Issuu on Google+

Hablando con la Soledad

Jhon Francis

1


HABLANDO CON LA SOLEDAD Cuentos y Relatos Jhon Francis


HABLANDO CON LA SOLEDAD Jhon Francis Peña Arévalo

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2011-13229 © Jhon Francis

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en o transmitida por un sistema de reproducción de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito del autor.


A mis generadores de motivación en esta vida A mi abuela Catalina Calle Córdova (Por enseñarme que en la humildad esta la sabiduría) A mi padre Viejo hombre de mar A mi Madre Petronila Arévalo Calle A mis Hermanos Miguel Ángel – Juan Daniel – Flor del Roció.


ÍNDICE

25....................................................................................................................................................... 81 AMOR INMORTAL ............................................................................................................................. 84 EL AMIGO DEL PESCADOR ................................................................................................................ 29 EL JUICIO DEL SORDO MUDO ........................................................................................................... 16 EL POETA DE UN RECUERDO OLVIDADO.......................................................................................... 42 EPITAFIOS DE UNA AUSENCIA .......................................................................................................... 45 GÉNESIS ............................................................................................................................................... 7 HABLANDO CON LA SOLEDAD .......................................................................................................... 38 NATURALEZA MUERTA ..................................................................................................................... 23 ROQUEFORT ...................................................................................................................................... 69 SUEÑO DE MEDIA NOCHE ................................................................................................................ 65


PROLOGO Existencialismo. Es el sinónimo de esta composición literaria que no pretende erigirse una efigie, pero merece mucha atención por el tema que trata el autor. “Hablando con la soledad” encierra muchos enigmas concernientes a ese mundo infinito de los sentimientos inhibidos por el sufrimiento humano, donde aquí son expresados con un estilo muy bien labrado, haciendo uso de la psicología, la filosofía y la poesía fundan una nueva pieza que por sí sola brilla sin necesidad de pulirla. Esta forma de escribir es insurgente con lo ortodoxo e inexorable con cualquier regla, podría decir sin miedo a la aberración en denominar este estilo bajo el titulo de psicoterapia de la poesía existencialista, porque Jhon Francis es un gran científico dentro de la psicología y psicopatología en neuroelectrobioquímica, además de haber mantenido una vida estoica en la religión, cuyas experiencias lo han convertido en un personaje idóneo como a Viktor E. Frankl, para impregnar su contenido manifiesto y onírico en estos cuentos y relatos, haciendo la transubstanciación con el título “hablando con la soledad”. Los sentimientos más sensibles escapan hacia el último lugar del mundo, donde convive la fantasía y la soledad, dando como sui generis una soledad muy distinta de otra, sin escapar de lo tétrico y gótico que esta podría ser para el hombre. Si el lector se plantea muchas preguntas con respecto a la soledad, este lugar será como un vademécum filosófico. Pues bien, esta obra será lo que el lector quiera que sea, según su razón. Sin llegar a la extensión de las palabras, diría como conclusión que “hablando con la soledad” es una composición inconclusa del piano de Beethoven, una canción en la voz de Alfredo Kraus y algún poema bohemio de Baudelaire.

Jean-Sébastien Boissieu Escritor y Director del IPE Verano de Boulogne-Billancourt – Francia. 2011


Hablando con la Soledad

GÉNESIS Al culminar de crear al mundo y a los seres vivos, dios llamó a todos los animales y mirándolos con cariño y ternura les dijo: ustedes mis hijos los he creado con amor y cada uno de ustedes tendrá una misión en este lugar que se llama paraíso, que luego se llamará planeta tierra por el conocimiento del hombre, vuestro hermano mayor que cuidará de ustedes. Todos los animales, mirándose unos a otros, preguntan - padre ¿porqué nuestro hermano mayor? - y dios contesta con ternura - porque él es como yo y como ustedes, él tiene mi imagen y el corazón de ustedes y mediante ese corazón semejante, él podrá entenderlos y así podrá cuidar de ustedes. Todos los animales reunidos en el paraíso se alegraron enormemente y preguntaron: donde está para conocerlo - y dios respondió: todavía no lo he creado porque antes quiero que escuchen esta profecía. En los primeros días que el hombre conozca lo que he creado comenzará a comportarse extrañamente por causa de la desobediencia, primero lo hará su compañera que por nombre llevará Eva y él se llamará Adán, quien complacerá los caprichos y la vanidad de su compañera, pecarán por incitación de un ángel muy bello que se revelará ante mí y yo lo desterraré de mi lugar santo y lo arrojaré a la tierra, y Adán junto con Eva también serán desterrados del paraíso porque ellos ya estarán malditos y a causa del pecado ustedes mis magnificas criaturas se mancharán porque van hacer parte del hombre, gobernará en ustedes para que le sirvan porque así lo estableceré, pero el hombre abusará de ustedes nefastamente hasta extinguir algunas especies, y lo peor de todo ustedes experimentarán lo que el hombre llamará calentamiento global, va hacer como una enfermedad, ya lo verán más Jhon Francis

7


Hablando con la Soledad

adelante, también vivirán felices con hombres piadosos. Este mundo de dividirá entre el bien y el mal, pero no desesperen yo les protegeré. Durante la existencia de ustedes en este mundo, su hogar, conocerán mi Hijo unigénito, conocerán profetas, discípulos y hombres santos como Abraham, Noé, Josué, Moisés, Pablo y muchos más, también experimentarán dolor y angustia cuando este mundo llegue a su final, ¡pero tranquilos!, yo los recuperare y los tendré en mi nuevo paraíso, cuando todas las cosas de este mundo pasen. Todos los animales retorcidos de dolor exclaman a gran voz – no hagas al hombre, por favor padre. Y dios contesta - tengo que hacerlo porque yo he creado todo esto e incluso a ustedes para él, todo lo que he creado será para el hombre por que el gobernará aquí, en su hogar. Y si yo no hago al hombre entonces tengo que destruir todo e incluso a ustedes, dejaré que el hombre se encargué y se destruirá el mismo, pero todo no es malo, habrán personas muy buenas y piadosas, ellos les amarán y ustedes también y serán sus grandes amigos. Todos los animales comprendieron lo que dios exponía y exclamaron – que se haga tu voluntad padre, aguardaremos tus santas palabras y tu promesa de un nuevo paraíso para nosotros y los hombres que te aman incondicionalmente así como nos amas. Dios vuelve a mirar a su creación y le pide un favor a cada uno, un favor muy especial. Los animales a sombrados de que dios les pidiese un favor; piden explicación – querido padre, eres poderoso para pedirnos ayuda, podrías hacer cualquier cosa con tan solo mover un dedo - ante esta intervención, el padre dice – les pido un favor por que más adelante, Jhon Francis

8


Hablando con la Soledad

como les dije, todo va hacer distinto; ahora es verde, mañana será gris como el otoño de una soledad interminable, yo haré ese favor que les digo, pero lo haré en ustedes por que los he creado con una finalidad específica, para enseñarle al hombre cosas simples y complejas, ustedes serán como los consejeros del hombre cuando este caiga en desgracia y cuando necesite ayuda en sus problemas cotidianos. Todos los animales intrigados preguntan – ¿Cómo ayudaremos al hombre? - Y el padre mirando atentamente a una de sus criaturas, explica - tu hijo, serás perro y le enseñarás a tu hermano mayor la lealtad, la amistad y lo cuidarás del peligro, porque vendrán tiempos en que los hombres se traicionarán unos a otros, la mujer y el varón se volverán infieles en el amor, la humanidad vivirá en guerra como hacen los enemigos. Tú te encargarás de mostrarle al hombre el camino hacia mí, por medio de la amistad - el perro poniendo atención exclama – que se haga tu voluntad en mí, le enseñaré al hombre el valor de la amistad. Luego dios clava su mirada llena de amor a una ave y le dice – tu hijo serás chilalo, y tendrás muchos nombres como hornero, albañil y entre otros, te llamarán a si por qué construirás una casa de barro en forma de horno y ahí pasarás tus veranos. Le enseñarás al hombre a construir sus casas, valiéndose del barro y la paja, también le enseñarás al gallo a cantar con la finalidad de mostrarle al hombre que ya es otro día de vida, también sufrirás de infartos cardiacos por motivo de emociones fuertes como la ira y a si le enseñarás al hombre a calmarse, cuando pierda la calma.

Jhon Francis

9


Hablando con la Soledad

Volvió dios a dirigirse con otra mirada, esta vez a una bestia – tú serás burro y le ayudaras al hombre en su trabajo pesado, le enseñarás a no ser ocioso, también le enseñarás la humildad y la paciencia, así como también la fortaleza de espíritu. Dios siguió señalando con una mirada omnipotente a sus criaturas y una de ellas se sobre salto a los pies de dios – aquí estoy padre, que se haga tu voluntad – y el padre dijo – tu corazón te ha hablado para que me sirvas ayudando al hombre. Tú serás paloma y tendrás una importante misión en la vida del hombre, le harás conocer la paz cuando exista la turbulencia, el llanto, la guerra, el ruido estresante del dolor, de las luchas consigo mismo y con su concupiscencia. También le harás conocer el amor. Los animales observaban inquietantemente, como dios dictaba consigna de una misión específica para cada uno de sus hijos. Unos emocionados, preguntaban cual sería su misión y uno de ellos dio la iniciativa en dar el primer paso – padre ¿cuál será la misión que me darás para ayudar al hombre? - y dios responde – tú serás águila y el hombre admirará tu perfección de vuelo, tu exactitud de casar; le enseñarás al hombre a volar muy alto en su vida, le enseñarás a conocer el cielo para que se acuerde de mi. Serás el rey del cielo y tu nombre significará erupción de dignidad, libertad y fascinación, le enseñarás también el triunfo del espíritu sobre la materialidad inerte. Enseñarás a todas las aves a volar, serás el mensajero del viento y del peligro. El águila bajo la cerviz y dijo – que se haga tu voluntad en mí para tu gloria. Un mamífero observo lo que hizo el águila, se abalanzo ágilmente hacia el padre de la creación y preguntó - ¿cuál será mi misión altruista con mi hermano mayor? - Y dios Jhon Francis

10


Hablando con la Soledad

respondió – enseñarás a los mamíferos carnívoros a casar, harás una asociación con el hombre, el te alimentará y tu le cuidaras de las plagas, te convertirás en ejemplo de ternura y le enseñarás la soledad, la astucia, la inteligencia, la limpieza y el aseo, la belleza, la independencia y te encargarás de hacerle compañía. Sentándose sobre una roca, el gato dijo – que se haga la voluntad de tu amor. Una bestia dio un largo paso hacia adelante y mirándolo dios dijo – tú serás caballo y le enseñarás al hombre la libertad, la lucha por la expresión de lo que siente su corazón, le enseñarás la nobleza de su conducta y la lucha por la libertad, el hombre entenderá que lo salvaje nunca se dominará, porque lo salvaje esta en el corazón, donde mora el espíritu del hombre y el espíritu siempre será libre. El caballo dijo – que la libertad de tu amor se haga en mí, según tu voluntad. Dios sonrió al ver a una ave y a una criatura muy particular y, dios dijo – tú serás loro y tú mono, se encargarán de enseñarle al hombre la sonrisa y el buen humor, ambos se parecerán a él, tu loro imitarás su lenguaje articulado en palabras y el hombre se reirá mucho, olvidará sus conflictos emocionales y tu mono copiarás su conducta y serás el más inteligente de todos, serás el animal que más se parecerá en forma física al hombre y te convertirás en su espejo para que el hombre no se olvide que también es un animal, y se acuerde que ustedes son sus hermanos menores. El loro y el mono dijeron – que se haga tu voluntad en nosotros. Una ave hizo un ruido que alertó a todos y dios le dijo – tú serás carpintero y le enseñarás al hombre este oficio, incluso mi hijo salvador será carpintero al igual que tú. Le enseñarás Jhon Francis

11


Hablando con la Soledad

también la perseverancia y construirás muchos agujeros para que las demás aves y ardillas aniden allí. La pequeña y poderosa ave dijo – que se haga tu perseverancia en mí, según tu voluntad. Una bestia le preguntó al padre - ¿por qué me has dado dos jorobas? – y dios en su infinita sabiduría responde – porque vivirás en el desierto

y las dos jorobas te ayudarán

almacenar alimento y agua para que puedas cruzar el desierto de oasis a oasis. El desierto será tu hogar, le enseñarás a tu hermano mayor que, el hombre más fuerte es el que más tolera la soledad, como la soledad del desierto que cruzarás toda tu vida. Hijo mío, le enseñarás al hombre la perseverancia en el trabajo y la sobriedad y morigeración de sus costumbres, le enseñarás también la voluntad y te convertirás en un animal sabio y tú serás camello – que se haga tu perseverancia, paciencia y sabiduría en mi – afirmó el camello. Tú serás gallo – dios dirigió la mirada hacia una ave y luego prosiguió – le enseñarás al hombre la valentía, dar seguridad y confianza a su familia, le enseñarás el respeto y la admiración- que se haga tu voluntad - obedeció el gallo. Un felino se acerco al padre y le hizo reverencia y preguntó – padre ¿cuál será la misión que me darás? - Y el padre dijo – le enseñarás al hombre a gobernar, a poner orden y autoridad, le enseñarás el triunfo y el éxito, el enseñarás la derrota y la lucha por los objetivos en esta vida, también le enseñarás hacer valiente y le mostrarás la justicia porque tú serás rey de todos los animales y el hombre te llamara león – haciendo

Jhon Francis

12


Hablando con la Soledad

reverencia como al principio, el león dijo – que se haga tu justicia y reino de los animales en mí, para tu gloria. Un grupo de aves provenientes del mar preguntan – ¿Qué misión tenemos las aves del océano para con nuestro hermano mayor? – Y dios dijo – ustedes serán pescadores y le enseñarán al hombre los misterios del océano, le enseñarán a sobrevivir en el mar, le enseñarán la libertad y la humildad, la fuerza y la valentía de un pescador – y las aves del océano respondieron – que se haga tu voluntad. Mirando hacia la tierra que había creado; observó una legión de insectos y dios dijo – ustedes serán hormigas y le enseñaran a su hermano mayor el trabajo, el ahorro, el compañerismo y la unión, la organización y la colaboración – y las hormigas respondieron, que se haga la unión en nosotros para que tu gloria sea grande. La mirada de dios se plasmo en el infinito del horizonte; el último de los animales se aproximó hacia al padre, que lo esperaba con inmensa ternura y dijo – tú serás tortuga, el animal más sabio de todos, le enseñarás al hombre a provechar cada segundo de su vida, sin ser esclavo del tiempo, le enseñarás que en la humildad esta la fortaleza, le enseñarás la paciencia, la tolerancia, la prudencia y sobre todo le enseñarás a disfrutar cada instante de la vida – y la sabia tortuga contesta – que se haga entonces la ignorancia y la soledad en mi – y respondió dios – comprendo el amor por tu hermano mayor. En el sexto día creo dios al hombre y todos los animales vivenciaron este grandioso acto de amor y el perro comentó – nuestra misión ha comenzado aquí y ahora - fue el primero de todos los animales, en enseñarle al hombre y le entrego su amistad. Quizás fue el perro Jhon Francis

13


Hablando con la Soledad

quien escogió sacrificar su vida salvaje para vivir junto con el hombre, quizás el hombre busco un amigo y escogió al perro, pero el hecho es que al igual que el perro, todos los animales entendieron el propósito de su existencia. Ellos siguen cumpliendo el favor que dios les pidió, no importa cómo se encuentre su situación en este mundo, pero ellos siguen enseñándole al hombre el amor, la vida, los principios, la amistad, la perseverancia y muchas cosas más; aunque les cueste la vida, ellos cumplen su promesa y el hombre sigue sin aprender, no porque no puede aprender, si no porque no quiere, se encuentra cegado por el poder y otras vanidades como si fueran más importantes que dios y la propia existencia, que se está destruyendo por sí solo.

Jhon Francis

14


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

15


Hablando con la Soledad

EL JUICIO DEL SORDO MUDO -

El siguiente caso, ¡que pase adelante los acusados y la victima! – exclamo la juez Flor y la sala volvió sus miradas a la entrada para conocer a los protagonistas del historial judicial del día.

