un fotopolímero líquido que se solidifica cuando queda expuesto a radiación ultravioleta. A continuación se elimina el líquido sobrante. Estas planchas se fabrican en poco tiempo y resultan muy apropiadas para la tirada de periódicos, donde resultan muy importantes los plazos de confección. Las rotativas de alta velocidad y las planchas de fotopolímeros han hecho posible que la tipografía siga siendo competitiva en determinados sectores, como los periódicos, a pesar de que el offset es el líder indiscutible de los procesos de impresión. Impresión flexográfica Las planchas flexibles y las tintas fluidas que se utilizan en la flexografía convierten este proceso en el idóneo para la impresión sobre superficies no porosas como películas y polietilenos. En origen, todas las planchas flexográficas se construían en caucho moldeado, que sigue siendo el material más utilizado cuando se trata de crear sobre un único rodillo de impresión copias múltiples de una misma imagen. Los moldes en caucho son impresiones de las superficies originales en relieve, como los tipos o grabados, y normalmente se utilizan para fabricar varias planchas de caucho. El montaje de un rodillo de impresión con planchas de caucho es un proceso muy largo, ya que hay que montar muchas planchas sobre un único rodillo y cada plancha debe quedar colocada exactamente en la misma posición que las demás. Durante los años setenta aparecieron las primeras sustancias para las planchas de fotopolímero, que acortaron sensiblemente el tiempo necesario para fabricar y montar un juego de planchas. Esto ha permitido la extensión de dicho proceso a nuevos mercados, sobre todo a la impresión de revistas. Además, en la flexografía se pueden usar las tintas solubles en agua, con lo que resulta innecesario el empleo de disolventes tóxicos. Las imprentas flexográficas poseen un diseño sencillo, ya que la tinta líquida se aplica a la superficie de impresión sin necesidad de ningún otro complejo sistema de entintado. La impresión se efectúa en rodillos o bobinas de soporte en hojas sueltas y las bobinas impresas se transforman en el producto terminándose en un proceso de fabricación independiente. Grabado El grabado, denominado asimismo huecograbado, es un proceso de impresión de gran tirada que utiliza un mecanismo de transferencia de tinta por completo distinto de la impresión en relieve. La superficie de impresión es un rodillo metálico pulimentado recubierto por un conjunto de diminutas


cavidades o celdas (hasta 20.000 por centímetro cuadrado) que conforman las imágenes a imprimir. El rodillo, que puede alcanzar una longitud de 2,5 m o más, está parcialmente sumergido en un recipiente de tinta líquida disuelta. A medida que gira va quedando bañado en tinta. Una cuchilla de acero de la longitud del rodillo elimina la tinta sobrante de la superficie pulimentada, dejando sólo la que ha entrado en las cavidades. La tinta se transfiere inmediatamente a una bobina de papel en movimiento que se comprime contra el rodillo. Los rodillos de grabado están hechos de acero con un fino recubrimiento de cobre, dispuesto con métodos químicos o electrónicos con el objeto de formar las celdas que transfieren la tinta. Una vez creadas las cavidades, el cilindro se recubre con una fina película de cromo para conseguir una superficie dura resistente a la cuchilla. Cada una de las celdas transfiere un punto diminuto al papel. Las celdas pueden tener diferente profundidad, lo que crea un grado de oscuridad distinto en los puntos de tinta. Esto permite obtener en el grabado una amplia gama de tonos grises y proporciona una magnífica reproducción de originales fotográficos. La impresión en color se consigue con el empleo de diferentes rodillos de impresión para la tinta cyan, magenta, amarilla y negra. Cada rodillo se guarda en una estación de impresión individual. La bobina se transporta mediante rodillos de una estación a otra y puede alcanzar una velocidad próxima a los 900 metros por minuto. Una vez impreso cada color, la bobina pasa por la secadora, donde se evapora el componente disolvente de la tinta. El disolvente se regenera o se quema para producir energía. Algunos talleres de huecograbado han comenzado a usar tintas solubles en agua y es probable que esta tendencia continúe, debido a la amenaza que constituye para la salud y el medio ambiente la utilización de disolventes derivados de hidrocarbonos. El coste de la fabricación de un juego de cilindros de grabado ha restringido su utilización a trabajos de gran tirada (cercana al millón de reproducciones). Las revistas semanales y mensuales de gran tirada, los catálogos de venta por correo y los embalajes constituyen los mercados naturales de esta técnica. El grabado también se utiliza para reproducir diferentes texturas y dibujos sobre materiales de decoración. La mayoría de las vetas de madera simuladas en los muebles económicos, por ejemplo, están impresas mediante la técnica de grabado. Los nuevos métodos de fabricación de rodillos de grabado, con máquinas electrónicas controladas por ordenadores, han reducido el tiempo necesario para confeccionar un juego de cilindros, pero aún siguen siendo mucho más caros que las superficies litográficas de impresión. Hay también un proceso especializado, relacionado con el grabado al buril, que utiliza superficies de grabado giratorias de acero a fin de imprimir papel moneda, letras de cambio, acciones de bolsa y papelería profesional de alta calidad. La tinta se transfiere directamente desde las cavidades en la superficie de impresión a las hojas de papel transportadas a través de la prensa. El huecograbado destaca en la reproducción de imágenes artísticas compuestas por líneas muy finas y pequeñas áreas de color plano. No se puede utilizar para reproducir imágenes fotográficas o para imprimir grandes superficies homogéneas. La utilización de tinta pastosa y de superficies con múltiples cavidades proporciona a este tipo de grabado una textura rugosa diferencial. A veces, se utilizan resinas en polvo para recubrir la tinta húmeda en trabajos litográficos o tipográficos con objeto de simular el efecto de huecograbado con un coste mucho más reducido, motivo por el cual a menudo se fabrican de esta forma las tarjetas de visita y la papelería con grabados. Serigrafía Denominada originalmente impresión con estarcido de seda debido a las pantallas de seda que utilizaba, la serigrafía tiene una gran importancia en la producción de los más diversos objetos industriales, tales como paneles de decoración, tableros impresos, conmutadores sensibles al tacto, recipientes de plástico o tejidos estampados. Las pantallas para la serigrafía comercial suelen