-

¿Cuál es su nombre? – interrogó la juez; la víctima no respondía y de pronto una señora gorda que le acompañaba, irrumpió – su nombre es Miguel Ángel y yo soy Edita, su tía, único familiar que tiene en este mundo.

-

Déjale que él mismo conteste a mis interrogantes – sentenció molestándose la juez Flor, observando esta actitud, la tía Edita argumenta – disculpe juez, mi sobrino es sordo mudo

-

Ahora entiendo, disculpe por favor - hizo reverencia con un gesto y prosiguió – en vista de que Miguel Ángel tiene una discapacidad física, su tía, la señora Edita será la interprete, pues comencemos, dígame su demanda y lo que desea de la justicia; la tía Edita inicio a traducir el lenguaje corporal de su sobrino y comenzó diciendo – es miembro de una ONG (Organización no gubernamental) que se dedica a la protección y cuidado de animales en abandonó y de maltrato físico, su trabajo dentro de esta ONG es recoger perros y gatos de la calle y llevarlos a la albergue.

Un día domingo venia de competir de una maratón, organizado por el instituto del deporte, en el cual ocupo el primer puesto como siempre sucede, porque él es el campeón nacional en este deporte; ya se formaba la tarde en ese negro domingo,

Jhon Francis

16


Hablando con la Soledad

caminaba solitariamente por las calles que le dirigían hacia a casa y estaba contento por tener un trofeo más, el cual llevaba bajo el brazo derecho, de pronto un llanto desesperado y agonizante de un perro rasgo sus pensamientos de felicidad. A lo lejos que se encontraba, se percató que cinco vagos lo estaban golpeando con palos y le lanzaban patadas muy frecuentemente, el perro se encontraba casi muerto – eso es mentira, nosotros no hemos hecho nada, es una calumnia – protestaron los acusados y la juez inmediatamente puso orden en medio de la sala y Miguel Ángel prosiguió, a través de su tía – se acerco a ellos y les dijo, que no sigan golpeándolo, porque puede morir y el sujeto que tiene muchos tatuajes en los brazos, le dijo que él era el dueño del perro y por lo tanto podía hacer lo que le plazca, incluso matarle, y leyendo los labios, entendió que le insulto por ser sordo mudo y que golpeaba a su perro por ser chusco y feo, y además ya se había comprado uno de raza Pit bull. Entonces decidió darle su trofeo para que no lo sigan hiriendo, ellos no se contentaron con eso, le pidieron sus zapatilla deportivas que tanto trabajo le costó reunir el dinero para comprarlas, pues eran nuevas. Les entregó, tan solo para que dejarán al moribundo animal en paz, el joven de los tatuajes en los brazos le ofreció venderlo y si no le compraba, entonces el perro conocería la muerte, para evitar esa desgracia, él decidió dar todo el dinero que tenía en su vieja billetera de trapo, el chico de los tatuajes agresivamente tomo la billetera, y luego que agarro todo el dinero, le tiro la cartera en la cara, los otros muchachos le encestaron golpes en la cabeza, desplomándolo hacia la vereda y luego lo patearon con todas sus fuerzas y no contentos con eso, ese otro chico que tiene muchos aretes en las orejas, le golpeo la pierna izquierda con una varilla de fierro muchas veces, los demás chicos seguían lastimándole el resto del Jhon Francis

17


Hablando con la Soledad

cuerpo, que aun tenia sano – eso es mentira, no existe ninguna prueba de lo que dice, es un mudo mentiroso, la sala del jurado le cree todo lo que dice, tan solo porque es un discapacitado y su situación les inspira pena – argumenta su defensa, el chico de los tatuajes en los brazos y la juez nuevamente vuelve a instalar orden en la sala y explica – el acusado tiene razón en lo que sustenta, no existe ninguna prueba física y mucho menos un testigo. -

Si existen pruebas – argumenta la Señora Edita y prosigue – existe un video, filmado por un testigo alemán.

-

¡Que pase el testigo! – consigna enérgicamente la juez Flor. Cuando el testigo tomo la posición para declarar, la juez pregunta – cuál es su nombre, y el testigo contesta – Arn Hunter Fritz

-

Bien, señor Arn, nárranos lo que vio en esa tarde del domingo – Explico la juez

-

Pues bien, en esa tarde me dirigía a descansar en el hotel chimú, estaba maravillado por las cosas que tiene esta linda ciudad de Chimbote. Al caminar por la avenida pardo me aterrorice mucho, al ver que estos jóvenes golpeaban salvajemente aquel chico que trato de defender al inocente animal, no pude hacer nada para detener esa maldad, me entro mucho miedo, me sentí impotente, lo único que hice fue filmar esta escena cruel. Cuando el chico sordo mudo perdió la consciencia, a causa de los golpes y sobre todo por la herida de la pierna que ahora la ha perdido para siempre; el perro se le acerco y comenzó a lamerle todas las heridas, luego el llanto de este animalito quebró el silencio de mi corazón, pensé que algo quería decir, tal vez pedía ayuda por

Jhon Francis

18


Hablando con la Soledad

-

su amigo, no sé de donde saco fuerzas para caminar hacia a mí, a pesar que se encontraba en situación lamentable, ya que ahora se ha quedado invalido. Me miró con sus ojos brillosos, como pidiéndome ayuda, me escogió a mí, eso todavía no lo sé, a pesar que había mucha gente e incluyendo a la policía que no hizo nada por ayudar. Los criminales ya no estaban, a si que alcé el cuerpo del chico y lo metí a mi camioneta, también me lleve al perro. Señora juez, nunca en mi vida había visto manifestarse mucha maldad en los seres humanos, tanto en los criminales como los que vieron este acto y no hicieron nada para impedirlo. Nunca también se había manifestado en mi vida tanto amor, como el amor de aquel animalito y de este chico de corazón noble, ese día comprendí que los animales saben amar más y mucho mejor que los seres humanos – el testigo alemán no pudo contener las lagrimas de su corazón, luego de un momento se repuso y le entrego a la juez el video que había filmado. Terminando su declaración de los hechos, se despidió diciendo – personas como estas no deben existir, son unos criminales, espero que se haga justicia – mirando con rabia salió de la sala.

-

¡Pongan el video! – consigno linfáticamente, la juez.

Presionaron play al reproductor y todos en la sala, incluidos los señores del jurado, se paralizaron ante la cruel escena. Al terminar la tragedia, la juez se cubrió los ojos con el antebrazo para secar sus gruesas lágrimas, ella no era la única que manifestaba dolor, también los señores del jurado, pero menos los acusados.

Jhon Francis

19


Hablando con la Soledad

-

¿Qué es lo que pide la víctima de la justicia? – preguntó la juez con un gran grito, el silencio se congelo y la sala esperaba la respuesta de Miguel Ángel.

El silencio se prolongaba, la juez al igual que la sala del jurado, observaban la pierna amputada del sordo mudo, tenían previsto que la víctima o el demandante tenía como petición la compra de una prótesis para que pudiera caminar durante su triste existencia. Miguel clavo la mirada al piso y el concierto de su lenguaje corporal, propio de una persona como tal, dibujaba palabras que su tía Edita comenzó a traducir – desde cuando nació en este mundo, lo primero que observó fue a un perro y desde entonces es su primer y mejor amigo. Los animales siempre han sido todo para él, porque él no tiene a nadie, solo tiene a ellos, vino solo al mundo como una rara nieve en verano, pues, padres no conoció porque se fueron con la muerte. Desde niño nunca tuvo un juguete, desde adolescente nunca tuvo amigos, ahora con veintitrés años de edad le quitan su pierna, pero siempre tuvo a alguien, un perro, un gato, un mono u otro animal que se han convertido en sus mejores amigos. Consiguió un propósito en su vida, que es la maratón y ahora se lo arrebatan, lastimándole una pierna, que ahora ya no existe. No solo la pierna, sino también le arrebataron las patas a su amigo, que todos llamamos perro. A ambos le han quitado la libertad de correr, de jugar, pero lo único que no les han quitado es el amor de su amistad. Esta aquí, con un solo propósito; que le devuelvan las dos patas a su amigo.

Jhon Francis

20


Hablando con la Soledad

Sorprendiéndose la juez y la sala del jurado, comprendieron el gran amor del sordo mudo, que tan solo se preocupó de su amigo, olvidándose completamente de sí mismo y de su pierna.

Jhon Francis

21


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

22


Hablando con la Soledad

NATURALEZA MUERTA La lluvia de la mañana me abrazado como una amante furtiva, lo he disfrutado, he sido feliz por última vez, ¡quizás dios me ha regalado este último deseo! Dios sabe, que cuando era niño me gustaba la lluvia y me enervaba completamente a tierra, y acostado de bruces contemplaba la lluvia caer en mi rostro, imaginaba que era una caricia de dios. Me ha gustado esta vida, a pesar de todo el dolor que me he tragado en silencio, recuerdo el desprecio de mis compañeros de estudios, desde la primaria hasta la universidad, todos me negaban su amistad por la única e ilógica razón de mi belleza corporal, como si eso fuera relevante, pero creo, que para ellos sí lo era. Interesadamente me hablaban, cuando de trabajos académicos se trataba, pues, me había convertido en un intelectual. Mientras me sumerjo en lo profundo del mar de mis recuerdos, tratando de sacar algún rostro de un amigo, me encuentro con todos los animales que me han regalado su compañía, su amistad y su fidelidad. Fueron los únicos que nunca me rechazaron y siempre me acompañaron, cuando decidí vivir en esta oscuridad. No se culpe a nadie por mi viaje sin retorno al olvido, que todos llamamos muerte. Solo les pido que me recuerden en sus corazones, porque de los recuerdos se nace otra vez, quisiera nacer una y otra vez en sus corazones como una criatura inmortal, a pesar que ya me estoy muriendo de cáncer. Gracias, mis queridos padres y hermanos por darme ánimos de seguir viviendo, !como me encanta esta palabra!; fueron ustedes, los que me entregaron su amor y me aceptaron tal como soy, a pesar que la gente me desprecia por tener cáncer, aun los trabajadores de este negro oscuro hospital, a pesar que sus paredes son blancas al igual que los médicos y enfermeras, que solo se preocupan por ganar Jhon Francis

23


Hablando con la Soledad

prestigio, miran al paciente como una historia clínica, como un numero de cama, ven al paciente en la enfermedad y no a la enfermedad en el paciente, en verdad son crueles. Con esta última experiencia he aprendido que la indiferencia y el desprecio, es una enfermedad más cruel que el cáncer, no te mata el cuerpo como lo hace el cáncer, si no que te mata el alma y yo ya me estoy muriendo de cáncer y de indiferencia. Me cuesta mucho escribir, tengo las manos entumecidas y frías, mi cuerpo ya no me obedece, pero hago lo posible para expresar lo que siento, la escritura es el único recurso de comunicación que me queda porque mi boca ya no me obedece, en realidad casi todo mi cuerpo no me obedece, creo que me estoy quedando paralitico a causa de este cáncer, solo mis brazos funcionan; en la mañana podía moverme con más libertad, pero aprovecho este momento para escribir todo lo que mi corazón siente, porque tal vez mas tarde mis brazos ya no funcionen. Hoy quedan siete días de vida de los dos años que me quedaban, me duele mucho por la situación económica que han quedado, todo para que pueda vivir un día más, pegado a este tanque de oxigeno. Nunca tuve amigos con quien hablar y divertirme, solo la compañía de un perro, nunca tuve novia porque siempre se burlaban de mi aspecto, por ello escogí amar a la soledad como refugio al desprecio y a la indiferencia. Gracias a la soledad aprendí a disfrutar de la naturaleza, ya que era la única que no me ignoraba. En ese momento conocí la felicidad y me sentía muy bien acompañado, pero ahora es una lástima que me este muriendo, solo falta unas horas para dejar de existir, pero antes tengo que recoger los pasos que deje en esta vida y recordar los momentos en que fui feliz.

Jhon Francis

24


Hablando con la Soledad

Me hubiera gustado la visita de ustedes, pero comprendo que están muy ocupados en sus trabajos, ya que todos sus ahorros lo invirtieron para tratar de salvarme la vida; gracias, los amo por todo lo que me han entregado durante mis veinticinco otoños. Dejo estas palabras estigmatizadas en este blanco papel, con el propósito de despedirme porque ya veo venir la muerte y se aproxima lentamente como retardando el tiempo. Soy consciente que más tarde mi cuerpo se quedara inmóvil y solo en ese instante esperaré amargamente la muerte, y me quedaré con las ganas de seguir caminando en esta vida. Las palabras se me escurren de entre los dedos y se me escapa alguna que otra lagrima cuando tiendo los recuerdos en mi mente, y recuerdo que fui feliz y desdichado a la vez como una sinfonía agridulce. Son tantas las palabras que podría escribir que ni siquiera hubiera espacio en el universo para plasmarlas, pero solo basta decir: gracias por su amor, y perdón por cometer este crimen conmigo mismo, espero comprendan mi dolor. Durante esta vida he aprendido que la verdadera felicidad esta cuando ayudamos a alguien, que la vejez y la muerte llegan con el olvido, que el amor es entregarse sin obstáculos y sin imposibles, que el fracaso no existe, solo existen las experiencias. He aprendido que el mundo cambia cuando damos algo de nuestro corazón y ahora que me encuentro postrado en esta cama estoy aprendiendo que la muerte también llega con un adiós. Nunca les dije que les amaba, pero si dios me regalará un pedazo de vida, les diría cuanto los quiero y luego estrecharía sus cuerpos con mis melancólicos brazos, les diría cuanto los amo y que los voy a extrañar, disfrutaría al máximo el tiempo y la primera cosa que haría, fuera correr junto a mi perro por la rivera de algún rio, mojaría mis pies en el mar y disfrutaría del ocaso, pero infelizmente me estoy muriendo como un árbol en Jhon Francis

25


Hablando con la Soledad

otoño, como una tierra sin agua, porque soy una naturaleza muerta, sin vida y sin esperanza; pues, se dice que lo último que se pierde en esta vida es la esperanza, creo que ya la perdí porque me estoy muriendo. Los psiquíatras o psicólogos determinarán mi conducta suicida como un trastorno bipolar, y llegarán a postular que la depresión y el consiguiente suicidio son resultado de un gran impulso agresivo contra un objeto interior, que era amado y ahora es odiado. Hablarán de un instinto de muerte y postularán tres elementos del suicidio: Un deseo de matar, un deseo de ser matado y uno de morir. Considerarán al suicidio como una forma de frustrar las fuerzas externas, y de conseguir la inmortalidad. Dirán que la sensación experimentada por la persona de alcanzar por medio del suicidio la omnipotencia, nos retrae a un narcisismo de la autoridad. Harán resaltar la impotencia de la pérdida de un objeto de amor: El suicidio sería el medio para recuperarlo. Concluirán que la auto eliminación de mi existencia es por la causa de la grave enfermedad que padezco, y por haber mantenido una vida solitaria. La gente de religión, tanto católicos como protestantes juzgarán mi situación como anatema, pecado, cobardía y me condenarán al infierno como si ellos fueran dios. Solo les recuerdo que dios es amor y también les hago presente que siempre trate de seguir al maestro, no a ellos porque están llenos de corrupción y se guían de sus pastores filosofastros. Si la eutanasia está permitida porque no el suicidio, si ambos son la misma cosa. Si alguien me quiere entender, entonces que lo haga con el corazón, no con la razón, porque cuando tratamos con la razón de la lógica nos perdemos en la filosofía impuesta por otros, y ya no somos nosotros mismos, sino extraños a nosotros mismos y por Jhon Francis

26


Hablando con la Soledad

consiguiente ya no sentimos nuestra alma. Si nos entendemos a nosotros mismos con el corazón, entonces entendemos los sentimientos de los demás; de esta manera me comprenderán. El tiempo de viajar ha llegado con la muerte, me duele mucho marcharme con un adiós, me gustaría como un último deseo, darles un fuerte abrazo y dejar mi corazón con ustedes para que me recuerden. Me ha encantado ser su hijo, su hermano, nieto, sobrino, gracias por darle sentido a mi vida, que hoy termina. Estoy sorprendiendo a la muerte, más bien que ella a mí, porque soy yo quien ha decidido morir. Sin más que decir, solo derramar lluvia de mis ojos; acabo de desconectarme.

Jhon Francis

27


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

28


Hablando con la Soledad

EL AMIGO DEL PESCADOR En memoria a: Chum, Bunty, Barry, Canelo, Hachiko, Bobby, Collie, Fido, Gaucho, Rex, Balto y Leo.

-

Abuelo José, la semana pasada estuve en el puerto y conocí a una anciana – comento Daniel y el viejo por tratar de evadir el comentario de su nieto, argumenta un pretexto – tengo que ir a regar el jardín.

-

La anciana se llama Natalia; una señora que vende menús a la salida del muelle y me dijo, que me parecía mucho a su fallecido cliente. Me hablo de él y de un perro llamado Tobi - al escuchar esto, el viejo se puso inmóvil y como se estaba marchando apresuradamente de espaldas, volvió el rostro maltratado por el tiempo y se dibujaba una tristeza melancólica que había guardado en el baúl de los recuerdos y con voz entre cortada dijo - dime hijo, que te ha contado esa señora.

-

Me ha contado que era una muy buena amiga de su cliente, su nombre era Eduardo, al cual me parezco mucho, según la anciana. Bueno, Eduardo se dedicaba a la pesca y tenía un perro que siempre lo acompañaba al puerto. La vieja ya no pudo seguir narrando sus recuerdos porque tenía clientes que atender, además eran muchos, y ya no pude esperar más porque tenía mucho trabajo que hacer, solo había ido ese domingo en la mañana a comprar pescado fresco y sobretodo barato. De regreso a

Jhon Francis

29


Hablando con la Soledad

-

casa por la avenida pardo, me entro mucha curiosidad por saber el parentesco que tengo con ese tal Eduardo, pero más misterio me entro, aunque parece enigmático, eran las lagrimas que derramaba la señora Natalia cuando me dijo que me parecía al fallecido pescador, tenía el rostro tétrico y sonreía cuando me miraba sin pestañar; creo que es una vieja loca, pero aun así me quede con las ganas de saber lo que hay detrás de esas lagrimas y de esos obsesivos recuerdos.

-

¡ah!, solo eso te ha narrado – el abuelo José se dejo caer pesadamente sobre el viejo sofá de la sala y llevándose ambas manos sobre la cara y suspirando con tristeza, exclama – ¡Eduardo!

El joven Daniel se percato del estado emocional de su abuelo – ¿qué te pasa?, ¿por qué esa tristeza?, ¿usted conoce al pescador Eduardo? -

Creo que es el momento de contarte de un pasado que trate de olvidar. Ya tienes 20 años y te has convertido en hombre, es el tiempo que sepas quién era Eduardo y la historia de su perro.

-

No sé qué decir con respecto a esta situación.

-

No digas nada, solo escucha lo que te voy a decir. Quiero que sientas cada palabra que te contaré, porque solo lo haré una sola vez en tu vida; el pasado me trae dolor. Escucha bien esta historia porque forma parte de la mía, de toda la familia y ahora de la tuya.

Jhon Francis

30


Hablando con la Soledad

-

Vamos abuelo que me intrigas, te prometo aguardar silencio como un desierto en verano.

-

En una noche de luna llena. Hace casi 40 años en que Chimbote se encontraba en el apogeo de la pesca y era el centro de atención en el mundo, tal vez por ello vinieron del extranjero muchas personas relevantes. En esa noche Eduardo se encontraba caminando por la blanca orilla de la playa, había salido a caminar como parte de llamar a la soledad a su vida. Eduardo en aquel entonces era un joven tímido, intelectual, solitario, muchas chicas lo discriminaban tan solo por no ser atractivo y además era aburrido. A él no le gustaba ir a fiestas, ni bailar y mucho menos beber algún tipo de licor aunque a veces disfrutaba del vino. Tenía muy pocos amigos, la mayor parte del tiempo la pasaba en el silencio, ajeno a este mundo. Aquella noche de luna llena, había decidido dar a conocer su amor ante una muchacha, él la amaba en silencio desde hacía seis años y nunca le había dicho lo que sentía por ella; en esa noche tomo el valor suficiente para acabar con el silencio que lo agonizaba a cada instante, era como un fuego que consumía su corazón a paso lento, la mujer que amaba tenía grandes ojos verdes como la primavera y de piel rozada como las flores neófitas. Fue a verla a su casa y le dijo todo lo que tenía en su alma, lo dijo todo que se quedó vació sin palabras, ella lo escuchó como asustada y se sintió muy ajena en comprender los sentimientos de Eduardo y así que lo rechazo. Él al escuchar que solo lo quería como amigo, al igual como sucede comúnmente en las mujeres cuando dan por no como respuesta, a tino en afirmar con el dolor de su corazón que siempre la amaría como lo

Jhon Francis

31


Hablando con la Soledad

ha estado haciendo durante los seis años. En verdad que Eduardo la quería demasiado, siempre escribía poemas para ella, llego a escribir cinco mil poemas hasta el día en que el mar lo cubrió con su fúnebre oleaje, siempre escribió para ella y nunca le entrego su poesía en sus manos, típicamente guardaba silenció como si la soledad fuera una maleta.

Su corazón solitario lloro mucho en esa noche de luna llena, caminaba a paso lento como si estuviera contando los pasos, hincando con la mirada la blanca arena de la orilla, los desnudos pies se hundían en la mojada arena que en vez en cuando la juguetona ola mojaba. Un débil y apagado ladrido abolió bruscamente la meditación y tristeza de Eduardo, era un perro, todavía cachorro. Eduardo se aproximo con cierta curiosidad y cada paso que daba, el cachorro también lo hacía, al parecer él sentía la misma curiosidad que su extraño visitante, en medio de la solitaria playa que brillaba bajo la luz de la luna. El pescador tomo al cachorro y lo llevó a casa, durante el camino decidió quedarse con él y por supuesto, ya había pensado en el nombre para su nuevo amigo; lo llamó Tobi, con ese nombre se haría muy popular y querido por todos en el puerto. Nunca se llegó a saber de dónde provenía, tal vez fue abandonado a su suerte, quizás se perdió, pero Tobi y Eduardo tenían algo en común; eran solitarios, entre ellos se comprendían, era como si ambos fueran uno mismo. Una sola persona. -

Ósea que Eduardo encontró a Tobi en la playa – interrumpió Daniel.

Jhon Francis

32


Hablando con la Soledad

-

No. Fue Tobi, quien encontró a Eduardo – y el abuelo mirando con cierta molestia – no me vuelvas a interrumpir hasta que termine de contar.

-

Disculpa abuelo.

-

Tobi de raza pastor alemán, se convirtió en único y mejor amigo de Eduardo. En donde se encontraba el pescador estaba él, y en efecto conocía el mar, porque siempre lo llevaba al muelle, ya que comúnmente pasaba el fin de semana en la lancha de nombre “Chimbote”. Con los pasos rápidos del tiempo, ya era un enorme y fuerte perro, y todos en el muelle lo querían mucho. Cada vez que el pescador se embarcaba abordo de “Chimbote”, lo acompañaba, como siempre lo hacía. Eduardo se despedía con un abrazo y pasaba la mano derecha por la cabeza y luego le decía: “vuelve a casa y espérame, en la mañana regresaré”. Tobi nunca obedecía, siempre amanecía esperando el regreso de su amo, y cuando la lancha se aproximaba al muelle, se podía ver desde la popa el cuerpo de tobi, que saltaba y ladraba, todos de la embarcación incluyendo el patrón, decían: “ nos espera nuestro guardián”. Esta misma escena se repetía todos los días.

En una noche en la que tuvo que salir a embarcarse, no quería acompañarlo y temblando lloraba, el perro detenía a su amo atreves del juego. Eduardo pensó que no deseaba ir, así que lo dejo. Cuando llegó al muelle sin la compañía de él, todos se extrañaron sorpresivamente y preguntaban por él. Cuando Eduardo se disponía a tomar la pequeña chalana, escuchó un fuerte ladrido, era su perro, inmediatamente fue al encuentro de su Jhon Francis

33


Hablando con la Soledad

perro y abrazándolo como nunca, le dijo: “vuelve a casa y espérame, en la mañana regresaré”, al escuchar esto, tobi lamió la cara de su amo y resistiéndose en desprenderse de su cuerpo, Eduardo logra zafarse y con una sonrisa le dice: “tengo que irme, nos veremos en la mañana”.

En esa noche en que el pescador salió a desafiar el mar abordo de Chimbote, tobi le espero como de costumbre pero con cierta incertidumbre, al parecer el presentía la desgracia de Chimbote porque en esa noche el mar sepulto la nave bajo la oscura muerte de la profundidad, donde existe el olvido y la soledad. Nadie sabía lo que iba a suceder, pero él ya lo sabía. Cuando el sol dibujo la mañana, tobi estaba como un centinela esperando el regreso de su amo y este nunca llego anclar en el puerto. El amigo fiel del pescador volvió a esperarle a la mañana siguiente y durante ocho años, tiempo en que murió esperando en el puerto. Con sus grandes ojos marchitos buscaba a su amo entre los vaivenes de las olas, miraba el rojo cobrizo del horizonte, como queriendo aproximarse a él, contemplaba el azul oscuro del mar como queriendo reclamar a su amo, la triste mirada bailaba desesperadamente cuando un barco anclaba en el puerto, quizás imaginaba la presencia de su amo; pero la realidad era otra, su amo había muerto al igual que Chimbote, el mar no perdonó a nadie, porque el mar es inexorable y engañoso con los hombres de pesca como Eduardo. El viejo muelle se convirtió en su nuevo hogar, hasta el día de su muerte. La gente de pesca quería adoptarlo y cuidarlo, pero tobi se resistía a olvidar a su amo. Sentado en un Jhon Francis

34


Hablando con la Soledad

pequeño lugar del muelle, donde siempre esperaba el regreso de su amigo, parecía un farol en las noches como guiando a los barcos desaparecidos e invitándoles anclar en el puerto; era como un faro de esperanza para los hombres de pesca, que veían en tobi el amor a su compañero de mar. El humilde perro esperaba bajo el mismo cielo azul de todos los días, sobre las mismas aguas de reflejo cristalino, aguardaba como una piedra frente a los devastadores vientos del invierno, frente a los rayos infernales del verano. Nunca se despegó de su sitio, nunca renunció a la esperanza de que algún día su amigo regresara.

La persona que siempre cuidaba de tobi, es la anciana que conociste afuera del muelle, ella siempre le daba de comer. Es por ello que esta mujer sabe mucho de esta historia, y te ha querido contarla por la única razón de tu parentesco con Eduardo. Para terminar de aclararte todo, la anciana es la mujer que Eduardo amo en silencio. Daniel con el rostro sorprendido por lo que no imaginaba – ahora entiendo porque me miraba con tanta ternura y tristeza a la vez, pero si ella nunca lo quiso a Eduardo, lo desprecio. – Al escuchar esta lógica, el abuelo responde – es verdad, nunca lo quiso en un primer momento, llego amarlo después de que muriera. Lo llego amar después de muerto porque comprendió que él era el único que la quería de verdad; sus sentimientos por Eduardo cambiaron mucho porque yo le entregue los cinco mil poemas que Eduardo dejo; el grueso cuaderno estaba escrito hasta en la pasta y como título a los poemas tenía por

Jhon Francis

35


Hablando con la Soledad

nombre: Mi corazón para Natalia; ese es el nombre de la anciana que conociste; la mujer que amó Eduardo.

-

Querido nieto, quiero que escuches lo último que te diré: Natalia nunca se caso porque prometió amarlo, ahora ella experimenta la misma soledad de Eduardo y Tobi. A mi parecer es la soledad quien ha separado el amor de Eduardo y Natalia, pero ahora esta misma soledad se está encargando de unirlos, y esa unión será con la muerte.

-

Abuelo, quisiera ser como Eduardo y tener un perro como Tobi. Me hubiera gustado conocerlo, sería igual que él; una persona piadosa y noble.

El abuelo José mira atentamente a su nieto y le dice – no hace falta que seas como él. Te dije que esta historia es parte de la familia y ahora de la tuya, esta será tu historia porque Eduardo es mi hermano, es tu propia sangre. El se llamaba Daniel Eduardo, así como tú, porque te pareces mucho a él, y este es uno de los motivos de que te quieran tanto, especialmente yo. Eres como la encarnación de mi hermano y no tienes nada que parecerte a él, porque ya lo eres.

Jhon Francis

36


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

37


Hablando con la Soledad

HABLANDO CON LA SOLEDAD Mientras mis pies tocaban los caminos de piedras, que fue construido por el señor inti. Llegue a tropezar en una accidentada piedra filosa y caí derrotado, no por el dolor que sentí en las superficies de mis pies, ni por el agitado cansancio de correr desde el mar hasta el cielo, me sentí derrotado por la soledad del camino y por el silencio de mi vida. ¿La soledad duele, quema, corta como cuchillo y arde como en mis pies?, me pregunte en vos alta para mí mismo y me di cuenta que la interrogante hizo eco en las sombras de las piedras, para luego rebotar como flecha en mi petrificado corazón, y me volví mas derrotado; los recuerdos me traspasaban el alma y me hincaban la consciencia, como acusándome de mi propia infelicidad. Recordé la muerte de mis padres cuando ayer era un niño, sentí mucho dolor, pero ahora lo siento aun más a pesar que me he convertido en hombre, en un chasqui, y ahora me siento como un errante mensajero de la nada, en un cóndor sin alas. La impotencia de mi fuerza se redujo a la nada, como una estrella muerta en el ilógico universo del silencio, ¡era yo un nudo atado a la nada de un cordón! Y me volví a preguntar otra vez ¿por qué duele mucho la soledad; es una enfermedad o una maldición del señor inti?, cuando termine de conjeturar mis pensamientos, una voz ahogada salió de entre las sombras de las piedras que daban forma a esa escalera sin peldaños y sin pasos; era la soledad, ¡si, era el mismo silencio que me poseía!, por ello la conocí, quizás por esta misma igualdad me reconoció y contestando a mi interrogante llena de muerte, me dijo: después del amor viene la soledad, después del odio, del rencor, de la indiferencia, de la Jhon Francis

38


Hablando con la Soledad

infelicidad, de la guerra y del dolor viene la soledad, me ubico ultimo y primero, en un antes y en un después. ¿Crees que yo soy la muerte? Me preguntó directamente y solo atine en responder con un sí. - No, no soy la muerte, soy la agonía y el dolor de la muerte, solo provoco dolor cuando crees que no existes, cuando dejas de luchar contigo mismo y conmigo. Al entender esta premisa, le pregunte otra vez ¿por qué mejor no me matas, y así me liberas la carga y apagas el fuego que me consume por dentro? – no puedo matarte, porque soy vida y dependo de tu dolor para vivir, dependo de tu silencio. Retomando oxigeno del cielo abierto por el sol, pregunte otra vez ¿dime qué hacer para sacarte de mi vida? – Ámame – me pareció extraño que la soledad me pidiera eso y le pregunte ¿si todos los que conozco te odian, por qué tengo que amarte? – si me amaran, comprendieran mi dolor y el suyo también; el que me tolera se convierte en un hombre fuerte, porque comprenderá que soy necesario para enfrentar los accidentes de la vida. Así como tú, que enfrentas este camino de rocas y este desierto de sombras. Cada hombre es huésped de sí mismo, trata de motivarse para seguir de pie. La soledad tenía ojos hundidos de oscuridad y tristeza, con cabellera larga y despeinada, de cuerpo flácido que se tambaleaba con el roce del viento, con semblante de melancolía. ¡Exacto, esa era la soledad que me pidió amarla! Y pregunté una vez más ¿Por qué duele tanto el amor y luego vienes tu? – el amor me llama para hacerte compañía; cuando crees que estas solo, en verdad estás conmigo y contigo. ¿Quién eres tú?, interrogue con amargura – soy tu amiga, tu aliada, tu consejera y tu yo. Jhon Francis

39


Hablando con la Soledad

Siempre he corrido contigo por este largo camino de piedra, amigo chasqui wayra. Te acuerdas cuando el amor te hizo sufrir; yo te alivie. Cuando el inca te castigo; fui yo quien te dio fuerzas para ponerte de pie. Cuando te cansaste de correr y caíste humillado por la fatiga; te regale un poco de mi perseverancia. Siempre estado contigo y tú conmigo, aunque me arrojaste al abismo del olvido, pero volví a visitarte cuando estabas a punto de no existir en ti mismo, comenzabas a morir; entonces te rescate. Amigo wayra, eres un chasqui muy valiente que corres con el viento y con las montañas, pero también corres conmigo. Cuando tratas de dar lo mejor pero no lo logras, ya eres preso de tu frustración; cuando te sientes cansado y no puedas dormir, cuando las lagrimas agrieten tu rostro, cuando pierdes a alguien que no puedes reemplazar, cuando amas a alguien en silencio por temor a no ser correspondido, cuando sientas desesperación por tu existencia, entonces trataré de ayudarte. Levantándome de entre las frías piedras del camino y reponiéndome de mis pies a causa del accidente, le pregunté una vez más a ese viejo sin años y sin vida, ¿cuando tú estés como yo, quien te ayudará, cuando te sientas solo quien te hará compañía? Y la sombra se desvanecía como nube de entre las gruesas grietas de las piedras, y el eco casi inexistente me dio como respuesta - ¡me acompañará tu soledad!