fabricarse por medios fotomecánicos. Sobre un bastidor rectangular se tensa un fino tejido sintético o una malla metálica y se le aplica un revestimiento de fotopolímero. Al exponerlo a través de un positivo de película se produce un endurecimiento en las zonas que no se quieren imprimir. Se lava entonces la sustancia que no ha quedado expuesta y se crean las zonas abiertas en la pantalla. En la prensa, la malla se pone en contacto con la superficie a imprimir, y se aplica la tinta a través de las zonas abiertas del cliché mediante un rodillo de caucho. Las prensas para la serigrafía van desde los sencillos equipos manuales para estampar a pequeña escala camisetas y letreros hasta las grandes prensas para aplicaciones multicolores y de grandes tiradas. El proceso se caracteriza por su capacidad para imprimir imágenes con buen nivel de detalle sobre casi cualquier superficie, ya sea papel, plástico, metal y superficies tridimensionales. Además es el único proceso importante de impresión que se utiliza de forma habitual para producir imágenes que no están a la vista. Los dibujos de los circuitos en los paneles sensibles al tacto, por ejemplo, están serigrafiados con tintas conductoras especiales. Procesos de impresión electrónica Todos los procesos descritos hasta ahora utilizan una superficie fija de impresión que transfiere la misma imagen de tinta en cada uno de los ciclos de la prensa. Los sencillos mecanismos físicos de transferencia de tinta hacen que estos procesos puedan ejecutarse con mucha velocidad. Debido al elevado coste de fabricar un juego de planchas, montarlas en la prensa y tener ésta en funcionamiento hasta que la impresión esté debidamente alineada y los colores sean los correctos, estos procesos requieren una tirada bastante grande para resultar rentables. Para tiradas más reducidas, sobre todo de información cambiante, resultan más prácticos los procesos electrónicos, que no utilizan planchas de impresión y que obtienen buenas reproducciones sin desperdicio de papel. Impresión electrofotográfica Las modernas copiadoras electrostáticas de oficina disponen de una superficie de impresión que se forma instantáneamente mediante la fotografía o escaneado del original. La superficie va recubierta por una sustancia fotoconductora, como el sulfuro de selenio o de cadmio. En la oscuridad, cualquier fotoconductor actúa como un aislante, conservando una cierta carga de electricidad estática. Las zonas de la superficie que se iluminan en una cámara o mediante un rayo láser se convierten en conductoras y pierden la carga. Las demás zonas conservan su carga, atrayendo las partículas de carga contraria de un colorante denominado tóner. El tóner se transfiere entonces a un papel o un plástico mediante fuerzas electrostáticas y no por presión. Este ciclo se repite para cada copia, lo que convierte al proceso en demasiado lento y complejo para aplicaciones de impresión masiva; sin embargo, resulta adecuado para la mayor parte de la ofimática. En el caso de pequeñas cantidades, las impresoras electrofotográficas pueden reproducir originales en color con una calidad de imagen que en las mejores se acerca a la de la litografía en offset. Impresión por chorro de tinta Un conjunto de inyectores de tinta, controlados por computadora, pueden generar imágenes sobre una hoja de papel en movimiento o la banda de una bobina. Las impresoras de chorro de tinta más sencillas se utilizan para imprimir información variable, como la fecha de caducidad en los envases de los alimentos o las etiquetas con la dirección en envíos postales, y a veces se instalan conectadas a los equipos de imprenta tradicionales. Las impresoras en color de chorro de tinta más complejas son capaces de generar reproducciones con calidad litográfica en muy poco tiempo.


Impresión por microcápsulas Esta tecnología utiliza papel impregnado con miles de millones de cápsulas microscópicas de colorantes líquidos. El papel se expone a la luz reflejada de una imagen original y los colorantes contenidos en las cápsulas se endurecen según la cantidad de luz que reciban. El papel expuesto se prensa entonces con unos rodillos de acero contra el papel soporte, y los colorantes que no se han endurecido formando la imagen al depositarse en el soporte. El proceso sirve para obtener pequeñas cantidades de reproducciones en color de alta calidad. Impresión por sublimación térmica y transferencia de ceras Un conjunto de elementos térmicos, controlados por ordenador, pueden transferir tintas o capas de cera desde una cinta de plástico al papel soporte. El elevado coste de los materiales y la lentitud de los procesos térmicos han limitado su utilización a aplicaciones que sólo precisan muy pocas copias. La creciente relación entre la impresión tradicional y la electrónica tiene más un carácter complementario que competitivo. Los procesos digitales de impresión en color se utilizan cada vez más para analizar el resultado de las imágenes antes de procesarlas en películas y planchas para la litografía, grabado o impresión en relieve, reduciendo así la probabilidad de introducir cambios una vez que el trabajo se haya enviado a la imprenta. Fuentes Bibliográficas • •

WIKIPEDIA, sitio de internet "Edición, Sistemas de", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99 "Técnicas de impresión", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99


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