Jhon Francis

40


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

41


Hablando con la Soledad

EL POETA DE UN RECUERDO OLVIDADO Una lágrima se desborda de la rivera de mis negros ojos, recorre el intrínseco rostro pintado por la tristeza, cae pesadamente como una gruesa gota de lluvia sobre el voluptuoso cuaderno lleno de letras, de párrafos y textos incomprendidos. Esta gota salada y amarga como mi sufrimiento, acaba de comerse las hojas y rasga las taciturnas palabras de mi existencia, con las que formo mi propio mundo, donde gobierna la presencia de ella y la mía. Escribo llorando y lloro sin penas, sin esperanza, sin ilusión, solo escribo de recuerdos que me hincan como espinas el corazón, si no las escribo seguiré llorando por siempre, escribo para liberar mi alma de este dolor incomprendido y mezquino; es una liberación de mi oscura alma blanca, manchada de recuerdos furtivos y de experiencias sin vida. Mi propio llanto de poeta ha borrado una parte de mi recuerdo, de mi sufrimiento. ¡No sé si esto me ha liberado o tal vez me ha condenado, lo único que sé o tal vez no lo entienda, pero de algo si estoy seguro, que ya no recuerdo el pasado, si no que recuerdo el olvido! La amé y la amo, antes de haber existido el amor, antes de mi propia existencia y si no hubiera existido yo ¿quién le amaría?, y si ella no hubiera existido ¿quién me amaría?... y ahora ella ya no existe, porque la muerte me la arrebato de entre los brazos, y ha quedado la raíz de su ausencia en mi soledad y las lagrimas brotan de mi amargura, de mi lamento y de mis recuerdos por no tenerla, de mis soledades que se dibujan en este pedazo de papel, en este grueso cuaderno de notas, donde cada noche de frio otoño

Jhon Francis

42


Hablando con la Soledad

llueve mis lagrimas sobre este papel, borrando de esta manera el recuerdo y matando lo que una vez existió. Soy un poeta sin poesía, aunque se dice que siempre habrá poesía, pero soy un poeta del silencio. Mis mejores amigos son el inagotable lápiz y el grueso cuaderno de notas bañado de mis rojas lágrimas, mi único público es la soledad, porque escribo en secreto. Solo le escribo a ella y a sus grandes ojos azules, aunque muerta, pero no olvidada, le escribo a su ausencia, a su silencio y a mi esperanza imaginada.

Jhon Francis

43


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

44


Hablando con la Soledad

EPITAFIOS DE UNA AUSENCIA A la descendencia de mi familia materna. En uno de esos días, cuando era un novato en la universidad, sentía muchos nervios e inseguridades, lo cual me convertía en un gran señor impotente saco de nervios a punto del colapso cerebral. No por causa del primer día de asistencia en las clases, si no porque había conocido a una morena, si, a una enorme morena de ojos celestes turquesa, dueña de un cuerpo atlético; imaginen si describiera sus voluptuosidades. Mi amigo por cierto único y también mi compañero de estudios, por cierto único también. La describió de raza euroafricana y con alusión a ello no evite el sarcasmo de mi lujuriosa sonrisa. Todos los varones la queríamos mucho, por si no lo saben, muchísimo; no por compañera, mucho menos como amiga; al diablo la amistad, todos queríamos poseerla egocéntricamente. Ustedes que creen, que éramos los únicos en hacernos con la morocha; toda la universidad también quería con ella, cuando digo toda, es toda. Era como si la morena fuera otra universidad que está a punto de hacer convenio con la universidad donde estudiábamos. Mis compañeras, que también tenían lo suyo, digo, sus gracias, la envidiaban mucho, todas querían ser como ella; una diva, una reina, un ángel y todo aquello que parezca hermoso. Algunas envidiosas argumentaban que era muy creída, sobrada, que no tenía nada en el cerebro; solo poseía una neurona que reproducía ecos con lo cual era mucho para ella. Además era arrogante y orgullosa, y otras muchas cosas que se inventaban las envidiosas. A veces le daba crédito a las teorías rurales que habían Jhon Francis

45


Hablando con la Soledad

infundado estas locas de la paranoia, especialmente cuando mi mejor y único amigo trato de dirigirle la palabra, ella solo atino en responder con la cruda indiferencia, imaginen el dolor que sintió mi amigo, él solo quería ser su amigo. Bueno, creo que estoy mintiendo; mi amigo quería hacerse con la euroafricana como él la denomino, pero la pura verdad yo sí que estaba muy enamorado, y como era de esperar y como de costumbre cuando estoy enamorado, nunca doy a conocer mis sentimientos. Ustedes dirán que soy tímido y algo por el estilo, la verdad es que en el pasado me habían rechazado innumerables veces y eso arrastraba consecuencias, es más, la cara no me ayudaba y hasta ahora no me sigue ayudando. Un psicólogo mejor dicho mi colega, diría que soy víctima de mi baja autoestima. ¡Autoestima es una cosa y la realidad es otra!, me parezco al jorobado de Notre Dame, exactamente a Quasimodo. Pero bueno, les sigo narrando de la morocha como la solía llamar, el tiempo paso rápido como el fuerte viento de otoño, lo que nunca se borraba eran mis sentimientos por ella; la amaba en secreto, en silencio, en los sueños inventados por mi corazón, la quería demasiado como para dejarla ir y la deseaba mucho como para renunciar a ella. Se había convertido en mi obsesión, en mi felicidad que solo yo la disfrutaba. Mi amigo Deivis Michell lo sabía todo y vaya que me componía muy buenos monólogos de mi secreto y a la vez cobarde amor. Pero así era yo, el de entonces. Había transcurrido dos años. Hasta ese entonces, todos, incluidos los profesores, conocíamos el nombre de esta mujer misteriosa; se llamaba: Ana Cristina Kimya Koslov de 20 primaveras. Pero como yo estaba muy estoicamente enamorado y con síntomas de un obsesivo compulsivo había conseguido información, por decirlo así confidencial porque solo yo lo sabía, claro, como Jhon Francis

46


Hablando con la Soledad

es de costumbre mi mejor amigo también. La morocha era descendientes de Africanos y Rusos, mucho antes de la independencia de nuestro país. Todos también sabían que la euroafricana era natural de Yapatera del distrito de Chulucanas, de la provincia de Morropón, de la región Piura. Con esta información sentía que ella era mía, me gustaba mucho y su nombre también, en el caso de su apellido africano kimya, significa silencio. Esto me bastaba para comprender el porqué de su conducta; que era lo que más me gustaba de ella. Si alguien de ustedes me preguntaría ¿cómo era la personalidad de Ana Cristina?, respondería que era una chica solitaria, de muy pocos amigos, introvertida, sensible, caritativa y llena de bondad, esto la convertía en una mujer misteriosa. También era muy intelectual; la mejor en la escuela de psicología y de toda la universidad. El rector la invitaba a participar en concursos académicos a nivel nacional y también a concursos de belleza; ella respondía con un no y luego venia el silencio cuando se le trataba de convencer. Para mí era algo extraño y por consiguiente me quedaba muchas incógnitas, tenía el deber de descifrar el jeroglífico de aquella bella dama. En una mañana en que el sol se fijaba en el centro del cielo como vigilando a la humanidad de algún pecado, me encontraba caminando en una calle solitaria como mi alma, meditaba sobre la existencia del hombre y el sufrimiento; una cuestión de escatología. Pensaba sobre el amor y el dolor, que al final nos encontramos con el más crudo silencio; nuestra realidad, mi realidad. Ya saliendo de mis pensamientos para volver a la realidad fui sorprendido por unos delincuentes de a paso, que se hicieron de unos cuantos centavos, los cuales reflejaban mi pobreza y encima se roban mi viejo reloj, y para colmo Jhon Francis

47


Hablando con la Soledad

me golpearon como castigo por ser más miserable como el resto de personas tercermundistas, que solo son dueños de sus propias desgracias. Tirado como marioneta de trapo en medio de la acera. Abandonado por las fuerzas e invadido por la impotencia que me reducía a la minusvalía y de pronto se me acerca una mano delicada y media blancuzca, ofreciéndome ayuda para reponerme sobre mis esqueléticos pies, pensé en un primer momento que eran manos de una dama bondadosa que se apiado de mi desgracia. Una samaritana; cuando tome la delicada mano, era muy suave como el algodón, como el pelo de mi gato Fili, sentí un calor muy familiar, así que la curiosidad me invito a mirarle el rosto. A la primera mirada, me quede medio catatónico, era ella, me estaba ayudando a ponerme de pie. ¡Qué vergüenza, pensaría que soy un hombre muy débil!, aunque si me gusto ser débil porque me abrazo debido a que tenía una pierna muy adolorida. Me gusto estar así, deseaba la paraplejia para que ella me abrazara más y así poder sentir el suave latido de su corazón. ¡Te encuentras bien amigo!, me habló y me dijo amigo, era feliz, hasta me olvide de mis desgracias y yo con reflejos de amabilidad le dije no, con el propósito de ganarme sus brazos, así que por consiguiente me ayudo a subir en su auto, la muy condenada tenia auto y yo solo tenía una bicicleta de marca Goliat de los años sesenta que la compre en una subasta desesperada de un anciano. Me di cuenta que Ana era una chica de tarjetas de créditos. Me dijo que me llevaría a un doctor, pensé que iríamos al hospital. Pues me equivoqué, me llevó a una clínica y ella pagó todos los gastos. Creo que pagó poco, porque yo no tenía casi nada, lo que más tenia era vergüenza. La hermosa morena se mostró muy preocupada por mí, a pesar que nunca me habló en la universidad, solo me ignoraba. Me sentí más que bien al estar a su lado, estuve un rato en Jhon Francis

48


Hablando con la Soledad

la clínica y el doctor me dio de alta, y por supuesto ella estaba ahí para llevarme a casa, pero me negué a que me llevara, ya era suficiente lo que había hecho por mí. Pero insistió en llevarme, no podía negarme y, así que fuimos a mi casa. En el trayecto me habló, pronunció mi nombre, ¡oh por dios, sabia mi nombre!, eso me convertía en especial, después me di cuenta que no, todos conocían mi nombre así que no tenía ningún mérito que ella lo supiera, más mérito hubiera tenido si me hubiera dicho ¡mi amor!, creo que estaba alucinando, al parecer los golpes me habían producido fiebre. Al pronunciar mi nombre, me sentí en confianza creo que ella quería darme un poco de confianza y comencé por darle la mía. Cuando pronuncie su nombre me miró atentamente a los ojos, por un momento dejó de estar muy apegada al volante del auto y, comenzamos a intercambiar palabras. -

Siempre caminas solo.

-

Sí, siempre lo hago, porque no tengo muchos amigos con quien caminar un rato.

-

También yo camino sola, no tengo muchos amigos.

-

Tú no tienes muchos amigos, porque no quieres – le comencé a reclamar indirectamente.

-

No busco cualquier amistad, a los chicos les interesa mi belleza, no les importa quién soy – comprendí que tenía toda la razón, y seguí con mis interrogantes y por cierto no pausadas, porque faltaba veinte minutos para llegar a casa.

-

¿Por qué no participas en los concursos de belleza y de intercambio intelectual?

Jhon Francis

49


Hablando con la Soledad

-

No me gusta concursar por el gusto de ser mejor que los demás, prefiero mantenerme alejada de los concursos, si alguien me pidiese que ayudará a los demás en cuestiones académicas, lo haría, porque la ciencia se comparte sin lucro alguno. Eso de concursos es algo para alimentar el ego. Eso no está en mi estilo de vida – al terminar de responderme, me formula una pregunta – ¿por qué estás muy solo?, siempre te veo muy alejado de los demás compañeros, tu único amigo es Deivis Michell, parece tu hermano. Me enterado por medio del facebook, que eres tímido y te refugias en la soledad por miedo a ser discriminado por tu belleza corporal, y además has sido humillado por muchas chicas en el pasado, eso lo leí en el facebook del profesor Michael Gordon, el te admira mucho por ser muy intelectual y sensible al dolor humano. También sé que estuviste en el seminario, preparándote para convertirte en sacerdote y luego renunciaste porque te peleaste con el obispo por el motivo de corrupción que habitaba en el seminario y en el obispado. Ahora entiendo porque odias la religión y, no solo a los católicos, sino también a los protestantes evangélicos porque se aprovechan de la ignorancia de los más humildes para vivir de ellos como parásitos; como tú dices, “ahora la religión está vendiendo la fe”, lo cual convierte a la religión como un negocio de salvación – esta mujer sabía mucho de mí, a caso ella quería algo de mi parte, y si fuera cierto ¿Qué desearía?, y tenía que responderle.

-

Es verdad amiga, me siento avergonzado por esta ridícula verdad. Yo también tengo tu verdad; sé que eres descendiente de africanos y rusos, que vinieron al Perú antes de su independencia. Además tu apellido kimya significa “silencio”; lo cual es idóneo para

Jhon Francis

50


Hablando con la Soledad

tu conducta solitaria, ¡y así te quejas de mi soledad! Estoy convencido de que tu descendencia es muy retrógrada, orgullosa y petulante, vanidosa y estúpida – le reclame agresivamente y ella se volvió ausente, ya no existía en el tiempo y espacio, el silencio se apoderó de ella y luego de mí. Llegamos de esta manera a casa, y antes de bajarme me disculpe de lo que dije; pero se culpó a si misma por haber tocado mis emociones de odio, de tristeza, de amor y de soledad, pensó que era muy imprudente. De esta forma expió su culpa, pero yo hice lo mismo que ella, tratando de expiar mi culpa. Me clavo una mirada penetrante como quien hipnotiza el alma y luego me propuso encontrarnos en la biblioteca de la universidad; dijo que me contaría el pasado de su linaje. Así que quedamos para un sábado, me dio un beso en cada mejilla como aquellos turcos de negocios y luego se retiró en su auto de color plomo plateado. Cuando llegué a casa lo primero que hice, fue almorzar y luego me recosté en el sofá tibetano de la abuela. Pensé mucho sobre la conversación y altercado con la morena, con Ana, mi euroafricana, el amor de mi vida que se mantenía en secreto ¡quizás ella ya lo había notado! estaba excelente el día, me había regalado dos besos de despedida y eso era suficiente para que en mi alma suene la música de la felicidad y la dicha; ¡quizás había llegado el momento de la felicidad! Pero en ese estado eufórico me sobresalto un vacio de pertenecía, era el reclamo de la soledad; me acorde que le pertenezco, porque cobardes como yo ¡que se callan todo, donde le dan cobijo al silencio, que se dejan caer en la oscuridad por el temor a ser rechazados, discriminados y olvidados! El pasado me reclamaba pero en ese día algo cambio, desde entonces, ya no soy el mismo, he quedado Jhon Francis

51


Hablando con la Soledad

marcado por este recuerdo y también por esta putrefacta soledad que me persigue como sombra. Solo contaba las horas para encontrarme con ella en la inmensa biblioteca donde el público es numeroso, pero son pocos los lectores. En aquel cómodo sofá tibetano los pensamientos volaban como golondrinas desde su nido hasta el desierto, para perderse, sumergirse de entre la arena de la fantasía, el olvido y la nostalgia, hacia los vínculos y el pasado, hacia encontrarme conmigo; con ausencias, disfrazadas de extraversión. El bendito sábado llego para mí como llega para un adventista, ahí me encontraba en medio de la inmensa biblioteca, donde podías encontrar un libro de bolsillo hasta un inmenso libro antiguo y escuchar las voces revolucionarias de Mariátegui hasta oír los ecos de la voz del sabio Platón. Sentía la enorme carga de conocimientos plasmado en los libros; una transferencia. Ese lugar mágico para una inmensa minoría y un lugar de pesadilla para el resto de gente. Mis ojos la buscaban de aquí y allá. De izquierda a derecha, la inseguridad se apoderó de mí y los pensamientos negativos me traspasaban la mente, envuelto en este trance un poco tanto ortodoxo en mí, apareció ella, sus grandes ojos celestes se desorbitaban buscando mi presencia ¡no imaginé que fuera tan interesante! Cuando por azar dio conmigo se apresuro en saludarme con un beso a flor de piel en mis mejillas de color pálido. Me condujo a una larga mesa donde no había nadie más que nosotros dos, estaba dispuesta hablar pero yo no sabía de qué hablaríamos pero la imaginación me arrastraba hacia los sentimientos plasmados en el amor. -

¿Cómo has estado últimamente? – con voz suave y un poco preocupada me formuló la pregunta.

Jhon Francis

52


Hablando con la Soledad

-

Pues bien y tú ¿cómo has estado en estos días?

-

No tan bien como digamos.

-

Que te ha pasado – demostré preocupación para darle confianza.

-

Desde que te conocí me impresionaste mucho y nunca nos dirigimos palabra alguna. Pero desde ese día que te encontré tirado y luego te acompañe a casa, insultaste mi linaje, mis ancestros, mi familia y me ofendiste muy hondo en mi corazón. No sabes nada de mi familia, especialmente el origen – ahora ya sabía de qué hablaríamos. Estaba bien molesta y a la vez muy triste, esto no lo comprendí en un primer momento.

-

Lo siento de verdad, si pudiera hacer algo para subsanar mi absurdo comportamiento, lo haría con gusto – trataba de disculparme, además me sentía muy avergonzado, no era nadie para reclamarle algo.

-

No te preocupes, no tienes que hacer nada, excepto que escuches como se formó el origen de mi familia.

-

Y ¿cómo se formó? – la curiosidad no me daba tregua.

-

Todo comienza en el pueblo de Yapatera hace mas de 200 años (Yapatera, es un pueblo afroperuano de la provincia de Morropón en el departamento de Piura. Se

Jhon Francis

53


Hablando con la Soledad

ubica cerca de la cálida ciudad de Chulucanas, famosa por sus cerámicas del mismo nombre. El pueblo de Yapatera es el pueblo con mayor intensidad de afroperuanos descendientes más que Chincha - de pura sangre negra. Consta de cerca de 10.000 campesinos de los cuales 7.000 son hijos directos de antiguos esclavos africanos que vinieron durante la colonia para trabajar las tierras. El pueblo yapaterano es de espíritu básicamente agricultor y conocido por la calidad de sus mangos. De sus habitantes, muchos declaran su origen malgache, pero también hay otros que tienen origen angoleño y mozambiqueño. Sus habitantes son grandes decimistas y recitan la conocida norteña cumanana. Esta es una especie de “décima en replana” cantada en rima y que está unida al “triste”, que tiene parentesco con el mestizo yaraví arequipeño, que llegó a estas tierras desde la sierra y se “africanizó”. Pueblo alegre, acogedor, humilde y de gran fe, de donde provienen los mejores tocadores de checo, instrumento de repique hecho con una calabaza seca que muchas veces acompaña a los agitanados tonderos de la provincia de Morropón). En aquellos tiempos existían las haciendas y los dueños no solo eran españoles, también estaban los franceses, ingleses y entre otros del viejo continente. Existía una hacienda propiedad de un ruso llamado Nikolay kozlov, quien poseía una prole numerosa y entre sus hijos se encontraba una muchacha muy hermosa. Nikolay era muy rico y ambicioso; su codicia lo transformo en un ser muy cruel y brutal con sus esclavos, que los obligaba a trabajar hasta de noche. Su hija se llamaba Catalina y era una joven muy piadosa y Jhon Francis

54


Hablando con la Soledad

cristiana, amaba el arte, la música y la poesía. Ella conoció a Bour Kimya, era un esclavo que estaba al servicio del cuidado de la inmensa biblioteca de la hacienda; quizás como esta – señaló con un ademan de su rostro el lugar donde estábamos. Concluí que la biblioteca que me describía si era muy grande para ser de hacienda y, continuó su relato – Catalina con frecuencia asistía a los pasadizos de la biblioteca y buscaba de entre los textos algo que la hiciera olvidar de los maltratos de su padre, que la desaloje del mundo donde vivía aunque sea por un instante, algo que la hiciera despertar de aquella pesadilla; un sueño hermoso. Deseaba con todas ansias buscar un pedacito de cielo, una almohada de nube para guardar sus sueños, sus anhelos. Se sentía esclava sin ser negra, era cautiva de su soledad. En una mañana triste por las lagrimas del otoño, se dirigió hacia la biblioteca y sin querer escucho las rimas del encargado de la limpieza de aquel almacén de libros. Bour rimaba sobre el amor y el olvido: Para saber si me amas y expresar lo que siento, hice de mis sentimientos un verso. Tus ojos llenos de pasión y tu piel color morena, han conquistado mi corazón, lleno de profunda pena. Para que no me olvides y recordarte yo, le he puesto a una estrella el nombre de los dos.

Jhon Francis

55


Hablando con la Soledad

Tu sonrisa endiosada y tu cabello angelical, han llenado de paz el vació de mi soledad. Para que seas feliz con el hombre que quieres y para que yo siga en la eterna soledad, diré a diario una plegaria por tu felicidad. Tú delicada y fuerte personalidad y tus labios de colores divinos, han paralizado de un suspiro el tiempo y mis sentidos. Para que le des a mi vida alegría, color y pasión, hice estos versos de amor. A Catalina se le abrió el cielo y la luz comenzó a descender sobre la oscuridad de su camino que no tenía destino; ahora lo tenía, su destino era Bour. Ese fue el inicio de una amistad que termino en una pasión de amor. Si te describiera la personalidad de Bour Kimya, te diría que era un hombre muy inteligente como su amada, desde niño estaba a cargo de la limpieza de la biblioteca y la curiosidad lo impulsó a la lectura y en una forma Jhon Francis

56


Hablando con la Soledad

autodidacta aprendió a leer y a escribir, luego aprendió idiomas, su vocación era la poesía, la novela y el ensayo. Aunque sabía muchas ciencias al estilo de Leonardo Da Vinci, también creía en Cristo. El primer beso que Catalina le regalo sucedió en la biblioteca y en esta misma sucedieron muchos besos e innumerables rimas dedicadas a su omnipotente amor. Ambos se amaban e hicieron un pacto de amor y llamaron a ese pacto: amor inmortal. La biblioteca era testigo de este amor prohibido entre una blanca y un negro, entre una mujer libre y un esclavo. Su amor se guardaba en el silencio, en los sueños que se olvidan en medianoche de invierno que luego se rescatan por temor a morir en la soledad. De esta manera se encontraban, a escondidas, porque si eran descubiertos la muerte no se hacía esperar.

Pasaron siete años amándose en silencio, en secreto, los únicos testigos eran los libros, la música, las rimas y la soledad que siempre se hacía presenciar; en ese tiempo tuvieron un hijo, producto del amor que se profesaban. El niño fue escondido y protegido a cargo de una esclava. Luego de un tiempo este romance prohibido por la jurisdicción de aquel tiempo, llego a terminar en una sangrienta tragedia griega. Una esclava que sentía cierto amor por kimya, descubrió este insólito hecho que para ella y gente de mente cerrada como cárcel de la ignorancia, era anormal. Ciega por los celos paranoicos fue donde el amo; titulo que le daba crédito de poseer y tratar a un ser humano como si fuera un animal. ¡Qué tiempos negros para el amor; también se prohibía! El violento ruso se encamino con sus vasallos provistos de armas y de Jhon Francis

57


Hablando con la Soledad

candelabros que ardían como antorcha bajo el cielo nocturno y teniendo como la luna llena de testigo, trato de ingresar a la biblioteca por la fuerza como era su costumbre, quiso derribar la gruesa puerta de cedro, pero Kimya la estaba sujetando con sus fuertes brazos de hierro y la aseguro con llave y la arrojó lo más lejos posible, Catalina se mantenía protegida agarrando la enorme mano de su valiente hombre, que luchaba como un tigre para proteger a su amada. El ruso Nikolay ciego por la rabia, el desazón, el orgullo, la reputación vana de una familia rica, reaccionó arrojando fuego a la biblioteca, donde conscientemente sabia que ahí adentro también se encontraba su adorable hija.

Esa inmensa sala llena de libros que narraban desde historia hasta ciencia, llena de recuerdos heredados por el tiempo y las generaciones; se encontraba desvaneciéndose ente las lenguas inexorables del fuego. Este fuego sin sentimientos no solo quemó hojas y párrafos, también quemó a Kimya y a Catalina, pero lo único que no quemó fue el pacto de su amor inmortal. Cuando Nikolay reaccionó de lo que había hecho, se sintió morir; había matado a su bella hija y una parte de él quedo consumido en ese fuego que también consumió las lágrimas de todos de la hacienda. Pasaron algunos días ¡Nikolay se había suicidado! Algunos lloraban la partida del ruso otros se liberaban de su presencia por ser un ser misántropo; fuera lo que fuese amaba a su hija, pero en un modo egocéntrico.

El hijo de Kimya y Catalina fue reconocido e integrado a la familia rusa - ese fue el inicio de mi linaje, de mi sangre y de lo que ahora soy. Fruto de un amor inmortal. Jhon Francis

58


Hablando con la Soledad

-

No esperaba este tipo de historia, gracias por compartirlo conmigo – me sentí muy familiarizado con esta historia llena de tristeza, quizás mi amor se parecía algo de lo que Cristina me había contado, pero comprendí que la soledad está presente aún cuando existe amor, pero cuando no lo hay la soledad es aun más intensa y nefasta como el fuego que consumió a estos dos amantes. Pensando en silencio como es de costumbre, Cristina me hizo jurar que no le contaría a nadie y le pregunté el porqué.

-

¿Qué hay de malo, quizás todos en la universidad dejen de tratarte de ser orgullosa, engreída, superflua, caprichosa y de mala persona?

-

No. No lo hagas, no es necesario; ¡que piensen lo que quieran!

-

¿entonces por qué me has narrado todo esto?

-

Porque le has faltado el respeto a mi familia y a mí.

-

Vas a esperar que todos te falten el respeto para que sepan quién eres.

-

No. si he tomado la decisión de contarte mi historia familiar, es porque tú eres como yo, un ser solitario – esta expresión me gusto bastante, quizás quería decirme algo más. Pero sentí algo de esperanza.

-

Pero tú podrías tener al hombre que quieras.

-

No se trata de tener a cualquiera en el corazón, que es un lugar santo para el amor.

Jhon Francis

59


Hablando con la Soledad

-

Entonces porque estás sola – pregunté con mucha sentencia al igual que un juez en dictar veredicto, como un medico al dar el diagnostico. Deseaba saber el motivo de su soledad ¡quizás era parecida a la mía o incluso igual!

-

Porque estado esperándote, soñando la liberación de mi alma y el encuentro con la tuya. El silencio del principio, cuando nos conocimos entre miradas, entendí que mi silencio se enamoro del tuyo – yo no sabía que decir. Ella conocía mi soledad pero yo no conocía la suya, decidí callarme. solo quería besar sus labios y decirle que la amo, pero tenía que decir lo que es formal.

-

Mi soledad a sentido lo mismo; el amor. Estado enamorado de ti desde ese momento mágico – y por mi desgracia le propongo lo que ustedes vaticinarán – quieres ser mi enamorada.

-

Tengo que aceptarlo, me acostado mucho encontrarte, aunque nuestro encuentro dure muy poco, te amo aunque parezca simple decírtelo, pero es verdad, ni yo me lo creo, porque nunca le dije a nadie que le amaba – me sentí el hombre más feliz, que ni siquiera me reconocí pero una desesperanza me invadió de pronto, anote en mi mente la expresión “ aunque nuestro encuentro dure muy poco”; me comencé a preocupar y volví a preguntar a pesar que tenía planeado a no interrogar mas.

-

Que quieres decir; “aunque nuestro encuentro duré muy poco”.

Jhon Francis

60


Hablando con la Soledad

-

Me voy de tu país, regreso a mi querida Rusia. He venido a recoger los pasos de mis ancestros, a levantar memoria de ese amor inmortal que una vez se profesaron y yo soy una parte de aquella promesa de amor. He conocido Yapatera y lo mejor es que te encontrado – ese argumento me sonó a melodía nostálgica y, ella seguía lastimándome con la cruda realidad – no sirve de nada que cuentes mi historia, ya no estaré más aquí, pero si deseas hacerlo hazlo. Pero te prometo que vendré por ti, no te diré cuando pero lo haré, el tiempo es corto pero el amor es largo que reduce a la nada toda medida cronológica. Vendré por ti y también por mí, porque te quedarás con mi corazón. Nos comunicaremos en todos los medios posibles, por el facebook, Email y teléfono. Ahora tengo que partir, el tiempo y la distancia no quebrará este amor; es una promesa, vendré en una primavera con muchas rosas y entonces estaremos juntos por siempre.

-

Ya estamos juntos – encaje palabras a esa promesa que también cumpliría. Ella se me acerco y abrazándome fuertemente al igual que yo lo hacía; nos regalamos un beso, sellamos un pacto de amor, quizás un pacto de amor tan fuerte como Kimya y Catalina, como Orfeo y Erudice. Nos obsequiamos muchos besos y caricias, palabras y miradas que lo decían todo. Al final término en lágrimas y el adiós se hacía aun más corto a pesar que teníamos horas despidiéndonos; pero más larga iba hacer la espera.

Jhon Francis

61


Hablando con la Soledad

Se marchó dejando congelado este momento para el recuerdo, con el mismo que la iba a esperar día tras día, que contaría el tiempo hacia atrás, como el reloj del cangrejo. Si supieran amigos míos, que la extraño demasiado y a ustedes también que ya no están en Chimbote, se fueron muy lejos dejándome con las interrogantes, con la nostalgia y con las fotografías del pasado. Nunca me olvidado de ustedes. Espero que algún día regresen a Chimbote, tuvieron que dejarla bañada en lágrimas, quizás ella sabe que ya no volverán pero también entiende que sus gobernantes no hacen nada para desarrollar la economía y la situación laboral; es por ello que ustedes miraron más allá del horizonte, y se fueron en busca de algo mucho mejor; hablo de la situación económica y de oportunidades, ya que acá en mi Chimbote no lo hay, no por que no exista, si no porque de gobernantes tenemos verdugos que le dan muerte a nuestra querida ciudad. Al culminar sus mediocres gestiones o de hacerse de plata, robándole al pobre pueblo, no solo dinero si no la dignidad. Se van al extranjero y otros se quedan en Chimbote para luego postular y seguir robando y manejando las cosas a sus gustos egocéntricos. Quizás algún día también me vaya de esta ciudad; de mi Chimbote, dejando recuerdos para los que se quedan y llevando los suyos en mis rotos bolsillos llenos de polvo y pobreza, de esperanza y nostalgia. Les he contado esto a ustedes porque si hubieran estado aquí, de seguro que lo sabrían. Espero que me escriban pronto a este correo, el de siempre, el mismo que creamos juntos cuando llego el internet a nuestra abandonada ciudad.

Jhon Francis

62


Hablando con la Soledad

¡Ah! Si quieren saber cómo se encuentra su amigo Deivis Michell, nuestro amigo, el único que ha quedado conmigo en este pequeño rincón del mundo.

También se ha ido

siguiendo el horizonte de la vida, no ha tomado el mismo vuelo que ustedes, que lo hicieron por una oportunidad de trabajo, él alzo el vuelo por amor. Ustedes me preguntarán a donde; les diré que a la selva, específicamente a Iquitos, se fue con una bella amazona. Algún día nos encontraremos bajo este mismo cielo azul, en esta misma pequeña megalópolis, que todos llamamos Chimbote; ciudad del acero, la pesca y la amistad.

Jhon Francis

63


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

64


Hablando con la Soledad

SUEÑO DE MEDIA NOCHE Me encontraba mendigando cariño de madre por las calles de esta vida. Mi madre. Sí, mi madre, esa misma mujer que me trajo a este mundo, la misma que me enseñó el abecedario; esta mujer había luchado con la muerte y por desgracia perdió. Pero perdió luchando, lo hizo con valentía y coraje, porque así era mi madre. Me enseño a enfrentar los retos de la vida. Ya no está, pero si en mi corazón. Estoy en casa asumido en la tristeza por su ausencia que se pinta de negro, de luto y melancolía. Mi habitación se encuentra desordenada, la cocina pudriéndose en el olvido; porque no consumo ningún alimento, solo un trago dulce de vino, como los besos y abrazos de mamá. Prefiero estar dormido en recuerdos y no en vigilia, no acepto la verdad; porque me duele el vacio, lleno de nada, lleno de fantasía que consigo a corto trago en mis sueños reconstructivos, para construir su presencia como si fuera arquitecto de mis propias ilusiones.

He quedado solo, como un cactus en medio del amarillento desierto; que es tu ausencia en mi bohemia vida. Hoy es para recordarte, para rendirte homenaje y la soledad se ríe, sentada en el viejo sofá de la sala. En ese que te sentabas para mirar algún programa interesante en la TV, en un domingo que se solía descansar en familia; tú y mis hermanos. Hoy gritamos al unísono de una nota, tu amor. Lloramos tu ausencia y veneramos tu

Jhon Francis

65


Hablando con la Soledad

presencia en una fotografía que el tiempo aún no rasga con el óxido de su inexorabilidad. Todo ha quedado inmóvil en casa, desde cuando decidiste marcharte con esa pesada sombra, disfrazada de monje gregoriano. Me gustaría preguntarte madre ¿cómo es la muerte? Pero no hace falta, porque ya lo estoy. Todos los seres humanos estamos inconclusos en nuestro ser. Siempre nos falta algo; un sentimiento, un amor, un hermano, un odio, un yo y un tú, una mascota, una planta, un poeta, un lector, un libro, un momento de reflexión, una letra, una canción, una madre y otra madre; mi abuela. Estoy inconcluso de extremo a extremo. Me faltas tú, madre. Si fuera posible pedir un deseo a una estrella fugaz; que no mienta. Pediría que regreses para que te lleves tu ausencia; llenes mi nada, mi vacio sin ti.

Te extraño mamá, a pesar de todo lo vivido, a pesar de mi edad, a pesar de todo y de nada; porque te necesito, no sé para qué, aún no lo sé, aún no lo comprendo, pero necesito tenerte aunque sea un segundo sin tiempo, sin medida de gramo. Quiero despedirme de ti, antes que lo hagas. Porque te fuiste sin despedirte, sin decir ningún adiós. Sin dar señal de tu adiós. Solo sé que te extraño a cielo y a océanos. A llantos y a pesares negros de angustias que duermen en alguna almohada rota, que se resisten a morir en mis masacradas mejillas. Te extraño; extraño sobre todo tus comidas, tus reglas en casa, tu administración sobre mi gruesa pobreza. Extraño que seas mi madre, mi

Jhon Francis

66


Hablando con la Soledad

protectora y mi fans de todo lo que hago, aunque ridículo; vale la pena de tu apoyo incondicional.

Hoy no estás conmigo, ni con mis hermanos. Estamos huérfanos, pero no abandonados; todavía estas en nuestros corazones. Todavía te queremos. Te amamos como al principio, antes que fueras madre mía y de mis hermanos. Extrañamos tu presencia en casa; esa misma que fue testigo de tu alegría y felicidad para con nosotros; tu sangre, tu herencia, tu orgullo y tú misma.

Abro los ojos y el sueño se muda a la vigilia. Me levanto sudando a ducha caliente, a lluvia de verano selvático. Los estados psicológicos que una vez estudie, se apoderan de mí. La angustia, el miedo, la depresión y la ansiedad recorren mi alma y estoy a punto de desplomarme como adorno de porcelana. Por instinto apresuro el paso como soldado en marcha de campaña; me dirijo a la habitación de mi madre. Empujo la puerta en media noche y mamá no está. Entonces recuerdo que mi madre está de visita en Chulucanas. Doy gracias a dios, de que todo lo que ha pasado, ha sido parte de una pesadilla de media noche. Mejor me acuesto y trataré

Jhon Francis

de

alquilar otro sueño a mis fantasías de sabanas.

67


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

68


Hablando con la Soledad

ROQUEFORT -

¡Todavía no te duermas! – con cierto sentido de protesta que más parecía una consigna del ratón Gonzales. Trataba de disuadirlo.

-

¡Qué!, tienes miedo – intuye Roquefort.

-

Es que todavía no me has contado de ti.

-

¡Ha! verdad – mirando fijamente a los ojos de Gonzales, iluminados por la luna que atravesaba la ranura de la bodega del ómnibus en que viajaban – pues me llamo roquefort, el come queso. Buenas noches y ya duérmete.

-

Haremos un trato.

-

Habla de una vez – Roquefort esperaba ansiosamente el contenido del trato propuesto.

-

Si me cuentas sobre ti, te dejare dormir.

-

Está bien, además de todas maneras te iba a contar de mi vida.

-

Pues comienza.

-

Te contaré porque eres mi único amigo que tengo, desde cuando llegue de Francia.

-

Gracias por el valor espiritual; lo único que me has dicho es tu nombre y que eres francés.

Jhon Francis

69


Hablando con la Soledad

-

Ahora sabrás más que eso. ¿Quieres saber porque me pusieron este nombre?

-

Si – Gonzales esperaba saber más de su misterioso nuevo amigo.

-

Me pusieron este nombre, porque a mí me gusta mucho el queso; Roquefort es el nombre del queso que más gusta, además es el mejor queso de toda Francia. Mi país tiene los mejores quesos del mundo.

-

Me doy cuenta, aunque no he probado ningún bocado de quesos franceses.

-

Deberías hacerlo amigo.

Elaborando preguntas muy seguidas, Gonzales dice – como así, atravesaste el océano desde Francia. ¿Qué fue lo que te impulso venir al Perú? -

Es una historia un poco osada con la vida y extrovertida en cada situación en que era participe. Bueno, para empezar a narrarte la génesis de esta aventura, tengo que partir del queso Cajamarquino, por el cual estoy acá; toda mi vida la he pasado en el laboratorio de medicina experimental de la universidad de París, todavía recuerdo como se agotaban las vidas de mis amigos, morían a causa de las enfermedades que el doctor Johnswer Bordeaux les contaminaba atreves de una inyección llena de sangre enferma de otro ratón u otra especie animal e incluso del propio ser humano. Después de eso mis amigos eran llevados a jaulas separadas para

Jhon Francis

70


Hablando con la Soledad

-

observación clínica y en el proceso de observación se le aplicaban diferentes medicamentos que los científicos inventaban con la dirección de doctor Johnswer, nosotros lo llamábamos, el mata sano. Después de esas dosis aplicadas a mis compañeros, morían por causa de los efectos secundarios de las medicinas empleadas.

Recuerdo como murieron mis mejores amigos; eso fue horrible para mi, sentía frustración e impotencia por no poder hacer nada para salvarlos, solo oraba a dios para que esa medicina experimental funcionara y si no funcionaba, le pedía a dios para que esa enfermedad que padecían mis amigos se transfiriera a mí con la finalidad de que ellos se salvaran. Pero todo sucedió al revés y yo tan solo en el silencio del sufrimiento veía como moría Brie ,Bleu, Camenbert, Cantal, Chamboury, Chèvre, Colombière, Coulommiers Fermiers, Comte, Crottin de Chavignol, Emmental, La Bouille, Livarot, Mimolette, Munster, Pont l’Evêque, Reblochon y Saint Nectaire. Eran mis amigos y soy feliz recordándolos, ellos al igual que yo, les gustaba mucho el queso y por ese motivo sus nombres tenían nombres de queso, a cada uno le dieron nombre de acuerdo al queso que le gustaba. -

Siento mucho lo que le paso a tus amigos, pero ahora me tienes a mí.

-

Gracias amigo.

-

A ti también te inyectaron algún virus de alguna enfermedad terminal, y si fue así, entonces la medicina experimental funcionó en ti.

-

Pues sí, pero primero déjame contarte el motivo por el que vine a Perú.

Jhon Francis

71


Hablando con la Soledad

-

Está bien.

-

Cuando estaba muy solo, ya sin amigos, y sin esperanza de vivir y sin ideología,

fue

entonces

cuando

el

departamento

de

psicología

experimental le pidió al doctor Johnswer un ratón muy listo y para mí fue una sorpresa salir de esa pesadilla muy real, sin saber, mas tarde regresaría. Estando en el departamento de psicología experimental, conocí bastantes amigos de muchas especies, desde hormigas hasta caballos. Yo era el único en mi especie, mi misión en ese mundo de psicología experimental era recorrer unos laberintos como aquellos laberintos donde vivía una criatura de mitología griega, minotauro. Al principio fue difícil recorrerlos, para lograrlo recibía un premio, pero los psicólogos lo llamaban recompensa. Cuando por primera vez me hicieron ingresar en aquella caja llena de laberintos, me dio mucho miedo, quería volver a mi jaula; comencé a correr desesperadamente sin saber que me alejaba del punto de partida y un pensamiento oscuro de muerte me puso catatónico el cuerpo, ya empezaba como al principio a ponerme triste, se me venían todas las imágenes de mis amigos muertos y eso me consumía el corazón, pensé en un primer momento dejarme morir. Ya caminando resignadamente por el angosto laberinto tropiezo con una palanca y automáticamente se abre una puerta y aparece mi queso favorito, me alegre mucho al verlo después de bastante tiempo, porque me estaban dando otro tipo de comida y otras

Jhon Francis

72


Hablando con la Soledad

clases de quesos, después que lo contemple con mi olfato tampoco pude comer, se me hacia un nudo en la garganta, era la depresión que estaba creciendo en mi corazón y cuyas raíces me penetraban hasta el alma. Solo pensaba en mis amigos ya fúnebres, bajo un nostálgico epitafio. Los psicólogos se preguntaban entre ellos, unos decían - creo que se han equivocado de sujeto experimental - pues hablaban de mi - algo le pasa a ese ratón, parece estar enfermo, tienes razón, mejor cambiémoslo por otro; ¡que!, no era este el más listo de los sujetos experimentales que hayamos tenido - y otros decían - hay que sacarlo de la caja de Skinner por un tiempo - así se llamaba tal laberinto donde me encontraba sometido, al parecer la caja experimental lleva el nombre de Burrhus Frederic Skinner, era un psicólogo norteamericano, el autor del libro; walden dos. -

Ese sujeto, sí que era un Burrhus, más bien de meter ratones en esa caja porque no se metió él. Hay personas que creen que nosotros no tenemos emociones, si no que nuestra conducta está motivada por instintos - paralizándose por un momento, debido a los recuerdos, retoma la historia de su pasado -¡bueno! En aquel preciso momento de aquella discusión interrogativa para darle solución al sujeto experimental, o sea yo, apareció un psicólogo el cual me llamo mucho la atención por su lenguaje, pues no era francés, imagine que era de España pero tampoco, con el tiempo llegue a saber que era peruano, este psicólogo propuso – hay que cambiar de recompensa - y otro le

Jhon Francis

73


Hablando con la Soledad

contesto – ¡que!, otro tipo de queso, pues para su información este ratón consume el mejor queso de Francia y ya no lo desea más, también le he dado el mejor queso de mi patria inglesa y tampoco lo desea. Todos aquí presentes que venimos de diferentes partes del mundo, le hemos dado nuestros mejores quesos y este ratón tampoco los desea, rechazándolos como si se tratara de basura - El peruano solo se expreso con una conducta humilde y a la vez orgullosa y segura de lo que decía – ustedes han hecho lo posible para que este animalito de dios comiera algo y para que este trabajo experimental de la conducta tenga éxito, pues ahora me toca a mí sacando el queso tan delicadamente de una caja, comienza a sonreír y luego dice – este queso es de Cajamarca, la ciudad de donde vengo, pues este pequeño queso esta hecho por mi abuela Petronila, ella es la persona que hace los quesos más ricos de Cajamarca, desean probar un poco – burlonamente los demás psicólogos extranjeros expresan sarcasmo – gracias, pero ya estamos operados del estómago – en el rostro de Francisco se personifico la tristeza por causa del rechazo, yo entendí como se sentía, pues él no era el único con aquella tristeza. Francisco aguardo silencio a pesar de las risas burlonas de sus colegas, dirigiéndose hacia mí, deposito ese queso en el compartimento de la comida de aquella gigante caja, el cual imaginaba yo, que tal vez sabia a horrible a los demás quesos, de aquellos otros psicólogos que me habían dado a degustar.

Jhon Francis

74


Hablando con la Soledad

Francisco se quedo mirándome fijamente con mucha seguridad de lo que tal vez imaginaba, que me comiera el queso, nunca antes vi a un ser humano tan seguro de sí mismo como si al final de la situación, todo saldría como si hubiera sido revelado por dios. En un primer instante, antes que bajara la palanca del almacén de comida, me invadió un sentimiento muy profundo de pena, porque en mi mente se configuraba el hecho apocalíptico de que no comería de aquel queso Cajamarquino del peruano, del que estaba muy seguro no fracasar; entonces jale

de aquella palanca y como siempre

automáticamente se abrió una puerta y apareció aquel queso, su presencia y sobre todo su olor era muy divino que mi olfato perdió la serenidad de la respiración, haciendo acelerar mi corazón y luego mi hocico no esperaba un segundo más en comer, dando señales de hambre a través de la baba que caía como catarata en el suelo, en ese instante solo me limite en correr y devorarme aquel delicioso queso, me olvide de la tristeza guardada en el baúl de mi corazón y cada bocado que sacaba de aquel queso, me parecía una fantasía de algún sueño robado de un cuento, donde yo me estaba comiendo el queso de los dioses para volverme inmortal. Luego que acabe rápidamente el queso, todos los psicólogos me quedaron mirando y también miraban estupefactamente a Francisco, pero lo miraban con mucha envidia y odio, todos se quedaron en silencio y uno por uno fue saliendo de aquel laboratorio con el pretexto que tenían cosas más importantes que hacer, solo un colega se quedo Jhon Francis

75


Hablando con la Soledad

acompañando a Francisco, este era al igual que yo, francés. Hablaron mucho sobre el queso y sobre mí; me quede observando fijamente al peruano para que me repitiera la recompensa como ellos llamaban a mis comidas. Como estos esperaban que yo terminara el laberinto de aquella caja, comencé a moverme rápidamente ante la presencia de aquellos dos psicólogos que a la vez me seguían sin perderme de vista y atentos a lo que hacía, se alegraron mucho, los demás al escuchar tales gritos de jubileo se apresuraron a observar la situación. Pues yo, acababa de recorrer todo el laberinto tres veces consecutivas y sin equivocarme ni una sola vez. Los demás colegas, excepto el francés, comenzaron a burlarse con la expresión – que bien, ahora el ratón ya está mejor, al parecer tu queso está hecho con opiáceos, nosotros pensábamos comernos tu queso, pues ahora nos da asco – estos tipos me caían muy mal como a sus quesos que me dieron, el peruano se sentía muy horrible, pero ahí estaba su único amigo para apoyarlo y, claro, yo también estaba ahí para apoyarlo porque en verdad quería comer más de ese queso. Al cabo de un mes muy agotador por el trabajo en el laboratorio de psicología experimental de la universidad de París y a la vez muy agradable por los quesos del peruano Francisco, el director de este departamento me devolvió al de medicina experimental del doctor Johnswer, para mí fue regresar al mismo infierno donde todos mis amigos habían conocido la muerte, era como salir del paraíso y entrar en el inframundo, solo me decía a mi mismo – bueno roquefort, ya conociste al mejor queso del mundo y es hora de morir – cuando estaba ante la presencia de los doctores, me encontraba motivado a morir, era como si deseara la muerte, me sentía además feliz Jhon Francis

76


Hablando con la Soledad

porque mi sueño se había realizado, conocer el mejor queso que nunca había probado, este era el sueño desde mi infancia. Estos científicos me inyectaron una dosis intramuscular en el lomo, minutos después mi cuerpo comenzó a sudar y sentir mucho calor y a la vez los ojos me ardían demasiado como si me hubieran metido alcohol y por ultimo no podía moverme del todo bien, pues me habían contagiado de un virus. Todos me observaban a diario y en cada observación me sacaban sangre para luego envasarla en tubos de vidrio, estos tubos son llamados tubos de ensayo, luego de este proceso me hacían muchos tipos de exámenes como el de radiografía. Al cabo de un tiempo conviviendo con el virus en mi cuerpo, solo contaba los días que me quedaban para morir, trataba de vivir al máximo cada minuto que me quedaba de vida, pues era consciente que mi estado estaba empeorando; cierta tarde me encontraba ya delirando en mi jaula y en medio de ese delirio se me rebelo la imagen de mi padre y hablándome con voz fuerte – que haces roquefort, estas llamando la muerte a gritos, acaso desprecias la vida, que te ha dado a conocer muchas cosas bellas, además la muerte no es definitiva sino un proceso de transformación espiritual, en verdad en este mundo nadie ha muerto solo está descansando para volver a vivir cuando dios lo diga, ya es hora de vivir de nuevo; aunque en verdad este mundo está vivo en forma física pero en el fondo todos están muertos y sus consciencias están durmiendo porque se han olvidado quienes son, porque renunciaron a sus sueños y se doblegaron cobardemente por el miedo y la vanidad y también porque dejaron apagar la llama del amor, esta es la sal de la vida. Hijo roquefort nunca renuncies a tus sueños, no olvides quien eres y mucho menos dejes apagar esa llama de amor que siempre le pones a cada cosa que haces para que Jhon Francis

77


Hablando con la Soledad

todo salga bien, déjate morir ahora mismo para que la consciencia se renueve y luego resucita – inmediatamente una corriente de energía me recorrió todo el cuerpo y comprendí lo que mi padre me quiso decir; recordé que en el pasado prometí a mi padre convertirme en un catador de quesos y encontrar el mejor queso del mundo, claro, lo había conseguido pero faltaba una cosa, no lo conocía del todo y faltaba saber el misterio de este queso; ahora acababa de resucitar y quería recuperarme pero me fue difícil, esperaba un milagro, aunque sea sentirme un poco bien para venir a Perú. En la tarde de aquel día los científicos me volvieron analizar a través de observaciones como siempre y luego de esto me inyectaron una dosis de medicina experimental para combatir el huésped que estaba en mi cuerpo, en el transcurso de la noche la medicina comenzó a funcionar rápidamente y el estado de mi salud fue evolucionando perfectamente, también fue evolucionando mis pensamientos para escapar de ese lugar. El frío del triste otoño congelaba la mañana y también el tiempo que esperaba para realizar mi plan de fuga y venirme a este país en el que ahora me encuentro. Cuando escuche los apresurados pasos de los médicos, que de seguro venían a ver los resultados de la medicina experimental suministrada, tome la acción de fingir la muerte y hacerlos creer que la medicina experimental no funciono, y cuando llegara el momento de que me sacaran de la jaula, por primera vez seria libre y conocería el mundo. Todo salió de acuerdo a mi plan ya simulado en mi mente ansiosa de libertad, pero casi pierdo la vida en el momento de escaparme. Tendido en una mesa quirúrgica, me iban a seccionar el cuerpo para estudiar la dinámica evolutiva del virus y en un momento de poca negligencia me escape de aquel lugar. Cuando estuve a fuera todo parecía un sueño, al fin era libre y Jhon Francis

78


Hablando con la Soledad

tenía muchas ganas de vivir y vague por un tiempo en París para buscar el aeropuerto y venirme a este continente y luego llegar acá. Le estoy agradecido a dios por darme la fuerza de seguir viviendo para cumplir mis sueños y también cumplir con la promesa hecha a mi padre, y si tengo que morir en el transcurso de llegar a realizar mis sueños y con la promesa a mi padre, moriría feliz haciendo lo que más me gusta hacer, que seguir viviendo con una consciencia dormida y con una alma muerta. -

No imaginaba, ni en sueños como has vivido. Me has impresionado amigo, por favor acepta mis respetos y admiración – Gonzales demostró honor a su interlocutor.

-

Además, todos tenemos una historia.

-

Ya está amaneciendo, la luna ha dejado de vigilar la noche y la luz del sol está pintando el cielo. Creo que el ómnibus ya está llegando a Cajamarca.

Jhon Francis

79


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

80


Hablando con la Soledad

25 Ayer aún me creía un ser inmortal, como un superhéroe de cómic o de película. Todo me parecía que estaba mal y que era necesaria mi intervención, como si fuera a salvar al mundo; a cambiarlo por completo y girar todo hacia los trescientos sesenta grados de radicalismo filántropo. En aquellos años jugaba con los días del tiempo como quién juega al amor; no me daba cuenta que estaba muriendo a cada pulgada de distancia entre mi presente y el futuro. A esa edad hacia muchas locuras por tratar de llamar la atención, el ego se montaba sobre mis sueños y me hacía creer que era el mejor, único y superior. Esto me convirtió en un ser egoísta y narcisista. En mis años vivía por la noche y me escondía del sol, sin contar los días que huían con el tiempo. La aventura me parecía muy divertida y esta era mi grandiosa vida, según yo. Pero era una vida bohemia que me comía los sueños a mordidas descomunales. En todo ese tiempo no aprendí lo que era la vida, solo me limitaba a verla pero no ha vivirla a plenitud sin ningún sacrifico para conseguir mis sueños, solo los dibujaba en mi pobre ilusión. Todo este pasado me ha pintado unas cuentas arrugas en la frente y un bastón que lo siento pesado a cada paso. Hice muchos proyectos como quien cuenta la arena de una playa; que se quedaron en el aire y se esfumaron con mis ilusiones de juventud. Funde tantas esperanzas a mi existencia y a las de otros; y estas se esfumaron en el olvido y en el rechazo y quedé perdido, sin saber por dónde caminar. Mis ojos buscaban el cielo pero mi corazón estaba enterrado en la tristeza. Jhon Francis

81


Hablando con la Soledad

En aquellos años despilfarraba el tiempo, creyendo en retenerlo según mi capricho, y para retenerlo hasta lo adelantaba como si fuera un reloj con el que podía jugar. Procedían de mi diversas conversaciones y criticaba al mundo, creyendo que estaba en lo correcto, pero de nada sirvió porque mate mis años y nada valioso me han dejado, solo unas cuantas canas y un nostálgico recuerdo por mis amores que ya murieron antes de haber existido, sin darme cuenta siempre estado solo. Todos mis grandes amigos han partido y ya no volverán más por mis faltas que hice, cause alrededor mi propio vacio y gasté mi vida y mis jóvenes años en la bohemia, elegí lo peor de lo mejor. Desperdicie mis oportunidades y congele mis sueños, petrificando mis ilusiones de ser algún día feliz. Pero sé cómo arreglarlo; dejar de pensar y de soñar el futuro sobre el pasado de mi presente. Porque aún tengo la vida de mis veinticinco años. Todavía tengo vida y puedo cambiar todo lo que experimentado del presente.

Jhon Francis

82


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

83


Hablando con la Soledad

AMOR INMORTAL A Mía. No sé cómo explicarte de este sentimiento mi amigo Edison, pero comencemos por recordar el amor de tu pasado que ahora es mi amor del presente, y del mañana no te podría decir nada, porque quizás termine como tú. ¡Sí!, exactamente, ella, la misma mujer que nos ha conquistado. Recuerdas que Ana te amaba, bueno, te sigue amando todavía. En esos días ella cursaba sus estudios en la secundaria y no sé cómo te conoció, pero apareciste y le cambiaste la vida. Gracias a ti ella aprendió a querer en demasía. Aun te extraña a pesar que la abandonaste y por tu ausencia sufre hasta lo más hueco de su alma. Todavía me cuesta levantarla del suelo, donde tú la dejaste. Recuerdas que Ana se te acerco y muy a lo ella, te preguntó ¿te gusta la leche? Y tú, ahí, un poco desconcertado atinaste en reírte a carcajadas; seguro esperabas una pregunta mucho más relevante. Pero ya sabemos que ella es así, un poco tímida y un tanto loquita, pero aún así, la amamos, todavía la queremos. Y qué decirte de su paranoia, cuando se pone un tanto a la defensiva por los celos y que contarte de su fobia a engordar; si ambos sabemos que es muy hermosa, especialmente con esos ojitos estigmatizantes, con ese cabello que se lo plancha muy seguido para moldear bien su forma, y que decirte de esa boquita de ornitorrinco. Es muy hermosa mi amigo Edison, más hermosa desde cuando la abandonaste, pero de nada cuesta que sea así de linda, si sigue sufriendo por ti, Jhon Francis

84


Hablando con la Soledad

esperándote en medio de sus sueños. Imaginándose que está contigo en la ciudad de Cali, allá en Colombia. Bueno, seguimos navegando en este mar de recuerdos. Ahora hablemos lo que paso en casa de la abuela de Ana. Era un día lluvioso ¿verdad? Y estaban sentados en ese largo sofá de la sala y por la ancha ventana se podía ver la lluvia caer muy descontroladamente. Y el corazón se les agitaba más rápido que de costumbre y de esta forma inusual se dieron el sí, un pacto de amor, que hasta ahora sigue en vigencia y que yo lo he reemplazado con el mío. Bueno, después hablamos de ello, espero no te enojes amigo. Se dieron ese beso como un pacto de amor, en ese instante ella fue feliz ¿verdad? No sé porqué no respondes Edison, ¿estás molesto?, en fin ya no me importa si lo estás, solo quiero que me escuches o quizás quieras saber cómo llegue a la vida de Ana, está bien, te contaré. Comenzaré con un exordio de mi pasado en el amor. Hace diez años conocí a una chica extranjera, específicamente de Alemania. Pues, ella era mi compañera de estudios. Se llamaba Emma, y estoy seguro que también quieres saber de ella, pues, te contare; su cabello era dorado como el sol en medio día de verano, de grandes ojos azules como el mar, a mi talla corporal, si amigo Edison, era alta como yo. También te diré que era muy inteligente, casi igual como nuestra Ana, dominaba seis idiomas, de sentimientos muy sensibles, te diría muchas cosas de ella pero me basta decir que era perfecta. A Emma la ame en silencio durante cuatro años, y no podía decirle que le amaba, porque después de terminar mi carrera me entregaría al estudio de la teología para investirme de sacerdote. Ella no estaba de acuerdo con esto, tenía sus puntos de vista y su forma de ver la vida y los sagrados designios de dios, pero en fin, esa es otra historia. Jhon Francis

85


Hablando con la Soledad

Sin dar más preámbulo, un día tome la determinación de darle a conocer mi amor, pero me acobarde y, por mi buena suerte Emma me lo digo. Esto sucedió en el escenario del último ciclo de nuestra carrera, específicamente, culminando las practicas pre profesionales. Fue algo hermoso amigo Edison, pero solo estuvimos un mes. Seguro que también preguntarás ¿Qué paso?, pues, yo, este imbécil que tienes al frente de ti, acabó con su propia felicidad por creer que era del sacerdocio un designio. Mate mi propio amor, lo cambie por la túnica sacerdotal, donde más tarde me di cuenta que no todo es santo, que lo más sagrado que se ve en la iglesia es solo una máscara, una hipocresía, un clero lleno de mentiras. Ella también me amó en silencio durante los cuatro años, hasta que nos amamos físicamente muy poco pero intenso, estar un día con ella, era como pasear por los campos elíseos, es como estar en un momento donde todo se congela, incluso el tiempo, solo existíamos los dos. El resto solo era un complemento existencial. Tengo la maleta llena de fotografías que el pasado ha fotografiado obsesivamente, y no puedo deshacerme de ellas porque en estas fotos hay vida. Son muchos los recuerdos, pero prefiero los momentos más sublimes. Para terminar con este relato de mi pasado, te diría amigo, que aún la quiero y aún la extraño, pero aún la amo. La amé, es cierto, y la amé durante diez años, aunque le prometí que le amaría toda la vida; hoy solo diría que la extraño y lamento haberla perdido de esa forma tan tonta. Ahora ella está casada con un francés buena gente, su nombre es Evans, y tienen un hermoso niño, el cual lleva mi nombre, tal como ella me lo prometió; nunca falto a su promesa, en verdad me amó, y eso es suficiente para mí. Para un hombre que ha elegido la soledad como un camino de Jhon Francis

86


Hablando con la Soledad

expiar la mea culpa de un pasado que pudo haber sido feliz. Aquí estoy yo, tal como me vez Edison; solo, durante estos diez años hasta que llego nuestra querida Ana. Bueno, llegó el momento de narrarte de cómo me enamore de Ana, de cómo ella acabó con mi inexorable soledad, y también como llegue amarla demasiado al igual que Emma. Espero que me digas algo amigo, no sé porque callas con ese silencio estoico. El punto de partida, tuvo lugar en una tertulia de poesía, que se desarrollaba en un instituto de educación superior. A ello se encontraban poetas y escritores reconocidos de Chimbote. Era un día viernes por la noche, no estaba del todo decidido asistir, pero un amigo que escribe poesía me animo, así que fui, y llegue tarde. No había ninguna butaca para instalarme, todas estaban ocupadas, así que me quede de pie, apoyándome en la pared de algún rincón. Al cabo de cinco minutos presencie la visita de otro asistente, era una chica y aproximándose hacia mí, como queriendo buscar compañía ya que también se veía en la misma situación que yo, excepto que ella estaba un poco avergonzada e insegura. Quizás por la tardanza y la incomodidad del público asistente que se había dado lugar para escuchar poesía, pero las cosas no eran así. El público, en su mayoría jóvenes no les interesaba la poesía, en ninguna medida, tal era su aburrimiento que decidieron divertirse atreves del comportamiento inmaduro; como por ejemplo, las bromas, la burla hacia los poetas, las conversaciones ajenas al tema que por cierto eran pocas relevantes y entre otros actos que utilizan la gente ignorante. Edison, sigues ahí ¿verdad?, pensé por un momento que te habías ido, dejándome solo, como lo hiciste con nuestra Ana. Bueno, estuvimos como centinelas por espacio de un Jhon Francis

87


Hablando con la Soledad

cuarto de hora, y una muchacha amable nos trajo dos asientos, y por obligación teníamos que sentarnos juntos. Espero no te pongas celoso amigo. Me sentí un poco nervioso estando a su lado, como cualquier chico cuando contempla la belleza de una dama, pues yo no era la excepción. Juntos escuchamos algunos versos, párrafos de unos cuantos cuentos, y el recital de algunas prosas, muy al estilo de Walt Whitman. Luego de media hora, la gente que venía de atrás a todo galopé nos interrumpía la paz y la concentración hacia los ponentes. Como nosotros nos encontrábamos sentados en el pasadizo; única salida para el público de al fondo. Tuvimos que levantarnos muy abruptamente y luego sentarnos, este acto se repetía obsesivamente como si estuviéramos en un gimnasio, la gente salía de dos en dos como acompañándose y dándose valor ante alguna intervención o llamada de atención por parte del encargado; quizás estaba prohibido retirarse hasta el final. Al ver esta situación, decidí dejar su hermosa compañía e instalarme al lado de un amigo que me llamaba desde una distancia muy lejana desde donde me encontraba. Creo que fue un gran alivio para ella; el no estar interrumpida de esta manera tan estúpida. Pero muy común en estos eventos, porque siempre hay alguien que decide irse temprano y encima se retira interrumpiendo. Transcurrieron algunos días para volverla a ver de nuevo, esta vez por medio del facebook; me había añadido como amigo y por la curiosidad confirme su amistad. Luego de unas cuantas horas se conecto y fue el inicio de toda esa epopeya amorosa. Nuestras conversaciones giraban en torno a la existencia, ideología espiritual hasta política, también sobre ciencias, literatura, música, ocio, y temas relacionados con nuestras especialidades profesionales. También hablábamos sobre crisis y trastornos Jhon Francis

88


Hablando con la Soledad

emocionales, pues ella, me comento que su amiga tenía uno. De ello me hablo días más tarde y acordamos en vernos para entrevistarle y hacerle unas recomendaciones. En fin, no era una consulta formal, solo una forma de ayudar a alguien que me hizo pasar buenas conversaciones, y además me urgía conocerla en persona; especialmente conocer sus emociones expresadas en su voz, lenguaje corporal y su forma de ser.

! Estas

escuchándome Edison! sé que estas ahí. Bueno, ya no importa. Nos encontramos un día viernes de noche en la plaza mayor de Nuevo Chimbote, ¿quién crees que llegó primero?, mejor no respondas, tu silencio esta idóneo. Pues yo llegue primero, pero antes de encontrarme con ella, el tiempo me improviso una conversación con una estudiante de fisioterapia y rehabilitación que estaba esperando un paciente; hablamos sobre el abordaje psicoterapéutico en niños autistas y en trastornos del lenguaje. Compartí esta experiencia académica con esta chica mientras esperaba la llegada de nuestra Ana. Estuve tan entretenido que me olvide de ella por un momento y cuando su nombre me volvió a la consciencia, pues, ella ya estaba junto a mí, lamentablemente tuve que terminar mi dialogo, sin antes presentar a mi interlocutora a mi amiga Ana; en ese instante si era mi amiga, y fue la última vez que la denomine de amiga. Aunque la estudiante de fisioterapia no lo veía de esa manera. La salude con un beso en la mejilla izquierda y al verla sola, aunque ya me había dado cuenta de quién era suyo el problema. Su amiga no había llegado. -

Disculpa, pero la del problema que me hablaste, eres tú ¿verdad? – sentencie con sutileza.

Jhon Francis

89


Hablando con la Soledad

-

¿Cómo te diste cuenta? – formuló esta pregunta con cierto estigmatismo.

-

Ya lo había intuido, pero descuida –

brindándole confianza ante la sorpresa y

mirándole a los ojos mientras caminábamos hacia la pileta que tiene forma de circulo, que en ese momento el agua comenzaba a ocupar de nuevo el espacio de los días anteriores y, proseguí – la mayoría de las personas utilizan a terceros para cubrir su lado patológico, es como una protección del mecanismo de defensa de la personalidad; así que no eres la única – sonreí sarcásticamente para hacerla sentir en confianza y segura de que contaba con mi apoyo. Ella también sonrió y mientras tanto llegamos a esa pileta que en su centro, se ubica una enorme escultura postmodernista al estilo de Picasso, pero mal diseñada y de poca gracia, estoy seguro que si Picasso resucitara se volvería a morir por la afrenta. ¡Seguro amigo, que también estás de acuerdo! Al parecer me estoy saliendo del tema, bien, volvamos a los recuerdos. -

Como te sientes ahora.

-

Muy bien, Hans – días anteriores le conté sobre mi seudónimo por el facebook. Pues así me conocen en el mundo intelectual, pero esa es otra historia Edison, mejor sigamos con este dilema. ¡De acuerdo!

Estuvimos hablando de su desequilibrio emocional, y al exponer sus ideas atreves de un lenguaje sencillo y dulce, armonioso y profundo, comencé por sentir sentimientos que se encontraban entre si y se iniciaba un conflicto entre mi pasado y mi presente. Observe que ella sentía lo mismo y se hacía visible en sus ademanes que dibujaba su angelical rostro. Sus ojos le delataron en un principio. No me sentí muy cómodo con estos Jhon Francis

90


Hablando con la Soledad

sentimientos que me atiborraban. La soledad que me había acompañado desde hacía diez años, comenzaba abandonarme y en mi espíritu sentí un gran alivio, era como alcanzar el nirvana o la iluminación para los budistas y para nosotros los cristianos seria la santidad. La consciencia se opacaba y la enajenación se apoderaba de mí, en vista de ello, la invite a ocupar una banca solitaria como nuestras almas, que se ubicaba muy distante a las otras, como nosotros que nos sentimos también muy distintos al resto del mundo. Porque somos distintos e iguales a la misma vez.

¡Ah! Edison, si supieras lo que nos paso en esa banca; si gustas pregúntale a nuestra Ana. Pero de todas maneras te lo diré. En esa noche nos quedamos como hipnotizados contemplando el silencio del ambiente, quizás nuestro silencio que se llenaba con recuerdos. Ella me hablo de ti. Sabes amigo, te describió como a un dios, porque para ella eres el hombre perfecto, único e ideal. Hasta ahora me pregunto ¿Cómo era esa perfección? Seguro que genial. Pero si Ana lo dijo, entonces si eres perfecto. En esa banca que hoy es testigo de lo que nos paso en el alma, se ha quedado más solitaria que nunca y más ausente del todo, porque no era la única melancólica.

En ese pequeño rincón del mundo, comprendí que entre tú y yo existe mucha semejanza, así que no tuve la necesidad de preguntarle algo más. No sé cómo explicarte este sentimiento un tanto karmico, pero cuando catatónicamente me absorbí en sus ojos era

Jhon Francis

91


Hablando con la Soledad

como si ya la hubiera conocido desde antes, pues Ana tiene mucho en común con mi amor del pasado, Emma. Después de la alegría me invadió la tristeza. Poco a poco me cubrió con su manto indeleble, cuando Ana, redacto atreves de sus palabras y emociones su dolor, ese mismo dolor que siento en el fondo de mis secretos. Si, Edison, ese dolor que le dejaste cuando partiste sin siquiera despedirte, sin decir ningún adiós. Tomaste la dirección de un camino muy largo y decidiste alejarte a paso agitado y de esta manera desaparecer de la vida de quien te amaba. Ahora ella sufre tus ausencias que le hincan el corazón con un corto punzante, vive con los recuerdos que le dejaste y ella para ser un poco feliz del pasado, a veces retrocede el tiempo en sus fantasías y logra amarte nuevamente. Edison tienes que volver con ella, aunque sea dale una señal de tu amor, en otro caso despídete de ella con un adiós que nunca le dijiste. Estuvimos conversando de todo un poco, acompañados de la música de Coldplay, con ese tema que nunca olvidaré, Trouble. Hablamos desde lo simple a lo complejo. Desde medicina hasta psicología sin pasar por alto que estas dos ciencias son de nuestra competencia. Así como lo escuchas, ella llegará a graduarse en medicina y te acuerdas que le prometiste estar en su graduación y a partir de ese momento se casarían y tendrían muchos hijos. Pues a ella le falta poco, y cuando se da cuenta que está avanzando hacia la meta, una enorme tristeza la ahoga porque sabe que tú no estarás en ese día. Ya no quiero hablar de tristezas, ahora mejor te contare que Ana estaba feliz conmigo en ese instante; sentados en aquella banca que nos unió en medio de tantas soledades, pero Jhon Francis

92


Hablando con la Soledad

ninguna como la nuestra. Hablamos hasta que el diccionario se quedo sin palabras y no nos percatamos del tiempo y a veces nos olvidamos del escenario en donde estábamos. Pues, si, era muy tarde, las agujas del reloj transitaban el camino de la madrugada y una llamada nos alertó de ello, era su madre que le mostraba su preocupación. Por ello tuvimos que dar por terminado esa intensa tertulia, había durado horas, pero horas inmortales donde el tiempo no existe. Nos levantamos despacio, sin abrupción como queriendo seguir hablando, pero lamentablemente tuvimos que irnos, pero sin decirnos adiós. La acompañe abordar su colectivo de ruta, y por suerte también era mi colectivo, así que fuimos juntos y seguimos hablando sobre vernos otra vez, para ello ya teníamos en nuestro poder los números de nuestros móviles. Después de algunos minutos la estreche en mis brazos y ella apoyo su cabellera en mi hombro derecho y fue otra lucha interna, pero alivió un poco nuestras lagrimas invisibles. Cuando llegue a casa, los pensamientos y los recuerdos me trastocaban la razón, los sentimientos un tanto confusos no se explicaban. La confusión se hacía notar, ¡pero qué rayos pasó! Me hacia muchas incógnitas ante esta experiencia no muy común en mí. Solo me sentí extraño y ajeno a este suceso, pero algo mas pasaba; la extrañaba a inmensidades, a millas de distancia, a ninguna media porque no existía número para describirlo. Empecé a conjeturar en mi psicología y para ello recogía indicios basados en su lenguaje tanto verbal como corporal, también en ese lenguaje no muy común; el emocional. Y según yo basándome en las teorías de Sigmund Freud, llegue a la conclusión, de que todo era parte de un fenómeno de transferencia y contratransferencia. Donde el paciente ve en el terapeuta a una persona del pasado, también las emociones y gestos, Jhon Francis

93


Hablando con la Soledad

estos pueden ser agradables como también hostiles. Y el segundo término es lo contrario, donde el terapeuta ve en el paciente a un personaje de su pasado. Con las conjeturas que terminaron en esta conclusión, también termine enamorado y dormido sobre el no muy cómodo lecho, hasta cuando mi madre me despierta abruptamente y llena de ansiedad y nervios, me informa que la abuela está muy grave y era necesario llevarla de emergencia al hospital regional. Cuando amaneció todo se veía distinto, y no aceptaba estar enamorado de Ana. Las cosas habían pasado muy rápido a la velocidad de una estrella fugaz. Como una mentira, porque así son las estrellas fugaces, quizás por eso no me agradan. Los demás días de la semana hablaba constantemente

con ella por medio del móvil y por el facebook. Nos

extrañábamos como nunca y en medio de tanta pasión desencadenada por sentimientos que venían desde otras dimensiones, no de la realidad, si no de nuestro pasado, de nuestra soledad y de nuestros recuerdos. Al final de todo terminé amándola y ella termino queriéndome. Nos dimos el sí, en una madrugada parecida al día en que nos sentamos en aquella banca. Nos unimos a las dos de la mañana en un día diecisiete del sexto mes por medio del facebook y por el móvil. Querrás saber Edison ¿Qué paso más adelante? Pues tranquilízate, que todavía no me voy, la noche aun no termina y no tengo ganas de irme todavía porque la luna está muy hermosa, aprovecharé este momento para decirte todo lo que tengo entre mi corazón y en mi mente.

Jhon Francis

94


Hablando con la Soledad

Un día acordamos en vernos en un evento cultural, como al principio de esta historia; nuestra historia Edison y de Emma también, porque ustedes forman parte de esta. Te contaré un secreto Edison, solo porque eres el amor de su vida. Yo nunca he vuelto a besar los labios de una mujer que no sea Emma, pero han pasado diez largos años de su ausencia, y esta vez mis labios han tocado el altar sagrado de sus labios. Donde alguna vez dejaste tu pacto de amor indeleble en ellos y ahora me ha tocado a mí. Siento que te pongas así de celoso Edison, o quizás no lo estás, tal vez quieres que nuestra Ana vuelva a amar como lo hizo contigo. Tal vez yo pueda amarla, pero temo no poder mucho, también tengo mi lado lleno de sombras, al igual que nuestra querida. Ojalá ella pueda recuperarse de ese bloqueo emocional, porque sigue creyendo bajo las probalidades de tu viva existencia. ¿Sabes lo que hace?, te lo diré, ojala así vuelvas aunque en sueños, pero tienes que ayudarla a liberarla de ti y de ella misma. Pues bien, Ana te escribe todas las noches a tu E-mail o cuando el tiempo le es propicio, te escribe desde cuando te fuiste y tú no le respondes. ¿Qué pasa contigo Edison, acaso quieres que ella siga sufriendo por ti?, ¿Por qué la ignoras? Debes saber también que lo nuestro no duro lo suficiente como para librarnos de la soledad y de nuestras promesas. Ella te sigue amando y yo sigo amando a Emma. Durante ese tiempo efímero nos hemos descargado de un gran peso, pero hemos vuelto a recoger nuestro pasado y lo cargamos sobre nuestros hombros. Quizás esta experiencia llena de magia, misterio, espiritualidad o como suelo llamarlo por vez primera; fenómeno de transferencia y contratransferencia. Ha sido un karma emocional, un reencuentro con Edison y Emma. Pero lástima que duro muy poco. Yo me pregunto ¿Qué hubiera pasado si Jhon Francis

95


Hablando con la Soledad

esto sería para siempre?, quizás seriamos felices, recuperaríamos el pasado y el futuro sería genial. Sabes amigo, trate de ayudarla y de ayudarme, pero nada funcionó. Lo siento, quizás aparezca alguien más relevante en su vida, que le ayudará a olvidarte. Quizás ella no quiere hacerlo; yo estoy de acuerdo, el amor es inmortal. Le hice unas cuantas promesas, pero no me dejo cumplir ninguna. Quizás deseaba que siga mi camino hacia el vacio, lleno de nada o tal vez de ausencias, de fantasías o sueños sin realizarse. Ya termine de narrarte todo lo sucedido con nuestra querida Ana. Pero antes que te vuelvas a ir, o antes que yo me retire, te ruego que hables con ella, corresponde a sus mensajes por E-mail. Libérala de su incompleta existencia. Dime Edison, porque te fuiste tan lejos, y ahora ya no sabes por dónde volver, acaso borraste las huellas del camino. Antes de despedirnos te quiero contar mi último dolor, como una despedida. Sabes, Ana no es la única que desea irse a Cali, en esa, tu tierra de Colombia. Ha determinado buscarte en esa ciudad, donde ambos la soñaban, si no te encuentra porque quizás te has ido más lejos, ella estará ahí esperándote. Yo por mi parte, tengo que cruzar el océano, hacia el viejo continente, mi última parada será París, la tierra de los grandes poetas y de los hombres que aman con pasión la vida; así como yo. Me gustaría tomarme un café brulé al frente de la iglesia de Saint Pierre de Montmartre, donde Emma se caso y en donde se velaron su inerte cuerpo, al igual que a Evans y a su único menor hijo.

Jhon Francis

96


Hablando con la Soledad

Ha sido un gusto haberte conocido amigo Edison, pero ya es tarde, el sol está por salir y tienes que marcharte a bordo de aquella moto deportiva de colores llamativos. Con la cual abandonaste muy sorpresivamente a Ana en un día lluvioso, y te fuiste por aquella carretera sin destino, llena de oscuridad y neblina donde solo transitan los muertos como tú. Sé que a partir de ahora ya no soy el mismo, porque en este momento empezaré a querer a Ana y a seguir amando a Emma eternamente, por que el amor es inmortal. No te preocupes por Ana, ella también me quiere pero te ama a ti. Y te prometo amigo que por siempre la querré aunque ella me olvide. Siempre quedarán palabras por decir pero solo basta esta sincera promesa. Te pediría un gran favor antes que te marches, si es que te acuerdas de mí, te pediría que le des a Emma este mensaje: “siempre he hablado con la soledad”.

Jhon Francis

97


Hablando con la Soledad

Jhon Francis

98


Jhon Francis (Da Vinci) Chulucanas, Piura – Perú, en Julio de 1984 Conocido con el nombre intelectual de Da Vinci, con el cual ha publicado artículos de Psicoterapia y Psicología Cristiana, como también en poesía y cuentos en Bolivia. Reside en Chimbote desde la pubertad, partiendo su identidad entre Piura y el mar. Psicólogo, ex seminarista, especialista en psicopatología y neuroelectrobioquímica. Trabajó en la investigación de psicopatologías en liturgias rituales de las religiones antiguas. En la actualidad se dedica a la investigación psicoterapéutica para la depresión, trabaja brindando atención en wawa wasis. Además estudia un post grado en Psicología Familiar Cristiana por la Universidad Nuestro Pacto Internacional, INC – EE.UU.


Hablando con la soledad